Teoría y práctica

Sábado 11 Febrero
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Marcos 11:22
Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte… y nada os será imposible.
Mateo 17:20
George Müller (2)
Teoría y práctica

El capitán de un barco cristiano en el cual viajaba George Müller cuenta lo siguiente: «Nuestro barco estaba frenado desde hacía varios días, en medio de una niebla impenetrable, sin nada de viento. El señor Müller vino a mi cabina y me dijo:

–Capitán, el sábado por la noche tengo que estar en Quebec (Canadá).

–Es imposible, respondí.

–¡Muy bien! Si su barco no puede llevarme, el Dios a quien conozco desde hace 57 años se encargará de encontrarme otro medio de transporte. Él nunca ha permitido que falte o llegue tarde a mis compromisos.

–¿Sabe cuál es la densidad de la niebla?

–No, mis ojos no ven la niebla; ellos ven al Dios vivo que dirige toda mi vida.

George Müller se puso de rodillas y oró:

–Señor, si esa es tu voluntad, haz desaparecer esta niebla en cinco minutos. Sabes que prometí estar el sábado en Quebec. Creo que es tu voluntad.

Cuando él terminó de orar, yo también quise orar, pero él puso su mano en mi espalda y me dijo que no lo hiciera, y precisó:

–Primero, usted no cree que Dios lo hará, y segundo, sé que Dios ya respondió. Entonces no es necesario que ore por lo mismo… Capitán, desde que conozco a mi Señor, no ha pasado un solo día sin que haya tenido una audiencia ante el Rey. Levántese, capitán, suba a la cubierta y compruebe que la niebla ya desapareció.

Fui… el viento se había levantado y ya no había niebla. ¡El sábado en la noche George Müller estaba en Quebec!».

2 Samuel 4 – Mateo 26:14-46 – Salmo 22:1-5 – Proverbios 8:28-31

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Consejos para los jóvenes

Viernes 10 Febrero
Orad sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Orando en todo tiempo con toda oración y súplica.
Efesios 6:18
George Müller (1)
Consejos para los jóvenes

George Müller (1805-1898) fue conducido a crear y dirigir, por la fe, grandes orfanatos en Bristol, Inglaterra. Este cristiano tenía una fe firme y práctica. Con respecto a la oración, decía a los jóvenes: «Es necesario orar no solo en las grandes dificultades… cuando nuestro amado cónyuge está en su lecho de muerte, o cuando nuestros queridos hijos están enfermos… ¡Debemos orar en todo tiempo, por las cosas pequeñas como por las grandes! Aprendamos a incluir la oración en todo lo que hacemos, desde la mañana hasta la noche, en todas las circunstancias de nuestra vida… Si recibimos un paquete cuya atadura no podemos desatar o cortar, pidamos ayuda a Dios… ¡nada es demasiado pequeño para que no podamos orar por ello, y el Señor Jesús nos ama tanto que desea ocuparse de todo lo que nos concierne… Queridos amigos creyentes, desde el comienzo de su vida cristiana, confíen en Dios para todo, con la misma sencillez que lo hace un niño. Trate al Señor Jesús como a su mejor amigo, y busque su ayuda en todas las circunstancias…

La vida de un hijo de Dios está llena de pequeñas dificultades. Si luchamos con nuestras propias fuerzas y nuestra propia sabiduría, siempre estaremos preocupados, pero si dejamos todo en las manos de Dios, él nos ayudará, y nuestro camino se esclarecerá. Así nuestra vida puede desarrollarse en la paz, por medio de la oración».

“La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

(mañana continuará)
2 Samuel 3:22-39 – Mateo 25:31-26:13 – Salmo 21:8-13 – Proverbios 8:22-27

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La autenticidad

Jueves 9 Febrero
En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de… la hipocresía.
Lucas 12:1

La autenticidad
Leer Mateo 23:1-28
Es sorprendente ver que cuando las multitudes se agolparon para escuchar de la boca de Jesús una buena enseñanza, él advirtió primero a sus discípulos que se guardaran de la hipocresía.

Algunos dirán que esto no es positivo ni reconfortante, ¡pero el Señor nunca se equivoca!

La hipocresía caracterizaba a los jefes religiosos de la época. Decían y no hacían, y esto quitaba toda credibilidad a sus enseñanzas. Imponían a los demás mandamientos que ellos mismos no cumplían. ¡Es normal que quienes los escuchaban se desanimaran en su búsqueda de Dios! Ellos se colocaban entre Dios y los hombres, presentándose como líderes, conductores. Así anulaban el diálogo directo entre una persona y Dios. Sin embargo, este diálogo es el único medio para acercarnos a Jesús mediante la confesión de nuestros pecados y la fe en él. Esos jefes religiosos cerraban así el reino de Dios ante los hombres, un reino en el cual ellos mismos no entraban.

Cristianos, nosotros también podemos parecernos a esos hombres, que limpian “lo de fuera del vaso y del plato” (Mateo 23:25), sin preocuparse por lo que es importante, es decir, limpiar el interior. Los que nos ven todos los días siempre terminan discerniendo si nuestra conducta está en armonía con nuestras palabras.

Velemos para ser auténticos y sinceros ante Dios y ante los hombres, así nuestro testimonio podrá ser recibido por los que nos rodean.

2 Samuel 3:1-21 – Mateo 25:1-30 – Salmo 21:1-7 – Proverbios 8:17-21

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Un pastel envenenado

Miércoles 8 Febrero
El pecado entró en el mundo por un hombre (Adán), y por el pecado la muerte… todos pecaron.
Romanos 5:12
Todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.
Hechos 10:43

Un pastel envenenado
Decidí hacer un pastel rico; para ello compré la mejor mantequilla, huevos frescos, harina de buena calidad, etc. Mezclé los ingredientes y obtuve una masa suave y apetitosa. Pero si una persona mal intencionada hubiese vertido una pizca de veneno en la masa, este se hubiese extendido por toda la masa y todo el pastel sería envenenado. Si bien todos los ingredientes eran excelentes, la pequeña dosis de veneno sería suficiente para contaminar el pastel.

Esta imagen ilustra un poco la situación actual del hombre. Dios creó a Adán perfecto, lo dotó de numerosas cualidades; los «ingredientes» eran excelentes. Pero el pecado, como un veneno mortal, arruinó esta criatura perfecta. ¡Y contaminó toda la naturaleza humana! Los daños son completos y terribles: en su naturaleza, Adán se convirtió en un hombre pecador, como toda su descendencia. ¡Por ello Dios declaró que no se podía esperar que saliera algo bueno del hombre! Las más hermosas cualidades morales están contaminadas por el pecado; todo está totalmente estropeado…

Pero Jesucristo es la maravillosa y poderosa respuesta de Dios a esta trágica situación. Vino a este mundo como un hombre sin pecado, y se ofreció en sacrificio. Los que creen en él son purificados de sus pecados y reciben una nueva naturaleza, santa como la suya:

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron… todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

2 Samuel 2 – Mateo 24:29-51 – Salmo 20:6-9 – Proverbios 8:12-16

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Soy demasiado malo

Martes 7 Febrero
¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado… ? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
Miqueas 7:18
Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.
1 Juan 3:20

Soy demasiado malo
Nadie es demasiado malo para acercarse a Dios. ¡Su amor es mucho más grande que todas nuestras faltas! En la Biblia muchas veces Dios nos asegura su amor y su perdón, por ejemplo: “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Isaías 44:22). En efecto, Dios no se conformó con decirnos que nos ama a pesar de nuestros pecados, y que quiere darnos la vida eterna. Él mismo vino en la persona de su Hijo Jesucristo, para vivir entre nosotros. Jesús mismo contó la parábola del hijo rebelde, a quien su padre acogió con los brazos abiertos (Lucas 15:20). Y para mostrar hasta el final que Dios es misericordioso y perdonador, Jesús dio su vida por usted y por mí, para borrar todos nuestros pecados.

Lector, quizás usted esté agobiado por el peso de sus pecados, y piensa que todo está perdido. Pero Jesús le dice lo contrario, como prometió al malhechor crucificado a su lado: “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Quizás usted no pueda perdonarse a sí mismo, pero Dios está dispuesto a perdonarle. Ahora le dice: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño…

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:1-2, 5).

2 Samuel 1 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11

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¿De qué debo ser salvo?

Lunes 6 Febrero
(Jesús dijo:) Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Marcos 2:17
¿De qué debo ser salvo?

Un joven que hablaba con un cristiano sobre el Evangelio le preguntó: «Si Jesús vino a la tierra y murió en la cruz, ¿fue para salvarnos de qué exactamente?». La pregunta es buena y nos lleva a la afirmación de Jesús citada en el encabezamiento.

¿Qué enfermedad tengo? ¿Qué pecado cometí? En la Biblia Dios responde a mis preguntas. Declara formalmente que “no hay justo”, que “todos pecaron” (Romanos 3:10, 23). Pecar es hacer, decir e incluso pensar algo contrario al carácter perfecto y santo de Dios. Solo el hecho de ser indiferente con él ya es un pecado, pues él ordenó: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón…” (Deuteronomio 6:5). Esto fue recordado por Jesús en los evangelios (Lucas 10:27). El castigo reservado por el Dios soberano para los pecadores es pasar la eternidad lejos de él, con el alma atormentada. Es de esto de lo que todo hombre necesita ser salvo. Por esta razón Jesús, el Hijo de Dios, vino a la tierra, para solucionar este problema y ofrecer la salvación a todos.

A veces, cuando nos sentimos mal y tenemos miedo al diagnóstico, es difícil ir al médico. ¡Con Jesús no debemos temer nada! Aunque es verdad que “todos pecaron”, el remedio es seguro, absoluto y definitivo: creer en el Señor Jesús (Hechos 16:31).

“Lavaos y limpiaos… dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien… Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:16-18).

1 Samuel 31 – Mateo 23 – Salmo 19:11-14 – Proverbios 7:24-27

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Jesús – su sumisión (5)

Domingo 5 Febrero
(Jesús dijo:) No puedo yo hacer nada por mí mismo… porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.
Juan 5:30
Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
Juan 12:49

Jesús – su sumisión (5)
Al comer del fruto prohibido, Adán actuó de forma independiente de Dios, actuó según su propia voluntad. Sus descendientes también se organizaron sin tener en cuenta a Dios. Desde entonces el hombre se cree dueño de sí mismo, con el derecho de hacer lo que quiere.

Jesús nunca actuó de esta manera. La voluntad de Dios dirigía su conducta y era su razón de vivir, su gozo. ¡No hacía ni quería hacer nada sin él! Comía, bebía, hablaba y actuaba según la voluntad de su Padre.

– Antes de comenzar su ministerio público, Jesús ayunó durante cuarenta días. Satanás, sabiendo que Jesús tenía hambre, le sugirió utilizar su poder para transformar piedras en pan. Pero Jesús nunca utilizó su poder para su propio beneficio. La Palabra de Dios lo sostenía, y Dios lo alimentaría…

– Cuando le informaron que su amigo Lázaro estaba enfermo, esperó una orden de su Padre para visitar a esa amada familia. Cuando llegó, Lázaro había muerto desde hacía cuatro días. Entonces Jesús lo resucitó, y así el Padre manifestó la gloria de su Hijo.

– Poco antes de la crucifixión, Jesús tuvo una terrible lucha: Dios quería salvar a los hombres, y para ello Jesús debía llevar sus pecados y sufrir el castigo que ellos merecían. ¡Él no podía desear eso, pues era totalmente santo! Entonces suplicó a su Dios “con gran clamor y lágrimas” (Hebreos 5:7). Pero se sometió a la voluntad de Dios, y dio su vida por nosotros.

(continuará el próximo domingo)
1 Samuel 30 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

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Jesús es mi pastor | David Barceló

David Barceló

Es interesante notar que varios de los nombres de Dios revelados en el Antiguo Testamento también son aplicados a Jesús en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en los Salmos encontramos que Jehová es nuestra luz y salvación (Sal. 27), y en Juan encontramos que Jesús es la luz del mundo (Jn. 8:12). En el Salmo 23 Jehová se revela como el pastor, y luego en el Juan encontramos que Jesús se identifica como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas (Jn. 10:11-18).

Y es precisamente a la luz de este pasaje, Juan 10, que el pastor David Barceló nos enseña algunas características del Buen Pastor, y también de nosotros, las ovejas. Y nos alienta al recordarnos cuán incomparable es el cuidado de Jesucristo, pues no estamos en manos de un gobierno ni de las circunstancias, sino del Buen Pastor.

David Barceló es pastor de la Iglesia Evangélica de la Gracia en Barcelona, España, desde sus inicios en el año 2005. Conferencista en varias ciudades de España y Latinoamérica. Felizmente casado con su esposa Elisabet, son padres de cuatro hijos, Moises, Daniel, Elisabet y Abraham.

Contra viento y marea

Sábado 4 Febrero
Os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. Hebreos 10:36-39

Contra viento y marea

Hoy fui a casa de unos amigos en mi bicicleta. En el camino observé que los kilómetros que debía recorrer serían mucho más difíciles de lo que había previsto, pues el viento del norte me era contrario, y por momentos tenía la impresión de no avanzar. Luego empezó a caer una lluvia fina, ráfagas de viento abofeteaban mi cara… Durante unos minutos consideré la posibilidad de volverme. Pero rápidamente pensé en los momentos agradables que me esperaban a mi llegada. ¡Entonces decidí que no daría marcha atrás!

Esto me hace pensar en mi andar por la vida: al igual que miles de personas en todo el mundo, avanzo por el camino de la fe, tras las pisadas de Jesucristo mi Salvador. Como ellas, he experimentado la bondad del Señor, su presencia, su ternura, su amor, su perdón… Sin embargo, el viento de las pruebas y la lluvia de las lágrimas nos azotan a todos, un día u otro. ¡A veces hasta el punto de desanimarnos! Entonces nos cansamos de hacer el bien, y quizás hasta de seguir viviendo. Pero en medio de la tempestad más fuerte, la esperanza de la vida futura, la confianza en las promesas de Dios, en todos los momentos de felicidad que nos esperan, nos dan ánimo para seguir avanzando, para amar, perdonar y vivir para Jesucristo. ¡Que esta esperanza nos acompañe a lo largo de este día!

1 Samuel 28:15-29:11 – Mateo 22:1-22 – Salmo 19:1-6 – Proverbios 7:1-5

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¿De qué Dios se trata?

Viernes 3 Febrero

¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
Lamentaciones 3:37
Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Romanos 8:28

¿De qué Dios se trata?
«Si Dios existiera, mi madre no hubiese muerto de un cáncer».

Este comentario de un compañero me hizo reflexionar. Me imagino su dolor viendo a su madre enferma, su esperanza en un Dios poderoso que podía curarla, y luego su duelo, su decepción, sus dudas incluso sobre la existencia de Dios.

En realidad, no existe un Dios que sirva a nuestros proyectos, que se incline ante nuestra voluntad y nuestros deseos, o sea, un Dios que esté a nuestro servicio.

En cambio, el Dios que la Biblia presenta es un Dios que cumple, no nuestra voluntad, sino la suya, con el único objetivo de dar a cada uno el acceso a la vida eterna (una eternidad de felicidad).

Todas las circunstancias de nuestra vida, agradables o dolorosas, están al servicio del proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros. Nunca son el fruto del azar, sino que están sometidas a la voluntad de Dios, quien ama a sus criaturas y desea conducirlas hacia él.

En vez de amargarnos y eliminar a Dios de nuestra vida, aprendamos a ver, en todo lo que nos sucede, su mano, que quiere acercarnos a él.

Pero el mayor argumento que nos obliga a tener una confianza sin límites en Dios es su amor. “Ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¡Si ora al único “Dios justo y Salvador” (Isaías 45:21), nunca quedará decepcionado!

1 Samuel 27:1-28:14 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

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