Nuestra ética inalterable

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El Blog de Ligonier

Serie: La ética cristiana

Nuestra ética inalterable

Por Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

La palabra ética deriva de la palabra griega ethos, que significa carácter moral o costumbre. Cuando utilizamos la palabra ética, nos referimos a una norma moral sobre lo que está bien y lo que está mal. Cuando hablamos de la ética cristiana, nos referimos a la norma moral establecida —según el credo, la confesión y el cristianismo ortodoxo— basada en la Sagrada Escritura, que es nuestra única guía infalible para la fe y la vida.

La normativa de la Iglesia no cambia porque la Palabra de Dios no cambia, y como la Palabra de Dios no cambia, la ética cristiana no cambia. Por eso no hablamos de una ética cristiana, sino de la ética cristiana: una ética establecida, autorizada e inmutable que guía a los cristianos en cada cultura, en cada generación y en todo lo que pensamos, decimos y hacemos cada día de nuestras vidas. La ética cristiana es la norma que no podemos cambiar, pero que nos cambia, nos informa y nos dirige en toda la vida. Por eso somos firmes en cuanto a lo que está bien e inflexibles en cuanto a lo que está mal. Y esa es precisamente una de las razones por las que el mundo nos odia, porque el mundo detesta nuestra ética cristiana que es inquebrantable e inflexible.

El mundo ama ceder, y el grado en que una sociedad premia la transigencia y la tolerancia del mal determinará el grado de cambio ético que esa sociedad se verá obligada a soportar. Sin una norma invariable sobre el bien y el mal, una sociedad no puede mantener una norma ética coherente. Y si no hay una norma ética de lo correcto y lo incorrecto, no puede existir ninguna ética excepto la ley del más fuerte. El mundo solo tiene percepciones del bien y del mal basadas en sentimientos y simpatías que cambian constantemente. Por eso las definiciones del mundo sobre el bien y el mal suelen ser totalmente contradictorias, pues la única norma que tiene el mundo es él mismo.

La norma de la Iglesia no cambia porque la Palabra de Dios no cambia, y Su Palabra no cambia porque Él no cambia. Sin embargo, muchos cristianos nominales y muchas iglesias, tanto a lo largo de la historia como en la actualidad, desean tanto obtener una aparente influencia en el mundo que impulsan una agenda de transigencia y tolerancia dentro de la iglesia. La evidencia de esto es que en muchas iglesias hoy se considera peor juzgar el mal que hacer el mal. Pero los que sabemos que vivimos y respiramos en la presencia de Dios, sabemos que comprometer la ética cristiana es comprometer la fe inmutable una vez entregada a los santos.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

10. La incomprensibilidad de Dios

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

2. LA NATURALEZA Y LOS ATRIBUTOS DE DIOS

10. La incomprensibilidad de Dios

R.C. Sproul

Durante un seminario en los Estados Unidos, un estudiante le preguntó al teólogo suizo Karl Barth: «Dr. Barth, ¿cuál ha sido lo más profundo que usted ha aprendido en su estudio de la teología?»

Barth pensó por un momento y luego contestó: «Cristo me ama, bien lo sé, en la Biblia dice así». Los estudiantes se rieron de su respuesta tan simplista, pero su risa se tornó algo nerviosa cuando pronto advirtieron que Barth lo había dicho muy en serio.

Barth dio una respuesta sencilla a una pregunta muy profunda. Al hacerlo estaba llamando la atención a por lo menos dos nociones fundamentalmente importantes. (1) En la más sencilla de las verdades cristianas reside una profundidad que puede ocupar las mentes de las personas más brillantes durante toda su vida. (2) Que aun dentro de la sofisticación teológica más académica nunca nos podremos elevar más allá del entendimiento de un niño para comprender las profundidades misteriosas y las riquezas del carácter de Dios.

Juan Calvino utilizó otra analogía. Dijo que Dios nos habla como si estuviera balbuceando. De la misma manera que los padres les hablan a sus hijos recién nacidos imitando el balbuceo de los bebés, así Dios cuando desea comunicarse con los mortales debe condescenderse y hablarnos con balbuceos.

Ningún ser humano tiene la capacidad para entender a Dios exhaustivamente. Existe una barrera infranqueable que impide un entendimiento completo y exhaustivo de Dios. Somos seres finitos; Dios es un ser infinito. Y ahí radica el problema. ¿Cómo puede algo que es finito comprender a algo que es infinito? Los teólogos medioevales tenían una frase que se ha convertido en un axioma dominante en cualquier estudio de teología. «Lo finito no puede aprehender (o contener) a lo infinito.» No hay nada que resulte más obvio que esto, que un objeto infinito no puede ser introducido dentro de un espacio finito.

Este axioma contiene una de las doctrinas más importantes del cristianismo ortodoxo. Se trata de la doctrina de la incomprensibilidad de Dios. Este término puede no ser bien entendido. Puede sugerir que como lo finito no puede «aprehender» a lo infinito, entonces es imposible llegar a conocer nada sobre Dios. Si Dios está más allá del entendimiento humano, ¿no sugiere eso que toda discusión religiosa no es más que mero palabrería teológico y que entonces, como mucho, solo nos queda un altar a un Dios desconocido?

Por supuesto que esto no es la intención. La incomprensibilidad de Dios no significa que no sabemos nada sobre Dios. En realidad significa que nuestro conocimiento será parcial y limitado, que nunca podremos alcanzar el conocimiento total y exhaustivo de Dios. El conocimiento que Dios nos da sobre sí mismo mediante la revelación es verdadero y útil. Podemos conocer a Dios en la medida que Él decida revelarse a sí mismo. Lo finito puede «aprehender» a lo infinito, pero lo finito no podrá nunca contener a lo infinito en sus manos. Siempre habrá algo más de Dios que lo que podamos aprehender.

La Biblia expresa esto mismo de esta manera: «Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre» (Deut. 29:29). Martín Lutero hizo referencia a los dos aspectos de Dios – el secreto y el revelado. Una porción del conocimiento divino permanece oculta a nuestros ojos. Trabajamos a la luz de lo que Dios nos ha revelado.

Resumen

1. Hasta las verdades cristianas más sencillas contienen un profundo significado.

2. Independientemente de lo profundo que pueda ser nuestro conocimiento teológico, siempre habrá mucho sobre la naturaleza y el carácter de Dios que seguirá siendo un misterio para nosotros.

3. Ningún ser humano puede tener un conocimiento exhaustivo sobre Dios.

4. La doctrina de la incomprensibilidad de Dios no significa que no podemos llegar a conocer nada sobre Dios. Significa que nuestro conocimiento está restringido, limitado por nuestra humanidad.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Job 38: 1-41:34

Ps. 139:1-18

Is. 55:8-9

Rom. 11:33-36

1 Cor. 2:6-16

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

Toda verdad es verdad de Dios

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Toda verdad es verdad de Dios

Por R.C. Sproul

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Durante la hambruna irlandesa de la patata en el siglo XIX, mi bisabuelo, Charles Sproul, huyó de su tierra natal para buscar refugio en Estados Unidos. Dejó su casita de techo de paja y piso de barro en un pueblo del norte de Irlanda y se dirigió descalzo a Dublín, al muelle desde el cual navegó hasta Nueva York. Después de registrarse como inmigrante en Isla Ellis, se dirigió al Oeste hacia Pittsburgh, donde se había establecido una gran colonia de escoceses-irlandeses. Fueron atraídos a ese sitio por las fábricas industriales de acero dirigidas por el escocés Andrew Carnegie.

¿Qué causó estas convulsiones? Durante el siglo anterior, las imágenes comenzaron a ser consideradas ventanas al mundo espiritual Mi bisabuelo murió en Pittsburgh en 1910, pero no sin antes inculcar un amor profundo  por la tradición e historia de Irlanda en sus hijos y nietos. Hace treinta años, uno de mis primos hizo una peregrinación a Irlanda del Norte para buscar sus raíces en la ciudad de donde vino nuestro bisabuelo. Mientras investigaba sobre el paradero de cualquiera de los Sprouls, un caballero anciano le dijo que el último miembro sobreviviente de nuestra familia había fallecido cuando tropezó en su camino a casa desde el bar local en un profundo estado de embriaguez. Cayó en un canal y se ahogó.

Esto nos deja con el estereotipo de que los irlandeses beben mucho, pelean fácilmente y que consideran que los ladrillos son como «confeti irlandés». Sin embargo, esta caricatura de los irlandeses oculta algunas dimensiones muy importantes de la historia irlandesa. En el siglo VIII, los misioneros que se establecieron en Irlanda fueron muy importantes para la cristianización de las islas británicas que habían sido habitadas en gran parte por paganos y bárbaros. Los monasterios en Irlanda se destacaron por su dedicación a la erudición, por copiar textos bíblicos y, especialmente, por adornar los textos bíblicos con magníficas iluminaciones. Su pasión por la erudición y el arte se propagó rápidamente a Gran Bretaña, donde se estableció la codificación de la ley antigua, la cual ha tenido un impacto, incluso en nuestra tierra, hasta el día de hoy.

Uno de los eruditos más importantes de este período fue un hombre llamado Beda, conocido como el «Venerable». Él residió en Inglaterra y es considerado como el primer gran historiador europeo. Los irlandeses también produjeron una obra maestra que combinó la erudición y la belleza en el famoso Book of Kells [Libro de Kells].

Sin embargo, fue en la segunda parte del siglo VIII que surgió el gran ímpetu por un renacimiento en la erudición. Fue bajo el reinado de Carlos el Grande (Carlomagno), coronado como el primer sacro emperador romano, que ocurrió un nuevo surgimiento de las artes y las ciencias. Este resurgimiento, llamado el «Renacimiento carolingio», presagiaba el gran Renacimiento que se propagaría por Europa a finales de la Edad Media, comenzando principalmente con el trabajo de los patrones Médicis en Italia, los cuales encontraron su cenit en las labores de Lorenzo el Magnífico.

En el Sacro Imperio Romano del siglo VIII, Carlomagno estaba decidido a recuperar lo mejor del aprendizaje clásico y bíblico. Él se convirtió en un patrocinador de la erudición y nombró a Alcuino de Gran Bretaña como su principal asistente intelectual. Carlomagno fue uno de los miembros más ilustres de la dinastía carolingia que comenzó con su padre, Pipino el Breve, y que continuó hasta el siglo X. El Renacimiento fue una recuperación del lenguaje clásico y de la verdad bíblica. El Renacimiento posterior, durante el siglo XVI, con su personaje más famoso, Erasmo de Rotterdam, encontró su lema en las palabras ad fontes, es decir, «a las fuentes». El lema declaraba la intención de los eruditos de ese día de volver al lugar de origen, «a las fuentes» de la filosofía antigua, la cultura y, especialmente, los lenguajes bíblicos. Así que, un estudio renovado de los filósofos griegos, Platón y Aristóteles, acompañado con un celo por la recuperación de los lenguajes bíblicos, encabezó tanto el Renacimiento posterior como el Renacimiento carolingio que surgió bajo el liderazgo de Carlomagno.

Antes del período carolingio, Agustín, en su pasión por la erudición, estaba convencido de que era el deber del cristiano aprender lo más que pueda sobre tantas cosas como le fuera posible. Dado que toda verdad es verdad de Dios, todos los aspectos de investigación científica deben estar dentro del ámbito del aprendizaje bíblico y cristiano. No fue por accidente que los grandes descubrimientos de la ciencia occidental fueron encabezados por cristianos que tomaron en serio sus responsabilidades de ejercer dominio sobre la tierra en servicio de Dios. En lugar de ver el aprendizaje, la erudición y la búsqueda de la belleza como ideas ajenas a la institución cristiana, el resurgimiento del siglo VIII, siguiendo el ejemplo anterior de Agustín, vio la búsqueda de Dios mismo en la búsqueda del conocimiento y la belleza. Ellos vieron que Dios es la fuente de toda verdad y de toda belleza.

A través de los siglos, las influencias cristianas dominaron el mundo del arte al igual que al mundo de la erudición. El legado de este período ha enriquecido todas las áreas de la historia occidental hasta el día de hoy. Es imprescindible que en el siglo XXI aprendamos de los pioneros del pasado que no despreciaron la erudición clásica, sino que la vieron como algo que debía aprovecharse en el servicio del reino de Dios.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

¿No te harás imagen?

Ministerios Ligonier

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

¿No te harás imagen?

Por Robert Letham

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

n el año 726, la orden del emperador León de destruir la imagen de Cristo en el palacio imperial produjo una revuelta y la Iglesia oriental quedó sumergida en una larga y agresiva controversia. No fue hasta que la emperatriz Irene convocó el Segundo Concilio de Nicea en el año 787 que la controversia se resolvió a favor de las imágenes. Incluso, luego de esto, surgió un reavivamiento de la iconoclasia y solo en el año 843 el patriarca de Constantinopla, San Metodio, dio fin a la agitación, ocasión que, desde ahí en adelante, se conmemora como la «Fiesta de la Ortodoxia». Esta controversia fue despiadadamente violenta. Los monjes eran azotados hasta la muerte públicamente o se les cortaban las fosas nasales. Uno de ellos fue hecho trizas por una turba mientras que el patriarca Constantino de Constantinopla fue decapitado públicamente. El papado se vio obligado a aliarse con los francos en lugar de con Oriente, ya que la iconoclasia era una realidad ajena en Occidente.

¿Qué causó estas convulsiones? Durante el siglo anterior, las imágenes comenzaron a ser consideradas ventanas al mundo espiritual de manera progresiva. Los íconos de Cristo y de los santos se convirtieron en objetos de devoción, promovidos activamente por la Iglesia. El Concilio Quinisexto, celebrado en el año 692, decretó que Cristo debía ser representado de forma humana «para que de esta manera percibamos la profundidad de la humillación de Dios». Leoncio de Nápoles consideraba a las imágenes de Cristo como una extensión, una recreación, de la encarnación.

Los iconoclastas objetaron. El emperador Constantino V alegó que si una imagen solo presenta la naturaleza humana de Cristo, entonces separa su humanidad de su persona. Si retrata a Cristo en sus dos naturalezas, su deidad es reducida al nivel de la humanidad. La única imagen verdadera de Cristo es la que Él nos dio: la eucaristía. Constantino V, en el año 754, convocó un concilio en el que condenó las imágenes al considerarlas blasfemias contra la encarnación.

Cuando la emperatriz Irene ascendió al poder de facto, convocó un concilio en el año 787. En este, se ordenó la restauración de las imágenes, ya que estas mostraban la realidad de la encarnación. A las imágenes se les debía rendir «reverencia honorable, no la verdadera adoración de la fe que le pertenece solamente a la naturaleza divina… ya que el honor que se le rinde a la imagen es transmitido a lo que la imagen representa, y el que reverencia a la imagen reverencia en ella al sujeto representado». El concilio anatemizó a cualquiera que igualara a las imágenes con los ídolos.

Este concilio suscitó la oposición del reino de los francos, que recientemente había adquirido poder. Carlomagno ordenó que se escribieran los Libri Carolini, que argumentaban que solo Dios puede ser adorado. El principio de que se le rinde veneración a la imagen debido a su relación con lo que originalmente representa es falso y engaña a la gente sencilla. Estos libros rechazaban tanto al concilio iconoclasta del año 754 como al iconódulo Segundo Concilio de Nicea (partidario de las imágenes). La emperatriz Irene no tenía derecho a enseñar a los hombres ni a convocar un concilio. Sin embargo, los iconoclastas no apreciaban la distinción iconodulia entre latria (adoración) y proskunesis (veneración de imágenes). En latín solo existía una palabra —adoro— para traducir ambos términos, y parecía implicar adoración idólatra.

Hasta el día de hoy, la principal característica de la Iglesia ortodoxa oriental es el iconostasio, una pantalla de gran altura que cubre toda la sala hacia el frente. El iconostasio divide al santuario —la parte que está tras él— de la congregación. Solo el clero puede entrar al santuario; no puede acceder ninguna mujer. El santuario simboliza el mundo divino. La nave, el lugar donde está la congregación, es la imagen del mundo humano y todo lo que hay en él. A pesar de estar divididos por el iconostasio, estos dos lugares se consideran partes de un todo, el lugar donde el cielo y la tierra se encuentran. En el iconostasio mismo, que se halla entre el cielo y la tierra, hay varios niveles de íconos que representan una gran nube de testigos y simbolizan a la Iglesia en su desarrollo hacia la eternidad.

La teología de las imágenes. Entre los años 726 y 730, Juan Damasceno emergió como el principal teólogo iconódulo. Distinguió cuidadosamente entre la adoración (latria), que se le debe solo a Dios, y la veneración (proskunesis) en sus distintos grados, señal de la subordinación y humildad del que venera. Juan insistió en que adoremos solo a Dios.

Juan argumentaba que hacer una imagen del Dios invisible sería un grave error, pero que una imagen del Dios encarnado es diferente, ya que Cristo asumió un cuerpo humano. Los cristianos, decía él, no viven bajo el antiguo pacto que prohibía las imágenes, sino bajo la nueva era de la gracia. El hombre mismo es la imagen de Dios. Sostener que las imágenes no son permisibles, según Juan, es decir que la materia es mala. Las imágenes sagradas son medios de instrucción en la fe, memoriales de las vidas de los cristianos, incentivos para vivir una vida piadosa y canales de gracia en virtud de su poder sacramental. El Hijo es la idéntica imagen del Dios invisible; la naturaleza creada del hombre es una copia de la de Dios, que no es creada; la creación refleja sutilmente lo divino.

Todo el mundo es icónico. Una imagen, escribe Juan, es una semejanza de la cosa imaginada, pero también hay una disimilitud entre la imagen y el original, ya que son cosas diferentes. Necesitamos imágenes, argumenta Juan, debido a que somos seres físicos para los cuales el mundo espiritual es un misterio. Los íconos nos proporcionan una ventana hacia este mundo, una ayuda en el camino de la salvación. Dios por naturaleza no tiene cuerpo pero, según Juan, Dios nos dio semejanzas e imágenes de acuerdo a la analogía de nuestra naturaleza corporal. Esto supone una concepción semiótica del universo en la que el ser humano es capacitado para entender la realidad invisible y espiritual a través de señales visibles al combinar lo terrenal y lo espiritual.

Anteriormente, en el siglo IV, Gregorio de Nisa había sostenido que la revelación visible de Dios en la creación es superior a la revelación verbal, ya que él pensaba que el lenguaje es inherentemente ambiguo y, por lo tanto, inapropiado para describir a Dios. Por otro lado, la creación indica Su existencia de forma positiva. Así, la cuestión de las imágenes conlleva preguntas más profundas y trascendentales con respecto a la revelación de Dios.

Asuntos en juego. Oriente acepta que la adoración de imágenes estaba prohibida en el antiguo pacto, pero sostiene que las imágenes eran objeto de veneración. Si todas las imágenes estaban prohibidas, dicen ellos, no podría haber habido querubines sobre el propiciatorio y el arca del pacto.

La encarnación ha cambiado el panorama de forma crucial. Dios el Hijo ha asumido una naturaleza humana, incluyendo un cuerpo, en una unión personal permanente. Dios ahora tiene una forma humana, permanente y visible. La encarnación, de acuerdo con la Iglesia oriental ortodoxa, no solo justifica el uso de imágenes, sino que lo requiere. Afirmar lo contrario es cuestionar la realidad de la encarnación e insinuar que la humanidad del Hijo no es eterna y permanentemente real. También supone que lo espiritual y lo material se oponen entre sí.

Los iconoclastas, por su parte, insistieron en que las imágenes eran idólatras y estaban prohibidas por el segundo mandamiento. De hecho, afirmaron que la pérdida de los territorios orientales, que cayeron bajo dominación musulmana, fue el juicio de Dios por la idolatría.

Inquietudes reformadas. Los cristianos reformados tienen varios problemas con las imágenes, principalmente con su presencia en el contexto de la adoración como el elemento visual más prominente en la iglesia. Esto, en el mejor de los casos, produce ambigüedad. En segundo lugar, el punto crucial tiene que ver con las imágenes de Cristo. El Catecismo Mayor de Westminster, en su pregunta 109, se opone a las imágenes de la Trinidad y, por extensión, a las imágenes de Cristo, ya que Cristo es el eterno Hijo encarnado. Sin embargo, los pasajes que sustentan la doctrina se refieren a la adoración israelita de dioses falsos por medio de objetos materiales, contexto diferente al de la iconografía oriental. Además, el catecismo no rechaza las imágenes de los santos, ya que estas no están vinculadas con la adoración.

De acuerdo con la Iglesia ortodoxa oriental, las imágenes de Cristo no solo están permitidas, sino que son requeridas a la luz de la encarnación. Oponerse a las imágenes de Cristo es negar la realidad de la encarnación: Su humanidad no sería real, sino solo aparente, lo que constituye la herejía del docetismo. Sin embargo, hacer una imagen de Cristo es abstraer Su humanidad de Su persona (el Hijo eterno) y, de esta forma, es caer en el nestorianismo. Aquí la Iglesia ortodoxa oriental, que vehementemente niega el nestorianismo, afirma que la persona de Dios el Verbo encarnado es la que aparece en la imagen y que esta no es una representación de Dios, ya que el Verbo es visible como hombre. Además, hay una semejanza y una diferencia entre la imagen y lo que ella representa, que es evidente en el hecho de que se sostiene que las imágenes muestran a la naturaleza humana transfigurada con belleza divina. La imagen no es una representación de la Deidad, sino que indicaría la participación de una persona determinada en la vida divina.

En qué estamos de acuerdo. La teología reformada también cree en las imágenes. La idea de la imagen (eikôn) es una categoría bíblica: el hombre es hecho a imagen de Dios y Cristo es la imagen del Dios invisible. Sin embargo, más allá de esto, todo es icónico para los reformados. Dios ha impreso la evidencia de Su propia belleza y gloria en toda la creación. «Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos» (Sal 19:1).

Lo que hizo el calvinismo fue dar lugar a esta apreciación terrenal de la belleza. Al eliminar el arte y las esculturas de la adoración eclesiástica, las llevó al mundo, situando lo estético en el contexto de la revelación general como el testigo de Dios en el mundo y no como el foco de la adoración de Dios en la Iglesia. El resultado fue el tremendo florecimiento de la creatividad en la cultura posterior a la Reforma, creatividad que no se centró en el dominio sobrenatural de los ángeles y los demonios, sino en el mundo alrededor nuestro que refleja la gloria y la belleza de Dios.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Letham
Robert Letham

El Dr. Robert Letham es profesor de teología sistemática e histórica en la Union School of Theology de Gales. Es autor de numerosos libros, entre ellos The Holy Trinity y Union with Christ.

No es la fe la que salva, es Cristo por medio de la fe

Coalición por el Evangelio

No es la fe la que salva, es Cristo por medio de la fe

Por Sugel Michelén

Contrario al pensamiento de muchos, no es la sinceridad o cantidad de la fe lo que importa, sino el objeto en el que descansa la fe. Si una persona ingiere un veneno por error creyendo sinceramente que es jugo de naranja, la sinceridad de su creencia no eliminará el efecto nocivo del veneno.

De igual manera, aquellos que viajen atemorizados en avión tendrán más probabilidades de llegar a su destino que aquellos viajeros ilegales que se arriesgan abandonar su país en una frágil embarcación, por más seguridad que tengan de que llegarán sanos y salvos a la otra orilla. Los primeros tienen poca fe en un objeto confiable, mientras los segundos están depositando mucha fe en uno que no lo es.

Pues lo mismo ocurre en lo tocante a la vida eterna. La Palabra de Dios enseña en Proverbios 16:25 que “hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”. Este hombre transita confiado por una senda equivocada, creyendo sinceramente que va por buen camino, pero la sinceridad de su creencia no eliminará el hecho de que ese es un camino de muerte.

Y es que la fe no tiene poder en sí misma para salvar. Ella opera más bien llevándonos de la mano a confiar en el único que puede salvar al pecador: nuestro Señor Jesucristo. Todo el que descansó sinceramente en cualquier otro medio de salvación, aparte del Señor Jesucristo, se perderá, porque no es la fe la que salva, sino Cristo por medio de la fe.

La fe que conduce a la salvación es una mano desnuda que se extiende confiadamente para recibir lo que el Señor Jesús ofrece en el evangelio. Él se hizo Hombre siendo Dios, vivió una vida perfecta y luego murió en una cruz para pagar la deuda de todos aquellos a quienes vino a salvar; y ahora, en base a esa obra de redención, ofrece perdón y vida eterna a todo aquel que cree. Su justicia perfecta es puesta en nuestra cuenta por medio de la fe.

En Juan 6:47 dice el Señor: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna”. Y en otro lugar añadió: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna” (Juan 10:27-28). Sólo las ovejas de Cristo tienen vida eterna, no las de ningún otro pastor; y esas ovejas se distinguen en que oyen su voz y le siguen; ellas prestan atención a las enseñanzas de Cristo reveladas en Su Palabra, la Biblia. Creer sincera y profundamente en cualquier otro medio de salvación no servirá de nada; es Cristo el que salva, por medio de la fe.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Un renacimiento occidental

Ministerios Ligonier

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Un renacimiento occidental

Por Nicholas R. Needham

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Europa occidental, en el siglo VIII, estuvo dominada por lo que los historiadores llaman el «Renacimiento carolingio», el cual no se debe confundir con el Renacimiento de los siglos XV y XVI. Este renacimiento del siglo VIII recibió su nombre de la dinastía gobernante de Francia, los carolingios. Al principio, ellos eran los mayordomos hereditarios del palacio real francés, quienes disfrutaban de un poder real bajo la figura monárquica de los merovingios. El más famoso de los mayordomos carolingios fue Carlos Martel (690-741), conocido como Carlos «el Martillo» por su decisiva victoria militar sobre los ejércitos musulmanes españoles. A menudo se olvida que, durante gran parte del período medieval, España fue islámica. Un ejército musulmán de África había cruzado el estrecho de Gibraltar en el año 711, y en el 718 había conquistado casi toda la España cristiana. Los musulmanes continuaron su avance hacia Francia. Sin embargo, en el 732, en Tours (o posiblemente en Poitiers), fueron recibidos por un ejército católico francés. Aquí, Carlos Martel derrotó a las fuerzas musulmanas, lo cual detuvo permanentemente el progreso occidental del Imperio islámico. Los franceses obligaron a los musulmanes a regresar a España, y allí se quedaron durante los siguientes 700 años, hasta que finalmente fueron expulsados ​​al norte de África en 1492. Martel salvó a Europa para el cristianismo.

Martel también dio un fuerte apoyo a la cristianización de la Alemania pagana. Esto fue llevado a cabo por una auténtica inundación de monjes misioneros ingleses, el más famoso de los cuales fue Bonifacio (680-754). Durante los próximos trescientos años, los monasterios en esta área fueron los centros vitales de la religión y la cultura cristiana en Alemania.

Esta alianza entre los carolingios y el papado por la evangelización de Alemania se fortaleció después de la muerte de Martel en el 741 y la ascensión al poder de sus hijos Carlomán y Pipino. Martel había puesto a Carlomán y Pipino en un monasterio durante su juventud, donde los monjes los habían criado para tener una preocupación genuina por el bienestar de la Iglesia. Ahora que compartían el trono de Francia, ellos invitaron a Bonifacio para ayudarles a reformar la Iglesia francesa. Dado que Bonifacio actuó como representante del papa, estas reformas fortalecieron el vínculo entre Francia y el papado. Carlomán se convirtió en monje después de que se completaron las reformas de Bonifacio, dejando así a su hermano Pipino como único gobernante de Francia.

Sin embargo, en teoría, Pipino seguía siendo solo el alcalde del palacio, el principal servidor de Childerico III, el último de los débiles reyes merovingios. Los fuegos de la ambición danzaban en el corazón de Pipino; sintió que él, el verdadero gobernante de Francia, debía llevar la corona real. Así que Pipino obtuvo el apoyo del papa Zacarías y en el 751 depuso a Childérico. Luego, Bonifacio, actuando nuevamente en nombre del papa, coronó a Pipino como rey de Francia, el primero de la gran dinastía real carolingia. Esta fue la primera vez que un papa afirmó que su autoridad apostólica incluía el derecho a sancionar el destronamiento de un rey y su reemplazo por otro. Pipino recompensó al papa invadiendo al reino lombardo de Italia en 756, el cual había estado amenazando a Roma. Pipino le dio al papa todas las ciudades lombardas que había capturado. Esta acción, conocida como «la donación de Pipino», creó un gran conjunto de territorios papales con forma de H a través de la parte centro occidental y noreste de Italia: los «estados pontificios». A partir de entonces, los papas serían tanto gobernantes seculares como líderes espirituales.

Cuando Pipino murió en el 768, sus dos hijos, Carlos y Carlomán, lo sucedieron como gobernantes conjuntos de Francia. Carlomán murió en el 771, dejando a Carlos como único gobernante. Carlos reinó durante los siguientes cuarenta y tres años (771-814) y creó el primer gran Imperio occidental desde la caída de Roma en el 410. A él se le conoce como «Carlos el Grande» o Carlomagno (del latín magnus, «grande»).

Carlomagno es una de las figuras verdaderamente colosales de la historia europea. Se le ha llamado el «Moisés de la Edad Media» porque sacó a los pueblos germánicos del desierto de la barbarie pagana y les dio un nuevo código de leyes civiles y eclesiásticas. Su biógrafo, Einhard, nos dice que Carlomagno era físicamente un gigante, sobrio y simple en su vida privada, un gobernante justo y generoso, un padre cariñoso y muy popular entre sus súbditos. Tenía una mente perspicaz, una devoción sincera a la fe cristiana y a la Iglesia católica, y una sensación ardiente de una misión personal de parte de Dios de unir a las naciones occidentales en un Imperio cristiano.

Podríamos pasar gran parte de nuestro tiempo contando la historia de las guerras de Carlomagno, las cuales, finalmente, rompieron la columna del poder pagano en Alemania. Sin embargo, es más provechoso considerar su papel en unir a Francia y Alemania con el pegamento de una nueva cultura cristiana. El principal asesor religioso de Carlomagno, el monje inglés Alcuino de York (730-804), fue clave en esto. Alcuino fue director de la escuela de la catedral de York antes de ingresar al servicio de Carlomagno en el 782. Durante los siguientes veintidós años, fue el maestro principal del Imperio carolingio, el hombre más culto de Europa occidental. Alcuino fue (entre otras cosas) comentarista bíblico, erudito textual, revisor litúrgico, defensor de la ortodoxia, reformador de monasterios, constructor de bibliotecas y astrónomo docto. Las principales contribuciones de Alcuino al Renacimiento carolingio fueron las siguientes:

Lenguaje. Alcuino reformó la ortografía y desarrolló un nuevo estilo de escritura a mano llamado «minúscula carolingia», en el que se basan nuestras letras impresas modernas. Los eruditos carolingios revivieron el latín, lo refinaron y lo enseñaron a todas las personas educadas. Se convirtió en el idioma internacional de la civilización occidental. Cualquiera que fuera su lengua nativa, todos los occidentales educados podían hablar latín.

Literatura. En los días previos a la invención de la imprenta, los monjes tenían que copiar los libros a mano. El ejército de monjes eruditos de Carlomagno hizo numerosas copias de escritos antiguos. La mayoría de nuestros textos sobrevivientes de la antigua Grecia y Roma nos han llegado de copias carolingias. Alcuino supervisó el establecimiento de bibliotecas monásticas en todo el imperio de Carlomagno, donde se copiaron y almacenaron estos libros. De esta manera, el Renacimiento carolingio ayudó a preservar y a transmitir al presente el conocimiento y la cultura del pasado.

La Biblia. Alcuino revisó el texto de la Biblia latina y estableció una edición estándar de la Vulgata de Jerónimo.

Educación. Carlomagno tuvo un fuerte interés personal en la difusión de la educación. Él ordenó a obispos y a abades para que establecieran escuelas para capacitar a sacerdotes y a monjes. Decretó que cada parroquia debía tener una escuela para educar a todos los niños varones del vecindario. Él fundó su propia academia real en Aquisgrán, la cual Alcuino presidió y que alentó el estudio de la lógica, la filosofía y la literatura.

Muchos de los asesores eclesiásticos de Carlomagno vieron la gran extensión de su reino como una recreación del Imperio romano en Occidente. Esto llevó a que Carlomagno fuera reconocido como «emperador de los romanos» en el año 800. En el día de Navidad de ese año, mientras Carlomagno estaba arrodillado en el altar de la iglesia de San Pedro en Roma, recibiendo la comunión, el papa León III mostró una corona y la colocó en la cabeza de Carlomagno. Así nació el «Sacro Imperio Romano». La coronación de Carlomagno por León significaba que él no era simplemente el rey de Francia, sino que también era el heredero de los antiguos emperadores romanos, aquel en quien el Imperio romano había renacido, el gobernante supremo del mundo occidental.

La exaltada visión de Carlomagno sobre la monarquía, sin embargo, lo condujo a un serio conflicto con el papado. Podemos captar el concepto de Carlomagno sobre su propia posición a través de una carta que le envió Alcuino:

Nuestro Señor Jesucristo te ha establecido como el gobernante del pueblo cristiano, en un poder más excelente que el del papa o el emperador de Constantinopla; en sabiduría, más distinguido; en la dignidad de tu gobierno, más sublime. Solo de ti depende toda la seguridad de las Iglesias de Cristo.

A lo largo de su reinado, Carlomagno actuó consistentemente bajo esta teoría de la «monarquía sagrada», considerándose a sí mismo como el superior del papa incluso en asuntos doctrinales. Podemos ver esto claramente en dos casos. En primer lugar, la respuesta de Occidente a la controversia iconoclasta fue formulada por Carlomagno (en vez de por el papa) en los llamados libros carolinos o «libros de Carlos», escritos con la ayuda de sus asesores religiosos, especialmente Alcuino. Los libros carolinos buscaban marcar una postura intermedia entre los defensores orientales y los enemigos de los iconos. En segundo lugar, Carlomagno también sancionó la inserción de la cláusula filioque en el Credo de Nicea, sobre la cabeza de la oposición del papa León III, de modo que el credo ahora dice que el Espíritu Santo procede del Padre «y del Hijo». La Iglesia oriental protestó fervorosamente contra esta alteración unilateral de un credo ecuménico causada por un emperador occidental, pero fue en vano. Esto trajo graves consecuencias, contribuyendo a la separación de Oriente y Occidente en iglesias separadas y mutuamente hostiles en el 1054.

La relación entre Carlomagno y el papado, entonces, era incómoda. La creación del Sacro Imperio Romano allanó el camino para los feroces conflictos entre papas y emperadores en la Edad Media tardía. El papado defendió el gran principio espiritual de la libertad e independencia de la Iglesia del control del Estado. Sin embargo, para asegurar esa independencia, los papas querían poner al Estado bajo el control de la Iglesia. Por otro lado, Carlomagno y sus sucesores se consideraban a sí mismos como «reyes sagrados», gobernantes divinamente elegidos de un Imperio cristiano, responsables ante Dios por su bienestar espiritual y secular. Para ellos, el papa era nada más que su principal consejero espiritual. Mientras la Iglesia y el Estado estuvieran unidos y fueran vistos como dos aspectos de una sola sociedad cristiana, la posibilidad de conflicto religioso y político entre el papa y el emperador era muy real.

Nicholas R. Needham
Nicholas R. Needham

El Dr. Nicholas Needham es pastor de la Iglesia Inverness Reformed Baptist Church de Inverness, Escocia, y profesor de historia eclesiástica en el Highland Theological College de Dingwall, Escocia. Es autor de la obra 2,000 Years of Christ’s Power [2000 años del poder de Cristo], compuesta de varios tomos.

¿Qué pasó con el pastor de Grace Community Church Michael Mahoney?

Grace Community Church, Pon tu casa en orden: Cómo el despido de Michael Mahoney, la inminente tormenta de los medios y el caso avergonzarán el nombre de Jesucristo PARTE 1

Traducido al español por: Google traductor

Zorro moderno

26 de agosto de 2020 · 8 minutos de lectura

Seré honesto. Esto será corto. Tengo un par de ideas que quiero compartir, pero también tengo una serie de artículos de Costco sentados en mi mesa llamándome. Tú sabes cómo es. El espíritu está dispuesto… pero el rollo de canela me llama. Tomemos un momento y evalúemos, si lo desean, qué está pasando. Elegí el siguiente gráfico porque resume muchas iglesias como Grace, donde tu trabajo es solo «asistir, cantar, adorar, diezmar, ir a casa, enjuagar y repetir». Comience a hacer preguntas y definitivamente no será bienvenido allí por mucho tiempo. Lo he visto hacer.

Entonces, Grace está envuelta en dos batallas legales. Dos casos. Sostienen que “ganaron” esta última batalla, pero la ganaron por un tecnicismo. Dejando a un lado las cuestiones legales (por favor), la cantidad de pavoneos que se están produciendo en Grace Community Church y en la casa de John en Sand Canyon es asombrosa.

Hace un par de días informé que hubo un malestar en Grace Community Church y recientemente se confirmó que «ellos» habían despedido a Michael Mahoney. Estuvo a cargo de la administración y los ministerios en español, un anciano principal y un pilar popular en Grace Community Church. De hecho, si vio la transmisión en vivo, lo vería dar los anuncios y dirigir los servicios. Él era el tipo #2. Nadie es más alto.

Aquí está lo desafortunado que el Sr. Mahoney había tenido en los años en que había obtenido un salario bastante alto de Grace, había comprado algunos autos de lujo y una casa impresionante en Sunland, CA. Todo en este señor demostraba que estaba feliz en su posición y que no se iría a ningún lado. Según todos los relatos, me dijeron que era un hombre muy querido, justo y muy ingenioso que amaba al Señor. Conozco personalmente a Michael desde 2004, cuando llegó por primera vez a Grace, así que no puedo imaginarme cómo pudo haberlo dejado ir.

¿Porque es esto importante? Grace Community Church está en medio de dos casos y tener una gran pelea como esta va a incitar a las cabezas parlantes de los medios a husmear y ver que hay problemas en el campamento de MacArthur. Michael Mahoney estuvo a cargo de cosas como las conferencias (Truth Matters, Strange Fire y la más notable Shepherd’s Conference), el día a día en el campus de Grace (personal, personal, proyectos, $), y su declaración se presentó en el caso reciente contra Grace. Él era el punto de contacto del LADPH y otros oficiales para inspeccionar las instalaciones.

Afirman que fue despedido por «engaño» y que «lo que sea que estés pensando que es, es mucho peor». Los ancianos investigaron y lo dejaron ir. Todo lo relacionado con él se eliminó de gracechurch.org, Shepherdsconference.com y tmus.edu. Como si nunca hubiera estado allí. En Grace, cuando te vas, te vas.

Quiero querer creer que los Ancianos «investigaron», pero teniendo en cuenta que estuvo trabajando el martes y el miércoles y no se presentó el jueves es sospechoso. De hecho, le pregunté a dos Ancianos y dijeron que no tenían idea de que lo habían dejado ir.

Entonces, la historia continúa… este será otro elemento en una larga serie de temas ignorados y no discutidos. John MacArthur siempre asume la posición de que a los miembros y empleados (por no hablar de los estudiantes, sonda de acreditación de ref.) no se les “debe” una explicación. Están destinados a fichar, tomar su café, callarse e irse a casa. Sostiene que la ciudad lo persigue, el condado lo persigue y, en última instancia, Satanás persigue a la iglesia y lo que están tratando de hacer allí. Tenía la misma mentalidad cuando hablaba con los estudiantes del seminario sobre la investigación de acreditación en 2018.

¿Alguna vez has notado que MacArthur… a menudo pone énfasis en lo negativo y, en última instancia, en sí mismo? Fui criado por un padre narcisista, así que honestamente escucho mucho de eso en su discurso. Es el gaslighting de otros que lo cuestionan. Las apariciones en televisión por las que vive. El olvido total de que lo que está haciendo y, especialmente, lo que está diciendo está causando que familias y amigos peleen. En sus propias palabras ha afirmado que Dios le ha “elegido” para este momento. Sin embargo, si Copeland, Hinn o Paul Crouch tuvieran algo tan extravagante, nos reiríamos mucho, pero si John MacArthur lo dice… debe ser así.

Recordar –

  1. Thomas Moore Society ha pagado más de $400,000 en honorarios legales y solo estamos en la semana 3 de representación.
  2. Jenna Ellis continúa con su diatriba contra las autoridades de Los Ángeles, a pesar de que no es la abogada registrada y su audiencia pro hac vice es en octubre. (Es una audiencia en la que un abogado de otro estado puede solicitar al tribunal que se agregue a un caso). No estoy seguro de qué pueden agregar los abogados de otros estados a lo que es una ordenanza local y las pautas estatales. He sido litigante por más tiempo y viendo lo poco profesional que es con el abogado contrario, estoy seguro de que no están preocupados. He trabajado antes para el estado ya nivel del condado, hay algunos litigantes muy impresionantes.
  3. John MacArthur sostiene que la acusación de la SEC contra su hijo, Mark MacArthur, es nuevamente un paquete de mentiras destinadas a perseguirlo… espérelo… a él. Correcto. La SEC persigue a personas inocentes al azar porque tienen ese tipo de tiempo.
  4. Y… sí, Dios sigue siendo Soberano y todavía hay personas heridas que viven sin Cristo, muchas de las cuales enfrentarán el desalojo, el desempleo, la inestabilidad alimentaria. Familias que no tienen idea de quién es Grace Community Church o este lío (lo envidio).

Recuerda, que al final…lo único que importa es que se haga justicia y nosotros ganemos. Si reclamas a Cristo como tu amoroso Salvador y Señor, debes saber que por más oscuro que se ponga y en cualquier situación en la que te encuentres, él está allí. Él es todo lo que necesitarás. Lo que sucede en Grace, desafortunadamente, ocurre en muchas iglesias donde el poder se concentra en un solo hombre. John MacArthur ha hecho una carrera pisoteando a su competencia y detractores, dando vueltas en los vagones y limpiando la casa. Desde que lo conozco, ha disparado varias veces. Cuando Grace School todavía estaba en funcionamiento, solo les dieron a esos maestros un aviso de una semana antes de que cerraran la escuela, pero le dieron a Tom Chaffin, el director que abusó sexualmente de las maestras y estudiantes jóvenes, una indemnización bastante grande.

Recientemente me dijeron que varias personas habían estado en el campus haciendo preguntas. Decían ser periodistas. Tuve que reírme de lo que podrían descubrir. No se sabe mucho entre la gente pequeña. No, todo se basa en la necesidad de saber y si tiene que preguntar, no hizo el corte. He bromeado en el pasado que yo también podría escribir un libro sobre MacArthur. Tenía el título, «100 mentiras que me contó MacArthur» porque 95 tesis es un poco exagerado y 100 es un número muy agradable.

El otro día, me acordé de esta historia del libro, «Nuestra suficiencia en Cristo» de John MacArthur (realmente Phil Johnson, pero bueno… papa, po-tot-o), páginas 236–237. Recuerda mi comentario narcisista.

“Una noche, hace varios años, me llamaron a la oficina de la iglesia para atender una emergencia. Llegué y encontré a uno de nuestros mayores luchando con una chica que estaba poseída por un demonio. Ella estaba evidenciando una fuerza sobrenatural; había volteado un pesado escritorio de acero sobre su parte superior. Los dos juntos no pudimos contenerla físicamente. Voces que no eran las suyas estaban hablando fuera de ella. No estaba seguro de qué hacer, nunca me había encontrado con algo así antes”.

“Cuando llegué, escuché a un demonio gritar: “¡Él no! ¡ Cualquiera menos él ! ¡Sácalo de aquí! ¡Sácalo de aquí! No lo queremos aquí. Me animó saber que se dieron cuenta de que no estaba de su lado”.

“Tratamos de hablar con los demonios. Les ordenamos que nos dijeran sus nombres, y les ordenamos en el nombre de Jesús que entraran al pozo. Pasamos dos horas tratando de sacar esos demonios de ella”.

“Cuando finalmente dejamos de intentar hablar con los demonios y tratamos directamente con esa joven, comenzamos a hacer algunos progresos. Le dijimos que necesitaba confesar sus pecados y ella comenzó a derramar su corazón. Ella había estado involucrada en inmundicias inimaginables y estaba viviendo una vida hipócrita. Ella confesó sus pecados con lágrimas y afirmó la verdad de Jesucristo, luego le pidió al Señor que la limpiara de todo pecado en su vida. De nuevo en su oración, articuló cada pecado que pudo pensar que había cometido y oró fervientemente con un corazón arrepentido. Después fue una mujer cambiada”.

Eso fue fascinante. Pocas cosas…

  1. Note que él dice que era una niña, no una mujer.
  2. ¿Por qué un anciano estaba solo en ese campus con una chica? Siempre hay seguridad las 24 horas del día, los 7 días de la semana, ¿no podría haber llamado por radio a uno de los jóvenes que patrullan el campus?
  3. Estaba luchando con una chica que estaba «evidenciando una fuerza sobrenatural», pero tenía los medios para llamar a John MacArthur, hacer una pausa para explicar la emergencia, esperar los 32 minutos que tarda en ir de la casa de John a la iglesia. Ves a lo que me refiero, ¿verdad?
  4. Y, cuando llegó allí, los “demonios” gritaron:

15 Y el espíritu maligno respondió y dijo: A Jesús conozco, ya Pablo conozco; [John MacArthur, puedes apostar] pero ¿quién eres? 16 Y el hombre en quien estaba el espíritu maligno saltó sobre ellos, y los venció, y prevaleció contra ellos, de modo que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Y esto era notorio a todos los Judíos y Griegos también que moraban en Éfeso; y cayó temor sobre todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era engrandecido. 18 Y vinieron muchos de los que habían creído, y confesaron, y dieron a conocer sus obras. (Hechos 19:15–18)

Mil veces, no. A esta “niña” no se le dio el Evangelio, solo confesar los pecados y ¡puf! ¿Se ha ido el diablo?

Nada en esta historia parece real, pero este es el mismo tipo de historia repleta de sus sermones y libros que no solo emocionan y excitan al lector, sino que una vez más llaman su atención sobre su preeminencia entre el reino espiritual. Es completamente ficticio. Lo coloca en las filas de Pablo y los apóstoles a quienes se les dio el poder de echar fuera demonios. Considero que hay más poder en las oraciones de una abuela fiel con el corazón abierto y la Biblia que en cualquier lugar de Grace. Dios se opone a los soberbios.

https://moderndayzorro.medium.com/grace-community-church-get-your-house-in-order-how-the-firing-of-michael-mahoney-the-impending-a3410333d676

Mas siempre ha de existir de Dios el reino eterno

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El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Mas siempre ha de existir de Dios el reino eterno

Por Burk Parsons

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

al vez uno pudiera argumentar que la historia de la Iglesia consiste en un sinfín de divisiones. Sin embargo, si bien es cierto que la historia está repleta de divisiones eclesiásticas, hay una unidad que trasciende todo el bullicio mundano y la confusión diabólica que rodea a la historia del pueblo de Dios. Esta unidad no es el resultado de concesiones doctrinales ecuménicas, sino todo lo contrario, es una unidad que trasciende todas las herejías debido al hecho de que es una unidad establecida en Dios mismo.

Pues Dios no ve como el hombre ve, y Su narrativa del despliegue del pacto de redención trae unidad a toda la historia: una unidad gobernada por Dios, centrada en Dios y que glorifica a Dios. Así como Dios tiene un propósito para toda la historia, Dios está en toda la historia; de modo que hay una unidad general en toda la historia precisamente porque Dios es soberano sobre todos los acontecimientos de la historia, por derecho y por necesidad.

En la Alemania pagana del siglo VIII, Bonifacio, un monje agustino inglés que predicaba el evangelio, fue martirizado por construir un lugar de adoración cristiana usando la madera de un roble dedicado al dios del trueno. Bonifacio no sobrevivió físicamente las divisiones religiosas y sociales del siglo VIII, pero la verdad de Dios sí sobrevivió.

Ocho siglos después, un monje agustino alemán de la ciudad de Wittenberg llamado Lutero escuchó el mismo evangelio que Bonifacio había predicado. Su mensaje de reforma centrado en el evangelio hizo que ganara el derecho a recibir el título de «hereje» en la bula papal Exsurge Domine, publicada el 15 de junio de 1520 por el papa León X. Fue esa misma bula papal la que Lutero quemó el 10 de diciembre de 1520 junto a la puerta de Elster en Wittenberg, donde hasta el día de hoy permanece un enorme roble que fue dedicado a él en aquel histórico momento. A su tiempo, el mismo evangelio que Lutero proclamó encendió una llama que incendió el mundo, expandiéndose desde Alemania hasta Inglaterra, donde las llamas de la leña ardiente abrasaron los cuerpos de muchos mártires ingleses que predicaban el evangelio. Sus voces, junto con las voces de Bonifacio y Lutero, cantan mientras se postran ante el trono del Dios Altísimo, coram Deo: «Esa Palabra del Señor… Muy firme permanece; Nos pueden despojar; De bienes, nombre, hogar; El cuerpo destruir; Mas siempre ha de existir; De Dios el reino eterno».


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

¿Y si los musulmanes hubieran ganado?

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

¿Y si los musulmanes hubieran ganado?

Por Gene Edward Veith

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

l 10 de octubre del 732 d. C., unos 80 000 soldados de caballería musulmanes atacaron a 30 000 soldados francos de infantería cerca de Tours, en la actual Francia. Esos musulmanes ya habían conquistado el norte de África y España, y estaban listos para barrer el resto de Europa.

Normalmente, los soldados a pie no son competencia para jinetes con lanzas, especialmente cuando son superados en número. Así que el rey franco, Carlos Martel «El Martillo», colocó a sus hombres en la cima de una empinada colina boscosa, con la esperanza de que tener que atacar cuesta arriba y evitar los árboles por lo menos lograría ralentizar la caballería musulmana. Más importante aún, hizo que sus hombres se agruparan para formar un gran cuadrado, sosteniendo sus escudos para formar un «muro de escudos» y creando un matorral de lanzas para defenderse de los caballos.

Si alguien se separaba del grupo, si alguien huía, si el muro de escudos colapsaba para forzar una retirada dispersa, los jinetes los cortarían fácilmente mientras corrían. Pero durante la batalla, mientras ola tras ola de jinetes se lanzaban contra la formación, el muro de escudos se mantuvo. No solo eso, los francos derrotaron por completo a los invasores, asesinaron al general musulmán e hicieron retroceder a sus fuerzas supervivientes de regreso a los Pirineos.

Experimento mental: ¿Qué hubiera pasado si el muro de escudos se hubiera roto? ¿Qué habría sucedido si los musulmanes hubieran ganado la batalla de Tours? ¿Y si los musulmanes en el siglo VIII se hubieran apoderado de Europa occidental? Si lo hubieran logrado, ¿cómo sería nuestra cultura hoy?

Pensar que seguramente la civilización occidental habría sobrevivido a pesar de una conquista musulmana es algo ingenuo. La cristiandad medieval probablemente no era tan robusta culturalmente como lo era el Imperio bizantino, pero luego de que Constantinopla cayó mucho después a manos de los musulmanes, casi nada sobrevivió a la islamización de esa cultura.

El solo decir que seríamos como Irak o Irán seguramente no sería suficiente. En su vestimenta, arquitectura y tecnología, estos países islámicos muestran una influencia occidental. Cuando los terroristas yihadistas atacan la civilización occidental, están usando bombas, armas y comunicaciones por Internet que la civilización occidental ha creado.

Así que imaginemos cómo sería nuestra cultura si los musulmanes hubieran conquistado Europa, como casi sucedió.

No tendríamos legislaturas, ya que el islam no reconoce la creación de nuevas leyes, pues la sharía del Corán se considera suficiente para todos los tiempos. Esto sería impuesto por un gobernante absoluto, como un emperador o un califa. Hoy en día seríamos esclavos o dueños de esclavos. Los tipos de libertades políticas que damos por sentado hoy no existirían.

El islam no aprueba la representación del arte, solo diseños elaborados para sus mezquitas y tapicería, por lo que no tendríamos mucho patrimonio en las artes visuales y el desarrollo de medios visuales distintivos, como el cine y la televisión, sería poco probable. Tendríamos poca o ninguna música, ya sean composiciones sinfónicas o rocanrol. Los países islámicos suelen tener poesía erótica y religiosa, pero, a pesar de relatos puntuales como Las mil y una noches, probablemente tuviéramos poca ficción. La novela no habría sido inventada. El islam no tiene drama, y sin los dramas bíblicos de la Iglesia primitiva y sin Shakespeare, nosotros tampoco lo tuviéramos.

Podríamos tener algo de ciencia. El antiguo mundo musulmán fue bueno con las matemáticas, pero no hubiera tomado la misma forma. La ciencia probablemente permanecería en el ámbito de lo abstracto y lo teórico, ignorando la forma en que los ingenieros occidentales convirtieron los descubrimientos científicos en tecnología aplicada.

El cristianismo hubiera sobrevivido; Cristo lo ha prometido, sin embargo, la Iglesia fuera marginada y restringida. La tolerancia islámica significa que a los cristianos se les permitiría permanecer en sus pequeños grupos y propagar su fe dentro de sus familias existentes, siempre y cuando muestren respeto por el islam. Pero ¡ay de ti si intentas evangelizar a un musulmán! Nuestras iglesias serían pequeños enclaves, como con los asirios en Irak o los coptos en Egipto. El cristianismo existiría, pero los musulmanes controlarían la cultura.

El Corán busca establecer, y fijar permanentemente, las leyes de Alá. La sharía no cambia, por lo que la cultura que gobierna no cambiará, especialmente si escapa a las contingencias de la historia al convertirse en universal.

El cristianismo enseña que las instituciones humanas deben ser juzgadas de acuerdo con la trascendente ley moral de Dios. Por lo tanto, tenemos la costumbre de criticar a nuestros gobernantes y a nuestras instituciones cuando no están a la altura de esta ley. Y como el cristianismo enseña que vivimos en un mundo caído, sabemos que nunca lo hacen. Y como este mundo no es absoluto sino dependiente, temporal, aceptamos y a veces incluso causamos un cambio cultural.

En resumen, si no fuera por ese soldado franco que se negó a correr cuando los caballos musulmanes se lanzaron sobre él, todavía estaríamos, en términos prácticos, en el siglo VIII.

Pensar cuál hubiera sido la influencia cultural del islam muestra la influencia cultural del cristianismo en alto relieve. El cristianismo directamente moldeó o permitió que existiera lo que ahora conocemos como civilización occidental.

El muro de escudos que se mantuvo es un ejemplo del reinado providencial de Dios sobre la historia.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Gene Edward Veith
Gene Edward Veith

El Dr. Gene Edward Veith es director del Instituto Cranach en el Concordia Theological Seminary en Fort Wayne, Indiana. Es autor de varios libros, entre ellos God at Work y Reading between the Lines.

¿Cómo nacieron los GEDEONES Internacionales?

BITE

¿Cómo nacieron los GEDEONES Internacionales?

En 1898, John H. Nicholson quiso hospedarse en un hotel de Boscobel, Wisconsin. El hotel estaba lleno, así que le sugirieron que compartiera un cuarto doble con un hombre llamado Samuel E. Hill. Al conocerse, descubrieron que ambos eran cristianos. La costumbre de Nicholson por muchos años era leer la Biblia antes de dormirse, así que se unieron para hacer un devocional. Fue así como surgieron las primeras ideas de lo que más tarde se convertiría en la organización de los Gedeones Internacionales.

Inspirados por la vida de Gedeón y por su total entrega a la voluntad de Dios, dieron nombre a la nueva organización. Inicialmente los Gedeones entregaban Biblias exclusivamente en los hoteles, pero luego comenzaron a distribuirlas en centros médicos, centros educativos, refugios para personas sin hogar, centros de rehabilitación y cárceles.

Hoy, los nuevos testamentos y las Biblias de los Gedeones se imprimen en más de 100 idiomas. La organización cuenta con más de 270.000 Gedeones y Auxiliares en 200 países alrededor del mundo. Y se han entregado más de 2.000.000.000 (dos mil millones) de Biblias y Nuevos Testamentos que han sido distribuidos a nivel mundial en toda su historia.

Un sinnúmero de personas han conocido a Cristo gracias a la labor de los Gedeones.

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CRÉDITOS

Conductor: Giovanny Gómez Pérez.
Guión: Iván Gutiérrez.
Ajuste del guión: Giovanny Gómez Pérez.
Producción: Pilar Prieto.
Edición del video: Fernando Ordoñez.
Diseño de ilustraciones: Jairo Campos Ampudia.
Música: Envato Elements.