
Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view
Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5
A17 – El laboratorio de la vida
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/El-laboratorio-de-la-vida/
Carmen Espaillat: Kim Wagner dice que la Biblia no solamente nos advierte acerca de nuestro pecado. También nos muestra cómo cambiar y evitar ese pecado.
Kim Wagner: Nos enseña cómo aplicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida de una manera práctica para que podamos vivirla. Esto nos lleva a desarrollar un hambre aún mayor por la Palabra de Dios.
Esto no es solamente para nosotras, es para que seamos capaces de ofrecer un consejo a una amiga o aun familiar que esté enfrentando alguna situación. Nosotras necesitamos prepararnos para dar a conocer la verdad de la Palabra de Dios. Las Escrituras nos dan un claro entendimiento de cómo hacer esto; de cómo caminar en obediencia y disfrutar de Dios, y disfrutar de lo que Él nos ha dado.
Lo que es tan triste es que el mundo haya tomado todas las cosas buenas y los beneficios de Dios, y los haya pervertido o los haya disfrutado fuera del ámbito de las Escrituras. De manera que la gente termina persiguiendo esos placeres creados en una manera en la que no encuentra la verdadera satisfacción. Y todo porque están fuera de los parámetros que tenemos en las Escrituras.
Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.
Hemos estado ofreciendo una idea fresca acerca de la doctrina. No es algo pesado, sino algo activo y vibrante. Ese es el mensaje en la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer.
Dos esposas de pastores han estado escuchando esta serie durante esta semana. Holly Elliff y Kim Wagner están platicando con Nancy sobre la manera en la que la doctrina afecta sus vidas y ministerio.
Nancy Leigh DeMoss: Kim y Holly, una de las cosas que aprecio tanto acerca de ustedes dos y que hace nuestra amistad tan rica es que verdaderamente ustedes son mujeres de la Palabra. Ustedes aman la Palabra. Cuando hablo de sana doctrina, no es algo seco o muerto para ustedes. Es algo vivo y vibrante; ustedes tienen la certeza de que es muy crucial para enseñarnos cómo debemos vivir durante cada etapa de nuestras vidas. Se trata de arraigar nuestras vidas —enraizarlas— en la Palabra de Dios.
Kim, ¿cómo desarrollaste esa sed, ese corazón y ese amor por la sana doctrina y por las Escrituras?, ¿cómo empezó eso a ser tan fundamental en tu vida? Holly, te haré la misma pregunta, pero quiero empezar con Kim.
Kim: Conocí al Señor a temprana edad. Más tarde, me convertí en una adolescente y empecé a ver áreas de mi vida donde necesitaba transformación—aun como una adolescente. A medida que pasaba tiempo expuesta a la Palabra de Dios, empecé a concientizarme de que Dios me estaba hablando a mí a través de las Escrituras.
Las Escrituras cobraban vida y resonaban en mi corazón. Comencé a darme cuenta de que si yo obedecía la Palabra de Dios, Dios transformaría mi vida. Eso no significa que todo es fácil, ni que mi vida está libre de dificultades o problemas. No es así. Pero tengo tanto gozo por el hecho de caminar en la presencia de Dios y por caminar en obediencia a Su Palabra.
Dios planta ese deseo por Su Palabra en nuestros corazones. A medida que lees y consumes Su Palabra, esa hambre aumenta.
Nancy: Holly, hambre por la Palabra de Dios, ¿cómo se fue cultivando eso dentro de ti?
Holly Elliff: No fue sino hasta cerca de mis 30 años que me di cuenta de que tenía un punto de vista increíblemente equivocado acerca de Dios o tal vez una falta de comprensión acerca de quién Él era. Realmente yo no entendía todo el tema acerca de la soberanía de Dios en mi vida.
Creía firmemente que tratando de ser una buena cristiana, leyendo mi Biblia, haciendo las cosas correctas, amando a mi esposo, amando a mis hijos, que nunca se me presentarían situaciones complicadas, difíciles, profundas en mi vida… Un concepto que no es bíblico. Pero de alguna manera, esas eran las ideas que me había formado en mi cabeza.
Casi llegando a los 30 años, Dios me llevó a la escuela. Mi esposo era pastor en una iglesia. Me encantaba la idea de ser la esposa de un pastor, pero nosotros nunca habíamos pasado por un momento realmente difícil en la iglesia antes de aquel tiempo.
El Señor, en prácticamente el mismo período de tiempo, nos llevó a través de una lucha muy difícil con la membresía de la iglesia, que se centró alrededor de si realmente la Palabra de Dios iba a ser la autoridad de aquella iglesia. Al mismo tiempo, los padres de mi esposo atravesaron una enorme crisis en su matrimonio.
Mi suegro se divorció de mi suegra luego de 43 años de matrimonio. Nos dimos cuenta que mi suegra sufría de Alzheimer y decidimos cuidar de ella. Yo tenía cuatro niños pequeños en ese momento. Así que en un periodo de aproximadamente un año Dios me llevó de repente a momentos verdaderamente duros y de mucha dificultad.
De repente me encontré necesitada de escudriñar la Palabra de Dios tratando de encontrar respuestas. Realmente fui colocada en la escuela de la soberanía de Dios, buscando quién era Dios en los lugares áridos. De mi creencia muy ingenua sobre quién era Dios, vino un verdadero deseo de entender quién es Él en mi vida.
Nancy: Considero que tú has dado justamente una gran ilustración de cómo la doctrina incorrecta puede afectarnos, ya que el concepto de que si amas y obedeces a Dios nunca pasarás por momentos o situaciones difíciles y oscuras, no es un concepto bíblico. Cuando tenemos un fundamento incorrecto de pensamiento y pasamos por momentos difíciles, esto nos llevará a sentirnos defraudadas o desilusionadas.
Holly: Oh sí… sentía que se me venía el mundo encima. Para mí fue un shock total que Dios permitiera que yo pasara por esos momentos tan duros porque, en mi manera de ver las cosas, si yo había hecho las cosas correctas, merecía algo diferente a todo eso, y como dices, eso es totalmente antibíblico. En realidad, exactamente lo opuesto se pone en evidencia en las Escrituras. Dios nos va enseñando y entrenando a medida que transitamos por esos momentos difíciles.
Nancy: ¿Cuáles serían algunos ejemplos donde has visto que algunas ideas erradas sobre Dios y sobre Sus caminos pueden llevar a las mujeres a hacer decisiones equivocadas o tener respuestas incorrectas?
Kim: Hay tantas maneras diferentes como eso puede ocurrir que resulta difícil mencionar solo unas cuantas. Pienso en una mujer que vino en busca de consejería. Ella era una mujer mayor que yo. Para ese tiempo yo era la joven esposa de un pastor. Ella era una nueva creyente. Ella tenía problemas con su hija adolescente y no sabía qué hacer. Como nueva creyente, ella pensó que podría venir y hablar conmigo.
A medida que platicábamos, mientras más me hablaba acerca de las elecciones que había hecho en su vida, de las decisiones que actualmente estaba haciendo, de cómo esto había afectado a su hija…. por ejemplo, ella le proveía a su hija pastillas anticonceptivas a partir de sus 16 años. Ella se preguntaba por qué su hija era tan rebelde y estaba tan fuera de control. Más aun, ella le había dejado algo claro a su hija, ella le decía: “Sé que estás en una edad donde puedes ser sexualmente activa así que te voy a proporcionar la forma para que no tengas problemas con las consecuencias que esto trae”.
Ese es solo un ejemplo. Estoy pensando sobre parejas que se acercaron a nosotros para recibir consejería y que ya no se sienten felices con sus parejas por lo que no ven ningún problema en divorciarse. Esta semana tuvimos una discusión con una familia ya que ellos no veían nada de malo en que jóvenes vivieran juntos sin estar casados, pensando que “eso es sólo un pedazo de papel”, que no hay nada relevante hoy día en la ceremonia del matrimonio.
Nancy: ¿Son estas personas cristianas?
Kim: La mayoría de las personas en estos casos sí lo son. La pareja viviendo junta profesa ser cristiana. Las personas alrededor de ellos y dándoles consejería no son cristianas. Lo que estoy observando en el mundo de hoy día es una gran parte del pueblo de Dios siendo influenciado por la cosmovisión secular y la gente no está ceñida al conocimiento de lo que las Escrituras dicen.
Ellos no saben que las Escrituras dicen que el lecho matrimonial debe mantenerse sin mancilla. Ellos no tienen el entendimiento de que Dios hace esto para nuestro bien. Esto es una cosa hermosa que Dios creó. Todos los placeres que Dios ha dado al hombre, Él los ha dado para que el hombre obtenga disfrute de ellos.
En una ocasión hablaba con una joven que se encontraba luchando contra una serie de hábitos en su vida que ella sabía no eran bíblicos. A medida que platicábamos le dije, “¿Acaso no te parece que Dios quiere que gocemos, disfrutemos o tengamos placer en la vida? Él sí lo desea”. Él es el Dios que creó la belleza. Él es quien creó el sentido del olfato de modo que cuando nos llegue el aroma de una carne a la barbacoa se nos abra el apetito.
Él creó todas esas maravillosas sensaciones que provienen de la intimidad física en el matrimonio. Pero todas estas cosas Él nos las da a nosotros —Él nos ha dado cada cosa buena para disfrutar— pero Él coloca aquellas cosas en nuestra vida con parámetros. De ahí es que viene el verdadero disfrute; viene cuando somos obedientes a la hora de experimentar aquellos placeres sensuales y deleites que Él nos ha dado.
Las Escrituras nos dan un claro entendimiento de cómo hacer esto, de cómo caminar en obediencia y disfrutar de Dios, disfrutar de lo que Él nos ha dado. Lo que es tan triste es que el mundo haya tomado las cosas buenas y los beneficios de Dios y los haya pervertido o los haya disfrutado fuera del ámbito de las Escrituras. De manera que la gente termina persiguiendo esos placeres creados de una manera en la que no encuentran verdadera satisfacción, y todo porque están fuera de los parámetros que tenemos en las Escrituras.
Holly: Considero que si miramos a través de la historia de nuestra nación —quizás en las últimas cuatro o cinco décadas— lo que vemos es que a medida que removemos los valores cristianos de nuestra sociedad, hemos levantado múltiples generaciones de mujeres quienes a pesar de querer conocer la verdad, esta no les ha sido enseñada. Sus madres no les enseñaron la verdad. Sus abuelas no les enseñaron esa verdad.
Me he encontrado muchas veces conversando con mujeres que nunca han tenido un patrón de lo que significa ir a la Palabra de Dios y encontrar una respuesta. Ellas pueden ser muy ingenuas o muy ignorantes acerca de lo que la Palabra de Dios dice. Luego, una vez ellas saben esa verdad, entonces toman decisiones que van de acuerdo o no con esa verdad.
En ocasiones he visto que las mujeres nunca se han referido a la Palabra de Dios para buscar respuestas. A veces no es sino hasta que llegan a un momento de crisis que ellas realmente quieren saber lo que la Palabra de Dios dice porque hay demasiada información que entra desde los medios de comunicación, así como el conocimiento proveniente de otros medios. Como estuviste diciendo, Kim, ellas son bombardeadas con “verdad” (entre comillas) desde muchas, muchas otras fuentes y la Palabra de Dios se convierte en el último recurso al cual ellas acuden.
Así que de repente puede que lean algo en un sitio de internet y puede que lo acepten como verdad, sin nunca haber ido a la Palabra de Dios para descubrir qué dice Dios acerca de eso que están leyendo. Luego se encuentran ellas mismas, en sus 20, 30 o 40 años, en crisis y de repente se preguntan, “¿He creído lo correcto acerca de esto? ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de esto? ¿Quiero saber lo que la Palabra de Dios dice? ¿Estoy dispuesta a hacerlo?”
Creo que para muchos cristianos es ahí donde realmente inicia una “crisis de convicciones”; donde ellos reconocen que por mucho tiempo han dejado a un lado la Palabra de Dios por lo que son desprovistos de la verdad tantas veces.
Kim : Quizás ni sea la situación de crisis. Quizás no sea mientras transitamos a través de la muerte de un hijo o estemos en medio de la infidelidad de un compañero. Pero quizás simplemente como sucedió a una joven en nuestra iglesia que fue criada por una madre que realmente no ejerció su papel de cuidadora del hogar, que no era una creyente. Ahora ella tiene gemelos y está muy agradecida por ellos. Son gemelos de 2 años de edad. Es muy desafiante para ella criar a esos gemelos.
Hemos estado estudiando el libro de Santiago, y esta madre me comentaba esta semana que había estado escribiendo algunos pasajes de este libro, así como del libro a los Efesios, y, ¿sabes qué?, los colocó en algunos lugares alrededor de la casa. Ella toma estas tarjetitas y las lleva a veces, con el propósito de lidiar con sus emociones, o de mantenerlas bajo control; de poder vivir lo que la Palabra de Dios dice y cómo ella debe educar estos hijos con gozo y sin tensión.
Nancy: Considero que algo importante es que no hay atajos para esto. Es un tema de disciplina, diligencia y fidelidad. Línea sobre línea, precepto sobre precepto.
He mencionado que recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Kay Arthur. Una de las cosas que me llama la atención de ella es que es una mujer que fue salva el mismo año en que yo lo fui con apenas unos tres meses de diferencia. Yo tenía cuatro años de edad y ella tenía 29. Ella no tenía el mismo trasfondo que yo. Quiero decir, nuestras vidas fueron totalmente diferentes. Pero ambas en ese punto llegamos a la Palabra. Ella a los 29 y yo a los 4.
Ella ha estado todos estos años —ahora tiene alrededor de 70 y tantos años de edad— muy ferviente y entregada al estudio de la Palabra de Dios con el objetivo de que antes de morir ella pueda enseñar sobre cada libro de la Biblia o escribir un estudio acerca de cada libro—algo así.
A medida que la escuchaba, pensé “Ella es una mujer que está tan llena de las Escrituras. Ella puede citar más pasajes de las Escrituras que ninguna otra persona que yo conozca”. No creo que ella solo se haya sentado a memorizar la Palabra. No tengo esa impresión. Considero que ella ha empleado mucho tiempo viviendo en la Palabra y ese es el resultado que se da de manera natural.
A medida que la escuchaba —y yo he empleado muchos años estudiando las Escrituras— la miré y dije: “¿Sabes? Hay una riqueza, hay una plenitud de las Escrituras que no apareció allí de la noche a la mañana”. Pensé que faltan 25 años para que yo llegue a tener 73, y tendré opciones cada día durante esos próximos 25 años sobre lo que haga cada la mañana, lo que haga con mi tiempo, sobre los libros que lea, sobre lo que escuche, sobre lo que memorice y sobre las cosas a las que me exponga. ¿Qué pasaría si yo fuera a tomar los próximos 25 años y fuese más fiel y diligente e intencional acerca de traer la Palabra de Dios a mi mente y a mi corazón?
Ahora bien, no estoy tratando de ser Kay Arthur. Lo que digo es que quiero ser una mujer que esté llena de la Palabra de Dios. Esto realmente puede suceder si tomas los pasos y las decisiones para llegar ahí.
Holly: Así es. Se trata de ese principio que tocaste, Nancy, acerca del hecho de que nuestro comportamiento, si somos cristianos, debe corresponder con nuestra creencia. Si sabemos algo acerca de la Palabra de Dios o si tal vez hemos estado ignorando algo acerca de ella pero de repente nos damos cuenta de esto, entonces desde ese momento somos responsables de que esa verdad sea puesta en práctica en nuestra vida diaria.
Dios tiene tanta gracia que Él no espera que nosotros seamos capaces de hacer o generar esto; sino que nos da Su Santo Espíritu para que tomemos esa verdad de Su Palabra, y la apliquemos a nuestras vidas; Él nos da fuerzas, nos da entendimiento, nos da la gracia para vivir Su Palabra y para que no sea simplemente un libro muerto. Esto es una realidad en nuestra vida. Observo muchas mujeres hambrientas de tener esto.
Nancy, has sido una estudiante de la Palabra de Dios toda tu vida y esto es evidente en tu vida. Te sale de los labios cuando hablas. Eres una estudiante permanente de la Palabra de Dios. Muchas veces he recibido mujeres que vienen a mí y dicen: “Bueno, estoy luchando con esto, y estoy luchando con esto y estoy luchando con aquello”, mientras cada respuesta que necesitan ha estado ahí siempre en su estante, en la Palabra de Dios.
Sus respuestas están todas ahí. Es solo que nunca han tenido tiempo de referirse a la Palabra de Dios y recibir respuesta. Soy culpable de esto en mi propia vida. Hay momentos en los que verdaderamente olvido que Dios ha hecho provisión para cada una de mis necesidades. Me puedo dar cuenta de ello cada vez que tomo Su Palabra; nunca falla el que Dios provea lo que yo necesito cuando creo lo que me dice en Su Palabra.
Y es algo simple. Ni siquiera es complicado. Tenemos Biblias en todos los lugares. Están disponibles para nosotros. Si viviéramos en otro país esto quizás no fuese así, pero aquí no tenemos excusa. No hay ninguna razón para que no se pueda tener acceso a la Palabra de Dios.
Kim: Holly, esto no es solamente para nosotras. Es para que seamos capaces de ofrecer un consejo a una amiga, o a un familiar que está enfrentando alguna situación. Necesitamos prepararnos para dar a conocer la verdad de la Palabra de Dios.
Holly: Desde luego Kim. La Biblia dice que hablaremos de aquello que llene nuestros corazones. Si hemos llenado nuestros corazones de cosas sin importancia, entonces no tendremos nada que decir. Pero si hemos llenado nuestros corazones con la Palabra de Dios, nosotras hablaremos la verdad.
Enseño a un grupo de jóvenes madres y la semana pasada estábamos hablando acerca del tema de “El tiempo”. Hice que tomaran 4 categorías en sus vidas: el tiempo personal con el Señor, entretenimiento, dormir y trabajar, y que registraran estas actividades. Ellas tenían 168 horas.
Nancy: Repite esas categorías de nuevo…
Holly: Dormir, trabajar, entretenimiento y tiempo a solas con Dios. Eso puede incluir cualquier cosa desde tiempo en la computadora para escribir blogs hasta visitas a sitios para hacer escapadas de compras. Tú sabes… como cuando te diriges a una tienda, no porque necesites algo sino simplemente porque no quieres llegar a tu hogar. Así que hablamos un poco de lo que estaba incluido en esa categoría.
Hice que ellas trazaran —usando diferentes colores de lápices— cómo usaban los bloques de tiempo durante esas 168 horas de esa semana. No les permití mirar el gráfico de otra persona. Fue bastante sorprendente, incluso en mi propia vida, la diferencia en ese gráfico entre tiempo dedicado al trabajo y al sueño, el entretenimiento y el tiempo a solas con Dios
Ahora bien, la mayoría de nosotras no vamos a emplear ocho horas al día en el tiempo a solas con Dios, pero si ni siquiera hay un registro de esto durante esas 168 horas a la semana, hay un problema. Si el entretenimiento tomó la tercera parte de tu tiempo en la última semana, eso va a afectar en gran medida tu forma de pensar.
Es realmente bueno para nosotras que de vez en cuando nos preguntemos:
● ¿De dónde estoy obteniendo mi información?
● ¿Qué estoy estudiando?
● ¿Qué influencia tiene mi manera de pensar cuando hablo?
● ¿Qué sale de mi boca?
● ¿De dónde obtengo mi conocimiento y mi sabiduría?
¿Acaso es una sorpresa que muchas veces no sabemos qué decir porque no hemos acudido a la fuente de la Verdad para saber qué hacer en cada circunstancia?
Nancy: Permítanme orar. Gracias Señor, por recordarnos lo práctica y vivificante que es Tu verdad. Sostengo una Biblia en mis manos en este preciso momento, y Te doy gracias Padre por darnos Tu revelación de quien eres. Tu Palabra es tan rica y tan plena que si pudiéramos emplear toda una vida haciendo nada más que estudiar y meditar lo que nos has dado a través de ella, una vida no sería suficiente para aprenderlo todo. Esto es la multifacética y esplendorosa maravilla de quien Tú eres.
Por eso Señor, oro para que Tú hayas puesto amor por Tu Palabra en cada una de las personas que formamos parte de la familia de Aviva Nuestros Corazones, un amor por Tu sana doctrina y un amor por vivirla y aplicarla en el contexto —en el laboratorio de la vida— en el contexto de las verdaderas situaciones, interrogantes y desafíos de la vida.
Que no resulte de provecho solo para nosotras, sino que también resulte de provecho para otros, para las mujeres más jóvenes, para nuestras familias, nuestros hijos, para la próxima generación, para aquellos que nos rodean que se encuentran sufriendo y en necesidad de recibir una palabra a tiempo que provenga de Tu Palabra.
Señor, ayúdanos a ministrarnos a nosotros mismos a través de Tu Palabra, y también permite que podamos ministrar a otros Tu gracia por medio de Tu Palabra. Gracias Dios. En el nombre de Jesús. Amén.
Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado orando por ti y por mí. Necesitamos de la ayuda de Dios para conocer Su Palabra y poder compartirla con otras mujeres. Hemos escuchado a las esposas de pastores Holly Elliff y Kim Wagner. Si es la primera vez que escucha este programa, se llama Aviva Nuestros Corazones, y es conducido por Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nuestra serie actual se titula El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2: 1-5.
Nancy, Kim y Holly no estarían capacitadas para brindar consejería a jóvenes mujeres si ellas no conocieran la Palabra de Dios. Si fuese así, ellas solo estarían compartiendo o expresando sus propias opiniones. Tú y yo necesitamos lo mismo. Dios te puede utilizar de maneras formidables, mostrando a las jóvenes más jóvenes cómo la Biblia se relaciona con sus circunstancias.
Tú sabes que la Biblia tiene algunos consejos muy prácticos para aquellas que vamos envejeciendo, y en ese grupo estamos todas. Conoce cómo mantener un celo rejuvenecido por Dios, creciendo en gracia año tras año. Eso lo trataremos en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Voces adicionales:
− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordeix de Reyes.
− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.
Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma
Todos los Derechos Reservados
Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Serie: Introducción a la Teología Sistemática
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Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.
http://www.seminarioreformado.org
BITE

Serie: Biografías
BLAISE PASCAL: Prodigio espiritual y científico
Blaise Pascal nació el 19 de junio 1623 en la ciudad de Clermont-Ferrand, en el centro de Francia.
La madre de Pascal murió cuando él tenía 3 años, y su padre trasladó a la familia a París, donde él mismo le enseñó en el hogar a Blaise y a su hermana.
A la edad de 10 años, Pascal estaba haciendo experimentos originales en matemáticas y ciencias físicas.
En 1640, con 16 años de edad, publicó un ensayo sobre las secciones del cono que fue muy elogiado. Entre 1642 y 1644, Pascal desarrolló un máquina de cálculo para que su padre pudiera usarla en su trabajo, ya que era un recaudador de impuestos. Luego inventó la jeringa, refinó el barómetro de Torricelli y creó la prensa hidráulica, un instrumento basado en el principio que llegó a conocerse como la Ley de Pascal de la presión. Realizó trabajos importantes sobre el problema del vacío, y es conocido también por su trabajo sobre el cálculo de probabilidades. También se le atribuye la invención del reloj de pulsera y el trazado de la primera ruta de autobús en París.
Mientras el pietismo florecía en Alemania y la santidad wesleyana se extendía por Inglaterra, la Francia católica sentía los efectos del jansenismo, una forma de agustinismo que enseñaba la soberanía de DIos y la gracia divina, en lugar de las buenas obras, como algo vital para la salvación.
En 1646 Pascal entró en contacto con el jansenismo y se lo presentó a su hermana. Pascal, sin embargo, continuó luchando espiritualmente: luchó con la dicotomía entre el mundo y Dios.
Pero el 23 de noviembre de 1654, Pascal experimentó una «conversión definitiva» durante una visión de la crucifixión.
Escribió su experiencia en un pergamino, que llevó consigo el resto de su vida, cosido dentro de su abrigo.
Sus mejores obras no son solo obras maestras de la prosa francesa o documentos científicos, sino también defensas de la fe cristiana.
Los Provinciales, 18 ensayos considerados como una brillante ironía y sátira, atacaron a la clase religiosa de su tiempo y defendieron la exigencia jansenista de un retorno a la moralidad y la creencia de Agustín en la gracia divina. La iglesia católica colocó a Los Provinciales en el índice de libros prohibidos, pero no logró calmar la controversia que provocó.
Pensamientos, una colección de «ideas» de Pascal que pretendía presentar como una apología cristiana, se publicó después de su muerte. En ellos, retrató a la humanidad como suspendida entre la miseria y la felicidad, e indefensa sin Dios. Pascal denunció la idea de que la razón y la ciencia por sí solas pueden llevar a una persona a Dios. Solo al experimentar a Cristo, las personas pueden conocer a Dios.
En su análisis del hombre, Pascal se centra en dos lados muy contradictorios de la naturaleza humana caída. El hombre es, a la vez, noble y miserable. Noble, porque ha sido creado a la imagen de Dios; miserable, porque ha caído y está alejado de Dios.
Pascal comenzó su apologética con un análisis de la condición humana tomado de la experiencia del hombre nuevo, moderno. Mostró en qué condición terrible se encuentra el hombre, y sostuvo que el hombre no es capaz de encontrar todas las respuestas a través de la razón. Insistió en que el enfoque deísta de Dios era inadecuado, y proclamó a Cristo, cuyas afirmaciones encontraron apoyo en evidencias válidas, como las profecías y los milagros. Luego pidió a las personas que se abrieran paso a través de los vínculos emocionales que las mantenían separadas de Dios y que se pusieran en el lugar donde pudieran encontrar a Dios o, más bien, ser encontrados por Él.
En Pensamientos, Pascal también presenta su famoso argumento para la fe: la apuesta. Este argumento dice que dado que la razón no puede dar una certeza absoluta, toda persona debe arriesgarse a creer en algo. Cuando se trata de la fe cristiana, dijo, una persona sabia apostará porque «si gana, gana todo, si pierde, no pierde nada». En pocas palabras, un ateo corre muchos más riesgos que un creyente.
Pascal fue en esencia un gran apologista. Cristo y la necesidad de redención a través de Él eran fundamentales en la defensa del cristianismo.
Voltaire y otros eruditos denunciaron a Pascal como un fanático triste. Apesadumbrado o no, vivió la mayor parte de su vida con un cuerpo frágil, y sus muchas enfermedades finalmente cobraron su precio. El gran genio murió en 1662 a los 39 años. Sus últimas palabras fueron: «¡Que Dios nunca me abandone!».
Este gran matemático y físico francés, aunque planteado en el apogeo del pensamiento de la Ilustración, encontró el camino del Señor.
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El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento
14/42 – Lee la Biblia: 1ra & 2da de Reyes
Antiguo Testamento
Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre los libros de 1-2 Reyes, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento.
En los libros de los Reyes, el hijo de David, Salomón, guía a Israel a la grandeza, para luego fracasar y conducir Israel a una guerra civil y finalmente a su destrucción y exilio.
#1ra & 2da de Reyes #BibleProject #VideosDeLaBiblia

Serie: Introducción a la Teología Sistemática
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Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.
Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión
7/12 – Los Pleitos En La Iglesia
Santiago 3:13–4:6
Estos creyentes están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga, rechazados por sus familias, y despedidos de sus trabajos o rechazados por sus clientes. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismos. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros.
Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción. El fruto que se debe ver en este caso es la paz en medio de la presión.
La relación personal que gozan con el Señor debe producir paz. Sin embargo, cuando sube la presión, la acompañan conflictos y pleitos. Al dirigirse a este problema, se relaciona con el problema del uso de la lengua en general. Los versículos 13–18 salen directamente del pensamiento de 9–12. El problema ha sido que entre los cristianos que están sufriendo la persecución no ha habido paz, sino conflictos y pleitos.
UNA FE VIVA PRODUCE PAZ 3:13–4:6
La Fuente de la Paz 3:13–18
Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios. La fuente de la paz verdadera es la sabiduría de Dios.
La sabiduría del hombre (3:14–16) resulta de ver las cosas desde el punto de vista del hombre. Esta sabiduría es la que produce las luchas y los pleitos. Se observan dos características básicas que esta clase de sabiduría produce (3:14): 1) celos amargos; y 2) contención.
La actitud representada por la expresión “celos amargos” es la envidia. Se presenta cuando decimos: “¡Yo quiero!” La actitud indicada al referirse a la contención es la ambición egoísta que siempre nos dice: “¡Yo soy!”
Estas actitudes no vienen de Dios. Tienen tres fuentes posibles (3:15):
1) Esta tierra, o el mundo
2) El hombre natural, o yo mismo
3) Fuentes demoníacas, o Satanás
Jacobo nos recuerda que estas actitudes son las que se encuentran juntamente con la insurrección y desorden público (3:16). Se encuentran también juntamente con toda clase de práctica malvada. En otras palabras, son comunes entre quienes andan en el mundo, pero no deben manifestarse entre los que dicen ser el pueblo de Dios.
Las Actitudes Normales Del Hombre Natural:
“¡Yo soy!”
“¡Todo debe girar alrededor de mí!”
“¡Quiero lo que yo quiero!”
La sabiduría de Dios (3:17–18) resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Esta sabiduría es la que produce paz. Esta es la orientación del hombre que ve las cosas como Dios las ve.
Las Actitudes Que La Sabiduría De Dios Produce (3:17):
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Pureza Paz Amabilidad Benignidad |
Lleno de misericordia Lleno de buenas obras Sin prejuicios Sin hipocresía |
En fin, la sabiduría de Dios produce todo lo que se reconoce como la conducta del hombre justo. En una palabra, se produce PAZ (3:18). La sabiduría que Dios da produce comprensión, sumisión mutua, misericordia, obras buenas, imparcialidad y sinceridad.
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¡Pensemos! |
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Considere las evidencias de la presencia de estas dos actitudes distintas que pueden manifestarse en la vida de los hijos de Dios. ¿Cómo se manifiestan en nuestras vidas? |
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Señale algunos ejemplos de su propia experiencia que muestran la presencia de cada una de estas dos actitudes. Al manifestar la sabiduría humana en nuestra vida, ¿cuánta diferencia se puede ver entre el hijo de Dios y el hombre sin Cristo en el mundo? |
La Fuente de la Lucha 4:1–6
Santiago presenta una pregunta difícil de contestar: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿de dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos (4:1)?” Observe que las guerras y pleitos están entre ellos. Es obvio que lo que se encuentra entre ellos no viene de Dios. Ellos no tienen paz.
La realidad para estos hermanos cuando subió la presión estaba lejos de lo que la paz de Dios produce. Se caracterizaba por luchas y pleitos. Ellos estaban metidos en las mismas actividades que caracterizan la sabiduría de este mundo. Querían lo que otros tenían.
El texto indica que ellos mataban. Lo más probable es que su pecado se debe interpretar a la luz de las implicaciones del mensaje de Cristo. El indicó que al enojarnos contra un hermano, somos tan culpables como el que mata (Mt. 5:21–22)
Es posible que para conseguir lo que querían estaban dispuestos a traicionar a los demás hermanos. Posiblemente aun murieron algunos. A lo menos no reflejaban el amor para los demás que deben de haber mostrado.
La participación de ellos en las guerras y los pleitos se señala de nuevo en Santiago 4:2. La palabra “combatís” que describe sus actividades viene de la misma palabra “pleitos”. “Lucháis” viene de la palabra “guerras”. Así que Jacobo describe lo que los hermanos destinatarios de la carta hacían.
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¡Pensemos! |
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Aunque la respuesta a la pregunta parece demasiado obvia, si no comparamos nuestra experiencia con la de estos hermanos, no veremos la importancia de este pasaje a nuestra vida. ¡Se describe aquí hermanos que se comportan así! ¿Puede un hermano reflejar estas actitudes? |
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¿Cómo respondemos nosotros cuando sube la presión? Cuando las cosas salen mal y estamos afligidos, ¿qué hacemos? |
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Señale algunas ocasiones en su propia vida cuando subió la presión y usted reaccionó en una manera semejante a la de estos hermanos. |
A pesar de tanta lucha, estos hermanos en Cristo no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
El subraya cuatro veces su falta de satisfacción al señalar lo que no tienen (4:2–3). Estudie las expresiones mencionadas y señale lo que no encuentran según estos versículos:
1) “…y no tenéis;”
2) “…y no podéis alcanzar;”
3) “…pero no tenéis lo que deseáis,”
4) “…y no recibís,”
Cuatro Razones por las Cuales No Están Satisfechos
Así que, se nota que tanta lucha a favor de lo que buscában no les da paz y contentamiento. ¿Ha experimentado usted lo mismo? ¿Por que no encuentran lo que buscan? Jacobo nos da cuatro razones que explican esta frustración:
1. No Le Piden a Dios lo que Necesitan 4:1–2
No confían en Dios para satisfacer sus necesidades. Muchas veces nosotros preferiríamos pelear antes de pedírselo a Dios. Seguimos la sabiduría del hombre. En vez de depender de Dios y encomendar nuestras necesidades en Sus manos, nosotros también luchamos para salir con las nuestras, a nuestra manera.
2. Sus Motivos Están Equivocados 4:3
Aun cuando se lo piden, no reciben lo que quieren porque tienen motivos erróneos. Ellos buscan el placer personal. Quieren lo que ellos quieren. Nosotros caemos en la misma trampa; buscamos placer para nosotros mismos, no la voluntad de Dios.
3. Buscan la Amistad con el Mundo 4:4
Quieren encontrar la forma de seguir como hijos de Dios pero mantener a la vez una buena relación con los de este mundo. No le gusta la persecución. Quisieran ser aceptados por sus vecinos y por la sociedad. Creen que puede haber una reconciliación.
Santiago les enseña que ellos no han comprendido la naturaleza del conflicto. No comprenden que este mundo está en una guerra contra Dios.
Para establecer una buena relación con el mundo, tendrán que dejar a un lado a Dios. El mundo, dirigido por Satanás, quiere eliminar a Dios y a los que se identifican con El. Esto no quiere decir que cada individuo quiera destruirnos, pero sí, es el propósito del sistema que siguen quienes no toman en cuenta a Dios.
Nosotros muchas veces buscamos una mejor relación con el mundo para nuestro propio bien. En vez de identificarnos claramente con Dios y aceptar las consecuencias, pensamos dedicarnos a mejorar nuestra relación con el mundo. Para lograrlo, tendremos que abandonar a Dios. Mientras mantengamos esta meta no podemos esperar que Dios nos conceda nuestro deseo.
4. Buscan Beneficios para Sí Mismos 4:5–6
Estos hermanos están pensando en sí mismos y cómo avanzar su propia causa. Creen que ellos tienen un mejor plan que el plan de Dios para ellos. No reconocen la sabiduría superior de Dios y no reconocen el amor de Dios para ellos. Por eso, ellos luchan para establecer su propio plan.
Dios desea lo mejor para ellos. El les da la gracia necesaria para enfrentarse a estas aflicciones. El resultado de Su plan les traerá bendición. Sin embargo, ellos no están conformes con lo que experimentan y quieren establecer otro plan.
A través del libro, Jacobo dice que Dios considera esta actitud como orgullo. Por lo tanto, Dios les va a resistir. Si se someten al plan Suyo, El les dará gracia para triunfar.
En vez de buscar lo que Dios quiere para nuestro bien, buscamos nuestros propios deseos y privilegios. Queremos mejorar nuestra situación. Por eso, Dios no nos da lo que queremos y seguimos frustrados.
Dios quiere que gocen de paz, humildad, compasión por los demás, y otros beneficios semejantes. Para gozar estas bendiciones, tendrán que someterse a los planes de Dios para ellos.
Conclusión
Por ser hombres, muchas veces manifestamos la sabiduría humana. No vemos las cosas desde el punto de vista de Dios. Por eso, seguimos peleando para salir con las nuestras, en vez de someternos a Dios.
El problema está en nosotros. Manifestamos las dos actitudes del hombre sin Cristo en el mundo. Tal como los demás, a veces decimos: “¡Yo soy!” o, “¡Yo quiero!”
Nos hace falta la orientación divina que dice: “Ya no soy yo. Dios es todo para mí”. Al llegar a esta actitud en nuestra vida, gozaremos la paz que sólo Dios nos puede dar.
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¡Pensemos! |
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En este pasaje, como en algunos otros semejantes, se pueden observar las alternativas que se nos presentan en la búsqueda del contentamiento. Tres pasajes claves comparan las dos alternativas básicas que siguen. Estudie los tres pasajes y sus resultados. El siguiente esquema da un resumen de cada caso. |
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Señale la necesidad, las dos alternativas y el resultado de cada alternativa, según el pasaje indicado. ¿Cómo se puede conseguir lo que realmente buscamos en la vida? |
Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 51–57). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática
Clase 2/26
Doctrina de la Palabra – Parte 2
¡Bienvenido! Gracias por acompañarnos a explorar el tema trascendental de la revelación de Dios en su Palabra. Oremos…
Salmo 119:97-104: «¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos. Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira».
¿Podrías decir lo mismo acerca de la Palabra de Dios? Mi objetivo y oración por ti esta mañana es que esta clase te brinde una correcta doctrina de la Palabra que te lleve a un amor profundo por la Palabra, todo para la gloria de Dios.
La semana pasada consideramos cómo Dios es un Dios que habla. Él se reveló a sí mismo en su Hijo Jesús, el Verbo hecho carne, y en su Palabra, la Biblia. También consideramos cómo el Antiguo y el Nuevo Testamento nos llegan como una revelación autoritativa de Dios. Él expresa su buen gobierno sobre nosotros a través de su Palabra. Somos sus criaturas y, por tanto, estamos obligados a creer en ella y obedecerla.
Esta mañana consideraremos dos cosas fundamentales: el canon de la Escritura y las cualidades de la Escritura. En otras palabras, qué libros conforman la Biblia; y luego, ¿qué hace a la Biblia distintiva y única?
1.1. El canon de la Escritura
Comenzamos con el canon de las Escritura, porque tan pronto como afirmamos la autoridad de las Escrituras, surge la pregunta de cuáles escritos representan la revelación autoritativa de Dios. Esta es la pregunta del canon. Canon es la transliteración griega de una palabra semítica que significa «caña de medir», «regla» o «estándar». Esta es una pregunta importante, especialmente porque hoy en día hay especiales de televisión populares que representan erróneamente la historia de la Biblia como un drama político sórdido con trastienda para conseguir este libro, mantener ese libro, etc. Ten en cuenta que hay una clase completa en el seminario básico de apologética que se ocupa de otros temas acerca de la fiabilidad de las Escrituras, como la transmisión (la fiel copia de manuscritos bíblicos en el primero siglo) y la traducción. Hoy vamos a restringirnos a esta pregunta clave acerca de cuáles libros pertenecen a la Biblia. Comencemos con el Antiguo Testamento.
1.1.1. Canon del Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento se divide tradicionalmente en la ley, los profetas y los escritos. Aunque estos libros fueron escritos en diferentes lugares en diferentes momentos, creció el reconocimiento en el judaísmo de que todos los libros pertenecían juntos y constituían la revelación verbal de Dios a su pueblo[1].
La imagen que obtenemos de las primeras fuentes judías y del Nuevo Testamento en sí es que el canon del Antiguo Testamento fue simplemente un asunto establecido entre los judíos de los días de Jesús. No hay registro de ningún altercado entre Jesús y otros judíos al respecto. El mismo Jesús en Lucas 24:44 se refiere a la Escritura como «la ley de Moisés, los profetas y los salmos (o escritos)», la división hebrea tradicional. Dice que todas estas secciones del Antiguo Testamento lo señalaban y se cumplieron en él[2].
Ahora los judíos tenían otros libros, por supuesto, incluyendo comentarios acerca de los libros bíblicos, pero nunca fueron referidos como Escritura, las mismísimas palabras de Dios. Algunos de estos libros, conocidos como los apócrifos, se vincularon a la traducción griega del Antiguo Testamento muchos cientos de años después, en el siglo IV d. C., pero incluso entonces los primeros cristianos no trataron estos libros como parte de la Escritura, sino como escritos inspiradores y devocionales[3].
1.1.2. Canon del Nuevo Testamento
¿Qué hay del Nuevo Testamento? Hebreos 1:1 dice: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo». Hay un patrón: en el Antiguo Testamento, Dios actúa y luego nos proporciona las interpretaciones de esas acciones a través de la palabra escrita. Fue lo mismo con la venida de Cristo. Dios actuó enviando a su Hijo, y luego proporcionó una interpretación escrita de esa acción[4].
Algunos escritores dan la falsa impresión de que la iglesia tardó mucho tiempo en reconocer la autoridad de los documentos del Nuevo Testamento, señalando al Concilio de Cartago en el año 397 como la fecha en que se tomó la decisión «final» acerca de cuáles libros estaban dentro y cuáles estaban fuera. Sin embargo, es importante observar la distinción entre el reconocimiento de la autoridad de un libro y la elaboración de una lista que incluye el libro. Esto último habría tomado algo de tiempo, especialmente en el mundo antiguo. Con todo, los 27 libros del Nuevo Testamento habían estado en circulación durante siglos y se les trató como Escritura desde el principio. No es correcto decir que los primeros cristianos tenían una gran variedad de creencias creativas y estanterías enteras llenas de evangelios y textos alternativos. «Los únicos escritos cristianos que datan con seguridad del primer siglo son» los libros del Nuevo Testamento[5]. Sí, algunos líderes debatieron si algunos libros tenían autoridad —principalmente cartas como Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, que tienen temas y énfasis ligeramente diferentes a las cartas de Pablo—, pero en comparación con los libros no bíblicos, que fueron rotundamente rechazados sin mucha controversia, estos libros fueron ampliamente aceptados en todo el mundo cristiano.
De hecho, cada vez que alguien me pregunta: «¿Cómo sabes que los evangelios en la Biblia son los documentos más antiguos y originales y que los otros evangelios no fueron destruidos en una conspiración política desviada?», tengo dos respuestas básicas. En primer lugar, los primeros creyentes se preocuparon mucho por la verdad y defendieron en sus cartas por qué los libros del Nuevo Testamento son autoritativos. Estos muchachos tenían muchas diferencias teológicas y venían de diferentes partes del mundo, sin embargo, no los vemos discutiendo por la inclusión de evangelios gnósticos.
En segundo lugar, preguntaré a esta persona si alguna vez ha leído alguno de estos textos alternativos. Todo lo que necesita hacer es leerlos y verá que éstos tratan de replicar el formato del evangelio, pero para presentar un mensaje radicalmente diferente. El Evangelio de Pedro, por ejemplo, afirma revelar enseñanzas secretas de Jesús que nadie más conoce, es obvio que es una respuesta a los verdaderos evangelios que intenta hacer que la gente no crea en ellos[6]. Solo un libro que vino muchos años después de los verdaderos evangelios haría una afirmación así.
Como cristianos, finalmente afirmamos que la Escritura se autentica a sí misma. Afirma y atestigua su propia veracidad. Sí, podemos demostrar su precisión al corroborarla con otras fuentes históricas. Pero al final del día, el cristiano recibe la Escritura como la Palabra de Dios porque el Espíritu Santo que la inspiró testifica al creyente que es verdadera. Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor, enseñó: «las ovejas le siguen, porque conocen su voz» (Juan 10:4). Curiosamente, pero no sorprendentemente, es común escuchar a musulmanes y otros no cristianos decir cuando leen las Escrituras por primera vez: «Ahora bien, así es como esperaría que sonara una Palabra de Dios».
Entonces, ¿cómo sabían los primeros cristianos cuáles escritos provenían de Dios y cuáles no? Es importante notar que ellos no se vieron a sí mismos «escogiendo» o «decidiendo» los libros de la Biblia. Más bien, hablaron de «recibir» o «heredar» los libros autoritativos de cada generación anterior. Vieron que estos libros tenían autoridad porque provenían de Dios, no porque ninguna iglesia o líder les pusiera un sello de aprobación. Pero no solo los aceptaron a ciegas. Tenían cuatro criterios para demostrar que su aceptación de estos libros era legítima. (Da vuelta a la página en el folleto).
El primer criterio fue la apostolicidad. ¿El documento fue escrito por un apóstol o alguien con contacto inmediato a un apóstol? Solo aquellos que conocieron a Jesús o que fueron compañeros íntimos de sus discípulos pudieron escribir creíblemente acerca de Cristo.
El segundo era la antigüedad. Incluso si alguien intentaba colocar el nombre de un apóstol en un libro, era necesario que el libro se originara desde el tiempo de los apóstoles. Esto es lo que eliminó muchos de los últimos «evangelios» y escritos gnósticos.
El tercero era la conformidad con la regla de la fe (ortodoxia). Un libro tenía que sonar consistente y ajustarse a la verdad ya dada, sea que hubiese sido transmitido oralmente o en los libros bíblicos que habían comenzado a difundirse. Es fácil ver por qué un libro como el llamado Evangelio de Tomás no pasó esta prueba; en él, Jesús dice que hará de María un varón porque las mujeres solo pueden entrar en el Reino de los cielos si se vuelven hombres. Eso es totalmente contradictorio con lo que dice Pablo acerca de los hombres y las mujeres que heredan el Reino en Gálatas, uno de los primeros libros bíblicos escritos.
El cuarto fue la universalidad, es decir, el uso generalizado y continuo por parte de las iglesias en todo el mundo conocido. Lo que es notable (desde una perspectiva humana) es que hubo tanto acuerdo en tantos libros tan rápidamente.
Un par de implicaciones importantes de todo esto. Primero, la iglesia no creó la Biblia por su autoridad, como enseña el catolicismo romano. ¡Es al revés! La Biblia poseía su autoridad inherente como la Palabra de Dios, y es esa palabra la que trajo vida a la iglesia. Por tanto, la iglesia simplemente reconoció lo que Dios ya inspiró.
Segundo, no nos sorprende que el canon se cerró con el fallecimiento de Cristo y los apóstoles. De la misma manera que se cerró con el final de la era profética del Antiguo Testamento en anticipación de Cristo, por lo que se cerró con el fallecimiento de Cristo mientras esperamos su regreso. El Antiguo Testamento, en pasajes como Malaquías 4 y Deuteronomio 18, indicó que había más profecía por venir. Pero el Nuevo Testamento ahora no nos da ninguna expectativa de más revelación. Pablo dice en Efesios 2 que la iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles (Nuevo Testamento) y los profetas (Antiguo Testamento). No necesitamos más y no debemos esperar más. Podemos confiar en la Palabra que hemos recibido, ¡y debemos alabar a Dios por cómo ha iluminado con su luz nuestra oscuridad y nos ha traído esta Palabra que no merecíamos conocer!
1.2. Atributos de la Escritura
Pasemos ahora a lo que hace que la Escritura sea única. La Escritura hace algunas afirmaciones asombrosas acerca de sí misma, y Jesús mismo trató al Antiguo Testamento de acuerdo con estas afirmaciones. Queremos tener la misma visión de la Biblia que Jesús.
Verás en tu folleto un gran resumen de la declaración de fe de nuestra iglesia: Artículo 1, Declaración de Fe de CHBC: Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y es un tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin ninguna mezcla de error como su materia; que revela los principios por los cuales Dios nos juzgará y, por tanto, es, y permanecerá hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unión cristiana, y el estándar supremo por el cual todas las conductas humanas, credos y opiniones deben ser juzgados.
Repasemos los 6 atributos de la Escritura que se encuentran detrás de esta declaración. A medida que analicemos cada uno, trataré de dar algunas reflexiones sobre por qué es importante y cómo podemos responder.
1.2.1. Inspiración divina
Primero, vemos que la Escritura es divinamente inspirada. 2 Ti. 3:16 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios». O 2 Pedro 1:20-21: «Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo»[7].
Es tan sencillo como esto: lo que la Escritura dice, Dios dice. Esto no quiere decir que Dios borró la personalidad o voluntad del escritor, ni esto requiere que veamos la Biblia como una especie de «dictado» donde los hombres se convirtieron en simples robots o marionetas. Tanto el rey David como el apóstol Pablo tienen sus propias personalidades y estilos, y Dios a través de su propia actividad providencial y sobrenatural trabaja dentro de cada autor para asegurar que lo que escriben sea su palabra. Los teólogos llaman a este proceso «concursus», del latín «concurrere», funcionar juntos.
¿Por qué importa esta doctrina? Si la Biblia es de origen humano, siempre puede mejorarse o rechazarse. La Biblia evolucionaría con los tiempos. Pero si es de origen divino, la Biblia es atemporal. Prevalece sobre nosotros como nuestro juez, y no al revés. Necesitamos arrepentirnos de nuestra tendencia a obedecer la Escritura solo cuando parece razonable o culturalmente aceptable. Y, básicamente, si quieres encontrarte con Dios, el Dios que te hizo y quien hizo y sostiene todo lo que te rodea, ¿a dónde vas? ¡Encontramos a Dios en su palabra! ¡Eso es lo que nos dio!
Entonces, para aplicar esto, permíteme alentarte a simplemente aprender acerca de la Biblia. Dios inspiró no solo partes de ella, no solo las partes más famosas o las secciones que nos parecen más relevantes, sino todo. ¿Puedes resumir el mensaje del libro de Jueces? ¿Qué hay de Nahum o 3 Juan? ¿Por qué no hacer que tu objetivo sea aprender algunos libros de la Biblia realmente bien cada año? Dentro de 10 o 20 años, conocerás la Biblia como la palma de tu mano.
1.2.2. Inerrancia bíblica
Segundo, encontramos que la Escritura es inerrante. La inerrancia de la Escritura significa que la Escritura en los manuscritos originales no se equivoca ni dice nada falso o inexacto. En otras palabras, la Biblia siempre dice la verdad con respecto a todo lo que habla. Errar es de humanos. Pero Proverbios 30:5 dice: «Toda palabra de Dios es limpia». Hebreos 6:18 dice: «es imposible que Dios mienta». Aunque la Biblia fue escrita por hombres caídos, Dios ordenó su inspiración de tal manera que no cometieran ningún error. Así es como Jesús trató la Biblia, dijo que la Escritura no puede ser quebrantada (Juan 10:35).
Y esta doctrina es de suma importancia. Durante siglos fue suficiente para los cristianos afirmar que la Escritura es absolutamente verdadera. Pero en estos días creo que es importante usar esta palabra un poco más desagradable «inerrante», porque hay algunos creyentes profesantes que han argumentado que la Biblia transmite la verdad espiritual, pero todavía comete errores humanos. Dicen esto con la esperanza de hacer que la Escritura sea más atractiva para un mundo escéptico. Pero es profundamente problemático. Si la Escritura comete algunos errores, ¿cómo podemos confiar en ella para las cosas más importantes? Ahora, en lugar de aceptar todo lo que dice la Escritura, abres la posibilidad de que los seres humanos digan: «Bueno, esa fuerte enseñanza es un error, no voy a aceptar esa parte». ¿Quién debe juzgar qué aceptar y qué rechazar? La Biblia no se divide en afirmaciones «espirituales» por un lado y afirmaciones «históricas» o «fácticas» por el otro. Se presenta como la verdad absoluta.
Entonces, ¡debemos aplicar esta doctrina de la inerrancia confiando en la Biblia! Hablando en términos prácticos, esto significa que cuando encuentres cosas en las Escrituras que son difíciles de digerir o difíciles de entender, procura descifrarlas. Dios no miente. Él ha puesto esto en su Palabra por una razón y puedes beneficiarte de cada versículo.
1.2.3. Infalibilidad bíblica
Tercero, vemos que la Escritura es infalible, lo cual está estrechamente relacionado con la inerrancia. La inerrancia es la cosa en sí: la Biblia es totalmente verdadera. La infalibilidad se refiere al resultado de eso. Debido a que la Biblia es verdadera, por tanto, (resultado) nunca nos engaña.
Así que, por ejemplo, creemos en una Biblia infalible y entonces creemos que existió un hombre real llamado Jonás que fue tragado por un gran pez y estuvo dentro del pez durante tres días. Si también decimos que la Biblia es infalible, estamos de acuerdo en que este acontecimiento es confiable y útil para nosotros. De hecho, es un ejemplo fácil porque el mismo Jesús creía tan claramente en la historia de Jonás como un hecho histórico y lo veía como una señal de su muerte y resurrección (véase Mateo 12:40).
Un breve aparte, ocasionalmente encontrarás a algunos que felizmente afirmarán la infalibilidad de la Biblia. Y uno pensaría que tienen a la Escritura en alta estima. Pero silenciosamente no afirmarán la inerrancia. En otras palabras, dirían que la Biblia es infalible y, por tanto, confiable «en asuntos de fe y práctica», pero eso no significa que todo lo que registra literalmente haya sucedido. Tiene que ser «espiritualizado», para que puedas tomar la «cáscara» de algún acontecimiento histórico que puede no ser cierto y encuentres la «semilla» espiritual dentro de él. Cuídate de esa leve ofensa teológica.
La infalibilidad es crucial, porque significa que prácticamente podemos depender de las Escrituras para encontrar dirección y guía en la vida. Es un «tesoro de instrucción celestial» para citar la declaración de fe de nuestra iglesia. Entonces, si te encuentras en los guturales tiros de la depresión, luchando con el pecado, buscando sabiduría, la Palabra de Dios es tu guía celestial. Hablando en términos prácticos, este es un argumento importante para memorizar la Escritura. Escóndela en tu corazón para que cuando lleguen las tormentas de la vida, puedas recitar las promesas de la Palabra de Dios para ti.
1.2.4. Claridad (perspicuidad) de la Escritura
Cuarto, vemos que la Escritura es clara. Esto también se conoce como la perspicuidad de la Escritura. La perspicuidad o claridad de la Escritura significa que las personas comunes, no solo los pastores y los cristianos súper maduros, son capaces de leer la Biblia por sí mismos y de entenderla correctamente.
En el Salmo 19:7, David escribe: «La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma». En Deuteronomio 6, se les dice a los padres que enseñen la Palabra de Dios a sus hijos, porque la suposición es que pueden obtenerla. Si bien sabemos que algunas partes de la Escritura pueden ser difíciles de entender (2 Pedro 3:16), esto se debe a que ninguno de nosotros tiene una sabiduría perfecta. No es debido a la naturaleza de la Biblia. En esencia, la Escritura no es un rompecabezas místico que requiere un conocimiento especial para desbloquear su código. Es accesible para todos. Pablo escribió la mayoría de sus cartas no a los líderes de las iglesias sino a congregaciones enteras, incluyendo creyentes educados y sin educación[8].
Ahora bien, muchos preguntarán: si la Escritura es clara, entonces ¿por qué tenemos diferentes interpretaciones de lo que significan varios pasajes? Si bien la Palabra de Dios es perfecta, las personas a quienes se la dio no lo son. La claridad de la Escritura no significa que todos los creyentes estén de acuerdo en cada enseñanza de la Escritura. En general, los cristianos evangélicos están en gran medida de acuerdo en los asuntos esenciales, como el evangelio, pero difieren en lo no esencial, que es relativamente menos claro en la Escritura, como el milenio, por ejemplo.
La claridad de la Escritura significa que estudiar la Palabra de Dios no es una aventura infructuosa. Vale la pena invertir tu tiempo en ella. Las misiones y el trabajo de traducción no son en vano. Personas de todas las culturas pueden entender la Biblia. Por tanto, en tu evangelismo, usa la Biblia. Invita a los no cristianos a que la lean por ellos mismos, y deja que el poder sobrenatural y la claridad de sus palabras logren lo que tus palabras solas simplemente no pueden hacer. Haz que la tomen y la lean.
1.2.5. Necesidad de la Escritura
Quinto, vemos que la Escritura es necesaria. La necesidad de la Escritura significa que la Biblia es necesaria para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios. No es necesario saber que Dios existe o saber algo acerca del carácter de Dios y las leyes morales. Esto puede verse a partir de lo que llamamos la «revelación general» de Dios en la naturaleza (según Romanos 1) y en la propia conciencia (según Romanos 2). Pero todos hemos eliminado este conocimiento natural o general de Dios. Más tarde, en Romanos 10, Pablo deja en claro que solamente podemos ser salvos si escuchamos las buenas noticias de Jesús, y que las buenas noticias vienen a través de la revelación especial de Dios que ahora hemos registrado en la Biblia.
Entonces, la Escritura es necesaria en un sentido primordial para que aprendamos el camino de la salvación, pero también es necesaria en un sentido secundario, porque regularmente necesitamos escuchar la Palabra de Dios para conocerlo mejor, crecer en él, amarle más, ser convencidos de nuestro pecado, y tener un corazón estremecido para alabarle. El Salmo 1:2 dice que bendito es el hombre cuyo deleite está en la ley del Señor, y en su ley medita de día y de noche.
[Aplicación rápida: meditar en las Escrituras significa llenar nuestras mentes con su significado y buscar en oración comprenderla. Aquí hay una manera fácil de meditar: toma un versículo y léelo varias veces, enfatizando una palabra diferente cada vez para comprender la contribución que una sola palabra hace a la oración. Ejemplo: Jehová es mi pastor, nada me faltará…].
1.2.6. Suficiencia de la Escritura
Finalmente, vemos que la Escritura es suficiente. La suficiencia de la Escritura significa que la Escritura contenía todas las palabras de Dios que Dios quería que su pueblo tuviera en cada etapa de la historia de la redención, y que ahora contiene todas las palabras de Dios que necesitamos para la salvación, para confiar plenamente en él y obedecerle perfectamente. Como Pablo escribe en 2 Timoteo 3:16-17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». Esto significa que tienes todo lo que necesitas para obedecer a Dios en la Biblia. No necesitas una palabra, una señal especial en el cielo o una «puerta abierta» para saber qué hacer. Dios es todopoderoso y ciertamente puede hacer lo que quiera, pero no nos dice que esperemos tales cosas. Él nos dice que aprendamos la Biblia y apliquemos su sabiduría a las decisiones difíciles de la vida.
Por tanto, si estás luchando con la santidad, con la satisfacción, el matrimonio, el trabajo, la crianza de los hijos, o simplemente con conocer y creer en Dios… ¿Por qué no te sumerges diariamente en la Escritura? Ella es suficiente para todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. Así que ábrela y léela. Alaba a Dios por su Palabra inspirada, infalible, clara, necesaria y suficiente.
La experiencia vs. la Escritura
Para concluir, a pesar de que la tradición y la razón son importantes, en la medida en que nos ayudan a comprender lo que enseña la Escritura, al final son a la vez servidores de la Palabra, y no jueces sobre ella o colegas. Se sabe que tanto la tradición como la razón se equivocan: la Escritura no.
Situar la tradición y la razón del hombre como el fundamento para determinar si algo es la Palabra de Dios o no es tan inútil como tratar de hacer brillar una linterna contra el sol. Coloca los pensamientos y los caminos del hombre sobre los de Dios y busca usurpar la autoridad que Dios ha establecido en su Palabra que es testificada e iluminada por el Espíritu Santo. Solo el Espíritu Santo puede finalmente convencernos de la correcta autoridad de la Palabra de Dios. El mismo Espíritu que habló por boca de los profetas también nos convence de la Palabra exaltada de Dios.
No podemos decir que la Biblia simplemente «contiene» la Palabra de Dios. Es decir, que debemos intentar discernir por nuestra razón y experimentar qué es esa palabra. No, como evangélicos, debemos insistir en que la Biblia, en su totalidad unida, es la Palabra de Dios.
«La [verdad] de la Escritura no es flexible. No es exclusiva de cada persona. No está determinada por la experiencia personal o la opinión personal». Nuestras experiencias solo son valiosas en la medida en que son bíblicas. Debemos evaluar nuestra experiencia por la verdad de la Escritura; no evaluar la verdad de la Escritura por nuestras experiencias.
APÉNDICE A
Posibles cotizaciones que agregar.
Como bien dijo uno de los primeros teólogos bautistas en América: «El estudio de la verdad religiosa debe emprenderse y procesarse desde un sentido del deber, y con miras a la mejora del corazón. Cuando se aprende, no debe colocarse en el estante, como objeto de especulación; debe depositarse en lo profundo del corazón, donde debe sentirse su poder santificador… Como seres religiosos, busquemos comprender las verdades de la religión. Como seres inmortales, esforcémonos por familiarizarnos con la doctrina de la que depende nuestra felicidad eterna. Y tengamos cuidado de no solo recibirla fríamente en nuestro entendimiento, sino que su poder renovador siempre esté presente en nuestros corazones» (Dagg, Manual of Theology).
Entonces, ¿por qué crees que la Palabra de Dios en forma escrita es un beneficio para nosotros hoy que vivimos entre la cruz y la segunda venida (Éxodo 34:27, Deuteronomio 31:9)? (1) FIABILIDAD: Conserva con precisión las palabras de Dios para las siguientes generaciones; 2) PERMANENCIA: Permite el estudio repetido y cuidadoso de las palabras de Dios; 3) ACCESIBILIDAD: Es accesible para más personas que la comunicación oral.
Artículo I, De las Escrituras, Declaración de Fe de Capitol Hill Baptist Church:
«Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y es un tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin ninguna mezcla de error como su materia; que revela los principios por los cuales Dios nos juzgará y, por tanto, es, y permanecerá hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unión cristiana, y el estándar supremo por el cual todas las conductas humanas, credos y opiniones deben ser juzgados».
«Los apóstoles reclamaron una comisión autoritativa de Cristo para actuar como sus representantes en la fundación y construcción de las primeras iglesias. Se presentaron como embajadores de Cristo y su mensaje como la Palabra de Dios. Afirmaron haber recibido el Espíritu Santo de una manera única, para poder entender correctamente el misterio de la revelación de Dios en Cristo y proclamarlo en declaraciones normativas y autorizadas, ‘no en las palabras que la sabiduría del hombre enseña, sino la que el Espíritu Santo enseña’. Su autoridad les había sido dada por Cristo a través de su palabra de comisión y su don del Espíritu»[9].
La tarea de la teología sistemática es ser (1) integral, es decir, cubrir todas las enseñanzas estándares de la Escritura, (2) coherente, demostrar las interrelaciones de los diversos temas, (3) contextual, es decir, interpretar el barrido de la doctrina en términos de temas actuales, y (4) puntos de vista históricos y contemporáneos conversacionales e interesantes. Robert Reymond, New Systematic Theology of the Christian Faith, xxxiii.
El teólogo sistemático Robert Reymond resume estas verdades: «Un autógrafo inerrante e infalible es la única visión de la Escritura original que concuerda con la naturaleza del Dios del teísmo cristiano: un Dios santo, en quien no hay tinieblas y que no puede mentir, solo podría inspirar a hombres a escribir un relato perfecto de la revelación recibida de él».
Martyn Lloyd-Jones, en un discurso titulado «La Autoridad de la Escritura», opinó acerca de la posición subjetivista. Comentó que estos teólogos sugieren «que aquellos de nosotros que somos evangélicos conservadores somos ‘bibliotecarios’’ es decir, ponemos a la Escritura en el lugar del Señor. Su propia autoridad, nos dicen estos críticos, no es la Escritura, sino el Señor. Ahora bien, esto suena muy impresionante y muy imponente al principio, como si estuvieran declarando aquello por lo que estamos contendiendo. Suena como si fuera una posición altamente espiritual hasta que, nuevamente, comienzas a examinarla cuidadosamente. Las preguntas obvias para los que hacen tales declaraciones son estas: ‘¿Cómo conocen al Señor? ¿Qué saben acerca del Señor, aparte de la Escritura? ¿Dónde lo encuentran? ¿Cómo saben que lo que parecen haber experimentado con respecto a él no es producto de su propia imaginación, de un estado psicológico anormal o de algún poder oculto o espíritu maligno?’. Todo suena muy impresionante e imponente cuando dicen: ‘Voy directamente al Señor’. Pero debemos enfrentar a la cuestión vital sobre la base de nuestro conocimiento del Señor, nuestra certeza con respecto incluso a su autoridad, y cómo debemos entrar en posesión práctica de eso».
«Los dos Testamentos son los dos labios por los cuales Dios nos ha hablado». – Thomas Watson
Solo en el Pentateuco, las palabras «Jehová dijo» aparecen casi 800 veces, y las palabras, «Así dice el Señor» son un tema recurrente a lo largo de los profetas.
El Salmo 19:7-8 dice: «La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma [necesidad de la Escritura]. El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo [claridad de la Escritura]. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón [autoridad de la Escritura]».
Pregunta: ¿Cómo debemos entender los distintos textos en nuestras Biblias, como Juan 7:53-8:11 y Marcos 16:9-20? Respuesta: Estos textos se mencionan en la mayoría de las Biblias porque no forman parte de los primeros manuscritos más confiables. No son Escritura, pero son tradición, tradición muy antigua y posiblemente muy buena. Otras variantes más pequeñas, como Lucas 23:34, se incluyen en algunos de los mejores manuscritos y se omiten en otros.
Pregunta: ¿Cómo debemos entender las citas en la Escritura tomadas de la literatura no canónica, como el Libro de Enoc (Judas) o los autores griegos seculares (Pablo)? Respuesta: El que un escritor del canon cite una fuente secular, no significa que tome dicha fuente y la eleve a la par de la Escritura. También debemos sostener que un escritor del canon puede usar citas fuera de la Escritura, siempre y cuando no las cite inequívocamente como Escritura. Por ejemplo, en Judas 14, se cita el Libro de Enoc, probablemente porque era un escrito bien conocido entre su público y daba a entender que Dios juzgará a los impíos. A menudo usamos escrituras no canónicas para transmitir un punto verdaderamente bíblico a otros en nuestras propias conversaciones.
Pregunta: ¿Por qué algunas citas en el Nuevo Testamento del Antiguo Testamento son diferentes del texto del Antiguo Testamento? Respuesta: No debemos exigir que las citas de la Escritura sean verbales porque fueron escritas en otro idioma y solo necesitan ser lo suficientemente precisas en la traducción, sin tergiversar el texto.
Pregunta: Si la Escritura es clara, entonces ¿por qué tenemos diferentes interpretaciones de lo que significan varios pasajes? Respuesta: Si bien la Palabra de Dios es perfecta, las personas a quienes se la dio no lo son. La claridad de la Escritura no significa que todos los creyentes estén de acuerdo en cada enseñanza de la Palabra. En general, los cristianos evangélicos están de acuerdo en gran medida en los asuntos esenciales (por ejemplo, el evangelio) y difieren en lo no esencial (milenio).
Para la sección del Nuevo Testamento:
«Jesús nombró y capacitó directamente a los apóstoles como los maestros autorizados del Nuevo Pacto, y fueron reconocidos como tales por la iglesia» (J. Wenham, Christ and the Bible).
Para la sección de peligros:
«La teología sistemática es esencial. La teología bíblica… es profundamente enriquecedora. Pero no son la forma en que Dios escribió la Biblia, y para dejarlas gobernar el sermón, en lugar del texto de la Escritura tal como está escrito, se debe terminar hablando de la Biblia en lugar de dejar que la Biblia hable. Una es las palabras de los hombres; la otra la Palabra de Dios». (D. Jackman, What’s So Special about Preaching en The Rutherford Journal of Church and Ministry, otoño de 2006).
«Además de la evidencia textual derivada de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento, el estudiante del Nuevo Testamento tiene disponibles las numerosas citas bíblicas incluidas en los comentarios, sermones y otros tratados escritos por los primeros padres de la Iglesia. De hecho, estas citas son tan extensas que si todas las otras fuentes para nuestro conocimiento del texto del Nuevo Testamento fueran destruidas, serían suficientes por sí solas para la reconstrucción de prácticamente todo el Nuevo Testamento» (Bruce Metzger, The Text of the New Testament).
APÉNDICE B
El canon de la Escritura
Los siguientes son principios útiles que se usan para determinar si un libro se considera Escritura o no. «Los motivos para la canonicidad se encuentran en una interacción de factores subjetivos y objetivos sobre-gobernados por la Divina Providencia»[10].
Es autoritativo y proviene de Dios.
Fue escrito por un hombre de Dios (por ejemplo, una autoría o aprobación profética o apostólica).
Tuvo una aprobación continua y generalizada entre los cristianos.
Los siguientes libros comprendieron la investigación del Apéndice B:
[1] Roger Beckwith, The Old Testament Canon of the New Testament Church and its Background in Early Judaism (Eugene, OR: Wipf & Stock, 1985), 435. En el siglo II a. C., si no antes, los títulos y el orden de los libros básicamente se estandarizó. Si bien el rabino ocasional puede haber expresado dudas acerca de un par de libros, estas disputas fueron inusuales y de escala y significado limitados.
[2] Además, cuando Jesús en Mateo 23:35 menciona la sangre de Abel a Zacarías, parece estar identificando todo el canon del Antiguo Testamento. A pesar de que Zacarías no es el último en morir cronológicamente en el Antiguo Testamento, él es el último en morir en el orden hebreo de sus libros, que difiere de los nuestros. Así que Jesús está resaltando los sujetalibros, si se quiere, Abel (Génesis 4) a Zacarías (2 Crónicas 24), y todo lo demás.
[3] Vale la pena señalar que ninguno de los libros en los libros apócrifos figura entre los 39 libros del Antiguo Testamento, y con una excepción, el Nuevo Testamento no cita ninguno de ellos. La excepción es el libro de Judas, que alude a un par de estos libros, no los trata como Escritura sino como ejemplos útiles con los que la audiencia de Judas al parecer estaba familiarizada.
[4] Jesús enseñó a sus seguidores a esperar esto cuando les dijo en Juan 14:26: «el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho». Así es como se escribieron los evangelios: el Espíritu Santo inspiró a los seguidores de Jesús y a aquellos que los conocieron íntimamente a escribir lo que Jesús había enseñado. Él inspiró a otros apóstoles a escribir cartas autorizadas acerca de Jesús que se convirtieron en el resto de los libros de nuestro Nuevo Testamento.
[5] Greg Gilbert, Why Trust the Bible? (Wheaton: Crossway, 2015).
[6] Ibid., 74.
[7] Ahora bien, ¿Pedro solo estaba hablando del Antiguo Testamento? Más adelante en la misma carta, él indica que entiende que las cartas de Pablo también son bíblicas y, por tanto, también divinamente inspiradas. 2 Pedro 3:15-16: «como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición».
[8] El catolicismo romano rechaza esta doctrina. Solo la Iglesia (por medio de la cual se entiende los obispos y finalmente el Papa) puede interpretar correctamente la Escritura, razón por la cual prohibieron toda traducción de sus biblias latinas a un lenguaje común durante siglos. Pero fue el reconocimiento de la perspicuidad de la Escritura lo que llevó a Wycliff, Tyndale y Lutero a trabajar en traducciones de la Biblia en inglés y alemán porque creían que todos podían conocer las verdades de la Escritura.
[9] Ibid.
[10] J. Wenham, Christ and the Bible.
[11] J. Wenham, Christ and the Bible.
https://es.9marks.org/clases-esenciales-teologia-sistematica/

Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.
http://www.seminarioreformado.org
Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado
1/9 – Cómo opera el discipulado en la iglesia local
Jeremy Meeks
Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)
David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.
Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión
5/12 – La Fe Que Obra
Santiago 2:14–26
R. Porter
Los creyentes judíos, esparcidos alrededor del mundo contemporáneo por causa de Cristo, están sufriendo una persecución severa. Sufren no solamente en la esfera religiosa, sino también en la esfera social y económica. No hay seguridad de lo que les pueda pasar mañana. Muchos han perdido su trabajo y no tienen ingresos para proveer comida para sus familias.
Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Jacobo les escribe para animarles en medio de su aflicción y para enseñarles cómo vivir en un tiempo de desánimo y aflicción.
Jacobo les llama a mayor confianaza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción.
A través del libro él les enseña que deben aprender a soportar la aflicción (1:2–12) y a vencer la tentación (1:13–27). Se aplican estas dos verdades a los problemas específicos que les golpean en medio de tanta preocupación y sufrimiento. Les enseña a aplicar su fe en Dios a los problemas del sufrimiento (2:1–6).
Por causa del sufrimiento, ellos empezaron a pensar en sí mismos y en sus problemas. Se les olvidó el amor de Dios, Su plan y Su protección. Ninguno pensaba en las necesidades de los demás que tal vez sufrían lo mismo. Empezaron a defenderse. No buscaban el bien de sus hermanos, sólo el de ellos mismos.
Jacobo les escribe:
A los que sufren
A los que pecan contra sus hermanos por causa de la persecución
-Hacían acepción de personas
-No se ayudaban
-Manifestaban contenciones y disensión
-Hacían sus propios planes para mejorar su situación mañana
-Guardaban su dinero y robaban a otros
Jacobo les llama:
A UNA FE VIVA
-Que soporta la persecución
-Que produce perfección
-Que produce sabiduría
-Que vence la tentación
-Que produce fruto
LA FE VIVA PRODUCE OBRAS 2:14–26
A estos hermanos afligidos, Jacobo les indica que la fe viva produce obras. Muchas personas al leer este pasaje ven una contradicción con el libro de Romanos. Se señala “la contradicción” de Santiago y Romanos. Por causa de este aparente conflicto Martin Lutero lo llamó: “¡Una epístola de paja!”
El conflicto se observa al comparar Santiago 2:20–24 con Romanos 4:2–5. Santiago dice: “…la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham…?” “…el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.
Pablo dice: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. En Gálatas 3:6–14, Pablo repite esta verdad: “…todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”.
¡Pensemos!
Esta aparente contradicción en la enseñanza bíblica ha sido discutida durante siglos. Observe con cuidado estos pasajes. ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Habrá una contradicción en la Biblia? Si la Biblia no se contradice, ¿Cómo se deben entender estas dos enseñanzas?
La solución se encuentra al notar todo el mensaje de Santiago 2:15–26. Su mensaje no es que las obras nos salvan. Tampoco es que la fe más las obras salvan. Santiago explica su concepto de la fe verdadera. La fe tiene que ser viva. Si es viva, la fe produce fruto. La fe que no produce obras está muerta –¡No vale nada! Las obras son el resultado de la fe viva. No son requisitos.
Presentación del Problema 2:14
Ellos dicen que tienen fe, pero hace falta la manifestación de esa fe en la vida diaria. La pregunta que se hace es si esa clase de fe sería adecuada para salvar a alguien. Algunos traductores han captado el espíritu de la pregunta al rendirla: “Podrá Tal fe salvarle?”
Otra pregunta que se debe considerar al interpretar este pasaje tiene que ver con el significado de “Salvación”. Al encontrar esta palabra se supone que se refiere a la salvación eterna en Cristo. Sin embargo, se debe reconocer que la palabra en sí fue usada con mayor frecuencia para describir la salvación de algún peligro o adversidad.
Parece mantenerse este uso común de la palabra en dos casos en el Nuevo Testamento a lo menos. Tanto en este pasaje como en Filipenses 2:12, la iglesia enfrenta circunstancias difíciles. La palabra “salvación” se usa en su significado normal, para referirse a la solución del problema
En medio de las aflicciones que sufren los judíos creyentes por causa de Cristo, ellos dicen que tienen fe. El apóstol les pregunta cómo pueden decir que tienen fe si esta fe no se manifiesta en lo que hacen frente a estas circunstancias difíciles. ¿Para qué les servirá tal fe? ¿Les va a remediar el problema esa clase de fe? ¿Les dará esa fe una salida?
Aplicación Práctica 2:15–16
La ilustración empleada demuestra cuál es el problema especifico donde han dicho que tienen fe pero sus obras lo han negado. Se trata de los que tienen necesidad de ropa o comida. El problema era común en esos días cuando muchos perdieron su trabajo por causa de Cristo. Todos estaban sufriendo de la escasez.
En esta aflicción, los hermanos se limitaron a decir: “¡Que Dios te bendiga, hermano! Oraremos por ti”. Sin embargo, no hacían nada por ayudarle. Jacobo les pregunta: “¿Qué clase de fe será ésta? ¿Por qué no arriesgarse un poco para ayudar a los demás?”
Dicen confiar en Dios pero cuando hace falta la comida, la acaparan. No la comparten en una manera que manifieste su fe. A éstos, Jacobo insiste en que una fe viva produce obras.
Se puede ilustrar el problema al ponernos en lugar de ellos. En medio de circunstancias económicas difíciles, todos los hermanos estamos sufriendo. Nadie tiene suficiente. Un día llega un hermano a mi casa. Es la hora del almuerzo y sólo nos queda suficiente comida para hoy y mañana. Al llegar el hermano, me doy cuenta que él no tiene comida hoy para su familia. ¿Qué hago? Digo que confío en el Señor. ¿Puedo compartir lo que tengo hoy, sin saber de dónde vendrá lo de mañana?
Esta era la situación en que se encontraban los hermanos del primer siglo. En vez de compartir, acaparaban lo que tenían para asegurar lo suficiente para mañana. Jacobo les pregunta qué clase de fe será esa. ¿De qué aprovecha?
Otra situación semejante se observó en nuestra experiencia hace algunos años. Estudiamos Santiago con un grupo de hermanos en medio de una situación política difícil. El esposo de una hermana fue asesinado. Se consideraba que la causa era sospechas de participación política. Muchos dijeron que las casas de tales personas se vigilaban para ver quién les visitaba después.
Por lo tanto, los hermanos tenían miedo. No visitaron a la hermana para ayudarle cuando los necesitaba por miedo de sufrir alguna pérdida personal. ¿Qué debían haber hecho? Dijeron que tenían fe en Dios pero no se arriesgaban para ayudar a la hermana en su necesidad. ¿Qué habría hecho usted frente a tales circunstancias?
¡Pensemos!
Nuestras circunstancias hoy no son iguales a las de estos hermanos. Sin embargo, todos nos enfrentamos a horas difíciles a través de nuestra vida.
En medio de cuáles circunstancias nos preguntaría Jacobo en cuanto al valor de nuestra fe? ¿Cómo nos pide Dios, en las circunstancias en que nosotros vivimos, que manifestemos nuestra fe por obras? ¿Cuál prueba enfrentamos en la que debemos arriesgarnos para dar evidencia de nuestra fe práctica en el Señor?
Considere su propia vida. ¿Habrá alguna área de su vida donde Dios pide que manifieste su fe en El por medio de sus obras en estos días?
Explicación Doctrinal 2:17–20
Aunque el pasaje se basa en una verdad doctrinal y enseña doctrina sana, el enfoque aquí es práctico. El punto es que su fe debe ser una fe viva. Al hablar de una fe “muerta”, Jacobo no está indicando que estaba viva y que después se murió. Se refiere a la naturaleza de la vida. Lo que tiene vida produce alguna clase de fruto, una evidencia externa de la vida que existe adentro.
La fe también es así. Una fe verdadera tiene vida. Por eso, una fe viva siempre produce fruto. Cualquier fe que no produce fruto es una fe muerta. Es inútil.
El principio básico se ilustra por medio de los demonios (2:19). Ellos creen en Dios, pero su creencia no ha afectado sus vidas. Ellos hacen lo que quieren, sin someterse a la autoridad de Dios. Por eso, su fe en Dios no sirve para nada. Aunque tiemblan delante de Dios, su miedo no produce obras y es, por lo tanto, inútil.
Así puede suceder también con nuestra fe. Si ella no produce obras, no vale nada. Está muerta. Es inútil.
Ilustraciones Bíblicas 2:21–25
Al otro lado, se presentan dos personas sobresalientes que demostraron su fe viva. Ellos confiaron en Dios y estaban dispuestos a sufrir pérdida personal para obedecerle.
ABRAHAM era un varón de fe (2:21–24). Su propia salvación fue basada en su confianza en el Señor. Jacobo deja claramente sentada la base de la salvación de Abraham al citar el Antiguo Testamento: “Abraham creyó a Dios. y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (2:23).
Esta verdad del Antiguo Testamento fue declarada años antes del sacrificio de Isaac mencionado por Jacobo aquí. Ya fue contado justo Abraham desde antes. Asi que lo demás del pasaje no contradice este concepto que Jacobo mismo reconoce y Pablo confirma.
Sin embargo, Jacobo quiere hacer resaltar la evidencia diaria de esta fe en la vida de Abraham. No fue una fe muerta, inútil. La confianza de Abraham en. Dios produjo su fruto. El estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo cuando Dios se lo pidió, porque él sabía en Quién había creído (2:21). Lo conoció muy bien y sabía que él podría confiar cien por ciento en este Dios. Por lo tanto, su confianza en Dios fue demostrada con sus obras.
La fe actuó juntamente con las obras (2:22). Además, las obras sirvieron para perfeccionar la fe. A través de su acto de fe. Abraham aprendió aun más en cuanto a Dios y aprendió a confiar aun más en El. La fe y las obras siempre se complementan.
La palabra “justificado” que se usa dos veces aquí no se refiere al acto de ser “hecho justo”. La forma de la palabra indica que Dios nos “declara justos”. Romanos 5:1 indica que somos “justificados por la fe”. El versículo mismo, y los anteriores en Romanos 4, indica que es la fe y no las obras la que nos “justifica”. Sin embargo, notamos que este hecho no nos hace justos, sino que Dios nos declara justos, por causa de nuestra confianza en El.
La misma forma del verbo puede indicar el significado de “demostrar justo”. Así que la idea que el autor expresa parece ser esta. El hombre demuestra su confianza en Dios, y a la vez, da evidencia de ser justo, por las obras, no por una profesión vacía de fe (2:24).
La fe viva siempre viene acompañada de las obras. Esta verdad es tan cierta en las circunstancias difíciles en que ellos se encuentran, como en el sacrificio de Isaac. El que confía de verdad en Dios, estará dispuesto a arriesgar el sacrificio personal.
RAHAB se presenta como otro ejemplo (2:25). Su vida y circunstancias eran totalmente diferentes a las de Abraham. Ella nunca se habría podido justificar a base de su estilo de vida. Era una mujer perdida.
Sin embargo, al oír de Israel y las obras que hacía el Dios de Israel, confió en El. Ella demostró su justicia al arriesgar su propia vida para proteger a los espías. Como resultado de la obra de Dios en su vida, se le transformó por completo el estilo de vida.
A Jacobo nole interesó tanto la transformación posterior de la vida de Rahab. Lo que le llamó la atención era la evidencia inicial de su fe. Confió en Dios y se arriesgó.
Jacobo pide que estos cristianos sigan su ejemplo (2:26).
-Que confíen en Dios.
-Que se expongan a una pérdida personal por causa de su fe en medio de la aflicción.
¡Pensemos!
Aplicación práctica para ellos 2:15–16
Al repasar de nuevo la situación en que se encontraban los hermanos a quienes Santiago se dirige, ¿qué obras se esperaban? ¿Cómo demostrarían su confianza en Dios?
Aplicación para nosotros
Al evaluar nuestra situación hoy, ¿qué evidencia se debe dar de nuestra confianza en Dios? ¿Será la misma? ¿Estamos dispuestos a exponernos a la pérdida personal? ¿En qué manera quiere Dios que usted siga el ejemplo de estos hermanos esta semana? ¿Cuáles pasos específicos debe tomar hoy?
Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 35–42). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.