5/12 – La Fe Que Obra

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

5/12 – La Fe Que Obra

Santiago 2:14–26

R. Porter

Los creyentes judíos, esparcidos alrededor del mundo contemporáneo por causa de Cristo, están sufriendo una persecución severa. Sufren no solamente en la esfera religiosa, sino también en la esfera social y económica. No hay seguridad de lo que les pueda pasar mañana. Muchos han perdido su trabajo y no tienen ingresos para proveer comida para sus familias.
Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Jacobo les escribe para animarles en medio de su aflicción y para enseñarles cómo vivir en un tiempo de desánimo y aflicción.
Jacobo les llama a mayor confianaza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción.
A través del libro él les enseña que deben aprender a soportar la aflicción (1:2–12) y a vencer la tentación (1:13–27). Se aplican estas dos verdades a los problemas específicos que les golpean en medio de tanta preocupación y sufrimiento. Les enseña a aplicar su fe en Dios a los problemas del sufrimiento (2:1–6).
Por causa del sufrimiento, ellos empezaron a pensar en sí mismos y en sus problemas. Se les olvidó el amor de Dios, Su plan y Su protección. Ninguno pensaba en las necesidades de los demás que tal vez sufrían lo mismo. Empezaron a defenderse. No buscaban el bien de sus hermanos, sólo el de ellos mismos.

Jacobo les escribe:

A los que sufren
A los que pecan contra sus hermanos por causa de la persecución
-Hacían acepción de personas
-No se ayudaban
-Manifestaban contenciones y disensión
-Hacían sus propios planes para mejorar su situación mañana
-Guardaban su dinero y robaban a otros

Jacobo les llama:

A UNA FE VIVA
-Que soporta la persecución
-Que produce perfección
-Que produce sabiduría
-Que vence la tentación
-Que produce fruto

LA FE VIVA PRODUCE OBRAS 2:14–26

A estos hermanos afligidos, Jacobo les indica que la fe viva produce obras. Muchas personas al leer este pasaje ven una contradicción con el libro de Romanos. Se señala “la contradicción” de Santiago y Romanos. Por causa de este aparente conflicto Martin Lutero lo llamó: “¡Una epístola de paja!”
El conflicto se observa al comparar Santiago 2:20–24 con Romanos 4:2–5. Santiago dice: “…la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham…?” “…el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.
Pablo dice: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. En Gálatas 3:6–14, Pablo repite esta verdad: “…todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”.

¡Pensemos!

Esta aparente contradicción en la enseñanza bíblica ha sido discutida durante siglos. Observe con cuidado estos pasajes. ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Habrá una contradicción en la Biblia? Si la Biblia no se contradice, ¿Cómo se deben entender estas dos enseñanzas?

La solución se encuentra al notar todo el mensaje de Santiago 2:15–26. Su mensaje no es que las obras nos salvan. Tampoco es que la fe más las obras salvan. Santiago explica su concepto de la fe verdadera. La fe tiene que ser viva. Si es viva, la fe produce fruto. La fe que no produce obras está muerta –¡No vale nada! Las obras son el resultado de la fe viva. No son requisitos.

Presentación del Problema 2:14
Ellos dicen que tienen fe, pero hace falta la manifestación de esa fe en la vida diaria. La pregunta que se hace es si esa clase de fe sería adecuada para salvar a alguien. Algunos traductores han captado el espíritu de la pregunta al rendirla: “Podrá Tal fe salvarle?”
Otra pregunta que se debe considerar al interpretar este pasaje tiene que ver con el significado de “Salvación”. Al encontrar esta palabra se supone que se refiere a la salvación eterna en Cristo. Sin embargo, se debe reconocer que la palabra en sí fue usada con mayor frecuencia para describir la salvación de algún peligro o adversidad.
Parece mantenerse este uso común de la palabra en dos casos en el Nuevo Testamento a lo menos. Tanto en este pasaje como en Filipenses 2:12, la iglesia enfrenta circunstancias difíciles. La palabra “salvación” se usa en su significado normal, para referirse a la solución del problema
En medio de las aflicciones que sufren los judíos creyentes por causa de Cristo, ellos dicen que tienen fe. El apóstol les pregunta cómo pueden decir que tienen fe si esta fe no se manifiesta en lo que hacen frente a estas circunstancias difíciles. ¿Para qué les servirá tal fe? ¿Les va a remediar el problema esa clase de fe? ¿Les dará esa fe una salida?

Aplicación Práctica 2:15–16
La ilustración empleada demuestra cuál es el problema especifico donde han dicho que tienen fe pero sus obras lo han negado. Se trata de los que tienen necesidad de ropa o comida. El problema era común en esos días cuando muchos perdieron su trabajo por causa de Cristo. Todos estaban sufriendo de la escasez.
En esta aflicción, los hermanos se limitaron a decir: “¡Que Dios te bendiga, hermano! Oraremos por ti”. Sin embargo, no hacían nada por ayudarle. Jacobo les pregunta: “¿Qué clase de fe será ésta? ¿Por qué no arriesgarse un poco para ayudar a los demás?”
Dicen confiar en Dios pero cuando hace falta la comida, la acaparan. No la comparten en una manera que manifieste su fe. A éstos, Jacobo insiste en que una fe viva produce obras.
Se puede ilustrar el problema al ponernos en lugar de ellos. En medio de circunstancias económicas difíciles, todos los hermanos estamos sufriendo. Nadie tiene suficiente. Un día llega un hermano a mi casa. Es la hora del almuerzo y sólo nos queda suficiente comida para hoy y mañana. Al llegar el hermano, me doy cuenta que él no tiene comida hoy para su familia. ¿Qué hago? Digo que confío en el Señor. ¿Puedo compartir lo que tengo hoy, sin saber de dónde vendrá lo de mañana?
Esta era la situación en que se encontraban los hermanos del primer siglo. En vez de compartir, acaparaban lo que tenían para asegurar lo suficiente para mañana. Jacobo les pregunta qué clase de fe será esa. ¿De qué aprovecha?
Otra situación semejante se observó en nuestra experiencia hace algunos años. Estudiamos Santiago con un grupo de hermanos en medio de una situación política difícil. El esposo de una hermana fue asesinado. Se consideraba que la causa era sospechas de participación política. Muchos dijeron que las casas de tales personas se vigilaban para ver quién les visitaba después.
Por lo tanto, los hermanos tenían miedo. No visitaron a la hermana para ayudarle cuando los necesitaba por miedo de sufrir alguna pérdida personal. ¿Qué debían haber hecho? Dijeron que tenían fe en Dios pero no se arriesgaban para ayudar a la hermana en su necesidad. ¿Qué habría hecho usted frente a tales circunstancias?

¡Pensemos!

Nuestras circunstancias hoy no son iguales a las de estos hermanos. Sin embargo, todos nos enfrentamos a horas difíciles a través de nuestra vida.
En medio de cuáles circunstancias nos preguntaría Jacobo en cuanto al valor de nuestra fe? ¿Cómo nos pide Dios, en las circunstancias en que nosotros vivimos, que manifestemos nuestra fe por obras? ¿Cuál prueba enfrentamos en la que debemos arriesgarnos para dar evidencia de nuestra fe práctica en el Señor?
Considere su propia vida. ¿Habrá alguna área de su vida donde Dios pide que manifieste su fe en El por medio de sus obras en estos días?

Explicación Doctrinal 2:17–20
Aunque el pasaje se basa en una verdad doctrinal y enseña doctrina sana, el enfoque aquí es práctico. El punto es que su fe debe ser una fe viva. Al hablar de una fe “muerta”, Jacobo no está indicando que estaba viva y que después se murió. Se refiere a la naturaleza de la vida. Lo que tiene vida produce alguna clase de fruto, una evidencia externa de la vida que existe adentro.
La fe también es así. Una fe verdadera tiene vida. Por eso, una fe viva siempre produce fruto. Cualquier fe que no produce fruto es una fe muerta. Es inútil.
El principio básico se ilustra por medio de los demonios (2:19). Ellos creen en Dios, pero su creencia no ha afectado sus vidas. Ellos hacen lo que quieren, sin someterse a la autoridad de Dios. Por eso, su fe en Dios no sirve para nada. Aunque tiemblan delante de Dios, su miedo no produce obras y es, por lo tanto, inútil.
Así puede suceder también con nuestra fe. Si ella no produce obras, no vale nada. Está muerta. Es inútil.

Ilustraciones Bíblicas 2:21–25
Al otro lado, se presentan dos personas sobresalientes que demostraron su fe viva. Ellos confiaron en Dios y estaban dispuestos a sufrir pérdida personal para obedecerle.
ABRAHAM era un varón de fe (2:21–24). Su propia salvación fue basada en su confianza en el Señor. Jacobo deja claramente sentada la base de la salvación de Abraham al citar el Antiguo Testamento: “Abraham creyó a Dios. y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (2:23).
Esta verdad del Antiguo Testamento fue declarada años antes del sacrificio de Isaac mencionado por Jacobo aquí. Ya fue contado justo Abraham desde antes. Asi que lo demás del pasaje no contradice este concepto que Jacobo mismo reconoce y Pablo confirma.
Sin embargo, Jacobo quiere hacer resaltar la evidencia diaria de esta fe en la vida de Abraham. No fue una fe muerta, inútil. La confianza de Abraham en. Dios produjo su fruto. El estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo cuando Dios se lo pidió, porque él sabía en Quién había creído (2:21). Lo conoció muy bien y sabía que él podría confiar cien por ciento en este Dios. Por lo tanto, su confianza en Dios fue demostrada con sus obras.
La fe actuó juntamente con las obras (2:22). Además, las obras sirvieron para perfeccionar la fe. A través de su acto de fe. Abraham aprendió aun más en cuanto a Dios y aprendió a confiar aun más en El. La fe y las obras siempre se complementan.
La palabra “justificado” que se usa dos veces aquí no se refiere al acto de ser “hecho justo”. La forma de la palabra indica que Dios nos “declara justos”. Romanos 5:1 indica que somos “justificados por la fe”. El versículo mismo, y los anteriores en Romanos 4, indica que es la fe y no las obras la que nos “justifica”. Sin embargo, notamos que este hecho no nos hace justos, sino que Dios nos declara justos, por causa de nuestra confianza en El.
La misma forma del verbo puede indicar el significado de “demostrar justo”. Así que la idea que el autor expresa parece ser esta. El hombre demuestra su confianza en Dios, y a la vez, da evidencia de ser justo, por las obras, no por una profesión vacía de fe (2:24).
La fe viva siempre viene acompañada de las obras. Esta verdad es tan cierta en las circunstancias difíciles en que ellos se encuentran, como en el sacrificio de Isaac. El que confía de verdad en Dios, estará dispuesto a arriesgar el sacrificio personal.
RAHAB se presenta como otro ejemplo (2:25). Su vida y circunstancias eran totalmente diferentes a las de Abraham. Ella nunca se habría podido justificar a base de su estilo de vida. Era una mujer perdida.
Sin embargo, al oír de Israel y las obras que hacía el Dios de Israel, confió en El. Ella demostró su justicia al arriesgar su propia vida para proteger a los espías. Como resultado de la obra de Dios en su vida, se le transformó por completo el estilo de vida.
A Jacobo nole interesó tanto la transformación posterior de la vida de Rahab. Lo que le llamó la atención era la evidencia inicial de su fe. Confió en Dios y se arriesgó.
Jacobo pide que estos cristianos sigan su ejemplo (2:26).
-Que confíen en Dios.
-Que se expongan a una pérdida personal por causa de su fe en medio de la aflicción.

¡Pensemos!

Aplicación práctica para ellos 2:15–16
Al repasar de nuevo la situación en que se encontraban los hermanos a quienes Santiago se dirige, ¿qué obras se esperaban? ¿Cómo demostrarían su confianza en Dios?

Aplicación para nosotros
Al evaluar nuestra situación hoy, ¿qué evidencia se debe dar de nuestra confianza en Dios? ¿Será la misma? ¿Estamos dispuestos a exponernos a la pérdida personal? ¿En qué manera quiere Dios que usted siga el ejemplo de estos hermanos esta semana? ¿Cuáles pasos específicos debe tomar hoy?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 35–42). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

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