1/12 – Cuando Suba La Presión

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

1/12 – Cuando Suba La Presión

Santiago 1:1–12

R. Porter

¿Cómo responderemos cuando nos toque pasar por días difíciles? La mayoría de cristianos en el mundo no han sufrido mucho por causa de su fe en Cristo, a lo menos en los últimos años.
La iglesia cristiana en el primer siglo sufría mucho por causa de Cristo. En medio del sufrimiento aprendieron mucho en cuanto a ellos mismos y en cuanto a la verdadera naturaleza de su fe.
Aunque nuestras circunstancias son distintas hoy, todos hemos pasado por días difíciles. La aflicción demuestra la verdadera naturaleza de la fe que profesamos tener en Cristo. Al estudiar esta carta a la iglesia en medio del sufrimiento, consideraremos la realidad de nuestra fe y su manifestación en medio de la aflicción en nuestra vida.

SANTIAGO 1:1–12
En la introducción al libro el autor se identifica y nos dice para quién escribió la carta (1:1). De esa descripción se nota que los destinatarios son judíos que se han esparcido por el mundo conocido.
Jacobo no explica por qué están esparcidos. Sin embargo, el libro de Hechos da suficiente información acerca del tiempo en el cual ellos vivieron para suponer que la causa era la persecución de la iglesia que se describe en Hechos 8:1–4 y 11:19. Sería natural que Jacobo, siendo el pastor de ellos desde hace tiempo, sintiera preocupación por ellos todavía.
En el primer capítulo, el autor establece dos principios que dan el fundamento del libro. En los capítulos siguientes Jacobo aplica estos dos principios a los problemas específicos que les afectaban. La primera verdad que él señala es que una fe viva soporta la tribulación (1:2–12).

UNA FE VIVA SOPORTA LA TRIBULACION 1:2–12

Jacobo les enseña siete factores que, al ser comprendidos, ayudarán a los afligidos a aguantar en medio de sus problemas. Son principios que el hombre que tiene una fe viva aplicará para sobrellevar la tribulación.
Jacobo empieza con una descripción de la situación de quienes, como Job, se encuentran golpeados por una serie de problemas de toda clase. El pasaje dice literalmente que los problemas “les abrazan”. Estas pruebas son diversas, vienen de todo tamaño y de todos los colores. Las pruebas se les amontonaban
A pesar de las circunstancias de estos hermanos, semejantes a las de Job, el contenido del libro es diferente. Job discute el porqué de las aflicciones. Santiago no se preocupa por el porqué, sino que nos quiere enseñar cómo debemos vivir en medio de ellas.

¡Pensemos!

Cuando a nosotros se nos azota hoy por una serie de problemas serios, ¿cómo reaccionamos? Tome un momento para evaluar en forma realista las diferentes alternativas que los hermanos hoy acostumbramos usar. ¿Cuáles son los consejos que el mundo nos da? ¿Qué consejos nos dan los hermanos?
¿Cuánta diferencia hay en la reacción del mundo y la de la iglesia? ¿Se observa una diferencia significativa? ¡No se limite sólo a lo que debemos hacer! Los hermanos a quienes Jacobo escribió no siempre respondieron como debían haberlo hecho. Nosotros tampoco reaccionamos siempre bien ¿Cómo son nuestras reacciones?

1) El Principio de una Actitud Positiva 1:2
La primera ayuda para la victoria en medio de la aflicción es una actitud positiva (1:2). Deben tener “sumo gozo”. El pasaje no indica que deban “estar conformes”, ni tener “una santa resignación”. Estos son los consejos que con frecuencia repetimos al tratar de animarnos cuando sufrimos. Tampoco es el resultado de buscar problemas o de negar que los problemas existen.
La actitud positiva indicada se basa en el reconocimiento de la realidad de los problemas. Al darnos cuenta de la realidad, podemos tener gozo verdadero, a pesar de la aflicción, cuando reconozcamos el propósito de Dios para nuestras vidas que se realiza por medio de los problemas. Esta base del gozo verdadero presenta el segundo factor para soportar la aflicción:

2) El Principio de la Perspectiva Divina 1:3–4
Para hacer frente con gozo al sufrimiento hay que verlo desde el punto de vista de Dios. Dios permite problemas en nuestra vida con el fin de producir madurez. Podemos regocijarnos porque nos damos cuenta del buen propósito de Dios para nuestras vidas. Dios manda tribulación para producir paciencia en nosotros. Esa paciencia sigue trabajando para producir la perfección.
Aceptamos el dolor porque entendemos Quién nos lo manda. Un Dios de amor Quien quiere perfeccionarnos, está buscando lo mejor para nosotros. El resultado del proceso es que lleguemos a la madurez, a ser todo lo que Dios quiere que seamos. Así no nos faltará nada. Al comprender esta verdad, podemos aceptar las pruebas con gozo.

PRUEBAS † PACIENCIA † PERFECCION

3) El Principio de la Paciencia 1:4
Al darnos cuenta de la perspectiva de Dios, es posible enfrentarnos a la aflicción con paciencia. Nosotros siempre queremos encontrar la salida más rá pida del sufrimiento. Dios muchas veces quiere que esa aflicción siga hasta que nosotros recibamos todo el beneficio que El quiere darnos. Sólo así podemos llegar a ser maduros, sin que nos falte nada.
Nosotros decimos: “Ya aprendí, Señor, ¡quítamela ya!” No comprendemos qué tan frecuentemente tenemos que “saborearla” un rato para aprender toda la lección. Esta actitud de paciencia sólo es posible cuando vemos las aflicciones desde el punto de vista de Dios. Tal comprensión requiere la sabiduría de Dios.

4) El Principio del Discernimiento 1:5
El hombre con una fe viva pide de Dios la sabiduría para saber cómo responder en medio de la prueba. Aunque entendemos el principio de la perspectiva divina, a veces nos cuesta entender qué nos pasa, cuando nos hallamos en medio de la prueba. Cuando no entendemos lo que Dios quiere lograr en nuestra vida, ni cómo debemos de responder en medio de circunstancias difíciles, podemos pedirle que nos dé sabiduría. Dios da sabiduría en abundancia, sin reprochar.
La pregunta indicada no es “¿Por qué?” La pregunta es: “Señor, ¿qué quieres lograr en mi vida? ¿Qué debo hacer en medio de esta situación para glorificarte?” Frente a esta petición. Dios se presenta como el Donante. El es quién da sabiduría.
La respuesta de Dios a nuestras peticiones no es como un profesor que se cansa de oír la misma pregunta repetidas veces: “¡Otra vez! ¡Hasta cuándo le va a entrar lo que le digo!” Dios no contesta así. El sigue explicando sin reproche. El es omnisciente y nuestras preguntas a veces son tontas. Sin embargo, El es paciente con nosotros. El siempre está dispuesto a darnos la respuesta que buscamos.

5) El Principio de la Confianza en Dios 1:6–8
Al pedir sabiduría, nuestra petición debe estar acompañada por fe. Es demasiado fácil que dudemos y discutamos. Luchamos con la esperanza de encontrar nuestra propia solución. Esta lucha produce confusión e inseguridad. Debemos dejar de luchar; debemos descansar y confiar en Dios. Cuando nosotros confiemos en Dios y esperemos Su solución, habrá paz, seguridad y estabilidad. Es la falta de esta paz que produce inestabilidad. Nos hace víctimas de las olas.

TRIBULACION + FE = TODO (PERFECCIÓN)
TRIBULACION – FE = NADA

6) El Principio del Contentamiento 1:9–11
La capacidad para aguantar en medio de la aflicción no depende de lo que uno tenga. Depende del contentamiento con Dios y Su plan para la vida. El pobre puede jactarse de la vida de Dios en él. El rico tiene que reconocer que su riqueza material es temporal. Si el rico confía en sus riquezas, lo puede perder todo. Así que, ambos, tanto ricos como pobres, tienen una base igual para regocijarse en lo que Dios les ha dado.
No debemos depender de lo que tenemos, ni de las riquezas, ni de las posesiones, ni las circunstancias. Estas cosas son temporales; pronto pasan. Nuestro gozo debe depender de nuestra relación con Dios, así nunca se puede perder.

7) El Principio de la Recompensa 1:12
Finalmente, el hombre de fe viva puede pasar las pruebas porque comprende la promesa divina de las recompensas. Puede haber satisfación en medio del sufrimiento, porque se espera el premio prometido. Se recibirá la corona de vida. Su recompensa mayor, su corona, es la vida en sí, la vida eterna al final del camino, y una vida abundante, que vale la pena vivirla ahora.

¡Pensemos!

Son siete principios los que nos ayudarán a enfrentar las circunstancias difíciles de la vida. Para repasar y aplicar estos principios a nuestra vida, considere de nuevo cada principio. Defina lo que cada principio es. ¿Qué reacción producirá la aplicación del principio cuando pasamos por estos problemas?
Actitud Positiva
Perspectiva Divina
Paciencia
Discernimiento
Confianza en Dios
Contentamiento
Recompensa

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 10–14). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Algunas veces, la pasividad es señal de orgullo

9Marcas

Algunas veces, la pasividad es señal de orgullo

Kyle Gregory

Existe una forma de orgullo que puede estar presente en un pastor que aparenta ser muy humilde. El puede ser el primero en admitir que está equivocado, el primero en disculparse por impaciencia, y el más lento en criticar a los demás. Él es feliz otorgando oportunidades de compartir responsabilidades ministeriales a los hombres jóvenes e inexpertos, y puede aun ser muy abierto con su rebaño sobre sus luchas personales con el pecado. Él es accesible. A cada pregunta que se le hace es recibida con oído atento y un reconocimiento de no saberlo todo.

Y sin embargo, todo esto puede estar presente en un hombre que realmente es orgulloso, tan orgulloso como para liderar con convicción en cosas que le harán ser menos apreciado por los demás. Es una actitud que comunica una mentira: como pastor, lo más importante es que cumplas con lo que los demás quieren que seas. Y aunque no soy un anciano, veo esta forma de orgullo en mí mismo. No es exclusiva de aquellos que están en el liderazgo, y es un pecado que es muy engañador.

 

UN PASTOR PASIVO

No todos los pastores pasivos son orgullosos. Pueden actuar a partir de un deseo genuino por la autoridad congregacional, o un temor bien fundamentado a no ser autoritario. O han trabajado por tanto tiempo que han caído en una indiferencia hacia el futuro de la congregación. Pero ya sea por orgullo o por negligencia, los mandatos de Dios hacia los ancianos pueden ser pasados por alto a favor de los deseos del rebaño. En lugar de pastorear el rebaño (1 Pedro 5:2), el anciano comienza a seguirlo sin poder hacer nada hacia sus pastos favoritos. Él es enseñable, pero a expensas de poder enseñar (1 Timoteo 3:2). Cuando insta a la sana doctrina (1 Timoteo 6:2) cambia para sugerir buenas ideas. El obispo que debería cuidar las almas bajo su cuidado (Hebreos 13:17) y la enseñanza que le ofrece (1 Timoteo 4:16) pueden convertirse en el títere de esas almas, enseñándoles sólo lo que quieren escuchar porque sabe lo que quieren escuchar.

Si conociéramos al apóstol Pedro, nos sorprenderíamos de ver lo mucho que él, un compañero anciano, era tentado con esto mismo. Debajo de sus tendencias audaces y persona de rápido hablar, también amaba el aplauso de los hombres. Amaba la aprobación tanto como tú y yo. Si dudas de esto, considera su firmeza frente a la sirvienta de Pilato (Marcos 15:66-72), u observa cómo se sostuvieron sus principios fundamentados en el evangelio que afirmaban a los gentiles cuando los judíos entraron al lugar donde estaba (Gálatas 2:11-14). Y sin embargo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, observa cómo exhortaba a sus compañeros ancianos:

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. (1 Pedro 5:1-3).

Fíjate en el mandato principal: pastorea el rebaño. Esa es una ilustración de la palabra de la que podemos aprender mucho. Cuando pensamos en ovejas, pensamos en decisiones con poca visión, imprudentes y una falta de discernimiento. Son propensos a deambular, estar asustadizos y ser rápidos para correr en el camino equivocado cuando hay peligro cerca.

Pero los pastores no menosprecian a las ovejas por su vulnerabilidad, sino que cuidan de ellas de manera proactiva. Consideran los peligros que hay alrededor, piensan en maneras de dirigirlas hacia nuevos pastos, ayudan a la débil, separan los matones, cuidan los corderos, y protegen de los predadores. No cumplen su responsabilidad siendo apreciados por los carneros, tocando sus arpas para las ovejas o entretener a los corderos. Más bien, ejercen cuidado para ayudar a sus ovejas a encontrar alimento, seguridad y salud. Saben que si vuelven al Pastor Principal habiendo perdido algunas ovejas, excusas como: «¡pero a ellas realmente le gusta ese pasto que estaba cerca del precipicio!» serán auto-condenadas.

¿QUÉ TIPO DE CUIDADO?

Pedro aclara que no se ejercerá cualquier tipo de cuidado. El cuidado de un pastor debe tener la actitud correcta: disposición, deseo, ejemplo. Y aquí es donde la analogía de un pastor llega a su límite, porque ninguna oveja nunca observó a su pastor y pensó, «quiero seguir su ejemplo. Creo que también comenzaré buscando el peligro». Una oveja no hace eso porque su pastor no es una oveja, sino porque un anciano es un ejemplo y aunque se le dado autoridad de parte de Dios, sabe que no es diferente a su rebaño. Él sabe que es un pecador en necesidad de la misericordia de Dios, en necesidad de la ayuda de su rebaño. Por tanto, ejerce la autoridad a partir de un amor sacrificial.

Piensa en el director de un coro que detiene el ensayo para decirle a uno de los cantores que está fuera de tono. No necesita haber escrito la música; sólo tiene que saber cómo leer la música para hablar con confianza y claridad. El motete de Bach no será interpretado mejor a través de un director tímido que rehúsa corregir al bajo, que por medio de un director autoritario que dice una y otra vez el porqué,  él pudo haberlo escrito mejor. Pero hay algo aquí: ambos directores están utilizando mal su autoridad. Uno es muy pasivo, mientras que el otro es dominante. De cualquiera de las dos maneras, el resultado es el mismo: todo el grupo sufre.

De la misma manera, el anciano que huye de ejercer cuidado hace a la iglesia un daño al igual que el anciano autoritario que gobierna con un dominio no santo. El autoritario puede hacer un daño más inicial y obvio, pero el anciano títere que es gobernado de manera silenciosa por las opiniones de los demás a la larga puede hacer más daño.

LA ALABANZA QUE ANHELAN LOS PASTORES

En resumen, la autoridad de un anciano debe ser llevada a cabo con confianza y humildad, debido a que es un obispo y un ejemplo, reconociendo tanto su papel dado por Dios como su profunda necesidad de ayuda de Dios. Y humanamente hablando eso es imposible, es por esa razón que un pastor debe tener a su Pastor Principal como la cabeza de la iglesia. Él debe permitir que la gracia de Dios llene su corazón de reverencia, y rodearse de personas que le recuerden su necesidad de gracia. Todo lo que hace para ayudar a otros a cambiar a través de la Palabra, debe venir de un corazón que sea cambiado continuamente por medio de esa misma Palabra.

Pero más que todo, el pastor pasivo debe darse cuenta de que la alabanza que anhela no puede venir de la gente. No es algo circunstancial, y no está basada en las opiniones cambiantes de los demás. En lugar de eso, la alabanza que anhela será otorgada por el Pastor Principal en el día final. Está ciertamente guardada en el cielo. Así que pastor, vive, enseña, y dirige como uno que un día será vindicado, juzgado y recompensado por el Rey de gloria que murió y resucitó.

Por Kyle Gregory

Kyle Gregory es un pasante de pastoral en la Iglesia Bautista Del Ray en Alexandria, VA, donde vive con su esposa y un hijo. Planean servir a largo plazo en Togo, África Occidental.

Episodio 34 – ¿Cómo confío en Dios con el destino eterno de mi hijo?

Soldados de Jesucristo

¿Necesito amarme más a mí mismo?

John Piper Responde

Episodio 34

 

¡Nuestro episodio semanal número 34 de John Piper Responde!

El Pastor John nos explica

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Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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La necesidad de ilustraciones en la predicación

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La necesidad de ilustraciones en la predicación

 R.C. Sproul

Nosotros no ponemos nuestra confianza en técnicas. Sin embargo, Martín Lutero no menospreció las enseñanzas de ciertos principios de comunicación que pensó eran importantes. Hay cosas que los predicadores pueden aprender sobre cómo construir y entregar un sermón, y cómo transmitir información de manera efectiva desde el púlpito.

Él también dijo que la composición del ser humano es una clave importante para la predicación. Dios nos ha hecho a Su imagen y nos ha dado mentes. Por lo tanto, un sermón está dirigido a la mente, pero no solo es transmisión de información; también hay amonestación y exhortación. Tiene sentido el que nos dirijamos a la voluntad de las personas y los llamemos a cambiar. Los llamamos a actuar de acuerdo a su entendimiento. En otras palabras, queremos llegar al corazón, pero sabemos que el camino al corazón es a través de la mente. Así que, primero la gente debe ser capaz de entender de qué estamos hablando. Es por ello que Lutero dijo que una cosa es enseñar en el seminario, como lo hizo en la universidad, y otra cosa es enseñar desde el púlpito. Dijo que los domingos por la mañana dirigiría sus prédicas a los niños en la congregación para asegurarse que todos pudieran entender. El sermón no es un ejercicio de pensamiento abstracto.

Para Lutero, los tres principios más importantes de comunicación pública eran ilustrar, ilustrar e ilustrar.
Aquello que hace la impresión más profunda y duradera en la gente es la ilustración concreta. Para Lutero, los tres principios más importantes de comunicación pública eran ilustrar, ilustrar e ilustrar. Él animó a los predicadores a usar imágenes y relatos concretos. Aconsejó que, al predicar sobre una doctrina abstracta, el pastor debe encontrar un relato en la Escritura que comunique esa verdad para comunicar lo abstracto a través de lo concreto.

De hecho, así fue como predicó Jesús. Alguien vino a Él y quería debatir lo que significaba amar al prójimo como a uno mismo. “Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores…” (Lucas 10:29-30). No solo dio una respuesta abstracta y teórica a la pregunta; contó la parábola del Buen Samaritano. Respondió a la pregunta en forma concreta dando una situación de la vida real que de seguro aclararía el tema.

Jonathan Edwards predicó su famoso sermón “Pecadores en manos de un Dios airado” en Enfield, Conn. Leyó el sermón de un manuscrito con una voz monótona. Sin embargo, empleó imágenes concretas y aun gráficas. Por ejemplo, Edwards dijo: “Dios… te sostiene sobre el infierno, así como uno sostiene a una araña o algún insecto detestable sobre el fuego”. Luego dijo: “El arco de la ira de Dios está encorvado, la flecha lista en la cuerda”. También declaró: “Cuelgas de un hilo delgado, con las llamas de la ira divina destellando”. Edwards entendía que mientras más gráfica la imagen, más gente estaría dispuesta a escucharla y recordarla.

Lutero dijo lo mismo. No estaba sustituyendo la técnica por la sustancia, sino diciendo que la sustancia de la Palabra de Dios debe ser comunicada al pueblo de Dios de formas ilustrativas simples, gráficas y directas. Ese era todo el asunto para Lutero –el ministro debe ser un portador de la Palabra de Dios– nada más ni nada menos. De esta forma, el predicador enseña al pueblo de Dios.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

13/18 – Batallando contra el pecado

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

13/18 – Batallando contra el pecado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/batallando-contra-el-pecado/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: ¡Miserable de mí! ¿Quien me libertará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:24) ¿Se sienten ustedes así a veces? Sé que yo sí. ¿Por qué sigo pecando cuando sé que no quiero hacerlo? ¿Cuándo sé que no debería? ¿Cuando no quiero hacerlo? ¿Por qué lo hago?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. El pueblo de Dios a veces ha tenido que tomar sus armas y literalmente pelear contra el enemigo. Leemos historias como esas en el Antiguo Testamento. Vivimos en tiempos diferentes y no estamos siendo llamadas a tomar una espada pero, ¿acaso no se siente la vida a veces como una batalla? Nancy les va a ayudar a encontrar el coraje para enfrentarla mientras ella continúa en la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Bueno, la situación está a punto de cambiar rápidamente ahora que Dios está llevando a cabo Su plan para el pueblo judío. Pero no hemos llegado al final de la historia aún. Amán ha sido colgado. Este hombre malvado ya está fuera del palacio. El siervo de Dios, Mardoqueo, está ahora dentro del palacio, pero el edicto está todavía vigente. Dentro de nueve meses, los judíos serán exterminados si no hay ningún tipo de intervención.

Así que Ester vuelve donde el rey. Ella ha intercedido ante él por su pueblo y ella le ha pedido que revoque el edicto que el malvado Amán ha emitido y que traería como consecuencia la aniquilación de los judíos. El edicto sigue ahí. Ester le pide entonces que por favor revoque este edicto.

Ahora en el capítulo 8, en el versículo 7, tenemos la respuesta del rey.

Entonces el rey Asuero le dijo a la reina Ester y a Mardoqueo el judío,

He aquí, he dado a Ester la casa de Aman, y a él le han colgado en la horca porque intentó extender su mano contra los judíos. Vosotros, pues, escribid acerca de los judíos como os parezca bien, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un decreto escrito en nombre del rey y sellado con el anillo del rey no puede ser revocado.

¿Qué significa todo esto? El edicto original, la ley original que determinaba la destrucción de los judíos no podía ser revocada porque era una ley de los medas y persas, y sus leyes no podían ser revocadas, ni siquiera el rey podía eliminar el decreto original. Así que él se encuentra atrapado. Él no quiere que el pueblo judío sea condenado. ¿Qué van a hacer entonces?

En lugar de revocar la ley, cosa que no se podía hacer, él les da a Mardoqueo y a Ester la libertad de emitir un nuevo edicto, un contra-edicto, que serviría para contrarrestar el decreto original para que los judíos se pudieran defender. Él le entrega a Mardoqueo su anillo y su nombre. Ahora Mardoqueo tiene el poder y la autoridad del nombre del rey, que es la única forma de acercarnos a nuestro Rey esto es, en el poder y en la autoridad del nombre de Jesús.

Versículo 9, “Y fueron llamados los escribas del rey en aquel momento en el mes tercero (es decir, el mes de Siván), en el día veintitrés”.

Ahora bien, esto es como 70 días luego de haber sido promulgado el edicto original de Amán. Han transcurrido un poco más de dos meses para que las ruedas de la justicia tomen su curso las ruedas de la justicia de Dios y para quitar a Amán del camino. Todavía quedan nueve meses para el día de la matanza para el día en que el edicto entre en efecto.

…Y conforme a todo lo que ordenó Mardoqueo se escribió a los judíos, a los sátrapas, a los gobernadores y a los príncipes de las provincias que se extendían desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, y a los judíos conforme a su escritura y a su lengua.

Y se escribió en el nombre del rey Asuero y se selló con el anillo del rey, y se enviaron las cartas por medio de correos a caballo, que montaban en corceles engendrados por caballos reales. En ellas el rey concedía a los judíos que estaban en cada ciudad el derecho de reunirse y defender su vida, de destruir, de matar y de exterminar al ejército de cualquier pueblo o provincia que los atacara, incluso a niños y mujeres, y de saquear sus bienes, en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, el día trece del mes doce (es decir, el mes de Adar). (Versículos 9-12)

El mismo día, el mismo mes en el cual el edicto original entraría en efecto, ahora hay un segundo edicto en el cual a los judíos se les ha dado el derecho ese mismo día para agruparse y defenderse, de saquear a sus atacantes, aunque como veremos, ellos sí se defendieron pero no saquearon a sus atacantes. Ahora habría una nueva ley que les permitiría unirse y defender sus vidas, sus familias, y sus posesiones.

Una copia del edicto que había de promulgarse como ley en cada provincia fue publicado a todos los pueblos, para que los judíos estuvieran listos para ese día a fin de vengarse de sus enemigos.

Ahora noten que la victoria de los judíos sobre sus enemigos no sería obtenida por decreto. No había decreto que pudiera revocar el edicto original. Más bien, ellos tendrían que tomar las armas. Ellos tendrían que defenderse a sí mismos. Ellos tendrían que declararle la guerra a sus oponentes.

Dios pudo haber intervenido sobrenaturalmente y haberles hecho triunfar sin una batalla, así como Dios lo había hecho antes en la historia de Israel. Pero recuerden la razón principal por la que los judíos estaban en Persia. Ellos estaban siendo disciplinados por Dios por su idolatría y por su alejamiento de Él. Creo que es posible que este conflicto fuera requerido como parte del castigo de Dios en las vidas de Su pueblo. Una forma de volver sus corazones a Dios y de hacerlos conscientes de su necesidad de Él.

Ahora, en esta historia del Antiguo Testamento creo que vemos un tipo de un principio poderoso del Nuevo Testamento y que necesitamos entender como creyentes que somos. Quiero tomar tiempo hoy para explicar esto lo mejor posible. Aman está muerto. Él ha sido colgado en la horca. Ya no está en el medio. Pero todavía hay una batalla que se avecina. Los judíos van a tener que pelear por su libertad. Ellos tendrán que librar una guerra contra sus atacantes.

¿No suena esto como la batalla entre la carne y el espíritu que nosotros como cristianos libramos? El hombre viejo esa vieja naturaleza que solo podía pecar, ese Amán en nosotros ha sido crucificado. Ese viejo hombre ha sido crucificado con Cristo, pero todavía tenemos que luchar contra el pecado que mora en nosotras.

Tú dirás, ¿Por qué tengo que librar batallas como esas dentro de mí? Si soy hija de Dios, porque tengo esta lucha con mi falta de dominio propio, con la auto-indulgencia, con mi lengua, con mi temperamento? Porque todavía estás en esta carne y todavía queda pecado remanente que quiere controlar tu vida. Desde ahora hasta el momento en que veas a Cristo, tendrás que batallar. Yo tendré que batallar contra mi carne.

¿Qué hacemos entonces en esa batalla? ¿Estamos sin esperanza? ¿Estamos indefensas? No. El libro de Romanos nos habla sobre dos leyes que existen en nuestra vida espiritual. La primera es lo que el apóstol Pablo llama la ley del pecado y de la muerte. Esto es como el primer edicto de Amán. Es un edicto que condena a muerte a cada hombre, mujer y niño que ha nacido. La paga del pecado es la muerte. El alma que peca debe morir. La ley del pecado y de la muerte. Esta es la ley que te mantiene derrotada moralmente y en relación al uso de tu lengua.

Pablo describe esta batalla en contra de la ley de pecado y de la muerte en Romanos capítulo 7. Permítanme leerte algunos versículos seleccionados de este pasaje. El apóstol Pablo dice:

Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.

¿Te identificas con eso? Porque ¡Yo sí!

Y si lo que no quiero hacer, eso hago, [dice Pablo] ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. Así que hallo esta ley cuando quiero hacer lo bueno, el mal está muy cerca (vv. 19-21).

¿Reconoces esa ley? Es la ley del pecado y de la muerte.

Pero Él continúa diciendo,

..Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, [esa es una señal de que eres es una hija de Dios, que quieres obedecer la ley de Dios. No quieres obedecer la ley del pecado y de la muerte. Hay una batalla. Esa es una señal de que eres una creyente.] Pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo [dentro de mí] que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. [Ese viejo edicto sigue vigente] ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:22-24)

¿Alguna vez te has sentido así? Sé que yo sí. Porque… ¿Por qué continúo pecando cuando sé que no quiero hacerlo? ¿Cuando sé que no debería? ¿Cuando no quiero hacerlo? ¿Por qué lo hago? ¿Quién me salvará de esto?

Esa vieja ley la ley del pecado nos ata y no puede ser revocada. Pero alabemos a Dios; gloria, aleluya, gracias a Dios por Jesucristo, gracias a Dios por Su Evangelio ese viejo edicto ha sido sobrepasado por una ley más grande y más poderosa. A través de la muerte y la resurrección de Cristo, Dios puso otra ley en efecto. ¿Cuál es el nuevo edicto? Se llama la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús.

Eso es lo que Pablo dice comenzando en Romanos 7:25. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?

Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

Mardoqueo está ahora en el palacio. Cristo está ahora en el palacio. Él ha sido exaltado, Él es mi esperanza. Él ha promulgado un nuevo edicto que me da la habilidad de superar la ley de pecado.

Él continúa diciendo en el capítulo 8, versículo 1,

Por consiguiente, no hay ahora condenación ahora para los que están en Cristo Jesús.

Sí, ese viejo edicto sigue vigente , pero no, no tiene que controlar tu vida. Porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Piense como la ley de la aerodinámica supera la ley de la gravedad. No elimina la ley de la gravedad. La ley de la gravedad sigue en efecto. Pero la ley de la aerodinámica supera la ley de la gravedad y le permite a un gran súper jumbo despegar y volar por el aire. Así es como la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús trabaja en nuestras vidas, superando la caída, la gravedad; superando la ley del pecado y de la muerte.

De forma que esta nueva ley puesta en efecto en Cristo la ley del espíritu de vida anula la ley del pecado y de la muerte. Nos da esperanza el saber que no tenemos que permanecer derrotadas. Nos da poder para superar las ataduras del pecado en nuestras vidas. Nos provee la manera de conseguir victoria sobre el pecado y eso es algo que merece ser celebrado. El viejo edicto sigue en efecto, pero hay un nuevo edicto que nos da el poder para superar al viejo.

Ahora, en la próxima sesión veremos por qué los judíos respondieron como lo hicieron cuando oyeron la noticia del nuevo decreto. Significaba que ellos ya no estarían desamparados. Significaba que ellos tendrían una forma para resistir a sus enemigos. Significaba que su ayuda y liberación estaban aseguradas, aun antes de que ellos la experimentaran.

Eso es lo que la ley del espíritu hará en ti y para ti, como hija de Dios. Significa que tienes la forma de lograr la victoria, que tu liberación es segura. Significa que tienes una manera para resistir al Diablo. Significa que ya no estás indefensa. En Jesucristo eres libre para superar el pecado.

Carmen: La enseñanza de hoy por parte de Nancy Leigh DeMoss es de tanta ayuda para las batallas espirituales que enfrentamos día tras día. Nancy volverá para explicarles porqué debemos esperar que esta batalla se intensifique. Primero, oiremos de mujeres que han estado siguiendo esta serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios Ellas reflexionan sobre algunos de los temas que esta serie nos ha traído.

Mujer 1: Ester es un libro que trata muchos temas, podemos ver en él la soberanía de Dios, la provisión de Dios, la providencia de Dios, la liberación de Dios.

Dios obrando en individuos o en una nación, el orgullo humano, el valor de lo que uno cree, el planeamiento cuidadoso del plan que Dios ha puesto en nuestras manos, la hermosa obediencia de una mujer temerosa de Dios y celebración y fiesta.

En cuanto a la celebración por sus obras y su provisión puedo decir lo siguiente: Desde que nuestros hijos eran pequeños instituimos como familia la costumbre durante el tiempo de Navidad de hacer una lista de las peticiones de cada uno de nosotros, el veinticuatro antes de la cena dábamos gracias por las bendiciones del año que estaba a punto de terminar y el treinta y uno víspera de año nuevo hacíamos las peticiones para ese nuevo año.

Las peticiones iban desde la transformación de algún área de nuestro carácter, alguna lucha espiritual, algo necesario para la casa, el obtener buenas calificaciones, que Dios diera trabajo a papá o algún deseo que alguno tuviera y esto simplemente era maravilloso. Aún conservo algunas de las listas tanto de las peticiones como de las acciones de gracias y eso llevó a nuestra familia a reconocer nuestra total dependencia en la provisión y providencia de Dios a la costumbre de celebrar y recordar sus beneficios y bendiciones y a la vez traspasar a nuestros pequeños ya hoy adultos y de los cuatro tres ya casados con sus familias, la actitud cristiana de convertir cualquier preocupación o ansiedad en oración.

Las provisiones y bendiciones pasadas siempre nos dieron el ánimo para enfrentar los retos que se presentaban y aun hoy en día se nos presentan, con la total seguridad de que nuestro Dios siempre ayudará, liberará y capacitará.

Mujer 2 : Una de las cosas que más me ha llamado la atención al leer esa historia esta vez ha sido ver como el pueblo de Dios hombres y mujeres fieles como Mardoqueo y como Ester también experimentaron tristeza y temor, en el capítulo 4 dice que Mardoqueo rasgó sus vestidos y clamó con un grande y amargo clamor y es que con esa noticia no era para menos, la misma Ester dice que se llenó de dolor y otra versión dice temor cuando le reportaron sobre Mardoqueo.

Pero en ese mismo capítulo vemos como ellos recordaron quien era que estaba sentado en el trono y reinando sobre sus vidas y no permitieron que esas emociones les dominaran. En medio de su aflicción ellos demostraron con sus palabras y sus hechos que ellos estaban plenamente seguros de que el Señor estaba con ellos de que Él estaba atento a su clamor y que Él permanecería fiel a la promesa de preservar ese remanente de donde saldría el Salvador.

Yo creo que en estos casos parte de lo que el Señor puede estar enseñándome es que yo puedo experimentar tristeza sin que llegue a ser pecado, siempre y cuando esa tristeza no me paralice y no me olvide de quien esta orquestando esas circunstancias en mi vida con el propósito de acercarme más a Él.

Nancy: Gracias por compartirlo

Mujer 3: No pienso mucho de manera regular sobre la ira que experimento en mi vida pero como mamá, como esposa y como mujer creo que trato con la ira más de lo que creo. Fue realmente tan convincente darme cuenta como mi respuesta de ira no es más que un reflejo de lo que está sucediendo en mi corazón por poner mis ojos hacia mí, dentro de mí estoy sintiendo esa ira contra alguien en lugar de evaluar lo que Dios haciendo, en lugar de ver la maldad que hay en mi corazón y que está causando que yo actúe de esta manera y no ser receptiva a lo que Dios tiene para mí.

Por otra parte, la actitud con la que Dios ha estado trabajando últimamente en mi vida es el orgullo y Amán muestra un profundo orgullo, también encuentro que a veces sentimos cosas creciendo dentro de nosotros ¿de dónde sale todo esto? El Señor ha continuado mostrándome hoy que debo llegar a la raíz de todo el asunto, el orgullo es el problema, quizás otros no lo vean en mi, quizás nadie más lo vea, pero el Señor está trayendo convicción a mi propio corazón de que es orgullo y eso no es un juego, pero es bueno el tener esta convicción para así poder confesarlo y seguir adelante, y superarlo por medio de la sangre de Cristo que vence toda la maldad de nuestro corazón y así solamente podemos vivir la vida cristiana.

Nancy : ¿Algunas de ustedes se identifican con esto? Probablemente todas nosotras de alguna forma u otra.

Mujer 4: Es de mucha convicción para mí el saber que estamos en una batalla entre el reino de los cielos y el reino del hombre y entonces ver las armas que yo utilizo. Me encuentro usando la de avergonzar a otros, la manipulación, la ira, todo eso para hacer que mis hijos hagan lo que yo quiero que hagan. Igual hago con mi esposo, en lugar de utilizar las armas de la oración y el quebrantamiento; de la humildad y la sumisión. Fue de mucha convicción.

Mujer 5: En el estudio del libro de Ester Dios una vez más me muestra Su soberanía y Su providencia como el mueve los corazones de los hombres aun de reyes, continúa orquestando, se lleve a cabo hasta el último detalle, cuántas sorpresas nos llevamos.

Proverbios 21:1-2: “Dice como los repartimientos de las aguas así está el corazón del rey en las manos de Jehová a todo lo que quiere lo inclina’.

El Señor en Su soberanía nos concedió el regalo de tres hermosas niñas, al nacer la tercera yo quería tener otro bebé pues solamente tenía un solo sexo, intentar buscar el varón pero para mi sorpresa mi esposo Samir me dijo que él no quería tener más hijos. Eso no fue fácil para mí, busqué consejos y opiniones de mujeres piadosas y todas me decían que debía seguir el deseo de mi marido como dice la Palabra, oré por mucho tiempo y pataleé queriendo que el Señor cambiara el corazón de Samir y se cumplieran mis deseos, pero el Señor después de nueve años nos mandó un regalo hermoso, para nuestra sorpresa estaba embarazada, no lo podíamos creer Él tenía otros planes para nuestra familia.

Así que a las diez semanas de embarazo un sábado me dio un dolor muy fuerte y creía que tenía que ver con el embarazo, Samir me llevó de inmediato a la emergencia nos encontramos con el doctor que rápidamente pudo darse cuenta que el dolor venía de la vesícula después de sonografias se determinó que me tenían que operar. ¡Qué noticia! los médicos me hablaban de la posibilidad de perder el embarazo que la a anestesia tenía sus riesgos… En fin unos días de angustia y ansiedad, pero confiada en que el Señor sabría cómo sacarnos de todo eso. Solo nos quedaba orar mucho y esperar en Él como dice el salmo 32:10: “Mas al que espera a Jehová le rodea la misericordia”.

Al fin vimos la mano de Dios en todo, Su providencia y soberanía, la operación fue un éxito. Mi embarazo progresó normalmente y a los nueve meses nació nuestro hijo, un varón, Samir Julián de casi nueve libras. Él ha sido una gran bendición para toda nuestra familia.

Nada interfiere con los planes de nuestro gran Dios Jeremías 29:11 dice:

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros dice Jehová pensamientos de paz y no de mal para daros el fin que esperáis”.

Nancy : Amén. Vamos Ester déjenme decirles algunas de ustedes no han estado con nosotras antes pero sí han estado ustedes saben de qué estoy hablando.

Cuando uno se detiene uno o dos días y se sumerge en la Palabra de Dios, como lo hemos hecho nosotras, esperen ser probadas. Quizás antes de la mañana y en las formas en que menos esperes.

Como sucede con una profesora. Cuando tú quieres saber si tus estudiantes aprendieron lo que se les enseñó, ¿cómo lo averiguamos? Le pasamos un examen. Dios ha sido nuestro profesor. El Espíritu Santo ha estado hablándonos sobre asuntos como el miedo, la fe, el coraje, la obediencia y la providencia de Dios. ¿Cómo vamos a aprender acerca de la providencia de Dios si nunca tenemos la oportunidad de tener que confiar en Su providencia?

Así que cuando estés cansada y tengas un día como el de hoy, en el que sientes que has estado disfrutando de la bondad de Dios y en el que, al llegar a la casa, encuentras que tu esposo tiene algo en la televisión que no puedes creer que él esté permitiendo que tus hijos vean, o si vuelves al trabajo o a la escuela mañana para sentir que tu mundo se está cayendo a pedazos… Es en momentos como esos que aprendes a confiar en la providencia de Dios.

El hecho de que estés de acuerdo con todo lo que fue dicho hoy en este programa no significa que hayas pasado la prueba. Esto se aprende cuando lo ponemos en práctica en el laboratorio de la vida. Así que prepárate para esto. Cuando falles —así como yo lo he hecho durante el estudio de Ester, cuando me encuentro viviendo las características de Amán y de Asuero— cuando falles, vuelve al Señor, vuelve a la Verdad, y aconseja tu propio corazón, y arrepiéntete si necesitas hacerlo.

Agradécele a Dios por Su paciencia por Su misericordia, y levántate de nuevo y sigue caminando, y toma el próximo paso de fe. Porque esto es un peregrinaje. Es un proceso. Pero quiero advertirte para que no pienses que has llegado al cielo hoy, porque no ha sido así, ni tu ni tu familia ha llegado allí aún.

Algunas de ustedes han sido probadas y se han visto en situaciones difíciles, con sus hermanas, mamás o hijas y es increíble como estas cosas son examinadas y probadas en el seno de nuestras familias y es ahí donde vemos si hemos pasado la prueba, este es el laboratorio de la vida así que no te sorprendas por esto, debes estar preparada para ello pero debes saber que Dios es capaz de guardarnos de pecar y de levantarnos cuando caemos.

Familias que conozco… Es asombroso como se ven estas pruebas entre las familias. Este es el laboratorio de la vida. Así que no te sorprendas por esto. Debes estar preparada para ellas. Pero debes saber que Dios es capaz de guardarnos de pecar y de levantarnos cuando caemos.

Carmen: Una advertencia y aliento de parte de Nancy Leigh DeMoss. En Dios encontramos toda la fortaleza que necesitamos para luchar contra la tentación. Nancy y algunas amigas han estado reflexionando sobre esta serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios , que tanto nos ha ayudado. El estudio de Nancy de este libro tiene tanto que enseñarnos sobre la ira, el coraje, y la perseverancia en tiempos difíciles.

Las mujeres que escuchamos hoy solo representan una fracción de las mujeres que han sentido convicción de pecado y que han sido fortalecidas por este estudio de Ester. Si deseas escuchar más programas como estos puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Si te has perdido alguno de los programas de esta serie, puedes escucharlos gratuitamente aquí.

Ester y su pueblo atravesaron por momentos de gran sufrimiento. Mañana veremos algunos de sus buenos momentos, tiempos de gozo auténtico dado por Dios. Oremos ahora. Aquí está Nancy

Nancy: Gracias Señor por la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús que nos libra de la ley del pecado y de la muerte. Que podamos vivir y celebrar esa victoria que es nuestra a través de nuestro Señor Jesucristo. En Su nombre oramos, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El matrimonio (3): la escuela del amor

Viernes 12 Junio
Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos.
El matrimonio (3): la escuela del amor

Asociar las palabras matrimonio y amor debe ser una realidad. Pero es importante comprender de qué tipo de amor se trata. El verdadero amor encuentra su fuente en el Creador. “Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:8-9). En mi relación con mi cónyuge, debo imitar el amor de Jesús, “el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Es un amor que se da enteramente al otro, sin cálculos ni reservas. Recordemos algunos caracteres de ese amor, subrayados por el apóstol Pablo: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:4-7).

El amor según Dios “se goza de la verdad” (amor y verdad van juntos). Las mentiras, la hipocresía, el ocultar las cosas, destruyen la confianza y no son más que un veneno peligroso para los cónyuges.

Muchas querellas provienen de los celos; pero existen otras causas como el orgullo o la soberbia, la ira, la burla, el ánimo altivo y la palabra áspera (Proverbios 13:1015:11822:1028:25). Arrepentirse sinceramente del mal, juzgar el pecado desde la raíz y reconocer mutuamente sus propias faltas y pecados, es la condición indispensable para la armonía entre esposos. El amor “todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”… Es un desafío hermoso que Dios nos propone y él nos dará las fuerzas para lograrlo a diario.

(continuará el próximo viernes)