9/12 – “Testimonio: La luz en el candelero” (Lc 8:16-18) 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas de la Vida Cristiana

9/12 – “Testimonio: La luz en el candelero” (Lc 8:16-18)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

 

1/6 – ¿CÓMO CONTROLAR SUS PENSAMIENTOS?

El Amor que Vale

Serie: “CÓMO CAMBIAR SU FORMA DE PENSAR”

1/6 – ¿CÓMO CONTROLAR SUS PENSAMIENTOS?

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaqv

¿Quieres captar la atención de Dios?

The Master’s Seminary

¿Quieres captar la atención de Dios?

Josiah Grauman

Dios no nos necesita, ni está impresionado con nuestras obras. De hecho, Isaías 66:1-2a nos humilla y demuestra claramente que todos nuestros esfuerzos son ingenuos a la luz de su grandeza.

Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron…

¿La vamos a edificar una casa? Nuestros hechos son minúsculos en comparación a él, ¡la tierra es estrado de sus pies! Además, ¿qué material utilizaríamos en nuestro servicio a él? Aún el oxígeno que respiramos es suyo, y ¡toda otra molécula que tocamos! Cuando pensamos que podemos dar algo a Dios, somos como la niña que se jacta que pudo comprar un regalo a sus padres—sin reconocer que sus padres le regalaron el dinero para hacer la compra.

Ahora, muchos mal-interpretan este pasaje porque piensan que Dios regaña al pueblo de Israel por su deseo de edificar una casa (algo físico), y a Dios no le interesa lo físico. Sin embargo, no era pecaminoso tener un templo en el Antiguo Testamento, sino una necesidad. Los israelitas necesitaban un lugar para ofrecer sus sacrificios a Dios.

Entonces, ¿cuál era el problema? No era la acción en sí, sino su actitud orgullosa. Versículo 3 explica que habían escogido sus propios caminos, amando sus abominaciones. Por lo tanto, el punto es que aún los actos externos de adoración se vuelen abominables en la mente de Dios si no los hacemos con la motivación correcta. De hecho, Dios dice que vio a sus sacrificios como los sacrificios humanos de los paganos.

En otras palabras, el orgullo puede manchar nuestra adoración al punto de que se vuelve una abominación (cp. Pr 28:9 “el que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable”). ¡Pensemos en esto la próxima vez que queremos hacer algo externamente bueno con malos motivos! Para agradar a Dios, debemos hacer lo bueno y con el corazón correcto. Obvio, no podemos.

Entonces, a la luz de nuestra completa impotencia y constante pecaminosidad, uno pensaría que nada de lo que hacemos podría llamar la atención de Dios… sin embargo, el pasaje continua:

pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

¿Eres humilde?

¡Dios no nos necesita! Sin embargo, él nos manda adorarle y nos comunica que le agrada cuando lo hacemos. Por lo tanto, debemos usar los dones y talentos que nos ha dado. Pero, nunca como si los dones originaran en nosotros mismos, pues ¡todo es de Dios!

Si queremos servir al Señor de manera que le capte la atención, hay que recordar lo que Pablo dice en 1 Corintios 4:7 “Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? “

Si una niña quiere dar algo a su papá porque desea agradarlo, me atrevo a decir que con mucho gusto el papá le proporciona el dinero. Sin embargo, esto es muy distinto a si ella quiere dinero para comprar algo que ella misma desea. Es decir, ella lo compra bajo el pretexto de regalarlo a su papá, cuando en realidad ella es la que quiere tenerlo. No creo que muchos padres estén contentos con esto. Pero, ¿cuántas veces usamos los recursos que el Padre nos ha proporcionado con el fin de llamar la atención a nosotros mismos? Si cantamos para impresionar a los hombres en lugar de agradar a Dios, hemos caído en el mismo pecado del que Israel era culpable.

La humildad es entender que todo lo que somos y cualquier cosa que hacemos viene de Dios (excepto el pecado, que es la única cosa que tenemos por derechos exclusivos). No somos nada, y por esto debemos considerar a los demás como superiores a nosotros mismos (Fil. 2:3), ciñándonos de la toalla de servicio y lavando los pies de los demás (Juan 13:14). Actuar así destruirá nuestro orgullo y a través de su Espíritu, nos transformará en instrumentos que le agradan.

¿Tiemblas ante su Palabra?

El lenguaje de Isaías 66:2b es tan similar a Éxodo 19 que es difícil pasar por alto. Cuando Moisés recibió los 10 mandamientos,

“Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.” Había “truenos y relámpagos”, y todo el monte temblaba. De hecho, “Todo el pueblo observaba… y temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.”

Por supuesto, cuando leemos un texto como este, muchas veces pensamos: “Oye, hombre, da miedo pensar en lo que era vivir bajo el Antiguo Pacto. Qué bien que eso se acabó y estamos en el Nuevo.”

Sin embargo, Dios no cambia, así que Hebreos 12 nos advierte:

18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego... 21 tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando. 22 sino que os habéis acercado al monte de Sion… 24 a Jesús, el mediador del nuevo pacto… 25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos… 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

En otras palabras, no debemos pensar que el Nuevo Pacto es menos aterrador, ¡sino mucho más!

Ahora, me pregunto: ¿Si viviéramos bajo el Antiguo Pacto y Dios nos hablara desde una nube estruendosa de humo y fuego, qué haríamos? Respuesta: Temblar. ¿Si Dios te hablara hoy desde el cielo, ordenándote: Arrodíllate, qué harías? Seguro que estarías arrodillado, con la cara al suelo, y temblando de miedo.

Así que la pregunta que el autor de Hebreos nos plantea es: ¿Por qué no te portas así cuando Dios te habla en la Escritura? ¿Te fijaste que en Hebreos 12:25, Dios exhorta en tiempo presente: “Mirad que no desechéis al que habla”? Y ¿cómo es que Dios hablaba en Hebreos 12:25? A través de su palabra escrita.

Dios nos habla a través de su palabra. La pregunta es: ¿Cuándo la lees, tiemblas? ¿Cuál es tu actitud frente a su palabra? ¿Cuando lees, “orad sin cesar”, la ves como una orden viva y eficaz, la voz misma de Dios hablándote hoy, bajo la cual obedeces temblando? O ¿la ves más como una palabra muerta, desprovista de gran parte de su autoridad?

Si quieres llamar la atención de Dios, recuerda que él mira a un solo tipo de persona: el quebrantado que tiembla ante su Palabra.

Josiah Grauman

Josías Grauman, después de haber estudiado una Maestría en Divinidad (M.Div.) en The Master’s Seminary, sirvió como capellán en el Hospital General de Los Ángeles antes de ser enviado como misionero a México. Actualmente sirve como profesor en el seminario y director del IDEX. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos y viven en Los Ángeles, California

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Si nadie se pierde, entonces la misión de Cristo fue una pérdida de tiempo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Si nadie se pierde, entonces la misión de Cristo fue una pérdida de tiempo

 R.C. Sproul

Es fácil recluirnos en nosotros mismos, no de forma consciente, ni maliciosamente; sin embargo pasamos por el otro lado a fin de mantenernos desentendidos del dolor y la desesperanza espiritual que nos rodea. Ese no fue el ejemplo de Jesús. Él buscó el dolor. Buscó a los perdidos. Ese fue su primer paso en la redención de los perdidos.

Jesús ganó una reputación por asociarse con aquellos que eran considerados marginados. Los indeseables, los desestimados de la cultura judía, todos estos se reunían con Jesús. Esto molestó a los fariseos y los escribas, los dignatarios y el clero de la época. Estos habían adoptado una tradición la cual enseñaba que la salvación era por segregación: mantente apartado de todo aquel involucrado en pecado, así es como puedes asegurar tu propia redención. Era parte de su filosofía de trabajo el aislarse de todos aquellos que fuesen pecadores. Jesús vino y desafió aquella tradición al asociarse abiertamente con los rechazados de la cultura.

Jesús no se limitó a decir que vino solo a salvar a los perdidos, sino que vino a buscarlos y salvarlos.

Fue en una de estas ocasiones cuando los fariseos comenzaron a murmurar y a quejarse sobre los compañeros de Jesús. En respuesta, Jesús cuenta una serie de parábolas, la primera de las cuales dice lo siguiente:

¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla? Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.” Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento (Lucas 15:4-7).

Esta parábola se llama «la parábola de la oveja perdida». Hay aquellos hoy en día que no creen que haya quien se pierda, rechazan por completo el concepto de estar perdido. Hay quienes son universalistas, que creen todas las personas irán directo al cielo de forma automática; la justificación no es por fe ni obras, sino simplemente por la muerte, porque nadie está realmente perdido. Luego, hay quienes dicen que dado el tiempo suficiente, los perdidos eventualmente encontrarán su camino de regreso; solo necesitamos dejarlos solos.

Sin embargo, si nadie se pierde o si al final todos terminan encontrando su camino de regreso, entonces la misión de Cristo fue una perdida de tiempo; la expiación de Cristo no era necesaria. Esto ensombrece la misión de Jesús.

Jesús definió su misión diciendo: “el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). No se limitó a decir que vino solo a salvar a los perdidos, sino que vino a buscarlos y salvarlos. Esto es, antes de que los perdidos puedan ser redimidos, estos tienen que ser hallados.

Es el encontrar a los perdidos lo que requiere la labor de las misiones. Es fácil engañarnos a nosotros mismos pensando que no hay nadie perdido y una forma de hacer esto es hacernos a un lado de la búsqueda, esto es, asegurarnos de mantenernos desinformados sobre las necesidades del perdido, aislarnos de forma tal de desconocer qué es lo que realmente está pasando en el mundo. Por ejemplo, no nos salimos de nuestro camino para entender y aprender sobre todas las personas que mueren de hambre en el mundo. Cuando somos confrontados con ello, nuestras conciencias son punzadas y somos movidos a acción. Pero no salimos de nuestro andar para encontrar la miseria; pensamos que ya hay suficiente miseria en nuestras propias vidas, sin tener que buscar más.

Cuando era chico, aún era común que un doctor hiciera visitas a domicilio, y en realidad viniera hasta tu casa. Todos los días conducía por el barrio y visitaba a niños, ancianos y todo aquel que estuviera enfermo. Hoy en día, si estás enfermo, el doctor no es quien va a ti, sino que eres tú quien debe ir al doctor. Por desgracia, muchas iglesias se manejan de esta forma, cuelgan un letrero e invitan a que la gente vaya a ellas.

Jesús no tenía un edificio, no esperaba detrás de puertas cerradas a que la gente se acercara a verlo. Su ministerio era uno de “andar caminando”. Él salía a donde las personas estaban. De eso es lo que se tratan las misiones. El ministerio de Cristo era un ministerio de buscar el dolor y a aquellos que están perdidos.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.
Este es un extracto del libro gratis de R.C. Sproul «¿Qués la gran comisión?»

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

 

 

12/18 – Un gran contraste

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

12/18 – Un gran contraste

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-gran-contraste/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que necesitamos quitar nuestros ojos de las otras personas y preocuparnos más acerca lo que Dios piensa.

Nancy Leigh DeMoss: Si vives para agradar a otros, tomarás decisiones equivocadas. Y como consecuencia de ello tomarás decisiones necias en tu vida. Pero si tu vida está motivada por el deseo de agradar a Dios en cómo te ves, cómo te vistes, cómo actúas, cómo hablas, con quien sales, con quien te casas, el trabajo que tienes, si tu motivación es agradar a Dios, si tu vida esta cimentada en convicciones, entonces estarás dispuesta a defender tu posición. Estarás dispuesta a ir en contra de la corriente, si fuera necesario. Tendrás el valor porque le temerás a Dios y no a los hombres.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Alguna vez has escuchado un debate sobre algún tema y te has preguntado, ¿Cómo es que dos personas pueden ver las cosas de forma tan diferente? Esto tiene que ver con las creencias fundamentales que las personas tienen en sus corazones. Hoy veremos cómo nuestras convicciones afectan toda nuestra vida. Aquí está Nancy, continuando con un estudio llamado Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Cuando empezamos esta serie, las reté a leer repetidamente el libro de Ester y buscar tres cosas.

Las alenté a buscar a Dios y Sus atributos —y hemos estado viendo la providencia de Dios y Su soberanía a través de toda la historia.

Las alenté también a indagar sobre la lucha que se estaba llevando a cabo entre dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios. Creo que han podido ver cómo esta batalla se personificó en Amán y Mardoqueo. La batalla entre estos dos es realmente una ilustración de una batalla cósmica mayor.

Luego las animé a buscar los personajes involucrados y ver el contraste entre estos. En la historia de Ester hay dos grupos de personajes que no pueden ser más distintos. La diferencia entre estos es como la noche del día. Por un lado tenemos al rey Asuero y su malvado primer ministro, Amán. Este es un grupo de personajes, y ellos tienen muchas similitudes.

Pero por el otro lado, tenemos a Mardoqueo, el judío, y su prima Ester, la cual él crió como a su propia hija, y que se convirtió en reina. Mardoqueo y Ester son un par que tienen muchas similitudes, y son muy diferentes a Asuero y Amán.

En nuestra última sesión, vimos que Amán fue colgado en la horca que él mismo había hecho para Mardoqueo, así que ahora el malvado Amán está fuera del camino. En la providencia de Dios, Dios trajo a Amán su debido juicio.

De seguro no querrán perderse la emocionante conclusión de esta historia, pero antes de que veamos lo que sucede quiero hacer una pausa en medio de la acción y tomar este tiempo para contrastar estos dos grupos de personajes. Esto es solo un resumen de lo que hemos visto hasta ahora, para concentrarnos en analizar los dos tipos de personas diferentes.

Ahora, escuchen esto, piensen y pregúntense: ¿En qué lado de la página estoy yo, de qué lado de la columna quedo? ¿Tengo algunas de las características de Asuero y Amán? ¿O tengo las características de Mardoqueo y Ester? Puede que encuentres que tienes cualidades de ambos grupos . Vamos entonces a comparar a estos dos grupos de personajes.

Asuero y Amán eran ambos de descendencia real ambos descendían de reyes. Mardoqueo y Ester, por el otro lado, eran descendientes de nadie. Venían de un trasfondo humilde. Ester era huérfana. Era parte de una minoría de la población. Ellos no eran personas importantes.

Por un lado Asuero y Amán, tenían riquezas, poder, posición e influencia. Pero Mardoqueo y Ester empezaron sin nada. Ellos eran pobres. Ellos no tenían influencia, o por lo menos eso pensaban.

Asuero y Amán eran personas inseguras. Tenían miedo de perder el prestigio, de perder sus posiciones. Siempre tenían que estar afianzándose, controlando, con tal de mantener sus posiciones. Pero Mardoqueo y Ester no tenían nada que perder. De ahí que no tuvieran nada que temer.

Observen a Asuero y Amán en el tema del control. Ellos se sentían motivados a controlar a otros, y esto es lo que tienden a hacer las personas inseguras. Con tal de mantener su posición, tratarán de controlar a los otros. Pero Mardoqueo y Ester estaban dispuestos a estar bajo el control de Dios.

Visto una vez y otra vez que Asuero y Amán eran arrogantes, orgullosos. Pero por el otro lado vimos que Mardoqueo y Ester, eran humildes y sumisos.

Amán y Asuero y no tenían dominio propio. Y vimos esto de varias maneras. Se enojaban fácilmente cuando sus posiciones eran amenazadas o cuando no eran complacidos. Ellos eran indulgentes en cuanto a la bebida, en cuanto a sus hábitos alimenticios, mientras que por el otro lado Mardoqueo y Ester demostraron la gracia del dominio propio. Bajo la presión ellos mostraron moderación. Ellos eran personas estables. Ellos estaban firmes.

Vimos en las últimas sesiones que Ester atravesó por todo el complicado proceso de preparar dos banquetes, aquellos manjares, antes de siquiera decirle al rey lo que estaba en su mente. Qué duro es esto, cuando tienes algo en la mente, y entonces tener que esperar dos días para poder decirle a tu esposo… ¿No es cierto? Solo quieres decirlo y ya. Pero ella ejercitó el dominio propio.

Ella y Mardoqueo, cuando fueron provocados, y en medio de las amenazas, fueron pacientes. Fueron sumisos. Ahora, eso no significa que ellos no hicieron nada. No significa que ellos se quedaron quietos y callados. Había un tiempo para hablar, pero hasta que no llegara ese momento, ellos se controlaron. Y cuando hablaron, lo hicieron con mucho cuidado.

Asuero y Amán eran motivados por las opiniones de otros. Por lo que cuando el consejero del rey dijo, “Deshazte de la reina” el rey estaba ebrio —dijo, “Está bien, fuera Vasti”. Eliminada. Él actuó impulsivamente porque fue motivado por la opinión de otros. Le temía a los hombres. Su motivación era impresionar a los demás. Él vivió para complacer a los demás; mientras que Mardoqueo y Ester estaban motivados por principios. Sus vidas se caracterizaban por convicciones, y realmente no era importante para ellos lo que los demás pensaran.

Una vez Mardoqueo decidió, No voy a postrarme delante de Amán, dice que los que estaban a su alrededor, día tras día, le decían, “Necesitas postrarte; necesitas postrarte”. Él no se postraba. Él no iba a ser influenciado por las opiniones de otros porque su vida estaba cimentada, no en el temor a los hombres, sino en el temor a Dios. Su motivación era agradar a Dios, y como resultado él estaba dispuesto a sacrificar su reputación. Él y Ester estaban dispuestos a pararse solos, a ir en contra de la corriente.

Tenemos algunas mujeres así aquí. Déjenme decirles, espero que ustedes, las más jóvenes, cuando crezcan se conviertan en mujeres de convicción, en mujeres de coraje. Habrá hombres, amigos, personas en sus vidas, que las van a retar a hacer las cosas a la manera del mundo. Si viven para complacer a otros, tomarán decisiones equivocadas. Tomarán decisiones tontas. Y ustedes experimentarán las consecuencias como resultado de eso en sus vidas.

Pero si sus vidas son motivadas por el deseo de agradar al Señor en la forma como se visten, como actúan, como hablan, con quien salen, con quien se casan, el trabajo que tienen si su motivación es agradar a Dios, si sus vidas están basadas en convicciones, entonces estarán dispuestas a pararse solas. Estarán dispuestas a ir en contra de la corriente, si fuera necesario. Tendrán la valentía, porque temerán a Dios y no a los hombres.

Asuero y Amán protegían su propia reputación, su propia imagen; mientras que Mardoqueo y Ester protegían a otras personas.

Asuero y Amán estaban centrados ellos mismos y buscaban lo suyo; mientras que Mardoqueo y Ester estaban centrados en los demás. No eran egoístas. Esto fue lo que motivó muchas de sus acciones y decisiones.

El mundo de Asuero y de Amán giraba en torno a ellos mismos, pero Mardoqueo y Ester estaban alineados con los propósitos y el plan de Dios que eran aun mayores que ellos. ¿Y qué era esto? Preservar el linaje de Cristo, cumplir la promesa del juicio de Dios sobre los amalecitas. Hemos visto eso. De modo que el mundo no giraba alrededor de ellos. No se trataba de ellos. Ellos dicen, todo se trata de Dios. Es sobre Sus propósitos. Es sobre Su reino. Es sobre Su plan.

Asuero y Amán se percibían como el centro de atención. No solo pensaban que el mundo giraba en torno a ellos, sino que decían, Mi mundo soy yo. Mientras que Mardoqueo y Ester se dieron cuenta de que sus vidas eran solo una pequeña parte de un panorama mayor.

Amigas, hermanas, esto es importante. En la vida, si crees que tu mundo depende de cómo te sientes, cómo otros te traten, lo que esté pasando a tu alrededor, de cómo esté tu matrimonio, cómo estén tus hijos si eso constituye tu mundo, terminarás tomando decisiones egoístas y te convertirás en una mujer amargada.

Pero si reconoces que tu vida no es imprescindible, que es solo una pequeña parte importante para Dios, claro pero solo una pequeña parte en un mundo inmenso, eterno, infinito; de un plan cósmico grandioso de un Dios redentor, entonces estarás dispuesta a tomar tu lugar en este plan y decir, “Mi vida no tiene que ser perfecta. Lo que importa es que mi vida cumpla con los propósitos de Dios”.

Asuero y Amán se desligaron de la dificultad del pueblo. Mientras toda la ciudad estaba en confusión después de haber sido promulgado el edicto, Amán y el rey se sentaron a beber y a festejar. Sus vidas se mantuvieron al margen de la dificultad de los demás, pero Mardoqueo y Ester se identificaron con la dificultad de los demás.

Asuero y Amán veían sus posiciones como un medio para auto-exaltarse, pero Mardoqueo y Ester veían sus posiciones como un medio para servir a los demás e interceder; para intervenir en beneficio de la gente.

Asuero y Amán buscaban controlar a los demás, y como resultado, terminaron siendo controlados por los demás. Mientras, que Mardoqueo y Ester buscaban servir, y como resultado, terminaron siendo servido por otros.

Asuero y Amán eran impetuosos. Actuaron precipitadamente y luego se arrepintieron; mientras que Mardoqueo y Ester fueron comedidos. Fueron medidos en sus palabras en sus acciones. Ellos pensaban antes de actuar.

Asuero y Amán, como hemos visto, eran emocionalmente inestables. Ellos eran irracionales. Eran erráticos. Sus conductas eran impredecibles. Pero Mardoqueo y Ester eran emocionalmente estables porque sus vidas estaban cimentadas en Jehová Dios. Ellos eran cautelosos para manejar las cosas.

Y por último pero no menos importante, mientras observamos el contraste entre Amán y Mardoqueo, vemos en Amán a un hombre que se autoexaltaba y forzó a Dios a humillarle; mientras que Mardoqueo se humilló a sí mismo, y como resultado, Dios le exaltó.

Humíllense ustedes mismas delante de Dios, y en Su tiempo, Él les exaltará. (Parafraseado; Santiago 4:10, 1 Pedro 5:6).

Carmen: ¿Puedes creer que estos dos grupos de personajes sean tan diferentes? La pregunta más importante es, ¿cuál de estas personas se parece más a ti? Espero que hoy puedas pasar un tiempo reflexionando en esta pregunta.

Ya solo faltan tres semanas para nuestra primera c onferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo. Estamos orando que Dios derrame Su Espíritu en medio nuestro y que ese encuentro produzca frutos en abundancia en las vidas de las que participen allí. ¿Nos acompañarías a orar por este evento?

¿No encuentras que es más fácil empezar algo que terminarlo? Cuando Ester se acercó al rey Asuero, muchas cosas comenzaron a salir bien. Hubiera sido fácil para ella relajarse, pero su trabajo no había terminado. Aquí está Nancy.

Nancy : Oh, la diferencia que un día puede hacer. Estamos yendo a través de la historia de Ester, y vimos en el capítulo 7 que los judíos habían sido condenados a la muerte por el edicto del perverso Amán. Ahora Amán había recibido el juicio merecido, pero el edicto todavía estaba en efecto: En unos meses, los persas podrían matar, destruir y aniquilar a todos los judíos.

Cuando llegamos a los capítulos 8 y 9, vemos la continuidad de la soberanía y de la mano providencial de Dios en acción . Cuando Dios dice es tiempo de actuar , es tiempo de trabajar, ¡que rápido pueden cambiar las cosas! Esto es lo que vamos a ver en estos últimos capítulos del libro de Ester.

Vamos a comenzar por el capítulo 8, versículo 1: En aquel día… Este es el día en que Amán fue colgado de la horca, que irónicamente, pero providencialmente, él mismo había construido para Mardoqueo.

En esa misma horca, el mismo Amán fue ahorcado, y en ese mismo día el rey Asuero le dio a la reina Ester la casa de Amán, quien fuera el enemigo de los judíos. Y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le había revelado lo que él era para ella [su padre adoptivo, su primo]. Y el rey se quitó el anillo que había recobrado de Amán y se lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán (versículos 1-2).

¿Este es un cambio? ¿ O qué? Todo está diferente. En la situación en que parecía no haber esperanza, podemos ver ahora a Dios actuando. Él había estado llevando a cabo Sus propósitos. En tan solo unos instantes, Mardoqueo es elevado de su posición despreciada; la de un disidente, a una posición de preminencia, de poder e influencia. Él reemplazó a Amán como primer ministro del reino más grande del mundo, tal vez con una población de cien millones de personas.

En el capítulo 4, a Mardoqueo no le era ni siquiera permitido cruzar las puertas del rey, y ahora era traído directamente ante la presencia del rey. Anteriormente, Amán había utilizado el poder del anillo del rey para firmar un decreto para matar a Mardoqueo. Ahora Amán está muerto por un decreto del rey, y Mardoqueo está a cargo del anillo del rey. Todo está invertido, de afuera hacia adentro, y de adentro hacia fuera.

Mientras meditaba en este pasaje hace unos días atrás, un versículo del libro de Apocalipsis vino a mi mente, el capítulo 11. Pensé, “Esta es una excelente imagen en el Antiguo Testamento de la promesa que tenemos de lo que un día sucederá”. Dice así, “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo, y Él reinará por los siglos de los siglos” (versículo 15). ¿Amén?

Esto es lo que va a suceder. En el libro de Apocalipsis, están todos estos capítulos sobre todas las cosas horribles acerca de Babilonia, la prostituta de Babilonia, y los reyes del mundo uniéndose en contra del Señor, amenazándole a Él y a Su pueblo. Hay tiempos de miedo de temblor y temor, y parecería como si el pueblo de Dios estuviera del lado de los perdedores. Pero entonces viene el rey cabalgando en Su caballo blanco. Y toma el control.

Mardoqueo es elevado al trono. Amán está muerto. Mardoqueo triunfa. Y ahora tiene el anillo, y el reino del mundo se ha convertido en el reino de nuestro Señor y de Su Cristo, y Él reinará por siempre y para siempre, amén.

Esta imagen extraída del Antiguo Testamento es solo un vistazo de la gran promesa que tenemos de que algún día no habrá reyes ni gobernadores malvados en este mundo. La justicia será exaltada. Todo pecado será abolido. Los pecadores serán condenados y juzgados, y Dios, que ha estado sentado en el trono todo el tiempo, será reconocido como el incuestionable Rey, Señor y Gobernador de todo el universo.

Vemos en esta historia algo mayor que esta historia misma. Es el panorama del gran plan de Dios.

Ahora, debido a que Amán era un criminal, de acuerdo a la ley persa, el rey tenía el derecho de confiscar todas sus propiedades y pertenencias. Y en vez de quedarse con ellas, el rey le dio a Ester la fortuna de Amán, convirtiéndola a ella en una mujer de increíble riqueza.

Esta pobre niña huérfana es ahora la reina y tiene una fortuna. En vez de ella quedarse con ella, Ester se la da a Mardoqueo y le asigna como supervisor de todo. Ciertamente Dios exalta al humilde, ¿no es esto cierto ? Esto es lo que vemos ilustrado en el libro de Ester. Espera en el Señor. A Su tiempo y a Su manera, Él arreglará todo lo que ha sido dañado.

Hermanas, amigas, esto no es cierto solo para Ester y Mardoqueo. Es cierto para ti. Es cierto para tu matrimonio. Es cierto para ese marido difícil. Es cierto para ese niño tormentoso. Es cierto para ese jefe imposible. Tú sé fiel y haz lo correcto, y en el tiempo, Dios te recompensará.

Esther habló de nuevo con el rey. Ella se postró a sus pies y lloró y le rogó para que evitara el malvado plan de Amán hijo de Hamedata, que evitara el complot que se había levantado en contra de los judíos. Cuando el rey levantó el cetro de oro a Ester, Ester se levantó y se paro delante del rey.

Y ella dijo,

Si le place al rey, y si he hallado gracia delante de él, si el asunto le parece bien al rey y yo soy grata ante sus ojos, que se escriba para revocar las cartas concebidas por Amán, hijo de Hamedata, agagueo, las cuales escribió para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey. Porque ¿Cómo podría yo ver la calamidad que caería sobre mi pueblo. ¿Cómo podría yo ver la destrucción de mi gente? (versículos 3-6)

Ahora, en este párrafo, vemos unos principios maravillosos en relación a la intercesión. Observa la intercesión de Ester en beneficio de su pueblo.

Primero que todo, ella persistió. Ella habló otra vez con el rey. Ella ya había hablado con el rey en una ocasión. Ella ya había descubierto el complot, pero habló otra vez. Ella no descansó con la muerte de Amán, porque aunque ella sabía que Amán había sido ahorcado, todavía tenían que manejar las ramificaciones de su malvado edicto.

Entonces ella continuó hasta completar su misión y fue delante del rey para suplicarle que revirtiera el edicto que anteriormente había emitido: “Todos los judíos serían aniquilados y destruidos”. Este edicto todavía estaba vigente, aun cuando Amán colgaba de la horca.

En el versículo 3, vemos también que ella fue intencional. Ella cayó a sus pies. Ella lloró. Ella le rogó. Ella fue intencional; porque esto le importaba. No creo que ella estuviera fuera de control. Creo que ella quería que él viera el fervor de su corazón.

Entonces, ella hace una petición justa. Otra vez, en el versículo 3, ella ruega al rey que anule el malvado plan de Amán y el complot que se había concebido en contra de los judíos.

En el versículo 4, vemos que a ella se le ha concedido el acceso. Escuchen, no se puede interceder ante el rey al menos que él te de acceso. Tú no puedes interceder ante el trono de gracia a menos que el Rey con R mayúscula te dé el acceso. Y lo más maravilloso del Evangelio es que en Cristo tenemos acceso a la misma habitación del trono de Dios. Por esto es que Dios dice en Hebreos, “Acerquémonos con confianza al trono de la gracia” (4:16). Entren, pidan en el nombre de Cristo, y se les dará.

Mientras, Ester se acerca al rey, ella no tiene un espíritu demandante. Sino que, ella tiene una actitud humilde y sumisa: Si le agrada… Si he hallado favor si le parece correcto… Ella no está demandando sus derechos. Ella está rogando, humildemente, y sumisamente.

¿ Es así cómo tú oras? ¿Tú demandas que Dios cambie el corazón de tu esposo? ¿Tú le demandas a Dios que cambie el corazón de tu hijo o de tu hija y que le traiga de vuelta? ¿Tú le demandas que te de el trabajo que tú quieres? ¿O demandas que tu esposo reciba un aumento? ¿ Demandas estas cosas a Dios como si fuera un derecho? O, cuando tú oras, ¿oras humildemente y sumisamente, Señor, si te agrada a Ti, si he hallado favor delante de Ti, si te parece correcto a Ti, podrías Tú concederme este deseo?

Ella hace una petición específica en el versículo 5: “Que se escriba para revocar las cartas las cartas concebidas por Amán para destruir a los judíos”. ¿Cuándo oras lo haces específicamente? O solo dices, “Señor, sácame de este lío”. ¿Qué es lo que quieres que haga Señor? ¿Cuál es tu petición? La intercesión necesita ser específica.

Entonces Ester se identifica personalmente con su gente. Ella misma está en juego aquí. En el versículo 6, ella dice, ¿Cómo podría yo ver la calamidad que caería sobre mi pueblo? O ¿cómo podría yo ver la destrucción de mi gente? ¿Ves? Ester no está contenta con haber salvado su vida y la de Mardoqueo. Ella no puede descansar hasta que sepa que su pueblo también está a salvo.

Creo que hoy en día es tan diferente para muchos creyentes que están contentos con disfrutar de su posición privilegiada en su relación con Cristo, mientras permanecen ciegos o indiferentes ante aquellos que gimen debido al peligro espiritual en el que se encuentran.

Charles Spurgeon lo dijo de esta manera, Trata esta receta: “Oh creyente, cuando estés tristes de corazón y en pesadez de espíritu. Olvídate de ti y de tus pequeñas preocupaciones y busca el bienestar y la prosperidad de Zion , y del pueblo de Dios. Cuando dobles tus rodillas en oración a Dios, no limites tu petición al estrecho círculo de tu vida, aunque esté en una prueba , sino que envía tu anhelo en oración por la prosperidad de la iglesia. Ora por la paz de Jerusalén, y tu alma será refrescada”.

Padre, unimos nuestros corazones en este momento clamándote a Ti por estas personas. Vemos la mundanalidad, la pecaminosidad, las ataduras pecaminosas, la impureza moral, la falta de modestia, la falta de respeto, el divorcio, las relaciones rotas entre padres e hijos.

Oh Dios, vemos estas cosas, no solo afuera del palacio, no solo en el mundo, pero también en la casa de Dios. Y , oh Dios, clamamos a Ti para que intervengas, tú no quieres Señor que ninguno perezca sino que todos vengan al arrepentimiento, retrasa el juicio de este mundo, dale tiempo a la gente de arrepentirse, ten misericordia, atrae los corazones de las personas hacia Ti.

Señor, oramos por Tu pueblo, por la iglesia, y decimos, ¿Cómo podemos soportar la confusión en que hoy están sumidas tantas de tus iglesias? Por eso oramos pidiendo, oh Dios ten misericordia. Escucha nuestras oraciones. Aviva los corazones de Tu pueblo para Tu gloria y por Tu reino. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Amén. Siempre supe que el libro de Ester contiene una historia apasionante, pero las enseñanzas de Nancy Leigh DeMoss me han mostrado muchas verdades profundas que este libro tiene para explorar. Espero que hayas hecho una conexión con la historia y le des seguimiento a las cosas aquí aprendidas.

Después de estudiar el libro de Ester, no te sorprendas si tienes un examen. No un examen de lápiz y papel, sino un examen espiritual. Acompáñanos mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Confianza en el amor de Dios

Jueves 11 Junio
Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
Confianza en el amor de Dios

José, vendido como esclavo por sus hermanos (Génesis 37), más tarde les perdonó todo el mal que le habían hecho. Sin embargo, después de la muerte de su padre, los hermanos de José preocupados discutían entre ellos: “Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos” (Génesis 50:15). Entonces José, entristecido por la falta de confianza en su amor por ellos, los consoló y les reiteró su perdón.

La conducta de estos hombres preocupados es un reflejo de nosotros mismos. Fácilmente dudamos del amor de Cristo. A pesar de todas las afirmaciones y promesas de la Palabra de Dios al respecto, siempre necesitamos ser fortalecidos en la fe. Está escrito que nada “nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).

En su carta a los Romanos (cap.1 a 8), el apóstol Pablo presenta la doctrina del perdón de Dios, y termina con una afirmación contundente: “Dios es por nosotros” (Romanos 8:31). Estas pocas palabras hacen penetrar profundamente en nosotros la convicción del amor incondicional de Dios. Él nos ama y nos amará siempre, aun en las situaciones más difíciles, y aunque nos alejemos de él. Dios, quien dio a su propio Hijo por nosotros, ¡continuará amándonos! ¡Cuán tardos somos para aceptar esto! La fuente de nuestros problemas es la falta de confianza en el amor de Dios por nosotros. Jesús dijo: “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor” (Juan 15:9).

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