8/12 – “Fidelidad: El siervo infiel” (Lc 16:1-15) 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas de la Vida Cristiana

8/12 – “Fidelidad: El siervo infiel” (Lc 16:1-15)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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6/6 – “LAS SEIS PODEROSAS MOTIVACIONES DEL GANADOR DE ALMAS”

El Amor que Vale

Serie: Cómo compartir las Buenas Nuevas

6/6 – “LAS SEIS PODEROSAS MOTIVACIONES DEL GANADOR DE ALMAS”

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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Oseas: Salvación ilustrada

The Master’s Seminary

Oseas: Salvación ilustrada

Imagine un tribunal. Imagine el gozo de un pecador culpable y malvado al ser declarado inocente por un juez justo. ¿Cómo puede tal cosa ser posible? Por fe nosotros, los culpables, fuimos declarados justos por medio de la muerte vicaria del Cordero. ¡Qué glorioso! ¡Fuimos salvos de la ira de Dios!

Sin embargo, el libro de Oseas demuestra que la salvación es mucho mayor que dicha escena en el tribunal, por muy grande que parezca. La salvación bíblica no es sólo una previa declaración espiritual que hace justo al pecador, sino que es una salvación que todo lo abarca, tanto lo espiritual como lo físico, en la cual Dios hace de los pecadores objetos de su afecto eterno.

Oseas ilustra esta historia de salvación.

Las diez tribus del norte se habían prostituido así mismos al adorar a dioses extraños, construir becerros de oro, edificar lugares altos en todo monte y confiar en la fuerza de los hombres. Ellos se habían olvidado de su pacto con Dios, y por lo tanto Dios manda a Oseas a declarar la justa setencia divina en contra de ellos.

Pero en vez de comenzar con una palabra audible, Dios manda a Oseas a hacer algo extraño y distinto: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación” (Oseas 1:2). Aunque se ha debatido acerca de cuando fue que ocurrió la promiscuidad de Gomer, el punto de Dios es inconfundible: Oseas vivirá en carne propia lo que Dios está experimentando, esto es, encontrarse pactado con una esposa que comete adulterio.

Luego de comprobar el adulterio de Israel, Dios hace lo que se esperaría de cualquier esposo y les informa que ya no los ama ni los considera como su pueblo. Por eso Dios también manda a Oseas a vivir esta realidad en carne propia al poner por nombre a su primera hija “no-compadecida” y a su segunda “no-mi-pueblo.” De esta manera ilustra diariamente a las personas de Israel que Dios había proclamado: “vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios” (Oseas 1:9).

A través de todo el libro de Oseas se ve cómo Dios invierte constantemente el mensaje del Pacto Mosaico al comunicarle a las tribus del norte que, por causa de su desobediencia, habían llegado a anular su relación con el Señor. Por lo tanto Dios ahora los estaba retirando las bendiciones del pacto y regresándolos al estado donde se encontraban sin él. El León de Judá promete destrozarlos a ellos en lugar de sus enemigos (Oseas 5:14) y acordarse de su iniquidad, castigar su pecado y volverlos a Egipto (Oseas 8:13). Aunque Dios los había rescatado de Egipto y de la esclavitud, ahora por causa de su desobediencia y adulterio ellos regresarán a la esclavitud (aunque esta vez no será en Egipto sino en Asiria, Oseas 11:5)

El punto es claro: Las personas de Israel había dejado de ser el pueblo de Dios y ahora Dios promete castigarlos.

Usted podrá estar pensando, yo pensé que este sería un mensaje alentador, que hable de la salvación, pero esto me suena desalentador y aterrador. En efecto, y es por eso que la salvación de Dios es tan hermosa, pues entre más entendamos la profundidad de nuestra depravación, más apreciaremos el poder de Dios al rescatarnos de nuestra condenación.

Dios no puede estar enojado con los descendientes de Abraham para siempre, pues su corazón compasivo no lo aguanta, además de que su naturaleza misma demanda que cumpla sus promesas. Por lo tanto, después de haber rechazado a Israel Dios declara: “Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti” (Oseas 11:8-9). Él promete que a pesar de haberlos desechado, algún día “en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10).

Esta realidad también, Oseas tenía que vivir.

Aunque Gomer lo había dejado y se encontraba viviendo con otro hombre, Dios le dice a Oseas que haga lo impensable y salga a buscar a Gomer para amarla de nuevo: “Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas” (Oseas 3:1).

Dicha acción también es simbólica, pero esta vez no de la ira de Dios sino de la restauración futura de todas las cosas (Oseas 3:4-5). Aún cuando Israel había abandonado el Pacto Mosaico, Dios todavía se acordaba del Pacto Abrahámico y su promesa de que algún día él regeneraría y restauraría a su pueblo después de que ellos hubiesen desobedecido (Deuteronomio 30:6).

Dios utilizó a Oseas para explicar esta realidad futura a Israel, y que algún día el la atraería, le hablaría a su corazón y quitaría de su boca los nombres de los baales (Oseas 2:14, 17). ¿Por qué? Para que él pudiera proclamar: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” (Oseas 2:19-20).

Dios juzgó a su pueblo. Pero no se ha olvidado de sus promesas. Él prometió que un día perdonaría los pecados de Israel, la redimiría de su fornicación y derramaría su amor sobre ella para siempre.

¿Lo ve? La salvación de Dios no es sólo la imagen de un juez declarando que la adúltera es inocente, ya que cualquier juez podría absolver a una adúltera sin querer tener nada que ver con ella. Pero la salvación de Dios es la imagen de un juez que cambia el corazón de una adúltera para después bajar de su silla, proponerle matrimonio y prometer amarla para siempre porque quiere derramar su amor sobre ella por toda la eternidad. Este es el evangelio del Reino, la restauración de todas las cosas.

Así que cuando piense y enseñe acerca de la salvación, no trunque el mensaje de la salvación al limitarlo a la justificación solamente, incluya también las realidades futuras de la glorificación. Es cierto que la cruz de Cristo nos reconcilió con Dios y que es una maravilla ser justificado, pero Dios es aún más maravilloso. No sólo nos ha justificado, sino que él realmente desea pasar la eternidad con nosotros. ¡No existen mejores noticias que estas! Un día Dios cumplirá todas sus promesas cuando nosotros, junto con Israel, reinaremos con Cristo en la Nueva Jerusalén.

El Dr. Josías Grauman (M.Div., D.Min.) es el decano de educación en español de The Master´s Seminary. Josías comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de Idiomas Bíblicos. Fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como un anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Es autor de libros como: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

Josías Grauman

Josías Grauman es decano de educación en español y profesor de exposición bíblica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bíblicos. Josías fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Josías estudió un B.A. en idiomas bíblicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Hebreos 11:1 nos dice que la fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Tal vez ningún otro componente de la vida cristiana es más importante que la fe. No la podemos comprar, ni vender, ni tampoco dársela a nuestros amigos. Entonces, ¿Qué es la fe? y ¿Qué papel juega la fe en la vida cristiana? El diccionario define la fe como “la creencia en, devoción a, o confianza en alguien o algo, especialmente sin prueba lógica”. También define la fe como “la creencia en y devoción a Dios”. La Biblia tiene mucho más que decir sobre la fe y lo importante que es. De hecho, es tan importante que sin fe no tenemos ningún lugar con Dios, y es imposible agradarlo (Hebreos 11:6). La fe es la creencia en el Dios único y verdadero, sin verlo realmente.

¿De dónde proviene la fe? La fe no es algo que evocamos por nuestra cuenta, ni es algo de nacimiento, tampoco es un resultado de la diligencia en estudiar o buscar lo espiritual. Efesios 2:8-9 deja claro que la fe es un don de Dios, no porque lo merecemos, lo hemos ganado, o somos dignos de tenerlo. No es de nosotros mismos; es de Dios. No se obtiene por nuestro poder o nuestro libre albedrío. Simplemente nos es dada por Dios, junto con Su gracia y misericordia, según Su santo plan y propósito, y por eso, Él recibe toda la gloria.

¿Por qué tener fe? Dios diseñó una forma de distinguir entre aquellos que le pertenecen a Él y quienes no, y esto se llama la fe. Simplemente, necesitamos fe para complacer a Dios. Dios nos dice que le agrada que creamos en Él, aunque no lo podemos ver. Una parte clave de Hebreos 11:6 nos dice que “es galardonador de los que le buscan”. Esto no quiere decir que tenemos fe en Dios sólo para obtener algo de Él. Sin embargo, Dios quiere bendecir a aquellos que son obedientes y fieles. Vemos un ejemplo perfecto de esto en Lucas 7:50. Jesucristo dialoga con una mujer pecadora cuando Él nos da una idea de por qué la fe es tan gratificante. “Tu fe te ha salvado; ve en paz”. La mujer creyó en Jesucristo por la fe y Él la recompensó por ello. Finalmente, la fe es lo que nos sostiene hasta el final, sabiendo por la fe que estaremos en el cielo con Dios por toda la eternidad. “Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues [obtienen] la meta de su fe, que es su salvación” (1ª Pedro 1:8-9).

Ejemplos de fe. Hebreos capítulo 11 es conocido como “el capítulo de la fe” porque en él se describen grandes actos de fe. Por la fe Abel ofreció un sacrificio agradable a Dios (v. 4); por la fe Noé preparó el Arca en una época cuando la lluvia era desconocida (v. 7); por la fe Abraham salió de su casa y obedeció el mandato de Dios de ir sin saber a dónde, luego voluntariamente ofreció a su único hijo (vv. 8-10, 17); por la fe Moisés condujo a los hijos de Israel fuera de Egipto (vv. 23-29); por la fe Rahab recibió a los espías de Israel y salvó su vida (v. 31). Muchos héroes de la fe se mencionan “los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros” (vv. 33-34). Claramente, la existencia de la fe se demuestra por la acción.

La fe es la piedra angular del cristianismo. Sin demostrar fe y confianza en Dios no tenemos lugar con Él. Creemos en la existencia de Dios por la fe. La mayoría de las personas tiene un concepto vago, inconexo de quién es Dios, pero les falta la reverencia necesaria para Su posición exaltada en sus vidas. Estas personas carecen de la verdadera fe necesaria para tener una relación eterna con el Dios que los ama. La fe nos puede fallar a veces, pero debido a que es el regalo de Dios, dado a Sus hijos, Él provee tiempos de prueba y dificultad para demostrar que nuestra fe es real y para afilarla y fortalecerla. Esto es por qué Santiago nos dice tenerlo por “sumo gozo” porque la prueba de nuestra fe produce perseverancia y nos madura, aportando la evidencia de que nuestra fe es real (Santiago 1:2-4).

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

No es fácil

Alimentemos El Alma

No es fácil

No resulta fácil…
Pedir perdón, empezar de nuevo, aceptar un consejo,
Admitir un error,
Ser generoso, enfrentar la crítica, ser amoroso, seguir probando,
Ser considerado, evitar las equivocaciones mostrarse modesto en el éxito,
beneficiarse de los errores, perdonar y olvidar, salirse de la rutina,
pensar y después actuar,
pensar primero y hablar después,
Lograr lo mejor de lo poco,
Dominar un temperamento rebelde,
Mantener un nivel elevado,
Aceptar una culpa merecida,
Ver la luz al final del tunel,
Pero siempre merece la pena. Procúrelo.

 

Tomado de internet del sitio web: Literatura Bautista