11/12 – Paciencia En Medio Del Sufrimiento

Alimentemos El Alma

Serie: Cuando aumenta la presión

11/12 – Paciencia En Medio Del Sufrimiento

Santiago 5:7–12

La carta de Santiago fue escrita al pueblo de Dios en medio de la aflicción. Ellos sufren por causa de Cristo. Están buscando una salida de su sufrimiento. Ellos ven su situación de la misma manera en que el mundo la ve. Quieren salirse con la suya.

Ya no buscan la voluntad de Dios en su sufrimiento. Se critican los unos a los otros. Hacen planes para ganar algo para sí mismos. Ven todo lo que los ricos tienen y quieren lo mismo. En fin, ellos se enfrentan a las mismas tentaciones nuestras.

Jacobo les escribe para animarles a seguir adelante. No deben dejarse vencer por causa del sufrimiento, ni buscar una salida. Deben aguantar la persecución y esperar a ver la bendición que Dios quiere mandarles por medio del sufrimiento.

Ellos tienen que confiar en el Señor frente al sufrimiento. La fe que les hace falta es una fe viva, una fe que produce obras.

El mensaje principal del libro se presenta por medio de dos principios fundamentales que Jacobo les enseña en el primer capítulo. El primer principio es que una fe viva soporta la tribulación (1:2–12). Este principio se realiza cuando el creyente tiene presente el buen propósito de Dios para su vida, a través de la aflicción.

El segundo principio básico que deben a prender es que una fe viva vence la tentación. En vez de tirar la toalla y echarle la culpa a Dios, quien confía en Dios reconoce que Dios le da la capacidad para vencer la tentación y se queda firme.

A base de estos dos principios, el autor se dirige a los problemas específicos que ellos tienen que enfrentar en medio de ese sufrimiento (2:1–5:6). Una fe viva les capacita para enfrentarse a estos problemas y salir triunfantes.

En 5:7–20 se presenta la conclusión del mensaje. Se les da una serie de tres exhortaciones prácticas que ellos deben seguir en sus propias vidas.

Lo que deben hacer es lo contrario de lo que han venido haciendo. Ellos han peleado. Han luchado por su propio bien. Ellos buscan la venganza personal por lo que han sufrido. Necesitan este consejo que Jacobo les presenta.

EXHORTACIONES PRÁCTICAS EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO 5:7–20

LA EXHORTACIÓN A LA PACIENCIA 5:7–11

La primera exhortación es que esperen con paciencia al Señor. El libro regresa al punto de partida que se observó en 1:2–4. Se les pide lo opuesto a lo que ellos han estado haciendo. Ellos deben esperar con paciencia y fe la venida del Señor.

Ellos han estado luchando, con la esperanza de sobrevivir por sus propios esfuerzos. Han probado todo con el fin de mejorar su situación y satisfacer sus necesidades. En vez de buscar la manera de escaparse de la aflicción, ellos deben aprender a poner la mirada en el plan de Dios para ellos y su climax cuando El venga.

Jacobo les señala tres aspectos de la forma en que deben esperar con paciencia la venida del Señor. Cada una se presenta por medio de una exhortación específica.

Que mantengan firme su esperanza 5:7–8

El autor presenta el ejemplo del labrador de tierras. El aprovecha la lluvia temprana para la preparación del terreno, antes de sembrar la semilla. Después, al final del proceso, espera la llegada de las lluvias tardías que vienen antes de la cosecha para darle el último toque. Esta hace más rica la cosecha. Un labrador impaciente que quiere cortar el proceso que Dios ha establecido no podrá aprovechar la misma calidad en la cosecha.

Así también ellos deben esperar pacientemente la cosecha, hasta cuando las lluvias tempranas y tardías han producido su obra completa, para que haya fruto abundante. Entonces Cristo vendrá y ellos recibirán los beneficios de haber esperado con paciencia.

El mismo concepto se presenta en 2 Pedro 3:7–9. El juicio viene pero hay que esperar la última lluvia. Dios espera para que muchos crean. Pero no se debe malinterpretar la gracia de Dios. El no tiene prisa. El puede esperar pacientemente para que otros respondan. Sin embargo, el fin vendrá y Dios juzgará en Su tiempo. Sus hijos tienen que aprender a esperar el tiempo que El ha elegido para cumplir la promesa.

También se enseña la misma verdad en 2 Tesalonicenses 1:5–12. Dios juzgará a los injustos cuando El venga. Sin embargo, El espera ahora para que El sea glorificado en ellos. Sabiendo esto, podemos esperar con paciencia. Podemos tener firmeza de corazón.

¡PENSEMOS!

Cuando suba la presión en nuestra vida, ¿Cómo reaccionamos? ¿Cómo se puede notar la diferencia en la vida del Hijo de Dios cuando espera con paciencia? ¿Qué hacemos cuando no esperamos con paciencia? ¿Qué haremos al esperar con paciencia la venida del Señor?

Haga un dibujo de dos columnas para comparar las dos reacciones, las de una persona que espera con paciencia la venida del Señor, y las de una persona impaciente que no tiene la mirada puesta en la venida del Señor. Sea realista en la comparación.

¿Está dispuesto a esperar, mientras sigue la presión, con la mirada puesta en la venida del Señor?

Que no se quejen 5:9

Deben manifestar paciencia para con los demás hermanos. Mientras ellos esperan, deben dejar de quejarse y criticarse los unos a los otros. El pasaje indica que lo han estado haciendo. Al ver a otros que tienen lo que ellos no tienen, los han criticado. También critican a los demás por lo que ellos hacen, o por lo que no hacen.

Al poner la vista en la venida del Señor, dejarán de criticar a los demás por lo que tienen o no tienen, por lo que hacen o no hacen. No nos toca a nosotros juzgar a los demás. El juez verdadero ya viene. El dará las recompensas indicadas a cada uno.

Que imiten los ejemplos del Antiguo Testamento 5:10–11

Ellos deben estudiar con cuidado el ejemplo de los profetas del Antiguo Testamento quienes sufrieron mientras tomaban una postura firme para el Señor. Estos siervos del Señor nos han dejado un ejemplo de lo que es la paciencia verdadera que debemos seguir.

De la misma manera, Job sufrió y nos dejó un ejemplo de cómo debemos soportar el sufrimiento con esperanza, al confiar en el Señor. El aguantó la aflicción y Dios le dio el doble de lo que había perdido cuando le dio le recompensa (Compare Job 42 con Job 1–2).

¡PENSEMOS!

Considere estos tres aspectos de la exhortación a la paciencia en medio de la aflicción. ¿Habrá algún aspecto donde se necesita un cambio? Tome nota de esta área y pídale al Señor que El le dé la victoria en esta área de su vida esta semana.

LA EXHORTACIÓN EN CONTRA DE LOS VOTOS 5:12

La exhortación a no jurar as principalmente una llamada a establecer la fama de decir la verdad. Los hombres paganos en una sociedad deshonesta emplean los votos como una garantía de que su palabra es cierta. En una sociedad auténticamente cristiana no hace falta tal garantía.

Los filósofos judíos rechazaron el uso de los votos. Ellos dijeron: “No garanticen su palabra con nada material porque no se puede controlar lo que sucederá mañana”. No hay nada seguro.

Los juramentos dan un testimonio indirecto de la falta de honradez entre los hombres. Es mejor establecer la fama de decir la verdad siempre. Así no será necesario jurar. La fama de dar respuestas seguras inspirará la confianza de otros en su palabra.

Filón, un gran filósofo judío, dijo: “Se deben evitar los juramentos, o hacerlo con mucho cuidado si se le obliga hacerlo”. Su concepto era, mejor no jurar. La segunda elección era jurar honradamente. Lo peor era mentir. Su ideal era el hombre que no tiene que jurar porque sus palabras directas tienen fama de ser verdad; sus palabras en sí constituyen un juramento. Filón enseñaba que la misma boca no debe expresar el nombre de Dios y mentiras.

Este concepto judío parece ser el concepto de Jacobo también. Ellos no deben depender de los votos para establecer la verdad. Deben responder o que sí, o que no, y cumplir fielmente con lo que dicen.

El significado detrás del voto sale de su nombre. “Jurar” literalmente quiere decir: “agarrar firmemente”. En el caso de los juramentos indica que se agarra algo como una garantía. Dios lo puede hacer porque El mismo es lo más seguro en el universo. Nosotros no lo podemos hacer porque no hay nada, ni en el cielo, ni en la tierra, que podamos agarrar con tanta seguridad. Nosotros no controlamos el mañana. Es mejor que estemos seguros de dar una respuesta sencilla y cumplir con nuestra palabra.

¡PENSEMOS!

Tome un momento para considerar esta exhortación. ¿Por qué se incluiría esta exhortación en medio de un ambiente de sufrimiento? ¿Cómo se usarían los juramentos en esta situación en especial?

¿Qué implicaciones habrá para nosotros hoy en esta exhortación? ¿Cómo lo debemos poner en práctica?

LA EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN Y APOYO MUTUO 5:13–20

La tercera exhortación es que dejen de ver por ellos mismos y ayuden a los demás por medio de la oración y apoyo mutuo. Esta exhortación se considerará más despacio en el próximo estudio.

A través de este pasaje se observa que los hermanos del primer siglo, en muchos sentidos semejantes a nosotros, no ponían en práctica las implicaciones lógicas de la fe. Al sufrir, pusieron la atención en ellos mismos y cómo escaparse, en vez de idear cómo ayudar a los demás y edificarse hacia la perfección.

Las exhortaciones de Jacobo son tan válidas para nosotros hoy como eran para estos cristianos. Debemos evaluar nuestra vida y pedirle a Dios que nos ayude a fijarnos en El y en Su plan para nuestra vida.

¡PENSEMOS!

¿Cuáles son los aspectos en su propia vida donde Dios le ha señalado la necesidad de un cambio hoy? Apunte los pasos que usted debe tomar. Pídale a Dios que le capacite par llevarlos a cabo.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 79–84). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

 

 

10/12- El Peligro De Las Riquezas

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

10/12- El Peligro De Las Riquezas

Santiago 5:1–6

“¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán”.

La advertencia del apóstol a los ricos parece presentar una crítica dura a los ricos en sí. Por eso, muchos creen que la Biblia está en contra de ellos. ¿Qué enseña la Biblia al respecto? ¿Apoya la crítica popular de la gente en contra de las riquezas y los ricos?

Al estudiar con cuidado este pasaje y los otros que hablan de la riqueza, se observa que no es la posesión del dinero o de bienes en sí que se condena. Es la actitud y conducta de los que buscan cada vez más riquezas lo que se critica. Esta actitud no se limita a quienes tienen riquezas; es la actitud de quien ha hecho un dios de su dinero.

Jacobo escribe esta advertencia a los hermanos esparcidos que sufren, porque ellos se han fijado en la condición de los ricos y quieren imitarlos. Se les da esta advertencia para que se den cuenta del costo verdadero de esta búsqueda.

Jacobo les está llamando a mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La solución al problema suyo no es la posesión de las riquezas. Es la fe en Dios. Deben quitar la vista de los bienes y poner la mirada en Dios y en Su plan para su vida.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6

La pregunta mayor que viene ocupando la atención de Jacobo es: “¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?” El problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El.

Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.

Jacobo nos presenta la solución para este problema de los pleitos. La solución no se encuentra en las riquezas. La clave es la sumisión. Así que, el autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:

1. Debemos someternos a Dios 4:7–10

2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12

3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17

4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10

La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios. Si los creyentes se someten a Dios y a Su plan para ellos, encontrarán paz y contentamiento.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12

Además de la sumisión a Dios, ellos deben someterse el uno al otro, en vez de criticarse y juzgarse. Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. Por lo tanto, ellos deben preocuparse por vivir como Dios quiere y dejarle el juicio de los demás a El.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6

El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor. No deben depender de sus propios planes (4:13–17), ni de los bienes que puedan acumular (5:1–6).

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES 4:13–17

Ellos hacían planes para librarse de la aflicción y ganar ío que les hacía falta. El problema que Jacobo señala es que sus planes manifestaban tres características iguales a las que se encuentran en los planes que el mundo hace:

1. Son auto-céntricos.

2. Buscan ganancia personal.

3. No toman en cuenta a Dios.

De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS BIENES 5:1–6

La confianza en Dios se relaciona también con su búsqueda de más riqueza. Quienes están sufriendo se han fijado en el estilo de vida de los ricos. Han llegado a ser celosos. Quisieran ellos también poder vivir así.

Todos sentimos así de vez en cuando. Queremos un poquito más para nosotros mismos. Al pensar de esta manera caemos en el mismo patrón del mundo.

Jacobo trata de parar esta actitud. El demuestra el fin que espera a los ricos de este mundo. Así les advierte del peligro de imitar este estilo de vida. Su riqueza es temporal y perecedera. No puede perdurar.

LA TEMPORALIDAD DE LAS RIQUEZAS MATERIALES 5:1–3

El tema de las riquezas se introduce con la expresión de lamento de quienes han confiado en sus riquezas, cuando pierden todo. Para el que confía en lo material, cuando sufre un desastre natural, lo pierde todo. No le queda nada. Ni hay por qué vivir (5:1).

Se presentan las tres clases de riquezas materiales (5:2–3): granos, ropa y dinero. Cada una es temporal y se pierde con el tiempo. La palabra empleada para decir “riquezas” se refiere a los granos, los cuales se pudren. Las ropas se arruinan por causa de la polilla.

El dinero guardado se arruina con moho. La presencia del moho indica que lo están amontonando, aunque ni tienen cómo usarlo. Querían guardar cada vez más para ellos mismos. Tal persona será juzgada.

El que siempre busca más para sí mismo sufrirá pérdida. Sus tesoros no le sirven. Esta es la condición del hombre que se vio antes en 4:1–3. Siempre busca pero no está contento, porque no encuentra lo que busca de verdad.

¡Pensemos!

Dedicarse a ganar más dinero para sí mismo siempre trae frustración al que lo persigue. Considere este problema a la luz de su propia experiencia. ¿Cuáles frustraciones han experimentado, u observado en otros, cuando se le da la prioridad a la búsqueda de más dinero o bienes materiales? ¿Cuáles problemas han encontrado cuando han tratado de acumular más para sí mismos? ¿Vale la pena esta lucha?

LA BASE DEL JUICIO DEL RICO 5:4–6

El ataque no viene en contra de las riquezas en sí. Está en contra de los deseos auto-céntricos de ganar más. También está en contra de la manera en que los ricos las consiguen.

La injusticia que los ricos de este mundo cometen para llegar a ser ricos les va a llevar al juicio. Quienes imitan el mundo en su búsqueda de dinero no entienden el fin al cual esta búsqueda les lleva.

Se señalan tres ofensas comunes que los ricos cometen frecuentemente. Estos abusos son las causas de la condenación del rico, y de quienes quieran imitarlos.

La primera ofensa podría Ilamarse fraude patronal (5:4). Es una clase de injusticia específica que sólo un patrón puede cometer. El patrón goza de los beneficios del trabajo del empleado y después busca una manera para no pagarle el sueldo que merece. Tal abuso sirve para enriquecer al patrón pero es un pecado contra Dios.

El que menos necesidad tiene, hace sufrir injustamente al que más necesita el sostén. Dios se da cuenta de tal injusticia y responderá en juicio.

La segunda ofensa común entre los ricos es la de vivir un estilo de vida de lujo exagerado. Malgastan lo que tienen en deleites personales, mientras otras personas no tienen lo suficiente (5:5). No se preocupan por las necesidades de los demás.

La condición de estos ricos se compara al que se engorda en cuanto a la comida. Tal como el engordar a las bestias es una preparación para la matanza, así también será en el caso de los ricos. El “engordarse” de bienes materiales, les preparará para la matanza, cuando Dios les juzgue.

La tercera ofensa que los ricos cometen es el de matar a quienes les amenazan, especialmente a los justos (5:6). Si alguno les hace competencia al hacer un trato justo para con los demás, los ricos encontrarán la manera de eliminarlos.

Quien se comporta según los principios de la justicia no podrá resistir al que vive conforme a los principios de este mundo, ni luchar según las mismas reglas que el injusto rico sigue. Por lo tanto, el justo es destruído por el más poderoso, pero no justamente.

Los cristianos que quisieran imitar a los ricos no han comprendido todo lo que esta búsqueda implica. Tienen que contemporizar y aceptar las reglas que los ricos emplean, si de verdad quieren ser como ellos. El precio es alto. Un cristiano auténtico no puede aceptar tales reglas para su vida y salir ileso.

¡Pensemos!

¿Ha tratado de acumular más riquezas alguna vez? ¿Cuáles demandas indebidas para un hijo de Dios ha sentido cuando ha tratado de hacerlo? ¿Cuáles alternativas hay para el cristiano auténtico que quiere vivir para Dios y conseguir más para sí mismo?

A fin de cuentas, las riquezas se dejan atrás. No tienen ningún valor permanente. Su búsqueda trae malas consecuencias. Así que, sería mejor que los hermanos se olvidaran de esta búsqueda. Más vale buscar a Dios y la venida de Cristo. Por esto, el autor les anima a esperar con paciencia la venida del Señor (5:7–8).

El camino que lleva a la paz es la sumisión -en todo. Nunca se encontrará paz al buscar más para sí mismo. Así que, la manera de conseguir paz y de gozarse verdaderamente de la vida no es buscar más para sí. Es someterse a Dios y a los demás.

Que ninguno se comporte como si fuera grande.

Que ninguno se comporte como si fuera pequeño.

Que todos se comporten como si fueran medianos hechos a la medida que Dios quiere.

¡Pensemos!

Este estudio sugiere algunos problemas serios que nos pueden afectar cuando queremos acumular más riquezas. A la luz de lo que hemos visto, ¿qué debemos hacer? ¿Existe la posibilidad de que un cristiano tenga riquezas? ¿Cuáles normas debemos mantener frente a esta posibilidad?

A base del juicio de los ricos presentado en este pasaje, ¿cómo debe el hijo de Dios reaccionar frente a las injusticias de los ricos? ¿Qué debemos hacer hoy? ¿Cuáles son las implicaciones de 5:7–8 frente a está situación?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 73–78). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Santiago 4:13–17

¿Qué enseña la Biblia en cuanto a los planes para el futuro? ¿Debe un cristiano hacer planes, o debe dejar todo en las manos del Señor?
Durante más de diez años he enseñado cursos y seminarios acerca de la administración. Un aspecto importante de la administración es la planificación. En muchas ocasiones alguien se me ha acercado a preguntar cómo me defiendo bíblicamente al enseñar la necesidad de la planificación, cuando este pasaje enseña que no se debe hacer planes para mañana.
Se siente el mismo concepto cuando se habla con un hermano. Al despedirnos, acostumbramos a decir: “Nos veremos el domingo”. Muchas veces el hermano responde: “¡Si Dios quiere!”
¿Serán estos conceptos los que Jacobo quería enseñarnos al corregir el problema de los hermanos que sufrían persecución? Estudiemos esta porción para aplicar mejor la enseñanza a nuestra vida.
Jacobo les esta llamando a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en obras. Esa fe producirá paz en medio de las aflicciones (3:13–5:6).
Sin embargo, entre estos hermanos no ha habido paz. Más bien, lo que ha surgido son conflictos y pleitos. En vez de ver las pruebas desde el punto de vista de Dios y gozar la paz que El provee, han seguido el ejemplo del mundo y se han dedicado a pelear para salirse con la suya.

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce paz.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos. A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
En vez de buscar lo que Dios quiere para su bien, persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos: la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Si ellos aplican los principios específicos que él les presenta, Dios les dará paz y encontrarán la satisfacción verdadera que buscan.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno al otro. Lo más fácil, especialmente en medio de la aflicción, es criticar y juzgar a los demás. Ellos deben dejar de criticarse, Dios es él único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleítos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES
La dependencia del Señor se relaciona primero con sus planes (4:13–17). Se debe observar que el pasaje no se dirige al creyente por hacer planes. Indica que sus planes tienen dos propósitos específicos, dice: “Traficaremos y ganaremos”. Sus planes son auto-céntricos; buscan una ganancia personal. Finalmente, estos planes no toman en cuenta a Dios.
Estas tres características son las mismas que se encuentran en los planes que el mundo hace también:
1. Son auto-céntricos.
2. Buscan ganancia personal.
3. No toman en cuenta a Dios.
De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

LA INSEGURIDAD DE LA VIDA 4:13–14
Su plan para viajar a otra ciudad y ganar dinero probablemente refleja un deseo de escaparse a otro lugar donde nadie los conoce y donde pueden empezar de nuevo. Parece que han decidido “ir al otro lado”. Ahí, tal vez puedan esconderse entre la multitud de la gente y nadie se dará cuenta. Entonces, podrán ganar dinero de nuevo y así resolver su problema.
Están luchando para encontrar una salida por sus propios esfuerzos. Jacobo les recuerda la inseguridad de la vida. La vida es corta y no pueden estar seguros de lo que puede resultar mañana. En vez de confiar en sus propios planes egoístas, que fácilmente les pueden fallar, ellos deben confiar en el Señor para resolver su problema.

¡Pensemos!

Al contemplar la inseguridad de la vida, aprendemos algunas lecciones importantes para nuestra vida, especialmente en cuanto a los planes que podemos hacer. ¿Cuáles son las implicaciones de esta verdad que debemos tomar en cuenta al hacer nuestros planes para mañana? ¿Qué diferencia debe haber entre los planes de los hijos de Dios y los de los demás a la luz de esta verdad?

LA SOBERANÍA DE DIOS 4:15
Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.
Al indicarles que deben decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, el autor no está diciéndoles que repitan esta frase cada vez que hablen de sus planes para mañana. Mucha gente lo ha tomado así y lo repiten como si fueran loros, pero sin pensar en lo que dicen. Santiago no dice que hagan esto como un rito.
El quiere que ellos reconozcan la soberanía de Dios y que sometan sus planes al plan de Dios para su vida. Cuando hagan sus planes para mañana, se deben preguntar: “¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?” A lo menos si están buscando alternativas, las deben someter a la voluntad de Dios. De otra manera, la solución resultará en mayor frustración.

¡Pensemos!

Todos debemos aprender a pensar de esta manera. ¿Qué decisión tiene que tomar usted durante los próximos días? ¿Cómo puede aplicar esta verdad a la decisión que tendrá que tomar? ¿Qué diferencia se debe ver entre esta decisión y las que hacen los que son del mundo todavía?

EL PELIGRO DE LA SOBERBIA 4:16
El autor considera que su deseo y sus planes para escaparse de lo que Dios ha incluido como parte de Su plan para ellos son una manifestación egoísta. Lo trata como orgullo. Parece que lo toma así porque ellos creen que tienen una idea mejor que la de Dios para su vida. Piensan cambiar y mejorar las condiciones en las cuales Dios les ha colocado.
Por lo tanto, Jacobo les advierte del peligro del orgullo. Ellos piensan lograr más para sí mismos de lo que Dios ha logrado. El les señala que esa clase de orgullo es malo.

LA OBEDIENCIA A DIOS 4:17
Lo mejor sería reconocer la sabiduría y la soberanía de Dios, encomendarse en Sus manos y dejar que El les diera la mejor solución. Quien entiende esta verdad debe ponerla en práctica. El no hacerlo es pecado.

APLICACIÓN
De nuevo observamos que la solución a sus problemas no difiere de las soluciones que el mundo presenta. Ellos se ven en una situación difícil. Por eso, empiezan a luchar hasta no encontrar la salida. Buscan la forma de mejorar su situación y de ganar más para ellos mismos. En el proceso ni toman en cuenta a Dios, ni los buenos propósitos que Dios puede tener para su vida aun en medio del sufrimiento.
Santiago nos presenta un mejor camino. Debemos reconocer que Dios está en control. Aunque el mundo le ataque a El y nos haga sufrir, El no les ha cedido control. Su plan para Sus hijos siempre es bueno. Todas las cosas en nuestra vida nos ayudan a bien (Ro. 8:28, 31–39).
En vez de luchar por encontrar una salida, debemos someternos a Dios y a Su plan. Debemos dejar que la paciencia en medio de la aflicción produzca su obra completa en nosotros, sin tratar de escapar de ella (Stg. 1:4).
Cuando suba la presión en nuestra vida, tenemos dos alternativas distintas. Se puede luchar por encontrar una salida. Esta es la alternativa que el mundo nos ofrece. La otra alternativa es confiar en Dios y permitirle a El enseñarnos Su plan, en su tiempo. Esta es la alternativa del hombre que tiene una fe viva en Dios. ¿Cuál camino elegiremos nosotros?

¡Pensemos!

Volvamos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
Haga una lista de las aflicciones comunes que los hermanos en su propia sociedad tienen que enfrentar hoy. Elija dos o tres de estos problemas y apunte las soluciones que se emplean para tratar de resolverlos.
Después de hacer esta lista de soluciones identifique las soluciones que son iguales a las que el mundo emplea. ¿Cuáles son las soluciones distintas, las que sólo quien confía en Dios empleará?
¿En cuáles maneras debemos cambiar nuestra forma de enfrentarnos a la presión actual? ¿Qué podría hacer esta semana para mostrar que usted es un hijo de Dios y que confía en El?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 66–72). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Santiago 4:7–12

¿Cuántos ateos hay en nuestra iglesia?

Si llevaran presos a todos los cristianos en nuestro pueblo, ¿habría suficiente evidencia de que somos cristianos para condenarnos?
¿Qué hay en nuestra vida que sólo puede explicarse por la presencia del Espíritu en nosotros?
Estas preguntas nos llevan a la mera esencia del problema que estamos considerando en Santiago: ¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?
Tal vez el autor sugiere una clave para entender el problema al decir que no debemos amar al mundo (4:4–5). Los cristianos a quienes Jacobo escribe han querido identificarse con el mundo. Han querido eliminar las distinciones para que no les sigan molestando. Jacobo les advierte que al tratar de establecer la amistad con el mundo tratan de hacer alianza con quienes quieren eliminar a su Dios.
En nuestro caso también, el problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El. Así hacemos una alianza con el mundo para dejar a un lado a Dios.
Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.
En lugar de tratar de hacer paz con el mundo, Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en su vida diaria. Al producirse esta clase de fe, se observará una diferencia en su relación con los otros hermanos porque la fe viva produce paz, tanto interna, como externa, en las relaciones con los hermanos.

¡Pensemos!

Antes de considerar las soluciones al problema que Santiago sugiere, meditemos un momento en la gravedad del problema. Señale algunas de las evidencias de que somos “ateos de práctica”. ¿Cuáles de las actitudes y actividades del mundo observa usted en su propia vida, o en la de los hermanos que usted conoce?

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre las dos clases de sabiduría: La sabiduría del hombre (3:14–16) y la sabiduría de Dios (3:17–18). La sabiduría del hombre ve las cosas desde el punto de vista del hombre. Se caracteriza por dos actitudes principales: “¡Yo quiero!” y “¡Yo soy!” Estas actitudes producen las luchas.
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce la paz. Ellos deben aprovechar este recurso divino.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
A pesar de esta provisión divina, no la están aprovechando. Jacobo hace la pregunta lógica: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿De dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos?” (4:1)
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos.
A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban. En el estudio anterior, se señalaron cuatro razones por las cuales ellos no estaban satisfechos (4:1–6):
1. No le piden a Dios lo que necesitan.
2. Sus motivos están equivocados. Buscan su propia comodidad en vez de la voluntad de Dios.
3. Buscan la amistad con el mundo. Quieren encontrar la forma de mantener una buena relación con los de este mundo.
4. Piensan en sí mismos y cómo avanzar su propia causa.
En fin, en vez de buscar lo que Dios quiere para el bien suyo, ellos persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su propia situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Después de haber descrito este problema y la fuente del mismo entre los hermanos a quienes escribe, Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos. La clave es la SUMISION. Es difícil seguir peleando contra una persona que se somete de verdad a nosotros.
Así que, la solución al problema de los pleitos se encuentra en la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos.
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios.
Santiago da una lista de exhortaciones específicas que definen lo que representa la sumisión a Dios. Cada exhortación debe considerarse a la luz de la situación en la cual vivían y los pleitos que les afectaban.
* Tomar la decisión de someternos a Dios 4:7a
En vez de buscar la ganancia personal, deben someterse a Dios y buscar lo que El quiere para ellos. Se deja la actitud de “yo soy” y se sigue la de “El es todo para mí”. Ya no seguir luchando por lo suyo.
* Oponernos al diablo 4:7b
En vez de someterse al plan de Satanás para ellos, lo deben resistir. Satanás quiere que ellos dejen a un lado a Dios y que luchen para encontrar su propia salida de los problemas. Si ellos reconocen el significado de las alternativas y se definen al lado de Dios y Su voluntad para ellos, Satanás los dejará.
* Acercarnos a Dios 4:8a
En vez de seguir el camino equivocado que han seguido, ellos deben buscar a Dios. Al reconocer su necesidad de El, le desearán más que cualquier cosa. Entonces, El se acerca a ellos también. Así se restaura la comunión perdida por la codicia y las peleas.
* Purificarnos del pecado 4:8b
Ellos han fallado al no confiar en el Señor. Han quitado los ojos de El. Por lo tanto, se han identificado con los pecadores de este mundo. Se ha manifestado la codicia y la lucha entre ellos. Deben reconocer su pecado y volver a El para purificación y restauración.
* Decidirnos 4:8c
El problema del doble ánimo es el de no tomar una decisión firme y aceptar las consecuencias de tal decisión. Quisieran identificarse con Dios y Su pueblo. Sin embargo, al darse cuenta del precio elevado que cuesta, tratan de encontrar alguna manera de escaparse. Ellos no deben seguir entre las dos cosas. Tienen que definirse e identificarse con Dios y su camino. Esta decisión podría traer más sufrimiento pero solo así pueden presentarse a Dios con una conciencia limpia.
* Arrepentirnos del pecado 4:9
Deben lamentarse por causa del camino en el cual han andado. Al someterse a Dios, esa búsqueda de deleites personales debe causar tristeza.
* Humillarnos delante de Dios 4:10
El punto de vista de Jacobo es el que al saber el plan de Dios y tratar de escaparnos de él, se manifiesta el orgullo. Se declara así que yo tengo un plan superior al plan de Dios. “¿Por qué no puede Dios hacerlo a mi manera? Así saldría mucho mejor”. Deben dejar a un lado ese orgullo. Deben dejar esa actitud de “yo soy” y someterse a Dios y a Su plan para el bien verdadero de ellos.

Cuando ellos pongan en práctica estos principios, Dios les exaltará y ellos encontrarán la satisfacción que buscan.

¡Pensemos!

Las características señaladas no se encuentran en el mundo. El mundo no quiere someterse a Dios. Por lo tanto, no muestra las actitudes que acompañan tal sumisión. Tomemos un momento para evaluar nuestra propia vida. ¿Somos diferentes del mundo? ¿Se encuentran estas actitudes en nuestra vida?
Repase la lista de exhortaciones específicas. Cuando nosotros sufrimos, ¿cuáles de estas características manifestamos? ¿En cuanto a cuáles de ellas debemos trabajar para obedecer las exhortaciones de Jacobo?
¿Qué podemos hacer para que se manifiesten estas actitudes en nuestra iglesia?

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno por el otro. Lo más fácil, especialmente cuando estamos bajo presión en medio de aflicción, es criticar y juzgar a los demás.
Se critica a la gente que pertenece a dos grupos. Se critica a los que nos hacen sufrir. Al quejarse así no se da cuenta de que la fuente de todo lo que ocurra en nuestra vida es Dios. El manda estas experiencias para nuestro bien (1:2–4, 17–20).
Además de los que nos hacen sufrir, criticamos también a quienes no sufren tanto como nosotros. Ellos deben ser “menos espirituales” que nosotros. O, tal vez, están haciendo arreglos con los del mundo para que todo salga mejor.
Debemos dejar de criticarnos y juzgarnos el uno al otro. No debemos “murmurar”. La palabra empleada en este pasaje incluye el concepto de criticar o chismear. No debemos dedicarnos a tales actividades. Al hacer esto, ya no seguimos la ley del amor. Somos transgresores de la ley porque no amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. No nos toca a nosotros juzgar a los demás.
Al mundo no le gusta este principio. No quieren someterse los unos a los otros. Prefieren criticarse. Muchas veces nosotros también caemos en esta trampa. Alguien a dicho: “Acusar a los hermanos es el trabajo del diablo; dejémosle este trabajo a él”. Nosotros no debemos hacer el trabajo de Satanás.

¡Pensemos!

¿Bajo cuáles circunstancias estamos dispuestos a criticar a los demás? ¿Hemos caído en una de las dos trampas para los criticones señaladas antes? ¿Cómo reaccionamos con los demás cuando nosotros estamos sufriendo?
¿Cuáles pasos debe tomar para corregir este problema? Señale algún paso que puede tomar esta semana. Decida frente a Dios tomar el primer paso indicado.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6
Estos dos aspectos del tercer paso se estudiarán en las próximas dos lecciones.

APLICACIÓN
Volvámonos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
¿Estamos dispuestos a someternos a Dios? ¿a los demás?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 58–65). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

5/12 – La Fe Que Obra

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

5/12 – La Fe Que Obra

Santiago 2:14–26

R. Porter

Los creyentes judíos, esparcidos alrededor del mundo contemporáneo por causa de Cristo, están sufriendo una persecución severa. Sufren no solamente en la esfera religiosa, sino también en la esfera social y económica. No hay seguridad de lo que les pueda pasar mañana. Muchos han perdido su trabajo y no tienen ingresos para proveer comida para sus familias.
Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Jacobo les escribe para animarles en medio de su aflicción y para enseñarles cómo vivir en un tiempo de desánimo y aflicción.
Jacobo les llama a mayor confianaza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción.
A través del libro él les enseña que deben aprender a soportar la aflicción (1:2–12) y a vencer la tentación (1:13–27). Se aplican estas dos verdades a los problemas específicos que les golpean en medio de tanta preocupación y sufrimiento. Les enseña a aplicar su fe en Dios a los problemas del sufrimiento (2:1–6).
Por causa del sufrimiento, ellos empezaron a pensar en sí mismos y en sus problemas. Se les olvidó el amor de Dios, Su plan y Su protección. Ninguno pensaba en las necesidades de los demás que tal vez sufrían lo mismo. Empezaron a defenderse. No buscaban el bien de sus hermanos, sólo el de ellos mismos.

Jacobo les escribe:

A los que sufren
A los que pecan contra sus hermanos por causa de la persecución
-Hacían acepción de personas
-No se ayudaban
-Manifestaban contenciones y disensión
-Hacían sus propios planes para mejorar su situación mañana
-Guardaban su dinero y robaban a otros

Jacobo les llama:

A UNA FE VIVA
-Que soporta la persecución
-Que produce perfección
-Que produce sabiduría
-Que vence la tentación
-Que produce fruto

LA FE VIVA PRODUCE OBRAS 2:14–26

A estos hermanos afligidos, Jacobo les indica que la fe viva produce obras. Muchas personas al leer este pasaje ven una contradicción con el libro de Romanos. Se señala “la contradicción” de Santiago y Romanos. Por causa de este aparente conflicto Martin Lutero lo llamó: “¡Una epístola de paja!”
El conflicto se observa al comparar Santiago 2:20–24 con Romanos 4:2–5. Santiago dice: “…la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham…?” “…el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.
Pablo dice: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. En Gálatas 3:6–14, Pablo repite esta verdad: “…todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”.

¡Pensemos!

Esta aparente contradicción en la enseñanza bíblica ha sido discutida durante siglos. Observe con cuidado estos pasajes. ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Habrá una contradicción en la Biblia? Si la Biblia no se contradice, ¿Cómo se deben entender estas dos enseñanzas?

La solución se encuentra al notar todo el mensaje de Santiago 2:15–26. Su mensaje no es que las obras nos salvan. Tampoco es que la fe más las obras salvan. Santiago explica su concepto de la fe verdadera. La fe tiene que ser viva. Si es viva, la fe produce fruto. La fe que no produce obras está muerta –¡No vale nada! Las obras son el resultado de la fe viva. No son requisitos.

Presentación del Problema 2:14
Ellos dicen que tienen fe, pero hace falta la manifestación de esa fe en la vida diaria. La pregunta que se hace es si esa clase de fe sería adecuada para salvar a alguien. Algunos traductores han captado el espíritu de la pregunta al rendirla: “Podrá Tal fe salvarle?”
Otra pregunta que se debe considerar al interpretar este pasaje tiene que ver con el significado de “Salvación”. Al encontrar esta palabra se supone que se refiere a la salvación eterna en Cristo. Sin embargo, se debe reconocer que la palabra en sí fue usada con mayor frecuencia para describir la salvación de algún peligro o adversidad.
Parece mantenerse este uso común de la palabra en dos casos en el Nuevo Testamento a lo menos. Tanto en este pasaje como en Filipenses 2:12, la iglesia enfrenta circunstancias difíciles. La palabra “salvación” se usa en su significado normal, para referirse a la solución del problema
En medio de las aflicciones que sufren los judíos creyentes por causa de Cristo, ellos dicen que tienen fe. El apóstol les pregunta cómo pueden decir que tienen fe si esta fe no se manifiesta en lo que hacen frente a estas circunstancias difíciles. ¿Para qué les servirá tal fe? ¿Les va a remediar el problema esa clase de fe? ¿Les dará esa fe una salida?

Aplicación Práctica 2:15–16
La ilustración empleada demuestra cuál es el problema especifico donde han dicho que tienen fe pero sus obras lo han negado. Se trata de los que tienen necesidad de ropa o comida. El problema era común en esos días cuando muchos perdieron su trabajo por causa de Cristo. Todos estaban sufriendo de la escasez.
En esta aflicción, los hermanos se limitaron a decir: “¡Que Dios te bendiga, hermano! Oraremos por ti”. Sin embargo, no hacían nada por ayudarle. Jacobo les pregunta: “¿Qué clase de fe será ésta? ¿Por qué no arriesgarse un poco para ayudar a los demás?”
Dicen confiar en Dios pero cuando hace falta la comida, la acaparan. No la comparten en una manera que manifieste su fe. A éstos, Jacobo insiste en que una fe viva produce obras.
Se puede ilustrar el problema al ponernos en lugar de ellos. En medio de circunstancias económicas difíciles, todos los hermanos estamos sufriendo. Nadie tiene suficiente. Un día llega un hermano a mi casa. Es la hora del almuerzo y sólo nos queda suficiente comida para hoy y mañana. Al llegar el hermano, me doy cuenta que él no tiene comida hoy para su familia. ¿Qué hago? Digo que confío en el Señor. ¿Puedo compartir lo que tengo hoy, sin saber de dónde vendrá lo de mañana?
Esta era la situación en que se encontraban los hermanos del primer siglo. En vez de compartir, acaparaban lo que tenían para asegurar lo suficiente para mañana. Jacobo les pregunta qué clase de fe será esa. ¿De qué aprovecha?
Otra situación semejante se observó en nuestra experiencia hace algunos años. Estudiamos Santiago con un grupo de hermanos en medio de una situación política difícil. El esposo de una hermana fue asesinado. Se consideraba que la causa era sospechas de participación política. Muchos dijeron que las casas de tales personas se vigilaban para ver quién les visitaba después.
Por lo tanto, los hermanos tenían miedo. No visitaron a la hermana para ayudarle cuando los necesitaba por miedo de sufrir alguna pérdida personal. ¿Qué debían haber hecho? Dijeron que tenían fe en Dios pero no se arriesgaban para ayudar a la hermana en su necesidad. ¿Qué habría hecho usted frente a tales circunstancias?

¡Pensemos!

Nuestras circunstancias hoy no son iguales a las de estos hermanos. Sin embargo, todos nos enfrentamos a horas difíciles a través de nuestra vida.
En medio de cuáles circunstancias nos preguntaría Jacobo en cuanto al valor de nuestra fe? ¿Cómo nos pide Dios, en las circunstancias en que nosotros vivimos, que manifestemos nuestra fe por obras? ¿Cuál prueba enfrentamos en la que debemos arriesgarnos para dar evidencia de nuestra fe práctica en el Señor?
Considere su propia vida. ¿Habrá alguna área de su vida donde Dios pide que manifieste su fe en El por medio de sus obras en estos días?

Explicación Doctrinal 2:17–20
Aunque el pasaje se basa en una verdad doctrinal y enseña doctrina sana, el enfoque aquí es práctico. El punto es que su fe debe ser una fe viva. Al hablar de una fe “muerta”, Jacobo no está indicando que estaba viva y que después se murió. Se refiere a la naturaleza de la vida. Lo que tiene vida produce alguna clase de fruto, una evidencia externa de la vida que existe adentro.
La fe también es así. Una fe verdadera tiene vida. Por eso, una fe viva siempre produce fruto. Cualquier fe que no produce fruto es una fe muerta. Es inútil.
El principio básico se ilustra por medio de los demonios (2:19). Ellos creen en Dios, pero su creencia no ha afectado sus vidas. Ellos hacen lo que quieren, sin someterse a la autoridad de Dios. Por eso, su fe en Dios no sirve para nada. Aunque tiemblan delante de Dios, su miedo no produce obras y es, por lo tanto, inútil.
Así puede suceder también con nuestra fe. Si ella no produce obras, no vale nada. Está muerta. Es inútil.

Ilustraciones Bíblicas 2:21–25
Al otro lado, se presentan dos personas sobresalientes que demostraron su fe viva. Ellos confiaron en Dios y estaban dispuestos a sufrir pérdida personal para obedecerle.
ABRAHAM era un varón de fe (2:21–24). Su propia salvación fue basada en su confianza en el Señor. Jacobo deja claramente sentada la base de la salvación de Abraham al citar el Antiguo Testamento: “Abraham creyó a Dios. y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (2:23).
Esta verdad del Antiguo Testamento fue declarada años antes del sacrificio de Isaac mencionado por Jacobo aquí. Ya fue contado justo Abraham desde antes. Asi que lo demás del pasaje no contradice este concepto que Jacobo mismo reconoce y Pablo confirma.
Sin embargo, Jacobo quiere hacer resaltar la evidencia diaria de esta fe en la vida de Abraham. No fue una fe muerta, inútil. La confianza de Abraham en. Dios produjo su fruto. El estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo cuando Dios se lo pidió, porque él sabía en Quién había creído (2:21). Lo conoció muy bien y sabía que él podría confiar cien por ciento en este Dios. Por lo tanto, su confianza en Dios fue demostrada con sus obras.
La fe actuó juntamente con las obras (2:22). Además, las obras sirvieron para perfeccionar la fe. A través de su acto de fe. Abraham aprendió aun más en cuanto a Dios y aprendió a confiar aun más en El. La fe y las obras siempre se complementan.
La palabra “justificado” que se usa dos veces aquí no se refiere al acto de ser “hecho justo”. La forma de la palabra indica que Dios nos “declara justos”. Romanos 5:1 indica que somos “justificados por la fe”. El versículo mismo, y los anteriores en Romanos 4, indica que es la fe y no las obras la que nos “justifica”. Sin embargo, notamos que este hecho no nos hace justos, sino que Dios nos declara justos, por causa de nuestra confianza en El.
La misma forma del verbo puede indicar el significado de “demostrar justo”. Así que la idea que el autor expresa parece ser esta. El hombre demuestra su confianza en Dios, y a la vez, da evidencia de ser justo, por las obras, no por una profesión vacía de fe (2:24).
La fe viva siempre viene acompañada de las obras. Esta verdad es tan cierta en las circunstancias difíciles en que ellos se encuentran, como en el sacrificio de Isaac. El que confía de verdad en Dios, estará dispuesto a arriesgar el sacrificio personal.
RAHAB se presenta como otro ejemplo (2:25). Su vida y circunstancias eran totalmente diferentes a las de Abraham. Ella nunca se habría podido justificar a base de su estilo de vida. Era una mujer perdida.
Sin embargo, al oír de Israel y las obras que hacía el Dios de Israel, confió en El. Ella demostró su justicia al arriesgar su propia vida para proteger a los espías. Como resultado de la obra de Dios en su vida, se le transformó por completo el estilo de vida.
A Jacobo nole interesó tanto la transformación posterior de la vida de Rahab. Lo que le llamó la atención era la evidencia inicial de su fe. Confió en Dios y se arriesgó.
Jacobo pide que estos cristianos sigan su ejemplo (2:26).
-Que confíen en Dios.
-Que se expongan a una pérdida personal por causa de su fe en medio de la aflicción.

¡Pensemos!

Aplicación práctica para ellos 2:15–16
Al repasar de nuevo la situación en que se encontraban los hermanos a quienes Santiago se dirige, ¿qué obras se esperaban? ¿Cómo demostrarían su confianza en Dios?

Aplicación para nosotros
Al evaluar nuestra situación hoy, ¿qué evidencia se debe dar de nuestra confianza en Dios? ¿Será la misma? ¿Estamos dispuestos a exponernos a la pérdida personal? ¿En qué manera quiere Dios que usted siga el ejemplo de estos hermanos esta semana? ¿Cuáles pasos específicos debe tomar hoy?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 35–42). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

3/12 – Los Resultados Prácticos De La Fe Viva

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

3/12 – Los Resultados Prácticos De La Fe Viva

Santiago 1.19–27

R. Porter

¿Cómo debemos vivir en medio de aflicción y pruebas? Santiago 1:1–12 indicó que tenemos que comprender el propósito de Dios para perfeccionarnos y alabarle. El sabe lo que está haciendo. El siempre busca nuestro bien.
Sin embargo, al ver al pueblo de Dios en el sufrimiento, nos preguntamos: “¿Cómo respondieron ellos frente a su aflicción?” Ellos empezaron a autocompadecerse, así como nosotros acostumbramos hacer muchas veces. Siendo humanos con una orientación terrenal, no siempre vemos desde el punto de vista de Dios lo que El hace en nuestra vida.
Israel respondió así en el desierto. Al sufrir, ellos empezaron a murmurar. Los cristianos del primer siglo, en medio de su aflicción, también sintieron esta tensión. Nosotros, tal como ellos, muchas veces, cuando las cosas no salen conforme a nuestro plan, empezamos a quejarnos. Nos enojamos y nos justificamos.
Jacobo ha presentado en su capítulo 1 dos principios fundamentales que forman la base del libro:

UNA FE VIVA SOPORTA LA TRIBULACION 1:2–12

UNA FE VIVA VENCE LA TENTACION 1:13–27

Cuando uno empieza a sufrir, piensa en sí mismo y en sus problemas. Se le olvida el amor de Dios, Su plan y Su protección. Se le olvidan los demás que sufren lo mismo. Uno empieza a defenderse y se deja de buscar el bien del hermano.
Jacobo se dirige a estas actitudes en 1:13–27. Ya se han señalado tres principios básicos que él les enseña en cuanto a esta tentación:

LA FUENTE DE NUESTRA TENTACION NO ES DIOS 1:13

LA FUENTE DE NUESTRA TENTACION ES NUESTRO PROPIO DESEO MALO 1:14–15

TODO LO QUE DIOS MANDA ES PARA NUESTRO BIEN 1:16–18

Los destinatarios de la epístola tienen que aprender a confiar en Dios, aun en medio de estas circunstancias difíciles. Deben darse cuenta de que Dios da todo lo necesario para enfrentar las pruebas (1:17–18). Tendrán que confiar en El para salir del problema triunfantes.

UNA FE VIVA PRODUCE RESULTADOS PRáCTICOS FRENTE A LA AFLICCIÓN 1:19–27
Después de discutir los resultados negativos que se han manifestado frente al sufrimiento, Jacobo contesta la pregunta principal: “¿Cómo deben responder en medio de la aflicción?” “¿Qué deben hacer?”
Cuando ellos confíen en Dios y se den cuenta del buen propósito de Dios para su vida, la fe viva producirá resultados prácticos en su vida diaria (1:19–27).

EL OÍDO ATENTO 1:19–20
El oído es una parte de nuestro cuerpo sumamente delicada. Su función es importante y se le puede hacer daño fácilmente. Por eso, Dios lo ha protegido muy bien. En la Palabra de Dios también se le da un lugar de gran importancia. Se repite con frecuencia la exhortación a oír lo que Dios nos dice: “El que tiene oidos para oír, oiga”.
Santiago también, al hablar con los que sufren, subraya la importancia de oír en medio del sufrimiento. Quienes confian en Dios estarán dispuestos a escuchar y a ser enseñados, tanto por la Palabra de Dios, como por otras personas. Hablarán menos, sin tanta discusión y queja. También serán lentos para enojarse, reconociendo que el enojo no produce la justicia (1:19–20).

¡Pensemos!

Santiago menciona tres áreas de la vida donde una persona afligida frecuentemente pierde el control de si mismo. ¿Cuántas veces hemos fallado en una de estas áreas cuando hemos estado bajo presión al sufrir alguna aflicción? Identifique una o dos ocasiones en su propia vida cuando ha caído en una de estas tres áreas al subirse la presión:

Pronto Para Oír
Tardo Para Hablar 1:19–20
Tardo Para Airarse

LA PRÁCTICA CONFORMADA 1:21–25

¡Pensemos!

Aun con toda la importancia que se le da al oído, hay que hacer más que sólo oír la Palabra de Dios. Observe los siguientes pasajes. ¿Qué más se le pide al que oye la Palabra? ¿por qué se le pide?

Mateo 7:24–27
Romanos 2:13
Santiago 1:22–25

Jacobo menciona tres pasos que quien oiga la Palabra de Dios debe tomar. No es suficiente sólo oírla:

Antes de oírla -Desechar el pecado 1:21a
Mientras la oye -Recibirla con humildad 1:21b
Después de oírla -Ponerla en práctica 1:22–25

Su fe viva les motivará a recibir con humildad la enseñanza de la Palabra de Dios y a eliminar toda clase de mal e impureza (1:21).
Su fe viva les hará no tán sólo oidores de la Palabra de Dios, sino también hacedores de ella, especialemente en relación con la aflicción que sufren (1:22–25). Se examinarán con cuidado en el espejo que la Palabra de Dios provee y harán los cambios que la inspección indica que convienen para corregir las debilidades.
Frecuentemente se observan tres reacciones a la enseñanza bíblica. La primera reacción es la de la levadura. En este caso, el oyente la recibe, permanece sentada, la absorbe y fermenta. Se arruina porque no se usa.
La segunda reacción común a la enseñanza de la Biblia es la del comedor. Cada uno elige lo que le guste. Lo que no se quiere, no se toma.
La tercera reacción común es la del basket-ball. Cada uno tira la pelota al otro. Nadie se queda con la enseñanza como la verdad para ellos mismos.
En contraste con estas tres reaciones comunes, Santiago presenta el ejemplo del espejo. No se debe mirar y dejar. Existe para que uno se vea con cuidado y que tome la acción indicada para corregir las faltas que se le señalen. Así debemos aplicar la Palabra de Dios a nuestras vidas. Debemos examinarnos con cuidado a la luz de lo que ella nos revele y hacer los cambios indicados.

LOS FRUTOS DE UNA RELIGIÓN PURA 1:26–27
Además, la fe viva producirá la práctica diaria de la religión pura y sin mancha (1:26–27).
El autor presenta tres manifestaciones de una buena moral que ellos deben asumir:

Controlarán su lengua.
Se preocuparán más por los problemas de otros que por los de ellos mismos.
Se separarán del estilo de vida que caracteriza al mundo.
Al poner en práctica estas enseñanzas, vencerán las tentaciones que han estado imperando en sus vidas en medio del sufrimiento.

¡Pensemos!

El pasaje que estudiamos presenta una serie de exhortaciones que debemos poner en práctica. Afectan todas las áreas de nuestra vida, pero representan debilidades que frecuentemente se observan en medio del sufrimiento. Evaluemos nuestra vida para que Dios haga una obra frente a Su “espejo”. ¿Cómo soy cuando sube la presión?

1. ¿Estaré dispuesto a ser enseñado por la Palabra de Dios? ¿Por otros hermanos?
2. ¿Seré lento para hablar? ¿Sin responder? ¿Sin disculpas? ¿Sin quejas?
3. ¿Seré lento para airarme?
4. ¿Recibo con humildad la Palabra de Dios, quitando cualquier pecado que podría servir como obstáculo a su obra en mi vida?
5. ¿Pongo en práctica la verdad de la Biblia que ya entiendo, para que Dios me enseñe más?
6. ¿Controlo mi lengua para no criticar a otros?
7. ¿Tendré más interés en otros y sus problemas que en mí mismo?
8. ¿Me he apartado de toda clase de mal?

Jacobo señala que nadie puede cumplir todo lo que este pasaje enseña. Quien lo pudiera hacer sería perfecto. Sin embargo es precisamente por eso que Dios nos ha provisto el espejo. El quiere que nos veamos a la luz del espejo y que tomemos los pasos indicados para corregir los defectos.
Lo demás del libro presentará algunas áreas específicas en la vida de los hermanos en aflicción del primer siglo, donde ellos necesitan cambios. Nosotros debemos aplicar esta lección de la misma manera. Evalúe su propia vida a la luz de las preguntas anteriores. ¿Dónde quiere Dios que usted cambie? Tome nota de lo que ha visto en el espejo. Pídale a Dios hoy y durante esta semana que El empiece a hacer el cambio indicado en su vida

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 21–26). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

2/12 – ¿Quién Tiene La Culpa?

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

2/12 – ¿Quién Tiene La Culpa?

Santiago 1:13–19

R. Porter

¿Cómo debemos vivir en medio de aflicción y pruebas? Santiago ya nos ha indicado:

* Debemos manifestar una actitud positiva.
* Debemos poner la mirada en el buen propósito de Dios.
* Debemos esperar con paciencia para aprender todo lo que Dios quiere enseñarnos.
* Debemos buscar la sabiduría de Dios para saber responder.
* Debemos confiar en Dios sin vacilar.
* Debemos estar contentos con lo que tenemos.
* Debemos reconocer la recompensa que está al final del camino.

En fin, cuando nos encontramos inundados por aflicciones, tenemos que comprender el propósito de Dios para perfeccionarnos y alabarle. El sabe lo que está haciendo. El siempre busca nuestro bien.
Sin embargo, al ver al pueblo de Dios en el sufrimiento, nos preguntamos: “¿Cómo respondieron ellos frente a su aflicción?” Ellos empezaron a autocompadecerse, así como nosotros acostumbramos hacer muchas veces. Siendo humanos con una orientación terrenal, no siempre vemos desde el punto de vista de Dios lo que El hace en nuestra vida.
Israel respondió así en el desierto. Al sufrir, ellos empezaron a murmurar. Nosotros también muchas veces, cuando las cosas no salen conforme a nuestro plan, empezamos a quejarnos. Nos enojamos y nos justificamos.
Al pensar en lo que hacemos, respondemos: “¿Qué se espera? “Dios sabe…” “Es que…” ¿Acaso no soy humano?”—Nos disculpamos. Si Dios permitió la aflicción, nos parece que El tiene que aceptar las consecuencias que ella produce.
Esta opinión se encontraba entre los judíos a quienes Jacobo se dirigía. Santiago contesta: “¡Un momento! Veamos la base verdadera del asunto. No se puede echarle la culpa a Dios cuando nosotros no andamos conforme a las normas que El nos ha enseñado”.
El autor establece dos principios fundamentales que forman la base del libro. En el primer estudio encontramos el primer principio: una fe viva soporta la tribulación (1:2–12). El segundo principio fundamental para enfrentarnos a las aflicciones se presenta en Santiago 1:13–27:

UNA FE VIVA VENCE LA TENTACION 1:13–27

Cuando uno empieza a sufrir, piensa en sí mismo y en su problema. Se le olvida el amor de Dios, Su plan y Su protección. Se le olvidan los demás que tal vez sufran lo mismo. Se empieza a defender y se deja de buscar el bien del hermano.
Esta condición estaba formándose entre los judíos a quienes Jacobo escribió. Ellos eran perseguidos. Los habían expulsado de las sinagogas. Sufrían rechazo de parte de sus familias. Sufrían la pérdida de sus empleos o de sus negocios. Alegaban que Dios se lo mandó y por eso El tiene que comprender su reacción. Ellos tenían que defenderse. Jacobo vuelve a sus presuposiciones para corregir el razonamiento humano.

¡Pensemos!

Nuestra vida es diferente en muchas maneras a la de los cristianos del primer siglo. Sin embargo, la naturaleza humana no ha cambiado en tantos siglos. Todavía respondemos en una forma semejante a la de ellos cuando pasamos por circunstancias difíciles. ¿Cuáles respuestas podemos notar en nuestra vida cuando sufrimos? ¿Cuáles excusas usamos para justificar nuestras quejas?

La Tentación No Viene de Dios 1:13
Aunque es cierto que Dios ha permitido su aflicción, esa decisión era para su bien. No da una base para las actitudes negativas de ellos. Dios no tiene nada que ver con la tentación a hacer lo malo. Entonces, ¿quién tiene la culpa?
Cuando nosotros nos encontramos en una prueba difícil, ¿cómo respondemos? ¿La aceptamos como parte del plan de Dios para nuestro bien? O, ¿empezamos a enojarnos con Dios y quejarnos? Si reaccionamos en una forma negativa, no podemos echarle la culpa a Dios. El, en su gran amor para connosotros, nos manda la prueba para perfeccionarnos, para que seamos completos, sin falta. Si respondemos mal, ¿quién tiene la culpa?

DIOS NO TIENE NADA QUE VER
CON LA TENTACION 1:13

La Fuente de Nuestra Tentación es Nuestro Propio Deseo Malo 1:14–15
Los hombres mismos han traído el pecado al cuadro, por causa de sus propios deseos malos. Ni Dios, ni la aflicción, ni Satanás mismo, merecen la culpa por las actitudes malas. Ellos mismos tienen la culpa. La prueba les da la oportunidad; Satanás les acerca una tentación; el pecado les atrae; pero, ellos mismos han hecho la decisión, con base en sus propios deseos.
Cuando nosotros empezamos a murmurar en medio de nuestro sufrimiento, tenemos que reconocer esta misma verdad. Si mi actitud hacia Dios es incorrecta en este momento, ¿quién tiene la culpa? ¡Yo mismo tengo la culpa!
La aflicción me da una oportunidad para quejarme (o, más bien, me da una excusa). Satanás me tienta a tomar tal actitud. El pecado me atrae. Pero, al fin y al cabo, la decisión es mía. Yo elijo el camino en el cual YO voy a andar. Muchas veces Satanás no tiene que trabajar mucho para motivarnos. El terreno ya está bien preparado.

DESEO † PECADO 1:14–15 † MUERTE

Todo lo que Dios Manda es para Nuestro Bien 1:16–18
Ellos han fallado al no darse cuenta del buen propósito de Dios al permitir que ellos sufran. Dios es la fuente de toda buena dádiva, de los dones perfectos, no de las actitudes malas. Lo que Dios les manda es para su bien. No hay ni una sola excepción. Ellos tienen que darse cuenta de que lo que El hace es parte de Su plan para lograr el bien en sus vidas.
Dios nos ha dado a nosotros también todo lo que necesitamos. Hemos recibido de El toda buena dádiva, todo don perfecto. Dios nos ha dado una nueva vida por medio de Su palabra para que seamos ejemplos de lo que El quiere de toda Su creación. Somos “las primicias” para que otros vean lo que Dios quiere y nos sigan.
Dios no ha cambiado. El es fiel. El nunca falla. No deja de darnos todo lo que necesitamos para hacer el bien. Yo soy el problema.

DIOS DA TODO LO NECESARIO
PARA ENFRENTAR LAS PRUEBAS 1:17–18

Lo que viene del Padre: UN SER NUEVO
Toda buena dádiva
Todo don perfecto
Nuevo nacimiento
-por la palabra
-para que seamos ejemplos de lo que
Dios quiere de sus criaturas.

Una Fe Viva Produce Resultados Prácticos Frente a la Aflicción 1:19–27
Después de tratar el problema de los resultados negativos que se han manifestado frente al sufrimiento, Jacobo contesta la pregunta principal: “¿Cómo deben responder en medio de la aflicción?” “¿Qué deben hacer?”
Cuando ellos confíen en Dios y se den cuenta de Su buen propósito para su vida, la fe viva producirá resultados prácticos en su vida diaria (1:19–27). El próximo estudio considerará los resultados prácticos que Dios quiere producir en nuestra vida para poder enfrentarnos a las presiones que suben cuando sufrimos.

¡Pensemos!

Al comprender la verdad que se ha presentado en este pasaje en cuanto a la tentación en medio de la aflicción. ¿qué cambio debe producirse en mi vida? ¿Cuál debe ser nuestra reacción frente al sufrimiento? ¿Qué diferencia hay entre la reacción indicada según Santiago y nuestra práctica?
Señale alguna área en su propia vida que necesita la ayuda de Dios para que se la corrija. Tome nota de esta área y pídale a Dios durante esta semana que El logre dos cambios en su vida:
1. Que El transforme sus actitudes negativas y que produzca las que deben controlar su mente.
2. Que El quite esta reacción indebida y que le dé la que El quisiera producir en su vida.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 15–20). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

1/12 – Cuando Suba La Presión

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

1/12 – Cuando Suba La Presión

Santiago 1:1–12

R. Porter

¿Cómo responderemos cuando nos toque pasar por días difíciles? La mayoría de cristianos en el mundo no han sufrido mucho por causa de su fe en Cristo, a lo menos en los últimos años.
La iglesia cristiana en el primer siglo sufría mucho por causa de Cristo. En medio del sufrimiento aprendieron mucho en cuanto a ellos mismos y en cuanto a la verdadera naturaleza de su fe.
Aunque nuestras circunstancias son distintas hoy, todos hemos pasado por días difíciles. La aflicción demuestra la verdadera naturaleza de la fe que profesamos tener en Cristo. Al estudiar esta carta a la iglesia en medio del sufrimiento, consideraremos la realidad de nuestra fe y su manifestación en medio de la aflicción en nuestra vida.

SANTIAGO 1:1–12
En la introducción al libro el autor se identifica y nos dice para quién escribió la carta (1:1). De esa descripción se nota que los destinatarios son judíos que se han esparcido por el mundo conocido.
Jacobo no explica por qué están esparcidos. Sin embargo, el libro de Hechos da suficiente información acerca del tiempo en el cual ellos vivieron para suponer que la causa era la persecución de la iglesia que se describe en Hechos 8:1–4 y 11:19. Sería natural que Jacobo, siendo el pastor de ellos desde hace tiempo, sintiera preocupación por ellos todavía.
En el primer capítulo, el autor establece dos principios que dan el fundamento del libro. En los capítulos siguientes Jacobo aplica estos dos principios a los problemas específicos que les afectaban. La primera verdad que él señala es que una fe viva soporta la tribulación (1:2–12).

UNA FE VIVA SOPORTA LA TRIBULACION 1:2–12

Jacobo les enseña siete factores que, al ser comprendidos, ayudarán a los afligidos a aguantar en medio de sus problemas. Son principios que el hombre que tiene una fe viva aplicará para sobrellevar la tribulación.
Jacobo empieza con una descripción de la situación de quienes, como Job, se encuentran golpeados por una serie de problemas de toda clase. El pasaje dice literalmente que los problemas “les abrazan”. Estas pruebas son diversas, vienen de todo tamaño y de todos los colores. Las pruebas se les amontonaban
A pesar de las circunstancias de estos hermanos, semejantes a las de Job, el contenido del libro es diferente. Job discute el porqué de las aflicciones. Santiago no se preocupa por el porqué, sino que nos quiere enseñar cómo debemos vivir en medio de ellas.

¡Pensemos!

Cuando a nosotros se nos azota hoy por una serie de problemas serios, ¿cómo reaccionamos? Tome un momento para evaluar en forma realista las diferentes alternativas que los hermanos hoy acostumbramos usar. ¿Cuáles son los consejos que el mundo nos da? ¿Qué consejos nos dan los hermanos?
¿Cuánta diferencia hay en la reacción del mundo y la de la iglesia? ¿Se observa una diferencia significativa? ¡No se limite sólo a lo que debemos hacer! Los hermanos a quienes Jacobo escribió no siempre respondieron como debían haberlo hecho. Nosotros tampoco reaccionamos siempre bien ¿Cómo son nuestras reacciones?

1) El Principio de una Actitud Positiva 1:2
La primera ayuda para la victoria en medio de la aflicción es una actitud positiva (1:2). Deben tener “sumo gozo”. El pasaje no indica que deban “estar conformes”, ni tener “una santa resignación”. Estos son los consejos que con frecuencia repetimos al tratar de animarnos cuando sufrimos. Tampoco es el resultado de buscar problemas o de negar que los problemas existen.
La actitud positiva indicada se basa en el reconocimiento de la realidad de los problemas. Al darnos cuenta de la realidad, podemos tener gozo verdadero, a pesar de la aflicción, cuando reconozcamos el propósito de Dios para nuestras vidas que se realiza por medio de los problemas. Esta base del gozo verdadero presenta el segundo factor para soportar la aflicción:

2) El Principio de la Perspectiva Divina 1:3–4
Para hacer frente con gozo al sufrimiento hay que verlo desde el punto de vista de Dios. Dios permite problemas en nuestra vida con el fin de producir madurez. Podemos regocijarnos porque nos damos cuenta del buen propósito de Dios para nuestras vidas. Dios manda tribulación para producir paciencia en nosotros. Esa paciencia sigue trabajando para producir la perfección.
Aceptamos el dolor porque entendemos Quién nos lo manda. Un Dios de amor Quien quiere perfeccionarnos, está buscando lo mejor para nosotros. El resultado del proceso es que lleguemos a la madurez, a ser todo lo que Dios quiere que seamos. Así no nos faltará nada. Al comprender esta verdad, podemos aceptar las pruebas con gozo.

PRUEBAS † PACIENCIA † PERFECCION

3) El Principio de la Paciencia 1:4
Al darnos cuenta de la perspectiva de Dios, es posible enfrentarnos a la aflicción con paciencia. Nosotros siempre queremos encontrar la salida más rá pida del sufrimiento. Dios muchas veces quiere que esa aflicción siga hasta que nosotros recibamos todo el beneficio que El quiere darnos. Sólo así podemos llegar a ser maduros, sin que nos falte nada.
Nosotros decimos: “Ya aprendí, Señor, ¡quítamela ya!” No comprendemos qué tan frecuentemente tenemos que “saborearla” un rato para aprender toda la lección. Esta actitud de paciencia sólo es posible cuando vemos las aflicciones desde el punto de vista de Dios. Tal comprensión requiere la sabiduría de Dios.

4) El Principio del Discernimiento 1:5
El hombre con una fe viva pide de Dios la sabiduría para saber cómo responder en medio de la prueba. Aunque entendemos el principio de la perspectiva divina, a veces nos cuesta entender qué nos pasa, cuando nos hallamos en medio de la prueba. Cuando no entendemos lo que Dios quiere lograr en nuestra vida, ni cómo debemos de responder en medio de circunstancias difíciles, podemos pedirle que nos dé sabiduría. Dios da sabiduría en abundancia, sin reprochar.
La pregunta indicada no es “¿Por qué?” La pregunta es: “Señor, ¿qué quieres lograr en mi vida? ¿Qué debo hacer en medio de esta situación para glorificarte?” Frente a esta petición. Dios se presenta como el Donante. El es quién da sabiduría.
La respuesta de Dios a nuestras peticiones no es como un profesor que se cansa de oír la misma pregunta repetidas veces: “¡Otra vez! ¡Hasta cuándo le va a entrar lo que le digo!” Dios no contesta así. El sigue explicando sin reproche. El es omnisciente y nuestras preguntas a veces son tontas. Sin embargo, El es paciente con nosotros. El siempre está dispuesto a darnos la respuesta que buscamos.

5) El Principio de la Confianza en Dios 1:6–8
Al pedir sabiduría, nuestra petición debe estar acompañada por fe. Es demasiado fácil que dudemos y discutamos. Luchamos con la esperanza de encontrar nuestra propia solución. Esta lucha produce confusión e inseguridad. Debemos dejar de luchar; debemos descansar y confiar en Dios. Cuando nosotros confiemos en Dios y esperemos Su solución, habrá paz, seguridad y estabilidad. Es la falta de esta paz que produce inestabilidad. Nos hace víctimas de las olas.

TRIBULACION + FE = TODO (PERFECCIÓN)
TRIBULACION – FE = NADA

6) El Principio del Contentamiento 1:9–11
La capacidad para aguantar en medio de la aflicción no depende de lo que uno tenga. Depende del contentamiento con Dios y Su plan para la vida. El pobre puede jactarse de la vida de Dios en él. El rico tiene que reconocer que su riqueza material es temporal. Si el rico confía en sus riquezas, lo puede perder todo. Así que, ambos, tanto ricos como pobres, tienen una base igual para regocijarse en lo que Dios les ha dado.
No debemos depender de lo que tenemos, ni de las riquezas, ni de las posesiones, ni las circunstancias. Estas cosas son temporales; pronto pasan. Nuestro gozo debe depender de nuestra relación con Dios, así nunca se puede perder.

7) El Principio de la Recompensa 1:12
Finalmente, el hombre de fe viva puede pasar las pruebas porque comprende la promesa divina de las recompensas. Puede haber satisfación en medio del sufrimiento, porque se espera el premio prometido. Se recibirá la corona de vida. Su recompensa mayor, su corona, es la vida en sí, la vida eterna al final del camino, y una vida abundante, que vale la pena vivirla ahora.

¡Pensemos!

Son siete principios los que nos ayudarán a enfrentar las circunstancias difíciles de la vida. Para repasar y aplicar estos principios a nuestra vida, considere de nuevo cada principio. Defina lo que cada principio es. ¿Qué reacción producirá la aplicación del principio cuando pasamos por estos problemas?
Actitud Positiva
Perspectiva Divina
Paciencia
Discernimiento
Confianza en Dios
Contentamiento
Recompensa

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 10–14). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.