9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Santiago 4:13–17

¿Qué enseña la Biblia en cuanto a los planes para el futuro? ¿Debe un cristiano hacer planes, o debe dejar todo en las manos del Señor?
Durante más de diez años he enseñado cursos y seminarios acerca de la administración. Un aspecto importante de la administración es la planificación. En muchas ocasiones alguien se me ha acercado a preguntar cómo me defiendo bíblicamente al enseñar la necesidad de la planificación, cuando este pasaje enseña que no se debe hacer planes para mañana.
Se siente el mismo concepto cuando se habla con un hermano. Al despedirnos, acostumbramos a decir: “Nos veremos el domingo”. Muchas veces el hermano responde: “¡Si Dios quiere!”
¿Serán estos conceptos los que Jacobo quería enseñarnos al corregir el problema de los hermanos que sufrían persecución? Estudiemos esta porción para aplicar mejor la enseñanza a nuestra vida.
Jacobo les esta llamando a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en obras. Esa fe producirá paz en medio de las aflicciones (3:13–5:6).
Sin embargo, entre estos hermanos no ha habido paz. Más bien, lo que ha surgido son conflictos y pleitos. En vez de ver las pruebas desde el punto de vista de Dios y gozar la paz que El provee, han seguido el ejemplo del mundo y se han dedicado a pelear para salirse con la suya.

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce paz.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos. A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
En vez de buscar lo que Dios quiere para su bien, persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos: la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Si ellos aplican los principios específicos que él les presenta, Dios les dará paz y encontrarán la satisfacción verdadera que buscan.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno al otro. Lo más fácil, especialmente en medio de la aflicción, es criticar y juzgar a los demás. Ellos deben dejar de criticarse, Dios es él único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleítos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES
La dependencia del Señor se relaciona primero con sus planes (4:13–17). Se debe observar que el pasaje no se dirige al creyente por hacer planes. Indica que sus planes tienen dos propósitos específicos, dice: “Traficaremos y ganaremos”. Sus planes son auto-céntricos; buscan una ganancia personal. Finalmente, estos planes no toman en cuenta a Dios.
Estas tres características son las mismas que se encuentran en los planes que el mundo hace también:
1. Son auto-céntricos.
2. Buscan ganancia personal.
3. No toman en cuenta a Dios.
De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

LA INSEGURIDAD DE LA VIDA 4:13–14
Su plan para viajar a otra ciudad y ganar dinero probablemente refleja un deseo de escaparse a otro lugar donde nadie los conoce y donde pueden empezar de nuevo. Parece que han decidido “ir al otro lado”. Ahí, tal vez puedan esconderse entre la multitud de la gente y nadie se dará cuenta. Entonces, podrán ganar dinero de nuevo y así resolver su problema.
Están luchando para encontrar una salida por sus propios esfuerzos. Jacobo les recuerda la inseguridad de la vida. La vida es corta y no pueden estar seguros de lo que puede resultar mañana. En vez de confiar en sus propios planes egoístas, que fácilmente les pueden fallar, ellos deben confiar en el Señor para resolver su problema.

¡Pensemos!

Al contemplar la inseguridad de la vida, aprendemos algunas lecciones importantes para nuestra vida, especialmente en cuanto a los planes que podemos hacer. ¿Cuáles son las implicaciones de esta verdad que debemos tomar en cuenta al hacer nuestros planes para mañana? ¿Qué diferencia debe haber entre los planes de los hijos de Dios y los de los demás a la luz de esta verdad?

LA SOBERANÍA DE DIOS 4:15
Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.
Al indicarles que deben decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, el autor no está diciéndoles que repitan esta frase cada vez que hablen de sus planes para mañana. Mucha gente lo ha tomado así y lo repiten como si fueran loros, pero sin pensar en lo que dicen. Santiago no dice que hagan esto como un rito.
El quiere que ellos reconozcan la soberanía de Dios y que sometan sus planes al plan de Dios para su vida. Cuando hagan sus planes para mañana, se deben preguntar: “¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?” A lo menos si están buscando alternativas, las deben someter a la voluntad de Dios. De otra manera, la solución resultará en mayor frustración.

¡Pensemos!

Todos debemos aprender a pensar de esta manera. ¿Qué decisión tiene que tomar usted durante los próximos días? ¿Cómo puede aplicar esta verdad a la decisión que tendrá que tomar? ¿Qué diferencia se debe ver entre esta decisión y las que hacen los que son del mundo todavía?

EL PELIGRO DE LA SOBERBIA 4:16
El autor considera que su deseo y sus planes para escaparse de lo que Dios ha incluido como parte de Su plan para ellos son una manifestación egoísta. Lo trata como orgullo. Parece que lo toma así porque ellos creen que tienen una idea mejor que la de Dios para su vida. Piensan cambiar y mejorar las condiciones en las cuales Dios les ha colocado.
Por lo tanto, Jacobo les advierte del peligro del orgullo. Ellos piensan lograr más para sí mismos de lo que Dios ha logrado. El les señala que esa clase de orgullo es malo.

LA OBEDIENCIA A DIOS 4:17
Lo mejor sería reconocer la sabiduría y la soberanía de Dios, encomendarse en Sus manos y dejar que El les diera la mejor solución. Quien entiende esta verdad debe ponerla en práctica. El no hacerlo es pecado.

APLICACIÓN
De nuevo observamos que la solución a sus problemas no difiere de las soluciones que el mundo presenta. Ellos se ven en una situación difícil. Por eso, empiezan a luchar hasta no encontrar la salida. Buscan la forma de mejorar su situación y de ganar más para ellos mismos. En el proceso ni toman en cuenta a Dios, ni los buenos propósitos que Dios puede tener para su vida aun en medio del sufrimiento.
Santiago nos presenta un mejor camino. Debemos reconocer que Dios está en control. Aunque el mundo le ataque a El y nos haga sufrir, El no les ha cedido control. Su plan para Sus hijos siempre es bueno. Todas las cosas en nuestra vida nos ayudan a bien (Ro. 8:28, 31–39).
En vez de luchar por encontrar una salida, debemos someternos a Dios y a Su plan. Debemos dejar que la paciencia en medio de la aflicción produzca su obra completa en nosotros, sin tratar de escapar de ella (Stg. 1:4).
Cuando suba la presión en nuestra vida, tenemos dos alternativas distintas. Se puede luchar por encontrar una salida. Esta es la alternativa que el mundo nos ofrece. La otra alternativa es confiar en Dios y permitirle a El enseñarnos Su plan, en su tiempo. Esta es la alternativa del hombre que tiene una fe viva en Dios. ¿Cuál camino elegiremos nosotros?

¡Pensemos!

Volvamos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
Haga una lista de las aflicciones comunes que los hermanos en su propia sociedad tienen que enfrentar hoy. Elija dos o tres de estos problemas y apunte las soluciones que se emplean para tratar de resolverlos.
Después de hacer esta lista de soluciones identifique las soluciones que son iguales a las que el mundo emplea. ¿Cuáles son las soluciones distintas, las que sólo quien confía en Dios empleará?
¿En cuáles maneras debemos cambiar nuestra forma de enfrentarnos a la presión actual? ¿Qué podría hacer esta semana para mostrar que usted es un hijo de Dios y que confía en El?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 66–72). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s