8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Santiago 4:7–12

¿Cuántos ateos hay en nuestra iglesia?

Si llevaran presos a todos los cristianos en nuestro pueblo, ¿habría suficiente evidencia de que somos cristianos para condenarnos?
¿Qué hay en nuestra vida que sólo puede explicarse por la presencia del Espíritu en nosotros?
Estas preguntas nos llevan a la mera esencia del problema que estamos considerando en Santiago: ¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?
Tal vez el autor sugiere una clave para entender el problema al decir que no debemos amar al mundo (4:4–5). Los cristianos a quienes Jacobo escribe han querido identificarse con el mundo. Han querido eliminar las distinciones para que no les sigan molestando. Jacobo les advierte que al tratar de establecer la amistad con el mundo tratan de hacer alianza con quienes quieren eliminar a su Dios.
En nuestro caso también, el problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El. Así hacemos una alianza con el mundo para dejar a un lado a Dios.
Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.
En lugar de tratar de hacer paz con el mundo, Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en su vida diaria. Al producirse esta clase de fe, se observará una diferencia en su relación con los otros hermanos porque la fe viva produce paz, tanto interna, como externa, en las relaciones con los hermanos.

¡Pensemos!

Antes de considerar las soluciones al problema que Santiago sugiere, meditemos un momento en la gravedad del problema. Señale algunas de las evidencias de que somos “ateos de práctica”. ¿Cuáles de las actitudes y actividades del mundo observa usted en su propia vida, o en la de los hermanos que usted conoce?

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre las dos clases de sabiduría: La sabiduría del hombre (3:14–16) y la sabiduría de Dios (3:17–18). La sabiduría del hombre ve las cosas desde el punto de vista del hombre. Se caracteriza por dos actitudes principales: “¡Yo quiero!” y “¡Yo soy!” Estas actitudes producen las luchas.
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce la paz. Ellos deben aprovechar este recurso divino.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
A pesar de esta provisión divina, no la están aprovechando. Jacobo hace la pregunta lógica: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿De dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos?” (4:1)
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos.
A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban. En el estudio anterior, se señalaron cuatro razones por las cuales ellos no estaban satisfechos (4:1–6):
1. No le piden a Dios lo que necesitan.
2. Sus motivos están equivocados. Buscan su propia comodidad en vez de la voluntad de Dios.
3. Buscan la amistad con el mundo. Quieren encontrar la forma de mantener una buena relación con los de este mundo.
4. Piensan en sí mismos y cómo avanzar su propia causa.
En fin, en vez de buscar lo que Dios quiere para el bien suyo, ellos persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su propia situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Después de haber descrito este problema y la fuente del mismo entre los hermanos a quienes escribe, Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos. La clave es la SUMISION. Es difícil seguir peleando contra una persona que se somete de verdad a nosotros.
Así que, la solución al problema de los pleitos se encuentra en la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos.
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios.
Santiago da una lista de exhortaciones específicas que definen lo que representa la sumisión a Dios. Cada exhortación debe considerarse a la luz de la situación en la cual vivían y los pleitos que les afectaban.
* Tomar la decisión de someternos a Dios 4:7a
En vez de buscar la ganancia personal, deben someterse a Dios y buscar lo que El quiere para ellos. Se deja la actitud de “yo soy” y se sigue la de “El es todo para mí”. Ya no seguir luchando por lo suyo.
* Oponernos al diablo 4:7b
En vez de someterse al plan de Satanás para ellos, lo deben resistir. Satanás quiere que ellos dejen a un lado a Dios y que luchen para encontrar su propia salida de los problemas. Si ellos reconocen el significado de las alternativas y se definen al lado de Dios y Su voluntad para ellos, Satanás los dejará.
* Acercarnos a Dios 4:8a
En vez de seguir el camino equivocado que han seguido, ellos deben buscar a Dios. Al reconocer su necesidad de El, le desearán más que cualquier cosa. Entonces, El se acerca a ellos también. Así se restaura la comunión perdida por la codicia y las peleas.
* Purificarnos del pecado 4:8b
Ellos han fallado al no confiar en el Señor. Han quitado los ojos de El. Por lo tanto, se han identificado con los pecadores de este mundo. Se ha manifestado la codicia y la lucha entre ellos. Deben reconocer su pecado y volver a El para purificación y restauración.
* Decidirnos 4:8c
El problema del doble ánimo es el de no tomar una decisión firme y aceptar las consecuencias de tal decisión. Quisieran identificarse con Dios y Su pueblo. Sin embargo, al darse cuenta del precio elevado que cuesta, tratan de encontrar alguna manera de escaparse. Ellos no deben seguir entre las dos cosas. Tienen que definirse e identificarse con Dios y su camino. Esta decisión podría traer más sufrimiento pero solo así pueden presentarse a Dios con una conciencia limpia.
* Arrepentirnos del pecado 4:9
Deben lamentarse por causa del camino en el cual han andado. Al someterse a Dios, esa búsqueda de deleites personales debe causar tristeza.
* Humillarnos delante de Dios 4:10
El punto de vista de Jacobo es el que al saber el plan de Dios y tratar de escaparnos de él, se manifiesta el orgullo. Se declara así que yo tengo un plan superior al plan de Dios. “¿Por qué no puede Dios hacerlo a mi manera? Así saldría mucho mejor”. Deben dejar a un lado ese orgullo. Deben dejar esa actitud de “yo soy” y someterse a Dios y a Su plan para el bien verdadero de ellos.

Cuando ellos pongan en práctica estos principios, Dios les exaltará y ellos encontrarán la satisfacción que buscan.

¡Pensemos!

Las características señaladas no se encuentran en el mundo. El mundo no quiere someterse a Dios. Por lo tanto, no muestra las actitudes que acompañan tal sumisión. Tomemos un momento para evaluar nuestra propia vida. ¿Somos diferentes del mundo? ¿Se encuentran estas actitudes en nuestra vida?
Repase la lista de exhortaciones específicas. Cuando nosotros sufrimos, ¿cuáles de estas características manifestamos? ¿En cuanto a cuáles de ellas debemos trabajar para obedecer las exhortaciones de Jacobo?
¿Qué podemos hacer para que se manifiesten estas actitudes en nuestra iglesia?

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno por el otro. Lo más fácil, especialmente cuando estamos bajo presión en medio de aflicción, es criticar y juzgar a los demás.
Se critica a la gente que pertenece a dos grupos. Se critica a los que nos hacen sufrir. Al quejarse así no se da cuenta de que la fuente de todo lo que ocurra en nuestra vida es Dios. El manda estas experiencias para nuestro bien (1:2–4, 17–20).
Además de los que nos hacen sufrir, criticamos también a quienes no sufren tanto como nosotros. Ellos deben ser “menos espirituales” que nosotros. O, tal vez, están haciendo arreglos con los del mundo para que todo salga mejor.
Debemos dejar de criticarnos y juzgarnos el uno al otro. No debemos “murmurar”. La palabra empleada en este pasaje incluye el concepto de criticar o chismear. No debemos dedicarnos a tales actividades. Al hacer esto, ya no seguimos la ley del amor. Somos transgresores de la ley porque no amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. No nos toca a nosotros juzgar a los demás.
Al mundo no le gusta este principio. No quieren someterse los unos a los otros. Prefieren criticarse. Muchas veces nosotros también caemos en esta trampa. Alguien a dicho: “Acusar a los hermanos es el trabajo del diablo; dejémosle este trabajo a él”. Nosotros no debemos hacer el trabajo de Satanás.

¡Pensemos!

¿Bajo cuáles circunstancias estamos dispuestos a criticar a los demás? ¿Hemos caído en una de las dos trampas para los criticones señaladas antes? ¿Cómo reaccionamos con los demás cuando nosotros estamos sufriendo?
¿Cuáles pasos debe tomar para corregir este problema? Señale algún paso que puede tomar esta semana. Decida frente a Dios tomar el primer paso indicado.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6
Estos dos aspectos del tercer paso se estudiarán en las próximas dos lecciones.

APLICACIÓN
Volvámonos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
¿Estamos dispuestos a someternos a Dios? ¿a los demás?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 58–65). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Existencia y atributos de Dios – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 3/26

Existencia y atributos de Dios – Parte 1

En medio de los desafios de la vida, el dolor y la frustración, ¿dónde buscas alivio? Los cristianos son aquellos que pueden recurrir a Dios con confianza y gozo, no solo porque él existe, sino por lo que él es.

  1. Introducción

En la clase pasada observamos que lo que distingue a Dios del resto de los otros dioses falsos es que él habla. Él se ha revelado por gracia a través de la palabra escrita, la Biblia, y la palabra hecha carne, Jesucristo. Y esta revelación es verdadera (inerrante), fidedigna (infalible), suficiente y necesaria. No puede desviarnos. Es nuestra máxima autoridad, el árbitro principal en todos los asuntos de la fe y práctica, no la iglesia, la razón o nuestras impresiones o experiencias subjetivas.

Al comenzar esta tercera clase, hay dos preguntas que se encuentran en la base no solo del conocimiento religioso, sino también de cada forma posible de conocimiento.

1) ¿Existe un Dios? (Relacionado a esto, ¿cómo podemos saberlo?)

2) ¿Cómo es Dios? (¿Cuáles son sus atributos?)

Estas son las preguntas que comenzaremos a responder en nuestro tiempo juntos el día de hoy.

  1. La existencia de Dios 

 A. Presuposición bíblica 

[Job 11:726:1430:26Is 40:18]

Iniciamos esta mañana reflexionando acerca de la existencia de Dios. En respuesta a nuestra primera pregunta: «¿Existe un Dios?», debemos señalar desde el principio que la Biblia no pierde tiempo discutiendo acerca de la existencia de Dios. Simplemente supone que lo hace. Es una presuposición bíblica, de la misma manera que la preexistencia de la materia es un hecho para el materialista. La Biblia trata la existencia de Dios como la gravedad. Podemos negarlo, ignorarlo, o pretender que no existe, pero a nuestro propio riesgo. Toda cosmovisión comienza en alguna parte. Como discutimos en la semana 1, la cosmovisión cristiana comienza con estas dos premisas: Él está presente (existencia) y no está callado (habla).

Pero si alguien te preguntara cómo puedes saber que Dios existe, ¿qué dirías?

Si somos cristianos, podemos decir que creemos que Dios «realmente está presente» porque él se ha revelado:

  1. generalmente a todos los hombres a través de su creación y providencia;
  2. proposicionalmente en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento;
  3. personalmente en su Hijo, el Señor Jesucristo; y
  4. salvíficamente mediante la obra de su Palabra y Espíritu

La Escritura testifica esto:

«Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadera, y a Jesucristo, a quien has enviado» (Juan 17:3).

«Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos»  (1 Juan 5:20).

Así que en el primer capítulo de Romanos, Pablo nos dice que Dios ha hecho que el hecho de su existencia sea evidente a toda la humanidad: «Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó» (Ro. 1:19). En el versículo 20, dice: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles (no ocultas, no escondidas, sino claramente visibles), desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas (resultado de esta revelación), de modo que no tienen excusa». La creación clama que hay un creador.

¿Quién es el que envía la lluvia y el sol? ¿Quién es el que cubre la tierra en oscuridad y luego desata el sol de la mañana? ¿Quién es el que separa la tierra del mar? Desde el orden de las estaciones hasta las complejidades de una flor hasta las innumerables estrellas en la noche, vemos la mano de Dios como el Creador inteligente.

¿Quién ha visto el programa Planet Earth de la BBC? Ha sido un favorito en nuestro hogar por años. De una manera visualmente deslumbrante e impactante, esa producción captura poderosamente la grandeza, majestuosidad, maravillosa diversidad y notable complejidad de la creación de Dios. Sin embargo, los productores no dicen nada acerca de Dios. ¿Por qué?

Porque pese a esta revelación en la creación, Pablo sigue diciendo en Romanos que el hombre suprime voluntariamente la verdad y la intercambia por una mentira. Por ello, el hombre caído adora al mundo natural en lugar del creador.

Pero no solo está la creación. También está la conciencia. Debido a que estamos hechos a imagen de Dios (Gn. 1:26-27), algo de su carácter moral permanece en nosotros. Aunque nuestras conciencias no son una guía perfecta porque han sido corrompidas por la caída, nuestras preocupaciones por la moral, la justicia, el conocimiento, la verdad, también nos señalan a nuestro creador.

Si bien la creación y la conciencia deben ser la única razón para convencernos de que Dios existe, el hecho de que suprimimos la verdad en nuestro estado caído ha llevado a los cristianos a formular «pruebas teístas» (argumentos) para la existencia de Dios. Estas «pruebas» son simplemente intentos de demostrar que es racional creer en la existencia de Dios. Dios no es nuestro amigo imaginario y, por tanto, relegado al reino del mito y la superstición.

Menciono estas pruebas porque a menudo están incluidas en la teología sistemática, pero dado que también están cubiertas en el seminario básico «Apologética», lo dejo con solo mencionarlo. Estas pruebas no nos llevan al Dios soberano y personal de la Escritura. Pueden ayudar a demostrar que no es irracional creer en Dios, pero ninguna de estas pruebas dice mucho acerca de cómo es Dios. Ninguno de ellas te lleva al Dios de la Escritura y a la fe salvadora en Cristo.

 B. Revelación general y especial

Todo el conocimiento de Dios se basa en la revelación. Aunque no podemos conocer a Dios en toda la riqueza de su ser, él es conocido por todas las personas a través de su revelación en la creación, el teatro de su gloria. El mundo nunca está sin Dios. Al final no hay ateos; solo hay argumentos acerca de la naturaleza de Dios.

Esta distinción entre lo que se conoce acerca de Dios para todos de manera general, y lo que solo se conoce acerca de él especialmente, a menudo se conoce como la revelación «general» vs. la revelación «especial».

La revelación general es esa revelación de Dios, el conocimiento del ser y la voluntad de Dios que es dado a todas las personas en todas partes del mundo, en todo momento, a través de la experiencia ordinaria de estar vivos en el mundo de Dios [Sal. 19:12Ro. 1:19202:1415]

La revelación especial es cómo Dios se ha dado a conocer mediante actos y palabras particulares, especialmente la Palabra del Señor (=la Escritura), y el Señor de la Palabra (=Jesucristo).

¿Qué nos enseña la revelación general?

Salmo 19 y otros textos, pero escogeré solo dos. Ro 1:18-32Hechos 17:22-31. Mientras leo, ¿Qué dicen estos textos que la revelación general enseña a todo el que vive?

¿Qué revelan estos textos a toda la humanidad en general?

La Biblia dice todas estas cosas que debemos saber naturalmente, simplemente por el hecho de que todos hemos sido creados a imagen de Dios y vivimos en este mundo que él creó.

{Algunos argumentarían, como Tomás de Aquino y muchos en la tradición del catolicismo romano y la ilustración, que con la ayuda de la razón y la revelación general podemos llegar a saber quién es Dios y cómo es. Así, la teología natural es el intento de alcanzar la comprensión de Dios y su relación con el universo por medio de la reflexión natural, sin apelar a una revelación especial}.

Con todo, Pablo enfatiza en Romanos 1-2 que uno de los efectos de la caída es que hemos rechazado este conocimiento de Dios y lo hemos intercambiado por una mentira. Así, los Reformadores y hombres como Martin Lutero en The Bondage of the Will enfatizaron los efectos noéticos del pecado (nous – mente en latin). Nuestras mentes están tan pervertidas como resultado de la caída como para conocer a Dios simplemente a través de la razón aplicada a la revelación general. Aunque la conciencia y la naturaleza apuntan hacia Dios, en nuestra pecaminosidad necesitamos los lentes de la Escritura y la obra regeneradora del Espíritu para ver correctamente lo que está allí.

Una clara implicación de esto es que la revelación general hace que los seres humanos sean culpables. No podemos escapar de Dios. Fuera de nosotros, el orden creado nos grita como el vocalista principal de una banda de metal. ¿No lo ves? ¿No lo entiendes? Hay un Dios que te creó, y eres responsable ante él. Podemos cerrar nuestros ojos y cubrir nuestros oídos, pero eso no cambiará la realidad. Y dentro de nuestras propias mentes, nuestras conciencias no nos dejarán en paz.

[Recuerdo que antes de ser cristiano, amigos no cristianos me animarían a hacer esto y aquello —hacer trampa en un examen, acostarme al azar con alguien en una fiesta—, sin embargo, no podía ignorar la sensación de que algo estaba inherentemente mal con tales cosas. Y no es como si hubiese crecido en una familia religiosa o escuchado alguna vez el evangelio. La vida se convierte en un constante intento de explicarle a nuestra conciencia porque aunque sabemos lo que debemos hacer, no lo hacemos. En diferentes niveles todos rechazamos el conocimiento que Dios ha provisto de manera general, y solo esto es suficiente para condenarnos. Así que en este sentido, la revelación general es completamente autoritativa, suficiente y perspicaz (=clara), pero no es salvífica. No puede salvar por sí sola].

  1. Los atributos de Dios

Debido a que el pecado ciega y distorsiona nuestras percepciones de Dios, si debemos conocer cómo es Dios realmente, debemos ir a su revelación en la Biblia.

Pero antes, cuando piensas en describir a Dios según la Escritura, ¿cuáles son algunas de las primeras palabras que se te ocurren? (por ejemplo. amoroso, soberano, bueno). Estas palabras constituyen los atributos de Dios.

Cuando los teólogos hablan de los atributos de Dios, se refieren a aquellas cualidades que son esenciales a la naturaleza de Dios, quién es y cómo es.

La mayoría de los teólogos sistemáticos escogen clasificar a los atributos de Dios dividiéndolos en varias clases: atributos incomunicables (aquellos atributos que solo Dios posee: omnipotencia, omnisciencia, etc.) y atributos comunicables (aquellos atributos que compartimos, aunque sea de manera caída y finita, con Dios: amor, justicia, etc.).

3.1. Atributos incomunicables 

3.1.1. La independencia o autoexistencia de Dios [Aseidad]

(Ex 3.14Sal. 50:8-15; Véase también Sal. 33:11115:3Is. 40:18 ff.; Dn. 4:35Juan 5:26Ro. 11:33-36Hechos 17:25Ap. 4:11).

La existencia y el carácter de Dios están determinados solo por él y no dependen de nadie ni de ninguna otra cosa. Esto a veces se conoce como aseidad (a se = tener vida en sí mismo). Él posee todas las cosas, no tiene necesidades fuera de sí mismo. Dios no nos creó porque estaba solo y necesitaba compañía o necesitaba que lo completáramos.

En la trinidad, Dios es autoexistente, autosuficiente y autónomo. «YO SOY EL QUE SOY» (Ex 3:14). Él no necesita nada. Nosotros necesitamos horas y horas de sueño para poder mantener nuestros ojos abiertos, agua para mantenernos vivos, comida para tener energía, refugios para tener protección, doctores para nuestra salud, maestros que nos enseñen todas las cosas que no conocemos y que luego olvidamos rápidamente… Podría seguir y seguir [los dioses paganos necesitan cosas…].

¿Dios? No necesita…. ¡nada! [2 S. 7:14]. Vida, fortaleza, protección, salud, conocimiento, ¡lo tiene todo en él! … y es exactamente por ello que podemos ir a él y depender de él en todo tiempo. Él es Rey. Su palabra gobierna. Literalmente. Pero él no es la clase de rey que está limitado por déficits presupuestarios, un congreso dividido o la debilidad de la edad. Él está totalmente libre de todas esas limitaciones. Porque él no depende de nada ni de nadie, él siempre capaz de estar allí para su pueblo. Su independencia y autoexistencia debe ser un gran estimulo para nosotros.

3.1.2. La inmutabilidad de Dios

En segundo lugar, Dios es inmutable. Es decir, Dios en su naturaleza, carácter y propósitos, no cambia. Nosotros tenemos que cambiar nuestros planes todo el tiempo, ya sea por falta de previsión y conocimiento necesarios para anticipar todas las contingencias o porque no tenemos el poder y la capacidad de llevar a cabo lo que planificamos.

Pero no sucede así con Dios. Dios tiene todo el poder y el conocimiento. Inundaciones, nieve, fuego, caídas de gobierno: nada como esto frustra sus propósitos. Nada toma a Dios por sorpresa. Dios nunca tiene que recurrir al plan B o C. Él no necesita un plan de contingencia, ni una opción alternativa, ni una ruta de escape de emergencia.

Prácticamente, esto significa que siempre podemos confiar en él y confiar en su palabra. Él siempre actuará de conformidad con lo que ha prometido. Y entonces tenemos confianza en él. Vivimos como en la superficie de un océano inquieto, todo cambia y cambia sobre nosotros. Siempre estamos tratando de recuperar nuestro equilibrio en este mundo. Pero Dios… es una roca en medio de esas aguas fluctuantes. Y así, con una confianza inquebrantable, podemos apoyarnos firmemente en él.

Algunos rechazan esta enseñanza. Dirán que Dios no puede conocer nuestra decisión futura para que esas decisiones sean totalmente libres. Porque si las conoce de antemano, eso significa que necesariamente sucederán, lo que significa que la decisión no puede ser verdaderamente libre, ya que solo podríamos haber hecho lo que Dios ya conocía, y nada más (por ejemplo, lo que vamos a almorzar). Entonces dirán que Dios es un gran adivino, pero como él finalmente no lo sabe, no podemos decir que sea inmutable. Al igual que nosotros, tendrá que cambiar de opinión.

Bíblicamente, Dios tiene emociones. Él no es el motor inmóvil del pensamiento griego. Es solo que sus emociones no son como las nuestras. Nosotros somos sorprendidos, tomados por sorpresa, confundidos, heridos, lloramos. En nuestro enojo, arremetemos. Dios también puede llorar, pero no de la misma manera. Cuando él sufre, él elige hacerlo. Sus pasiones son reales, pero ellas no lo gobiernan. La ira nos gobierna, pero Dios gobierna sobre la ira. Esa es la diferencia fundamental.

[Así que cuando el Catecismo Menor de Westminster dice que Dios no tiene «partes o pasiones», no niega la capacidad de respuesta de Dios a la acción de las criaturas, sino que niega (a) que Dios está «compuesto» de varias facultades o emociones y (b) que Dios es llevado cautivo por cualquier otra cosa que no sea su propia naturaleza. El testimonio bíblico constituyente es que aunque Dios puede ser provocado, Dios no puede ser vencido por la sorpresa, la angustia, el enojo, la compasión o la oposición. Buenas noticias para aquellos que merecen la ira de Dios [Oseas 11:9].

Hay muchas cosas que podríamos decir, pero la Escritura es clara. Números 23:19: «Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no lo hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?». O 1 Samuel 15:29: «Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta».

Dios es perfectamente inmutable y, por tanto, perfectamente confiable.

3.1.3. Dios es infinito

En tercer lugar, la Biblia también enseña que Dios es infinito. Esto significa que no hay limitación a las perfecciones de Dios. Su infinitud se expresa de varias maneras, como en el espacio, en el poder y en el tiempo.

Primero, Dios es infinito en el espacio u omnipresente. Esto significa que Dios trasciende las limitaciones espaciales, no tiene tamaño y está presente en todo el espacio con todo su ser. Cuando las personas se refieren a Dios como «un gran Dios», se están refiriendo a su grandeza más que a una medida cuantitativa. El Salmo 139 transmite esto claramente cuando dice: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra».

Una consecuencia de esto es que Dios es espíritu (Jn. 4:24). Él es incorpóreo. No está hecho de materia, no tiene partes ni dimensiones.

Aunque Dios está completamente presente en todas las cosas, es distinto de todas las cosas. El panteísmo afirma que Dios menos el mundo = 0. Están perfectamente identificados. La Biblia afirma que Dios menos el mundo = Dios. Él es distinto de todo lo creado. Entonces, que Dios se mude a mi casa no significa que tenga que mudarme. Pensamos en la presencia en términos de lo físico, no es así con Dios. Entonces, cuando leemos que el Espíritu «mora» o «permanece» en un cristiano, o leemos que Dios está «en el cielo», no se refiere tanto a la ubicación como a la relación. El Espíritu mora porque está presente con nosotros de una manera salvadora. Podemos «entrar en su presencia» no porque nos hayamos acercado espacialmente a Dios, sino porque accedemos a través de Cristo a una nueva relación con Dios donde podemos llevar todo ante el trono de su gracia. Entonces el infierno no es la ausencia de Dios, sino la ausencia de Dios de una manera salvadora. El infierno es la presencia de Dios en la plenitud de su ira.

Hablando en términos prácticos, la omnipresencia de Dios significa que siempre podemos estar seguros de la atención indivisa de Dios. No necesitamos hacer cola, hacer una cita o realizar una peregrinación religiosa. ¡Estamos en su presencia! Pero también es una advertencia. No tenemos lugar para escondernos. No hay un rincón del universo donde Dios no esté. Él lo ve todo. Jean Paul Sartre llama a Dios el «voyeur cósmico» porque odia la idea de que Dios está en todas partes. Esto significa que somos responsables. «Las escondidas» no es un juego que podamos jugar con Dios en nuestros pecados. No deberíamos engañarnos a nosotros mismos. Entonces, si estás tratando de esconderte, solo sal y confiésalo. No estás engañando a Dios. Reconcíliate con él.

Pero Dios no solo es omnipresente, también es infinito en poder u omnipotente. Dios puede hacer todo lo que decida hacer. Jesús nos dice en Mateo 19:26«para Dios todo es posible». Jeremías en Jer. 32:17 declara que no hay nada demasiado difícil para el Señor Soberano. ¿Entendiste? Nada es demasiado difícil para Dios.

¿Significa esto que Dios puede hacer todo? Pregunta clásica de primer año universitario: «¿Puede Dios hacer una roca tan grande que no pueda moverla?». Estás atrapado. Pero esa pregunta presenta un falso dilema basado en una suposición falsa, que Dios puede hacer cualquier cosa. Es mejor decir: «Dios puede hacer todo» al decir que «Dios puede hacer todo lo que quiera y sea consecuente con su carácter». Por ejemplo, según Hebreos, Dios no puede mentir (Hebreos 6:18). En 2 Timoteo 2:13, encontramos que Dios no puede negarse a sí mismo. Dios no puede dejar de ser Dios o actuar de una manera inconsistente con cualquiera de sus otros atributos.

Esto también es un gran estímulo. Un dios que puede sentir, pero no ayudar es de poca utilidad. Es un consuelo en nuestra persecución. «Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?» (Sal. 27:1) Es un consuelo en nuestras oraciones. «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…» (Efesios 3:20). Nos da confianza en el futuro. «Y a Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén» (Judas 24-25). Entonces, si Dios no responde nuestras oraciones o responde de una manera particular, confiamos en su sabiduría, la cual estudiaremos la próxima semana.

Pero Dios también es infinito en el tiempo, eterno. El Salmo 90:2 dice: «Antes que naciesen los montes  y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». En Apocalipsis, el Señor Dios dice: «Yo soy el Alfa y la Omega… el que es y que era y que ha de venir». Esto no significa que Dios está en todas partes en el tiempo, sino que trasciende las limitaciones del tiempo. Él no tiene principio ni fin. Algunos han comparado el tiempo con un largo desfile. Estamos en el desfile, marchando solos, experimentando solo una sección de él. Mientras que Dios se encuentra en la cima de una montaña, lo ve todo a la vez. No lo está pasando por alto, por así decirlo.

Prácticamente, esto significa que Dios siempre estará ahí para nosotros. No será ese amigo que se aleja, o peor aún, muere sobre nosotros. Él siempre fue y será, y por eso siempre está ahí para nosotros. Podemos hacer todos nuestros planes en torno a él, confiar en él, saber que él estará allí, porque él es eterno.

Hermano, Dios no es como nosotros. Él es majestuoso, glorioso. Perfectamente autosuficiente, con planes perfectos, potencia perfecta, cubriendo todo, todo el tiempo. Antes de irte, hazte esta única pregunta. A la luz de todo esto, ¿por qué te sentirías tentado a poner tu amor, seguridad, bienestar en cualquier otra persona?

ORACIÓN

«¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!

¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

Porque ¿quién entendió la mente del Señor?

¿O quién fue su consejero?

¿O quién le dijo a él primero, para que le fuese recompensado?

Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.

A él sea la gloria por los siglos. Amén».

– Romanos 11:33-36

https://es.9marks.org/clases-esenciales-teologia-sistematica/

Mi alegría es tan efímera ¿Cómo puedo hacer que dure?

Soldados de Jesucristo

Mi alegría es tan efímera ¿Cómo puedo hacer que dure?

John Piper Responde

Episodio 38

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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La virtud cristiana del amor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La virtud cristiana del amor

R.C. Sproul

¿Cuántas personas conoces que hayan llegado al salón de la fama en música, arte, literatura, o deportes, debido a su amor? Elevamos a la gente al estatus de héroes debido a sus dones, sus talentos, y su poder, pero no debido a su amor. A pesar de esto, desde la perspectiva de Dios, el amor es la mayor de todas las virtudes. Pero, ¿qué es el amor?

Se dice que el amor hace que el mundo gire, y el amor romántico ciertamente hace que la cultura gire en términos de publicidad y entretenimiento. Nunca nos cansamos las de historias románticas. Pero no nos referimos al amor romántico cuando hablamos de la virtud cristiana del amor. Estamos hablando de una dimensión mucho más profunda del amor, una virtud tan suprema que debe distinguir a los cristianos de todas las demás personas. Es más, el amor es tan importante en las enseñanzas bíblicas que Juan nos dice: “Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).

1 Corintios 13 mide las profundidades de lo que significa realmente el amor. Es una vara de medir con la que podemos examinarnos cuidadosamente para ver si este amor habita en nuestros corazones y se hace manifiesto en nuestras vidas.

Cualquier otra cosa que digamos sobre la virtud cristiana del amor, debemos tener en claro que el amor que Dios ordena es un amor que imita el suyo. El amor de Dios es absolutamente perfecto. Y somos llamados a reflejar ese amor como un espejo, a ser perfectos como Él es perfecto (Mt. 5:48). Ahora, por supuesto, ninguno de nosotros ama de manera perfecta, y es por esto que debemos estar cubiertos con la justicia perfecta de Cristo por medio de la fe únicamente en Él. No obstante, es importante regresar a la Escritura para descubrir cómo el amor debe lucir, pues nos satisfacemos fácilmente con un entendimiento sentimental, sensiblero, romántico, o superficial del amor.

1 Corintios 13 mide las profundidades de lo que significa realmente el amor. Es una vara de medir con la que podemos examinarnos cuidadosamente para ver si este amor habita en nuestros corazones y se hace manifiesto en nuestras vidas. Por eso me sorprende que 1 Corintios 13 sea uno de los pasajes más populares en toda la Biblia, en lugar de ser uno de los más despreciados. No puedo pensar en ningún capítulo en la Escritura que revele tan rápido nuestro pecado. Su popularidad quizá se debe a que es uno de los capítulos menos comprendidos y menos aplicados de la Biblia. En cierta manera somos ambivalentes a él. Nos atrae la grandeza de su tema y la elocuencia de su lenguaje, a pesar de que al mismo tiempo somos rechazados por este capítulo porque revela nuestras faltas. Queremos guardar cierta distancia del mismo porque nos muestra tan claramente nuestra falta de amor real.

Este capítulo es parte de una amonestación apostólica a los cristianos que se encontraban separados por las contiendas de la iglesia. Se estaban comportando de manera inmadura y carnal, y en el corazón de esa profana conducta estaban ciertos talentos, habilidades, y dones, que se manifestaban en ellos sin que hubiera amor en sus vidas. En los versos de apertura, Pablo habla del amor como el sine qua non de la virtud cristiana (1 Cor. 13:1-3). Está hablando en hipérbole, exagerando intencionalmente las cosas para establecer su punto. Inicia comparando el amor con el don de lenguas. Pablo dice: “No me importa si hablas cincuenta idiomas, o si tienes el don de milagrosamente hablar en idiomas extranjeros. No me importa si Dios te ha dotado con la habilidad de hablar el lenguaje de las potestades celestiales. Si no tienes amor, la elocuencia de tu discurso se convierte en ruido. Se convierte en disonancia, un estruendo irritante y molesto”. Él dice que si hablamos en lenguas de hombres o de ángeles pero no tenemos amor, nos convertimos en un metal resonante o en un címbalo que retiñe… puro ruido. Toda la hermosura del discurso se pierde cuando el amor está ausente.

Pablo luego compara el amor con los dones de profecía y entendimiento, dotaciones milagrosas que Dios daba a las personas durante la era apostólica. Estos formidables dones no se comparaban con el amor. El apóstol dice que puedes tener talentos milagrosos, puedes recibir poder de Dios el Espíritu Santo, pero debe ser para usarlos en el contexto de la gracia del amor. Y sin ese amor, el uso de poder divino es una parodia. Jesús tuvo que advertir incluso a sus discípulos sobre el peligro de usar un don dado por Dios sin amor. Jesús empoderó a sus discípulos para participar en su ministerio de exorcismo, y ellos fueron en su misión y regresaron con la frente en alto. Estaban tan emocionados ante la efectividad de su ministerio que se regocijaban en el poder que Cristo les había dado. Pero ¿qué dijo Jesús? No se regocijen por tener poder sobre Satanás, sino regocíjense de que sus nombres estén escritos en el cielo (Lc. 10:1-20). Los discípulos se centraron en el poder, en lugar de en la gracia que se encontraba detrás de ese poder. Estaban intoxicados por el regalo, y se estaban olvidando de aquel que lo dio.

La conclusión es que los dones de Dios pueden ser usados sin amor. Cuando eso sucede, su valor es destruido. La esencia del amor, nos dice 1 Corintios 13, es buscar el bien de los demás. Una persona que refleja el amor de Dios se da por otros, en lugar de ejercer su poder para su propio beneficio. Pero somos personas que estamos más interesadas en el poder; en hacer en lugar de ser. Nos preocupamos más por tomar el poder sobrenatural que Dios puede dar, que en el amor sobrenatural derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Rom. 5:5). Nuestras prioridades están fuera de lugar. Gracias sean dadas a Dios que su amor por nosotros es mayor que nuestro amor por Él. Que Él nos fortalezca para buscar su amor sobre todas las cosas, un amor que refleje su amor por nosotros en Cristo (Rom. 5:8).

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

 

A20 – Enseña con tu vida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A20 – Enseña con tu vida

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Ensena-con-tu-vida/

Carmen Espaillat: ¿No te sientes capacitada para enseñar a otros? Nancy Leigh DeMoss comprende el sentir que tienen muchas mujeres en cuanto a esto.

Nancy Leigh DeMoss : He desperdiciado una gran parte de mi vida. He tomado muchas decisiones incorrectas. He fracasado en muchos aspectos. Estoy segura que mientras vas entrando en años mayor es el catálogo de fracasos que Satanás puede sacarte en cara, y decirte: “no hay nada que puedas ofrecer”.

Enseña de tus fracasos. Enseña de lo que Dios te mostró cuando echaste algo a perder, cuando no confiaste en Él; enseña lo que aprendiste a través de eso, sobre dónde te encontró Dios, de las adicciones que tenías; enseña sobre las maneras como fracasaste. Enseña con tu vida, y ayuda a aquellos que vienen detrás de ti para que sean protegidos y guardados en sus pasos. Mi vida ha sido muy enriquecida debido a algunas personas mayores que han invertido en mi vida.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy al continuar con la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 escucharás buenas noticias para las personas imperfectas.

Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Pat Moore era una diseñadora industrial que diseñaba productos que eran usados por la gente para diferentes aplicaciones. Un día a la edad de 26 años, se dio cuenta que —debido a una variedad de razones— muchos de los productos que se usaban en nuestra cultura no eran adecuados o no funcionaban bien para los ancianos. Así que a la edad de 26 años, Pat Moore se propuso descubrir cómo era la vida realmente para los ancianos e hizo un experimento fascinante.

En el transcurso de tres años, ella viajó a través de los Estados Unidos y Canadá, visitando 116 ciudades, disfrazada de una indefensa anciana de 85 años. Ella usó maquillaje profesional; una peluca canosa; unos lentes especiales que le causaban una visión borrosa. Hizo muchas cosas. Usó un aparato ortopédico especial que hacía que su cuerpo se moviera más despacio, y que la hacía sentir y actuar y conducirse como una anciana. Ella quería ver qué tipo de respuesta y qué reacciones provocaría en las personas. Yo he visto fotos de ella en ese disfraz, y no creerías que esta sea una mujer de 26 años.

En 1984, después de transcurridos los tres años de este experimento, ella escribió un libro llamado “Disfrazada” (“Disguised”). Es un relato de primera mano de lo que ella experimentó durante esos años. Habla acerca de cómo los ancianos, como regla general, la trataban con cariño, pero como las personas jóvenes a menudo eran ásperos con ella. En un momento dado, fue asaltada por un grupo de niños de 13 años. Fue golpeada tan severamente que sufrió lesiones serias y permanentes en su espalda. Ella usa el término “rechazo social” para describir cómo la trataban los más jóvenes.

La actitud de la Escritura hacia los ancianos nunca pudiera ser caracterizada como “rechazo social”. Nada pudiera estar más lejos de como Dios ve a los ancianos. Contrariamente al “rechazo social,” en Tito capítulo 2, vamos a ver que los ancianos, los creyentes ancianos, juegan un papel vital en la iglesia y en el progreso del reino de Dios.

Déjame tomar un momento para restablecer donde estamos. Espero que a través de esta serie, que continuará por un buen número de semanas, estés leyendo junto con nosotras el libro de Tito. Espero que estés tomando tiempo cada día por 30 días (lanzamos un reto de 30 días para leer el libro) para meditar en él, para dejar que Dios te hable por medio de él. Eso es importante para que al estudiar estos pocos versos de Tito 2 en los que nos vamos a enfocar, tengas mejor sentido de cómo encajan y cómo se relacionan al resto del libro.

Vimos que en el capítulo 1, el apóstol Pablo se dirige a los líderes espirituales—a los ancianos o supervisores. Estos líderes deben vivir vidas piadosas; eso es lo que los califica. No pueden ser líderes espirituales en la iglesia —o no deben serlo— si sus vidas y sus familias no son ejemplares. Su función y su responsabilidad es enseñar sana doctrina y corregir a aquellos que no la enseñan, para que el rebaño sea protegido de lo que no es sana doctrina (ver versículos 5-9).

Luego en el capítulo 2 llegamos a un énfasis para los miembros de la iglesia, para los seguidores, para aquellos que no necesariamente son líderes. Vemos que deben vivir sus vidas de una manera que sea consistente con la sana doctrina. Vemos la influencia y el impacto que nuestras vidas tienen en los demás. Ya sea que seamos hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, independientemente de la posición o la época de la vida, debemos vivir de acuerdo con la sana doctrina. Nuestras vidas deben tener influencia sobre los demás—de hecho tiene influencia, sea para bien o para mal.

Pablo dice en el capítulo 2, versículo 1, “pero en cuanto a ti, Tito, enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”. Nuevamente, eso quiere decir no solo la sana doctrina por sí sola, sino como ésta se aplica a la vida. Es la Palabra de Dios la que produce vidas agradables al Señor.

Luego él sigue en el versículo 2, él dice a los ancianos—esto es lo que va de acuerdo con la sana doctrina, esta es la aplicación de la sana doctrina, así es como luce cuando la encarnas: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

Luego, así es como luce la sana doctrina en el caso de las ancianas, versículo 3, “asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes”.

Así es como luce la sana doctrina para las mujeres jóvenes: “[enseña a] las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Versículo 6, “Asimismo, exhorta a los jóvenes que sean prudentes”. Así es como se manifiesta la sana doctrina en los hombres jóvenes. Luego él sigue hablando a aquellos que son esclavos o sirvientes y continúa en el siguiente texto.

Déjame detenerme aquí porque este es el párrafo en el que nos queremos enfocar durante esta serie. Nota que antes que todo Pablo da dirección distintiva a los hombres y mujeres, y es diferente para cada uno. Pienso que es porque los hombres y mujeres tienen tentaciones diferentes, tendencias diferentes, inclinaciones diferentes en cuanto a cómo caemos en pecado.

Todos necesitamos sana doctrina, pero la forma como esta se encarna en nuestras vidas y las cosas que deben ser enfatizadas pudieran diferir. Él hace distinciones entre jóvenes y ancianos, porque en las diversas épocas de la vida hay diferentes tentaciones, diferentes maneras en las que tenemos que ser recordados sobre la necesidad de aplicar sana doctrina. Hay personas en diversos estados socio-económicos, personas con diferentes papeles y responsabilidades, líderes y seguidores. Pablo hace distinciones entre esas categorías de personas porque la forma en que vivimos la sana doctrina tiene implicaciones prácticas para cada una de esas categorías.

Observa también que, en este párrafo que acabamos de leer, no hay excepciones. Casi todos caen en una de estas categorías. O eres un hombre o eres mujer; o eres joven o anciano. Ahora bien, debería estar muy claro si eres un hombre o una mujer, lo que quizás no esté muy claro es si eres joven o eres mayor, pero esto nos cubre a todos. Él incluye a los líderes e incluye a los seguidores. Él está diciendo que la doctrina aplica a todos.

No solo los ministros están supuestos a conocer la doctrina y vivir la doctrina. Alguna clase de cristiano maduro que se supone que conozca y viva la doctrina. Él está diciendo que cada persona en cada época y categoría de la vida tiene implicaciones que necesitan seguir en relación a la doctrina.

Observa que él comienza con los ancianos, luego pasa a las ancianas. Comienza con las ancianos primero, y es lo que vamos a hacer en esta serie. Luego pasa a las mujeres jóvenes y luego a los hombres jóvenes. Queremos tomarlo en el mismo orden. Hoy solo quiero introducir el concepto de los creyentes mayores, de los ancianos. Vamos a revisar los pasajes dirigidos a los hombres y a las mujeres, porque hay aplicaciones para todas nosotras como mujeres.

Primero solo quiero concentrarme en este asunto sobre la participación de los ancianos en la iglesia. La iglesia necesita y debe tener personas jóvenes y ancianas. Resulta triste para mí ver hoy ciertas iglesias o grupos cristianos haciéndose tan homogéneos que solo acomodan a un grupo de personas. Escuchas acerca de iglesias que están tratando de alcanzar a esta o aquella generación, o a un grupo particular de personas.

Recientemente estuve en una iglesia; era una iglesia pequeña que consistía, casi exclusivamente, de personas mayores. Pensé, “Esta iglesia se está perdiendo de lo que la gente joven podría traer a la vida de esa congregación”. Pero luego hay algunas iglesias hoy que atraen casi exclusivamente a personas de veintitantos, o treinta y tantos, o familias jóvenes, o profesionales jóvenes, o jóvenes solteros. Tienes estos grupos que quizás se disfruten entre ellos, o tengan mucho en común unos con otros, pero no tienen el beneficio de la sabiduría y la gracia o la oportunidad de tener mentores ancianos.

Antes de hablar sobre mujeres u hombres ancianos creyentes, primero vamos a definir ¿quién es un anciano? Todo el mundo está esperando a que yo conteste esa pregunta. Algunos dicen que la ancianidad es siempre 15 años más de la edad que tienes. Cuanto más envejezco, más me convenzo de que eso es verdad. Los comentaristas generalmente están de acuerdo que cuando se menciona a las ancianas en las Escrituras se está refiriendo a personas que ya han pasado sus años de crianza de niños, y están aproximadamente entre los 50 a 60 años de edad o más. Hablaremos más de eso cuando toquemos específicamente en el versículo de las mujeres ancianas.

Recibí un correo electrónico de una amiga hace un tiempo. Estábamos intercambiando pensamientos acerca de esto de la vejez, y ella dijo algo que pienso que muchas mujeres sienten. Ella dijo, “La idea de envejecer me espanta y me horroriza”. Ahora bien, esta era una mujer en sus 40. Pienso que así es como muchas mujeres se sienten. La idea de envejecer es una cosa espantosa y horrorosa, quizás para algunas.

Mientras estaba estudiando este pasaje la semana pasada, dos personas diferentes me mandaron artículos por correo electrónico. Fue interesante ver que las dos señalaron la fijación de nuestra cultura de lucir y mantenerse joven. El primero era una entrevista de AOL con una mujer llamada Anne Kreamer, que tiene 51 años de edad, y ella ha escrito un libro llamado “Going Gray” (“Dejándome las canas”).

Señalaba que 65% de las mujeres sobre la edad de 40 años se tiñen el cabello. En esta entrevista le preguntaron a Anne Kreamer: “Tú decidiste cambiar de un tinte castaño a gris natural. ¿Por qué hiciste eso?” Su respuesta fue,

“Hace dos años, a la edad de 49, me vi en una foto, y pensé, “¿A quién estoy engañando? No se veía real.” Así que después de 24 años de teñirme el cabello cada tres semanas, decidí averiguar mi verdadero color y liberarme de ese yugo.

Estoy agradecida de decir que yo me liberé de esa esclavitud a mediados de mis 30s. Alrededor de ese tiempo decidí, “¿sabes qué?, yo me gané estas canas.” Pero ese es un asunto crítico para muchas mujeres hoy. No quiero decir que el teñirse o dejar de teñirse es un asunto de espiritualidad. Solo estoy diciendo que somos una cultura que le preocupa mucho el mantenerse luciendo joven.

Una hora después alguien me envió otro artículo de The New York Times de la sección de Moda y Estilo. Se titulaba, “¿Es el trabajo de la mamá realmente necesario?” Hablaba acerca de lo que los cirujanos plásticos llaman el “cambio radical de mamá”. Este articulo era acerca de varios procedimientos y cirugías diseñadas para “renovar el cuerpo después de un embarazo”. Ciertamente, no importa cuántas cirugías te hagas, de todas formas vas a envejecer, pero esto muestra que nuestra cultura tiene una fijación de mantenerse luciendo joven.

Al llegar a Tito capítulo 2, donde nos pasaremos las próximas semanas, vemos el valor que tienen los creyentes ancianos y el hecho de que son cruciales para la vida de la iglesia. También vemos un respeto para las mujeres maduras, por su experiencia , por la experiencia que viene con la edad—lo contrario a nuestra manera de pensar de hoy donde idolatramos la juventud. Tendemos a servir a la juventud y a pasar por alto a los ancianos.

Ahora bien, el apóstol Pablo no solo enfatiza la importancia y el valor que las personas mayores traen a la vida de la iglesia, sino que también habla acerca de lo que es importante para los ancianos, acerca de cuáles deben ser sus prioridades, de cuál debe ser su enfoque. Así que, antes de adentrarnos en los detalles y las características específicas y las cualidades que deben ser verdaderas en las mujeres ancianas, solo quiero decirles unas palabras a aquellos que están en la etapa de la ancianidad en su vida y luego unas cuantas palabras a aquellos que son jóvenes.

Antes que todo, unas cuantas palabras a los mayores, y tú puedes decidir si tú estás en ese grupo—todos estamos envejeciendo, así que en un sentido esto podría aplicar a todas nosotras. Primero está la madurez cronológica—esto es envejecer, cumplir años, ir avanzando en años—la madurez cronológica debe estar acompañada con crecimiento espiritual y madurez. A medida que envejeces en edad, debes estar madurando espiritualmente, madurando a la semejanza de Cristo. Me encanta ese versículo, Proverbios capítulo 4, versículo 18, y a menudo pongo esto en tarjetas de cumpleaños o en saludos a cumpleañeros. Dice, “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día”.

Cuando estas llegando a tus 50, 60, 70, no tiendes a ver tu vida como cada vez más brillante y más plena. Tendemos a pensar que estamos yendo cuesta abajo—así es como la gente habla sobre el envejecimiento hoy en día. La perspectiva de Dios consiste en que si eres una persona justa, si eres una creyente, tu vida es como la luz de la aurora—comienza como un rayito de luz, y luego a medida que transcurre el día y se acerca más y más al mediodía, el sol se pone más y más alto en el cielo, hasta que justo al mediodía la luz está en su máximo esplendor.

Espiritualmente hablando, así es como debe verse el envejecimiento. Nunca debe haber un tiempo en tu vida —sin importar la edad que tengas— cuando pares de florecer, de crecer, y de ser fructífera; nunca. Nunca llegará el momento de jubilarte espiritualmente; nunca llegará el momento donde te tengas que echar a un lado.

Una vez más, aquí está otro pasaje que me encanta, Salmos capítulo 92 versículos 12-15.

El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, [imagen de vitalidad] para anunciar cuan recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.

Esa es una descripción de personas ancianas piadosas. Están floreciendo. Están creciendo. Están llenos de vitalidad espiritual . Sus cuerpos físicos pueden estar disminuyendo, es parte de la maldición de la caída. Pero su hombre interior si está siendo renovado día a día. Están creciendo; están floreciendo, y nunca dejan de dar fruto. Ellos nunca paran de proclamar a otros la bondad y las maravillas de Cristo y de Su Evangelio.

Miro hacia allá y veo a mi amiga Peg Campbell. Los padres de Peg, Al y Margaret, son una imagen de este pasaje—una pareja anciana piadosa, ahora en sus 80, que son espiritualmente vibrantes. Ahora bien, todavía no han llegado, y ellos serán los primeros en decirte eso. Eso no pasa hasta que veamos a Jesús cara a cara. Pero yo he observado a esta pareja a través de los años, y algunos de ustedes han escuchado a Al Sanders, es la voz en el programa radial de Joni Eareckson Tada. Los Sanders han estado en la radio cristiana por muchos años, pero qué increíble desafío y qué bendición ha sido ver a parejas como Al y Margaret creciendo en gracia, cada vez más llenos y brillantes y amando al Señor y amando a la gente y viviendo la sana doctrina, como octogenarios—así es como debe ser.

Y ahora me dirijo a las personas ancianas: déjame decirte que tú debes ser modelo. Debes ser ejemplo. Tu carácter, tu estilo de vida debe ser digno de respeto. Debes tener una vida que los demás puedan señalar y decir, “así es como quiero ser cuando tenga tu edad,” una vida que es digna de imitar; una vida que es digna de seguir. Porque tú sigues a Cristo, debes ser un modelo para otros.

Pero hay algo más—también debes ser un mentor—no solo un modelo, sino también un mentor. Necesitas estar enseñando de tus propias experiencias para proveer aliento y exhortación y desafío a aquellos que son más jóvenes que tú.

Ahora, tú dirás, “He desperdiciado mucho de mi vida. He tomado muchas decisiones incorrectas. He fracasado en muchos aspectos”. Estoy segura que mientras vas entrando en años mayor es el catálogo de fracasos que Satanás puede sacarte en cara, y decirte: “No hay nada que puedas ofrecer”.

Enseña de tus fracasos. Enseña sobre lo que Dios te mostró cuando echaste todo a perder, cuando no confiaste en Él; enseña lo que aprendiste a través de eso, donde te encontró Dios, sobre de las adicciones que tenías, acerca de las maneras en que fracasaste. Enseña con tu vida, y ayuda a aquellos que vienen detrás de ti para que sean protegidos y guardados en sus pasos. Mientras avanzo en años siento que mi vida es mucho más rica hoy gracias a las personas mayores que invirtieron en mi vida y modelaron para mí y fueron mis mentores en los caminos de Dios.

Quiero retar a las personas mayores a estar dispuestas a tomar iniciativa y acercarse a las personas jóvenes en la comunidad de la fe. Una de las cosas que escuché sobre de las ancianas, acerca de mujeres mayores en la iglesia, escuché decir, “simplemente no quieren ser mentores”. Luego, claro, escucho también algunas de las personas mayores decir que los jóvenes simplemente no quieren tener un mentor.

¿Sabes qué? Ya seas joven o anciana, toma la iniciativa. Acércate. Si eres anciana, busca a una mujer joven. No tienes que tener un doctorado en teología. No tienes que haber ido al seminario. No tienes que ser una gran maestra de la Biblia. Solo abre tu vida y abre la Palabra de Dios, y camina al lado de algunas de estas mujeres jóvenes y disponte a compartir de tu vida.

Finalmente solo una breve palabra a aquellas que son jóvenes: Job 12:12 dice, “En los ancianos está la sabiduría, y en largura de días el entendimiento”. Puedes ser joven y sabio, pero hay algunos aspectos de sabiduría y entendimiento que solo puedes obtener con la experiencia de la vida. Acuérdate de eso, y luego recuerda que Dios se preocupa sobre cómo tratamos a los creyentes mayores. Deben ser tratados con honor y respeto.

Levítico 19:32 dice, “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; Yo soy el Señor”. La manera como tratas a los ancianos es una evidencia de la manera como tú tratas al Señor.

Ahora eso no quiere decir que nunca van a cometer un error, pero el apóstol Pablo enseñó a los pastores Timoteo y Tito, que si esos ancianos estaban en el error, cuando apelaran a ellos, debían hacerlo de manera humilde y con respeto. No es que no puedes retar su estilo de vida y las elecciones que una persona mayor haga, pero Pablo dice a Timoteo en 1 Timoteo 5, “No reprendas con dureza al anciano, sino, más bien, exhórtalo como a padre; a los más jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres; a las más jóvenes como a hermanas, con toda pureza” (versículo 1).

Luego a las mujeres jóvenes—y todas somos más jóvenes para alguien y todas somos mayores para alguien. Mujeres jóvenes, sean enseñables; humildes. Valora la experiencia de la vida de las mujeres mayores a tu alrededor. Solicita su opinión. Recibe instrucción y corrección con humildad. Haz preguntas. Escucha.

Una vez más, yo he aprendido tanto al buscar a personas mayores. Fui y me senté no hace mucho tiempo con mi querido amigo pastor de mucho tiempo, Ray Ortlund y su esposa Anne, Ray ya está en la presencia del Señor (son buenos amigos de Al y Margaret Sanders los que acabo de mencionar, otra pareja en sus 80s).

Les pedí consejo. Les pedí su opinión. Estoy tan contenta de haberlo hecho, porque en cuestión de meses Ray se fue con el Señor, y no tuve otra oportunidad. Pero ellos se derramaron sobre mi vida en ese almuerzo. Hubo algunas lágrimas. Hubo sabiduría compartida. Todavía estoy viviendo del rejuvenecimiento y aliento y gracia que recibí de esa pareja anciana mientras nos sentamos a almorzar juntos.

Haz preguntas. Escucha. Aprende. Aprende de sus vidas. Aprende al observar. Aprende al escuchar lo que tienen que decir. Si tú quieres ser el tipo de anciana que trae gloria a Dios, entonces aprende de las vidas de ancianas quienes ya han caminado por allí antes que tú.

Carmen: Si no estás aprendiendo de las ancianas, te estás perdiendo recursos incalculables. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando esto y estará de regreso para orar.

Todos tenemos debilidades y defectos en nuestro carácter. Si no le permites a Dios tratar con esas debilidades, se harán más pronunciadas mientras más avanzas en edad. Descubre por qué cuando Nancy continúe en Tito 2 en el siguiente programa.

Ahora ella está de regreso para orar.

Nancy : Gracias, Señor, por el ejemplo sabio y piadoso de algunos de los ancianos que has puesto en mi vida. Te pido que en esta época de mi vida Tú me estés haciendo el tipo de mujer que será modelo y mentora, que tiene una vida digna de imitar para aquellos que vienen detrás. Padre, enséñanos dentro de la iglesia, a ancianos y jóvenes, a glorificarte a Ti en nuestras relaciones y enséñanos cómo crecemos y aprendemos a través de cada vida y a alentarnos unos a otros en nuestra fe como Tú nos has instruido que debemos hacer. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Al volver de Jerusalén

Viernes 24 Julio
Sabéis cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes… porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén.
Al volver de Jerusalén

El escritor Pierre Loti (1850-1923) decía ser incrédulo. No obstante, había ido a Israel a buscar huellas de Jesús. Estas son algunas frases extraídas de su libro «Jerusalén», escrito después de su viaje.

«Cristo decía cosas maravillosas. Hablaba de perdón, de misericordia y de amor. Los eruditos que en nuestros días han tratado de explicar humanamente su misión, no lo han logrado.

Quienes adoran sin comprender han escogido la buena parte. Y hacer como ellos quizá no sería del todo imposible a espíritus más lúcidos, pero también más complicados como los nuestros».

Loti confiesa haber vuelto con «la imaginación decepcionada, el corazón cerrado, aunque también lleno de deseos insatisfechos, y de angustia ante el más allá».

Aparentemente, él no escogió “la buena parte” (Lucas 10:42) ofrecida a los que con sencillez y rectitud se sienten pequeños ante el maravilloso mensaje de Cristo y son conscientes de ser pecadores frente a Dios. Aceptar humildemente el perdón que Jesús ofrece mediante su obra en la cruz está al alcance de todos, del que tiene dificultad para razonar como del sabio más grande. El alma humana que no se entregue a Jesús siempre estará llena de angustia frente al más allá. Jesús cumplió todo y nos dice: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1). Sí, en él hay perdón, pues hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20).