Me preocupo…

Martes 30 Junio
(Jesús dijo a Marta:) Afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria.
Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Me preocupo…

¡Todo me inquieta! Mi salud, mi situación profesional, mi familia… Mis cercanos me preocupan. Los veo hundirse en situaciones insostenibles, y eso me enferma. Me siento responsable de su felicidad. Las circunstancias que atraviesan y las mías son el centro de mis preocupaciones: con tal que tenga lo necesario para vivir, que mi hija no se enferme… y luego, aunque todo transcurra como lo espero, aun encuentro algo en lo que no había pensado y que arruina mi dicha…

La preocupación es un veneno del cual no puedo deshacerme. Se ha vuelto una verdadera obsesión en mí.

De hecho, sé muy bien que Dios me ve. Y más aún, sus ojos están siempre sobre mí, porque desea ayudarme y tener una relación verdadera y sincera conmigo. A pesar de esto, yo no pienso más que en mis preocupaciones…

¿Continuaré con esta obsesión? Dios me llama a confiar en él, a entregarme totalmente a él, ¿dudaré en hacerlo? Pedro, el discípulo de Jesús, tenía razón cuando dijo: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Puedo descansar en mi Dios, confiar en él; él me ama, se ocupa de mí; vela sobre los míos. Puedo contarle mis preocupaciones. Él las llevará en mi lugar. Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mateo 6:26).

Amor indescriptible

Lunes 29 Junio
Dios es amor.
(Jesús dijo:) El Padre mismo os ama.
Amor indescriptible

«Cuando mi esposa decidió elegir otra vida, me encontré solo en nuestro apartamento. Después de algunas semanas no pude pagar más el alquiler y, lleno de deudas, tuve que vivir en mi carro (coche). La depresión y la angustia me invadieron. Hasta pensé poner fin a mis días. Un amigo cristiano me aconsejó hablar con Dios para pedirle su ayuda. Y lo hice sinceramente, por primera vez, esa misma noche. Oré a Dios con confianza, y entonces sentí como unos brazos que me rodeaban. Lleno de una paz indescriptible, me dormí en el aparcamiento ¡sobre el volante de mi auto! Desde que mi corazón fue marcado por su amor, Jesús produjo una verdadera y completa restauración en mi vida. Por eso hoy deseo compartir este mensaje de amor que tanto me conmovió».

Jerry

Para realizar este trabajo en el alma, Dios solo nos pide que confiemos plenamente en su amor. Al mismo tiempo nos dice cuánto nos amó él, el Dios Santo. Por una parte nos muestra hasta qué punto somos pecadores, y por la otra nos revela la prueba de su amor hacia nosotros: “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8), para quitar los pecados que nos separaban del Dios santo. Aceptarlo con fe nos conduce a realizar lo que dijo el apóstol: “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

Admiración ante la creación

Domingo 28 Junio
¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.
He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.
Alabaré al Señor en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
Admiración ante la creación

sus 85 años, el académico Jean d’Ormesson dijo: «Siempre he sentido un asombro por vivir. Ya de pequeño me detenía un momento en el juego y me preguntaba qué hacía allí. Hace unos 5 años, un día de verano estaba bañándome en el Mediterráneo cuando de repente, al salir del agua, fui invadido por un sentimiento de admiración, como un vértigo. ¿Por qué el sol? ¿Por qué el mar? ¿Por qué las rocas?».

Este hombre de letras, a sus 80 años, se maravillaba de su propia existencia, aparentemente sin reconocer al autor de la vida. Y este «asombro por la vida» que lo empujaba a preguntarse de dónde venimos y a dónde vamos inquieta a la humanidad desde siempre. Las respuestas confiables nunca vendrán de las reflexiones del hombre ni de sus razonamientos. Sin revelación, ¿cómo conocer el origen de nuestra existencia? Las respuestas solo pueden venir de su Creador: “Dios, que da vida a todas las cosas” (1 Timoteo 6:13).

Solo puedo conocer el significado y la meta de mi vida en la tierra si Dios me los revela, y lo ha hecho. Él ha dado al hombre la capacidad de reconocer Su poder y Su grandeza por medio de la naturaleza que nos rodea. Vino a la tierra en la persona de Jesús, su Hijo. Tomó un cuerpo humano y vivió entre los hombres, como lo narra la Biblia. La lectura de este Libro ha iluminado a los creyentes de todas las generaciones. Les ha dado el descanso de espíritu. Arroja gran luz sobre el sentido de sus vidas, y muestra el objetivo: Cristo, nuestra esperanza.

¿Diamante o carbón?

Sábado 27 Junio
No sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios.
Ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz… comprobando lo que es agradable al Señor.
¿Diamante o carbón?

¿Por qué los diamantes forman parte de las piedras preciosas más bellas? Por su brillo y su resplandor. Todos los colores del arco iris se ven reflejados en ellos. Sorprendentemente, el carbón posee la misma composición química del diamante. Solo se distinguen por la forma en la que se organizan los átomos de carbono. ¡Pero a nadie se le ocurriría ofrecer un anillo de compromiso con un trozo de carbón incrustado! Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el carbón y el diamante? El primero absorbe la luz sin devolverla, mientras el segundo se deja atravesar por ella y la refleja.

Y nosotros, ¿somos un pedazo de carbón o un diamante? Como el carbón que absorbe la luz, ¿recibimos las bendiciones, los servicios prestados, sin dar gracias a Dios y a los demás? ¿Estamos tan ensimismados que olvidamos a quienes nos rodean?

Dios quiere arrancarnos de nuestro egoísmo natural para que nos abramos a su amor. Para ello es necesario dejarnos «atravesar» por el amor y la luz de Jesús. Entonces podremos reflejar sus caracteres y ser “irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa”, resplandeciendo como luminares en el mundo (Filipenses 2:15). Así, nuestra vida hablará de él. La comunión diaria con nuestro Salvador hará brillar, como un diamante, el fruto del Espíritu que él hace nacer en nosotros: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23), aun cuando a menudo no tengamos conciencia de ello.

El matrimonio (5): Un hogar fundado sobre la roca

Viernes 26 Junio
Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
El matrimonio (5): Un hogar fundado sobre la roca

Cualquier constructor sabe muy bien que la solidez de un edificio depende en gran parte de sus fundamentos. Cuando se trata de fundar una familia, es lo mismo. Joven cristiano, es necesario estar atento cuando se comienza a pensar en el matrimonio. La roca sólida es Cristo. Es indispensable que un hijo de Dios se case con una hija de Dios si quieren vivir en armonía. “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3). La Biblia nos dice que no nos unamos en yugo desigual con un incrédulo (2 Corintios 6:14).

Sobre la base sólida de una fe común, el hogar puede construirse armoniosamente. La educación de los hijos, si Dios los da, está fundada sobre la Palabra de Dios, leída y explicada regularmente (Deuteronomio 6:7). La oración es el recurso cotidiano de la pareja. El apóstol Pedro invita a los esposos a mantener una atmósfera propicia para la oración. Dice: “Para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7).

En cierta ocasión Dios dijo respecto a su pueblo: “¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!” (Deuteronomio 5:29). Dios ama los corazones que se gozan escuchándole. Como Josué, nos invita a comprometernos decididamente: “Yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24:15), conscientes de que solo Dios puede darnos la fuerza.

Dios llama a cada uno

Jueves 25 Junio
Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos).
Agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles.
Dios llama a cada uno

Al escribir estas palabras, el apóstol Pablo quizá pensaba: ¿Por qué Dios me llamó a mí? La respuesta es dada enseguida: por su gracia. ¡Esto significa que Dios me dio algo que yo no merecía! Pablo no fue llamado porque era muy instruido, ni por su posición religiosa o su desbordante celo. No, Pablo fue llamado por la gracia de Dios. Antes de esto era enemigo de los cristianos y de Jesús, pero Dios lo llamó a anunciar al Señor por toda la tierra.

Cuando Adán y Eva se escondieron después de haber desobedecido, Dios fue al huerto y los llamó: “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9). Él conocía todas las cosas. No tenía necesidad de buscarlos. Sabía exactamente dónde estaban. Sin embargo los llamó, porque deseaba el bien de ellos. Quería que se dieran cuenta del alcance de su desobediencia, para que luego pudieran alabar a Dios quien se ocupaba de ellos a pesar de su pecado. Su gracia los buscó.

Lo mismo sucede hoy. Todos somos llamados por gracia. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). El objetivo de Dios, cuando invita a todos los hombres por medio del evangelio, es presentar a Jesús como único Salvador.

El Señor nos llama a todos, a cada uno por su nombre. Si hasta el día de hoy usted no ha respondido, hágalo ahora mismo. Llegará el día en que la gracia dará lugar al juicio. Hoy es necesario responder.

Único e irremplazable

Miércoles 24 Junio
No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros, gozoso.
Único e irremplazable

Esa noche, con aire preocupado, Paulina dijo a su madre: –Mamá, el Señor Jesús murió en la cruz para salvar a los que creen en él. Pero hay tanta gente que ha creído, como yo, que me pregunto si verdaderamente él me ama a mí.

La madre le respondió: –Paulina, tienes un hermano y una hermana. ¿Crees que te amamos tres veces menos que si fueras hija única?

–¡No, por supuesto!

–Tienes razón. Te amamos como nuestra hija, el número de tus hermanos y hermanas no cambia en nada esto. Tú eres nuestra Paulina, eres única e irremplazable para nosotros. Cuando partimos una torta, la porción para cada uno es más pequeña si somos muchos. Pero el amor del Señor no se comparte como una torta. Su amor es divino, infinito. Los creyentes son muy numerosos, es verdad, pero no por eso son menos amados en lo particular. El Señor Jesús te ama a ti. Quiere tenerte junto a él en el cielo. Pero para esto era necesario expiar tus pecados. En la cruz fue castigado en tu lugar, por tus pecados. Y ahora le perteneces, eres su Paulina, única e irremplazable… Eres su oveja, él es tu Pastor (Salmo 23:1). Si el Pastor pierde una oveja, aunque le queden 99, va en busca de su oveja perdida.

Nuestro Salvador ama a cada uno de los suyos personalmente, y cada creyente puede decir con seguridad, como el apóstol Pablo: “El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

25/62 – La evangelización bajo la dirección del Espíritu 

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

25/62 – La evangelización bajo la dirección del Espíritu

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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23/41 –Dejando el Estado de Insatisfacción

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

23/41 –Dejando el Estado de Insatisfacción

Stephen Davey

 

Texto: Filipenses 2:14-16a

Una de las cosas más difíciles mientras crecemos en la vida cristiana es tratar con nuestro espíritu de queja. Al estudiar los siguientes versículos, encontraremos cuatro ordenanzas divinas que nos ayudarán a tratar con este problema, y así escapar del estado de insatisfacción.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Sabiduría para el Corazón

¿Qué significa creer en la santidad de la vida?

Got Questions

¿Qué significa creer en la santidad de la vida?

La frase “santidad de la vida”, refleja la creencia de que debido a que las personas son creadas a imagen de Dios (Génesis 1:26-27), la vida humana tiene en sí un atributo sagrado que se tiene que proteger y respetar en todo momento. Mientras que Dios le dio la autoridad a la humanidad para matar y comer otras formas de vida (Génesis 9:3), el homicidio de otros seres humanos es expresamente prohibido con la pena de muerte (Génesis 9:6).

La humanidad fue creada a imagen de Dios, pero el pecado ha corrompido esa imagen. No hay nada inherentemente sagrado en el hombre en su condición caída. La santidad de la vida humana no se debe al hecho de que somos unos seres humanos maravillosos y buenos. La única razón por la que la santidad de la vida se aplica a la humanidad, es el hecho de que Dios nos creó a su imagen y nos aparta de todas las demás formas de vida. A pesar de que esa imagen ha sido manchada por el pecado, la imagen de Dios aún está presente en la humanidad. Somos semejantes a Dios, y esa semejanza significa que la vida humana siempre se debe tratar con dignidad y respeto.

La santidad de la vida significa que la humanidad es más sagrada que el resto de la creación. La vida humana no es santa en el mismo sentido en que Dios es santo. Sólo Dios es santo en sí mismo. La vida humana solo es santa en el sentido de estar “apartada” del resto de la vida creada por Dios. Muchos aplican la santidad de vida a temas como el aborto y la eutanasia, y, aunque definitivamente se aplica a esos temas, la aplicación es mucho mayor. La santidad de vida debe motivarnos a luchar contra toda forma de maldad y de injusticia que se perpetúa contra la vida humana. La violencia, el abuso, la opresión, el tráfico de personas, y muchas otras maldades también son violaciones de la santidad de la vida.

Más allá de la santidad de la vida, hay un argumento mucho mejor contra estas cosas: el más grande mandamiento. En Mateo 22:37-39, Jesús dice, “‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos mandamientos, vemos que nuestras acciones deben estar motivadas por el amor a Dios y por el amor a los demás. Si amamos a Dios, valoraremos nuestras propias vidas como parte del plan de Dios, para hacer su voluntad hasta que se haga realidad que nuestra muerte contribuya mejor a su voluntad. Y vamos a amar y a cuidar a su pueblo (Gálatas 6:10; Colosenses 3:12-15). Vamos a ver las necesidades de los ancianos y de los enfermos. Vamos a proteger a los demás de cualquier daño, ya sea por el aborto, la eutanasia, el tráfico de personas o de otros abusos. Mientras que el fundamento sea la santidad de la vida, el amor debe ser la motivación.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

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