18 – Muertos al pecado, vivos para Dios | Romanos 6:1-14 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

18 – Muertos al pecado, vivos para Dios | Romanos 6:1-14

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

J. I. Packer (1926 – 2020): Llamado para enseñar teología al pueblo de Dios

Coalición por el Evangelio

J. I. Packer (1926 – 2020): Llamado para enseñar teología al pueblo de Dios

JOSUÉ BARRIOS

Nota del editor:  Este escrito fue actualizado el 17 de julio de 2020, luego de la noticia de la partida de J. I. Packer a la presencia de nuestro Señor.

El 19 de septiembre de 1933, la vida de James Innell Packer cambió radicalmente.[1]

Tenía solo siete años cuando, huyendo de un compañero de escuela que le hacía bullying, corrío a través de una calle y lo impactó un camión. Cuando lo atendieron, era evidente que algo andaba mal. Era su cabeza. Había recibido un golpe tremendo.

En la providencia divina, un médico especialista atendió a Packer en el hospital. Luego del accidente, su cabeza presentaría por el resto de su vida una abolladura notable, un poco más arriba de su frente. De hecho, lo obligaron a usar una placa de aluminio en su cabeza como protección, la cual abandonó a los 15 años en un acto de emancipación adolescente.

Debido al accidente, sus padres no le permitieron dedicarse a los deportes ni estar mucho tiempo fuera del hogar. Esto dio fin a su sueño de ser jugador de cricket. Entonces, mientras otros niños jugaban en las calles, Packer descubrió un amor por la lectura y la escritura, algo que sus padres incentivaron para que él no saliera tanto de casa:

“En mi cumpleaños once había arrojado amplias pistas de que esperaba [como regalo] una bicicleta… En la mañana de mi cumpleaños, sin embargo, lo que hallé esperándome fue una vieja máquina de escribir. El regalo fue casi profético”.[2]

Por el resto de su vida Packer escribiría exclusivamente en máquinas así… y sus escritos serían usados por Dios para impactar a millones de personas.

Aunque nunca ocupó un púlpito con alta visibilidad ni trabajó en algún seminario grande, por medio de sus muchos escritos y conferencias J. I. Packer se convirtió en una de las personas más influyentes en el movimiento evangélico en todo el mundo. De hecho, “Packer ha publicado tanto que es imposible compilar una bibliografía de sus escritos”.[3]

Él, quién sigue con nosotros a sus 91 años, ha dejado por la gracia de Dios una huella en la historia moderna de la iglesia. Aunque su nombre no es tan conocido en América Latina, vale la pena considerar su vida y lo que podemos aprender de él, en especial aquellos de nosotros que también amamos enseñar y escribir.

“Tal como soy”

Packer nació el 22 de julio de 1926, en el pueblo de Twyning, al suroeste de Inglaterra. Fue el primer hijo de la familia, teniendo una hermana tres años después. Su padre trabajó como supervisor en una red de trenes.

“No puedo decir que la casa tenía mucho de cristiana”,[4] recuerda Packer, quien se describe a sí mismo en su niñez y años posteriores como “una persona extraña, algo solitaria y, como pensaba y sentía, muy pobre en las relaciones humanas”.[5]

¿Recuerdas la abolladura en su cráneo? Ella lo libró de tener que desempeñarse en el servicio militar a los 17 años, permitiéndole ingresar a la Universidad de Oxford a los 18 años gracias a sus calificaciones. Allí fue influenciado por las lecturas de C. S. Lewis, y obtuvo los títulos de Bachiller (1948), Máster (1954), y Doctor (1954). Sin embargo, lo más importante durante su estadía ocurrió tan solo dos semanas luego de su llegada.

Packer fue a un servicio evangelístico el 22 de octubre de 1944 en la iglesia anglicana St. Aldate’s. Los primeros 40 minutos del sermón lo aburrieron pero, al final del sermón, cuando el predicador habló sobre su conversión, el joven Packer fue impactado. Él necesitaba en verdad la salvación que solo hay en Jesús, y creyó el evangelio.

Más de 50 años después, Packer dijo: “Recuerdo la experiencia como si fuera ayer”.[6] Aunque “no hay forma más común de convertirse que recibir al Señor mientras se canta Tal como soy”, su vida no sería la misma.[7] Desde entonces viviría para el Dios que lo salvó.

Una voz evangélica

Pronto se hizo evidente que Packer poseía un don único para instruir a otros.

En 1948 pasó un tiempo enseñando griego en el Oak Hill College. Luego fue ordenado como diácono en la Iglesia de Inglaterra en 1952, y al año siguiente como ministro. Posteriormente sirvió dos años en una iglesia en Birmingham, en lo que podríamos llamar un rol de pastor asociado. Durante este tiempo conoció en una conferencia en Londres a quien sería su esposa, Kit Mullet, con quien se casó en 1954.

Desde 1954 hasta 1961, Packer trabajó como conferencista en Tyndale Hall, un importante colegio teológico evangélico en Bristol. Luego, por el resto de la década de los sesentas, fue director de Latimer House, un grupo de estudios y reflexión evangélica en Oxford. Este grupo sería el principal centro de recursos para evangélicos anglicanos en Inglaterra. Más adelante, desde 1971 hasta 1979, Packer fue director de Tyndale Hall, alcanzando con su enseñanza una gran influencia en la iglesia en Europa y Norteamérica.

En estos roles, la notoriedad de Packer como líder evangélico a favor de la sana doctrina no hizo más que crecer. Esto siguió cuando, en los ochentas, Packer se mudó a Vancouver (Canadá) para enseñar en Regent College hasta 1996. En ese año asumió el cargo de Profesor de Teología de la Junta de Gobernadores de la institución, el cual conserva hasta hoy.

La autoridad de Dios en la verdad revelada de la Biblia y a través de ella debe controlar y moldear nuestra creencia y nuestro comportamiento.

Packer llegó a ser reconocido debido a sus decenas de libros, entre los que destacan su primer libro, El “fundamentalismo” y la Palabra de Dios (una defensa de la autoridad de la Escritura y su rol en la vida cristiana); y El conocimiento del Dios santo, su texto más vendido.

Asimismo, por medio de escritos y conferencias, Packer contribuyó a la expansión actual de las doctrinas de la gracia y al renacimiento de interés por los puritanos, canalizando la voz de ellos para una nueva generación. “Los grandes puritanos, aunque muertos, todavía nos hablan a través de sus escritos, y nos dicen cosas que necesitamos escuchar en este momento”.[8]

Además, Packer sirvió durante décadas como asesor teológico para Christianity Today, una de las publicaciones evangélicas más destacada en el mundo. Allí ha gozado de libertad creativa para publicar decenas de artículos de todo tipo durante los años (escritos teológicos, de opinión, biográficos, sobre historia, etc.). Si hay una voz que podamos asociar fácilmente con el evangelicalismo, esa es la de J. I. Packer.

Packer y sus convicciones

¿Cómo describir el rol de Packer? En sus propias palabras recientes:

“Si me pidieran que me perfilara en esta etapa de mi vida, debería comenzar destacando mi sentido continuo de ser llamado por Dios, siendo yo un pecador salvo por Él, y debiéndole todo a su gracia, para servir a su pueblo como un ministro-maestro que comunique la verdad bíblica y vivificante de la providencia, la bondad, y el conocimiento del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, y por lo tanto un acompañante de la formación espiritual y un ayudante de las almas atribuladas”.[9]

Esto ha sido una característica sobresaliente durante su vida, y para comprender lo profundo de sus convicciones evangélicas, hay tres cosas que vale la pena mencionar.

Primero, están sus palabras sobre su servicio como editor de la English Standard Version (ESV, por su abreviatura en inglés), una de las versiones de la Biblia más leídas hoy:

“Cuando pienso en cómo Dios me ha guiado durante los sesenta y seis años de mi vida cristiana, y le agradezco por los libros que he podido escribir, y la verdad que he podido difundir durante esos años, me encuentro concluyendo que lo más significativo que he podido hacer… ha sido servir en la producción de la ESV, una realidad mucho más importante para la iglesia que cualquiera de los libros de Packer”.[10]

A Packer le importa más que la gente tenga una nueva y buena versión de la Biblia, y no que las personas lean sus libros. La Palabra siempre es primero.

Segundo, aunque Packer siempre ha estado comprometido con la Iglesia anglicana, él afirma en uno de sus libros algo que bien podría decirse de casi todos sus escritos: “Antes de ser anglicano, soy evangélico, y he intentado escribir de tal manera que todos los evangélicos, y los aspirantes a ser evangélicos, se beneficien”.[11] La agenda de Packer no es hacer avanzar su denominación; es hacer avanzar el evangelio. En ese sentido, desde el comienzo de su ministerio se ha propuesto enseñar lo que podríamos llamar el mero cristianismo (tomando prestado el nombre del clásico de Lewis) con raíces evangélicas.

Tercero, Packer no ha temido involucrarse en controversias por defender la sana doctrina. Podemos decir esto a pesar de que en el pasado se le relacionó con el ecumenismo.[12] En la opinión de Packer, aquello fue un intento de cooperar contra algunos enemigos comunes al catolicismo romano y el evangelicalismo, sin nunca ceder las creencias evangélicas.

Aunque es debatible si Packer actuó bien al respecto, eso no borra su lucha por la Palabra en distintos frentes. Por ejemplo, escribió en contra de los acuerdos ecuménicos que ignoran los desacuerdos teológicos; refutó el universalismo; y ha combatido varias veces contra enseñanzas erradas sobre el rol y la persona del Espíritu Santo. Suena paradójico que una persona conocida por su amabilidad como Packer se haya envuelto en estas y otras batallas teológicas, pero somos llamados a contender por la verdad (Jud. 3).

Nuestra teología siempre impacta nuestra vida diaria, estemos conscientes de esto o no.

Como prueba de sus convicciones, Packer fue suspendido por la Iglesia anglicana de Canadá debido a su desacuerdo con la postura de la denominación hacia el matrimonio homosexual. Él pertenece hoy a otra denominación anglicana en donde su influencia es fuerte.

¿Por qué Packer no teme involucrarse en controversias debido a sus convicciones? Para él, “la autoridad de Dios en la verdad revelada de la Biblia y a través de ella debe controlar y moldear nuestra creencia y nuestro comportamiento”.[13] Enseñar y defender la verdad no es opcional para el creyente.

Esto nos conduce a lo más importante que él nos enseña a lo largo de su ministerio: nuestra teología siempre impacta nuestra vida diaria, estemos conscientes de esto o no.

La teología tiene consecuencias

“Llegar a ser maduro en Cristo depende… de aprender a pensar en términos de las verdades y los valores bíblicos, y a desaprender todas las formas alternativas de pensamiento que el mundo ofrece”.[14] Por lo tanto, necesitamos estar anclados a la verdad.

Si la iglesia ha perdido fortaleza, el problema empieza con las ideas erradas que cree y la ignorancia de lo que necesita abrazar:

“A medida que pasan los años, cada vez me siento más agobiado por la sensación de que las personas más conservadoras de la iglesia en Occidente… están, si no muriendo de hambre, al menos gravemente desnutridas… La ignorancia sobre Dios —ignorancia tanto de sus caminos como de la práctica de la comunión con Él— está en la raíz de buena parte de la debilidad de la iglesia en la actualidad.”[15]

Packer nos enseña que “una vez que comprendemos que el propósito principal para el cual estamos aquí es el de conocer a Dios, la mayoría de los problemas de la vida encuentran solución por sí solos”.[16] Es por eso que los teólogos, maestros, predicadores, y escritores cristianos deben ser como trabajadores de aguas residuales:

“[La función de ellos] es detectar y eliminar la contaminación intelectual y garantizar… que la verdad vivificante de Dios fluye pura y sin veneno hacia los corazones cristianos. Su llamado los obliga a actuar como ingenieros de agua de la iglesia, buscando mediante su predicación, enseñanza, y exposición bíblica que el flujo de la verdad sea fuerte y constante; pero quiero retratarlos, particularmente, como eliminadores de aguas residuales espirituales”.[17]

En medio del despertar a la sana doctrina que estamos presenciando, estas palabras son relevantes porque nos recuerdan la naturaleza de lo que Dios demanda de toda persona llamada a servir a la iglesia en roles de enseñanza. La iglesia no necesita innovación, sino volver a lo que está en la Biblia, en especial el evangelio.

La ignorancia sobre Dios —ignorancia tanto de sus caminos como de la práctica de la comunión con Él— está en la raíz de buena parte de la debilidad de la iglesia en la actualidad.

Necesitamos purificar el agua doctrinal que consumimos y estar más satisfechos con la verdad eterna, siempre con Cristo en el centro. Como ha dicho Packer: “Desde el principio no estaba dispuesto a permitir que ningún libro [que yo había escrito] no llevara el evangelio”.[18]

Nuestra teología tiene consecuencias. Tomemos la Palabra en serio si hemos de tener un impacto en las vidas de otros. “Toda mi escritura y ministerio ha tenido el enfoque de alimentar [a la iglesia], y todo ministerio que vaya a permanecer en el futuro tendrá el mismo enfoque”.[19]

Apliquemos la verdad a la vida

De esta manera, Packer nos modela también la importancia de aplicar la verdad bíblica.

Sus libros rebosan no solo de teoría, sino de aplicación práctica. Esto es lo que, por la gracia del Señor, hace la diferencia en la vida de muchos lectores. “La buena teología… constantemente exige decisiones deliberadas y responsables sobre cómo vamos a vivir”.[20]

“Hay escritores que piensan que simplemente con formulaciones crudas y ortodoxas de verdad y sabiduría bíblica, sin ninguna búsqueda de aplicación para el lector, están cumpliendo el papel completo de un escritor cristiano, y que no se requiere nada más de ellos. No creo que eso sea así. Ya hay suficiente gente que puede verbalizar la ortodoxia en papel. Lo que no tenemos es escritores que puedan unir la verdad y la sabiduría sobre el Dios de las Escrituras con la comunicación personal… comunicación que golpea el corazón, que te hace comprender que este escritor es una persona que habla con otras personas, que este escritor está tratando de buscarme para ayudarme, y debo dejar que lo haga. Hay un cierto arte y oficio en la escritura de tal manera que llegue al corazón del lector. Creo que a veces Dios me ha permitido hacer eso en cosas que he escrito. No es un accidente, es algo que he tratado de hacer y seguiré intentando hacer. Así que le diría a un incipiente escritor: es una habilidad que debes aprender”.[21]

¿Acaso estas palabras no son también para todo pastor, maestro, líder, y teólogo?

La buena teología constantemente exige decisiones deliberadas y responsables sobre cómo vamos a vivir.

Hoy Packer ya no puede escribir debido a que partió a la presencia del Señor el 17 de julio de 2020, a sus 93 años. Pero su ejemplo sigue presente. Recientemente alguien le preguntó: “¿Cuáles serían tus últimas palabras para la iglesia?”, y él respondió: “Glorifica a Cristo de todas las maneras”.[22] Definitivamente, eso lo hacemos cuando atesoramos la Palabra, eliminamos de nuestro pensamos las ideas erradas sobre Dios, llevamos nuestra sana doctrina a la práctica, y contendemos por la verdad.

Demos gracias a Dios por obrar para bien aquel accidente con un camión hace más de 75 años, y oremos que Él levante de entre nosotros a más hombres que entiendan que la verdad importa y debe ser aplicada a nuestros corazones, en vez de simplemente formulada.


[1] El título de esta breve biografía está inspirado en el título del libro, Doing Theology for the People of God: Studies in Honor of J.I. Packer (Intervarsity, 1996).
[2] J. I. Packer: In His Own Words (Crossway).
[3] Ryken, Leland. 10 Things You Should Know about J. I. Packer.
[4] J. I. Packer: In His Own Words.
[5] Ryken, Leland. J. I. Packer: An Evangelical Life (Crossway), p. 21.
[6] Ibíd, p. 38.
[7] Ibíd, p. 193.
[8] Ibíd, p. 197.
[9] Ibíd, p. 414-415.
[10] Ibíd, p. 261.
[11] Packer, J. I. Taking God Seriously: Vital Things We Need to Know (Crossway),  p.15.
[12] Esto lo separó de Martyn Lloyd-Jones y trajo fin a las célebres conferencias sobre los puritanos, en las que ambos trabajaron juntos por varios años. Sobre tal separación, Packer ha escrito en un ensayo biográfico sobre MLJ: “‘¿Alguno de nosotros tenía razón? La historia juzgará, y a la historia remito el asunto’. Después de eso, Packer es completamente elogioso en sus recuerdos de Lloyd-Jones. Él termina diciendo que Lloyd-Jones ‘encarnó y expresó’ la gloria de Dios ‘más ricamente que cualquier hombre que todos hayan conocido’” (Citado en: Ryken, p. 183).
[13] Ryken, p. 255.
[14] Packer, J. I. Caminar en sintonía con el Espíritu: Cómo encontrar la plenitud en nuestro andar con Dios (Publicaciones Andamio), loc. 144-145.
[15] Aquí en realidad hay dos citas de Packer: la primera aparece citada en Ryken, p. 229; y la segunda está en El conocimiento del Dios santo (Editorial Vida), p. 10.
[16] El conocimiento del Dios santo, p. 43.
[17] Ryken, p. 336.
[18] Ibíd, p. 245.
[19] J. I. Packer: In His Own Words.
[20] Ryken, p. 339.
[21] Citado en: Tony Reinke, J. I. Packer’s Advice To Aspiring Writers.
[22] Ivan Mesa, J. I. Packer, 89, On Losing Sight But Seeing Christ.

Josué Barrios sirve como Coordinador Editorial en Coalición por el Evangelio. Posee una licenciatura en periodismo. Vive con su esposa Arianny en Córdoba, Argentina, y se congrega en la Iglesia Bíblica Bautista Crecer. Puedes leerlo en josuebarrios.com y seguirlo en InstagramTwitter y Facebook.

54 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

54 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 2

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

 

¿Qué cree la Iglesia católica sobre la justificación?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Qué cree la Iglesia católica sobre la justificación?

R.C. Sproul

El evangelio de Jesucristo siempre corre el riesgo de ser distorsionado. Se distorsionó en los siglos que precedieron la Reforma protestante del siglo XVI. Se distorsionó innumerables veces en la historia de la Iglesia, y frecuentemente se distorsiona hoy. Por esto Martín Lutero dijo que el evangelio debe ser defendido en cada generación. Es el centro del ataque de las fuerzas del mal. Saben que si erradican el evangelio, erradican el cristianismo.

Hay dos lados al evangelio, las buenas nuevas del Nuevo Testamento: un lado objetivo y uno subjetivo. El contenido objetivo del evangelio es la persona y obra de Jesús: quién es y lo que ha hecho en su vida. El lado subjetivo concierne la pregunta de cómo los beneficios de la obra de Cristo pueden ser apropiados por el creyente. Allí sale a relucir la doctrina de la justificación.

Lo que estaba en juego en la Reforma era el evangelio de Jesucristo.
La Reforma incluyó muchos puntos, pero el principal, el punto material de la Reforma era el evangelio, específicamente en la doctrina de la justificación. No había un gran desacuerdo entre las autoridades católico romanas y los reformadores protestantes sobre el lado objetivo. Todos estaban de acuerdo en que Jesús era divino, el Hijo de Dios y de la Virgen María, y que había vivido una vida de obediencia perfecta, muerto en la cruz como expiación, y resucitado de la tumba. La batalla era sobre la segunda parte del evangelio, la parte subjetiva, la pregunta de cómo los beneficios de Cristo se aplican al creyente.

Los reformadores creían y enseñaron que somos justificados por la fe solamente. La fe, decían, es la única causa instrumental para nuestra justificación. Querían decir que recibimos todos los beneficios de la obra de Jesús al poner nuestra confianza en Él solamente.

La comunidad romana también enseñaba que la fe es una condición necesaria para la salvación. En el seminal de Concilio de Trento (1545–1563), que formuló la respuesta de Roma a la Reforma, las autoridades católico romanas declararon que la fe es tres cosas: el initium, el fundamentum, y la radix. Esto es, que la fe es el comienzo de la justificación, el fundamento para la justificación, y la raíz de la justificación. Pero Roma mantenía que una persona podía tener fe verdadera y aún así no ser justificada, porque había muchas más cosas en el sistema romano.

En realidad, el evangelio de acuerdo a Roma, expresado en Trento, decía que la justificación se lleva a través de sacramentos. Inicialmente, quien los recibe debe aceptar y cooperar en el bautismo, en donde recibe gracia que justifica. Retiene esa gracia hasta cometer pecado mortal. El pecado mortal es llamado así porque mata la gracia de la justificación. El pecador entonces debe ser justificado una segunda vez. Eso sucede por el sacramento de la penitencia, el cual el concilio de Trento definió como “el segundo tablón” de la justificación para aquellos que habían hundido sus almas.

La diferencia fundamental era esta. Trento decía que Dios no justifica a nadie hasta que dicha persona tuviera justicia real inherentemente en su persona. En otras palabras, Dios no declara justa a una persona a menos que ella lo sea. Entonces, de acuerdo a la doctrina católico romana, la justificación depende de la santificación de la persona. En contraste, los reformadores decían que la justificación se basa en la justicia imputada de Jesús. La única base por la cual una persona puede ser salva es la justicia de Jesús, la cual le es adjudicada cuando cree.

Éstas eran dos maneras de ver la salvación radicalmente diferentes. No podían ser reconciliadas. Una era el evangelio, la otra no. Entonces, lo que estaba en juego en la Reforma era el evangelio de Jesucristo. Aunque el Concilio de Trento hizo muchas buenas afirmaciones de verdades tradicionales de la fe cristiana, declaró que la justicia por la fe solamente era anatema, ignorando la plena enseñanza de la Escritura, como aquella encontrada en Romanos 3:28, “Concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley”.

Este es un extracto del libro de R.C. Sproul titulado «¿Estamos Juntos en Verdad?«. Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios

A21 – Belleza que perdura

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A21 – Belleza que perdura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Belleza-que-perdura/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Cuando eres joven, hay algunos defectos de carácter—ya sea amargura o egoísmo u orgullo—que pueden ser cubiertos o disimulados con la energía propia de la juventud, o con una buena apariencia, o habilidades naturales, o una personalidad cautivante.

Pero al envejecer esas cosas físicas y externas desaparecen, y si esos defectos de carácter no han sido santificados, se van a hacer cada vez más pronunciados y más visibles.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes encontrar suficientes productos en el mercado que prometen combatir el proceso del envejecimiento. Muchas mujeres gastan mucho dinero, tiempo y energía tratando de aferrarse a su juventud. Pero si no le estás pidiendo a Dios que moldee tu carácter, no estás verdaderamente cultivando tu belleza.

Aquí está Nancy continuando en una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de viajar a Precept Ministries en Chattanooga y entrevistar a Kay Arthur, quien ha tenido un ministerio significativo en muchas de nuestras vidas—así como lo ha tenido en la mía propia.

Kay tiene 78 años de edad, si no me equivoco. La he conocido por muchos años y ha sido algo increíble ver la gracia de Dios en su vida. Fue de mucha alegría estar con ella ahora, en esta época de su vida, y ver como esta mujer —que es alrededor de 25 años mayor que yo— está tan llena de la Palabra, llena de fe, llena de vitalidad espiritual.

Lo digo no para exaltarla —ella no querría que yo lo hiciera— sino solo para decir que es una bendición y un reto ver mujeres que están más adelantadas en la vida que nosotras y ver cómo Dios las está sosteniendo por Su gracia y manteniéndolas creciendo, floreciendo, y fructificando mientras envejecen.

Esta semana pasada he estado escuchando una serie de mensajes de una conferencia presentada porDesiring God Ministries ( Ministerios Deseando a Dios). El tema de la conferencia fue sobre cómo perseverar y mantenerse en pie hasta el final—mantenerse firme y fiel en la Palabra de Dios.

Los conferencistas eran todos personas mayores. Creo que el menor estaba al final de sus cincuenta, y algunos de ellos eran un poco mayor que eso. Dentro de estos conferencistas estaba Helen Roseveare, quien ha sido una de mis heroínas por mucho tiempo y fue una misionera por muchos años. Nunca la he conocido en persona, pero he sido muy influenciada por sus libros.

Ella tiene… no quiero atreverme a decir cuántos años tiene, pero si suficientes… Ella les habló a las mujeres. John MacArthur habló, John Piper habló, y Jerry Bridges —quizás tú has leído alguno de sus libros—. Todos estos son hombres y mujeres de Dios quienes han sido fieles por mucho tiempo.

Fue muy alentador para mí. Todavía no he terminado de ver todas las conferencias. Pero mientras veo a estos fieles santos, me digo a mi misma: “Sí es posible”.

Hay días donde solo me desespero, en cierto sentido, pensando si llegaré a la meta final. Quizás “desesperación” es una palabra muy fuerte. Pero hay días cuando pienso, “No lo voy a lograr,” o, “¿No lo lograré?”

Veo mis propios fracasos, mi falta de voluntad a veces, y mis propias tentaciones y luchas. Luego los veo a ellos, quienes yo sé que tienen tentaciones y luchas, pero Dios ha sido fiel con ellos. Y los ha mantenido fieles. Escucharlos a ellos me reta a mí.

Ahora en mis 50 estoy pensando más acerca de los últimos capítulos de mi vida, por más cortos o largos que sean. Estoy pensando –—al ver personas como Jerry Bridges y John MacArthur y John Piper y Helen Roseveare—– acerca de qué tipo de persona yo quiero ser cuando este en mis 60, 70 y, si el Señor me da como mujer le he pedido, servirle hasta que tenga 85 años. ¿Qué tipo de mujer quiero ser? Y, ¿cómo es que quiero envejecer?

Es provechoso tener personas así que puedes ver y tener algún patrón… Tener estos ejemplos piadosos. Pero de una cosa estoy segura, y es que no ocurre por sí solo. No te despiertas a los 80 años de edad y de repente eres piadoso o fructífero o lleno de gracia, si no te estás convirtiendo en eso cuando tienes 20, 30, 40 ó 50 .

Estoy convencida que la mayoría de la gente solo deambula por la vida. No son intencionales acerca de la manera como que viven. Me da tristeza decir que muchos días de mi vida, así soy yo. Tengo cosas que hacer, lugares a donde ir, gente que ver, lecciones para preparar, trabajo para hacer, y correos para responder. A veces no soy realmente intencional acerca de mi alma.

El problema es que, si vives de esa manera sin percatarte de ello, los días se convierten en semanas, las semanas en meses, los meses en años, y los años se convierten en décadas. Y luego tienes toda una vida. Y ¡puf! se acaba todo lo que tiene que ver con esta vida en la tierra.

También he visto a creyentes que, en el transcurso de esas décadas, no se hicieron más espiritualmente atractivos, sino que llegaron a tener mentes estrechas; a ser negativos, egoístas y amargados. Y yo pienso, “Qué desperdicio”.

Pero luego, estoy tan agradecida que he visto personas que han llegado a ser más maduros, más piadosos, más llenos de gracia. Y yo digo, “Señor, por Tu gracia, hacia eso quiero dirigirme yo.”

Si no somos intencionales en poner nuestros ojos en Cristo e insistir en ser cada día más como Él, nos llegaremos a convertir como esas personas de mentes estrechas; negativas y amargadas—si no somos intencionales acerca de nuestra búsqueda de Cristo.

Mientras llegamos a Tito 2, comenzando en el versículo 1, Pablo le dice a Tito, “Tito, como líder de estas iglesias, debes de enseñar a lo que está de acuerdo a la sana doctrina” (parafraseado).

Así es como luce esto en las personas, en las diversas épocas de la vida. Versos 2 y 3: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo las ancianas…”

Voy a detenerme aquí. Hasta aquí vamos a llegar hoy. Has estado deseando que vayamos al versículo 3, y sí lo haremos. Pero primero no quiero que brinquemos el versículo 2.

Tú dirás, “Este es un ministerio de mujeres. Tú eres una mujer enseñando a mujeres, como debe ser. Así que, ¿Por qué vas a enseñar acerca del versículo 2, acerca de los ancianos?”

Bueno, el versículo 3 dice, “asimismo las ancianas”, que sugiere que las ancianas deben tener las mismas cualidades de las que acabamos de ver en el versículo 2 acerca de los ancianos. Así que por eso no quiero que saltemos el versículo 2, sino que miremos esas cualidades.

Estudiaremos más en detalle esas cualidades en los versículos 3-5 que son específicas para mujeres. Pero las que aparecen en el versículo 2 son importantes para nosotras también. Estas cualidades no son opcionales. Esto no es un buffet, donde escoges lo que prefieres, donde tomas una cosa y saltas la otra. Estas cosas deben ser ciertas de todos los creyentes ancianos.

Y estas cosas son cruciales, como hemos visto en sesiones previas, si es que la iglesia va a tener un impacto piadoso en un mundo que no tiene a Dios. Esto es lo que hace a nuestro impacto y esfuerzos evangelísticos efectivos y fructíferos.

Déjame también decir, antes de ver las cualidades específicas, que estas son cualidades que tú no desarrollas de un día para otro. Son cualidades que son cultivadas durante un periodo de tiempo.

● Deben ser sazonadas.

● Requieren tiempo de tu vida.

● Requieren experiencia.

● Implican fracasos.

● Implican crecimiento.

● Requieren confesión.

● Requieren arrepentimiento.

● Requieren intencionalidad.

● No hay atajos.

¿No te gustaría que sí hubiera atajos? “Atajos para obtener la madurez espiritual”. Si yo pudiera escribir ese libro, y si fuera cierto, sería un éxito de ventas porque todos lo querríamos.

Pero no existe…podría haber un libro así, pero no hay verdad en un libro como ese. No hay atajos.

La vida consta de lo cotidiano, del día a día, de tomar un día a la vez, de perseverar, de resistir, ser fiel, vivir lo que sabes, caerte y levantarte por la gracia de Dios y seguir adelante. De eso se trata la vida.

Así que mientras lees esto, si eres como yo, quizás pienses: “Oh, todavía falta mucho,” no dejes que eso te desanime. Deja que te motive y te encause a seguir y alcanzar madurez espiritual.

Tenemos oyentes mayores y menores aquí en este salón hoy y escuchando en el radio y en el internet. Para las oyentes mayores, solo déjenme animarlas a evaluar sus vidas, en donde están ahora mismo a la luz de estas cualidades. Este es el modelo al que eres llamada. Esto es lo que importa sobre tu vida. Estas son las cosas que deben ser verdaderas en tu vida si tu vida adorna el Evangelio de Jesucristo.

Para las oyentes jóvenes— y tenemos a madres jóvenes que escuchan, tenemos a adolescentes, tenemos a mujeres solteras, tenemos a mujeres jóvenes casadas, que están en sus 20 y 30—en todas esas etapas iniciales de la vida. Lo que necesitas escuchar es que esta es la meta.

No trates de ignorarlo y digas, “Oh, esto es para mujeres mayores. Esto no es para mí.” Si no estás aprendiendo y buscando desarrollar estas cualidades en tu vida ahora, no las vas a tener cuando seas anciana. Estas son cualidades que cada creyente necesita estar tratando de cultivar. Necesitas estar tratando de cultivarlas ahora, sea que tengas 16 ó 26 ó 36 ó 46—y yo te dejaré a ti determinar cuándo es que dejarás de ser “joven”…

Así que vamos a ver esas cualidades en el versículo 2. Antes que nada, estas personas ancianas deben ser de “mente sobria”. Algunas de tus traducciones dirán “moderado.” Esa es una palabra que significa “sobrio.” Significa, “libre de intoxicación, que no se embriaga.”

Está hablando de un estilo de vida. Es un estilo de vida que es moderado, templado, y no desenfrenado. Estas personas son sobrias en su juicio. Son libres de los efectos intoxicantes del mundo, la carne y del diablo.

Hay una aplicación muy literal aquí. No deben ser gente que se embriaga con alcohol. Pero tampoco deben ser intoxicados con el mundo. Deben ser de moderados y de mente sobria.

Al convertirte en un creyente anciano, debes haber aprendido cómo distinguir entre placeres eternos, piadosos y entre placeres temporales del pecado—y tener la disciplina y madurez para decir “no” a los placeres temporales y decir “sí” a los placeres eternos.

Una persona templada no comete excesos, no es extravagante. No excede sus apetitos y sus pasiones. Esta persona no está caracterizada por la embriaguez, glotonería u otros excesos. Es moderada. Él o ella son moderados en su uso del tiempo, dinero, y de su lengua.

Esta es evidencia de madurez: saber lo que realmente importa, tener prioridades que son rectas, y experimentar contentamiento al tener lo que se necesita, sin necesidad de tener más . Todas esas cosas caben en este concepto de ser moderado.

La segunda palabra usada aquí en el versículo 2 es que mujeres y hombres ancianos deben ser “dignos”. La Biblia de Las Américas lo traduce de esa manera. Es una palabra que la Nueva Versión Internacional traduce como “respetables”. Esa es una buena traducción de la palabra. Es ser honorable.

De hecho, Filipenses 4:8 usa esta palabra cuando dice, “todo lo que es verdadero, todo lo que es honorable en esto meditad”… [Deja que tu mente medite en estas cosas].

Estas personas mayores deben ser honorables. Deben ser reverentes. Deben tener una mentalidad seria acerca de la vida. Deben ser respetables.

En 1 Timoteo capítulo 3, donde habla acerca de las mujeres—esta palabra es traducida (o algunas de sus traducciones dicen) “esposas de diáconos”. “De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (versículo 11).

Así que la persona que es anciana sabe suficiente acerca de la vida para saber que en la vida no todo es frivolidad, no todo es superficial. Hay una mentalidad apropiadamente seria acerca de la vida.

Sin embargo, como un comentarista escribió—y pienso que es útil lo que dijo:

“Esta palabra no describe la conducta de una persona que es un triste aguafiestas, sino que describe la conducta de un hombre que sabe que vive a la luz de la eternidad, y que en poco tiempo dejará la raza caída de los hombres por la gloriosa presencia de Dios.

La persona digna nunca es frívola, trivial o superficial. No se ríe de la inmoralidad, vulgaridad, o cualquier otra cosa que es pecaminosa e impía. Tampoco se ríe de lo que es trágico o a costa de los demás.” (Precept Austin).

Es un sentido de lo que es apropiado. Es digno y respetable.

La tercera palabra es “dominio propio”. O como La Biblia de las Américas la traduce, “prudente”. Vamos a tomar más tiempo después en la serie para expandir en todo este concepto porque esta palabra es usada varias veces en este capítulo y a través del libro de Tito. Así que le daremos mucha más atención.

Pero déjame darte solo un breve resumen. La palabra “dominio propio” es la palabra sophron en griego. Viene de dos palabras griegas: una significa “salvar” y la otra significa “la mente”.

Esto es tener una mente sana o “salva”. Esta persona actúa como una que su mente ha sido salvada. Espiritualmente hablando se encuentran en su juicio cabal.

De hecho, la ultima parte de esta palabra, phren, es la palabra moderna en griego para “frenos de carro”. Esta persona sabe cuándo parar, sabe cuándo decir “no”, sabe cuándo frenar sus deseos e impulsos. Es una persona que con dominio propio, se encuentra bajo el control del Espíritu Santo.

Ha desarrollado la habilidad de gobernar y de disciplinarse a sí misma, a disciplinar su mente, sus pasiones, afectos y comportamiento.

La persona que es sophron —de mentalidad sana, de mente salva— es capaz de resistir la tentación y la atracción del mundo. Así que esto trata con toda forma de domino propio. De nuevo, obtendremos más de esto cuando hablemos a las mujeres jóvenes. Ahora bien, esta mente y vida madura y disciplinada es resultado de caminar con Dios por muchos años. De nuevo te digo, no hay atajos. Esto es lo que necesitamos alcanzar.

Luego él dice que estos hombres y mujeres mayores deben ser de mentalidad sobria, dignos, de dominio propio y luego “sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

“Sanos.” Hemos hablado acerca de eso antes en la serie. Es la palabra que significa “saludable, eso que protege y preserva la vida”.

Ahora, a medida que las personas llegan a ser ancianas a menudo presentan problemas de salud. Esta persona anciana de la que Pablo está hablando puede que este mal de salud, puede que se esté deteriorando físicamente con la edad. Pero este hombre o mujer anciana todavía está sana de su mente y de su corazón porque hay un fundamento de sana doctrina que ha producido una vida que está de acuerdo a la sana doctrina.

¿Qué significa estar sano en la fe? Esa palabra en sí es “La fe” – “sano en la fe”. Ese es el cuerpo de la doctrina cristiana. Esta es una persona que se basa en su sistema de creencias. Este hombre o mujer se aferra firmemente a la Palabra de Dios y a la verdad de la Palabra de Dios.

La mujer que es sana en su fe tiene un alto grado de confianza en Dios y en Su Palabra. Ella sabe que se puede confiar en Dios. Es como Josué, quien, en sus 90 dijo,

“He aquí, hoy me voy por el camino de toda la tierra, [me voy a morir], y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.” (Josué 23:14).

Al final de su vida Josué tenía una fe sólida. Eso es lo que queremos tener. Y no es solo una fe intelectual. Es una fe con experiencia, probada, donde estás tan confiada en la Palabra de Dios, la Verdad de Dios, y la bondad de Dios que cuando vienen circunstancias difíciles, no te deshaces. No titubeas. No acusas a Dios ni dudas de Él, ni cuestionas Su bondad. No resistes Su voluntad .

Aprendes a tener un registro de las obras de Dios a través de los años; has visto que Él ha demostrado vez tras vez que Él es fiel. Tú sabes que Él está en control. Tú sabes que Sus caminos con rectos. Tú sabes que Su gracia es suficiente, y tú sabes que Él va a cumplir Sus santos y eternos propósitos. Eso es ser sano en la fe.

Las personas ancianas deben ser sanas o saludables en amor: amor ágape, el amor de Dios. Ellas deben tener amor incondicional y sacrificial, donde realmente se preocupan por los demás, y ellas aman al pueblo de Dios con el amor de Dios.

Anteriormente mencioné a Kay Arthur. El estar con ella esos días cuando estuve en Precept Ministries, me impresionó cómo esta mujer mayor ha crecido en amor por otras personas, cómo ella ayuda y demuestra interés genuino y preocupación por los demás, versus ser egoísta.

La persona mayor que es piadosa ha aprendido a amar con el amor de Dios, aun cuando el amor es inmerecido, y continúa amando y dando y sirviendo aun cuando su amor es rechazado. Esta persona no es amargada, ella perdona. Al envejecer, necesitamos preguntarnos —y yo me pregunto esto de tiempo en tiempo— ¿Estoy creciendo en amor? ¿Me estoy volviendo más y más sana y saludable en amor?

Y luego las ancianas deben ser sanas en la perseverancia. La palabra perseverancia es la traducción de una palabra griega compuesta que viene de dos palabras que significan “debajo de” y “permanecer”—“permanecer debajo de”. Significa permanecer constante bajo pruebas y aflicciones, firmemente soportando una carga pesada.

Esta persona mayor que no cede bajo presión y pruebas sino que ha cultivado la habilidad para aguantar aun cuando las circunstancias son difíciles.

Yo sé que cuando tenía 20 años de edad, hubo cosas que me llevaban a un colapso emocional, que gracias a Dios por Su gracia, son cosas que no parecen ser muy grandes para mí ahora. Porque he crecido algo, por la gracia de Dios, soy capaz de sobrepasar algunas cosas más fácilmente—mientras hay otras cosas hoy que realmente me aturden. Y me pongo a pensar, “Oh Señor, quiero hacerme sana en la perseverancia, sana en la constancia”.

Mencioné a Helen Roseveare hace unos momentos. Su mensaje a las mujeres en esta conferencia de Desiring God National Conference (Conferencia Deseando a Dios) se tituló, “Un llamado de perseverancia para los santos”. Ella dijo en ese mensaje que ella prefiere la palabra “perseverancia” en lugar de la palabra “aguantar” porque en Inglaterra, de donde es ella—y la estoy citando aquí:

“La palabra aguantar tiene una cierta connotación de apretar tus dientes, apretar tus labios, y de alguna manera pasar a través de algo…

La palabra perseverancia se refiere a constantemente seguir, rechazar el rendirse, no importa lo que venga.”

Pienso que esa es una buena imagen, para cualquiera de las dos palabras. Estamos hablando de no solo sobrevivir la vida, no solo pasivamente aguantar, sino de enfrentar las circunstancias de la vida triunfando – permitiendo que Dios las use para moldearnos y para formarnos, y soportando de una manera que traiga gloria a Dios .

Un comentario que leí acerca de este pasaje decía, “La vejez desnuda el cuerpo de su encanto para enfatizar la belleza del alma”. Así es como debe ser. Tú sabes, cuando eres joven, hay algunos defectos de carácter —ya sea amargura o egoísmo u orgullo— que pueden ser cubiertos o disimulados con energía propia de la juventud, con una buena apariencia, habilidad natural, o una personalidad cautivante.

Pero a medida que envejeces y esas cosas físicas y externas desaparecen, si esos defectos de carácter no han sido santificados, se van a hacer cada vez más pronunciados y más visibles.

Así que quiero animarte, sea que ya seas de edad avanzada o te estás dirigiendo en esa dirección, que persigas el tipo de belleza, el tipo de corazón, el tipo de piedad que aguanta y que se vuelve más hermosa con la edad: “La vejez desnuda el cuerpo de su encanto para enfatizar la belleza del alma”.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss regresará para orar. Encontrarás anaqueles llenos de productos que prometen combatir los efectos de la vejez, pero Nancy nos ha proporcionado algo mucho mejor que cremas o lociones.

Para poder desarrollar la verdadera belleza interna que Nancy ha estado describiendo necesitas conocer la Palabra de Dios. Sabemos un maravilloso lugar para comenzar: Estudia el libro de Tito capítulo 2. Es el pasaje que Nancy ha estado describiendo para nosotras, acerca de desarrollar una sana doctrina y belleza verdadera.

Esta semana hemos considerado el valor que tiene el que las mujeres mayores y las jóvenes se conecten. No hay mejor lugar para que experimentar esa conexión que en tu iglesia local. Espero que te estés congregando en una iglesia donde se predique la sana doctrina de las escrituras.

También te invitamos a visitar nuestra página web, allí encontraras artículos y podrás conectarte con otras hermanas que nos siguen, visita www.avivanuestroscorazones.com

Regresa con nosotros mientras Nancy continúa con Tito capítulo 2. Ahora, de nuevo Nancy para orar.

Nancy: Padre, mientras escucho y leo esas palabras, yo digo, “Eso es lo que yo quiero: que Tú arranques cualquier cosa que sea de obstáculo para mi desarrollo y crecimiento espiritual”.

Mientras el cuerpo físico y los sentidos se deterioran, te pido, oh Dios, por una gracia que crezca y por belleza, para ser de “mentalidad-sobria, digna, con domino propio, sana en la fe, sana en amor y sana en perseverancia”.

Que nuestras vidas como mujeres se vuelvan más y más hermosas y más radiantes con esa verdadera belleza de la vida de Cristo en nosotros. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un jugador de rugby transformado

Lunes 27 Julio
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios… Os es necesario nacer de nuevo.
Así que, si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres.
Un jugador de rugby transformado

Va’aiga Tuigamala, nacido en 1969, y conocido por el nombre de Inga, se hizo célebre en todo el mundo como jugador de rugby internacional por Samoa y Nueva Zelanda. Criado en una familia cristiana, Inga asistía regularmente a los oficios religiosos. En su adolescencia llegó a ser un deportista apasionado, y los temas de la fe pasaron a segundo plano. En la escuela, algunos de sus amigos tenían una conducta inmoral. Su formación cristiana le impedía unirse a ellos, pero finalmente la influencia de su entorno fue la más fuerte, y dio la espalda a la enseñanza que había recibido.

Sin embargo, en el transcurso de los años, esos jóvenes, uno tras otro, pusieron su fe en Cristo. Inga casi no podía creerlo. «Vi un cambio en sus vidas. Eran muchachos traviesos, siempre listos a hacer tonterías y a crear problemas… ¡Pero qué transformación!». Inga los observó durante semanas, creyendo que no resistirían. «Nunca creí que esto fuera posible, pero constaté algo totalmente nuevo: vi la paz, el gozo y el amor en ellos». Entonces Inga quiso tener lo que sus amigos poseían. Una de sus profesoras, que era cristiana, le explicó que debía confesar sus pecados a Dios y entregar su vida a Jesucristo. Le dijo que necesitaba “nacer de nuevo”. Esto sucedió en el año 1986.

Esta transformación también fue auténtica y duradera en Inga. Por medio de su testimonio, varios compañeros suyos conocieron al Señor Jesús, y tuvieron la paz y el gozo de vivir con él.