Los Pleitos En La Iglesia

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

7/12 – Los Pleitos En La Iglesia

Santiago 3:13–4:6

Estos creyentes están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga, rechazados por sus familias, y despedidos de sus trabajos o rechazados por sus clientes. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismos. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros.

Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción. El fruto que se debe ver en este caso es la paz en medio de la presión.

La relación personal que gozan con el Señor debe producir paz. Sin embargo, cuando sube la presión, la acompañan conflictos y pleitos. Al dirigirse a este problema, se relaciona con el problema del uso de la lengua en general. Los versículos 13–18 salen directamente del pensamiento de 9–12. El problema ha sido que entre los cristianos que están sufriendo la persecución no ha habido paz, sino conflictos y pleitos.

UNA FE VIVA PRODUCE PAZ 3:13–4:6

La Fuente de la Paz 3:13–18

Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios. La fuente de la paz verdadera es la sabiduría de Dios.

La sabiduría del hombre (3:14–16) resulta de ver las cosas desde el punto de vista del hombre. Esta sabiduría es la que produce las luchas y los pleitos. Se observan dos características básicas que esta clase de sabiduría produce (3:14): 1) celos amargos; y 2) contención.

La actitud representada por la expresión “celos amargos” es la envidia. Se presenta cuando decimos: “¡Yo quiero!” La actitud indicada al referirse a la contención es la ambición egoísta que siempre nos dice: “¡Yo soy!”

Estas actitudes no vienen de Dios. Tienen tres fuentes posibles (3:15):

1) Esta tierra, o el mundo

2) El hombre natural, o yo mismo

3) Fuentes demoníacas, o Satanás

Jacobo nos recuerda que estas actitudes son las que se encuentran juntamente con la insurrección y desorden público (3:16). Se encuentran también juntamente con toda clase de práctica malvada. En otras palabras, son comunes entre quienes andan en el mundo, pero no deben manifestarse entre los que dicen ser el pueblo de Dios.

Las Actitudes Normales Del Hombre Natural:

“¡Yo soy!”

“¡Todo debe girar alrededor de mí!”

“¡Quiero lo que yo quiero!”

La sabiduría de Dios (3:17–18) resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Esta sabiduría es la que produce paz. Esta es la orientación del hombre que ve las cosas como Dios las ve.

Las Actitudes Que La Sabiduría De Dios Produce (3:17):

Pureza

Paz

Amabilidad

Benignidad

Lleno de misericordia

Lleno de buenas obras

Sin prejuicios

Sin hipocresía

En fin, la sabiduría de Dios produce todo lo que se reconoce como la conducta del hombre justo. En una palabra, se produce PAZ (3:18). La sabiduría que Dios da produce comprensión, sumisión mutua, misericordia, obras buenas, imparcialidad y sinceridad.

¡Pensemos!

Considere las evidencias de la presencia de estas dos actitudes distintas que pueden manifestarse en la vida de los hijos de Dios. ¿Cómo se manifiestan en nuestras vidas?

Señale algunos ejemplos de su propia experiencia que muestran la presencia de cada una de estas dos actitudes. Al manifestar la sabiduría humana en nuestra vida, ¿cuánta diferencia se puede ver entre el hijo de Dios y el hombre sin Cristo en el mundo?

La Fuente de la Lucha 4:1–6

Santiago presenta una pregunta difícil de contestar: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿de dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos (4:1)?” Observe que las guerras y pleitos están entre ellos. Es obvio que lo que se encuentra entre ellos no viene de Dios. Ellos no tienen paz.

La realidad para estos hermanos cuando subió la presión estaba lejos de lo que la paz de Dios produce. Se caracterizaba por luchas y pleitos. Ellos estaban metidos en las mismas actividades que caracterizan la sabiduría de este mundo. Querían lo que otros tenían.

El texto indica que ellos mataban. Lo más probable es que su pecado se debe interpretar a la luz de las implicaciones del mensaje de Cristo. El indicó que al enojarnos contra un hermano, somos tan culpables como el que mata (Mt. 5:21–22)

Es posible que para conseguir lo que querían estaban dispuestos a traicionar a los demás hermanos. Posiblemente aun murieron algunos. A lo menos no reflejaban el amor para los demás que deben de haber mostrado.

La participación de ellos en las guerras y los pleitos se señala de nuevo en Santiago 4:2. La palabra “combatís” que describe sus actividades viene de la misma palabra “pleitos”. “Lucháis” viene de la palabra “guerras”. Así que Jacobo describe lo que los hermanos destinatarios de la carta hacían.

¡Pensemos!

Aunque la respuesta a la pregunta parece demasiado obvia, si no comparamos nuestra experiencia con la de estos hermanos, no veremos la importancia de este pasaje a nuestra vida. ¡Se describe aquí hermanos que se comportan así! ¿Puede un hermano reflejar estas actitudes?

¿Cómo respondemos nosotros cuando sube la presión? Cuando las cosas salen mal y estamos afligidos, ¿qué hacemos?

Señale algunas ocasiones en su propia vida cuando subió la presión y usted reaccionó en una manera semejante a la de estos hermanos.

A pesar de tanta lucha, estos hermanos en Cristo no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.

El subraya cuatro veces su falta de satisfacción al señalar lo que no tienen (4:2–3). Estudie las expresiones mencionadas y señale lo que no encuentran según estos versículos:

1) “…y no tenéis;”

2) “…y no podéis alcanzar;”

3) “…pero no tenéis lo que deseáis,”

4) “…y no recibís,”

Cuatro Razones por las Cuales No Están Satisfechos

Así que, se nota que tanta lucha a favor de lo que buscában no les da paz y contentamiento. ¿Ha experimentado usted lo mismo? ¿Por que no encuentran lo que buscan? Jacobo nos da cuatro razones que explican esta frustración:

1. No Le Piden a Dios lo que Necesitan 4:1–2

No confían en Dios para satisfacer sus necesidades. Muchas veces nosotros preferiríamos pelear antes de pedírselo a Dios. Seguimos la sabiduría del hombre. En vez de depender de Dios y encomendar nuestras necesidades en Sus manos, nosotros también luchamos para salir con las nuestras, a nuestra manera.

2. Sus Motivos Están Equivocados 4:3

Aun cuando se lo piden, no reciben lo que quieren porque tienen motivos erróneos. Ellos buscan el placer personal. Quieren lo que ellos quieren. Nosotros caemos en la misma trampa; buscamos placer para nosotros mismos, no la voluntad de Dios.

3. Buscan la Amistad con el Mundo 4:4

Quieren encontrar la forma de seguir como hijos de Dios pero mantener a la vez una buena relación con los de este mundo. No le gusta la persecución. Quisieran ser aceptados por sus vecinos y por la sociedad. Creen que puede haber una reconciliación.

Santiago les enseña que ellos no han comprendido la naturaleza del conflicto. No comprenden que este mundo está en una guerra contra Dios.

Para establecer una buena relación con el mundo, tendrán que dejar a un lado a Dios. El mundo, dirigido por Satanás, quiere eliminar a Dios y a los que se identifican con El. Esto no quiere decir que cada individuo quiera destruirnos, pero sí, es el propósito del sistema que siguen quienes no toman en cuenta a Dios.

Nosotros muchas veces buscamos una mejor relación con el mundo para nuestro propio bien. En vez de identificarnos claramente con Dios y aceptar las consecuencias, pensamos dedicarnos a mejorar nuestra relación con el mundo. Para lograrlo, tendremos que abandonar a Dios. Mientras mantengamos esta meta no podemos esperar que Dios nos conceda nuestro deseo.

4. Buscan Beneficios para Sí Mismos 4:5–6

Estos hermanos están pensando en sí mismos y cómo avanzar su propia causa. Creen que ellos tienen un mejor plan que el plan de Dios para ellos. No reconocen la sabiduría superior de Dios y no reconocen el amor de Dios para ellos. Por eso, ellos luchan para establecer su propio plan.

Dios desea lo mejor para ellos. El les da la gracia necesaria para enfrentarse a estas aflicciones. El resultado de Su plan les traerá bendición. Sin embargo, ellos no están conformes con lo que experimentan y quieren establecer otro plan.

A través del libro, Jacobo dice que Dios considera esta actitud como orgullo. Por lo tanto, Dios les va a resistir. Si se someten al plan Suyo, El les dará gracia para triunfar.

En vez de buscar lo que Dios quiere para nuestro bien, buscamos nuestros propios deseos y privilegios. Queremos mejorar nuestra situación. Por eso, Dios no nos da lo que queremos y seguimos frustrados.

Dios quiere que gocen de paz, humildad, compasión por los demás, y otros beneficios semejantes. Para gozar estas bendiciones, tendrán que someterse a los planes de Dios para ellos.

Conclusión

Por ser hombres, muchas veces manifestamos la sabiduría humana. No vemos las cosas desde el punto de vista de Dios. Por eso, seguimos peleando para salir con las nuestras, en vez de someternos a Dios.

El problema está en nosotros. Manifestamos las dos actitudes del hombre sin Cristo en el mundo. Tal como los demás, a veces decimos: “¡Yo soy!” o, “¡Yo quiero!”

Nos hace falta la orientación divina que dice: “Ya no soy yo. Dios es todo para mí”. Al llegar a esta actitud en nuestra vida, gozaremos la paz que sólo Dios nos puede dar.

¡Pensemos!

En este pasaje, como en algunos otros semejantes, se pueden observar las alternativas que se nos presentan en la búsqueda del contentamiento. Tres pasajes claves comparan las dos alternativas básicas que siguen. Estudie los tres pasajes y sus resultados. El siguiente esquema da un resumen de cada caso.

Señale la necesidad, las dos alternativas y el resultado de cada alternativa, según el pasaje indicado. ¿Cómo se puede conseguir lo que realmente buscamos en la vida?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 51–57). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

2/26 – Doctrina de la Palabra – Parte 2

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 2/26

Doctrina de la Palabra – Parte 2

  1. Introducción

¡Bienvenido! Gracias por acompañarnos a explorar el tema trascendental de la revelación de Dios en su Palabra. Oremos…

Salmo 119:97-104: «¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos. Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira».

¿Podrías decir lo mismo acerca de la Palabra de Dios? Mi objetivo y oración por ti esta mañana es que esta clase te brinde una correcta doctrina de la Palabra que te lleve a un amor profundo por la Palabra, todo para la gloria de Dios.

La semana pasada consideramos cómo Dios es un Dios que habla. Él se reveló a sí mismo en su Hijo Jesús, el Verbo hecho carne, y en su Palabra, la Biblia. También  consideramos cómo el Antiguo y el Nuevo Testamento nos llegan como una revelación autoritativa de Dios. Él expresa su buen gobierno sobre nosotros a través de su Palabra. Somos sus criaturas y, por tanto, estamos obligados a creer en ella y obedecerla.

Esta mañana consideraremos dos cosas fundamentales: el canon de la Escritura y las cualidades de la Escritura. En otras palabras, qué libros conforman la Biblia; y luego, ¿qué hace a la Biblia distintiva y única?

1.1. El canon de la Escritura

Comenzamos con el canon de las Escritura, porque tan pronto como afirmamos la autoridad de las Escrituras, surge la pregunta de cuáles escritos representan la revelación autoritativa de Dios. Esta es la pregunta del canon. Canon es la transliteración griega de una palabra semítica que significa «caña de medir», «regla» o «estándar». Esta es una pregunta importante, especialmente porque hoy en día hay especiales de televisión populares que representan erróneamente la historia de la Biblia como un drama político sórdido con trastienda para conseguir este libro, mantener ese libro, etc. Ten en cuenta que hay una clase completa en el seminario básico de apologética que se ocupa de otros temas acerca de la fiabilidad de las Escrituras, como la transmisión (la fiel copia de manuscritos bíblicos en el primero siglo) y la traducción. Hoy vamos a restringirnos a esta pregunta clave acerca de cuáles libros pertenecen a la Biblia. Comencemos con el Antiguo Testamento.

1.1.1. Canon del Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento se divide tradicionalmente en la ley, los profetas y los escritos. Aunque estos libros fueron escritos en diferentes lugares en diferentes momentos, creció el reconocimiento en el judaísmo de que todos los libros pertenecían juntos y constituían la revelación verbal de Dios a su pueblo[1].

La imagen que obtenemos de las primeras fuentes judías y del Nuevo Testamento en sí es que el canon del Antiguo Testamento fue simplemente un asunto establecido entre los judíos de los días de Jesús. No hay registro de ningún altercado entre Jesús y otros judíos al respecto. El mismo Jesús en Lucas 24:44 se refiere a la Escritura como «la ley de Moisés, los profetas y los salmos (o escritos)», la división hebrea tradicional. Dice que todas estas secciones del Antiguo Testamento lo señalaban y se cumplieron en él[2].

Ahora los judíos tenían otros libros, por supuesto, incluyendo comentarios acerca de los libros bíblicos, pero nunca fueron referidos como Escritura, las mismísimas palabras de Dios. Algunos de estos libros, conocidos como los apócrifos, se vincularon a la traducción griega del Antiguo Testamento muchos cientos de años después, en el siglo IV d. C., pero incluso entonces los primeros cristianos no trataron estos libros como parte de la Escritura, sino como escritos inspiradores y devocionales[3].

1.1.2. Canon del Nuevo Testamento

¿Qué hay del Nuevo Testamento?  Hebreos 1:1 dice: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo». Hay un patrón: en el Antiguo Testamento, Dios actúa y luego nos proporciona las interpretaciones de esas acciones a través de la palabra escrita. Fue lo mismo con la venida de Cristo. Dios actuó enviando a su Hijo, y luego proporcionó una interpretación escrita de esa acción[4].

Algunos escritores dan la falsa impresión de que la iglesia tardó mucho tiempo en reconocer la autoridad de los documentos del Nuevo Testamento, señalando al Concilio de Cartago en el año 397 como la fecha en que se tomó la decisión «final» acerca de cuáles libros estaban dentro y cuáles estaban fuera. Sin embargo, es importante observar la distinción entre el reconocimiento de la autoridad de un libro y la elaboración de una lista que incluye el libro. Esto último habría tomado algo de tiempo, especialmente en el mundo antiguo. Con todo, los 27 libros del Nuevo Testamento habían estado en circulación durante siglos y se les trató como Escritura desde el principio. No es correcto decir que los primeros cristianos tenían una gran variedad de creencias creativas y estanterías enteras llenas de evangelios y textos alternativos. «Los únicos escritos cristianos que datan con seguridad del primer siglo son» los libros del Nuevo Testamento[5]. Sí, algunos líderes debatieron si algunos libros tenían autoridad —principalmente cartas como Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, que tienen temas y énfasis ligeramente diferentes a las cartas de Pablo—, pero en comparación con los libros no bíblicos, que fueron rotundamente rechazados sin mucha controversia, estos libros fueron ampliamente aceptados en todo el mundo cristiano.

De hecho, cada vez que alguien me pregunta: «¿Cómo sabes que los evangelios en la Biblia son los documentos más antiguos y originales y que los otros evangelios no fueron destruidos en una conspiración política desviada?», tengo dos respuestas básicas. En primer lugar, los primeros creyentes se preocuparon mucho por la verdad y defendieron en sus cartas por qué los libros del Nuevo Testamento son autoritativos. Estos muchachos tenían muchas diferencias teológicas y venían de diferentes partes del mundo, sin embargo, no los vemos discutiendo por la inclusión de evangelios gnósticos.

En segundo lugar, preguntaré a esta persona si alguna vez ha leído alguno de estos textos alternativos. Todo lo que necesita hacer es leerlos y verá que éstos tratan de replicar el formato del evangelio, pero para presentar un mensaje radicalmente diferente. El Evangelio de Pedro, por ejemplo, afirma revelar enseñanzas secretas de Jesús que nadie más conoce, es obvio que es una respuesta a los verdaderos evangelios que intenta hacer que la gente no crea en ellos[6]. Solo un libro que vino muchos años después de los verdaderos evangelios haría una afirmación así.

Como cristianos, finalmente afirmamos que la Escritura se autentica a sí misma. Afirma y atestigua su propia veracidad. Sí, podemos demostrar su precisión al corroborarla con otras fuentes históricas. Pero al final del día, el cristiano recibe la Escritura como la Palabra de Dios porque el Espíritu Santo que la inspiró testifica al creyente que es verdadera. Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor, enseñó: «las ovejas le siguen, porque conocen su voz» (Juan 10:4). Curiosamente, pero no sorprendentemente, es común escuchar a musulmanes y otros no cristianos decir cuando leen las Escrituras por primera vez: «Ahora bien, así es como esperaría que sonara una Palabra de Dios».

Entonces, ¿cómo sabían los primeros cristianos cuáles escritos provenían de Dios y cuáles no? Es importante notar que ellos no se vieron a sí mismos «escogiendo» o «decidiendo» los libros de la Biblia. Más bien, hablaron de «recibir» o «heredar» los libros autoritativos de cada generación anterior. Vieron que estos libros tenían autoridad porque provenían de Dios, no porque ninguna iglesia o líder les pusiera un sello de aprobación. Pero no solo los aceptaron a ciegas. Tenían cuatro criterios para demostrar que su aceptación de estos libros era legítima. (Da vuelta a la página en el folleto).

El primer criterio fue la apostolicidad. ¿El documento fue escrito por un apóstol o alguien con contacto inmediato a un apóstol? Solo aquellos que conocieron a Jesús o que fueron compañeros íntimos de sus discípulos pudieron escribir creíblemente acerca de Cristo.

El segundo era la antigüedad. Incluso si alguien intentaba colocar el nombre de un apóstol en un libro, era necesario que el libro se originara desde el tiempo de los apóstoles. Esto es lo que eliminó muchos de los últimos «evangelios» y escritos gnósticos.

El tercero era la conformidad con la regla de la fe (ortodoxia). Un libro tenía que sonar consistente y ajustarse a la verdad ya dada, sea que hubiese sido transmitido oralmente o en los libros bíblicos que habían comenzado a difundirse. Es fácil ver por qué un libro como el llamado Evangelio de Tomás no pasó esta prueba; en él, Jesús dice que hará de María un varón porque las mujeres solo pueden entrar en el Reino de los cielos si se vuelven hombres. Eso es totalmente contradictorio con lo que dice Pablo acerca de los hombres y las mujeres que heredan el Reino en Gálatas, uno de los primeros libros bíblicos escritos.

El cuarto fue la universalidad, es decir, el uso generalizado y continuo por parte de las iglesias en todo el mundo conocido. Lo que es notable (desde una perspectiva humana) es que hubo tanto acuerdo en tantos libros tan rápidamente.

Un par de implicaciones importantes de todo esto. Primero, la iglesia no creó la Biblia por su autoridad, como enseña el catolicismo romano. ¡Es al revés! La Biblia poseía su autoridad inherente como la Palabra de Dios, y es esa palabra la que trajo vida a la iglesia. Por tanto, la iglesia simplemente reconoció lo que Dios ya inspiró.

Segundo, no nos sorprende que el canon se cerró con el fallecimiento de Cristo y los apóstoles. De la misma manera que se cerró con el final de la era profética del Antiguo Testamento en anticipación de Cristo, por lo que se cerró con el fallecimiento de Cristo mientras esperamos su regreso. El Antiguo Testamento, en pasajes como Malaquías 4 y Deuteronomio 18, indicó que había más profecía por venir. Pero el Nuevo Testamento ahora no nos da ninguna expectativa de más revelación. Pablo dice en Efesios 2 que la iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles (Nuevo Testamento) y los profetas (Antiguo Testamento). No necesitamos más y no debemos esperar más. Podemos confiar en la Palabra que hemos recibido, ¡y debemos alabar a Dios por cómo ha iluminado con su luz nuestra oscuridad y nos ha traído esta Palabra que no merecíamos conocer!

1.2. Atributos de la Escritura

Pasemos ahora a lo que hace que la Escritura sea única. La Escritura hace algunas afirmaciones asombrosas acerca de sí misma, y Jesús mismo trató al Antiguo Testamento de acuerdo con estas afirmaciones. Queremos tener la misma visión de la Biblia que Jesús.

Verás en tu folleto un gran resumen de la declaración de fe de nuestra iglesia: Artículo 1, Declaración de Fe de CHBC: Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y es un tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin ninguna mezcla de error como su materia; que revela los principios por los cuales Dios nos juzgará y, por tanto, es, y permanecerá hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unión cristiana, y el estándar supremo por el cual todas las conductas humanas, credos y opiniones deben ser juzgados.

Repasemos los 6 atributos de la Escritura que se encuentran detrás de esta declaración. A medida que analicemos cada uno, trataré de dar algunas reflexiones sobre por qué es importante y cómo podemos responder.

1.2.1. Inspiración divina

Primero, vemos que la Escritura es divinamente inspirada2 Ti. 3:16 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios». 2 Pedro 1:20-21: «Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo»[7].

Es tan sencillo como esto: lo que la Escritura dice, Dios dice. Esto no quiere decir que Dios borró la personalidad o voluntad del escritor, ni esto requiere que veamos la Biblia como una especie de «dictado»  donde los hombres se convirtieron en simples robots o marionetas. Tanto el rey David como el apóstol Pablo tienen sus propias personalidades y estilos, y Dios a través de su propia actividad providencial y sobrenatural trabaja dentro de cada autor para asegurar que lo que escriben sea su palabra. Los teólogos llaman a este proceso «concursus», del latín «concurrere», funcionar juntos.

¿Por qué importa esta doctrina? Si la Biblia es de origen humano, siempre puede mejorarse o rechazarse. La Biblia evolucionaría con los tiempos. Pero si es de origen divino, la Biblia es atemporal. Prevalece sobre nosotros como nuestro juez, y no al revés. Necesitamos arrepentirnos de nuestra tendencia a obedecer la Escritura solo cuando parece razonable o culturalmente aceptable. Y, básicamente, si quieres encontrarte con Dios, el Dios que te hizo y quien hizo y sostiene todo lo que te rodea, ¿a dónde vas? ¡Encontramos a Dios en su palabra! ¡Eso es lo que nos dio!

Entonces, para aplicar esto, permíteme alentarte a simplemente aprender acerca de la Biblia. Dios inspiró no solo partes de ella, no solo las partes más famosas o las secciones que nos parecen más relevantes, sino todo. ¿Puedes resumir el mensaje del libro de Jueces? ¿Qué hay de Nahum o 3 Juan? ¿Por qué no hacer que tu objetivo sea aprender algunos libros de la Biblia realmente bien cada año? Dentro de 10 o 20 años, conocerás la Biblia como la palma de tu mano.

1.2.2. Inerrancia bíblica

Segundo, encontramos que la Escritura es inerrante. La inerrancia de la Escritura significa que la Escritura en los manuscritos originales no se equivoca ni dice nada falso o inexacto. En otras palabras, la Biblia siempre dice la verdad con respecto a todo lo que habla. Errar es de humanos. Pero Proverbios 30:5 dice: «Toda palabra de Dios es limpia»Hebreos 6:18 dice: «es imposible que Dios mienta». Aunque la Biblia fue escrita por hombres caídos, Dios ordenó su inspiración de tal manera que no cometieran ningún error. Así es como Jesús trató la Biblia, dijo que la Escritura no puede ser quebrantada (Juan 10:35).

Y esta doctrina es de suma importancia. Durante siglos fue suficiente para los cristianos afirmar que la Escritura es absolutamente verdadera. Pero en estos días creo que es importante usar esta palabra un poco más desagradable «inerrante», porque hay algunos creyentes profesantes que han argumentado que la Biblia transmite la verdad espiritual, pero todavía comete errores humanos. Dicen esto con la esperanza de hacer que la Escritura sea más atractiva para un mundo escéptico. Pero es profundamente problemático. Si la Escritura comete algunos errores, ¿cómo podemos confiar en ella para las cosas más importantes? Ahora, en lugar de aceptar todo lo que dice la Escritura, abres la posibilidad de que los seres humanos digan: «Bueno, esa fuerte enseñanza es un error, no voy a aceptar esa parte». ¿Quién debe juzgar qué aceptar y qué rechazar? La Biblia no se divide en afirmaciones «espirituales» por un lado y afirmaciones «históricas» o «fácticas» por el otro. Se presenta como la verdad absoluta.

Entonces, ¡debemos aplicar esta doctrina de la inerrancia confiando en la Biblia! Hablando en términos prácticos, esto significa que cuando encuentres cosas en las Escrituras que son difíciles de digerir o difíciles de entender, procura descifrarlas. Dios no miente. Él ha puesto esto en su Palabra por una razón y puedes beneficiarte de cada versículo.

1.2.3. Infalibilidad bíblica

Tercero, vemos que la Escritura es infalible, lo cual está estrechamente relacionado con la inerrancia. La inerrancia es la cosa en sí: la Biblia es totalmente verdadera. La infalibilidad se refiere al resultado de eso. Debido a que la Biblia es verdadera, por tanto, (resultado) nunca nos engaña.

Así que, por ejemplo, creemos en una Biblia infalible y entonces creemos que existió un hombre real llamado Jonás que fue tragado por un gran pez y estuvo dentro del pez durante tres días. Si también decimos que la Biblia es infalible, estamos de acuerdo en que este acontecimiento es confiable y útil para nosotros. De hecho, es un ejemplo fácil porque el mismo Jesús creía tan claramente en la historia de Jonás como un hecho histórico y lo veía como una señal de su muerte y resurrección (véase Mateo 12:40).

Un breve aparte, ocasionalmente encontrarás a algunos que felizmente afirmarán la infalibilidad de la Biblia. Y uno pensaría que tienen a la Escritura en alta estima. Pero silenciosamente no afirmarán la inerrancia. En otras palabras, dirían que la Biblia es infalible y, por tanto, confiable «en asuntos de fe y práctica», pero eso no significa que todo lo que registra literalmente haya sucedido. Tiene que ser «espiritualizado», para que puedas tomar la «cáscara» de algún acontecimiento histórico que puede no ser cierto y encuentres la «semilla» espiritual dentro de él. Cuídate de esa leve ofensa teológica.

La infalibilidad es crucial, porque significa que prácticamente podemos depender de las Escrituras para encontrar dirección y guía en la vida. Es un «tesoro de instrucción celestial» para citar la declaración de fe de nuestra iglesia. Entonces, si te encuentras en los guturales tiros de la depresión, luchando con el pecado, buscando sabiduría, la Palabra de Dios es tu guía celestial. Hablando en términos prácticos, este es un argumento importante para memorizar la Escritura. Escóndela en tu corazón para que cuando lleguen las tormentas de la vida, puedas recitar las promesas de la Palabra de Dios para ti.

1.2.4. Claridad (perspicuidad) de la Escritura

Cuarto, vemos que la Escritura es clara. Esto también se conoce como la perspicuidad de la Escritura. La perspicuidad o claridad de la Escritura significa que las personas comunes, no solo los pastores y los cristianos súper maduros, son capaces de leer la Biblia por sí mismos y de entenderla correctamente.

En el Salmo 19:7, David escribe: «La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma». En Deuteronomio 6, se les dice a los padres que enseñen la Palabra de Dios a sus hijos, porque la suposición es que pueden obtenerla. Si bien sabemos que algunas partes de la Escritura pueden ser difíciles de entender (2 Pedro 3:16), esto se debe a que ninguno de nosotros tiene una sabiduría perfecta. No es debido a la naturaleza de la Biblia. En esencia, la Escritura no es un rompecabezas místico que requiere un conocimiento especial para desbloquear su código. Es accesible para todos. Pablo escribió la mayoría de sus cartas no a los líderes de las iglesias sino a congregaciones enteras, incluyendo creyentes educados y sin educación[8].

Ahora bien, muchos preguntarán: si la Escritura es clara, entonces ¿por qué tenemos diferentes interpretaciones de lo que significan varios pasajes? Si bien la Palabra de Dios es perfecta, las personas a quienes se la dio no lo son. La claridad de la Escritura no significa que todos los creyentes estén de acuerdo en cada enseñanza de la Escritura. En general, los cristianos evangélicos están en gran medida de acuerdo en los asuntos esenciales, como el evangelio, pero difieren en lo no esencial, que es relativamente menos claro en la Escritura, como el milenio, por ejemplo.

La claridad de la Escritura significa que estudiar la Palabra de Dios no es una aventura infructuosa. Vale la pena invertir tu tiempo en ella. Las misiones y el trabajo de traducción no son en vano. Personas de todas las culturas pueden entender la Biblia. Por tanto, en tu evangelismo, usa la Biblia. Invita a los no cristianos a que la lean por ellos mismos, y deja que el poder sobrenatural y la claridad de sus palabras logren lo que tus palabras solas simplemente no pueden hacer. Haz que la tomen y la lean.

1.2.5. Necesidad de la Escritura

Quinto, vemos que la Escritura es necesaria. La necesidad de la Escritura significa que la Biblia es necesaria para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios. No es necesario saber que Dios existe o saber algo acerca del carácter de Dios y las leyes morales. Esto puede verse a partir de lo que llamamos la «revelación general» de Dios en la naturaleza (según Romanos 1) y en la propia conciencia (según Romanos 2). Pero todos hemos eliminado este conocimiento natural o general de Dios. Más tarde, en Romanos 10, Pablo deja en claro que solamente podemos ser salvos si escuchamos las buenas noticias de Jesús, y que las buenas noticias vienen a través de la revelación especial de Dios que ahora hemos registrado en la Biblia.

Entonces, la Escritura es necesaria en un sentido primordial para que aprendamos el camino de la salvación, pero también es necesaria en un sentido secundario, porque regularmente necesitamos escuchar la Palabra de Dios para conocerlo mejor, crecer en él, amarle más, ser convencidos de nuestro pecado, y tener un corazón estremecido para alabarle. El Salmo 1:2 dice que bendito es el hombre cuyo deleite está en la ley del Señor, y en su ley medita de día y de noche.

[Aplicación rápida: meditar en las Escrituras significa llenar nuestras mentes con su significado y buscar en oración comprenderla. Aquí hay una manera fácil de meditar: toma un versículo y léelo varias veces, enfatizando una palabra diferente cada vez para comprender la contribución que una sola palabra hace a la oración. Ejemplo: Jehová es mi pastor, nada me faltará…].

1.2.6. Suficiencia de la Escritura

Finalmente, vemos que la Escritura es suficiente. La suficiencia de la Escritura significa que la Escritura contenía todas las palabras de Dios que Dios quería que su pueblo tuviera en cada etapa de la historia de la redención, y que ahora contiene todas las palabras de Dios que necesitamos para la salvación, para confiar plenamente en él y obedecerle perfectamente. Como Pablo escribe en 2 Timoteo 3:16-17«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». Esto significa que tienes todo lo que necesitas para obedecer a Dios en la Biblia. No necesitas una palabra, una señal especial en el cielo o una «puerta abierta» para saber qué hacer. Dios es todopoderoso y ciertamente puede hacer lo que quiera, pero no nos dice que esperemos tales cosas. Él nos dice que aprendamos la Biblia y apliquemos su sabiduría a las decisiones difíciles de la vida.

Por tanto, si estás luchando con la santidad, con la satisfacción, el matrimonio, el trabajo, la crianza de los hijos, o simplemente con conocer y creer en Dios… ¿Por qué no te sumerges diariamente en la Escritura? Ella es suficiente para todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. Así que ábrela y léela. Alaba a Dios por su Palabra inspirada, infalible, clara, necesaria y suficiente.

  1. Conclusión 

La experiencia vs. la Escritura

Para concluir, a pesar de que la tradición y la razón son importantes, en la medida en que nos ayudan a comprender lo que enseña la Escritura, al final son a la vez servidores de la Palabra, y no jueces sobre ella o colegas. Se sabe que tanto la tradición como la razón se equivocan: la Escritura no.

Situar la tradición y la razón del hombre como el fundamento para determinar si algo es la Palabra de Dios o no es tan inútil como tratar de hacer brillar una linterna contra el sol. Coloca los pensamientos y los caminos del hombre sobre los de Dios y busca usurpar la autoridad que Dios ha establecido en su Palabra que es testificada e iluminada por el Espíritu Santo. Solo el Espíritu Santo puede finalmente convencernos de la correcta autoridad de la Palabra de Dios. El mismo Espíritu que habló por boca de los profetas también nos convence de la Palabra exaltada de Dios.

No podemos decir que la Biblia simplemente «contiene» la Palabra de Dios. Es decir, que debemos intentar discernir por nuestra razón y experimentar qué es esa palabra. No, como evangélicos, debemos insistir en que la Biblia, en su totalidad unida, es la Palabra de Dios.

«La [verdad] de la Escritura no es flexible. No es exclusiva de cada persona. No está determinada por la experiencia personal o la opinión personal». Nuestras experiencias solo son valiosas en la medida en que son bíblicas. Debemos evaluar nuestra experiencia por la verdad de la Escritura; no evaluar la verdad de la Escritura por nuestras experiencias.

APÉNDICE A

Posibles cotizaciones que agregar.

Como bien dijo uno de los primeros teólogos bautistas en América: «El estudio de la verdad religiosa debe emprenderse y procesarse desde un sentido del deber, y con miras a la mejora del corazón. Cuando se aprende, no debe colocarse en el estante, como objeto de especulación; debe depositarse en lo profundo del corazón, donde debe sentirse su poder santificador… Como seres religiosos, busquemos comprender las verdades de la religión. Como seres inmortales, esforcémonos por familiarizarnos con la doctrina de la que depende nuestra felicidad eterna. Y tengamos cuidado de no solo recibirla fríamente en nuestro entendimiento, sino que su poder renovador siempre esté presente en nuestros corazones» (Dagg, Manual of Theology).

Entonces, ¿por qué crees que la Palabra de Dios en forma escrita es un beneficio para nosotros hoy que vivimos entre la cruz y la segunda venida (Éxodo 34:27Deuteronomio 31:9)? (1) FIABILIDAD: Conserva con precisión las palabras de Dios para las siguientes generaciones; 2) PERMANENCIA: Permite el estudio repetido y cuidadoso de las palabras de Dios; 3) ACCESIBILIDAD: Es accesible para más personas que la comunicación oral.

Artículo I, De las Escrituras, Declaración de Fe de Capitol Hill Baptist Church:

«Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y es un tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin ninguna mezcla de error como su materia; que revela los principios por los cuales Dios nos juzgará y, por tanto, es, y permanecerá hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unión cristiana, y el estándar supremo por el cual todas las conductas humanas, credos y opiniones deben ser juzgados».

«Los apóstoles reclamaron una comisión autoritativa de Cristo para actuar como sus representantes en la fundación y construcción de las primeras iglesias. Se presentaron como embajadores de Cristo y su mensaje como la Palabra de Dios. Afirmaron haber recibido el Espíritu Santo de una manera única, para poder entender correctamente el misterio de la revelación de Dios en Cristo y proclamarlo en declaraciones normativas y autorizadas, ‘no en las palabras que la sabiduría del hombre enseña, sino la que el Espíritu Santo enseña’. Su autoridad les había sido dada por Cristo a través de su palabra de comisión y su don del Espíritu»[9].

La tarea de la teología sistemática es ser (1) integral, es decir, cubrir todas las enseñanzas estándares de la Escritura, (2) coherente, demostrar las interrelaciones de los diversos temas, (3) contextual, es decir, interpretar el barrido de la doctrina en términos de temas actuales, y (4) puntos de vista históricos y contemporáneos conversacionales e interesantes. Robert Reymond, New Systematic Theology of the Christian Faith, xxxiii.

El teólogo sistemático Robert Reymond resume estas verdades: «Un autógrafo inerrante e infalible es la única visión de la Escritura original que concuerda con la naturaleza del Dios del teísmo cristiano: un Dios santo, en quien no hay tinieblas y que no puede mentir, solo podría inspirar a hombres a escribir un relato perfecto de la revelación recibida de él».

Martyn Lloyd-Jones, en un discurso titulado «La Autoridad de la Escritura», opinó acerca de la posición subjetivista. Comentó que estos teólogos sugieren «que aquellos de nosotros que somos evangélicos conservadores somos ‘bibliotecarios’’ es decir, ponemos a la Escritura en el lugar del Señor. Su propia autoridad, nos dicen estos críticos, no es la Escritura, sino el Señor. Ahora bien, esto suena muy impresionante y muy imponente al principio, como si estuvieran declarando aquello por lo que estamos contendiendo. Suena como si fuera una posición altamente espiritual hasta que, nuevamente, comienzas a examinarla cuidadosamente. Las preguntas obvias para los que hacen tales declaraciones son estas: ‘¿Cómo conocen al Señor? ¿Qué saben acerca del Señor, aparte de la Escritura? ¿Dónde lo encuentran? ¿Cómo saben que lo que parecen haber experimentado con respecto a él no es producto de su propia imaginación, de un estado psicológico anormal o de algún poder oculto o espíritu maligno?’. Todo suena muy impresionante e imponente cuando dicen: ‘Voy directamente al Señor’. Pero debemos enfrentar a la cuestión vital sobre la base de nuestro conocimiento del Señor, nuestra certeza con respecto incluso a su autoridad, y cómo debemos entrar en posesión práctica de eso».

«Los dos Testamentos son los dos labios por los cuales Dios nos ha hablado». – Thomas Watson

Solo en el Pentateuco, las palabras «Jehová dijo» aparecen casi 800 veces, y las palabras, «Así dice el Señor» son un tema recurrente a lo largo de los profetas.

El Salmo 19:7-8 dice: «La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma [necesidad de la Escritura]. El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo [claridad de la Escritura]. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón [autoridad de la Escritura]».

Pregunta: ¿Cómo debemos entender los distintos textos en nuestras Biblias, como Juan 7:53-8:11 y Marcos 16:9-20? Respuesta: Estos textos se mencionan en la mayoría de las Biblias porque no forman parte de los primeros manuscritos más confiables. No son Escritura, pero son tradición, tradición muy antigua y posiblemente muy buena. Otras variantes más pequeñas, como Lucas 23:34, se incluyen en algunos de los mejores manuscritos y se omiten en otros.

Pregunta: ¿Cómo debemos entender las citas en la Escritura tomadas de la literatura no canónica, como el Libro de Enoc (Judas) o los autores griegos seculares (Pablo)? Respuesta: El que un escritor del canon cite una fuente secular, no significa que tome dicha fuente y la eleve a la par de la Escritura. También debemos sostener que un escritor del canon puede usar citas fuera de la Escritura, siempre y cuando no las cite inequívocamente como Escritura. Por ejemplo, en Judas 14, se cita el Libro de Enoc, probablemente porque era un escrito bien conocido entre su público y daba a entender que Dios juzgará a los impíos. A menudo usamos escrituras no canónicas para transmitir un punto verdaderamente bíblico a otros en nuestras propias conversaciones.

Pregunta: ¿Por qué algunas citas en el Nuevo Testamento del Antiguo Testamento son diferentes del texto del Antiguo Testamento? Respuesta: No debemos exigir que las citas de la Escritura sean verbales porque fueron escritas en otro idioma y solo necesitan ser lo suficientemente precisas en la traducción, sin tergiversar el texto.

Pregunta: Si la Escritura es clara, entonces ¿por qué tenemos diferentes interpretaciones de lo que significan varios pasajes? Respuesta: Si bien la Palabra de Dios es perfecta, las personas a quienes se la dio no lo son. La claridad de la Escritura no significa que todos los creyentes estén de acuerdo en cada enseñanza de la Palabra. En general, los cristianos evangélicos están de acuerdo en gran medida en los asuntos esenciales (por ejemplo, el evangelio) y difieren en lo no esencial (milenio).

Para la sección del Nuevo Testamento:

«Jesús nombró y capacitó directamente a los apóstoles como los maestros autorizados del Nuevo Pacto, y fueron reconocidos como tales por la iglesia» (J. Wenham, Christ and the Bible).

Para la sección de peligros:

«La teología sistemática es esencial. La teología bíblica… es profundamente enriquecedora. Pero no son la forma en que Dios escribió la Biblia, y para dejarlas gobernar el sermón, en lugar del texto de la Escritura tal como está escrito, se debe terminar hablando de la Biblia en lugar de dejar que la Biblia hable. Una es las palabras de los hombres; la otra la Palabra de Dios». (D. Jackman, What’s So Special about Preaching en The Rutherford Journal of Church and Ministry, otoño de 2006).

«Además de la evidencia textual derivada de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento, el estudiante del Nuevo Testamento tiene disponibles las numerosas citas bíblicas incluidas en los comentarios, sermones y otros tratados escritos por los primeros padres de la Iglesia. De hecho, estas citas son tan extensas que si todas las otras fuentes para nuestro conocimiento del texto del Nuevo Testamento fueran destruidas, serían suficientes por sí solas para la reconstrucción de prácticamente todo el Nuevo Testamento» (Bruce Metzger, The Text of the New Testament).

APÉNDICE B

El canon de la Escritura

Los siguientes son principios útiles que se usan para determinar si un libro se considera Escritura o no. «Los motivos para la canonicidad se encuentran en una interacción de factores subjetivos y objetivos sobre-gobernados por la Divina Providencia»[10].

Es autoritativo y proviene de Dios.

  1. El significado del Antiguo Testamento permaneció en el Nuevo, y el fundamento del Nuevo Testamento estaba oculto en el Antiguo. Ambos Testamentos muestran continuidad y fueron todos de una sola pieza (Juan 10:35).
  2. Jesús defendió, se sometió y cumplió el Antiguo Testamento, incluso muriendo en obediencia a la Escritura (Mateo 5:17Lucas 24:44).
  3. Los ministros del nuevo pacto hablaron con palabras dadas por el Espíritu Santo (1 Corintios 2:13), eran de autoridad divina (1 Tesalonicenses 4:22 Tesalonicenses 2:15), y debían leerse con otra Escritura (1 Tesalonicenses 5:27Col. 4:16Apocalipsis 1:3).
  4. «No había nada manifiestamente sobrenatural sobre el cautiverio de Babilonia, pero fue visto con razón como un acto de Dios. No había nada manifiestamente sobrenatural en la formación del canon, pero por la forma en que sucedió y por sus resultados también se puede ver razonablemente como un acto de Dios»[11].

Fue escrito por un hombre de Dios (por ejemplo, una autoría o aprobación profética o apostólica).

  1. Muchos profetas ordenaron que sus oráculos fuesen escritos (Jeremías 36; Is. 8:16).
  2. Muchos profetas citan a los primeros profetas que muestran su autoridad (Daniel 9:2Zacarías 1:4-67:712).
  3. Las palabras de David provenían del Espíritu Santo (Hechos 4:25).
  4. Las palabras de Cristo en los Evangelios fueron consideradas autoritarias de inmediato.
  5.   Las palabras de los apóstoles fueron inspiradas por el Espíritu Santo (Juan 14:261 Corintios 2:13Juan 16: 12-15).
  6.   Los libros no apostólicos escritos habrían sido afirmados en su autenticidad por los apóstoles que vivían entonces (por ejemplo, Pablo habría afirmado Lucas y Hechos y Pedro habría afirmado a Marcos).
  7. Los escritos de Pablo se consideran como otra Escritura (2 Pedro 3:162) y se leen entre los cristianos (Col. 4:16).
  8. Lucas se considera con Deuteronomio como Escritura (1 Timoteo 5:18).

Tuvo una aprobación continua y generalizada entre los cristianos.

  1. El canon nunca fue creado por hombres, sino que fue reconocido.
  2. La Ley de Moisés impregna toda la historia de Israel.
  3. La traducción griega de la Septuaginta (completada alrededor del año 132 d. C.), que estaba disponible en tiempos de Cristo, parecía contener varios libros de los apócrifos, según qué copia de la Septuaginta se lea (las copias más confiables provienen del siglo IV y V d.C.). Pero esto no significa que estos libros se entendieron como canon junto con otros libros indiscutibles del Antiguo Testamento, como se señaló con Filón, Josefo y Cristo.
  4. No hay disputa entre Jesús y los judíos acerca del alcance del canon del Antiguo Testamento.
  5.   Filón, un filósofo judío de Alejandría (año 20 a.C. – 40 d.C.) citó mucho el Antiguo Testamento y reconoció su triple división, pero nunca citó los apócrifos como inspirados.
  6.   Josefo (nacido en 37 d. C.) era probablemente el judío más sabio de su época y muy calificado para informar sobre las creencias judías. Dijo que desde Artajerjes (435 a. C. – Malaquías) hasta nuestro tiempo todo se ha registrado, pero no se ha considerado digno de crédito con lo que precedió, porque la sucesión exacta de los profetas cesó». Con esto descarta los apócrifos como autoritativos.
  7. El número de libros canónicos durante la época de Josefo se consideró fijo y el Antiguo Testamento tenía una clasificación triple (ley, escritos, profetas, Lucas 24:44).
  8. Ireneo fue entrenado bajo Policarpo, quien fue discípulo de los apóstoles. Él cita de casi todo el Nuevo Testamento sobre la base de su autoridad.
  9.   No hay citas de los apócrifos en el Nuevo Testamento, sin embargo, hay alrededor de 300 citas del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento. (Judas 9 cita la Asunción de Moisés y el versículo 14 cita a 1 Enoc con fines ilustrativos, pero eso no significa que él creyera que fueron inspirados, al igual que Pablo cuando cita poetas griegos (Hechos 17:281 Corintios 15:33), Tito 1:12). Tampoco son parte de los libros apócrifos).
  10.   Jerónimo (alrededor de 400 d. C.) tradujo la mayor parte de la Biblia al latín (la Vulgata) pero rechazó los apócrifos aunque tradujo algunos de los libros antes de su muerte. La distinción teórica entre el Antiguo Testamento y los apócrifos siempre fue conocida en la iglesia de Oriente y Occidente, sin embargo, Occidente necesitaba definir el canon como resultado de la Reforma y se mantuvo firmemente unido a ellos porque apoyaban la visión de Roma de la justificación y el purgatorio. No obstante, otras doctrinas falsas aparecen en los apócrifos, como la creación a partir de la materia preexistente, y existen errores históricos y geográficos (Tobías, 1 Esdras).
  11. La herejía de Marción, quien rechazó el Antiguo Testamento y elaboró ​​una nueva lista de escritos sagrados cristianos, alentó el establecimiento de un nuevo canon (es decir, el Nuevo Testamento), y la herejía de Montano, quien afirmó nuevas revelaciones, alentó la idea de un canon cerrado.
  12.   No todas las escrituras apostólicas fueron inmediatamente reconocidas como Escritura. La evidencia sugiere que hubo una aceptación muy temprana y generalizada de los Evangelios, Hechos, las cartas de Pablo, 1 Pedro y 1 Juan como autoritativos. Los otros fueron cuestionados, pero no rechazados, por asuntos de autoría. Estos otros libros fueron probados con severos escrutinios y reconocidos por su valor y aceptación por parte del pueblo de Dios. Esto probablemente se deba en parte a las escrituras escritas en diferentes regiones geográficas, lo que trajo cierto retraso en la incertidumbre. Esto también muestra que la aceptación no fue dictada por los consejos, sino que recibió una respuesta positiva normal de la circulación.
  13. El Nuevo Testamento no era una colección de libros combinados por casualidad ni uno que se forzara en la iglesia. En cambio, se estableció de forma silenciosa y sin prisas en la vida de la iglesia.
  14. Los escritos del Nuevo Testamento circularon entre las primeras iglesias y el canon fue lo que terminó siendo guiado por el Espíritu Santo.
  15. Circulación debía suceder (I Tesalonicenses 5:27).
  16.   Atanasio de Alejandría (367 d. C.) nos da la lista más antigua de libros del Nuevo Testamento, que es como la nuestra hoy en día.
  17. La Reforma abrió todas las preguntas teológicas, incluido el canon, para el debate. Lutero y Zwinglio cuestionaron libros tales como Santiago y Apocalipsis, pero tales opiniones fueron rechazadas por las iglesias reformadas como un todo.
  18. La iglesia del Este no necesitó hacer una distinción clara del canon del Nuevo Testamento.
  19.   No hay una alternativa razonable al Nuevo Testamento y no existe un gran disenso para cambiarlo.
  20.   Aquellos que son el pueblo de Dios reconocerán la Palabra de Dios (1 Corintios 14:36-382 Tesalonicenses 2:15).

Los siguientes libros comprendieron la investigación del Apéndice B:

  • Fundamentalismo y la Palabra de Dios de J.I. Packer.
  • Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica de W. Grudem.
  • Christ and the Bible [Cristo y la Biblia] de J. Wenham.
  • Evidencia que exige un veredicto de J. McDowell.
  • El origen de la Biblia de P. Comfort.

[1] Roger Beckwith, The Old Testament Canon of the New Testament Church and its Background in Early Judaism (Eugene, OR: Wipf & Stock, 1985), 435. En el siglo II a. C., si no antes, los títulos y el orden de los libros básicamente se estandarizó. Si bien el rabino ocasional puede haber expresado dudas acerca de un par de libros, estas disputas fueron inusuales y de escala y significado limitados.

[2] Además, cuando Jesús en Mateo 23:35 menciona la sangre de Abel a Zacarías, parece estar identificando todo el canon del Antiguo Testamento. A pesar de que Zacarías no es el último en morir cronológicamente en el Antiguo Testamento, él es el último en morir en el orden hebreo de sus libros, que difiere de los nuestros. Así que Jesús está resaltando los sujetalibros, si se quiere, Abel (Génesis 4) a Zacarías (2 Crónicas 24), y todo lo demás.

[3] Vale la pena señalar que ninguno de los libros en los libros apócrifos figura entre los 39 libros del Antiguo Testamento, y con una excepción, el Nuevo Testamento no cita ninguno de ellos. La excepción es el libro de Judas, que alude a un par de estos libros, no los trata como Escritura sino como ejemplos útiles con los que la audiencia de Judas al parecer estaba familiarizada.

[4] Jesús enseñó a sus seguidores a esperar esto cuando les dijo en Juan 14:26: «el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho». Así es como se escribieron los evangelios: el Espíritu Santo inspiró a los seguidores de Jesús y a aquellos que los conocieron íntimamente a escribir lo que Jesús había enseñado. Él inspiró a otros apóstoles a escribir cartas autorizadas acerca de Jesús que se convirtieron en el resto de los libros de nuestro Nuevo Testamento.

[5] Greg Gilbert, Why Trust the Bible? (Wheaton: Crossway, 2015).

[6] Ibid., 74.

[7] Ahora bien, ¿Pedro solo estaba hablando del Antiguo Testamento? Más adelante en la misma carta, él indica que entiende que las cartas de Pablo también son bíblicas y, por tanto, también divinamente inspiradas. 2 Pedro 3:15-16: «como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición».

[8] El catolicismo romano rechaza esta doctrina. Solo la Iglesia (por medio de la cual se entiende los obispos y finalmente el Papa) puede interpretar correctamente la Escritura, razón por la cual prohibieron toda traducción de sus biblias latinas a un lenguaje común durante siglos. Pero fue el reconocimiento de la perspicuidad de la Escritura lo que llevó a Wycliff, Tyndale y Lutero a trabajar en traducciones de la Biblia en inglés y alemán porque creían que todos podían conocer las verdades de la Escritura.

[9] Ibid.

[10] J. Wenham, Christ and the Bible.

[11] J. Wenham, Christ and the Bible.

https://es.9marks.org/clases-esenciales-teologia-sistematica/

¿Son los cristianos justos o injustos?

Soldados de Jesucristo

¿Son los cristianos justos o injustos?

John Piper Responde

Episodio 37

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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¿Qué significa expiación y propiciación?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Qué significa expiación y propiciación?

R.C. Sproul

Cuando hablamos del aspecto vicario de la redención, dos palabras técnicas aparecen una y otra vez: expiación y propiciación. Estas palabras despiertan todo tipo de argumentos acerca de cuál se debe utilizar para traducir una palabra griega en particular, y algunas versiones de la Biblia utilizan una de estas palabras, y otras versiones utilizaran la otra. A menudo se me pide explicar la diferencia entre propiciación y expiación. La dificultad es que a pesar de que estas palabras están en la Biblia, no las utilizamos como parte de nuestro vocabulario diario, y por eso no estamos seguros exactamente de lo que comunican en la Escritura. Nos faltan puntos de referencia en relación a estas palabras.

Expiación y propiciación

Pensemos en lo que significan estas palabras, entonces, comenzando con la palabra expiación. El prefijo ex significa “fuera de” o “de”, por lo que la expiación tiene que ver con eliminar algo o quitar algo. En términos bíblicos, tiene que ver con quitar la culpa mediante el pago de una sanción, o mediante la ofrenda de un sacrificio. En contraste, la propiciación tiene que ver con el objeto de la expiación. El prefijo pro significa “por”, así que la propiciación provoca un cambio en la actitud de Dios, para que Él pase de estar en enemistad con nosotros a estar por nosotros. A través del proceso de la propiciación somos restaurados a la comunión y al favor delante de Él.

En conjunto, la expiación y la propiciación constituyen un acto de aplacamiento.

En cierto sentido, la propiciación tiene que ver con el apaciguar a Dios. Sabemos cómo la palabra apaciguamiento funciona en conflictos militares y políticos. Pensamos en la llamada “política de apaciguamiento”, que es esa filosofía usada cuando se tiene a un estrepitoso conquistador del mundo suelto y haciendo sonar la espada; en lugar de arriesgar que se enoje, le das (como en la Segunda Guerra Mundial) los Sudetes de Checoslovaquia o alguna porción de territorio. Intentas mitigar su ira al darle algo que lo va a satisfacer para que no entre a tu país y te acribille. Eso es una manifestación impía de apaciguamiento. Pero si tú estás enojado y eres atacado, y yo satisfago tu ira o te apaciguo, entonces soy restaurado a tu favor y el problema es eliminado.

La misma palabra griega se traduce usando las palabras expiación y propiciación de cuando en cuando. Pero hay una ligera diferencia en los términos. La expiación es el acto que resulta en el cambio de la disposición de Dios para con nosotros. Es lo que Cristo hizo en la cruz, y el resultado del trabajo de expiación de Cristo es la propiciación: la ira de Dios es removida. La distinción es la misma que existe entre el rescate que se paga y la actitud de la persona que recibe el rescate.

La obra de Cristo fue un acto de aplacamiento

En conjunto, la expiación y la propiciación constituyen un acto de aplacamiento. Cristo hizo su obra en la cruz para aplacar la ira de Dios. Esta idea de aplacar la ira de Dios ha hecho poco para aplacar la ira de los teólogos modernos. De hecho, se vuelven iracundos sobre cualquier la idea de aplacar la ira de Dios. Creen que está por debajo de la dignidad de Dios que tenga que ser aplacado, o que debamos hacer algo para calmarle o apaciguarle. Tenemos que ser muy cuidadosos en la manera de como entendemos la ira de Dios, pero quisiera recordarles que el concepto de aplacar la ira de Dios tiene que ver aquí no con un punto periférico o tangencial de la teología, sino con la esencia de la salvación.

¿Qué es la salvación?

Permítanme hacer una pregunta muy básica: ¿qué significa el término salvación? Tratar de explicarlo rápidamente le puede dar un dolor de cabeza, debido a que la palabra salvación se utiliza de casi setenta diferentes maneras en la Biblia. Si alguien es rescatado de una derrota segura en la batalla, él experimenta salvación. Si alguien sobrevive una enfermedad que amenaza su vida, esa persona experimenta salvación. Si unas plantas reverdecen después de estar marchitas, son salvas. Ese es lenguaje bíblico, y realmente no es diferente a nuestra propia lengua. Un boxeador es salvado por la campana, lo que significa que se salvó de perder la pelea por knockout, no que fue transportado al reino eterno de Dios. En resumen, experimentar liberación de un peligro claro y presente se puede decir que es una forma de salvación.

Cuando hablamos de la salvación en la Biblia, debemos tener cuidado de afirmar de qué somos salvos. El apóstol Pablo hace exactamente eso por nosotros en 1 Tesalonicenses 1:10, donde dice que Jesús “nos libra de la ira venidera”. En última instancia, Jesús murió para salvarnos de la ira de Dios. Simplemente no podemos entender la enseñanza y la predicación de Jesús de Nazaret aparte de esto, porque Él constantemente advirtió a la gente que todo el mundo algún día pasaría a estar bajo el juicio divino. Estas son algunas de sus advertencias sobre el juicio: “Pero Yo les digo que todo aquél que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte” (Mat. 5:22); “Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio” (Mat. 12:36); y “Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y miren, algo más grande que Jonás está aquí” (Mat. 12:41). La teología de Jesús era una teología de crisis. La palabra griega crisis significa “juicio”. Y la crisis de la que Jesús predicó era la crisis de un juicio inminente al mundo, en el cual Dios derramará su ira contra los no redimidos, los impíos, y los impenitentes. La única manera de escapar ese derramamiento de ira es ser cubierto a través de la expiación de Cristo.

Por lo tanto, el logro supremo de Cristo en la cruz es que Él aplacó la ira de Dios, la cual nos destruiría de no haber sido cubiertos por el sacrificio de Cristo. Así que si alguien argumenta en contra del aplacamiento, o de la idea de que Cristo satisface la ira de Dios, debes estar alerta, porque el evangelio está en juego. Se trata de la esencia de la salvación — que como personas que estamos cubiertas por la expiación, somos redimidos del supremo peligro al que se expone cualquier persona. Es algo terrible caer en las manos de un Dios santo que está airado. Pero no hay ira para aquellos cuyos pecados han sido pagados. De eso es lo que se trata la salvación.

ESTE EXTRACTO ES TOMADO DE LA VERDAD DE LA CRUZ (THE TRUTH OF THE CROSS), POR R.C. SPROUL.
Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

A13 – Un testimonio vibrante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A13 – Un testimonio vibrante

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Un-testimonio-vibrante/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss haciendo referencia a una encuesta reciente entre los jóvenes justo afuera de la iglesia.

Nancy Leigh DeMoss: Ochenta y cuatro por ciento de ellos dijeron: “Conocemos a un cristiano personalmente”. Dijeron, “Yo no soy cristiano, pero conozco a alguien que es cristiano”. Pero de aquellos que conocen a un cristiano, solo un 15% expresó haber visto alguna diferencia en el estilo de vida de esos cristianos. El libro de Tito nos enseña que algo está mal con esa imagen. La diferencia ha de ser evidente, obvia.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Imagínate que alguien observara tu vida. Que escucharan tus conversaciones. Imagínate que analizaran tus hábitos de gastos y observaran la manera en que pasas el tiempo. ¿Verían a Dios obrando en tu vida?

Hay un pasaje de la Escritura que te mostrará cómo reflejar la gloria de Dios al mundo que te rodea. Nancy nos llevará a través de ese texto en una nueva serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy: Estoy muy emocionada hoy de comenzar una nueva serie. Esta es la primera vez que enseño Tito 2. Es uno de los pasajes más conocidos en toda la Palabra de Dios para las mujeres, y uno de los pasajes más importantes que tenemos que entender y comprender como mujeres, pero nunca había tenido antes la oportunidad de enseñar sobre este texto.

Dios ha estado hablando a mi corazón ya que he estado inmersa en este pasaje durante los últimos meses. Ha sido una gran bendición para mí, y estoy ansiosa de compartir con ustedes algunas de las lecciones de lo que Dios me ha estado diciendo.

En Aviva Nuestros Corazones, hablamos mucho de lo que llamamos la mujer contra-cultura. Si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones por un período de tiempo, habrás oído hablar de esta revolución contra-cultura que queremos creer que Dios llevará a cabo en los corazones de las mujeres de hoy, y Tito 2 habla sobre este asunto de la mujer contra-cultura.

¿Cómo luce ella? ¿Es realmente importante que llevemos a cabo esta revolución contra-cultura? ¿Qué diferencia harían las mujeres contra-cultural en nuestra cultura?

¿Y cómo podría ocurrir realmente este movimiento? ¿Es esto un sueño? ¿O se trata sólo de una visión que no puede llegar a suceder? ¿Es realista? ¿Cómo puede ser posible?

En Tito 2, especialmente los versículos 3-5, vemos un retrato de la mujer contra-cultural. El apóstol Pablo nos da bajo la inspiración del Espíritu Santo, un currículo de estudios para la formación y desarrollo de las mujeres contra-cultural. En este pasaje vamos a descubrir:

● la misión de una mujer contra-cultural

● su motivación

● lo que nos dará el deseo de ser ese tipo de mujer, porque para ser esa clase de mujer tienes que nadar contra la corriente.

● ¿cuál es el propósito de ser una mujer contra-cultural?

Y otra cosa importante, también en este pasaje que tenemos lo que creo que es uno de los pasajes más definitivos en toda la Palabra de Dios sobre el tema del ministerio de la mujer en la iglesia local, y vamos a hablar de cómo luce, o cómo debería lucir.

Permítanme empezar por leer el primer párrafo de Tito 2 (versículos 1-5). El apóstol Pablo dice:

“Pero en cuanto a ti —Tito— enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Fue hace unos meses que el Señor puso por primera vez la idea en mi corazón de comenzar a desarrollar una serie sobre Tito 2. Con el fin de enseñar este passaje, sentí que era importante entender el contexto en que este capítulo se encuentra.

El libro de Tito tiene solo 3 capítulos. Tiene solamente 46 versículos. No es muy largo, así que he pasado los últimos meses saturando mi mente y mi corazón con este pequeño libro de Tito. ¡Qué joya es!

Lo he estado leyendo una y otra vez y una y otra vez. Lo he estudiado, lo he memorizado. Me duermo algunas noches citando Tito para mí misma. Me despierto algunas mañanas recitándolo.

Lo digo porque esto es algo importante que debes considerar al estudiar la Palabra de Dios. No hay atajos para entrar la Palabra de Dios en tu vida y realmente entenderla. He leído el libro de Tito muchas veces, tal vez cientos de veces a lo largo de los años, pero ahora que estoy enfocada en él, y ha tomado vida para mí de una manera totalmente nueva.

Los versículos en que vamos a centrarnos especialmente en esta serie —el pequeño párrafo que acabamos de leer— tomará un nuevo significado y se hará aún más rico para nosotras, cuando lo consideremos dentro del contexto del libro completo de Tito.

Así que quiero pasar los primeros programas de esta serie, antes de llegar a la parte sobre la mujer, mirando el panorama general. ¿Cómo encaja este pasaje con la totalidad del mensaje y de los temas y el contexto del libro de Tito?

En primer lugar, como acabo de mencionar, el libro de Tito está escrito por el apóstol Pablo. Tito es una de las tres cartas incluidas dentro de las Epístolas Pastorales.

Una epístola es una carta escrita por un apóstol, y son cartas para ser leídas. Consiste en una comunicación. Son muy personales. Estas tres epístolas pastorales fueron escritas por el apóstol Pablo a dos hombres que eran pastores —1 y 2 Timoteo fueron escritas a Timoteo y la epístola de Tito fue escrita a Tito—.

Hay muchos paralelismos entre 1 a Timoteo y Tito. De hecho, algunos pasajes suenan muy similares. Ambos libros pueden haber sidoescritos casi al mismo tiempo, entre dos de los encarcelamientos de Pablo en Roma. Fueron escritas hacia el final de la vida y el ministerio de Pablo.

Tres o cuatro años más tarde, en el 67 dC, el apóstol Pablo sería decapitado por Nerón. Así que Pablo está llegando al final de su vida.

Y toda la Palabra de Dios es importante, toda es verdad, toda es inspirada, perocuando piensas en lo que un hombre dice cuando él sabe que su vida está llegando a su fin, sabes que es realmente importante. Estas son las cosas que realmente cargan su corazón.

Tito era un creyente gentil. Él era pastor, probablemente joven, y parece que fue conducido al Señor por el apóstol Pablo. En Tito 1:4, el apóstol Pablo llama a Tito “verdadero hijo en la común fe”. Probablemente era un hijo espiritual en la fe.

Tito había servido y viajado con Pablo en uno o dos de los viajes misioneros de Pablo. Él es mencionado 11 veces en otras partes de las epístolas de Pablo, la mayoría (8) de esas veces en el libro de 2da a los Corintios.

Pablo había enviado a Tito en una serie de asignaciones especiales para la iglesia en Corinto. Luego, cuando Pablo y Tito llegaron a Creta, Pablo dejó a Tito allí en la iglesia de Creta para proveer el liderazgo en las iglesias en aquella isla.

Creta es una isla grande en el Mar Mediterráneo, a unos 241 kilómetros al sur de Atenas, Grecia. La isla tiene 257 kilómetros de largo, y en su punto más ancho tiene 56 kilómetros de ancho. Tiene un sinnúmero de ciudades y pueblos diversos. Había iglesias iniciadas en aquellas diversas ciudades, y Pablo dejó a Tito allí para supervisar la obra y las iglesias de la isla.

Como ya he mencionado, Nerón era el emperador romano en este momento, y no pasaría mucho tiempo después de que esta carta fuese escrita antes de que el gobierno romano adoptara una postura oficial en contra del cristianismo. El cristianismo estaba a punto de ser prohibido. Y, por supuesto, la razón era que el cristinanismo estaba haciendo un impacto muy grande.

Y me pregunto, mientras esperamos en Dios por un avivamiento en nuestros dias… Cuando el cristianismo comience a hacer el tipo de impacto que debería hacer en nuestra cultura, de seguro que hay una buena probabilidad de que sea más difícil –y no más fácil- convertirse en cristiano.

Sin duda esto era así en los días de la iglesia primitiva. No pasaría mucho tiempo, luego de que Pablo escribiese esta carta, antes de que la iglesia sufriera una intensa persecución.

Así que Pablo tiene una gran carga por los líderes cristianos en las iglesias locales que se encargarían de dirigir la iglesia en los próximos días. Y él va a abordar cuestiones como:

● ¿Qué es una iglesia saludable? ¿Cómo luce?

● ¿Cómo puede la iglesia cumplir de mejor forma su papel en el mundo?

● ¿Qué es lo que los creyentes necesitan saber?

● ¿Cómo debe funcionar una iglesia para poder cumplir con su misión en medio de un mundo corrupto?

● ¿Cómo pueden los creyentes ser protegidos de ser engañados por falsas doctrinas falsas y por falsos maestros?

Pablo estaba preocupado no solo por la generación presente, sino por las generaciones por venir. De hecho, yo creo que Dios llevó a Pablo a escribir estas cosas bajo la inspiración del Espíritu Santo, no solo para su generación, sino tambien para la nuestra, porque tenemos que tratar con estos mismos tipos de preguntas.

Preguntas como “¿Cómo puede la iglesia impactar y evangelizar y ser un testigo efectivo en un mundo que se encuentra tan revuelto?” Ahora, creemos que nuestro mundo está en mal estado —y así es—pero Pablo vivía en un mundo que era sumamente corrupto.

Así que tenemos que hacernos estas mismas preguntas. ¿Nos refugiamos todos juntos en nuestras fortalezas cristianas para asegurarnos de que nadie nos ataque? ¿O será que debemos tener un testimonio vibrante, vital y efectivo en medio de nuestro mundo? Bueno, la respuesta es sin duda la última opción… pero ¿cómo hacemos esto?

Creo que a veces, como cristianos, desarrollamos este tipo de mentalidad temerosa. No queremos que el mundo nos corrompa —algo que sí debiera preocuparnos— pero también tenemos que estar preocupados por la manera en que sazonamos y salamos e influenciamos un mundo perverso.

¿Cómo podemos hacer creíble el Evangelio en un mundo que rechaza la verdad, en un mundo que tiene poco o ningún interés serio en Cristo, en un mundo que rechaza a Cristo como un ser divino, como el Salvador o el Mesías del mundo? En ese tipo de mundo, ¿cómo podemos hacer creíble el Evangelio?

Tengo la sensación de que muchas veces nuestra proclamación del Evangelio está cayendo en oídos sordos. La gente, por lo general, simplemente no está interesada ¿Por qué? Hay un montón de respuestas a esta pregunta. Hay un montón de razones, pero Pablo responde algunas de estas preguntas.

Recibí un correo electrónico el otro día, se trataba de un boletín de noticias. El titulo del correo era “Los jovenes están abandonando el cristianismo en un nivel sin precedentes”.

Abrí este correo electrónico que proviene de un ministerio llamado Pasando el Bastón (Passing the Baton) y dicen que si persisten las tendencias actuales esta nueva generación será la más anticristiana y la más alejada de la iglesia, más que ninguna otra generación en la historia de nuestra nación. De hecho, el boletín comenzó con esta pregunta: “¿Es esta la última generación de cristianos?” 1

Hay mucho que podríamos decir sobre esto, pero la Escritura tiene mucho que decir acerca de cómo respondemos a este tipo de preocupaciones. El primer siglo pudo haber sido la última generación cristiana, humanamente hablando, cuando el gobierno romano se decidió y se dedicó a destruir el cristianismo.

Pero no fue así, porque Dios le dio a gente como el apóstol Pablo la sabiduría y la dirección y la inspiración para escribir libros como esta carta a Tito que le dice a la iglesia:

● cómo debemos responder en ese tipo de mundo

● cómo debemos pensar

● cómo debemos vivir

● cómo debemos actuar

● cómo se supone que debemos pasar –de manera intacta- el bastón de la fe a la próxima generación.

De manera que el apóstol Pablo está preocupado —tal y como debemos estarlo nosotros— sobre lo que hace falta para preservar la iglesia de la extinción y para permitirle pasar el bastón de la verdad a la siguiente generación. La respuesta a todo este tipo de preguntas que acabamos de hacer aquí nos llevará de vuelta al Evangelio, al Evangelio de Jesucristo.

Y Pablo estaba interesado en que la iglesia de sus días —las iglesias locales; las expresiones locales del Cuerpo de Cristo— que tanto los dirigentes y los miembros aprendan a vivir las implicaciones del Evangelio. Él quería que ellos conocieran el Evangelio y que supieran lo que significa y cómo afecta este Evangelio nuestra forma de pensar y de vivir en este mundo.

Y ahora, a medida que he venido meditando y reflexionando sobre el libro de Tito, leyéndolo una y otra vez, comencé a percatarme de que hay una serie de contrastes importantes en esta carta y comencé a hacer una lista.

Hay dos diferentes tipos de personas descritas en este libro, y hay muchos términos y descripciones utilizados en relación a cada uno de estos dos grupos y quiero aprovechar el resto de este programa y del siguiente para listarles algunas de estas descripciones. Quiero que vean el contraste que hay entre estos dos tipos de personas, porque nos ofrece una idea de cómo debe de lucir la iglesia en nuestro mundo.

Pablo habla de dos tipos diferentes de personas. Los primeros son aquellos a los que él se refiere en 1:15 como “no creyentes”. Estos son los no cristianos, los que no son salvos, los incrédulos o los perdidos. Esa es una de las categorías principales.

La segunda categoría corresponde a aquellos que son creyentes. En un versículo, se les llama “los elegidos de Dios” (1:1). Pablo habla acerca de Tito, “mi verdadero hijo en la común fe ” (1:4). Él es creyente. Él habla en 3:8 de “los que han creído en Dios”. En 3:14 él llama a los creyentes “nuestro pueblo”. Esta es una comunidad de fe. Estos son los creyentes.

Ahora bien, ¿cómo se diferencian unos de otros? A lo largo del libro se pueden ver las características qe contrastan estos dos tipos de personas.

Voy a leer algunas de las diversas frases. No voy a dar todas las referencias, porque no podrías escribirlas todas, pero puedes descargar la transcripción en AvivaNuestrosCorazones.com, y allí podrás encontrarlas si lo deseas. Mejor aun, ve a las Escrituras y búscalas.

Sobre los no creyentes, Pablo dice: “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan” (1:16), mientras que las vidas de los creyentes van de acuerdo con lo que profesan creer. Pablo dice a los creyentes “adornen la doctrina de Dios” en todo (2:10). Una persona profesa conocer a Dios, pero sus obras lo niegan, y la otra, sus obras van de acuerdo a lo que profesan creer.

Los incrédulos son también descritos como “corrompidos” (1:15). Le llaman “malas bestias” (1:12). Se comportan como malas bestias. Esta descripción se da de ellos: son “abominables, desobedientes” (1:16), y “corrompidos” (1:15). Se dice que están apartados de la verdad. (1:14). Esa es una imagen de los incrédulos.

Por otra parte, los creyentes, se describen como “puros” (1:15), como piadosos. Se les llama “irreprensibles” (1:6-7). Pablo habla de “la verdad que es según la piedad” (1:1).Él nos llama a “negar la impiedad” y vivir “una vida de piedad” (2:12).

Él dice que Cristo dio a sí mismo por nosotros, “para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesión suya” (2:14). Esa es la descripción de los creyentes: puros. No porque son personas intrínsecamente mejores, sino porque el Evangelio les ha limpiado de su pecado.

Pablo dice que los no creyentes son esclavos. Son esclavos de los deseos pecaminosos. Son esclavos de su carne, y utiliza términos como “disolución” (1:6). Hablaremos más adelante acerca de lo que esto es.

Él habla de los que están borrachos (1:7). Son esclavos del vino. Habla de aquellos que son “glotones, ociosos” (1:12). Son esclavos de los placeres carnales. Dice que son “esclavos de deleites y placeres diversos” (3:3), y es lo interesante, que creen que están libres, pero no lo son. Son esclavos de su carne, de este mundo, de las pasiones y de los placeres pecaminosos, mientras que, los creyentes tienen dominio propio y no son esclavos de este mundo; no son esclavos de su carne sino que tienen dominio propio.

Por ejemplo, se las llama a no ser “esclavas de mucho vino” (2:3). Deben ser libres de adicciones, y en esta serie vamos a hablar de todo el tema de las adicciones y los cristianos y cómo podemos ser libres de algunas de estas adicciones.

Hay otro contraste que se da entre creyentes y no creyentes, que tiene que ver con su forma de tratar a otras personas. Se dice de los no creyentes, por ejemplo, que son“iracundos” (1:7). Que se enojan con facilidad, son “violentos” (1:7). Así es como tratan a la gente.

Los creyentes son descritos como “prudentes” (2:5), “no contenciosos” (2:9). Son instruidos a “no injuriar a nadie” (3:2), sino “ser amables mostrando consideración para todos” (3:2). Son instruidos a ser “hospitalarios” (1:8); se trata del Cristianismo 101; las implicaciones prácticas del Evangelio.

Pablo dice hacial el final de este libro, “Encamina con diligencia a Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, para que nada les falte” (3:13). Y tú dices: “¿Por qué es eso inspirado en la Biblia?”

La Escritura nos dice que es importante la manera en que los creyentes tratan a los demás. Así que Pablo le dice a Tito: “Hay algunos siervos del Señor que vienen a visitarte. Cuida de ellos. Dales un lugar para alojarse, dales lo que necesitan”. Este es el cristianismo práctico en nuestras relaciones con otras personas.

Las relaciones de los no creyentes son descritas como aborrecibles. Se dice que odian a los demás y que “se odian unos a otros ” (3:3).

Así es como se describen sus relaciones, mientras que, las relaciones de los creyentes tienen la intención de ser un reflejo de la “bondad de Dios nuestro Salvador”, como se hace referencia en el 3:4. Nuestras vidas deben reflejar Su amor en nuestras relaciones, por lo que Pablo dice que son “sanos. . . en el amor”(2:2).

Debemos tener relaciones sanas con los demás en amor. Al final de su libro, en una especie de post-data Pablo dice: “Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe”(3:15).

Vemos esta descripción en las personas que se gustan. Se llevan bien unas con otras. Eso es un desbordamiento del Evangelio. Ese es el Evangelio en acción en la vida de los creyentes.

Este libro describe los no creyentes como “inútiles para cualquier obra buena(1:16)” . ” Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan ” (1:16). No hay evidencia de que realmente son hijos de Dios. Son hipócritas. Están actuando. Ellos dicen que creen en algo, pero sus vidas no dan ninguna evidencia de ello.

Los creyentes, por otro lado, se describen como “celosos de buenas obras” (2:14), “ejemplos de buenas obras” (2:7), “dispuestos para toda buena obra” (3:1), dedicada “las buenas obras” (3:8, 14). Estas son solo algunas de las frases que encontrarás en el libro de Tito.

Y vamos a retomarlo aquí en la próxima sesión, con algunos contrastes más del libro de Tito, pero desde ya, ¿puedes ver el contraste extremo, la diferencia entre creyentes y no creyentes?

Esa diferencia se supone que es clara como el cristal. Se supone que es obvia para cualquiera que quiera darse cuenta si hay una gran diferencia entre aquellos que no son creyentes y aquellos que son creyentes en Jesucristo. Por desgracia, lamentablemente, ese no siempre es el caso.

Vi una encuesta recientemente de jóvenes entre 16 a 29 años de edad, y un grupo de aquellos que dicen no haber nacido de nuevo, que en esta encuesta les llamaban “foraneos”. Ellos profesaban no ser cristianos.

De las personas ajenas a la fe, el 84% de ellos dijo: “Conocemos un cristiano personalmente”. Ellos dijeron: “Yo no soy cristiano, pero yo conozco a alguien que si lo es”. Pero de aquellos que conocían un cristianano alegaban no haber visto ninguna diferencia en su estilo de vida.

Ahora bien, el libro de Tito dice que hay algo malo con esa imagen. La diferencia debe ser clara, evidente.

En la siguiente sesión vamos a ver un poco más de los contrastes, y luego ya veremos cuál es la clave que marca la diferencia entre los dos grupos.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá para orar. Ella nos ha estado mostrando cuán importante es Tito 2 para nosotras como mujeres y la relevancia que tiene en nuestro mundo.

Estoy anticipando más enseñanzas sobre Tito 2 mientras Nancy continúa esta serie durante las próximas semanas. Se titula: El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Aviva Nuestros Corazones existe para ayudarte a ser todo lo que Dios quiere que seas seas como mujer. Lo que mueve nuestro corazón es el deseo de que experimentes plenitud y libertad en Cristo.

La televisión está llena de historias de cambio de imagen, ya sabes, donde cambian la imagen de una casa o persona. Pero cuando Dios hace un cambio de imagen, Él no se centra en las mismas cosas que los programas de televisión. Escucharás a la historia de un cambio de imagen real, desde dentro hacia fuera mañana.

Ahora vuelve Nancy para orar.

Nancy: Gracias, Señor, por tu Palabra. Gracias por el poder de la verdad, y te damos gracias por el Evangelio. Es lo que hace la diferencia en nuestras vidas.

Te pido que hagas una obra de avivamiento y de reforma en el pensamiento y la vida de nosotras como tus hijas a fin de que llege el día en que nuestro mundo pueda mirarnos y aquellos que son encuestados puedan decir: “Sí, yo conozco a un cristiano, y sí, sé que hay una gran diferencia en la forma como ellos piensan, en la forma en que viven, en la forma en que tratan a los demás, en la forma en que responden a la presión”. Oh, Señor, que nuestras vidas reflejen y revelen la diferencia que hace en nuestras vidas el ser un creyente en Jesucristo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

1DR. Jeff Myers, Pasando el Bastón, Octubre ’07 boletín de noticias.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Mártires

Viernes 17 Julio
Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos… corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual… sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Mártires

Cerca del Foro, en Roma, se pueden ver las ruinas de un calabozo donde los prisioneros de los emperadores pasaban sus últimas horas antes de su ejecución. Aún se ve un fragmento de la cadena que los ataba a un pilar de hierro. Para más de un cristiano, sin duda este calabozo fue la última etapa antes del reposo junto a Jesús.

Ellos dieron su vida por amor a su Salvador, su Maestro. Sin embargo, Jesús los amó primero. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Él dio su vida por nosotros, cuando aún éramos pecadores, malos. Esos creyentes sufrieron en las prisiones, en las arenas, en las hogueras, pero no llevaban más el peso del pecado que agobia la conciencia. Su Salvador expió sus pecados. Fueron sostenidos por el sentimiento de la aprobación de su Señor. Tenían ante sí la perspectiva de estar con él en la casa del Padre (Juan 14:2-3).

Ellos son mártires, pero Jesús es su Salvador. Son discípulos, y él es el Maestro. Esos hombres y mujeres de fe son testigos, después de Jesús, el gran y perfecto Testigo. Cristo era Dios, el Justo, y sufrió el suplicio de un mártir. Sin embargo, durante las tres sombrías horas de la crucifixión, soportó además la ira de Dios y su castigo debido a nuestros pecados. Su sacrificio redentor reparó la ofensa hecha a Dios por el pecado del hombre culpable. Nosotros tenemos a esos fieles de todos los tiempos en una alta estima, pero adoramos al Único digno de toda adoración: Jesús, “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).