El Estímulo Del Apoyo Mútuo

Alimentemos El Alma

Serie: Cuando aumenta la presión

12/12 – El Estímulo Del Apoyo Mútuo

Santiago 5:13–20

 

Al pasar por un período largo de sufrimiento, todos hemos experimentado el desánimo y la frustración. Tal desánimo nos quita la mirada de Dios y de los demás. Empezamos a pensar en nosotros mismos y cómo escaparnos de la aflicción.

Tal fue la experiencia de los hermanos que sufrían en el primer siglo por causa de Cristo también. Después de un período prolongado de circunstancias difíciles, estaban desanimados.

Jacobo concluye su carta con tres exhortaciones prácticas para levantarles como individuos, para ayudarles a dar el testimonio que hace falta en medio de la aflicción, y para estimularles a apoyarse mutuamente (5:7–20). Se consideraron las primeras dos de estas tres exhortaciones en el último estudio:

1. La exhortación a la paciencia 5:7–11

2. La exhortación en contra de los votos 5:12

3. La exhortación a la oración y apoyo mutuo 5:13–20

EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN Y APOYO MUTUO 5:13–20

La última exhortación al pueblo de Dios en medio del sufrimiento, es que oren y que se apoyen mutuamente. Cuando estén afligidos, en vez de quejarse, deben orar. Cuando estén contentos, en vez de jactarse, deben alabar a Dios (5:13).

En realidad, todo la conclusión del libro pone el énfasis en la importancia de la ayuda mutua, en vez de la crítica y la queja. Lo más fácil el atacar al otro, pero deben ayudarlo.

La palabra “enfermo” quiere decir “débil”. La debilidad presentada normalemente es una debilidad física, o sea una enfermedad. Así que la traducción dada sería lo más normal. Sin embargo, el enfoque en este caso no es tanto la enfermedad física, sino la debilidad de espíritu que han experimentado por causa del sufrimiento.

El que se ha dedilitado por causa del desánimo en medio del sufrimiento (compare Habreos 12:3), debe llamar a los ancianos de la iglesia. Cuando alguien está desanimado, los demás pueden identificarse con el débil y así estimularle a seguir adelante.

La oración de ellos a favor de tal persona y la unción con aceite servirán para animarle y restaurarle (5:14–16). Todos entos versículos parecen referirse a la misma persona, el que por falta de fe está desanimado y ha pecado al dejar de confiar en el Señor en medio de estos problemas.

El ungir con aceite era una costumbre judaica. Era un símbolo de la identificación con el otro para compartir con él la pena. El significado es semejante a la imposición de las manos.

En el acto de la ordenación se imponen las manos como un testimonio de nuestra identificación con el ministerio del que se está ordenando. En el caso de la unción del afligido, de esta manera se puede entrar en el sufrimiento del otro.

La experiencia de Elías sirve como una ilustración de esta verdad. El estaba sufriendo una aflicción semejante a la de ellos. En los versículos anteriores el afligido ha sido descrito con una palabra que quiere decir “el mal–sufriente”, o el que sufre mal. Esta palabra se utiliza en 5:10, 13 y 17.

A base de esa descripción del afligido, el autor describe a Elías como “el semeja–sufriente”, es decir, él ha sufrido en una forma semejante a lo que ellos han sufrido. Eiías era un hombre semejante a ellos, que sufrió y se desanimó tal como ellos habían experimentado. El comprendería su sufrimiento, sin embargo, él ganó la victoria a pesar de su desánimo.

Cuando él oró fervientemente, Dios le utilizó para volver a una nación entera a Su camino (5:17–20).

HOMBRE JUSTO + ORACION FERVIENTE = CONVERSION NACIONAL

Nosotros también podemos esperar que Dios nos utilice para corregir a los que están debilitados por la afliccion. Les podemos restaurar a una relación de confianza en Dios, antes de que sea necesario juzgarlos por el pecado que sirve como estorbo a la obra de Dios. Si Dios puede utilizar a Elís, El puede utilizar a otros quienes están desanimados y afligidos también, si confían en El.

El pecado, al fin, lleva a la muerte (1:15). En este caso el pecado es la manifestación de incredulidad al no encomendarse en las manos de Dios. La muerte se refiere a la muerte física. El peligro es que su falta de fe, manifestada en sus obras, puede resultar en la muerte por causa del mal testimonio.

Nosotros podemos exhortar al extraviado a volver a los caminos de Dios. Al hacerlo, le podemos salvar de la muerte que resultaría si él continuara en su pecado. Esta verdad es cierta en cuanto a la aflicción que los hermanos experimentaban también. En medio de la aflicción, si nosotros andamos con Dios y vencemos, podremos ayudar a otros a hacer lo mismo.

Este pasaje señala tres respuestas indicadas en medio de la aflicción:

En vez de…

Quejarnos

Criticarnos

Jactarnos

Debemos…

Aguantar con paciencia

Ayudarnos mutuamente

Orar los unos por los otros

A base de las enseñanzas claras de este pasaje, ¿qué debo hacer cuando me encuentro en la aflicción?

1. En medio de circunstancias difíciles, en vez de criticar o quejarme, DEBO ORAR (Fil. 4:6–7).

2. En medio de circunstancias buenas, en vez de jactarme, debo cantar alabanzas a dios.

3. Cuando estoy desanimado, DEBO ORAR CON OTROS. Debo confesar mi falta de fe, pedir perdón al Señor y seguir adelante con la ayuda de Dios v los otros hermanos.

4. En vez de criticar a otros, DEBO ORAR POR LOS OTROS. ¿Cuántas veces respondemos as¿Lomás comúnes criticar, no ayudar.

¡Pensemos!

La oración del justo puede mucho. Elías era atacado, afligido y, a veces, desanimado. Sin embargo, el Señor le utilizó para convertir una nación entera. ¿Qué tal nosotros?

¿Oramos por nuestros hermanos, compañeros y colegas?

¿Reconocemos nuestras propias debilidades?

¿Confesamos nuestros propios pecados?

Oramos por nosotros mismos?

¿Oramos los unos por los otros?

Piense en sus circunstancias hoy. ¿Se enfrenta a alguna presión o problema? En medio de estas circunstancias, identifique a alguna persona por quien usted debe orar hoy. Tome un momento ahora mismo para orar por esa persona. Al hacerlo, ore por sí mismo también. Decida apartar tiempo diariamente para orar por esa persona hasta que vea la solución de Dios a este problema.

En fin, el mensaje de esta carta es clave para los cristianos que sufren.

* Debemos quitar los ojos de nosotros mismos y nuestras circunstancias, y fijarnos en Dios.

* Debemos dejar de defendernos a nosotros mismos y empezar a depender de Dios.

* Debemos buscar los propósitos de Dios para nuestra vida y alabarle por estos propósitos.

* Debemos orar y pedir la dirección de Dios y el poder para resistir hasta cuando El venga.

* Tenemos que dar prioridad a la búsqueda del propósito de Dios en nuestra vida y a procurar que todo sea para Su gloria.

¡REPASEMOS!

Después de la muerte de Esteban, los cristianos de Jerusalén huyeron de la ciudad. Estaban esparcidos alrededor del mundo judío. Fueron atacados física, social y económicamente. Perdieron todo.

Por causa del sufrimiento, los hermanos buscaron una manera para escaparse. Se preocuparon por su propia condición y dejaron de preocuparse por su los demás. Ya no buscaban el buen propósito que Dios podría tener para ellos en medio de estas circunstancias difíciles.

Por eso, Jacobo, uno de los pastores de la iglesia en Jerusalén, se interesó en el estado de ellos. Les escribe para animarles. Les enseña la importancia de confiar en Dios. La fe que les hace falta es una fe viva, una fe que produce obras en la vida diaria. Tal fe hará una diferencia obvia entre ellos y los del mundo que no confían en Dios.

El autor empieza el libro con dos principios básicos que son el fundamento para lo demás del libro:

1) 1:2–12 Una fe viva ______________________________________________________

2) 1:13–27 Una fe viva ______________________________________________________

Después de introducir el libro con los dos principios fundamentales, el autor presenta cuatro manifestaciones específicas de una fe viva que hace falta en medio del sufrimiento de estos hermanos judíos:

1) 2:1–13 Una fe viva ______________________________________________________

2) 2:14–26 Una fe viva ______________________________________________________

3) 3:1–12 Una fe viva ______________________________________________________

4) 3:13–5:6 Una fe viva ______________________________________________________

Para concluir el libro, Jacobo les da tres exhortaciones prácticas que deben aplicarse en medio de la aflicción:

1) 5:7–11 La exhortación a ______________________________________________________

2) 5:12 La exhortación ______________________________________________________

3) 5:13–20 La exhortación a ______________________________________________________

¿Cuáles necesidades ha descubierto en su propia vida por medio de este curso? Señale tres áreas donde usted cree que el Señor quiere hacer cambios en su vida a la luz del estudio de este libro.

1) ______________________________________________________________________________

2) ______________________________________________________________________________

3) ______________________________________________________________________________

Apunte los pasos que piensa tomar ya.

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Pídale al Señor ahora mismo que El le ayude a lograr estos cambios en su vida. Nunca Ilegaremos a ser todo lo que el Señor puede hacernos. Sin embargo, Jacobo ha señalado varias áreas donde Dios nos puede perfeccionar más, especialmente cuando suba la presión. Sometámonos a El para que El haga Su obra completa en medio de las circunstancias difíciles.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 85–92). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

11/12 – Paciencia En Medio Del Sufrimiento

Alimentemos El Alma

Serie: Cuando aumenta la presión

11/12 – Paciencia En Medio Del Sufrimiento

Santiago 5:7–12

La carta de Santiago fue escrita al pueblo de Dios en medio de la aflicción. Ellos sufren por causa de Cristo. Están buscando una salida de su sufrimiento. Ellos ven su situación de la misma manera en que el mundo la ve. Quieren salirse con la suya.

Ya no buscan la voluntad de Dios en su sufrimiento. Se critican los unos a los otros. Hacen planes para ganar algo para sí mismos. Ven todo lo que los ricos tienen y quieren lo mismo. En fin, ellos se enfrentan a las mismas tentaciones nuestras.

Jacobo les escribe para animarles a seguir adelante. No deben dejarse vencer por causa del sufrimiento, ni buscar una salida. Deben aguantar la persecución y esperar a ver la bendición que Dios quiere mandarles por medio del sufrimiento.

Ellos tienen que confiar en el Señor frente al sufrimiento. La fe que les hace falta es una fe viva, una fe que produce obras.

El mensaje principal del libro se presenta por medio de dos principios fundamentales que Jacobo les enseña en el primer capítulo. El primer principio es que una fe viva soporta la tribulación (1:2–12). Este principio se realiza cuando el creyente tiene presente el buen propósito de Dios para su vida, a través de la aflicción.

El segundo principio básico que deben a prender es que una fe viva vence la tentación. En vez de tirar la toalla y echarle la culpa a Dios, quien confía en Dios reconoce que Dios le da la capacidad para vencer la tentación y se queda firme.

A base de estos dos principios, el autor se dirige a los problemas específicos que ellos tienen que enfrentar en medio de ese sufrimiento (2:1–5:6). Una fe viva les capacita para enfrentarse a estos problemas y salir triunfantes.

En 5:7–20 se presenta la conclusión del mensaje. Se les da una serie de tres exhortaciones prácticas que ellos deben seguir en sus propias vidas.

Lo que deben hacer es lo contrario de lo que han venido haciendo. Ellos han peleado. Han luchado por su propio bien. Ellos buscan la venganza personal por lo que han sufrido. Necesitan este consejo que Jacobo les presenta.

EXHORTACIONES PRÁCTICAS EN MEDIO DEL SUFRIMIENTO 5:7–20

LA EXHORTACIÓN A LA PACIENCIA 5:7–11

La primera exhortación es que esperen con paciencia al Señor. El libro regresa al punto de partida que se observó en 1:2–4. Se les pide lo opuesto a lo que ellos han estado haciendo. Ellos deben esperar con paciencia y fe la venida del Señor.

Ellos han estado luchando, con la esperanza de sobrevivir por sus propios esfuerzos. Han probado todo con el fin de mejorar su situación y satisfacer sus necesidades. En vez de buscar la manera de escaparse de la aflicción, ellos deben aprender a poner la mirada en el plan de Dios para ellos y su climax cuando El venga.

Jacobo les señala tres aspectos de la forma en que deben esperar con paciencia la venida del Señor. Cada una se presenta por medio de una exhortación específica.

Que mantengan firme su esperanza 5:7–8

El autor presenta el ejemplo del labrador de tierras. El aprovecha la lluvia temprana para la preparación del terreno, antes de sembrar la semilla. Después, al final del proceso, espera la llegada de las lluvias tardías que vienen antes de la cosecha para darle el último toque. Esta hace más rica la cosecha. Un labrador impaciente que quiere cortar el proceso que Dios ha establecido no podrá aprovechar la misma calidad en la cosecha.

Así también ellos deben esperar pacientemente la cosecha, hasta cuando las lluvias tempranas y tardías han producido su obra completa, para que haya fruto abundante. Entonces Cristo vendrá y ellos recibirán los beneficios de haber esperado con paciencia.

El mismo concepto se presenta en 2 Pedro 3:7–9. El juicio viene pero hay que esperar la última lluvia. Dios espera para que muchos crean. Pero no se debe malinterpretar la gracia de Dios. El no tiene prisa. El puede esperar pacientemente para que otros respondan. Sin embargo, el fin vendrá y Dios juzgará en Su tiempo. Sus hijos tienen que aprender a esperar el tiempo que El ha elegido para cumplir la promesa.

También se enseña la misma verdad en 2 Tesalonicenses 1:5–12. Dios juzgará a los injustos cuando El venga. Sin embargo, El espera ahora para que El sea glorificado en ellos. Sabiendo esto, podemos esperar con paciencia. Podemos tener firmeza de corazón.

¡PENSEMOS!

Cuando suba la presión en nuestra vida, ¿Cómo reaccionamos? ¿Cómo se puede notar la diferencia en la vida del Hijo de Dios cuando espera con paciencia? ¿Qué hacemos cuando no esperamos con paciencia? ¿Qué haremos al esperar con paciencia la venida del Señor?

Haga un dibujo de dos columnas para comparar las dos reacciones, las de una persona que espera con paciencia la venida del Señor, y las de una persona impaciente que no tiene la mirada puesta en la venida del Señor. Sea realista en la comparación.

¿Está dispuesto a esperar, mientras sigue la presión, con la mirada puesta en la venida del Señor?

Que no se quejen 5:9

Deben manifestar paciencia para con los demás hermanos. Mientras ellos esperan, deben dejar de quejarse y criticarse los unos a los otros. El pasaje indica que lo han estado haciendo. Al ver a otros que tienen lo que ellos no tienen, los han criticado. También critican a los demás por lo que ellos hacen, o por lo que no hacen.

Al poner la vista en la venida del Señor, dejarán de criticar a los demás por lo que tienen o no tienen, por lo que hacen o no hacen. No nos toca a nosotros juzgar a los demás. El juez verdadero ya viene. El dará las recompensas indicadas a cada uno.

Que imiten los ejemplos del Antiguo Testamento 5:10–11

Ellos deben estudiar con cuidado el ejemplo de los profetas del Antiguo Testamento quienes sufrieron mientras tomaban una postura firme para el Señor. Estos siervos del Señor nos han dejado un ejemplo de lo que es la paciencia verdadera que debemos seguir.

De la misma manera, Job sufrió y nos dejó un ejemplo de cómo debemos soportar el sufrimiento con esperanza, al confiar en el Señor. El aguantó la aflicción y Dios le dio el doble de lo que había perdido cuando le dio le recompensa (Compare Job 42 con Job 1–2).

¡PENSEMOS!

Considere estos tres aspectos de la exhortación a la paciencia en medio de la aflicción. ¿Habrá algún aspecto donde se necesita un cambio? Tome nota de esta área y pídale al Señor que El le dé la victoria en esta área de su vida esta semana.

LA EXHORTACIÓN EN CONTRA DE LOS VOTOS 5:12

La exhortación a no jurar as principalmente una llamada a establecer la fama de decir la verdad. Los hombres paganos en una sociedad deshonesta emplean los votos como una garantía de que su palabra es cierta. En una sociedad auténticamente cristiana no hace falta tal garantía.

Los filósofos judíos rechazaron el uso de los votos. Ellos dijeron: “No garanticen su palabra con nada material porque no se puede controlar lo que sucederá mañana”. No hay nada seguro.

Los juramentos dan un testimonio indirecto de la falta de honradez entre los hombres. Es mejor establecer la fama de decir la verdad siempre. Así no será necesario jurar. La fama de dar respuestas seguras inspirará la confianza de otros en su palabra.

Filón, un gran filósofo judío, dijo: “Se deben evitar los juramentos, o hacerlo con mucho cuidado si se le obliga hacerlo”. Su concepto era, mejor no jurar. La segunda elección era jurar honradamente. Lo peor era mentir. Su ideal era el hombre que no tiene que jurar porque sus palabras directas tienen fama de ser verdad; sus palabras en sí constituyen un juramento. Filón enseñaba que la misma boca no debe expresar el nombre de Dios y mentiras.

Este concepto judío parece ser el concepto de Jacobo también. Ellos no deben depender de los votos para establecer la verdad. Deben responder o que sí, o que no, y cumplir fielmente con lo que dicen.

El significado detrás del voto sale de su nombre. “Jurar” literalmente quiere decir: “agarrar firmemente”. En el caso de los juramentos indica que se agarra algo como una garantía. Dios lo puede hacer porque El mismo es lo más seguro en el universo. Nosotros no lo podemos hacer porque no hay nada, ni en el cielo, ni en la tierra, que podamos agarrar con tanta seguridad. Nosotros no controlamos el mañana. Es mejor que estemos seguros de dar una respuesta sencilla y cumplir con nuestra palabra.

¡PENSEMOS!

Tome un momento para considerar esta exhortación. ¿Por qué se incluiría esta exhortación en medio de un ambiente de sufrimiento? ¿Cómo se usarían los juramentos en esta situación en especial?

¿Qué implicaciones habrá para nosotros hoy en esta exhortación? ¿Cómo lo debemos poner en práctica?

LA EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN Y APOYO MUTUO 5:13–20

La tercera exhortación es que dejen de ver por ellos mismos y ayuden a los demás por medio de la oración y apoyo mutuo. Esta exhortación se considerará más despacio en el próximo estudio.

A través de este pasaje se observa que los hermanos del primer siglo, en muchos sentidos semejantes a nosotros, no ponían en práctica las implicaciones lógicas de la fe. Al sufrir, pusieron la atención en ellos mismos y cómo escaparse, en vez de idear cómo ayudar a los demás y edificarse hacia la perfección.

Las exhortaciones de Jacobo son tan válidas para nosotros hoy como eran para estos cristianos. Debemos evaluar nuestra vida y pedirle a Dios que nos ayude a fijarnos en El y en Su plan para nuestra vida.

¡PENSEMOS!

¿Cuáles son los aspectos en su propia vida donde Dios le ha señalado la necesidad de un cambio hoy? Apunte los pasos que usted debe tomar. Pídale a Dios que le capacite par llevarlos a cabo.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 79–84). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

 

 

10/12- El Peligro De Las Riquezas

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

10/12- El Peligro De Las Riquezas

Santiago 5:1–6

“¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán”.

La advertencia del apóstol a los ricos parece presentar una crítica dura a los ricos en sí. Por eso, muchos creen que la Biblia está en contra de ellos. ¿Qué enseña la Biblia al respecto? ¿Apoya la crítica popular de la gente en contra de las riquezas y los ricos?

Al estudiar con cuidado este pasaje y los otros que hablan de la riqueza, se observa que no es la posesión del dinero o de bienes en sí que se condena. Es la actitud y conducta de los que buscan cada vez más riquezas lo que se critica. Esta actitud no se limita a quienes tienen riquezas; es la actitud de quien ha hecho un dios de su dinero.

Jacobo escribe esta advertencia a los hermanos esparcidos que sufren, porque ellos se han fijado en la condición de los ricos y quieren imitarlos. Se les da esta advertencia para que se den cuenta del costo verdadero de esta búsqueda.

Jacobo les está llamando a mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La solución al problema suyo no es la posesión de las riquezas. Es la fe en Dios. Deben quitar la vista de los bienes y poner la mirada en Dios y en Su plan para su vida.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6

La pregunta mayor que viene ocupando la atención de Jacobo es: “¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?” El problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El.

Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.

Jacobo nos presenta la solución para este problema de los pleitos. La solución no se encuentra en las riquezas. La clave es la sumisión. Así que, el autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:

1. Debemos someternos a Dios 4:7–10

2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12

3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17

4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10

La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios. Si los creyentes se someten a Dios y a Su plan para ellos, encontrarán paz y contentamiento.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12

Además de la sumisión a Dios, ellos deben someterse el uno al otro, en vez de criticarse y juzgarse. Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. Por lo tanto, ellos deben preocuparse por vivir como Dios quiere y dejarle el juicio de los demás a El.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6

El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor. No deben depender de sus propios planes (4:13–17), ni de los bienes que puedan acumular (5:1–6).

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES 4:13–17

Ellos hacían planes para librarse de la aflicción y ganar ío que les hacía falta. El problema que Jacobo señala es que sus planes manifestaban tres características iguales a las que se encuentran en los planes que el mundo hace:

1. Son auto-céntricos.

2. Buscan ganancia personal.

3. No toman en cuenta a Dios.

De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS BIENES 5:1–6

La confianza en Dios se relaciona también con su búsqueda de más riqueza. Quienes están sufriendo se han fijado en el estilo de vida de los ricos. Han llegado a ser celosos. Quisieran ellos también poder vivir así.

Todos sentimos así de vez en cuando. Queremos un poquito más para nosotros mismos. Al pensar de esta manera caemos en el mismo patrón del mundo.

Jacobo trata de parar esta actitud. El demuestra el fin que espera a los ricos de este mundo. Así les advierte del peligro de imitar este estilo de vida. Su riqueza es temporal y perecedera. No puede perdurar.

LA TEMPORALIDAD DE LAS RIQUEZAS MATERIALES 5:1–3

El tema de las riquezas se introduce con la expresión de lamento de quienes han confiado en sus riquezas, cuando pierden todo. Para el que confía en lo material, cuando sufre un desastre natural, lo pierde todo. No le queda nada. Ni hay por qué vivir (5:1).

Se presentan las tres clases de riquezas materiales (5:2–3): granos, ropa y dinero. Cada una es temporal y se pierde con el tiempo. La palabra empleada para decir “riquezas” se refiere a los granos, los cuales se pudren. Las ropas se arruinan por causa de la polilla.

El dinero guardado se arruina con moho. La presencia del moho indica que lo están amontonando, aunque ni tienen cómo usarlo. Querían guardar cada vez más para ellos mismos. Tal persona será juzgada.

El que siempre busca más para sí mismo sufrirá pérdida. Sus tesoros no le sirven. Esta es la condición del hombre que se vio antes en 4:1–3. Siempre busca pero no está contento, porque no encuentra lo que busca de verdad.

¡Pensemos!

Dedicarse a ganar más dinero para sí mismo siempre trae frustración al que lo persigue. Considere este problema a la luz de su propia experiencia. ¿Cuáles frustraciones han experimentado, u observado en otros, cuando se le da la prioridad a la búsqueda de más dinero o bienes materiales? ¿Cuáles problemas han encontrado cuando han tratado de acumular más para sí mismos? ¿Vale la pena esta lucha?

LA BASE DEL JUICIO DEL RICO 5:4–6

El ataque no viene en contra de las riquezas en sí. Está en contra de los deseos auto-céntricos de ganar más. También está en contra de la manera en que los ricos las consiguen.

La injusticia que los ricos de este mundo cometen para llegar a ser ricos les va a llevar al juicio. Quienes imitan el mundo en su búsqueda de dinero no entienden el fin al cual esta búsqueda les lleva.

Se señalan tres ofensas comunes que los ricos cometen frecuentemente. Estos abusos son las causas de la condenación del rico, y de quienes quieran imitarlos.

La primera ofensa podría Ilamarse fraude patronal (5:4). Es una clase de injusticia específica que sólo un patrón puede cometer. El patrón goza de los beneficios del trabajo del empleado y después busca una manera para no pagarle el sueldo que merece. Tal abuso sirve para enriquecer al patrón pero es un pecado contra Dios.

El que menos necesidad tiene, hace sufrir injustamente al que más necesita el sostén. Dios se da cuenta de tal injusticia y responderá en juicio.

La segunda ofensa común entre los ricos es la de vivir un estilo de vida de lujo exagerado. Malgastan lo que tienen en deleites personales, mientras otras personas no tienen lo suficiente (5:5). No se preocupan por las necesidades de los demás.

La condición de estos ricos se compara al que se engorda en cuanto a la comida. Tal como el engordar a las bestias es una preparación para la matanza, así también será en el caso de los ricos. El “engordarse” de bienes materiales, les preparará para la matanza, cuando Dios les juzgue.

La tercera ofensa que los ricos cometen es el de matar a quienes les amenazan, especialmente a los justos (5:6). Si alguno les hace competencia al hacer un trato justo para con los demás, los ricos encontrarán la manera de eliminarlos.

Quien se comporta según los principios de la justicia no podrá resistir al que vive conforme a los principios de este mundo, ni luchar según las mismas reglas que el injusto rico sigue. Por lo tanto, el justo es destruído por el más poderoso, pero no justamente.

Los cristianos que quisieran imitar a los ricos no han comprendido todo lo que esta búsqueda implica. Tienen que contemporizar y aceptar las reglas que los ricos emplean, si de verdad quieren ser como ellos. El precio es alto. Un cristiano auténtico no puede aceptar tales reglas para su vida y salir ileso.

¡Pensemos!

¿Ha tratado de acumular más riquezas alguna vez? ¿Cuáles demandas indebidas para un hijo de Dios ha sentido cuando ha tratado de hacerlo? ¿Cuáles alternativas hay para el cristiano auténtico que quiere vivir para Dios y conseguir más para sí mismo?

A fin de cuentas, las riquezas se dejan atrás. No tienen ningún valor permanente. Su búsqueda trae malas consecuencias. Así que, sería mejor que los hermanos se olvidaran de esta búsqueda. Más vale buscar a Dios y la venida de Cristo. Por esto, el autor les anima a esperar con paciencia la venida del Señor (5:7–8).

El camino que lleva a la paz es la sumisión -en todo. Nunca se encontrará paz al buscar más para sí mismo. Así que, la manera de conseguir paz y de gozarse verdaderamente de la vida no es buscar más para sí. Es someterse a Dios y a los demás.

Que ninguno se comporte como si fuera grande.

Que ninguno se comporte como si fuera pequeño.

Que todos se comporten como si fueran medianos hechos a la medida que Dios quiere.

¡Pensemos!

Este estudio sugiere algunos problemas serios que nos pueden afectar cuando queremos acumular más riquezas. A la luz de lo que hemos visto, ¿qué debemos hacer? ¿Existe la posibilidad de que un cristiano tenga riquezas? ¿Cuáles normas debemos mantener frente a esta posibilidad?

A base del juicio de los ricos presentado en este pasaje, ¿cómo debe el hijo de Dios reaccionar frente a las injusticias de los ricos? ¿Qué debemos hacer hoy? ¿Cuáles son las implicaciones de 5:7–8 frente a está situación?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 73–78). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Santiago 4:13–17

¿Qué enseña la Biblia en cuanto a los planes para el futuro? ¿Debe un cristiano hacer planes, o debe dejar todo en las manos del Señor?
Durante más de diez años he enseñado cursos y seminarios acerca de la administración. Un aspecto importante de la administración es la planificación. En muchas ocasiones alguien se me ha acercado a preguntar cómo me defiendo bíblicamente al enseñar la necesidad de la planificación, cuando este pasaje enseña que no se debe hacer planes para mañana.
Se siente el mismo concepto cuando se habla con un hermano. Al despedirnos, acostumbramos a decir: “Nos veremos el domingo”. Muchas veces el hermano responde: “¡Si Dios quiere!”
¿Serán estos conceptos los que Jacobo quería enseñarnos al corregir el problema de los hermanos que sufrían persecución? Estudiemos esta porción para aplicar mejor la enseñanza a nuestra vida.
Jacobo les esta llamando a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en obras. Esa fe producirá paz en medio de las aflicciones (3:13–5:6).
Sin embargo, entre estos hermanos no ha habido paz. Más bien, lo que ha surgido son conflictos y pleitos. En vez de ver las pruebas desde el punto de vista de Dios y gozar la paz que El provee, han seguido el ejemplo del mundo y se han dedicado a pelear para salirse con la suya.

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce paz.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos. A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
En vez de buscar lo que Dios quiere para su bien, persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos: la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Si ellos aplican los principios específicos que él les presenta, Dios les dará paz y encontrarán la satisfacción verdadera que buscan.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno al otro. Lo más fácil, especialmente en medio de la aflicción, es criticar y juzgar a los demás. Ellos deben dejar de criticarse, Dios es él único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleítos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES
La dependencia del Señor se relaciona primero con sus planes (4:13–17). Se debe observar que el pasaje no se dirige al creyente por hacer planes. Indica que sus planes tienen dos propósitos específicos, dice: “Traficaremos y ganaremos”. Sus planes son auto-céntricos; buscan una ganancia personal. Finalmente, estos planes no toman en cuenta a Dios.
Estas tres características son las mismas que se encuentran en los planes que el mundo hace también:
1. Son auto-céntricos.
2. Buscan ganancia personal.
3. No toman en cuenta a Dios.
De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

LA INSEGURIDAD DE LA VIDA 4:13–14
Su plan para viajar a otra ciudad y ganar dinero probablemente refleja un deseo de escaparse a otro lugar donde nadie los conoce y donde pueden empezar de nuevo. Parece que han decidido “ir al otro lado”. Ahí, tal vez puedan esconderse entre la multitud de la gente y nadie se dará cuenta. Entonces, podrán ganar dinero de nuevo y así resolver su problema.
Están luchando para encontrar una salida por sus propios esfuerzos. Jacobo les recuerda la inseguridad de la vida. La vida es corta y no pueden estar seguros de lo que puede resultar mañana. En vez de confiar en sus propios planes egoístas, que fácilmente les pueden fallar, ellos deben confiar en el Señor para resolver su problema.

¡Pensemos!

Al contemplar la inseguridad de la vida, aprendemos algunas lecciones importantes para nuestra vida, especialmente en cuanto a los planes que podemos hacer. ¿Cuáles son las implicaciones de esta verdad que debemos tomar en cuenta al hacer nuestros planes para mañana? ¿Qué diferencia debe haber entre los planes de los hijos de Dios y los de los demás a la luz de esta verdad?

LA SOBERANÍA DE DIOS 4:15
Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.
Al indicarles que deben decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, el autor no está diciéndoles que repitan esta frase cada vez que hablen de sus planes para mañana. Mucha gente lo ha tomado así y lo repiten como si fueran loros, pero sin pensar en lo que dicen. Santiago no dice que hagan esto como un rito.
El quiere que ellos reconozcan la soberanía de Dios y que sometan sus planes al plan de Dios para su vida. Cuando hagan sus planes para mañana, se deben preguntar: “¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?” A lo menos si están buscando alternativas, las deben someter a la voluntad de Dios. De otra manera, la solución resultará en mayor frustración.

¡Pensemos!

Todos debemos aprender a pensar de esta manera. ¿Qué decisión tiene que tomar usted durante los próximos días? ¿Cómo puede aplicar esta verdad a la decisión que tendrá que tomar? ¿Qué diferencia se debe ver entre esta decisión y las que hacen los que son del mundo todavía?

EL PELIGRO DE LA SOBERBIA 4:16
El autor considera que su deseo y sus planes para escaparse de lo que Dios ha incluido como parte de Su plan para ellos son una manifestación egoísta. Lo trata como orgullo. Parece que lo toma así porque ellos creen que tienen una idea mejor que la de Dios para su vida. Piensan cambiar y mejorar las condiciones en las cuales Dios les ha colocado.
Por lo tanto, Jacobo les advierte del peligro del orgullo. Ellos piensan lograr más para sí mismos de lo que Dios ha logrado. El les señala que esa clase de orgullo es malo.

LA OBEDIENCIA A DIOS 4:17
Lo mejor sería reconocer la sabiduría y la soberanía de Dios, encomendarse en Sus manos y dejar que El les diera la mejor solución. Quien entiende esta verdad debe ponerla en práctica. El no hacerlo es pecado.

APLICACIÓN
De nuevo observamos que la solución a sus problemas no difiere de las soluciones que el mundo presenta. Ellos se ven en una situación difícil. Por eso, empiezan a luchar hasta no encontrar la salida. Buscan la forma de mejorar su situación y de ganar más para ellos mismos. En el proceso ni toman en cuenta a Dios, ni los buenos propósitos que Dios puede tener para su vida aun en medio del sufrimiento.
Santiago nos presenta un mejor camino. Debemos reconocer que Dios está en control. Aunque el mundo le ataque a El y nos haga sufrir, El no les ha cedido control. Su plan para Sus hijos siempre es bueno. Todas las cosas en nuestra vida nos ayudan a bien (Ro. 8:28, 31–39).
En vez de luchar por encontrar una salida, debemos someternos a Dios y a Su plan. Debemos dejar que la paciencia en medio de la aflicción produzca su obra completa en nosotros, sin tratar de escapar de ella (Stg. 1:4).
Cuando suba la presión en nuestra vida, tenemos dos alternativas distintas. Se puede luchar por encontrar una salida. Esta es la alternativa que el mundo nos ofrece. La otra alternativa es confiar en Dios y permitirle a El enseñarnos Su plan, en su tiempo. Esta es la alternativa del hombre que tiene una fe viva en Dios. ¿Cuál camino elegiremos nosotros?

¡Pensemos!

Volvamos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
Haga una lista de las aflicciones comunes que los hermanos en su propia sociedad tienen que enfrentar hoy. Elija dos o tres de estos problemas y apunte las soluciones que se emplean para tratar de resolverlos.
Después de hacer esta lista de soluciones identifique las soluciones que son iguales a las que el mundo emplea. ¿Cuáles son las soluciones distintas, las que sólo quien confía en Dios empleará?
¿En cuáles maneras debemos cambiar nuestra forma de enfrentarnos a la presión actual? ¿Qué podría hacer esta semana para mostrar que usted es un hijo de Dios y que confía en El?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 66–72). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Santiago 4:7–12

¿Cuántos ateos hay en nuestra iglesia?

Si llevaran presos a todos los cristianos en nuestro pueblo, ¿habría suficiente evidencia de que somos cristianos para condenarnos?
¿Qué hay en nuestra vida que sólo puede explicarse por la presencia del Espíritu en nosotros?
Estas preguntas nos llevan a la mera esencia del problema que estamos considerando en Santiago: ¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?
Tal vez el autor sugiere una clave para entender el problema al decir que no debemos amar al mundo (4:4–5). Los cristianos a quienes Jacobo escribe han querido identificarse con el mundo. Han querido eliminar las distinciones para que no les sigan molestando. Jacobo les advierte que al tratar de establecer la amistad con el mundo tratan de hacer alianza con quienes quieren eliminar a su Dios.
En nuestro caso también, el problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El. Así hacemos una alianza con el mundo para dejar a un lado a Dios.
Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.
En lugar de tratar de hacer paz con el mundo, Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en su vida diaria. Al producirse esta clase de fe, se observará una diferencia en su relación con los otros hermanos porque la fe viva produce paz, tanto interna, como externa, en las relaciones con los hermanos.

¡Pensemos!

Antes de considerar las soluciones al problema que Santiago sugiere, meditemos un momento en la gravedad del problema. Señale algunas de las evidencias de que somos “ateos de práctica”. ¿Cuáles de las actitudes y actividades del mundo observa usted en su propia vida, o en la de los hermanos que usted conoce?

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre las dos clases de sabiduría: La sabiduría del hombre (3:14–16) y la sabiduría de Dios (3:17–18). La sabiduría del hombre ve las cosas desde el punto de vista del hombre. Se caracteriza por dos actitudes principales: “¡Yo quiero!” y “¡Yo soy!” Estas actitudes producen las luchas.
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce la paz. Ellos deben aprovechar este recurso divino.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
A pesar de esta provisión divina, no la están aprovechando. Jacobo hace la pregunta lógica: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿De dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos?” (4:1)
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos.
A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban. En el estudio anterior, se señalaron cuatro razones por las cuales ellos no estaban satisfechos (4:1–6):
1. No le piden a Dios lo que necesitan.
2. Sus motivos están equivocados. Buscan su propia comodidad en vez de la voluntad de Dios.
3. Buscan la amistad con el mundo. Quieren encontrar la forma de mantener una buena relación con los de este mundo.
4. Piensan en sí mismos y cómo avanzar su propia causa.
En fin, en vez de buscar lo que Dios quiere para el bien suyo, ellos persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su propia situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Después de haber descrito este problema y la fuente del mismo entre los hermanos a quienes escribe, Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos. La clave es la SUMISION. Es difícil seguir peleando contra una persona que se somete de verdad a nosotros.
Así que, la solución al problema de los pleitos se encuentra en la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos.
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios.
Santiago da una lista de exhortaciones específicas que definen lo que representa la sumisión a Dios. Cada exhortación debe considerarse a la luz de la situación en la cual vivían y los pleitos que les afectaban.
* Tomar la decisión de someternos a Dios 4:7a
En vez de buscar la ganancia personal, deben someterse a Dios y buscar lo que El quiere para ellos. Se deja la actitud de “yo soy” y se sigue la de “El es todo para mí”. Ya no seguir luchando por lo suyo.
* Oponernos al diablo 4:7b
En vez de someterse al plan de Satanás para ellos, lo deben resistir. Satanás quiere que ellos dejen a un lado a Dios y que luchen para encontrar su propia salida de los problemas. Si ellos reconocen el significado de las alternativas y se definen al lado de Dios y Su voluntad para ellos, Satanás los dejará.
* Acercarnos a Dios 4:8a
En vez de seguir el camino equivocado que han seguido, ellos deben buscar a Dios. Al reconocer su necesidad de El, le desearán más que cualquier cosa. Entonces, El se acerca a ellos también. Así se restaura la comunión perdida por la codicia y las peleas.
* Purificarnos del pecado 4:8b
Ellos han fallado al no confiar en el Señor. Han quitado los ojos de El. Por lo tanto, se han identificado con los pecadores de este mundo. Se ha manifestado la codicia y la lucha entre ellos. Deben reconocer su pecado y volver a El para purificación y restauración.
* Decidirnos 4:8c
El problema del doble ánimo es el de no tomar una decisión firme y aceptar las consecuencias de tal decisión. Quisieran identificarse con Dios y Su pueblo. Sin embargo, al darse cuenta del precio elevado que cuesta, tratan de encontrar alguna manera de escaparse. Ellos no deben seguir entre las dos cosas. Tienen que definirse e identificarse con Dios y su camino. Esta decisión podría traer más sufrimiento pero solo así pueden presentarse a Dios con una conciencia limpia.
* Arrepentirnos del pecado 4:9
Deben lamentarse por causa del camino en el cual han andado. Al someterse a Dios, esa búsqueda de deleites personales debe causar tristeza.
* Humillarnos delante de Dios 4:10
El punto de vista de Jacobo es el que al saber el plan de Dios y tratar de escaparnos de él, se manifiesta el orgullo. Se declara así que yo tengo un plan superior al plan de Dios. “¿Por qué no puede Dios hacerlo a mi manera? Así saldría mucho mejor”. Deben dejar a un lado ese orgullo. Deben dejar esa actitud de “yo soy” y someterse a Dios y a Su plan para el bien verdadero de ellos.

Cuando ellos pongan en práctica estos principios, Dios les exaltará y ellos encontrarán la satisfacción que buscan.

¡Pensemos!

Las características señaladas no se encuentran en el mundo. El mundo no quiere someterse a Dios. Por lo tanto, no muestra las actitudes que acompañan tal sumisión. Tomemos un momento para evaluar nuestra propia vida. ¿Somos diferentes del mundo? ¿Se encuentran estas actitudes en nuestra vida?
Repase la lista de exhortaciones específicas. Cuando nosotros sufrimos, ¿cuáles de estas características manifestamos? ¿En cuanto a cuáles de ellas debemos trabajar para obedecer las exhortaciones de Jacobo?
¿Qué podemos hacer para que se manifiesten estas actitudes en nuestra iglesia?

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno por el otro. Lo más fácil, especialmente cuando estamos bajo presión en medio de aflicción, es criticar y juzgar a los demás.
Se critica a la gente que pertenece a dos grupos. Se critica a los que nos hacen sufrir. Al quejarse así no se da cuenta de que la fuente de todo lo que ocurra en nuestra vida es Dios. El manda estas experiencias para nuestro bien (1:2–4, 17–20).
Además de los que nos hacen sufrir, criticamos también a quienes no sufren tanto como nosotros. Ellos deben ser “menos espirituales” que nosotros. O, tal vez, están haciendo arreglos con los del mundo para que todo salga mejor.
Debemos dejar de criticarnos y juzgarnos el uno al otro. No debemos “murmurar”. La palabra empleada en este pasaje incluye el concepto de criticar o chismear. No debemos dedicarnos a tales actividades. Al hacer esto, ya no seguimos la ley del amor. Somos transgresores de la ley porque no amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. No nos toca a nosotros juzgar a los demás.
Al mundo no le gusta este principio. No quieren someterse los unos a los otros. Prefieren criticarse. Muchas veces nosotros también caemos en esta trampa. Alguien a dicho: “Acusar a los hermanos es el trabajo del diablo; dejémosle este trabajo a él”. Nosotros no debemos hacer el trabajo de Satanás.

¡Pensemos!

¿Bajo cuáles circunstancias estamos dispuestos a criticar a los demás? ¿Hemos caído en una de las dos trampas para los criticones señaladas antes? ¿Cómo reaccionamos con los demás cuando nosotros estamos sufriendo?
¿Cuáles pasos debe tomar para corregir este problema? Señale algún paso que puede tomar esta semana. Decida frente a Dios tomar el primer paso indicado.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6
Estos dos aspectos del tercer paso se estudiarán en las próximas dos lecciones.

APLICACIÓN
Volvámonos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
¿Estamos dispuestos a someternos a Dios? ¿a los demás?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 58–65). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Los Pleitos En La Iglesia

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

7/12 – Los Pleitos En La Iglesia

Santiago 3:13–4:6

Estos creyentes están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga, rechazados por sus familias, y despedidos de sus trabajos o rechazados por sus clientes. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismos. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros.

Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción. El fruto que se debe ver en este caso es la paz en medio de la presión.

La relación personal que gozan con el Señor debe producir paz. Sin embargo, cuando sube la presión, la acompañan conflictos y pleitos. Al dirigirse a este problema, se relaciona con el problema del uso de la lengua en general. Los versículos 13–18 salen directamente del pensamiento de 9–12. El problema ha sido que entre los cristianos que están sufriendo la persecución no ha habido paz, sino conflictos y pleitos.

UNA FE VIVA PRODUCE PAZ 3:13–4:6

La Fuente de la Paz 3:13–18

Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios. La fuente de la paz verdadera es la sabiduría de Dios.

La sabiduría del hombre (3:14–16) resulta de ver las cosas desde el punto de vista del hombre. Esta sabiduría es la que produce las luchas y los pleitos. Se observan dos características básicas que esta clase de sabiduría produce (3:14): 1) celos amargos; y 2) contención.

La actitud representada por la expresión “celos amargos” es la envidia. Se presenta cuando decimos: “¡Yo quiero!” La actitud indicada al referirse a la contención es la ambición egoísta que siempre nos dice: “¡Yo soy!”

Estas actitudes no vienen de Dios. Tienen tres fuentes posibles (3:15):

1) Esta tierra, o el mundo

2) El hombre natural, o yo mismo

3) Fuentes demoníacas, o Satanás

Jacobo nos recuerda que estas actitudes son las que se encuentran juntamente con la insurrección y desorden público (3:16). Se encuentran también juntamente con toda clase de práctica malvada. En otras palabras, son comunes entre quienes andan en el mundo, pero no deben manifestarse entre los que dicen ser el pueblo de Dios.

Las Actitudes Normales Del Hombre Natural:

“¡Yo soy!”

“¡Todo debe girar alrededor de mí!”

“¡Quiero lo que yo quiero!”

La sabiduría de Dios (3:17–18) resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Esta sabiduría es la que produce paz. Esta es la orientación del hombre que ve las cosas como Dios las ve.

Las Actitudes Que La Sabiduría De Dios Produce (3:17):

Pureza

Paz

Amabilidad

Benignidad

Lleno de misericordia

Lleno de buenas obras

Sin prejuicios

Sin hipocresía

En fin, la sabiduría de Dios produce todo lo que se reconoce como la conducta del hombre justo. En una palabra, se produce PAZ (3:18). La sabiduría que Dios da produce comprensión, sumisión mutua, misericordia, obras buenas, imparcialidad y sinceridad.

¡Pensemos!

Considere las evidencias de la presencia de estas dos actitudes distintas que pueden manifestarse en la vida de los hijos de Dios. ¿Cómo se manifiestan en nuestras vidas?

Señale algunos ejemplos de su propia experiencia que muestran la presencia de cada una de estas dos actitudes. Al manifestar la sabiduría humana en nuestra vida, ¿cuánta diferencia se puede ver entre el hijo de Dios y el hombre sin Cristo en el mundo?

La Fuente de la Lucha 4:1–6

Santiago presenta una pregunta difícil de contestar: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿de dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos (4:1)?” Observe que las guerras y pleitos están entre ellos. Es obvio que lo que se encuentra entre ellos no viene de Dios. Ellos no tienen paz.

La realidad para estos hermanos cuando subió la presión estaba lejos de lo que la paz de Dios produce. Se caracterizaba por luchas y pleitos. Ellos estaban metidos en las mismas actividades que caracterizan la sabiduría de este mundo. Querían lo que otros tenían.

El texto indica que ellos mataban. Lo más probable es que su pecado se debe interpretar a la luz de las implicaciones del mensaje de Cristo. El indicó que al enojarnos contra un hermano, somos tan culpables como el que mata (Mt. 5:21–22)

Es posible que para conseguir lo que querían estaban dispuestos a traicionar a los demás hermanos. Posiblemente aun murieron algunos. A lo menos no reflejaban el amor para los demás que deben de haber mostrado.

La participación de ellos en las guerras y los pleitos se señala de nuevo en Santiago 4:2. La palabra “combatís” que describe sus actividades viene de la misma palabra “pleitos”. “Lucháis” viene de la palabra “guerras”. Así que Jacobo describe lo que los hermanos destinatarios de la carta hacían.

¡Pensemos!

Aunque la respuesta a la pregunta parece demasiado obvia, si no comparamos nuestra experiencia con la de estos hermanos, no veremos la importancia de este pasaje a nuestra vida. ¡Se describe aquí hermanos que se comportan así! ¿Puede un hermano reflejar estas actitudes?

¿Cómo respondemos nosotros cuando sube la presión? Cuando las cosas salen mal y estamos afligidos, ¿qué hacemos?

Señale algunas ocasiones en su propia vida cuando subió la presión y usted reaccionó en una manera semejante a la de estos hermanos.

A pesar de tanta lucha, estos hermanos en Cristo no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.

El subraya cuatro veces su falta de satisfacción al señalar lo que no tienen (4:2–3). Estudie las expresiones mencionadas y señale lo que no encuentran según estos versículos:

1) “…y no tenéis;”

2) “…y no podéis alcanzar;”

3) “…pero no tenéis lo que deseáis,”

4) “…y no recibís,”

Cuatro Razones por las Cuales No Están Satisfechos

Así que, se nota que tanta lucha a favor de lo que buscában no les da paz y contentamiento. ¿Ha experimentado usted lo mismo? ¿Por que no encuentran lo que buscan? Jacobo nos da cuatro razones que explican esta frustración:

1. No Le Piden a Dios lo que Necesitan 4:1–2

No confían en Dios para satisfacer sus necesidades. Muchas veces nosotros preferiríamos pelear antes de pedírselo a Dios. Seguimos la sabiduría del hombre. En vez de depender de Dios y encomendar nuestras necesidades en Sus manos, nosotros también luchamos para salir con las nuestras, a nuestra manera.

2. Sus Motivos Están Equivocados 4:3

Aun cuando se lo piden, no reciben lo que quieren porque tienen motivos erróneos. Ellos buscan el placer personal. Quieren lo que ellos quieren. Nosotros caemos en la misma trampa; buscamos placer para nosotros mismos, no la voluntad de Dios.

3. Buscan la Amistad con el Mundo 4:4

Quieren encontrar la forma de seguir como hijos de Dios pero mantener a la vez una buena relación con los de este mundo. No le gusta la persecución. Quisieran ser aceptados por sus vecinos y por la sociedad. Creen que puede haber una reconciliación.

Santiago les enseña que ellos no han comprendido la naturaleza del conflicto. No comprenden que este mundo está en una guerra contra Dios.

Para establecer una buena relación con el mundo, tendrán que dejar a un lado a Dios. El mundo, dirigido por Satanás, quiere eliminar a Dios y a los que se identifican con El. Esto no quiere decir que cada individuo quiera destruirnos, pero sí, es el propósito del sistema que siguen quienes no toman en cuenta a Dios.

Nosotros muchas veces buscamos una mejor relación con el mundo para nuestro propio bien. En vez de identificarnos claramente con Dios y aceptar las consecuencias, pensamos dedicarnos a mejorar nuestra relación con el mundo. Para lograrlo, tendremos que abandonar a Dios. Mientras mantengamos esta meta no podemos esperar que Dios nos conceda nuestro deseo.

4. Buscan Beneficios para Sí Mismos 4:5–6

Estos hermanos están pensando en sí mismos y cómo avanzar su propia causa. Creen que ellos tienen un mejor plan que el plan de Dios para ellos. No reconocen la sabiduría superior de Dios y no reconocen el amor de Dios para ellos. Por eso, ellos luchan para establecer su propio plan.

Dios desea lo mejor para ellos. El les da la gracia necesaria para enfrentarse a estas aflicciones. El resultado de Su plan les traerá bendición. Sin embargo, ellos no están conformes con lo que experimentan y quieren establecer otro plan.

A través del libro, Jacobo dice que Dios considera esta actitud como orgullo. Por lo tanto, Dios les va a resistir. Si se someten al plan Suyo, El les dará gracia para triunfar.

En vez de buscar lo que Dios quiere para nuestro bien, buscamos nuestros propios deseos y privilegios. Queremos mejorar nuestra situación. Por eso, Dios no nos da lo que queremos y seguimos frustrados.

Dios quiere que gocen de paz, humildad, compasión por los demás, y otros beneficios semejantes. Para gozar estas bendiciones, tendrán que someterse a los planes de Dios para ellos.

Conclusión

Por ser hombres, muchas veces manifestamos la sabiduría humana. No vemos las cosas desde el punto de vista de Dios. Por eso, seguimos peleando para salir con las nuestras, en vez de someternos a Dios.

El problema está en nosotros. Manifestamos las dos actitudes del hombre sin Cristo en el mundo. Tal como los demás, a veces decimos: “¡Yo soy!” o, “¡Yo quiero!”

Nos hace falta la orientación divina que dice: “Ya no soy yo. Dios es todo para mí”. Al llegar a esta actitud en nuestra vida, gozaremos la paz que sólo Dios nos puede dar.

¡Pensemos!

En este pasaje, como en algunos otros semejantes, se pueden observar las alternativas que se nos presentan en la búsqueda del contentamiento. Tres pasajes claves comparan las dos alternativas básicas que siguen. Estudie los tres pasajes y sus resultados. El siguiente esquema da un resumen de cada caso.

Señale la necesidad, las dos alternativas y el resultado de cada alternativa, según el pasaje indicado. ¿Cómo se puede conseguir lo que realmente buscamos en la vida?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 51–57). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

6/12 – La Fe Que Obra

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

6/12 – La Fe Que Obra

Santiago 2:14–26

R. Porter

Un Pequeño Instrumento Indomable

Santiago 3:1–12

Todo cristiano que tiene dos años o más de conocer a Cristo habrá visto en alguna ocasión el daño que un pequeño instrumento le puede hacer a la obra de Dios. Se trata de la lengua. Aunque tan pequeña, ¡cuánto daño ha hecho!

Dios nos la dio para que la usáramos para alabarle a El y así glorificarle. Sin embargo, Satanás ha tomado lo que Dios nos dió para bien y la usa para destruir la obra de Dios. Sin lugar a dudas es la herramienta más eficaz que Satanás emplea en su trabajo.

Los hermanos a quienes Santiago se dirige han visto la forma en que Satanás puede usar la lengua en medio de ellos. Cuando sube la presión por causa del sufrimiento, también sube el uso destructivo de la lengua.

Estos creyentes sufren una persecución severa. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Cuando alguien les hace mal, existe la tendencia natural de querer defenderse y atacar a quienes les hagan daño. En este esfuerzo la lengua es un instrumento clave.

El autor ha establecido dos principios fundamentales que forman la base del libro: 1) Una fe viva soporta la tribulación (1:2–12); 2) Una fe viva vence la tentación (1:13–27). Estos dos principios se aplican al uso de la lengua también.

Jacobo ya ha aplicado estas verdades acerca de las implicaciones de una fe viva a dos áreas prácticas de su vida afligida. Les ha enseñado que deben ayudar a los demás que sufren también. Una fe viva no hace acepción de personas, para conseguir provecho personal (2:1–13). Una fe viva produce obras que ayudan a los demás que sufren (2:14–26).

Ahora Jacobo explica las implicaciones de una fe viva en relación con el uso de la lengua. Una fe viva se manifiesta en el control de la lengua.

LA FE VIVA CONTROLA LA LENGUA 3:1–12

La Ensenañza de Proverbios Acerca de la Lengua

El libro de Proverbios presenta para el creyente del Antiguo Testamento la forma en que se debe usar la lengua para vivir contentos y glorificar a Dios. Describe el concepto práctico de cómo emplear la lengua para gozar mejor la vida en comunión con Dios y con los hombres. Proverbios 10 explica algunas de las características del uso de la lengua que debemos buscar.

CARACTERISTICAS DESEABLES PARA EL

USO DE LA LENGUA EN LOS HIJOS DE DIOS

Proverbios 10

1. La boca del justo es manantial de vida. Proverbios 10:11

Compare Romanos 3:13–14.

¿Qué brota de nuestra vida?

2. En los labios del prudente se halla sabiduria. Proverbios 10:13

3. Quien refrena o CONTROLA sus labios es prudente. Proverbios 10:14

Es Peligroso hablar mucho.

4. La lengua del justo es plata escogida. Proverbios 10:20

Observe la relación entre el corazón y la lengua en este versículo.

5. Los labios del justo apacientan a muchos. Proverbios 10:21

6. La boca del justo producira sabiduria. Proverbios 10:31

7. Los labios del justo saben hablar lo que agrada. Proverbios 10:32

¿Es agradable nuestra conversación?

Al escucharnos hablar, ¿qué pensará la gente?

¿Sabrán que somos hijos de Dios?

La Enseñanza de Santiago Acerca de la Lengua

Santiago también habla acerca del uso de nuestra lengua. El aplica algunos principios generales a la situación de sufrimiento en que los hermanos de su propio tiempo se encontraban. Encontramos cinco observaciones acerca del uso de la lengua.

1. La Lengua, Aunque Pequeña, Logra Grandes Cosas 3:1–5

Santiago empieza con una advertencia en cuanto al peligro de ser un maestro (3:1–2). Es peligroso presentarse como un maestro porque el maestro es juzgado por sus propias palabras. Debido a que nadie cumple perfectamente aun sus propias normas, especialmente en su manera de hablar, quien se presenta como maestro de otros corre mayor riesgo de ser condenado.

El peligro de ser maestro se relaciona especialmente con el uso de la lengua porque la lengua es el instrumento más difícil de controlar.

La Lengua es el Instrumento:

Más Difícil De Controlar

Más Peligroso

Más Indicador De Nuestra verdadera Religión

Fíjese en la importancia que Jacobo le da al uso de la lengua en el establecimiento de los principios fundamentales del libro en Santiago 1:18–19, 26.

QUIEN PIENSA

SER RELIGIOSO

SER SANTO

TENER FE

debe mostrarlo Con Su Lengua.

Además del peligro de ser maestro, Jacobo señala la importancia del uso de la lengua por causa del poder que tiene. Se producen grandes resultados de cosas pequeñas (3:3–5). Se mencionan cuatro ejemplos de cosas pequeñas que producen grandes efectos:

1. Frenos para caballos 3:3

2. Timones para naves 3:4

3. Lenguas para cuerpos 3:5a

4. Chispas para bosques 3:5b

Cada ejemplo presenta algo grande y fuerte controlado por algo pequeño. El caballo es un animal grande y fuerte. Va a donde quiere y cuesta pararlo porque tiene mucho poder. Sin embargo, al meter el freno en su boca, lo pueden controlar para que él vaya a donde se quiere.

Las naves también son grandes. Los vientos y olas del mar le mueven con su poder. Sin embargo, aun en medio de las grandes tempestades un timón, relativamente muy pequeño, controla la nave y la dirige a donde el que lo maneja quiere que vaya.

Tal como los dos instrumentos pequeños pero importantes mencionados antes, la lengua también es pequeña pero puede cambiar la dirección de algo muy grande. Puede hacer algo grande, o para bien, o para mal. Es capaz de destruir la obra de Dios.

La nota negativa en cuanto al uso de la lengua se introduce hasta el último ejemplo. La chispa de fuego es pequeña pero puede causar gran daño al bosque entero. Así que, se requiere mucho cuidado para no destruir algo de gran valor por el mal uso de algo tan pequeño. La lengua también, si no se usa con cuidado, puede destruir una gran obra que Dios lleva a cabo.

2. La Lengua Puede Ser Util en la Acción de Satanás 3:5–6

La ilustración de la chispa de fuego en el bosque se toma como punto de partida para hablar de la destrucción que Satanás quisiera lograr en la iglesia. Satanás sabe usar la lengua para hacer gran daño a la obra de Dios.

¡Pensemos!

¿Cómo utiliza Satanás la lengua para destruir la obra de Dios? ¿Cuáles ejemplos de tal destrucción por medio de la lengua ha visto usted en el pueblo de Dios? ¿Cuáles precauciones pode mos to mar para no colaborar con él en su obra destructiva?

3. La Lengua es el Instrumento Más Difícil de Controlar 3:7–8

No hay nada más difícil de controlar en el mundo. El hombre ha logrado domar toda clase de animal, pero nunca ha aprendido a controlar su propia lengua. Es “un mal que no puede ser frenado”.

Debido a la dificultad de controlar la lengua, ella provee una de las mejores maneras de medir nuestra verdadera condición espiritual. El hombre que es controlado por el Espíritu de Dios sabrá controlar su lengua. No será portadora del veneno mortal.

4. Una Lengua que no es Consecuente 3:9–12

La lengua se contradice muchas veces. El mismo instrumento que usamos para bendecir a Dios, muchas veces se vuelve amargo. Atacamos con él lo que Dios ha creado. Usamos la lengua para bendecir a Dios y también para maldecir a los hombres que Dios hizo a Su imagen.

Jacobo señala que tal contradicción no debe existir. El uso repetido de la lengua para hacer daño a otros, indica que la fuente está contaminada.

Se mencionan tres ilustraciones de la naturaleza para demostrar la imposibilidad de la contradicción aparente. Una fuente no puede dar agua dulce y amarga. Una higuera no puede dar aceitunas, ni una vid higos. La misma fuente no puede dar agua salada y dulce. Así que, la lengua tampoco puede alabar a Dios de verdad y seguir criticando a los hombres que Dios ha creado.

5. La Lengua Demuestra la Calidad del Corazón 1:26

Aunque no lo declara directamente en este capítulo, la verdad anterior nos lleva de nuevo al principio expresado antes en Santiago 1:26. El uso de la lengua revela lo que está en el corazón. Por lo tanto, si la religión de alguien es verdadera, se reflejará en su manera de hablar.

Cristo indica la misma verdad en Lucas 6:43–45. No es cierto lo que decimos tantas veces: “Hable sin pensar”. Nuestra boca revela la realidad que está escondida en el corazón.

Si la boca critica, es porque el corazón guarda críticas.

Si la boca se queja, es porque en el corazón hay quejas.

Si la boca habla con enojo, es porque en el corazón hay enojo.

La lengua revela lo que está en el corazón.

En medio del sufrimiento, la lengua sirve para quejarse y para acusar a otros. En vez de acusar y quejarse en medio del sufrimiento, una fe viva les motivará a alabar a Dios y a sufrir por El con gratitud.

Esta actitud se encuentra en la vida de los apóstoles cuando ellos sufrieron por causa de Cristo (Hch. 5:40–41; 7:59–60; 16:23–25). Observe la reacción de ellos ante el sufrimiento. ¿Qué principios se observan en la vida de ellos que debemos imitar?

¡Pensemos!

Al ver la manifestación por medio de su lengua. ¿en qué condición está su corazón hoy? ¿Qué está llevando en lo profundo de su ser?

¿Tiene un corazón lleno de crítica?

¿lleno de ira?

¿lleno de celos?

¿Hay alguien a quien usted debe perdonar algo?

¿Está enojado con alguien hoy?

¿Está enojado con un vecino?

¿Está enojado con algún compañero?

¿Está enojado con su esposa o esposo?

¿Está enojado con Dios?

¿Está enojado con usted mismo?

HASTA QUE SE RESUELVA EL PROBLEMA DEL

CORAZON, LA BOCA NO HABLARA BIEN.

“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana”.

“Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto. capaz también de refrenar todo el cuerpo”.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 43–50). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

5/12 – La Fe Que Obra

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

5/12 – La Fe Que Obra

Santiago 2:14–26

R. Porter

Los creyentes judíos, esparcidos alrededor del mundo contemporáneo por causa de Cristo, están sufriendo una persecución severa. Sufren no solamente en la esfera religiosa, sino también en la esfera social y económica. No hay seguridad de lo que les pueda pasar mañana. Muchos han perdido su trabajo y no tienen ingresos para proveer comida para sus familias.
Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Jacobo les escribe para animarles en medio de su aflicción y para enseñarles cómo vivir en un tiempo de desánimo y aflicción.
Jacobo les llama a mayor confianaza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción.
A través del libro él les enseña que deben aprender a soportar la aflicción (1:2–12) y a vencer la tentación (1:13–27). Se aplican estas dos verdades a los problemas específicos que les golpean en medio de tanta preocupación y sufrimiento. Les enseña a aplicar su fe en Dios a los problemas del sufrimiento (2:1–6).
Por causa del sufrimiento, ellos empezaron a pensar en sí mismos y en sus problemas. Se les olvidó el amor de Dios, Su plan y Su protección. Ninguno pensaba en las necesidades de los demás que tal vez sufrían lo mismo. Empezaron a defenderse. No buscaban el bien de sus hermanos, sólo el de ellos mismos.

Jacobo les escribe:

A los que sufren
A los que pecan contra sus hermanos por causa de la persecución
-Hacían acepción de personas
-No se ayudaban
-Manifestaban contenciones y disensión
-Hacían sus propios planes para mejorar su situación mañana
-Guardaban su dinero y robaban a otros

Jacobo les llama:

A UNA FE VIVA
-Que soporta la persecución
-Que produce perfección
-Que produce sabiduría
-Que vence la tentación
-Que produce fruto

LA FE VIVA PRODUCE OBRAS 2:14–26

A estos hermanos afligidos, Jacobo les indica que la fe viva produce obras. Muchas personas al leer este pasaje ven una contradicción con el libro de Romanos. Se señala “la contradicción” de Santiago y Romanos. Por causa de este aparente conflicto Martin Lutero lo llamó: “¡Una epístola de paja!”
El conflicto se observa al comparar Santiago 2:20–24 con Romanos 4:2–5. Santiago dice: “…la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham…?” “…el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.
Pablo dice: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. En Gálatas 3:6–14, Pablo repite esta verdad: “…todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”.

¡Pensemos!

Esta aparente contradicción en la enseñanza bíblica ha sido discutida durante siglos. Observe con cuidado estos pasajes. ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Habrá una contradicción en la Biblia? Si la Biblia no se contradice, ¿Cómo se deben entender estas dos enseñanzas?

La solución se encuentra al notar todo el mensaje de Santiago 2:15–26. Su mensaje no es que las obras nos salvan. Tampoco es que la fe más las obras salvan. Santiago explica su concepto de la fe verdadera. La fe tiene que ser viva. Si es viva, la fe produce fruto. La fe que no produce obras está muerta –¡No vale nada! Las obras son el resultado de la fe viva. No son requisitos.

Presentación del Problema 2:14
Ellos dicen que tienen fe, pero hace falta la manifestación de esa fe en la vida diaria. La pregunta que se hace es si esa clase de fe sería adecuada para salvar a alguien. Algunos traductores han captado el espíritu de la pregunta al rendirla: “Podrá Tal fe salvarle?”
Otra pregunta que se debe considerar al interpretar este pasaje tiene que ver con el significado de “Salvación”. Al encontrar esta palabra se supone que se refiere a la salvación eterna en Cristo. Sin embargo, se debe reconocer que la palabra en sí fue usada con mayor frecuencia para describir la salvación de algún peligro o adversidad.
Parece mantenerse este uso común de la palabra en dos casos en el Nuevo Testamento a lo menos. Tanto en este pasaje como en Filipenses 2:12, la iglesia enfrenta circunstancias difíciles. La palabra “salvación” se usa en su significado normal, para referirse a la solución del problema
En medio de las aflicciones que sufren los judíos creyentes por causa de Cristo, ellos dicen que tienen fe. El apóstol les pregunta cómo pueden decir que tienen fe si esta fe no se manifiesta en lo que hacen frente a estas circunstancias difíciles. ¿Para qué les servirá tal fe? ¿Les va a remediar el problema esa clase de fe? ¿Les dará esa fe una salida?

Aplicación Práctica 2:15–16
La ilustración empleada demuestra cuál es el problema especifico donde han dicho que tienen fe pero sus obras lo han negado. Se trata de los que tienen necesidad de ropa o comida. El problema era común en esos días cuando muchos perdieron su trabajo por causa de Cristo. Todos estaban sufriendo de la escasez.
En esta aflicción, los hermanos se limitaron a decir: “¡Que Dios te bendiga, hermano! Oraremos por ti”. Sin embargo, no hacían nada por ayudarle. Jacobo les pregunta: “¿Qué clase de fe será ésta? ¿Por qué no arriesgarse un poco para ayudar a los demás?”
Dicen confiar en Dios pero cuando hace falta la comida, la acaparan. No la comparten en una manera que manifieste su fe. A éstos, Jacobo insiste en que una fe viva produce obras.
Se puede ilustrar el problema al ponernos en lugar de ellos. En medio de circunstancias económicas difíciles, todos los hermanos estamos sufriendo. Nadie tiene suficiente. Un día llega un hermano a mi casa. Es la hora del almuerzo y sólo nos queda suficiente comida para hoy y mañana. Al llegar el hermano, me doy cuenta que él no tiene comida hoy para su familia. ¿Qué hago? Digo que confío en el Señor. ¿Puedo compartir lo que tengo hoy, sin saber de dónde vendrá lo de mañana?
Esta era la situación en que se encontraban los hermanos del primer siglo. En vez de compartir, acaparaban lo que tenían para asegurar lo suficiente para mañana. Jacobo les pregunta qué clase de fe será esa. ¿De qué aprovecha?
Otra situación semejante se observó en nuestra experiencia hace algunos años. Estudiamos Santiago con un grupo de hermanos en medio de una situación política difícil. El esposo de una hermana fue asesinado. Se consideraba que la causa era sospechas de participación política. Muchos dijeron que las casas de tales personas se vigilaban para ver quién les visitaba después.
Por lo tanto, los hermanos tenían miedo. No visitaron a la hermana para ayudarle cuando los necesitaba por miedo de sufrir alguna pérdida personal. ¿Qué debían haber hecho? Dijeron que tenían fe en Dios pero no se arriesgaban para ayudar a la hermana en su necesidad. ¿Qué habría hecho usted frente a tales circunstancias?

¡Pensemos!

Nuestras circunstancias hoy no son iguales a las de estos hermanos. Sin embargo, todos nos enfrentamos a horas difíciles a través de nuestra vida.
En medio de cuáles circunstancias nos preguntaría Jacobo en cuanto al valor de nuestra fe? ¿Cómo nos pide Dios, en las circunstancias en que nosotros vivimos, que manifestemos nuestra fe por obras? ¿Cuál prueba enfrentamos en la que debemos arriesgarnos para dar evidencia de nuestra fe práctica en el Señor?
Considere su propia vida. ¿Habrá alguna área de su vida donde Dios pide que manifieste su fe en El por medio de sus obras en estos días?

Explicación Doctrinal 2:17–20
Aunque el pasaje se basa en una verdad doctrinal y enseña doctrina sana, el enfoque aquí es práctico. El punto es que su fe debe ser una fe viva. Al hablar de una fe “muerta”, Jacobo no está indicando que estaba viva y que después se murió. Se refiere a la naturaleza de la vida. Lo que tiene vida produce alguna clase de fruto, una evidencia externa de la vida que existe adentro.
La fe también es así. Una fe verdadera tiene vida. Por eso, una fe viva siempre produce fruto. Cualquier fe que no produce fruto es una fe muerta. Es inútil.
El principio básico se ilustra por medio de los demonios (2:19). Ellos creen en Dios, pero su creencia no ha afectado sus vidas. Ellos hacen lo que quieren, sin someterse a la autoridad de Dios. Por eso, su fe en Dios no sirve para nada. Aunque tiemblan delante de Dios, su miedo no produce obras y es, por lo tanto, inútil.
Así puede suceder también con nuestra fe. Si ella no produce obras, no vale nada. Está muerta. Es inútil.

Ilustraciones Bíblicas 2:21–25
Al otro lado, se presentan dos personas sobresalientes que demostraron su fe viva. Ellos confiaron en Dios y estaban dispuestos a sufrir pérdida personal para obedecerle.
ABRAHAM era un varón de fe (2:21–24). Su propia salvación fue basada en su confianza en el Señor. Jacobo deja claramente sentada la base de la salvación de Abraham al citar el Antiguo Testamento: “Abraham creyó a Dios. y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (2:23).
Esta verdad del Antiguo Testamento fue declarada años antes del sacrificio de Isaac mencionado por Jacobo aquí. Ya fue contado justo Abraham desde antes. Asi que lo demás del pasaje no contradice este concepto que Jacobo mismo reconoce y Pablo confirma.
Sin embargo, Jacobo quiere hacer resaltar la evidencia diaria de esta fe en la vida de Abraham. No fue una fe muerta, inútil. La confianza de Abraham en. Dios produjo su fruto. El estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo cuando Dios se lo pidió, porque él sabía en Quién había creído (2:21). Lo conoció muy bien y sabía que él podría confiar cien por ciento en este Dios. Por lo tanto, su confianza en Dios fue demostrada con sus obras.
La fe actuó juntamente con las obras (2:22). Además, las obras sirvieron para perfeccionar la fe. A través de su acto de fe. Abraham aprendió aun más en cuanto a Dios y aprendió a confiar aun más en El. La fe y las obras siempre se complementan.
La palabra “justificado” que se usa dos veces aquí no se refiere al acto de ser “hecho justo”. La forma de la palabra indica que Dios nos “declara justos”. Romanos 5:1 indica que somos “justificados por la fe”. El versículo mismo, y los anteriores en Romanos 4, indica que es la fe y no las obras la que nos “justifica”. Sin embargo, notamos que este hecho no nos hace justos, sino que Dios nos declara justos, por causa de nuestra confianza en El.
La misma forma del verbo puede indicar el significado de “demostrar justo”. Así que la idea que el autor expresa parece ser esta. El hombre demuestra su confianza en Dios, y a la vez, da evidencia de ser justo, por las obras, no por una profesión vacía de fe (2:24).
La fe viva siempre viene acompañada de las obras. Esta verdad es tan cierta en las circunstancias difíciles en que ellos se encuentran, como en el sacrificio de Isaac. El que confía de verdad en Dios, estará dispuesto a arriesgar el sacrificio personal.
RAHAB se presenta como otro ejemplo (2:25). Su vida y circunstancias eran totalmente diferentes a las de Abraham. Ella nunca se habría podido justificar a base de su estilo de vida. Era una mujer perdida.
Sin embargo, al oír de Israel y las obras que hacía el Dios de Israel, confió en El. Ella demostró su justicia al arriesgar su propia vida para proteger a los espías. Como resultado de la obra de Dios en su vida, se le transformó por completo el estilo de vida.
A Jacobo nole interesó tanto la transformación posterior de la vida de Rahab. Lo que le llamó la atención era la evidencia inicial de su fe. Confió en Dios y se arriesgó.
Jacobo pide que estos cristianos sigan su ejemplo (2:26).
-Que confíen en Dios.
-Que se expongan a una pérdida personal por causa de su fe en medio de la aflicción.

¡Pensemos!

Aplicación práctica para ellos 2:15–16
Al repasar de nuevo la situación en que se encontraban los hermanos a quienes Santiago se dirige, ¿qué obras se esperaban? ¿Cómo demostrarían su confianza en Dios?

Aplicación para nosotros
Al evaluar nuestra situación hoy, ¿qué evidencia se debe dar de nuestra confianza en Dios? ¿Será la misma? ¿Estamos dispuestos a exponernos a la pérdida personal? ¿En qué manera quiere Dios que usted siga el ejemplo de estos hermanos esta semana? ¿Cuáles pasos específicos debe tomar hoy?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 35–42). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

4/12 – La Trampa De Juzgar Por Las Apariencias

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

4/12 – La Trampa De Juzgar Por Las Apariencias

Santiago 2:1–13

R. Porter

La Biblia habla con una voz fuerte y clara en cuanto a los ricos y su riqueza. Muchos hoy en día utilizan la Biblia para darles duro a quienes tienen más riqueza que ellos. ¿Cuál es la actitud de Dios en cuanto a las riquezas materiales?
Santiago 2:1–13 presenta un aspecto importante de la enseñanza bíblica en cuanto a los ricos. Muchos lo han tomado, sin estudiar con cuidado su mensaje, y lo han mal interpretado. Lea el pasaje y busque la idea principal que se presenta en él. ¿Cuál es el problema específico en cuanto al dinero que el autor discute?
Observe que Jacobo no está atacando ni a los ricos, ni a sus riquezas en sí. Lo que él critica es el punto de vista del mundo en cuanto a los ricos.
Según el autor, ellos, por causa de su sufrimiento, han pecado contra sus hermanos. Han favorecido a quienes tienen riquezas para que ellos les ayuden. Los hermanos están pasando por alto a los verdaderamente ricos, para exaltar al que en verdad es pobre, en cuanto a lo que realmente vale la pena. Santiago les advierte del peligro de poner el énfasis en las riquezas materiales.
Cuando nosotros leemos este pasaje, muchas veces caemos en la misma trampa. Ponemos todo el énfasis en las riquezas, en vez de poner el énfasis en el punto de vista del mundo en cuanto a las riquezas.

¡Pensemos!

¿Cuál es el punto de vista de Dios en cuanto a las riquezas?
Estudie los siguientes pasajes que hablan de las riquezas y haga una lista de los principios que Dios enseña en cuanto al dinero y las riquezas.

1 Timoteo 6:6–12
1 Timoteo 6:17–19
Hebreos 13:5
Mateo 6:19–21
Lucas 18:25–27

En el primer capítulo de Santiago, se ha presentado el tema del libro: en medio de la aflicción, debemos manifestar una fe viva que produce fruto. Se han señalado dos principios básicos de mayor importancia:

1) Una fe viva soporta la tribulación 1:2–12
2) Una fe viva vence la tentación 1:13–27

A partir del capítulo 2, el autor aplica estos dos principios generales a los problemas específicos que ellos tienen por causa de la aflicción en la cual viven. Ellos están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga. Algunos han sido separados de sus propias familias, por causa de Cristo. Muchos han perdido sus trabajos y quienes han tenido sus propios negocios han perdido muchos clientes.
Frente a tanta persecución, los hermanos empezaron a buscar una salida. Cometieron ofensas el uno contra el otro. Hacían acepción de personas con la esperanza de conseguir algún beneficio personal. No se interesaban en ayudar a los demás. Había contenciones y pleitos entre ellos. Hacían planes con el fin de mejorar su situación futura. En fin, no vivían conforme a las normas que Dios había establecido, especialmente en sus relaciones el uno con el otro.
Por lo tanto, Jacobo les escribe para llamarles a un estilo de vida que refleje la fe en Dios que dicen tener. Les llama a una fe viva que se manifiesta al sobrellevar la persecución y vencer la tentación.
Después de presentar las consideraciones teológicas básicas acerca de su sufrimiento y sus intentos para defenderse, Jacobo se dirige a los problemas específicos que se han desarrollado por causa de su sufrimiento (2:1–5:6).
El primer problema es el del trato preferencial para los ricos. Una fe viva no concuerda con la acepción de personas que favorece a los ricos (2:1–13).

LA FE VIVA NO HACE ACEPCION DE PERSONAS 2:1–13

La exhortación 2:1
En un resumen que plantea el problema, les advierte que no caigan en la trampa de la parcialidad.

El problema 2:2–4
Para ayudarles a comprender las implicaciones de lo que hacen, les presenta un ejemplo para demostrar lo que podría pasar. Se siente que es más que una teoría. Parece que ha sucedido así en algunas ocasiones.

La explicación 2:5–11

1. La elección de los pobres 2:5
En el programa de Dios en el mundo, la norma ha sido que Dios elige a quienes son pobres, conforme a las normas del mundo, y los ha hecho ricos en fe y herederos de un reino de abundancia. El mundo siempre los ve como “pobres” a pesar de su riqueza espiritual.
Ellos son ricos en la fe: son herederos del reino; y, aman a Dios. Tienen la verdadera riqueza. Sin embargo, a estos verdaderamente ricos, sus mismos hermanos en Cristo los desprecian y rechazan, a favor de los que temporal y materialmente son ricos.

2. El maltrato por los ricos 2:6–7
Se presenta como un contraste la actitud de los hijos de Dios que prefieren dar honor a los ricos a expensas de los pobres. Ellos han dado vuelta a todo. Honran a quienes les oprimen, y rechazan a los que Dios ha elegido.
El punto de vista de Dios en cuanto a los ricos de este mundo es muy diferente al de ellos. El no les critica tan sólo por ser ricos. Sin embargo, es un hecho que son los que el mundo considera ricos que se han acostumbrado a atacar a los hijos de Dios. Ellos siguen un sistema que contradice al plan de Dios para su pueblo. Son pobres en cuanto a lo que verdaderamente vale la pena en la vida.
¿Quién es un rico? Esta pregunta es difícil de contestar. La riqueza es relativa. Se acostumbra creer que un rico es “quien tenga más que yo”. La realidad es que cada hombre rico conoce a otros más ricos que ellos; cada pobre conoce a otros todavía más pobres.
Así que, Santiago no está atacando la posesión de cierta cantidad de dinero. Está atacando la filosofía del mundo que da prioridad a la posesión de dinero y bienes por encima de otros valores.
Los hermanos han aceptado esta filosofía. Ellos dan primer lugar al que no lo merece, al rico transgresor. Este concepto equivocado tiene que corregirse.

¡Pensemos!

¿Hasta qué punto se encuentra esta actitud en la iglesia hoy? ¿Cómo evaluamos las riquezas hoy? Consideremos algunas preguntas importantes:

* ¿Para qué estoy viviendo? ¿Cuál es la prioridad más importante en mi vida? ¿A qué búsqueda dedico mi tiempo?
* ¿Queremos ganar más dinero? ¿Para que fin queremos ganar más? ¿Cómo usaremos lo que conseguimos?
* ¿Cuánta diferencia habrá entre mi actitud en cuanto al dinero y las posesiones, y la de mis vecinos inconversos?
* ¿En que forma debe transformarse mi actitud para que se conforme a la actitud de Dios? Romanos 12:1–2

3. La enseñanza de la ley 2:8–11
El problema mayor es que ellos están buscando una manera para sacar provecho personal, en vez de ayudar a los demás. Ellos saben que los ricos son quienes les han maltratado pero piensan cambiar esa situación.
Ellos creen que si honran a los ricos, los ricos les tratarán mejor. Cuando ellos buscan tales beneficios personales, no manifiestan amor hacia su prójimo. Por eso, ellos son transgresores de la ley y están bajo su condenación.
Jacobo hace referencia a “la ley real” de Dios para indicarles qué deben hacer. Compare su idea aquí con la de Cristo en Mateo 22:36–40. Según estos versículos, ¿cuáles deben ser las prioridades mayores en la vida de un hijo de Dios?
Santiago 2:5 indica la importancia del amor hacia Dios; 2:8 pone el énfasis en el amor para con el prójimo. Estas dos leyes todavía son las más importantes. Sin embargo, estos hermanos no aman a su prójimo como a sí mismos.
Al hacer acepción de personas, ellos buscan su propio bien. Por eso, no cumplen con la ley que dice que deben amar a su prójimo como a sí mismos
Con Dios no hay “pecados pequeños” y “pecados grandes”. Al no cumplir la ley, se consideran todos transgresores. Por eso, estos hermanos que manifiestan su falta de amor para los demás al hacer acepción de personas, se condenan como transgresores de la ley. Su falta de amor es una ofensa seria frente a Dios (2:9)

Conclusión 2:12–13
Jacobo les exhorta a cambiar su actitud y su conducta. Para evitar la condenación con los transgresores de la ley, ellos deben buscar primero el bien del prójimo.
Esta actitud terminará de una vez su parcialidad hacia a los ricos. Cuando ellos empiecen a manifestar misericordia de esta manera, entonces ellos recibirán misericordia y se escaparán de la condenación.
Santiago no se está haciendo legalista en cuanto a la aplicación de la ley. El se basa en el espíritu de la ley que da primer lugar en nuestra vida a lo verdaderamente importante, primero a Dios y después al prójimo.
Para no caer condenado bajo los principios fundamentales de la ley que Dios ha establecido, ellos deben manifestar amor al otro, dejando de mostrar ese favoritismo para los ricos. Así cuando ellos muestran misericordia a los otros necesitados, ellos también recibirán misericordia.
Si estos hermanos tienen fe verdadera en Dios, la fe viva debe manifestarse en su vida diaria. El autor indica que una manera de mostrar la realidad de su fe en Dios se encuentra en su actitud hacia el dinero y quienes lo poseen. Deben interesarse más en su prójimo, y dedicarse a buscar el bien de los demás, tanto como lo buscan para ellos mismos.

Implicaciones Personales Para Nosotros Hoy
La implicación más obvia para nosotros hoy es que no debemos hacer acepción de personas tampoco. Todavía hay una tendencia a dar preferencia a las personas importantes.
Al llegar alguna persona que se considera “un éxito” conforme a la manera del mundo de evaluar, se le recibe con entusiasmo. Pero muchas veces al llegar un hermano nuevo del campo o del mismo pueblo, no se considera de mayor importancia.
¿Qué nos motiva a tal preferencia de personas? ¿Será que nosotros también, tal como aquellos hermanos, pensamos sacar algun beneficio personal?
Las iglesias a veces se hacen competencia para ver cuánta gente importante pueden atraer. Se da crédito especial para los políticos, negociantes y líderes reconocidos que lleguen.
Se nos ha olvidado el concepto de Pablo en 1 Corintios 1:26–31. ¿Cuáles son las implicaciones de este pasaje frente a esta actitud?
¿Cómo debe ser nuestro trato para quienes nos visiten? ¿En cuáles otras maneras manifestamos acepción de personas en la iglesia? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta actitud?
Otra manifestación de la presencia en la iglesia de la actitud del mundo en cuanto a los bienes es la cantidad de hogares cristianos dañados por la búsqueda de más dinero. Muchos hombres se venden para conseguir más para sí mismos. Se involucran de todo corazón en la lucha para tener más.
Muchos pastores u obreros han dejado la obra por causa del deseo de obtener más. Debemos ser responsables para suplir las necesidades de nuestras familias, pero muchas veces se motiva más por la misma actitud del mundo que busca más ganancia para sí mismo.
Una tercera manifestación de la presencia de la actitud del mundo es el esfuerzo para impresionar a otros con lo que tenemos. Muchos cristianos se han metido en deudas exageradas porque quieren tener tanto o más que lo que otros tienen. La tendencia se observa en una cantidad de hogares pobres que tienen que poseer un televisor, hasta a colores muchas veces.
En fin, se puede notar este problema en cualquier actitud que manifieste la filosofía del mundo. Esta filosofía dice que lo que tengo determina mi valor. Esta actitud se encuentra entre la gente de todo nivel social.
Debemos evaluar nuestras actitudes y conducta. Cualquier intento de conseguir más para mí contradice el principio del amor para el prójimo. Debemos dedicarnos a buscar en primer lugar el bien del otro.

¡Pensemos!

Este estudio abre nuestros ojos a varias actitudes equivocadas en cuanto al dinero. Se han observado a lo menos cuatro actitudes falsas que se encuentran muchas veces, aún en la iglesia. Evaluemos nuestras actitudes. ¿Cómo actuamos nosotros en cuanto a estas actitudes?

1. ¿Doy trato preferencial a “la gente importante” que conozco? ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué debemos hacer?
2. ¿Habré dado demasiada importancia a la búsqueda de dinero o posesiones, a expensas de mi familia? ¿Cuál es la prioridad mayor en mi vida?
3. ¿Trato de impresionar a otros por las cosas que tengo?
4. ¿Qué base uso para evaluar a la gente? ¿Decido su valor a base de lo que tienen, o a base de lo que son?
5. Al acercarme a otras personas, ¿lo hago para conseguir algún beneficio para mí. o poque tengo algo que ofrecerle al otro?
Consideremos nuestras actitudes hacia otros. ¿Seguimos la ley real de amor? ¿Buscamos el bien de los demás? O, ¿Buscamos algún beneficio personal?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 27–34). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

3/12 – Los Resultados Prácticos De La Fe Viva

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

3/12 – Los Resultados Prácticos De La Fe Viva

Santiago 1.19–27

R. Porter

¿Cómo debemos vivir en medio de aflicción y pruebas? Santiago 1:1–12 indicó que tenemos que comprender el propósito de Dios para perfeccionarnos y alabarle. El sabe lo que está haciendo. El siempre busca nuestro bien.
Sin embargo, al ver al pueblo de Dios en el sufrimiento, nos preguntamos: “¿Cómo respondieron ellos frente a su aflicción?” Ellos empezaron a autocompadecerse, así como nosotros acostumbramos hacer muchas veces. Siendo humanos con una orientación terrenal, no siempre vemos desde el punto de vista de Dios lo que El hace en nuestra vida.
Israel respondió así en el desierto. Al sufrir, ellos empezaron a murmurar. Los cristianos del primer siglo, en medio de su aflicción, también sintieron esta tensión. Nosotros, tal como ellos, muchas veces, cuando las cosas no salen conforme a nuestro plan, empezamos a quejarnos. Nos enojamos y nos justificamos.
Jacobo ha presentado en su capítulo 1 dos principios fundamentales que forman la base del libro:

UNA FE VIVA SOPORTA LA TRIBULACION 1:2–12

UNA FE VIVA VENCE LA TENTACION 1:13–27

Cuando uno empieza a sufrir, piensa en sí mismo y en sus problemas. Se le olvida el amor de Dios, Su plan y Su protección. Se le olvidan los demás que sufren lo mismo. Uno empieza a defenderse y se deja de buscar el bien del hermano.
Jacobo se dirige a estas actitudes en 1:13–27. Ya se han señalado tres principios básicos que él les enseña en cuanto a esta tentación:

LA FUENTE DE NUESTRA TENTACION NO ES DIOS 1:13

LA FUENTE DE NUESTRA TENTACION ES NUESTRO PROPIO DESEO MALO 1:14–15

TODO LO QUE DIOS MANDA ES PARA NUESTRO BIEN 1:16–18

Los destinatarios de la epístola tienen que aprender a confiar en Dios, aun en medio de estas circunstancias difíciles. Deben darse cuenta de que Dios da todo lo necesario para enfrentar las pruebas (1:17–18). Tendrán que confiar en El para salir del problema triunfantes.

UNA FE VIVA PRODUCE RESULTADOS PRáCTICOS FRENTE A LA AFLICCIÓN 1:19–27
Después de discutir los resultados negativos que se han manifestado frente al sufrimiento, Jacobo contesta la pregunta principal: “¿Cómo deben responder en medio de la aflicción?” “¿Qué deben hacer?”
Cuando ellos confíen en Dios y se den cuenta del buen propósito de Dios para su vida, la fe viva producirá resultados prácticos en su vida diaria (1:19–27).

EL OÍDO ATENTO 1:19–20
El oído es una parte de nuestro cuerpo sumamente delicada. Su función es importante y se le puede hacer daño fácilmente. Por eso, Dios lo ha protegido muy bien. En la Palabra de Dios también se le da un lugar de gran importancia. Se repite con frecuencia la exhortación a oír lo que Dios nos dice: “El que tiene oidos para oír, oiga”.
Santiago también, al hablar con los que sufren, subraya la importancia de oír en medio del sufrimiento. Quienes confian en Dios estarán dispuestos a escuchar y a ser enseñados, tanto por la Palabra de Dios, como por otras personas. Hablarán menos, sin tanta discusión y queja. También serán lentos para enojarse, reconociendo que el enojo no produce la justicia (1:19–20).

¡Pensemos!

Santiago menciona tres áreas de la vida donde una persona afligida frecuentemente pierde el control de si mismo. ¿Cuántas veces hemos fallado en una de estas áreas cuando hemos estado bajo presión al sufrir alguna aflicción? Identifique una o dos ocasiones en su propia vida cuando ha caído en una de estas tres áreas al subirse la presión:

Pronto Para Oír
Tardo Para Hablar 1:19–20
Tardo Para Airarse

LA PRÁCTICA CONFORMADA 1:21–25

¡Pensemos!

Aun con toda la importancia que se le da al oído, hay que hacer más que sólo oír la Palabra de Dios. Observe los siguientes pasajes. ¿Qué más se le pide al que oye la Palabra? ¿por qué se le pide?

Mateo 7:24–27
Romanos 2:13
Santiago 1:22–25

Jacobo menciona tres pasos que quien oiga la Palabra de Dios debe tomar. No es suficiente sólo oírla:

Antes de oírla -Desechar el pecado 1:21a
Mientras la oye -Recibirla con humildad 1:21b
Después de oírla -Ponerla en práctica 1:22–25

Su fe viva les motivará a recibir con humildad la enseñanza de la Palabra de Dios y a eliminar toda clase de mal e impureza (1:21).
Su fe viva les hará no tán sólo oidores de la Palabra de Dios, sino también hacedores de ella, especialemente en relación con la aflicción que sufren (1:22–25). Se examinarán con cuidado en el espejo que la Palabra de Dios provee y harán los cambios que la inspección indica que convienen para corregir las debilidades.
Frecuentemente se observan tres reacciones a la enseñanza bíblica. La primera reacción es la de la levadura. En este caso, el oyente la recibe, permanece sentada, la absorbe y fermenta. Se arruina porque no se usa.
La segunda reacción común a la enseñanza de la Biblia es la del comedor. Cada uno elige lo que le guste. Lo que no se quiere, no se toma.
La tercera reacción común es la del basket-ball. Cada uno tira la pelota al otro. Nadie se queda con la enseñanza como la verdad para ellos mismos.
En contraste con estas tres reaciones comunes, Santiago presenta el ejemplo del espejo. No se debe mirar y dejar. Existe para que uno se vea con cuidado y que tome la acción indicada para corregir las faltas que se le señalen. Así debemos aplicar la Palabra de Dios a nuestras vidas. Debemos examinarnos con cuidado a la luz de lo que ella nos revele y hacer los cambios indicados.

LOS FRUTOS DE UNA RELIGIÓN PURA 1:26–27
Además, la fe viva producirá la práctica diaria de la religión pura y sin mancha (1:26–27).
El autor presenta tres manifestaciones de una buena moral que ellos deben asumir:

Controlarán su lengua.
Se preocuparán más por los problemas de otros que por los de ellos mismos.
Se separarán del estilo de vida que caracteriza al mundo.
Al poner en práctica estas enseñanzas, vencerán las tentaciones que han estado imperando en sus vidas en medio del sufrimiento.

¡Pensemos!

El pasaje que estudiamos presenta una serie de exhortaciones que debemos poner en práctica. Afectan todas las áreas de nuestra vida, pero representan debilidades que frecuentemente se observan en medio del sufrimiento. Evaluemos nuestra vida para que Dios haga una obra frente a Su “espejo”. ¿Cómo soy cuando sube la presión?

1. ¿Estaré dispuesto a ser enseñado por la Palabra de Dios? ¿Por otros hermanos?
2. ¿Seré lento para hablar? ¿Sin responder? ¿Sin disculpas? ¿Sin quejas?
3. ¿Seré lento para airarme?
4. ¿Recibo con humildad la Palabra de Dios, quitando cualquier pecado que podría servir como obstáculo a su obra en mi vida?
5. ¿Pongo en práctica la verdad de la Biblia que ya entiendo, para que Dios me enseñe más?
6. ¿Controlo mi lengua para no criticar a otros?
7. ¿Tendré más interés en otros y sus problemas que en mí mismo?
8. ¿Me he apartado de toda clase de mal?

Jacobo señala que nadie puede cumplir todo lo que este pasaje enseña. Quien lo pudiera hacer sería perfecto. Sin embargo es precisamente por eso que Dios nos ha provisto el espejo. El quiere que nos veamos a la luz del espejo y que tomemos los pasos indicados para corregir los defectos.
Lo demás del libro presentará algunas áreas específicas en la vida de los hermanos en aflicción del primer siglo, donde ellos necesitan cambios. Nosotros debemos aplicar esta lección de la misma manera. Evalúe su propia vida a la luz de las preguntas anteriores. ¿Dónde quiere Dios que usted cambie? Tome nota de lo que ha visto en el espejo. Pídale a Dios hoy y durante esta semana que El empiece a hacer el cambio indicado en su vida

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 21–26). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.