A16 – Aplicando la sana doctrina

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A16 – Aplicando la sana doctrina

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Carmen Espaillat: Hay una manera segura de evitar la falsa doctrina, abraza la sana. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si no estamos firmes en la sana doctrina, nos hacemos susceptibles a la falsa doctrina. Seremos fácilmente disuadidas, influenciadas y engañadas por cosas que podrían verse bien, podrían parecer buenas o ser muy populares, pero que no son ciertas.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando pienso en doctrina, me es fácil imaginar a los eruditos estudiando minuciosamente los detalles entre uno que otro texto en alguna biblioteca. Pero, como veremos a continuación, la doctrina que nos ocupa no fue diseñada para quedarse en los libros. Fue dada para vivirla.

Nancy se los va a explicar dándole continuación a la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy: Manejando hacia el estudio hoy por la mañana, tuve que reducir la velocidad porque había una niebla muy densa dificultando el tránsito.

Hubo momentos en los que casi no veía nada. Encendí las luces —como estaban haciendo las otras personas— y seguí manejando con mucho cuidado esperanzada de que los demás estuviesen haciendo lo mismo.

Mientras trataba de avanzar, pensé, “Así es como estamos viviendo hoy en día, en medio de la niebla”. La iglesia contemporánea se encuentra en una especie de niebla. Una niebla doctrinal que está creando mucha confusión.

Necesitamos ser muy cuidadosas en estos tiempos. No podemos asumir que porque lo hemos comprado en una librería cristiana o lo hemos escuchado o visto en una cadena cristiana de radio y televisión o lo hemos escuchado en una iglesia hoy, no debemos asumir que la enseñanza que estamos recibiendo está basada en una sana doctrina.

Hay mucha confusión y muchas cosas que están siendo enseñadas. Algunas personas me comentaron durante el receso de cómo —en lugares donde se supone imparten una sana doctrina— hay mucha confusión debido a enseñanzas anti-bíblicas.

El momento histórico de la iglesia en el que nos ha tocado vivir nos obliga a que seamos más cuidadosas que nunca. Necesitamos encender las luces, encender la luz de la Palabra de Dios y tenemos que movernos con cuidado para no vernos envueltas en situaciones críticas.

La niebla de esta mañana trajo a mi mente lo que hemos estado hablando mientras revisamos el libro de Tito. Vamos a terminar en un pasaje muy familiar de Tito capítulo 2 en el que se instruye a las mujeres, pero primero vamos a repasar un poco el trasfondo de este texto.

Pablo empieza ese capítulo diciéndole a Tito, su hijo en la fe, “en lo que a ti respecta, enseña de acuerdo a la sana doctrina” (verso 1).

Ahora, lo que preocupa a Pablo y a nosotras es esto: ¿Cómo la iglesia puede impactar, influenciar y evangelizar a una cultura pagana? Con eso era con lo que estaba lidiando Tito en la isla de Creta donde, como hemos dicho, los cretenses “son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos” (Tito 1:12).

Ellos eran libertinos; ellos eran degradados; ellos eran detestables; ellos eran desobedientes—todas estas frases fueron usadas en la carta a Tito. Ellos vivieron al máximo su incredulidad carnal acerca de Dios.

Y a Pablo le preocupaba cómo la iglesia podía ser luz en una generación rodeada por la niebla. Esa pregunta —acerca de cómo la iglesia podría impactar a una generación difícil y en tinieblas— es la que se hacen muchos líderes cristianos hoy en día.

Una gran pregunta sería, ¿cómo puede ser la Palabra de Dios relevante? Espero que lo que quieren decir con esa pregunta sea “¿cómo podríamos comunicar de forma efectiva el Evangelio y la doctrina de Jesucristo a una generación que no valora estas cosas?”

Pero lo interesante, al leer estas discusiones, parece ser que muchos autores, oradores y líderes están poniendo en práctica programas, campañas—modernizando las infraestructuras, cambiando sus nombres, cambiando sus programas para adolescentes, cambiando su música, cambiando sus horarios, o sus estilos o los días de la semana; cambiando su predicación; y un sinnúmero de cambios más, destinados a hacer la Palabra más atractiva, para hacer la iglesia más atractiva a los incrédulos.

Esa es la misma preocupación que tenía Pablo en su corazón cuando hablaba con un líder cristiano, con un líder de la iglesia llamado Tito. Él estaba preocupado por cómo él podía proveer liderazgo a esa primera generación de la Iglesia. La respuesta de Pablo, ante semejante situación, de cómo comunicar el Evangelio de una forma eficaz en aquel mundo, podría sorprenderte.

Su respuesta difiere de lo que se está escribiendo y diciendo hoy en día a ese respecto. Pablo le dice a Tito “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina” Tito (2:1).

Apégate a lo básico. Sigue haciendo lo que se supone has estado haciendo durante todo este tiempo. No te distraigas con la novedad, con todas esas formas de hacer las cosas.

Con eso no queremos decir que el cambio es inherentemente erróneo, que no podemos cambiar los estilos. No estamos diciendo que estas cosas nunca están bien, sino que esa no es la esencia del asunto de como se debe predicar el Evangelio en nuestro mundo actual.

Pablo dice que lo que tienes que hacer es predicar a los creyentes la sana doctrina. Esa que va a impactar y a cambiar sus vidas en sus casas, en sus lugares de trabajo, y en sus comunidades. Ellos van a vivir de acuerdo a una doctrina sana. Y eso es lo que va a hacer el Evangelio creíble ante los incrédulos que les rodean.

Quiero continuar con este tema de la sana doctrina por un momento más y preguntarte “¿Por qué es importante una sana doctrina? ¿Qué hace la diferencia?”

Parte de la respuesta es que, si no nos basamos en una sana doctrina, vamos a ser susceptibles a las falsas doctrina. Seríamos persuadidos, influenciados y engañados fácilmente ante cosas que podrían parecer buenas y que nos hacen sentir bien —que podrían ser muy populares— pero falsas.

Por ejemplo, en Efesios capítulo 4:14, Pablo dice que debemos centrar nuestra vida en Cristo “para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error…” ¡Ahí está esa palabra, doctrina!

Hoy en día, hay muchas corrientes doctrinales dentro y fuera de la iglesia. Y Pablo dice que si llevamos la vida cimentada en la verdad, la verdad bíblica, entonces cuando estas corrientes vengan —las corrientes falsas— no nos vamos a ver sacudidas, ni llevadas de aquí para allá por esos vientos doctrinales, por las artimañas de los hombres y su astucia engañosa.

Pero si no estás firme, entonces podrías entrar en una librería cristiana —escoger un libro escrito por un autor popular y de buena reputación— y verte desviada por las enseñanzas y variedad de temas que no concuerdan con las Escrituras. ¡Hay tanto de esto, tanta niebla en el mundo cristiano de hoy!

Es por eso que me urge motivarlas para que entiendan la importancia de una sana doctrina. No solamente es importante para mantenernos alejadas de doctrinas engañosas, sino que la doctrina —es decir, lo que creemos— determina cómo vivimos. ¡Y la forma como vivimos revela lo que realmente creemos!

Podrían argumentar que la doctrina que siguen es la verdadera, la bíblica. En sus cabezas podrían tener una doctrina bíblica sana, pero si viven de forma contraria a la doctrina bíblica, entonces en lo que creen en realidad no es en una sana doctrina. La doctrina y la vida tienen que ser congruentes.

He llegado a creer (y estuve pensando en esto esta mañana) que cada fracaso en la vida cristiana —el fracaso de un matrimonio cristiano; el fracaso de nuestra moral; el fracaso en nuestras relaciones; cuando las cosas no caminan como deberían, cuando hay trastornos y adicciones— todas esas luchas tan comunes entre los cristianos, están conectadas de alguna manera con la doctrina.

Una de dos, o no conocemos o no creemos en una doctrina sana o no estamos poniendo en práctica las cosas que van de acuerdo a la sana doctrina.

Algunas personas no han sido instruidas. Son analfabetas espirituales y bíblicamente. Sencillamente, no conocen la verdad. Hay personas, que han dicho ser cristianas por años y años, que aún permanecen analfabetas y es por eso que sus vidas no son consistentes con las Escrituras.

Pero muchas de nosotras hemos tenido el privilegio de crecer en iglesias con una doctrina sana basadas en la verdad bíblica, pero no la estamos poniendo en práctica, no estamos viviendo de acuerdo a la sana doctrina.

Por lo que es muy importante que conozcamos la sana doctrina para que nuestra forma de pensar sea la correcta y, por consiguiente, nuestra manera de vivir sea sana y seamos espiritualmente saludables.

Ahora bien, hemos comentado en el programa pasado y en este, que hay mucha gente que tiene un concepto equivocado de doctrina. Piensan que es aburrida e insípida y por ende no les interesaría. Necesitamos recordar que la doctrina bíblica no se circunscribe a unos cuantos conceptos teológicos abstractos.

La doctrina siempre se relaciona —en las Escrituras— con el deber. Está relacionada con la vida. No se limita a un cúmulo de teorías abstractas. Las aplicaciones que se corresponden con la doctrina son las de la vida real.

• La sana doctrina requiere de nosotras que vivamos vidas agradables al Señor.

• La sana doctrina nos motiva a que vivamos vidas agradables al Señor.

• Y es la sana doctrina que nos capacita para que hagamos lo que queremos hacer y esto es vivir vidas agradables al Señor.

En Tito 1:9, Pablo dice que los ancianos, los líderes de la iglesia deben “exhortar con sana doctrina”. La doctrina es la base bíblica y teológica de la vida cristiana. No puedes construir una casa sin una buena base o fundamento.

La doctrina es el ¿Qué? ¿Qué es verdad? ¿Qué es lo que creemos?

Pero Pablo también dice, empezando el Capítulo 2:1, “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”. Ahí tienes el ¿entonces qué? Esa no es únicamente la base; es la aplicación personal y práctica de una doctrina sana.

● En la iglesia tendemos a irnos de un extremo al otro. Es difícil mantener un balance. Algunas iglesias enfatizan la doctrina una y otra vez y tienen la base, pero nunca llegan al “¿entonces qué?”

● Luego tienes a las iglesias que son muy de ¿entonces qué?, pero no hay un ¿Qué? No hay una base. Se centran en la aplicación porque no quieren desencantar a nadie. No quieren aburrir la gente. No quieren ser concretos y prácticos.

Pero si tu aplicación práctica no está arraigada y asida a una doctrina sana, ¿sobre qué base se supone que vivan? No hay base, no hay fundamento. Están a la deriva y en un océano en el que los valores morales son tan cambiantes como las olas, si no tienen un fundamento doctrinal sólido.

Por lo que necesitamos las dos cosas. No hay un “esto o lo otro”. Sin la aplicación —y vengo de un trasfondo con una doctrina sana; he sido muy bien adoctrinada; y lo digo en el mejor sentido posible…

Pero quiero decirles que sin la aplicación, sin las cosas que van de acuerdo a una sana doctrina, sin énfasis en el estilo de vida, la sana doctrina se va a quedar solamente en nuestras cabezas y en nuestros cuadernos, y nunca haría una gran diferencia en la forma en que vivimos, ni haría una gran diferencia en nuestra cultura.

Algunas de nosotras necesitamos sacar los apuntes de los cuadernos y del interior de nuestras cabezas y aplicarlos a nuestra vida. ¡Sabemos tanto! Y si viviéramos una fracción de lo que sabemos, seríamos gigantes espirituales en lugar de pigmeos espirituales.

Algunas no han sido expuestas a ella porque no se han percatado en cuán importante es tener ese fundamento de la sana doctrina. Déjenme darles una ilustración de la importancia de las dos cosas.

Vayamos a Tito 3:4. Ahí hay un párrafo que les señala el ¿Qué? Ese es un párrafo doctrinal y quizás algún día enseñaremos el párrafo completo. Es de una gran riqueza y me gustaría que pudiéramos detenernos aquí.

Esto es sana doctrina: Tito Capítulo 3: 4-7,

“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración por el Espíritu Santo que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.”

Esta es una de las famosas oraciones largas del apóstol Pablo. Esas son las que dificultan y hacen de la memorización un reto difícil ya que —al no haber puntos— hay que llegar al final del párrafo para detenerse.

Aunque es probable que Pablo no se sentara a escribir estas cosas sino que las comunicara oralmente a un escriba. Pablo estaba derramando su corazón y su doctrina es doxológica. Quiero decir, que él está lleno de entusiasmo y de llenura ante el conocimiento de la gracia y la salvación de Dios, y entonces comienza una larga oración que no se detiene… ¡Cómo estoy haciendo yo ahora mismo y como lo hago muy a menudo!

Pero nos da este párrafo grandioso que describe el “qué” del Evangelio. Ahí tenemos la justificación, la bondad amorosa del Padre, la justicia imputada, la salvación, la misericordia, la regeneración y la renovación del Espíritu Santo y los herederos.

Ahí tenemos plasmados, no sé, alrededor de 15 conceptos teológicos y doctrinales en un solo párrafo. Ese es el “Qué” ¡Es glorioso! Pero no se mantiene por sí solo.

Miren el versículo 8. Ahí tienen el “¿Y entonces qué?” “Palabra fiel es ésta, y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza…” Ese es el “Qué” la sana doctrina.

“Por lo que…” Aquí tienen ¿Y entonces qué? ¿Por qué? ¿Cuál es el propósito de todo esto? “Para que los que han creído en Dios, los que tienen sana doctrina, procuren ocuparse en buenas obras”.

Ahí está el flujo. Ahí está el desbordamiento. Esas cosas, dice, son excelentes y de provecho para las personas.

Pablo dice, “si has experimentado la gloriosa doctrina de la salvación, la justificación por la fe en Cristo solamente y toda la enormidad que implica esa declaración…” (que acabamos de ver en los versículos 4 al 7), entonces tienes que llegar al “¿Entonces qué?

Y el “¿Entonces qué?” es que —cuando han experimentado esto— van a estar motivadas a dedicar sus vidas con devoción a las buenas obras por causa de la gracia que tan generosamente Dios ha derramado en sus vidas. Van a querer dársela a otros.

Hay otros “¿Entonces qué?” esparcidos a lo largo de este libro. Por lo que cuando lleguemos a Tito Capítulo 2:3-5, al que ustedes están ansiosas porque lleguemos pronto, veremos más “¿Entonces qué?”

¿Ves la conexión entre la sana doctrina y las cosas que concuerdan con esa sana doctrina? Está el “¿Qué?” y luego el “¿Entonces qué? que evidencian el flujo que debe haber la secuencia y la consecuencia. Si no tienen la base de una sana doctrina, no tienen base para un apropiado y bíblico “¿Entonces qué?”

El domingo pasado, en mi iglesia, fui a la escuela dominical y al culto. Escuché dos mensajes fabulosos salidos de la Palabra de Dios; la enseñanza de una sana doctrina en ambos pasajes. Tanto el pastor como el profesor de escuela dominical están en medio de dos series distintas: una es del Evangelio de Lucas y la otra es del libro de Romanos.

Quiero decirles que, mientras estuve sentada oyendo —y voy a la iglesia pidiéndole a Dios que me hable que las Escrituras tomen vida en mi corazón. No quiero solo llenar mi cuaderno de notas. Quiero una vida rica en las Escrituras… De manera que voy a la iglesia con esa mentalidad.

Así que mientras que estaba sentada allí para escuchar los mensajes el ¿entonces qué? De ambos pasajes, empezó a explotar en mi corazón. Es decir, el Espíritu Santo se movía en mi interior y me hizo preguntarme “¿qué tipo de mujer se supone que debo ser a la luz de estos pasajes y a la luz de lo que dicen, a la luz de lo que yo estaba escuchando?”

Empecé a darme cuenta de que había algunas áreas de mi vida —dos mensajes distintos enfocados en dos áreas distintas— en las que yo no estaba dando la talla. El “¿Y entonces qué?” no estaba siendo congruente con la sana doctrina.

Ahora bien, no es que esté conduciéndome de una forma aberrante, aunque de hecho vamos desviándonos en nuestra conducta poco a poco y grado a grado. Por lo que Dios me estaba mostrando pequeños grados de cosas—relativamente pequeños; no hay pequeños grados de santidad, pero tenía que hacer pequeños ajustes en mi forma de pensar y de vivir.

Me encontré ponderando y luchando con esto. Y luego, en la noche del domingo, me reuní con una pareja y les dije “¿Podríamos hablar de alguna de estas cosas?”

No quería llegar a la casa, comer, dormir una siesta y olvidarme de mi convicción del mediodía. No quería comenzar la semana olvidando lo que escuché. Quiero que la Palabra sea parte de mi forma de pensar, mi forma de vivir.

Por lo que, esa noche del domingo, nos sentamos en mi sala —a discutir esos mensajes— por un par de horas. En un momento dije “Aquí hay algunas cosas que estoy viendo en mi vida que no concuerdan con ese pasaje, ¿podríamos hablar de eso?, ¿podríamos orar por eso?

Durante toda la semana me encontré arrepintiéndome y luchando con las implicaciones de poner en práctica la sana doctrina en esas áreas específicas, cambiando mi forma de pensar; cambiando mi forma de vivir. Eso es lo que se conoce como cristianismo dinámico transformador.

Lo que les acabo de describir no se supone que sea una gran excepción que sucede cada 12 años en nuestras vidas. Esa es la manera en la que se supone debemos estar viviendo.

Mientras escuchas Aviva Nuestros Corazones e independientemente del programa que le precede o del que le sigue, denle gracias al Señor por los David Jeremiahs, por los John Piper por los John MacArthurs y todos esos hombres grandes de Dios que enseñan la Palabra, por tu pastor y por tu profesor de escuela dominical.

Porque sus deseos y los de Dios, mientras escuchamos estos mensajes —mi deseo mientras las mujeres me oyen enseñar— es que el Espíritu de Dios haga en sus corazones lo que Él estaba haciendo en el mío mientras estaba sentada en la iglesia el domingo sintiendo que el Espíritu Santo se movía, que revoloteaba iba a explotar el “¿Entonces qué?” en mi corazón.

Ahora, al llegar a Tito 2, lo que vemos en este capítulo es “¿Cómo luce la doctrina en la vida real?” Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, esclavos, cualquiera que sea la posición en la vida— la doctrina tiene aplicaciones prácticas para cada género, para cada etapa de la vida, para cada posición social.

El mundo va a someter a escrutinio no lo que decimos creer, sino como luce por fuera —en nuestras vidas— lo que decimos creer. Eso es lo que va a impactar su percepción de Cristo y los va a motivar a abrirse al Evangelio.

Por lo que cuando digas, “Vivimos en una cultura malvada, muy parecida a la cultura en la que Tito vivió en Creta. Hay muchas similitudes entre sus días y los nuestros.” Y digas, “¿Qué hacemos? ¿Cómo podemos impactar? Sólo necesitamos métodos más modernos. Solo necesitamos programas más dinámicos. Necesitamos “más de esto, o de aquello, o menos de esto, cambiar lo otro…”

Pablo dice “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina.”

“Y ¿qué diferencia hace eso? En realidad, lo que necesitamos es mejorar las leyes o crear más leyes; necesitamos nuevas estructuras, nuevos sistemas o necesitamos revisar el sistema judicial, las escuelas o el gobierno. Necesitamos un presidente distinto. Necesitamos un congreso distinto. Necesitamos más programas sociales.”

No hay nada de malo en esas cosas si siguen el patrón de las Escrituras, pero Pablo dice que esa no es la clave. Lo que necesitamos es:

● Cristianos cimentados bíblicamente en una doctrina sana, que saben lo que creen y que viven de acuerdo a sus creencias.

● Cristianos que sean buenos y sabios, bondadosos, que hablen la verdad, que no sean hostiles entre sí, sino amorosos los unos con los otros, que sean afables, gentiles, hospitalarios y llenos de gracia con una familia estable y en orden. Necesitamos

● Matrimonios funcionales.

● Esposos y esposas contentos con sus parejas.

● Esposas sometidas a sus esposos.

● Esposos que provean un liderazgo piadoso, lleno de sabiduría al guiar a sus esposas y a sus familias.

● Hijos que respeten a sus padres.

● Mujeres que reverencien y respeten sus maridos.

Todas estas cosas las vamos a leer en Tito 2. Eso es lo que impacta nuestro mundo. Eso es lo que adorna el Evangelio de Jesucristo. Eso es lo que causa que las personas miren a los cristianos y digan, “Ustedes hacen a Cristo creíble. Háblenme de Él”.

No hay una herramienta más poderosa de evangelismo. No hay una herramienta más poderosa de cambio social y estructural en nuestro mundo que los cristianos crean y vivan la doctrina y el Evangelio de Cristo Jesús.

Por lo que, podrían preguntarse, ¿Cuál es la diferencia de si ustedes o yo vivimos una vida piadosa en un mundo impío? ¿Sabes qué? Tu vida y tu familia quizás sea una isla pequeñita de piedad en un mar de maldad. Pero así es como el Reino de Dios se extiende.

No subestimen el impacto de una vida, basada en una doctrina sana y que vive de acuerdo a las implicaciones del Evangelio , porque llegará el día en que la gloria de Dios cubra la tierra así como las aguas cubren los océanos. (Ver Habacuc 2:14).

Y va a ser el resultado de la providencia y tiempo de Dios en cada una de ustedes; en sus matrimonios y en sus familias, en ti como mujer soltera en tu trabajo, en ti como una mujer retirada y en ti, como una adolescente en la escuela viviendo las implicaciones de la sana doctrina de Jesucristo. Eso es lo que hace que Él sea creíble.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss les ha estado enseñando como luce la doctrina cuando se vive en el mundo real. Es muy importante mantenernos en el camino correcto… Sin embargo es tan fácil desviarse. La mejor forma de conocer y vivir una sana doctrina es estudiando la Palabra de Dios.

Y para esto puedes contar con nosotros. Te invitamos a entrar a nuestra página web donde encontrarás recursos y artículos diseñados para la mujer. Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com .

En nuestra próxima entrega escucharemos a esposas de pastores que han aprendido a dar sabios consejos cuando las cosas parecen ser muy complicadas. Acompáñanos en el próximo programa.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Part-Dieu» (la parte de Dios)

Miércoles 22 Julio
Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
Por Dios

Mientras iba en el tren al trabajo, mis ojos se detuvieron en el panel electrónico de anuncios: «Este tren va con destino a Lyon Part-Dieu», seguido por la traducción en inglés: «This train is going to Lyon by God», que puede traducirse como: «Este tren llegará a destino a Lyon por Dios». Los pasajeros a mi alrededor hicieron comentarios divertidos por la mala traducción: la expresión Part-Dieu» (la parte de Dios) fue traducida: «por Dios». Yo también reconocí el error y me uní a la conversación: «Pero en el fondo, la idea no está mal», dije, «solo por la gracia de Dios podemos llegar a nuestro destino». Los demás viajeros me miraron sorprendidos, un poco incómodos, pero atentos. Fue una buena ocasión para hablarles del Dios que nos ama.

Nuestra época se caracteriza, al menos en Europa, por olvidar a Dios, quien a menudo es el gran ausente en nuestras vidas. Algunos niegan su existencia, otros lo ignoran o huyen de él. Pero Dios no nos ignora. Fue él quien nos llamó a la existencia y quiere revelarse a cada uno de nosotros. Su amor siempre está en actividad y es personal, se dirige a cada humano en particular. Él quiere salvarnos del mal y del infortunio. Él tiene un proyecto de amor y libertad para usted.

Amigo lector, si usted se vuelve sinceramente a él y le dice qué es lo que lo aleja de la fe cristiana, Dios le responderá, pues él lo ama.

Aunque olvidemos a Dios, él no se olvida de su criatura, como lo dice esta escritura:

“No quisieron oír… Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste” (Nehemías 9:17).

El yugo liberador

Martes 21 Julio
(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
El yugo liberador

El yugo es esa fuerte pieza de madera que une por la cabeza los dos bueyes de la yunta. Con este yugo se tiran los carros, los arados… Moralmente, describe una carga pesada.

Es interesante ubicar estas palabras de Jesús en su contexto. El pueblo de Israel se hallaba sometido bajo el peso de la ley y de las tradiciones impuestas por los guías religiosos (Éxodo 20-23Mateo 23:4). Nadie podía encontrar la liberación y el reposo para el alma. Pero Jesús lo ofrecía a todos: “Venid a mí”. Sin él no hay reposo. El hombre se fatiga en vano “debajo del sol” (Eclesiastés 2:22). Jesús vino para dar ese reposo de la conciencia y del corazón a todos los que están atormentados bajo un yugo de servidumbre: el peso de nuestros pecados, de nuestra naturaleza enemiga de Dios, de un mundo que nos esclaviza y cuyo príncipe es Satanás.

Por medio de su muerte en la cruz, Cristo obtuvo para nosotros una completa liberación de todo lo que nos esclavizaba. “La libertad con que Cristo nos hizo libres” (Gálatas 5:1). A todo el que va a Jesús, él le quita esa agobiante carga y le ofrece su yugo liberador. ¿Cuál es ese yugo? El que Jesús, el hombre perfecto, tomaba sobre sí, en una total sumisión a la voluntad de su Padre, en una obediencia paciente a través de las pruebas del camino, con la dulzura y la humildad del siervo perfecto.

Cristo ayuda a aquellos que se inclinan y se sienten cómodos bajo ese yugo. Él lleva con ellos el cansancio y las cargas. ¡Dichosos los que han recibido el descanso del alma, adquirida para siempre por Jesús su Salvador!

Desaliento

Lunes 20 Julio


¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios.
Salmo 42:5

Así dice el Señor:… Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.
Isaías 66:12-13

Desaliento

Isabel, viuda por segunda vez, no hallaba consuelo ante la pérdida de su marido. No veía ninguna razón para continuar viviendo. Un día llevó a su nieto en automóvil al parque. Después de ubicar al niño en su silla y ajustarle el cinturón, se sentó al volante e iba a poner el vehículo en marcha, sin ponerse su cinturón de seguridad. El niño exclamó: –¡Abuela, no te has puesto el cinturón! Ella respondió con tristeza: –¡Oh, Lucas, mi seguridad no es importante! Quisiera más bien ir al cielo donde está el abuelo.

Indignado, el niño de cinco años exclamó: –Pero, ¡entonces me dejarías solo!

De repente Isabel tomó consciencia de que su vida no carecía de sentido. Por medio de ese niño Dios le daba una nueva razón para seguir viviendo, para ser útil, y le mostró que podía hacer un servicio para él.

El profeta Elías también deseaba morir cuando su misión con el pueblo de Dios no había tenido los resultados que él esperaba (1 Reyes 19). Entonces Dios le mostró que, en su gracia, no consideraba sin esperanza la situación del país, y que aún tenía una tarea para el profeta. Elías tenía, pues, una razón válida para continuar viviendo.

¡No nos dejemos desanimar nunca! Dios siempre tiene un proyecto para nosotros mientras nos deje en la tierra. Pidámosle que nos abra los ojos, si ya no logramos ver lo que él espera de nosotros. Entonces el desaliento dará lugar nuevamente a la confianza. La gracia y el amor de nuestro Padre celestial nos acompañarán cada día.

Números 30 – Lucas 7:24-50 – Salmo 86:1-6 – Proverbios 19:24-25
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

28/62 – Dios confirma a sus mensajeros

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

28/62 – Dios confirma a sus mensajeros

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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El único Salvador

Domingo 19 Julio
El Señor, (es) tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión.
El único Salvador

La Biblia nos presenta a Dios como el Creador, infinito, inescrutable, majestuoso, llamado también “el Señor”: “grande en misericordia y verdad… que perdona la iniquidad… y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:6-7). ¿Y quién podría pretender ser inocente?

Él también es el “Dios bendito” (1 Timoteo 1:11) que quiere salvar a los hombres y darles la vida eterna. Para ello envió a Jesucristo. Pero los hombres no quisieron recibir ese don de Dios. Crucificaron a Jesús, mostrando así toda su maldad. Dios permitió que lo hicieran, pues era necesario que su justa ira se ejerciera sobre nuestros pecados. Jesús tomó nuestro lugar en la cruz para que Dios pudiera perdonarnos. De esta manera demostró el amor que tiene por nosotros.

Lector, usted también necesita ser perdonado. Aunque sus semejantes lo tengan en alta estima, usted ha desobedecido a Dios muchas veces. Entonces la justicia de Dios lo condena. Si todavía no lo ha hecho, crea en el Señor Jesús y en su sacrificio, por medio del cual Dios se complace en perdonar. Así usted sabrá que Jesús es su Salvador. Si no lo hace, a los ojos de Dios usted está perdido, condenado a soportar su justa ira eternamente. Sin Jesús como su Salvador, usted no puede ser liberado. Pero si lo acepta, tendrá el perdón de Dios, quien dijo: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25). Así descubrirá que Dios también es un Padre amoroso, y que Jesús es un amigo en quien se puede confiar sin temor.

Del Corán al Evangelio

Sábado 18 Julio
Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras… fue sepultado, y… resucitó al tercer día.
(Jesús) puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios.
Del Corán al Evangelio

«Cuando era niño jugaba bajo las palmeras datileras a orillas del río Nilo. Más tarde estudié el Corán y terminé siendo un buen musulmán. Oraba cinco veces al día, postrado en tierra en dirección a la Meca, y respetaba el ramadán.

Estudié en Alemania, y allí escuché hablar de Jesús. Para mí, Jesús no era más que un profeta. Conocí a un cristiano con quien me gustaba hablar; yo estaba convencido de que lo convertiría al Islam.

–¿Qué pasa con tus pecados?, me preguntó.

–Oro, y me serán perdonados.

–Entonces Dios no es justo. ¿Sobre qué base puede él cerrar sus ojos?

No supe qué responder. Los musulmanes hacen un peregrinaje a la Meca una vez en su vida. Corren siete veces alrededor de la Piedra Negra y creen que serán liberados de sus pecados. Yo no creía realmente esto.

Compré un Nuevo Testamento y lo leí. ¡Qué mensaje tan diferente del que había recibido! Un mensaje de amor, pero también de justicia. Dios amó tanto a los hombres que dio a su Hijo unigénito. Sí, el “Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Mis pecados fueron borrados. ¿A qué precio? Al precio de la muerte de Jesús en la cruz. Todos los fundadores de religiones son pecadores. Jesús es el Hijo de Dios. Él murió para expiar los pecados de todos los que creen en él, y ahora yo soy uno de ellos».

Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

A13 – Un testimonio vibrante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A13 – Un testimonio vibrante

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Un-testimonio-vibrante/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss haciendo referencia a una encuesta reciente entre los jóvenes justo afuera de la iglesia.

Nancy Leigh DeMoss: Ochenta y cuatro por ciento de ellos dijeron: «Conocemos a un cristiano personalmente». Dijeron, «Yo no soy cristiano, pero conozco a alguien que es cristiano». Pero de aquellos que conocen a un cristiano, solo un 15% expresó haber visto alguna diferencia en el estilo de vida de esos cristianos. El libro de Tito nos enseña que algo está mal con esa imagen. La diferencia ha de ser evidente, obvia.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Imagínate que alguien observara tu vida. Que escucharan tus conversaciones. Imagínate que analizaran tus hábitos de gastos y observaran la manera en que pasas el tiempo. ¿Verían a Dios obrando en tu vida?

Hay un pasaje de la Escritura que te mostrará cómo reflejar la gloria de Dios al mundo que te rodea. Nancy nos llevará a través de ese texto en una nueva serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy: Estoy muy emocionada hoy de comenzar una nueva serie. Esta es la primera vez que enseño Tito 2. Es uno de los pasajes más conocidos en toda la Palabra de Dios para las mujeres, y uno de los pasajes más importantes que tenemos que entender y comprender como mujeres, pero nunca había tenido antes la oportunidad de enseñar sobre este texto.

Dios ha estado hablando a mi corazón ya que he estado inmersa en este pasaje durante los últimos meses. Ha sido una gran bendición para mí, y estoy ansiosa de compartir con ustedes algunas de las lecciones de lo que Dios me ha estado diciendo.

En Aviva Nuestros Corazones, hablamos mucho de lo que llamamos la mujer contra-cultura. Si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones por un período de tiempo, habrás oído hablar de esta revolución contra-cultura que queremos creer que Dios llevará a cabo en los corazones de las mujeres de hoy, y Tito 2 habla sobre este asunto de la mujer contra-cultura.

¿Cómo luce ella? ¿Es realmente importante que llevemos a cabo esta revolución contra-cultura? ¿Qué diferencia harían las mujeres contra-cultural en nuestra cultura?

¿Y cómo podría ocurrir realmente este movimiento? ¿Es esto un sueño? ¿O se trata sólo de una visión que no puede llegar a suceder? ¿Es realista? ¿Cómo puede ser posible?

En Tito 2, especialmente los versículos 3-5, vemos un retrato de la mujer contra-cultural. El apóstol Pablo nos da bajo la inspiración del Espíritu Santo, un currículo de estudios para la formación y desarrollo de las mujeres contra-cultural. En este pasaje vamos a descubrir:

● la misión de una mujer contra-cultural

● su motivación

● lo que nos dará el deseo de ser ese tipo de mujer, porque para ser esa clase de mujer tienes que nadar contra la corriente.

● ¿cuál es el propósito de ser una mujer contra-cultural?

Y otra cosa importante, también en este pasaje que tenemos lo que creo que es uno de los pasajes más definitivos en toda la Palabra de Dios sobre el tema del ministerio de la mujer en la iglesia local, y vamos a hablar de cómo luce, o cómo debería lucir.

Permítanme empezar por leer el primer párrafo de Tito 2 (versículos 1-5). El apóstol Pablo dice:

“Pero en cuanto a ti —Tito— enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Fue hace unos meses que el Señor puso por primera vez la idea en mi corazón de comenzar a desarrollar una serie sobre Tito 2. Con el fin de enseñar este passaje, sentí que era importante entender el contexto en que este capítulo se encuentra.

El libro de Tito tiene solo 3 capítulos. Tiene solamente 46 versículos. No es muy largo, así que he pasado los últimos meses saturando mi mente y mi corazón con este pequeño libro de Tito. ¡Qué joya es!

Lo he estado leyendo una y otra vez y una y otra vez. Lo he estudiado, lo he memorizado. Me duermo algunas noches citando Tito para mí misma. Me despierto algunas mañanas recitándolo.

Lo digo porque esto es algo importante que debes considerar al estudiar la Palabra de Dios. No hay atajos para entrar la Palabra de Dios en tu vida y realmente entenderla. He leído el libro de Tito muchas veces, tal vez cientos de veces a lo largo de los años, pero ahora que estoy enfocada en él, y ha tomado vida para mí de una manera totalmente nueva.

Los versículos en que vamos a centrarnos especialmente en esta serie —el pequeño párrafo que acabamos de leer— tomará un nuevo significado y se hará aún más rico para nosotras, cuando lo consideremos dentro del contexto del libro completo de Tito.

Así que quiero pasar los primeros programas de esta serie, antes de llegar a la parte sobre la mujer, mirando el panorama general. ¿Cómo encaja este pasaje con la totalidad del mensaje y de los temas y el contexto del libro de Tito?

En primer lugar, como acabo de mencionar, el libro de Tito está escrito por el apóstol Pablo. Tito es una de las tres cartas incluidas dentro de las Epístolas Pastorales.

Una epístola es una carta escrita por un apóstol, y son cartas para ser leídas. Consiste en una comunicación. Son muy personales. Estas tres epístolas pastorales fueron escritas por el apóstol Pablo a dos hombres que eran pastores —1 y 2 Timoteo fueron escritas a Timoteo y la epístola de Tito fue escrita a Tito—.

Hay muchos paralelismos entre 1 a Timoteo y Tito. De hecho, algunos pasajes suenan muy similares. Ambos libros pueden haber sidoescritos casi al mismo tiempo, entre dos de los encarcelamientos de Pablo en Roma. Fueron escritas hacia el final de la vida y el ministerio de Pablo.

Tres o cuatro años más tarde, en el 67 dC, el apóstol Pablo sería decapitado por Nerón. Así que Pablo está llegando al final de su vida.

Y toda la Palabra de Dios es importante, toda es verdad, toda es inspirada, perocuando piensas en lo que un hombre dice cuando él sabe que su vida está llegando a su fin, sabes que es realmente importante. Estas son las cosas que realmente cargan su corazón.

Tito era un creyente gentil. Él era pastor, probablemente joven, y parece que fue conducido al Señor por el apóstol Pablo. En Tito 1:4, el apóstol Pablo llama a Tito «verdadero hijo en la común fe». Probablemente era un hijo espiritual en la fe.

Tito había servido y viajado con Pablo en uno o dos de los viajes misioneros de Pablo. Él es mencionado 11 veces en otras partes de las epístolas de Pablo, la mayoría (8) de esas veces en el libro de 2da a los Corintios.

Pablo había enviado a Tito en una serie de asignaciones especiales para la iglesia en Corinto. Luego, cuando Pablo y Tito llegaron a Creta, Pablo dejó a Tito allí en la iglesia de Creta para proveer el liderazgo en las iglesias en aquella isla.

Creta es una isla grande en el Mar Mediterráneo, a unos 241 kilómetros al sur de Atenas, Grecia. La isla tiene 257 kilómetros de largo, y en su punto más ancho tiene 56 kilómetros de ancho. Tiene un sinnúmero de ciudades y pueblos diversos. Había iglesias iniciadas en aquellas diversas ciudades, y Pablo dejó a Tito allí para supervisar la obra y las iglesias de la isla.

Como ya he mencionado, Nerón era el emperador romano en este momento, y no pasaría mucho tiempo después de que esta carta fuese escrita antes de que el gobierno romano adoptara una postura oficial en contra del cristianismo. El cristianismo estaba a punto de ser prohibido. Y, por supuesto, la razón era que el cristinanismo estaba haciendo un impacto muy grande.

Y me pregunto, mientras esperamos en Dios por un avivamiento en nuestros dias… Cuando el cristianismo comience a hacer el tipo de impacto que debería hacer en nuestra cultura, de seguro que hay una buena probabilidad de que sea más difícil –y no más fácil- convertirse en cristiano.

Sin duda esto era así en los días de la iglesia primitiva. No pasaría mucho tiempo, luego de que Pablo escribiese esta carta, antes de que la iglesia sufriera una intensa persecución.

Así que Pablo tiene una gran carga por los líderes cristianos en las iglesias locales que se encargarían de dirigir la iglesia en los próximos días. Y él va a abordar cuestiones como:

● ¿Qué es una iglesia saludable? ¿Cómo luce?

● ¿Cómo puede la iglesia cumplir de mejor forma su papel en el mundo?

● ¿Qué es lo que los creyentes necesitan saber?

● ¿Cómo debe funcionar una iglesia para poder cumplir con su misión en medio de un mundo corrupto?

● ¿Cómo pueden los creyentes ser protegidos de ser engañados por falsas doctrinas falsas y por falsos maestros?

Pablo estaba preocupado no solo por la generación presente, sino por las generaciones por venir. De hecho, yo creo que Dios llevó a Pablo a escribir estas cosas bajo la inspiración del Espíritu Santo, no solo para su generación, sino tambien para la nuestra, porque tenemos que tratar con estos mismos tipos de preguntas.

Preguntas como «¿Cómo puede la iglesia impactar y evangelizar y ser un testigo efectivo en un mundo que se encuentra tan revuelto?» Ahora, creemos que nuestro mundo está en mal estado —y así es—pero Pablo vivía en un mundo que era sumamente corrupto.

Así que tenemos que hacernos estas mismas preguntas. ¿Nos refugiamos todos juntos en nuestras fortalezas cristianas para asegurarnos de que nadie nos ataque? ¿O será que debemos tener un testimonio vibrante, vital y efectivo en medio de nuestro mundo? Bueno, la respuesta es sin duda la última opción… pero ¿cómo hacemos esto?

Creo que a veces, como cristianos, desarrollamos este tipo de mentalidad temerosa. No queremos que el mundo nos corrompa —algo que sí debiera preocuparnos— pero también tenemos que estar preocupados por la manera en que sazonamos y salamos e influenciamos un mundo perverso.

¿Cómo podemos hacer creíble el Evangelio en un mundo que rechaza la verdad, en un mundo que tiene poco o ningún interés serio en Cristo, en un mundo que rechaza a Cristo como un ser divino, como el Salvador o el Mesías del mundo? En ese tipo de mundo, ¿cómo podemos hacer creíble el Evangelio?

Tengo la sensación de que muchas veces nuestra proclamación del Evangelio está cayendo en oídos sordos. La gente, por lo general, simplemente no está interesada ¿Por qué? Hay un montón de respuestas a esta pregunta. Hay un montón de razones, pero Pablo responde algunas de estas preguntas.

Recibí un correo electrónico el otro día, se trataba de un boletín de noticias. El titulo del correo era «Los jovenes están abandonando el cristianismo en un nivel sin precedentes».

Abrí este correo electrónico que proviene de un ministerio llamado Pasando el Bastón (Passing the Baton) y dicen que si persisten las tendencias actuales esta nueva generación será la más anticristiana y la más alejada de la iglesia, más que ninguna otra generación en la historia de nuestra nación. De hecho, el boletín comenzó con esta pregunta: «¿Es esta la última generación de cristianos?» 1

Hay mucho que podríamos decir sobre esto, pero la Escritura tiene mucho que decir acerca de cómo respondemos a este tipo de preocupaciones. El primer siglo pudo haber sido la última generación cristiana, humanamente hablando, cuando el gobierno romano se decidió y se dedicó a destruir el cristianismo.

Pero no fue así, porque Dios le dio a gente como el apóstol Pablo la sabiduría y la dirección y la inspiración para escribir libros como esta carta a Tito que le dice a la iglesia:

● cómo debemos responder en ese tipo de mundo

● cómo debemos pensar

● cómo debemos vivir

● cómo debemos actuar

● cómo se supone que debemos pasar –de manera intacta- el bastón de la fe a la próxima generación.

De manera que el apóstol Pablo está preocupado —tal y como debemos estarlo nosotros— sobre lo que hace falta para preservar la iglesia de la extinción y para permitirle pasar el bastón de la verdad a la siguiente generación. La respuesta a todo este tipo de preguntas que acabamos de hacer aquí nos llevará de vuelta al Evangelio, al Evangelio de Jesucristo.

Y Pablo estaba interesado en que la iglesia de sus días —las iglesias locales; las expresiones locales del Cuerpo de Cristo— que tanto los dirigentes y los miembros aprendan a vivir las implicaciones del Evangelio. Él quería que ellos conocieran el Evangelio y que supieran lo que significa y cómo afecta este Evangelio nuestra forma de pensar y de vivir en este mundo.

Y ahora, a medida que he venido meditando y reflexionando sobre el libro de Tito, leyéndolo una y otra vez, comencé a percatarme de que hay una serie de contrastes importantes en esta carta y comencé a hacer una lista.

Hay dos diferentes tipos de personas descritas en este libro, y hay muchos términos y descripciones utilizados en relación a cada uno de estos dos grupos y quiero aprovechar el resto de este programa y del siguiente para listarles algunas de estas descripciones. Quiero que vean el contraste que hay entre estos dos tipos de personas, porque nos ofrece una idea de cómo debe de lucir la iglesia en nuestro mundo.

Pablo habla de dos tipos diferentes de personas. Los primeros son aquellos a los que él se refiere en 1:15 como «no creyentes». Estos son los no cristianos, los que no son salvos, los incrédulos o los perdidos. Esa es una de las categorías principales.

La segunda categoría corresponde a aquellos que son creyentes. En un versículo, se les llama «los elegidos de Dios» (1:1). Pablo habla acerca de Tito, «mi verdadero hijo en la común fe » (1:4). Él es creyente. Él habla en 3:8 de «los que han creído en Dios». En 3:14 él llama a los creyentes «nuestro pueblo». Esta es una comunidad de fe. Estos son los creyentes.

Ahora bien, ¿cómo se diferencian unos de otros? A lo largo del libro se pueden ver las características qe contrastan estos dos tipos de personas.

Voy a leer algunas de las diversas frases. No voy a dar todas las referencias, porque no podrías escribirlas todas, pero puedes descargar la transcripción en AvivaNuestrosCorazones.com, y allí podrás encontrarlas si lo deseas. Mejor aun, ve a las Escrituras y búscalas.

Sobre los no creyentes, Pablo dice: “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan” (1:16), mientras que las vidas de los creyentes van de acuerdo con lo que profesan creer. Pablo dice a los creyentes «adornen la doctrina de Dios» en todo (2:10). Una persona profesa conocer a Dios, pero sus obras lo niegan, y la otra, sus obras van de acuerdo a lo que profesan creer.

Los incrédulos son también descritos como «corrompidos» (1:15). Le llaman «malas bestias» (1:12). Se comportan como malas bestias. Esta descripción se da de ellos: son «abominables, desobedientes» (1:16), y «corrompidos» (1:15). Se dice que están apartados de la verdad. (1:14). Esa es una imagen de los incrédulos.

Por otra parte, los creyentes, se describen como «puros» (1:15), como piadosos. Se les llama «irreprensibles» (1:6-7). Pablo habla de «la verdad que es según la piedad» (1:1).Él nos llama a «negar la impiedad» y vivir «una vida de piedad» (2:12).

Él dice que Cristo dio a sí mismo por nosotros, “para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesión suya» (2:14). Esa es la descripción de los creyentes: puros. No porque son personas intrínsecamente mejores, sino porque el Evangelio les ha limpiado de su pecado.

Pablo dice que los no creyentes son esclavos. Son esclavos de los deseos pecaminosos. Son esclavos de su carne, y utiliza términos como «disolución» (1:6). Hablaremos más adelante acerca de lo que esto es.

Él habla de los que están borrachos (1:7). Son esclavos del vino. Habla de aquellos que son «glotones, ociosos» (1:12). Son esclavos de los placeres carnales. Dice que son «esclavos de deleites y placeres diversos» (3:3), y es lo interesante, que creen que están libres, pero no lo son. Son esclavos de su carne, de este mundo, de las pasiones y de los placeres pecaminosos, mientras que, los creyentes tienen dominio propio y no son esclavos de este mundo; no son esclavos de su carne sino que tienen dominio propio.

Por ejemplo, se las llama a no ser «esclavas de mucho vino» (2:3). Deben ser libres de adicciones, y en esta serie vamos a hablar de todo el tema de las adicciones y los cristianos y cómo podemos ser libres de algunas de estas adicciones.

Hay otro contraste que se da entre creyentes y no creyentes, que tiene que ver con su forma de tratar a otras personas. Se dice de los no creyentes, por ejemplo, que son«iracundos» (1:7). Que se enojan con facilidad, son «violentos» (1:7). Así es como tratan a la gente.

Los creyentes son descritos como «prudentes» (2:5), «no contenciosos» (2:9). Son instruidos a «no injuriar a nadie” (3:2), sino “ser amables mostrando consideración para todos” (3:2). Son instruidos a ser «hospitalarios» (1:8); se trata del Cristianismo 101; las implicaciones prácticas del Evangelio.

Pablo dice hacial el final de este libro, «Encamina con diligencia a Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, para que nada les falte» (3:13). Y tú dices: «¿Por qué es eso inspirado en la Biblia?»

La Escritura nos dice que es importante la manera en que los creyentes tratan a los demás. Así que Pablo le dice a Tito: “Hay algunos siervos del Señor que vienen a visitarte. Cuida de ellos. Dales un lugar para alojarse, dales lo que necesitan”. Este es el cristianismo práctico en nuestras relaciones con otras personas.

Las relaciones de los no creyentes son descritas como aborrecibles. Se dice que odian a los demás y que «se odian unos a otros » (3:3).

Así es como se describen sus relaciones, mientras que, las relaciones de los creyentes tienen la intención de ser un reflejo de la «bondad de Dios nuestro Salvador», como se hace referencia en el 3:4. Nuestras vidas deben reflejar Su amor en nuestras relaciones, por lo que Pablo dice que son «sanos. . . en el amor»(2:2).

Debemos tener relaciones sanas con los demás en amor. Al final de su libro, en una especie de post-data Pablo dice: «Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe»(3:15).

Vemos esta descripción en las personas que se gustan. Se llevan bien unas con otras. Eso es un desbordamiento del Evangelio. Ese es el Evangelio en acción en la vida de los creyentes.

Este libro describe los no creyentes como «inútiles para cualquier obra buena(1:16)” . » Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan » (1:16). No hay evidencia de que realmente son hijos de Dios. Son hipócritas. Están actuando. Ellos dicen que creen en algo, pero sus vidas no dan ninguna evidencia de ello.

Los creyentes, por otro lado, se describen como «celosos de buenas obras» (2:14), «ejemplos de buenas obras» (2:7), «dispuestos para toda buena obra» (3:1), dedicada «las buenas obras» (3:8, 14). Estas son solo algunas de las frases que encontrarás en el libro de Tito.

Y vamos a retomarlo aquí en la próxima sesión, con algunos contrastes más del libro de Tito, pero desde ya, ¿puedes ver el contraste extremo, la diferencia entre creyentes y no creyentes?

Esa diferencia se supone que es clara como el cristal. Se supone que es obvia para cualquiera que quiera darse cuenta si hay una gran diferencia entre aquellos que no son creyentes y aquellos que son creyentes en Jesucristo. Por desgracia, lamentablemente, ese no siempre es el caso.

Vi una encuesta recientemente de jóvenes entre 16 a 29 años de edad, y un grupo de aquellos que dicen no haber nacido de nuevo, que en esta encuesta les llamaban “foraneos”. Ellos profesaban no ser cristianos.

De las personas ajenas a la fe, el 84% de ellos dijo: «Conocemos un cristiano personalmente». Ellos dijeron: «Yo no soy cristiano, pero yo conozco a alguien que si lo es». Pero de aquellos que conocían un cristianano alegaban no haber visto ninguna diferencia en su estilo de vida.

Ahora bien, el libro de Tito dice que hay algo malo con esa imagen. La diferencia debe ser clara, evidente.

En la siguiente sesión vamos a ver un poco más de los contrastes, y luego ya veremos cuál es la clave que marca la diferencia entre los dos grupos.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá para orar. Ella nos ha estado mostrando cuán importante es Tito 2 para nosotras como mujeres y la relevancia que tiene en nuestro mundo.

Estoy anticipando más enseñanzas sobre Tito 2 mientras Nancy continúa esta serie durante las próximas semanas. Se titula: El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Aviva Nuestros Corazones existe para ayudarte a ser todo lo que Dios quiere que seas seas como mujer. Lo que mueve nuestro corazón es el deseo de que experimentes plenitud y libertad en Cristo.

La televisión está llena de historias de cambio de imagen, ya sabes, donde cambian la imagen de una casa o persona. Pero cuando Dios hace un cambio de imagen, Él no se centra en las mismas cosas que los programas de televisión. Escucharás a la historia de un cambio de imagen real, desde dentro hacia fuera mañana.

Ahora vuelve Nancy para orar.

Nancy: Gracias, Señor, por tu Palabra. Gracias por el poder de la verdad, y te damos gracias por el Evangelio. Es lo que hace la diferencia en nuestras vidas.

Te pido que hagas una obra de avivamiento y de reforma en el pensamiento y la vida de nosotras como tus hijas a fin de que llege el día en que nuestro mundo pueda mirarnos y aquellos que son encuestados puedan decir: «Sí, yo conozco a un cristiano, y sí, sé que hay una gran diferencia en la forma como ellos piensan, en la forma en que viven, en la forma en que tratan a los demás, en la forma en que responden a la presión». Oh, Señor, que nuestras vidas reflejen y revelen la diferencia que hace en nuestras vidas el ser un creyente en Jesucristo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

1DR. Jeff Myers, Pasando el Bastón, Octubre ’07 boletín de noticias.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Mártires

Viernes 17 Julio
Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos… corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual… sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Mártires

Cerca del Foro, en Roma, se pueden ver las ruinas de un calabozo donde los prisioneros de los emperadores pasaban sus últimas horas antes de su ejecución. Aún se ve un fragmento de la cadena que los ataba a un pilar de hierro. Para más de un cristiano, sin duda este calabozo fue la última etapa antes del reposo junto a Jesús.

Ellos dieron su vida por amor a su Salvador, su Maestro. Sin embargo, Jesús los amó primero. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Él dio su vida por nosotros, cuando aún éramos pecadores, malos. Esos creyentes sufrieron en las prisiones, en las arenas, en las hogueras, pero no llevaban más el peso del pecado que agobia la conciencia. Su Salvador expió sus pecados. Fueron sostenidos por el sentimiento de la aprobación de su Señor. Tenían ante sí la perspectiva de estar con él en la casa del Padre (Juan 14:2-3).

Ellos son mártires, pero Jesús es su Salvador. Son discípulos, y él es el Maestro. Esos hombres y mujeres de fe son testigos, después de Jesús, el gran y perfecto Testigo. Cristo era Dios, el Justo, y sufrió el suplicio de un mártir. Sin embargo, durante las tres sombrías horas de la crucifixión, soportó además la ira de Dios y su castigo debido a nuestros pecados. Su sacrificio redentor reparó la ofensa hecha a Dios por el pecado del hombre culpable. Nosotros tenemos a esos fieles de todos los tiempos en una alta estima, pero adoramos al Único digno de toda adoración: Jesús, “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

1/2 – Esperanza para madres imperfectas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutriendo el corazón de tu hijo

1/2 – Esperanza para madres imperfectas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperanza-para-madres-imperfectas/

Carmen Espaillat: Como madre, podrías aprender algunas lecciones importantes solo escuchándote a ti misma. Aquí está Missy Schrader.

Missy Schrader : Las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos, a menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿No crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que wao, el Señor probablemente me lo está diciendo lo misma, «¿No crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En ocasiones nos enfocamos en situaciones de la vida práctica: cómo lidiar con la depresión y amargura; cómo cultivar un matrimonio unido. Y hoy, hablaremos sobre la crianza de los hijos.

Ser madre es un reto, y ninguna de nosotras está verdaderamente capacitada para la tarea. Pero el Señor puede vivir a través de ti, dándote la fuerza para servir a tus hijos.

Cuando grabamos este programa escuchamos a Bobbie Wolgemuth quien ya se encuentra en la presencia del Señor una madre que entró en la crianza sintiéndose débil e insuficiente. Bobbie y su esposo tienen dos hijas, Missy y Julie, ellas también estuvieron compartiendo con nosotros.

Ahora escuchemos la conversación que ellas tuvieron con Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Quiero que tomemos este tiempo para hablar sobre cómo cultivar un corazón para Cristo en los corazones de tus hijos.

Tenemos muchas madres escribiéndonos a Aviva Nuestros Corazones, pidiéndonos opinión y ayuda en esta área.

Algunas son madres cuyos hijos son todavía jóvenes y receptivos, y ellas nos dicen, «Dennos algunos consejos y sabiduría sobre cómo podemos nutrir la fe de nuestros hijos». Otras son madres y abuelas que nos escriben con corazones rotos, diciendo: «Mis hijos no caminan con el Señor. ¿Qué podemos hacer?».

Por supuesto, mientras más pequeños son los niños, mejor y más fácil será moldear sus corazones, pero queremos darle a las familias esperanza y algunos consejos prácticos como abuelas y madres, así que aquí tenemos una familia que tiene un rico legado multi-generacional, desde los padres de Robert [el esposo de Bobbie]. Tus abuelos, Bobbie, influyeron en tu vida, a pesar de que tus padres no eran creyentes. ¿Estoy en que lo cierto con eso, verdad?

Bobbie Wolgemuth : Eso es correcto Nancy. Mis abuelos fueron firmes creyentes. Mis padres se apartaron de Jesús y realmente no sé por qué.

Nancy: Entonces Bobbie, creciste en un hogar donde, aunque tuviste la influencia piadosa y positiva de tus abuelos, también estuvo la influencia del mundo que veías en tu propia familia.

Bobbie :  , así es Nancy.

Nancy : Mientras te he escuchado hablar sobre esto, creo, en cierto sentido, que es una especie de aliento para las mamás que podrán decir, «No tengo esta herencia de una gran fe. Mis padres no eran cristianos, tal vez eran cristianos pero no grandes creyentes”. Pero has demostrado que es posible obtener la gracia de Dios y seguir adelante.

Bobbie : Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos. El Señor me animó cuando era una madre joven. Tuve mentoras. Entre ellas la madre de Robert, y las niñas recuerdan ver La casita de la pradera cada semana conmigo. Me encantaba Caroline Ingalls. Ella leía su Biblia. Asistía a la iglesia cada semana. Era amable con su marido. Así mi mismo el Señor me dio también otras mujeres en la iglesia que me enseñaron y me ayudaron a entender lo que es ser una madre piadosa. Estaba realmente criando con mucha necesidad. No sabía cómo lucia ser una buena madre.

Mi mamá falleció hace doce años, y ella no tuvo los recursos para guiarme espiritualmente como niña, para nutrir mi corazón. Tal vez es por eso que estaba tan desesperada por entender y nutrir los corazones de Missy y Julie, porque yo realmente quería que ellas conocieran a Jesús. Realmente quería conectarlas con Él, no solo conmigo.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas. No era una madre perfecta, pero yo sabía a dónde ir para ser transformada. Tal vez ese fue el punto de partida, donde me vieron luchar. Me vieron llorar. Me vieron desesperadamente tratar de levantarme y tener un momento de tranquilidad, porque sabía que esa era mi línea de vida. Ellas en cierta forma, maduraron conmigo. Creo que éramos un equipo, nosotras tres. Cantábamos juntas. Orábamos juntas.

Creo que la idea de ser una madre transparente es que nuestros hijos lo sepan… quiero decir, no es que sea una sorpresa para ellos, «Oh, mamá está enojada», o «Mamá ha tenido un mal día». Ellos lo ven. He oído a Missy decirles a sus hijos, «Mami necesita que ustedes la perdonen. Lo que acabo de decir no fue amable».

Nancy : Chicas ¿y ustedes se identifican al ver ese patrón en la vida de su mamá cuando ustedes eran niñas? ¿Cómo estaban viendo ese proceso, esa transparencia?

Julie Tassy : Creo que resulta más fácil ahora, como madre, el ser honesta con mis hijos sobre mis defectos y decir, «Sabes qué, cariño, estás pasando por un mal momento con el dominio propio. Mamá tiene dificultades con el dominio propio. Necesitamos orar juntas para que el Señor nos de Su Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu Santo es el dominio propio. No podemos sacarlo de adentro ni forzarlo, pero el Señor nos puede llenar, y entonces ese es el fruto que vemos».

Nancy, hablabas hace un rato de cultivar un corazón para Dios en nuestros hijos. Esa es una palabra tan perfecta, porque no podemos hacer que nuestros hijos amen al señor.

El año pasado pensé que sería una experiencia genial plantar un jardín con mis hijos. En lugar de ir y comprar una planta de tomate, decidimos empezar sembrando la semilla. Eso es mucho trabajo. Se convirtió en mi proyecto, porque los niños se sentían realizados. El primer día plantamos las semillas, y ellos esperaban y esperaban …

Nancy : Pero no tenían tomates para el mediodía, así que era demasiado tiempo de espera.

Julie : No, ellos estaban emocionados una vez creció el fruto, pero eso tomó muchos meses.

Nancy : ¿No es así mismo con la crianza?

Julie : Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy : Y toma tiempo, y no ves el fruto a veces durante años y años.

Julie : Es cierto, y de vez en cuando puedo vislumbrar un fruto.

Tomé papel de colores e hice un árbol de papel color verde y marrón, lo mandé a laminar y lo coloqué en nuestra cocina, y cuando miro a las chicas haciendo algo en donde veo al Señor actuando en ellas, digo, «Oh, ¡veo un fruto!». Tenemos estas etiquetas en forma de frutas, y ellas van y pegan su calcomanía en el árbol.

Nancy : Excelente.

Julie : Ellas se han cautivado por eso, así que ahora preguntan, «¿Puedo poner una fruta en el árbol?» Y entonces les digo, «Bueno, necesito ver un poco de fruto» (riendo).

Nancy : «¿Viste eso que hice con humildad? ¿Puedo poner un pedazo de fruta allí?» .

Julie : Mi hija lo descubrió y me dijo, «Mami, te quiero. Eres bella. ¿Puedo poner un poco de fruta en el árbol?»

Nancy : Pero las estás entrenando para que piensen en términos desde la perspectiva de Dios y los asuntos del corazón y no solo en lo externo. El fruto es lo que ves que viene del corazón.

Julie : Sí. Y es todo obra del Señor. No podemos ser el Espíritu Santo para nuestros hijos.

Recuerdo a Missy llorando y diciendo: “Quiero ser el Espíritu Santo de mis hijos, y no puedo. Solo Dios puede ablandar sus corazones”.

Missy : Pero puedo orar.

Julie : Podemos orar por ellos y cultivar eso. Creo que esa es una palabra tan poderosa.

Missy : Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos, a menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿No crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que wao. El Señor probablemente me lo está diciendo lo mismo , «No crees que voy a cuidar de ti? Ten Paciencia».

Pienso que en mi propio deseo de controlarlo todo a mi alrededor para que todo sea agradable y esté perfectamente acomodado, desearía ser el Espíritu Santo, pero no puedo. Creo que todo empieza para mí con esta hambre y deseo para agradar al Señor, y entonces eso es lo que le digo a mis hijos. «Esto es lo que quiero hacer. Quiero agradar al Señor, y ¿sabes qué? Me equivoqué, así que tengo que pedir perdón».

Quiero animarlos a que su objetivo número uno sea agradar al Señor.

Si un profesor viene y me dice, «Ellos están luchando con la lectura» y al mismo tiempo me dice que ha sido una bendición para el profesor en su atención y respeto, yo diría, «Oh, eso es mucho más importante. Vamos a trabajar en la lectura, pero lo más importante es que ustedes están agradando al Señor».

Creo que ese es el tema que intento explicarles. «Mamá quiere complacer al Señor, y mi deseo es que ustedes agraden a Dios. ¿Qué les parece?». Así que podemos hablar sobre eso. Siento que tenemos muchas conversaciones, nuestra escuela está a veinte minutos de distancia de la casa, así que tenemos mucho tiempo para cantar, conversar y simplemente expresar cómo nos quedamos cortos, y que realmente necesitamos al Señor y le pedimos que nos dé la fuerza para complacerlo.

Nancy : Ahora, las he escuchado a ambas, en realidad a las tres, hablar sobre conversaciones con sus hijos. Me parece, Bobbie, que lo hacías cuando tus hijas eran pequeñas y ahora, Missy y Julie, con sus hijos, a su vez, es tener muchas conversaciones con ellos. No solo están hablando con ellos, sino que la conversación es sobre asuntos espirituales.

Bobbie : Honestamente debo decir que tenía un déficit real en conversaciones sobre el corazón. Mi esposo y su familia me enseñaron mucho sobre el diálogo. Las relaciones no eran amplias en mi familia. Tuve una niñera a tiempo completo, y mi madre no pasaba mucho tiempo leyéndome o hablando conmigo. Así que entré en la maternidad, de verdad, me da vergüenza cuando miro atrás. Estoy más que avergonzada, me entristece el hecho de no haber pasado más tiempo leyéndoles a Missy y a Julie cuando eran pequeñas, y más tiempo hablando con ellas y escuchándolas.

Me encuentro ahora mismo, siendo abuela, y no soy muy buena para escuchar a menudo, y por eso siento que estar cerca de Jesucristo ha transformado quien soy.

Aun cometo muchos errores, es por eso que los himnos, «En la Cruz, en la Cruz, do primero vi la luz», o «Solo de Jesús la sangre».. Esos himnos significan mucho para mí.

Constantemente estoy diciendo, «Señor, necesito que tan solo puedas limpiar esa actitud que acabo de manifestar ante mi familia, porque estaba siendo egoísta cuando realmente no quería escuchar a esa persona. Ponme nuevamente en el camino, donde estoy mirando sus ojos, escuchando sus voces, tratando de escuchar la necesidad por debajo de la voz». Hasta ahí es donde quiero llegar. Quiero llegar al punto donde pueda afirmar, «Cariño, te escuché decir… esto», y luego retroalimentar sobre eso. Todavía se me hace difícil hacerlo.

Recuerdo haberle dicho a Robert recientemente, «Quisiera terminar con todos mis defectos de personalidad”.

Nancy : ¿No quisiéramos todas eso? «Señor, santifícame, ahora».

Bobbie : Sí. No sé por qué sigo teniendo que tratar con lo mismo, pero está bien, porque es en ese punto en donde Jesús sale a mi encuentro, porque no puedo hacerlo por mi cuenta.

Missy : Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos a nosotras mismas tanto porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos. Anhelo tener mi tiempo de quietud. Entonces alguien se despierta y mientras está caminando por las escaleras, se cae y se lastima, se pone a llorar y eso provoca que se despierte otra persona.

Es decir, por un momento, eres perfecta, «Hoy va a ser el día en que voy a tener una voz suave». Solo toma un segundo, y tú simplemente lo estropeas. Creo que es ahí en donde podemos recordarnos mutuamente como madres que, Su gracia es suficiente.

Nuestros hijos están tan llenos de gracia para perdonarnos, y qué bendición son ellos para mí en su manera tan rápida para perdonar. Me enseñan. Le he pedido al Señor muchas veces, que a pesar de mis defectos, continúe cultivando un amor por el Señor en mis hijos y aun así que sigan creciendo para agradar al Señor y deseen más que nada agradarle y encontrar su identidad en Él, a pesar de mis propios defectos, porque los tengo. No importa cuántas veces piense, este va a ser el día en que voy a tener un espíritu agradable, todavía quedo corta cada vez que lo pienso.

Nancy : Bueno, eso nos lleva de vuelta a la Cruz, a Cristo, de vuelta a Su gracia. Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, para tus hijos el ver eso, es algo bueno. Creo que a veces cuando criamos o ministramos o servimos o hacemos cualquier cosa en nuestras propias fuerzas, estamos entonces en nuestro punto más débil. Es cuando reconocemos nuestras debilidades que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Julie : Te digo, que como madre de dos niños pequeños, mi momento más glorioso es cuando los veo invocando al Señor.

Mi hija estaba tratando de romper un hábito. Era generalmente cuando ella estaba más cansada, que se chupaba los dedos. Habíamos intentado todo. «La recompensaremos. Vamos a castigarla. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que romper con este mal hábito».

Un día estábamos manejando y noto que empieza a meterse los dedos en la boca. Ella me mira y dice, «Mamá, ora por mí». Ella tiene tres años, y entiende que Dios no es un policía malvado, que la va a apresar cuando ella se porte mal. Dios la ama y quiere entregarse a ella y darle Su poder y Su fuerza, y entonces ella dijo: «Ora por mí». Qué momento más tierno y precioso ver a tu hijo invocando al Señor.

Mi oración es que ellos me vean haciendo eso. Lo que no quiero hacer es ponerme como una autoridad en todo, sino decir, «Mira a Jesús. Él es la fuerza. Él es nuestro Redentor. Él es a quien necesitamos. Así que no tengo todas tus respuestas. No lo entiendo todo. Todo lo que quiero que hagas es simplemente invocar a Jesús”.

Missy : Pienso que el diálogo, curiosamente, pone en evidencia la desobediencia. Por ejemplo, ella es capaz de decirle a su mami, «Ora por mí porque me estoy chupando los dedos». Ahora adelanta diez o quince años cuando ella esté enfrentando problemas de adolescentes, siendo capaz de ir a donde su mamá y su papá y decirles, «Estoy realmente luchando con esto», ya sea una actitud, una acción. Hablar de algunas de estas cosas contribuye a eliminar el misterio que hace que los jóvenes quieran rebelarse, por lo menos eso creo.

Nancy : Ustedes chicas, Julie y Missy, durante su adolescencia ¿ustedes sentían la libertad de ir y hablar con su mamá sobre sus luchas?

Julie : Yo realmente lo hice.

Missy : Bueno la gente decía, «¿Le dijiste eso a tu mamá?» Puedo recordar eso. Me encanta. Quiero eso para Abby y para mí. Quiero, que ella como mi hija, venga y comparta conmigo.

Nancy : ¿Qué piensan ustedes que creó esa sensación de libertad y de transparencia en su relación? No creo que la mayoría de las personas podrían decir que, como adolescentes, sintieron que era fácil comunicarse con sus madres, pero de alguna manera ustedes lo hicieron, lo lograron ¿Qué les dio esa libertad?

Missy : Pienso que había una seguridad allí, que nos permitía hacerlo. Sabíamos que mamá no iba a enloquecer con lo que dijéramos, sino que iba a ser capaz de manejarlo. Creo que la seguridad de saber que le voy a decir algo a mamá, y aunque quizás más tarde iría toda asustada con papá, ella aceptó lo que le dijimos y solo escuchó. No tenía miedo de ir y decirle algo a ella.

Julie: Cuando haces una mala elección, sabiendo que puedes acudir a tus padres para pedir perdón y ayuda… Recuerdo mi segundo año en la Universidad, fui a casa, estaba en casa durante el verano, y recuerdo que sentí la libertad de ir a donde papá y decirle, «Papá, me siento tan seca espiritualmente. Es que, no sé qué está pasando. Realmente me siento muy lejos del Señor». Lo que ocurrió durante ese verano fue tan dulce y tan enriquecedor.

Él dijo: «Bueno, vamos a hacer algo al respecto. Vamos a reunirnos a leer la Biblia y a orar juntos», y eso fue todo lo que hicimos. Él no me atacó y dijo, «Bueno, ¿qué fue lo que hiciste?» No intentó encontrar qué pecado en mi vida estaba causando esta distancia. Él solamente dijo: «Déjame conducirte y vamos juntos al Señor».

Ese verano siempre será un recuerdo especial para nosotros.

Nancy : ¿Y qué tal cuando se trataba de chicos? Cuando eran unas jovencitas adolescentes en la escuela secundaria, y cuando comenzaron a llegar…

Missy : Julie, tú puedes responder eso mejor que yo.

Nancy : ¿Acaso Julie tiene un poco más de experiencia en esto?

Missy : Sin resentimientos.

Nancy : ¿Ese era un tema fácil de abordar para sus padres?

Julie : Absolutamente. Solo recuerdo una de las cosas más importantes que mamá nos enseñó. Mamá estaba enamorada de nuestro padre. Contemplar eso fue tan poderoso y yo pensaba, «Quiero eso». Mamá fue honesta con nosotras acerca de lo que se requería de nosotras como hijas de Dios en cuanto a la pureza, el preservarnos y ocuparnos en lo que el Señor quería para nuestras vidas. Nos dio una meta muy alta de alcanzar, que vendría con una gratificación retardada, que vendría de esperar por nuestros esposos, siendo que Dios proveería lo que tenía reservado para nosotras.

Nancy : ¿Cuándo empezaron a tener este tipo de conversaciones?

Bobbie : Diría que a los cinco años de edad, quizás 4.Orábamos todas las noches por los maridos de Julie y de Missy cuando eran pequeñas. Realmente ellas se involucraron mucho en la oración porque recuerdo una noche que tuvimos…

Nancy : ¿Ustedes oraban para que ellas los escucharan?

Bobbie : Orábamos con las chicas cada noche antes de acostarnos y orábamos por sus cónyuges, donde quiera que se encontraran. Eso era lo que hacíamos. «Donde quiera que se encuentre el esposo de Julie, ruego que él obedezca a su mamá». Siempre tratábamos de mencionar una característica apropiada para esa edad, «Que obedezca a su mami, que sea un buen estudiante», cosas así, pero también orábamos, «Que él no coma dulces»… Esa la incluíamos también en ocasiones.

Julie : Para mí.

Bobbie : Una noche dijimos «Amén» y Julie dijo: «Espero que mi esposo no se haya caído de la bicicleta hoy», porque allí era donde su pequeña mente estaba.

Cuando se hicieron mayores, teníamos una prima que dijo: «Hice una lista de lo que quiero en un esposo algún día», y ella tenía una lista. Comenzaba así: que ame a Jesucristo. Número dos: que sea virgen. Tres: que ame a su madre. Hizo su lista. Entonces, no recuerdo bien qué edad ustedes tenían, chicas, probablemente eran adolescentes, talvez estudiantes de segundo año en la secundaria creo. Así que ellas dijeron: «Oh, sería divertido». Así que ambas hicieron sus listas.

Empezaba: que sea un hombre de Dios. Dos: que sea virgen. Tres: no sé, que ame a su madre.

Nancy : ¿Así que se les ocurrió hacer sus propias listas?

Bobbie : Sí Missy y Julie hicieron sus propias listas, pero siempre comenzaban así, que sea un hombre de Dios. Así que hicieron sus listas y las escondieron en algún lugar. Fue muy interesante. Missy y yo, después de que ella tuvo su segundo hijo, en una ocasión en que yo estaba en su casa, ella dijo: «Mira, mamá», y estaba en el cajón de su escritorio. Ahí estaba la lista de su esposo. Una de las cosas en su lista era «que ame a su madre». Pensé, «¿no es interesante que allí hubo algún tipo de dispositivo en las chicas, donde esa lista estableció un estándar?».

Si Julie y Missy salían con un chico de la escuela secundaria o de la Universidad que no reuniera los requisitos de una persona que me agradara, o una persona que amara a Dios con todo su corazón, entonces esa persona no reunía las condiciones de esa lista. Ya sea que se hablara abiertamente o no, ese pequeño dispositivo estaba ahí. Muchas veces hablamos sobre personas de carácter y personas que admiramos, que amen a Cristo con todo su corazón y ese era el tipo de persona hacia las cuales ellas eran atraídas.

Nancy : Una cosa es que tu mamá diga «Quieras casarte con un hombre que ame al señor, que sea virgen, que quiera a su madre», lo que sea, pero qué hizo que ustedes mismas quisieran estas cosas.

Missy : Me remonto a lo que Julie mencionó cuando dijo que vimos a mamá y a papá teniendo eso. Creo que mamá nos animó a desear lo mejor de Dios para nuestras vidas. Debe haber sido el Espíritu Santo, supongo, que lo puso ahí.

Bobbie : Absolutamente.

Missy: Puedo recordar estar leyendo mi lista y decir, «Oh, he olvidado algunas de las cosas que él tiene en mi lista».

Julie: Incluso ahora como madre, mi relación con mi esposo puede ser afectada debido a la carga de los niños. Utilizo la palabra carga cuidadosamente porque ellos son una bendición, pero en tu relación con tu esposo, puedes estar desgastada por toda la energía que has vertido en tus hijos todo el día, y entonces deseas tener algo, una sonrisa, para tu esposo cuando entra por la puerta.

Vienen a mi memoria, incluso ahora puedo pensar en algunos recuerdos. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde una noche, así que mamá preparó una cena tipo picnic (campestre) y nos llevó a Missy y a mí al despacho de mi padre. Nos sentamos a cenar esta cena campestre, porque de lo contrario él no nos habría visto este día.

Esos recuerdos me ayudan, como madre, a humillarme y a no exigir mis derechos, a no exigir que deba tener un tiempo libre. Eso es algo muy difícil de hacer.

Bobbie : Pienso que otra cosa que siempre quería que las chicas tuvieran era una relación con su padre. Así que si ellas me decían, «papá hirió mis sentimientos. Él dijo… No sé, quizás algo acerca de sus zapatos o lo que fuera. Yo les decía, «Tienes que ir a donde tu papá y hablar con él sobre eso», porque el mejor regalo que podía darle a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y a expresar sus propios deseos y necesidades propias. Siendo capaz de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Carmen: Esa era Bobbie Wolgemuth quien para la fecha ya se encuentra en la presencia del Señor. Una madre muy sabia, aunque imperfecta. Ella nos habló de la debilidad que sentía cuando sus hijas eran más jóvenes y la gracia de Dios que permitió que ella madurara como madre. También hemos escuchado a sus hijas, Missy y Julie.

Si este último punto realmente llamó tu atención, sobre las mujeres jóvenes que a menudo sienten la necesidad de ser validadas por un novio, espero que obtengas el ejemplar de un libro muy útil de Nancy Leigh DeMoss y de Dannah Gresh. Se llama “ Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres”.

Nancy y Dannah exponen completamente la verdad que acabamos de oír. Por ejemplo, ellas abordan la mentira número nueve, «Necesito un novio» y la mentira número doce, «No puedo soportar la soledad de permanecer pura». También abarcan otras mentiras acerca de las relaciones, la fe, el pecado, los medios de comunicación y otros temas diseñados específicamente para las chicas entre trece y diecinueve años de edad.

Compartir este libro con tu hija es un paso que puedes tomar hacia la crianza con propósito de la cual hemos estado escuchando en el día de hoy.

¿Cómo guías a tus hijas a ser modestas en un mundo de inmodestia? Nancy y las invitadas que has escuchado volverán a hablar de ese tema en el próximo programa. Por favor, vuelve a sintonizar Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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