Habiendo sigo ciego, ahora veo

Lunes 8 Junio
(El ciego sanado respondió:) Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.
Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
Habiendo sigo ciego, ahora veo

He aquí un hombre ciego que recuperó la vista de una manera inexplicable. Después de su sorprendente curación, algunos vecinos y conocidos lo llevaron ante las autoridades. Los fariseos, guías religiosos de aquellos tiempos, lo interrogaron dos veces con cuidado. Pero como las respuestas eran tan sencillas, no les satisfacían para nada. Este hombre estaba totalmente seguro de que “aquel hombre que se llama Jesús” lo había sanado, y declaró: “Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”.

Este humilde testimonio no fue recibido por los fariseos, porque ellos odiaban a Jesús. Y se atrevieron a decir: “Nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. Y cuando le oyeron afirmar: “Si este no viniera de Dios, nada podría hacer”, no soportaron más y echaron fuera al ciego con desprecio, diciéndole: “Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros?”.

Este hombre ciego era un pecador delante de Dios, como todos nosotros, pero estos religiosos que lo menospreciaron también lo eran, y permanecieron en sus pecados (v. 41). La continuación del relato es notable. Jesús no dejó solo a este hombre, más tarde lo encontró y le preguntó: “¿Crees tú en el Hijo de Dios?”. Ya no se trataba de las circunstancias de su curación, sino de lo que había en su corazón. “¿Quién es, Señor, para que crea en él?”, respondió el ciego sanado. Jesús le dijo: “Pues le has visto, y el que habla contigo, él es”.

Como este ciego, preguntemos a Jesús: “¿Quién eres, Señor?”. Él nos responderá.

Dios se hizo hombre

Domingo 7 Junio
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.
Dios se hizo hombre

Un libro recientemente publicado tiene por título: «Cómo Jesús se hizo Dios». Este título presenta a Jesucristo de una manera completamente falsa. La Biblia dice lo contrario: Dios se hizo hombre en Jesús, su Hijo unigénito. Efectivamente, “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Este versículo, base de la fe cristiana, contiene una verdad sorprendente y misteriosa: Jesucristo fue designado como siendo “la Palabra” (“el Verbo”), porque él es la expresión de los pensamientos de Dios (Juan 1:2). Él es la “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15). Él era la Palabra.

Él es Dios y se hizo hombre, concebido por el Espíritu Santo. Jesús, quien existe eternamente, tomó un cuerpo. Este es un misterio revelado a la humanidad: “Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16).

Verdaderamente se hizo hombre y vivió entre nosotros. En Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9Verdaderamente se hizo hombre y vivió entre nosotros. En Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Esta gloria divina brilla con tal resplandor en la vida de Jesucristo hombre, que desde hace más de 2000 años lleva pecadores, como somos todos, a la convicción de que Jesús es mucho más que un hombre.

Perfectamente Dios y perfectamente hombre, él es el Hijo unigénito de Dios, el Salvador que vino a traer el perdón divino, la salvación y la vida eterna. Él quiere revelarse a usted, como lo hizo con su discípulo Pedro, quien exclamó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).

La sorpresa que me esperaba

Sábado 6 Junio
El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
La sorpresa que me esperaba

«Nunca me atrajo ninguna religión: ni el islam, ni el cristianismo, ni ninguna otra creencia. Estaba convencido de que había que aprovechar la vida lo mejor posible, porque luego vendría la muerte; y después la nada. Esa era mi divisa. Vivía tomando y fumando; les hacía la vida insoportable a mi esposa y a mi pequeño hijo.

Cierto día me encontré con un viejo compañero del servicio militar, quien me invitó a su casa. Fui con mi esposa y mi hijo sin pensar para nada en la gran sorpresa que me esperaba. En efecto, este hombre era cristiano. Me habló de Jesús y me propuso acompañarlo a un encuentro de cristianos. Sin dudarlo, asistí con mi mujer y mi hijo. Desde entonces nuestra familia empezó a cambiar para bien. Doy gracias al Señor porque los tres aceptamos a Jesús en nuestra vida, con una fe muy simple. Conocemos ahora la felicidad y el gozo de estar en Cristo, y me doy cuenta de que inconscientemente y desde hacía mucho tiempo, era el camino que había deseado tomar.

Muy a menudo, en la iglesia, derramamos lágrimas durante la alabanza. Pero no son lágrimas de tristeza, sino de gozo. Mi deseo es que usted conozca la maravillosa comunión que uno tiene con el Dios todopoderoso, por medio de Jesús, en su Iglesia, la asamblea de hermanos y hermanas en Cristo».

Lounis

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).

El matrimonio (2): Una unión definitiva y exclusiva

Viernes 5 Junio
¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Jesús respondiendo les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo:… los dos serán una sola carne?… por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
El matrimonio (2): Una unión definitiva y exclusiva

Lamentablemente nuestros primeros padres escucharon la voz del diablo que ponía en duda lo que Dios les había dicho. La duda y la desobediencia destruyeron su confianza en Dios y los condujo a acusarse mutuamente, mientras Dios deseaba su bien. Actualmente muchos matrimonios terminan en divorcio. Sin embargo el plan de Dios no ha cambiado. Hoy como antes, Dios desaprueba los divorcios y las parejas que se forman y se deshacen según sus propios caprichos.

Para Dios, además, las palabras fornicación (relaciones sexuales sin estar casado) y adulterio (infidelidad hacia el cónyuge) no han perdido su sentido, aun cuando no las utilicemos mucho. Recordemos que Dios reservó la sexualidad en el marco del matrimonio, y cualquier desborde es pecado (1 Corintios 6:9-10).

“Cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Corintios 7:2-4).

El hombre, ¿es más feliz dando libre curso a sus fantasías? No, al contrario, siembra sufrimiento donde Dios desea su felicidad. Pero ninguna situación es demasiado difícil para Dios. Él perdona a quien reconoce sus errores pasados. Las consecuencias quizá subsistan, pero Dios le dará la fuerza para adaptar su vida a la voluntad divina.

(continuará el próximo viernes)

¡Ella no dijo eso!

Miércoles 3 Junio


No inclinasteis vuestro oído.
Jeremías 35:15

Mirad, pues, cómo oís.
Lucas 8:18

Samuel dijo (a Dios): Habla, porque tu siervo oye.
1 Samuel 3:10

¡Ella no dijo eso!

Jonatán estaba listo para salir. Con la mano en el picaporte de la puerta, le gritó a su mamá, quien estaba ocupada en el piso de arriba:

–Mamá, ¿puedo ir a jugar con Máximo, por favor?

–Primero termina tus deberes, luego puedes ir, le respondió ella.

Cosa extraña, el oído del niño solo captó el final de la frase: «Puedes ir». Y se fue a la casa de su amigo… ¿Terminó sus deberes? Para nada, ni siquiera los había comenzado. Sin embargo su madre había utilizado el mismo tono de voz cuando dijo: «Primero termina tus deberes». Pero Jonatán solo prestó oídos a medias, y ¡entendió lo que le convenía! La forma en que comprendió la respuesta fue falseada por su deseo de ir a la casa de su amigo. Hizo bien en pedir permiso, pero desobedeció a su madre…

Cristianos, ¿cómo escuchamos lo que Dios nos dice? A veces solemos elegir los textos bíblicos que nos convienen, evitando aquellos que no encajan en nuestros planes. Como Jonatán, practicamos una «escucha selectiva», a menudo inconscientemente.

Le pedimos a Dios que nos muestre lo que le agrada, pero, ¿estamos siempre dispuestos a escuchar su respuesta, cualquiera que sea? Escuchamos como «a distancia» y comprendemos «lo que nos conviene». En realidad, ya hemos decidido por nuestra cuenta…

Si queremos escuchar bien Su respuesta, comencemos acercándonos a él por medio de la oración. Si buscamos su voluntad con rectitud, él nos la dará a conocer.

Levítico 14:1-32 – Romanos 10 – Salmo 67 – Proverbios 16:21-22
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

5/18 – La trama se complica

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

5/18 – La trama se complica

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-trama-se-complica/

Carmen Espaillat: De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, hay consuelo en saber que Dios está en control.

Nancy: No te quedes despierta en la noche preocupándote y tratando de averiguar ¿qué voy a hacer cuando salga de la universidad? ¿Cómo voy a conseguir trabajo? ¿Qué voy a hacer con esto o aquello? Dios lo sabe a Dios le importa, Dios va delante de ti preparándote el camino.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si hay algo que hemos aprendido de Ester, es que Dios tiene un plan, y lo está cumpliendo…

Nancy: Estamos retomando la historia en el capítulo 2 de Ester, en el versículo 19, y como algunos dirían: «la trama se complica».

Ester se encuentra ahora en el palacio del rey y se ha convertido realmente en la reina de Persia. Ella ha sido seleccionada entre cientos de mujeres. El rey la favoreció a ella. Él ha tomado a esta joven judía, probablemente una adolescente —la ha tomado para ser su reina.

Y nosotras hemos leído el final de la historia, así que sabemos lo que Dios está haciendo. Pero Ester y su primo Mardoqueo, que era su padre adoptivo, no tenían ni idea de lo que Dios estaba haciendo. Vemos que Dios estaba trabajando, en Su providencia, en y a través de sus circunstancias.

«Ahora, cuando las vírgenes fueron reunidas por segunda vez [estas son las mujeres del harén del rey] Mardoqueo [el padre adoptivo de Ester] estaba sentado a la puerta del rey (versículo 19). »

Si has leído otros pasajes de la Escritura, como el libro de Rut. . . La puerta la vemos también en ese contexto, y Proverbios 31 también habla del hombre que está “sentado a la puertas”. La puerta del rey era el lugar donde tomaban lugar los negocios comerciales y legales. Se sugiere que ahora Mardoqueo había sido elevado a una posición de responsabilidad. Era uno de los funcionarios del rey, y ese pequeño detalle prepara el escenario para la historia que va a desarrollarse aquí.

«Ester no había dado a conocer ni su parentela ni su pueblo, tal como Mardoqueo le había mandado, porque Ester hizo lo que le había dicho Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela»(versículo 20).

Ahora bien, esta es la segunda vez que ese pequeño detalle se menciona en esta historia. Cuando Dios dice algo una vez en la Escritura, vale la pena prestar atención. Cuando lo dice dos veces, aparentemente Dios piensa que es importante.

Ester confió en Mardoqueo lo suficiente para obedecerle, y seguir su liderazgo. Ella no se olvidó de lo se le había enseñado ahora que ella era independiente. Creo que eso es una evidencia de su sabiduría, de su carácter —el hecho de que tenía respeto por la autoridad; por su educación y su formación.

«En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, se enojaron y procuraban echar mano al rey Asuero. Pero el asunto llegó a conocimiento de Mardoqueo, y él se lo comunicó a la reina Ester, y Ester informó al rey en nombre de Mardoqueo. Y cuando fue investigado el asunto y hallado cierto, los dos fueron colgados en una horca; y esto fue escrito en el libro de las Crónicas en presencia del rey». (vv. 21-23)

Cada uno de estos pequeños detalles es importante… Aquellas de ustedes que están familiarizadas con la historia de Ester, ya saben que estos pequeños detalles van a ser muy importantes en los años siguientes. Y aquí vemos de nuevo la providencia divina.

¿Qué es la providencia? Es la vigilancia de Dios sobre su creación. Es el hecho de que Dios ve por adelantado lo que va a suceder. Dios ordena al futuro, y Dios va delante de Su pueblo para hacer provisión para las circunstancias antes de que nosotras lleguemos a ellas.

Algunas de ustedes se preocupan con facilidad: «¿Qué voy a hacer cuando llegue a la vejez? ¿Quién va a cuidarme? ¿Qué va a pasar si la enfermedad de Alzheimers de mi marido empeora? ¿Qué va a pasar si mis hijos hacen esto o aquello? »

No sé qué va a suceder, tú no lo sabes tampoco. Pero Dios sabe lo que va a suceder, y Dios ya ha estado allí antes que tú para proveer las cosas que tú no tienes ni idea que van a ocurrir. No sabes que tu marido perderá su trabajo en dos meses a partir de ahora. Pero Dios sí lo sabe.

No te quedes despierta en la noche preocupándote y tratando de averiguar, o «¿Qué voy a hacer cuando salga de la universidad? O ¿Cómo voy a conseguir trabajo? ¿Qué voy a hacer con esto, o aquello? Dios lo sabe. A Dios le importa. Dios va delante de ti preparando el camino. Así es la providencia de Dios. Y aquí la ves en acción.

Fue debido a la providencia divina, en primer lugar, que Mardoqueo estaba en su posición en la puerta del rey. Es por eso que le fue posible conocer sobre este complot para asesinar al rey -Dios lo había puesto en esa posición. Tú dirás: «Bueno, el rey le dio el trabajo». Eso es lo que parece, pero Dios tiene rey el corazón en la mano. Dios lo puso en esa posición, Dios le asignó ese trabajo.

Fue providencia de Dios que este complot fuera revelado a Mardoqueo. Es decir, no creo que estos dos conspiradores le contaran todo intencionalmente a Mardoqueo. Mardoqueo lo oyó de alguna manera por casualidad. ¿Cómo llegó a su atención? Fue la providencia. Dios lo puso en aquél lugar para escucharlo.

Entonces vemos que Mardoqueo era leal al rey, a pesar de que no era un rey piadoso. Cuando Mardoqueo se enteró del complot, se lo informó a Ester. Los hombres fueron juzgados, los hombres fueron llevados ante la justicia, y el complot fue evitado.

En aquellos días, cuando dice que los traidores eran colgados en la horca, probablemente significa que fueron atravesados en una estaca de madera o en un palo enorme. Esa era la pena capital al estilo persa. La hazaña fue registrada en los registros reales, pero en ese momento- por alguna razón, probablemente por un descuido humano- no hubo ningún reconocimiento oficial, ningún agradecimiento; ninguna recompensa fue dada a Mardoqueo por haber salvado la vida del rey.

¿Qué hizo Mardoqueo? No hay evidencia de amargura, ni de resentimiento. Ves en Mardoqueo un corazón de siervo – la actitud que Jesús describe en el Evangelio de Lucas, cuando dice que solo hemos hecho lo que es nuestro deber hacer. «He hecho lo que se supone que debo hacer».

Así que él vuelve a su trabajo. La buena obra de Mardoqueo no fue reconocida o premiada por unos cuatro o cinco años. ¿Puedo recordarte que Dios ve, que Dios sabe, y que Dios hará públicas todas las cosas en su tiempo? Ves este tema a través de toda la Escritura.

“A los pecadores los persigue el mal, pero los justos serán recompensados con el bien.” (Proverbios 13;21)

«El Hijo del Hombre vendrá, y ENTONCES RECOMPENSARÁ A CADA UNO SEGÚN SU CONDUCTA. » (Mateo 16:27)

Entonces, no ahora. Muchas de las recompensas de la vida cristiana no ocurren ahora. Mucha de nuestra recompensa, como servidoras de Dios y de nuestras familias, no ocurre ahora. La recompensa llega más tarde.

William Penn, el fundador del estado donde yo nací, Pensilvania, dijo:

“El que hace lo bueno por amor a Dios no busca ni elogios ni recompensas. Él está seguro que recibirá ambas cosas al final.”

Lo que siembres, eso también cosecharás. Mardoqueo salvó la vida del rey de las manos de un asesino malvado cuando tuvo la oportunidad, y al fin de cuentas, la vida de Mardoqueo fue salvada del complot malvado de Amán. Él cosechó lo que sembró.

Una vez más, vemos eso en la providencia de Dios, era Dios quien estaba escribiendo el guión. Aunque aparentemente insignificantes, los detalles no relacionados eran en realidad todos parte del plan de Dios para salvar a Su pueblo. Es igual en tu vida… La fidelidad será recompensada. Tal vez no ahora, probablemente no ocurra ahora, pero finalmente sí, ocurrirá.

La fidelidad por excelencia, que no recibe recompensa inmediata, es la maternidad. Lo más probable es que tus hijos, cuando tienen de tres o cuatro años, o cuando tienen trece o catorce años, no van a levantarse para llamarte bienaventurada.

Pero a medida que continúas siendo fiel, mientras sigues haciendo lo que Dio te ha llamado a hacer– cuidando a tus hijos, limpiando tu casa, preparando las comidas, o mientras estás en tu lugar de trabajo haciendo fielmente lo que Dios te ha llamado a hacer; mientras sirves de manera discreta en tu iglesia, haciendo actos de bondad escondidos del público -hay cosas que estás haciendo día tras día que piensas que nadie ve, que nadie sabe, que nadie aprecia, ni reconoce…

Nadie te dice «gracias.» No hay recompensa, y algunos días te cansas de todo, ¿no es así? Observa esta historia y recuerda el hecho de que Dios ve; Dios lo sabe. Él lo registra en los libros de la historia del cielo, y Él te recompensará a su tiempo.

Ahora llegamos al capítulo 3, a los versículos 1-2 nos dicen:

«Después de esto el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata agagueo, y lo ensalzó y estableció su autoridad sobre todos los príncipes que estaban con él. Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amán, porque así había ordenado el rey en cuanto a él; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postraba».

Este es un reino donde el poder y el conocimiento de quién está a cargo tienen mucha importancia. Y todo este ensalzamiento y estas personas inclinándose ante Amán solo contribuyen a alimentar su ego y su sentido de superioridad. Y como veremos, esto lo mete en grandes problemas.

Pero el versículo 2 nos dice que Mardoqueo, el judío que hemos conocido anteriormente, ni dobla sus rodillas ni le rinde culto. «Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta del rey, dijeron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandato del rey? Y sucedió que después que ellos le habían hablado día tras día y él se había negado a escucharlos, se lo informaron a Amán para ver si la palabra de Mardoqueo era firme; porque él les había declarado que era judío». (versículos 2-4).

Recuerda, antes, en el capítulo 2, Mardoqueo le había dicho a Ester, «Cuando entres al palacio, no permitas que la gente sepa que eres judía». Ahora se sabe que Mardoqueo es Judío, pero todavía no se sabe la conexión que existe entre Mardoqueo y Ester. ¿Me hago entender?

Así que tenemos a Amán, quien ahora está en esta batalla. Cuando empezamos este estudio dijimos, que debemos estar buscando la batalla entre dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios. Estamos viendo que la batalla se intensifica en la medida que vemos a estos dos hombres: Amán, que quiere que todo el mundo doble sus rodillas ante él, y Mardoqueo por otro lado, que dice: «Yo no voy a doblar mis rodillas ante usted».

¿Por qué Mardoqueo no dobla sus rodillas? El versículo 1 del capítulo 3 nos dice que Amán era un agageo. Eso significa que él era descendiente de Agag, quien ustedes recordarán que fue el antiguo rey de los amalecitas. Los amalecitas eran descendientes de Esaú, hermano gemelo de Jacob, y los amalecitas habían sido enemigos del pueblo de Dios, de los judíos, por siglos.

Vamos a refrescar nuestra memoria durante unos instantes sobre la historia de ese conflicto, porque será muy importante para esta historia.

En Éxodo capítulo 17, recordamos que los amalecitas atacaron a los israelitas en Refidim. Allí fue donde Josué luchó contra los amalecitas, mientras Moisés levantaba sus brazos durante la batalla, con el apoyo de Aarón y de Hur. Al final de la batalla, Dios le dijo a Moisés: «yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo” (versículo 14).

Moisés afirma que ésta es la intención de Dios cuando dice en ese mismo capítulo, «El SEÑOR lo ha jurado; el SEÑOR hará guerra contra Amalec de generación en generación.» (Versículo 16).

Dios es quien dice: «Yo voy a borrarlos por completo».

Luego, en 1ero de Samuel capítulo 15, años más tarde, Dios le dice a Saúl,

«Yo castigaré a Amalec por lo que hizo a Israel, cuando se puso contra él en el camino mientras subía de Egipto. Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene.» (vv. 2-3).

Dios dice: «Estos son mis enemigos, y quiero que los destruyas.»

Así que 1ero de Samuel nos dice que Saúl atacó a los amalecitas, pero tomó a Agag, rey de los amalecitas, y lo dejó vivo. Por cuestión de orgullo, Saúl y el ejército perdonaron a Agag. Él quería ser visto como un rey conquistador, entonces no mató al rey de los amalecitas como Dios le había ordenado que lo hiciera.

Entonces viene el profeta Samuel, que se enfrenta a Saúl y le dice:

Y el SEÑOR te envió en una misión, y dijo: «Ve, y destruye por completo a los pecadores, a los amalecitas, y lucha contra ellos hasta que sean exterminados. ¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del SEÑOR?» (Versículos 17-19)

Cuando llegamos a la historia de Ester vemos que las elecciones que hacemos cuando decidimos obedecer a Dios ‘parcialmente”–en lugar de obedecerle completamente- pueden tener implicaciones para las generaciones futuras. A Saúl le fue dada la oportunidad de representar a Dios en la erradicación de esta raza de malas personas. Él no la aprovechó y desobedeció.

En su orgullo, él dijo, «Mi camino es mejor. Yo puedo ser una excepción a la regla de Dios. Puedo hacerlo a mi manera». Como resultado, los amalecitas continuaron su existencia por generaciones, y también siguieron siendo una espina en el costado de los judíos, y siguieron siendo enemigos declarados de los judíos. Recuerda, fue un amalecita el que finalmente tomó la vida de Saúl. Saúl perdonó un amalecita y finalmente perdió la vida a manos de uno de ellos.

Este conflicto entre los amalecitas, o los agagueos, como llegaron a ser conocidos -y los judíos continuó durante siglos. Hay otras referencias a este conflicto en el Antiguo Testamento. Ahora, siglos más tarde, después del rey Saúl, uno de los descendientes de Agag sube al poder e intenta exterminar al pueblo elegido de Dios. Si nos remontamos al libro de Éxodo, eso es lo que los amalecitas siempre habían querido hacer.

Así que ahora los judíos están en peligro de extinción debido a Amán, un agageo, porque siglos antes Saúl no terminó el trabajo de exterminar a los enemigos de Dios.

Permítanme decirles, jóvenes y mujeres mayores, que cuando no se ocupan de su carne– de su orgullo, de los asuntos que tienen que ver con la obediencia con el dominio propio en sus vidas-se abre una puerta, un instrumento, para que el enemigo tenga la victoria, no solo con sus vidas, sino también con sus hijos y con sus nietos y con futuras generaciones.

No piensen que las decisiones o las elecciones que hagamos ahora no tendrán ramificaciones más tarde. Algunas de las mamás pueden ver que ahora están cosechando algunas de esas consecuencias en sus hijos. Ellos son como un espejo, y reflejan de forma ampliada los asuntos que ignoraste cuando eras más joven. No lo dejes pasar. Obedece a Dios, o vas a tener que lidiar con esos enemigos durante mucho tiempo en el futuro.

Ahora, a pesar del hecho de que Amán ha llegado al poder y amenaza con exterminar a los judíos, Dios todavía está en la escena. Dios todavía está en su trono, y Dios está comprometido a cumplir Su pacto con Su pueblo. Él no va a dejar que Su pueblo sea eliminado. Dios se ha comprometido a proteger la descendencia de la familia de David. Dios se ha comprometido a cumplir con la sentencia que levantó contra los amalecitas. Recuerda que Él dijo: «Yo borraré totalmente la memoria de Amalec de debajo del cielo».

Dios cumple Sus promesas. Han pasado siglos, y no parece haber ocurrido, pero Dios cumplirá Sus promesas .

Tú puedes pensar que, mientras vives dentro de un matrimonio complicado o estás en ese trabajo difícil, «Han pasado siglos, bueno, décadas -y nada parece haber cambiado.» Dios se ha comprometido a cumplir sus promesas. No trates de descifrar la cronología. Solo sé fiel a lo que Dios te ha llamado a hacer.

Y vemos entonces que Mardoqueo se niega a doblar sus rodillas y a rendir culto, porque Mardoqueo es judío. No era contrario a la ley de Dios que Mardoqueo honrara a un gobernante humano. Ellos fueron instruidos a honrar al rey. Sin embargo, los amalecitas, el pueblo representado por Amán, eran los enemigos declarados de Dios y de Su pueblo. Mardoqueo dijo: «Yo no voy a honrar a nadie que es enemigo de Dios».

Al estudiar este pasaje, no creo -—y algunos comentaristas no están de acuerdo conmigo aquí—pero no creo que se trataba de un rencor personal entre Mardoqueo y Amán. Desde la perspectiva de Amán, pudiera haberse convertido en rencor, pero creo que era algo mucho más profundo que esto. Mardoqueo se colocaba al lado de Dios en la lucha nacional entre el pueblo de Dios, los judíos, y los amalecitas.

Mardoqueo se niega a doblar sus rodillas, ese rechazo encuentra oposición. Sus compañeros le hablan… Día tras día le hablan. Tratan de convencerle a que comprometa sus convicciones, pero Mardoqueo se mantiene firme. Dice que él «se había negado a escucharlos», según el versículo 4 (NVI).

Él se negó a comprometer sus convicciones, incluso bajo la presión de sus compañeros. Mardoqueo es impulsado por fuertes convicciones, por su carácter, por un sentido de su herencia, y por un sentido de responsabilidad hacia la más alta de las autoridades -es decir la autoridad de Dios.

Una vez más, si pudiera dirigirme de manera especial a las más jóvenes -tú puedes decidir si encajas en esa categoría o no-. Ustedes tienen muchas oportunidades, presiones para ceder ante ante el sistema del mundo, presiones en este mundo, presiones de parecerse al mundo, de pensar como el mundo, de actuar como el mundo, de salir con hombres como el mundo, y de hacerlo todo a la manera del mundo.

Quiero decirte que tienes que ser una mujer de convicción, una mujer que se mantenga firme y que dice: «Voy a honrar a Dios y voy a obedecerle. No voy a ponerme del lado de los enemigos de Dios, y al hacerlo, traer así reproche al pueblo de Dios».

Así que aquí tenemos un ejemplo de desobediencia civil, de verdad. Sus amigos le dicen, «¿Por qué transgredes el mandato del rey?» Y pensamos en otras personas de la Escritura que transgredieron la orden del rey: los tres jóvenes hebreos que dijeron al rey: «No vamos a inclinarnos ante su imagen, ni adorar a la estatua de oro «(véase Daniel 3:16-18).

Pienso en el día de hoy, en los creyentes en otras partes de mundo que se reúnen para orar, para adorar en los hogares, en violación de las leyes locales, diciendo: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.» Es una decisión difícil de hacer. Y cuando mantienes tus convicciones, tienes que estar preparada a pagar las consecuencias, así como lo fue para Ester y para Mardoqueo, pero vale la pena pagar las consecuencias de obedecer a Dios en lugar de los hombres.

Ahora, de acuerdo a la forma como se desarrolla el personaje de Amán aquí, creo que es un tipo –es un símbolo del Anticristo en el Antiguo Testamento. Satanás le ha dotado de poder; así también al Anticristo; leemos esto en el libro de Apocalipsis. Él ha recibido la autoridad de Satanás. Él es adorado. El Anticristo trata de destruir al pueblo de Dios, y por un tiempo parece que gana, pero en última instancia, todos estos anti-cristos y estas fuerzas son destruidas por Cristo.

Permítanme leerles un pasaje de Apocalipsis capítulo 13 que ofrece esta imagen de la bestia tratando de lograr la adoración de la humanidad en este mundo. Y dice:

«Y adoraron al dragón, (es una imagen de Satanás) porque había dado autoridad a la bestia (creo que Amán era imagen de la bestia en el Antiguo Testamento); y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella? Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos…» (Versículos 4-7).

Dios permitió que el Anticristo, la bestia, por un tiempo, hiciera la guerra a su pueblo—por un tiempo— y los vencerá. Ahora, si estuvieras allí presente en ese momento, sería algo temible.

«Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.» (Versículos 7-8)

¿Ves la batalla aquí? ¿Ves la guerra? Ocurre entre Satanás y Dios. Es una batalla por obtener la adoración, y Satanás le da autoridad a la bestia y hace que el mundo adore a la bestia, y doble sus rodillas ante ella, y le obedezca. Él le da a la bestia todo tipo de autoridad. Es una bestia que se establece en contra de Cristo y en contra de Dios. La batalla ocurre entre estos dos reinos.

Amán y Mardoqueo son dos jugadores pequeños que representan esta gran batalla. Creo que Satanás estaba apoyando a Amán de la misma manera como Satanás entró en Judas cuando traicionó a Cristo -de la misma forma en que tú y yo tratamos de ser adoradas, cuando insistimos en tener la razón y todo el mundo tiene que estar de acuerdo con nosotras, asumimos las características del Anticristo. Eso es cosa seria.

Aquí tenemos a Mardoqueo, que dice: «No voy a doblar las rodillas». Amán, como veremos, se enfurece. Él no puede soportar esto, porque quiere que toda la autoridad y el poder sean suyos.

Una vez más, antes de criticar demasiado a Amán, o a las personas parecidas a Amán que están en el mundo… Puedes pensar: «Sí, yo trabajo para un hombre parecido a Amán». O Puedes pensar: «Yo estoy casada con un hombre parecido a Amán». O, «Hay un hombre en un cargo político de nuestra comunidad parecido a Amán». Existen en todas partes, pero quiero pedirte que te hagas esta pregunta: ¿Hay alguna característica de Amán en mí?

● ¿Soy una persona controladora?

● ¿Estoy buscando poder?

● ¿Me molesta cuando la gente no hace todas las cosas a mi manera, cuando no doblan sus rodillas delante de mí ni me coronan como reina?

Ahora, no diríamos esas palabras en voz alta, pero el hecho es, que en nuestros corazones hay algo de Amán, y por eso tenemos necesidad de que Cristo sea coronado y que reine como rey de nuestros corazones. Y cuando Él reina allí, entonces podremos decir «no» al sistema de este mundo, y seremos capaces de ser hombres y mujeres de convicción, así como fue Mardoqueo.

Carmen: Esa es Nancy Leigh DeMoss. Ella volverá en un momento para orar.

Todos tendemos a manifestar actitudes como las de Amán a veces y necesitamos una conexión diaria con Dios a través de Su Palabra y de la oración.

La historia de Ester te mostrará que la popularidad y el poder mundanos en realidad no importan mucho. En nuestro próximo programa, Nancy continuará con esta enriquecedora enseñanza. Verás la rapidez con que las cosas pueden desmoronarse.

Y ahora, oremos con Nancy.

Nancy: ¡Oh, Padre, Te pido que nos llenes de tu Espíritu, que nos hagas mujeres de convicción, dispuestas a pagar el precio de permanecer solas cuando todo el mundo doble sus rodillas ante el sistema de este mundo; ante su búsqueda de dinero, de poder y de sexo. Señor, ayúdanos a ser diferentes, a mantenernos firmes y a levantarnos como lo hicieron Ester y Mardoqueo. Ayúdanos a mantenernos firmes, sin miedo, sabiendo que no tememos a nadie más que a Ti, y que Tú eres el que reina y gobierna, y que un día vas a reinar sobre todos los reinos de este mundo. Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Dios responde

Lunes 1 Junio
Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
Dios responde

El piloto de una estación misionera nos comparte así su experiencia:

«En el transcurso de un vuelo de entrenamiento, decidí volar hacia el norte, hasta una pista de aterrizaje aislada y poco frecuentada. Así mi alumno tendría la posibilidad de realizar algunas maniobras de aterrizaje allí. Tan pronto llegamos, algunas personas se precipitaron a nuestro encuentro. Nos contaron que el día anterior, un joven se había herido gravemente una pierna y que no lograban detener la hemorragia.

Como el herido había perdido mucha sangre, lo instalamos rápidamente en el avión y lo transportamos enseguida al hospital de la misión. El vuelo duró 25 minutos. Por tierra o por agua, el mismo trayecto hubiese tomado 4 días, y el paciente no hubiese sobrevivido. De esta forma, en menos de una hora después del despegue, estaba en la sala de operaciones, donde se le pudo hacer una ligadura en la arteria para detener la hemorragia y curar la herida.

Pero lo más emocionante fue que la gente de esa aldea aislada, creyentes sin recursos médicos, habían orado por la vida del joven. Y poco después de sus insistentes oraciones, el avión apareció en el cielo de forma imprevista. ¡Para ellos fue, sin lugar a dudas, la respuesta de Dios a sus oraciones!».

Sí, nuestro Dios oye “la oración” (Salmo 65:2).

“Mas el Señor me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza” (Salmo 94:22).

“Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).

El Espíritu Santo desde Pentecostés

Domingo 31 Mayo
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos… Y fueron todos llenos del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo desde Pentecostés

Antes de que el Señor Jesús volviera al cielo, dijo a sus discípulos: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7). Estas palabras se cumplieron cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en Pentecostés.

Desde entonces, el Espíritu Santo habita personalmente en cada creyente. Todo aquel que cree en el Evangelio lo recibe. “Por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo” (Gálatas 4:6): Poseemos el Espíritu como sello, como garantía (arras), como unción y como testimonio (Efesios 1:13144:301 Juan 2: 20275:72 Corintios 1:21-22).

Pero el Espíritu Santo habita también en la totalidad de todos los creyentes, es decir, en la Iglesia en su conjunto. El Señor Jesús murió no solo para salvar a los pecadores, sino también “para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:52). Esto sucedió a través del Espíritu Santo. Él es el vínculo por el cual cada creyente está unido al Señor en el cielo y con los demás creyentes.

El Nuevo Testamento relaciona claramente la verdad de la Iglesia con el Espíritu Santo. Cuando la Iglesia es vista como la casa de Dios, es una “morada de Dios en el Espíritu”. Cuando se trata de ella como la esposa de Cristo, el Espíritu la guía a esperar a su esposo. Si se la considera como el cuerpo de Cristo, leemos: “Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo” (1 Corintios 12:13). Este bautismo del Espíritu Santo tuvo lugar en Pentecostés, cuando se formó la Iglesia.

Esclava de la droga

Sábado 30 Mayo
La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que… vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bie?naventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
Esclava de la droga

Mangy, marcada por una infancia triste, se drogaba desde su adolescencia. La creciente adicción la llevó a pasar varios periodos en el hospital. Su estado se fue deteriorando y los médicos le advirtieron que le quedaba muy poco tiempo de vida. En esta situación desesperada, una pareja cristiana le propuso recibirla en su casa. Mangy aceptó, pero declaró que no quería ni religión ni oraciones. Para calmarla cuando sentía la necesidad de drogarse, se ocuparon mucho de ella con la ayuda de otros creyentes. Poco a poco empezó a escuchar y ya no trataba de huir cuando se hablaba de Jesús. Su alma anhelaba la serenidad, y lentamente sus sentimientos de rebeldía se detuvieron. Llegó el momento en que pidió la liberación volviéndose a Jesús, quien buscaba a esa oveja perdida. Pronto testificó: «¡Soy tan feliz, creo en Jesús! Pero me siento indigna de él, pues realmente no tengo nada que darle».

Más tarde, cuando su cuerpo se debilitaba cada vez más, Mangy explicó a sus amigos que su verdadera vida, la vida eterna, estaba en Jesucristo. Cierto día, caminando por una calle, se desplomó… horas más tarde estaba en paz junto a su Salvador.

La gracia de Dios revelada como una fuente de salvación es para todos los hombres. Mediante el sacrificio de Jesucristo, ofrece a cada uno la posibilidad de ser liberado del pecado y de toda esclavitud, para conocer la vida eterna.

Los discípulos confiesan sus pecados

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos confiesan sus pecados

Augustus Nicodemus Lopes

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine.

El apóstol Juan describe en 1 Juan 1:8-9 dos formas de ver nuestros pecados y las consecuencias de cada uno de ellos. La primera es una renuencia para reconocer nuestra pecaminosidad (v. 8). La segunda es una actitud humilde y honesta de reconocimiento (v. 9). En esta última actitud nos concentraremos en este artículo.

Juan dice: «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (v. 9). «Confesar» literalmente significa «decir lo mismo», es decir, estar de acuerdo con lo que otra persona dice. El contexto deja claro que confesar nuestros pecados significa estar de acuerdo con el diagnóstico de Dios de que somos pecadores y de que hemos pecado.

El perdón que Dios nos promete a través de la confesión no es un estímulo para continuar pecando.

Aunque la doctrina católica romana enseña la necesidad de confesar a un sacerdote para obtener absolución, el contexto de nuestro pasaje deja claro la enseñanza de Juan: primero debemos confesar nuestros pecados a Dios, porque solo Él puede perdonarnos y eliminar nuestra falta. Otros pasajes de la Escritura nos enseñan que, en ciertas ocasiones, es necesario confesar nuestra culpa a aquellos que han sido dañados por nuestro pecado, para que la comunión que ha sido interrumpida por nuestro error pueda ser restaurada (Luc 15:21).

Lo que todos los verdaderos creyentes experimentan cuando confiesan sus pecados es que Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1:9). La palabra «fiel» tiene que ver con ser confiable. La fidelidad o confiabilidad es uno de los atributos de Dios. Su fidelidad consiste en cumplir siempre lo que promete. Dios cumplirá Sus promesas de perdón hechas a Su pueblo, promesas que fueron selladas con la sangre de Jesús (ver 1:7), cuando humildemente le confesamos nuestros pecados. Por lo tanto, sabemos que la certeza del perdón no es una cuestión de sentir que hemos sido perdonados, sino de que Dios es fiel a lo que ha prometido y no puede fallar (2 Tim 2:13).

Juan agrega además que «Dios es justo» para perdonar nuestros pecados (1 Jn 1:9). La muerte sacrificial de Jesús es ciertamente el contexto de esta declaración. Dios hará lo correcto: nos perdonará y nos limpiará de todo mal, porque Jesucristo ya pagó por nuestra culpa.

Juan menciona dos cosas que Dios, el fiel y justo hará si confesamos nuestros pecados: perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Primero, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados (v. 9). Perdonar en el idioma griego, cuando se usa en conexión con el pecado, significa «remitir» o «cancelar». Segundo, Dios es fiel y justo para limpiarnos de toda maldad (v. 9; ver v. 7). Esta última oración enfatiza otro aspecto del perdón de Dios: elimina las manchas y las consecuencias del pecado en nuestra vida.

El perdón que Dios nos promete a través de la confesión no es un estímulo para continuar pecando. El propósito de la manifestación del perdón y la gracia de Dios es para que vivamos una vida sin pecado. Cualquiera que abuse de la confesión como una válvula de escape para el pecado ciertamente nunca ha sido verdaderamente perdonado por Dios y se está engañando a sí mismo.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Augustus Nicodemus Lopes
Augustus Nicodemus Lopes
El Dr. Augustus Nicodemus Lopes es pastor principal de la Iglesia Presbiteriana de Goiânia, Brasil, y vicepresidente de la Iglesia Presbiteriana de Brasil. Fue canciller de la Universidad Mackenzie Presbyterian en São Paulo, Brasil, y es autor de varios libros, entre ellos «The Supremacy and Sufficiency of Christ» [La supremacía y suficiencia de Cristo].