Una cesta de juncos en el río (2)

Martes 10 Diciembre

Por este niño oraba, y el Señor me dio lo que le pedí.

1 Samuel 1:27

Orad sin cesar.

1 Tesalonicenses 5:17

Una cesta de juncos en el río (2)

http://labuenasemilla.net/20191210

Generalmente los padres cristianos velan solícitamente sobre sus hijos, brindando los cuidados apropiados en cada etapa de su crecimiento. Pero, llega un momento en el cual es necesario dejarlos salir del nido familiar e ir a un mundo donde abundan los peligros. ¿Qué hacer entonces para continuar rodeando a sus hijos con esos cuidados?

Ante esta importante pregunta, y en relación con la historia de Moisés relatada ayer, un autor cristiano dice:

«¡Oren y oren! Así tejerán una arquilla de juncos para ellos, la harán impermeable al mundo y al pecado, e incluso si deben dejarla entre los carrizales del río, Dios la cuidará, y sus oraciones no serán vanas. Quizá no podrán constatar inmediatamente sus efectos tangibles. Sin embargo, sus intercesiones por sus hijos permanecen delante del Señor como un capital que fructificará produciendo intereses elevados en el reino de Dios. Cuando estén junto al Señor, miles de padres descubrirán hasta qué punto la arquilla de juncos que tejieron con sus perseverantes oraciones fue eficaz para proteger y salvar a sus hijos o nietos»

J. A.

“Yo y mi casa serviremos al Señor”, dijo con firmeza Josué, jefe del pueblo de Israel (Josué 24:15).“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”, predicaron Pablo y Silas al carcelero de Filipos (Hechos 16:31).

“Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).

El Señor animó a Abraham con estas palabras: “Yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino del Señor, haciendo justicia y juicio” (Génesis 18:19).

Eclesiastés 9 – Apocalipsis 3:7-22 – Salmo 139:19-24 – Proverbios 29:17-18

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17/63 – Cuando la luz confronta las tinieblas | Marcos 6:14-29

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

17/63 – Cuando la luz confronta las tinieblas | Marcos 6:14-29

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Al amparo de sus alas

Isha – Salmos

DÍA 95 – Salmo 57

Dosis: Seguridad y Protección divinas

Al amparo de sus alas

“Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva; reprende a mis perseguidores. ¡Dios me envía su amor y su verdad! (Salmo 57:1–3) (NVI)

Se cree que este Salmo se escribió cuando David se escondió de Saúl en una de esas cuevas (1 Samuel 22–24). Y contrasta magistralmente con los refugios humanos a los que corremos cuando nos sentimos amenazadas y el refugio divino “los mismos brazos de Dios”, descritos una vez más en una bella metáfora: “A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro.”

¿Por qué alas para describir la capacidad protectora de nuestro Dios? En la Biblia encontramos otras referencias a las alas de las águilas que protegen y alimentan a sus crías (Isaías 40:31). Tomando como referencia esta metáfora, las alas de Dios serían como las de las águilas, amplias y protectoras, que proveen seguridad, y apoyo. Jesús también comparó el amor maternal de Dios con las alas de una gallina que junta a sus polluelos para protegerlos del peligro, aludiendo a su inmenso amor y su ternura (Lucas 13:34). Pero esta figura puede referirse también a las alas de los querubines que cubrían el Arca del Pacto que era a la vez otra forma pictórica de representar la protección de Dios en el peregrinaje del pueblo de Israel. ¡Sea cualquiera el sentido, yo quiero vivir amparada bajo las alas de Dios!

Impresiona así, las afirmaciones de esperanza y seguridad del salmista frente al peligro, de quienes lo amenazan y quieren cazarlo como fieras. La fe de David contrasta con la conducta y las mentiras de sus enemigos: “Me encuentro en medio de leones, rodeado de gente rapaz. Sus dientes son lanzas y flechas; su lengua, una espada afilada. Pero tú, oh Dios, estás sobre los cielos, ¡tu gloria cubre toda la tierra! Tendieron una red en mi camino, y mi ánimo quedó por los suelos. En mi senda cavaron una fosa, pero ellos mismos cayeron en ella.”

David aprendió a alabar a Dios y a confiar en su bondad y fidelidad. Aprendió a mirar arriba y lo que descubrió fue que los cielos y la tierra estaban cubiertos de su gloria: ¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra! ¿Podrías alabar de esta manera a Dios en momentos difíciles? A estas alturas del libro, habiendo analizado y reflexionado en más de cincuenta salmos, estoy conmovida al descubrir por qué David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Un corazón moldeado por la misma mano del alfarero divino que en medio de la lucha, el dolor, el desconcierto, las amenazas y los ataques, seguía confiando en un Dios todopoderoso y en su misericordia, y era capaz de expresarle toda la alabanza y la gratitud resaltando su gloria y su esplendor: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos. ¡Despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día! Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré salmos entre las naciones.”268

Oración: Señor enséñame a morar bajo tus alas eternas y moldea mi corazón según tus propósitos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 110). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Una cesta de juncos en el río (1)

Lunes 9 Diciembre

Faraón mandó… Echad al río a todo hijo que nazca (de las familias hebreas).

Éxodo 1:22

No pudiendo ocultarle más tiempo (la madre de Moisés), tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.

Éxodo 2:3

Una cesta de juncos en el río (1)</p

http://labuenasemilla.net/20191209

Retrocedamos en el tiempo y revivamos la extraordinaria historia de Moisés, al comienzo de su vida en el antiguo Egipto. Los hebreos eran esclavos allí, y a pesar de ser tratados duramente, cada vez eran más numerosos. En esto el Faraón vio una amenaza y decidió que todos los varones recién nacidos debían ser echados al río.

En una familia nació un niño. Su madre se negó a cumplir la mortal acción y escondió al bebé todo el tiempo que pudo. Luego preparó una arquilla de juncos y la recubrió con asfalto y brea para impermeabilizarla. En ella depositó a su precioso bebé y la puso en la orilla del río. ¿Qué más podía hacer? Con sabiduría hizo todo lo que estuvo a su alcance. A esos padres angustiados no les quedaba otra cosa que confiar su hijo al poder y a la misericordia del Dios en quien creían. La respuesta de Dios sobrepasó toda esperanza. La hija del Faraón descubrió al niño y lo recogió. ¡Incluso fue conducida por la providencia divina a escoger como nodriza a la madre del bebé!

Este relato bíblico es rico en enseñanzas para todos los padres cristianos de hoy. Ellos velan cuidadosamente sobre sus hijos pequeños, luego llega el momento en que deben dejarlos ir hacia un mundo lleno de peligros. ¿Qué recurso les queda a esos padres que tienen tantas razones para estar preocupados?

(mañana continuará)

Eclesiastés 8 – Apocalipsis 2:18-3:6 – Salmo 139:13-18 – Proverbios 29:15-16

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Una visita diferente

Domingo 8 Diciembre

Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará.

Salmo 55:22

El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Hebreos 13:6

Una visita diferente

Hay personas cuyo mundo se limita a una habitación de hospital. Un cristiano había pasado catorce años hospitalizado y había visto pasar muchos enfermos por la cama de al lado. Cierto día varias personas fueron a visitar a su vecino y conversaban animadamente. Mientras tanto, un amigo del enfermo solitario llegó a visitarlo; después de saludarlo, abrió la Biblia y leyó el salmo 93: “Alzaron los ríos, oh Señor, los ríos alzaron su sonido; alzaron los ríos sus ondas. El Señor en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar” (Salmo 93:3-4). En dicha habitación, las voces callaron y todos escucharon esas palabras alentadoras, como si esa presencia divina se hiciera sentir. Entonces el visitante se apoyó en ese texto para ilustrar dos pensamientos:

1. Esas muchas aguas nos hacen pensar en el juicio de Dios que pesó sobre su Hijo cuando le hizo llevar el castigo por nuestros pecados. De cierta manera, Jesús atravesó esas aguas con inmensos sufrimientos, pero como un vencedor. Estando en la cruz, dijo: “Consumado es”, entregó su espíritu al Padre, y resucitó al tercer día.

2. Esas fuertes ondas también evocan los sufrimientos que pueden sumergir a los creyentes. Pero Dios está allí, más poderoso que el dolor, para calmar y sostener a los que sufren. No es un Dios indiferente, ni distante, y tampoco es superado por las necesidades de los suyos.

Al final, el visitante repitió la promesa dirigida a todos los afligidos: “El Señor en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas”.

Eclesiastés 6-7 – Apocalipsis 2:1-17 – Salmo 139:7-12 – Proverbios 29:13-14

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Un amor incomprensible

Sábado 7 Diciembre

Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Romanos 5:8

Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

1 Juan 4:9

Un amor incomprensible

http://labuenasemilla.net/20191207

Al pasar frente a un puesto donde se presentaba la Biblia, unas jóvenes rieron descontroladamente con solo leer un versículo bíblico: “El Señor os amó” (Deuteronomio 7:8).

Quizás esa también sea su reacción frente al amor divino. Usted ríe, escapando así a un verdadero encuentro con Dios. O tal vez lo rechaza con un odio abierto. Quizá no le produce risa, pero tampoco cree…

Sin embargo, las pruebas del amor de Dios son numerosas. Si abriéramos los ojos ante la belleza de la naturaleza continuamente renovada, todos podríamos reconocer con admiración ese amor. ¿Hemos reconocido también que esta gracia de vivir, repetida cada día, es un don puro de Dios?

Burlarse de ese amor, menospreciarlo, o sentir odio hacia Dios si nuestra vida no es fácil, caracteriza el estado de nuestro corazón en rebeldía contra él.

Sin embargo, más allá de todo esto, Dios continúa amándonos. Él vino en la persona de Jesucristo para mostrárnoslo. Lo probó castigando a su Hijo en nuestro lugar, por nuestra rebelión contra él. Él quería darnos la paz. Él quiere que nuestros sarcasmos o ira contra él desaparezcan. Hizo todo para librarnos de ello, y quiere llenar nuestro corazón de su paz y su gozo. Si nuestro corazón está compenetrado con la gracia de Dios, nuestro rostro se iluminará.

“El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate” (Proverbios 15:13).

Eclesiastés 4-5 – Apocalipsis 1 – Salmo 139:1-6 – Proverbios 29:11-12

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Violencia y Traición

Isha – Salmos

DÍA 93 – Salmo 55

Dosis: Limpia Conciencia

Violencia y Traición

¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje! En la ciudad sólo veo contiendas y violencia; día y noche rondan por sus muros, y dentro de ella hay intrigas y maldad. En su seno hay fuerzas destructivas; de sus calles no se apartan la opresión y el engaño. (Salmo 55:9–11) (NVI)

La crisis del salmista no era solamente personal. La ciudad entera está siendo afectada por la maldad de los enemigos, el poeta describe “contiendas y violencias”, los enemigos han logrado saltar los muros que protegían la ciudad y se han apoderado de sus plazas. Por eso hace una oración imprecatoria pidiendo la destrucción de quienes oprimen y destruyen. ¿Eres tan sensible frente a la crisis de la sociedad en la que vives? ¿Cómo te sientes cuando ves el noticiero? ¿Oras por la violencia que aqueja tu país?

El salmista está tan atribulado, acongojado por su situación y la de su nación, que en su oración salta de un tema a otro, de la crisis personal, a la social, luego vuelve a la personal y nos describe la terrible traición de la que ha sido víctima: “Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Descubre la identidad del traidor como alguien muy allegado a él, un amigo y hasta tal vez alguien de su propia familia, por eso el dolor es más agudo.

Luego describe cómo es el proceder y el comportamiento de los traidores: “Esa gente no cambia de conducta, no tiene temor de Dios. Levantan la mano contra sus amigos y no cumplen sus compromisos. Su boca es blanda como la manteca, pero sus pensamientos son belicosos. Sus palabras son más suaves que el aceite, pero no son sino espadas desenvainadas.”

Al leer estas palabras recordé la experiencia del Señor Jesús, cuando uno de sus amigos, un hombre de su confianza, que Él había elegido como discípulo, llegó a prenderle al frente de una turba enardecida con palos, antorchas y armas Éste conocía el lugar donde Jesús solía llevar a sus amigos a buscar la quietud posiblemente para entonar himnos y orar. Sin reparo, descubrió a los enemigos su refugio y lo entregó con un beso. ¿Se parece a las personas que el salmista describe? ¡Por supuesto! Judas levantó la mano contra su amigo, no cumplió su pacto de amistad, sus palabras fueron suaves y dulces aunque escondían una vil traición y su espada desenvainada fue un beso.

¡Qué interesante que en ese momento de tensión y temor por lo que se avecinaba, Jesús no permitió la violencia, nos enseñó con su vida cómo encauzar nuestras emociones dañadas por la traición y qué hacer con nuestros deseos de venganza. ¡Aprendamos de Él!

Oración: Señor enséñame a ver con ojos de misericordia al que traiciona mi confianza y a perdonar. ¡Enséñame a no desenvainar mi espada! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 108). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El llamado de la cruz

Viernes 6 Diciembre

Le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Juan 19:18

Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.

Isaías 53:5

El llamado de la cruz

http://labuenasemilla.net/20191206

Entre todos los acontecimientos de la historia, hay uno capital, que se dirige al hombre de hoy como lo hizo al del pasado: Jesucristo, a quien mataron mediante un terrible suplicio, la crucifixión, dio voluntariamente su vida para salvar al hombre. Ocho siglos antes de ese acontecimiento, el profeta Isaías describió los sufrimientos de Jesús, el Hijo de Dios (Isaías 53). Jesús mismo anunció su muerte en la cruz y sus consecuencias: “Si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). El lugar donde la cruz fue levantada estaba a la vista de todos. Era necesario que su crucifixión fuera pública para que se constatara el hecho de que Cristo sufría y moría por la humanidad, a fin de que todos pudieran recibir la salvación de Dios.

Un día, el joven conde de Zinzendorf (Alemania, 1700-1760) quedó estupefacto ante una obra de arte que representaba a Cristo en la cruz. El pintor había agregado algunas palabras al pie del cuadro: «Esto he hecho yo por ti, ¿qué has hecho tú por mí?». Estas palabras puestas en la boca de Cristo lo alcanzaron como una flecha, y el joven se sintió interpelado por Dios mismo. En primer lugar respondió creyendo que Jesús había llevado en la cruz el castigo por sus pecados. Luego pasó su vida sirviéndole.

Si uno no percibe el amor de Dios, tampoco comprende lo que Jesús hizo muriendo en la cruz, incluso le parece una locura. Pero la resurrección del Hijo de Dios demuestra la grandeza infinita de Su persona y de Su obra. Desde hace dos mil años, la cruz de Jesús hace su llamado, ¿cómo responderá usted?

Eclesiastés 2:12-3:22 – Santiago 5 – Salmo 138:6-8 – Proverbios 29:9-10

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Deseando alas para huir del dolor

Isha – Salmos

DÍA 92 – Salmo 55

Dosis: Consolación Divina

Deseando alas para huir del dolor

“Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban! Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión de los impíos, pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan.” (Salmo 55:1–3) (RVR).

En este Salmo aparece otra vez el sentimiento de angustia y persecución, además del dolor por la traición de un amigo íntimo. Nuevamente el salmista clama a Dios pidiéndole que lo defienda exponiéndole su terrible sufrimiento. Lo primero que me impresiona es que en medio de su aflicción, el salmista se comunica con Dios con total libertad y transparencia, le dice: “Escucha mi oración, no pases por alto mi súplica, óyeme y respóndeme”. Implorando su intervención divina, describiendo intensamente cómo se siente: “Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal.”256 ¿Eres así de sincera con Dios?

En mi labor pastoral he escuchado a muchas mujeres describir sus angustias y profundos pesares, y al leer este Salmo creo que muchas de ellas se sentirían plenamente identificadas. ¿Se estremeció de esta manera tu corazón? ¿Sentías que se desangraba en tu pecho? ¿Fuiste traicionada por tu esposo? ¿Te hirió quien más amabas? ¿Te invadió un pánico mortal? ¿Caíste en una depresión profunda? Sumada a esta traición, los enemigos del salmista se habían unido para angustiarlo. ¡Cuántas veces se han juntado circunstancias adversas, problemas y pruebas que parecen no tener fin! ¿Temblaste de miedo? El salmista confiesa que sí: “Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror.”

Por eso en un primer momento, en su angustia, pensó en huir, en escapar de la causa de su dolor: “¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Presuroso volaría a mi refugio, para librarme del viento borrascoso y de la tempestad.

Hermosas figuras: alas para volar y emprender la huída. ¿Te has sentido así? Pero acaso ¿podemos realmente huir de los problemas. El salmista dice que volaría muy lejos hasta encontrar reposo. Pero, ¿podemos hallar realmente un refugio si el conflicto no se soluciona? Recuerdo una vez que quise escapar, caminé y caminé por las calles, sin paz ni reposo. El poeta añade que “se quedaría a vivir en el desierto” y esta puede ser también una actitud autodestructiva, aislarnos, encerrarnos en nosotras mismas, cuando más necesitamos de Dios y de los otros. Por último dice que volaría con prisa a su refugio para librarse del viento y la tempestad que lo remece y sacude interiormente.

Pero ¿cuál es el refugio al que realmente acude? El más seguro. Porque en medio del torbellino de emociones elige refugiarse en Dios a través de la oración. Porque está seguro que es el único refugio inconmovible. ¿Tienes esa misma convicción?

Oración: Señor cuando sufra, enséñame a abrirte mi corazón como el salmista, y si has de darme alas, que sean aquellas que me lleven a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 107). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.