La ascensión

Jueves 30 Mayo

(Jesús sacó a sus discípulos) fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.

Lucas 24:50-51

El Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

Marcos 16:19

La ascensión

La ascensión de Cristo tuvo lugar 40 días después de su resurrección. Leyendo este relato nos llama la atención el hecho de que los discípulos de Jesús vieron con sus propios ojos esa partida extraordinaria.

“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:9-11).

¿Por qué es tan importante que la ascensión de Jesús al cielo haya sido vista por los apóstoles?

Porque Dios quiso dar a sus testigos la prueba de que Jesús fue realmente alzado al cielo. No es una especulación: esos hombres (los discípulos “galileos”) lo vieron, testificaron de ello y su relato está escrito en la Biblia. Nosotros no lo vimos personalmente, pero por las declaraciones de los testigos oculares sabemos que ocurrió.

Y si su partida de la tierra es verdad, también lo es su regreso: “Vendrá como le habéis visto ir al cielo”. ¡Qué mensaje! ¡Qué esperanza extraordinaria! Jesús volverá por aquellos que creen en él y los llevará a la casa de su Padre, al cielo.

2 Reyes 1 – Romanos 8:1-17 – Salmo 65:9-13 – Proverbios 16:13-14

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Motivados por la venida de Cristo

Mayo 29

Motivados por la venida de Cristo

De donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. (Filipenses 3:20)

Esperar la venida de Cristo es el mayor recurso de motivación espiritual, responsabilidad y seguridad. Eso da una gran motivación en la búsqueda de Cristo porque usted deseará estar preparado cuando Él venga. Deseará haber sido fiel en su servicio. Usted puede hallar motivación con la esperanza de que un día Cristo lo recompense y usted oiga: “Bien, buen siervo y fiel… Entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).

La venida de Cristo da responsabilidad porque es cuando “cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).

Y su venida lo hará sentirse seguro, sabiendo que Jesús dijo: “Esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero” (Jn. 6:39).

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La Palabra de Dios memorizada

Miércoles 29 Mayo

En mi aflicción… tu dicho me ha vivificado.

Salmo 119:50

Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón.

Jeremías 15:16

La Palabra de Dios memorizada

A principios del siglo 20, Russell Morse, misionero en la China, fue arrestado y encarcelado durante dos años aproximadamente. Encerrado y aislado en una minúscula celda, sin ningún contacto con el exterior, tuvo que vivir sin su Biblia ni ningún otro libro. Su alimento era introducido dos veces por día a través de una rendija en la puerta. Así permaneció casi todo el tiempo, sin escuchar ni ver a nadie, incluso ignorando si alguien sabría que aún estaba vivo y dónde se encontraba.

Más tarde declaró que indudablemente habría perdido la razón si no hubiera recordado los versículos de la Biblia que había memorizado en el transcurso de los años pasados. Esto mantenía su espíritu activo. Por supuesto, Dios jamás lo abandonaría, pero para él fue un consuelo extraer a cada instante los recursos de la Palabra de Dios conservados en su memoria.

Nosotros que tenemos el privilegio de poseer libremente la Biblia, ¿hemos pensado en lo que nos sucedería si tuviéramos que ser privados de ella por algún motivo? Tenemos una necesidad constante y absoluta de esta Palabra. Aprovechemos ese tesoro que Dios conservó. Consultémosla diariamente, leámosla con cuidado, asiduidad y oración. Ella tiene el poder de grabarse en nuestra alma y nuestra memoria para alimentarnos permanentemente de la Persona de Cristo. No dudemos en memorizar versículos y copiarlos en nuestra agenda personal.

1 Reyes 22:29-53 – Romanos 7 – Salmo 65:5-8 – Proverbios 16:11-12

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Nuestra patria celestial

Mayo 28

Nuestra patria celestial

Nuestra ciudadanía está en los cielos. (Filipenses 3:20)

Los cristianos no somos ciudadanos de este mundo. La palabra griega para “ciudadanía” en el versículo de hoy se refiere a una colonia de extranjeros. En una fuente secular, se emplea para describir una ciudad capital que mantenía en un registro el nombre de sus ciudadanos. En realidad, somos ciudadanos inscritos de otro lugar: “El cielo”. Nuestros nombres están allí, nuestro Padre está allí, nuestros hermanos y hermanas están allí, y nuestra herencia está allí; es nuestra patria.

Los israelitas llevados al cautiverio babilónico nos dan un paralelo histórico con la iglesia contemporánea. Su patria seguía siendo la Tierra Prometida aunque vivieron durante tantos años en una sociedad extranjera. Pero cuando llegó el momento de regresar, muchos se habían arraigado de tal modo en la cultura babilónica que no quisieron irse. Cuando el Señor dice que es el momento de ir al cielo, luchamos contra eso como si fuera lo peor que pudiera ocurrirnos porque este mundo ha llegado a ser todo para nosotros. Por eso siempre se nos debe recordar que nuestra ciudadanía está en el cielo.

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¿Es suficiente?

Martes 28 Mayo

¿Qué debo hacer para ser salvo? Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.

Hechos 16:30-31

En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:12

¿Es suficiente?

Tal vez usted piensa que si no le hace mal a nadie, si trata de actuar correctamente, si busca hacer el bien en su entorno, responde a las exigencias de Dios. Y en lo que respecta a las faltas inevitables, usted cuenta con la indulgencia divina. Quizá sea esta su opinión o su religión personal, que consiste en definir lo que es aceptable para Dios. Sin embargo estas buenas disposiciones no son suficientes, pues Dios es santo y no puede soportar el mal. Un solo pecado es suficiente para condenarlo. Felizmente él también es el Dios Salvador que se encargó de arreglar todo por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

Ya en los comienzos de la humanidad, Dios constató que “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” (Génesis 8:21). Y más tarde declaró: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El hombre no puede mejorarse por sí mismo. Usted puede plantar un peral silvestre y cuidarlo con esmero, sin embargo sus peras nunca serán buenas. Es necesario que sea injertado, es decir, que sus ramas silvestres sean cortadas y que se le injerte ramitas de un peral conocido por sus buenos frutos.

Con el hombre sucede lo mismo. Jesús dijo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1). “Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Juan 5:11-12). ¿Qué puedo agregar yo?

1 Reyes 22:1-28 – Romanos 6 – Salmo 65:1-4 – Proverbios 16:9-10

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¿Dónde está su tesoro?

Mayo 27

¿Dónde está su tesoro?

Haceos tesoros en el cielo. (Mateo 6:20)

El dejar esta tierra e ir al cielo no es un pensamiento popular en la iglesia contemporánea. El énfasis cada vez mayor en el éxito, la prosperidad y la solución de los problemas personales refleja nuestra perspectiva terrenal.

También es difícil para nosotros concebir una futura recompensa celestial. En esta época materialista, rara vez sentimos satisfacción en lo que se demora. Casi todo lo que deseamos lo podemos tener de inmediato. Ni siquiera necesitamos dinero; podemos usar una tarjeta de crédito. No tenemos que construir nada; podemos comprarlo todo. Y no tenemos que ir muy lejos para obtenerlo.

La falta de interés en el cielo es la otra cara del interés en este mundo. Los evangélicos modernos prácticamente se olvidan del cielo. Se predica y se enseña poco sobre el tema, pero hay una cantidad colosal de material disponible sobre la prosperidad en esta vida. Para buscar a Cristo con la misma pasión que Pablo debemos concentrar nuestra atención en el mundo venidero.

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Llenos del Espíritu (2)

Lunes 27 Mayo

Sed llenos del Espíritu… cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Efesios 5:18-19

El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Romanos 15:13

Llenos del Espíritu (2)

Viviendo con el Señor seremos llenos del Espíritu. Se trata de estar focalizados en el Señor, y no en nosotros mismos ni en el Espíritu que está en nosotros. De esta manera no buscaremos atraer la atención sobre nosotros, y habrá resultados positivos para el Señor:

– Una vida que glorifique a Dios. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Dios desea trasmitirnos estas cualidades y prepararnos “para toda buena obra” (2 Timoteo 2:21).

– Una vida al servicio del Señor para agradarle. Es un servicio que glorifica a Dios y no al yo, a nuestro ego, un servicio que Dios aprueba y bendice, a veces sin que lo sepamos. Este servicio comunica “la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).

– Gozo y alabanza. No significa necesariamente que sea una alegría ruidosa, sino una alegría del corazón, “con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8), a pesar de las dificultades, la incomprensión y el menosprecio. Es el “gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:6).

– Valor para dar testimonio. Los primeros cristianos tenían una energía y un denuedo excepcionales para hablar del Señor. Para ello no confiaban en sí mismos, sino que oraban para obtener ese valor. El apóstol Pablo pedía a las iglesias que hicieran oraciones por él, para que pudiera “dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio” (Efesios 6:19).

1 Reyes 21 – Romanos 5 – Salmo 64 – Proverbios 16:7-8

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Llenos del Espíritu (1)

Domingo 26 Mayo

Los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Hechos 13:52

Llenos del Espíritu (1)

Esos primeros cristianos que estaban “llenos” del Espíritu nos causan admiración. Sin embargo, no es un privilegio reservado a una categoría particular de personas, o a los que tienen dones sobresalientes. Cada creyente debería desear estar lleno del Espíritu Santo, porque esta es la voluntad del Señor para todos. Él nos dice: “Sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18).

Pero para estar llenos del Espíritu debemos andar de una manera digna de él:

– “No contristéis al Espíritu Santo de Dios” (Efesios 4:30). Si hacemos lo malo, si vivimos para nosotros mismos, entonces contristamos al Espíritu Santo, y él no nos llenará. Haciendo lo que nos dice que no hagamos, lo contristamos.

– “No apaguéis al Espíritu” (1 Tesalonicenses 5:19). Lo apagamos cuando no hacemos lo que nos manda hacer. Por ejemplo, Dios me pide que ore, que testifique de mi fe, que ayude a un hermano necesitado. Si no lo hago, apago al Espíritu. De la misma manera, en las reuniones de los cristianos alrededor del Señor, lo apagamos cuando no lo dejamos obrar en nosotros, o si tenemos una actitud crítica.

– “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16). En la vida cotidiana, andar en el Espíritu es hacer callar lo que sube de nuestro corazón malo, de nuestra vieja naturaleza, y vivir de la nueva naturaleza que poseemos por la fe. Es vivir en estrecha comunión con el Señor Jesús, buscando su voluntad. ¡Es vivir en su presencia, aferrándonos a su mano!

(mañana continuará)

1 Reyes 20:22-43 – Romanos 4 – Salmo 63:5-11 – Proverbios 16:5-6

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Soldados en una guerra santa

Mayo 25

Soldados en una guerra santa

Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. (Efesios 6:14)

Nuestra sociedad no contribuye a que las personas sean más semejantes a Cristo. Vivimos en lo que se ha calificado de una cultura en la que todo se percibe por los sentidos porque la mayoría de las personas están más interesadas en las emociones placenteras que en los esfuerzos productivos; buscan más la comodidad que la realización. Tal perspectiva ha influido aun en la iglesia, que sufre de una apatía que causa consternación. Hemos olvidado que somos soldados en una guerra santa.

Como lo indica el versículo de hoy, lo primero que un soldado se ponía antes de entrar en batalla era un cinturón alrededor de su cintura. Lo ceñía tanto como podía y tiraba de las puntas de su túnica hacia arriba por el cinturón de modo que pudiera tener completa libertad de movimiento en el combate cuerpo a cuerpo. El cinto de la verdad no es una pieza de la armadura, porque no puede protegernos directamente. Pero sí indica que tenemos que pensar seriamente en la batalla y procurar alcanzar la victoria.

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A leer y a poner en práctica

Sábado 25 Mayo

¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.

Isaías 48:18

(Jesús dijo:) Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Mateo 7:24

A leer y a poner en práctica

Un folleto explicativo acompañaba diversos arbustos que yo había comprado. Este me daba consejos indispensables para tener éxito en mi plantación. En grandes letras decía: «Leer atentamente y poner en práctica».

El mismo consejo podría darse a quien lee la Biblia. Ella debe ser leída, no como un libro cualquiera, sino como el Libro por medio del cual Dios nos habla. La Biblia no es una novela histórica, ni de ficción, y menos un libro de filosofía. Ella expone el plan de Dios para la humanidad. El personaje central es Jesucristo, el Hijo de Dios. Él mostró su poder al crear el universo, y manifestó su bondad al venir en persona a la tierra para salvar al hombre caído en el pecado. La Biblia también explica lo que el hombre debe hacer para agradar a Dios: confesar sus pecados y aceptar la gracia del perdón. “Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era” (Santiago 1:23-24).

A lo largo de nuestra vida cristiana es importante que nuestra conducta esté acorde con las instrucciones de la Palabra de Dios. Nuestro Padre nos ama y sabe lo que es bueno para nosotros. “Sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). Digamos como el autor del salmo: “Vivifícame según tu palabra… Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad” (Salmo 119:25, 35).

1 Reyes 20:1-21 – Romanos 3 – Salmo 63:1-4 – Proverbios 16:3-4

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