Los dos versículos de Patrick

Lunes 21 Noviembre

Lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:19-20

Los dos versículos de Patrick

Patrick quedó tetrapléjico debido a un grave accidente. Después de varios meses de rehabilitación, llegó a lo que sería su nuevo “hogar”: una institución para personas de movilidad reducida. En ese momento solo había una habitación para dos personas, la cual tuvo que compartir con Claudio, un enfermo de miopatía. Patrick era ateo. Claudio era creyente, y a veces un amigo suyo iba a leer con él un texto de la Biblia. Entonces Patrick pedía que su cama fuera movida al pasillo, porque él no quería escuchar nada de la Biblia. Pero un día no hubo quien empujara la cama, y Patrick se vio obligado a escuchar. Fue así como se volvió creyente.

Aproximadamente un año después de su conversión, encontré a Patrick. En seguida me dijo: “¡Te voy a leer dos versículos importantes!”. Entonces puse su Biblia ante él; con un palillo en la boca volteó las páginas y me mostró los dos versículos citados en el encabezamiento. Luego me explicó: “Muchas cosas nos separan: yo era un obrero, y tú un profesional; yo vivía sin Dios, y tú conoces a Jesucristo desde tu infancia. Sin embargo, este texto nos pone en una perfecta igualdad. Incluso no viendo más que el mundo que nos rodea, las estrellas y la naturaleza, podemos comprender que hay un Dios, honrarlo y agradecerle. Aquí no se trata de creer, sino de reflexionar (con nuestra inteligencia humana). Tanto para el sabio más grande como para un niño, la existencia de Dios es evidente. Pero algunos rechazan esta evidencia…”.

¿Usted ya consideró la creación de Dios?

Josué 10:1-21 – Hebreos 10:19-39 – Salmo 130 – Proverbios 28:7-8

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Lo que Dios aborrece

Domingo 20 Noviembre

No imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

3 Juan 11

Lo que Dios aborrece

“Seis cosas aborrece el Señor, y aun siete abomina su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19).

Dios aborrece, pues, todo lo que llena la actualidad (conflictos, guerras, mentiras…). Además, el ser humano, debido a lo que es, no puede obrar de acuerdo con el pensamiento de Dios. Es gobernado por su corazón malo, por la buena opinión que tiene de sí mismo y por su tendencia a elevarse por encima de los demás. A menudo es el juguete de Satanás. Crucificando a Jesús, el único justo, los hombres mostraron de qué son capaces.

Los líderes de la época declararon: “Nada digno de muerte ha hecho este hombre” (Lucas 23:15). Sin embargo, Pilato, bajo la presión de la multitud y para preservar su puesto de gobernador, lo entregó para ser crucificado. “¿Acaso el que aborrece la justicia debe gobernar? ¿O al Justo y al Poderoso querrás tú condenar?” (Job 34:17, V.M.). No obstante, fue lo que sucedió hace un poco más de 2000 años. Dios permitió esto porque Cristo, el único justo, debía llevar el castigo que nosotros merecíamos. En la cruz Jesús fue hecho pecado por nosotros (2 Corintios 5:21). Fue “hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gálatas 3:13). Hizo todo esto para que seres aborrecibles -lo que nosotros éramos- se convirtieran, por la fe en el amor de Cristo, en hijos de Dios, hechos capaces de agradarle (1 Juan 3:1).

Josué 9 – Hebreos 10:1-18 – Salmo 129 – Proverbios 28:5-6

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El dorso de la alfombra

Sábado 19 Noviembre

Aunque… si es necesario, tengáis que ser afligidos… para que sometida a prueba vuestra fe… sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

1 Pedro 1:6-7

El dorso de la alfombra

En las afueras de El Cairo visitamos un taller de artesanos donde jóvenes obreros fabricaban alfombras tejidas. Sentados frente a un cuadro tendido de hilos de colores, cada uno se dedicaba a seguir un dibujo que tenía ante sus ojos. Pero el trabajo nos parecía mal hecho: veíamos hilos entrelazados de todos los colores más o menos bien anudados, de longitud desigual.

El jefe del taller vio nuestra sorpresa, nos hizo un recorrido por el telar, y allí todo quedó explicado. Lo que nosotros habíamos visto era el reverso. Por el lado derecho el dibujo aparecía perfecto. Los hilos estaban cuidadosamente separados; nada de nudos ni de puntas de hilo que sobresalían.

Nosotros, los seres humanos, tenemos una visión imperfecta y limitada de nuestra existencia terrenal. De la mía a menudo solo veo el reverso: tristezas, dificultades, preocupaciones… En cambio, Dios ve el “derecho”. Él trabaja en mi vida y sabe lo que hace.

Como a su discípulo Pedro, que no comprendía sus intenciones, Jesús nos dice: “Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7).

Nos hacemos preguntas sobre el sentido de una u otra prueba. Estemos seguros que ella corresponde al plan de Dios, quien quiere formar la vida de cada uno para su gloria. Tal vez sea necesario esperar el cielo para comprender cuál es el objetivo de Dios y conocer las respuestas a nuestros numerosos “porqués”. Hasta entonces, confiemos en su sabiduría y en su amor.

Josué 8 – Hebreos 9:15-28 – Salmo 128 – Proverbios 28:3-4

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Dios ama al pecador

Viernes 18 Noviembre

Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Romanos 5:8

(Dios declara:) Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

Hebreos 8:12

Dios ama al pecador

Dios aborrece el pecado que nos separa de él (Isaías 59:1-2). En su Palabra declara que todos somos pecadores: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El pecado, palabra que hace reír a muchas personas, es una acción, un sentimiento o pensamiento contrario a lo que Dios ordena. En particular, es desobedecer a las leyes divinas reveladas, haciendo lo que es malo o injusto a los ojos de Dios (1 Juan 3:45:17). La Biblia también habla de los pecados que consisten en no hacer lo que es justo (Santiago 4:17). Generalmente el pecado conlleva una falta de amor, porque la ley divina se resume en un mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Romanos 13:9).

Así, aunque es posible vivir toda una vida sin cometer un crimen o un adulterio, o incluso sin robar ni engañar voluntariamente, sin embargo, todos nosotros hemos pecado. En nuestro corazón, en lo más profundo de nosotros mismos, nace el pecado, consecuencia de alguna codicia. Luego se produce el acto malo llamado pecado.

Pecar es oponerse a las normas perfectas de Dios, quien es santo, aborrece el pecado y juzgará todo mal. Pero Dios también es amor. Él ama a los pecadores aunque nos parezca imposible. La Biblia lo confirma: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Y Dios perdona al que, reconociéndose pecador, acepta la salvación y la gracia que se ha manifestado “a todos los hombres” por medio de Jesucristo el Salvador (Tito 2:11).

Josué 7 – Hebreos 9:1-14 – Salmo 127 – Proverbios 28:1-2

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El cambio es posible 

Solid Joys en Español
Noviembre 17
Un devocional diario de John Piper en la voz de Nathan Díaz.

“Solid Joys es un recurso gratuito que provee cada día un devocional de un breve extracto del ministerio de John Piper. Hemos identificado 365 de los mejores extractos de libros impresos y contenido en línea que pueden entenderse por sí solos separados de su contexto original, y nos hemos asegurado de mantener los fragmentos relativamente cortos.

El objetivo es que usted sea capaz cada día de sumergirse por un momento y salir con algo sólido para alimentar su gozo en Dios. Es un nuevo esfuerzo para aplicar lo mejor de más de 30 años de enseñanzas de Piper a su vida cotidiana y a su satisfacción en Jesús.”

Es nuestra oración que estas cortas pero sustanciosas lecturas puedan alimentar tu gozo en Jesús todos los días del año.

solidjoys.sdejesucristo.org

Cartas a las iglesias: Esmirna (2)

Jueves 17 Noviembre

(Jesús dijo:) No temas en nada lo que vas a padecer… Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Apocalipsis 2:10-11

Cartas a las iglesias: Esmirna (2)

Leer Apocalipsis 2:8-11

Los escritos del segundo siglo narran la vida, el mensaje y el martirio de Policarpo, obispo de Esmirna. Policarpo se negó a adorar a César y animó a los cristianos a permanecer fieles a Jesucristo, su único Señor. Finalmente, su testimonio le costó la vida. Un día de fiesta la multitud frenética buscó a Policarpo y lo presionó a elegir entre adorar a César o morir. “He servido a Cristo durante 86 años, respondió él, y nunca me ha hecho daño. ¿Cómo puedo negar a mi Rey? ¡Él me salvó!”. Estas palabras avivaron la ira de la multitud que recogió leña para quemarlo. Antes de morir, Policarpo oró a Dios: “Te agradezco, a ti que en tu misericordia me hallaste digno de vivir este día y esta hora para que yo forme parte de los mártires…”.

Este hecho nos ayuda a comprender el mensaje de Jesús a la iglesia de Esmirna: “No temas en nada lo que vas a padecer”. Jesús se ocupa totalmente de los que sufren por él, y los anima: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.

Estas palabras nos interpelan, incluso si muchos de nosotros no arriesgamos nuestra vida a causa de nuestra fe. Nuestra libertad debería motivarnos a estar cada día más unidos y fieles al Señor. No obstante, este mensaje se dirige especialmente a las iglesias perseguidas de todos los tiempos, incluido nuestro siglo 21. Notamos que Esmirna es una de las dos únicas iglesias, entre las siete, a la cual Jesús no hace ningún reproche.

(continuará el próximo jueves)

Josué 6 – Hebreos 8 – Salmo 126 – Proverbios 27:23-27

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Un diálogo respetuoso

Miércoles 16 Noviembre

Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice el Señor.

Jeremías 29:13-14

Un diálogo respetuoso

Muchas personas no creyentes desean conocer más sobre la fe cristiana, pero temen preguntar a los cristianos, por miedo a ser juzgadas por ellos. Porque aceptar el intercambio es un poco descubrirse a sí mismo.

Les corresponde a los cristianos “adaptarse” a quienes los rodean para mostrarles claramente la buena nueva del amor de Dios. Y esto sin importar la cultura o la clase social del interlocutor. El Señor Jesús pagó el precio para llevar a Dios personas “de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).

Aprovechar una conversación cordial para testificar de la gracia de Cristo implica el respeto a las personas, teniendo la convicción de que ellas son amadas por Dios. También es necesario que ellas sientan que las amamos, incluso si no compartimos todas sus opiniones. Es preciso escuchar a quienes buscamos alcanzar, comprender sus dudas. Con ellos, a su propio ritmo, será más fácil hallar las respuestas de la Biblia a sus preguntas.

En los evangelios frecuentemente vemos a Jesús acercarse e interrogar a sus interlocutores antes de hablarles. Así sucedió con la mujer samaritana (Juan 4), con los discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24).

En su defensa ante Agripa y Festo, Pablo les contestó: “No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura… ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:25-28).

Amigos cristianos, sigamos estos ejemplos y confiemos en Dios y en la obra de su Espíritu.

Josué 5 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22

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Un diálogo respetuoso

Miércoles 16 Noviembre
Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice el Señor.
Jeremías 29:13-14

Un diálogo respetuoso
Muchas personas no creyentes desean conocer más sobre la fe cristiana, pero temen preguntar a los cristianos, por miedo a ser juzgadas por ellos. Porque aceptar el intercambio es un poco descubrirse a sí mismo.

Les corresponde a los cristianos “adaptarse” a quienes los rodean para mostrarles claramente la buena nueva del amor de Dios. Y esto sin importar la cultura o la clase social del interlocutor. El Señor Jesús pagó el precio para llevar a Dios personas “de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).

Aprovechar una conversación cordial para testificar de la gracia de Cristo implica el respeto a las personas, teniendo la convicción de que ellas son amadas por Dios. También es necesario que ellas sientan que las amamos, incluso si no compartimos todas sus opiniones. Es preciso escuchar a quienes buscamos alcanzar, comprender sus dudas. Con ellos, a su propio ritmo, será más fácil hallar las respuestas de la Biblia a sus preguntas.

En los evangelios frecuentemente vemos a Jesús acercarse e interrogar a sus interlocutores antes de hablarles. Así sucedió con la mujer samaritana (Juan 4), con los discípulos en el camino a Emaús (Lucas 24).

En su defensa ante Agripa y Festo, Pablo les contestó: “No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura… ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:25-28).

Amigos cristianos, sigamos estos ejemplos y confiemos en Dios y en la obra de su Espíritu.

Josué 5 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22

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¿Se puede criticar antes de haber leído?

Lunes 14 Noviembre
Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio.
Proverbios 18:13
¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor, y como martillo que quebranta la piedra?
Jeremías 23:29

¿Se puede criticar antes de haber leído?

Un misionero viajaba por los alrededores de México. Se detuvo dos días en una aldea para anunciar el Evangelio. Durante las horas calurosas del día, sentado cerca de su hospedaje, respondía las preguntas de los que acudían a él.

Un joven se acercó, observó al misionero de modo decidido y declaró:

 – Vine para discutir con usted, porque no creo en lo que anuncia.

Como respuesta el misionero le dio una Biblia, diciéndole:

 – Este libro es la Palabra de Dios. Léelo, y cuando quieras, podremos hablar sobre él.

Sorprendido, el joven tomó la Biblia, se sentó a la sombra de un árbol y empezó su lectura.

Al día siguiente el misionero se despidió de sus nuevos amigos. El joven decidió recorrer una parte del camino con él. En la aldea siguiente le devolvió la Biblia, diciendo:

 – Es un libro interesante. No encontré nada que quiera discutir.

 – La Palabra de Dios debe ser creída y no discutida; sigue con tu búsqueda y hallarás la vida eterna, le contestó el misionero, al tiempo que le regalaba la Biblia.

Veinte años más tarde el misionero volvió a la aldea y reconoció al joven de otros tiempos. Estaba feliz de contar, delante de todos los presentes, cómo este libro de Dios lo había llevado al arrepentimiento y a la fe en el Señor Jesús. Para él la Biblia vino a ser su más grande tesoro. Ya no tenía ganas de discutir sus enseñanzas. Al contrario, las vivía.

Josué 3 – Hebreos 6 – Salmo 123 – Proverbios 27:17-18

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El pecado… ¿qué es para usted?

Domingo 13 Noviembre

Así como por la desobediencia de un hombre (Adán) los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno (Jesús), los muchos serán constituidos justos.

Romanos 5:19

(Jesús dijo:) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Lucas 5:32

El pecado… ¿qué es para usted?

Vivimos en una cultura en la cual la noción de pecado es cuestionada. Para la opinión general, el homicidio, la traición, el robo son faltas graves, si se comparan con el hecho de mentir, engañar, codiciar… Pero el pecado es más que malas acciones, e incluso que palabras malvadas o malos pensamientos. Es una fuerza inherente a nuestra naturaleza, heredada de nuestros padres, que nos incita a vivir sin Dios, y en consecuencia en oposición a su voluntad.

La palabra “pecar”, originalmente significa “fallar al blanco, equivocarse”. El blanco es el modelo ideal de perfección reconocido por Dios y cumplido por Jesús, el Hijo de Dios, hombre perfecto. Comparado con él, es claro que todo hombre ha perdido el objetivo que Dios había dado a su criatura. Todos somos, pues, pecadores (Romanos 3:23).

Incluso los que no han robado ni matado deben reconocer que alguna vez mintieron o tuvieron malos pensamientos; a veces calificamos esto como una falta ligera, como un pecado insignificante. Pero el pecado, cualquiera que sea su gravedad, nos aleja de Dios, nos conduce al juicio y a la condenación. Sin embargo, Dios no nos deja sin esperanza ante esta situación. Para liberarnos de este estado, él quiere que admitamos que somos pecadores; él nos ofrece su perdón. ¿Aceptamos este perdón?

Por medio de Jesucristo “se os anuncia perdón de pecados… en él es justificado todo aquel que cree” (Hechos 13:38-39).

Josué 2 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16

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