Admiración

Viernes 8 Julio
Se espantaron grandemente.
Marcos 5:42
En gran manera se maravillaban (hablando de Jesús), diciendo: bien lo ha hecho todo.
Marcos 7:37
Se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.
Lucas 13:17
Admiración
Todos nos hemos maravillado alguna vez ante el cielo estrellado, el esplendor de un atardecer, ante una hermosa flor o la belleza de un rostro… Quizás admiremos incluso un personaje célebre, ídolos de la canción, del espectáculo, de la política…

Entonces, si conocemos algo sobre la vida de Jesucristo, ¿cómo permanecer indiferentes? Él es incomparable: Dios nuestro Creador se hizo hombre entre los hombres. Los autores de los evangelios, que lo vieron, lo escucharon y lo tocaron nos lo muestran. Cuando era niño obedeció a sus padres sin dejar de someterse a Dios (Lucas 2:49). Más tarde trabajó como carpintero (Marcos 6:3). Luego, enviado por el amor de Dios, recorrió el país sirviendo a sus contemporáneos. Con humildad y gran bondad les habló de perdón, de reconciliación, de amor, de paz. Su mensaje era gracia y verdad; denunciaba el mal, para conducir al perdón a los que se arrepentían, consolaba a los que sufrían…

Pero la grandeza de Jesús, el Hijo de Dios, nos impresiona aún más cuando, siendo odiado, rechazado, traicionado, herido, aceptó llevar en la cruz, en nuestro lugar, el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Dio su vida por nosotros, sus enemigos, pero tenía el poder para volverla a tomar. Jesús resucitó, venció a la muerte.

Detengámonos contemplando la vida de Jesús y su carácter único, más que admirable. Recibamos este mensaje de Aquel que nos amó hasta tal punto, y digámosle, como Tomás: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28).

Números 18 – Lucas 1:26-56 – Salmo 80:1-7 – Proverbios 19:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Explorar los límites de la ley de Dios

Serie: Cómo aprender las leyes de Dios

Por R.C. Sproul

El Catecismo de Westminster define el pecado como «cualquier falta de conformidad con la ley de Dios, o la transgresión de la misma». Aquí vemos que el pecado se define tanto en términos negativos como positivos. El aspecto negativo se indica por las palabras «falta de conformidad». Apunta a una falla o fracaso en el desempeño moral. En términos populares se le llama pecado de omisión. Un pecado de omisión ocurre cuando fallamos en hacer lo que Dios nos ordena.

El aspecto positivo de la definición de pecado en el catecismo se refiere a traspasar abiertamente los límites de la ley de Dios. Es un pecado de comisión.

A veces Dios expresa Sus leyes en términos negativos (no hagas tal cosa) y a veces en términos positivos (haz tal cosa). Los Diez Mandamientos contienen ambas formas (no robarás; honra a tu padre y a tu madre).

Tanto los pecados de omisión como los de comisión son pecados reales. Incurren en culpa real. Cuando hacemos lo que Dios prohíbe, somos culpables del pecado de comisión. Cuando fallamos en hacer lo que Dios ordena, somos culpables del pecado de omisión. En ambos casos la ley de Dios es violada.

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios
Examina tu vida en oración para identificar pecados de omisión o de comisión.

Para estudiar más a fondo
Santiago 4:17 – Salmos 51:1-3

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

Declaración de los derechos de Dios (1)

Jueves 7 Julio
¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra del Señor.
Jeremías 22:29

Declaración de los derechos de Dios (1)

“Yo soy el Señor tu Dios… No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:2-3).

“No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano” (v. 7).

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No hurtarás.

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (v. 12-17).

“Al extranjero no engañarás ni angustiarás” (Éxodo 22:21).

“No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis” (Éxodo 20:23).

“No admitirás falso rumor… No seguirás a los muchos para hacer mal” (Éxodo 23:1-2).

Podríamos seguir enumerando lo que Dios ordena que no hagamos. Cada uno de estos mandamientos nos muestra lo que debemos a nuestro creador y a nuestro prójimo. Los recibimos de un Dios que ama a su criatura.

El mundo sería muy diferente si escucháramos estas instrucciones a no hacer lo que desagrada a Dios. Y la Biblia va más lejos, porque nos da además otros mandamientos, esta vez positivos, en cuanto a lo que Dios espera de nosotros.

(continuará el próximo jueves)
Números 17 – Lucas 1:1-25 – Salmo 79:8-13 – Proverbios 18:23-24

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Cosechar los beneficios de la ley

Serie: Cómo aprender las leyes de Dios
Por R.C. Sproul
Continuemos el experimento que iniciamos en la última meditación. Estudia los pasajes del apóstol Pablo que acompañan esta lectura. ¿Crees que este hombre diría que la ley de Dios no tiene lugar en la vida del cristiano? Lee los escritos de Pablo cuidadosamente y encontrarás a un hombre cuyo corazón anhelaba la ley de Dios tanto como David.

La ley nos conduce al evangelio. El evangelio nos salva de la maldición de la ley, pero al mismo tiempo nos dirige de vuelta a la ley para que escudriñemos su espíritu. La ley de Dios sigue siendo una lámpara a nuestros pies. Sin ella nos tropezamos y andamos a tientas en la oscuridad.

Para el cristiano, el mayor beneficio de la ley de Dios es su carácter revelador. La ley nos revela al Dador de la ley. Nos enseña lo que es agradable en Su presencia. Necesitamos buscar la ley —suspirar por ella— y deleitarnos en ella. Cualquier otra cosa sería una ofensa contra el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios
Haz esta oración: «Gracias por tu ley, que es lámpara a mis pies. Dame un corazón que anhele tu ley y se deleite en ella».

Para estudiar más a fondo
Romanos 7:8 – Romanos 7:12 – Romanos 7:22

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

La coma desplazada

Miércoles 6 Julio
(Dios) sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Romanos 3:26
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
Romanos 8:1
La coma desplazada
Se cuenta que un rey recibió un día una carta de un hombre que estaba condenado a varios años de cárcel. En ella solicitaba un indulto.

El ministro de justicia había anotado en el margen del documento: “¡Gracia imposible, que se quede en la cárcel!”.

El rey leyó atentamente la petición, estudió el caso del condenado, tomó su pluma y desplazó la coma hacia la izquierda en la anotación que había hecho el ministro: “¡Gracia, imposible que se quede en la cárcel!”. Y luego añadió: “¡Concedido!”. El condenado quedó libre.

El comportamiento de este rey nos hace pensar en el Señor Jesús. Las acusaciones que hay contra nosotros son totalmente justificadas. La ley nos condena justamente. Pero Jesús llevó sobre sí la culpabilidad de todos los que creemos en él, y sufrió en nuestro lugar el juicio de Dios. Así, como nos concedió la gracia, es imposible que sigamos condenados. ¡Y eso le costó infinitamente más que un sencillo trazo con la pluma! Los evangelios y los salmos nos presentan un cuadro sobrecogedor de los sufrimientos expiatorios y de la muerte de Jesús.

Para el que reconoce su culpabilidad ante Dios y cree en la obra redentora del Señor Jesús, la salvación de Dios tiene un alcance mucho más grande que la gracia del rey. ¡No solo fue indultado, y su condena anulada, sino que además fue hecho justo! La obra expiatoria de Jesús es perfecta. Todos los que creen en él pueden presentarse ante Dios con la total seguridad de que la cuestión de sus pecados quedó eternamente resuelta en la cruz.

Números 16:20-50 – 3 Juan – Salmo 79:1-7 – Proverbios 18:22

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Anhelar la ley de Dios

Serie: Cómo aprender las leyes de Dios
Por R.C. Sproul

Una encuesta de George Gallup Jr. reveló una tendencia sorprendente en nuestra cultura. De acuerdo a Gallup, la evidencia parece indicar que no existen patrones de comportamiento claros que distingan a los cristianos de los no cristianos en nuestra sociedad. Todos parecemos marchar al mismo ritmo, buscando la base de lo que es una conducta aceptable en los estándares cambiantes de la cultura contemporánea. Lo que hacen los demás parece ser nuestra única norma ética.

Este patrón solo puede surgir en una sociedad o una iglesia donde la ley de Dios está eclipsada. En sí misma, la palabra «ley» parece tener un sonido desagradable en nuestros círculos evangélicos.

Intentemos un experimento. Lee los pasajes del Salmo 119 que acompañan este devocional. Intenta ponerte en el lugar del escritor y ser empático con él. Trata de sentir lo que él sintió cuando escribió estas líneas miles de años atrás.

¿Suena esto como un cristiano moderno? ¿Escuchamos a las personas hablar acerca de su anhelo apasionado por la ley de Dios? ¿Escuchamos a nuestros amigos expresar gozo y deleite en los mandamientos de Dios?

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios
¿Anhelas la ley de Dios con pasión? ¿Expresas gozo y deleite en Sus mandamientos?

Para estudiar más a fondo
Salmo 119:97

Salmo 119:11-12

Salmo 119:131

Publicado originalmente en el Blog de Ligonier Ministries.
Cómo aprender las leyes de Dios
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

Morir por tanto tiempo

Martes 5 Julio
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Juan 3:36
Irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
Mateo 25:46
Morir por tanto tiempo
“Solo morimos una vez y por tanto tiempo”. El autor de este libro, un médico de urgencias, describe la agonía y la muerte de varios personajes ilustres. El título nos recuerda una verdad solemne: es por mucho tiempo… El pensamiento de la eternidad está en la mente humana. Después de la muerte física no termina todo. La muerte descrita por el médico solo es un lado de la realidad. Supone la separación del espíritu y del cuerpo. “Sale su aliento, y vuelve a la tierra” (Salmo 146:4). Pero “el espíritu” vuelve a “Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).

El hombre creado por Dios es un ser inmortal. El espíritu es la facultad superior del hombre, lo que lo distingue del animal. Este espíritu, que le permite relacionarse con Dios, tiene una existencia inmortal. Si aquí en la tierra conocemos a Dios como nuestro Padre, nuestra morada eterna será su casa. Pero si nuestro corazón permanece frío y sordo a sus llamados a recibir su perdón, más tarde nos hallaremos ante él como juez. La muerte sella este estado final “por tanto tiempo”.

Jesucristo “vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9). Acepte hoy la salvación que él le ofrece. El que cree en Jesús tiene la vida eterna.

¡Gloria a Jesús! ¡Alabanzas al Redentor!
En él la muerte halló a su vencedor.
Satanás, el enemigo, conoce su poder,
y la tumba le obedece.
¡Gloria a tu nombre, Señor Jesús!
El infierno y la muerte están vencidos.
Números 16:1-19 – 2 Juan – Salmo 78:65-72 – Proverbios 18:20-21

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Percibir el poder de la predicación

Serie: Cómo aprender las leyes de Dios
Por R.C. Sproul
Cada domingo en la mañana observamos un fenómeno extraño en nuestras ciudades, pueblos, y aldeas. Millones de personas salen de sus hogares, toman un descanso de sus trabajos y actividades recreativas y se reúnen en los edificios de las iglesias para los cultos de adoración. La gente se sienta en silencio y escucha mientras una persona se para delante de ellos y da un discurso. Llamamos ese discurso un sermón, una homilía o una meditación.

¿Qué está ocurriendo?

El poder de la predicación se encuentra en la obra del Espíritu que trabaja con la Palabra de Dios y por medio de la Palabra de Dios. Dios promete que Su Palabra no regresará a Él vacía. El poder no se encuentra en la elocuencia ni la erudición del predicador sino en el poder del Espíritu. La predicación es una herramienta en las manos del Espíritu de Dios. El Espíritu Santo es un Ser sobrenatural, la tercera persona de la Trinidad. Su presencia en la predicación es lo que hace que sea un evento sobrenatural.

La salvación es un logro divino. Ningún hombre se puede salvar a sí mismo. Dios ordena de manera soberana no solo el fin (la salvación) sino los medios para el fin (la predicación). Concluimos entonces que lo que ocurre el domingo en la mañana cuando se predica verdaderamente la Palabra de Dios es un drama divino de redención.

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios
Da gracias a Dios por el poder sobrenatural de la predicación que llevó a cabo el drama de redención en tu vida.

No pocas

Lunes 4 Julio
Abre tu boca, y yo la llenaré.
Salmo 81:10
E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio… Y le otorgó Dios lo que pidió.
1 Crónicas 4:10
No pocas
Leer 2 Reyes 4:1-7
Esta historia sucedió en los días del profeta Eliseo (alrededor de 900 años antes de Jesucristo). Una viuda no podía pagar sus deudas, y su acreedor quería tomar a sus dos hijos como esclavos. No viendo ninguna solución, y como último recurso, ella se dirigió a Eliseo, el profeta de Dios. Él hizo el balance de la situación: la mujer solo tenía una vasija de aceite. El profeta sabía que Dios haría un milagro y que la mujer podría pagar su deuda vendiendo el aceite. Necesitaba, pues, muchas vasijas, y la envió a pedir prestadas a sus vecinos. Debía conseguir la mayor cantidad posible: “No pocas”. El milagro se produjo: la vasija inicial parecía una fuente inagotable y permitió llenar todas las vasijas que reunieron. Cuando todas estuvieron llenas, el aceite cesó. Dios respondió plenamente a la fe de esta mujer. La gracia de Dios no tiene límites.

Esta historia nos interpela. No pongamos límites a la bendición de Dios por nuestra falta de fe, o sea, por una fe demasiado pequeña, demasiado restrictiva. Si solo le presentamos “tres vasijas”, él solo llenará “tres vasijas”. La Biblia nos dice: “No tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2).

Recordemos lo que Dios dice a su pueblo en el último capítulo del Antiguo Testamento:

“Probadme… si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). La misma promesa es para nosotros, ¡Dios no cambia!

Números 15 – 1 Juan 5 – Salmo 78:56-65 – Proverbios 18:18-19

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Mirad las aves

Domingo 3 Julio
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Mateo 6:26
Mirad las aves

“Recientemente observamos, todas las tardes, cientos de aves volando en círculo y metiéndose en la más alta de las tres chimeneas vecinas, la única que tiene una capucha. Una amiga ornitóloga me explicó que se trataba de un vuelo de vencejos. Usaban esta gran chimenea como punto de encuentro, para descansar en su trayecto migratorio. Yo le pregunté:

 – ¿Y por qué entran todas en la chimenea?

 – Dios les dio patas con las que pueden agarrarse a los ladrillos de la chimenea y dormir allí cómodamente.

 – ¿Por qué entran todas por el mismo lado?

 – Porque Dios les dio un instinto que les permite evitar el desorden al entrar, y posarse ordenadamente.

 – ¿Por qué no van a las tres chimeneas?

 – Porque la capucha los protege de la lluvia”.

Estos pequeños pájaros son una obra maravillosa de nuestro Dios. Cada especie está dotada de capacidades admirables y extremadamente variadas.

A nosotros, que también somos sus criaturas, Dios nos dio, además, la facultad de conocerlo. Él nos creó y se reveló a nosotros. ¿Cómo ignorar que valemos mucho más que los pajarillos?

Dios amó de tal manera a la humanidad, “que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Números 14:20-45 – 1 Juan 4 – Salmo 78:40-55 – Proverbios 18:16-17

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