Percibir el poder de la predicación

Serie: Cómo aprender las leyes de Dios
Por R.C. Sproul
Cada domingo en la mañana observamos un fenómeno extraño en nuestras ciudades, pueblos, y aldeas. Millones de personas salen de sus hogares, toman un descanso de sus trabajos y actividades recreativas y se reúnen en los edificios de las iglesias para los cultos de adoración. La gente se sienta en silencio y escucha mientras una persona se para delante de ellos y da un discurso. Llamamos ese discurso un sermón, una homilía o una meditación.

¿Qué está ocurriendo?

El poder de la predicación se encuentra en la obra del Espíritu que trabaja con la Palabra de Dios y por medio de la Palabra de Dios. Dios promete que Su Palabra no regresará a Él vacía. El poder no se encuentra en la elocuencia ni la erudición del predicador sino en el poder del Espíritu. La predicación es una herramienta en las manos del Espíritu de Dios. El Espíritu Santo es un Ser sobrenatural, la tercera persona de la Trinidad. Su presencia en la predicación es lo que hace que sea un evento sobrenatural.

La salvación es un logro divino. Ningún hombre se puede salvar a sí mismo. Dios ordena de manera soberana no solo el fin (la salvación) sino los medios para el fin (la predicación). Concluimos entonces que lo que ocurre el domingo en la mañana cuando se predica verdaderamente la Palabra de Dios es un drama divino de redención.

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios
Da gracias a Dios por el poder sobrenatural de la predicación que llevó a cabo el drama de redención en tu vida.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s