¿El azar o Dios?

Viernes 7 Enero

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.Salmo 139:14

¿El azar o Dios?

“Lo que me sorprende en el azar es su acumulación. Tengo ojos y veo gracias a las partes que componen el ojo, por ejemplo, la esclerótica, la coroides, la retina, la córnea, el iris, la pupila, el humor acuoso y vítreo, el cristalino… ¿Hay algo más sencillo y complicado a la vez? Tengo oídos para oír, pues poseo un tímpano, un martillo, un yunque, un estribo, una cóclea… ¡Es casi increíble! Esa multitud de azares, que van todos en la misma dirección, empieza a dar vueltas en mi cabeza”.

Como el filósofo que escribió estas líneas, no puedo pensar que el azar sea la causa de la creación. Esto no satisface mi capacidad de comprensión ni mi lógica. El hombre no es el resultado del azar, como nos lo quieren hacer creer. Pero Dios no nos deja en un callejón sin salida: “El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho el Señor” (Proverbios 20:12).

El hombre fue creado por Dios a su imagen. Pero él degradó esta imagen. Cedió al diablo y se alejó de su Creador. Desde entonces busca un sentido a su existencia. Pero si creemos lo que Dios nos revela en la Biblia, descubrimos sus planes hacia la humanidad, que demuestran su amor.

La historia del hombre a través del tiempo, su estado de rebelión, su necesidad de estar reconciliado con Dios, el don de un Salvador en la persona de Jesucristo, el juicio del mundo rebelde, que está muy próximo, el deseo de Dios de vivir con el hombre… Nada viene del azar, y nada va al azar. Dios tiene un proyecto y un objetivo para el mundo, para usted y para mí. ¡Pongamos nuestra confianza en él!

Jean d’Ormesson

1 Samuel 3 – Mateo 6:1-18 – Salmo 5:1-7 – Proverbios 2:6-9

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Morir por un amigo

Jueves 6 Enero

Cristo murió por nosotros.Romanos 5:8

Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios… tenéis vida eterna.1 Juan 5:13

Morir por un amigo

Durante la guerra de Vietnam, un orfanato dirigido por cristianos extranjeros fue bombardeado. Una niña de 9 años, gravemente herida, estaba perdiendo mucha sangre. El médico y la enfermera buscaron urgentemente un donante para salvarle la vida. Heng, un niño de 10 años, aceptó dar su sangre. Después de haber hecho los exámenes de compatibilidad, empezaron rápidamente la transfusión. De repente Heng empezó a temblar y a llorar. La enfermera le preguntó si le dolía algo. Él respondió que no, pero siguió llorando. El equipo médico llamó a una enfermera vietnamita que habló a Heng en su lengua materna. Le dijo algunas palabras al oído y Heng se calmó totalmente. La enfermera explicó al médico: “Heng preguntó a qué hora iba a morir, porque pensaba que debía dar toda su sangre para salvar la vida de la niña”. El médico estaba impresionado y se preguntaba de dónde había sacado este chico el valor de dar su vida para salvar la de la niña. La enfermera preguntó esto a Heng, quien respondió: “¡Porque es mi amiga!”.

Esta historia real ilustra que Dios dio a Jesús, su Hijo unigénito, por amor a nosotros. Por amor Jesús aceptó morir en la cruz, para salvarnos y darnos la vida eterna. La Biblia precisa: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?… No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:16-18).

1 Samuel 2 – Mateo 5:21-48 – Salmo 4:4-8 – Proverbios 2:1-5

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Un Hombre único!

Miércoles 5 Enero

En gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo.Marcos 7:37

Todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor decían: Hoy hemos visto maravillas.Lucas 5:26

¡Un Hombre único!

Los evangelios nos cuentan la vida de Jesucristo. Su actitud y sus palabras a menudo molestaban a sus contemporáneos, pero muchos dieron testimonio de que ese hombre era diferente a los demás.

 – “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre” (Juan 7:46). Cada palabra de Jesús tiene un valor único, permanente, divino, de ahí la importancia de prestarle mucha atención. Todos podemos comprender lo que dijo, todos somos invitados a estar atentos y obedecer sus palabras. Estas responden a los problemas y a las preguntas de los hombres, que son los mismos hoy que en su época. Las palabras de Jesús siempre serán actuales: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

 – ¡Jamás hombre alguno ha vivido como este hombre! Entre las palabras de Jesús y su comportamiento había una perfecta armonía; no había ninguna contradicción. Aunque era Dios, vivió como un hombre, en humildad; la oración, la predicación de la buena nueva caracterizaron su vida pública durante más de tres años. Sus milagros de bondad daban testimonio de que era Dios.

 – ¡Jamás hombre alguno amó como este hombre! Su amor sobrepasa todo lo que podemos imaginar. Jesús vino a salvar a los hombres perdidos y esclavos del pecado. Por amor se dejó clavar en una cruz. Dio su vida en sacrificio para calmar la ira de Dios hacia el pecador. Aún hoy Dios ofrece su perdón y da la vida eterna a todos los que creen en Jesús.

1 Samuel 1 – Mateo 5:1-20 – Salmo 4:1-3 – Proverbios 1:24-33

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“Tus pecados te son perdonados”

Martes 4 Enero

Sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.Mateo 9:2

“Tus pecados te son perdonados”

Leer Mateo 9:1-8

Al leer este texto quizá le sorprenda la primera frase que Jesús dijo al paralítico. ¿Por qué le perdona sus pecados? ¿No debería más bien curarlo? Este hombre era primeramente un paralítico, aunque también era un pecador. ¡Pero la mayor parálisis no es la que nosotros creemos! Es la provocada por el pecado, que altera nuestra personalidad y nos encierra lejos de Dios.

Para algunos testigos de la escena esta palabra de Jesús era una blasfemia. ¿Quién se cree?, pensaban ellos. ¡Solo Dios puede perdonar pecados! En efecto, si Jesús puede perdonar es porque él es Dios. Resolvió la cuestión dando una señal de su autoridad divina: “El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate” (Mateo 9:6). ¡Dicho y hecho! El hombre se levantó. Ya no era un paralítico, sino un hombre de pie. ¡El perdón de Dios nos levanta, nos hace libres!

El Evangelio nos dice que somos pecadores, y debemos aceptarlo, aunque sea duro escucharlo. ¡Pero el resto de su mensaje es maravilloso! Dios perdona el pecado y lo borra. Cada ser humano puede apropiarse de esta afirmación extraordinaria: “Tus pecados te son perdonados”. Estas palabras siempre son actuales, ¡recibámoslas! Entonces Jesús también podrá decirnos: “Levántate y anda”.

Así, gozosos, podremos ir hacia los demás y dar testimonio de las maravillas que Dios hizo por nosotros.

Rut 4 – Mateo 4 – Salmo 3 – Proverbios 1:20-23

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La educación del Señor (Testimonio)

Lunes 3 Enero

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Mateo 7:3

La educación del SeñorTestimonio

Leer Efesios 4:31-32

“Un día estaba caminando ensimismado por una calle de la ciudad. De repente, un auto me cortó el camino en un lugar donde los vehículos no estaban autorizados a pasar. Ambos, el conductor y yo, comenzamos a discutir y a gritarnos palabras desagradables. Por fin hice un gesto de enojo con la mano y me fui rápidamente.

Después de este incidente, estaba agitado e inquieto. Le pregunté al Señor Jesús por qué me sentía infeliz, pero no obtuve respuesta.

Ese mismo día, fui de compras a una gran tienda. Tan pronto como entré, alguien tropezó conmigo sin querer. Me sentí molesto e hice un comentario desagradable. Pero unos minutos más tarde fui yo quien, al retroceder, choqué contra una pareja mayor. Ellos me increparon, pero en vez de disculparme, respondí enojado: “¡No tengo ojos por detrás!”. En la caja, una mujer me empujó accidentalmente. Estaba a punto de recriminarle su actitud cuando ella lamentó mucho haber tropezado conmigo.

Entonces mi enojo desapareció y de repente repasé todos los acontecimientos de ese día. En ese momento comprendí la respuesta de mi Señor a la oración que había hecho unas horas atrás: “Hoy no te has comportado de manera ejemplar. En lugar de enojarte con el conductor, podrías haberle cedido el paso. Cuando te tropezaste con los otros, en lugar de pedir disculpas, les respondiste descaradamente”. En realidad, yo había culpado a los demás, incluso por mi propio error, por lo tanto, estaba molesto. Humillado, confesé mi enojo y mala conducta ante Dios. En su amor me mostró lo que debía cambiar en mi vida”. _Gerardo

Rut 3 – Mateo 3 – Salmo 2:7-12 – Proverbios 1:10-19

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Tiene que nacer de nuevo

Domingo 2 Enero

El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.Juan 3:3. Mas a todos los que le recibieron (Jesús), a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.Juan 1:12

Tiene que nacer de nuevo

Una hora antes de nacer, ¿qué sabíamos del mundo? Si alguien nos hubiese explicado que íbamos a respirar, que caminaríamos, que el mundo es mucho más vasto que el regazo de nuestra madre… Y suponiendo que lo hubiésemos comprendido… ¿lo hubiésemos creído? ¡Ahora bien, entre nuestro mundo y el reino de Dios hay aún más diferencia que entre el regazo materno y nuestra presencia en el mundo!

Así como para venir al mundo tuvimos que nacer, también, para entrar en el reino de Dios, necesitamos un nuevo nacimiento, un nacimiento de arriba. Quizás usted se pregunte, como Nicodemo, a quien Jesús reveló esta necesidad de nacer de nuevo (o de arriba): “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?” (Juan 3:4). Escuche la respuesta de Jesús: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:6-7). Este nacimiento es espiritual. Procede de la Palabra de Dios, de la fe en Jesús y de la acción del Espíritu Santo en nosotros. Para que esto se produzca debemos leer los evangelios con sencillez, humildad y oración. Por medio de esta palabra divina el Señor Jesús ilumina nuestro ser y produce la vida: entonces nos convertimos en “hijos de Dios”.

Solo así podemos ver el reino de Dios y entrar en él. Este ámbito está caracterizado por lo que Dios es, amor y luz, donde moran la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17).

Rut 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

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¿Quién es mi prójimo?

Sábado 1 Enero

(Jesús dijo:) Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.Lucas 10:21

¿Quién es mi prójimo?

Texto del evangelio según Lucas 10:30-37

“Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo”.

Este relato, que incluso un niño puede comprender, nos muestra la profundidad de la entrega de Jesús para salvarnos. Él quiere acercarse a cada uno de nosotros, es decir, quiere ser nuestro Prójimo. Jesús viene a nosotros, no por casualidad, sino como alguien que nos ama y nos busca para liberarnos moralmente. Hoy lo hace por medio del Evangelio, la Palabra de Dios, “la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago 1:21).

Estos mensajes diarios quieren ser como un poco de ese “aceite” y de ese “vino” que traen liberación, sanidad, ayuda… por la compasión de Jesús.

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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AUXILIO DIVINO

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

DEVOCIÓN

AUXILIO DIVINO
¡Tú eres el Dios bendito!
Feliz en Sí mismo, fuente de felicidad para Tus criaturas, mi Creador,
Benefactor, Poseedor, Defensor. Tú me creaste y en Ti me sustento, me has
auxiliado y liberado, me has salvado y guardado; Tú eres, en cada
situación, capaz de satisfacer mis necesidades y miserias.
Yo vivo por Ti, vivo para el Señor, nunca estando satisfecho con mi
progreso Cristiano, sino a medida que yo me asemeje a Cristo; y pueda ser
hecho conforme a sus principios, temperamento y conducido a crecer a cada
hora en mi vida. Deja que tu amor sin precedentes limite la santa
obediencia, y se convierta mi deber en mi placer. Si otros consideran la fe
como una locura, mi mansedumbre como debilidad, mi celo como algo
tonto, mi esperanza como ilusión, mis acciones como hipocresía, me alegro
de poder sufrir por Tu nombre.
Mantenme caminando firmemente hacia el país de las delicias eternas, que
el paraíso sea mi verdadera herencia. Ayúdame por el poder del cielo para
que yo nunca vuelva atrás, o desee placeres engañosos que terminan en
nada. Mientras yo sigo mi viaje celestial, por Tu gracia, quiero ser
conocido como un hombre sin ambiciones, más con un deseo ardiente por
Ti, y por el bien y la salvación de mis semejantes.

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Hijos de Dios

Coalición por el Evangelio

Noticias de gran Gozo

DÍA 3

HIJOS DE DIOS

«Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no lo conoció. A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre» (Juan 1:10-12).

El Creador caminó entre su creación. El Sustentador de todas las cosas fue sostenido en los brazos de una mujer que Él mismo formó. El Rey de todo se despojó de todo. El que amó al mundo fue rechazado por el mundo. El que conoce los detalles más íntimos del corazón de cada ser humano fue tratado como un desconocido.

Nada de esto fue un estorbo para cumplir su plan ni alteró su misión. Lo hizo porque quiso. Jesús ensució sus pies con el polvo que llena la tierra, aunque podría juntarlo todo con tres dedos (Is 40:12, RV60); Jesús permaneció callado ante las autoridades que lo acusaban, aunque Él «reduce a la nada a los gobernantes» (Is 40:23).

La humildad, la vulnerabilidad, el rechazo y el desconocimiento no fueron impuestos sobre nuestro Salvador. El Señor se hizo siervo porque se deleitó en mostrar su gran amor, aunque ninguno de nosotros lo merecíamos.

El Creador tocó a los que eran considerados intocables y los sanó, restaurando el orden que el pecado robó a la creación. El sustentador fue afligido hasta la muerte,

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experimentando en carne propia la debilidad y el sufrimiento como nuestro sumo sacerdote. El Rey se puso de rodillas y lavó los pies de quienes lo traicionarían. El que amó al mundo, lo escuchó gritar «¡crucifícalo!» (Lc 23:21). El que nos conoce desde la eternidad, el que mira las profundidades más oscuras de nuestros corazones pecaminosos, fue a la cruz y dijo «consumado es» para pagar por nuestra maldad (Jn 19:30).

¿Habrá un amor mayor que este?

El sacrificio del Hijo es lo que hoy nos permite ser llamados hijos. La vida perfecta, muerte sacrificial y resurrección victoriosa de Cristo nos ha dado el derecho de correr hacia Dios y ser abrazados por el Padre. No se trata de lo bien que nos portamos o lo mucho que nos esforzamos. Se trata de quien Jesús es y lo que Él ha hecho a nuestro favor.

Hoy podemos caminar como lo que Cristo nos dio el derecho de llegar a ser. Deja de huir y mirar tu insuficiencia. Contempla la suficiencia del Creador y Sustentador; contempla la suficiencia del Rey que te conoce y te ama.

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Preparando nuestro corazón

Coalición por el Evangelio

Noticias de gran Gozo

DÍA 2

PREPARANDO NUESTRO CORAZÓN

«Él irá delante del Señor en el espíritu y poder de Elías PARA HACER VOLVER LOS CORAZONES DE LOS PADRES A LOS HIJOS, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto» (Lucas 1:17).

Las figuras de Elías y Juan el Bautista tienen elementos atractivos que nos hacen valorar sus ministerios. Fueron hombres entregados a la predicación, llamando a las personas a arrepentirse y volver a Dios. Vestidos de forma ruda, pero con una conducta intachable que hasta sus propios enemigos reconocen. Jesús mismo elogió a Juan y confirmó que este era «Elías, el que había de venir» (Mt 11:7-15).

Pero aunque la vida y ejemplo de Juan debe alentarnos, más debe admirarnos el trabajo de Dios por medio de él. Hasta el mismo Juan estaría feliz de menguar su protagonismo y dejar paso para que Jesús tome el centro de la escena. Pensar en el ministerio de Juan debe hacernos reflexionar en el Espíritu que obraba en su ministerio y nuestro llamado a prepararnos para ser un pueblo siempre dispuesto a adorar al Señor.

Fue el Espíritu Santo quien anunció por medio de los profetas sobre Cristo, sus padecimientos y su redención (1 P 1:12). Fue el Espíritu quien despertó nuestro corazón endurecido para que podamos ser sensibles a la belleza de Jesús. De una manera que apenas logramos entender, nos dio vida y nos llevó al encuentro de Cristo (Jn 3:5-7).

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El Espíritu Santo hace esta obra diaria a través de la Palabra revelada, iluminando nuestros corazones para que podamos ver a Cristo (2 Co 3:18). ¡Cuánto más en esta época tan especial debemos fijar nuestros ojos en Jesús, el motivo y centro de la Navidad! Por lo tanto, roguemos al Espíritu que prepare nuestros corazones, que lave nuestras mentes por medio de la Palabra, que ilumine nuestro entendimiento y ablande nuestras durezas (Ez 36:25).

A medida que se acerca la fecha, busquemos a Cristo en las Escrituras, sabiendo que por ellas trabaja el Espíritu Santo. Procuremos que nuestros corazones sean capturados por la belleza del evangelio, por el amor de Dios desplegado en la cruz y la importancia de la encarnación en este plan de redención. Que el mismo Espíritu que anunciaba a Cristo por los profetas y que reveló a Cristo en las Escrituras, ilumine nuestros corazones con Cristo y así estemos preparados para celebrar su primera venida y esperar su segunda.

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