¿Qué dice la Biblia acerca de ser una madre cristiana?
El ser una madre, es un papel muy importante que el Señor elige otorgar a muchas mujeres. Se dice que una madre cristiana debe amar a sus hijos (Tito 2:4-5), en parte para que no reproche al Señor y al Salvador cuyo nombre lleva.
Los hijos son un regalo del Señor (Salmo 127:3-5). En Tito 2:4, aparece la palabra griega “phileoteknos” en referencia a las madres que aman a sus hijos. Esta palabra representa una clase especial de “amor materno”. La idea que se desprende de esta palabra es la de “preferir” a nuestros hijos, “cuidar” de ellos, “alimentarlos”, “abrazarlos con amor”, “cubrir sus necesidades”, “entablar una tierna relación” con cada uno como si fuera el único salido de la mano de Dios.
A las madres cristianas se les ordena varias cosas en la palabra de Dios:
Estando disponibles – mañana, tarde y noche (Deuteronomio 6:6-7)
Involucrándose – interactuando, acordando, pensando y procesando la vida juntos (Efesios 6:4)
Enseñándoles – con las Escrituras, el punto de vista bíblico del mundo (Salmo 78:5-6, Deuteronomio 4:10; Efesios 6:4)
Entrenándoles – ayudando al niño a desarrollar sus habilidades y descubrir su potencial (Proverbios 22:6) y sus dones espirituales (Romanos 12:3-8 y 1 Corintios 12)
Disciplinándoles – Enseñándoles en el temor de Dios, señalándoles sus límites en forma consistente, amorosa y firme (Efesios 6:4; Hebreos 12:5-11, Proverbios 13:24, 19:18, 22:15, 23:13-14; 29:15-17)
Nutriéndoles – Proveyendo un ambiente de constante soporte verbal, libertad de fallar, aceptación, afecto y amor incondicional (Tito 2:4; 2 Timoteo 1:7; Efesios 4:29-32, 5:1-2; Gálatas 5:22; 1 Pedro 3:8-9)
Siendo un modelo de integridad – Viviendo lo que enseñes, siendo un modelo mediante el cual un niño pueda aprender, “captando” la esencia de una vida piadosa (Deuteronomio 4:9, 15, 23; Proverbios 10:9, 11:3; Salmo 37:18, 37).
La biblia nunca ordena que todas las mujeres deban ser madres. Sin embargo, dice que aquellas que son bendecidas para ser madres, deben tomar seriamente esa responsabilidad. Las madres tienen un único y crucialmente importante papel en la vida de sus hijos. La maternidad no es un trabajo o tarea desagradable. Así como una madre lleva a su bebé durante el embarazo, y alimenta y cuida de niño durante su infancia, así también las madres juegan un constante papel en las vidas de sus niños, adolescentes y jóvenes adultos, y aún cuando llegan a la edad madura y tienen hijos. Mientras que el papel de la maternidad debe cambiar y desarrollarse, el amor, el cuidado, la educación y el ánimo que da una madre, nunca debe terminar.
Lucía es amante de la ciencia,1 pero sobre todo del Señor de la ciencia. Desde pequeña ha disfrutado conocer cómo funciona el cosmos y hoy pasa sus días mirando el cielo con asombro. Disfruta contemplar la gloria de Dios, a veces a través de la ventana (Sal 19:1) y a veces en una hoja de cálculo. Hace poco recibió su magíster en una de las casas académicas más importantes de Chile y tiene el deseo de continuar con su educación. Pero no está segura.
Su amor por el saber no ha disminuido; dejar de aprender no es una opción. La pregunta es cómo seguir. ¿Valdrá la pena invertir los siguientes cinco años de su vida en un doctorado o será mejor dedicarse al estudio independiente? Si yo tuviera la opción, sin duda me matricularía en el doctorado, pensé. Pero luego escuché una de sus razones para dudar y me dejó helada: «Mi universidad crea monstruos».
Hay un conjunto de ideas que han capturado el alma mater de Lucía, así como a muchas otras instituciones en Latinoamérica y en el resto del mundo. Sus defensores pregonan que la identidad de género es algo separado del sexo. Afirman que ser hombre o mujer no se determina por la biología, sino por el sentir interno de ser hombre o mujer. En la mayoría de personas, se dice, ese sentimiento interno corresponde con las características biológicas que uno esperaría encontrar en un hombre o en una mujer, pero en algunas no. La conclusión «lógica» de todo esto es que cualquier ser humano es mujer por el simple hecho de sentirse mujer y hombre por el simple hecho de sentirse hombre, independientemente de su biología.
Un pensador necesita a otros pensadores que respondan a sus ideas extrañas, refutándolas en el error y afirmándolas en la verdad
Las ideas extrañas no son algo nuevo en la academia. Siempre han existido pensadores que intentan romper el statu quo para promover una nueva manera de concebir el mundo. Con todo, si un pensador desea ser fiel en el avance del conocimiento, el cual en teoría es el propósito de la academia, necesita a otros pensadores que respondan a sus ideas extrañas, refutándolas en el error y afirmándolas en la verdad.
Pero hoy, cuando de «género» se trata, eso es prácticamente imposible.
La presión para callar «No puedes decir nada en contra», me dijo Lucía. «Conozco a varios profesores que no están de acuerdo con esas ideas, pero prefieren evitar dar a conocer su postura para no meterse en problemas». ¿De qué temen? De los «monstruos», es decir, los jóvenes activistas iracundos, fanáticos y agresivos dedicados a la propagación por medio de la violencia de esta manera de concebir el género. Ante cualquier objeción, disparan sus armas —manifestaciones, vandalismo o turbas de redes sociales— para humillar al disidente, tachándolo de transfóbico y promotor de un «discurso de odio».
Para ver las consecuencias de todo esto solo tenemos que mirar lo que sucede en el llamado «mundo desarrollado». Los avances económicos de estos países los convierten en punta de lanza, para bien y para mal, y el resto de las naciones solemos seguir sus pasos en materia política y social sin hacer demasiadas preguntas. La buena noticia es que no tenemos que hacerlo. Debemos examinarlo todo con cuidado, reteniendo lo bueno mientras nos abstenemos de toda forma de mal (1 Ts 5:21-22).
Latinoamérica puede decidir seguir a los países «desarrollados» o mirar las consecuencias de sus ideas y decidir cambiar el rumbo
Evaluemos, por ejemplo, el caso del Dr. Jordan Peterson, profesor y psicólogo clínico canadiense. Peterson saltó a la fama en 2016, tras oponerse en público a una ley que podría ser usada para obligar a las personas a referirse a otros usando sus pronombres de preferencia (hablar de una mujer biológica usando «él» o de un hombre biológico usando «ella»). Desde entonces, Peterson ha argumentado abiertamente en contra del discurso popular sobre el género, a veces de maneras que podrían caracterizarse como abrasivas.2 A nadie le sorprenderá saber que Jordan Peterson es una figura pública polémica, amado por muchos y odiado por tantos más.
Tras múltiples «cancelaciones» en Internet, la situación se puso difícil para Peterson en enero de 2023. «El Colegio de Psicólogos de Ontario quiere retenerme para que me comporte correctamente. Esto debería preocupar a todos», escribió en un editorial (en inglés). Sus críticas en Twitter sobre transexualidad, política y el COVID, ocasionaron que el Colegio le ordenara llevar un curso de comunicación en redes sociales. Peterson explicó:
Debo pagarlo yo (unos cientos de dólares por hora) y durante un periodo de tiempo que determinarán únicamente quienes me reentrenarán y se beneficien de ello. ¿Cómo se determinará esto? Cuando esos mismos reeducadores —esos expertos— se hayan convencido de que he aprendido la lección y me comportaré correctamente en el futuro.
Peterson se rehusó a acatar la orden del Colegio. Mientras escribo esto, está por verse si eso representa que su licencia para practicar psicología clínica en Ontario sea removida.
Un hombre que ha vendido millones de copias de sus libros y que llena teatros alrededor del mundo puede darse el lujo de perder su licencia. Si llega a suceder, el impacto emocional será duro, pero al final del día Peterson estará bien. ¿Pero qué pasa con el resto de los profesionales de su campo en Canadá? Ellos han aprendido la lección: «di lo que el Colegio quiera o no digas nada».
Si no estás de acuerdo con que las personas «transicionen», usando operaciones u hormonas para modificar su cuerpo de manera permanente, no digas nada.
Si no crees que una mujer transgénero es exactamente lo mismo que una mujer biológica, no digas nada.
Si crees que alguien puede aprender a sentirse más cómodo en su cuerpo, a pesar de que siente que es del sexo opuesto, no digas nada.
Los profesionales de la salud en Canadá ya no tienen la libertad de decir algo que vaya contra la narrativa central del nuevo discurso de género. Hacerlo es arriesgarse a perder su carrera profesional y a dejar de llevar alimento a su familia. Sí, Jordan Peterson estará bien, pero el resto de Canadá sufrió una pérdida terrible.
¿Esperaremos a que eso nos suceda también?
La esperanza de permanecer Las ideologías surgen cuando las cosmovisiones se imponen sobre otros a través de la violencia o la coerción. Enfrentarse a ellas siempre representa un costo.
Alice von Hildebrand, por ejemplo, fue profesora de filosofía durante treinta y siete años, a partir de 1947, en Hunter College, Estados Unidos: desde el principio de su carrera se opuso al relativismo y pagó el precio por ello. Fue rechazada por sus colegas, relegada a enseñar por las noches las clases que nadie más quería impartir y recibió la titularidad académica solo después de catorce años de enseñanza.
En su libro Memorias de un feliz fracaso, la Dra. Von Hildebrand relata sus luchas en el mundo académico, mostrando que no es nuevo que este sea un campo de batalla: «La libertad académica se limitó a los relativistas, subjetivistas y ateos», escribió. «Aquí no hay “pluralismo sano”» (loc. 715).
Lucía entiende esto, pero no pierde la esperanza. «Cuando hablamos en privado, con una o dos personas, podemos tener buenos intercambios acerca del tema», me dijo. «Muchas personas están dispuestas a escuchar. Es cuando se reúne la turba que las cosas se ponen difíciles».
Oremos para que Dios levante académicos valientes para examinarlo todo, retener lo bueno y desechar la maldad
Latinoamérica puede decidir seguir a los países «desarrollados» o mirar las consecuencias de sus ideas y decidir cambiar el rumbo. Oremos para que muchos ojos sean abiertos; para que los que restringen la verdad (como nosotros lo hacíamos antes) corran a Cristo en arrepentimiento.
Oremos para que Dios levante académicos valientes para examinarlo todo, retener lo bueno y desechar la maldad. Apoyemos a quienes ya lo están haciendo o quieren equiparse para entrar en esta lucha. Nuestros hijos lo necesitan. En las palabras de la Dra. Von Hildebrand:
Religiosa, moral, humana y políticamente, [nuestras naciones] solo puede[n] esperar sobrevivir si se mantiene[n] firme[s] en el terreno de la verdad y da[n] a sus hijos el pan del que están hambrientos. Esta es la gran tarea de la educación (loc. 2047).
1 Nombre ficticio, para proteger la identidad de la entrevistada. 2 En junio de 2022, por ejemplo, como respuesta al titular «Elliot Page está “orgulloso” de introducir un personaje trans en Umbrella Academy», Peterson tuiteó: «¿Recuerdan cuando el orgullo era un pecado? Y a Ellen Page un médico criminal simplemente le quitó los pechos» (pues Elliot Page es una persona transgénero: mujer biológica que se presenta ante la sociedad como varón. Hasta 2020, su nombre era Ellen Page).
Ana Ávila es escritora senior en Coalición por el Evangelio, Química Bióloga Clínica, y parte de Iglesia El Redil. Es autora de «Aprovecha bien el tiempo: Una guía práctica para honrar a Dios con tu día». Vive en Guatemala junto con su esposo Uriel y sus dos hijos. Puedes encontrarla en YouTube, Instagram y Twitter.
Cantad al Señor cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Salmo 98:1 Su alabanza sea en la congregación de los santos. Salmo 149:1
Cantad al Señor de todo corazón
Cada uno de los 150 salmos de la Biblia fue compuesto por un autor en una etapa particular de su vida. Los pensamientos y las reflexiones expresadas en ellos nos ayudan a comprender las situaciones que atravesamos hoy. También nos llevan a tener confianza en Dios y a alabarlo. Pero a veces leemos muy superficialmente expresiones como: “Señor, la habitación de tu casa he amado” (Salmo 26:8), o “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado” (Salmo 16:1).
De hecho, muchos salmos o incluso partes de salmos expresan los pensamientos del hombre perfecto: Jesucristo. Si bien es cierto que solo él puede expresarlos y vivirlos absolutamente, cada uno de nosotros puede leerlos ante Dios con una actitud de adoración. Pero ante estos absolutos, ante estas expresiones que sobrepasan nuestra vida de fe, detengámonos para escuchar a Jesús, el Único. Guardemos silencio, apartemos la mirada de nosotros mismos y volvámonos a lo que Jesús sentía en lo profundo de su ser, especialmente en sus sufrimientos, pero también en su vida de hombre y de adorador perfecto.
Seguramente ciertos salmos puestos en su boca resonarán entonces de forma nueva, más fuerte y más real. Retomemos cada salmo, lentamente, redescubriéndolos uno a uno a la luz de Cristo, y cantemos a Dios de todo corazón. Cantemos su alabanza (Salmo 149:1). Así Jesús nos invita a entrar en sus pensamientos, en sus oraciones e intercesiones.
¡Sin duda alguna, los salmos también son para nosotros!
Para Saulo de Tarso la situación era clara: los que hablaban de Jesús formaban una secta peligrosa. Había que detenerlos, aunque fuese con violencia. Saulo pensó que había encontrado la solución, pero no había previsto un punto muy importante: Jesús estaba vivo. Saulo había oído a Esteban, el primer mártir, afirmar que veía a Jesús en el cielo, pero no había comprendido y seguía persiguiendo a los cristianos.
Un día, cuando iba camino a Damasco para arrestar a los cristianos, repentinamente se vio rodeado por un resplandor de luz del cielo, y cayó a tierra. Entonces una voz lo interpeló: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. En ese instante comprendió y aceptó que Jesús estaba vivo y que era el Señor (ver Hechos 25:19). ¡Toda su vida fue transformada inmediatamente!
Sin tardar anunció que Jesús era el Mesías anunciado por los profetas, el Hijo de Dios. Luego, progresivamente, se apropió el mensaje cristiano y, sobre todo, comprendió que Jesús había muerto para llevar sus pecados.
Amigo lector, ¿está convencido de que Jesús vive? Él no le ha hablado directamente, como a Pablo, pero le interpela mediante este mensaje bíblico. Lo que vivió Saulo, quien se convirtió en el apóstol Pablo, está escrito en la Biblia, para que usted aprenda de su experiencia y crea. ¿Qué hizo Saulo? Oró al Señor. Esto es lo que usted puede hacer, y así, teniendo un encuentro con el Salvador, nacerá a la fe. Luego su voz se añadirá a la de los testigos de Jesús.
Mayo 10 ¡Hubiera yo desmayado, si no …! Salmo 27:13
¡No DESMAYES!
¡Cuán grande es la tentación en estas circunstancias!
¡Cómo se deprime el alma, enferma el corazón y vacila la fé ante las grandes pruebas con que nos enfrentamos en esta vida en tiempos de pérdidas y sufrimientos especiales!
Entonces decimos: «Ya no puedo soportar esto por más tiempo; estoy desfalleciendo.»
¿Qué haré? Dios me dice que no desmaye.
¿Pero qué es lo que puede hacer uno cuando está desmayándose?
¿Qué es lo que haces cuando estás a punto de desmayarte físicamente?
Tú no puedes hacer nada. En tu desfallecimiento caes sobre el hombro de algún amigo fuerte y querido. Te apoyas firmemente sobre él, descansas y continúas apoyado y confiado. Esto es lo que nos sucede cuando estamos tentados a caer bajo la aflicción. El mensaje de Dios para con nosotros no es «esforzaos y cobrad ánimo,» porque Él sabe que hemos perdido nuestra fortaleza y valor; sino, aquellas palabras cariñosas, «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.» Hudson Taylor, se encontraba tan debilitado en los últimos meses de su vida, que escribió a un amigo diciendo, «Estoy tan débil que no puedo escribir, ni leer la Biblia, ni aún siquiera puedo orar. Lo único que puedo hacer es continuar apoyado en los brazos de Dios, como un niño pequeño, y confiar.»
Este hombre tan extraordinario, con todo su poder espiritual llegó a tal estado de sufrimiento físico y debilidad, que lo único que podía hacer, era reposar y confiar, y esto es lo que Dios pide a todos sus amados hijos, cuando sus debilidades aumentan con el cruel fuego de la tribulación. No trates de ser fuerte, sino estate quieto y conoce que El es Dios y El te sostendrá y ayudará.
«Dios guarda su mejor ayuda que consolará los desmayos más profundos.» «Esfuérzate y aliéntese tu corazón.» Salmo 27:14
Raramente el tiempo de Dios corresponde al nuestro. A menudo estamos afanados, mientras Dios nunca tiene prisa. En la vida del Señor Jesús aquí en la tierra nunca vemos un momento de agitación o de retraso. Él era el Señor del tiempo y servía perfectamente a su Padre.
¡Qué diferencia con nuestra vida, a menudo llena de estrés, de premuras y de tiempo perdido! El momento de Dios no siempre es el nuestro, pues sus pensamientos no son nuestros pensamientos, y sus caminos no son los nuestros (Isaías 55:8). Entonces, cuando oremos, no le pidamos una respuesta prematura, ni le pongamos ultimátum. Nuestra fe también progresa a través de las luchas, de largas pruebas y períodos de sufrimiento. Dios nunca se equivoca, y sus demoras no son retrasos… Él utiliza todo el curso de nuestra vida a fin de prepararnos para la eternidad. Podemos estar seguros de que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28). Si a menudo pensamos en lo que nos hace falta -algo totalmente natural-, hagamos la lista de todo lo que hemos recibido por la gracia divina y estaremos maravillados y agradecidos.
A nuestra falta de paciencia e impetuosidad natural, Dios responde mediante su Palabra: “La prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna… Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 1:3-4, 5:11).
Mayo 9 Abraham estaba aún delante de Jehová. Génesis 18:22
El amigo de Dios puede orar con El por otros. Quizás parezca que la gran fé de Abraham y su amistad están mucho más allá de nuestras pequeñas posibilidades. No debemos de desalentarnos. Abraham aumentó su fé, como también nosotros podemos aumentarla. El fué paso a paso y no a grandes saltos. El hombre cuya fé ha sido profundamente probada y ha escapado victorioso, es el hombre a quien forzosamente tienen que venirle pruebas supremas. Las joyas mejores se cortan y pulen con mucho cuidado. Los metales más preciados se prueban con los fuegos más fuertes. Si Abraham no hubiese sido probado hasta lo sumo, nunca se le hubiese llamado el Padre de la Fé. Lée Génesis capítulo veinte y dos: «Toma ahora tu hijo, tu único hijo, a quien amas.» ¡Vedle cómo camina hacia las alturas del Moriah; apenado, pensativo, pero con un corazón obediente y abatido. Con el ídolo de su corazón a su lado para sacrificarlo, por habérselo mandado su Dios, a quien él ha amado y servido fielmente! Esta debe ser una gran reprensión para nosotros, por preguntar, dudar, quejarnos y no aceptar con la resignación de fé lo que El nos manda. Este es un ejemplo que ha de servir como lección en todos los tiempos.
¿Permanecerá para siempre la fé de este hombre para fortalecer y ayudar al pueblo de Dios?
¿Podrá saberse por medio de El que la fé que no duda siempre prueba la fidelidad de Dios?
Sí, Y cuando la fé ha sobrellevado victoriosamente su mayor prueba, entonces el ángel del Señor, el Señor Jesús, Jehová, Aquél en quien «todas las promesas de Dios son sí y amén,» le habló diciendo, «Ahora sé que tú temes a Dios. Tú has confiado en mí hasta lo infinito. Yo confiaré en tí; tú serás Mi amigo para siempre, te bendeciré y haré de tí una bendición.»
Así es siempre, y siempre ha de ser así. «Los que tienen fé, serán bendecidos con el fiel Abraham.»
No es cosa de pequeña importancia estar en términos de relación amistosa con Dios.
Debemos ser compasivos con las personas que sufren disforia de género. Sin embargo, es clave reconocer que ellas son bombardeadas por un engaño llamado «ideología de género», que no les brindará la paz que anhelan. También nuestros hijos son parte del objetivo de la agenda de esta ideología que invade nuestros países. Si amamos la verdad y a las personas, hablaremos la verdad en amor a las personas.
Ahora bien, cuando se trata de responder a la ideología de género, debemos reconocer que ella tiene en su bolsillo el cianuro para su suicidio intelectual, por decirlo de alguna manera. Esta es una razón para encarar con seguridad cualquier diálogo con personas que abracen esta ideología. Tan solo considera algunas de las contradicciones en sus doctrinas:
«No hay diferencias significativas entre el hombre y la mujer», pero la misma idea de ser transgénero y «cambiar de sexo» saca a relucir que sí hay diferencias profundas entre el hombre y la mujer. «El género es independiente de la biología», pero se espera que las personas con disforia alteren su biología para «cambiar de género» mediante el uso de hormonas y mutilaciones irreversibles sobre cuerpos sanos. Siguiendo el posmodernismo, se afirma que «toda afirmación de verdad (como los conceptos “hombre” y “mujer”) es solo una construcción social», promovida por algunos para mantener su poder en la sociedad mientras las minorías son oprimidas. Pero si toda afirmación de verdad es una construcción social con este fin… ¿No lo son también los postulados de la ideología de género? El espacio aquí no basta para hablar de más contradicciones en esta ideología, ni para mencionar cuán absurdas pueden llegar a ser sus conclusiones a nivel público. Tan solo mira, por ejemplo, la lista creciente de «géneros» que puedes escoger en la configuración de tu perfil en Facebook, o piensa en el hecho de que «en un mundo donde millones de personas carecen de cuidados de salud básicos, hay naciones ricas que gastan dinero en la “construcción de vaginas” para hombres saludables».1
Más aún, si puedes definir tu género, ¿por qué no definir también tu edad o color de piel? ¿Qué hacemos con alguien que afirma ser de otra edad, raza o especie? Además, si toda identidad y orientación sexual debe ser afirmada, ¿qué hacemos con los intentos de las minorías que buscan justificar la pedofilia y hasta la bestialidad bajo el lenguaje del «amor»? ¿Cuál es el límite a las implicaciones de esta ideología?
Sí, podemos hablar mucho más sobre las contradicciones y los peligros evidentes de la ideología de género. Es necesario que lo hagamos. Sin embargo, el objetivo de este escrito no es hablar principalmente sobre eso. Quiero invitarte a reflexionar con la Biblia en lo que hay detrás de esta ideología.
Si este conjunto de dogmas es tan irracional y tóxico, ¿por qué tantas personas lo aceptan con fanatismo? Además, ¿cómo entender esa propensión nos ayuda a hablar la verdad en amor frente al engaño ideológico?
La ideología como religión La Biblia enseña que la razón por la que podemos llegar a abrazar ideas irracionales es que no somos criaturas muy racionales después de todo. Debido a nuestro pecado e idolatría —que consiste en poner a otras cosas en el primer lugar que solo Dios merece y creer que eso nos saciará (Ro 1:21-25; Jer 2:13)—, el Señor en Su justicia nos dejó seguir nuestra mente separada de Él, como una forma de juicio: «Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada» (v. 29). Es por eso que no pensamos tan bien como debiéramos.
Además, un punto clave sobre nuestra humanidad es que Dios no nos hizo seres puramente racionales. Él nos hizo para que seamos más que simples calculadoras. Dios nos creó en amor para compartir Su deleite con nosotros, para que le adoremos y disfrutemos de comunión con Él para siempre. Por eso nos dio la capacidad de tener deseos, pues la adoración sin afectos sería mera hipocresía. Fuimos hechos para amar y adorar a Dios con todo lo que somos (Mt 22:37), lo que implica ser gobernados por el deseo por Dios.
Nuestros anhelos son capaces de sobreponerse a la razón. De hecho, tendemos a justificar y racionalizar las cosas que deseamos
Como fuimos hechos para adorar, se nos hace imposible no adorar algo. Si Dios no está en el centro de nuestras vidas, no podemos evitar desear algo más que llegue a ocupar el primer lugar y que elevemos como dios. Por eso la esencia del pecado es cambiar la gloria de Dios por algo más y convertirlo en lo más importante y deseable.
En palabras de Santiago, «cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte» (1:14-15). Esto significa que el pecado no surge de la nada, sino que tiene su origen en nuestros deseos desordenados (el significado de la palabra griega traducida como «pasión»)
Somos criaturas más orientadas por nuestros deseos que por la mera razón. Es por eso que saber que codiciar está mal no necesariamente acaba con nuestra codicia (cp. Ro 7:7-8). Nuestros anhelos son capaces de sobreponerse a la razón, de manera que «los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne» (Ro 8:5). De hecho, tendemos a justificar y racionalizar las cosas que deseamos. Nuestros ídolos nos gobiernan, estemos conscientes de eso o no. Por eso Jesús habla del pecado como algo esclavizante (Jn 8:34).
En resumen, todo pecado es idolatría. Por tanto, debajo de toda ideología que pone ideas falsas por encima de la verdad también hay idolatría.
Cuando reconocemos esto, no es difícil detectar cuál es el ídolo detrás de la ideología de género: el yo que quiere definir su identidad y elevar sus deseos desordenados por encima de la verdad, asumiendo el lugar de dios en su vida y pretendiendo que eso lo hará feliz. En este sentido, la ideología de género —como toda ideología en realidad— es una forma de religión basada en una fe mal dirigida (¡y vaya que se requiere mucha fe ante tantas contradicciones en sus doctrinas!).
Debajo de toda ideología que pone ideas falsas por encima de la verdad también hay idolatría
Es por este individualismo que, como Tim Keller ha señalado, mientras que en el mundo romano antiguo acusaban a los creyentes: «Ustedes los cristianos son muy exclusivistas; amenazan el orden social porque no honran a todas las deidades», hoy el mundo occidental posmodernista e individualista nos acusa: «Ustedes los cristianos son muy exclusivistas; amenazan el orden social porque no honran todas las identidades».
Por eso el debate sobre la ideología de género se trata en realidad de una guerra espiritual por los corazones de las personas, contra las fuerzas espirituales que mantienen a las personas cautivas voluntariamente a la esclavitud de la idolatría (cp. Ef 6:12, 2 Co 4:3-4; 2 Ti 2:25-26). No podemos librar esta guerra sin tener en cuenta su dimensión espiritual y sin prepararnos con la armadura que Dios nos provee (Ef 6:10-18).
Aquí es donde aparecen las buenas noticias: nuestro Dios es poderoso y lleno de gracia para librar a las personas de la idolatría y traerlas a Él (1 Ts 1:9; 2 Co 4:6). Lo hizo en quienes hemos creído el evangelio; lo puede hacer también en los demás.
Respondamos ante la idolatría Los activistas de la ideología de género dicen que el debate al respecto en la esfera pública debe estar exento de dogmas de fe y religión; sin embargo, como vimos, su ideología es una forma de religión y tiene dogmas que abraza por fe. No temamos señalar esto en la medida que sea posible. Identifiquemos la idolatría subyacente debajo de la ideología, en vez de enfocarnos solo en conversar sobre lo irracional y dañina que resulta, pues esto nos permite ir a la verdadera raíz del problema y apuntar a la solución que solo está en Jesús.
Nuestro Señor es el Hijo de Dios que vino a este mundo para vivir perfectamente en nuestro lugar, morir en una cruz por nuestros pecados y resucitar victorioso para traer libertad y vida eterna a todo el que cree en Él. En Cristo podemos tener comunión con Dios y empezar a vivir satisfechos en Él para siempre, de manera que podamos decir junto a Pablo que el vivir es Cristo (porque Él es lo más valioso y precioso que tenemos) y el morir es ganancia (porque la muerte solo nos acerca más a Él; Fil 1:21).
Expongamos la idolatría detrás de la ideología de género. Al hacerlo, expongamos también al Salvador que nos hace libres en verdad
Entonces, no nos conformemos con solo señalar las inconsistencias y consecuencias de la ideología de género. Cavemos más profundo. Esta ideología está mal no solo porque es ilógica y hace daño a las personas, sino primeramente porque nos esclaviza como lo hace todo pecado y porque es una forma de rechazar al Dios para el que fuimos hechos y el diseño con el que nos creó en Su voluntad perfecta. Solo Él es el Dios que puede saciarnos en verdad.
Hermanos, expongamos la idolatría detrás de la ideología. Al hacerlo, expongamos también al Salvador que nos hace libres en verdad (Jn 8:34). Esto no es opcional si queremos hablar la verdad en amor a las personas.
1 Sharon James, Gender Ideology: What Do Christians Need to Know? [Ideología de género: ¿Qué necesitan saber los cristianos?] (Christian Focus, 2019), p. 20.
Josué Barrios
Sirve como Director Editorial en Coalición por el Evangelio. Ha contribuido en varios libros y es el autor de Espiritual y conectado: Cómo usar y entender las redes sociales con sabiduría bíblica. Es licenciado en comunicación y cursa una maestría de estudios teológicos en el Southern Baptist Theological Seminary. Vive con su esposa Arianny y su hijo Josías en Córdoba, Argentina, y sirve en la Iglesia Bíblica Bautista Crecer como líder de jóvenes. Puedes leerlo en josuebarrios.com, donde su blog es leído por decenas de miles de lectores todos los meses. También puedes seguirlo en Youtube, Instagram, Twitter y Facebook, y suscribirte gratis a su newsletter con contenido exclusivo.
Martes 9 Mayo Tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Santiago 5:11
¿Hastiado de la vida? La Biblia nos cuenta la historia de Job, un creyente rico y feliz, pero que perdió todo en muy poco tiempo: sus bienes, sus hijos, la salud… Abrumado por tantas desgracias, Job declaró: “Está mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja…” (Job 10:1). Si atravesásemos las mismas pruebas, seguramente también estaríamos desanimados. En tales circunstancias, a menudo la primera reacción es acusar a Dios. Job, quien al principio soportó todo de manera ejemplar (Job 2:10), terminó diciendo: “Te has vuelto cruel para mí; con el poder de tu mano me persigues” (Job 30:21). Deseaba comprender por qué le habían sobrevenido tantos sufrimientos. Se consideraba como alguien de bien, que había hecho lo mejor para agradar a Dios. “¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo!” (Job 16:21).
Durante mucho tiempo Job esperó la respuesta de Dios, y esto puso a prueba su paciencia. Pero Dios tenía un plan para bendecir a Job, así como tiene uno para cada uno de nosotros. Podemos estar seguros de que Dios siempre quiere bendecir a su criatura: “Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres” (Lamentaciones 3:32-33).
Contrario a las apariencias, fue el corazón de Dios, lleno de amor por Job, el que permitió tales dificultades, pues Dios sabía que eso llevaría a Job a hacer progresos esenciales en su vida espiritual. Pero, sobre todo, entraría en una relación mucho más estrecha con Dios.
Mayo 8 «Paseándose en medio del fuego.» Daniel 3:25
El fuego no impidió que ellos se moviesen; ellos andaban por medio del mismo. Este era una de las calles que les conducía a su destino.
El consuelo de la revelación de Cristo, no nos enseña a emanciparnos del sufrimiento, sino a emanciparnos por medio del sufrimiento. Padre Celestial, enséñame que cuando me hallo rodeado de dificultades, me encuentro solamente, por así decir, como en un túnel. Me basta con saber que algún día todo ha de arreglarse.
Me dicen que me quedaré sobre los picos del Olivar, en las alturas de la gloriosa resurrección. Pero yo deseo más, Padre mío; yo quiero que el Calvario sea el que me conduzca a él. Deseo saber que las obscuridades de este mundo son las sombras de una avenida, la entrada de la casa de mi Padre.
iDime que solamente estoy obligado a trepar porque Tu casa está sobre la colina!
Aunque camine por medio del fuego, sé que el sufrimiento no ha de herirme.-George Matheson.
En medio del mortal dolor, La cruenta cruz yo ví; y allí raudal de gracia hallé, Bastante para mí.
Sufriendo fué mi corazón, y apenas pude allí Creer que gracia habría de hallar Bastante para mí.
En la cruz fluye sin cesar, Insondable cual el mar, Bastante para tí. Esta gracia que brotó allí -V. Mendoza.