Pequeños test de paciencia

Miércoles 14 Septiembre
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
Hebreos 12:11
Pequeños test de paciencia
Nuestra vida diaria abunda en pequeñas contrariedades e inconvenientes de toda clase. Una palabra hiriente, una descortesía, una ingratitud, un contratiempo… son tantos de los obstáculos para nuestra fe. Tal vez solo sean pinchazos de alfileres, pero es precisamente debido a su insignificancia y porque son repetitivos, que nos toman por sorpresa y acaban con nuestras buenas decisiones.

Como Cristo libera perfectamente, estos pequeños problemas también están bajo su competencia. Debemos hallar en él la fuente eficaz y suficiente para que esos pinchazos de alfiler no sean un motivo de desánimo o de derrota, sino que este sufrimiento sea cambiado en bendición para nosotros.

Dios afirma que él “es poderoso para guardaros sin caída” (Judas 1:24). Que Dios nos ayude a considerar cada prueba, pequeña o grande, como permitida por él. Hablemos de ella a nuestro Dios y Padre por medio de la oración, sabiendo que él nos ama y quiere consolarnos. Cuando logremos aceptar así todo lo que nos hace sufrir, sea que venga de los demás, de nosotros mismos o directamente de arriba, como una marca del amor divino, estaremos en la actitud correcta para soportar el sufrimiento. Incluso será para nosotros una bendición.

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:6).

“El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6).

Jeremías 47 – 2 Corintios 3 – Salmo 105:23-36 – Proverbios 23:12

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Resistir

Martes 13 Septiembre

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe.

1 Pedro 5:8-9

Resistir

Dentro de la famosa Torre de Constanza en Aigues-Mortes (Francia), una palabra grabada en una piedra hace aproximadamente tres siglos desafía el tiempo: “Resistir”. Esta inscripción es atribuida a Marie Durand (1711-1776), prisionera en esa torre durante 38 años debido a su fe. Ella la talló pacientemente, tal vez con una aguja. Sin duda esta palabra fue un incentivo para las que permanecerían prisioneras después de ella en esa torre, pero también lo es para todos los cristianos.

Este estímulo a resistir es para todos los creyentes que, en numerosos países, se enfrentan a la maldad de las autoridades, al acoso diario y a las persecuciones más severas. Ellos pueden contar con esta promesa de Jesús: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10).

Pero esta consigna también es para nosotros que, por la gracia de Dios, no tenemos que resistir a una autoridad hostil. Porque Satanás es tan peligroso cuando toma la apariencia de una serpiente astuta que cuando actúa como un león rugiente. Él conoce bien el corazón humano; nos acecha, y aprovecha nuestras menores debilidades para llevarnos poco a poco a la deriva. No nos muestra a dónde quiere conducirnos y no dejará ir fácilmente al que cae en sus garras. Así que tengamos cuidado, cualquiera que sea nuestra edad.

Es cierto que el diablo es poderoso, pero nosotros estamos con Jesús. Él es más poderoso que el diablo, y lo venció en la cruz. Animémonos y fortalezcámonos “en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).

Jeremías 45-46 – 2 Corintios 2 – Salmo 105:16-22 – Proverbios 23:9-11

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El día más hermoso de mi vida

Lunes 12 Septiembre
Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.
Salmo 66:16
Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
Daniel 4:2
El día más hermoso de mi vida
 – Dime, papi, ¿cuál fue el día más hermoso de tu vida?

 – ¡Ah! Sabes, he tenido días de gran gozo y días de gran tristeza… En mis viajes he admirado las maravillas de la creación: el desierto del Sahara, el inmenso océano, los Alpes cubiertos de nieve… ¡Pero el día más hermoso de mi vida fue diferente!

Me acuerdo como si fuera ayer; solo tenía 17 años. Hasta entonces tenía una idea equivocada de Dios, lo veía un poco como un policía tratando de hallarnos en alguna falta para castigarnos. Es verdad que todos somos culpables ante él. Pero leyendo la Biblia comprendí que Dios me amaba y que había enviado a su Hijo Jesucristo, quien aceptó ser castigado en mi lugar. Sí, Jesús cargó con mi culpa. Él fue castigado por Dios para que yo nunca lo sea. ¡Este amor extraordinario sobrepasa toda imaginación! ¡Fue un descubrimiento! Solo debía creer en el Dios de amor y en Jesús, quien murió por mí. Y fue lo que hice. Estando solo, en un rincón, me arrodillé. Reconocí delante de Dios que le había desobedecido y le pedí que me perdonara. Él lo hizo, y me llenó de una paz y un gozo profundos. ¡Oh, sí! Ese fue el día más hermoso de mi vida… Escribí la fecha en mi Biblia. Y, ¿sabes?, nunca he perdido la paz que Dios me dio ese día.

Dios también te ama a ti. El día en que lo comprendas también será el día más hermoso de tu vida, ¡un día que nunca olvidarás!

Jeremías 44 – 2 Corintios 1 – Salmo 105:7-15 – Proverbios 23:6-8

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¿Dónde están nuestras riquezas?

Domingo 11 Septiembre

Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Mateo 6:21

La bendición del Señor es la que enriquece.

Proverbios 10:22

¿Dónde están nuestras riquezas?

Cristianos, ¿cuál es nuestra actitud frente a la prosperidad y a las riquezas? En teoría, sabemos bien que todo lo que el mundo ofrece es efímero e inestable, pero en la práctica, ¿qué sucede? Tal vez los nuevos medios de telecomunicación y los aparatos modernos hayan influenciado nuestras vidas. Nos hemos acostumbrado a la comodidad y al confort, los cuales pueden convertirse en verdaderos obstáculos para nuestra vida espiritual.

El apóstol Pablo escribió: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:17-19).

La Biblia nos da ejemplos como el de Moisés: tuvo “por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios”. Por la fe vio “al Invisible” (Hebreos 11:26-27).

Hoy, “las abundantes riquezas de su gracia” nos son presentadas “en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”, quien vino del cielo para salvarnos (Efesios 2:7). Estas riquezas nos son aseguradas, son un “tesoro en los cielos” que no se agota, “donde ladrón no llega, ni polilla destruye” (Lucas 12:33).

“Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:1-3).

Jeremías 43 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5

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Verdaderos valores

Sábado 10 Septiembre
Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis.
Amós 5:14
Jesús… anduvo haciendo bienes.
Hechos 10:38
Verdaderos valores
Con motivo de una ceremonia de graduación, el alcalde de la ciudad, después de las felicitaciones acostumbradas, invitó a los estudiantes a preguntarse sobre los verdaderos valores, pero no precisó cuáles. Nuestra sociedad ha perdido todas sus referencias, ya no tiene la capacidad de responder sobre dicho tema. Y los mensajes difundidos por los medios de comunicación, ¿presentan verdaderamente valores recomendables? A menudo promueven el espíritu de competencia, la vanidad, la superficialidad, el juicio sobre las apariencias… Ahora bien, “lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” (Lucas 16:15).

Entonces, ¿cuáles son los verdaderos valores? ¿Dónde debemos buscarlos? En la Biblia, porque ella es la Palabra de Dios. La enseñanza de Jesucristo en los evangelios nos los muestra: amor, bondad, compasión, humildad… Y toda su vida los ilustra.

¿Es necesario, pues, imitar a Cristo como lo hacía el apóstol Pablo? (1 Corintios 11:1). Sí, pero nadie puede hacerlo sin haber recibido primero la vida nueva, la vida eterna. Jesús dijo: “El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47).

Si lo hemos aceptado como nuestro Salvador, él nos dará la fuerza moral que necesitamos cada día: pidámosela. También necesitaremos leer la Biblia diariamente, para conocer mejor al Señor Jesús. Entonces podremos ser testigos, no solo de los verdaderos valores, sino sobre todo de Aquel que dio su vida por nosotros, y que nos los mostró a través de su ejemplo.

Jeremías 42 – 1 Corintios 15:29-58 – Salmo 104:27-35 – Proverbios 23:1-3

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Él está sentado, ¡qué descanso para nosotros!

Viernes 9 Septiembre
El Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
Marcos 16:19
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.
Hebreos 10:12
Él está sentado, ¡qué descanso para nosotros!
El evangelio de Marcos presenta a Jesús bajo el carácter de un siervo consagrado a Dios. Y termina mostrándonoslo recibido en el cielo, sentado a la diestra de Dios. Había terminado la obra que Dios le había confiado (Juan 17:4-5). Se sentó, pues, como un siervo que puede descansar porque ha terminado su trabajo. No es una situación provisional, se sentó “para siempre”, es decir, perpetuamente.

Si Dios hizo sentar a Jesús a su diestra, fue porque su sacrificio en la cruz lo satisfizo. Haciéndolo sentar en este lugar de honor, Dios declaró que la obra de la cruz era suficiente, perfecta. Ahora, Dios puede perdonar y salvar a todo aquel que cree en Jesús. El hecho de que Jesús esté sentado tiene un alcance inmenso para el cristiano, constituye el fundamento de su paz. Jesús “es nuestra paz” (Efesios 2:14).

Si queda en mí la mínima duda concerniente a mi salvación, al hecho de ser liberado de toda condenación, esa duda desaparece cuando por la fe veo a Jesús sentado a la diestra de Dios. El problema de mis pecados está solucionado. Jesús los llevó sobre sí mismo cuando murió en la cruz. Si no los hubiera expiado completamente delante de Dios, mi Salvador no estuviera sentado. Pero, porque él está sentado, yo puedo estar en paz. Si Dios se declara satisfecho, yo puedo estar perfectamente tranquilo.

Señor, te vemos allá arriba en la luz

A la diestra de Dios. Tu glorioso reposo es la perfecta paz de tus amadas ovejas.

Jeremías 41 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

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¿Qué significa creer “en el evangelio”?

Jueves 8 Septiembre
(Jesús dijo:) Arrepentíos, y creed en el evangelio.
Marcos 1:15
Palabras del evangelio: Creed en el evangelio (2)
Al comienzo de su servicio público Jesús invitó a sus oyentes (y a nosotros también) a arrepentirse y a creer en el evangelio. El arrepentimiento, ese cambio interior, está íntimamente unido a la fe en el evangelio.

¿Qué significa creer “en el evangelio”? Simplemente aceptar la buena noticia que Jesús nos trajo. Tener fe en esta buena nueva manifiesta la confianza en él, igual que, cuando aceptamos la propuesta de una persona, expresamos la confianza que depositamos en ella.

En este camino de la fe hay obstáculos. Pueden ser exteriores, como el atractivo de las riquezas, la búsqueda del poder, o la persecución, en algunas regiones del mundo. También pueden ser interiores, como el miedo al rechazo, las dudas. Todos esos obstáculos requieren que “nos soltemos”, que nos abandonemos a Dios para avanzar. La fe confía totalmente en Dios, el único que puede salvarnos del miedo, del pecado y de la muerte.

Creer en el evangelio es también vivirlo, vivir las palabras de Jesús, porque en la vida cotidiana la confianza en Dios se concreta y descubrimos cuán verdaderas y poderosas son las palabras de Jesús para darnos la esperanza, el gozo y la fuerza en la prueba. En fin, vivir el evangelio nos lleva a crecer: amar como Dios, servir humildemente gozando la presencia de Cristo, vivir este compromiso en la paz de su gracia y la fuerza de su luz.

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree… Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17).

(continuará el próximo jueves)
Jeremías 40 – 1 Corintios 14:20-40 – Salmo 104:14-18 – Proverbios 22:28

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¿Qué pasó con el pudor y la modestia?

¿Qué pasó con el pudor y la modestia?
SUGEL MICHELÉN

Como vimos en la entrada anterior, Dios no nos ha dejado en oscuridad con respecto al tema de la vestimenta. Él ha hablado y, como siempre, lo que Él dice sobre este asunto es completamente contrario a lo que el mundo dice. Pero si eres creyente, los criterios de Dios revelados en la Palabra de Dios son los que deben amarrar tu conciencia y guiar tus pasos; no la revista Vogue, ni Harper’s Bazar, ni Cosmopolitan, ni GQ para los hombres, sino la infalible, inerrante y todo suficiente Palabra de Dios. “Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Rom. 3:4). ¿Qué nos dice Dios en Su Palabra sobre la vestimenta, qué nos ordena?

Veamos lo que Pablo dice al respecto en 1Tim. 2:9: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia”. Las dos palabras que Pablo usa en el texto, y que RV traduce como “atavío” y “decoro”, proceden de la misma raíz: kosmos y kosmeo, de dónde proviene nuestra palabra “cosmético”. La palabra kosmos significa “orden, arreglo o sistema”. Lo contrario de kosmos es caos. De manera que lejos de reprimir ese deseo natural de las mujeres a arreglarse, Pablo lo pone más bien en perspectiva. “Arréglense, pero como mujeres piadosas, mujeres que le temen a Dios y que desean agradarle a Él y reflejar Su carácter por encima de todas las cosas”. Ahora bien, ese arreglo personal debe poseer dos características fundamentales.

La mujer debe vestirse con pudor

La palabra griega que Pablo usa aquí conlleva tanto la idea de modestia como de humildad. Significa literalmente “sentido de vergüenza”. Una mujer piadosa debería sentirse avergonzada y culpable si por causa de su vestimenta alguien es distraído en su adoración a Dios o llevado a tener pensamientos impuros.

La modestia es todo lo opuesto a la arrogancia y al deseo de llamar la atención. Cuando esta mujer se viste ella está delante de Dios, no delante de los hombres. Por eso la modestia evita el exceso y la sensualidad.

La ropa de una mujer cristiana debe estar en perfecta consonancia con su profesión de fe. Una mujer que ama a Jesucristo no trata de causar furor con su vestido. Su principal interés es mostrar el carácter de nuestro Dios y Padre en todo cuanto hace y en todo cuanto usa.

Si te vistes para la gloria de Dios, tu vestimenta revelará pureza y castidad. En vez de mostrar las formas de tu cuerpo para provocar a otros, vas a cubrirlo adecuadamente porque no quieres ni pensar que por causa de un capricho tuyo un hombre sea llevado a pecar contra el Dios al que tú dices amar, adorar y servir.

De más está decir que ese no es el pensamiento del mundo en cuanto a este asunto. La industria de la moda no cree que el principal propósito de la ropa sea cubrir el cuerpo, sino más bien atraer las miradas de los hombres sobre ti; la mayoría de la moda hoy día es diseñada para provocar una atracción sexual. Se usan telas que se pegan al cuerpo para revelar sus formas, y son cuidadosamente diseñados para resaltar ciertas partes que son cubiertas de tal manera que provoquen el deseo de ver más.

En un libro secular sobre la moda titulado “Hombres y mujeres” escrito por Claudia Kidwell y Valerie Steele, dice que “la ropa es especialmente sexy cuando llama la atención al cuerpo desnudo que está debajo”. Por eso mientras más corto y ajustado mejor. Lamentablemente debemos reconocer que los impíos son más honestos que muchos cristianos. Ellos nos dicen francamente lo que muchos creyentes no se atreven a decir: “Nos vestimos así para provocar, para llamar la atención sobre nuestra figura, para que puedas tener una idea clara de mis formas”.

Como decía en un anuncio sobre trajes de baño: “Es glamoroso… es exótico… definitivamente esto no tiene que ver con nadar”. ¡Por supuesto que no tiene que ver con nadar! Esto tiene que ver con la sensualidad y la provocación.

Las formas del cuerpo del hombre y de la mujer no son pecaminosas; el cuerpo fue diseñado por un Dios bueno y santo, que luego de hacerlo lo declaró bueno y santo. Pero el hombre pecó y se corrompió, y por esa causa el cuerpo descubierto de una mujer es como un barril de pólvora que pasa en medio de candelabros encendidos. Es por eso que nuestro Señor y Salvador nos advierte con tanta fuerza que tengamos cuidado con lo que ven nuestros ojos: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:27-29).

Para el hombre es un problema ver a una mujer vestida en una forma reveladora e insinuante. Si la codicia, dice Cristo, ya adulteró con ella en su corazón; y la mujer que provocó tal pensamiento por llevar una falda demasiado corta, o un pantalón ajustado, o una blusa ceñida al pecho que revela claramente sus formas, esa mujer tendrá que darle cuenta a Dios en el día del juicio.

Escucha lo que dice nuestro Señor acerca de aquellos que ponen tropiezo a otros: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! (Mt. 18:6-7).

Un vestido ajustado que revela claramente las formas del cuerpo, o demasiado corto como para cubrir lo que debe ser cubierto, no es algo neutral. Eso es pecaminoso porque violenta la santidad de Dios y la modestia que estamos llamados a exhibir como hijos de Dios. Y que nadie nos acuse de legalistas por decir esto. Urgir a los creyentes a cubrir su cuerpo no es legalismo, porque la modestia es un mandamiento escritural, un mandamiento que muchos parecen estar olvidando. Cada vez se nota menos la diferencia entre nosotros y los paganos que no conocen a Dios.

¿Es tu vestimenta un reflejo de la humildad y castidad que debe caracterizar a un creyente? Cristo nuestro Salvador, derramó Su preciosa sangre en la cruz para comprar tu alma y tu cuerpo, y el Espíritu de Dios ha venido a hacer morada en ti. A la luz de esa realidad debes dedicarte en cuerpo y alma a perseguir la gloria de Dios en todas las áreas de tu vida.

Dice Pablo en 1Cor. 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. ¿Te vistes como es apropiado vestir al templo del Espíritu Santo? ¿Es tu vestido un reflejo claro del carácter santo y puro de Dios?

Pero la mujer no solo debe vestirse con pudor, sino también, en segundo lugar…

La mujer debe vestirse con buen juicio

Ese es el significado de la palabra que RV traduce como “modestia” en 1Tim. 2:9. También podemos traducirla como “auto control”, “sentido común” o “pureza mental”. Se trata de una mujer juiciosa que no se deja llevar por sus impulsos. Cuando se viste lo hace en una forma discreta y apropiada: apropiada para su edad, para su situación económica y para su época.

En cuanto a esto último dice Richard Baxter: “Es siempre legítimo seguir la moda sobria de la gente sobria; pero no es legítimo seguir la moda vana, inmodesta y enfermiza de los rebeldes, desenfrenados, orgullosos y disolutos” (Christian Directory; pg. 393).

Así que debemos vestirnos con pudor y buen juicio. Y digo “debemos” porque aunque Pablo se está refiriendo en este texto a las mujeres de manera particular, el espíritu general de la Escritura nos permite aplicar estos principios a los hombres también.

Que Dios nos ayude a glorificarle en todo cuanto hacemos, incluyendo la forma como nos vestimos. Nuestra vestimenta dice mucho de la realidad de nuestro corazón.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Si los continentes fueran papel

Miércoles 7 Septiembre
De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16
Si los continentes fueran papel
Visitando un pequeño pueblo de Holanda, en la orilla del mar, un cristiano había hablado ampliamente del amor de Dios a un auditorio conformado por personas con poca educación formal. Su lenguaje era un poco complicado, y el público tenía gran dificultad para entender. Cuando él terminó de hablar, un cristiano de edad avanzada, antiguo pescador, tomó la palabra. A menudo este hombre hablaba del amor de Dios a quienes lo rodeaban. Lo llamaban “Juan el muy amado”, aludiendo al apóstol Juan, quien solía llamarse “el discípulo a quien amaba Jesús” (Juan 21:20).

El viejo pescador simplemente dijo: “Si todos los mares del mundo fueran tinta, si el conjunto de los continentes fuera papel para escribir, y si cada ramita fuera una portapluma, todo esto no sería suficiente para describir el amor de Dios”.

Estas pocas palabras impactaron profundamente a un joven oyente, quien llegó a ser un evangelista. Decenas de años más tarde, en el curso de una reunión, retomó las palabras de Juan el muy amado, para explicar el versículo de Juan 3:16. Por medio de este mensaje un cantante de ópera se convirtió al Señor. Luego, impresionado por el amor de Dios, compuso un himno en el cual también retomó la corta predicación del viejo pescador…

La Biblia nos revela cosas maravillosas y profundas. Pero lo hace en un lenguaje sencillo y comprensible. Dios quiere que su amor sea proclamado a todos, sin distinción. “Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16). Esta es una frase muy sencilla, al alcance de la comprensión de todos.

Jeremías 39 – 1 Corintios 14:1-19 – Salmo 104:5-13 – Proverbios 22:26-27

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Buscar la excelencia

Martes 6 Septiembre
Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13-14
Buscar la excelencia
Los atletas jamaiquinos Usain Bolt y Yohan Blake ganaron varias medallas olímpicas en las carreras de 100, 200, 4×100 metros… A pesar de su rivalidad en la pista, Bolt rindió este homenaje a Blake: “A lo largo de los años, Yohan hizo de mí un mejor atleta. Verdaderamente me empujó y me mantuvo alerta”. Estos dos atletas se animaron mutuamente a buscar la excelencia sobre la pista.

En la Biblia, el apóstol Pablo utiliza la imagen de la carrera para hablar de la vida cristiana. Invita a todos los cristianos a correr de manera que obtengan el premio. Esta carrera necesita preparación, disciplina, entrenamiento, perseverancia… y no perder de vista la meta, que es Jesucristo.

En nuestra vida cristiana podemos, como los dos atletas jamaiquinos, animarnos el uno al otro a buscar la excelencia. Esto no significa tratar de ser el primero, el más admirado, sino el servidor de todos, como lo hizo Cristo, en amor y santidad. ¡No nos contentemos con tener un nivel promedio!

Amigos cristianos, tenemos el privilegio y la responsabilidad de animarnos mutuamente en nuestra fe. Es uno de los objetivos de la vida colectiva en la Iglesia: ayudarnos unos a otros a avanzar hacia Jesús y con él. Dios también nos ayuda a crecer por medio de los otros, si aprendemos a escuchar y a ver a Jesús en nuestro hermano o hermana. Pablo escribió a los creyentes de Filipos: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:17).

Jeremías 38 – 1 Corintios 13 – Salmo 104:1-4 – Proverbios 22:24-25

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