El pecado es una elección de situarnos en el lugar de Dios y esa es la peor desición que podemos tomar. El pecado nos alejará de la voluntad de Dios. No elijámos pecar, elijamos a Dios, obedezcamos a Dios no obedezcamos al pecado.
Si quieres experimentar la dicha y no ser culpable de pecado, debes número uno reconocer que has pecado y que sólo Cristo puede ayudarte, ya que el murió en la cruz y resucitó al tercer día para darnos perdón y número dos pídele que te salve, confiesa tus pecados a Dios y pide a Cristo que te salve. Gracia y Paz
Anhelos insatisfechos y la soberanía de Dios – Lección 3
La semana pasada compartimos sobre nuestras desilusiones y sobre cómo Dios ha ido obrando no sólo en nuestras vidas sino también en nuestros corazones. Esta semana estaremos viendo de una manera práctica cómo reaccionar cuando nos encontramos en medio de circunstancias difíciles, sin caer en la manipulación y aprendendiendo a dejar que Dios sea Dios.
Todo lo que llega a nuestras vidas de una forma u otra, si somos hijas de Dios, es parte del plan de Dios para dar a conocer a Jesús al mundo. ¡Si tan solo pudieramos ver eso! Ojalá que cuando no podamos verlo, podamos permanecer confiando en su plan soberano. Dios tenía un plan y un propósito para la vida de Elisabet. Ella era un pedacito, una parte muy pequeña, de una imagen mucho más grande.
Para este estudio seguiremos conversando con Berenice Montes, Orfa Montes y Pamela Espinosa sobre las desilusiones y lo que significa rendir a Dios tus anhelos. ¡Acompáñanos!
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Frases para meditar: «La obediencia a Dios no es un medio para hacer que Él haga nuestra voluntad. No obedecemos a Dios para que Él nos haga la vida más fácil. Obedecemos a Dios porque Él es Dios, es soberano y es digno de nuestra obediencia».
«Las experiencias y dudas de Zacarías no importaban. ¡Dios estaba obrando! Dios era soberano sobre la esterilidad de Elisabet y Zacarías y Dios es, en última instancia, soberano en nuestras propias vidas».
«Recuerda que Zacarías y Elisabet fueron fieles en su compromiso con el Señor, aunque Zacarías tuvo un lapso temporal en su confianza a Dios y dudó de que Él pudiera cumplir su promesa. De la misma manera, nuestras cabezas pueden saber que Dios es soberano, pero nuestros corazones pueden dudar que Él tiene toda la autoridad sobre los desafíos que enfrentamos».
Profundiza más: ¿Cómo crees que la constante exposición a las redes sociales y la forma en la que comparamos nuestras vidas con otras mujeres, contribuye a generar sentimientos pecaminosos y desilusión por lo que no tenemos? ¿Cómo lidias en tu vida diaria con lo que dicen o piensan los demás en medio de tus aflicciones? ¿Qué cosas prácticas puedes empezar a hacer para dejar a Dios ser Dios?
Recuerda: El contentamiento no es lo mismo que estar en un estado «zen» o negar las desilusiones que han existido en nuestras vidas. Es llegar a la bifurcación entre la esperanza y la desesperación y escoger la esperanza; confiando en que Dios está trabajando en redimir nuestro sufrimiento para Su gloria. Esta es la elección que nos libera y nos lleva a Jesús.
MEDITACIÓN DIARIA Cómo buscar a Dios Tener hambre y sed de Dios es un gusto adquirido. Cuanto más le busquemos, mayor será nuestro anhelo.
Salmo 105.1-8
Ayer estudiamos lo que significa buscar a Dios, pero muchas personas no saben por dónde empezar.
Comience con la lectura de la Biblia y la oración. Cada día medite en la Palabra: escuche la voz de Dios, digiera lentamente lo que lee, hable con el Señor, hágale preguntas y aplique lo que aprende. No solo lea la Biblia, estúdiela, tal vez comenzando con un versículo o un pasaje corto. Puede que usted piense: “Eso nunca me ha gustado”. Mi consejo es: ¡Anímese! El conocimiento de Dios no entra en nuestras mentes por accidente; lo hace por medio del estudio diligente.
Tener hambre y sed de Dios es un gusto adquirido. Cuanto más le busquemos, mayor será nuestro anhelo. Sin embargo, si ignoramos a Dios, la poca hambre que tenemos disminuirá aún más.
¿Considera que esta última afirmación describe su experiencia? Entonces, pídale al Señor que despierte su apetito por Él, y siga adelante. Esto requiere tiempo y esfuerzo, dos cosas que nos conviene invertir sabiamente.
Descuidar nuestro tiempo con el Señor significaría negarnos a recibir las bendiciones que Él promete a quienes lo buscan con diligencia. Nadie quiere ir tras lo que es fugaz. En vez de eso, elija buscar al Eterno, la fuente de todo contentamiento, gozo y esperanza.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas; y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo.
Con más de 95 años, el naturalista Théodore Monod todavía recorría los desiertos buscando algún espécimen raro. Habló admirablemente de la naturaleza y de la vida bajo sus diferentes formas. En una entrevista, evocando los conflictos que se desarrollan en nuestras sociedades cristianizadas, hizo esta reflexión: “Se dice que el cristianismo no funciona, pero ¿lo hemos probado realmente?”.
Quizás haya que empezar por definir lo que entendemos por “cristianismo”. Si se trata de un conjunto de reglas basadas en los esfuerzos del hombre, ¡no nos sorprendamos si ese cristianismo no funciona! Por naturaleza, el hombre es esclavo de sus pasiones y no puede liberarse a sí mismo (Romanos 7:23). El llamado cristianismo, que invita a cada uno a amar a su prójimo por sus propios esfuerzos, y así transformar el mundo, es pura ilusión.
El verdadero cristianismo es aquel en el que cada uno admite su propia culpabilidad ante Dios, y acepta la salvación que Dios da por medio de la fe en Jesús. Es el primer paso. Ese cambio, llamado conversión, es una decisión personal, producida por la gracia divina. Dios da una nueva naturaleza a todos los que dan ese paso decisivo. Entonces pueden manifestar un poco de ese amor divino derramado en sus corazones (Romanos 5:5). Este amor no busca su propio interés, no se goza en la injusticia, sino que se goza en la verdad, sufre todo, cree todo, espera todo, soporta todo (1 Corintios 13:5-7). ¿Ha dado usted el primer paso para probar ese cristianismo?
¿Qué hacemos cuando nuestros corazones desean algo que el Señor ha decidido no conceder? Tal vez sea un hijo, un esposo, o una carrera. Cualquiera sea nuestro anhelo, Dios puede hacer mucho en nuestras vidas cuando esperamos en Él.
En este programa de Coalición Radio, Patricia Namnún, Ana Ávila y Gabriela de Morales conversan sobre la suficiencia de Cristo en medio de tribulaciones.
El pecado es una elección de situarnos en el lugar de Dios y esa es la peor desición que podemos tomar. El pecado nos alejará de la voluntad de Dios. No elijámos pecar, elijamos a Dios, obedezcamos a Dios no obedezcamos al pecado.
Si quieres experimentar la dicha y no ser culpable de pecado, debes número uno reconocer que has pecado y que sólo Cristo puede ayudarte, ya que el murió en la cruz y resucitó al tercer día para darnos perdón y número dos pídele que te salve, confiesa tus pecados a Dios y pide a Cristo que te salve. Gracia y Paz
Todos tenemos ambiciones y deseos, pero como creyentes debemos sopesarlos con la Palabra de Dios. Por más importante que sean nuestras actividades, responsabilidades y relaciones terrenales, ellas no pueden compararse con el valor que tiene una vida dedicada a la búsqueda de nuestro Padre celestial.
¿Qué significa buscar a Dios? La frase describe un esfuerzo sincero e intencional de conocer al Padre celestial y seguirlo más de cerca. Quienes buscan esta clase de compañerismo con Dios están decididos a pasar tiempo con Él. También quieren renunciar a lo que pueda obstaculizar el crecimiento en su relación con el Señor. Los seguidores fieles de Dios nos apropiamos de sus promesas y confiamos en que Él cumplirá su Palabra. Nuestras experiencias con el Señor nos satisfacen y, sin embargo, nos hacen sentir más hambre de Él.
La vida cristiana está destinada a ser una búsqueda continua de Dios. Atravesar la puerta de la salvación y quedarse paralizado sin acercarse a Él es perder los tesoros que están disponibles en Cristo. Quienes buscan al Señor con vehemencia descubren que conocerlo es la recompensa más grande de todas.
La semana pasada visitamos la tierra del anhelo, estuvimos compartiendo con hermanas que han pasado por desilusiones en sus vidas; pero también vimos cómo Dios ha obrado en sus corazones. Esta semana estaremos viendo de una manera práctica cómo podemos servir cuando nos encontramos en medio de circunstancias difíciles.
Cuando vemos la historia completa de Elisabet, nos damos cuenta que su anhelo de tener un hijo fue eventualmente satisfecho. Y eso está en Lucas 1:57-66. Sin embargo, esa no siempre es la norma y creo que cada una de nosotras puede dar fe de ello. Todo lo que podemos ver es el momento presente. No podemos ver la imagen completa, pues es Dios quien tiene el cuadro completo, un gran tapiz que Él ha estado tejiendo.
No obstante, el anhelo de Elisabet no iba a ser de bendición solo para su matrimonio o su familia, este era un plan que Dios tenía preparado para toda la nación de Israel y para todo el mundo, no solo de su época, sino de toda la historia.
Todas hemos estado ante la bifurcación en el camino; ese momento donde debemos decidir entre la esperanza y la desesperación. Por lo general, ocurre cuando hemos estado recorriendo el mismo camino durante mucho tiempo, pero de pronto nos preguntarnos si nuestras circunstancias alguna vez cambiarán.
En esta ocasión tengo la bendición de contar con Berenice Montes, Orfa Montes y Pamela Espinosa, para conversar sobre qué hacer cuando nos encontramos en esa bifurcación y cuál es el camino que debemos tomar.
«Cuando obedeces a Dios en lo que te ha encomendado, Él se encontrará contigo».
«Aunque servir en el templo era sin lugar a dudas una tarea sagrada, Zacarías estaba haciendo simplemente lo que Dios le pidió que hiciera: cumplir con sus responsabilidades como sacerdote. Y fue allí, en el curso de cumplir con su deber, cuando Dios lo encontró».
Profundiza más:
¿A dónde vas cuando estás desesperada con tu aflicción? ¿En qué o quién te refugias? (me voy de compras, me aislo, chisme, murmuración, culpo a Dios, busco amigas no sabias)
Cuando enfrentas desilusiones, ¿cómo haces para mantenerte enfocada en conocer y servir al Señor?
De acuerdo a tu experiencia y a los casos de mujeres que conoces, ¿cuál es la desilusión más predominante en las mujeres?
Recuerda:
No pienses que puedes vivir a tu manera y que luego, cuando lleguen las grandes pruebas, puedes tener de repente un corazón para obedecer a Dios. No funciona así. La obediencia diaria desarrolla los músculos necesarios para cuando las cosas se ponen difíciles.
Jueves 28 Abril El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 1 Corintios 2:14-15 ¿Quién puede leer la Biblia? ¿Cómo leer e interpretar la Biblia? ¿No se dirige solo a especialistas, sean historiadores, exegetas, teólogos o arqueólogos… ?
¿Tiene un mensaje para cada uno de nosotros? ¡Por supuesto que sí! ¿Un mensaje personalizado? Sí, porque la Biblia es la Palabra de Dios y está dirigida a cada una de sus criaturas. No hace un llamado a nuestro conocimiento, sino a nuestro corazón y a nuestra conciencia. Por ello nos concierne a todos, pequeños y grandes. Basta con tomar el lugar de aquel que, reconociendo su pequeñez ante Dios, se deja enseñar. Jesús declaró a Dios, su Padre: “Escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25). Y un profeta escribió: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el Señor” (Isaías 1:2).
La Biblia, compuesta por textos que fueron escritos hace miles de años, siempre es actual. Ella es la revelación que Dios da de sí mismo y de sus proyectos con respecto a los hombres. No es un libro de historia, de ciencia ni de moral. Ella sondea los corazones y resuelve la cuestión del bien y del mal. La Biblia nos explica por qué somos pecadores, por qué estamos condenados, y nos presenta el único medio para ser reconciliados con Dios: Jesús, quien murió en la cruz y resucitó.
La Palabra de Dios es viva y tiene el poder de actuar en nosotros, si la creemos. Podemos estar seguros de que, si la leemos con sinceridad, Dios se dará a conocer a nosotros.
El pecado es una elección de situarnos en el lugar de Dios y esa es la peor desición que podemos tomar. El pecado nos alejará de la voluntad de Dios. No elijámos pecar, elijamos a Dios, obedezcamos a Dios no obedezcamos al pecado.
Si quieres experimentar la dicha y no ser culpable de pecado, debes número uno reconocer que has pecado y que sólo Cristo puede ayudarte, ya que el murió en la cruz y resucitó al tercer día para darnos perdón y número dos pídele que te salve, confiesa tus pecados a Dios y pide a Cristo que te salve. Gracia y Paz