Dios y la desnudez

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no sólo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

Episodio 2
Dios y la desnudez
Por R.C.Sproul

Me gustaría darles la bienvenida de nuevo a nuestra serie de estudios sobre el matrimonio cristiano, y en la sesión de hoy, vamos a considerar el tema «Dios y la desnudez» – Dios y la desnudez, Me gustaría dirigir su atención en primer lugar, a una historia un tanto extraña que encontramos en el Antiguo Testamento con respecto al patriarca Noé. Todo el mundo ha oído hablar de Noé – Noé y el diluvio, Noé y el arca, de dos en dos, y todo eso; pero ¿qué le pasó a Noé después del diluvio? ¿Qué pasó después que las aguas bajaron y llegaron a salvo a tierra firme? Bueno, leemos en el capítulo 9 del libro de Génesis esta breve historia, pero pienso que también extraña.  

Dice el versículo 20: «Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda. Y Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre». ¿No es esa una historia extraña? Aquí está Noé, empieza a cultivar un viñedo y luego cosecha las uvas y hace vino y bebe demasiado. Entra en su tienda y está borracho y en su estado de embriaguez, está dando vueltas y se mete en una situación en la que queda expuesto. Está desnudo. 

Luego leemos cómo su hijo entra en la tienda y dice: «vio la desnudez de su padre». Fíjate que no dice que Cam entró y miró la borrachera de su padre; y luego sale corriendo, y se lo dice a sus hermanos. Ahora tenemos que reconstruir esto, pero obviamente a Cam le divierte encontrar a su padre en esta situación comprometedora y embarazosa y quiso sacar provecho de ella. Él sale, y les dice a sus hermanos: «Deberían entrar allí y ver al viejo. Está borracho al máximo, y está completamente desnudo». Bueno, los otros dos hermanos, en lugar de sacar provecho de su padre, toman una manta, la estiran entre ellos, colocándola sobre los hombros del otro y caminaron de espaldas en la tienda. Mientras ellos se movían, cubrieron a su padre con la manta. Cubrieron su desnudez.

Ahora, si lees lo que sigue en el texto, cuando Noé envejece y es hora de que él pase la bendición patriarcal, él pronuncia su bendición sobre Sem y Jafet, pero pronuncia una maldición sobre Cam porque él miró la desnudez de su padre. Ahora, ¿qué está pasando aquí? ¿Es que el antiguo pueblo israelita era inflexible y le molestaba tanto la desnudez que no soportaban ser vistos sin ropa, incluso en el contexto de la familia? Un estudio interesante sería pasar por toda la Escritura y ver lo que la Biblia dice sobre la desnudez, el estar desnudo. Vemos, por ejemplo, que en tiempos de guerra, en el Antiguo Testamento, si derrotabas a tu enemigo en la guerra y en la batalla, el insulto por excelencia a la dignidad de tu enemigo no era simplemente despojarlo de sus armas y de su botín, sino desnudarlo y hacerlo desfilar al enemigo encadenado y sin ropa. Eso era para degradar al enemigo a la humillación total. 

No es un accidente que parte de la pena a la que se sometía al criminal ejecutado en la antigüedad, fuera el ser ejecutado prácticamente desnudo, así como Cristo fue expuesto a ese tipo de humillación en la cruz. ¿De dónde vienen esas ideas e imágenes? Creo que para entenderlo mejor tenemos que retroceder aun más en el Antiguo Testamento, de vuelta al Huerto del Edén, al relato de la creación, el cual vimos brevemente en nuestra primera sesión. Recuerdan que vimos la historia de cómo Dios había hecho al hombre y luego había hecho a la mujer como un acto especial de creación y lo emocionado que Adán estaba cuando vio por primera vez a su esposa y dijo: «Esta es carne de mi carne, hueso de mis huesos» y así. 

Bueno, el capítulo 2 de Génesis termina de una manera muy extraña. Leemos: «Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». Ahora, cuando alguien está escribiendo algo como eso, llegas al clímax del relato, y colocas un punto ahí y luego tienes una transición hacia tu próximo pensamiento. Pero aquí tenemos, como un participio independiente, como un epílogo final poco científico que termina adjunto a la conclusión del capítulo 2 de Génesis con estas palabras extrañas: «Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban». ¿Qué significa eso? Ambos estaban desnudos, y no se avergonzaban.  ¿Por qué el autor incluye eso en el texto? No estoy seguro, excepto que el autor de Génesis retoma eso en el siguiente capítulo donde leemos cómo Dios da una prohibición a Adán y Eva y pone reglas y regulaciones en torno a cómo se debe usar el Huerto del Edén. 

Ahora vemos el ingreso de la serpiente. Dice: «Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo», y leemos de esa primera tentación en la que la serpiente aparece en escena y seduce a Eva y Adán, diciendo: «seréis como Dios, conociendo el bien y el mal» y cómo nuestros primeros padres sucumbieron a la tentación y comieron del fruto del árbol; y ahora de repente, hay un cambio radical en toda la atmósfera del Edén. Antes, cuando Dios se paseaba en el fresco del día en el huerto, al entrar en el huerto, podíamos ver a Adán y Eva correr para estar en la presencia de Dios.  Se deleitaban en la gloria de Dios. Experimentaron intimidad y comunión con su Creador en el huerto.  

Pero, después le desobedecieron, y ahora, cuando Dios entra en el huerto, ¿qué hacen? Se esconden. Dice: «Tan pronto como pecaron, he aquí, sus ojos fueron abiertos y supieron que estaban desnudos». Me pregunto cuál es el significado psicológico de eso, que la primera experiencia de culpa humana no se expresara en términos de: «Y sus ojos fueron abiertos y supieron que eran pecadores».  «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran culpables».  «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran malvados».  Eso no es lo que dice. Dice que sus ojos fueron abiertos y conocieron que estaban desnudos, entonces su primer impulso fue correr y esconderse, para cubrirse ellos mismos. Ya no podía decirse que eran hombre y mujer, desnudos y sin vergüenza. 

Ahora estaban desnudos y avergonzados. Pero antes de seguir avanzando con esto en términos de su significado para el matrimonio, veamos cómo Dios responde a eso. Cuando Dios entra en el huerto, Él llama a Sus criaturas. «Adán, ¿dónde estás?» Están escondidos, y Dios dijo: «¿Has comido? ¿Por qué te escondes?» Él dijo, «¿Por qué te escondes?» ¿Y qué dijeron ellos? «Nos escondemos porque estamos desnudos» – no, «Nos escondemos porque hemos pecado». «Nos escondemos porque» – Dios dijo, «¡Han estado desnudos todo el tiempo! ¡Estaban desnudos el día que los hice! Estaban desnudos cada vez que estaba con ustedes en el jardín. ¿Por qué el estar desnudo hace que te escondas? ¿Comiste del árbol?» Ven, la confesión de estar conscientes de su desnudez, Dios la entendió como una confesión de su conciencia de pecado. Así que vemos esta conexión extraña aquí entre la desnudez y la culpa. 

Ahora, ¿han notado cómo nuestra cultura responde a la desnudez humana? Es decir, hemos pasado por la revolución sexual. Hemos visto la aparición de la revista Playboy y Penthouse y todas las demás y hemos visto que los estándares de censura han cambiado en la televisión y en las películas, de modo que ahora la desnudez es común en la industria del cine y las revistas y demás. Parece que como personas estamos poco preocupados con la desnudez, no solo la desnudez femenina, sino la masculina, donde los famosos muestran sus músculos, y las mujeres se apresuran a ir a comprar para poder mirar fotos de hombres que están desnudos.  Es decir, los hombres siempre han hecho eso, pero ahora las mujeres lo están haciendo.  Vimos el fenómeno, hace unos años atrás donde la gente se quitaba la ropa y corría por las calles. 

Pero saben que, algo interesante para mí sobre ese fenómeno – era que no salían caminando. Es decir, tenemos sentimientos ambivalentes sobre la desnudez. Todo el mundo, creo que sabe lo que se siente poder ir a casa, quitarse la corbata y decir, «Oooh, solo quiero relajarme y darme un baño y no tener que preocuparme si mi corbata está chueca o si mi camisa está arrugada o algo más». Todavía hay la sensación, amigos, de que estamos buscando un lugar donde podamos estar desnudos y no sentir vergüenza; pero con toda nuestra sofisticación, toda nuestra valentía y toda nuestra supuesta madurez adulta, la desnudez aún nos pone nerviosos. Por más pequeños que sean los trajes de baño, aún da tranquilidad que los artículos básicos en las tiendas incluyan cortinas de ducha, persianas y cortinas. La gente no camina desnuda en la vida cotidiana. 

Recuerden el estudio de Desmond Morris sobre el hombre desde una perspectiva antropológica, y él tituló su estudio: El hombre: mono desnudo.  Demostró que éramos solo uno entre 70 u 80 primates diferentes en este mundo.  Todos somos diferentes tipos de monos, simios y gorilas, y lo que distingue nuestra simionía del mono rhesus o el orangután o el gorila, es que somos los únicos que no tenemos totalmente cubierto nuestro cuerpo con vello corporal, por lo que tenemos que ir a comprar ropa. La naturaleza adorna al resto de los animales. ¿Alguna vez has visto a alguno de los animales corriendo por las tiendas comprando trajes y corbatas? Vemos perros con bufandas y camiseta y todo eso, pero solo porque los humanos se las ponen. Pero nos preocupa la ropa. 

Pero ¿por qué es que de todas las especies de vida en este planeta, somos los únicos que usamos formas artificiales de ropa? ¿De dónde salió la ropa en primer lugar? Me impresiona el hecho que cuando Dios entró en ese huerto y encontró a Adán y Eva escondidos – ellos estaban asustados, nerviosos, estaban avergonzados – «¿Qué están haciendo allí?» «Nos estamos escondiendo porque estamos desnudos». Dios podría haber dicho, «Muy bien.  Me desobedeciste.  Mala suerte. Pasarán el resto de sus días corriendo alrededor, temblando y avergonzados, totalmente desnudos y dejaré que toda la creación se ría de ustedes».  

Pero aun cuando Dios pronuncia juicio por el pecado de ellos, Él atenúa ese juicio con gracia y misericordia, y el primero de todos los actos de redención en la historia humana fue cuando Dios hizo ropa para sus criaturas desnudas, y Dios dijo: «Aquí», y cubrió su desnudez. Traza eso a lo largo de la historia bíblica: cómo el profeta Isaías, por ejemplo, habla de nosotros en nuestra condición humana y pecaminosa diciendo que nuestra justicia es como trapo de inmundicia. Todo el concepto de la expiación en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento se centra en esta idea: cubrir – que Cristo es quien cubre nuestros pecados. Hay una sensación en la que el símbolo o imagen más temprana de la redención final fue ese acto tierno, cuando Dios bajó y vistió a sus hijos desnudos. 

Bueno, ¿qué podemos aprender de eso? Bueno, creo que una cosa que podemos aprender es que Dios nos permite usar ropa. Dios nos permite usar ropa. Nosotros, en nuestra sociedad, escuchamos a todos decir: «Tienes que ser abierto. Tienes que ser totalmente franco». Vamos a sesiones de terapia, discusiones grupales en las que se anima a las personas a quitarse la ropa, porque el psiquiatra entiende el vínculo simbólico entre la desnudez física y la desnudez espiritual y emocional; y así, con el fin de animarnos a derribar nuestras barreras para que podamos ser abiertos y honestos, nos animarán a quitarnos la ropa.  Y Dios dice, «Espera un minuto. No tienes que quitarte la ropa». No tengo que revelar mi ser más íntimo a todos los que se acercan y quieren tener un pedazo de mi mente o de mi alma.  Dios nos da el derecho a la privacidad. 

Hemos aprendido hace tiempo que no podemos desnudarnos de forma indiscriminada para mostrar nuestras almas a todo el mundo, porque todos aquí han experimentado ese problema en sus vidas. Tal vez cuando eras una niña pequeña o cuando eras un niño pequeño hiciste algo malo y eso te avergonzaba y llevabas la culpa sobre ti y entonces fuiste donde tu mejor amigo y le dijiste, «Tengo algo que contarte, pero prométeme que no se lo dirás a nadie», y luego le cuentas a tu amigo lo que hiciste.  Entonces al día siguiente todos en la escuela ya lo saben. ¿Hay alguien… hay alguien a quien eso nunca le ha pasado? Todos hemos experimentado eso y así aprendimos, ¿no es cierto?, a ser cuidadosos. Le dije a alguien un secreto; pero lo divulgó, así que la próxima vez voy a tener cuidado. Me voy a esconder. Me quedaré callado. No dejaré que nadie sepa lo que estoy pensando.  No dejaré que nadie sepa cómo me siento. 

Bueno, llegamos a ser expertos en ocultarnos, y necesitamos eso. No tenemos que exponer nuestra vida a todo el mundo. Dios nos dio ropa. Pero a pesar de eso, todavía anhelamos el paraíso restaurado. Todavía anhelamos un lugar donde podamos volver a estar desnudos y sin vergüenza ¿y adivinen qué? Hay dos lugares que Dios ha provisto para que podamos estar desnudos y sin vergüenza.  El primero es Su presencia. No hay lugar en este planeta donde me sienta más cómodo que en la presencia de Dios, en parte porque sé que no puedo fingir delante Suyo, en parte porque conozco todas las maneras sutiles para ocultarme, y el ser un evasor ingenioso y el distraer su atención, no funcionan con Él. 

Es decir, hay una desesperanza total al respecto. Él me conoce. Él sabe cuando me siento; Él sabe cuando me paro; antes de que se forme una palabra en mis labios, Él lo sabe. Así que hay una sensación de que no puedo escapar de Su vista. No puedo escapar de Su mirada. Estoy al descubierto ante Dios, lo quiera o no. Ahora, a muchas personas esto las pone nerviosas. La mayoría de la gente no quiere que Dios los mire. La mayoría de la gente quiere que Dios los pase por alto, y esa es la tragedia del incrédulo: es que el incrédulo nunca ha experimentado la mirada benevolente de Dios, donde Dios mira a esa persona y la ve en toda su pecaminosidad y le dice: «te amo». 

Es decir, de eso se trata el Evangelio: que el Dios que me conoce en toda mi desnudez, me ama. ¿De qué otra manera David podría decir, «Escudríñame, oh Dios. Conóceme. Conoce mis pensamientos; conoce mi corazón. Ve si hay en mí camino malo. Límpiame», porque hay algo acerca de Dios, que cuando vamos a Él, incluso en nuestra culpa, a pesar de que nos reprenda y nos amoneste y nos corrija y nos castigue, Él nunca, jamás nos humillará. Hay una ternura en Su juicio, cuando nos corrige, para que podamos sentirnos cómodos en Su presencia. Ese es un lugar. Ese es el lugar supremo. 

Pero el segundo lugar, humanamente hablando, que Dios ha provisto a las personas para estar desnudas y no sentir vergüenza es el santo vínculo del matrimonio.  No hay lugar en este mundo, entre la gente, donde me sienta más cómodo que con mi propia familia. Cuando estoy con mi familia, puedo relajarme. No tengo que actuar. No tengo que cumplir con las expectativas de la gente. Puedo relajarme y ser yo mismo, poner mis zapatos sobre la mesa. Mi familia me conoce, y como he dicho un millón de veces, no hay ser humano en todo este mundo que me conozca mejor que mi esposa. 

Hemos estado casados por veinticinco años, estuvimos juntos durante ocho años antes, crecimos juntos en el mismo pueblo, estábamos en el preescolar, literalmente, juntos – no en el preescolar, en 2do grado. De hecho, ambos nos encontramos con nuestra maestra – nuestra maestra de 3er grado- anoche y ella nos dijo: «¿Ustedes dos todavía están juntos?» Sí, después de todos estos años.  Así que compartimos ese trasfondo y tenemos amigos en común y mucho más. Nos conocemos. Ella sabe lo que voy a decir antes de decirlo, cómo voy a responder antes de hacerlo; pero ella no lo sabe todo. No puede meterse en mi mente como Dios puede. Solo puede saber lo que le revelo, lo que estoy dispuesto a exponer de mí mismo ante ella. 

Pero aquí está el asunto: incluso dadas esas barreras que quedan, ella me conoce mucho más que cualquier ser humano en este planeta ¿y adivina qué? Ella me ama. ¿Sabes lo que eso significa para mí, que la persona que mejor me conoce me ama? ¿que la persona que me ha visto desnuda, en cuerpo y alma, me ama? ¿No es de extrañar que Dios utilice la institución humana del matrimonio como la imagen suprema para comunicar a Su pueblo la relación que Él quiere tener con ellos, que Israel en el Antiguo Testamento es la novia de Yahvé? La iglesia del Nuevo Testamento es la novia de Cristo porque esa imagen del matrimonio procura demostrar intimidad y una dimensión profunda de comunión en la que nos sentimos cómodos. 

No es de extrañar que una de las experiencias humanas emocionales más devastadoras por la que una persona puede pasar es el divorcio. Cuando tu compañero se va, ¿qué está pasando? ¿qué estás experimentando? Estás experimentando justo lo contrario, cuando te das cuenta de que la persona que te conoce mejor que nadie en este mundo te ha rechazado.  Eso es brutal para un ser humano y lo hace temeroso de volver a desnudarse otra vez. Pero Dios nos ha dado una institución con medidas de seguridad, así como con responsabilidades y dice, aquí puedes estar desnudo. ¿Puedes estar desnudo en tu matrimonio? ¿Conoces a tu pareja? ¿Sientes que eres conocido? La peor queja que escuchamos todo el tiempo es: «Mi esposa no me entiende». Cuando eso sucede, hay una ruptura en la intimidad.  La ropa empieza a llegar porque hay algo que se está escondiendo y ocultando. 

Algunos de los matrimonios que he visto son realmente juegos de escondidas. Las personas están tratando de evitar ser conocidas por el otro y viceversa; así que, si queremos tener esa experiencia de estar desnudos sin avergonzarnos, tenemos que aprender a conocernos. 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

¿Qué es el matrimonio cristiano?

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no solo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

Episodio 1
¿Qué es el matrimonio cristiano?
Por R.C.Sproul

Muchas personas hoy en día se preguntan si el matrimonio es una tradición anticuada que debe ser desechada de una vez por todas. En este episodio de Renovando Tu Mente, R.C. Sproul nos lleva al origen del matrimonio con el fin de descubrir el propósito de Dios para la relación entre marido y mujer.

La semana pasada fui a una boda, y fue una de las bodas más interesantes a las que he asistido.  Había más de quinientas personas allí, la novia estaba preciosa, pero lo que más llamó mi atención en esta ceremonia de boda en particular, fue la creatividad de la ceremonia de boda.  La boda duró más de una hora, la novia y el novio tuvieron una lluvia de ideas junto con el pastor a fin de incluir nuevos elementos que fuesen diferentes y emocionantes durante el servicio; y los disfruté, pero justo en medio de la ceremonia incluyeron partes tradicionales y clásicas de la ceremonia nupcial; y me di cuenta de que cuando empecé a escuchar las palabras de la boda nupcial tradicional, mi atención se agudizó, y me conmoví; y yo – pensé para mí mismo,  pensé, «No hay forma de mejorar esto. Esto es tan hermoso. Esas palabras son tan significativas. ¿Por qué no podemos quedarnos con el servicio tradicional?» 

Entonces pensé, «Bueno, probablemente solo soy anticuado, uno de estos ministros pasados de moda, y así». Luego pensé: «Tal vez la razón por la que me gusta tanto el servicio tradicional es porque lo he oído muchas veces». La mayoría de las personas realmente solo lo oyen una vez – cuando se casan o cuando están participando en la boda de otra persona.  Pero cuando eres pastor tienes el beneficio de hacerlo una, y otra y otra vez de modo que las palabras toman una definición más nítida. Al pensar en esa ceremonia de bodas tradicional, me di cuenta de que se había pensado y escogido con cuidado cada palabra, y ahora tenemos una tradición llamada ceremonia de bodas. 

Pero todos hemos sentido la tensión en nuestra cultura, pues los jóvenes cada vez más le dicen no a la ceremonia tradicional y a todo el concepto tradicional del matrimonio. Las personas han experimentado dolor en sus propios matrimonios y en sus familias. Sabemos que cada vez más y más jóvenes vienen de hogares rotos, y hay un temor que ha ido surgiendo, una sospecha sobre todo lo que abarca el matrimonio. Por eso vemos parejas viviendo juntas en lugar de entrar al matrimonio por temor a que el costo de ese tipo de compromiso pueda ser demasiado. Puede ser muy pesado y hacerlos demasiado vulnerables. Estamos en un punto en nuestra cultura donde una de las tradiciones más estables, y de la cual creíamos, permanente, está siendo desafiada todos los días.  

Creo que muchos de nosotros hemos visto la película o la obra de Broadway El Violinista en el Tejado ¿Cuántos la han visto? ¿Bien? ¿La recuerdan? Particularmente me gusta la versión en película, donde tenemos la historia de ese venerable patriarca judío ruso, Tevye, del cual toda su vida gira en torno a sus hijas. ¡Oh!, cómo ama a sus hijas y está expectante de sus futuros. Planea el futuro de ellas y se pone en contacto con el casamentero del pueblo, quien se supone que debe designar a las parejas y encontrar a los mejores hombres para sus hijas. Pero de repente las muchachas, una a la vez, vienen a su padre, y le dicen, «Papá, pero no amamos al hombre que el casamentero ha elegido. Yo amo al sastre», o «Amo al carnicero», o lo que fuese, y estas muchachas empiezan a tocar las fibras sensibles de su padre una a una, y dicen, «Papá, por favor. Déjame casarme con el hombre que amo». Y, pobre Tevye. Está destrozado por esto ya que, por un lado, quiere hacer felices a sus hijas, pero, por otro lado –él dice, «Por un lado, y por otro lado»– quiere mantener su lealtad a las tradiciones. 

Entonces, cuando debate con sus hijas y dice: «No, no puedes casarte con el sastre ni con cualquiera», la hija le dice: «¿Bueno y por qué no?» Y él responde, «Porque es la tradición». Y eso puede ser suficiente. Pensó que esa explicación había sido suficiente. No puedes hacerlo; es la tradición. Pero luego hicieron la siguiente pregunta: «Pero papá, ¿por qué es esa la tradición?»Tevye se rasca la cabeza, y dice: «¿Por qué es la tradición? ¡Esta es la tradición! Eso es todo. Es lo que hizo mi padre, es lo que mi abuelo hizo y es también lo que hizo su padre antes que él. Esta es la tradición», pero no pudo dar una razón de por qué se estableció la tradición en primer lugar.  Ahí vino la crisis. Tenían una tradición que estaba colgando del aire. Era precaria. ¿Cuál era el título de la película? El Violinista en el Tejado ¿Qué tenía que ver un violinista en el tejado con la historia de este anciano y sus hijas que querían casarse? 

Recuerda cuando en la escena inicial de la película, a medida que avanza la música, y vemos a este pequeño hombre bailando y tocando su violín en un tejado inclinado.  Ese es el símbolo de toda la película. El mensaje está contenido en eso porque aquí tenemos a un hombre bailando y tocando en un tejado bien inclinado en una posición bastante precaria. En cualquier momento esperamos ver a ese violinista resbalarse y caer por el tejado y estrellarse contra el suelo. El punto de esa imagen es este: que una tradición que no se entiende, una tradición que carece de raíces es tan precaria como un hombre tratando de bailar y tocar en un tejado como ese. Tarde o temprano caerá y será destruido.  

Ahora, el cristiano tiene que hacerse esta pregunta: ¿Por qué tenemos un orden tradicional para el matrimonio? ¿Por qué nos casamos? Una de las cosas que me gusta de la ceremonia de bodas tradicional es que en la ceremonia de bodas se mencionan palabras que nos explican por qué hay tal cosa como el matrimonio.  En esa ceremonia de bodas se nos dice que el matrimonio es ordenado e instituido por Dios, es decir, que el matrimonio no es algo que simplemente surge arbitrariamente de convenciones sociales o tabúes humanos.  El matrimonio no lo inventaron los hombres. Es ordenado e instituido por Dios.  Tomémonos un momento y veamos los orígenes del matrimonio. Vayamos a los primeros capítulos del Antiguo Testamento – a los capítulos con los que inicia el libro de Génesis.  Y en el primer capítulo de Génesis, por supuesto, leemos el relato de la creación– la narrativa a través de la cual Dios crea el mundo y lo hace por etapas.  

Primero Él dijo: «Sea la luz», y luego Él separa la luz de las tinieblas. Y después al día siguiente Él puede separar la tierra seca de los mares y los océanos, y luego Él comienza a llenar la tierra con vegetación – con flores y árboles y cosas así – y luego Él adorna Su creación aún más, haciendo bestias del campo y aves del aire y peces que nadan en el mar. Pero luego, a medida que vemos que la historia de la creación llega a su cúspide con el acto más importante de la creación, en el que Dios desciende a esa tierra y agarra un pedazo de arcilla, y comienza a darle estructura, a formarla y a moldearla y luego respira en ella Su propio aliento, y leemos que el hombre se convierte en un ser viviente.  

Ahora también observamos que algo está pasando aquí- que en cada etapa de la obra creadora de Dios, Dios pronuncia una bendición.  Todos estamos familiarizados con la palabra «bendición».  La oímos cada domingo en la iglesia. Es el final del servicio, y a algunos de nosotros nos emociona ver al ministro levantar la mano y decir: «El Señor te bendiga y te guarde. Ahora pueden ir a casa a hacer lo que tengan que hacer», sobretodo si el sermón fue aburrido. Así que la bendición para nosotros significa el final del servicio, pero lo que está pasando en la bendición es, tal como vemos en la raíz de la palabra, que «bene» significa «bien o bueno», y «dición» – ustedes saben lo que es tener buena dicción o mala dicción. Tiene que ver con hablar; por lo que, una bendición es una buena palabra con la que alguien te desea el bien.  

Así vemos que la bendición de Dios se pronuncia sobre cada etapa de Su creación. Mientras Él crea los mares y las montañas, Él mira lo que ha hecho, y Él dice: «Eso es bueno».  Y mientras Él hace a los animales y los considera, Él mira esa parte de Su creación, y Él dice: «Eso es bueno».  Entonces vemos que esta bendición se repite a lo largo del capítulo uno y en el capítulo dos de Génesis.  Pero de repente pasa algo nefasto, algo aparece en la narración de la creación en medio del capítulo dos.  Hay un cambio de humor muy sutil. Por primera vez en la historia del universo, Dios nota algo que provoca de Su boca no una bendición, sino lo que llamamos una maldición. Una maldición significa hablar mal. Un insulto, por ejemplo, sería una maldición, como una sentencia de juicio. 

Ahora piensa un momento y pregúntate ¿qué fue lo que provocó que Dios pronunciara la primera maldición? ¿Qué fue lo primero que Dios vio en Su creación sobre lo cual Él dijo: «Eso no es bueno»? Lo encontramos en el versículo 18 del segundo capítulo de Génesis, donde Dios mira abajo hacia Su creación. Ve al hombre, ve los animales, y dice: «No es bueno que el hombre esté solo».  Su primera maldición está dirigida contra el problema de la soledad humana, y entonces preguntamos: «¿Por qué el matrimonio?» Dios da una respuesta a la soledad humana. Recuerdo al filósofo danés Soren Kirkegaard, quien escribió con frecuencia sobre el dolor de la experiencia humana, y Kirkegaard dice que hay un tiempo para la soledad. 

Hay un tiempo cuando cada persona necesita estar sola, por sí misma, para aclarar y recoger sus pensamientos, reflexionar y meditar.  Recordemos cómo Jesús mismo de vez en cuando vio necesario alejarse de las multitudes y de los grupos y simplemente se retiraba solo. Y así la soledad es algo que necesitamos, pero no la queremos en dosis más grandes. Al mismo tiempo, así como necesitamos de esos momentos en los que tenemos nuestro espacio y podemos estar solos para pensar, aún así, el peor castigo que podemos concebir es tener a las personas que están encarceladas, muy aparte de la tortura física y demás, es tenerlas en confinamiento solitario, apartándolas de todo contacto humano y del calor de la compañía de otra persona. 

Creo que también es cierto, como vemos en la creación, que Dios crea al hombre y a la mujer como criaturas sexuales. «Varón y hembra los creó», de modo que había cierta atracción entre el varón y la hembra, un cierto complemento de la individualidad de cada uno, que se encontraba en una relación de intimidad entre dos personas: un hombre y una mujer. Entonces allí en el huerto, Dios, como un acto de creación especial, crea a la mujer. No es una idea de último momento. Ella no es inferior a su esposo en dignidad.  De hecho, hay algo especial en la creación de la mujer.  Cuando Dios ve que no es bueno que el hombre esté solo, Dios trae a todos los animales y desfilan ante Adán, y Adán está buscando quien lo ayude.  

Adán está buscando una pareja, y entonces ve pasar al canguro saltando, y dice, «Eso no es precisamente lo que tenía en mente», ¿cierto? Y entonces Dios trae a este hermoso y esplendoroso Pastor Alemán, y Dios – Adán lo miró, y él dice: «¡Wow!» Él dice, «¡Ese es un animal magnífico! Puedo ver cómo él podría traerme mis pantuflas por la mañana, y en una noche fría podría abrigar mis pies, y podemos decir que es noche para un perro.  Si se pone demasiado frío, puedo conseguir dos más y decir que es noche para tres perros.» Y dijo: «Pero todavía no es lo que estoy buscando». Entonces Dios le trae a este caballo dorado cabalgando por el camino y Adán dice, «Mira, ese sí es interesante.  Podría montarlo, me ahorraría mucho trabajo, puede tirar de mi arado y llevarme de un pueblo a otro. Él sería una ayuda tremenda en mi trabajo manual, pero Dios, mira – no quiero ser exigente, pero todavía no es lo que tenía en mente».  

Entonces Dios dijo, «Muy bien. No te gusta nada aquí. Te voy hacer dormir» y Dios lo pone a dormir, y mientras Adán está experimentando la primera anestesia, ¿cierto? Él tiene el pecho abierto, con una cirugía torácica y Dios toma de su costado una costilla, y Él la usa para crear una mujer. Luego Adán despierta y mira este acto especial de creación, y no sé cuáles son sus palabras exactas, pero creo que fueron algo así: Él la vio, y dijo, «Ay-ay-ay». Dijo «¡Muuu! ¡Mujer!» y es de ahí de donde viene el nombre.  «Mamacita–» Eso es apócrifo. Estoy inventándome eso, amigos, pero creo que estaba anonadado cuando vio a esa primera mujer.  Y dijo, «¡Eso es! Eso sí es hueso de mis huesos, carne de mi carne». Y Dios dijo: «Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer». Dios ordenó el matrimonio, no como un castigo, ni como una prisión oscura, sino para la realización del hombre, para la intimidad — la mejor expresión de lo que significa ser un ser humano en este mundo. 

Me doy cuenta de que cuando los jóvenes vienen a mí, y quieren escribir sus propias ceremonias – y aprecio el espíritu detrás de ellos cuando les pregunto, «¿Por qué quieres escribir tu propia ceremonia?» Me dicen, «Porque quiero que mi matrimonio tenga significado.  No quiero que sea una mera tradición.  No quiero decir solo palabras sin sentido y firmar un papel y que eso sea todo», y entonces les digo, «Bien». Y digo, «Muy buena intención. Adelante; trata de hacerlo. Sé creativo. Escribe la ceremonia de boda, pero la única salvedad que doy es que debe ser una ceremonia auténtica. Todos los elementos reales del matrimonio deben estar ahí, o no podré realizarla».  

He visto ceremonias de bodas maravillosas escritas por los jóvenes.  Ellos vienen con todo tipo de cosas creativas, pero saben qué, hay una cosa que nunca he visto en una ceremonia hecha por ellos mismos. Los he visto decir– todos reconocen que el matrimonio es instituido y ordenado por Dios, pero todavía no he tenido una pareja que exprese que el matrimonio está regulado por los mandamientos de Dios, lo cual, por supuesto, es una parte integral de la ceremonia tradicional, donde reconocemos que Dios no solo crea el matrimonio y nos da el matrimonio como un regalo, sino, que cuando Él nos lo da para nuestro bienestar, Él no abandona por ende Su autoridad soberana sobre el matrimonio.  Dios regula el matrimonio y Él lo instituye con cierto formato. Lo primero que debemos entender sobre esta regulación es que Dios crea el matrimonio en forma de pacto. 

Ahora, queridos amigos, todo el concepto de un pacto está arraigado muy profundamente en el cristianismo bíblico.  De hecho, incluso dividimos la Biblia, ¿cierto?, entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Nuestra redención se basa en el concepto de un pacto; pero ¿qué es un pacto? Un pacto es simplemente un acuerdo, un contrato entre dos o más personas, y en el corazón del pacto hay una promesa.  Ahora, en términos bíblicos, cada pacto tiene estipulaciones. Tiene regulaciones –reglas, si quieren– que debían guardarse para que el pacto se mantuviera intacto. Y hay algo más que quiero resaltar en términos de los pactos bíblicos. En la Biblia no había tal cosa como un pacto privado. Un pacto era algo que se llevaba a cabo en presencia de testigos.  ¿Cuántas veces has oído a los jóvenes decir: «¿Por qué debo tener una ceremonia de boda? Como si decir unas palabras y firmar un pedazo de papel, hiciera alguna diferencia ¿Por qué no puedo tener un acuerdo con mi novia?». 

Amigos, una cosa es que un hombre le susurre a una mujer en el asiento de atrás de un automóvil donde nadie lo oye, donde nadie le va a pedir cuentas por lo que ha prometido, y otra es ponerse de pie en una iglesia o en el registro civil, frente a los padres, frente a los amigos, frente a las autoridades civiles, y frente a las autoridades eclesiásticas, frente a toda estructura de autoridad en su vida, uno se para allí y públicamente, ante Dios y ante todos esos testigos, hace una promesa. Uno pronuncia los votos, votos sagrados, votos santos y se compromete; puede que si uno no lo toma en serio, es posible que los padres sí lo hagan, o los amigos. 

Una vez estuve involucrado en la consejería de un divorcio que incluía un triángulo amoroso, y le supliqué a la mujer que estaba involucrada que rompiera esa relación y regresara con su marido, y ella me dijo: «Ey, ¿a quién lastimo? Yo quiero ser feliz. Esto es únicamente entre mi marido y yo, y mi amante. La iglesia no necesita involucrarse con esto», y le mostré mi libro de citas, ella no podía creer que yo hubiese hablado y hecho citas con veintiocho personas que se vieron directamente afectadas por esta relación amorosa. Tuve que reunirme con ambos padres – de ambos -, los niños, el vecino de al lado, los amigos, los tíos y tías, los empleadores que estaban molestos por la consecuencia devastadora que estaba produciendo un matrimonio roto. 

En este caso, los amigos de la mujer se preocupaban lo suficiente, su iglesia se preocupaba como para involucrarse.  Pero ella quería que sea un asunto privado; pero los pactos no son privados y tenemos que entender eso -hay una gran diferencia entre susurrar algo en privado y firmar un pedazo de papel y hacerlo formalmente en una ceremonia, en un momento significativo y en una ocasión significativa donde marcamos ese momento y hacemos ese voto sagrado. Entonces, como ven, tenemos un pacto.  Yo diría que el matrimonio es la institución humana más preciosa que tenemos, y la más peligrosa. Es peligrosa porque es en nuestro matrimonio donde ponemos las expectativas más grandes y profundas de nuestro corazón. Ahí es donde nuestras emociones están en juego. Ahí es donde somos más vulnerables, como veremos en las sesiones que continuarán a esta. Ahí es donde podemos lograr la mayor felicidad, pero también es donde podemos lograr las mayores decepciones, la mayor frustración y el dolor más grande.  

Por eso, si es que voy a entrar en una relación en la que hay tanto en juego, necesito algo más que una expresión superficial como: «Oye, sí. Estoy comprometido contigo. Sí, te amaré. Quédate conmigo, cariño». Porque incluso con las ceremonias formales, incluso con las estructuras de autoridad involucradas, vemos que aproximadamente el cincuenta por ciento de los matrimonios se disuelven y las estadísticas son mucho más altas si hiciéramos esta pregunta: «Si tuvieras que hacerlo de nuevo, ¿te casarías con la misma persona?» Es trágico escuchar a tantas personas responder a esa pregunta sin siquiera dudar y decir, «No. Es decir, sé que ya estoy acá y estoy atrapado. Me voy a quedar. No voy a pedir el. . . pero mira, si tuviera que hacerlo de nuevo.  Si tan solo pudiera ser libre».  Pero algo se ha perdido sobre el carácter sagrado y santo del voto y del pacto que está regulado por los mandamientos de Dios para nuestra felicidad, pero que también son para Su gloria. 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Carta de un padre a su hija (sobre la vida en un mundo que degrada a las mujeres)

Coalición por el Evangelio

Carta de un padre a su hija

Querida Ava*:

Una parte de mí desearía no tener que escribirte esta carta.

Verás, desearía que viviéramos en un mundo donde todos los hombres siempre traten a las mujeres con dignidad y respeto.

Por desgracia, ese no es nuestro mundo, por lo menos no todavía. A pesar de que hay mucho bien, belleza y verdad en nuestro mundo, ambos sabemos que está lejos de ser perfecto. Entonces, si queremos vivir bien como seguidores de Cristo Jesús, tenemos que enfrentarnos al mundo como es, no como desearíamos que fuera.

Por eso te escribo esta carta.

Estas son algunas cosas que quiero que sepas, no para asustarte, sino para prepararte:

1. Nuestro mundo está fundamentalmente roto

Es un mundo caído. No es como Dios quiere que sea. De manera particular, lo vemos en la forma en que demasiados muchachos y hombres cosifican a las mujeres y a las adolescentes.

Si queremos vivir bien como seguidores de Cristo Jesús, tenemos que enfrentarnos al mundo como es, no como desearíamos que fuera 

Puede ser a través de palabras despectivas de hombres hacia mujeres que las amenazan y las degradan, o un contacto físico no deseado. O, como hemos visto en las noticias, puede llegar hasta una violación. Desde que Adán y Eva se rebelaron contra Dios, la humanidad ha estado desordenada en sus deseos y en su comportamiento, incluyendo el comportamiento sexual.

Esto significa que debes ser sabia al interactuar con otros jóvenes y hombres en nuestra cultura. Ahora, para aclarar, no me refiero a que debes estar paranoica o asustada: gracias a Dios, hay muchos hombres y jóvenes buenos en tu vida, ya sea en la familia, la iglesia y la escuela. Hay muchos hombres en los que puedes y debes confiar. Están aquí para ayudarte y cuidarte en la medida que creces.

Sin embargo…

Habrá algunos muchachos y hombres que intentarán aprovecharse de ti. Intentarán usarte y tal vez aun abusar de ti. Esto es culpa de ellos. Deberían estar avergonzados de sí mismos y deberían ser detenidos. Pero, hasta el momento en que te encuentres en esa situación, tendrás que ser sabia. Tu madre te ha enseñado bien sobre esto. Recuerda sus palabras: “Tu cuerpo solo le pertenece a Dios y a ti”. Así que, usa tu intuición: si te sientes incómoda en cualquier situación, vete. Ten cuidado con quién pasas tiempo a solas. No te pongas en situaciones en las que estarás vulnerable.

2. Nuestra cultura moderna está increíblemente sexualizada

Habrá algunos muchachos y hombres que intentarán aprovecharse de ti… tendrás que ser sabia 

Lo has visto por ti misma.

En nuestra cultura actual, el valor de una mujer no se mide por el contenido de su carácter, sino por su apariencia externa; por cómo lucen cuando son comparadas con el estándar de belleza retocada de nuestra cultura. Es tan difícil de evitar, ¿no es cierto? Desde Cardi B y su WAP, hasta la publicidad, ropa y maquillaje. Tu valor se basa en lo “sexy” que te ves (lo cual es perturbador, por decir lo menos).

No tengo que decirte qué gran trampa resulta esto para tantas adolescentes y mujeres, y lo presionada que se sienten de estar a la altura de un estándar impecable e imposible que ningún mortal puede cumplir. Cuando la identidad está ligada a nuestra apariencia, el autodesprecio, el odio a uno mismo, pueden surgir muy fácilmente.

Pero, afortunadamente, hay esperanza. Hay una mejor historia que la Biblia cuenta sobre tu identidad y valor como ser humano.

Cuando se trata de tu identidad, quién eres, recuerda que lo que importa es la visión que Dios tiene de nosotros: a sus ojos, somos portadores de su imagen, tenemos un inmenso valor. Además, como cristianos, estamos limpios de todo pecado. Somos miembros muy amados de su propia familia. Hemos sido resucitados espiritualmente a una nueva vida, ya no estamos muertos en nuestros pecados, aun mientras esperamos ser resucitados físicamente en ese Día Final. Nuestra identidad está segura en Él.

Recuerda que lo que importa es la visión que Dios tiene de nosotros: a sus ojos, somos portadores de su imagen, tenemos un inmenso valor 

Si tu identidad está segura, entonces no perseguirás la afirmación o el aplauso del mundo. No te sentirás tentada a hacer cosas simplemente para encajar con las personas que te rodean: cosas de las que puedes arrepentirte más adelante. Podrás aferrarte a lo que trae honor a Dios, es puro y verdaderamente hermoso.

3. Busca en Dios para satisfacer tus necesidades más profundas

Muchas personas, incluyendo a mujeres y adolescentes, anhelan el amor y la afirmación de hombres y jóvenes. Si bien Dios nos ha creado como seres relacionales, buscar primero en otras personas (incluyendo en novios y esposos) la satisfacción de tus necesidades emocionales, eventualmente te dejará sintiéndote vacía e insatisfecha. Solo Dios puede satisfacer nuestras necesidades emocionales más profundas. Como un hombre famoso dijo una vez: nuestros corazones estarán inquietos hasta que encuentren su descanso en Él.

4. Celebra la perspectiva de Dios sobre el sexo

Como les escribí a tus hermanos (en otra carta), el sexo no es un juguete o un juego al que juegas con quien quieras y cuando quieras, sino un regalo precioso que solo debes compartir con tu persona más íntima: un cónyuge. Nuestro mundo ve esta visión cristiana del sexo como anticuada y opresiva, pero es todo lo contrario. Cuando se usa de acuerdo con las instrucciones de nuestro Creador, el sexo es increíblemente maravilloso y liberador. Pero cuando se usa en contra de su buen diseño, puede ser increíblemente destructivo y dañino. De hecho, debido a que nuestra cultura ha rechazado la visión de Dios sobre el sexo, las adolescentes y las mujeres corren un mayor riesgo de sufrir daños y agresiones sexuales.

5. El trato de Jesús hacia las mujeres es un indicador de tu dignidad

Jesús trató a las mujeres de su vida con la dignidad que merecían, una dignidad que les pertenece por ser seres humanos, hechas a imagen de Dios 

Jesús trató a las mujeres de su vida con la dignidad que merecían, una dignidad que les pertenece por ser seres humanos, hechas a imagen de Dios. No eres inferior ni menos que cualquier hombre. Además, Jesús te ama tanto que dio su preciosa e infinita vida para rescatarte. El camino hacia la vida eterna se ha abierto para ti y para todas las mujeres, al igual que a los hombres. Nunca olvides esto.

6. Sé un ejemplo y sirve a quienes te rodean

Sé que ahora mismo estás nadando contra corriente. Estás sintiendo la presión de nuestra cultura sexualizada. Estás luchando por permanecer fiel a Jesús en un mundo que lo rechaza. Sin embargo, con solo continuar confiando en Él, puedes tener un impacto. Con solo mantenerte firme contra la corriente de nuestra cultura, estás sirviendo a quienes te rodean. Les estás mostrando que hay otra manera de vivir. Una mejor manera.

Es posible que no lo vean en este momento. Ahora, probablemente te vean como la perdedora cultural que se pierde toda la diversión. Pero con el tiempo, muchos de ellos probarán con tristeza el amargo fruto de la revolución sexual. Muchos comenzarán a preguntarse si existe una mejor manera de vivir la vida y la sexualidad. Después de Dios, puedes ser a quien ellos busquen. Puedes mostrarles el camino; un camino que conduce a la vida y al gozo, no al dolor y la tristeza. El camino de la verdadera satisfacción, significado y propósito: el camino de Dios en Jesucristo.

7. Conoce qué es la verdadera belleza y esfuérzate por conseguirla con todo tu corazón

Mientras atraviesas tu adolescencia con todas sus presiones, hormonas, alegrías y desafíos, aférrate a Jesús 

Como mencioné anteriormente, la perspectiva de la belleza de nuestra cultura comienza y termina con su apariencia física. No es de extrañar que las adolescentes y mujeres de todo el mundo gasten miles de millones al año tratando de lucir lo más bellas físicamente posible. Por desgracia, están persiguiendo la belleza equivocada.

Permíteme aclarar que no estoy diciendo que esté mal lucir bien. Pero creo que hay una belleza más profunda y valiosa que todos deberíamos perseguir: la belleza del carácter interior (1 P 3:4). Esta es una belleza que nunca se desvanecerá ni envejecerá. Nunca te sentirás presionada por ella. No morirás mil muertes como aquellos que confían en su apariencia externa envejecida como su fuente de belleza. Esta belleza interior te hará verdaderamente hermosa.

Mientras atraviesas tu adolescencia con todas sus presiones, hormonas, alegrías y desafíos, aférrate a Jesús. Es un hombre que nunca jamás te defraudará. Él satisfacerá tus necesidades más profundas. Él te sustenta. Ahora y siempre.

Con amor,

Papá

* He cambiado el nombre de mi hija para proteger su privacidad.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition: Australia. Traducido por Equipo Coalición.

Akos Balogh es el CEO de TGCA. Está casado con Sarah, y tiene tres hijos. Akos nació en Budapest, y fue bendecido de poder venir a Australia como refugiado en 1981. Llegó a la fe al final de la escuela secundaria, a través de la influencia de amigos, familia, y la lectura de la Palabra en la escuela. Estudió Ingeniería Aeroespacial en la UNSW, antes de trabajar en la RAAF durante cinco años. Después de completar su B.Div. de Moore Theological College, tuvo la alegría de servir en AFES durante seis años, en Southern Cross University en Lismore. Akos bloguea semanalmente en akosbalogh.com. Puedes contactarlo en Twitter.

Las Mujeres y la Tentación Sexual: Aprendiendo a Hablar Sobre la Lujuria

Evangelio Blog

Las Mujeres y la Tentación Sexual: Aprendiendo a Hablar Sobre la Lujuria

Por Kelly Needham

Durante el tiempo que he estado en la iglesia, he sabido que el pecado sexual es la lucha de un hombre. Lujuria, fantasías sexuales, pornografía, masturbación. Éstas eran todas cosas comunes al hombre, no comunes a la mujer. Entonces, ¿qué iba a hacer cuando el catálogo Victoria’s Secret de mi mamá llegara, y me escondiera en secreto sobre las fotos deseando verme como esas mujeres? ¿O cuando reproduje las escenas íntimas y sexuales del Titanic en mi cabeza? ¿O cuando descubrí que ciertas partes de mi cuerpo se sentían muy bien cuando eran tocadas de cierta manera? Una niña cristiana no debe ocuparse de tales cosas.

Pero la verdad es que la lujuria es una tentación común a la humanidad, no sólo a los hombres. La lujuria es un deseo de algo que no es del tuyo tener. Y un montón de mujeres, yo incluida, han codiciado la búsqueda y la intimidad de un marido antes de que fuera nuestro para tener. Podríamos no luchar de la misma manera que nuestros hermanos, pero cada uno de nosotros conoce la atracción de las tentaciones lujuriosas. Para la mayoría de las mujeres, la batalla lujuriosa nace en las emociones. Danos una comedia romántica efusiva o un libro sensual como The Notebook, y se puede hacer en nosotras. Para las mujeres, la idea de la intimidad emocional y la sensualidad puede ser mucho más tentadora que un cuerpo desnudo.

Pero, independientemente de donde surja la tentación, entregarse a la lujuria es pecado. Y como todo pecado, tenemos que confesarlo y recordar la sangre de Jesús derramada por ello. Pero me temo que demasiadas mujeres dejan el pecado sexual sin tratar porque creen la mentira de que la lujuria es la lucha de un hombre. Esta es mi motivo, incluso de surgir un tema tan sensible y algo controvertido: el pecado no confesado inhibe la curación que nuestras almas necesitan y nos aleja de una realidad experimental de nuestro perdón en Cristo ( Santiago 5:16 ; 1 Juan 1:9).

Iniciar la Conversación

¿Cuándo fue la última vez que alguien en su grupo de oración confesó mirar pornografía? ¿O la masturbación? ¿O entretener las fantasías sexuales? O repetir ciertas escenas sensuales románticas una y otra vez? Garantizado, estas luchas por el pecado están sucediendo en tu iglesia. (Yo sé que están en la mía.) Pero cuando no hablamos de ello, un mensaje sutil se transmite: Los pecados sexuales son inaceptables entre las mujeres.

Mi esposo y yo lideramos el grupo de la universidad en nuestra iglesia. Cada año hago un punto de abordar los problemas del pecado sexual cuando apenas las damas están juntas. Comparto mi esperanza de que nuestro grupo de origen sea un lugar seguro para que ellas lleven el pecado a la luz, incluso los «desordenados» como la masturbación, las fantasías o la pornografía. Comparto brevemente que luché en silencio con la masturbación y las fantasías durante años. Aprender a confesar mis pecados a Dios y a los demás fue el comienzo de mi victoria a través de la Buena Noticia de todo lo que Jesús ha hecho por mí. Les recuerdo a nuestras chicas universitarias que todos llevamos las sucias manchas del pecado y que Cristo puede limpiarlas a todas.

Cada año muchas mujeres jóvenes confiesan sus pecados sexuales ocultos y batallas con la lujuria por primera vez. Algunas comparten que esa lujuria se convirtió en una lucha después de haber sido abusadas. Algunos eran simplemente niños curiosos cuando descubrieron las partes de su cuerpo que se sentían bien cuando se tocaban. Algunas fueron expuestas a películas y libros que abrieron la puerta a la lujuria demasiado temprano en la vida. Algunas eran sexualmente activas antes de ser salvadas y, aunque ahora permanecen abstinentes, todavía luchan un intenso deseo de intimidad sexual. Otras habían sido tan abrigadas que no sabían que las cosas extrañas que hicieron en la ducha tenía un nombre. Todas estas mujeres sabían que estas cosas estaban mal pero no sabían cómo parar o con quién hablar.

La conversación franca y directa puede quitar el «poder» que estos pecados sexuales parecen tener. Estas conversaciones abren las puertas para que el diluvio purificador del evangelio se lave sobre todas nuestras manchas sucias. Hasta que no sienta la gloriosa verdad de que no hay condenación para los que están en Cristo, no encontramos la confianza para correr a nuestro Salvador por la victoria sobre los pecados sexuales.

Ya sea que usted misma ha luchado con estos deseos sexuales usted o no, usted puede ayudar a comenzar la conversación que muchas de sus hermanas en Cristo necesitan tener. Comparta su propia historia o mencione brevemente cómo el pasaje de la Escritura que están estudiando juntas se aplica a la lujuria o, a la tentación sexual. Y cuando la lujuria se menciona, no lo discuta como sólo una lucha de un hombre.

Ayudando a las Mujeres a Luchar Contra la Lujuria

Debido a mi lucha oculta con la lujuria a través de los años, entré en matrimonio con un muro de vergüenza en torno a mi sexualidad. No tenía categoría de una buena sexualidad que fuera parte del diseño de Dios. Sí, sabía que era bueno en el matrimonio, y sabía que quería experimentarlo. Pero como nunca había oído a otras mujeres luchar con tales luchas, el hecho de que anhelaba experiencias sexuales me hacía sentir sucia y grosera. Así que ahora, como una mujer casada, ¿cómo se supone que aborde esto sin vergüenza, para buscar la sexualidad libremente?

Combatir el pecado sexual debe comenzar con la comprensión del propósito y el lugar de nuestra sexualidad. Lo mismo es cierto para entender el propósito de los alimentos en la lucha contra la glotonería. O el propósito del dinero en la lucha contra la codicia. La comida, el dinero y el sexo no son malos en sí mismos. Pero el uso indebido de ellos, por las razones equivocadas o en los caminos equivocados, es pecado.

Entonces, ¿cuál es el propósito y el lugar de nuestra expresión sexual? El Jardín del Edén es el lugar del primer momento de expresión sexual pura y desvergonzada. En Génesis 1, Dios ordena la expresión sexual: “Sed fecundos y multiplicaos.” Y en Génesis 2 vemos que es natural y normal que un hombre y una mujer sean sexualmente íntimos, “y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.” y eso no conlleva vergüenza alguna, “Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.” Esto nos recuerda dos importantes verdades:

  • El sexo es bueno.
  • El sexo es para un hombre casado y su esposa.

Debemos tener esas dos verdades en nuestro marco mientras luchamos contra el pecado sexual. Aquí está el porqué: La mayoría del pecado sexual no es un deseo de algo malo sino el deseo de algo bueno expresado prematuramente o en un contexto inapropiado. No podemos llamar mal al deseo de tener sexo en el matrimonio. Este es un buen deseo. Pero si Dios no ha proporcionado al cónyuge, entonces Su clara respuesta es todavía no, no ahora.

Cuando hablo con mujeres solteras que luchan con su deseo de ser sexy, de ser románticamente deseadas, primero les recuerdo: «¡Si Dios te da un marido tal regalo será para él y para tu matrimonio!” Esto evita el apego de la vergüenza innecesaria al deseo de sexo y le mantiene como regalo de Dios para los matrimonios. Conocer estas verdades puede dar a las mujeres el valor de hablar con Dios acerca de sus deseos y luchas y luchar contra el pecado sin vergüenza innecesaria.

La discusión bíblica sobre la sexualidad también puede impedir que las mujeres lleven la vergüenza al matrimonio. Puede prepararlas para que sean esposas sexualmente confiadas que entiendan el propósito y lugar del sexo y lo disfruten apropiadamente en el buen diseño de Dios. Pueden entonces usarlo para servir a su esposo y vivir en una unidad sana con el hombre que Dios les ha dado.

Persiga el Mayor Bien

Dios es la fuente de todos los buenos dones. Si el sexo en el matrimonio es algo que usted ve como deseable, ¡cuánto mayor es el Dador de ese buen regalo! Es suficiente para la longanimidad de los deseos insatisfechos. Él es el bien mayor. El sexo, como el alimento, está apuntando a la mayor realidad de El mismo. Jesús dijo que Él es el pan de vida. A Él es lo que la buena comida está señalando. Pablo dijo que el misterio del sexo está hablando de la unidad que tenemos con Cristo. La unión con Cristo es a lo que apunta el buen sexo.

Vuelva su energía para buscar a Cristo con todo lo que tiene. Mientras tanto, siga creando un espacio seguro para que las mujeres confiesen su lucha con el pecado sexual, para que las hijas de Dios puedan encontrar arrepentimiento, sanidad y restauración en esta área. Y que a través del poder del evangelio, podamos llegar a ser siervas más equipadas de nuestro Único y Verdadero Amor.

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Kelly Needham espera persuadir a tantas personas como sea posible que nada se compara con simplemente conocer a Jesús. Está casada con el cantante y compositor cristiano Jimmy Needham, cuyo ministerio de compartir el evangelio a través de la canción lo lleva a todo el mundo. Después de pasar muchos años viajando con su marido como su director y violinista, Kelly salió de la trayectoria para ser una madre de tiempo completo a sus dos jóvenes hijas.

¿Cómo evito la infidelidad emocional?

Aviva Nuestros Corazones

¿Cómo evito la infidelidad emocional?

Betsy Gómez

Habéis oído que se dijo: “ No cometerás adulterio .” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5:27-28

Para ajustar esta enseñanza a nuestra realidad como mujeres podemos concluir que, “Toda mujer casada que mire a un hombre para satisfacer en él sus necesidades o fantasías emocionales, ya cometió adulterio en su corazón.”

Ser presa de la infidelidad emocional es más fácil de lo que nos imaginamos, muchas nos creemos incapaces de cometer adulterio, sin embargo posiblemente no estemos haciendo nada para guardar nuestras mentes y corazones.

En mis años de empleada mi trabajo requería mantener un contacto constante con compañeros de trabajo y en ocasiones me vi tentada a “engancharme” emocionalmente, a darle espacio emocional a otro hombre en mi corazón. Si paso revista de cuáles fueron las razones, estoy convencida que se debió primordialmente a que mi relación con el Señor estaba muy deteriorada en esos años y me creía muy buena e incapaz de desenfocarme o de vincularme emocionalmente a otro hombre que no fuera mi esposo.

Cuando empiezas a recibir el reconocimiento y apreciación de otras personas, cuando te ves en largas jornadas de trabajo y en ocasiones compartiendo en escenarios fuera de la casa, ese corazón engañoso, que por causa del pecado nos traiciona, es capaz de llevarnos a un adulterio emocional.

Ninguna mujer está exenta de sentirse atraída por otro hombre, las tentaciones están a la orden del día y el enemigo no tiene compasión. Somos bombardeadas con mentiras que nos hacen dudar y ponen a prueba nuestras convicciones. Es por esto que quiero compartirles algunos consejos que aún me son útiles:

No te creas mejor de lo que eres

Eres una pecadora. No te engañes a ti misma pensando que nunca vas a caer. Tener una mayor expectativa de ti genera autosuficiencia e independencia de Dios.

Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. 1 Corintios 10:12

Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener. Romanos 12:3

No te expongas a materiales que alimentan
fantasías en tu mente y atenten contra tu pureza

Es muy sutil cómo la mente de la mujer puede ser envenenada al hojear revistas, leer o ver novelas románticas. El efecto en el corazón de la mujer de las historias románticas son muy parecidos a los de la pornografía. Tenemos que cuidarnos de todo lo que cree lazos con un mundo ficticio, ya que lo único que experimentaremos es frustración e insatisfacción.  Es importante que recordemos también que la exposición a contenido impuro erosiona el dominio propio.

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos. Efesios 5:3

Ten expectativas realistas de tu esposo

No hagas a tu esposo esclavo de expectativas irreales, acéptalo y amálo como es. Resalta sus cualidades positivas, aquellas de las cuales te enamoraste. No busques en tu esposo las características de los esposos de tus amigas o los personajes de las telenovelas. 

Se abierta con tu esposo acerca de tus necesidades

Los hombres no son adivinos y no pueden saber todo lo que hay en nuestra mente y corazón. El hombre, mientras esté viendo que las cosas andan “bien”, no se detendrá a preguntar. Trata de comunicarle aquellas cosas que necesitas y no asumas que él debe de darse cuenta. Comunícalas en amor sin reprocharle el hecho de no darse cuenta.

No escojas a otro hombre como tu mejor amigo

El enganche emocional se cultiva con la cercanía y la confianza. Aunque no lo creas, tu engañoso corazón puede conectarse con cualquier hombre con el que compartas muy a menudo. Sí, aún ese que estimas como un hermano. No tengas confidentes del sexo opuesto, no acostumbres compartir tus luchas con otros hombres. Tu confidente debe ser tu esposo. Es probable que él no sea de mucho hablar, como es normal en muchos hombres. Sin embargo, mientras dependa de ti, aprovecha oportunidades para fortalecer tu vínculo de amistad y transparencia con el. Pero recuerda que en una amistad no solo se habla de problemas y quejas. 🙂

No hagas viajes al trabajo, universidad o de regreso a casa en
compañía exclusiva de otro hombre que no sea tu esposo.

Cuando abrimos espacios de confianza con otros hombres, se va creando una afinidad o “química” que puede resultar en sentimientos engañosos. Aunque parezca muy radical, acostúmbrate abrir espacios que generen un vínculo con una persona del sexo opuesto.

Dale acceso a tu esposo a tus redes sociales, correo y teléfono.

El llamado a ser una sola carne no se limita a las redes sociales. Vivimos en la era digital, pero eso no nos da derecho a tener una doble vida, sé consistente con lo que eres en las redes y lo que eres en tu hogar. No debe existe «privacidad» entre una pareja de esposos, nada escondido puede prosperar.

Nutre tu relación con el Señor.

Tu fidelidad a tu esposo fluirá de tu fidelidad con el Señor. Los consejos anteriores solo pueden ser llevados a cabo si nutres tu relación con Dios. Sé diligente en exponerte a la Palabra de Dios y en cultivar las disciplinas espirituales. 

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Arrepiéntente y confiesa tu pecado

Si en este momento reconoces que has cometido adulterio emocional entonces es tiempo de que te arrepientas y confieses tu pecado a Dios. También ora por el corazón de tu esposo, confiésale y dile por que estás arrepentida. Sé que encontrarás mil razones para no hacerlo, pensarás que al final de cuentas no «hiciste» nada, pero no permitas que tu corazón te engañe. Uno de los beneficios de la confesión es que te protege de no caer más bajo, cuando saques a la luz tu pecado ya no tendrás nada que esconder y podrás caminar en libertad. Genera el hábito de manterner tus cuentas claras con Dios y con tu esposo. Si es necesario busca ayuda de tus pastores o hermanas maduras en tu iglesia local.

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Prov. 28:13

Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. Santiago 5:16a

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros Corazones y las iniciativas de alcance de Joven Verdadera. Nació en la República Dominicana, y ahora vive en Irving, Texas, donde su esposo, Moisés, sirve como pastor hispano en la iglesia First Irving. Tienen dos niños y una niña.

Con sabiduría

Aviva Nuestros Corazones

Con sabiduría

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Según los investigadores, en un día común y corriente el promedio de las mujeres usa 7000 palabras. ¿Te has detenido a pensar en todo lo que la Biblia nos dice sobre el uso de las palabras? A continuación algunos ejemplos:

Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Proverbios 31:26.

¿Hablas con palabras sabias? ¿Estas reflejan la Palabra de Dios y Sus formas? O ¿eres rápida en lanzar tu opinión?

En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, más el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10:19.

¿Hablas en demasía o refrenas tu lengua?

La suave respuesta aparta el furor, más la palabra hiriente hace subir la ira”. Proverbios 15:1.

Cuando te provocan, ¿respondes con gentileza? ¿o con palabras hirientes?

Toma un minuto y pídele a Dios que controle tu lengua hoy. Clámale que te ayude a hablar con sabiduría, moderación y gentileza.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

 

¿Es importante la belleza física?

Aviva Nuestros Corazones

¿Es importante la belleza física?

Por Nancy DeMoss Wolgemuth

Este mensaje es uno de los que nuestra cultura activamente predica a niñas y mujeres, comenzando desde una edad temprana.  Llega a nosotros prácticamente desde todo ángulo: televisión, películas, música, revistas, libros, y anuncios.  Todos al unísono, nos pintan una foto de lo que realmente importa.  Y lo que les importa más a las mujeres, ellos insisten, es la belleza – la belleza física.  Aún los padres, hermanos, maestros y amigos se agregan inconscientemente al coro: los niños “atractivos” reciben muchos halagos y atención, mientras que niños menos atractivos, que están sobre peso o larguiruchos pueden ser objeto de comentarios crueles, indiferencia o hasta aun de ser rechazados públicamente.

Yo creo que nuestra preocupación con la apariencia externa comenzó con la primera mujer. ¿Recuerdas qué era lo que le llamaba la atención a Eva de la fruta prohibida?

“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió.” (Génesis 3:6).

La fruta tenía un atractivo funcional (era “buena para comer”); también le agradó por el deseo de obtener sabiduría. Pero igualmente importante era el hecho que era “agradable a los ojos” – era físicamente atractiva. 

El enemigo tuvo éxito en conseguir que la mujer valorara la apariencia física sobre las cualidades menos visibles, tales como la confianza y la obediencia. El problema no era que la fruta era “hermosa” – Dios la había hecho de esa manera.  Tampoco era malo que Eva disfrutara y apreciara la hermosura de la creación de Dios.  El problema fue que Eva puso un énfasis excesivo en la apariencia externa. Al hacer eso, ella creyó y actuó sobre una mentira. La prioridad que Eva le dio a la atracción física se convirtió en el patrón aceptado para todos los seres humanos. 

Desde ese momento en adelante, ella y su esposo se vieron a sí mismos y a sus cuerpos físicos a través de ojos diferentes. Ellos se hicieron conscientes de sus cuerpos y se avergonzaron – cuerpos que fueron formados magistralmente por un Creador amoroso.  Inmediatamente ellos buscaron cubrir sus cuerpos, temerosos del riesgo de exponerse uno frente al otro.

El engaño de que la belleza física debe ser estimada por encima de la belleza del corazón, del espíritu, y de la vida deja tanto a los hombres como a las mujeres sintiéndose poco atractivos,  avergonzados, apenados, e irremediablemente imperfectos.

Irónicamente, la búsqueda de la belleza física es invariablemente una meta inalcanzable y vaga —siempre estará fuera de nuestro alcance.

Uno podría preguntar, ¿Cuánto daño puede hacer el darle valor excesivo a la belleza física externa?  Regresemos a nuestra premisa: lo que creemos básicamente determina cómo vivimos. Si creemos algo que no es cierto, tarde o temprano actuaremos basados en esa mentira; creer y actuar sobre mentiras nos guía hacia la esclavitud.

Cada una de las siguientes mujeres creyó algo acera de la belleza que no es verdad.  Lo que creyeron impactó la forma como se sentían de sí mismas, lo que las llevó a tomar decisiones que las llevaron a la esclavitud.

Yo creí que lo único de valor que las personas veían en mi era la belleza externa (mi cuerpo), especialmente los hombres.  Decidí aprovecharme de eso para conseguir la atención que tan desesperadamente ansiaba. Me convertí en una adicta sexual.” 

“Tengo una hermana hermosa, a quien adoro, pero yo soy simple.  Siempre me he creído inferior y que debo aparentar para ser aceptada por los demás. Yo veo que para la gente bella la vida es más fácil.  Acepto que para mi no es así, y soy esclava de mi propia percepción de mi apariencia.”

“Toda mi vida creí que mi autoestima estaba basada en mi apariencia, y por supuesto, nunca me vi como el mundo decía que debía de verme, así que siempre he tenido una baja autoestima.  Desarrollé desórdenes alimenticios, soy adicta a la comida, y en mi matrimonio lucho con la percepción de que no soy atractiva, y que mi esposo siempre está mirando otras mujeres que son atractivas para él.”

Envidia, comparación, competencia, promiscuidad, adicciones sexuales, desórdenes alimenticios, vestimenta inmodesta, comportamiento insinuante —la lista de actitudes y comportamientos enraizados en una visión falsa de la belleza es larga.  ¿Qué puede liberar a estas mujeres de esta esclavitud? Solamente la Verdad puede vencer las mentiras que hemos creído. La Palabra de Dios nos dice la Verdad de la naturaleza transitoria de la belleza física y la importancia de buscar belleza interna y duradera:

“Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada.” (Proverbios 31:30)

Que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios” (1 Pedro 3:3-5).

Estos versículos no enseñan, como algunos piensan, que la belleza física es de alguna manera pecaminosa, o que es malo poner cualquier atención a nuestra apariencia externa. Eso es tanto un engaño como la mentira que pone énfasis excesivo en la belleza exterior.

En ningún lugar la Escritura condena la belleza física o sugiere que la apariencia externa no importa. Lo que si es condenado es el enorgullecerse por la belleza dada por Dios, dando excesiva atención a la belleza física, o el poner atención a los asuntos físicos mientras se descuidan los asuntos del corazón.

Una de las estrategias de Satanás es la de llevarnos de un extremo al otro. Hay una aversión cada vez mayor en nuestra cultura al decoro, al orden, a la modestia en el vestido y a la apariencia física. A veces me encuentro queriendo decirle a las mujeres Cristianas: “¿Sabes quién eres? Dios te hizo mujer.  Acepta Su regalo.  No tengas temor de ser femenina y de agregar gracia física y espiritual al ámbito donde Dios te ha colocado. Eres una hija de Dios.  Eres parte de la novia de Cristo. Perteneces al Rey —eres realeza.  Vístete y condúcete de una manera que refleje tu alto y santo llamado. Dios te ha llamado a salir del sistema del mundo —no dejes que el mundo te presione a adoptar su molde. No pienses, vistas, o actúes como el mundo; interna y externamente, deja que los demás vean la diferencia que Él hace en tu vida.”

Nosotras como mujeres Cristianas debemos buscar reflejar la belleza, el orden, la excelencia y la gracia de Dios, tanto a través de nuestro yo externo como del interno.

La esposa Cristiana tiene aun más razón de buscar el balance correcto en este asunto.  La “esposa virtuosa” de Proverbios 31 está físicamente en forma y bien vestida (versos 17,22). Ella es un complemento para su esposo. Si una esposa viste de forma descuidada y desaliñada, si no toma ningún cuidado de su apariencia física, ella hace lucir mal a su esposo (y a su Novio Celestial).

Además, si ella no hace ningún esfuerzo en lucir físicamente atractiva para su esposo, puedes estar segura que otra mujer allá afuera estará haciendo fila para llamar su atención.

Cuando el apóstol Pablo escribió a Timoteo acerca de cómo las cosas deben ser en la iglesia, el tomó tiempo para hablar de la manera en que las mujeres visten. Sus instrucciones demuestran el balance entre la actitud interna del corazón de la mujer y su comportamiento y vestimenta externa. Pablo exhorta a las mujeres a que,

“se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” (1 Timoteo 2:9-10, RVR60).

Las palabras traducidas como “atavío” y “decoro” en este versículo quieren decir “ordenadamente, bien organizada, decente”; hablan de un “arreglo armonioso.”

La apariencia externa de la mujer Cristiana debe reflejar un corazón que es simple, puro, y bien ordenado; su ropa y estilos de peinado no deben ser motivo de distracción o de llamar atención a ella al ser extravagantes, extremos o indecentes. De esta manera ella refleja la verdadera condición de su corazón y su relación con el Señor, y ella hace el Evangelio atractivo al mundo.

Toda la Escritura es tomada de La Biblia De Las Américas a menos que se indique lo contrario.

© Traducido de Lies Women Believe and the Truth That Sets Them Free, «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres»  por Nancy Leigh DeMoss, Moody Publishers, 2001. Mas artículos acerca de la modestia disponibles en ingles en http://www.AvivaNuestrosCorazones.com

http://www.alimentemoselalma.com

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

El carácter del sabio

Iglesia Evangélica de la Gracia

El carácter del sabio

Jairo Chaur

Jairo Chaur

Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería.
Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló.
Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.

106 – Mujer Verdadera

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

106 – Mujer Verdadera

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

105 – Maltrato a la Mujer, feminicidios

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Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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