Esperanza para madres imperfectas – Ene 18

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Nutre el corazón de tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Ene 18 – Esperanza para madres imperfectas

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Annamarie Sauter:¿Crees que el hecho de que tus hijos vean tus debilidades es algo malo?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, para tus hijos el ver eso, es algo bueno.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones nos encanta profundizar en la Escritura, y también nos encanta conversar acerca de cómo esta se aplica a nuestras vidas en el día a día. En los próximos programas nos enfocaremos en un tema muy práctico, que es la crianza de los hijos. Seas madre o mentora, joven o mayor, sé que serás grandemente edificada.

Hoy escucharás a Bobbie, quien fue la primera esposa de Robert Wolgemuth y ahora se encuentra en la presencia del Señor luego de una batalla contra el cáncer. También escucharás a sus dos hijas, Missy y Julie. Aquí está Nancy para dar inicio a la conversación.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Quiero que tomemoseste tiempo para hablar sobre cómo cultivar un corazón para Cristo en los corazones de tus hijos.

Tenemos muchas madres pidiéndonos opinión y ayuda en esta área.

Algunas son madres cuyos hijos son todavía jóvenes y receptivos, y ellas nos dicen, «dennos algunos consejos y sabiduría sobre cómo podemos nutrir la fe de nuestros hijos». Otras son madres y abuelas que nos escriben con corazones rotos, diciendo: «Mis hijos no caminan con el Señor. ¿Qué podemos hacer?»

Por supuesto, mientras más pequeños son los niños, mejor y más fácil será moldear sus corazones, pero queremos darles a las familias esperanza y algunos consejos prácticos como abuelas y madres. Así que aquí tenemos una familia que tiene un rico legado multigeneracional, desde los padres de Robert. Tus abuelos, Bobbie, influyeron en tu vida, a pesar de que tus padres no eran creyentes. ¿Estoy en lo cierto con eso, verdad?

Bobbie Wolgemuth: Eso es correcto Nancy. Mis abuelos fueron firmes creyentes. Mis padres se apartaron de Jesús y realmente no sé por qué.

Nancy: Entonces Bobbie, creciste en un hogar donde, aunque tuviste la influencia piadosa y positiva de tus abuelos, también estuvo la influencia del mundo que veías en tu propia familia.

Bobbie: Sí, así es Nancy.

Nancy: Mientras te he escuchado hablar sobre esto, creo, en cierto sentido, que es una especie de aliento para las mamás que podrán decir, «no tengo esta herencia de una gran fe. Mis padres no eran cristianos, tal vez eran cristianos pero no grandes creyentes». Pero has demostrado que es posible obtener la gracia de Dios y seguir adelante.

Bobbie: Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos. El Señor me animó cuando era una madre joven. Tuve mentoras. Entre ellas la madre de Robert, y las niñas recuerdan ver La casita de la pradera cada semana conmigo. Me encantaba Caroline Ingalls. Ella leía su Biblia, asistía a la iglesia cada semana, era amable con su marido. Así mismo el Señor me dio también otras mujeres en la iglesia que me enseñaron y me ayudaron a entender lo que es ser una madre piadosa. Estaba realmente criando con mucha necesidad. No sabía cómo lucía ser una buena madre.

Mi mamá falleció hace doce años, y ella no tuvo los recursos para guiarme espiritualmente como niña, para nutrir mi corazón. Tal vez es por eso que estaba tan desesperada por entender y nutrir los corazones de Missy y Julie, porque yo realmente quería que ellas conocieran a Jesús. Realmente quería conectarlas con Él, no solo conmigo.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas. No era una madre perfecta, pero yo sabía a dónde ir para ser transformada. Tal vez ese fue el punto de partida, donde me vieron luchar. Me vieron llorar. Me vieron desesperadamente tratar de levantarme y tener un momento de tranquilidad, porque sabía que esa era mi línea de vida. Ellas, en cierta forma, maduraron conmigo. Creo que éramos un equipo, nosotras tres. Cantábamos juntas. Orábamos juntas.

Creo que la idea de ser una madre transparente es que nuestros hijos lo sepan… quiero decir, no es que sea una sorpresa para ellos, «oh, mamá está enojada», o «mamá ha tenido un mal día». Ellos lo ven. He oído a Missy decirles a sus hijos, «mami necesita que ustedes la perdonen. Lo que acabo de decir no fue amable».

Nancy: Chicas ¿y ustedes se identifican al ver ese patrón en la vida de su mamá cuando eran niñas? ¿Cómo estaban viendo ese proceso, esa transparencia?

Julie Tassy: Creo que resulta más fácil ahora, como madre, el ser honesta con mis hijos sobre mis defectos y decir, «¿sabes qué, cariño?, estás pasando por un mal momento con el dominio propio. Mamá tiene dificultades con el dominio propio. Necesitamos orar juntas para que el Señor nos dé de Su Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu Santo es el dominio propio. No podemos sacarlo de adentro ni forzarlo, pero el Señor nos puede llenar, y entonces ese es el fruto que vemos».

Nancy, hablabas hace un rato de cultivar un corazón para Dios en nuestros hijos. Esa es una palabra tan perfecta, porque no podemos hacer que nuestros hijos amen al Señor.

El año pasado pensé que sería una experiencia genial plantar un jardín con mis hijos. En lugar de ir y comprar una planta de tomate, decidimos empezar sembrando la semilla. Eso es mucho trabajo. Se convirtió en un proyecto, porque los niños se sentían realizados. El primer día plantamos las semillas y ellos esperaban y esperaban…

Nancy: Pero no había tomates para el mediodía, así que era demasiado tiempo de espera.

Julie: No, ellos estaban emocionados una vez creció el fruto, pero eso tomó muchos meses.

Nancy: ¿No es así mismo con la crianza?

Julie: Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy: Y toma tiempo, y no ves el fruto a veces durante años y años.

Julie: Es cierto, y de vez en cuando puedo vislumbrar un fruto.

Tomé papel de colores e hice un árbol de papel color verde y marrón, lo mandé a laminar y lo coloqué en nuestra cocina, y cuando miro a las chicas haciendo algo en donde veo al Señor actuando en ellas, digo, «oh, ¡veo un fruto!» Tenemos estas etiquetas en forma de frutas, y ellas van y pegan su calcomanía en el árbol.

Nancy: Excelente.

Julie: Ellas se han cautivado por eso, así que ahora preguntan, «¿puedo poner una fruta en el árbol?» Y entonces les digo, «bueno, necesito ver un poco de fruto».

Nancy: «¿Viste eso que hice con humildad? ¿Puedo poner un pedazo de fruta allí?»

Julie: Mi hija lo descubrió y me dijo, «mami, te quiero, eres bella; ¿puedo poner un poco de fruta en el árbol?»

Nancy: Pero las estás entrenando para que piensen desde la perspectiva de Dios y los asuntos del corazón y no solo en lo externo. El fruto es lo que ves que viene del corazón.

Julie: Sí. Y es todo obra del Señor. No podemos ser el Espíritu Santo para nuestros hijos.

Recuerdo a Missy llorando y diciendo: «Quiero ser el Espíritu Santo de mis hijos, y no puedo. Solo Dios puede ablandar sus corazones».

Missy: Pero puedo orar.

Julie: Podemos orar por ellos y cultivar eso. Creo que esa es una palabra tan poderosa.

Missy: Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos. A menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, «¿no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia». Como que el Señor probablemente me está diciendo lo mismo, «no crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia».

Pienso que en mi propio deseo de controlarlo todo a mi alrededor para que todo sea agradable y esté perfectamente acomodado, desearía ser el Espíritu Santo, pero no puedo. Creo que todo empieza para mí con esta hambre y deseo para agradar al Señor, y entonces eso es lo que les digo a mis hijos. «Esto es lo que quiero hacer. Quiero agradar al Señor, y ¿sabes qué?, me equivoqué, así que tengo que pedir perdón».

Quiero animarlos a que su objetivo número uno sea agradar al Señor.

Si un profesor viene y me dice, «ellos están luchando con la lectura», y al mismo tiempo me dice que han sido una bendición para el profesor en su atención y respeto, yo diría, «oh, eso es mucho más importante. Vamos a trabajar en la lectura, pero lo más importante es que ustedes están agradando al Señor».

Creo que ese es el tema que intento explicarles. «Mamá quiere complacer al Señor, y mi deseo es que ustedes agraden a Dios. ¿Qué les parece?» Así que podemos hablar sobre eso. Siento que tenemos muchas conversaciones, nuestra escuela está a veinte minutos de distancia de la casa, así que tenemos mucho tiempo para cantar, conversar y simplemente expresar cómo nos quedamos cortos, y que realmente necesitamos al Señor y le pedimos que nos dé la fuerza para complacerlo.

Nancy: Ahora, las he escuchado a ambas, en realidad a las tres, hablar sobre conversaciones con sus hijos. Me parece, Bobbie, que lo que hacías cuando tus hijas eran pequeñas, y ahora Missy y Julie con sus hijos a su vez, es tener muchas conversaciones con ellos. No solo están hablando con ellos, sino que la conversación es sobre asuntos espirituales.

Bobbie: Honestamente debo decir que tenía un déficit real en conversaciones sobre el corazón. Las relaciones no eran amplias en mi familia. Tuve una niñera a tiempo completo y mi madre no pasaba mucho tiempo leyéndome o hablando conmigo. Así que entré en la maternidad, de verdad, me da vergüenza cuando miro atrás. Estoy más que avergonzada, me entristece el hecho de no haber pasado más tiempo leyéndoles a Missy y a Julie cuando eran pequeñas, y más tiempo hablando con ellas y escuchándolas.

Me encuentro ahora mismo, siendo abuela, y no soy muy buena para escuchar a menudo, y por eso siento que estar cerca de Jesucristo ha transformado quien soy.

Aun cometo muchos errores, es por eso que los himnos, En la cruz, en la cruz, yo primero vi la luz, o Solo de Jesús la sangre…esos himnos significan mucho para mí.

Constantemente estoy diciendo, «Señor, necesito que tan solo puedas limpiar esa actitud que acabo de manifestar ante mi familia, porque estaba siendo egoísta cuando realmente no quería escuchar a esa persona. Ponme nuevamente en el camino, donde estoy mirando sus ojos, escuchando sus voces, tratando de escuchar la necesidad por debajo de la voz». Hasta ahí es donde quiero llegar. Quiero llegar al punto donde pueda afirmar, «cariño, te escuché decir… esto», y luego retroalimentar sobre eso. Todavía se me hace difícil hacerlo.

Recuerdo haberle dicho a Robert recientemente, «quisiera terminar con todos mis defectos de personalidad».

Nancy: ¿No quisiéramos todas eso? «Señor, santifícame ahora».

Bobbie: Sí. No sé por qué sigo teniendo que tratar con lo mismo, pero está bien, porque es en ese punto en donde Jesús sale a mi encuentro, porque no puedo hacerlo por mi cuenta.

Missy: Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos tanto, porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por Tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos. Anhelo tener mi tiempo de quietud. Entonces alguien se despierta y mientras está caminando por las escaleras, se cae y se lastima, se pone a llorar y eso provoca que se despierte otra persona.

Es decir, por un momento eres perfecta, «hoy va a ser el día en que voy a tener una voz suave». Solo toma un segundo, y tú simplemente lo estropeas. Creo que es ahí en donde podemos recordarnos mutuamente como madres que Su gracia es suficiente.

Nuestros hijos están tan llenos de gracia para perdonarnos, y qué bendición son ellos para mí en su manera tan rápida para perdonar. Me enseñan. Le he pedido al Señor muchas veces, que a pesar de mis defectos, continúe cultivando un amor por el Señor en mis hijos y aun así que sigan creciendo para agradar al Señor y deseen más que nada agradarle y encontrar su identidad en Él, a pesar de mis propios defectos, porque los tengo. No importa cuántas veces piense, este va a ser el día en que voy a tener un espíritu agradable, todavía quedo corta cada vez que lo pienso.

Nancy: Bueno, eso nos lleva de vuelta a la Cruz, a Cristo, de vuelta a Su gracia. Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, es algo bueno. 

Creo que a veces cuando criamos o ministramos o servimos o hacemos cualquier cosa en nuestras propias fuerzas, estamos entonces en nuestro punto más débil. Es cuando reconocemos nuestras debilidades, que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Julie: Te digo que como madre de dos niños pequeños, mi momento más glorioso es cuando los veo invocando al Señor.

Mi hija estaba tratando de romper un hábito. Era generalmente cuando ella estaba más cansada, que se chupaba los dedos. Habíamos intentado todo. «La recompensaremos. Vamos a castigarla. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que romper con este mal hábito».

Un día estábamos manejando y noto que empieza a meterse los dedos en la boca. Ella me mira y dice, «mamá, ora por mí». Ella tiene tres años, y entiende que Dios no es un policía malvado que la va a apresar cuando ella se porte mal. Dios la ama y quiere entregarse a ella y darle Su poder y Su fuerza, y entonces ella dijo: «Ora por mí». Qué momento más tierno y precioso ver a tu hijo invocando al Señor.

Mi oración es que ellos me vean haciendo eso. Lo que no quiero hacer es ponerme como una autoridad en todo, sino decir, «mira a Jesús. Él es la fuerza. Él es nuestro Redentor. Él es a quien necesitamos. Así que no tengo todas tus respuestas. No lo entiendo todo. Todo lo que quiero que hagas es simplemente invocar a Jesús».

Missy: Piensoque el diálogo, curiosamente, pone en evidencia la desobediencia. Por ejemplo, ella es capaz de decirle a su mami, «ora por mí porque me estoy chupando los dedos». Ahora adelanta diez o quince años cuando ella esté enfrentando problemas de adolescentes, siendo capaz de ir a donde su mamá y su papá y decirles, «estoy realmente luchando con esto», ya sea una actitud, una acción. Hablar de algunas de estas cosas contribuye a eliminar el misterio que hace que los jóvenes quieran rebelarse, por lo menos eso creo.

Nancy: Ustedes chicas, Julie y Missy, durante su adolescencia ¿ustedes sentían la libertad de ir y hablar con su mamá sobre sus luchas?

Julie: Yo realmente lo hice.

Missy: Bueno la gente decía, «¿le dijiste eso a tu mamá?» Puedo recordar eso. Me encanta. Quiero eso para Abby y para mí. Quiero que ella como mi hija venga y comparta conmigo.

Nancy: ¿Qué piensan ustedes que creó esa sensación de libertad y de transparencia en su relación? No creo que la mayoría de las personas puedan decir que, como adolescentes, sintieron que era fácil comunicarse con sus madres, pero de alguna manera ustedes lo hicieron, lo lograron; ¿qué les dio esa libertad?

Missy: Pienso que había una seguridad allí que nos permitía hacerlo. Sabíamos que mamá no iba a enloquecer con lo que dijéramos, sino que iba a ser capaz de manejarlo. Creo que la seguridad de saber que le voy a decir algo a mamá, y aunque quizás más tarde iría toda asustada con papá, ella aceptó lo que le dijimos y solo escuchó. No tenía miedo de ir y decirle algo a ella.

Julie: Cuando haces una mala elección, sabiendo que puedes acudir a tus padres para pedir perdón y ayuda… Recuerdo mi segundo año en la universidad, fui a casa. Estaba en casa durante el verano, y recuerdo que sentí la libertad de ir a donde papá y decirle, «papá, me siento tan seca espiritualmente. Es que, no sé qué está pasando. Realmente me siento muy lejos del Señor». Lo que ocurrió durante ese verano fue tan dulce y tan enriquecedor.

Él dijo: «bueno, vamos a hacer algo al respecto. Vamos a reunirnos a leer la Biblia y a orar juntos», y eso fue todo lo que hicimos. Él no me atacó y dijo, «bueno, ¿qué fue lo que hiciste?» No intentó encontrar qué pecado en mi vida estaba causando esta distancia. Él solamente dijo: «Déjame conducirte y vamos juntos al Señor».

Ese verano siempre será un recuerdo especial para nosotros.

Nancy: ¿Y qué tal cuando se trataba de chicos? Cuando eran unas jovencitas adolescentes en la escuela secundaria, y cuando comenzaron a llegar…

Missy: Julie, tú puedes responder eso mejor que yo.

Nancy: ¿Acaso Julie tiene un poco más de experiencia en esto?

Missy: Sin resentimientos.

Nancy: ¿Ese era un tema fácil de abordar para sus padres?

Julie: Absolutamente. Solo recuerdo una de las cosas más importantes que mamá nos enseñó. Mamá estaba enamorada de nuestro padre. Contemplar eso fue tan poderoso y yo pensaba, «quiero eso». Mamá fue honesta con nosotras acerca de lo que se requería de nosotras como hijas de Dios en cuanto a la pureza, el preservarnos y ocuparnos en lo que el Señor quería para nuestras vidas. Nos dio una meta muy alta de alcanzar, que vendría con una gratificación retardada, que vendría de esperar por nuestros esposos, siendo que Dios proveería lo que tenía reservado para nosotras.

Nancy: ¿Cuándo empezaron a tener este tipo de conversaciones?

Bobbie: Diría que a los cinco años de edad, quizás cuatro. Orábamos todas las noches por los maridos de Julie y de Missy cuando eran pequeñas. Realmente ellas se involucraron mucho en la oración porque recuerdo una noche que tuvimos…

Nancy: ¿Ustedes oraban para que ellas los escucharan?

Bobbie: Orábamos con las chicas cada noche antes de acostarnos y orábamos por sus cónyuges, donde quiera que se encontraran. Eso era lo que hacíamos. «Donde quiera que se encuentre el esposo de Julie, ruego que él obedezca a su mamá». Siempre tratábamos de mencionar una característica apropiada para esa edad; «que obedezca a su mami, que sea un buen estudiante», cosas así, pero también orábamos, «que él no coma dulces»… Esa la incluíamos también en ocasiones.

Julie: Para mí.

Bobbie: Una noche dijimos «amén» y Julie dijo: «Espero que mi esposo no se haya caído de la bicicleta hoy», porque allí era donde su pequeña mente estaba.

Cuando se hicieron mayores, teníamos una prima que dijo: «Hice una lista de lo que quiero en un esposo algún día», y ella tenía una lista. Comenzaba así: que ame a Jesucristo. Número dos: que sea virgen. Tres: que ame a su madre. Hizo su lista. Entonces, no recuerdo bien qué edad ustedes tenían, chicas, probablemente eran adolescentes, tal vez estudiantes de segundo año en la secundaria creo. Así que ellas dijeron: «Oh, sería divertido». Así que ambas hicieron sus listas.

Nancy: ¿Así que se les ocurrió hacer sus propias listas?

Bobbie: Sí Missy y Julie hicieron sus propias listas, pero siempre comenzaban así, que sea un hombre de Dios. Así que hicieron sus listas y las escondieron en algún lugar. Fue muy interesante. Missy y yo, después de que ella tuvo su segundo hijo, en una ocasión en que yo estaba en su casa, ella dijo: «Mira, mamá», y estaba en el cajón de su escritorio. Ahí estaba la lista de su esposo. Una de las cosas en su lista era «que ame a su madre». Pensé, «¿no es interesante que allí hubo algún tipo de dispositivo en las chicas, donde esa lista estableció un estándar?»

Si Julie y Missy salían con un chico que no reuniera los requisitos de una persona que me agradara, o una persona que amara a Dios con todo su corazón, entonces esa persona no reunía las condiciones de esa lista. Ya sea que se hablara abiertamente o no, ese pequeño dispositivo estaba ahí. Muchas veces hablamos sobre personas de carácter y personas que admiramos, que amen a Cristo con todo su corazón y ese era el tipo de persona hacia las cuales ellas eran atraídas.

Nancy: Una cosa es que tu mamá te diga que «quieras casarte con un hombre que ame al Señor, que sea virgen, que quiera a su madre», lo que sea, pero qué hizo que ustedes mismas quisieran estas cosas.

Missy: Me remonto a lo que Julie mencionó cuando dijo que vimos a mamá y a papá teniendo eso. Creo que mamá nos animó a desear lo mejor de Dios para nuestras vidas. Debe haber sido el Espíritu Santo, supongo, que lo puso ahí.

Bobbie: Absolutamente.

Missy: Puedo recordar estar leyendo mi lista y decir, «oh, he olvidado algunas de las cosas que él tiene en mi lista».

Julie: Incluso ahora como madre mi relación con mi esposo puede ser afectada debido a la carga de los niños. Utilizo la palabra carga cuidadosamente porque ellos son una bendición, pero tu relación con tu esposo puede estar desgastada por toda la energía que has vertido en tus hijos todo el día, y entonces deseas tener algo, una sonrisa, para tu esposo cuando entra por la puerta.

Vienen a mi memoria, incluso ahora puedo pensar en algunos recuerdos. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde una noche, así que mamá preparó una cena tipo picnic (campestre) y nos llevó a Missy y a mí al despacho de mi padre. Nos sentamos a cenar esta cena campestre, porque de lo contrario él no nos habría visto este día.

Esos recuerdos me ayudan, como madre, a humillarme y a no exigir mis derechos, a no exigir que deba tener un tiempo libre. Eso es algo muy difícil de hacer.

Bobbie: Pienso que otra cosa que siempre quería que las chicas tuvieran era una relación con su padre. Así que si ellas me decían, «papá hirió mis sentimientos». Él dijo… No sé, quizás algo acerca de sus zapatos o lo que fuera. Yo les decía, «tienes que ir a donde tu papá y hablar con él sobre eso», porque el mejor regalo que podía darles a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y expresar sus deseos y necesidades propias. Siendo capaces de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Nancy DeMoss Wolgemuth, Missy Schrader, Julie Tassy y Bobbie—quien ya se encuentra en la presencia del Señor. Y tú, ¿reconoces tu imperfección y tu necesidad de la gracia de Dios para vivir con sabiduría?

Una mujer que ha experimentado la gracia de Dios cubriendo su imperfección compartió su testimonio con nosotras. Escucha lo que ella nos dijo luego de oír una serie de programas titulada, Porque Él me ama.

Mujer: Conozco a Cristo desde que tengo 14 años y eso fue hace más de 20 años. Siento que cuando estaba recién convertida, en mi espíritu entendí estas verdades. Sentí que había sido perdonada, que era libre para llegar al Padre, que podía morir en cualquier momento, que Él me adoptó como Su hija, pero con el transcurso del tiempo, yo ya no estaba enfocada en la gracia sino en mí misma, y en hacer de mí misma la mejor versión posible con mi propio esfuerzo.

Eso, sin darnos cuenta, nos roba el gozo de una relación cercana con papá Dios y debilita nuestro testimonio porque nadie quiere un cristianismo que se trata de un cúmulo de reglas solamente, sino de amor entre el Padre y yo. Quería compartirles este testimonio porque no puedo creer que recién redescubrí la gracia, después de esta serie, después de estos días.

Cada día me he tenido que recordar que el fallo que hice con mis hijos, como esposa, el Señor ya lo tiene cubierto con Su sangre. El Señor me sigue amando como hija, y eso es fuerza para volver al trono de la gracia, volver a buscar perdón, arrepentimiento y seguir gozosa mi camino con la mirada puesta solamente en Jesús y en que Él es suficiente y yo nunca lo seré. 

Annamarie: Espero que al igual que esta mujer, si hoy te has visto hoy como una madre imperfecta, puedas descansar en la gracia de Dios.

¿Cuánta televisión debo permitirles ver a mis hijos? ¿Qué vestimenta es apropiada? ¿Cuáles amigos influyen positivamente en sus vidas? Acompáñanos mañana para escuchar acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Éxodo capítulos 12 al 14.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Hechas para la intimidad – Ene 15

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

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Ene 15 – Hechas para la intimidad

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Annamarie Sauter: La obediencia a Dios es mucho más que sentimientos.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: «Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos cómo Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos humillamos frente a Él.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los últimos días has estado escuchando una conversación sobre un tema que no se aborda a menudo en círculos cristianos, pero que es muy importante. Hoy estaremos escuchando acerca de lo que el matrimonio nos enseña sobre cultivar nuestra relación con Dios. 

Si tienes niños pequeños cerca te recomendamos que uses audífonos o los ocupes en algo mientras escuchas. Y si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Linda Dillow: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: «He sido perdonada», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios y saber sobre el regalo que Él ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer pura.

Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. 

Holly Elliff: Creo que muchas veces, como mujeres, no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo.

Linda: Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación.

Annamarie: Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy: Hemos venido hablando esta semana sobre una de las maneras más prácticas en que una mujer casada puede expresar su amor y su sumisión a Dios, y esto es a través de la relación física con su esposo.

Para ayudarnos con este tema hemos tenido con nosotras a dos mujeres: mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Ellif, quien ha estado casada por 30 años. Ella es madre y esposa y tiene un corazón para el Señor y para las demás mujeres. La otra es Linda Dillow, quien junto con Lorraine Pintus escribió el libro, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Me habría gustado que Lorraine también estuviera aquí con nosotras, pero Linda estará aquí conversando sobre estos temas que trataron en su libro.

Linda, cuando tú y Lorraine escribieron este libro entrevistaron a miles de mujeres y les hicieron esta pregunta: ¿Si pudieras tener la respuesta a cualquier pregunta sobre las relaciones sexuales, cuál sería esa pregunta? Este libro es una respuesta bíblica a las preguntas que surgieron en esta encuesta.

Uno de los capítulos de este libro se titula: «¿Qué hacer cuando no quiero hacerlo?» Cuando una mujer siente que ya no tiene fuerzas para más nada al tratar de balancear todos los roles en su vida, el hacer el amor puede llegar a ser una cosa más en su lista de «deberes».

Holly: Como esposa y madre de ocho hijos estoy siempre tan ocupada que puedo identificarme perfectamente con ese pensamiento. Hay momentos en que estás tan exhausta físicamente que el satisfacer las necesidades de tu esposo es algo que está de último en tu lista. Tratas de escabullirte a tu cama y oras para que él no se sienta amoroso y no se despierte porque tú no te sientes para nada amorosa, ya que piensas que no tienes las fuerzas para hacer nada más por más nadie. ¿Cómo podemos mantener el balance de satisfacer las necesidades de nuestros esposos, y dirigirnos al Señor para decirle: «Dios, dame la gracia para hacer esto»?

Linda: Igual que todo lo demás en la vida, para mí la respuesta es ir a la Palabra de Dios y decir: «Dios, yo sé cuál es mi actitud, yo sé cuál es la actitud de muchas de las mujeres; pero Señor ¿cuál es Tu actitud al respecto?» Yo encuentro que es Su disposición lo que me da la gracia y las fuerzas cuando yo me siento agotada. Veamos 1 Corintios 7.

Nancy: Linda, al dirigirnos a este pasaje, pidamos a las mujeres que vayan a este texto, que abran sus biblias con nosotras en este momento. Si estás manejando no lo hagas, pero si estás es un lugar donde puedes hacerlo, por favor abre tu Biblia en 1 Corintios capítulo 7, porque este pasaje es uno de los más importantes en el área de la intimidad sexual en el matrimonio.

Linda: También es uno de los pasajes que más se malinterpreta, muchas mujeres vienen a mí diciendo, «cuando era joven siempre escuché decir que el sexo era una obligación para la esposa».

Nancy: De hecho, esa palabra aparece en algunas de las traducciones.

Linda: En la mayoría de las traducciones. De hecho, voy a leer de una traducción que utiliza la palabra deber y luego voy a explicar el porqué. 1 Corintios 7: 3-4:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer».

Holly, ¿qué piensas cuando lees la palabra deber?

Holly: Bueno, la palabra deber no suena nada divertido.

Linda: ¡No!

Holly: Yo lavo la ropa, cocino y friego los trastes, estos son deberes, pero no son divertidos.

Linda: No lo son, y el colocar las relaciones íntimas con nuestros maridos dentro de esa misma lista no nos hace sentir muy bien que digamos.

Holly: Definitivamente Dios debe estar tratando de comunicarnos otra cosa.

Linda: Él nos está diciendo algo distinto. Este es un uso muy pobre de esa palabra, pero no hay ninguna otra que describa la belleza del texto en el griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. En el griego esta palabra deber significa una deuda que debemos pagar.

Ahora, Holly, ¿por qué, tanto tú como nosotras, tenemos esta deuda con nuestros maridos? Esto lo vemos en el siguiente versículo, el versículo 4. Lo que debería suceder en nuestra noche de bodas es que participemos en un intercambio de regalos donde yo debo entregarle a mi esposo la autoridad sobre mi propio cuerpo y debo entregarle mi cuerpo como un regalo, igualmente el debe entregarme la autoridad sobre su propio cuerpo y debe entregarme su cuerpo como un regalo.

Cuando yo entrego la autoridad sobre mi propio cuerpo entonces no pienso en esto como un deber sino como una deuda, ya que es algo que entregué voluntariamente. Típicamente cuando yo le explico esto a las mujeres me miran y me dicen: «¿Cómo puede una esposa entregar la autoridad sobre su cuerpo? ¿Qué pasa si yo no entendí y no hice esto?» Lo que yo les comparto es lo mismo que mi querida amiga Kathy compartió conmigo cuando lo entendió; ella me dijo: «La semana que viene es San Valentín y voy a entregarle a mi esposo mi cuerpo como un regalo».

Voy a leerles algunas palabras del diario que ella compartió conmigo acerca de cuáles fueron sus pensamientos cuando ella valientemente decidió que el Día de San Valentín le entregaría su cuerpo a su marido como regalo. Ella dijo:

«Febrero 14: Hoy es el día en que le entregaré mi cuerpo a mi marido como un regalo. Honestamente, me siento nerviosa. Pero ¿Dios, por qué me siento nerviosa? Esto es lo que Tú deseas».

«Febrero 15: Anoche fue una noche muy dulce. Cuando le entregué mi cuerpo a John le dije que yo nunca antes le había entregado la autoridad total sobre mi cuerpo cuando nos casamos, tampoco lo hice en la luna de miel. Siempre lo consideré como mi cuerpo por lo cual yo sentía que tenía todo el derecho de decidir si lo entregaba y cuándo lo entregaba. Me paré frente a él envuelta en un lazo nada más y me entregué a él. Él lloró. ¡Sí, me siento diferente! Sí, es un recordatorio constante de que mi cuerpo le pertenece a él».

Kathy y su esposo ahora son misioneros pero ella mantiene el contacto conmigo y siempre me dice: «el hecho de haber entregado mi cuerpo en esa dulce ceremonia fue el comienzo de una relación totalmente diferente para nosotros».

Holly: Yo pienso que es un terreno de batalla para muchos matrimonios y las mujeres necesitan tener la perspectiva de Dios acerca de este tema. Ha sido maravilloso para mí entender que así como le pido a Dios que me dé gracia para ministrarles a mis hijos, para que me dé las fuerzas físicas que necesito para satisfacer las necesidades de mi hogar, así también puedoir delante del Señor y pedirle que me dé la gracia que necesito en esta área. Entonces, cuando doy el primer paso en obediencia a Dios para satisfacer las necesidades físicas de mi esposo, Él también me da el deseo para poder ser de bendición para él.

Linda: Estoy totalmente de acuerdo en que Dios nos da la gracia para cada área de nuestra vida, pero esto comienza con el compromiso de entregar la autoridad de tu propio cuerpo, porque no te pertenece, entonces podrás tener el deseo de decir: «Dios, dame de Tu gracia. Dame Tu perspectiva. Dame la energía para amar a mi esposo esta noche cuando me siento tan cansada que lo único que quiero es tirarme en la cama y que me dejen tranquila». El hecho de tomar esta decisión te dará la motivación interna necesaria.

Es posible que algunas de las mujeres que nos están escuchando piensen, «bueno, he estado casada por 20 ó 30 años y estoy muy vieja para hacer algo así». Les diré que ustedes no tienen que hacerlo envueltas en una cinta, esa fue la forma en que Kathy lo hizo, pero lo que realmente importa es la actitud de tu corazón.

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo, y toda ella, como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. ¿Qué significado tiene esto en la realidad diaria? El hecho de que ella se esté entregando a sí misma, que le esté entregando su cuerpo a su marido, significa que ahora él tiene la autoridad sobre su cuerpo. Este es su regalo para su esposo. Pero ¿qué significa esto en la práctica para su matrimonio?

Linda: Nancy, lo primero que pienso es que bíblicamente hay gozo en obedecer. Cuando somos obedientes y nos sometemos a lo que Dios nos ordena, hay gozo en hacer esto. Yo pienso que esta mujer experimentará un gran gozo en su vida. ¿Significa esto que nunca más se sentirá cansada? ¿Que nunca sentirá que ya no puede dar más, física o emocionalmente para su marido? Claro que no, pero sé por experiencia propia, y por lo que he compartido con otras mujeres que han decidido obedecer a Dios y rendir la autoridad sobre su propio cuerpo, que esto nos da el empujoncito que necesitamos para acercarnos y amar a nuestros maridos de la forma en que Dios quiere que lo hagamos.

Nancy: Lo más maravilloso es que en cada una de las áreas de nuestras vidas, incluyendo el área de las relaciones físicas con los esposos para las mujeres casadas, cuando obedecemos a Dios generalmente esto requiere que lo hagamos por fe. Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: «Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos cómo Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos humillamos frente a Él. Dile: «Señor, te necesito en esta área de mi vida». Entonces Él nos dará las fuerzas para poder caminar en fe y obediencia.

Linda: Nancy, pienso que está muy bien esto que has dicho, que como esposas necesitamos traer delante del Señor el área de la intimidad física con nuestros esposos, así como lo hacemos con otros aspectos de nuestras vidas. Muchas mujeres casadas fallan en hacer esto, pero así como traemos delante del Señor la crianza de los hijos, nuestros ministerios como mujeres, y todo lo que hacemos, del mismo modo debemos presentar esta área delante de Su trono.

Annamarie: «Temas íntimos». Así se titula esta conversación que creo que ha sido de mucha edificación para cada mujer que la ha escuchado. Ahora Nancy regresa con nosotras para darnos unas palabras finales a la luz de lo que hemos estado escuchando en esta serie y también para traer unas palabras para las solteras. Es importante que sepas que al momento de grabar este material, Nancy aún no se había casado. Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de asuntos íntimos en la vida de las mujeres casadas, particularmente sobre las relaciones sexuales con sus esposos. Debo confesarles que como mujer soltera, a través de los años he utilizado la práctica de creer que lo mejor es que sean mujeres casadas quienes hablen sobre este tema en particular.

Yo no suelo leer libros acerca de las relaciones sexuales, ni sobre estos temas de intimidad física. Tampoco es un tema de conversación en el que usualmente participo ya que —y les digo esto mismo a las mujeres solteras— es importante para nosotras que guardemos nuestras mentes y nuestros pensamientos; no debemos permitir que nuestra mente vaya a lugares que… bueno, permítanme explicarles lo que quiero decir con esto.

En el libro del Cantar de los Cantares de Salomón, las Escrituras nos dicen que no debemos despertar el amor hasta que llegue el momento apropiado. Para aquellas solteras, este no es el momento apropiado de despertar este tipo de pensamientos o de discusiones acerca de los asuntos sexuales. Es por esto que he traído a Holly y a Linda quienes como dos mujeres casadas tienen autoridad para hablar sobre este tema.

Aun así, al prepararme para entrevistarlas, me he visto en la necesidad de leer grandes porciones del libro que Linda Dillow escribió junto con su amiga Lorraine Pintus acerca de la mujer y los asuntos sexuales, titulado: Temas de Intimidad. Al leer este libro, el cual considero bastante práctico, le pedí al Señor que como mujer soltera guardara mi corazón y mi mente.

Quiero compartir con ustedes algo precioso que el Señor hizo conmigo al leer este libro, algo acerca de mi relación personal con Él como mi Esposo celestial. A través de los años he visto cómo mi relación con el Señor ha cambiado, particularmente desde que empezamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, pues ahora mi vida está copada y repleta de responsabilidades.

Me di cuenta, leyendo este libro acerca de las relaciones sexuales que las mujeres casadas tienen con sus esposos, que en mi relación con el Señor… he hecho lo mismo que las mujeres casadas tienden a hacer en su relación con sus esposos. Es el hecho de permitir que las ocupaciones, los niños y las demás responsabilidades llenen nuestro tiempo, de tal manera que la intimidad con Aquél que amamos más comienza a sufrir las consecuencias. Al leer este libro el Señor comenzó a traer convicción a mi corazón sobre las muchas formas en las que he sido negligente al no cultivar una relación íntima y de amor con el Señor Jesús.

Pienso en el pasaje de Lucas capítulo 10 acerca de las dos hermanas que invitaron al Señor a su casa. María estaba sentada a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, amándolo, relacionándose con Él, escuchándolo y acercándose más a Él. Su hermana Marta estaba ocupada haciendo algo que todas nosotras como mujeres debemos hacer, ella estaba sirviendo, Sin embargo, en el proceso de servir, Marta se sintió abrumada y Jesús pasó a ser alguien distante y lejano para ella. Marta comenzó a sentirse irritada, agitada, frustrada, molesta, hasta que comenzó a dar órdenes con irritación, aún al mismo Señor le dijo: «Dile a mi hermana que venga y me ayude».

Al meditar en este pasaje y al leer el libro sobre la intimidad en el matrimonio, pensé en las muchas veces que durante mi niñez, en mis días de adolescente, había podido disfrutar de una relación con el Señor de una forma personal, cálida, íntima y sin obstáculos. Le he dado gracias al Señor por tiempos como esos.

Ya sea que sean solteras o casadas, nuestra primera relación deber ser con nuestro Señor. Dios me ha bendecido a través de los años con el gozo de conocer a Cristo y de caminar con Él de una manera íntima, pero al ir envejeciendo y al estar cada vez más ocupada con el trabajo en el ministerio, se me hace cada vez más fácil el hecho de descuidar esta relación íntima y personal con el Señor mismo.

He podido ver a Dios hablándome sobre el hecho de haber perdido esta pasión y este fervor del primer amor en mi relación con el Señor Jesucristo. Ahora, gracias le doy al Señor de que Su amor por nosotros es incondicional y que Él siempre está ahí, siempre cercano y siempre disponible.

Al leer este libro acerca de las relaciones sexuales de la mujer con su esposo noté algunos paralelismos importantes en mi relación con el Señor. Permítanme compartir con ustedes algunos de estos paralelismos. Me pude dar cuenta de que mantener una relación íntima requiere tiempo, atención y esfuerzo. Debemos hacer de esto una prioridad pues no es algo que ocurre por sí solo. Lo mismo es cierto en nuestra relación con el Señor, esto debe ser algo que hacemos a conciencia, intencionalmente —y debe ser el foco central de nuestras vidas.

En las relaciones físicas entre un hombre y una mujer existe lo que Linda describe en su libro como un «quicky» un encuentro rápido en las relaciones íntimas. Esto no es malo en sí, pero nunca podrá ser el sostén de una relación íntima. Debe existir un tiempo especial donde el hombre y la mujer puedan expresar de una manera más extendida su amor físico el uno al otro. Así en nuestra relación con el Señor debemos separar un tiempo donde podamos tener una comunicación más extensa, prolongada e intensa con el Señor.

Comúnmente, la intimidad física dentro del matrimonio y el proporcionarle placer a nuestra pareja, requiere que la esposa actúe por fe y no en base a sus sentimientos. Sucede lo mismo en nuestra relación con el Señor, necesitamos hacer aquellas cosas que sabemos le traen placer a Dios, independientemente de si nos sentimos o no con ganas de hacerlo y sin importar en qué circunstancias nos encontramos. Al hacer esto nuestro amor crecerá y madurará.

El Señor también me mostró que así como la esposa es llamada a entregarse a su esposo sin reservas y a disfrutar del éxtasis de la intimidad, el Señor quiere que esta relación sea un reflejo de nuestra relación personal con Él, y que debe existir una llenura, intimidad y sobreabundancia de expresión en nuestra relación con Él. No es solo entregarle al Señor lo superficial, sino que es tomar el tiempo necesario para esperar en Él, estar quietas, deleitarnos en Él y entregarnos a Él completamente.

Debo confesar que en muchas ocasiones cuando estoy delante de la presencia del Señor me sobresalto para contestar un correo electrónico, para responder una llamada telefónica o para abrir la puerta y permito que cualquier otra cosa quite la prioridad de pasar este tiempo íntimo con el Señor.

El Señor trajo convicción a mi corazón y me dijo: «Debes recordar lo que significaba para ti cuando disfrutabas de una relación más íntima conmigo». Mi corazón debe arrepentirse y debo restaurar este tipo de expresiones de amor al Señor Jesucristo que he experimentado en el pasado.

Muchas veces, para que una pareja pueda tener relaciones sexuales íntimas, se requiere que organicen sus calendarios y se programen para sacar un tiempo aparte. Un tiempo para poder compartir y estar juntos. También es importante que organicemos nuestro calendario y dispongamos de un tiempo aparte con el Señor donde si es posible, podamos estar tranquilas y sin interrupciones.

Una pareja debe hacer todas las preparaciones físicas necesarias a lo largo del día, preparar el ambiente y prepararse a sí mismos físicamente. Así también debo prepararme para disfrutar y experimentar este momento íntimo con el Señor.

También debemos ser creativas y aprender a expresar nuestro amor por Él de nuevas formas, formas que quizás no sean tan cómodas para nosotras; hacerlo de formas diferentes para no caer presas de la misma rutina predecible y de la misma forma de siempre.

Al venir delante de la presencia del Señor todos estos días y pensar que las relaciones matrimoniales deben ser una ilustración —una ilustración terrenal— de nuestra relación con nuestro Esposo celestial, el Señor Jesús, tengo que compartirles que el Señor ha tocado las fibras más íntimas de mi corazón y ha renovado en mí un nuevo deseo y una pasión ferviente por Él.

Me encuentro a mí misma hablando más con el Señor y con más libertad; y a veces me levanto a media noche o temprano en la mañana o tarde en la noche y me pongo a cantar y a conversar con Él. No siento que lo ignoro como si Él solo fuera omnipresente y sin que existiera ninguna conexión entre nosotros, sino que siento que puedo conectarme con Él de una manera refrescante y renovada.

Annamarie: Has estado escuchando unas palabras de Nancy DeMoss Wolgemuth como conclusión de la serie que hemos venido transmitiendo en estos últimos días, titulada, Temas íntimos, con Linda Dillow y Holly Elliff. Si te perdiste alguno de los programas de esta serie o estás interesada en adquirir el libro escrito por Linda y por Lorraine Pintus, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com

Independientemente de tu estado civil, Dios tiene palabras para ti que puedes aplicar según la etapa de la vida en la que te encuentres. Qué importante es que podamos ver la intimidad conforme al propósito por el cual Dios la diseñó y que abracemos la voluntad de Dios para nuestras vidas conforme a Su Palabra.

Diariamente escuchamos del impacto que recursos como estos programas han tenido en las vidas de mujeres hispanas alrededor del mundo. Escucha lo que nos dijo una mujer con la que nos encontramos en la Conferencia Mujer Verdadera del año pasado.

Mujer: Mi pastor me empezó a enviar los audios y me pidió que descargáramos la aplicación, y desde que empecé a escuchar los audios Dios ha obrado mucho en mí; especialmente en mi matrimonio y en cómo ser una mujer verdadera. Eso ha impactado profundamente mi vida y la verdad, no íbamos a venir a Monterrey; por la gracia de Dios estamos aquí.

Ya no había boletos, pero el Señor, de una manera sobrenatural se movió y estamos aquí. Le agradezco a Dios por este ministerio, porque verdaderamente me está enseñando a ser una mujer que honra a su esposo y le da el lugar que le corresponde.

Annamarie: Es motivo de mucho gozo para nosotros en Aviva Nuestros Corazones escuchar acerca de lo que Dios ha hecho en las vidas de nuestras oyentes. Estos testimonios son evidencias de que vivir conforme a lo que Dios dice en Su Palabra ciertamente nos lleva a la libertad, la plenitud y la abundancia que solamente hay en Cristo.

Bueno y para concluir este programa, escucha unos pensamientos de Nancy sobre la convicción que le trajo este material con respecto a su relación con el Señor.

Nancy: Solo quiero compartirles una pequeña oración que escribí en mi diario. Esta fue la forma en la que pude expresar al Señor todo lo que estaba en mi corazón.

Oh Señor Jesús,

Tú me has amado con un amor apasionado, intenso, fiero e inquebrantable. Te entregaste a mí por completo. Siempre encuentras maneras nuevas de expresar Tu amor por mí. Siempre estás disponible para mí—nunca te encuentras muy cansado o preocupado. Yo confieso y te pido perdón porque no te he amado de la manera que te mereces.

Señor, por favor perdóname por las veces que te he expresado mi amor de una manera apresurada, distraída y limitada.

Señor, Tú eres quien ama mi alma y eres el Señor de los señores. Señor, solo puedo expresarte estas palabras ahora. Tú eres mi pan, mi agua, mi mayor bien, mi gozo y mi satisfacción. Fui creada para Ti y quiero entregarme a Ti por completo, amarte sin reservas, sin vergüenza, apasionadamente y de una forma suprema. Quiero recrearme en Ti con todo mi cuerpo, con toda mi alma y con todo mi espíritu. Y, Señor, te ofrezco esta oración de una manera renovada.

Gracias por la obra de Tu gracia en mi corazón de una manera renovada en estos últimos días. Oro por todas mis hermanas que están escuchando hoy este programa, que cada una de ellas pueda tener un avivamiento personal en su corazón en cuanto a su relación contigo; ya sea que estén casadas o que sean solteras, que puedan sentir la maravilla de lo que significa ser amadas por Ti y amarte a Ti, trayendo deleite a Tu corazón porque para esto fuimos creadas. Que esto sea una realidad en nosotras. Oro en el nombre de Jesús. Amén.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Éxodo capítulos 1 al 4.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio – Ene 14

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 14 – Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/libre-para-disfrutar-de-la-intimidad-en-el-matrimo/

Annamarie Sauter: Con nosotras Linda Dillow.

Linda: He visto muchas mujeres que han sido totalmente curadas de su abuso sexual y ahora pueden disfrutar de las relaciones sexuales con su marido, ya que han visto la perspectiva de Dios. A medida que han permitido que el Señor Jesús penetre profundamente en sus vidas, han sido capaces de alcanzar y comprender la perspectiva de Dios.

Esto puede suceder en un momento, o puede ser un proceso largo, pero Dios es el que compensa por los años que se ha comido la langosta. Él trae belleza de las cenizas, y Él puede hacer esto en la vida de cada mujer.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos encontramos en una serie acerca de la intimidad en el matrimonio, así que si tienes niños pequeños cerca, querrás usar audífonos u ocupar su atención en otra cosa mientras escuchas. Si escuchas este programa y estás soltera, este programa también es para ti.

Ayer dejamos la conversación en el punto en que Linda Dillow nos animaba a ir de rodillas delante de Dios para que nos dé su perspectiva de nuestra sexualidad en el contexto del matrimonio. Si te perdiste ese programa, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Linda: Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama. Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: «¿Por qué les dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?»

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es un tema que no tocamos.

Cuando una mujer experimenta el gozo y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce –que es más cercana que cualquier otra intimidad física– debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros. Esto me sobrecoge.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo, y llamarlas a tener una relación íntima con Él. Una forma en que la mujer casada puede hacer esto, es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para su marido y para ella, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda: Y es que de alguna manera, hemos separado en nuestras mentes y en nuestros corazones, nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo. Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal». Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado.

Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Annamarie: Aquí está Nancy con la continuación de la conversación.

Nancy: Uno de los grandes mensajes de la Escritura y del evangelio es que a través de la muerte en la cruz y la sangre de Jesucristo, hay esperanza, hay perdón y hay purificación disponible para lidiar con los asuntos de nuestro pasado.

Esta semana, estamos hablando sobre todo a las mujeres casadas sobre el tema de la intimidad sexual en el contexto del matrimonio. Para ayudarnos en ese tema está con nosotros Linda Dillow, quien escribió junto a Lorraine Pintus, el libro titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.

Linda, gracias por estar con nosotros otra vez en Aviva Nuestros Corazones.

Linda: Es un placer para mí compartir con ustedes, Nancy.

Nancy: Valoro mucho el espíritu y el tono de tu libro, y la ayuda tan práctica que les das a las mujeres para hacer frente a muchas de esas preguntas. Ahora, antes de saltar a esas preguntas, permítanme decir que hoy nos acompaña también mi amiga Holly Elliff.

Holly, voy a pedirte que intervengas de vez en cuando haciendo preguntas. Como has ministrado a las mujeres casadas en la materia, ¿cuáles son algunas de las cosas que has visto, escuchado o sentido, que consideras que tenemos o que debemos abordar desde un punto de vista bíblico?

Holly Elliff: Nancy, una cosa que he tratado una y otra vez con las mujeres casadas es, ¿cómo puedo obtener una perspectiva correcta acerca de todo lo referente a mi sexualidad si mi pasado ha sido tan malo? Tal vez no he manejado los asuntos sexuales correctamente en el pasado, tal vez fui abusada cuando era niña. De manera que toda mi perspectiva sobre esta área no es bíblica. Desde esa perspectiva errada, ¿cómo hago para verlo como algo bueno?

Linda: Es una buena pregunta muy buena, Holly. Vamos a empezar con la primera: ¿Cómo puede una mujer superar la culpa de su pasado?

En realidad, muy pocas mujeres llegan al matrimonio sin pasado. Lo que veo una y otra vez es que una mujer cristiana dice, «oh, sé que Dios me ha perdonado por mi pecado sexual», y hasta sonríe cuando lo dice. Pero ella no ha llevado ese perdón a su matrimonio.

Recuerdo una mujer joven que vino a mí y dijo: «Linda, esta área de mi matrimonio no está bien». Cuando empezamos a hablar, me dijo que cuando era estudiante universitaria y cristiana, se había entregado a su novio a sabiendas de que no era correcto.

Ella le contó eso a su esposo antes de casarse y me dijo: «Sí, ya sé que estoy perdonada». Pero ella no podía tener gozo en su relación íntima. Había algo que le impedía entregarse totalmente a su marido y disfrutar el abandono, la libertad y la santidad que Dios quería en su unión sexual.

Holly: Linda, también creo que muchas mujeres, al haber tenido tanta libertad en el pasado en esta área de su vida, ahora tratan de castigarse a sí mismas, incluso después de que se casaron, en el sentido de creer que no pueden disfrutar de esto. Ellas no pueden verlo como algo dado por Dios, algo bueno, una cosa maravillosa, porque en el pasado esto mismo no provenía de Dios; estaba mal. Así que ellas no se han liberado a sí mismas de su pasado lo suficiente para disfrutar de esta área de su matrimonio.

En tu libro te refieres a esto como limpiar el sótano. Es el hecho de que tenemos que volver atrás y ver nuestro pasado y hacer frente a todo eso a la manera de Dios. ¿Cómo dirigimos a las mujeres a hacer esto?

Linda: Holly, ese era exactamente el problema en la vida de la joven con la que hablaba. Leímos 1 Corintios 6:17-18 que dice:

«Huid de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo…»

Debido a que nosotros somos el templo del Espíritu Santo, no solo estamos perjudicando a Dios, sino que estamos dañando este templo que Dios nos ha dado. El pecado sexual es como ningún otro pecado.Cuando pecamos sexualmente, es como si hubiera un lazo que nos conecta con la otra persona, y los lazos del alma deben ser cortados.

Así que motivé a la joven que estaba sentada en mi sala a confesarse ante Dios. «Cuando confesamos nuestros pecados, Él es siempre fiel para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (ver 1 Juan 1:9). Así que se humilló y le puso nombre a sus pecados.

Ella dijo: «Dios, te confieso esto. Pensé que lo había hecho, pero veo que realmente no había sido así. Señor, quiero que cortes esa parte de mí que se aferró a él y que lo elimines para siempre, porque yo solo quiero estar unida a ti y a mi marido».

Después que ella oró, fue inundada del perdón de Dios y comenzó a caminar de una manera nueva en su matrimonio.

Siempre les digo a las mujeres: «Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios.Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras.Debes decir: “He sido perdonada”, y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo.Di: “¡Quítate de delante de mí, Satanás.Yo no voy a ir allí con mi mente.No voy a escuchar tus insultos.Soy nueva criatura”».

Holly: Linda, creo también que este es un tema que se aplica a las mujeres cristianas que están solteras y que quieren permanecer en comunión con su Padre en esta área. Cuando se casen no querrán llevar con ellas la culpa del pecado sexual. Esto va a afectar su matrimonio. Cuando se conviertan en esposas tendrán que hacer frente a estos problemas.

¿Qué le dices a esa mujer que está soltera en estos momentos, pero que tal vez ya tiene un pasado que está mal? ¿Cómo debe ella lidiar con su pasado para que pueda anticipar el matrimonio y este tema, de manera que sea para ella lo que Dios quiere que sea?

Linda: Animo a todas las mujeres con las que hablo a conocer la perspectiva de Dios sobre la relación sexual en el matrimonio. Ellas necesitan saber esto mientras aún están solteras. Han escuchado un millón de mensajes incorrectos del mundo. Siempre les pregunto a las mujeres solteras, «¿cuántos mensajes has escuchado últimamente desde la perspectiva de Dios?»

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios y saber sobre el regalo que Él ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer pura. En realidad, muchas mujeres ya han errado en esta área.

He hablado con muchas que han sido negligentes con lidiar con la culpa de su pasado. Animo a cualquier mujer soltera que esté escuchando hoy, a que hoy es el día que tienes para confesar ese pecado al Padre. Es necesario cortar los lazos de tu alma con la persona o personas con las que has tenido relaciones íntimas

Creo que es importante aclarar también, que no es solo el acto de la relación sexual lo que nos ata a otra persona, sino también las caricias íntimas, y tenemos que confesar al Señor Jesús cada uno de esos pecados. Él le dará el perdón, y una mujer soltera puede convertirse en virgen de nuevo. Ella no puede restaurar su virginidad física, pero la palabra virgen significa pura y cada mujer puede llegar a ser pura en pensamiento, palabra y obra.

Holly: Así es, pienso que esto les ofrece tanta esperanza a las mujeres solteras y mujeres casadas que tienen un pasado.

Linda: Oh, así es.

Holly: Una gran cantidad de mujeres casadas y muchas mujeres solteras luchan con tener una mente sana porque han sido abusadas en el pasado. Sé que esto es un gran problema en nuestra sociedad. Entonces, ¿qué les decimos a las mujeres que han sido abusadas en el pasado que no pueden ver el sexo como algo bueno?

Linda: Oh, es muy difícil ver el sexo en el matrimonio como un regalo cuando has sido violada o cuando te han hecho una maldad. Eso simplemente no es compatible.

Lo trágico, Nancy y Holly, es que una consejera cristiana con la que trabajo en Denver, dijo que ella está convencida de que una de cada tres mujeres en Estados Unidos ha sido objeto de abuso. Eso solo me da ganas de llorar, y yo sé que también hace llorar a Dios. Sé que Él llora con cada una de esas mujeres que fueron abusadas. Él estaba llorando por el mal que se les hizo. Pero lo que me gustaría decirle a cada mujer que nos escucha, soltera o casada, que ha sido abusada, es que el nombre de Dios es Jehová Rapha. Él es el Sanador, y su nombre es Esperanza.

He visto muchas mujeres que han sido totalmente curadas de su abuso sexual y ahora pueden disfrutar de las relaciones sexuales con su marido, ya que han visto la perspectiva de Dios. A medida que han permitido que el Señor Jesús penetre profundamente en sus vidas, han sido capaces de alcanzar y comprender la perspectiva de Dios.

Esto puede suceder en un momento, o puede ser un proceso largo, pero Dios es el que compensa por los años que se ha comido la langosta. Él trae belleza de las cenizas, y Él puede hacer esto en la vida de cada mujer.

Nancy: Así es. Hemos hablado hoy sobre dos barreras que muchas mujeres casadas experimentan en su relación sexual con sus maridos. De hecho, Linda, uno de los capítulos del libro que tú y Lorraine escribieron, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo, se titula: «¿Cómo me relaciono cuando él es un microondas y yo soy un olla de cocción lenta?»

Linda: Este título me hace reír, Nancy, y sin embargo es muy cierto en muchos matrimonios. Me parece que a las mujeres no les gusta eso. No les gusta el hecho de que son una olla de cocción lenta, y que su marido sea un microondas. Esta área de la respuesta sexual parece tan fácil para él, pero no es tan fácil para la mujer. Él parece que siempre tiene interés y ella no parece tan interesada. ¿Has encontrado esto tú también, Holly, cuando hablas con las mujeres?

Holly: Definitivamente, y creo que lo interesante es que cuando las mujeres no entienden eso, es muy difícil para ellas responder a sus maridos, porque no tienen el conocimiento básico de algunas de las diferencias y del hecho de que Dios diseñó a su marido de esa manera.

No es que sus maridos deciden comportarse de esa manera, es algo dado por Dios.Así que a menos que entiendan las necesidades de sus maridos —incluso en el ámbito físico— la forma en que Dios los creó, ellas no van a entender por qué es tan importante que ellas satisfagan las necesidades de sus esposos.

Linda: Creo que diste en el clavo. Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. Dios es el que les dio el deseo sexual parecido al tipo microondas a los hombres. Este fue su diseño, y cuando nosotras como esposas luchamos contra eso, realmente estamos luchando contra Dios y de seguro queno queremos hacer eso.

Holly: Entonces, Linda, ¿qué les dices a las esposas para ayudarles a entender la manera en que Dios diseñó sus esposos y para que entiendan que es crítico que ellas respondan apropiadamente?

Linda: Holly, en primer lugar quisiera solo hacer un par de aclaraciones. Hemos dicho que los hombres son como los microondas y las mujeres son como las ollas de cocción lenta. Esa es una afirmación general, pero no siempre es cierta.

Los hombres tienen diferentes grados de deseo sexual. Las mujeres pueden tener un grado de deseo sexual alto, medio y bajo. Una pregunta que escucho muy a menudo de parte de mujeres entristecidas es, «Linda, ¿por qué mi marido no está tomando la iniciativa en la relación sexual? ¿Por qué estoy más interesada que él?»

Hay una amplia gama de situaciones. Probablemente, es tan amplia como el número de matrimonios representados por la audiencia que escucha hoy. Y sin embargo, Dios hizo el hombre diferente a la mujer.

Holly, creo que una de las áreas con que las esposas batallan más es con el hecho de que no les gusta que sus maridos sean visuales. Este fin de semana, una mujer me dijo: «Mi esposo quiere hacer el amor con velas y yo quiero estar en la oscuridad». ¿Qué les dices a las mujeres acerca de eso?

Holly: Bueno, cuando Billy y yo nos casamos, yo estaba tan inhibida en esta área y era tan modesta que quería ir al closet para desvestirme. Fue muy difícil darme cuenta de cómo Dios había diseñado a mi marido y por qué era tan importante para mí entenderlo con relación a esta área.

Creo que muchas veces, como mujeres, no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo. ¿Cómo se enseña a las mujeres a comprender a sus maridos? ¿De qué forma deben responder tomando en cuenta la forma en que sus maridos fueron creados?

Linda: Holly, les animo a que vuelvan a la Palabra de Dios, donde se encuentran todas las respuestas. Cuando miramos a la novia joven y sabia de Cantar de los Cantares, vemos que se dio cuenta de que su marido fue creado para responder a lo visual. En un pasaje del Cantar de los Cantares, en el capítulo 7, la vemos seducirlo visualmente. Comienza por los pies y va subiendo por su cuerpo, y él simplemente disfrutaba contemplando la belleza de la creación del cuerpo de su esposa.

Holly: Muchas mujeres no se sienten muy bien con sus cuerpos ni con cómo lucen. ¿Cómo se puede animar a las mujeres a responder a sus maridos, comprendiendo su necesidad, incluso si ya no lucen como cuando tenían 20 años? ¿Son responsables de responder a las necesidades de sus maridos?

Linda: Me encanta el pasaje de Proverbios 5, donde la respuesta a la tentación para un hombre es beber agua de su propia cisterna y agua fresca de su propio pozo para deleitarse con la esposa de su juventud (leer vv.15-19). Ahora bien, tal vez ella no puede seguir siendo joven, pero él se deleitará en ella, y es la manera como su deseo sexual estará satisfecho.

Quiero leerles una carta que recibí de una mujer. Como mujeres, por lo general no nos gusta nuestro cuerpo. En nuestras conferencias, a las que generalmente asisten unas 1000 mujeres, Lorraine Pintus y yo preguntamos: «¿Cuántas de ustedes están totalmente satisfechas con su cuerpo?» Ni una de esas mujeres levantó la mano, ¡ni una sola!

Una mujer que creo que tiene la perspectiva correcta es Caroline. Ella me envió esta carta que dice así: «A medida que envejezco, el viejo cuerpo se deteriora. Tengo estrías de tres bebés, celulitis y venas varicosas. Mis senos cuelgan, las arrugas abundan, pero en la medida en que mi cuerpo se ha deteriorado, mi experiencia como amante ha ido aumentando. Realmente creo que mi querido esposo por los últimos 40 años ve mi cuerpo como era antes, porque recibe tal placer del mismo». ¿No es una perspectiva fabulosa?

Holly: Oh sí, es un gran punto de vista, pero también es una motivación para nosotras como mujeres, para mantener nuestro cuerpo en forma y mantenernos lo más atractivas posible para nuestros maridos.

Muchas veces, creo, las mujeres luchan con el hecho de que sus maridos no parecen desearlas tanto como antes. Entonces, ¿qué le dices a la mujer que está luchando con este asunto, cuando su marido no está cumpliendo tan a menudo como ella quisiera?

Linda: Esa es una buena pregunta y es una que nos hacen a menudo. La gente no sabe que es una pregunta que recibimos a menudo porque la mujer que se encuentra en esta situación siente que de alguna manera es su culpa, que ella no es lo suficientemente atractiva o no es lo suficientemente joven. Ella no corre a compartirle a sus amigas o a cualquier persona que su esposo no está interesado en ella. Me parece que estas mujeres a menudo están a dieta y hacen ejercicios de manera excesiva, porque lo que quieren es llamar la atención de su marido.

Ahora bien, primero debe siempre ir delante de Dios y decir: «Escudriña mi corazón y pruébame, y ve si hay allí camino de iniquidad». Un marido que no estaba interesado en su esposa, finalmente le confesó lo que le pasaba, y le dijo: «Debido a que cada palabra que sale de tu boca hacia mí es una crítica, yo no estoy interesado en tener intimidad contigo».

Holly: Cuando nos casamos, no solo estamos teniendo sexo. Es una relación mucho más amplia.

Linda: Sí. Es un conjunto de cosas. Es una totalidad de cosas. Y ¿sabes algo? No creemos esto de los hombres, pero el acto sexual es emocional para ellos también.Es la forma primaria como los hombres se conectan emocionalmente con sus mujeres.Si solo están siendo criticados y derribados, no querrán conectarse emocionalmente o sexualmente con su esposa.Así que, en primer lugar, examina tu corazón.En segundo lugar, sé consciente de que las personas tienen diferentes grados de deseo sexual.

De verdad que puedo decir que odio hablar de esto, Nancy y Holly, pero la pregunta hay que hacerla, «¿está mi esposo involucrado en pornografía?» Este es un problema tan grande hoy en día con el internet.

Holly: Y tremenda trampa es esta porque el hombre es muy visual.

Linda: Ahí está el asunto.

Holly: Se trata de una herramienta tan fácil que usa el enemigo para apartar el corazón de un hombre. Es algo rampante en nuestra sociedad.

Linda: Y es algo desenfrenado entre las parejas cristianas. Hablé el otro día con una pareja que dirige un grupo pequeño de siete parejas al que se les hablaba de conservarse puros en el matrimonio—en cuanto a lo que ves y lo que oyes. Cinco de los siete hombres hicieron una cita con el líder y le dijeron que estaban involucrados con la pornografía en el internet. Todos son hombres cristianos.

Nancy: Esto es algo que también estamos escuchando a menudo por parte de los oyentes de Aviva Nuestros Corazones, mujeres que se están abriendo y derramando sus corazones, llenas de frustración y pidiendo ayuda a gritos, «¿qué hago con mi esposo que está involucrado en la pornografía?» Ahora bien, aquí no vamos a responder a esa pregunta de manera exhaustiva pero, Linda, ¿podríamos darle una palabra de aliento a una mujer que esté en esa situación?

Linda: Dios es el que va a satisfacer sus necesidades al igual que lo hace en todos los ámbitos de su vida, pero, Nancy, ella tiene que ser muy honesta con su marido.Ella necesita enfrentarse a él y decirle que lo ama y que ella lo va a acompañar a buscar ayuda, pero que él debe conseguir ayuda.

Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación. Siempre que un hombre mantiene este pecado de la pornografía oculto, el enemigo lo utiliza una y otra vez.

Así que animo a las mujeres a rogar a sus maridos a ir en busca de ayuda, ofrecerse a acompañarlos y poner fecha límite y decir: «Por favor, en las próximas dos semanas, busca ayuda». Si no lo hace, ella tiene que ir al pastor e involucrar a la iglesia en ministrar a su esposo, porque si se mantiene en la oscuridad, va a destruir su alma.Va a destruir su matrimonio y sus hijos.

Holly: Yo creo que por eso es tan importante, Linda, que las mujeres se den cuenta de que son como un salvaguarda para sus maridos.Cuando responden a su marido de manera correcta en el área sexual, entonces lo están protegiendo en muchos aspectos de la tentación que encuentran en el mundo.Ella es la única forma legítima con la que él cuenta para llenar sus necesidades físicas.

Nancy: Estamos hablando aquí acerca de la importancia de que las esposas acepten a sus maridos, acepten las diferencias que Dios dispuso en ellos hasta llegar al punto en que le dan gracias a Dios por sus maridos tal y como son, que los acepten de la forma en que Dios los ha hecho y los acepten como un regalo de Dios para ellas.

Entonces hay una necesidad de que la mujer casada acepte su responsabilidad bíblicamente, su responsabilidad dada por Dios de satisfacer las necesidades de su marido y de ministrarle, no solo en el plano físico, sino también como hemos dicho, en la forma en que le habla, asumiendo su rol de motivadora, afirmadora, de manera que pueda edificarlo para que él se sienta libre de ser el hombre que Dios creó.

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth en conversación con Linda Dillow y Holly Elliff. Ellas nos han hablado acerca del hecho de que Dios creó a los hombres y a las mujeres diferentes, y debemos abrazar esas diferencias. Puedes profundizar más acerca de esto en el libro escrito por Linda y por Lorraine Pintus titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.

Una mujer que ha aprendido a entender mejor a su esposo nos compartió el impacto que recursos como este programa tuvieron en su vida. Escucha lo que nos dijo.

Mujer: Las bendigo. Que la gracia del Señor esté sobre ustedes hoy. Quiero compartir un breve testimonio que aún está en proceso pero quiero que sepan que la serie actual me ha impresionado e impactado tanto, tanto, en un sentido tan real en mi matrimonio.

Llevo más de dos años escuchando Aviva, y honestamente pensé que ya no iba a tener mayores sorpresas en mi matrimonio. Dios me sanó la amargura, me dio un amor renovado por mi esposo, pero aún así nunca había podido entender la profundidad del corazón de un hombre ni sus necesidades. No entendía que no es solo relaciones físicas lo que quieren sino sentirse deseados.

No entendía la fragilidad del ego masculino. No entendía un montón de cosas, y ahora veo por qué a veces él no se sentía suficientemente amado, a pesar de que yo lo amaba. Esto me está ayudando muchísimo. Que la gloria y el carácter de Dios se manifieste cada día más en nosotras y espero que el Señor les siga dando salud, amor por Él, amor por la obra, amor por la Palabra, para que sigamos siendo instrumentos en Sus manos.

Annamarie: ¡Amén! Gracias hermana por contactarnos.

¿Qué haces si estás agotada y no tienes deseo de responder a las necesidades de tu esposo? 

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo y toda ella, como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. 

Escucha más acerca de esto, mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 48 al 50.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El propósito de la intimidad en el matrimonio – Ene 13

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

Aviva Nuestros Corazones

Ene 13 El propósito de la intimidad en el matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth:Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación íntima con Él. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hay un tema muy importante del que no hablamos a menudo en círculos cristianos, y es el de la intimidad en el matrimonio. En esta área de nuestras vidas también podemos glorificar a Dios, y es de lo que estaremos hablando hoy. Pero primero, si tienes niños pequeños cerca, es posible que desees distraer su atención con otra cosa mientras escuchas este programa. 

Sabemos que cada pareja es diferente, mujeres de diversos trasfondos y que enfrentan diferentes tipos de luchas, escuchan este programa. Así que en esta serie no podemos cubrir cada situación particular, pero te animamos a escucharla, a tomar lo que se aplica a ti y a buscar consejo adecuado para tu situación.

Nancy presenta a nuestras invitadas para dar inicio a la conversación.

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres a conocer los caminos de Dios, entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Él en cada área de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las áreas de nuestras vidas sean adornadas por el evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traídos en obediencia al señorío de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Así que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que están casadas, querrán aprender sobre temas relativos al matrimonio y a la paternidad.

Si eres una mujer casada, un área muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana está aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuán profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudará a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 años. Ella y su esposo, Jody, han servido al Señor en los Estados Unidos, así como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 años. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado, Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. Ese es el tema que Linda estará ayudándonos a entender en los próximos programas.

Linda, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow:Es un placer para mí estar aquí con ustedes.

Nancy:Con nosotros también está esta semana como invitada, mi amiga de hace mucho tiempo, Holly Elliff. Holly ha estado casada por 29 años. Ella es esposa y madre. Ama a su familia. Ama al Señor y me ama a mí. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos, como mujer casada, a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquí, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, está el ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. Así que con eso como tu motivación, ¿qué fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, créeme, no fui delante del Señor y le dije: «Oh Señor, por favor, ¿puedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?» No ocurrió así. Caminaba en un bosque detrás de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«¡Linda, no! ¡No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo».

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «¡Santo Dios, háblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!» Caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que había alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad física con sus maridos. ¿Qué estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas están confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, están confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: Así es.Holly, ¿al ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un área donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: Sí, yo creo que es un área donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: «¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad física en el matrimonio?»

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, háblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy específico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: «¿Por qué les dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?»

Nancy: Espera un minuto. Estás llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrían pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios les dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Él quiere que ellos se regocijen porque es suyo. Todos los regalos que Él da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, ¿por qué Dios les dio ese regalo específicamente a las parejas casadas?

Linda:

  • La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es que podamos tener el gozo de colaborar con Él en la creación de la vida.
  • En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.
  • En tercer lugar, por el conocimiento único que no experimentamos con nadie más. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí, fue el hallar que hay muchas más cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios, que sobre todas las demás razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

  • Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.
  • También lo dio para obtener consuelo.

Holly: Linda, ¿por qué crees que las mujeres no entienden esa verdad? ¿Por qué la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiástica, y las actitudes que se han infiltrado hasta nosotras a través de los años.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, y yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32, leemos: «Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne». Esta es una cita del Génesis. Pablo está citando aquí el libro de Génesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32 él dice: «Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia» (parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que en el griego, el idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» está haciendo referencia específicamente a la unión física. Se está hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendí que lo que se está diciendo aquí es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce –que es más cercana que cualquier otra intimidad física– debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: Así que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna –y es reflejar la relación, la intimidad que existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque la una refleja a la otra.

Linda: Así es, por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos énfasis en la relación de intimidad física con su marido, diciendo: «Simplemente no voy a estar interesada en eso», en realidad ella está dañando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Él quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener una relación íntima con Él. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fácil para una mujer cuestionarse, «¿puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?» Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerá en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh, leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó».

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: «Porque la siguiente semana fue su cumpleaños. Le pregunté lo que quería de regalo, y yo pensé que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero él me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: “Todo lo que quiero para mi cumpleaños es que te des permiso de ser una mujer sensual”».

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: «¿Qué le dijiste?»

Ella dijo: «Me quedé petrificada».

La miré y le dije: «¿Crees que como mujeres cristianas tenemos que darnos ese permiso?»

Ella dijo: «Sí».

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de ladrillos entre las dos.

En su pasado hacían cosas que sabían que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivían su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bíblicos y hacían lo que pensaban que Dios quería.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas, es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared. Así que se convirtieron en mujeres divididas que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ¿Qué les dices, Linda, a esas mujeres? ¿Cómo llegan a aprender el balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4, hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cámara nupcial. «¿Y esto?», pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí». Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5, verso 1 b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban y embriáguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir qué significado tenía la palabra en hebreo usada ahí, y significa deleitarse. Así que Él le está diciendo a esta joven pareja, «deléitense en el amor sexual». Creo que Él une aquí la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustaría animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bíblico para las parejas casadas.

¿Cuáles son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ¿Cómo se entrega a sí misma? ¿Cómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sí misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decía dónde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia él.

Ella dice: «De todos los árboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un árbol de manzanas rojas justo en medio del bosque». Ella es muy expresiva.

Ella también es muy agresiva hacia su marido. Y también es muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y también físicamente con su cuerpo, lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta área, que para nosotras como mujeres cristianas, es difícil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ¿Cómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que tiene que entrar en la Palabra de Dios por sí misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: «Dios, háblame, y muéstrame Tu perspectiva en las Escrituras de una mujer piadosa y sensual».

Animo a todas las mujeres casadas que están escuchándonos a leer el Cantar de los Cantares con lápiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi coautora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lápiz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que están escuchando hoy a ir a sus biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. Pídele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: «Dios, muéstrame Tú, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensual».

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio. Nos pidieron clasificar todas las áreas de nuestro matrimonio y cómo pensábamos que estábamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al área sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado en esa área como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que había muchas cosas que yo no comprendía sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuál era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ¿Qué le dirías a la mujer que está escuchando hoy y que realmente no ve por qué esto es tan importante?

Linda: Les diría que Dios dice que para Él esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Él dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda, dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las más grandes amantes de la tierra, ya que como creyentes, no solo poseemos la pasión física, sino que tenemos además la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un área a la que tienen que dedicar tiempo, energía y reflexión. ¿De qué manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea, necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, «oh no, tengo que empezar a hacer algo diferente». Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios, enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el hombre que Tú me has dado».

Annamarie: Nuestra invitada, Linda Dillow, regresará para cerrar en oración. Ella ha escrito el libro titulado, «Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo». La conversación que has estado escuchando entre ella, Nancy DeMoss Wolgemuth y Holly Elliff se basa en este libro.

En una de nuestras conferencias Mujer Verdadera tuvimos la oportunidad de escuchar de una oyente. Ella compartió con nosotros acerca de un tiempo difícil en su matrimonio y de la obra que Dios ha estado haciendo en su corazón. Creo que te será de ánimo escuchar lo que ella nos dijo. 

Mujer: El Señor por medio de este ministerio ha hecho grandes cosas en nuestras vidas. Hace como un año tuve algunos problemas en mi matrimonio que si hubiera andado en el mundo, habría abandonado el matrimonio. Habría olvidado el pacto que hice con el Señor.

Por medio de este ministerio, escuchando el testimonio de una hermana que dijo que el pacto lo hizo con el Señor, el Señor me dijo, «¿con quién hiciste el pacto, con tu esposo o conmigo?» Toleré un año que mi esposo no me dirigió la palabra, no me tocaba, no recibía una sola llamada mía, un mensaje…yo no era nada para él.

Pero ahí fue donde el Señor me hizo ver que mi dios era mi esposo. Por medio de ese año tan difícil en el que me sentí que no valía nada, el Señor me dijo, «vales mucho, vales mucho porque eres mi hija, la niña de mis ojos». Ahí fue donde me di cuenta que lo tenía todo, que soy nueva en Cristo, que soy valiosa en el Señor, que mi lucha no es contra mi esposo.

Como comentaba, si hubiera estado en el mundo, yo pienso que lo habría abandonado. Pero no, el pacto lo hice con mi Señor y no puedo abandonar mi matrimonio. Tengo hijos y tengo nueras y una hija. Yo le tenía que dar un ejemplo a mis hijos después de haberles dado mucho tiempo mal ejemplo.

Sigo con mi matrimonio, mi esposo no se ha cansado de mandarme mensajes. Después de un año, ahora me manda mensajes. Es un proceso que quiero que cuando llegue a casa él vea que vine para que el Señor siga transformando mi vida. Voy a seguir adelante. Estoy feliz y agradeciendo a Dios por este ministerio tan hermoso.

Annamarie: Gracias hermana por compartir esto con nosotras.

Muchas mujeres, por pecados sexuales pasados, llegan con culpa a sus matrimonios, ¿se puede ser libre de esa culpa? En la continuación de esta serie, Linda y Holly te darán esperanza.

Linda: Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: «He sido perdonada», y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

Annamarie: Asegúrate de acompañarnos mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Ahora cerremos este programa en oración. Aquí está Linda.

Linda: Dios, Tú sabes que muchos de nuestros corazones están confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento, como mujeres casadas venimos delante de Ti y te pedimos: «Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. Señor, danos un corazón no dividido. Enseña a cada mujer casada, de manera personal, lo que significa ser una esposa santa y sensual.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseñanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amén.

Annamarie: Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 45 al 47.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Autoestima, ¿Necesidad psicológica? – 76

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

76 – La Autoestima, ¿Necesidad psicológica?

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Unges mi cabeza con aceite – Ene 11

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 11 – Unges mi cabeza con aceite

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Annamarie Sauter:¿Te sientes abrumada por las circunstancias que te rodean?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Independientemente de cuáles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener más bendiciones que problemas. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos programas hemos estado profundizando en el Salmo 23, si te has perdido alguno de estos encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también encontrarás el devocional relacionado a la lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365, que es Génesis capítulos 39 al 41.

En un mundo de disturbios y situaciones e informaciones que nos llevan al temor, tenemos la oportunidad de encontrar paz y protección en Dios. Hoy Nancy nos hablará más sobre esto como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor»

Nancy: Bueno, espero que nunca vuelvas a ver el Salmo 23 de la misma manera. Y espero también que haya cobrado más vida y un significado aún más profundo a medida que sigues esta serie y lo lees cada día. Meditando en cada frase, como lo hemos hecho. Te darás cuenta de que tu Pastor tiene riquezas que quiere compartir contigo. 

Hemos visto que no nos hace falta nada porque el Señor es nuestro Pastor. Hemos visto que nos hace reposar en verdes pastos y nos lleva junto a aguas de reposo, aguas tranquilas, proveyendo descanso y frescura a nuestras almas. Hemos visto Su capacidad de restaurar nuestras almas cuando estamos débiles o nos hemos extraviado. 

Hemos visto que nos guía por sendas de justicia, correctas y que aun cuando caminemos por esos valles –los valles inevitables de profunda oscuridad– no tenemos razón para temer. Aun cuando el mal nos rodea, no debemos tener miedo. ¿Por qué? Porque Él está con nosotros –«porque Tú estás conmigo» (v. 4). Y también vimos cómo Dios usa Su vara, Su cayado para darnos consuelo, para instruirnos, para guiarnos y protegernos y salvarnos de problemas. 

Ahora, al llegar al versículo 5, vemos un cambio en el salmo. Algunos comentaristas creen que esta es una nueva imagen, distinta a la del Buen Pastor, que ahora pasa a ser un anfitrión amable. El versículo 5 dice: «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando».

Tal vez leas algunos libros o estudios del Salmo 23, que dicen que continúa hablando de la imagen del Pastor. Es posible. Creo que podría ser de ambas formas. Creo que realmente no importa porque de cualquier manera aquí hay unas imágenes maravillosas de lo que Dios hace en las vidas de Sus hijos. 

Así que me voy a quedar, por ahora, con la imagen del anfitrión amable recibiéndonos en Su mesa, en Su casa. «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos».

Me encanta algo que Charles Haddon Spurgeon ha dicho acerca de la frase: «Tú preparas mesa». Él dice:

«Justo como lo hace una sierva que despliega el mantel de damasco y muestra los adornos para la fiesta en una ocasión ordinaria y armoniosa. Nada es a la carrera, no hay confusión, no hay interrupciones, el enemigo está en la puerta y a pesar de esto Dios prepara una mesa y el cristiano se sienta y come como si todo estuviera en perfecta paz. ¡Oh, la paz que Jehová da a Sus hijos, a Su pueblo, aun en medio de las circunstancias más difíciles!»

¿No es una imagen maravillosa? Tienes a los enemigos al acecho, los peligros que se avecinan. Sin embargo, justo en medio de esa escena, nuestro anfitrión o nuestro Pastor, si lo prefieres, prepara la mesa, un banquete, una gran mesa, un lugar de descanso para nosotros donde podemos nutrirnos y alimentarnos aun en presencia de nuestros enemigos.

Esa es la mesa que Él prepara para nosotros. Hay varios lugares en la Escritura donde se usa este concepto. Por supuesto, uno de ellos es la imagen de la Cena del Señor. ¿No es esa una mesa que Él ha preparado para nosotros? La sangre y el cuerpo del Señor Jesús. Participamos de ella en la misma presencia de nuestros enemigos, en la presencia de Satanás. En presencia de cínicos, críticos y escépticos, nos sentamos, como pueblo de Dios, en un banquete. La Cena del Señor preparada para nosotros. 

Pienso en ese versículo de Apocalipsis 3:20, donde Jesús dice: «Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo». Esta es una imagen de nosotros sentándonos a la mesa juntos, teniendo una profunda relación de intimidad, de comunión con nuestro Pastor, con nuestro anfitrión, con aquel que mora, que reside en nuestras vidas. Comunión con el Señor Jesús, en la presencia de cualquier enemigo que nos pudiera estar rodeando. 

Y no solamente para esta vida, sino la promesa de la amabilidad, la bondad de Dios hacia nosotros por la eternidad. Es una imagen maravillosa. En Juan 14 leemos: «voy a preparar un lugar para vosotros y cuando esté listo volveré y los llevaré allá» (v.2, parafraseado). ¿Qué vamos a hacer allá? Bueno, leemos en Apocalipsis acerca de la futura cena de las bodas del Cordero. 

Recuerdan cómo el ángel le dijo a Juan: «Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero» (Apoc. 19:9). Todos los enemigos de Dios alrededor, pero ¿qué le pueden hacer a un hijo de Dios? Cuando Dios prepara la mesa, cuando Él prepara un banquete, tú estás a salvo. Puedes estar satisfecha y dejar que Dios se encargue de los enemigos.

Ahora, toma en cuenta que este versículo está justo después del versículo que habla del valle de profunda oscuridad —de atravesar un valle de sombra de muerte. Así que, esta es una persona que ha pasado por esto pero ya está del otro lado, y sale a un banquete, a una mesa, a abundancia, a provisión. 

Me hace recordar el pasaje del Salmo 66:

«Porque tú nos has probado, oh, Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tú nos sacaste a un lugar de abundancia» (vv. 10-12).

¿No es Dios así? Mantén esto en mente cuando estés en el valle de profunda oscuridad, cuando estés pasando por el fuego y por el agua y tengas cargas pesadas y estés siendo probada y examinada y haya hombres cabalgando sobre tu cabeza –lo que sea que eso signifique– que más allá de esto, más allá de la cruz está la resurrección. Hay un banquete preparado para ti. Señor, «Tú nos sacaste a un lugar de abundancia».

Así que esos enemigos que nos rodean pueden ser cualquier número de cosas.

  • Puede ser el mismo Satanás
  • Puede ser nuestra propia carne –ese enemigo con el que lucho mientras esté en este cuerpo.
  • Puede ser algo de mi pasado que me persigue o me quiere mantener en esclavitud.
  • Pueden ser otras personas.
  • Puede ser vivir con una pareja que no conoce del Señor.
  • Pueden ser enemigos como enfermedad, edad avanzada y muerte.
  • Pueden ser cosas a las que les tengas temor, cosas que quieres combatir, cosas que te aterrorizan. 

No te enfoques en los enemigos. Enfócate en el Pastor. Enfócate en lo que Él está haciendo. Enfócate en Su provisión ante tus enemigos.

Fui al funeral de una hermosa mujer. Una mujer piadosa de 92 años de edad, que fue mi amiga durante mucho tiempo. Y qué increíble fue verla partir a la presencia del Señor. Estoy segura de que ella entró llena de gozo a esa abundancia que hay en la presencia del Señor. 

Poder ver que la muerte no es finalmente un enemigo porque Cristo ha conquistado ese enemigo. Hay un banquete preparado. Había un banquete preparado para ella aun en presencia de sus enemigos. Esa edad avanzada dejó de ser un enemigo para ella. Ella la enfrentó con coraje, con valentía, con esperanza.

Ella sabía que el Señor estaba allí, sabía que su esposo también iba a estar allí y estaba lista. Así que en presencia de sus enemigos Dios preparó un banquete para ella. Es una escena intensa porque piensas en esos enemigos que están ahí. Pero el punto es que ellos no pueden detener la fiesta, el banquete, la cena. Así que no te preocupes por ellos porque alguien más se está ocupando de ellos.

Es tan maravilloso pensar que esos enemigos pueden ver, literalmente, la realidad de lo que tu Pastor está haciendo contigo. Ellos lo ven proveyendo para ti, ven Su presencia haciendo toda la diferencia en tu vida. Así que habrá enemigos todo el trayecto desde aquí y ahora, hasta el cielo. Puedes contar con eso. El mundo, la carne, el diablo o Satanás, siempre van a estar al acecho, pero no tienes que ser vencida por ellos.

Tú no vas a ser conquistada, intimidada o sobrecogida por ellos, porque Él te dará abundancia y suplirá todas tus necesidades ante la oposición y el peligro. Puedes disfrutar de Su presencia y experimentar llenura, seguridad, provisión y bendición aun en presencia de tus enemigos.

Ahora, es importante dejar que sea el Pastor el que prepare la mesa para nosotros. No trates de organizar tu propio banquete. Nunca será tan bueno como el que Él quiere preparar para ti. 

Quizá algunas de ustedes han leído un libro que cuenta la historia de una mujer llamada Darlene Deebler Rose, quien pasó cuatro años en una prisión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante ese tiempo ella sufrió amenazas, tortura, enfermedad y toda clase de tormentos a manos de sus captores. En el libro ella comparte que hubo un punto cuando estaba sumamente debilitada. Había estado muy enferma. Lo había apenas superado y casi no se podía levantar, cuando los guardias vinieron a la puerta, y eran obligadas a pararse y hacer reverencia ante los guardias cuando venían a las celdas. 

Ella estaba tan débil, y en su debilidad tenía un fuerte deseo por una banana. Ella quería una banana. Esto es lo que ella dijo,

«Todo en mi ser deseaba una. Podía verlas. Podía olerlas. Podía saborearlas. Me arrodillé y dije: “Señor, no te pido una docena. Solo quiero una banana”. Miré hacia arriba y supliqué, “Señor, solo una banana”.

Después empecé a racionalizar –¿cómo sería posible que Dios consiguiera darme una banana a través de estas paredes de la prisión? Nunca se lo pediría al guardia. Y aun si me ayudara y lo descubrieran habría represalias. Había más probabilidad de que se cayera la luna del cielo a que alguien me trajera una banana». 

Después ella describe el siguiente día después de haber orado esa oración, y una serie de acontecimientos que hicieron que el guardia viniera a su puerta. Ella dijo:

«Escuché al guardia regresando y sabía que venía por mí». 

Ella narra como estaba a la expectativa de que viniera por ella para golpearla.

«Con mucho trabajo me paré, lista para ir. Él abrió la puerta, entró y haciendo un gesto como barriendo, dejó a mis pies unas bananas. “Son tuyas”, dijo el guardia, “y son de parte del Sr. Yamaji”».

Ahora, en la historia, el Sr. Yamaji, era el oficial a cargo de otro campamento donde ella había estado cautiva. Este hombre tenía un temperamento terrible. Era brutal y cruel, un hombre enojado, iracundo e increíblemente grosero, cuyo corazón se había suavizado por el testimonio de Darlene en ese campamento. 

Y ahora aparece en este campamento y manda a un mensajero con bananas para Darlene. Ella dice:

«Me senté en total aturdimiento y en silencio las conté. Eran 92 bananas. Empujé las bananas hacia una esquina y me puse a llorar. “Señor, perdóname. Estoy tan avergonzada. No confié en Ti por una sola banana. Y mira, son casi cien”. Supe en ese momento que nada es imposible para mi Dios. «Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos».

¿Estás viendo a tus enemigos, o estás viendo a tu anfitrión? Él ha conquistado cada enemigo y al final todos esos enemigos se postrarán delante de Él. Mira, el Salmo 23 muestra francamente la realidad de la muerte, de la oscuridad, de la maldad y de los enemigos. No hace como que no existen. Dios no nos está ofreciendo un escape de nuestros enemigos sino triunfo sobre ellos.

Sí, el valle de muerte y de profunda oscuridad existe, pero puedo caminar a través de él, y Jesús estará conmigo. Sí, hay maldad, pero no debo temer. No tenemos que vivir con miedo. Podemos tener Su consuelo. Sí, hay enemigos, pero Él es nuestro anfitrión en presencia de ellos. Y justo en ese contexto leemos estas dos frases: «Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». En presencia de esos enemigos. 

¿Ves lo que Dios hace por nosotras? Muchas veces tratamos arduamente de escapar de las presiones y de los problemas, tratamos de manipular y buscamos cómo salir de ahí, y pienso que nos perdemos de las bendiciones más grandes que Dios tiene preparadas para nosotras. Algunas de nosotras nunca experimentamos lo que nuestro Pastor, nuestro bondadoso anfitrión podría y haría por nosotras si le diéramos la oportunidad. 

Estamos muy ocupadas huyendo de nuestros enemigos –y no estoy diciendo, ve y busca enemigos. Ese no es el punto. Que te quedes ahí y aguantes el abuso, pero lo que digo es que hay circunstancias en nuestra vida que no podemos controlar. En vez de resistir y resentirnos o huir de ellas, pon tus ojos en Cristo.

Pon tus ojos en Él. Dile, «Señor, ¿qué quieres hacer en medio de esta situación?» ¿Quieres lidiar con mis enemigos? ¿Quieres proveer para mí frente a ellos? ¿No vas a remover esta situación? Como dijo Jesús en el huerto de Getsemaní, «si es posible quisiera que esta copa fuera removida, pero si no es así, Señor, haz tu voluntad», haz tu voluntad en mi vida. 

Algunas veces la voluntad de Dios —lo que Dios hace es preparar un banquete para ti en presencia de los problemas y después ungir tu cabeza con aceite para que tu copa rebose. Cuando pensamos en ser ungidas con aceite o en que nuestra copa esté rebosando, pensamos que es como cuando el sol está brillando y hay dinero extra en el banco y tenemos un esposo romántico e hijos con modales perfectos y que se portan bien y se levantan y te llaman bienaventurada—aunque tengan 17 años. Ahí no es cuando probablemente lo van a hacer. 

Y decimos, si todo en mi vida fuera perfecto, si tan solo tuviera el trabajo adecuado, o si viviera en la casa ideal, si tuviera la salud perfecta y no tuviera problemas financieros, entonces mi cabeza estaría ungida con aceite y mi copa estaría rebosando. Pero ¿notas el contexto de esas promesas? Es en la presencia de mis problemas. Ahí es donde Dios puede ungir mi cabeza con aceite y hacer que mi copa esté rebosando. 

Pienso en ese versículo del Salmo 92 que dice: «He sido ungido con aceite fresco. Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban» (vv. 10–11). Dios te está cuidando aún mientras está tratando con tus enemigos. 

Ahora, si en esta parte el salmista está todavía hablando de la imagen del Pastor y las ovejas, entonces esto puede ser una referencia al Pastor poniendo aceite en la cabeza de la oveja, frotando algo de aceite para protegerla de cosas como, el calor. Se usa como repelente contra moscas o serpientes para que las ovejas puedan seguir pastando en presencia de sus enemigos. Está diciendo, Dios cubre mis necesidades. Él me protege en presencia de mis enemigos. 

Cuando piensas en aceite y en ungir con aceite en el contexto de la Escritura, hay varias imágenes que vienen a la mente. Una es el concepto de gozo, llenura, abundancia, satisfacción, suficiencia, prosperidad. Proverbios habla del aceite en la cabeza como el gozo del corazón. El salmista está hablando de un sentido de satisfacción aquí, de llenura, de gozo, de plenitud. 

También en la Escritura, el aceite y el ungir con aceite, se usan como imágenes de hospitalidad, como cuando entras a casa de alguien y el anfitrión, lleno de gracia y dándote la bienvenida, te dice, «eres bienvenida aquí. Eres apreciada. Eres aceptada. Eres mi invitada de honor». Podría ser usado en ese sentido la frase «unges mi cabeza». Él me recibe y me da la bienvenida a Su presencia. 

Ciertamente, la imagen de aceite en la Escritura es la imagen del ministerio del Espíritu Santo y lo que Él hace en nuestras vidas para purificarnos, refinarnos, llenarnos y capacitarnos. Ungir, en la Escritura, se usaba frecuentemente para la consagración de sacerdotes o de reyes cuando iban a servir al pueblo y al Señor. ¿No crees que necesitamos esa consagración y ser ungidas de esa forma por el Espíritu Santo para servirle? Somos sacerdotes para el Señor. Para poder servirle, necesitamos nuestras cabezas ungidas con el aceite del Espíritu. 

Las personas con las que trabajo pueden decirte que cuando la gente pregunta cómo puede orar por mí, una de las cosas que frecuentemente digo es, «ora por aceite fresco», por una unción fresca de Su Espíritu. Porque el salmo dice: «Me has ungido con aceite fresco». Yo quiero una llenura fresca del Espíritu en mi vida y que trabaje en y a través de mí repetidamente. 

Y mira, «unges mi cabeza con aceite». Esto no es algo de una sola vez, sino que se aplica repetidamente. De la misma manera necesitamos una llenura fresca y ser ungidas con el Espíritu de Dios día tras día para enfrentar retos nuevos, tareas nuevas, oportunidades nuevas.

Cada nuevo día que te levantas para lidiar con esos niños o para ir al trabajo o para servir a tu esposo o a alguien más de quien eres responsable de cuidar, necesitas el aceite del Espíritu. Cuando Dios te unge con Su Espíritu encuentras que es un aceite de alegría. Es un aceite de gozo. 

«Has ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando». Me encanta este versículo. Me encanta esa frase. Habla de la abundante y plena gracia de Dios derramándose de la vida. Varias escrituras de los salmos vienen a mi mente. «Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios» (Salmo 68:19 RV60). «Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de Sus beneficios» (Salmo 103:2) «¿Qué daré al SEÑOR por todos Sus beneficios para conmigo?» (Salmo 116:12).

Aquí no vemos la imagen de una hija de Dios escarbando, apenas sobreviviendo, en pobreza. Ahora, materialmente tal vez. Pero en el Espíritu hay abundancia, hay llenura, hay plenitud, hay riqueza. Hay un entendimiento de que mi copa está rebosando con la abundante bendición de Dios. 

Así es como el apóstol Pablo puede decir desde una celda en prisión lo que dice en Filipenses 4: «Tengo abundancia. Estoy bien abastecido. Mi copa está rebosando» (parafraseado). Y Jesús dijo: «El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva» (Juan 7:38). «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10).

Y como dice Pablo: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3).

Vemos esta imagen a través de toda la Escritura. Mi copa está rebosando. 

Algunas de nosotras somos pesimistas por naturaleza y tendemos a ver los vasos medio vacíos. La Escritura está diciendo, mira cuán llena está tu copa. Cuenta tus bendiciones. Te da una perspectiva totalmente diferente dependiendo de si te enfocas en los problemas o en tus bendiciones. Sin importar cuántos problemas tienes e independientemente de cuáles sean tus problemas, la verdad es que siempre vas a tener más bendiciones que problemas. 

Tenemos un Dios que es abundante en misericordia, rico en misericordia, que perdona abundantemente. Romanos 5:20 dice: «Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia». «Mi copa está rebosando». Tú dices, «sí, mi copa está muy llena de pecado. Si supieras las cosas que he hecho, los lugares donde he estado, el desastre que he hecho de mi vida», déjame decirte que Su misericordia sobreabunda más que tu pecado. Su gracia sobreabunda más allá de tu pecado.

Así que donde hay pecado que sobreabunda, allí está la abundante gracia de Dios que se desborda. 

El Apóstol Pablo nos enseña en su segunda carta a los Corintios que hemos sido bendecidos abundantemente para que podamos sobreabundar en la vida de otros. Mi copa está rebosando. Dios me llena de sus beneficios y bendiciones para que yo sea generosa, para que bendiga a otras personas. Vemos este ciclo aquí en 2 Corintios 8 y 9, de gracia sobreabundando, después la generosidad desbordándose, y después todas tenemos gratitud hacia Dios por lo que ha hecho. 

Pablo dice en el capítulo 12, que hay momentos en que nuestros problemas sobreabundan. Él dice que algunas veces oraba y le pedía a Dios, y Dios no se llevaba los problemas. Pero él comparte que en medio de esos problemas, Dios da mayor gracia, sobreabundante. Sin importar cuán abundantes sean tus problemas, qué tan abundante sea tu pecado, hay gracia y hay bendición que es más abundante que cualquier otra cosa.

Así que Pablo podía decir en esta carta, en el capítulo 7 versículo 4: «Lleno estoy de consuelo y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicción». ¿Qué estaba diciendo? Mientras nuestros problemas sobreabundan, de la misma manera sobreabunda el consuelo que es nuestro en Cristo. 

Haddon Robinson, en su libro devocional sobre el Salmo 23, escrito hace muchos años dice:

«Con el Señor, el cordero es siempre el cordero más gordo, la túnica es siempre la mejor; el gozo es inexplicable, y la paz sobrepasa todo entendimiento. No hay mezquindad en la bondad de Dios. Él no mide su bondad a cuenta gotas como el químico llenando un frasco con medicamento. Él viene a nosotros desbordante».

«Mi copa está rebosando». Así que, ¿qué significa esto? Bueno, por lo menos dos cosas. No hay lugar para las quejas. No hay lugar para murmurar. En segundo lugar, hay muchas razones para sobreabundar en generosidad y gratitud. Dios te ha bendecido para que seas de bendición a otras personas. 

Oh Señor, unges mi cabeza con aceite, el aceite de Tu Espíritu, el aceite de Tu alegría, el aceite de gozo. Mi copa está rebosando. 

Annamarie: Has estado escuchando a Nancy DeMoss Wolgemuth ayudarte a entender más profundamente el Salmo 23. 

Este es un salmo muy conocido para muchas de nosotras y es importante que nos sumerjamos en la riqueza que contiene. Espero que al reflexionar en lo que has escuchado puedas ser un canal de la gracia y la bendición de Dios a las personas que te rodean.

Tan a menudo vivimos como aplastadas bajo las circunstancias, agotadas, derrotadas, en temor… Y esto realmente nos sucede pero, ¿será que hemos perdido de vista el hecho de que podemos vivir en un lugar de abundancia aún en medio de los problemas que enfrentamos? Mañana hablaremos más acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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No temeré – Ene 8

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

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Ene 8 – No temeré

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Annamarie Sauter: Tan a menudo vivimos en temor… ¿Sabes cuál es el antídoto?

Nancy DeMoss Wolgemuth: El hecho de que la presencia de Dios es real, es el antídoto para cada temor. No es el hecho de que sientas que Dios está contigo, no es el hecho de que pienses que Dios está contigo, ni tampoco que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Él está ahí. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antídoto a todo temor. Mientras caminas por el valle, Él camina contigo acompañándote para compartir la experiencia contigo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Necesidad e incertidumbre. Es algo que experimentamos en este mundo y ante lo cual debemos pausar y reflexionar, «¿responderé en temor o responderé con fe?». Hoy Nancy nos hablará acerca de cómo podemos responder con fe, como parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Si entras al internet y buscas una lista de fobias, encontrarás una colección de más de 500 temores y fobias recopilados por un hombre llamado Fredd Culbertson. No estoy segura de por qué escogió este pasatiempo.

Déjame leerte unas cuantas. Es toda una lista en orden alfabético. Veamos si tienes alguno de estos temores: 

Nictofobia: Miedo a la oscuridad

Acrofobia: Miedo a las alturas

Agateofobia: Miedo a la locura

Agliofobia o algofobia: Miedo al dolor

Aicmofobia: Miedo a objetos cortantes o punzantes

Anuptafobia: Miedo a permanecer soltera

Quizás en los años que estuve soltera tuve esa fobia 

Apifobia: Miedo a las abejas

Araquibutirofobia: Miedo a que la mantequilla de maní se te pegue al paladar.

Atomosofobia: Miedo a una explosión atómica. 

Eso sí debería darnos miedo. 

Atiquifobia: Miedo al fracaso 

Y aquí hay una que tomé de la sección de la letra «P»:

Penterafobia –de seguro la has experimentado: Miedo a la suegra. 

Bueno, estamos en el Salmo 23, y el tema del temor aparece aquí. Tenemos un Buen Pastor, uno que nos ama, uno que provee para nosotras, uno que ministra a nuestras necesidades, pero a veces podemos estar en medio de circunstancias que nos asustan, lugares que nos causan temor. 

El salmista dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». No temeré mal alguno. 

El salmista reconoce aquí que existe el mal. Esto no quiere decir que nunca vas a enfrentar el mal. No quiere decir que Dios te va a colocar en este pequeño capullo, en esta burbuja de protección donde nunca vas a experimentar dolor o problemas. Vas a pasar por el valle.

Recuerda que en el programa anterior dijimos que el pastor dirige a sus ovejas de los lugares bajos a los terrenos más altos, pero que tienen que pasar por unos barrancos oscuros y profundos que son peligrosos. Dios nos está llevando a lugares más altos. Nos está llevando a parecernos más a Jesús. Nos está santificando y un día seremos glorificadas. Pero mientras, nos está transformando para que seamos como su Hijo Jesús. 

Pero en este proceso tenemos que enfrentar el mal, así como Jesús lo hizo en este mundo. Él fue tentado por el maligno. Fue probado. Estuvo cansado. Hay una cruz en nuestro evangelio. De hecho, si no hay cruz, no hay evangelio. No habría salvación si Jesús no hubiera caminado por el valle de profunda oscuridad. 

Así que, mientras seguimos Sus pasos, Dios nos guia a tomar nuestra cruz y a seguirle. En este mundo hay oscuridad. Hay muerte. Hay maldad. Pero la clave aquí es que no tenemos que temer porque el que es justicia, el que es luz, el que es vida, está con nosotros. «No temeré mal alguno porque tú estarás conmigo».

Hebreos capítulo 2 nos dice que como nosotros somos carne y hueso, Jesús mismo tuvo que hacerse de carne y hueso. Y dice en los versículos 14 y 15: «para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que, por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida».

Esa es la victoria del calvario. Es ahí donde Jesús aplastó a la serpiente. Es ahí donde la despojó de su poder. Satanás ha mantenido a las personas en esclavitud, en cautiverio, durante todas sus vidas usando el temor a la muerte, usando el temor al valle de profunda oscuridad, el valle de sombra de muerte. El evangelio es que Jesucristo vino a darte libertad de la esclavitud, libertad del cautiverio, libertad del temor a la muerte, libertad del temor al valle de profunda oscuridad. 

Así que sí, algunas circunstancias nos causan temor. Es real. No es fingido. Los barrancos son reales. Las rocas filosas son reales. La oscuridad es real. Las hienas en esos barrancos, en esos lugares oscuros, son reales. 

Jesús estuvo en el desierto donde había animales salvajes. El Evangelio de Marcos nos da ese pequeño detalle. Es importante porque caminamos en lugares donde hay animales salvajes, donde hay maldad. Pero el temor no nos agobia. No nos paraliza. No nos destruye. No nos pone en cautiverio. La maldad a nuestro alrededor puede ser muy grande, muy real, muy poderosa. 

Algunas de ustedes quizás están en ambientes de trabajo o en un lugar donde la presencia del mal está presente día tras día y vives con ello. Tal vez estás justo en el centro de la voluntad de Dios ahí. Pero de acuerdo a la Palabra de Dios, Él te guía y Él va contigo en el valle de profunda oscuridad; así que no debes temer al mal porque Él está contigo.

No importa cuán grande sea el mal a tu alrededor… el que está contigo es mayor.

Es interesante que, hasta este punto en el salmo, David ha estado hablando acerca de su pastor. Ha usado términos dulces, íntimos, preciosos. Pero ahora, en este valle de profunda oscuridad, él empieza a hablarle al pastor. En el lugar donde el peligro, el temor y la amenaza es mayor, él hace esta declaración de fe. 

«No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo» (v. 4).

En la profunda oscuridad, a veces no puedes ver al pastor, a veces no percibes que Él está ahí. Pero David está diciendo, «voy a expresar fe en lo que sé que es verdad aun cuando todo a mi alrededor parece gritar, ¡Dios no está aquí! Dios me ha abandonado. Estoy solo».

Lo que él está diciendo es,«tal vez me siento así. Tal vez no puedo ver a Dios en este momento. Tal vez no percibo la presencia de Dios en mi vida. Pero el hecho es que Él está conmigo. Sé que es verdad. Es verdad sin importar si lo siento o no».

¿No es cierto que Dios está más cerca de nosotras, es más amado, más personal cuando estamos pasando a través de dificultades y dolor, si le permitimos ser nuestro pastor? Cuando las cosas prosperan, cuando tenemos esos pastos verdes, esas aguas de descanso, hablamos de Dios. Pero cuando venimos al valle de profunda oscuridad, le hablamos a Él.

Esto no es solo un conocimiento teórico y teológico de la presencia de Dios, es un hecho. Él verdaderamente está aquí conmigo, en estas circunstancias, en este hogar, en esta relación, en esta situación sobre la que no tengo control. Él está aquí. 

Tal vez camines por el valle de profunda oscuridad, y a veces así será. Pero si Él es tu Pastor, si tú eres Su hija, nunca vas a pasar por el valle sola.

Dejame decirte, si no eres su oveja, si no tienes una relación personal con Jesucristo, entonces ese valle de profunda oscuridad, el valle de muerte, es algo temible porque tendrás que pasar por él sola y no podrás hacerlo sola.

He visto personas vivir tragedias y pruebas, aun hasta el punto de morir sin Cristo; y es inimaginable para mí que puedan hacerlo, porque no hay esperanza. Y si no tienes la presencia de Dios contigo, estás en verdaderos problemas y no puedes hacerlo. Pero para un hijo de Dios hay esta certeza, «Él está conmigo. El Pastor está conmigo». 

¿No es eso lo que cantamos en ese hermoso himno, Grande es tu fidelidadTierno me guías por sendas de paz; eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, y por los siglos mi Padre serás.

Cuando necesitas ánimo, cuando necesitas guía, cuando estás en el valle de profunda oscuridad, ahí es donde encontramos Su presencia. 

Isaias capitulo 43:1-2, dice:

«Mas ahora, así dice el SEÑOR tu Creador…el que te formó… No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará» (LBLA)

¿Por qué? ¿Por qué no debes temer? Porque Él dice, «Yo estaré contigo».

No conozco una promesa más alentadora en toda la Palabra de Dios. No conozco nada mejor a que aferrarme en cada circunstancia y época de la vida, que a la realidad, a la promesa de que Dios está conmigo. 

La realidad, el hecho de la presencia de Dios, es el antídoto para cada temor. No el hecho de que sientas que Dios está contigo, no el hecho de que pienses que Dios está contigo, no el hecho de que percibas la presencia de Dios, sino el hecho de que Él está ahí. Esa es la cura. Esa es la solución. Ese es el antídoto para todo temor. 

Y mientras caminas a través de ese valle, Él camina contigo. Él comparte esa experiencia contigo.

Hablé con una esposa recientemente y tanto ella como su esposo están caminando por un valle de profunda oscuridad. Pero ella me dijo, «no estamos haciendo esto solos». ¿Y no te llena de consuelo, de esperanza, que no estás atravesando sola ninguna situación en tu matrimonio, ni en tu vida, ni en tus relaciones? Él es tu compañero. Él es el guía y te lleva a través del valle para mostrarte la salida. Es muy oscuro ese valle. No podemos ver. 

Pero mi Señor conoce el camino a través del desierto. Todo lo que tienes que hacer es seguirlo. Él es un buen protector. Él es el consolador. Él está ahí en todos esos tiempos. Solo piensa, el Dios del universo que es alto y está en el cielo, que llena el universo, Él está contigo. Él está conmigo. 

Tal vez estás enfrentando algún desastre o catástrofe o problema o presión en tu vida, pero sea lo que sea, no lo estás enfrentando sola. El Señor está contigo. 

Esta promesa de la presencia de Dios contrasta grandemente con lo que leemos en el salmo anterior donde escuchamos estas palabras de desesperación, de angustia, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Ahí es cuando se nos recuerda que solo una Persona, solo Jesús, solo Cristo, pudo decir estas palabras a Dios: «¿Por qué me has abandonado?» Y ese es el Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas, quien llevó sobre Sí nuestros pecados en la cruz. Dios le dió la espalda a su Hijo. Jesús fue abandonado en la cruz por el Padre.

Pero como Él pasó por el calvario por nosotros y estuvo dispuesto a ser abandonado por Dios, ningún hijo de Dios tiene que decir jamás: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Podemos sentirnos solas, abandonadas. El sentirlo no es un pecado. Lo que es pecado es asumir que lo que sientes es un hecho. El hecho es que no has sido abandonada, no estás sola. Él está contigo.

Recuerdo un tiempo en mi vida cuando todo estaba oscuro como resultado de diferentes circunstancias y pérdidas que había experimentado. Era uno de esos puntos, realmente el único que he vivido como ese, donde todos, todos los cimientos de mi vida parecían sacudirse. Cosas de las que antes siempre estaba segura ahora las cuestionaba. Estaba llena de dudas. 

Durante meses tuve muy poco sentido de la presencia de Dios en mi vida. Como dijo Job, «veo a la derecha, veo a la izquierda, veo frente a mí, veo detrás de mí, y no puedo encontrar a Dios». 

Pero después, en su angustia, Job recuerda, tal vez yo no pueda ver a Dios pero Él me ve a mí. Él está ahí. Job 23, dice: «Pero Él sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro» (vv.9-10).

Miro hacia atrás a esa experiencia y veo claramente que Dios estuvo ahí todo el tiempo. Él nunca se fue. Nunca me dejó. Aunque quisiera decir que pasé por esa experiencia sin temor, no fue así, no confié en mi Pastor. 

Meses después de pasar por esa experiencia recuerdo que me desperté a media noche con una canción en mi corazón. No había tenido canciones en la noche durante meses y meses. 

Recuerdo haber pensado, «¿por qué dudé de mi Pastor?» Y era tan claro para mí. Él estaba ahí. Él está ahí. ¿Por qué dudé de Él?

¿Por qué dudo ahora? No hay razón. El Señor es mi Pastor.

Como dice este antiguo himno: 

«El alma que anhele la paz que hay en mí,

 jamás en sus luchas la habré de dejar.

Si todo el infierno la quiere perder, 

yo nunca, no nunca la puedo dejar, 

nunca, no nunca la habré de dejar».

Así que, hemos visto: 

«El Señor es mi pastor, nada me faltará; en lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento».

Recuerda que este es el mismo versículo donde David está hablando de caminar por el valle de profunda oscuridad. Es un lugar donde necesita y anhela ser consolado, donde necesita aliento. La palabra confortar tiene unos sinónimos en el Antiguo Testamento. Puede significar «animar, consolar, avivar, alentar, alegrar, vigorizar, alegrar el corazón, estimular, refrescar».

La palabra confortar en inglés, es una palabra compuesta por, «con» y «fort», que al ponerlas juntas significa, «con fuerza, devolver la fuerza cuando tu corazón ha perdido el consuelo; cuando ha perdido el vigor». Confortar significa que Dios está devolviendo fuerza a nuestros corazones. 

Me gusta lo que un escritor dijo, un comentarista de los salmos. Él escribió: «El confortar o consolar o animar, es ayudar a otro que está ahogado en dolor y temor a respirar libremente y darle aire a su corazón». 1

¿No te trae esto a la memoria tiempos cuando has estado ahogada en dolor y miedo? Cuando has estado llorando tanto que apenas puedes respirar. Puede ser exteriormente, literalmente, o en lo más profundo de tu corazón. Este escritor dice: «Confortar a alguien es ayudar a esa persona a respirar libremente, darle aire a su corazón». Eso es confortar. 

Al meditar en este versículo me he preguntado, «¿cuáles son algunas de las formas en las que las personas buscan consuelo cuando tienen miedo, cuando se sienten amenazadas, cuando están confundidas o desalentadas?»

Recuerda que este es el mismo versículo que habla del valle de profunda oscuridad. Es un tiempo en que necesitas consuelo.

Hay muchas maneras en las que tratamos de encontrar consuelo. Algunas veces buscamos amigos, alguien que nos pueda abrazar y alentar, a la familia. A veces lo buscamos en el trabajo, tratamos de encontrar alivio del dolor. 

A lo mejor tratamos de apaciguar el dolor con comida. Algunos lo hacen con el alcohol, con las drogas. Algunas personas van de compras. Eso las hará sentir muy bien, al menos hasta que le llegue la cuenta a final de mes, por supuesto. 

Algunas personas buscan acabar con el dolor o encuentran consuelo a través de la pornografía o de relaciones ilícitas en brazos de hombres que las entienden. Estas son algunas de las formas en las que las personas tratan de encontrar consuelo. 

Y algunas de estas cosas que hemos mencionado no tienen nada de malo. No hay nada de malo con la comida o con ir al trabajo o con tener amigos o familia; a menos que estés buscando en esa persona o en esa cosa, el consuelo que Dios y solo Dios quiere traer a tu vida.

Es interesante como el salmista, al hablar de lo que le trae consuelo, menciona algunas cosas que yo no pensaría como medios de consuelo. 

«Tu vara y tu cayado», le dice a su pastor, «me infunden aliento», me consuelan. 

No sé tú, pero eso no suena muy consolador para mí. No pienso en estos como instrumentos que traigan consuelo. Sí, el brazo de alguien alrededor de mí o palabras de aliento o notas de ánimo. Pero ¿una vara y un cayado?

¿Cómo es que una vara y un cayado de un pastor pueden proveer consuelo a una oveja? ¿Cómo es que la vara de Dios y su cayado proporcionan consuelo a Sus ovejas, a nosotras?

La vara del pastor es un símbolo de su poder. Es un palo largo y se usa para defender a las ovejas en contra de bestias salvajes, provee protección de los lobos y de los ladrones. Tal vez fue lo que usó David cuando mató al oso que estaba tratando de atacar a sus ovejas.

Esa vara provee seguridad a las ovejas. Esa vara o caña, les da la certeza de que están protegidas de sus enemigos. Ellas no se pueden protegerse a sí mismas. Esas ovejas están desvalidas, indefensas. 

Pero ellas saben que su pastor tiene una vara, tiene un instrumento que será usado, si es necesario, para ahuyentar a los enemigos. Así es que esa vara las conforta. Saber que la vara está en manos del pastor. 

Y después tenemos el cayado que es un palo con una curva al final. Tiene múltiples usos, pero uno de ellos es refrenar a las ovejas de vagar

Si vagan por ahí y caen en un hoyo, el cayado se usa para halar y sacar a la oveja de ese hoyo. O si se queda atorada en un matorral, el cayado se puede usar para empujar o guiar a las ovejas. Es un medio de consuelo. 

Phillip Keller escribió un estudio clásico del Salmo 23, La vida en el redil. Él mismo fue pastor de ovejas y dice:

«Siendo criaturas muy tercas, las ovejas frecuentemente se encuentran en dilemas totalmente ridículos y absurdos. He visto mis propias ovejas, codiciando un bocado más de pasto verde, bajar por empinados acantilados donde se han resbalado y caído al mar. Solo con mi largo cayado fue que pude sacarlas del agua, regresarlas a tierra firme. Un día de invierno estuve varias horas rescatando a una oveja que había hecho esto con anterioridad varias veces. Su terquedad era su perdición». 2

¿Suena eso como alguien que conoces? Tu dirás, «sí, tengo algunos niños así». 

Bueno, el hecho es que con frecuencia somos así, y Dios usa Su vara y Su cayado para rescatarnos, para protegernos, para dirigirnos

Phillip Keller también habla en ese libro de cómo usa el cayado para examinar a las ovejas, especialmente cuando la lana se pone muy gruesa; para examinarlas de parásitos, insectos, quemaduras o enfermedades. Él usa ese cayado para inspeccionarlas, para separar la lana y ver por debajo de la superficie y examinarlas a fondo. 

¿No es eso lo que Dios hace con Su Palabra? Él toma Su Palabra y la hace brillar dentro de nuestros corazones por el poder de Su Espíritu Santo. Él dice: «Yo soy el Dios que escudriña todas las cosas. Yo soy el Dios que conoce todas las cosas. Quiero conocerte, no solo en la superficie, lo que otros ven de ti, lo que otros piensan que tú eres. Quiero que veas ese viejo yo dentro de ti, debajo de la superficie. Todas las personas creen que eres tan amable, amorosa y buena, pero por debajo de la superficie hay una actitud muy distinta».

El Pastor está exponiendo eso. Algo así sería aterrador. Es algo que no quisiéramos que pasara a menos que supiéramos que lo hace un pastor amoroso que puede restaurar y sanar cualquier cosa que exponga. 

Así que, al traer esa vara y ese cayado a nuestras vidas, Él nos conforta, nos consuela en nuestra aflicción, nos anima en tiempos de terror, en tiempos de peligro. Él usa Su Palabra. Su Palabra es ese cayado con el que nos guía, nos rescata cuando nos hemos extraviado. Su Palabra, mientras la leemos o la escuchamos cuando alguien la enseña o la prédica. 

Me encantan esos versículos del Salmo 119:50 y 52 que dicen: «Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado… Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, (tu palabra), oh Señor, y me consuelo». 

Y entonces Dios usa a Su pueblo. Ellos pueden ser esa vara y ese cayado en Su mano para protegernos, para dirigirnos, para consolarnos, para proveer exhortación, para que rindamos cuentas. Yo necesito personas piadosas en mi vida que sean instrumentos en las manos de Dios para ayudarme a ser rescatada, para decirme, «hay peligro adelante y no creo que te estés dando cuenta. Cuidado. Debes tener cuidado en esa situación. Veo algo que es un punto ciego en tu vida».

Da gracias al Señor por esas personas. Se convierten en instrumentos en las manos de Dios para confortarte. 

Dios usa las circunstancias. Él usa las experiencias de la vida. Exactamente las que hubiéramos querido evitar, frecuentemente se convierten en instrumentos de consuelo y de bendición en nuestras vidas al usar esas circunstancias para entrenarnos y protegernos.

Recientemente tuve una conversación con alguien que es parte de nuestro ministerio y me dijo, «¿has escuchado este mensaje de John Piper?» Yo no lo había escuchado. Así que me lo recomendó y me dijo: «pienso que esto sería de gran ayuda y de gran bendición para ti mientras estás pensando y meditando en todos estos temas. Era un mensaje sobre la vida de Adoniram Judson. Y oh, Señor, mientrasme senté ahí, lloraba y sollozaba porque era justo lo que necesitaba.

La vara y el cayado especial para mi vida en ese momento. Y me retó en algunas áreas donde yo no estaba pensando correctamente, y donde yo necesitaba ese mensajero de Dios, ese instrumento de Dios para que me protegiera.

En última instancia, todo el consuelo viene del Señor mismo. 

La segunda carta a los Tesalonicenses en 2: 16-17, dice:

«Y que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones y los afirme en toda obra y palabra buena».

Gracias, Señor, por Tu vara y Tu cayado. Gracias porque Tú sabes dónde y cuándo usarlos. Eres un buen Pastor. No nos golpeas. Tal vez nos castigas, pero es siempre con la meta de restaurarnos. Nos proteges, nos guías, nos consuelas. Alegras nuestras almas y nos animas y avivas nuestros corazones con Tu Palabra, a través de Tus medios de gracia para traernos consuelo. Te damos gracias en el nombre de Jesús, amén. 

Annamarie:Amén. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado recordando que Dios es tu verdadera fuente de consuelo. Si Él es tu Pastor, no tienes razón para vivir en temor. Te animo a reflexionar hoy acerca de lo que has escuchado y a evaluar si estás viviendo en temor o en fe. Recuerda que en Cristo encontrarás la gracia que necesitas para enfrentar tus circunstancias.

¿Cuál es el mayor problema que estás enfrentando en este momento? Es difícil de creer pero ese problema podría convertirse en una fuente de gozo. Acompáñanos el lunes para escuchar más sobre esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 28 al 30.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1 George Adam Smith, Four Psalms, p. 13.

2 Phillip Keller, A Shepherd Looks at Psalm 23, p. 90.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Esperanza para el sufrimiento y la aflicción

Coalición por el Evangelio

Esperanza para el sufrimiento y la aflicción

BETSY GÓMEZ • ODETTE ARMAZA DE CARRANZA

Betsy Gómez: Nosotros vivimos en un mundo quebrantado por el pecado, de manera que cuando se trata del sufrimiento es solo cuestión de tiempo, ya que eventualmente vamos a sufrir.

Tal vez en estos momentos tienes una aflicción que pesa tanto en el alma, que es como una nube que no te permite ver más allá, e incluso te hace pensar que ya no existe ninguna esperanza. Por eso hoy queremos animarte a no mirar desde el lente de tu aflicción, sino desde el lente de la Palabra de Dios, la cual nos promete esperanza en medio de nuestras aflicciones.

Odette Carranza: Primordialmente debes entender que las preguntas, las dudas, e inquietudes que puedas tener, solo pueden ser respondidas por el Señor. Si tu vida está basada en las verdades de la Biblia, créelas. Porque el único que conoce lo que tú estás sintiendo y viviendo, es Dios. Y todo lo que su Palabra dice puedes, tenerlo como una realidad día a día, pues en su Palabra, Dios ha prometido estar a nuestro lado y nos ha asegurado que nada de lo que nos vaya a acontecer excederá su voluntad.

Conocer estas cosas traerá paz en medio del dolor y de esa incertidumbre de no saber cómo será nuestro día de mañana, ya que tenemos la certeza de que Dios ha preparado un nuevo amanecer, y que sus misericordias y bondades son nuevas cada mañana.

Tal vez en estos momentos veas una tormenta, pero las tormentas pasan, las noches terminan, y tienes un nuevo amanecer que el Señor ha provisto para ti. No te desanimes porque en el tiempo perfecto verás que las cosas vuelven a florecer, y que la prueba, dificultad, y dolor por el que pasaste tenían un propósito. Que lo que tú no fuiste capaz de hacer, Dios lo pudo hacer.

También recuerda que no estás sola, porque eres parte de un cuerpo, de una familia, y lo que estás viviendo ahora no solo es un instrumento de santificación para tu vida, sino también un instrumento de testimonio para los que te rodean. Así que en tu debilidad, confía; en tu tristeza, alientate; y en tu no saber a dónde ir, busca al Señor.

BG: Por último, recuerda el pasaje en el Evangelio de Juan 16:33, “En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo”. En la primera parte tenemos una advertencia de que la aflicción vendrá, pero en la segunda parte, tenemos un ancla que nos sostiene en medio de la tormenta.

Esa es la esperanza que nos sostiene en medio de la prueba. Es allí donde debemos poner nuestros ojos, no en nuestro dolor o nuestra herida, sino en Cristo, el varón de dolores experimentado en quebranto hasta la muerte, el cual resucitó, y por medio de su victoria sabemos que nuestro sufrimiento no va a ser nuestro destino eterno.

Nuestro cuerpo puede desfallecer, pero hemos nacido de nuevo a una esperanza viva, a una herencia que no se marchitará, que es incorruptible, y está reservada para nosotros.

OC: Conocer esto y entender que nuestros días tienen un propósito te va a traer paz, y como dice Betsy, nuestra esperanza no está en lo que tenemos en esta tierra. Aunque existan momentos de oscuridad, nuestra esperanza está en lo que Dios ha prometido para nosotros, una vida eterna.

Así que, aunque cueste creer, deléitate en tu situación. No porque esta sea gratificante, sino porque tu deleite debe ser quien está a tu lado. El deleite en Dios durante el sufrimiento, te hará verlo de una forma diferente, como dijo Job: “de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven”. Durante el sufrimiento hay verdades espirituales que van a abrir tu mente y tu corazón, y vas a poder descubrir que el Dios a quien tú decías amar, en el que decías confiar, es verdadero y es real. Esta experiencia traerá una perspectiva diferente de tu vida, así que no dejes que los momentos difíciles se te escapen sin haber encontrado su propósito.

Betsy Gómez es ​hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés desde el 2005, madre de Josué y Samuel. Posee una gran pasión por ayudar a otras a saborear el Evangelio. Dirige el blog Joven Verdadera y el equipo de Media del ministerio Aviva Nuestros Corazones. Actualmente está cursando una maestría en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Puedes encontrarla en Twitter.

Odette Armaza viuda de Carranza tiene 35 años en la fe por la gracia de Dios. Estuvo casada por 23 años hasta la partida de su esposo con el Señor. Es madre de Nahir, Michelle, y David, sirve como diaconisa y en el ministerio Ezer de la Iglesia Bautista Internacional.

El valle de profunda oscuridad – Ene 7

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 7 – El valle de profunda oscuridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-valle-de-profunda-oscuridad/

Annamarie Sauter: ¿Estás en un valle emocional oscuro? Nancy te recuerda que…

Nancy DeMoss Wolgemuth:…tu Pastor te llevó ahí, y recuerda que estás pasando por ese valle de profunda oscuridad para que puedas salir al otro lado. Tal vez no parezca así —pareciera que tu valle dura para siempre. Pero déjame decirte que no será así.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos demos cuenta o no, diariamente tomamos un sinnúmero de decisiones. En algunos momentos esto puede ser agotador, pero si somos ovejas de Cristo, nuestro Buen Pastor no nos ha dejado sin dirección. Hoy Nancy nos habla más acerca de esto como continuación de la enseñanza titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Constantemente en Aviva Nuestros Corazones recibimos correos de nuestras oyentes, pero es interesante que muchos de esos correos son de personas que necesitan dirección del Señor. 

No saben en qué dirección ir. ¿Debo tomar este trabajo? ¿Debo renunciar a este trabajo? ¿Me debo casar con esta persona? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mis padres? ¿Cómo debo actuar en esta situación con mi hijo? Tenemos este problema financiero, ¿qué hacemos? 

Por supuesto, nos hacen preguntas para las que realmente no tenemos respuestas. Podemos orar con ellas al respecto, pero todo lo que podemos hacer –en última instancia– es dirigirlas hacia el Pastor, porque el Salmo 23 nos dice que nuestro Buen Pastor nos guía por senderos de justicia por senderos correctos, por amor a su nombre.

Si quieres saber qué dirección tomar en tu vida sobre asuntos grandes, pequeños, monumentales, problemas del día a día o situaciones devastadoras, necesitas ir a tu Pastor [con «P» mayúscula]. Necesitas seguir al Pastor. Él es el que sabe hacia dónde llevarte. Él es el único que puede ver adelante. Él es el que te conoce, te hizo, te ama y tiene un plan para tu vida. Él dirige a Sus ovejas por senderos de justicia por amor a Su nombre. 

Ahora, la traducción literal de este versículo es que, Él me guía por senderos correctos, por amor de Su nombre. Él me guía por senderos, y donde quiera que me guíe es siempre el sendero correcto. Puedes confiar en que, si estás siguiendo al Pastor, Él nunca te va a guiar por el sendero equivocado. 

Ahora, si nos dejara andar por nosotras mismas, nos iríamos por muchos senderos equivocados. Quedaríamos paralizadas ante todo tipo de situaciones y lugares en los que no deberíamos estar y a los que nunca habríamos llegado si hubiéramos seguido la voz de nuestro Pastor. Si seguimos nuestro propio discernimiento, nuestro propio camino, nuestro propio juicio, nos perderemos. Nos perderemos y nos confundiremos sin remedio. Necesitamos Su dirección. 

Si decides estar a cargo de tu vida, aún de los pequeños detalles, si te resistes a Su dirección, vas a terminar en senderos equivocados. Por ejemplo, si te casas fuera de la voluntad de Dios, si haces una compra, cambias de trabajo o te mudas, sin buscar la dirección del Señor y sin obedecer lo que Él te muestra en Su Palabra, y después terminas con un desastre, no le eches la culpa al Señor. 

De hecho, hay un versículo en el libro de Proverbios que dice que esta es nuestra tendencia. En Proverbios 19, versículo 3, dice: «La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el Señor». Y la NTV dice: «La gente arruina su vida por su propia necedad,y después se enoja con el Señor». ¿Y no es esto cierto? Nos metemos en situaciones. Leo muchos correos electrónicos de personas que están en muy, pero muy malas situaciones, en algunos casos se ve claramente –por lo que han dicho– que violaron la ley de Dios. Quizás nunca se debieron haber casado con esa persona.

Ahora, aquí en Aviva Nuestros Corazones tratamos de extenderles la compasión de Cristo, de ser compasivas, porque sabemos que todas somos susceptibles a caer. Están en esta mala situación en este momento y queremos ayudarlas. Es por eso que es maravilloso que tenemos un Pastor que restaura nuestras almas. Pero primero debemos reconocer que no debimos haber ido por ese camino. Debe haber arrepentimiento antes de que haya una restauración. 

Es por eso por lo que proverbios dice: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas» (3:5-6). Él me guía por sendas de justicia cuando lo sigo. 

Me siento tan feliz de tener a un Dios que nos guía, que nos dirige en la dirección correcta, que nos lleva en la dirección adecuada. La vida está llena de tantas decisiones y piensas que cualquier decisión –si hubiera ido a una universidad diferente, o si hubiera estudiado algo diferente o si mi primer trabajo hubiera sido diferente– solo piensa qué distinto sería el curso de tu vida entera. Una pequeña decisión puede afectar toda tu vida. 

¿No te alegra saber que tenemos un Pastor que nos dirige a través del laberinto de esta vida, que siempre nos dirige a la luz de lo que Él sabe que es mejor? Creo que al buscar la dirección de Dios es importante recordar, que la voluntad de Dios no es un lugar, no es un trabajo, es un estilo de vida, es un corazón. 

Él me guía por senderos de justicia, por caminos correctos, por amor de su nombre. Creo que a Dios no le importa tanto en qué ciudad vives, en qué casa vives, a pesar de que necesitamos buscar Su dirección para estas cosas, pero en última instancia, la voluntad de Dios es un estilo de vida. Es la actitud del corazón. Él nos dirige por medio de Su Palabra. 

Segunda de Pedro capítulo 1, dice que la Palabra de Dios es una lámpara que brilla en un lugar oscuro. Vivimos en un mundo oscuro, y si quieres saber para dónde ir, más vale que tengas una lámpara. Más vale que tengas luz; y la Palabra de Dios es esa luz. Es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino. Dios nos guía por Su Santo Espíritu que vive dentro de nosotras, el Santo Espíritu que nos guía a toda verdad, que nos recuerda las cosas de Cristo, que nos ayuda a aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida. 

Tenemos los recursos para caminar en sendas correctas. Tenemos un Pastor que nos guía. Dios ha prometido que nos guiará por sendas correctas, pero déjame decirte que algunas veces, esas sendas que Dios escoge para nosotras, esas sendas a las que nos dirige, no parecen ser las sendas correctas. Vamos en esas sendas y decimos, «Señor, pensé que te estaba siguiendo, pero esto es un desastre. Este es un terreno accidentado, es muy difícil».

He estado leyendo El Progreso del Peregrino, y hay algunos lugares muy muy difíciles por los que Peregrino, Cristiano, tiene que transitar mientras sigue al Señor. Va por el sendero correcto, pero va subiendo una montaña de dificultad. Va por lugares muy peligrosos. Veremos más de estos más adelante en esta serie sobre el Salmo 23. Él va por los senderos correctos, pero son difíciles. 

A veces, en medio de esos lugares difíciles, puedes detenerte y decir, «¿será que no entendí? ¿Perdí el enfoque del Pastor? Dios, ¿fuiste tú quien me trajo hasta aquí?» Los caminos de Dios, la dirección de Dios algunas veces puede ser difícil. 

Tal vez te dirija al horno de fuego como hizo con aquellos tres jóvenes hebreos. Ellos estaban justo en el centro de la voluntad de Dios en ese horno de fuego. Por cierto, nunca estuvieron más cerca del Señor Jesús que cuando estaban ahí en ese horno de fuego, cuando se les apareció en persona a su lado. Estaban en la voluntad de Dios. Era el sendero correcto para ellos. 

El sendero de Dios tal vez te lleve a un desierto como lo hizo con los judíos cuando salieron de Egipto. Iban camino a la tierra prometida. Estaban tan emocionados. «¡Hemos sido liberados. Hemos sido rescatados de 400 años de cautividad y esclavitud!» Un retrato de nuestra salvación, siendo rescatados de nuestro pecado y de este mundo. «¡Y ahora vamos de camino a la tierra prometida!», pero Dios dice: «Primero quiero llevarte por un desierto».

Ahora, los 40 años que anduvieron errantes por el desierto, no era el plan original de Dios para ellos, pero la Escritura dice en Éxodo 13, que Dios no los llevó por el camino de los Filisteos, a pesar de que era la ruta más cercana y más directa. Dios dirigió al pueblo fuera de Egipto por el camino del desierto hacia el mar Rojo, hacia una situación que parecía «sin esperanza». Dios los llevó allí, al desierto, hacia el mar Rojo donde iban a estar total y absolutamente dependientes de Él. Ese era el sendero correcto. Esa era la voluntad de Dios. 

Dios llevó a Su propio Hijo, Jesús, al desierto. Mateo capítulo 4, dice: «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (v. 1). Ese era el sendero correcto. Él estaba siguiendo a Su Señor, y algunas veces Dios tal vez te lleve al valle de sombra de muerte, el sendero correcto o como dice en el lenguaje original, «al valle de profunda oscuridad», profunda oscuridad. Y te preguntas, ¿será este el sendero correcto?

Él me lleva por sendas correctas. ¿Puede un sendero estrecho y sinuoso ser el correcto? Ahí es donde Dios llevó a Su Hijo, y si vas a ser como Cristo, habrá momentos cuando Dios te lleve ahí también. 

Puede ser difícil. Puede ser difícil de entender ese desierto, ese horno ardiente, ese valle de profunda oscuridad, pero es el sendero correcto si has estado siguiendo a tu Pastor. Mientras vas por esos senderos, por esos senderos difíciles, que son los correctos, Dios está cumpliendo Sus propósitos eternos en tu vida. 

¿Por qué lo hace? Él me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre. Se trata de Él. No se trata de mí. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi conveniencia. No te trata de mis preferencias. Es lo que agrada a Dios, es por amor de Su nombre. 

Escucha, necesitas llegar al punto en tu vida en el que te intereses más por lo que Dios quiere que por lo que tú quieres. La razón de nuestra existencia es traer gloria a Su nombre. El Dios de este universo no existe para salvar tu matrimonio roto, o para sacarte de tus deudas o para ayudarte a sentirte mejor o para ayudarte a manejar mejor el estrés. Existimos para glorificarle a Él, no para que Él haga lo que nosotras queremos que haga. 

Todas las cosas son de Él y por Él y para Él. Todo en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y encima de ella –todo gira entorno a Él. La forma como vivimos, todo lo que hacemos, todo lo refleja a Él. Su reputación está en juego, así que Él nos guía por causa de Su nombre. Y en el contexto de otros pasajes de la Escritura podemos decir que Él también nos dirige para hacernos bien. ¿Sabes por qué? Necesitamos la aflicción. ¿No es eso lo que dice el salmista en el Salmo 119? «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos» (v. 71).

Hay cosas que Dios hará para conformarte a la imagen de Cristo cuando estás en esa senda difícil, que no aprenderías de ninguna otra forma, y ¿sabes por qué? No es solo por tu bien. Es también por el bien de otros. El Apóstol Pablo dijo: «Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación» (2 Corintios 1:6).

Tú no sabes qué otra persona –tu esposo, tus hijos, tus padres, tu jefe, alguien en tu iglesia, alguien que ni siquiera conoces, alguien de edad mucho más avanzada– podría ser influenciada y acercada al Pastor por tu disposición de caminar por ese sendero difícil. 

Así que deja que tu Pastor escoja los senderos correctos para ti. Tú dirás, «Señor, ¡no estás llevando a nadie más por este sendero! ¿Por qué a mí? ¿Por qué tengo que caminar por este sendero difícil y los de mi alrededor van por el camino fácil? 

Pero Dios te dice: «Déjame eso a mí. Yo voy a escoger los caminos correctos para ti». No compares el sendero que él escoge para ti con el sendero que escoge para alguien más. 

A veces me he preguntado, cuando estoy en el sendero, «Señor, ¿se te olvidó leer el mapa? ¿Estás seguro? ¿Esto es lo que quieres decir?» ¿Pero saben qué? He aprendido a no cuestionar al Señor, porque yo sé, que yo sé, que yo sé que Él siempre tiene la razón, y mirando hacia atrás, puedo decir al 100% que Sus caminos siempre han sido los correctos. 

No siempre voy a poder ver todo lo que voy a ver y voy a saber en la eternidad. Hay mucho que no veo ahora. Algunas veces simplemente tienes que estar dispuesta a vivir en el misterio, con algo que no puedes entender; pero una y otra y otra vez Dios me ha mostrado que ese era el sendero correcto. Veo atrás, y le agradezco. Y digo, «Señor, tú sabías. Tú sabías. Tú sabías que ese era el sendero correcto para mi vida. Gracias Señor».

Él me guía por senderos de justicia; senderos justos, correctos, por amor de Su nombre. El salmista ha hablado de descansar en verdes pastos, de caminar junto a aguas de reposo, de que su alma es restaurada, que es guiado por senderos de justicia; pero ahora viene la parte del salmo que, tal vez, es por lo que frecuentemente es citado en funerales. Él dice en el versículo 4: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo». 

Ahora, en el lenguaje original, el valle de sombra de muerte se podría traducir mejor como «el valle de profunda oscuridad». Este no es un versículo solo acerca de la muerte. La muerte puede ser uno de esos valles profundos. Puede ser parte de una oscuridad muy profunda, pero él está hablando de algo más amplio, de cualquier valle de profunda oscuridad. 

El valle aquí no es algo así como un exuberante prado entre dos colinas. Este es un barranco, un precipicio profundo, peligroso y oscuro en las colinas de Palestina. En Palestina, temprano en el año, los rebaños se alimentan de pastos en tierras bajas. Después, en los meses de verano, el sol derrite la nieve de las montañas, y el pastor lleva a sus rebaños a un terreno más alto para que se alimenten donde pueden encontrar más pastizal. Pero, para llevar al rebaño de las tierras bajas a los pastizales en terreno más alto tienen que pasar por algunos barrancos. 

Estos eran lugares donde había precipicios, donde los árboles frondosos bloqueaban la entrada de la luz del sol, así que eran lugares oscuros aún durante el día. Por la noche, había una penetrante y profunda oscuridad. Un mal paso en estos valles, en estos barrancos, podía provocar una caída de rocas dentadas al precipicio y que perdieras la vida. 

Había serpientes. Había lobos. Había hienas acechando, listas para atacar estas ovejas indefensas, despistadas y desamparadas. Y el pastor llevaba a las ovejas por estos barrancos. Tenían que pasar a través de ellos para llegar al terreno alto. Y qué imagen tan clara de que nuestro Pastor necesita llevarnos por valles oscuros, por lugares peligrosos y con dificultades para llevarnos de las tierras bajas de nuestra vida cristiana a terrenos más altos.

Y dices, «Señor quiero un terreno más alto en mi vida. Quiero conocerte mejor. Quiero estar más cerca de ti», y Dios dice, «oh, ¿de verdad?; entonces tenemos que ir por algunos senderos que son difíciles».

Esta frase, «profunda oscuridad», el valle de profunda oscuridad –esa frase es usada nueve veces en el libro de Job. Job entendía en su sufrimiento y en su insoportable dolor, lo que significaba estar en profunda oscuridad; y dice en Job 28 que es como la oscuridad más profunda y lóbrega del pozo de una mina.

No puedes ver. Es opresivo. Isaías dice que esta profunda oscuridad es el lugar donde las personas tropiezan como si estuvieran ciegas. Es un lugar de profunda desesperación, sin esperanza. Es una oscuridad tenebrosa. Puede incluir cualquier tipo de peligro o cosa que cause terror. 

Les dije antes que he estado leyendo El Progreso del Peregrino. Hay un momento en esa historia cuando Cristiano viene al Valle de Sombra de Muerte, y lo describe como un lugar solitario, un lugar apartado. Dice que el camino que atraviesa este valle era estrecho. Era peligroso. Era un lugar de profunda oscuridad, de terror y opresión demoníaca. 

De hecho, en ese lugar, él llegó a la misma boca del infierno, no adentro, pero justo a la entrada y podía ver las llamas ardiendo, saliendo del infierno. Y él dice:

«Sobre ese valle colgaban nubes de desánimo y confusión mientras la muerte extendía sus alas y volaba sobre él. Era una vista espantosa, hacia donde miraras había solo desorden. El camino aquí era tan oscuro que frecuentemente, cuando Cristiano trataba de dar un paso al frente, él no sabía qué se encontraría al pisar»1. 

¿Te hace esto recordar alguna etapa en tu vida cuando todo lo que veías eran nubes oscuras, llenas de desaliento y confusión; no podías ver para dar el siguiente paso, no tenías ni idea a dónde ibas o qué estaba pasando? En ese momento, en el valle de sombra de muerte, él oía voces demoníacas que le gritaban. Era aterrador. 

De hecho, en otros escritos de John Bunyan, incluyendo su autobiografía, aprendemos que tuvo algo de su propia experiencia, de la vida real, en el valle de profunda oscuridad, particularmente durante un periodo de 12 años cuando estuvo en prisión por su fe, por predicar. Él estuvo en prisión cuando tenía alrededor de 30 años. Su esposa y cuatro hijos tuvieron que valerse por sí mismos durante ese periodo de 12 años y Bunyan dice: «En una ocasión estuve en una condición muy triste y de muy poco ánimo por muchas semanas».

De hecho, él describe cómo era atormentado por pensamientos de muerte. Él dice: «Estaba en ese momento tan poseído del pensamiento de la muerte que me sentía como si estuviera subiendo el banco de la horca con la soga al cuello». Dijo en otro momento: «De repente cayó sobre mí una nube de gran oscuridad que escondió de mí las cosas de Dios y de Cristo como si nunca las hubiera visto ni conocido en mi vida»; sin sentido de la presencia de Dios. 

El valle de profunda oscuridad –si no has estado ahí en algún punto de tu vida cristiana, probablemente lo harás antes de llegar al cielo, y hay diferentes grados de esto. No todo es tan tormentoso como lo que acabamos de leer, pero lo puede llegar a ser para aquellos cristianos que están siguiendo al Buen Pastor. 

¿Recuerdas el versículo que está justo antes de este? El versículo 3, dice: «me guía por senderos de justicia por amor de su nombre». Este valle de profunda oscuridad es uno de esos senderos correctos a los que algunas veces el pastor guía a sus ovejas.

Cuando entras a ese valle, asumiendo que no fue por hacer tu propia voluntad, pensando que no fue tu culpa, asumiendo que no abandonaste al Pastor y seguiste tu propio camino, no culpes al Pastor. Pero si has estado siguiendo al Pastor, has estado confiando en Él, amándolo, obedeciéndole, sirviéndole fielmente y Él te lleva a ese lugar obscuro, a ese valle de profunda oscuridad, entonces, cuando llegues allá, recuerda cómo llegaste ahí.

Recuerda que tu Pastor te llevó allí, y recuerda que estás pasando a través del valle de profunda oscuridad y que vas a salir al otro lado. Quizás piensas que no saldrás. Tal vez sientas que en el matrimonio que tienes, este valle de profunda oscuridad parece que va a durar para siempre. Escucha lo que te digo, no será así. Tal vez dure toda esta vida, pero no durará por la eternidad. Y la eternidad es mucho más larga que esta vida. 

Recuerda cómo llegaste ahí. Recuerda que este es el Pastor que te ama. Este es el Pastor que se preocupa por Sus ovejas y las cuida. Queremos que el Señor nos lleve a esos lugares altos, pero no queremos tener que pasar por el valle de profunda oscuridad para llegar allá. 

¿Me permites decirte que no hay atajos? Tienes que hacerlo. Tienes que pasar a través de él. Es fácil recordar que Dios está con nosotros cuando todo está bien, cuando estás reposando en esos pastos verdes o junto a esas aguas tranquilas, pero recuerda que Él también está con nosotros cuando no todo va bien, cuando nos encontramos en esa profunda oscuridad, en tiempos de depresión inexplicable, en enfermedad, en situaciones de salud, de rechazo, cuando hemos perdido a un ser amado, cuando hay presiones financieras, cuando hay problemas en el matrimonio, relacionales, cuando tenemos pensamientos tormentosos, algunas veces tentaciones implacables y feroces, y cuando nos sentimos en intensa soledad. 

Sientes como que nadie más entiende. Nadie puede entrar en lo que estás experimentando, tiempos de pesadillas espirituales, emocionales, mentales o físicas, tiempos de confusión, de preguntas sin respuesta, de misterios muy profundos. No parece consistente con los caminos de Dios que esto esté pasando en tu vida. 

Aun cuando tengas que enfrentar tu propia muerte, recuerda, «aunque pase por el valle de profunda oscuridad, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo» (parafraseado). Las pruebas y los ataques parecerán implacables, sin tregua, sin descanso, parecerá que duran para siempre. Pero cuando estés en medio de ese valle, confía en tu Pastor.

Confía en Su corazón. Confía en Su bondad. Confía en Su sabiduría. Confía que Él sabe lo que está haciendo y recuerda esto: Su meta es llevarte a un lugar más alto, a pastos verdes, aún más cerca de Su corazón. 

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha traído palabras de esperanza. Aún si estás atravesando un valle de profunda oscuridad en este momento de tu vida, tienes esperanza. Ese mensaje es parte de la serie titulada, «El Señor es mi Pastor». Si te perdiste alguno de los programas anteriores en esta serie, encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando estás en un valle de profunda oscuridad, ¿cómo sabes que Dios realmente está ahí contigo? Descúbrelo mañana en la continuación de nuestro estudio del Salmo 23.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 23 al 27.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1John Bunyan, Pilgrim’s Progress.

El Señor es mi Pastor, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Él restaura – Ene 6

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Aviva Nuestros Corazones

Ene 6 – Él restaura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-restaura/

Annamarie Sauter:El rey David sabía en quién había creído. 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Él sabía que tenía un Dios Pastor que estaba en el negocio de la restauración, el negocio de restaurar, de tomar cosas viejas, cosas usadas, cosas maltratadas, cosas destrozadas, cosas despreciadas, cosas que nadie más quiere, cosas gastadas que nadie quiere usar, Dios las toma y las restaura; las hace nuevas. Tenemos un Dios redentor que hace nuevas todas las cosas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo describirías tu vida en este momento? Más aún, ¿cómo describirías el estado de tu corazón y tu fe en medio de las circunstancias en que te encuentras? Hoy Nancy te trae algo de perspectiva al continuar con la serie titulada, «El Señor es mi Pastor».

Nancy: Mientras estudiamos el Salmo 23, es importante que recordemos que el hombre que escribió esto, el rey-pastor David y los judíos que leían este salmo en aquellos días vivían en la tierra de Palestina. 

Palestina era una tierra desértica. No era fácil encontrar pastos verdes y corrientes de agua. El pastor debía saber cómo encontrarlos y dónde encontrarlos para su rebaño. Por eso es tan significativo cuando David dice: «El Señor es mi Pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce» (23:1-2).

Lo que él está diciendo es, el Señor es el tipo de pastor que sabe dónde encontrar lo que sus ovejas necesitan, aún en un lugar donde es difícil encontrar esos pastos verdes y esas aguas de reposo.

Mientras lees el Salmo 23 y meditas en él, podrías pensar, «bueno, yo no vivo en Palestina, pero como que sí describe mi vida». Tal vez tienes cinco hijos y piensas, «es difícil encontrar esas aguas de reposo en este tiempo de mi vida». O tal vez esa circunstancia, esa situación en tu vida se sienta tan…a veces eres parte de esa generación sándwich en la que estás cuidando a tus padres ancianos pero al mismo tiempo tienes hijos adolescentes, y sientes como que en todo momento alguien te necesita. ¿Cómo encuentras esos pastos verdes? ¿Cómo encuentras esas aguas de reposo? 

Solo déjame decirte: Primero, sigue al Pastor. Él sabe cómo encontrarlos para ti. Necesitas confiar en tu Pastor. Él los va a encontrar y sabe que son importantes. Si lo sigues, Él te guiará a esos lugares. Hay momentos en mi vida en los que siento que casi no puedo respirar… Si solo descanso en mi propio entendimiento no voy a encontrar esos verdes pastos, esas aguas de descanso.

Si voy al Señor y le digo, «Señor, soy tu oveja, Tú eres responsable por mí. Por favor muéstrame en este tiempo de mi vida cómo encontrar esos verdes pastos y esas aguas de reposo», Él lo va a hacer.

Recuerda que cuando Jesús escogió a Sus doce discípulos –en Marcos 3– nos dice que «los escogió para que estuvieran con Él y para luego enviarlos a ministrar a otros» (v.14, parafraseado). Necesitamos estar con el Señor. Necesitamos tener comunión, compañerismo, intimidad con Él, antes de que podamos ser útiles para salir y ministrar a otros –aún si esos otros son los preescolares que tienes en casa. Tienes que pasar tiempo con el Señor antes de poder ser efectiva y útil para servirle. 

Entonces, cuando los discípulos salieron, Marcos 6 nos dice que regresaron a Jesús. Después de haber hecho el ministerio, le dijeron todo lo que habían hecho y enseñado.

«Y Él les dijo: “Vengan, apártense de los demás a un lugar solitario y descansen un poco”. Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer.Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado» (vv. 30-32).

Ahora, en este caso, no duró mucho tiempo porque las multitudes los seguían y Jesús recibía a las multitudes con gracia y tuvo compasión de ellas. Pero Él sabía que ellos necesitaban, aunque fuera ese corto periodo de tiempo para alejarse y estar con Él, para recalibrarse, para reponerse, para recargar combustible, para poder regresar y atender a esas multitudes necesitadas. Es por eso que necesitamos esos tiempos de silencio, esos momentos de quietud, esos lugares quietos para ser reabastecidas. 

Necesitas alimentarte de Jesús. Necesitas beber de Él antes de que puedas invertir en la vida de otros. 

Una mamá que está amamantando necesita estar bien alimentada, antes de poder nutrir a su bebé. Si ella se alimenta de comidas equivocadas, de comidas que no la nutren, puede terminar teniendo a su bebé con cólicos o enfermo del estómago. Por eso es tan importante lo que dejamos entrar, los alimentos que comemos, antes de poder pasarlo a otros.

El Salmo 1 nos dice que aquel que «en la ley del Señor está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche» –estas no son palabras de apuro, son palabras de reflexión, de meditación. Son palabras desconocidas para nuestra mentalidad del siglo 21. Pero el que medita en la ley de Dios, el que se deleita en ella, «será como árbol plantado junto a corrientes de agua». Ahí tenemos esa imagen del agua otra vez. Será como «árbol que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera» (vv. 2 y 3).

Y quizás tú digas, «yo me estoy marchitando. Estoy seca. No puedo producir fruto. Me siento exhausta». Entonces puede ser que no estés plantada junto a esas corrientes de agua; no has venido a esas aguas de reposo; no has estado meditando en la Palabra de Dios, deleitándote en ella. 

«En lugares de verdes pastos me hace descansar». Algunas veces simplemente tienes que estar quieta y dejar de moverte. Y otra vez les digo, este es un pensamiento extraño para nuestra cultura. Piensas en el ritmo de nuestras vidas; en el ritmo de vida de la persona promedio. Comemos a la carrera. En la manera en que vivimos los detalles de nuestras familias son todos deprisa. 

En su libro Síndrome de la Sobrecarga, Richard Swenson dice:

«Aun el mejor equipo no puede arreglar un carro de carreras si va a 200 millas por hora. Tampoco nuestros cuerpos pueden recuperarse en medio de un estilo de vida tan acelerado». 

No puedes obtener el descanso que necesitas, la frescura que necesita tu alma, tu espíritu e incluso tu cuerpo, arrebatando minutos por aquí o por allá de vez en cuando. Si intentas dormir un poquito por aquí, otro poquito por allá, o un poquito de descanso en la presencia de Dios, de poquitos por aquí, otro por allá, a la larga no puedes sostener la vida espiritual ni la física. 

No puedes sostener tu vida espiritual solo escuchando unos cuantos minutos de radio cristiana de camino al trabajo. Eso es comer a la carrera. Es tratar de llenarle el tanque al auto mientras va a 200 millas por hora. 

Dice el Señor: «Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios» (Sal. 46:10). Necesitamos tiempos de descanso. 

Hice unas anotaciones de cosas que han sido de ayuda en mi vida y quisiera compartirlas con ustedes y animarlas, y quisiera decir que en esto soy una peregrina en proceso también. Soy una oveja que vive a la carrera muchas veces y una oveja que necesita este versículo, que necesita descansar en pastos verdes, necesita dejar que su Pastor le guíe a aguas de reposo. Hay cosas que estoy descubriendo que me están ayudando en ese proceso mientras sigo a mi Pastor.

Una de esas cosas en las que estoy siguiendo a mi Pastor es viendo la importancia del Sabbath –el descanso– un día a la semana. Esto es algo que he sabido que es importante en la Palabra de Dios y en diferentes medidas he intentado practicarlo a través de los años. Mi padre y mi madre le daban un lugar muy importante en nuestra familia. 

Tal vez algún día hagamos una serie completa acerca de cómo tomar un día de descanso, de reposo. Pero déjame decirte que he llegado al lugar, aun estudiando este pasaje, donde realmente no estaba tomando un día para desconectarme, para apagar la computadora, para parar la maquinaria que va a mil por hora y simplemente dejar que Dios me llene. He estado tratando de hacer esto los domingos. Sé que tengo amigos que lo hacen otros días de la semana. No voy a entrar en un debate sobre esto, pero lo que sí estoy diciendo es que Dios nos hizo para que nuestros cuerpos, nuestros espíritus, necesitaran ese día, un día a la semana.

Dios les dijo a los israelitas, «si no lo hacen con la tierra, si no dejan que la tierra descanse un año de cada siete, vendrá el día cuando la tierra no va a producir más cultivos». Vas a tener que darle ese tiempo de una o de otra forma. Tal vez sea con una crisis –física, emocional, mental o espiritual– pero de una u otra forma, vas a tener que tomar ese descanso. Cuánto mejor sería tomarlo regularmente como Dios nos lo ha mandado. 

He estado pensando acerca de esos domingos. Son un regalo de Dios para mi alma. Recíbelo como un regalo. Y también creo que necesitamos esos Sabbath, esos descansos, al principio de cada día. Ese tiempo de quietud, a solas delante del Señor, donde nos llenamos de Su Palabra y comenzamos nuestro día con Él. 

Déjame decirte algo verdaderamente radical acerca del tiempo de descanso. Necesitamos tiempo para desconectarnos de la tecnología. Para desconectar la radio, apagar la televisión, apagar la computadora, apagar el celular. Algunos de sus hijos crecerán sin saber lo que es tener al menos diez minutos sin tener sonido conectado a sus oídos. Eso no está bien, eso no es sano para el alma. 

Necesitamos tiempos cuando todo apague, todo se desconecte de todo y simplemente escuches la voz del Señor hablar. Y si has participado en algunas de nuestras conferencias, ya sea de Revive Our Hearts o Aviva Nuestros Corazones, sabes que al final de la sesión del viernes por la noche retamos a las mujeres a hacer una especie de ayuno. Un ayuno de las redes sociales, de los medios de comunicación, que comienza el viernes por la noche, todo el sábado –que estaríamos sentadas en la conferencia– y así las invito a que hagan este ayuno.

Que no prendan la radio en sus automóviles, que no prendan la TV cuando lleguen a sus habitaciones de hotel, que no se conecten en las computadoras para chequear sus correos electrónicos, que no abran sus teléfonos durante un tiempo, solamente para contestar alguna llamada importante de sus casas, quizás.

El punto es que las animamos a hacer eso, y nos sorprendemos de cuán difícil es esto para la mayoría de ellas. Y estamos hablando de solo una noche y un día. Hemos desarrollado una adicción a estas cosas. Eso no es bueno.

También es importante descansar por momentos durante nuestro día. Tal vez sea mientras esperas en algún lugar, como una sala de espera. Lleva un buen material para leer y mantenlo contigo. Yo guardo una versión pequeña del Antiguo Testamento y de los salmos y los proverbios en mi bolso para tener siempre algo en qué meditar cuando tengo tiempo extra –tiempos cuando puedes concentrarte, enfocarte y llenarte. 

No estoy hablando de ser floja, haragana. No estoy hablando de evadir responsabilidades, de tener una vida fácil. Debemos ser diligentes, soldados, guerreros, porque estamos en una batalla. Estoy hablando de ordenar tu vida y tus días y tus horas en torno al Señor, poniendo primero lo primero, nutriendo y ministrando tu alma para que estés lista para la batalla. 

Aquí hay otra cosa: No llenes cada segundo de tu día con actividades o conversaciones. Necesitas tiempo para reflexionar, y eso requiere que examines tu horario periódicamente. Tienes que hacerlo porque nuestros horarios se llenan de cosas rápidamente. 

Necesitas examinar el horario de tu familia –en lo que puedas controlar. Va a requerir tomar decisiones difíciles. Significa que tus hijos no van a poder estar involucrados en todas las actividades que quisieran. Significa que tus hijos probablemente no van a participar en todos los deportes y actividades en los que a lo mejor sus amigos participan. Pero tus hijos necesitan aprender cómo caminar en pastos verdes y junto a aguas de reposo. Tal vez tengas que cortar algunas cosas del horario de tu familia –algunos compromisos y actividades– y decir, «necesito tener tiempo para llenarme de Dios si quiero poder darlo a otros».

Hemos citado a George Mueller durante esta serie. Él habla de la importancia de alimentar nuestras almas con la Palabra de Dios. Él dijo: 

«¿Cómo haremos para obtener esta quietud feliz del alma? ¿Cómo aprenderemos a disfrutar a Dios? Contesto: Esta felicidad se obtiene mediante el estudio de las Sagradas Escrituras. Es absolutamente necesario, para que esta felicidad en el Señor continúe, que leamos las Escrituras regularmente. Ellas son el medio que Dios ha escogido para alimento del hombre interior…No la lectura simple de la Palabra de Dios, como si solo pasara por nuestra mente, como el agua pasa por una tubería, sino considerando lo que leemos, meditándola y aplicándola a nuestros corazones». 

Así que, al dejar tiempos libres en tu horario, sacas algo de ruido, sacas la basura, sacas las cosas innecesarias para que puedas tener espacio, tiempo y quietud de mente y corazón para reunirte con el Señor, para dejar que tu alma se nutra con Su Palabra, y mientras te metes en la Palabra, gozarte en Cristo que es la Palabra viva. 

Jesús nos invita y dice: «Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar» (Mateo 11:28).

Él sabe lo que necesitas y cuándo lo necesitas. Él sabe cuántas horas de sueño necesitas. Él sabe lo que tu alma necesita. Si le das tus días y tus horas y tus momentos, creo que Él va a multiplicar lo que necesitas. Es simplemente sobrenatural. Él puede hacer que esos pequeños momentos que te encuentres en Su presencia te lleven a través de varias horas de un día frenético con todas tus responsabilidades

Ahora, no tomes eso como excusa para tomar atajos, pero hay temporadas en la vida que son mucho más difíciles. Dios lo sabe. Confía en Él, y confía en que Él te va a guiar. Él sabe cómo llevarte a esos pastos verdes. Él sabe cómo encontrarlos para ti, y sabe cómo guiarte junto a aguas de reposo. 

Ahora, el versículo 3 dice que el Pastor «restaura mi alma». Mientras David, el rey-pastor reflexionaba acerca de lo que había significado para él ser pastor y de cómo cuidaba de sus ovejas, estoy segura de que él pensaba, «cuando mis ovejas necesitaban comida, cuando necesitaban agua, cuando necesitaban descanso, cuando estaban hambrientas, cuando estaban cansadas, yo cuidé de sus necesidades. Yo encontraba lo que necesitaban. Las llevaba a los lugares que necesitaban. Yo les proveía. Yo restauraba sus almas».

Creo que probablemente también pensaba en los tiempos cuando esas ovejas se perdían, se decarriaban, se escapaban del rebaño. Pensaba cómo dejaba el resto del rebaño y salía a buscar a esa ovejita que se había extraviado –tal vez atrapada en algún barranco, tal vez atrapada en un matorral, tal vez en la noche oscura, asustada y sola –y él pensaba, «en esos momentos yo restauraba a mis ovejas».

Tal vez pensaba en esos tiempos cuando las ovejas estaban esperando crías, y se caían de lado y quedaban boca arriba, y se quedaban atoradas –no podían pararse; estaban muy gordas. Ese tipo de ovejas es a las que se les llamaba abatidas –no se podían poner de pie ellas mismas. «¿Por qué te desesperas, alma mía?» (Salmo 42:5). Cuando a las ovejas les pasaba eso, el pastor venía y las levantaba y las ponía sobre sus patas. Él restauraba a esa oveja. 

Así es que estoy segura de que él estaba pensando en diferentes tiempos y épocas en la vida de las ovejas cuando el pastor restauraba a esas ovejas. 

Y David pensaba, «mi Pastor Dios restaura mi alma en esas diferentes estaciones y necesidades y tiempos de mi vida».

Ahora, la palabra restaura, el significado en el lenguaje original de esta palabra se traduce como «volver atrás, girar, regresar». Frecuentemente en el Antiguo Testamento se usa para hablar de un regreso espiritual al Señor. Dios dice: «Volveos a mí… y yo me volveré a vosotros» (Zac. 1:3).

Significa «refrescar, avivar». Aviva nuestros corazones. Restaura nuestros corazones, oh Señor». 

El significado básico de esta palabra tiene que ver con regresar al punto de partida. De alguna manera te saliste del camino, de alguna manera te caíste, de alguna manera tus necesidades no están siendo satisfechas. Has perdido ese lugar de abundancia, de llenura y provisión. Te has ido y es Dios restaurándonos a ese punto de partida.

De hecho, algunas veces esta palabra en el Antiguo Testamento, se traduce como convertirse o arrepentirse. Dios trae mi alma al arrepentimiento. Él me convierte. Él me cambia. Él me regresa a donde necesito estar. 

Ahora, la promesa de que Dios restaura nuestras almas sugiere que va a haber tiempos cuando nuestras almas necesitan ser restauradas. Me dirás, «bueno, eso es algo bastante obvio». Pero piensa cuáles son algunos de estos tiempos:

  • Necesitamos ser restauradas espiritualmente y en nuestras almas cuando estamos débiles o desmayando. 
  • Necesitamos ser restauradas cuando nos hemos extraviado, hemos sido rebeldes o hemos fallado. 

Veamos algunas de esas temporadas y cómo necesitamos ser restauradas.

Primero, cuando estamos débiles o desmayando. Creo que hay varias cosas que pueden ocasionar que estemos débiles o desmayando espiritualmente. Una de ellas es cuando hemos estado sirviendo a otros. Las que son madres, ustedes que son esposas o que sirven en una iglesia o en su lugar de trabajo, tú sabes lo que es dar tanto para ministrar las necesidades de los demás. 

Hay tiempos cuando sientes que te estás cayendo, que te estás marchitando –con manos y corazones caídos. Necesitamos ser avivadas, necesitamos ser estimuladas. Nos agotamos cuando damos tanto y necesitamos reponer nuestras reservas. Necesitamos llenar el tanque. Lo necesitamos.

Hice esto hace unas semanas. Me estaba alistando para un tiempo de ministerio, una temporada de ministerio muy ocupada y acababa de salir de otra temporada parecida. Sabía que necesitaba detenerme para poner combustible en mi tanque y chequear algunas cosas –espiritualmente hablando.

Así que me tomé algunos días e hice una especie de retiro. Le pedí a una amiga si podía irme a un lugar apartado que ella tiene. Durante ese tiempo del año nadie va a este lugar. Así que estuve allí, la mayor parte del tiempo sola. Pasé el tiempo leyendo, buscando al Señor, escuchando la voz del Señor, disfrutando de aquel lugar –desde adentro, claro, porque era un lugar frío. 

Estaba ahí dejando que Dios restaurara mi alma. No me desconecté totalmente. Lo que hice fue que tenía contacto a través de correo electrónico durante esa semana, aunque hay veces que probablemente necesite también desconectarme del correo electrónico. Pero fue un tiempo tan precioso con Dios… lo que Dios hizo allí conmigo. Salí de allí restaurada, renovada, lista para comenzar de nuevo y con mi alma llena, satisfecha y lista para comenzar esa temporada de ministerio que tenía por delante.

El punto es que necesitaba eso. En esos tiempos, la mayor cosa que Dios usa para restaurar nuestras almas es Su Palabra. Su Palabra restaura el alma. El Salmo 19 dice: «La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma» (v. 7). Esa es la palabra, restaurar. Él restaura nuestra alma, Él restaura nuestra mente, nuestras emociones, nuestro espíritu a través de Su Palabra. 

Así que, cuando hemos estado sirviendo y llegamos a ese punto de debilidad y casi desmayar, necesitamos a Dios para que nos restaure. 

Hay otra cosa que nos puede hacer débiles y que puede llevarnos a desmayar, y es cuando hemos sufrido, cuando hemos pasado por la aflicción. El Salmo 71 versículo 20, dice: 

«Tú que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, me volverás a dar vida, (me restaurarás) y me levantarás de nuevo de las profundidades de la tierra».

Y me encanta ese versículo en 1 Pedro 5:10. Al final de todo el libro hablando del tema de sufrimiento, Pedro dice:

«Y después de que hayan sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que los llamó a Su gloria eterna en Cristo, Él mismo los perfeccionará, (y ahí está la palabra, restaurará) afirmará, fortalecerá, y establecerá».

¿No es maravilloso? Él restaura mi alma cuando he servido y cuando he sufrido. Cuando estoy débil y desfalleciendo, cuando estoy agotada, Él me vuelve a llenar. Él ministra gracia a mi corazón. El Dios de toda gracia es el Pastor que restaura mi alma. 

Hay algunas ocasiones cuando necesitamos ser restauradas, no porque estemos débiles o desfalleciendo, sino porque hemos sido rebeldes y hemos fallado. Cuando hemos pecado, nos hemos desviado, hemos tropezado. 

La tendencia de las ovejas es a separarse del rebaño, a perderse. Así es que cuando cae la noche, podrían estar en gran peligro. Podrían ser presas fáciles de animales salvajes. Podrían caer en algún barranco. Así es que cuando el pastor descubre que una de ellas falta, es muy importante para él ir a buscarla, encontrarla y cargarla en sus hombros –probablemente ustedes han visto esa imagen– y llevarla de regreso al redil. 

Por supuesto, David sabía de lo que estaba hablando, no solo por haber sido pastor, sino por ser un pecador. Él sabía lo que significaba alejarse del Pastor. Él sabía lo que era el haber sido ungido, elegido rey por Dios, dejar el rebaño e ir por la esposa de su prójimo. David, el pastor David, el rey David, el poeta David, el hombre de Dios, David el adúltero…sabía lo que era necesitar desesperadamente al Pastor para que lo restaurara, cuando se encontraba en rebeldía y fallando. 

Es por eso que escribió y oró en el Salmo 51 esa gran oración penitente: oh, Dios, ahora que me he arrepentido, «restitúyeme (restáurame) el gozo de Tu salvación» (v.12). Él sabía que tenía un Dios Pastor que estaba en el negocio de la restauración, el negocio de restaurar –de tomar cosas viejas, cosas usadas, cosas maltratadas, cosas destrozadas, cosas despreciadas, cosas que nadie más quiere, cosas gastadas que nadie quiere usar, Dios las toma y las restaura. Las hace nuevas. Tenemos un Dios redentor que hace nuevas todas las cosas. 

Así es que, quizás has pecado voluntaria o involuntariamente, y estás viviendo con una profunda culpa y dolor por haberte alejado del Señor y te preguntas, «¿cómo pude haber hecho esto? Me alejé. Estoy tan lejos de Dios. He pecado. ¿Podrá Dios perdonarme algún día? ¿Podrá restaurarme algún día? 

Puedes haber dejado tu primer amor –tal vez te has alejado en formas que no son tan evidentes. De todas formas (independientemente del caso), necesitas ser restaurada. 

Tenemos un Dios pastor que dice, «te voy a restaurar». No necesitas permanecer alejada. 

¿No crees que es maravilloso que tenemos un Dios que busca a las ovejas que se han alejado? Él busca a aquellas que son suyas. Él te quiere restaurar. Él quiere regresarte a tener una completa y total comunión con Él. Quiero decir, en la economía de Dios, Él no solo te pone una vendita y lo deja como era antes. He visto a Dios hacer esto en matrimonios, donde Él restaura y lo hace aún mejor que como era, mejor que cualquier cosa que nadie pudo haber imaginado. No existen situaciones sin esperanza. No es demasiado tarde. 

Si Él es el Pastor de tu alma, Él puede restaurarte totalmente. Él puede restaurar, Joel el profeta dice: «los años que ha comido la langosta» (2:25, parafraseado), Él te los puede regresar y más aún. 

No vivas con remordimientos del pasado. Si te has arrepentido, si lo has dejado atrás, si lo has confesado y te has apartado, deja que el Pastor restaure tu alma. Deja que te devuelva esperanza. Deja que te dé la satisfacción y el gozo que nunca imaginaste tener. 

¿Tu alma necesita ser restaurada? Entonces ve al Pastor. 

No necesariamente vas a encontrar restauración a través de vacaciones, música, entretenimiento, terapia, medicamento. Puedes hacer todo eso y aun tener un alma cansada y rebelde. Esas cosas por sí solas nunca restaurarán tu alma. 

La restauración se encuentra en una Persona, el Señor Jesucristo, el Gran Pastor de las ovejas.

Señor, hay algunas ovejas escuchando este mensaje que necesitan que su alma sea restaurada. Quiero orar por ellas en este momento y pedirte que les ministres gracia de acuerdo a su necesidad; que le des esperanza; que les hagas saber que las estás buscando, las estás siguiendo, que las quieres restaurar a tener comunión contigo, que quieres renovarlas, que quieres avivar su corazón. 

Señor, ¿restaurarías esas almas el día de hoy? Venimos como esas ovejas necesitadas, frágiles, rebeldes, cansadas, desmayando, alejadas… Hazlo Señor, Pastor de mi alma, hazlo Señor; en el nombre de Jesús oramos, amén. 

Annamarie: Amén. ¿Estás cansada? No dejes pasar este día sin acercarte a tu Buen Pastor para ser restaurada. Nancy DeMoss Wolgemuth te ha animado a hacer esto y te ha recordado que solo en Cristo hallarás descanso para tu alma.

Hay momentos de la vida en que llegas a lugares inesperados de los que no puedes escapar. Pero aún allí, tienes esperanza en Jesucristo. Mañana Nancy te hablará más acerca de esto como continuación de la serie, «El Señor es mi Pastor».

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 19 al 22.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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