Segunda Temporada – Programa 1 – El Señor nos dice

“Entendiendo Los Tiempos”

Segunda Temporada – Programa 1

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Salvador Gomez

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

Segunda Temporada – Programa 64 – «La geopolítica y la soberanía de Dios»

«La geopolítica y la soberanía de Dios»

Segunda Temporada – Programa 64

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Salvador Gomez – Daniel Elías Robles

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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La crianza de los hijos (Adolecentes)

Iglesia Bautista Ozama

La crianza de los hijos (Adolecentes)

Fue llamado a salvación por la gracia de Dios a la edad de 29 años a través del testimonio de su esposa y del ministerio de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Es ingeniero industrial, profesión que ejercía en el momento de su conversión. Luego comenzó su entrenamiento para el ministerio en el Colegio Pastoral Spurgeon, donde se graduó en el 1988. Desde el 1989 es el Director Administrativo del Colegio Cristiano Logos, una división de la Fundación Educativa Logos, auspiciado por la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Desde el 1990 comenzó a formar parte del consejo de pastores de IBSJ donde imparte clases de Escuela Dominical y predica. Además es el Director para República Dominicana y el Caribe Hispanoparlante de la Asociación Internacional de Colegios Cristianos (ACSI) con sede en Colorado Springs, CO.

El pastor Flaquer está casado con Laura Gómez y tienen tres hijos: Laura, Gabriela y Guillermo.

Diez Razones Para Alabar a Dios

11 Marzo 2017

Diez Razones Para Alabar a Dios
por Charles R. Swindoll

Hechos 9:1-4

El primer capítulo de Efesios describe las bendiciones que Dios le da a usted y a todos los creyentes en Cristo Jesús.

Que estas diez razones para alabar a Dios vengan a su mente a menudo mientras usted recuerda todo lo que Dios ha hecho por usted.

1. Porque Él lo ha bendecido con toda bendición espiritual

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (v. 3).

A Dios le encanta bendecir a su pueblo. A causa de que sus bendiciones espirituales están aseguradas en el cielo, no están limitadas por nuestras acciones o por el tiempo terrenal. Están basadas en Su carácter y en Su propósito para usted.

2. Porque Él lo ha escogido

Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él (v. 4)

Ningún cristiano comprende por qué Dios lo escogió, pero en Su gracia Él lo hizo. Usted era parte de su plan divino antes que el tiempo comenzara. ¿No lo motiva esa gracia a amarlo y a vivir para Él aun más?

3. Porque Él lo ha predestinado y adoptado                                       

En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad (v. 5).

Predestinado significa «escogido de antemano». La obra de Dios en su vida garantiza que Él cumplirá Su plan perfecto para usted: que usted sea adoptado en Su familia. A causa de lo que Jesús hizo en la cruz, cuando usted cree, se convierte en un hijo o hija del Dios Viviente.

4. Porque Él lo ha redimido

Para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En Él tenemos redención mediante su sangre (v. 6–7a).

Dios envió a su Hijo para pagar el precio que lo compraría a usted; para librarlo de la prisión de la consecuencia de su pecado. El precio que Dios pagó no fue en plata ni oro, sino en la sangre preciosa de Su propio Hijo (1 Pedro 1:18–19). ¡Dios lo ha hecho a usted libre!

5. Porque Él lo ha perdonado

[Nosotros tenemos] el perdón de nuestros pecados (v. 7b).

A causa del sacrificio de Jesús, Dios ya no cuenta la deuda de su pecado contra usted. Él ha perdonado todos sus pecados. Esto significa que Él ya no recuerda ninguna de sus transgresiones. ¡Usted es sin mancha ante Él! Usted puede estar seguro de su perdón continuo hoy… y aun mañana.

6. Porque Él ha hecho abundar su gracia sobre usted

… según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros (v. 7c-8a)

La gracia de Dios significa «Su favor inmerecido». Dios le da a usted lo que no merece. Usted ha sido bendecido con vida, aliento, compañerismo con Él, y muchísimo más. Dios anhela darle gracia a las personas, y cuando Él da, Él da abundante y extravagantemente.

7. Porque Él nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad

En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Él, … es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra ( v. 8b–10).

El misterio que Dios reveló a través de Jesús es su plan de salvación. Dios también ha dado a conocer su deseo de que todos los creyentes estén unidos en un mismo cuerpo, la Iglesia. No hay división entre hombre y mujer, esclavo o libre, judío o gentil. Somos uno en Cristo.

8. Porque Él ha proporcionado una herencia eterna

En Él también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria (v. 10b–12).

Al presente, Dios le ha dado a usted todas las recompensas de la salvación, incluyendo la paz con Dios y ser coheredero con Cristo. En el futuro, usted heredará todas las riquezas espirituales del cielo. Este regalo es para el bien de usted y para Su gloria.

9. Porque Él lo ha sellado en Cristo

En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa (v. 13).

Dios lo ha «sellado», o marcado, a usted como propiedad de Él a través de la presencia del Espíritu Santo en su vida. Este sello fue una acción permanente que le da la seguridad de que usted es hijo de Dios, teniendo derecho a Sus riquezas y a Su bondad.

10. Porque Él ha garantizado su herencia

[El Espíritu Santo] nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria (v. 14).

La presencia del Espíritu Santo en su vida es una promesa, un primer pago, de los tesoros que serán suyos en el cielo. Cuando usted vaya al cielo, morará con Dios plenamente. Hay más en camino. ¡Qué razón tan maravillosa para alabar a Dios!

Se otorga el permiso para imprimir este artículo, o la lista en su totalidad, sin alteraciones y sin ser editada para al único propósito del lector.

Visión Para Vivir es el ministerio de enseñanza bíblica de los pastores Charles R. Swindoll y Carlos A. Zazueta.

El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo de una manera fiel, clara, práctica y culturalmente relevante para que la gente pueda venir al entendimiento del plan de Dios para sus vidas, al igual que de su función significativa como cristianos auténticos en un mundo necesitado, hostil y desesperado.

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La crianza de los hijos (0 – 11 años)

 

Iglesia Bautista Ozama

La crianza de los hijos (0 – 11 años)

Lester Flaquer

 

 

Fue llamado a salvación por la gracia de Dios a la edad de 29 años a través del testimonio de su esposa y del ministerio de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Es ingeniero industrial, profesión que ejercía en el momento de su conversión. Luego comenzó su entrenamiento para el ministerio en el Colegio Pastoral Spurgeon, donde se graduó en el 1988. Desde el 1989 es el Director Administrativo del Colegio Cristiano Logos, una división de la Fundación Educativa Logos, auspiciado por la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Desde el 1990 comenzó a formar parte del consejo de pastores de IBSJ donde imparte clases de Escuela Dominical y predica. Además es el Director para República Dominicana y el Caribe Hispanoparlante de la Asociación Internacional de Colegios Cristianos (ACSI) con sede en Colorado Springs, CO.

El pastor Flaquer está casado con Laura Gómez y tienen tres hijos: Laura, Gabriela y Guillermo.

¿Yo declaro? Una reseña del libro de Joel Osteen

Edgar R. Aponte 

¿Yo declaro? Una reseña del libro de Joel Osteen

Reseña del libro “Yo declaro, 31 promesas para proclamar sobre su vida”, Joel Osteen, (NY: Hachette Book Group, Inc., 2013). 174 páginas.

Es muy probable que usted haya escuchado a varias personas que profesan ser cristianas decir “Yo declaro”, una expresión muy común en ciertos círculos pentecostales. Joel Osteen publicó un libro titulado de esta manera, y en las próximas líneas haremos una reseña de “Yo declaro: 31 promesas para proclamar sobre su vida”. Este libro está compuesto por 31 capítulos, donde cada uno es el desarrollo de una de las 31 promesas que el autor invita al lector a declarar sobre su vida, para así poder cumplir sus sueños y tener éxito. En la introducción, Osteen dice que “nuestras palabras tienen poder creativo. Cuando declaramos algo, ya sea bueno o malo, damos vida a lo que estamos diciendo” (v). Él dice que las personas no se dan cuenta de que cuando hablan de ellas mismas están profetizando su futuro. “

Si yo profetizo mi futuro, quiero profetizar algo bueno” (vii). El autor desea que las personas usen “este libro como su guía para declarar su victoria cada día. Declare salud. Declare favor. Declare abundancia” (ix). Un ejemplo de ese ejercicio de declaración es pararse frente al espejo y decir: “Buenos días, guapa. Buenos días, bendito, próspero, exitoso, fuerte, talentoso, creativo, confiado, seguro, disciplinado, enfocado y muy favorecido hijo del Dios Altísimo” (xii). Los 31 capítulos son el desarrollo de estos adjetivos y sueños.

Cualquier lector curioso se preguntaría dónde da Dios esas 31 promesas, cosa que Osteen no menciona. Mi intención en lo que resta es analizar algunos puntos importantes que pude notar durante la lectura del libro, y las enseñanzas que están detrás.

El origen de “Yo declaro”

No creo que la expresión “yo declaro” sea original de Osteen, ya que el libro no tiene un año de ser publicado, y hace años que hemos escuchado esta expresión. Lo que sí tengo claro que no es original de Osteen es la idea de que “nuestras palabras crean realidades”. En Estados Unidos y América Latina es común escuchar a líderes religiosos, regularmente asociados al llamado “evangelio de la prosperidad”, afirmar que nuestra mente y nuestras palabras tienen el poder de crear cosas materiales y hacer que los sucesos ocurran. Esa es la tesis de este libro. Este concepto tiene su origen en una corriente filosófica denominada “Nuevo Pensamiento” (“New Thought”, en inglés). El Nuevo Pensamiento comenzó en el siglo XIX, y ganó mucha popularidad en los Estados Unidos en las primeras décadas de 1900.

También se le conocía como “Mente Sanadora” o “Armonialismo”. Aunque el movimiento nace en el siglo XIX, sus orígenes se encuentran en las ideas del inventor sueco Emanuel Swedenborg, que en su búsqueda del alma humana dijo que Dios se le reveló y lo declaró “Revelador de Dios”. Swedenborg decía hablar con el apóstol Pablo, Martín Lutero, y en ocasiones con Moisés. Negó las verdades del cristianismo y enseñaba que el mundo físico era una extensión de la mente, y que por lo tanto la mente podía formar y dictar cosas materiales. Estas ideas fueron desarrolladas en Estados Unidos por Phineas Quimby, quien se conoce como el padre del Nuevo Pensamiento. Quimby decía que lo que alguien cree es realidad, incluyendo las enfermedades. Los proponentes de este movimiento tomaron ideas de diferentes religiones, especialmente del cristianismo.

Estas ideas fueron popularizadas por el gurú Ralph Waldo Trine, quien publicó un libro en 1897 que vendió millones de copias. Trine decía que lo que uno afirmaba con la mente y con palabras ocurría; que las razones de las enfermedades en las personas eran porque hablaban o pensaban en ellas. Pero las enseñanzas no llegaron a las iglesias de mano de Trine, quien negaba la Biblia y la deidad de Cristo, sino a través del pastor E. W. Kenyon. Kenyon fue compañero de estudio de Trine en la escuela de oratoria Emerson College en Massachusetts. El predicador Kenyon es conocido por su idea del “pensamiento positivo”. Él enseñó que las confesiones positivas eran la clave para una vida próspera. También se le conoce como el padre del evangelio de la prosperidad. Kenyon influenció a personas como Oral Roberts, fundador de la universidad que lleva su nombre, donde estudió Joel Osteen.

En resumen, la idea del “yo declaro” no es más que la representación de las ideas paganas originalmente conocidas como “Nuevo Pensamiento”, que luego popularizaron algunos pastores con el término “pensamiento positivo y próspero”.

El “yoísmo” de “Yo declaro”

El cristianismo bíblico es cristocéntrico. La Biblia enseña que Cristo es el centro de la Biblia, y que el Antiguo Testamento atestigua de Él (Lc. 24:44). La Palabra de Dios nos enseña que Jesucristo es Dios encarnado, el Hijo obediente, el postrer Adán, el verdadero Israel, y el heredero del trono de David (cf. Jn. 1:14; Mt. 1:1; 2:15; Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:20-28; Fil. 2:6-11); y que al mismo tiempo es Yahweh, el Señor (Jn. 8:58; Hch. 2:36). Cristo vino a vivir la vida que nosotros no pudimos vivir, a recibir la muerte que nosotros merecemos, y resucitó al tercer día declarando victoria sobre la muerte, para que todo aquel que se arrepienta de sus pecados y ponga su fe en Él como Señor y Salvador sea salvo y tenga vida eterna.

El Cordero de Dios murió como sustituto de todos los que en Él crean. Por su parte, este libro de “Yo declaro” es estrictamente antropocéntrico, centrado en el hombre. Todo es acerca de mí, y nada acerca de Cristo y lo que Él hizo en la cruz. Expresiones como estas son comunes: “yo declaro que las personas serán buenas conmigo” (59), “éste es mi tiempo de brillar” (141). Y llega al punto de decir que el hombre está en control: “Yo tengo el control” (166).

La hermenéutica de “Yo declaro”

Es evidente en las páginas de “Yo declaro” la pobre hermenéutica del autor. Osteen trata la Biblia como si fuera un libro mágico de la novela Harry Potter, y, en los mejores casos, la moraliza de una forma triste. Por ejemplo, cita Salmos 2:8, donde Dios dice: “pídeme, y te daré por herencia las naciones”. Osteen aplica este versículo a su lector, diciéndole: pídele a Dios y te dará tus sueños (148). Cualquiera que haya leído con detenimiento su Biblia sabe que el Salmo 2 es un texto mesiánico. El libro de Hechos aplica este Salmo a Jesús (Hch. 4:23-27).

El versículo que Osteen usa en realidad habla sobre la soberanía de Cristo sobre las naciones. Dios Padre le dio a su Hijo las naciones como herencia. Esto habla del alcance del evangelio a los gentiles. Es un versículo que los misioneros han usado por años. Osteen hace algo similar con Job 3:25 (139), usando ese versículo para decir que las calamidades de Job le llegaron porque él las llamó con su mente, ignorando totalmente el contexto y todo lo que enseña el capítulo 1. Lo mismo hace con otros versículos del Nuevo Testamento, donde solo cita la mitad de un versículo para decir algo diferente a lo que el texto enseña. Por ejemplo, después de narrar la historia del milagro donde Jesús convirtió el agua en vino en Juan 2, Osteen concluye lo siguiente: Este vino era excelente. Un buen vino toma entre veinte y treinta años. Jesús aceleró el proceso del vino. Y luego añade: “Quizás normalmente le costaría veinte años pagar su casa, pero la buena noticia es que a Dios le gusta acelerar los procesos (56-57)”. En fin, el uso de la Biblia en este libro es un recordatorio de la popular expresión de que “todo texto usado fuera de contexto es un pretexto”.

Poniendo palabras en la boca de Dios

La Biblia es bastante clara en su prohibición de añadirle o quitarle palabras (Dt. 4:2; Ap. 22:19). Dios nos da eso como mandamiento; desobedecerle es condenatorio. Tristemente, eso es lo que Osteen hace en su libro, cuando pone palabras en la boca de Dios cuando la Biblia no las expresa (cf. 10, 52, 68, 84, 148, 156), trayendo condenación sobre su alma. Y no es que use palabras a modo de ilustración, sino que cita usando comillas. Por ejemplo, en la página 148, inmediatamente después de citar Salmos 2:8, Osteen añade: “Dios dice: Pídeme cosas grandes, pídeme acerca de esos sueños ocultos que yo he puesto en tu corazón, y pídeme por esas promesas que en lo natural parecen imposibles de cumplir”. En ninguna parte la Biblia dice eso. Esto es herejía.

El panenteísmo de “Yo declaro”

El panenteísmo enseña que la creación es una extensión de lo divino. El término significa “todo en dios”. Esto está ligado a la idea de que todo está cambiando, incluyendo “dios” y los seres humanos, lo cual es totalmente opuesto a lo que la Biblia enseña. Lamentablemente, entre los maestros del evangelio de la prosperidad es común encontrar ideas panenteístas y panteístas (todo es dios). Por ejemplo, Paul Crouch ha dicho públicamente: “yo soy un pequeño dios. Críticos, ¡aléjense!” Otro predicador de la prosperidad, Kenneth Copeland, ha dicho: “Usted no tiene a Dios en usted, usted es uno”.

Osteen es un poco más sofisticado y sutil. Él usa el lenguaje de ADN. Dice que los humanos tenemos el ADN de Dios, que nuestra sangre es real porque somos hijos del Rey (118-120). Y ¡claro!, sí tenemos la sangre de realeza divina, debemos andar, vestir y hablar como reyes, concluye Osteen (120). Yo me pregunto si el supuesto hecho de que los humanos tengan el ADN de Dios es lo que le permite a Osteen igualar la Palabra de Dios a la palabra humana. Esto es lo que hace cuando motiva a su lector a que crea en el poder de su propia palabra y le diga al cáncer “te derrotaré”. Para ilustrar esto, él hace una analogía con el poder de la Palabra de Dios en la creación cuando dijo “sea la luz” y la luz fue (170-171).

Conclusión

Permítame ser claro en algo, este libro no es cristiano. Estas “promesas” son cosas que cualquier libro espiritista, místico y de auto ayuda le dirían. Estamos ante un libro religioso motivacional, pero no un libro cristiano. La motivación de hacer esta reseña es la cantidad de personas que han creído estas distorsiones. Me preocupa que algunas personas entiendan que son salvas por estar de acuerdo o por agradarle lo que leen en este libro, cuando quizás no lo sean. “Yo declaro” es un libro con un carácter universal, que cualquier religioso o pagano puede afirmar.

Aquí no hay evangelio, no hay cruz, no hay pecado, y mucho menos hay perdón y reconciliación con el Dios trino y verdadero. El “dios” que se presenta en este libro se parece más a la imagen de un abuelo tierno que está en la grada del estadio animando y gritándole a su nieto que siga corriendo, que todo va bien en la carrera. No es el Dios santo, omnipresente, omnisciente, verdadero, justo y misericordioso que se reveló en la Biblia, el que “de tal manera amó al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Edgar R. Aponte es el Director de Desarrollo de Liderazgo Hispano en el Southeastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, NC, donde cursa su Ph.D. en Teología Sistemática, y donde vive junto a su esposa y dos hijos. Puedes seguirlo en twitter.

Lo que refleja nuestra vestimenta

Aviva Nuestros Corazones

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Lo que refleja nuestra vestimenta

Por: Marisol Pérez de Díaz

Vivimos una época que nos arropa con sus valores y estilos.  A veces no reflexionamos lo suficiente sobre cómo actuamos o pensamos. En muchas ocasiones somos atraídas, seducidas o engañadas con la última moda, ya sea en la ropa, lo que vemos, leemos o hasta lo que comemos.

No nos preguntamos qué hay detrás de todo esto, o cuál es la filosofía de su creador, ya sea sensualidad, rebeldía o cualquier otro interés.  El furor de lo “último” nos envuelve y nos nubla impidiéndonos reflexionar con cuidado lo que comunicamos nosotras mismas.  No nos detenemos a pensar si nuestros actos son contrarios a los principios hallados en las Escrituras.

Frecuentemente esto sucede en el renglón de la vestimenta, por más que su objetivo sea cubrir, abrigar y adornar el cuerpo, también encontramos elementos de comunicación.  Estos elementos hablan de lo que creemos, nuestra cultura, posición social y económica, el tipo de trabajo que realizamos, el reflejo de nuestro yo interno, nuestras preferencias y nuestra nacionalidad.

No creas que Dios no se interesa en lo que llevas puesto. O que El no ve tu corazón al vestirte.  Él nos muestra en Su Palabra que la vestimenta importa. Desde el libro de Génesis hasta el de Apocalipsis lo vemos a Él como el Diseñador Supremo de todo. En Su Palabra, no te pide que vayas vestida de la época bíblica o del siglo XVIII, por dar un ejemplo; Él quiere que, aunque uses lo actual, sea reflejando siempre el diseño que tiene para ti.

Debemos volver a lo más básico. ¿Qué agrada a mi Señor? ¿Esto refleja un corazón conforme a las verdades bíblicas y a mi nueva ciudadanía?

La moda en el vestir debe ser una herramienta que dé testimonio de que somos creyentes y que refleje Su diseño divino.  En la medida en que nuestro corazón esté lleno de Sus verdades y Su Palabra nos atrape por completo, reflejaremos pudor y modestia en el vestir. Nuestro interés será cada vez más buscar agradarle a Él, no a mí misma; cómo visto conforme a su verdad, aun en medio de cualquier época en que estemos.

Recordemos que nuestro amado Dios tuvo que cubrir la desnudez de Adán y Eva, haciendo un sacrificio. Al igual que ellos decidieron que la mejor vestidura eran hojas de higuera, nosotras hoy, también tomamos nuestras propias decisiones erróneas, con nuestras hojas de higuera.  Hoy conocemos el sacrificio perfecto que cubrió nuestros pecados, como dice 1ª Pedro 1:18-21:

“…sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios…” (RVR1960)

¡Vivamos conforme a estas verdades!

—-¡Déjanos tu comentario y únete a la conversación!—-

Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® http://www.avivanuestroscorazones.com

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“¿Qué puedo hacer cuando no tengo ganas de perdonar?”

“¿Qué puedo hacer cuando no tengo ganas de perdonar?”

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BBN – RED DE RADIODIFUSIÓN BÍBLICA

 

Los sentimientos son “el fruto” de los pensamientos. No puede controlar sus sentimientos, pero sí sus pensamientos. Dios nos da instrucciones acerca de lo que debemos permitirnos pensar. Piense que la Biblia es como un filtro: ¿Fluyen sus pensamientos de manera natural a través de ese filtro, formado por la lista de palabras del siguiente pasaje? Si no, ¡elimínelos! Si practica la manera bíblica de pensar, con el tiempo sus emociones se alinearán con sus pensamientos y entonces sentirá el deseo de perdonar.

Versículo clave para aplicar y memorizar: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. (Filipenses 4:8)

“¿Cómo puedo perdonar a alguien que no ha pedido perdón y que no ha mostrado arrepentimiento?”

El perdón no se basa en lo que el ofensor haga o merezca, sino en el regalo de la gracia. Es dar un regalo que no se ha ganado. Cuando Jesús estaba en la cruz, sus enemigos no le pidieron perdón ni se arrepintieron, y aún así, él les mostró un corazón perdonador cuando oró, diciendo:

Recordemos el ejemplo de Cristo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:34)

Lo que no es el perdón:

-El perdón no es burlar la justicia de Dios. Es permitir que Dios lleve a cabo su justicia en su tiempo y a su manera.
-El perdón no es esperar a que el “tiempo sane toda herida”. Es obvio que el tiempo no sana las heridas, algunas personas no permiten que la sanidad se logre.
-El perdón no es dejar que el culpable “se salga con la suya”. Es colocar al culpable en las manos de Dios.
-El perdón no es vivir con ira. Es resolver la ira al entregar la ofensa a Dios.
-El perdón no es una respuesta natural. Es una respuesta sobrenatural, sólo posible con la fortaleza de Dios.
-El perdón no es negar el dolor. Es sentir ese dolor y soltarlo.
-El perdón no es ser un tapete de los demás. Si así fuera, Dios sería el tapete ¡más grande de todos!
-El perdón no es condicional. Es incondicional, es un mandato de Dios para todo el mundo.
-El perdón no es lo mismo que olvidar. Para perdonar, debemos recordar.

El alto costo de la falta de perdón

-La falta de perdón nos roba el perdón de Dios. (Marcos 11:25)
-La falta de perdón hace crecer la raíz de amargura. (Hebreos 12:15)
-La falta de perdón abre la puerta de nuestra vida a Satanás. (2 Corintios 2:10–11)
-La falta de perdón nos hace andar en tinieblas. (1 Juan 2:9–11)
-La falta de perdón es del diablo. (Santiago 3:14–15)
-La falta de perdón refleja un corazón sin Dios. (Job 36:13)
-La falta de perdón nos esclaviza al pecado. (Hechos 8:23)
-La falta de perdón entristece al Espíritu de Dios. (Efesios 4:30–32)

Versículo clave para memorizar: “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. (Colosenses 3:13)

Pasaje clave para leer y meditar: Mateo 18:23–35

Autor: Esperanza para el Corazón

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¿Es correcto que una esposa trabaje fuera de su hogar?

¿Es correcto que una esposa trabaje fuera de su hogar?

¿Cuáles deben ser sus prioridades?

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John MacArthur

Esta pregunta no se puede contestar con un simple sí o no. Solo se puede dar un claro entendimiento de las prioridades de Dios para la mujer. Una prioridad fundamental para cada mujer cristiana es de vivir sensiblemente. A su nivel más básico, una mujer sensible es una quien entiende las prioridades de Dios para su vida y vive una vida auto-controlada y ordenada consistente con esas prioridades.

¿Cuáles son las prioridades de Dios para la mujer? Siete prioridades de una esposa piadosa se encuentran en Tito 2:3-5 donde Pablo exhorta a las mujeres mayores a enseñar “a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

El fallar a vivir de acuerdo con estas siete prioridades, causará que la Palabra de Dios no sea honrada. Por otro lado, la esposa quien ordena su vida de acuerdo a estas prioridades honrará la Palabra de Dios.

Siete prioridades de una esposa piadosa 

Primeramente, las esposas deben amar a sus esposos. Este mandamiento es simple e indiscutible. No hay condiciones o excepciones. No es solamente una virtud que amen a sus esposos, pero pecan si no los aman. Pablo no se está refiriendo al amor romántico o sexual, aunque eso tiene un lugar muy importante y apropiado en el matrimonio. Él está hablando de un amor comprometido que las esposas piadosas escogen tener para con sus esposos, así como esposos piadosos escogen tener para con sus esposas (Efesios 5:25, 28). El término se refiere a un amor dispuesto y determinado que no se basa en el mérito del esposo, y en cambio se basa en el mandamiento de Dios y eso se extiende con el corazón cariñoso y obediente de una esposa. Aun los esposos no aptos para el amor, insensibles, infieles y egoístas deben ser amados. Esta clase de amor entre esposos y esposas incluye devoción incondicional, y es una amistad que es fuerte y profunda. Y cuando una esposa verdaderamente no ama a su esposo, ella debe en obediencia al Señor entrenarse a amarlo.

Segundo, esposas deben amar a sus hijos. Sean los niños suyos, o adoptados ellos deben ser amados con un amor que, como el amor entre cónyuges, debe ser desinteresado y sacrificial. Así como el amor para con sus esposos, el amor para con sus hijos no es una opción. No es basado en la personalidad, inteligencia, atractivo o mérito, sino en su necesidad. La responsabilidad más importante del amor para los padres creyentes, es de dirigir a sus hijos al conocimiento salvador de Jesucristo. Pero la amonestación de Pablo es inclusiva. Madres deben amar a sus hijos en toda forma – práctica, física, social, moral y espiritual – con un amor que no tiene condiciones ni límites. Esta clase de amor, para ser completamente expresada, es extremadamente exigente conforme la madre busca cumplir su obligación a crear a hijos piadosos (vea 1 Timoteo 2:15).

Tercero, las esposas deben ser sensibles. Esta es la misma calidad que debe caracterizar a los ancianos (1:8), a todo hombre mayor (2:2), y, de hecho, a cada creyente (2:12). Cordura y buen juicio deben mejorar con la edad, pero deben ser evidentes aun en la edad adulta.

Cuarto, esposas deben ser puras. Esto se refiere primordialmente a la pureza moral, y, especialmente en este contexto, en la pureza sexual y la fidelidad matrimonial. Como otras mujeres, de hecho como cada mujer cristiana, esposas jóvenes se deben vestir “de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Ti. 2:9-10). “Modestia” se refiere a un sentido sano de la vergüenza al decir cualquier cosa, al hacer cualquier cosa, o vestirse en cualquier manera que causará a los hombres a caer en lujuria. “Pudor” se refiere a un control moral, de mantener las pasiones, especialmente pasiones sexuales, sujetos. Primera Pedro 3:3-6 da instrucción similar a las mujeres.

Quinto, las esposas deben trabajar en casa. Una de las cosas más difíciles para muchas esposas contemporáneas es de estar satisfechas siendo amas de casa. Parte de esta razón es que los aparatos modernos y otras conveniencias han simplificado y reducido de gran manera el trabajo de casa, y el tiempo que no se usa para algo constructivo inevitablemente produce aburrimiento, insatisfacción, y muchas veces aumenta las tentaciones.

Mujeres que no tienen hijos o quienes tienen hijos mayores tienen menos obligaciones en la casa y mucho más tiempo disponible. El punto no es tanto que el lugar de la mujer es en el hogar pero que su responsabilidad es para su hogar. Ella puede tener un trabajo razonable fuera del hogar o escoger trabajar en la iglesia, o ministrar en una organización cristiana, hospital, escuela, o en muchas otras formas. Pero el hogar es el centro especial de la esposa y siempre debe ser su prioridad más alta. Allí es donde ella podrá ofrecer más ánimo y apoyo a su esposo, y es el mejor lugar para extender la hospitalidad a sus amigos cristianos, vecinos incrédulos, y para misioneros visitantes u otros trabajadores cristianos.

Referente a ser trabajadoras en el hogar, las esposas jóvenes cristianas hoy en día deben tener cuidado especial y ser sensibles, tal como son amonestadas en el versículo anterior. En consulta con sus esposos, ellas deben usar buen juicio en decidir como usar su tiempo justificadamente y sabiamente en actividades fuera del hogar, sea en un trabajo que pague o en cualquier otra forma de servicio. Cuando ellas tienen un deseo genuino de obedecer y honrar al Señor en todas las cosas y de concientemente buscar dirección de Su Palabra y en la oración, ellas pueden estar seguras que Él proveerá la sabiduría y resolución necesaria.

Sexto, esposas deben ser bondadosas, del cual el significado es obvio. Deben ser gentiles, consideradas, amables, agradables, y simpáticas, aun con aquellos que no lo merecen y que son crueles con ellas. El ser bondadosas, es de ser piadosas, “porque [Dios]”, dijo Jesús, “es benigno para con los ingratos y malos” (Lucas 6:35). Pablo amonesta a los creyentes a ser “benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).

Séptimo y finalmente, esposas deben ser sujetas a sus propios esposos. Como todas las esposas cristianas, deben ser “sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Ef. 5:22-24; c. 1 Ti. 2:11-14).

No hay nada en la Escritura que específicamente prohíbe a la mujer trabajar fuera del hogar tanto que esté cumpliendo sus prioridades en su hogar (Proverbios 31).

Aunque una mujer trabaja fuera de su hogar o no, su llamado primordial es operar su hogar. Ese es el lugar más importante para una esposa. El mundo está llamando a la mujer moderna fuera de su casa, pero no el Señor. Su Palabra modela el papel de la mujer como una que se preocupa con sus tareas domesticas. Es un llamado alto, mucho más crucial al futuro de sus hijos que cualquier cosa que haga en un trabajo de afuera.

La decisión final será personal, la cual cada mujer debe tomar en sumisión a la autoridad de su esposo. Obviamente, una mujer soltera, es libre para trabajar y buscar empleo fuera del hogar. Una mujer casada sin hijos es probablemente un poco más restringida en la cantidad de tiempo y energía que puede dedicar a un trabajo fuera del hogar. Una mujer quien es madre obviamente tiene la responsabilidad primaria en el hogar, no será libre para buscar empleo al detrimento del hogar. De hecho, desde una perspectiva del padre, es difícil imaginar cómo una madre puede posiblemente hacer todo lo que se debe hacer en el hogar con la crianza de los hijos, la hospitalidad, el cuidado de los necesitados, y el trabajo para el Señor (c. 1 Timoteo 5:3-14) y también trabajar en otro lugar. Es más, cualquier esposa que cumple las prioridades en su vida y en su hogar será una señora muy ocupada. Sin embargo, sus hijos y su esposo se levantarán y la llamarán bienaventurada, y una mujer quien teme al Señor será alabada (Proverbios 31:28, 30). 

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Cuando Él no estaá dirigiendo

27 Febrero 2017

Cuando Él no está dirigiendo
por Charles R. Swindoll

Los días de los juegos de la infancia ya están en el distante pasado, y sin embargo las palabras del juego todavía resuenan en nuestros oídos: «¡Salgan, salgan, donde quiera que estén!» ¿Por qué el liderazgo en casa a veces parece como el juego de las escondidas? ¿Qué se puede hacer cuando un esposo no está dirigiendo?

La senda de sabiduría es seguir el plano del diseño original de Dios para el hogar. Las que siguen son cuatro pautas prácticas:

Propóngase hablar con Dios, no con otros. Como esposas, a menudo nos vemos tentadas a usar nuestras palabras para dar a conocer nuestros puntos. Un desencanto o una expectación no satisfecha nos lleva a lamentarnos en cuanto a «cómo deberían ser las cosas.» El dolor aumenta, atiborrando el corazón y no dejando espacio para la gracia o el perdón. Incluso anhelos no expresados hacen eco en nuestros pensamientos. Sin embargo las Escrituras nos dan dirección clara; palabras hirientes o acción decisiva no es la respuesta. Nehemías nos muestra un camino mejor. Él vertió sus deseos sólo ante el Señor por cuatro meses antes de pronunciar la primera palabra ante el rey en cuanto a su petición de reconstruir los muros de Jerusalén (Nehemías 1:1-2:4). Es nuestra comunión con el Señor, y no nuestras palabras, lo que determina una diferencia para atraer a los líderes de nuestras familias (1 Pedro 3:12).

Libérelo de la expectación. En la médula del corazón de todo esposo hay un deseo de satisfacer las expectaciones de su esposa. En la realidad, el pedestal en que lo colocamos es demasiado alto. Ningún hombre puede ser posiblemente el Gran Conversador, Ávido Abrazador, Papá Azucarado, Gigante Espiritual, y Hombre de Familia, todo envuelto en uno. Su relación personal respirará aire fresco de la gracia cuando se abandonan las expectaciones.

Espere la obra del Espíritu Santo. ¿Quién es aquí el Espíritu Santo, después de todo? Es posible que usted haya asumido un papel que Dios nunca propuso que tuviera. Es tarea de Dios convencer y guiar a la verdad (Juan 16:8-15). Dios hizo que el matrimonio sea un compañerismo de hombre y mujer, cada uno con sus propias brechas; que se necesitan el uno al otro. Recuerde que el amor “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). ¿Qué cree usted que Dios puede hacer en el corazón de su esposo?

Dé paso a las acciones alentadoras. ¿Qué conducta consagrada ve usted en su esposo? ¿Es él atento? ¿Protector? ¿Le encanta la paz? Busque los momentos cuando usted ve a Cristo resplandeciendo en su esposo, y use sus palabras para elogiarlo. Su respaldo y estímulo en cuanto a la forma en que él ejemplifica a Cristo hará honor a Dios y también a su esposo.

La meta de Dios en el matrimonio es una propuesta asombrosa. Él concibe la manera de hacer que los dos sean uno. Él declaró que un matrimonio consagrado simboliza la relación de Cristo con su esposa, la iglesia (Efesios 5:32). El buscar el deseo de Dios para su familia incluye dejar a un lado su determinación de resolver las cosas; y su mejor medio de influencia es la oración.

Tomado de Kelly Arabie, “When He’s Not Leading,” Insights (febrero 2007): 2. Copyright © 2007 por Insight for Living.

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