La advertencia de R.C. Sproul con respecto a la oración

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La advertencia de R.C. Sproul con respecto a la oración

R.C.Sproul

Necesito hacer una advertencia. En nuestros días, muchas personas han vuelto a descubrir el poder de la oración. Esto es algo bueno; no hay nada más emocionante en la vida cristiana que orar específicamente, para expresar un deseo, para hacer una solicitud o una petición a Dios, y luego ver cómo Él responde esa solicitud de manera específica y clara. Es bueno recibir lo que pedimos, pero el beneficio añadido es la seguridad que adquirimos de que Dios escucha nuestras oraciones y las responde.

Sin embargo, algunos llevan esto a un extremo y saltan a la conclusión de que la oración es una especie de varita mágica, que si oramos con el sonido correcto, de la manera correcta, con las frases correctas, y en la postura correcta, Dios está obligado a responder. La idea parece ser que tenemos la capacidad para obligar al Dios Todopoderoso para que haga por nosotros lo que nosotros queremos que se haga, pero Dios no es un botones celestial que está disponible cada vez que presionamos el botón, a la espera de servirnos en cada una de nuestras solicitudes.

Es posible que respondas que la Biblia parece decir que Dios está dispuesto a darnos prácticamente cualquier cosa que pidamos. Podrías mencionar que Jesús dijo: “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá” (Mat. 7 :7). Podrías recordar que Jesús dijo, “Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán” (Mat. 21:22). Podrías incluso mencionar que Él dijo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mat.18:19).

Versos en su contexto

Tenemos que ser muy cuidadosos en nuestro manejo de estos versos, teniendo cuidado de interpretarlos en su contexto. Piensa en ello: a cualquier número de personas le gustaría ver una cura para el cáncer. Estoy seguro de que podría encontrar al menos unas pocas personas que estarían de acuerdo conmigo en esto, así que si dos o tres de nosotros nos reunimos y acordamos que una cura para el cáncer sería bueno, y luego oramos sobre eso, ¿estaría Dios obligado a responder?

Jesús dijo claramente: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo… les será hecho”, pero Él hizo esta declaración en el contexto de una gran cantidad de información acerca de la oración auténtica que Él ya había dado a sus discípulos. No podemos simplemente venir a un texto y escoger un verso sin examinar todas las cualificaciones que nuestro Señor dio en su enseñanza completa de la oración. Hacerlo así es arriesgarse a terminar con una visión mágica del asunto.

Criaturas del tiempo

Una de las razones por las que somos atraídos a la superstición y prácticas impías es que somos criaturas del tiempo. Como resultado de ello, estamos ansiosos. No sabemos lo que el mañana va a traer. Mi primera oración de niño fue: “Ahora me acuesto a dormir. Le pido al Señor que cuide mi alma. Si muero antes de despertar, pido al Señor que tome mi alma”. Esa última frase siempre me dio miedo, la parte de morir antes de despertar. No sabía si iba a morir antes de que me despertara. En realidad, no mucho ha cambiado desde entonces. No sé lo que esta tarde va a traer a mi vida. No sé lo que el mañana, la próxima semana, o el próximo año va a traer a mi vida, y tampoco tú. Vivimos siempre al borde de la eternidad, como criaturas finitas. Y eso trae ansiedad a nuestras almas.

¿No es interesante que uno de los negocios más lucrativos en los Estados Unidos de América en el siglo XXI, un tiempo de gran progreso en la educación, un tiempo de explosión del conocimiento, sigue siendo la práctica de la astrología? Lo he dicho muchas veces, que podría pedir a mis estudiantes del seminario a que nombren las doce tribus de Israel, y estaría muy feliz si pudieran nombrar ocho o nueve. Pero podría pedirles que nombren los doce signos del zodíaco, y prácticamente cada uno de ellos, dado el tiempo suficiente, podría nombrar todos los doce. No creo que ello signifique que estén más interesados en la astrología que en la historia bíblica, pero ello sugiere que la astrología es un fenómeno que está muy extendido en nuestra cultura. ¿Por qué? Porque queremos conocer el futuro.

Eso no es lo que significa vivir en la fe cristiana. Mi mañana y tus mañanas están en las manos de Dios. Hacemos nuestras peticiones ante Él y confiamos nuestros mañanas a su soberanía. Estoy encantado de que mi futuro no esté en las manos de las estrellas o los adivinos. Más bien, mi futuro está en las manos de la voluntad del Dios soberano.

Este extracto se toma del folleto, Preguntas Cruciales” de R.C. Sproul “¿Puede la oración cambiar las cosas?”ozo en mi vida? por R. C. Sproul.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 

1/3 – La bendición sacerdotal

Aviva Nuestros Corazones

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-bendicion-sacerdotal/

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

1/3 – La bendición sacerdotal

Carmen Espaillat: ¿Qué es una bendición? Escucha a esta mujer explicándolo a partir de su propia experiencia.

Mujer: Al final de la vida de mi padre cuando estaba en el hospital, la familia se congregó alrededor de él. Él nos pidió que le llevaramos a su única bisnieta. Cuando se la colocaron en sus brazos él citó Números 6:24-26, “El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz”.

Yo me senti muy orgullosa de él por haber hecho eso, por ver cómo su mente estaba tan enfocada en el Señor y en dejar un legado.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

Nancy quiere ofrecer una bendición para todo tiempo y momento de nuestras vidas. Probablemente has escuchado antes la palabra bendición pero ¿sabes realmente lo que significa? Nancy va a ofrecernos una perspectiva fresca de esto en la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy Leigh DeMoss: Si tienen en sus iglesias un boletín con el programa de los cultos, habrán observado que a veces al final aparece esta palabra: bendición. ¿Qué queremos decir cuando decimos que van a dar una bendición al final de un servicio? ¿Qué significa esa palabra? La palabra bendición significa «hablar bien, hablar palabras de paz o de bendición».

Hoy quiero que estudiemos una de las bendiciones más maravillosas en toda la Palabra de Dios. Hay varias bendiciones en la Escritura. Al final de muchas de las epístolas del Nuevo Testamento, encontrarás algunas hermosas bendiciones que nos animan en nuestro caminar diario.

Al final de 1ra a los Corintios, Pablo dice: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Mi amor sea con todos vosotros en Cristo Jesús» (1 Corintios 16:23-24). Y al final de Romanos dice, «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros» (Romanos 16:20).

Y así, una y otra vez en las Escrituras vemos bendiciones -alguien habla una palabra de bendición. Y puedo imaginármelo, como en el caso de algunas iglesias, cuando el pastor inclusive levanta sus manos como Cristo levantó sus manos mientras se preparaba para volver al cielo al final de su ministerio terrenal.

Él levantó sus manos sobre sus discípulos y les habló palabras de bendición. En ese caso fue una bendición de despedida, que es como a menudo lo hacemos al final de los cultos de la iglesia y la forma en que aparece al final de muchas de las epístolas del Nuevo Testamento.

Pero cuando vamos al Antiguo Testamento, hay una bendición en particular, que es especialmente conocida. He escuchado esta bendición muchas veces en los últimos años. Yo se la he dicho a muchas personas. En los últimos días, la he estado estudiando y he encontrado que hay en ella mucha riqueza y enseñanzas frescas del Señor que han ministrado una bendición especial a mi vida. Quiero que tomemos tiempo para estudiar esta hermosa bendición.

Si tienes tu Biblia, por favor ábrela en Números capítulo 6. Quiero leer a partir del versículo 22 hasta el final del capítulo. Números capítulo 6, versículo 22:

“Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti,
y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz.’ Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”

Ahora, vamos a desglosar este pasaje palabra por palabra, frase por frase. Esa es la forma en la que debemos estudiar las Escrituras. Simplemente te detienes y meditas en una frase una oración una parte de esa frase y le pides al Espíritu Santo que te ayude a pensar en otros pasajes de las Escrituras que se relacionan con ese pasaje, que arrojan luz sobre él, para entender qué es lo que Dios está diciendo Luego, y a medida que estudiamos, le pedimos a Dios que la aplique a nuestros propios corazones.

Esta es una bendición sacerdotal. Dios habló a Moisés, y le dijo: «Esto es lo que vas a decirles a Aarón y a sus hijos que deben hacer». Ahora, ¿quién fue Aarón en relación a Moisés? Aarón fue el hermano mayor de Moisés. Pero Aarón también tuvo un papel muy especial. Él fue el primer Sumo Sacerdote de Israel. Así que Dios le dijo a Moisés: «Ve a tu hermano y dile que como sacerdote sobre mi pueblo él es el que debe bendecirlos». Él debe ofrecer una bendición sacerdotal.

Algunas personas llaman a esta bendición, la bendición de Aarón. Eso significa que llegó a través de Aarón. Aarón debía bendecir al pueblo de Israel y esta es la bendición que Dios le instruyó que impartiera.

Ahora bien, al estudiar esta bendición, veremos que se basa en una relación de pacto. Las personas que están siendo bendecidas, no son los moabitas ni los amonitas ni los hititas ni todos los «itas» que viven en la tierra de Canaán, hacia donde los hijos de Israel se dirigen.

Hay un sentido en el que Dios bendice justos e injustos. Él manda la lluvia a los que somos sus hijos, así como también a aquellos que no son sus hijos y Él le regala el sol a ambos también. Hay algunos favores y algunas bendiciones generales y comunes que Dios ofrece a todos, pero hay ciertas bendiciones que Dios reserva para aquellos que son Sus hijos.

Esta fue una bendición especial para Israel. A la luz del Nuevo Testamento, creo que es una bendición que se puede aplicar a nosotras como hijas de Dios también.

Ten en cuenta que no es el sacerdote quien inicia esta bendición. Es Dios quien la inicia. Vemos que Dios es la fuente, el manantial de toda bendición. La bendición es una idea de Dios. Dios lo penso. Dios piensa en ello. Él es quien tomo la iniciativa de bendecir a los hijos de Israel. Y él es quien toma la iniciativa de bendecirnos en nuestras vidas.

En cuanto al contexto inmediato en el libro de Números, vemos que los hijos de Israel están en el desierto. Acaban de salir de Egipto, donde fueron esclavos por 400 años. Han sido librados por Dios a través del derramamiento de la sangre del cordero Pascual. Dios los ha librado de Egipto. Él los llevó a través del Mar Rojo, los libró de sus enemigos, los egipcios. Ellos han estado en el monte Sinaí, donde han recibido la Ley de Dios, y ahora es el momento en que van entrar en la Tierra Prometida.

Lo que Dios sabe en este momento –pero que los hijos de Israel desconocen- es que van a pasar los próximos 30 años – tal vez como dos millones de judíos –deambulando por la tierra a través de este desierto árido. Dios sabe que van a necesitar esta bendición.

Dios sabe en qué desierto te encuentras en este momento. Dios sabe el desierto por el que transitarás en un año o en dos o en 38 años a partir de ahora. Dios prepara sus bendiciones a la medida, de forma que sean exactamente lo que Él sabe que necesitaremos en ese momento y en esa etapa de la vida.

¿Qué iban a necesitar los hijos de Israel en ese desierto? Bueno, iban a necesitar protección. Iban a necesitar provisión. ¿Quién iba a alimentar a todos estos judíos? ¿De dónde iban a conseguir alimento para cada día? De hecho, ellos le dijeron a Dios una vez, «¿Puedes preparar una mesa en el desierto?» ¿Cómo se alimentan dos millones de personas en un desierto donde no hay restaurantes de comida rápida?

Ellos iban a necesitar provisión. Iban a necesitar de la presencia de Dios. Iban a necesitar la bendición de Dios. Ellos no podrían sobrevivir sin eso.

No importa dónde tú o yo estemos caminando, realmente estamos siempre en un lugar en la vida donde no podemos sobrevivir sin la bendición de Dios. Necesitamos Su bendición y Dios lo sabe. Así que por eso envió esta bendición para llevar aliento y esperanza y paz a sus hijos en medio de circunstancias difíciles de su vida.

Dios sabía que iba a ser difícil. Él sabía que llegarían a lugares donde no habría agua, o donde no habría nada de comer, o donde serían amenazados por los enemigos. Dios les dijo de antemano, «He preparado una bendición para ustedes». Esa era una bendición que acompañaría a los hijos de Israel y que los cubriría durante todos esos años de vagar por el desierto, y luego más adelante en la tierra prometida y durante todas las batallas que enfrentarían allí.

Esta bendición era un recordatorio:

● del amor de Dios por Sus hijos

● de Su devoción hacia ellos

● de Su atención

● de que Dios estaba pensando en ellos

● de que Él estaba consciente de ellos

● de que Él tenía sus ojos puestos sobre ellos

● de que Él conocia sus necesidades, incluso antes de que ellos las supieran.

Probablamente ellos no se daban cuenta de lo rápido que estarían en necesidad, desesperadamente, pero Dios si lo sabía.

Esta bendición es dada por Dios a través de Sus sacerdotes a S u pueblo y consiste realmente en una serie de peticiones, pero también es una promesa. Es una promesa de que tendrán el favor de Dios, que Él pondrá Sus ojos sobre Su pueblo; que Él atenderá sus necesidades.

Hemos dicho que ese es el contexto inmediato: los hijos de Israel en el desierto necesitan desesperadamente la bendición de Dios y sus promesas. A medida que exploramos esta bendición y comenzamos a estudiarla juntas, vamos a ver que esta bendición del Antiguo Testamento apunta hacia una bendición muy importante que veremos en el Nuevo Testamento.

Creo que uno de los lugares claves en el Nuevo Testamento, donde leemos acerca del cumplimiento de esta bendición, se encuentra en el Evangelio de Juan capítulo 17, donde el Señor Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, ora una bendición por los creyentes del Nuevo Testamento. En una próxima sesión, hablaremos sobre algunos de los paralelismos entre la oración sacerdotal de Cristo por nosotros, y esta bendición del Antiguo Testamento.

Al leer esta bendición que viene por medio de Aarón, el sumo sacerdote, y sus hijos, se nos recuerda que tenemos un gran Sumo Sacerdote. Su Nombre es Jesucristo. Es Él que pronuncia estas palabras de bendición para nosotros. No solo es Él quien nos bendice, sino que también Él es el cumplimiento de las peticiones de esta bendición. Él es la bendición. Él nos bendice, pero también Él es el cumplimiento de esa bendición. Todo se ha cumplido en Él.

Al leer esta bendición, no solo vemos que Dios bendijo a los hijos de Israel, sino que también Dios nos está bendiciendo con estas palabras del Antiguo Testamento; palabras que se repitirán en esencia en el Nuevo Testamento, y también se nos da un modelo que podemos usar para bendecir a otras personas. Bendecimos a los demás como hemos sido bendecidos. No necesitamos tener un sacerdote para hacerlo, un sacerdote terrenal, en el sentido de la religión terrenal porque tenemos un Sumo Sacerdote en el Cielo hoy que está orando por nosotros.

Esta oración, esta bendición, como aparece en Números capítulo 6, en realidad contiene algo que podría lucir como la imagen dos sujetalibros. En el versículo 22, leemos, «Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel, les diréis».

Luego tenemos la bendición. Es decir que Dios instruye a Moisés que le diga a Aarón el sacerdote que así es como él debe bendecir al pueblo. Bendecirás al pueblo de Israel. Estas son las palabras que debes hablarles.

Luego tenemos la bendición. Al final tenemos el versículo 27, el colofón o el sujetalibros del otro lado. «Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré». Así que Dios le dice al sacerdote: «Bendice al pueblo, y al hacerlo, yo los bendeciré».

Ahora, ¿qué implica eso? Implica que cuando se imparte la bendición de Dios sobre la vida de otras personas, lo que realmente estamos haciendo es creando un escenario, creando una oportunidad para que Dios pueda, de hecho, bendecir estos individuos. Míralo en el versículo 22. «Bendice al pueblo de Israel. Así le dirás a ellos». A continuación, fijate lo que dice al final: «Y yo los bendeciré». Es increíble.

Piénsalo por un momento. ¿Qué pasaría en la vida de tu pareja, de tus hijos, de tus amigos si Dios hiciera solamente las de cosas que tú hablaras sobre estas personas? Si Dios fuera a bendecir o a maldecir en la misma medida en que tú bendices o maldices a la gente que te rodea, y si Dios fuera sólo a cumplir las cosas que tú pediste, los buenos deseos que expresaste, las oraciones de bendición que oraste por las personas, ¿qué tanto serían bendecidas estas personas?

Al hablar de bendecir, dirás: «El problema es que, yo no soy un sacerdote». Bueno, de acuerdo con el Nuevo Testamento, todos hemos sido constituidos sacerdotes para Dios. No dependemos de algún clérigo para llevar a cabo esta función. Esto es algo que como creyentes del Nuevo Pacto todos podemos hacer. Podemos hablar bendición en la vida de los demás. Cuando lo hacemos, de hecho nos convertimos en un canal, en un conducto de la bendición de Dios en la vida de otras personas.

Así que tenemos estos dos sujetalibros. Tú los bendices, y luego yo los bendeciré. Luego, en el centro tenemos esta oración, que en realidad está en forma poética, en hebreo. Son tres frases, cada frase dividida en dos partes. Tres coplas. «El SEÑOR te bendiga y te guarde.» Esa es una copla. La segunda es: «El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia.» Otra copla. Luego la tercera copla, «el SEÑOR alce sobre ti su rostro y te dé paz”.

Ahora bien, en realidad hay seis peticiones. Se le pide al Señor que haga algo por la persona. En esto consiste la bendición.

● Que el Señor te bendiga.

● Que el Señor te guarde.

● Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti.

● Que el Señor tenga misericordia de ti.

● Que el Señor alce Su rostro sobre ti.

● Que el Señor te dé paz.

Nota la repetición en esta bendición. Esa es una de las formas más comunes en la poesía hebrea. En primer lugar, te darás cuenta de dos ocasiones en las que esta bendición habla sobre el rostro de Dios. Las palabras cararostro o faz— son la traducción de la misma palabra hebrea para la palabra «cara». Es una imagen de la presencia de Dios. Dos veces habla de la palabra cara, faz o rostro o presencia de Dios.

Al leer esto, nos damos cuenta de que cuando algo se repite en la Escritura, sobre todo en el estilo de la poesía hebrea, significa que ahí hay un énfasis.

Al ver la repetición aquí: el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, el Señor te muestre Su rostro, Su cara, Su presencia sobre ti- nos damos cuenta de que la bendición suprema es la de disfrutar de Su presencia. La bendición suprema es entrar a la presencia de Dios. Ese es el objetivo de los propósitos redentores de Dios, que podamos tener una comunión íntima con Él.

Así que la bendición aquí es obtener el favor de Dios; que puedas experimentar Su presencia. Esto se destaca al ver la forma en que se repite la idea de buscar Su rostro.

Pero también te darás cuenta que en las peticiones hay otra cosa que se repite. Se repite tres veces. Lo vemos en los versículos 24, 25 y 26: Y es el Nombre del Señor. Se repite el nombre, Yahvé, en hebreo. Jehová. Tres veces. Creo que esta es una representación velada en el Antiguo Testamento de la Trinidad. El Padre te bendiga. El Hijo te bendiga. El Espíritu Santo te bendiga. Tres personas, un solo Dios.

Cada una de estas tres personas tiene una función. Es el Padre que nos mantiene; ‘El Señor te bendiga y te guarde’. Es el Hijo que muestra gracia hacia nosotros; ‘El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia’. Ese es el ministerio del Señor Jesucristo en nuestras vidas. Entonces, ¿quién es que nos da la paz? El Espíritu Santo. ‘El Señor alce sobre ti su rostro y te dé paz’. Así que aquí vemos el ministerio del Dios trino. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te bendigan.

Esta oración es realmente uno de los mejores regalos que podemos otorgar a los demás. No quiero decir eso solo por las palabras que contiene la oración, aunque es una gran bendición, sino por la idea de bendecir a los demás en el nombre del Señor; es un regalo maravilloso poder recibir del Señor y luego poder extender la bendición a los demás. Uno de los mayores regalos que puedes otorgar a tu esposo, a tus hijos, a tus amigos es la bendición de Dios.

Ahora nota, antes de adentrarnos en los detalles de esta oración, que se trata de una bendición que debe ser audible, debe ser hablada. “Habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis…» Esta instrucción viene solo por esa pequeña palabra, pero creo que hace hincapié en que tenemos que utilizar nuestras palabras, nuestra boca para bendecir.

Ahora bien, hay otras maneras en que puedes bendecir. Puedes bendecir:

● con actos de servicio y amabilidad

● puedes bendecir con un espíritu dulce

● con otras expresiones de amor

Al pensar en las personas que Dios te ha llamado a bendecir, asegúrate de que que estés hablando bendición sobre sus vidas.

“Dirás a ellos, el Señor te bendiga y te guarde…”

Al mirar estas peticiones diferentes, permiteme hacerte esta pregunta: Si pudieras pedirle a Dios cuatro cosas para ti -piensa en todas las cosas que quieres, todo lo que necesitas, todo lo que te gustaría tener, todas las cosas que te gustaría ver que Dios hiciera por ti- …Pero si tuvieras que limitar la lista, reducirla a cuatro cosas, sabiendo que Dios te daría las cuatro cosas que pidas, ¿qué incluirías en tu lista?

Piensa por un momento en las personas que amas: tu pareja, tus hijos, tus nietos, tus padres, tu pastor, tus amigos. Si solo pudieras pedir cuatro bendiciones para tu esposo o para tus hijos y sabes que Dios haría lo que le pidas, ¿qué estaría en tu lista?

Creo que una oración como esta es de gran ayuda. Estoy tan contenta de que la tenemos en las Escrituras, porque nos recuerda qué es lo realmente importante; lo que debemos tener en nuestra lista. Esta no es la única bendición en la Escritura, y no es la única forma ‘correcta’ por la que podemos pedir. Pero nos recuerda que esto es lo que realmente importa. Esta es la lista de Dios. Esta es Su lista de cómo Él quiere bendecir a Su pueblo.

¿No te gustaría unirte con Dios al decir: «Yo quiero ser bendecido en la forma que Tú, Dios, quieres bendecir? Quiero bendecir a los demás de la manera que Tú quieres bendecirlos».

Así que a medida que avanzamos a través de esta bendición, de esta oración, vamos a ver cuatro bendiciones específicas. Viene en la forma de seis frases, pero se reducen a cuatro bendiciones específicas que estamos pidiendo al Señor, para nosotras mismas y para los demás. Así que veamos desde el principio: “El Señor te bendiga”. Estamos reconociendo de nuevo aquí que es el Señor que está impartiendo la bendición. El Señor te bendiga.

A menudo les escribo a los demás. . . Después de un montón de notas. Al final me despido «bendiciones». A menudo le digo a la gente al despedirlos, «Bendiciones sobre ti». El estudiar este texto me ha dejado ver que lo que estoy diciendo en realidad es «el Señor te bendiga». Es Él el que al final bendice. ‘Bendecirás al pueblo. Dirás a ellos, el Señor te bendiga’. Él es la fuente de toda bendición. Todo viene de Él.

Pienso en ese pasaje de Génesis capítulo 48, cuando Jacob bendijo a su hijo José cuando él estaba a punto de morir. Dijo que el Señor lo había bendecido, y por eso lo estaba bendiciendo a él. Si deseas bendecir a los demás, entonces primero debes recibir la bendición de Dios. Tienes que permitir que Dios te bendiga. Él quiere hacerlo de esta manera que estaremos viendo y de otras maneras también.

Y es que cuando bendecimos a Dios, cuando hablamos bien de Él. Cuando Dios nos bendice, Él nos hace el bien. Él cumplirá las peticiones que se le pidan. Esta bendición resume los beneficios de pacto que Dios quiere mostrar a Su pueblo.

Los judíos del Antiguo Testamento esperarían que un padre hablara palabras de bendición sobre sus hijos. Dios está diciendo: «Ustedes son Mis hijos, y quiero bendecirlos». Así que al pensar acerca de las personas en tu vida, en tu hogar, al hablar con tu marido y con tus hijos; diles: «El Señor te bendiga». Pídele al Señor que los bendiga y diles «Estoy orando que el Señor te bendiga».

Te diré que, aun si no tuvieres otra razón en la vida para ser feliz, si has sido bendecida por el Señor, entonces tienes más que suficiente. La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Que el Señor las bendiga.

Carmen: Esa es Nancy Leigh DeMoss, desglosando una de las bendiciones más famosas en la Biblia. Está en Números capítulo 6. Este mensaje es la primera parte de la serie, El Señor te bendiga y te guarde.

Te invitamos a visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com para obtener más recursos como estos.

Y cuando visites la página aprovecha para enterarte acerca de todo lo relativo a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina, a celebrarse en febrero del año entrante en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen: De acuerdo a la Biblia debemos pedir que el rostro de Dios ilumine a Su pueblo. Averigua lo que ésto significa cuando Nancy Leigh DeMoss continúe describiendo la bendición sacerdotal que aparece en el libro de Números capítulo 6. Esto será en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Americas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

El Mesías

Isha – Salmos

DÍA 147 – Salmo 110

Dosis: Fe y Amor

El Mesías

“El Señor ha jurado y no cambiará de parecer: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.»” (Salmo 110:4) (NVI)

Este es el salmo más citado en el Nuevo Testamento. San Agustín dijo que es breve por su número de palabras pero grande por el peso de sus sentencias. Ciertamente en primer lugar este salmo se refería a un rey de carne y hueso, pero bajo la inspiración del Espíritu Santo, este salmo significa mucho más porque vemos aquí al Mesías victorioso, a nuestro Señor Jesucristo.

La primera parte habla del Mesías Rey. “Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.»” En esta metáfora, Dios le dice a su Hijo que ha vencido. Se presenta como un rey triunfador que ha doblegado a sus enemigos, y por lo tanto, los jóvenes, el ejército mismo se ofrece voluntariamente a servirle. Tenemos un Dios que no nos obliga a alabarle ni a reverenciarlo, sino todo lo contrario. Él espera que de manera espontánea nos entreguemos a él. ¿Y cómo no hacerlo cuando le vemos dominar? Que el día de hoy hagamos cosas voluntarias que agraden al Mesías que reina en toda la tierra.

La segunda parte habla del Mesías Sacerdote, el versículo que tenemos hoy para meditar. No hay nada más fuerte que un juramento divino. Aquí comprendemos que no se refiere a David, sino a nuestro Señor. El sacerdocio de nuestro Señor no depende de un linaje, sino de la gracia y la voluntad del Padre. Melquisedec es un personaje del que no sabemos mucho, por lo que se muestra como un misterio de eternidad. Por eso, nuestro Señor es de este orden: eterno y perfecto. Como sacerdote, el Señor Jesús intercede por nosotras. Está en la misma presencia del Señor rogando por sus hijas. Lo maravilloso de este salmo es que podemos comprender que Jesús no solo fue el sacerdote sino también el sacrificio. ¡Qué profundidad!

Los misterios de la fe son profundos. Nos tomará toda la vida y toda la eternidad poder conocer a fondo al Mesías, el Enviado, el Ungido por quien hoy tenemos vida eterna. ¡Qué gran oportunidad tenemos de hacerlo voluntariamente! Imagina tener un esposo que fuera un robot. Ciertamente te diría todos los días: “luces hermosa”, “te amo”, “exquisita comida”, pero no valdrían mucho sus comentarios pues no nacerían de un corazón sincero sino de algo programado. Del mismo modo, Dios nos creó con libre albedrío, la capacidad de decidir y actuar. Así como vale oro que tu esposo de la nada te diga: “te amo”, ¿cuánto no alegrará a nuestro Dios que le alabemos de forma espontánea simplemente porque lo amamos? ¡Hagámoslo hoy!

Oración: Señor Jesús, eres el Mesías victorioso y el Sacerdote que yo necesitaba. ¡Te amo! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 163). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Sólo para maridos

Gracia a Vosotros

Sólo para maridos

John MacArthur

El día de San Valentín (o de los Enamorados) puede ser la única vez al año en la que la mayoría de los maridos dejan su apariencia exterior machista; y demuestran actualmente su amor por sus esposas de una manera tangible. Es posible que usted la colme a su esposa de flores o dulces o la lleve en una velada romántica. Algunos de ustedes incluso pueden hacer mayores sacrificios, tales como limpiar la casa, llevarle el desayuno a la cama o comprarle algún regalo preciado. Pero una vez que el día termina, también lo hace el Príncipe Azul; y usted vuelve a su ser normal y a su rol habitual.

Pregúntele a muchos maridos cristianos que resuman su rol bíblico en una palabra y ellos le responderán “Liderazgo”. La Escritura contesta esta pregunta con una palabra diferente: amor.

No existe ninguna duda que el diseño de Dios para usted, si usted es un esposo, incluye el aspecto de liderazgo. Pero es un liderazgo que surge del amor y está siempre templado con afecto sensible, cariñoso. El rol apropiado del esposo como líder amoroso, cuidadoso, esta óptimamente personificado por Cristo, quien tomó el rol de sirviente al lavar los pies de Sus discípulos (Juan13:3-17)john

Es significativo que antes de que el apóstol Pablo instruyera a maridos y esposas en cómo amarse unos a otros, él exigiera una sumisión mutua. Efesios 5:21 lo expresa de la siguiente manera: “Someteos unos a otros en el temor de Dios.” Ésa es una orden general a todos los cristianos, en todos los contextos.

Los maridos no son una excepción a esta regla. El amor que usted debe mostrar a su esposa incluye sumisión. Está matizado y caracterizado por mansedumbre, ternura y servicio. Es un amor humilde, de siervo, como el de Cristo.

La sumisión establece la base para las instrucciones de Pablo a los maridos: “Amad a vuestras mujeres” (v.25). Toda la idea de la dirección del marido es una comparación a Cristo. La dirección del marido sobre la esposa es como la dirección de Cristo sobre la iglesia. “El marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” (v.23). Por lo tanto, su amor por su esposa se supone que debe ser como el amor de Cristo por su Iglesia: “Amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (v.25).

El sacrificio de Cristo es el arquetipo mismo de lo que el amor exige. Primera de Juan 3:16 dice: “En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros.” Jesús mismo dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

En realidad, sin utilizar la palabra amor, el apóstol Pedro describe su amor por su esposa: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida” (1 Pedro 3:7).

La relación de dirección-sumisión no es inherente a superioridad e inferioridad. Muchas esposas son francamente más sabias, más eruditas, más articuladas y más criteriosas que sus esposos. Sin embargo, Dios ha establecido la familia de modo tal que el hombre es la cabeza. Eso no es porque automáticamente la esposa le deba al marido deferencia servil como a alguien a quien es inferior – ya que no debe ser tratada como inferior, sino como una hermana y coheredera. El motivo para este mandato divino es que su esposa es el vaso más frágil- y usted, por lo tanto, le debe a ella sacrificio y protección.

Mi desafío a ustedes, esposos, es que todos los días sean de San Valentín para sus esposas. Haga de estas tres acciones su prioridad diaria en su relación con su esposa; y estará cumpliendo su obligación como Cristo, sacrificial para con ella.

Sea Considerado

“Vivid con ellas sabiamente”, Pedro dice en el verso 7. Él habla de ser considerado. Es lo opuesto a la mentalidad del hombre de las cavernas que algunos hoy en día recomendarían. Es incompatible con el machismo independiente, orgulloso, egocéntrico que muchos piensan que personifica la verdadera masculinidad. Llama a una comprensión, sensibilidad y satisfacción de las necesidades de su esposa. Involucra un esfuerzo sincero de comprender sus sentimientos, miedos, ansiedades, preocupaciones, objetivos, sueños y deseos. En resumen, usted debe ser considerado.

A menudo, se reduce a escuchar. Usted debe comprender el corazón de su esposa. ¿Cómo puede usted expresar un amor sacrificial, que satisface las necesidades de ella, si no tiene idea de cuáles son esas necesidades?

Francamente, esta es una lucha para la mayoría de los hombres. No es algo que nos llega naturalmente. Tal como nuestros hijos, peleamos contra nuestras propias tendencias pecaminosas y deseos egoístas. Pero Dios nos llama a ser modelos de amor sacrificial en nuestras familias; y eso comienza siendo considerado.

Sea Caballeroso

La esposa es el “vaso más frágil”, de acuerdo con Pedro. ¿En qué sentido son las mujeres “más frágiles”? Esto tiene referencia principalmente al aspecto físico. Las mujeres son, como clase, físicamente más frágiles que los hombres. Ahora, sin lugar a dudas, es cierto que existen algunos hombres cuyas esposas son más fuertes que ellos. Pero esto no es usual; y yo creo que aún en esos casos excepcionales, el principio también se aplica. Usted debe tratar a su esposa con tierna caballerosidad. Lo puede hacer de muchas maneras, desde abriéndole las puertas, moviendo los muebles o haciendo trabajos pesados en la casa.

Un marido amoroso no le diría a su esposa: “Después de que hayas cambiado la llanta, con gusto te llevaré a la tienda.” Les servimos con nuestra fuerza. Las tratamos como vasos más frágiles, mostrándoles una deferencia particular en temas en donde su debilidad física las coloca en desventaja. Primera de Pedro 3:7 sugiere en realidad que Dios diseñó a la mujer para estar bajo la protección del hombre, beneficiándose de su fuerza. Y sirviendo a nuestras esposas, prestándoles esa fuerza, es una de las principales maneras en que les mostramos un amor como el de Cristo, sacrificial.

Tenga Comunión

Debemos considerar a nuestras esposas “como a coherederas de la gracia de la vida.” Los hombres y las mujeres pueden ser diferentes físicamente, pero espiritualmente son iguales. Trate a su esposa como a su par espiritual. Mientras que está legítimamente preocupado con la tarea de liderazgo espiritual en su hogar, no se olvide la responsabilidad de comunión delante de Dios con su esposa como coheredera de Su gracia. Su rol como el líder de ella no significa que usted es su superior. Ustedes son ambos completamente dependientes de la gracia divina; y juntos, ambos son herederos de esa gracia.

En Cantar de los Cantares, la esposa le dice al esposo: “Tal es mi amado, tal es mi amigo” (5:16). Me encanta esa expresión. Ella se regocija en su amor por él, pero no es sólo la devoción romántica de él que le emociona a ella. No es su machismo o su liderazgo que causa que su corazón cante. ¿Qué es? Ella está feliz de que él sea su amigo. Ése es el tipo de relación que los esposos deberían cultivar. Es un sentido profundo de compartir cosas espirituales íntimamente, en igualdad. Es una comunión juntos, tal como no hay otra relación en la tierra.

Este es un modo sencillo de resumir el amor sacrificial: el esposo lleno del Espíritu ama a su esposa no por lo que ella pueda hacer por él, sino por lo que él puede hacer por ella. Así es exactamente como trabaja el amor de Cristo. Él nos ama no porque haya algo en nosotros que Le atraiga, no porque Él gane algún beneficio por amarnos, sino simplemente porque Él se propuso amarnos y Le deleita otorgarnos Su favor.

¿Se ha dado cuenta usted que el amor es un acto de voluntad, no un sentimiento? Es un compromiso al bienestar de su objeto. Es una devoción voluntaria. Involucra sacrificio, consideración, caballerosidad, comunión, cortesía y compromiso. Es precisamente el tipo de amor que usted le debe a su pareja. Y si usted está dispuesto a obedecer a Dios, por el poder del Espíritu de Dios, usted puede mostrar ese tipo de amor a su esposa.

 

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38/63 – Tened fe en Dios | Marcos 11:20-26 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

38/63 – Tened fe en Dios | Marcos 11:20-26

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

2/5 – Doctrinas Peligrosas

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

2/5 – Doctrinas Peligrosas

Justin Peters

Sesión 1

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

http://www.justinpeters.org

5/5 – Más que una lista

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

5/5 – Más que una lista

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mas-que-una-lista/

Carmen Espaillat: Enseñarles a nuestros niños eficazmente sobre la modestia significa empezar de adentro hacia afuera.  Con nosotras, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: No empieces con una lista.  Empieza con los principios de la Palabra de Dios.  Enséñales a tus hijos, desde que sean bien pequeñitos, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestras vidas en lo que respecta a la modestia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Queremos que nuestros hijos reciban instrucción formal en matemáticas, lenguaje e historia.  Tal vez tomen clases formales de piano , ballet o pintura.  Quizás sean miembros de un equipo para aprender fútbol o gimnasia.  Y entonces, ¿quién les está enseñando sobre la modestia?  Con nosotras, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Uno de los principios más importantes que encontramos repetidamente una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento, es la importancia de que los padres les enseñen a sus hijos los caminos de Dios.

Amigas, si ustedes no les enseñan a sus hijos a pensar bíblicamente, no esperen que el mundo les enseñará a pensar de la manera correcta.  ¡Qué responsabilidad tan grande tienen como padres, como mamá en este caso, de enseñarles a sus hijos los caminos de Dios!

Esto también es cierto en lo que respecta a la modestia, el enseñarles a sus hijos a tener un corazón que se incline hacia la modestia y entender la importancia y la necesidad de tener modestia y lo que significa ser modestos en cada área de sus vidas, incluyendo cómo se visten.

Hemos estado hablando sobre cómo enseñarles a los hijos en estas áreas, y hemos dicho que es vital que ustedes sean un ejemplo consistente de sus propios estándares de modestia, cómo la viven, y el tipo de entretenimiento que disfrutan y aprueban para sí mismas y para sus hijos.

¿Pero saben algo? No es suficiente solo con ofrecer el ejemplo.  Si ustedes primero no ponen el ejemplo, el siguiente punto no podrán hacerlo de forma efectiva.  Aun dando el buen ejemplo continúan teniendo la responsabilidad de capacitar a sus hijos en lo que está bien y lo en que está mal. Y déjenme decirles que en lo que respecta a la modestia, al igual que en muchas otras áreas de la crianza de los hijos, no empiecen con una lista.

Empieza con los principios de la Palabra de Dios. Enséñales a tus hijos, desde que son bien pequeñitos, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestras vidas en lo que respecta a la modestia, cosas de las cuales hemos hablado en Aviva Nuestros Corazones como:

  • El principio de la propiedad: tu cuerpo no es tuyo; le pertenece a Dios una vez que eres hija de Dios.
  • El principio del Señorío: Jesús es Señor sobre todo.
  • El principio de la ciudadanía: si eres hija de Dios, perteneces a un Reino diferente; no perteneces a este mundo.
  • El principio de la mayordomía: (claro, no puedes usar todas estas palabras con tu hijo de 4 años, pero le estás enseñando estos principios.) Dios te ha confiado algunas cosas, como por ejemplo tu cuerpo.  Él te ha confiado belleza, y eres responsable de usarla en formas que sean agradables al Señor.

Y enseñar las implicaciones de la modestia en todas las áreas que hemos venido hablando en diferentes momentos de esta serie.

Deuteronomio capítulo 6 dice que Dios nos ha dado mandamientos y reglas.  Moisés se las enseñó al pueblo de Israel, y le dijo: “Deben obedecer estas leyes.  Y al hacerlo, deben asegurarse de que lo están haciendo como resultado de un corazón que ama a Dios”.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza” (v. 5) para que tu obediencia no sea rígida y legalista, sino que tu obediencia fluya de un corazón que ama a Dios.

Y luego les dice: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos” (vv. 6-7).

Ahora bien, no está diciendo que te sientes durante una hora al día y digas: “Vamos a enseñarte a ser modesta,” o “voy a enseñarte a obedecer los principios de la Palabra de Dios”.

Hay momentos, momentos formales y estructurados, en que debes sentarte y enseñarles a tus hijos los caminos de Dios; pero se enseña más en el transcurso de la vida diaria, usando momentos y oportunidades apropiados para instruir en los caminos de Dios —cuando piensas que tus hijos no están prestando atención— que lo que se enseña en los momentos formales y estructurados.

Por eso es que Deuteronomio capítulo 6 sigue diciendo: “Y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (v. 7). Todo el día, todos los días, comunica a tus hijos los caminos de Dios de manera natural.

Doy gracias al Señor porque mis padres lo hicieron.  Pienso en mi papá, quien en el día a día hablaba sobre los caminos de Dios.  No recuerdo que fueran sermones ni cátedras, porque era algo que entretejía con nuestras vidas diarias.

El texto dice:

“Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas” (vv. 8-9).

Pídele al Señor que te dé, como madre, maneras creativas de enseñarles a tus hijos, desde que sean bien pequeñitos, lo que significa ser modestos o modestas, porque es importante y porque es una forma bendecida de vivir.

La semana pasada estaba interactuando con mi amiga Holly Elliff, quien tiene hijos de diferentes edades, y le pedí que compartiera algunas ideas que pudiera tener como madre acerca de este tema de enseñarles a los hijos lo que significa ser modestos.

Le pedí que compartiera hoy con nosotras algunas de esas ideas que ella me envió por correo electrónico, porque pensé que sería más útil que ustedes oyeran lo que ella tiene que decir sobre la importancia de la forma en que les enseñamos estas cosas a los niños. ¿Holly?

Holly Elliff: Pienso, como decía Nancy hace un minuto, que esto se da “en el transcurso de lo cotidiano.” y creo que probablemente una de las cosas más importantes que he aprendido es que si espero a que llegue un momento en que piense que mis hijos están listos para escuchar lo que tengo que decir, puede que ese no llegue nunca.

Así que en el transcurso de lo cotidiano, ya sea en el carro, en el supermercado, durante la enseñanza en casa o de camino a recoger a alguien. . . Cuando llegan esos momentos, cuando tenemos una oportunidad de enseñar la verdad, entonces debemos aprovecharlos.

El otro día, mientras íbamos en el carro, vimos una valla publicitaria interesante y empezamos a hablar sobre ella.  En la cultura hebrea, uno de los principales métodos de enseñanza no era decirle a alguien cuál era la verdad, sino hacerle preguntas para que pudiera descubrir la verdad por sí mismo.

No sé si les pasa a ustedes, pero si aprendo algo por mí misma, si voy a la Palabra de Dios y lo estudio por mí misma, entonces me apropio un poquito de eso, y es de mucho más valor para mí porque puedo entonces enseñarlo con más facilidad a otra persona.

Así que les hago preguntas a mis hijos sobre cosas  que nos encontramos y hago que las razonen, y luego les doy algunas referencias en las Escrituras donde pudiera hablarse sobre el tema, y solo les digo: “¿Qué piensan que significa este versículo? ¿Piensan que tiene alguna relación con eso? ¿Ven alguna conexión entre lo que Dios dijo aquí y lo que estamos hablando?” y hago que me digan lo que están pensando, lo que están viendo o lo que están escuchando.

Y mientras lo haces, entonces lo que sucede es que empiezas un patrón en tus hijos de ser como los cristianos de Berea, de convertirse en estudiosos de la Palabra.

Puede que no sepan dónde está el versículo; puede que no sepan lo que Dios dice, pero si empiezan a cuestionar, “¿Qué dice Dios aquí?” entonces el patrón se quedará con ellos el resto de sus vidas, aun cuando hayan crecido y se hayan casado y yo ya no esté ahí para decirles cuál es la verdad. Si se convierten en estudiosos de la Palabra, siempre tendrán un recurso para encontrar la verdad.

El otro día estábamos viendo televisión.  Mis hijos tenían la televisión encendida.  Yo estaba en la cocina, y escuché algo en la televisión que no me sonaba familiar, así que entré al salón, miré algunos minutos, y luego les pregunté, “¿Qué están mirando?”

Y ellos me dijeron: “Es un programa nuevo”.

Pregunté: “¿Es bueno?”

Dijeron: “Bueno, sí, pensamos que está bien.”

Dije: “Bueno, no sé nada de este programa; voy a sentarme aquí con ustedes un minuto.”

Mi primera reacción fue decir inmediatamente: “No, no vamos a ver esto.  Vamos a apagarlo.”  Pero dije, “Bien, vamos a darle diez minutos.”

Así que me senté con ellos en el salón, y vimos juntos el programa durante unos diez minutos.  Y pude darme cuenta, durante esos diez minutos, de que se estaban poniendo nerviosos porque cada cierto tiempo, cuando sucedía algo en el programa, se volteaban y me miraban.  Y volvía y sucedía algo más, y se miraban entre sí, y luego me miraban a mí de nuevo.

Y cuando se cumplieron los diez minutos, bajamos el volumen de la televisión y dije, “Bien, ¿qué piensan de este programa? ¿Le vieron algún problema?”

Y empezaron a decir: “Bueno, sí, no son muy amables unos con otros en la forma que se hablan, y como que son irrespetuosos”. Y empezaron a decir uno por uno los problemas que tenía el programa.

Ahora, lo que sucedió fue que ellos empezaron a hacer esas preguntas.  Yo no tuve que sentarme y decirles: “No vamos a ver esta película porque yo lo digo”.

Hay veces en que digo: “No, porque yo lo digo,” y quiero que obedezcan.  Por ejemplo si están a punto de tocar una olla caliente, quiero que se detengan cuando yo lo diga.  Pero para mí es igual de importante que aprendan a ser hombres y mujeres que harán preguntas de Dios, que irán a Su Palabra y encontrarán respuestas.

Así que mientras transcurre el día a día, debemos ser intencionales sobre entrenarlos a pensar bíblicamente.

Nancy: Holly, una de las cosas que noté de lo que dices en este correo es que no solo quieres enseñarles a tus hijos a obedecer ciegamente – aunque no es del todo malo aprender a obedecer a Dios y a nuestras autoridades solo porque debemos obedecer.

Pero Holly tú dices que buscas algo en tus hijos que va más allá de eso.  Tú quieres entrenar sus corazones, pastorear sus corazones, y enfocarte más en sus corazones que en su comportamiento.

De modo que yo les diría a ustedes, en esta área de la modestia, asegúrate de no permitir que la ropa de tus hijos sea más importante que sus corazones.  Eso es lo que buscas, porque puedes hacer que se pongan cierta ropa, pero la preocupación es cuando ellos salgan de tu casa… Y puede que ni siquiera sea cuando ellos crezcan; puede ser cuando lleguen a la escuela y se quiten lo que hiciste que se pusieran.  Cuando no puedas verlos, ¿qué le van a dictar sus corazones?

Si su corazón busca agradar al Señor, y si su corazón busca tomar decisiones que están basadas en la Palabra de Dios, entonces habrás entrenado de verdad a tus hijos no solo a vivir por tu lista de reglas mientras estén al alcance de tu vista, sino a  realmente haber cultivado un corazón para Dios.

Y, en ese sentido, estás capacitando a tus hijos que no sólo se conformen a una lista que tú has redactado, sino que realmente harán la diferencia en su cultura y en su generación.  No será tu fe.  No será tu religión.  No serán tus normas; sino que serán sus normas, su fe y su corazón el agradar al Señor.

Holly: Nancy me gustaría agregar algo con relación a la vestimenta, y es lo siguiente, si yo puedo lograr que mis hijas se paren frente al espejo y eventualmente se hagan  las mismas preguntas que yo les haría, entonces se habrán apropiado de esa norma para sí mismas, lo cual es muy valioso.

Nancy: Y quisiera agregar que es tan importante que empieces cuando son niños.  No empieces a enseñarles estos principios a tus hijos cuando tengan 15 años y de repente tengas un problema con la forma en que se están vistiendo.  Eso de seguro causará toda una escena en tu casa, quizás hasta una explosión.

Pon el fundamento a tiempo. Es sorprendente, cuando a los niños se les enseña lo que es debido lo que es correcto, cuando a las niñas se les enseña, repito, no de forma despótica, sino de manera simple, de manera pura, a no levantarse el vestido cuando son pequeñas, por ejemplo, estas son cosas que se quedarán con ellas para siempre.  Son principios y fundamentos que habrás puesto desde su niñez.

Ahora me gustaría atar a esto el principio de involucrar a tu esposo y padre de tus hijos siempre que sea posible.  Sé que hay algunas de ustedes que están criando a sus hijos como madres solteras, y Dios les dará la gracia de poder entrenar a sus hijos de esa manera, siempre que sea necesario.

Pero si hay un papá en la casa… Y esperamos que haya un papá que esté involucrado; y aun si no lo hubiera, puede haber otros hombres a quienes puedas involucrar de formas apropiadas en las vidas de tus hijas.

Le pedí sus opiniones sobre el tema a un papá que conozco, y él dijo lo siguiente:

Siempre reto a los hombres a que ellos tienen el deber de aprobar o desaprobar la ropa que visten las mujeres de su casa.

Y a propósito, sé que tenemos algunos papás que escuchan a Aviva Nuestros Corazones.  Me gustaría apelar a ustedes, hombres, como mujer, y decirles que: “Nosotras los necesitamos.  Como mujeres, los necesitamos.  Necesitamos que asuman su función, que tomen su lugar.”  Y a ustedes mujeres, permítanme decirles: “Permitan que el papá, permitan que el esposo, ejerza la función apropiada en esta área.”

Este papá continuó diciendo:

La razón por la cual es un deber del hombre es porque un hombre sabe lo que atraerá la atención de otro hombre.  Tanto como una madre quiera ayudar a su hija a vestirse modestamente, ella simplemente no ve de la forma que un hombre ve.

Estamos configuradas diferente.  Las mamás deben enviar a sus hijas a sus padres para que éstos les den su aprobación final.  Amigas, acudan ustedes también a sus esposos para sus opiniones y para su aprobación de la ropa que tienen puesta.

Y luego este papá dijo algo que considero que es muy sabio.  El continuó diciendo:

Instituí lo siguiente en mi casa ahora que mis hijas tienen dos y seis años.  Cada vez que tienen una ropa nueva, hacemos un pequeño desfile de modas para papá.

Él continuó diciendo,

 Sé que es muy poco lo que una niña de dos o seis años pudiera ponerse que se pudiera considerar inmodesto. Pero en realidad lo que me preocupa no es lo que visten ahora, sino que me di cuenta de que si quería instituir esto cuando ellas tuvieran doce o dieciséis años, se iban a reír en mi cara.  Empezando ahora, mi esperanza es que cuando tengan esa edad, sigan acudiendo a mí ya que ha sido un patrón normal en nuestra casa.

Algunas de ustedes tienen niñas pequeñas.  Y pensé que estas son  palabras tan sabias.  Así que incentiven a sus esposos dejenle saber que desean y necesitan que se involucren en el proceso de entrenar a sus hijas.

Y esto es cierto tanto para las madres como para los padres, y es de especial importancia, pienso, que los padres se den cuenta de esto, que deben afirmar a sus hijas en lo que respecta a la verdadera belleza espiritual y un carácter piadoso, y no enfatizar desmedidamente la belleza física.

Papás, significa tanto para una hija tener un papá que la afirme en lo que es la modestia, porque ella puede ir a la escuela o al mundo y no encontrar a nadie más que la afirme por ser modesta.  Pero si ella sabe que su papá la afirma por eso y su mamá también, entonces no se verá tan propensa a buscar la aprobación de hombres que valoran la inmodestia.

Y a ustedes mamás, y papás también, créanlo o no, vayan de compras con sus hijas.  No las manden sólo con sus compañeras a tomar todas sus decisiones de compras.

Obviamente, estamos hablando de diferentes edades y fases, y vas a querer entrenar a tus hijas de tal forma que para la fecha que tengan cierta edad  —y no les voy a decir qué edad porque no sé cuál es en su casa— pero debe llegar un punto en que ellas puedan ser enviadas a ir de compras a hacerlo, y lo harán sabiamente, tomarán decisiones sabias.

Pero desde temprano, haz que sea una costumbre ir de compras con tus hijas.  Compra en oración, y eso tendrás que hacer si quieres encontrar cosas que realmente se ajusten a las normas bíblicas de la modestia, y date cuenta de que va a tomar más tiempo y quizás más dinero vestir a tus hijas modestamente que si compras ropas de moda o inmodestas.  Porque así es como es.

Tengo una amiga llamada Devi Titus quien es una mujer piadosa.  Es una mujer virtuosa.  De hecho, ella fundó hace años la revista llamada, “Virtud” o  Virtue en inglés.   Puede que algunas de ustedes la recuerden.

Esta mujer tiene un verdadero corazón para la modestia y para la piedad, y le pedí que compartiera algunas ideas que pudieran ser útiles para las madres en lo que respecta a entrenar a sus hijas. Permítanme leerles algunas de las cosas que ella escribió.

Fija límites de lo que se permite y de lo que no se permite, y deja que tus hijas escojan dentro de esos límites.  Dale opciones de expresión en cosas que no involucren asuntos morales o espirituales.  Está bien que tengan sus propios gustos.

Si escogen algo que es inapropiado o que está fuera del límite, pregúntales (por ejemplo, con relación a un escote): “¿Piensas que esto es muy revelador?”

Si te dicen que “no” y tú piensas que “sí”, recuerda, es por eso que tú eres su madre.  Aún necesitan que las ayudes a regir sus corazones hasta que sus virtudes internas se hayan formado.  Toma tú la decisión por ellas.

Incentiva y apoya a tus hijas, y permanece dispuesta a continuar buscando hasta encontrar la ropa adecuada.

Ahora, madres, permítanme decirles a modo de precaución, algunas de ustedes tienen hijas adolescentes, si no han estado cultivando una relación con sus hijas, si no tienen su corazón y si no les han enseñado los principios de la modestia desde que eran niñas, no empiecen de golpe diciendo: “Hoy vamos a aprender sobre la modestia y a practicar la modestia”.

Y algo que también es muy importante: Enfócate en el panorama general, y recuerda que esto es un reto a largo plazo. Mantener este enfoque es mucho más importante que un argumento específico sobre esa pieza particular de ropa.  Recuerda que estás discipulando a tus hijas para ser mujeres de Dios.

Y eso es difícil.  Es difícil para ti y es difícil para ellas.  Es un reto, y habrá ocasiones en que ellas se sentirán tan sobrecogidas por el deseo de ser aceptadas, el deseo de encajar, y no es que eso esté del todo mal.  Pero hay líneas que tú debes sabes que ellas no podrán cruzar, y eso significa que en ocasiones tendrás que soportar malas caras o la ira de tus hijos.

Ahora, no lo provoques por tu espíritu.  No los provoques innecesariamente.  Pero, si se enojan porque no están de acuerdo contigo. . .Bueno.

Puedo recordar en mi adolescencia algunos desacuerdos que tuve con mi mamá y con mi papá en áreas específicas.  Me alegro tanto de que mis padres estuvieron dispuestos a enfrentar el reto, y estuvieron dispuestos, cuando fuera necesario, a permanecer firmes y en otras ocasiones a ceder, a darse cuenta de que esto no era un asunto de quien tuviera la razón. Algunas veces era cuestión de preferencia, y ellos me lo dicen ahora, o mi mamá me lo dice ahora, que había momentos en que ellos solo decían: “Esta no es una batalla que pensamos que tenemos que pelear ahora con nuestros hijos”.

Dios te dará la sabiduría de cuál es cuál.  Pero recuerda que estás haciendo algo, cuando permaneces firme, cuando mantienes la línea, estás haciendo algo por un bien mayor, y eso es el corazón, la vida, el futuro de tu hija o de tu hijo.

Deuteronomio capítulo 6 dice que obedezcas estas leyes para “que te vaya bien” (v. 3). No pelees la batalla para ganar el argumento. Porque si eres una persona con un espíritu propenso a las discusiones, estás pecando, estás equivocada.  No esperes que tu hijo o tu hija quieran obedecer a Dios si de la forma que estás tratando con la situación estás violando los mismos principios de la Palabra de Dios.

Tito capítulo 2 dice, “Enseña a las jóvenes,” entrena a tus hijas, “A ser prudentes, puras… Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada… Para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador” (vv. 3-5, 10).

Eso es lo que buscas.  ¡No te des por vencida! Recuerda el producto final, y camina hacia allá. Confía en que Dios obrará en el corazón de tus hijas e en el corazón de tus hijos mientras les enseñas lo que es correcto, lo que es apropiado, y lo que adorna el Evangelio de Cristo.

Carmen: Estamos escuchando a Nancy Leigh DeMoss motivando a las madres a invertir la verdad bíblica de manera efectiva en los corazones de sus hijos.  También escuchamos a Holly Elliff.

Ese mensaje es parte de una serie llamada La hermosura de un corazón modesto. Hoy es el último programa de esta serie. Si faltaste a cualquiera de las sesiones, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Estas enseñanzas prácticas son posibles gracias a radioescuchas como tú, que aportan sus ofrendas.  Aquí tenemos a Nancy para hablarte sobre la gran diferencia que hará tu aporte.

Nancy: Hace ya más de un año que Dios abrió puertas sorprendentes para empezar a difundir Aviva Nuestros Corazones en español.  Gracias al Señor esta iniciativa ya se está llevando a cabo, pero nuestro anhelo  es que se expanda para poder ministrar a cientos de miles de mujeres cuya lengua primaria es el español, ya sea en este país o en diferentes países de América Latina.

Mientras oramos y evaluamos esta oportunidad, le pedimos al Señor que confirme su dirección a través de la provisión de fondos.  Tu asistencia tendrá un gran efecto sobre nuestra habilidad para movernos hacia adelante con el ministerio en español, al igual que otras oportunidades de expandir el alcance de este programa.

Apelamos a nuestras hermanas hispanas de los EEUU quienes tienen familiares en América Latina y que quisieran que fueran expuestos a estas enseñanzas específicamente diseñadas para la mujer. De modo que, sea que hayas ofrendado anteriormente o no para este ministerio, espero que consideres, en oración, el ayudarnos a cumplir esta meta.

Carmen: Por favor, llámanos al 1-800-569-5959 desde EEUU o Canadá si te ves movida por  Dios a ayudar en esta iniciativa. Si nos llamas para dar tu ofrenda, asegúrate de pedir que se aplique al ministerio hispano.

¡Gracias por acompañarnos hoy en Aviva Nuestros Corazones!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio alcance de Life Action Ministries… ¡Y quiero ser  una mujer verdadera!

Todas las Escrituras han sido tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/8 – Los sistemas internos, 3ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

4/8 – Los sistemas internos, 3ª Parte

John MacArthur

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Bueno, como ustedes saben, si han estado con nosotros en las últimas semanas, nos hemos estado esforzando por compartir con ustedes una pequeña serie, como un intermedio en nuestro estudio de Mateo titulado La anatomía de una iglesia y simplemente retroceder y observar nuestro propio cimiento. Muchas veces conforme crece una iglesia, en cierta manera crece como la Torre de Piza que se inclina. Simplemente comienza a inclinarse hacia un lado o el otro y en algún punto a lo largo del proceso necesitamos dejar caer la plomada y asegurarnos que hemos estado edificando de manera derecha a partir de nuestro cimiento. Y eso realmente lo que hemos estado esforzándonos por hacer en esta serie breve. El regresar y hacer algo de arqueología y escarbar y ver nuestro cimiento y descubrir que es lo nos ha hecho distintivo desde el principio, que es aquello con lo que realmente estamos comprometidos.

Tengo un gran deseo por que la iglesia sea lo que Cristo quiere que sea. Ese es mi gran pasión. Esta semana fui entrevistado por un caballero quien es el editor de una revista publicada por Los Navegantes y el título de la revista es Discipulado. Es una buena revista y me preguntó cuál era mi deseo real para la iglesia y le dije, “Mire, yo, para la iglesia, es que la iglesia sea lo que Cristo diseñó que fuera”. Es la pasión de los corazones de nuestros ancianos y yo sé que también se ustedes.

Y entonces para mantenernos en el rumbo correcto y para poder retomar las cosas que hemos olvidado y para reafirmar las cosas que hemos recordado, estamos regresando a lo largo de algunos de los elementos básicos de la anatomía de una iglesia. ¿Cuál es el diseño de Dios para la iglesia?

Hace unos años atrás cuando enseñe eclesiología, la doctrina de la iglesia, en el seminario de Talbot, les pedí a los alumnos que leyeran un libro llamado Peregrinos de Dios que olvidan. Ese libro es un libro interesante, escrito por Michael Griffiths de Inglaterra. Y en el libro, entre muchas cosas útiles, él dijo esto, y en cierta manera esto quedó en mi mente, y cito: “Los cristianos, de manera colectiva, parecen estar sufriendo de una amnesia extraña. Una gran proporción de personas que van a la iglesia se han olvidado de qué sirve todo. Semana tras semana asisten a servicios en un edificio especial y viven en una rutina que han honrado por mucho tiempo, una rutina en particular, pero piensan poco en el propósito de lo que están haciendo. ¿Para qué es?  La Biblia habla de la novia de Cristo, pero la iglesia en la actualidad parece ser una Cenicienta en harapos. Esta entre las cenizas, se ha olvidado que ella debe crece hasta ser una dama hermosa.” Él tiene razón en muchas maneras. La iglesia, como la vemos en términos amplios en Estados Unidos, la cual supuestamente debe ser la novia de Cristo, en cierta manera es una Cenicienta en harapos y necesitamos reafirmar los no negociables, los elementos esenciales de la iglesia. Necesitamos regresar a lo que Dios ha diseñado que seamos y eso es lo que estamos esforzándonos por hacer en esta serie breve, en particular. Simplemente regresar a los principios primordiales sobre los cuales la iglesia debe actuar.

No queremos entrar a la situación de evaluar de manera incorrecta. En otras palabras, evaluar la iglesia mediante los términos equivocados, los principios equivocados. Gene Getz señala que esto se hace con frecuencia. Es su libro, La medida de una iglesia describe estas cosas. Y cito: “Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia activa. Evalúan el progreso por el número de reuniones de servicios que tienen cada semana y el número de diferentes tipos de programas que tienen. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia creciente, siempre en cuando nuevas personas estén viniendo y se queden, creen que solo una iglesia que está madurando. Siempre en cuando los pastores estén creciendo, creen que todo está bien. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia que da. Siempre cuando la gente este contribuyendo financieramente al programa continúo de la iglesia y patrocinando sus muchos programas, creen que es una iglesia que está madurando. Algunos creen que una iglesia madura es una iglesia que gana almas, dicen que esto es una prueba positiva, cuando la gente está trayendo a otros, cuando podemos contar profesiones regulares de fe y bautismo regulares, entonces seguramente tenemos un iglesia del Nuevo Testamento. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia que piensa en misioneros, una iglesia que apoya la las misiones por todo el mundo, designando un gran porcentaje de sus presupuesto general al evangelismo a nivel mundial. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia que no tiene problemas, una iglesia cuya maquinaria esta tan bien aceitada a nivel organizacional con todo grado de regularidad, es una iglesia que está bien sintonizada con descripciones laborales, con días de ocho horas, con descansos para tomar café, y para registrar las tarjetas, todo el mundo hace aquello para lo que se le contrató y de manera eficiente, y hay aun otros que dice una iglesia madura es una iglesia llena del espíritu. Este es la iglesia que es entusiasta y dinámica y tiene mucha emoción, todo el mundo conoce cual son sus dones y los usan de manera regular. Y finalmente algunos dicen que la marca definitiva de madurez es la iglesia grande con miles de personas que vienen el domingo por la mañana a la escuela dominical y van a la iglesia todos los domingos. La madurez para ellos se representa con un personal grande que recibe un sueldo, muchos autobuses que recogen niños, programas múltiples de radio, televisión, una guardería cristiana, una universidad y seminario cristiano, y claro, una imprenta para preparar su propia literatura. Desafortunadamente”, dice Getz, “algunas personas realmente creen que lo que he dicho, de hecho son marcas bíblicas de madurez.”

Bueno, no hay nada de malo con esas cosas, no hay nada de malo con iglesias grandes que crecen, que dan, que ganas almas, que piensan en misiones, que no tienen problemas, que están llenas del espíritu, pero usted podría hacer todo eso y ser una secta. Usted podría hacer todo eso y ser una secta. Ese no es el corazón de una iglesia. Esas no son las entrañas de una iglesia, esa es la razón por la que estamos retrocediendo para dejar la carne y entrar a la anatomía para ver lo que esta tras bambalinas, lo que hay adentro, y como le dije hace unas semanas atrás con tanta frecuencia cuando vienen los pastores aquí, quieren conocer las cosas externas pero queremos hablarles de los que hay adentro, de lo interno. Eso es lo que realmente importa y de eso estamos hablando. No de actividades, estamos hablando básicamente de actitudes. Actitudes, los sistemas de vida que fluyen en el interior de la iglesia. Esos son la clave, esos son la clave.

Ahora, al principio hablamos del esqueleto, ¿no es cierto? Hablamos de lo importante que es que afirmáramos los puntos no negociables, lo que forma la iglesia, lo que es el cimiento. Esas cosas, como un alto concepto de Dios, la prioridad absoluta de las Escrituras, la claridad doctrinal, la santidad personal, la autoridad espiritual. Dijimos que esos son los conceptos no negociables que forman el esqueleto y tenemos que tener esos. Y después de haber establecido el esqueleto en su lugar, dijimos que la iglesia debe tener ciertos sistemas internos. Esto es como un cuerpo, tiene fluyendo dentro de él los sistemas que son subidas y la iglesia debe tener fluyendo a través de ella ciertos sistemas. Estas son actitudes y como puede ver, es lo que generalmente buscamos. No queremos que la iglesia sea mecánica, no queremos que sea rutina externa, un ritual, un desempeño, no sea que oigamos por parte de Dios lo mismo que el pueblo de Israel oyó a través de Amós, el profeta, quien dijo: “Aborrezco, rechazo vuestros festivales, no me deleito en sus asambleas solemnes, aunque me ofrezcan holocaustos, y ofrendase grano, no los voy a aceptar, ni si quiera voy a ver sus ofrendas de paz. Quítenme el ruido de sus canciones, ni siquiera voy a oír el sonido de sus arpas, sino que la justicia corra como las aguas en justicia, como una corriente que siempre fluye.”

Y Oseas dio la misma verdad, él dijo: “¿Que hare contigo, Efraím? ¿Qué hare contigo, Judá? Porque tu lealtad es como una nube de la mañana y como roció que se va temprano. Por tanto los he destrozado por los profetas, los he matado con las palabras de mi boca y los juicios que tienen ustedes son como luz que sale porque me deleito en lealtad más que en sacrificio y en el conocimiento de Dios, más que en holocaustos.” O las palabras de Isaías: “Que son vuestros sacrificios multiplicados para ti”, dice Jehová. “Estoy hastiado de vuestros holocaustos de carneros y de la grosura de vuestros rebaños. No me agrado en la sangre de los bueyes y corderos y cabras, cuando vengan a aparecerse delante de mí, ¿quién demanda esto de ustedes, que pisen mis atrios? No me atraigáis más ofrendas que no valen nada. El incienso me es una abominación. Nueva luna y el día de reposo, el llamado de asambleas, no puedo tolerar la iniquidad en las asambleas solemne, aborrezco los festivales de nuevas lunas de festividades designadas, se han vuelto una carga para mí. Estoy cansado de llevarlas. Cuando levantéis vuestras manos en oración, esconderé mis ojos de vosotros y cuando multipliquéis vuestras oraciones, no escucharé.” En otras palabras, Israel era el culpable de tener una religión externa sin actitudes apropiadas y eso es lo que estamos viendo.

Realmente creo que el corazón y alma del ministerio es establecer ese cimiento de esqueleto y después pasar el resto del tiempo tratando de producir en la gente actitudes de corazón correctas. Eso es lo que hace que la iglesia sea una dama hermosa. Eso es lo que edifica a la iglesia para llegar a la estatura de la plenitud de Cristo. Ahora ya hemos visto varias de estas actitudes internas. Hemos hablado de la obediencia, la humildad, del amor, de la unidad, el servicio, el gozo, la paz y la gratitud. Quiero considerar tres más en esta mañana, y esto no nos va a llevar a terminarlas, pero quiero ver estas tres y creo que son muy, muy importantes. Esta es la número nueve en mi lista. No sé cuál es la suya, pero esta es una actitud muy esencial, llamémosla disciplina personal, disciplina personal, disciplina personal. Oh, que importante es que como cristianos entendamos la necesidad de conformarnos con un estándar divino, vivir la vida disciplinada. ¿Saben lo que es la disciplina personal? Es decirle no al pecado, es decirle no al pecado. Es decirle si a lo bueno, a la justicia. Esa no es una definición demasiado complicada, sin embargo captura la verdad. La vida disciplinada entiende la ley de Dios y le dice no a cualquier cosa que está afuera de los límites de ese estándar.

Ahora permítame ilustrarle esto, abra su Biblia en primera de Corintios, capítulo 9. Primera de Corintios, capitulo 9, versículo 24. Y Pablo retoma una metáfora que es muy conocida por nosotros en esta sociedad deportiva en la que vivimos, es la metáfora de una carrera, algo que todos entendemos. En el versículo 24, él dice: “no sabéis que todos los que corren en una carrera corren” esto es, en una carrera todo el mundo en la carrera corre, eso es bastante claro, pero solo uno recibe el premio. Ahora, en una carrera todo el mundo corre por un premio, corred de tal manera que lo obtengáis. Ahora, usted tiene que correr para ganar el premio, esa es la razón por la que usted está en la carrera. Entonces nosotros, como creyentes, hemos sido llamados a una carrera, por así decirlo, y esa metáfora es usada en varios lugares en las Escrituras. Estamos corriendo una carrera, no solo aquí sino en otras partes de la Palabra de Dios, esa misma imagen se nos presenta y conforme corremos esta carrera, tenemos en mente que estamos corriendo para ganar. Ahora, ¿qué es necesario para alcanzar esa meta? Bueno, el versículo 25 nos ayuda. “Y todo aquel que se esfuerza, compite en los deportes, se controla en todas las cosas.” ¿Qué quiere decir eso? Disciplina personal, disciplina personal. Él se controla a sí mismo y esa es la sustancia de la dedicación para la victoria. Digo, obviamente un hombre no puede meterse en una carrera para ganar. Quien tiene 15 kilos de sobrepeso, quien es una víctima de músculos que se atrofian. Digo, hay una disciplina tremendamente obvia involucrada. Cuando pensamos en las horas y horas diariamente, semana tras semana y mes tras mes y año tras año que los atletas invierten para llegar al nivel de la victoria, es sorprendente.

Dentro de un año, ya habremos visto la olimpiada de 1984 en nuestra ciudad y habremos sido expuestos por todos los medios masivos de comunicación a todas las maravillas del esfuerzo deportivo, a toda la disciplina personal de aquellos que se van a ir con el oro, la plata y el bronce, esas medallas. La victoria en el deporte a nivel mundial demanda un precio increíble. Y no es raro que los atletas como ellos, de ese nivel, entrenen de 6 a 8 horas diarias, durante 5 a 10 años de sus vidas, inclusive más, con una cantidad tremenda de dedicación. Literalmente van más allá del punto del dolor, saben lo que es hablamos del segundo aire, saben lo que es ir más allá del segundo aire. Ellos saben lo que es ir más allá del punto del dolor, e inclusive nos dicen que hay una euforia, que va más allá del dolor, que solo el atleta, el deportista puede experimentar. Y he estado bastante tiempo en el deporte, en mi trasfondo para experimentar algo de esa euforia. Usted habla de una euforia y un sentido increíble de libertad, un sentido increíble de energía que va más allá del punto del dolor. Es difícil explicarle a alguien que nunca ha pagado el precio, en un esfuerzo deportivo, pero Pablo está diciendo: “Miren, yo estoy en una carrera.” Y él está hablando de una carrera espiritual y él dice: “En esa carrera, yo sé que quiero ganar, y para ganar tengo que controlarme a mí mismo.” Entonces él añade: “Corro”, versículo 26, “no de manera incierta.” En otras palabras, realmente sé adónde voy, me mantengo en el curso. Es muy parecido como las palabras de Pablo a Timoteo en segunda de Timoteo 2, en donde dice que un hombre que se involucra en un esfuerzo deportivo, sabe que si va a ganar la corona él debe involucrarse a sí mismo. Y después él usa la palabra nóminos según las reglas. Él tiene que mantenerse dentro la ley, él tiene que mantenerse dentro de los límites, él tiene que mantenerse en el curso, no puede cruzar la línea, no puede salir del círculo, no puede salirse de los limites, no puede dejar la pista. En otras palabras, sea cual sea la conformidad de lo que demande ese acontecimiento, él debe mantenerse dentro de él para alcanzar la victoria.

Y eso es lo que Pablo está diciendo: “Quiero ganar y por ello hago un máximo esfuerzo.” Y el verbo usado aquí para esforzarse, para controlarse incluye disciplina personal, sacrificio personal, esfuerzo grande y eso lo alcanza mediante la disciplina personal e incluye la idea de mantenerse dentro de las reglas. Y después en el versículo 27, todo se une cuando él dice literalmente: “Mantengo mi cuerpo, literalmente lo mantengo bajo control, lo golpeo para se mantenga sumiso, lo sujeto.” Él dice: “No sea que habiendo sido heraldo para otros, predicando para otros, lo cual es mi carrera, yo mismo llegue a ser descalificado por algún pecado.” En otras palabras, no quiero estar pecando y perder la victoria espiritual. Así como un atleta no quiere pecar contra su cuerpo, en contra de su preparación y perder una victoria física. Y estos atletas invierten una cantidad tremenda de esfuerzo.

El lunes pasado estaba hablando con los delfines de Miami, fui a un estudio Bíblico con ellos y los llevé a donde quiero llevarlos ahora, Efesios, capítulo 6. Ya estaban a punto de salir al Coliseo, estaban listos para vestirse con su armadura y perder como terminó, contra los Raiders, y el proceso simplemente para ellos, algunos de sus tobillos y piernas ya estaban preparados y estaban listos para meterse en la batalla y tomé la oportunidad para compartir con ellos el hecho de que habían pasado años de su vida, una cantidad tremenda de tiempo para llegar al clímax de su desempeño atlético, en la cúspide de su desempeño atlético. Ahora ellos se pondrían su armadura, saldrían, estarán en una batalla y lo harían para obtener una corona corruptible, como Pablo dijo en primera de Corintios 9. Lo harían para obtener una corona corruptible, pero les dije que había una guerra mucho más importante que esa. Una guerra espiritual para una corona incorruptible, para una herencia eterna, establecida, guardada en la gloria que nunca se desvanece. Que había una batalla mucho más importante que cualquier juego de futbol americano en toda su vida. Y ahí, para esa guerra una armadura mucho más importante, que todo el equipo que se colocan en los hombros y en el pecho y en los brazos y los cascos y lo que se colocan en las caderas y el resto de cosas que usa. Que había una armadura diferente, una armadura vital si iban a conocer la victoria en la batalla espiritual.

Y les presente el versículo 11 de Efesios 6: “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis resistir las maquinaciones del diablo.” Tiene que ponerse su armadura les dije: “No van a poder salir ahí y pelear contra los Raiders de Los Ángeles en sus shorts de gimnasio, así como ustedes no van a poder pelear contra el enemigo de sus almas si no están preparados.” Porque no tenemos lucha, dice el versículo 12 contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales. Estamos en una batalla y la batalla realmente no es con los hombres, los hombres solo son instrumentos del mundo demoniaco invisible. La batalla real es con demonios.

Yo conozco eso bien, nunca olvidaré la batalla con la niña poseída por demonios. Una noche Jerry Mitchell y yo lo enfrentamos conforme ella pateaba y aventaba muebles en un cuarto. Y nunca olvidaré que entre al cuarto y la escuché que ella dijo: “Sáquenlo. Cualquier persona pero él, no él, no dejen que él entre.” Y salía de una voz que no era la de ella y me di cuenta que los demonios reconocían quien era, eso es algo aterrador. Cuando ella comenzó a decir, usted sabe, “Él no, él no.” Mi reacción humana fue: “Muy bien, ya me voy.” Pero después comencé a darme cuenta de que si ellos me conocían y no me querían, yo debía estar en el equipo correcto. Y estaba en el poder de Dios contra esa situación y pasamos horas de esfuerzo agonizante ahí, hasta que Dios en su gracia, mediante la confesión de ella de pecado, entró para limpiar y purificar pero desde ese entonces, nunca he dudado acerca de donde está la verdadera batalla. Sé dónde está la batalla real, es una batalla seria a nivel espiritual que es invisible. Los hombres como dije son los instrumentos en las manos de demonios y tenemos que entender la seriedad de la batalla que se lleva a cabo realmente en contra de Cristo y todos los que pertenecen a Cristo.

Entonces tenemos que vestirnos de la armadura dice, para poder resistir. Tenemos que estar listos para este esfuerzo. Y simplemente quiero señalar dos elementos en el versículo 14. En primer lugar, habiendo ceñido vuestros lomos con la verdad, el soldado romano ni siquiera habría pensado en entrar en la batalla con su túnica, simplemente como su tela ahí volando por todos lados en un combate mano a mano por la vida y la muerte. Él se habría vuelto alguien muy vulnerable, él habría sido jalado fácilmente o su ropa se habría metido en su camino y habría hecho que esto llevara a su propia muerte. Y entonces él se habría colocado un cinto y habría hecho que toda la ropa estuviera justa, para que no estuviera suelta, sino que estuviera pegada a su cuerpo y el Apóstol dice: “Ese es el cinto de la veracidad o la sinceridad.” ¿Realmente es compromiso de lo que está hablando? Él está hablando de disciplina personal, él está hablando de la persona que va a la batalla, que toma en serio la batalla, que haga que todos los cabos sueltos de su vida estén justos, que no tome a la ligera esto. Digo, si usted va a hacer lo que necesita ser hecho, realmente creo en este asunto de la disciplina personal que nosotros como cristianos necesitamos amarrar los cabos sueltos de nuestra vida. Necesitamos comenzar a decir: “Aquí está el camino estrecho, aquí está el camino por el que Dios quiere que caminemos, y por aquí caminaremos.” Y no es fácil, porque a lo largo del camino hay voces que nos están llamando a desviarnos, y si amamos el placer más de lo que amamos a Dios, si amamos la satisfacción personal más de lo que amamos a Dios en cualquier punto del proceso, entonces nos vamos a salir del camino y no habremos ejercido disciplina personal y entraremos en el pecado.

Entonces usted vea al Apóstol diciendo: “Esto es una guerra y más vale que lo tome en serio, más vale que jale su túnica, más vale que la mantenga justa en un acto de verdadero compromiso con la victoria.” Y después él pasa a hablar de la coraza de justicia. Un soldado romano usaba una placa sobre su pecho para proteger sus órganos vitales, y obviamente si no tenía esto, él era tremendamente vulnerable a una flecha que pudiera entrar a su pecho, a un cuchillo que pudiera ser metido en él de manera fatal. Él creía que su armadura, y la armadura es justicia o santidad, hacer lo que es correcto, disciplina personal a la Ley de Dios o de lo contario somos vulnerables. Estamos en una carrera para ganar y tenemos que disciplinarnos para ganar y tenemos que vivir una vida que es vivir en obediencia a la voluntad de Dios, en un asunto de pureza.

Eso es a lo que Pablo nos está llamando, él lo dice de otra manera en segundo de Corintios 7-1, él dice: “Teniendo pues, estas promesas es como si estuviera diciendo, ‘Dios les ha dado tanto, amados’.” Dios les ha tanto que ustedes como mis hijos e hijas dice el Señor Dios todopoderoso en el capítulo 6, versículo 18, digo, todo lo que es nuestro en ser hijos e hijas de Dios, viendo que tenemos todas estas cosas, amados, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Digo, pongámonos el cinto, pongámonos la coraza y corramos la carrera para ganar esto, mantengamos las reglas y mantengámonos dentro de los límites, hagamos un esfuerzo de todo corazón entero. Me entristece cuando veo a cristianos indisciplinados, me entristece cuando veo a cristianos que tienen tantos cabos sueltos en su vida. Claro, hay una línea de obediencia, pero siempre se salen de ella y lo entienden. No solo no están comprometidos con ello. Pablo lo dice de otra manera al final de Filipenses, en el último capítulo. En el capítulo 4, versículo 8. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza que, en esto pensad, escuche, su disciplina personal es una cuestión de donde coloca su mente, en donde coloca su mente, en donde coloca sus pensamientos porque, ¿cuál es su pensamiento en su corazón? Que, tal es él. Y una vida pura y una vida disciplinada es alcanzada mediante una vida que está saturada por la palabra de Dios.

Como puede ver la razón por la que le enseñamos y le damos la Palabra de Dios, es para que esté ahí adentro y cuando usted es confrontado con la tentación, el espíritu de Dios puede llevarlo de regreso a esa palabra que está implantada ahí. La razón por la que usted debe leer las Escrituras y meditar en las Escrituras es para que la Palabra resida en su corazón. Y después como David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar.” Y entonces su pensamiento debe estar controlado por la Palabra de Dios, la Palabra de Cristo, “amor en abundancia en vosotros”, dice Colosenses 3. Entonces esa es la fuente de disciplina personal. Después demanda un compromiso por parte de usted y me preocupa esto. Me preocupa que en el cristianismo en nuestra época haya una falta de disciplina. Dios no ha cambiado su estándar, Dios no ha cambiado el camino estrecho, no ha cambiado en absoluto. La Ley de Dios no se ha abierto más de lo que se abrió cuando originalmente Dios la dio y el estándar de obediencia es el mismo, pero los cristianos tienden a ampliarlo para sí mismo y han creado una tolerancia artificial y hemos escuchado a las sirenas del mundo llamándonos a salirnos del camino. Y es trágico.

Este mes, a principios de mes tuve la oportunidad de ir a Oregón, me llevé a Chris Mueller nuestro pastor de secundaria conmigo, y fuimos a hablarles a 3000 hombres ahí en el bosque. Tuvimos un gran tiempo, Dios bendijo el tiempo. Algunos hombres vinieron a Cristo otros fueron alentados en la fe y también para un compromiso mayor. Maravilloso, 3 días maravillosos y Chris y yo hablamos de muchas cosas camino allá. Él me contó algunas cosas que realmente me sorprendieron al trabajar con jóvenes de secundaria, que nos podrían ayudar a colocar el dedo en donde realmente estamos en nuestra sociedad cristiana. Por ejemplo, él hizo una pequeña encuesta en nuestro campamento de secundaria este verano. Tomó 54 jóvenes de secundaria y descubrió que 9 de los 54 nunca habían visto una película de clasificación R, para adultos; 45 sí. Él tomó a jóvenes, hombres de primero de secundaria y de 35 jóvenes de primero de secundaria, 25 habían visto una película para adultos. Estos son alrededor de 12 años de edad. Veintiséis habían estado leyendo, a un grado u otro, revistas pornográficas y 24 de esos 34, van a escuelas cristianas. Y él me dijo cuántos de ellos en su casa tienen televisión y han visto ahí en la televisión en su casa, en los canales de películas, toda la basura que viene con ello. Y realmente me molestó eso, realmente me molestó. Permítame decirle algo, usted no puede exponer a un niño de primero de secundaria a una película de adultos sin que tenga un impacto devastador en su vida, o en la de ella. No hay manera en la que una mente de primero de secundaria pueda digerir eso sin tener respuestas negativas. Usted no puede ver a personas desnudas de más de 6 metros de altura sin recordar esas imágenes. Y si usted cree que puede, usted tiene metida su cabeza en la arena tanto y si cree que su joven de secundaria puede enfrentar eso, usted está mal, necesita ayuda. Si usted le permite a su joven de secundaria que vaya a una película para adultos, usted está contribuyendo a su pecado, usted está metiendo en sus mentes cosas que no pueden digerir, usted les está permitiendo sentarse en casa y ver suciedad en la televisión.

No le sorprenda después si no tienen interés en las cosas de Dios, y no diga: “Bueno, lo llevamos a la iglesia todo el tiempo.” Es devastador. Permítame decirle otra cosa, si usted va a una película para adultos, usted está contribuyendo a su propia pecaminosidad, dice usted: “Bueno, es arte.” No, no es arte, es basura. Simplemente basura. Dice usted: “Bueno, tiene cierto valor social.” Digo, es un comentario acerca de nuestra cultura, claro, ¿usted no cree que va a ser promovido de esa manera? ¿De qué otra manera usted puede atraer a personas buenas, morales y contribuir a la destrucción de su pensamiento? Digo, ¿no hay lugar en la vida de un cristiano para las groserías que inclusive salen de una película para todo público, mucho menos la desnudez que sale de esas cosas sucias que llaman películas para adultos? Y si usted va, ¿sabe por qué va? Usted va porque ha sido aspirado de tal manera por el mundo que usted es una víctima, no solo de lo que usted ve cuando se sienta ahí, sino que usted es una víctima de su técnica de publicidad que lo llevó a usted para comenzar.

Y hablo de una manera fuerte en esto porque tengo una convicción tan fuerte en mi corazón que usted no puede esperar. Cultivar un pensamiento piadoso en personas que están viendo imágenes enormes e imágenes incesantes de basura o que están siendo promovidas a través de esas revistas, putrefactas, sucias. Usted no lo puede hacer, no podemos pelear con eso. Y padre, usted necesita establecer un ejemplo. Dice usted: “Bueno, nunca voy a dejar que los míos vayan, los voy a llevar.” Dios lo ayude si usted hace eso. Dice: “Bueno, no sé lo que él hace.” Eso es peor que todo. Más vale que sepa porque esa pequeña vida es una administración que Dios le ha dado a usted y Jesús le dio a usted esa pequeña vida. Y si usted está permitiendo que su hijo esté expuesto a esa basura, usted va a rendir cuentas por eso. Digo, 45 de 54 niños, jóvenes de secundaria, han estado en una película de adultos. Es sorprendente.

Dice: “Bueno, no puedo evitar lo que mi hijo hace.” O más vale que lo evite, y más vale que usted nunca vaya a una de esas cosas, más vale que usted nunca vaya a una de esas supuestamente buenas, donde hay groserías. Lo único que hace es que simplemente continuar rebajando, simplemente ataca el estándar, ataca el estándar, ataca el estándar, ataca. Y lo mismo con la música, simplemente continua atacando, atacando hasta que finalmente nuestro compromiso rígido con la pureza es devastado y está sucediendo de manera subliminal. No me voy a exponer a eso porque quiero aferrarme a la perspectiva de Dios de las cosas no del mundo. Y hay un sentido en el que usted tiene que aislarse a sí mismo. Dice usted: “Bueno, no sabes lo que está pasando.” Es correcto y no me importa. No tengo idea de lo que está pasando, nunca he estado en una película de adultos y nunca y nunca pretendo ir a una, y ni siquiera estoy interesado en ir a ver una película para todo público, ni nada más. Digo, para mí o es caricaturas o me olvido de todo, ¿me entiende? No estoy interesado en exponer mi mente a la basura del mundo. ¿Por qué voy a hacer eso?

Entristece mi corazón pensar que los niños pequeños digo, eso no ayuda a un adolescente. Eso no ayuda a un joven adolescente al tratar de enfrentar las luchas de la vida y desarrollar ideas sexuales e identidad, exponerlos a ese tipo de cosas. Y no estoy hablando de algún legalismo, estoy hablando de pecados, simplemente pecado horrendo. Digo: ¿qué más podría hacer el mundo el mundo que desfilar frente a los jóvenes suciedad? Y lo están haciendo en este momento, lo están haciendo de la manera en la que pueden. Este es un momento, amados, parar vivir de manera disciplinada. Este es un momento para vivir una vida disciplinada, este es un momento para dejar de ser una víctima, dejar de desviarse del camino por el que vamos. De dejar de escuchar las sirenas que están gritando: “Ven aquí, ven aquí. Te vamos a hacer feliz, te vamos a dar placer.” No hay lugar para eso.

Y le voy a decir algo, si usted va a esas cosas, entonces no me importa con qué frecuencia este en la iglesia. Usted todavía no ha entregado de manera plena, su vida al compromiso al que Dios lo llama. No lo ha hecho. En ese momento usted se ha abandonado a si mismo del camino disciplinado de la obediencia y si usted está rechazando esto en su pequeña mente, eso me muestra que usted está en la batalla y que está perdiendo, está perdiendo. Y ni siquiera es cuestión de que tan malo es porque supuestamente debemos pensar, no en las cosas que están mal, sino en las cosas que son, ¿qué? Buenas.

Bueno, permítame llevarlo a una segunda actitud que quiero tocar en esta mañana, esta es la actitud de rendición de cuentas, rendición de cuentas. Y simplemente quiero regresar a lo elemental en esta, es necesario que le enseñemos a la iglesia que tiene que existir en rendición de cuentas. En otras palabras, todos rendimos cuentas unos a otros. Esto es, nos debemos preocupar unos por otros. No por el color de la alfombra, ni por el tapiz o como este programa va o ese programa va o si nos gusta esto o aquello. Nos debemos preocupar unos por otros. Vaya a Mateo 7 por un momento. Permítame ver si puedo refrescar su mente acerca de lo que es la rendición de cuentas. En Mateo 7 simplemente quiero mencionar dos versículos, versículos 3 y 4 dice: “¿Y por qué ves la paja o el palillo por así decirlo, que está en el ojo de tu hermano? ¿Estas preocupado por esto, este palillo en el ojo de tu hermano?” ¿A qué se refiere eso? Bueno, es algún pecado, alguna falla, algo que está mal y debes estar preocupado. Pero dice: “¿Por qué estas preocupado por eso y no estas preocupado por esa viga enorme en tu propio ojo?” Versículo 4. O como le dirás a tu hermano, permíteme sacar el palillo de tu ojo y aquí tiene una viga en tu propio ojo. Digo, hay una hipérbola aquí, esto es ridículo. Si estuviera en una caricatura nos reiríamos, es torpe. Pero lo que está diciendo es: “Mira, ¿cómo puedes hacer lo que necesitas hacer por tu hermano si tu vida no está en orden?”

Ahora esto nos apunta algo muy importante, tenemos una responsabilidad unos a otros, de cuidar de esas cosas que están en el ojo unos de otros. Tenemos una responsabilidad de enfrentar el pecado unos en otros. Pero antes de que podamos hacer eso, ¿qué tenemos que hacer? Enfrentar nuestro propio pecado. Ahora, yo creo que la rendición de cuentas en la iglesia es algo muy importante. Yo creo que todos debemos cuidar unos de otros, pero antes de que yo pueda cuidarlo a usted, yo tengo que limpiar mi vida. Y entonces la rendición de cuentas tiene un efecto inverso. Cuando yo me doy cuenta de que mi responsabilidad consiste en cuidar de usted, entonces voy a asegurarme de que mi vida está bien. Ahora, permítame expresarlo de manera práctica, ¿Usted conoce a alguien que no viene ya a la iglesia? Piense por un rato y probablemente conoce a alguien. ¿Usted conoce a alguien que vino aquí por un tiempo y ya no viene? Tiene la responsabilidad de acercarse a esa persona y decirle: “Mira, estas dejando de congregarte, necesitas estar con el pueblo de Dios, necesitas estar menos comprometido con producir dinero, la maldición de hacer tesoros en la tierra y más comprometido con estar comprometido con estar con el pueblo de Dios.” Dice usted: “Bueno, ¿quién soy yo para hacer eso? Tengo problemas en mi propia vida.” Ese es el punto, limpie su vida, saque la viga de su propio ojo y entonces vaya y haga eso. Esa es la razón por la que digo que la rendición de cuentas es una realidad en la que usted purifica su propia vida, ¿se da cuenta? Conforme me preocupo por otras personas, yo como resultado tengo que estar preocupado conmigo mismo, porque no puedo enfrentarlo a usted hasta que haya enfrentado mi vida.

Gálatas 6 dice: “Mira, si un hermano es sorprendido en alguna falta, ustedes, qué los que son espirituales, restauradle.” Entonces si él está en un estado de desobediencia se va a necesitar a alguien que está caminando en obediencia para ayudarle. Entonces antes de que usted pueda ayudarle tiene que ayudarse a sí mismo. Mientras que usted tenga personas en relaciones de rendición de cuentas mutuas, esto tiene un efecto auto purificador. Muéstreme usted una iglesia en donde la gente no se le enseñe a cuidar de que otros caigan en pecado, en donde no se les enseñe a restaurar a otros, y le voy a enseñar una iglesia en donde la gente tampoco está expuesta a su propio pecado y pueden esconderlo y cubrirlo con mayor facilidad. Debe haber una rendición de cuentas y cuando yo le rindo cuentas a usted, yo me rindo cuentas a mí mismo y esto es tan, tan importante, esto es necesario.

Ahora vayamos a Mateo 18 y veamos como esto funciona. Si me he quitado la viga de mi propio ojo, ¿qué debo hacer con usted cuando usted cae en pecado? Muy bien, versículo 15 de Mateo 18. ¿Usted recuerda que lo estudiamos hace algunos meses atrás? Dice: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tu y el solos.” Entonces si él peca, usted va con él. Así lo hace. Una iglesia debe tener ese tipo de rendición de cuentas, digo, si usted conoce a alguien, por ejemplo, que tiene un negocio y sabe que no están haciendo algo que es correcto, no están tratando bien a sus empleados, no están tratando bien a sus socios, están siendo deshonestos en su negocio, tiene la obligación delante de Dios como su hijo, de ir con esa persona, quien es Cristiana, y decirle: “Estas en pecado”.  Y lo hace amorosamente. No puede decir: “No puedo hacer eso, tengo mis pecados”, entonces más vale que enderece sus problemas. Dice usted: “Bueno eso va a tomar mucho tiempo”. No, siempre cuando sea una oración de confesión. Y con un corazón puro y un espíritu amoroso, usted va con ese individuo y confronta ese pecado. Si usted conoce alguien que no está bien, que no está siendo fiel a su cónyuge en el matrimonio o padres que no están siendo fieles con sus hijos, haciendo lo que debieran, o hijos que no están haciendo lo que debieran hacer con sus padres, si usted conoce alguien que está fuera de línea en cual manera en la iglesia, su responsabilidad consiste en ir en amor a esa persona, y como puede ver, eso es algo que lo purifica también a usted. Lo que eso hace es que me purifica antes de que pueda ir. En segundo lugar, si todos comenzamos a hacer eso, entonces todo el mundo va a ver su vida y va decir, “Hombre, me tengo que asegurar de que mi vida este bien”. La iglesia realmente debe tener rendición de cuentas. Así debe ser. No importa quien sea. Digo, en Gálatas, capitulo 2, Pablo fue con Pedro y lo resistió cara a cara. Dice en el versículo 11 al 14: “Porque era de ser reprendido. Y lo confronté en público, realmente digo en público porque está en la Biblia y todo el mundo lo sabía. Nadie está exento. Pero los ancianos o aquellos que realmente están en una posición elevada son reprendidos ante otros para que los otros teman.”

Digo, recibí una carta esta semana, alguien quien me señaló algo en mi propia vida, un acto irresponsable en mi propia vida, algo que debería haber hecho y no lo hice, y me lo señaló. Y les escribí y les pedí perdón y les agradecí por señalármelo. Como puede ver, yo quiero saber eso tanto como usted quiere saberlo, pero si usted no me lo dice, entonces no me ayuda. Porque sigo cometiendo los mismos errores, sigo fallando, sigo cayendo en la misma trampa, una y otra vez, hasta que usted me confronte con eso. La iglesia debe tener ese tipo de rendición de cuentas y estoy hablando de rendición de cuentas en este nivel, donde realmente importa. A nivel de pureza. Marido, usted tiene que ayudarla a su esposa; esposa, usted tiene que ayudarle a su marido. No está bien que usted tolere su pecaminosidad. De manera amorosa, deben ser confrontados de manera amorosa, y usted debe ir. ¿Qué si no escuchan? Bueno, el versículo 16 dice: “Tomen dos personas con usted, una o dos personas, y si todavía no contestan, entonces dígale a toda la iglesia.” ¿Y que sucede cuando le dice a toda la iglesia? La iglesia entera los busca.

La última comunión mencionamos tres nombres de personas que han caído en pecado, y le dijimos a la iglesia entera. Me pregunto cuántos de nosotros hemos ido o hemos escrito una carta o tarjeta, quizás hemos llamado a la oficina de la iglesia y hemos conseguido la dirección para que podamos mandarle una palabra, de la Palabra del Señor, para animarlos, para que salgan de ese pecado. Esa es nuestra responsabilidad, rendición de cuentas, y mantiene a la iglesia pura. Es algo que lleva a purificarnos unos a otros. Me acuerdo cuando estuvimos aquí por primera vez comprometidos con hacer esto, cuando llegamos a Grace Church, y dos pastores me dijeron: “Vas a destrozar el lugar, MacArthur”. “Este es mi primer pastorado.” “Correcto.” Y dijeron: “No sabes lo que estás haciendo. No puede ser una iglesia y hacer eso, que todo el mundo esté buscando el pecado del resto de la gente. No puedes hacer eso. Lo vas a destrozar.” Yo dije: “Bueno, volvamos a hacer porque la Biblia lo dice y después dejaremos que Dios decida lo que le pasa. Mi trabajo no es tratar de construir la iglesia. Cristo dijo que Él edificaría la iglesia, yo no voy a competir con Él, ese no es me trabajo. Mi trabajo es tratar de hacer lo que pueda hacer para asegurarme de que la gente en la iglesia entienda lo que la Palabra de Dios dice y la viva. Después veremos adonde lleva Dios a la iglesia.”

Y en esos primeros años tuve una maravillosa ilustración, tuve una esposa me llamó y me dijo: “Mi esposo me acaba de dejar, se acaba de ir con otra mujer”. Yo dije: “¿Conoces el nombre de la mujer?” “Si, está por aquí. Va a vivir con ella en este momento. Dejó a su hogar y a sus hijos”. Le dije: “¿Cuál es el nombre de la mujer?” Me dijo el nombre y entonces fui al directorio telefónico, busque el nombre, encontré el número telefónico, llame y él respondió el teléfono. Yo le dije: “Habla John aquí en la iglesia” y fue un shock, digo, realmente le sorprendió. Y le dije, le dije que lo estaba llamando en el nombre de Cristo, usted sabe, llamándolo a la obediencia, a que se salía de ese lugar antes de que cometería un pecado en contra del Señor y su esposa y su iglesia y se fuera a casa. Y poco tiempo después él dijo que se iría. Y su esposa me llamó y dijo que él estaba ahí y el siguiente domingo cuando él me vio, me abrazó y me dijo: “Gracias, no querría estar ahí. Fui tentado, pensé que a nadie le importaba.”

Como puede ver, no lo aisló en absoluto sino que lo trajo de regreso porque eso es lo que necesitábamos. Como puede ver por un cristiano, eso no es lo que queremos hacer, ¿verdad? “Las cosas que quiero hacer”, dice Pablo, “no las hago. Las cosas que no quiero hacer, las hago. Es la carne.” Entonces la rendición de cuentas no es invadir la personalidad privada de alguien. Es ayudarlos en su batalla con su propia pecaminosidad, ¿se da cuenta? Debemos estar preocupados con la rendición de cuentas, esa es la razón por la que venimos a la mesa del Señor, como usted sabe, para corregir nuestras vidas, para sacar las vigas de nuestros ojos, para que podamos ayudar a otras personas, para que podamos restaurar a otros en amor, para que podamos estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras. Se reduce a los unos a otros de las Escrituras; digo, debemos exhortarnos unos a otros, reprendernos unos a otros, orar unos por otros, amar unos por otros, enseñarnos unos a otros, edificarnos, amonestarnos, todos los unos a otros, están por todos lados. Orar unos por otros, esa es la vida de la iglesia. Eso es lo que fluye en la vida de la iglesia.

Uno final, muy breve. Usted no puede enfrentar esto sin el siguiente: y eso es perdón. La iglesia no puede sobrevivir a menos de que haya perdón. Esa es otra actitud necesaria, porque somos humanos y fallamos. Digo, así es. Yo fallo y todo el mundo falla y vamos a fallar, pero si usted no puede perdonar y no puede perdonar particularmente el que le falla a usted o peca contra usted, entonces tiene un cáncer en usted y hay un cáncer en el cuerpo de Cristo. En Mateo, regrese al 6 por un momento, y voy a refrescarle la memoria con la oración de los discípulos, versículo 12: “y perdónanos nuestras deudas. Y todo pecado es una deuda que le debemos a Dios, que solo puede ser pagada por el sacrifico perfecto de Cristo. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” En otras palabras, perdónanos como también nosotros perdonamos a otros. Porque si vosotros les perdonáis a los hombres vuestras ofensas, vuestro Padre Celestial también nos perdonará. Pero si no les perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre os perdonará vuestras ofensas. En otras palabras, si usted no perdona, él no va a perdonar.

Ahora esto no está hablando de perdón redentor eterno, esto está hablando de perdón temporal paternal, el perdón redentor eterno es nuestro en Cristo. Pero ese perdón paternal temporal para el aquí y el ahora, ese tipo de perdón que mantiene limpias las líneas de la comunión, abiertas y puras y benditas, solo viene a nosotros sí perdonamos a otros. Entonces si usted no perdona a alguien, no me importa lo que le hayan hecho a usted, si usted no los perdona entonces tiene un cáncer en usted. Y yo creo que un corazón no perdonador es la razón por la que hay tanta tragedia, de hecho yo creo que el cuerpo se contagia de las enfermedades del alma y hay muchas personas que pueden estar muertas, quizás muertas de hecho o que tengan un cáncer real porque tuvieron un espíritu no perdonador. No estoy actuando o hablando en términos clínicos, simplemente sé que el cuerpo se contagia de las enfermedades de la mente y la culpabilidad es la enfermedad más severa de todas. Y un corazón no perdonador produce sentimientos amargos, amargos, amargos y también culpabilidad.

Entonces si usted quiere ser perdonado diariamente por el Señor para conocer la comunión clara, limpia, pura, dulce, que quiere que tengamos en esta vida, va a ser porque usted también perdonó a otros. Y hombre, ¿quién es usted para no perdonar, verdad? ¿Quién es usted para no perdonar? Se acuerda usted de la parábola en Mateo 18 del hombre que debía 10000 talentos y él vino y dijo: “No los tengo, no tengo nada que pagar”, y el hombre dijo: “Te perdono todo.” Y después salió y encontró un hombre que le debía 18 dólares y lo estranguló y lo aventó a la cárcel y dijo: “Quédate ahí hasta que me pagues.” Y el Señor estaba diciendo: “¿quién eres tú, a quién se te ha perdonado una deuda inestimable, imposible de pagar y no vas a perdona a alguien más 18 dólares?”

En Efesios 4-32: “Antes bien sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonadnos unos a otros así como Dios os ha perdonado en Cristo.” Escuche, debemos perdonar porque se nos ha perdonado. Se nos ha perdonado tanto, ¿podemos perdonar tan poco? O la iglesia necesita estar llena de personas perdonadoras, porque vamos a fallar, realmente vamos a fallar. Digo, yo voy a hacer cosas que puedan irritar a personas y otras personas van a hacer cosas que van a irritar a otros. Va a tener un problema quizás con alguien en la iglesia o algo, pero si usted puede perdonar usted está libre de eso. Usted está libre de la esclavitud, de esa amargura y está libre para ser perdonado y conocer la bendición de Dios. Pero si usted alberga un corazón no perdonador, usted tiene amargura. ¿Quién necesita eso? El perdón es algo tan hermoso. Entonces disciplina personal en mi vida, rendición de cuentas con otros y cuando pecan quiero estar ahí para levantarlos y también quiero perdonarlos. Inclusive si han pecado contra mí, aun contra mí. Y cuando usted tiene una iglesia que no perdona, usted tiene problemas terribles, problemas terribles.

Por cierto, solo la gente humilde perdona, ¿se acuerda de eso? Solo la gente humilde que no es tan orgullosa como para decir: “Hombre, me hiciste eso, nadie me hace eso a mí.” Pero personas que se humillan y dicen: “Hombre, tú eres más importante que yo, de cualquier manera yo quiero amarte en el amor del perdón.” Pues no hay más para la próxima vez.

Oremos. Padre, te damos gracia por lo que hemos aprendido acerca de las actitudes que quieres en Tu iglesia, obediencia, humildad, amor, unidad, servicio, gozo, paz, gratitud, disciplina personal, rendición de cuentas, perdón. Cosas hermosas que esta iglesia se ha caracterizada por estas cosas. Es un lugar tan maravilloso, personas tan maravillosas, vemos estas cosas en ellos. Gracias, Señor, por el perdón dulce que todos hemos disfrutado en esta congregación. Por la rendición de cuentas maravillosa que se manifiesta de una manera tan maravillosa. Y la disciplina personal que vemos en tantas vidas. Gracias, Padre, por su ejemplo, su patrón. Pero, Padre, simplemente recuérdanos estas cosas y la necesidad de continuar siendo fieles. Y por aquellos que quizás han visto todo esto como un deporte de espectadores, que compras un boleto y ves lo que pasa, Señor, aléjalos de eso. Que conozcan que estas son actitudes que Tú deseas, actitudes correctas fluyendo en medio de la congregación. Y que el espíritu de Dios sea liberado para cumplir el propósito Santo del Salvador para su pueblo redimido. Para que ninguno de nosotros exista en la orilla, sino que esté en el centro, conforme Tú edificas Tu iglesia para Tu gloria. Tan solo por un momento, si es tan amable, mantenga su cabeza inclinada antes de que cerremos y permítame tan solo decir que este sería un tiempo apropiado para que todos nosotros hagamos una oración de compromiso real con el Señor. Un tiempo para decirle: “Padre, deseo disciplinar mi vida. Hago un pacto Contigo en este momento para ser obediente. A pensar en cosas que son puras, a caminar por el camino estrecho y vivir una vida de disciplina personal, pura. A entrar en el área de la rendición de cuentas y ministrar y ser objeto del ministerio de otros. A ser un perdonador.” ¿Puede hacer ese pacto con Dios en su corazón?

Usted ha escuchado a John Mac Arthur, maestro Bíblico de Gracia a Vosotros. Para más información y acceso gratuito a todos los mensajes de John, así como una lista de libros incluyendo La Biblia de estudio, visite la página web en gracia.org. Gracia a Vosotros y el Pastor John Mac Arthur se reservan toda protección y el derecho de autor bajo la ley que esté vigente. La información de derechos de autor está disponible en gracia.org, que incluye instrucciones para limitar la duplicación de este archivo digital. Gracia a Vosotros es una organización sin fines de lucro, dedicada a desarrollar recursos desde las enseñanzas del Pastor John Mac Arthur, las cuales ofrecen la verdad de las Escrituras. Por otra parte, estimado oyente, su apoyo en oración y sus donaciones al ministerio nos ayudan a lograr este propósito para equipar a miles de personas de habla hispana. Si desea hacer una donación u ofrenda puede hacerlo utilizando su tarjeta Visa, MasterCard, Discovery o American Express. Si vive en Estados Unidos o Puerto Rico puede llamarnos al 1-866-5gracia. Esto es 1-866-547-2242 o desde cualquier otro lugar ingresando a nuestra página web en gracia.org. Y de antemano, gracias por su apoyo.

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37/63 – La Maldición de la Higuera | Marcos 11:12-19

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

37/63 – La Maldición de la Higuera | Marcos 11:12-19

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

1/5- El deber del discernimiento & Serie: Un Llamado Al Discernimiento

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

1/5- El deber del discernimiento

Justin Peters

Introducción
«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor/profesor de Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorsionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

http://www.justinpeters.org