¿Qué es la Reforma Protestante?

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¿Qué es la Reforma Protestante?

R.C.Sproul

Hace 500 años, un monje alemán llamado Martín Lutero inició una protesta que resultó en un movimiento mundial. En ese entonces, Europa vivía bajo la sombra de la Iglesia Católica Romana; y era más un imperio que una iglesia. Coronaba y despojaba reyes y usaba su poder para mantener a las personas en la oscuridad de la superstición. Eso nos suena un tanto extraño.

Pero en cierto modo, los días de Lutero se parecían a los nuestros. Al igual que hoy, todos tenían una opinión acerca de la Biblia a pesar de que casi nadie realmente la había leído. Como muchos de nosotros, ellos confiaban en líderes de opinión y las tendencias de sus días que les decían lo que estaba en la Biblia y si debían creerlo o no. Lutero era una de las pocas personas que leían la Biblia y lo que encontró fue explosivo. A pesar de que era un monje, Lutero odiaba al Dios de la Biblia, pero cuando la estudió, el mundo a su alrededor comenzó a tener sentido. Dios cobraba sentido. La importancia de Jesús se fue haciendo evidente. Descubrió la respuesta a su pregunta más profunda: ¿Cómo puede vencerse la maldad? De forma más precisa, ¿cómo podía lidiar con su maldad, con su propio pecado? Lutero descubrió que no podía hacer nada para solucionar el problema por sí mismo. Tenía que confiar solamente en la obra completa de Jesús. Lutero había descubierto una verdad central. Esto cambió su vida y cambió al mundo. La Reforma Protestante tenía que ver con dos asuntos: Establecer quién podía determinar lo que es verdad y reconciliar lo que somos con lo que Dios es. Reconocía que la Palabra de Dios es la autoridad final en este mundo y que la vida perfecta y la muerte sacrificial de Jesucristo son la única respuesta al mal y el único fundamento sobre el cual los pecadores pueden estar delante de un Dios santo. La Reforma Protestante es una historia de transformación; una transformación del odio al amor, de la esclavitud a la libertad y de la fe ciega al descubrimiento glorioso de la verdad en Cristo Jesús.

Ministerios Ligonier existe para cultivar esta transformación en una nueva generación. En tiempos donde pocos están leyendo la Biblia, y la confusión reina en la iglesia, queremos ayudar a los cristianos a que conozcan en qué creen, por qué lo creen, cómo vivirlo y cómo compartirlo. Acompáñanos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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3/63 – Sígueme – Marcos 1:14-20

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

3/63 – Sígueme – Marcos 1:14-20

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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La creación

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La creación

R.C.Sproul

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“Del polvo a la gloria”. Esas son las palabras que estamos utilizando para enmarcar toda la extensión de la historia bíblica, porque el propósito del estudio que iniciamos hoy es brindarles un breve panorama de las Sagradas Escrituras.

Viene a mi mente el momento inicial cuando nuestro Señor mismo fue confrontado con todo el concentrado arsenal del infierno, cuando en el desierto de Judea, Satanás vino a Él y trató de hacerlo caer; en ese encuentro Jesús le dijo a Satán: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

Creo yo que si hay algo que captura la esencia de la vida de Cristo era su pasión por hacer precisamente eso, que cada paso que dio, cada palabra que dijo y toda obra que logró fue hecha siempre con la intención de obedecer toda palabra que sale de la boca de Dios.

Recuerdo que hace muchos años atrás, cuando empecé a enseñar, me encomendaron enseñar Introducción al Antiguo Testamento y luego Introducción al Nuevo Testamento, y tenía estudiantes que se acercaban a mí con gran entusiasmo y alegría diciendo: «Profesor Sproul, haces que la Biblia cobre vida para mí».

Por un lado, apreciaba mucho el cumplido y la adulación; en ese lado, el lado de la carne; pero había otra parte de mí que estaba angustiada por ese tipo de comentario. Y solía decirle a esos estudiantes que estaban tan emocionados, que estaba encantado de que respondieran de esa manera durante su viaje inaugural en el estudio las Sagradas Escrituras, pero también les decía: «Miren, yo no puedo hacer que la Biblia cobre vida porque no puedo hacer que algo cobre vida si ya está vivo. Ahora, no hay nada de malo en la Sagrada Escritura. Lo que podrás notar con mi ánimo y mi emoción es mi respuesta a las Escrituras. Sería más preciso decir que la Biblia me hace cobrar vida, en lugar de que yo haga que la Biblia cobre vida».

Hoy, en este escenario donde estoy exponiendo podemos ver todas esas Biblias que están puestas en las estanterías, vemos la diversidad de formas y tamaños, versiones y ediciones, y con las justas encontraremos una casa en EEUU donde no haya al menos una versión de la Biblia que esté guardada en un librero.

Y tenemos discusiones sobre la naturaleza de la Escritura y los argumentos sobre su autoridad y su inspiración, su infalibilidad, cómo se supone que debemos interpretarla. Esas cosas; pero la gran crisis de nuestros días, amados, es la crisis del abandono del contenido de este libro.

No nos hace bien si solo tenemos un alto concepto de las Escrituras, pero desconocemos lo que se encuentra en sus páginas sagradas, y sé que muchas personas cristianas comienzan con gran determinación al inicio de su vida cristiana y dicen: ‘Yo voy a leer la Biblia de principio a fin’. He hablado con grupos en distintas partes a quienes les pregunto: ¿Cuántos de ustedes han leído el libro del Génesis? Y la mayoría levanta la mano.

Y luego les digo: Ok, ¿y qué de Exódo? Levantan su mano. ¿Levítico? Las manos empiezan a bajar. ¿Y Números? ¿Deuteronomio? Las manos continúan disminuyendo. Luego me miran y dicen: ‘Es que no tengo la menor idea cómo leer el Antiguo Testamento. Los detalles me son extraños, son raros.’ Y cosas por el estilo.

Pero toda la Escritura nos ha sido dada por Dios para nuestra instrucción, para probarnos y para nuestra edificación. En el pasado he visto que si empezamos con un estudio amplio de los principales temas de las Escrituras, eso puede darnos ‘los ganchos’ por así decirlo, para colgar nuestro sombrero, y luego volver y ver cada libro de la Biblia, y finalmente cada versículo.

Lo que espero que podamos lograr en este breve tiempo juntos es encender un fuego en nosotros, para que podamos renovar nuestra determinación de dominar el contenido de la Sagrada Escritura. Dicho esto, empecemos nuestro estudio en la primera página. El primer capítulo en el libro de Génesis, empezando en el verso 1.
Veamos qué enseñanza encontramos en el texto. Leemos las siguientes palabras en la primera página de la Escritura: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esa es la primera declaración, la primera afirmación que encontramos en la Santa Biblia y hay tres palabras en esta primera oración que creo son de vital importancia si es que vamos a iniciar bien, a fin de entender la totalidad del alcance de la historia redentora, del polvo a la gloria.

Esas tres palabras son: ‘principio’, ‘Dios’, ‘creó’ porque en estas tres palabras tenemos las afirmaciones centrales del cristianismo bíblico, que aparta al cristianismo de toda forma de ateísmo, toda forma de naturalismo, toda forma de secularismo, de humanismo, de existencialismo y todos los otros ‘ismos’ que compiten con la fe cristiana por captar la lealtad de la gente en nuestros días. Se podría decir que la frase más controversial de toda la Escritura, es esta primera que dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

La polémica empieza temprano. Empieza con esta primera palabra: ‘principio’ porque lo que se afirma aquí, en esta declaración es de donde el libro del Génesis toma su nombre –aquello que es generado, lo que tiene un origen; aquello que, evidentemente, tiene un principio, un punto de inicio en el tiempo.

Y cuando hablamos sobre el progreso de la historia de la redención, del polvo a la gloria, estamos haciendo una afirmación que es radical para el entendimiento pleno de quiénes somos como personas, el significado nuestras vidas y lo que se supone que debemos ser en este mundo.

Lo que estamos diciendo es que hay una historia, y que esta historia tiene un punto de partida en el tiempo y que el tiempo mismo tiene un comienzo. Ahora, eso puede parecer algo que simplemente damos por sentado, pero no se da por sentado en los medios filosóficos que compiten en nuestra cultura hoy en día.

Volviendo atrás, al siglo XIX, a la filosofía de Friedrich Nietzsche, quien es famoso por su declaración sobre la muerte de Dios. A principio de sus estudios filosóficos, de hecho, cuando Nietzsche era estudiante y escribía su tesis doctoral, miró de nuevo hacia el conflicto de ideas que ya había surgido en el mundo griego antiguo, y él recuperó para su época lo que llamó el mito del eterno retorno, una idea que estaba enraizada en una antigua filosofía griega, que dice que el universo no tiene un comienzo, un punto de partida; sino que el universo y todo lo que contiene es básicamente eterno,

Y que todo da vueltas y vueltas y vueltas sin un principio y sin un final. Esto es capturado o resumido en una de las piezas más importantes de la literatura en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el libro de Eclesiastés aborda la noción pagana del escepticismo que está vinculada con esta idea, donde el sol se pone (de ahí tomó prestado Hemmingway para el título de su libro) el sol también sale y luego se pone, y vuelve a salir, se pone, sale. Y empiezas a ver este ciclo que lleva a la conclusión de que no hay comienzo con propósito, no hay un punto final específico de la historia humana o de la historia natural, y el resultado es vanidad de vanidades.

Todo es vanidad porque estamos, en sentido cósmico, presos en la trampa de correr en círculos que no llevan a ninguna parte. Pero al inicio de la Sagrada Escritura está la afirmación de que existe un comienzo, que hubo un tiempo cuando el universo no existía.

Ahora, sabemos que incluso en las teorías cosmológicas modernas, hay mucho debate sobre cómo el universo llegó a la forma actual y a su actual estructura.

Ha habido debates entre el punto de vista del estado estacionario de la cosmología y el universo en expansión versus la cosmología del big bang y todo eso; pero el consenso hoy en día es que hubo un punto en el tiempo, hace 15 a 18 mil millones de años, según algunos cálculos, donde de repente, hubo esta explosión masiva en que toda la materia existente y la energía anterior a ese momento estaban condensadas en un diminuto punto que se llama punto de singularidad;

Y luego, un martes en la tarde explotó y los resultados de esa explosión siguen repercutiendo en todo el espacio exterior, Y aunque, en muchos casos, a la gente no les gusta especular sobre lo que pasaba antes de eso, por lo menos esto supone que hubo un principio,

Y si hubo un principio para este mundo, la pregunta obvia que se convierte en el asunto central de la controversia y debate es: ¿cómo empezó? ¿qué lo originó? Si todo se encontraba en un estado de organización pura por la eternidad, toda la materia, toda la energía condensada y comprimida en este punto de singularidad infinitesimal en un estado eterno de inercia, ¿Por qué se movió?

Tú conoces la ley de inercia: Las cosas en reposo tienden a permanecer en reposo, a menos….. ¿qué? Actúe sobre ellas una fuerza externa. Aquellas cosas que están en movimiento tienden a permanecer en movimiento a menos que actúe sobre ellas una fuerza externa.

Los cosmólogos, como Jastrow, dicen que tal vez la montaña que los científicos están escalando hoy en día, cuando lleguen a la cima de…. esa…. montaña, encontrarán a los teólogos esperando por ellos, ya alrededor de la carpa, esperando para decirles que tiene que haber una fuerza externa para que algo cambie, se mueva o llegue a existir. Porque lo único que sabemos con certeza, incluso aparte de la obra de la Sagrada Escritura, es que si alguna vez hubo un momento cuando no había nada, todo lo que hubiera ahora sería nada, Incluso no sería correcto decirlo porque tú no puedes decir que no habría nada porque nada no existe, y el término “que no hay nada” sería auto-contradictorio ¿cierto?

La idea aquí es que hay una diferencia radical entre toda la existencia de las criaturas, todo lo que es parte de este universo temporal finito y su autor. Por eso el cristianismo no se detiene al simplemente afirmar: “En el principio” sino que dice: “En el principio Dios…” Hasta ahora, no hay ningún argumento para la existencia de Dios. Todo lo que tenemos al inicio de la Sagrada Escritura es la declaración audaz de que Dios es el autor de todo lo que existe.

“En el principio Dios…” Si hay alguna especie de principio para cualquier cosa, lo que tiene un principio en el tiempo debe tener algo que le preceda o no podría comenzar. Es sencillamente otra manera de decir lo que dije hace un momento, si alguna vez hubo un momento en que no había nada, no podría haber algo ahora.

Ahora bien, aquí estamos hablando de lo que afirma la Escritura sobre el comienzo del espacio y el tiempo, el comienzo del universo creado, pero para que haya un principio del universo creado, debe haber algo que está por encima y más allá del universo creado, algo que no tiene principio, algo que es en sí mismo, que es eterno y que existe por sí mismo, algo que tiene el poder de ser en sí mismo. Y eso es también parte de la afirmación radical de la primera aseveración de la Sagrada Escritura, la proclamación de la realidad de la existencia de Dios.

Ahora, voy a volver esta palabra en un momento, vayamos a la siguiente. En el principio Dios hace algo. No solo nos anuncia la existencia de Dios en el primer capítulo del Génesis, sino que el libro del Génesis presenta a Dios en acción, Dios está haciendo algo. Y lo que está haciendo aquí es la obra más extraordinaria y excepcional que jamás se haya hecho en términos de actividad: es la creación del universo.

Sé que usamos la palabra “crear” de manera metafórica. Me gusta incursionar en el campo de las artes. Me gusta tocar el piano. No soy muy bueno en eso, para ser sincero. He incursionado en la pintura como un amateur, leí libros sobre estos temas, y ellos exponen sobre la creatividad inherente del músico o de artista,

Y me parece que es divertido saca la paleta prepararla, conseguir los pequeños tubos de pintura y esparcir su contenido sobre ella, como lo haría un niño jugando en el barro, y empiezo a mezclar los colores y los pruebo sobre el lienzo y al verlo pienso, eso no se ve tan bien; y por eso trato de cambiarlo. A esto le llamamos creatividad. Pero en realidad no hay creatividad aquí para nada, en el sentido bíblico.

Todo lo que estoy haciendo es tomar sustancias que ya existen, les doy forma, los mezclo y los organizo sobre un lienzo; así que, la creatividad que tiene el artista es una creatividad a medias, una creatividad en el marco de algún tipo de medio.

Pero el punto de vista bíblico es mucho más sorprendente que eso debido a que el punto de vista bíblico presenta un acto de creación donde no hay medio. No es como si hace 15 a 18 mil millones de años, Dios bajó con su pincel y su paleta y empezó a mezclar su pintura, y a dar forma, y a imaginar y a dibujar, y a organizar una imagen.

No, no había pintura, no había pinceles. Tampoco había paleta, ni lienzo. Y por eso, en teología bíblica, cuando nos acercamos al relato bíblico de la creación, entendemos este principio que Dios crea ex nihilo, que significa “de la nada”

Que no hay materia pre-existente que Él forme, genere o arregle, sino que lo que existe llega a ser, a través de este poder activo que sólo Dios tiene. Como indica el Nuevo Testamento en los escritos del apóstol Pablo, que solo Dios tiene el poder de traer vida de la muerte y algo de la nada. ¿Cómo lo hizo? De Nuevo, creo que hay un gran valor en seguir el movimiento de los cuerpos celestes y especular sobre lo que sucede cuando varios gases y elementos chocan entre sí y se mezclan, y cómo se forman los mares y cómo crecen las flores.

Creo que hay un gran, gran valor en el estudio del reino natural. Dios mismo nos ha llamado a hacer eso. Pero ningún estudio que describa las cosas que suceden entre los intrincados patrones y en el funcionamiento de las fuerzas de la naturaleza, puede dar cuenta de esto.

Esta es la obra suprema, que no solo es natural, sino que es sobrenatural. Es decir, que nos lleva más allá del teatro de la naturaleza hasta el principio de la naturaleza, al autor de la naturaleza, que crea todo de la nada.

Otra vez, la Biblia no nos da una descripción científica de cómo Dios lo hace. Lo único que se nos dice en Génesis sobre el modo de la creación de Dios es que Él crea por el hablar de Su palabra. San Agustín le llama a esto el Imperativo Divino. El imperativo Divino o el Fiat Divino, no se confundan con el pequeño auto italiano.

Un imperativo divino se refiere sencillamente al mandamiento transcendente majestuoso y santo de Dios, donde Él habla al vacío….. y dice sea…..: “S E A” ……y por el gran poder de la orden de alguien que eternamente tiene el poder de ser en sí y por sí mismo, inicia un universo. Veamos el texto rápidamente, por un segundo. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.”

Aquí, en el verso 2 de Génesis se nos da una descripción gráfica del universo desordenado, sin estructura, en realidad no-creado; universo que es descrito en términos de tres negativos básicos: el desorden, el vacío y la oscuridad. Si ves la forma en que esas tres palabras se utilizan en el imaginario de la cultura antigua, esos tres términos tienden a combinarse, para abarcar y capturar tres de las ideas más amenazantes que puede haber para el significado y la existencia humana.

El desorden es realmente inimaginable, porque la absoluta ausencia de orden sería el caos absoluto, y ni siquiera se podría reconocer el caos como caótico sin alguna idea de forma. El vacío es la expresión que usamos para describir las peores sensaciones de nuestras almas, cuando sentimos miedo o solos, y decimos que nuestras vidas están vacías.

Imaginen, no solo una casa vacía, una cama vacía, un garaje vacío; sino que, imaginen un universo vacío, sin forma, la nada. Oscuridad, la oscuridad en sí misma es un término negativo porque la oscuridad no se trata de la presencia de algo, sino que es la ausencia de algo, la ausencia de luz. Todo lo que tenemos hasta ahora en esta descripción es el vacío, el desorden, el abismo y la oscuridad.

En el verso 3 se menciona un nuevo agente: “y el Espíritu de Dios se movía” sobre el abismo, sobre lo profundo, sobre esta oscuridad y vacío; luego oímos por primera vez la voz de Dios y Dios dice: “Sea la luz”. Al instante, la luz irrumpe en el universo, echa fuera las tinieblas, vence la oscuridad, empieza a llenar los espacios vacíos y comienza a proporcionar una estructura para que Dios forme su mundo con las aguas, los árboles, las plantas y los animales, y, finalmente, con gente.

Pero la misma realidad en la cual vivimos cada momento de nuestras vidas es totalmente inexplicable excepto que alguien, de alguna manera, en algún lugar, diga: “Sea” y por el poder y la fuerza de ese mandato, las luces se encienden y un mundo comienza; y Dios prepara el escenario al recoger con sus manos el polvo y preparar una criatura para Su gloria.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/nueve-maneras-de-responder-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: El Salmo 119 menciona la importancia de guardar la Palabra de Dios. De hecho, lo menciona 29 veces. Nancy Leigh DeMoss dice que esto significa que necesitamos prestar atención.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, debemos  de obedecer Su Palabra? Me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy obedeciendo?

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy en la Serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, reflexiones sobre el Salmo 119.

Nancy: Hace poco me topé con un artículo en un blog escrito por mi amigo Randy Alcorn. Tú probablemente has escuchado ese nombre. Es un autor fabuloso y tiene un corazón grande para el Señor. Quiero leerte un segmento un poco largo de ese artículo porque refleja algo que está en mi corazón ahora que estamos invitando al reto de la lectura diaria de la Biblia en este nuevo año que se inicia. Randy dijo,

“Vivimos en una cultura que está saturada con opciones de entretenimiento. Los hombres jóvenes están creciendo consumidos por juegos de vídeo y otros medios de comunicación que se han convertido en sustitutos de la lectura. Hay una tasa de analfabetismo funcional en nuestra cultura, quiere decir que estos jóvenes pueden leer, pero no lo hacen—ellos leen Facebook pero no leen nada serio.

Me preocupa que haya tanta gente joven creciendo—particularmente muchos hombres jóvenes—quienes, por no ser lectores, no serán lectores de la Palabra de Dios. Un día no muy lejano ellos estarán dirigiendo nuestras iglesias, y muchos de ellos no conocerán las Escrituras.”

Sólo quiero decir que no hay muchos hombres jóvenes escuchando este programa, pero sí hay muchas mamás y abuelas que tienen hijos e hijas. Solo quiero animarlas a hacer que sus hijos lean, que lean. Si Dios nos dio Su Palabra, es para ser leída. Si las personas no disfrutan leer, no van a disfrutar leer la Palabra de Dios. Así que esta es una exhortación para aquellas de ustedes que tienen jóvenes en sus casas.

Es tan triste para mí pensar cómo aun en nuestras mejores iglesias tan pocas personas realmente conocen la Palabra de Dios, y eso se refleja en la forma que ellos piensan acerca de todo: acerca de la política, acerca de los negocios, de las carreras, la educación, las relaciones, y el matrimonio. Se refleja en la forma que piensan y en la forma en que viven; no están anclados en una cosmovisión bíblica.

Randy concluye este artículo diciendo,

“Todavía hay personas que están estudiando y se sienten hambrientos por la Palabra de Dios. Eso motiva y es bueno [y es la razón por la que muchas de ustedes escuchan este programa regularmente]. Pero también hay muchas personas que no están estudiando ni leyendo. Y eso es desesperanzador”.

Y esa es la razón por la que estamos lanzando este reto de la Lectura Diaria de la Biblia al inicio de este año 2014. Si ya te cansaste de escucharme hablar sobre esto, lamento decir que voy a continuar hablando sobre eso porque es algo que ocupa mi corazón, el lograr que la gente lea las Escrituras.

Así que, lee la Biblia cada día. Por eso es que estamos hablando sobre el Salmo 119 en esta serie que da inicio al año. Es un salmo grandioso y extenso, sobre la gloria y el esplendor de la Palabra de Dios.

Así que, a medida que vemos el Salmo 119 en el día de hoy, quiero intentar lo imposible, que es enseñar nueve puntos en el tiempo que nos resta. Algunas de las que ya han estado un tiempo con nosotros saben que yo pudiera extender esos nueve puntos a nueve programas completos o incluso más. Pero quiero intentar mostrar, a partir del Salmo 119, nueve maneras diferentes de responder a la Palabra de Dios.

Hemos hablado de las bendiciones que vienen cuando leemos la Palabra de Dios. Ahora quiero hablar sobre diferentes formas que nosotras podemos responder a la Palabra de Dios, formas en las que deberíamos responder a la Palabra de Dios. Voy a mencionar estas diversas formas brevemente, pero invertiré un poco más de tiempo en una o dos de ellas.

La primera es que necesitamos aprender la Palabra de Dios. Esto aparece varias veces:

“Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.” (versículo 7)

“Bueno es para mi ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (versículo 71)

“Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.” (versículo 73)

“Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios.” (versículo 125)

Aprender la Palabra de Dios es conocerla.

Escúchame, no puedes obedecer o aplicar lo que no conoces. Así que este es el punto de partida. Esta es una de las razones por las que muchas personas no obedecen la Palabra de Dios, porque no conocen la Palabra de Dios. A mí me gustaría mostrarles algunas de las correspondencias que recibimos aquí en Aviva Nuestros Corazones de gente cuyas vidas están irremediablemente inmersas en todo tipo de comportamientos, patrones, pecados y desafíos porque no conocen la Palabra de Dios.

Ahora, veremos que conocer la Palabra de Dios no es suficiente, pero ciertamente es un punto de partida. La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. No puedes creer, no puedes actuar basándote en lo que no conoces. Así que esta es una de las razones por la que quizás no estás creciendo.

No te estoy diciendo que este año tienes que convertirte en una maestra de la Palabra de Dios, solo te estoy diciendo, “¡Léela! ¡Léela!”. Conócela. Si nunca antes has leído Números y Deuteronomio, te vas a sorprender. Ahí hay cosas grandiosas y aún las cosas que no puedes entender, son grandiosas. Y esto alimentará y nutrirá tu alma. Apréndela. Conócela.

Número dos: Busca la Palabra de Dios. Busca a Dios que es el Autor de Su Palabra.

“Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.” (versículo 10)

“Y andaré en libertad, porque busco tus preceptos.” (versículo 45)

No entraré en toda una sesión sobre lo que significa buscar al Señor y Su Palabra, pero ciertamente implica que es algo intencional, que estás siendo proactiva acerca de esto.

Número tres: Escoge los caminos de Dios. Escoge Su verdad y dispón tu corazón a seguir Sus caminos. Encontrarás que estas dos cosas van a la par en el Salmo 119.  Por ejemplo el versículo 34 dice,

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.”

Una vez más vemos la intención expresa de escoger los caminos de Dios.

“Pronta esté tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.” (versículo. 173)

Nosotras debemos escoger la Palabra de Dios.

Número cuatro: Recuerda la Palabra de Dios. Y el otro lado de esa moneda, y lo agruparé todo en este número cuatro, no olvides la Palabra de Dios. Vemos estos dos conceptos a través de todo el salmo.

“Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh SENOR, y me consuelo.” (versículo 52)

Esa palabra “me acuerdo” significa “recolectar, traer a la memoria, reflexionar acerca de algo”. Me acuerdo de tus ordenanzas. Y luego inversamente, en el versículo 16,

“Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.”

Te digo algo: he estado intentando memorizar porciones del Salmo 119, porque yo quiero recordar la Palabra de Dios. Y yo no sé qué me pasa, pero algunas veces cuando llego al versículo 16 una y otra vez veo que no puedo recordar ese versículo. Y ese es el que dice “yo no olvidaré tu palabra”. Y yo sólo me río de mi misma y digo, “Oh si, es ese mismo que habla de recordar la Palabra de Dios”.

“Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.” (versículo 93)

“Pequeño soy y despreciado, mas no me olvido de tus preceptos.” (versículo 141)

Al hablar de recordar la Palabra de Dios, es un buen momento para mencionar la memorización de las Escrituras. Nosotros tenemos un plan de memorización de las Escrituras aquí en Aviva Nuestros Corazones. Si estás interesada en conocer más sobre esto visita nuestra pagina web AvivaNuestrosCorazones.com. Pero querrás recordar la Palabra de Dios, recuérdala siempre.

Número cinco: otra respuesta es que nosotras debemos volvernos a la Palabra de Dios en vez de alejarnos de ella. Escucha estos versículos:

“Los soberbios me insultaron en gran manera, sin embargo, no me he apartado de tu ley.”(versículo 51)

“No me he desviado de tus ordenanzas, porque tú me has enseñado.” (versículo 102)

“Los impíos me han tendido lazo, pero no me he desviado de tus preceptos.” (versículo 110) [Para no alejarme de tu ley]

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.” (versículo 59)

Como dijimos en la última sesión, ese es un versículo que habla de arrepentimiento. Habla de considerar mis caminos y luego volver mis pasos hacia los decretos de Dios. Si yo he estado yendo en otra dirección, me doy la vuelta y me dirijo hacia Dios. Así que vuélvete hacia los caminos de Dios en vez de alejarte de ellos.

Número seis: ¡Canta!

“Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (versículo 54)

Cuando leo ese versículo pienso en dos personajes del Nuevo Testamento en dos recuentos distintos. El primero es el de  Pablo y Silas en Hechos capítulo 16 cantando en una prisión en Filipos. Estaban cantando himnos a Dios a medianoche cuando habían sido golpeados, perseguidos y torturados por su fe. Ellos estaban cantando himnos, “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

Y luego pienso en esa escena al final de la última cena antes de que Jesús saliera camino a Getsmaní para luego ir a la cruz. Las Escrituras nos dicen que ellos cantaron un himno y luego salieron. Ellos probablemente cantaron un himno de los Salmos. “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.” (versículo 172)

Hace poco tiempo me encontré con un recurso muy bueno. Se trataba de una mujer que quería memorizar el Salmo 119 con sus dos hijos más pequeños. Ella es músico, y escribió una canción para cada una de las ventidos estrofas de ocho versículos cada una del Salmo 119. Usó melodías pegajosas. Es una buena forma de memorizar las Escrituras.

Ella usó esto para ayudar a sus hijos a memorizar el Salmo 119. Tal vez has escuchado la frase que dice “Lo que se aprende en canción se recuerda por montón”. Ahora bien, no tienes que cantar el Salmo 119, pero canta canciones que traigan a tu mente la Palabra de Dios, los caminos de Dios. Canta Su palabra porque todos sus mandamientos son justos.

Número siete: otra respuesta a la Palabra de Dios es meditar en la Palabra de Dios. Ahora, sólo quiero mencionar este punto rápidamente porque quiero durar la mayor parte de una sesión en nuestro próximo programa hablando acerca de la meditación. Pero solo algunos versículos:

“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos.” (versículo 15)

“¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” (versículo 97)

Vamos a volver a esto porque es una forma clave en la que debemos responder a la Palabra de Dios.

Número ocho: Y realmente quiero detenerme en este concepto por un tiempito. Nosotras debemos guardar la Palabra de DiosCreo que es veinte nueve veces, si conté correctamente, que el Salmo 119 habla de guardar la Palabra de Dios. No solo conocerla, pero guardarla, obedecerla. Es la idea de guardar un pacto. Estamos en una relación de pacto con Dios. Él guarda Su pacto con nosotras, y nos llama a nosotras a guardar ese Pacto con Él.

“Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!” (versículo 2)

“Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.’ (versículo 4)

‘Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!” (versículo 5)

“Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo.” (versículo 8)

“Enséñame, oh SENOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (versículo 33)

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (versículo 34)

“Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SENOR, y guardo tu ley.” (versículo 55)

“Esto se ha hecho parte de mi: guardar tus preceptos.” (versículo 56)

“El SEÑOR es mi porción; he prometido guardar tus palabras.” (versículo 57)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (versículo 60)

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.” (versículo 67)

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.” (versículo 69)

“Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” (versículo. 167)

“Guardo tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.” (versículo 168)

Ahora, tal vez estés pensando, “¿Podías haber leído solo uno de esos versículos y hubieras logrado establecer el punto? ¿Por qué leer todos estos versículos?” Bueno, no leí los veinte y nueve. Pero tú sí necesitas leer los veinte y nueve. ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, que debemos obedecer Su Palabra?

Esto me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy haciendo? ¿Cuántas relaciones rotas tengo que no he tomado la iniciativa de restaurar? Yo sé que la Palabra de Dios dice que debo perdonar. ¿Dónde estoy guardando amargura en mi corazón? Yo conozco la Palabra de Dios; ¿La estoy guardando?  No es suficiente con solo conocerla.

Tener un corazón dispuesto a obedecer la Palabra de Dios es una evidencia de que le pertenecemos. Para un hijo de Dios, la obediencia no es una carga, es un deleite. Y nota que no estamos solamente hablando de comportamiento aquí. Estamos hablando de obedecer a Dios con todo nuestro corazón. Se trata de obediencia de corazón; de tener un corazón recto. Y leemos eso siete veces en el Salmo 119.

Tenemos un compromiso de guardar el Pacto de Dios, recuerda esto: Es nuestra respuesta racional a Su carácter guardador de pactos. ¿Recuerdas Éxodo capítulo 34? Si has leído Éxodo—si no lo has leído estarás leyéndolo en este año estoy segura. Dice “Él es un Dios que guarda misericordia a millares”. Él guarda Su pacto. Cuando Él entra en una relación de pacto con nosotras, una de las marcas de que estamos en ese pacto con Él es que tenemos un corazón dispuesto a guardar Su Palabra.

Pero déjame recordarte, y he intentado decir esto repetidas veces a través de esta serie porque estamos enfocándonos mucho en la ley del Antiguo Testamento…  Necesitamos ver el contexto completo de todas las Escrituras, las cuales nos recuerdan que solo Cristo pudo guardar perfectamente la ley de Dios. Y es por esto que necesitamos Su gracia que nos salva y el poder de Su Santo Espíritu que nos capacita para hacer lo que no podemos hacer apartadas de Su poder.

No podemos guardar la Palabra de Dios, no podemos obedecer esto, no podemos hacer lo que dice el Salmo 119 veinte y nueve veces. No podemos guardar la palabra de Dios a menos que Dios nos guarde a nosotras. Y gracias a Dios que Él si nos guarda. Judas 24 dice, “Y a aquel que es poderoso para guardarnos sin caída…” Él nos guarda para que nosotras podamos guardar Su Palabra.

Jesus oró en Juan capítulo 17,

“Padre Santo, guárdalos en tu nombre…y los guardé…guardalos del maligno.” (vv. 11, 12, 15)

Él nos guarda, Él vive en nosotros y es por eso que podemos guardar Su ley.

Y entonces un concepto más, el número nueve, nuestra respuesta a la Palabra de Dios : debemos compartirla con otros.

“He contado con mis labios de todas las ordenanzas de tu boca.” (versículo 13)

“Hablaré también de tus testimonios delante de reyes, y no me avergonzaré.” (versículo 46)

El Salmo 119 es un salmo muy personal. Lo escribió un salmista que usa la palabra “yo” una y otra vez. “Yo guardaré” “Yo obedeceré” “Yo…” Es entre él y Dios. Esta es una oración así que es una conversación de su alma con Dios. Es una caminata individual con Dios que por cierto es un recordatorio de que tú puedes caminar con Dios y Su Palabra aunque nadie más a tu alrededor lo esté haciendo.

Pero también hay un sentido corporativo en el salmo; una dimension corporativa que sale a relucir varias veces en el Salmo 119. Quiero cerrar señalándote tres de esos versículos.

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

Este no es solo un caminar individual, es eso, pero es también un caminar con creyentes que piensan y sienten igual también. El salmista piensa en otros que como él tenían un corazón dispuesto a guardar la Palabra de Dios. Es un recordatorio de que no estamos solas en este camino. Algunas veces puedes sentir que estás sola. Puede ser que seas la única persona creyente en tu familia o en tu lugar de trabajo. Puedes sentir que eres la única persona en tu iglesia que tiene un corazón comprometido con seguir a Dios y Su Palabra, pero recuerda, hay otros. Hay otros que están contigo en este peregrinar, que le buscan, que están caminando el mismo camino. Tú eres parte de una comunidad de fe. Nos necesitamos unas a otras. Somos verdaderos seguidores de Cristo, “Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos”

Los verdaderos seguidores de Cristo están caracterizados por un temor del Señor, por un corazón amante de Su Palabra y por un caminar obediente. Tenemos esas cosas en común independientemente de muchas otras diferencias que podamos tener, y somos atraídas hacia otros que son de una misma mente y un mismo corazón con nosotros.

Ahora mira el versículo 74,

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.”

Cuando tú obedeces la Palabra de Dios, no solo tú eres bendecida sino que otros creyentes que te ven tomar la Palabra de Dios en serio son animados y retados. Ven el fruto de la Palabra de Dios en tu vida y su vida es bendecida como resultado de eso. “Que los que te temen me vean y se alegren, porque espero en tu palabra”. ¿La vida de quién será animada este año porque tú  has tomado la Palabra de Dios en serio, porque has esperado en la Palabra de Dios?

Y luego el versículo 79,

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.”

Creo que eso sugiere que nuestras vidas pueden hacer a otros hambrientos por la Palabra de Dios. ¿Quiénes quieren conocer a Dios mejor porque han estado alrededor tuyo? Y esa es la razón, por cierto, por la que quiero animarte a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y dejar tu comentario. Es un lugar donde puedes interactuar con otras y compartir lo que Dios te está enseñando con personas que temen al Señor, y que aman Su palabra. Allí puedes involucrarte, compartir lo que estás aprendiendo.

El verano pasado hice un reto de leer la Biblia en 90 días y me uní a un pequeño grupo en Facebook que lo estaba haciendo junto conmigo. Nos hacíamos preguntas unas a otras. Recuerdo cuando una señora llegó a un pasaje en particular que era muy difícil de entender, ella dijo, “¡Explíquenme esto! ¿qué significa?” Y pudimos interactuar unas con otras. “Aquellos que aman al Señor hablaban frecuentemente de Él  unos con otros” dice Malaquías.  Así que hemos provisto un medio donde puedes hacer esto. Puedes interactuar con otras y compartir lo que Él te está enseñando.

Gracias, Gracias, Gracias Señor, por Tu Palabra. Wao, ¡es tan preciosa, tan preciada! Y queremos ser mujeres que buscan Tu Palabra, que la conocen, que la memorizan y meditan en ella, que se vuelven a ella, que la recuerdan, que cantan acerca de ella, que la eligen y ponen su corazón en ella. Queremos ser mujeres que guardan Tu palabra y la comparten de la abundancia de su corazones con otros.

Solo piensa en todas las cosas que hablamos cuando nos juntamos con otras personas. ¿No sería algo increíble que Tu Palabra sea una parte fundamental de lo que compartimos en nuestras redes sociales? ¿No sería grandioso que hagamos eso alrededor de Tu Palabra? Así que Señor, ayúdanos a no esperar que otros lo hagan sino a liderar el camino, a iniciar este camino. Que nuestras vidas dirijan a otros a tener hambre de Ti, oro en el nombre de Jesus, Amén.

Leslie: Esa es Nancy Leigh DeMoss en la serie Vivifícame conforme a Tu PalabraLa serie se basa en el Salmo 119. Nancy, tu mencionaste el foro al que las mujeres pueden unirse en AvivaNuestrosCorazones.com, y ese no es el único recurso que estamos haciendo disponible al animar a las mujeres a leer la Palabra de Dios en este año 2014 que recién inicia.

Nancy: Así mismo es, Leslie. Queremos hacer todo lo que podamos para animar a las personas en este reto de lectura bíblica diaria. Me siento tan apasionada por animar la gente a leer la Biblia cada día. Y en AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás toda una selección de planes de lectura de la Biblia que puedes evaluar. Elige el que mejor se acomode a tus necesidades, y luego puedes usarla para seguir ese plan en el transcurso de este año. También apreciaríamos que tomes un momento para dejarnos saber que aceptas este reto de leer la Biblia diariamente.

Leslie: A medida que te propones leer más la Biblia en el 2014, no necesariamente necesitas más fuerza de voluntad. ¿Qué es lo que necesitas entonces? Bueno, Nancy hablará sobre eso en el próximo programa de  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Llamada de Auxilio

Isha – Salmos

DÍA 65 – Salmo 41

Dosis: Solidaridad

Llamada de Auxilio

“Dichoso el que piensa en el débil; el SEÑOR lo librará en el día de la desgracia. El SEÑOR lo protegerá y lo mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios. El SEÑOR lo confortará cuando esté enfermo; lo alentará en el lecho del dolor. (Salmo 41:1–3) (NVI)

Este salmo se inicia con una hermosa expresión de solidaridad humana, recordándonos, que si tenemos un estilo de vida generoso, vamos a ser personas bienaventuradas y dichosas, receptoras de la misericordia divina. Pero también es una súplica o lamento por una enfermedad en medio de una situación de abandono. La persona enferma describe su dolor y dice que no solamente sus amigos lo han abandonado sino que sus enemigos lo persiguen. Se siente débil y necesitado, por eso clama e implora la misericordia de Dios.

El día de ayer mientras meditaba en los Salmos recibí un mail cuyo asunto decía: “Preciso de ti”. Era como una llamada de auxilio, un clamor en medio del sufrimiento, de una persona que quiero mucho. Ella me escribía tras el impacto de conocer la noticia de un cáncer terminal, en un familiar muy cercano. Se sentía frágil, y sin esperanzas. Se preguntaba ¿por qué? Si la persona enferma era tan generosa e íntegra. Sentí mucha tristeza y me pregunté una vez más ¿cómo consolar? ¿Cómo dar esperanza? La única forma que encontré de hacerlo fue repitiendo las promesas de Dios para el que sufre.

El salmista se debate otra vez entre el dolor y la fe y en su evaluación personal, una vez más vemos la asociación de la enfermedad con el pecado: “Yo he dicho: «SEÑOR, compadécete de mí; sáname, pues contra ti he pecado.» ¡Cuánta sinceridad puede surgir de nuestro corazón cuando es afectada nuestra salud y valoramos cuán generoso ha sido Dios con nosotros y cuántas veces le hemos fallado!

Parece ser que a su condición física se agrega una carga emocional por la traición de sus amigos y la persecución de sus enemigos: “Con saña dicen de mí mis enemigos: «¿Cuándo se morirá? ¿Cuándo pasará al olvido?» Si vienen a verme, no son sinceros; recogen calumnias y salen a contarlas. Mis enemigos se juntan y cuchichean contra mí; me hacen responsable de mi mal. Dicen: «Lo que le ha sobrevenido es cosa del demonio; de esa cama no volverá a levantarse.» Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla.”

Expresiones que revelan la fragilidad y la vulnerabilidad de quien experimenta el dolor y necesita de nuestro consuelo. Aunque la gracia y la compasión provienen de Dios y su misericordia y su paz siempre serán el consuelo más efectivo, Dios nos ha puesto en esta vida para ser solidarias en el dolor, para ser una extensión de su amor y su misericordia. Este Salmo me recuerda que debo visitar al enfermo, orar por los que sufren y pedirle a Dios que me use como un instrumento de fe y esperanza. Que debo estar pendiente de quien “precisa de mí”.

Oración: Señor enséñame a ser solidaria con el que sufre, a no esperar una llamada de auxilio sino a estar cerca y presente. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 80). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

4/41 – Más que un Simple Saludo

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

4/41 – Más que un Simple Saludo

Stephen Davey

Texto: Pasajes Seleccionados
Antes de adentrarnos a la epístola de Pablo a los Filipenses, tomaremos un tiempo para conocer los inicios de la Iglesia en Filipos; ya que, al conocer a los recipientes de esta carta, podremos entender de mejor manera el contenido de la misma

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

El paso de la ira de Dios

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El paso de la ira de Dios

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/30997565

Llegamos ahora al final de nuestra serie del Drama de la Redención y espero que haya ayudado a ver cómo todas las promesas de Dios se mueven inexorablemente a través de las páginas del Antiguo Testamento en la medida en que el Señor de la historia va mostrando dramáticamente su plan de redención.

Hemos visto los distintos pactos que Dios ha hecho con su pueblo y cómo éstos alcanzaron su cumplimiento en el Nuevo Testamento. Fue San Agustín quien comentó: “El Antiguo está revelado en el Nuevo y el Nuevo está oculto en el Antiguo”. Hay algo nuevo acerca del Nuevo Testamento, del Nuevo Pacto, de lo que Jesús hace pasar a su pueblo y, en un sentido, hay algo de discontinuidad entre lo que pasa en el Antiguo Testamento y lo que pasa en el Nuevo Testamento.

Dado que esta discontinuidad está presente y distinguimos entre los dos testamentos, existe la tendencia peligrosa en nuestros días de pensar el cristianismo solo en términos del Nuevo Testamento, como si el cristianismo fuera una religión completamente nueva, cuando de hecho, aunque puede haber elementos de discontinuidad, hay una dimensión mayor de continuidad entre el Antiguo y Nuevo pacto.

No hay una ruptura entre ambos sino más bien un enlace. Ahora, esto podemos verlo, por ejemplo, cuando observamos cómo el pueblo del Nuevo Testamento continuó con las tradiciones del antiguo pacto, aunque dándoles un nuevo significado.

En el Antiguo Testamento, el signo del pacto era la circuncisión. En el Antiguo Testamento, hubo varios días de fiesta designados por Dios, pero el día más importante fue la celebración de la Pascua. Al llegar al Nuevo Testamento vemos que la señal del Nuevo Pacto es el bautismo; y la celebración más importante en la comunidad del Nuevo Pacto es la celebración de la Cena del Señor, el sacramento de la sagrada comunión.

Ahora, lo que quiero que veamos hoy es el vínculo entre esas prácticas. Prestemos atención por un momento a las enseñanzas de Pablo en el libro de Romanos. Empezando en el verso 17 de Romanos 2, Pablo dice: “He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.

Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adúlteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros”.

¡Esa, es una tremenda declaración! Me pregunto cuánta gente en el mundo está blasfemando a Dios por mi culpa, porque di una visión distorsionada del carácter de Dios. Todos hemos sido creados a imagen de Dios. Cada uno de nosotros debe proyectar y reflejar lo que es Dios delante del mundo, y aunque tergiversamos a Dios—ya existe suficiente hostilidad en el corazón aparte de la que yo les pueda causar, pero debido a que representamos mal a Dios, ellos tienen una imagen aún mucho más distorsionada del carácter de Dios por causa de lo que ven en mí.

Aquí Pablo está dando una severa reprensión a sus compatriotas judíos diciendo: ‘Los gentiles blasfeman por causa de ustedes, porque ustedes dicen: No roben, pero ustedes siguen robando. Ustedes dicen que obedecen la ley, sin embargo, no cumplen la ley de Dios’.

Y luego continúa diciendo: “Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.”

Ahora Pablo llega al clímax cuando dice: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios”.

¿A dónde quiere llegar Pablo con esto? Pablo está tocando uno de los temas más delicados de su tiempo: el punto de discordia entre Jesús y los fariseos. Cuando Jesús llamó a los fariseos a algo nuevo, a un nuevo arrepentimiento, a un nuevo nivel de devoción al reino de Dios, ellos se enojaron y protestaron diciendo: ‘No necesitamos arrepentirnos. No somos esclavos de nadie. Somos hijos de Abraham’.

¿Qué le estaban diciendo a Jesús? ‘Fuimos circuncidados y debido a que ya estamos circuncidados en lo físico, ya estamos en el reino de Dios. No necesitamos arrepentirnos’. Había surgido un concepto infame entre el pueblo judío. ellos comenzaron a pensar que la salvación era transmitida al pueblo de Israel biológicamente y a través de ceremonias externas; que todo lo que el judío tenía que hacer era ser judío y estar circuncidado, y ya estaba en el reino de Dios.

Pero Pablo dice aquí: ‘No todo el que está en Israel es de Israel.’ La señal externa del pacto no garantiza la posesión del contenido del pacto y advierte a las personas que no piensen que, porque son circuncidados, ya son salvos.

Y de la misma manera, las personas que viven bajo el Nuevo Pacto a veces piensan que, porque han sido bautizados, ya están automáticamente en estado de gracia. Y no vamos a denigrar la importancia del bautismo.

Recuerdo a Lutero cuando decía que estaba al borde de la desesperación por el asecho de Satanás contra su conciencia y contra su alma. Algunas veces hasta se ponía de pie, y arrojaba un tintero al diablo, diciéndole en voz alta: ‘Satanás vete de acá. Estoy bautizado’.

Ahora, Lutero no quiso decir que debido a que estaba bautizado, él estaba necesariamente en el Reino de Dios. Lo que estaba tratando de decir es: ‘cuando me aseches, oh, malvado, y no sepa dónde dirigir mi fe, me acuerdo de mi bautismo ya que es una marca de Dios en mi alma. Es una marca indeleble. Es la marca de la promesa de Dios para todos los que creen y estoy confiando en esa promesa. No puedo hacer otra cosa.

Ahora, después de que Pablo diera esta mordaz crítica a aquellos que no entendieron la importancia de estas ceremonias y sacramentos del Antiguo y Nuevo Testamento, Pablo hace una pregunta, anticipando la que le harían los judíos a él. A principios del capítulo 3, Pablo dice: “¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?

Estas son las preguntas que planteó, y podrías pensar que Pablo va a responder así su propia pregunta: ‘Bueno, no hay ventaja alguna. No sirve para nada el circuncidarse. No hay beneficio en el ser judío, o ser como uno de ellos.

Pero eso no es lo que él hace. Pablo dice: “¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Él responde a su propia pregunta diciendo: “Mucho, en todos los sentidos”. Hay todas las ventajas imaginables. ¿Y cuál es esa ventaja?

Porque los judíos tienen los oráculos de Dios. Aquí está la ventaja: “que les ha sido dada la palabra de Dios.” Tienen las promesas de Dios. Cuando Agustín enseñaba acerca de la doctrina de la iglesia, decía que la iglesia siempre debe entenderse como lo que él llamó en Latín: “un Corpus permixtum”, un cuerpo mixto,

Siguiendo las enseñanzas de Jesús de que su casa, la iglesia, estaría llena con personas, en donde unas serían trigo y otras serían cizaña. Que no todo el que profesa fe, no todo el que es miembro de una iglesia, es automáticamente un miembro del reino.

Hay cizaña que crece junto al trigo. Hay falsos creyentes en medio de la iglesia. Ustedes oyen decir a la gente hoy en día: ‘Oye, yo soy un creyente. No necesito pertenecer a una iglesia. Yo no voy a la iglesia. No es necesario hacerlo’.

Es una idea muy popular y la escuchamos por todas partes hoy en día. Agustín dijo que los verdaderos creyentes, los salvos, los elegidos de Dios, se encuentran principalmente dentro de la iglesia visible.

Él hizo una distinción entre la iglesia visible y la iglesia invisible; la misma distinción que Pablo hace aquí en Romanos cuando distingue entre uno que es judío externamente (lo visible) y uno que es judío internamente. La idea es que solo Dios puede leer el corazón. Solo Dios sabe con certeza quiénes son los suyos, quiénes son trigo y quiénes son cizaña. Es por eso que no debemos precipitarnos en nuestros juicios dentro de la iglesia tratando de eliminar la cizaña, ya que podríamos malinterpretar la situación y dañar el trigo. Es el trabajo de Cristo, en última instancia, la cosecha de su iglesia.

Lo que Agustín estaba diciendo es: ‘Sí, puede haber algunas personas que sean verdaderos creyentes, que por una u otra razón nunca llegaron a la iglesia visible’, pero la iglesia invisible, de la que hablaba Agustín, existe primordialmente, primero y sustancialmente en la iglesia visible, de la cual hemos sido llamados a formar parte; una comunidad del pacto visible, parte del cuerpo del Señor. ¿Por qué? Hay una gran ventaja. La iglesia no es el único lugar donde Dios salva a las personas, pero es el lugar principal donde salva a las personas. Es un lugar de avanzada. Es el lugar donde los medios de la gracia están más seriamente enfocados; y esta institución tiene la solemne responsabilidad de guardar los oráculos de Dios.

Estos han sido dados a la iglesia, no al estado, no a los para eclesiásticos (como Ligonier o cualquier otro) para predicar y enseñar la palabra de Dios, los oráculos de Dios. La institución suprema que ha recibido ese mandato y la gracia para hacerlo es la iglesia.

Ahora, ¿qué pasa con el sacramento de la Cena del Señor? Recordemos que la noche cuando fue traicionado, Jesús hizo grandes esfuerzos para preparar cuidadosamente el encuentro con sus discípulos la noche antes de morir. Les dijo: ‘Anhelo celebrar la pascua con ustedes una última vez antes de volverlo a hacer en el cielo, en casa de mi Padre’.

Entonces Jesús y sus discípulos fueron al aposento alto con el propósito expreso de celebrar la Pascua. Ahora, ¿qué es la Pascua? Para entenderla tenemos que volver al Antiguo Testamento una vez más; veamos el libro de Éxodo, el capítulo 11, después que Dios había mandado las 9 plagas al pueblo de Egipto.

“Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.

Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. Y descenderán a mí todos estos tus siervos e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré”.

Y así Dios instituye la Pascua y ordena que el pueblo judío pase por un elaborado tiempo de preparación para este período de juicio que está por venir. El verso 12 del capítulo 12 dice: “Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias: y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.” ¿Escuchas lo que está diciendo? Aquí Él no está hablando de pasar de largo. Él está hablando de atravesar; y este pasar de Dios es el pasar de Su ángel de la muerte por toda la nación, de Su ministro vengador, el que hará que Dios juzgue y manifieste su ira.

‘Yo vengo’ dice Dios, ‘a Egipto, y pasaré por en medio de la tierra y cuando pase por la tierra en juicio y en ira, heriré a todos los primogénitos de los egipcios, incluyendo su ganado. Y habrá un llanto y un gemido y un clamor en esa tierra como nunca antes se había escuchado y como nunca se escuchará otra vez.

Cuando hablamos de la Pascua, tenemos que entenderla en el contexto de atravesar, de un pasar por en medio. Entonces Dios le dice al pueblo de Israel: ‘Maten un cordero, tomen de la sangre de ese cordero y pongan esa sangre en el dintel de las casas para que cuando el Ángel de la muerte pase por en medio, pase por alto aquellas casas que están marcadas con la sangre del cordero’.

Y esa noche toda familia judía marcó su puerta con la sangre del cordero y Dios atravesó la tierra y mató a todo primogénito de los egipcios. Pero Él perdonó a los primogénitos de Israel. Todos los que estaban protegidos por la sangre del cordero se libraron del juicio de Dios.

Y entonces Dios les dijo: ‘En este mismo día del mes, todos los años, sin falta, celebrarán esto. Beberán de la copa amarga y comerán el cordero y se servirán pan sin levadura y celebrarán la redención de la Pascua, e instruirán a sus hijos acerca de la razón por la que hacen esto.

De generación en generación y por todas las generaciones el pueblo de Israel celebró la Pascua, un año después, una década después, un siglo después, un milenio después, y aún hasta el día de hoy todavía se celebra la Pascua.

Pero muchos de nosotros en la comunidad cristiana hemos perdido esto. Hemos olvidado cómo se estableció la Cena del Señor. Cómo, en medio de la ceremonia de la Pascua, en medio de la conmemoración del éxodo original de Israel, la redención original, el rescate original de la ira de Dios, Jesús cambia la conmemoración; Él toma el pan y lo parte frente a sus discípulos y dice: “Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido” y “todas las veces que comiereis esta pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

“Así mismo tomó también la copa” y dijo: “esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecados.” “Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.”

Jesús estaba anunciando un nuevo éxodo, un éxodo mayor, una nueva pascua, una Pascua mayor, para que el pueblo de Dios no celebrara simplemente el haber sido librados del juicio de Dios en esta vida mortal, de quitar la vida física, sino que, por el contrario, hemos sido librados del juicio final ya que hemos sido cubiertos por la sangre del Cordero.

Ese es el drama de la redención. Es el drama que conmemoramos cada vez que bautizamos a una persona, cada vez que nos sentamos a la mesa de Cristo y conmemoramos su muerte hasta que Él venga. Recordamos el atravesar o el paso ‘por en medio’ del juicio de Dios y el paso de largo del juicio de Dios sobre todos los que están marcados por la sangre del Cordero. Creo que todos entendemos claramente que, en el drama de la redención, Dios es el personaje principal.

La salvación es del Señor, es Dios quien salva a su pueblo, pero he dicho muchas veces que a menudo no comprendemos de qué es que somos salvos. Y en última instancia, nuestra salvación no es solo por Dios, sino de Dios; que si estás en Cristo, la ira de Dios ha pasado de largo por tu casa.

Has sido apartado de su juicio, el mismo tipo de juicio que derramó en Egipto, y que dice, de forma inconfundible, que derramará sobre todo el mundo; que Egipto es solo un ejemplo de lo que va a suceder en el día del juicio final, donde la medida completa, la copa llena de la ira de Dios se vaciará sobre el mundo. Pero Dios en ese juicio, pasará de largo por tu casa, si en verdad has puesto tu confianza en la sangre del Cordero.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 6/10 – No hay camino intermedio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 6/10 – No hay camino intermedio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-hay-camino-intermedio/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que es muy común encontrarse con gente que anda perdida por la vida, sin propósito alguno.

Nancy Leigh DeMoss: Muchas personas que están escuchando el sonido de mi voz en este programa de seguro van a caminar así durante este año que comienza—mirando hacia atrás con pesar, algunas con vergüenza, algunas quizás diciendo,  “¡cómo desperdicié el año pasado!” A ti te digo, no tienes por qué desperdiciar este año.

Leslie: Esto  es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa compartiendo enseñanzas basadas en el Salmo 119. La serie se llama Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Bueno, tal como hemos estado compartiendo en los últimos días, estamos animando a nuestras oyentes a tomar el reto de leer la Biblia diariamente este año.

Yo  imagino que, como hijas de Dios, tenemos la buena intención de hacerlo, pero a veces no tomamos la iniciativa ni hacemos el compromiso, no programamos estrategias con la intención de lograrlo.

Siendo la vida espiritual como es, no es factible simplemente seguir hacia adelante como por inercia. La realidad es que nunca permanecemos en el mismo lugar; si no estamos creciendo, estamos echando hacia atrás.

Así que, ¿Te gustaría crecer espiritualmente durante este año? ¿Te interesaría profundizar en tu relación con el SEÑOR?  ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría? ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría, más de Su gracia, más de Su poder, más de Su presencia en tu vida?

De acuerdo, si respondes, “No,”  entonces te pregunto, “¿Realmente conoces al SEÑOR?” Pero si me respondes, “Sí”, entonces te pido, por favor, que te propongas en tu corazón tomar el reto de la lectura bíblica diaria”.

Ahora, si tomas ese reto,  simplemente estarás afirmando lo siguiente: “Por la gracia de Dios, me propongo leer mi Biblia cada día durante este año 2014”. No te estoy diciendo cuánto debes leer, ni cuán larga debe ser la porción, solo que cada día, en algún momento del día, pases tiempo leyendo la Palabra de Dios.

Volvamos a reconsiderar el Salmo 119, el cual estudiamos desde las primeras semanas del año. No estamos estudiando versículo por versículo; sino que estamos analizando los temas. Y te estarás preguntando ¿Cómo es que Nancy escoge y desarrolla los temas de un pasaje bíblico como el Salmo 119 que contiene 176 versículos? ¿Cómo escoge qué enseñar?

Te voy a dar unas pistas para tu propio estudio bíblico: He estado leyendo el Salmo 119 una y otra y otra vez durante semanas. Te animo a que durante el curso de este estudio, tú también lo leas. Al ser tu tutor el Espíritu Santo, verás como tú notas aún más detalles que yo.

Pero, una de las cosas sobresalientes que he notado es que la palabra “c-a-m-i-n-o”, o “caminos”, “veredas” aparece muchas veces en el Salmo 119. Eso me llamó la atención después de haberlo leído un sin número de veces. Y me pregunté ¿Por qué insiste en hablar de “caminos”? Así que hice una búsqueda rápida con la ayuda del internet y la página  www.Biblegateway.com

Simplemente escribí la palabra “camino” en el Salmo 119 y apareció el listado de versículos que la incluían. Luego las clasifiqué en tres categorías.

Y de esa clasificación quiero ahora hablar—de esos diferentes usos de la palabra camino. Porque de eso se trata, realmente, de meditar en la Palabra de Dios; esto nos revela detalles que uno no ve en una simple lectura casual.

Ahora bien, en el Salmo 119 vamos a encontrar dos caminos contrastantes, dos veredas opuestas que la gente puede tomar, y que de hecho toma. Cuando somos confrontadas con una decisión, la elección que hagamos hace una diferencia; es importante.

Un camino, una vereda, conduce a la vida. El otro camino conduce a la muerte. No hay una vereda en el medio. No existe un camino intermedio. O seguimos una vereda o la otra.

Ahora, deseo empezar examinando el camino de Dios, y esto se distingue fácilmente en el Salmo 119. Aquí hay múltiples referencias a los caminos de Dios. No hay otro lugar mejor para empezar—El camino de Dios.

Empezando en el versículo 1 del Salmo 119:

“¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto,  los que andan en la ley del SEÑOR!

No cometen iniquidad, sino que andan en Sus caminos.” (Verso 3)

Ahora, esta palabra camino que se usa en los versículos 1 y 3, solo significa “un camino, una vereda, un peregrinaje.” Confiere la idea de un caminito muy transitado, simboliza el curso de la vida de una persona, la trayectoria de una vida, la dirección de tu vida, el estilo de vida, la forma en que vives. La forma en la que te conduces es tu forma de vivir. Tu forma de vivir tiene que ver con la manera en que tú piensas, con la forma en que tú te comportas. Eso es tu vereda.

Bueno, Dios tiene un camino. Él tiene una forma en que se conduce a Sí Mismo. Tiene una forma de vivir, una forma en que Él funciona, tiene un carácter. Su forma es fiel. Nunca cambia. Él es verdadero a Sí mismo por siempre y siempre. Y así empezamos en este Salmo observando los caminos de Dios.

Y veremos en este salmo que el autor del salmo ama el camino de Dios, y está determinado a seguirlo y a abrazarlo. No cabe la menor duda al leer este salmo de que él ama el camino de Dios. Escucha estos versículos:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14)

“Meditaré en tus preceptos,  y consideraré tus caminos.”  (v.15)

“He escogido el camino de la verdad;  he puesto tus ordenanzas delante de mí.”(v. 30)

“Por el camino de tus mandamientos correré,  porque tú ensancharás mi corazón.” (v. 32)

“Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (V 33)

De manera que el salmista dice, “Dios tiene un camino.  Yo amo la senda de Dios. Yo quiero andar en el camino de Dios. Deseo vivir mi vida de acuerdo a la manera de Dios”. Estas declaraciones son el corazón de este salmo.

Ahora también, vemos que hay otro camino, otra manera de vivir, y se refiere a él como el camino de mentira o el camino torcido. Dependiendo de la traducción, unas versiones dicen camino de mentira y otras dicen caminos torcidos. El salmista comenta sobre estos caminos falsos, y tú puedes notar que el salmista aborrece estos caminos de mentira—ya verás cuando leas unos versículos más adelante.

Él está determinado a rechazar esa ruta, esa vereda, o ese camino. Está  resuelto a evitar andar por ese camino.

Es interesante que cada vez que habla del camino de mentira o torcido, siempre está en contraste con los caminos de Dios que son verdaderos. De manera que estos caminos son tan opuestos como los polos. Los caminos de Dios, que tanto ama el salmista, son verdad. Y los caminos de mentira que tanto aborrece y quiere evitar, son falsos y torcidos. Puedes ver  ambos en muchísimos versículos. Un ejemplo es el versículo 29,

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley”.

“Yo no deseo ese camino falso; anhelo el camino verdadero”.

Ese camino de mentira, como lo dice la Biblia de las Américas, es un  camino torcido.  Cuando dice ‘caminos de mentira’ está haciendo referencia a algo que es falso. Son un engaño.  Es un estilo de vida totalmente opuesto a la Ley de Dios. De manera que el camino de Dios es el camino de la verdad. Los caminos de mentira son caminos opuestos, caminos que son contrarios a la verdad de Dios.

Así que el camino de Dios es el camino de verdad. Los caminos de falsedad son  opuestos, los que son contrarios a la verdad de Dios.

Observa lo que dice el versículo 101:

“De todo mal camino he refrenado mis pies,  para guardar tu palabra”.

¿Notas cómo hacen contraste los dos caminos?

Ahora búscalos en el versículo 104: De tus preceptos [este es el camino de Dios]  recibo entendimiento,   por tanto aborrezco todo camino de mentira [o sea, el camino opuesto].

En el versículo 128 vemos lo mismo:

Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas [el camino de Dios, dice él, es el correcto],   y aborrezco todo camino de mentira.

¿Ves esos dos caminos diferentes? Uno es verdadero; el otro es falso. Así que tenemos el camino de Dios que es el camino de verdad, el camino que el salmista quiere seguir, y tenemos el camino falso, el cual el salmista odia y se ha propuesto evitar.

Ahora bien, hace un momento dije que la palabra camino, cuando la rastreamos por todo el salmo 119, es usada en tres categorías diferentes. Hablé ya de dos veredas. ¿Cuál será la tercera categoría? Ya hablamos de los caminos de Dios. Hablamos de los caminos de falsedad y engaño—y lo corroboramos. Ahora bien, también hay referencias a “mis caminos”.

El asunto es: ¿Estamos siguiendo Sus caminos o los caminos de falsedad? Seguiremos uno o el otro. Dios, Su curso, Su vereda, Su trayectoria; o nuestros caminos que serán los caminos perversos y engañosos. No hay un camino intermedio. Estamos andando por algunos de los dos caminos en cualquier momento de nuestras vidas. Los caminos de Dios o los caminos de falsedad y engaño. Así que habla de “mis caminos” y el salmista desea seguir los caminos de Dios .

El versículo 5, por ejemplo:

¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!

Él dice,  “Quiero que mi camino sea Tu camino. Quiero que Tu camino sea mi camino”.

Versículo 9:

¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando  tu palabra.

Es la Palabra de Dios la que nos dispone a vivir en el camino de Dios.

Versículo 26:

“¡De mis caminos te conté, y tú me has respondido; enséñame tus estatutos!”

“De mis caminos te conté”— esta es una frase interesante, de hecho la NVI dice: Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. Y la RVC (Reina Valera Contemporánea) lo expresa así: Te he contado mis planes. Pienso que esto habla de un corazón honesto delante de Dios.

La gente que nos rodea ignora qué camino estamos siguiendo verdaderamente, pero Dios sí lo sabe, y desea que le confesemos  la verdad de nuestro proceder, de nuestros caminos. Donde hemos estado siguiendo caminos falsos y engañosos, Él quiere que seamos honestas al respecto, contárselo a Él. Eso es lo que significa confesar, decir lo que ya Dios sabe con respecto a mi corazón.  ¡Eso es una confesión!

¿Y tú? ¿Le has estado contado a Dios recientemente acerca de tus caminos? ¿Has sido honesta con respecto a cómo tus caminos no están siguiendo Su Camino, acerca de cómo has seguido el camino falso y engañoso?

Piensa sobre ese conflicto en el que te encuentras ahora mismo. ¿Necesitas confesarle a Dios que tu corazón se ha amargado con respecto a ese miembro de tu familia que te ha hecho daño o que ha obrado maliciosamente y te ha lastimado en alguna forma?

¿Existen algunas otras formas en que estés creyendo mentiras, que estés caminando en pos de caminos no verdaderos? Coméntale a Dios tus caminos, y luego pídele que te enseñe Sus caminos. Sé honesta con Dios.

Es aquí donde muchas de nosotras estamos viviendo una farsa. Estamos  simulando. Estamos viviendo simulando ser cristianas, “Oh, somos tan buenas cristianas”. Pero por dentro nuestros caminos no son consistentes con los caminos de Dios. Y me encanta esa frase del salmista. “De mis caminos te conté.” Es contarle a Dios la verdad de nuestros caminos.

Luego el versículo 59:

“Consideré mis caminos…”—quizás eso es lo que necesitamos

Hacer primero, considerar nuestros caminos.

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.”

¿No es eso una descripción de lo que es el arrepentimiento? Considero mis caminos. Deja de solo vivir por vivir, existiendo sin pensar, sin convicción o determinación, y empieza a vivir de forma intencional, pensando en tus caminos, contándole a Dios lo que realmente son, siendo honesta con Él, siendo honesta con los demás, con Su pueblo.

Y luego cuando consideres tus caminos, si ves que tus caminos no son consistentes con Sus caminos, entonces vuelve tus pasos para seguir por Su camino. Eso es el arrepentimiento, volverse, retornar, cambiar de dirección.

Verás, el salmista vive una vida bajo escrutinio. Él no va por ahí, la-la-la-ladi la, donde nos despertamos, vamos al trabajo, volvemos a la casa, y así día tras día. Mucha gente que está escuchando mi voz ahora mismo, va a caminar así este año. Y luego,  el año entrante, se encontrarán más viejas y más sumergidas en esas mentiras, un año más a tu manera y lamentando haberlo hecho así, algunas con vergüenza, otras, quizás solo con la sensación de “desperdicié el  año”. No tienes que desperdiciar este año.

Creo que insisto enfáticamente en esto porque en realidad me lo estoy predicando a mí misma. Yo divago tanto en tantas diversas formas que no creerías posible, pues no lo escuchas al sintonizar Aviva Nuestros Corazones. Tú me escuchas hablar en lo más apasionado de mi meditación. Pero tú no vives conmigo. Yo misma estoy considerando  mis caminos al estar trabajando en esto, al estar estudiando este pasaje. Y le estoy contando a Dios mis caminos. Estoy pidiéndole que me ayude a volver mi corazón y mis pasos hacia Sus caminos

Quiero vivir una vida examinada constantemente y marcada con toda intención que diga, “No solo voy a ver pasar el tiempo este año. Por la gracia de Dios, quiero seguir Sus caminos”.

El salmista dice en el versículo 168:

“Guardo tus preceptos y tus testimonios,  porque todos mis caminos están delante de ti.”

El hecho es que, sin importar que pienses en tus caminos o no, sin importar si le dices a Dios o no, Él conoce tus caminos.

  • Él sabe dónde estás divagando.
  • Él sabe donde has creído mentiras, donde has invertido en mentiras.
  • Él sabe dónde estás jugando con el pecado.   .
  • Él sabe donde has cedido totalmente a una adicción, a pecado.
  • Él conoce tus caminos.

Todos mis caminos están delante de Él.

Sería imposible decirte cuántos correos electrónicos recibimos de parte de las oyentes que son miembros de alguna iglesia y no obstante, tanto ellas como sus familiares o amigos se encuentran en caminos tortuosos, falsos y engañosos. Esta semana recibimos un correo de una mujer joven — mi corazón se derrama por ella. Ella dijo: “Tuve un hijo con un hombre, vivo con él. Sé que debo casarme, pero no puedo obligarme a hacerlo”.

Es algo más complicado de lo que puedo explicar, pero, dice ella, “Cada vez que mis pensamientos empiezan a meditar en Dios, siento que debo dar ese paso, pero no lo he hecho”. Podemos ver que ella está en medio de una batalla, y es un hecho, que Dios conoce los caminos de ella.

Tú pudieras estar dentro de una iglesia. La gente ahí pudiera pensar que te va de maravilla. Pero Dios sí sabe tu realidad, todos tus caminos están delante de Él. Él sabe. Piensa en tus caminos. Cuéntale a Dios tus caminos, y luego vuelve tus pies a Su Camino.

El salmista dice en el versículo 35: “Hazme andar por la senda de tus mandamientos. . .” La palabra senda es diferente de la palabra camino, aunque su significado es similar. Esa palabra senda viene de la raíz verbal pisar, pisar la vereda. Da la idea de ser una vereda vieja y muy pisada, no nueva. Ha estado pisada por viajeros previos o peregrinos que pasaron por ahí antes.

El versículo nos recuerda que no estamos solas en este viaje. Hubo otros peregrinos que han andado en pos de Dios antes que nosotras. Ellos han dejado la senda marcada. Han dejado sus huellas para que nosotras andemos sobre de ellas. Y nosotras estamos dejando huellas que otras seguirán.

¿Está mi vida marcando una vereda que anime a quienes vienen detrás de mí a seguir los caminos de Dios?

Jesús habló de estos dos caminos en Mateo capítulo 7 en el Sermón del Monte. Él dijo,

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Versos 13 y 14)

Otro recordatorio más, como los que hemos visto en el Salmo 119, de que existen solo dos caminos. Tenemos el camino de Dios, el camino de verdad, y tenemos el camino de los pecadores, el camino de mentira; el torcido. Estas dos maneras de vivir son polos opuestos, y rinden resultados opuestos para quienes los transitan.

El camino de vida, recuérdalo, no es el camino popular. Nunca encontrarás a las multitudes caminando por el camino de vida. No es un camino fácil. Al contrario, es difícil. Jesús advirtió que sería difícil. Necesitamos nadar en contra de la corriente. Debes ir contra la corriente. Es un camino angosto. No muchos encuentran este camino, pues prefieren sus propios caminos, el camino fácil. Prefieren el camino de mentira y de engaño en vez de tener que humillarse ante  la verdad de Dios. No quieren renunciar a su propio camino. No quieren confiar en Cristo.

Así que recuerda en última instancia, “Jesús es el Camino”. El Camino de Dios es SU Camino. Él dijo Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Un principio que conviene recordar es que: nunca encontrarás la senda de vida por tu propio esfuerzo, en tus propios pensamientos, o en tus mejores intenciones. Solamente la encontrarás en Cristo, y eso significa abandonar tu propio camino, tus propios caminos falsos y torcidos para abrazar a Cristo y Su Camino. De hecho, ¿Cómo fue conocida la Iglesia del primer siglo? Como el Camino. Ese término se usa frecuentemente en el Libro de  Hechos de los Apóstoles al referirse al cristianismo. ¿Recuerdas la niña poseída por el demonio en  Hechos 16? Está escrito que ella les perseguía gritando, “Estos varones son siervos del Dios Altísimo, quienes les proclaman el camino de salvación.”

El camino de Dios es el camino de salvación, siempre será opuesto por Satanás. No es el camino fácil. Es el camino de la fe en Cristo, un camino de negarte a ti misma y de seguirlo a Él.

Al pensar en tus caminos, ¿Podrías ser honesta?  ¿Estás caminando en Sus caminos? O  ¿Estás caminando en caminos torcidos y de  mentira? La senda que escojas determinará  todo en tu vida— tus actitudes, tus valores, tus prioridades, la manera en que manejas el dinero, como tratas a la gente, la manera en que usas tu tiempo libre, las decisiones que tomas.

De ahí que el salmista diga, “He determinado mis ojos a fijarse en Tus caminos. He escogido el camino de fidelidad”.

Oh Padre, como deseo pedirte que Tú provoques a muchas, muchas de nuestras oyentes a unirse al salmista y declarar, “Voy a fijar mis ojos en Tus caminos”.

Quizás tú quieras ahora mismo, y desde tu corazón decir, “Oh Señor, fijaré mis ojos en Tus caminos. He escogido el camino de la fidelidad a Ti oh Señor, escojo a Cristo. Escojo la verdad. Escojo seguirte a Ti. Escojo Tu camino.

Si tan solo pudiera  animarte a que te des cuenta de que al tú escoger a Cristo y Su camino, tú estás escogiendo el camino de vida, el camino del gozo, el camino de paz, camino de la vida abundante que Jesús vino a dar.

Gracias, Señor. Tus caminos son buenos y son verdad, y con todo nuestro corazón decimos, “Escogemos Tu Camino”. Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándonos lo que sería vivir este año de una manera intencional, con un propósito. Ese mensaje forma parte de una serie basada en el Salmo 119 titulada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy, sé que hay muchas mujeres que están entusiasmadas en cuanto a  vivir sus vidas de manera intencional en este año que se avecina.  Están ansiosas por comenzar el reto  que tú has descrito en estos programas. ¿Puedes recordarnos de qué se trata el reto?

Nancy: Con muchísimo gusto Leslie. Es realmente sencillo: estoy pidiéndole a cada oyente— así mismo, a cada oyente— hacer un compromiso de leer la Palabra de Dios cada día en el año 2014. Y estoy convencida de  que ese pequeño reto y ese pequeño compromiso de tu parte va a ser radicalmente transformador en tu vida, y en la mía.  Ese es el compromiso que hago en mi corazón, de guardar la Palabra de Dios en mi corazón y en mi mente cada día de este año.

De nuevo, quiero animarte a aceptar el reto de leer la Biblia cada día durante este año; que hagas el compromiso de escudriñar la Palabra de Dios y de atesorarla en tu corazón.

Déjanos saber si aceptas este reto. Entra a AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos una nota debajo de la transcripción de este programa. Cuando entres a nuestra página encontrarás un sinnúmero de recursos que te ayudarán con este desafío. Te ofrecemos diversos planes de lectura de la Biblia—dependiendo de la velocidad con que desees leer, qué tanto quieres leer, el enfoque que buscas darle a tu estudio, y demás.

Leslie: Bueno,  el Salmo 119 menciona la importancia de guardar y obedecer la Palabra de Dios. De hecho lo menciona 29 veces. Nancy sugiere que haríamos mal si ignoramos tan insistente mensaje.

¿No creerías tú que si Dios te dice algo 29 veces en un capítulo—eso significa que necesitamos guardar y obedecer Su Palabra—es porque a veces guardamos pero no obedecemos lo que ya sabemos o entendimos?

Escucha más sobre esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

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Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.