14 – «Hasta que el Dinero nos separe» – Crisis financiera en el matrimonio 2/3

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada – Programa 14

«Hasta que el Dinero nos separe»

Crisis financiera en el matrimonio 2/3

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

Cuando la esposa gana más dinero que el esposo

Coalición por el Evangelio

Cuando la esposa gana más dinero que el esposo

No es novedad que la igualdad salarial entre hombres y mujeres es un tema vigente y sensible que despierta muchas rencillas, especialmente en los últimos años. Esta discusión forma parte del tema del rol de la mujer en la sociedad, un asunto que incluso ha permeado algunos sectores de la iglesia.

Como cristianos, debemos procurar ser moldeados por la Escritura para así darle una lectura bíblica al tema. Necesitamos que la verdad bíblica no solo nos informe y nos de pautas, sino que ella sea como los lentes por medio de los cuales interpretamos y entendemos nuestra realidad.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando una esposa gana más dinero que su esposo? Como cristianos que creemos en los roles bíblicos que Dios asigna a cada cónyuge, ¿cómo debemos mirar este escenario? ¿Cómo debemos pensar al respecto?

Creo que podemos abordar este escenario apuntando a dos posibles tentaciones que cada cónyuge puede enfrentar en el caso de que una esposa gane dinero más que su esposo.

Las tentaciones de la esposa

Hay varias cosas con que la esposa tendrá dificultad. Es importante mantener un enfoque bíblico.

1. La tentación de sentirse con más autoridad que su marido

Una de las posibles tentaciones de una esposa que gana más que su marido es pensar que ella es superior y ahora tiene más poder y autoridad que él. La esposa que trae más dinero que su cónyuge puede ser tentada a pensar que ella está al mando del hogar o creer que está ganando a su esposo en una competencia.

La mujer cristiana debe tener presente que el diseño de Dios para el matrimonio y los roles que Él asignó a cada cónyuge no están sujetos a cambios y no dependen de las distintas circunstancias que se presenten. Es decir, el llamado a la sujeción de la esposa no termina y no se reduce porque lleve más dinero a casa. La esposa piadosa quiere agradar a Dios y eso empieza reconociendo el liderazgo de su esposo, honrando el diseño bíblico para la mujer.

Por eso, aún cuando ella gane más que él, siempre entenderá y abrazará gozosamente el rol que Dios la llama a cumplir. Desde un aspecto práctico, esto implica que la esposa piadosa le dará su lugar al esposo, se dejará liderar por él, y apoyará a su marido en las decisiones que él pueda tomar, incluso en las decisiones de carácter monetario.

2. La tentación de desentenderse de su responsabilidad en el hogar

Otra de las posibles tentaciones de una esposa que gana más dinero que su esposo es desligarse de los asuntos de su hogar. De hecho, esto suele ser una tentación para toda esposa que trabaja fuera del hogar.

Es claro que el diseño bíblico en la familia es que la esposa sea quien esté a cargo de los asuntos domésticos de su casa. Aunque no sea la esposa misma quien haga estas labores todo el tiempo, ella es responsable ante Dios de esto. La descripción de la mujer virtuosa de Proverbios 31 sugiere que la mayoría de sus responsabilidades giran alrededor de su casa. Además, según Pablo, el discipulado a las mujeres más jóvenes tenía que ver con enseñarles a cómo comportarse y cómo manejar las cosas de su hogar (Tit. 2:3-5).

Por otro lado, debemos afirmar que la Biblia no prohíbe a la mujer trabajar fuera de casa. El teólogo Douglas Wilson dice que “la Biblia no enseña que el lugar de la mujer es en el hogar; la Biblia exige que el hogar sea su prioridad, pero ella no está limitada solamente a la casa”.[1]

Ahora, es cierto que en muchas ocasiones la esposa debe salir a trabajar y eso puede representar una mayor carga para ella. Pero, aun así, lo cierto es que la esposa sigue siendo responsable ante Dios de su hogar. Esto no significa que, incluso trabajando fuera, ella debe tener el mismo grado de involucramiento en los quehaceres del hogar, ya que eso sería muy difícil e injusto para ella. En ese caso el esposo tendrá que mostrarse sensible, ser de apoyo, lograr algunos acuerdos, y buscar junto a su esposa las formas más viables para que estas tareas se lleven a cabo. Un poco de sentido común y de previa planificación puede ser de mucha ayuda para la esposa, y de beneficio para el hogar.

La autora Martha Peace capta mejor esta verdad en su libro La esposa excelente. En su capítulo acerca de las responsabilidades de la esposa, ella dice:

“Una esposa piadosa es organizada y trabaja duro para manejar su hogar con el menor desorden posible. También crea un ambiente optimista y alegre para su familia. Dios siempre ha querido que el hogar sea el dominio de la esposa. Desgraciadamente, este tema no es muy popular en nuestra cultura pero Dios propuso y aún sostiene que la esposa sea cuidadosa de su casa (Tit. 2:5)”.[2]

Las tentaciones del esposo

De la misma manera, el esposo debe estar al tanto de situaciones que pueden ser problemáticas.

1. La tentación de sentirse con menos autoridad que su esposa

Para el esposo que gana menos, la posible tentación será la opuesta: sentirse inferior a su esposa y pensar que ahora ella es quien tiene la autoridad del hogar. En esta sociedad pragmática que valora más la utilidad y la productividad, el esposo puede ser tentado con un fuerte complejo de inferioridad frente a su esposa, y sentirse menos que ella. Puede sentir que ha perdido autoridad o que ahora la comparte con la mujer.

El esposo cristiano también debe recordar el diseño divino para la familia y el liderazgo que Dios le ha otorgado. El liderazgo del esposo no depende de la cantidad de dinero que lleve al hogar, y su autoridad como cabeza no está determinada por un cheque (Ef. 5:22-24).

Es cierto que esta situación puede ser un mayor desafío si el esposo no es un líder en el hogar o si en el pasado no ha sido un buen proveedor. Aún así, la solución es la misma: volver al diseño divino para el matrimonio, confiar en Dios, y ajustarse a Su sabio propósito. El esposo debe asumir la responsabilidad que Dios le ha dado como cabeza del hogar. Que su esposa gane más dinero no disminuye su responsabilidad y tampoco compromete su liderazgo.

2. La tentación de abandonar su responsabilidad de proveedor

Otra de las posibles tentaciones de un esposo que hace menos dinero que su esposa es desentenderse de su responsabilidad como proveedor en el hogar. Es decir, ignorar el llamado de ser el principal proveedor de su casa. El hombre puede ser tentado a tomar el asiento trasero y dejar que la esposa lleve el volante de la provisión familiar.

Esto sería un gran pecado porque, ante Dios, el hombre está llamado a cuidar y a sostener a los suyos. La misma naturaleza del hombre, su contextura física, nos confirma esa verdad. Su instinto protector y su fuerza corporal nos apunta en esa dirección. Como explica el pastor Miguel Núñez:

“Entre las características observadas típicamente en el sexo masculino encontramos el liderazgo, la fuerza, la confrontación, la independencia, la capacidad de ser proveedor, y protector. Gran número de estas cualidades simbolizan responsabilidades dadas por Dios, quien creó al hombre para reflejar aspectos de su Creador”.[3]

El esposo cristiano es llamado cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su Iglesia (Ef. 5:21-33). Esto hace referencia al liderazgo al que Dios llama a cada esposo cristiano. El esposo debe asumir este liderazgo como Cristo lo hace con la iglesia, que es su esposa: amándola sacrificadamente, protegiéndola, y proveyendo para ella.

Es decir, una de las maneras como el hombre cumple su responsabilidad ante Dios es siendo un proveedor para su casa. Esto no significa que un esposo que gane menos que su esposa no está cumpliendo su responsabilidad. Pero sí significa que el hombre debe asegurarse por todos los medios de asumir la tarea de proveer para los suyos. Como explica John Piper: “Ser cabeza es el llamado divino del esposo a tomar la responsabilidad principal del liderazgo de servicio, de protección y provisión en el hogar, a semejanza de Cristo”.[4]

Palabra finales

Por último, los creyentes debemos agradecer a Dios por su provisión. Este posible escenario, de una esposa ganando más que su esposo, debe primeramente fortalecer nuestra confianza y dependencia en Dios. Su cuidado y provisión son muestra de su amor paternal, y los medios que usa también son una expresión de su sabiduría.

El autor de Hebreos nos llama a confiar en el Señor diciendo: “Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: ‘Nunca te dejaré ni te desamparare’” (Heb. 13:5). ¡Dios prometió no desampararnos!

Por eso, si en un hogar la esposa gana más que el esposo, lo primero que debemos hacer es celebrar, dar gracias al Señor por su provisión, y continuar dependiendo de Él. Esta verdad siempre debe moldear nuestra conversación en estos casos.

[1] Douglas Wilson, Reformando el matrimonio (Publicaciones Faro de Gracia, 2014).

[2] Martha Peace, La esposa excelente (Publicaciones Faro de Gracia, 2008).

[3] Catherine Scheraldi de Núñez y Miguel Núñez, Revolución sexual (B&H Español, 2018).

[4] John Piper, Pacto Matrimonial (Tyndale House, 2009).

​Gerson Morey es pastor en la Iglesia Día de Adoración en la ciudad de Davie en el Sur de la Florida y autor del blog cristiano El Teclado de Gerson. Está casado con Aidee y tienen tres hijos, Christopher, Denilson y Johanan. Puedes encontrarlo en Twitter: @gersonmorey.

http://www.coalicionporelevangelio.org

Andrés

Iglesia Unida de Vigo

Andrés

Samuel Perez Millos

 

Samuel Pérez Millos, es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981. – Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.

http://www.unidavigo.es

7/7 – CÓMO MANTENER LA CORDURA CUANDO EL MUNDO SE VIENE ABAJO

El amor que vale

El Cristianismo Autentico

7/7 – CÓMO MANTENER LA CORDURA CUANDO EL MUNDO SE VIENE ABAJO

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

http://www.elsitiocristiano.com/ministries/el-amor-que-vale/

6/7 – EL NUEVO RÉGIMEN MUNDIAL

El amor que vale

El Cristianismo Autentico

6/7 – EL NUEVO RÉGIMEN MUNDIAL

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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¿Por qué Creer la Biblia?

Por Su Causa

¿Por qué Creer la Biblia?

El Poder de Su Palabra

John MacArthur

El pastor John MacArthur concluye Por Su Causa 2013 explicando por qué los no creyentes rechazan la Biblia mientras que los cristianos la aceptamos, creemos firmemente que es la Palabra de Dios y la tenemos como norma de vida. La razón por la que los incrédulos se burlan de la Escritura es porque para ellos su mensaje parece irracional (una locura, un absurdo); ellos no pueden entenderlo pues están ciegos ante la Verdad. Por el contrario, los nacidos del agua y del Espíritu sí pueden hacerlo gracias al llamado irresistible y eficaz de Dios. Los cristianos hemos sido escogidos para creer en las Sagradas Escrituras desde antes de la fundación del mundo.

Portada

5/7 – PERROS ENFERMOS Y PUERCOS ENLODADOS

El amor que vale

El Cristianismo Autentico

5/7 – PERROS ENFERMOS Y PUERCOS ENLODADOS

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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4/7 – LA NATURALEZA DEL IMPOSTOR

El amor que vale

El Cristianismo Autentico

4/7 – LA NATURALEZA DEL IMPOSTOR

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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Te amaré

Coalición por el Evangelio

Te amaré

David Barceló

Así como nuestra sociedad desconoce que el matrimonio es un pacto, también desconoce lo que es el amor. Sí, puede parecer extraño al ver cuántas canciones, poemas, películas y novelas ha inspirado el amor, pero abunda un falso concepto del amor en nuestro tiempo.

Hoy día las personas se casan porque sienten una irresistible atracción romántica hacia otra persona. Una emoción que te embarga. Mariposas en el estómago. El hombre se acerca a una mujer y piensa “Creo que estoy enamorado de ella”, y al considerar el matrimonio no se hace preguntas respecto a la fe, a sus virtudes, a su carácter… la única pregunta que impera en su mente es “¿Estoy realmente enamorado de ella?”. El dilema está servido, porque al pasar el tiempo uno puede caer en la cuenta de que ya no está enamorado de su esposa, sino de la secretaria, o de la vecina del quinto… “Cariño, se acabó todo. Ya no estoy enamorado de ti”.

¿Es eso el amor? ¿No se parece todo esto más a una gripe que a otra cosa? ¿Es el amor un virus que viene y va de forma caprichosa? ¿Será verdad que Cupido va lanzando flechas al azar?

La gente se casa y se divorcia por la misma razón: “estoy enamorado de ti” o “no estoy enamorado de ti”. Las películas de Hollywood nos han vendido un concepto del amor romántico, y nuestra cultura dice “Haz lo que te diga el corazón, pero primero apaga el cerebro”. Según nuestra sociedad el “amor” es una especie de impulso biológico, una atracción irresistible, un apetito, un deseo, un capricho, un sentimiento… ¿Por qué se quieren casar? -preguntan a la joven pareja- ¡Por que estamos enamorados!… ¿y ya está? ¿Es que estar “enamorados” es el único fundamento que debe tener el matrimonio? ¿Nos hemos parado a contemplar las virtudes de la mujer de Proverbios 31, y del hombre del Salmo 1? ¿No deberían llamar nuestra atención en primer lugar el carácter espiritual de la otra persona?

No quiero parecer poco romántico. El romanticismo es algo hermoso que se debe de cuidar y cultivar en el matrimonio. El atractivo físico tiene su lugar en la relación de pareja, y está bien que te suba la adrenalina cuando ella se acerca a ti… o que pienses continuamente en tu amada… Cuando leemos el Cantar de los Cantares vemos esa pasión y esa ternura del amor romántico, y el romanticismo dentro del matrimonio se ha de cuidar y nutrir cada día como quien cuida de un hermoso rosal.

La cuestión es que el romanticismo es parte del amor, pero no es todo el amor. La Coca-Cola está más rica con sus burbujas; sin burbujas se convierte en una bebida aburrida, pero sigue siendo Coca-Cola. Ahora bien, jamás pedirías un vaso lleno de burbujas y nada más… ¿verdad?

Así mismo, el amor romántico es parte del amor, pero no es todo el amor. En todo matrimonio ha de haber romanticismo, emoción, sorpresa, deseo, pasión, ilusión… pero cuando todo esto no está, sigue habiendo amor.

Entonces descubrimos esta gran verdad, que el amor no es un sentimiento que te lleva a una acción, sino una acción que te lleva a un sentimiento. Según el mundo es al revés: “Haz lo que te dicte el corazón”. Pero el amor matrimonial según Dios es un pacto incondicional entre un hombre y una mujer, en el cual ponen su voluntad. Una hermosa decisión, que vendrá acompañada de hermosos sentimientos.

El amor ante todo es un acto de la voluntad. Amar no es una emoción; amar es una decisión. Si no fuera así, parecería injusto que Dios nos ordenara amar“Maridos amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la Iglesia” (Ef. 5:25); Las ancianas “enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos” (Tit. 2:4); “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mt. 5:44).

¡Puedes imaginar amar a tu enemigo! Por supuesto, no estás enamorado de él. Sin embargo, puesto que el amor es una decisión del corazón, en obediencia a Dios puedo tratar a mi enemigo con benignidad, con caridad, con paciencia, devolviéndole bien por mal.

Dios nos amó, no porque estuviera enamorado de nosotros, sino porque quiso amarnos. El amor es una decisión del corazón, pero lo más hermoso del asunto es que tras la decisión de amar, Dios te regala los sentimientos de amor. Cuando la pareja contrae matrimonio dice claramente “te amaré, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad…”, y tal vez debieran añadir “te amaré cuando esté enamorado de ti y cuando deje de estarlo…”, porque un anillo en nuestra mano nos va a recordar toda la vida que hemos contraído con nuestra esposa un pacto de amor. Que el Señor te bendiga. Este es el cuarto artículo en esta serie del matrimonio.