El Desarrollo de Autoestima en los Niños

El Desarrollo de Autoestima en los Niños

Paul Holland

Como adultos, entendemos que nuestra auto-imagen depende de que entendamos el enfoque de Dios en cuanto a nosotros. Él nos creó un poco menor que los ángeles, y nos dio a Su Hijo para salvarnos. Esto quiere decir que somos importantes para Dios, y que Él nos ha otorgado gran valor.

Así que, ¿cómo podemos inculcar en nuestros hijos autoestima adecuada?

Debemos tratar a nuestros hijos como regalos del Creador.

El salmista escribió: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Salmos 127:3). Los niños son importantes ya que son regalos de Dios. Esto es cierto, sea que se hable de niños biológicos o adoptados. Dios nos da a nuestros hijos. Nosotros debemos reconocer esto y entender esto.

No debemos esperar más de lo que pueden realizar.

En Colosenses 3:21, Pablo escribió a los padres cristianos en Colosas: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Hay un límite entre animar a nuestros hijos a ser mejores y hacer las cosas mejor y esperar más de lo que ellos pueden dar. Algunas veces los padres pueden ser impacientes, no permitiendo que sus hijos crezcan y maduren. Algunas veces esperamos que un niño de 10 años se comporte y piense como una persona de 20 años. Desde luego, este no es un enfoque realista.

Debemos proveer un hogar estable que es funcional y pacífico.

Si queremos que nuestros hijos tengan autoestima saludable, necesitamos fortalecer nuestros matrimonios. Nuestros hijos desarrollarán un enfoque en cuanto a la vida, en cuanto a otros y en cuanto a sí mismos al observar la manera en que el padre y la madre interactúan entre ellos. ¿Respeta a su cónyuge? ¿Escucha a su cónyuge? Cuando usted y su cónyuge tienen un desacuerdo, ¿discuten sin respeto y entendimiento? Si regaña a su cónyuge por algo que relativamente no tiene importancia, su hijo entenderá que usted también le regañará por algo irrelevante. Eso crea autoestima baja. Ellos tendrán dudas de realizar algo ya que sentirán temor de cometer un error y ser regañados. Una familia funcional crea a un niño saludable.

Esto nos lleva a un punto principal. Especialmente el padre es responsable de crear un ambiente saludable para la familia—no solo físicamente, sino también emocionalmente, psicológicamente, socialmente y espiritualmente. Si su hijo sabe que usted desea su mayor beneficio, entonces le podrá transmitir amor, valor y respeto. Como resultado, él tendrá autoestima adecuada. La enseñanza frecuente de la Biblia también ayuda a desarrollar la “estima de Dios” que sus hijos necesitan. Ellos necesitan tener una relación con Dios, y la manera de lograr esto es al enseñarles la Palabra de Dios.

Debemos permitir que los niños sean niños.

Los niños necesitan tiempo para jugar y relajarse. A veces pensamos que nuestros hijos deben estar muy ocupados desde el momento que les recogemos del colegio hasta el momento que van a dormir. Tenemos un horario para ellos. Se les fuerza a pensar y actuar constantemente. Algunos años atrás leí un libro que algunos investigadores educacionales escribieron. El título revela mucho: Einstein No Usaba Tarjetas de Ayuda Pedagógica. Tenga un tiempo estructurado de juego.

Debemos enfocarnos en las fortalezas de nuestros hijos en vez de sus debilidades.

Puede darse el caso de que nosotros seamos fuertes en el área que ellos son débiles, así que podemos compararnos (injustificadamente) con ellos. Considéreles como personas únicas, hechas a la imagen de Dios, con una mezcla de fortalezas y debilidades. Permítales que formen su propia personalidad, y enfóquese y enfatice sus puntos fuertes.

Debemos recordar que los niños también son seres humanos.

Yo tengo siete años más que mi hermano. Recuerdo que cuando éramos pequeños, mi padre ocasionalmente preguntaba en cuanto a mi hermano: “¿Por qué hizo eso?”. Mi mamá entonces respondía: “Porque él tiene solamente _____ años”. Mi madre estaba permitiendo que Tim (mi hermano) se comportara como un niño, creciera y cometiera sus propios errores. Sea pronto en perdonar a sus hijos. Si ellos necesitan pagar algo por romper algo, está bien. Pero no se involucre en la idea de la balanza de las buenas obras y malas, enseñando a sus hijos que deben hacer una obra buena por cada obra mala que hagan. Si tiene que castigarles, hágalo. Luego perdóneles y continúe.

En cuanto a sus debilidades, debemos enseñarles a superar los obstáculos.

Vencer los obstáculos es una manera fantástica de desarrollar autoestima. Puede hacer una lista de soluciones. Luego evalúe las soluciones para ver cuál funcionará bajo la circunstancia dada. Escoja una solución; si no funciona, trate algo diferente. Si ayuda a sus hijos a evaluar las soluciones y escoger las que pueden funcionar, una vez que encuentren la solución, ellos se sentirán exitosos.

Debemos disciplinarles con amor.

Emocionalmente, psicológicamente y espiritualmente, los niños necesitan instrucción y disciplina. Observe a sus hijos, y lo que ellos disfrutan, y use tales cosas para enseñarles disciplina. Esto tal vez no funcione o no sea recomendable para cada niño; pero por ejemplo, en el caso de mi hija mayor, si le digo que no tendrá acceso a sus libros de lectura hasta que no haga algo, ¡entonces eso le motiva a hacer una tarea determinada!

Finalmente, debemos ayudarles a desarrollar un sentimiento de pertenencia.

Hágales saber que está contento de que ellos estén en casa después de haber ido al colegio, etc. Hágales saber que está agradecido de que estén juntos. Dios dice que cada cristiano es una parte vital del cuerpo. También se necesita enseñar esto a los niños en cuanto a su familia física, y se debe procurar que ellos sientan lo mismo al respecto. Los quehaceres del hogar u otras tareas ayudan a que los niños se sientan necesitados y valiosos.

Es mi oración que Dios nos ayudará a preparar a nuestros hijos para que pasen la eternidad en el cielo con Él.

http://http://www.ebglobal.org/inicio/el-desarrollo-de-autoestima-en-los-ninos

¿QUÉ ES LA DOCTRINA DEL PURGATORIO? ¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE ESO?

¿QUÉ ES LA DOCTRINA DEL PURGATORIO? ¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE ESO?

La doctrina del purgatorio, con el purgatorio como un lugar de purificación del alma después de la muerte, fue sugerida por el papa Gregorio el Grande en el año 593 DC. Había tal renuencia en aceptar esta doctrina en la iglesia, que fue recién en el Concilio de Florencia, en 1439, cuando fue aceptada como un dogma católico romano oficial. Es decir que hicieron falta casi 850 años para que la doctrina del purgatorio sea oficialmente aceptada por la iglesia católico romana. Su consulta tiene también que ver con qué dice la Biblia sobre la doctrina del purgatorio.Bueno, la Biblia refuta totalmente la mencionada doctrina por cuanto la obra de Cristo en la cruz a favor del pecador fue una obra perfecta y completa. Poco antes de expirar en la cruz, luego de seis horas de indescriptible suplicio, el Señor Jesús pronunció una de sus últimas frases.

Note como lo registra el apóstol Juan en su Evangelio, capítulo 19 versículo 30: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”

La frase “Consumado es” es la traducción de una sola palabra griega, la palabra “tetelestai”, la cual tenía al menos tres significados para la gente de la época en la que Jesús murió.

Tetelestai se usaba en el mundo de los negocios. Cuando una persona hacía un préstamo el deudor firmaba un documento legal por en el cual constaba el monto adeudado, la forma de pago y la fecha de vencimiento del pago. Cuando el deudor pagaba la deuda se estampaba un sello en el documento legal. El sello era la palabra “tetelestai”. De aquí, la palabra tetelestai significa deuda cancelada.

Cuando desde la cruz, Jesús pronunció la palabra tetelestai estaba diciendo: La deuda por el pecado del hombre está totalmente cancelada.

La doctrina del purgatorio atenta contra esta verdad insoslayable al pensar que el pago por el pecado efectuado por Cristo en la cruz no fue completo y el hombre necesita colaborar con algo mediante el castigo en el purgatorio.

Pero la palabra tetelestai no solo se usaba en el mundo de los negocios sino también en el mundo del arte. Cuando un pintor daba la última pincelada a su obra de arte, ponía a un lado los utensilios para pintar y pronunciaba la palabra tetelestai. Con esto estaba diciendo: He terminado una obra de arte.

La muerte de Cristo en la cruz fue por decirlo así, la última pincelada de la obra de arte de Dios para poder salvar al pecador.

La doctrina del purgatorio niega esta verdad al dar lugar a pensar que la obra de Cristo en la cruz no completó el plan de Dios para la salvación del hombre y por eso el hombre también debe hacer su parte para poder ser salvo.

Además de ser usada en el campo de los negocios y del arte, la palabra tetelestai también se usaba en el trato del esclavo con el amo. Cuando un amo pedía hacer algo a un esclavo y el esclavo cumplía al pie de la letra con lo que su amo había pedido, mirando a los ojos del amo, el esclavo decía: tetelestai. Con eso estaba afirmando que la obra se había cumplido a cabalidad.

Cristo, como el siervo de Jehová vino a este mundo para hacer la obra sin igual de redimir al pecador. Él mismo dijo que había venido al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido.

La muerte en la cruz fue el episodio final de la obra de redención de Dios en Cristo. La obra fue cumplida a cabalidad. Cuando Jesús pronunció desde la cruz: Consumado es o tetelestai, estaba diciendo: No hace falta nada más para que el pecador que crea en mí sea salvo.

La doctrina del purgatorio niega esta verdad al pensar que Jesús no cumplió a cabalidad con la obra que Dios le dio de salvar al pecador y por eso el hombre tiene que hacer al menos una parte de esa obra para poder entrar al cielo.

De modo que, Cristo efectuó el pago completo por el pecado del hombre en la cruz del calvario. Cristo terminó la obra de arte para que el pecador condenado se convierta en pecador redimido. Cristo cumplió a cabalidad con la obra que su Padre le dio para hacer y no hace falta nada más para que el pecador que cree en él sea inmediatamente salvo.

Todo esto se hizo patente cuando Jesús, poco antes de morir dirigió palabras de esperanza a un ladrón que fue crucificado junto a él en el monte calvario. Cuando este ladrón dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino, Jesús no le dijo: De cierto te digo que tendrás que ir al purgatorio y cuando tu alma sea purificada estarás conmigo en el paraíso. Ponga mucha atención a lo que dijo Jesús a este ladrón arrepentido. Se encuentra en Lucas 23:43 “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”

Como Usted podrá notar. Las palabras de Jesús no dan ni siquiera un leve indicio para pensar en la existencia de un lugar de purificación intermedio antes de ir al paraíso o al cielo.

La esperanza viva que tenemos los creyentes es que tan pronto muramos, si hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador, estaremos en el cielo. Observe lo que enseña el apóstol Pablo en 2ª Corintios 5:6-8 “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”

El creyente puede estar solamente en uno de dos lugares. O en el cuerpo, mientras vive en este mundo, o en el cielo, cuando sale de este mundo. No existe en absoluto lugar intermedio como afirma la doctrina del purgatorio. Esto es lo que la Biblia enseña en cuanto a la doctrina del purgatorio.

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EL MENSAJE CENTRAL DEL EVANGELIO

EL MENSAJE CENTRAL DEL EVANGELIO

Programa No. 2016-01-30
PABLO MARTINI
a1Él dijo y las galaxias rotaron en su lugar, las estrellas resplandecieron en los cielos y los planetas comenzaron a girar en las órbitas alrededor de sus soles: palabras imponentes, sin límites, poder sin ataduras. Habló otra vez y las aguas y continentes se llenaron de plantas y criaturas que corrían, nadaban, crecían y se multiplicaban: palabras que dan vida, inspiración, que hacen vibrar la vida. Volvió a hablar y se formaron el hombre y la mujer, pensaban, hablaban y amaban: palabras de gloria personal,  y creativas. Eterno, infinito e ilimitado: Él fue, es y siempre será el Hacedor y Señor de todo lo que existe. Y luego vino en la carne a un punto del universo llamado planeta tierra. El Creador poderoso vino a formar parte de la creación, limitado por tiempo y espacio, susceptible a la edad, a las enfermedades y a la muerte. Pero el amor lo impulsó y por eso vino a salvar y a rescatar a los que estaban perdidos y darles el don de la eternidad. Él es el Verbo; Él es Jesús, el Cristo.

Esta es la verdad del Evangelio. No es la narración de la vida de Jesús, es un argumento poderoso en cuanto a la encarnación, una demostración concluyente de que Jesús fue y es el Hijo de Dios enviado del cielo y la única fuente de vida eterna. Hace unos días se presentó un documental sobre la vida  y muerte de Jesús en un canal de televisión de tinte humanista. Fue un resumen de su vida donde se quitó toda alusión a su deidad, inclusive el hecho de su resurrección literal, dejando abierta la hipótesis de que en verdad sus discípulos robaron el cadáver. Al final Él regresa a los suyos, sí,  pero no en forma corporal sino abstracta, como la influencia de un gran ejemplo, de un estimulante recuerdo, de un “hombre” ejemplar, pero nada más que eso. Es que necesitan falsificar la verdad de los hechos si lo que quieren es negar el mensaje central de los evangelios.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El que duda necesita gritar constantemente su versión para auto convencerse.

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SEGÚN ISAÍAS 65, LA GENTE QUE VIVA EN ESOS NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA TENDRÁN DESCENDIENTES

SEGÚN ISAÍAS 65, LA GENTE QUE VIVA EN ESOS NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA TENDRÁN DESCENDIENTES

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En Isaías capítulo 65 se habla de nuevos cielos y nueva tierra. La gente construirá sus casas y habitará en ellas. Dice también que la gente tendrá descendientes. Pero según Mateo 22:30 Jesús dijo que los que resuciten de los muertos no se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. ¿Por qué entonces en Isaías dice que la gente que viva en esos nuevos cielos y nueva tierra tendrán descendientes?

a1Vamos a dar lectura al pasaje bíblico al cual Usted hace referencia en el libro de Isaías. Se encuentra en el capítulo 65 versículos 17 a 25 donde dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.”

En este pasaje bíblico cargado de significado, encontramos fusionados dos reinos que Dios ha prometido a su pueblo escogido Israel.

El primero que es mencionado se refiere a un reino eterno en los nuevos cielos y la nueva tierra que Dios va a crear. Sobre este reino tratan pasajes como Isaías 61:6 donde dice: “Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá”

Esto se refiere al reino de Israel en los nuevos cielos y en la nueva tierra. Será un reino para siempre, eterno. No se dan muchos detalles sobre este reino en el libro de Isaías.

Es necesaria la profecía del Nuevo Testamento para saber como será este reino. Aparece en Apocalipsis 21:1-8 donde dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

Este es el estado eterno, prometido a Israel y ciertamente también a todos los que hemos confiado en Cristo como Salvador. Los súbditos de este reino serán los ángeles de Dios y todos los salvos resucitados, y por tanto, con cuerpos glorificados.

En este reino los súbditos no tendrán descendientes, según lo que enseña la palabra de Dios en Mateo 22:30 donde dice: “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.”

Esto es lo que podemos decir acerca del aspecto eterno del reino que Dios ha prometido a Israel.

Pero en segundo lugar, en el pasaje de Isaías 65, existe también un aspecto temporal del reino que Dios ha prometido a Israel. Este reino es conocido como el reino milenial. Dura mil años y tendrá lugar en la tierra actual, no en los cielos nuevos y la tierra nueva, los cuales serán creados por Dios.

Es a este aspecto temporal del reino, al cual se refiere Isaías, a partir del versículo 18 del capítulo 65, hasta el final del libro. Pasaje que ya fue leído al iniciar la respuesta de esta consulta.

Varias cosas dignas de mencionar aparecen en este pasaje.

Será un reino caracterizado por el gozo y la alegría. Nunca más se oirá en el reino voz de lloro, ni voz de clamor.

Será un reino donde habrá longevidad. Esto significa que las enfermedades serán cosa del pasado. No habrá allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla.

Será un reino donde la muerte estará reservada como medida de disciplina para el pecador. El pecador de cien años será maldito dice el texto.

Será un reino donde habrá absoluta prosperidad. La gente edificará sus casas y morará en ellas sin temor de cualquier desgracia. La gente plantará sus viñas y habrá fruto abundante. La gente disfrutará de todo lo que haga con sus manos. Nadie trabajará en vano.

Será un reino donde no habrá guerra ni violencia ni corrupción, ni injusticia. Dice el pasaje leído que no edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma.

Será un reino de gente bendecida. Dice el texto que nadie dará a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

En esto Usted notará que en este reino, el reino milenial, la gente se casará y tendrá sus hijos. Esto no es de sorprender porque los que entren al reino milenial serán seres humanos de carne y hueso. Estos seres humanos serán creyentes. Serán los creyentes, tanto de Israel como gentiles, que quedaron vivos hasta el final de la tribulación y presenciaron la segunda venida de Cristo. Estos creyentes tendrán la naturaleza pecaminosa como todo creyente en este mundo, por tanto sus hijos vendrán al mundo separados de Dios, así como vinimos todos al mundo, y si quieren ser salvos tendrán que recibir a Cristo como Salvador. La tierra comenzará a repoblarse porque durante la tribulación morirán miles de millones de personas.

Será también un reino donde habrá total comunión con Dios. Dice el texto leído que Dios responderá a los suyos antes que oren y mientras estén orando ya recibirán respuesta a sus oraciones.

Será un reino en el cual la naturaleza será transformada. No habrá hostilidad del reino animal en ningún sentido. El lobo y el cordero serán apacentados juntos y el león comerá paja como buey, y el polvo será alimento de la serpiente. En ese reino no habrá depredadores. Los animales que hoy son carnívoros se transformarán en herbívoros. No afligirán, ni harán mal en toda la creación de Dios.

Así que. En el reino eterno no habrá nadie casándose ni dándose en casamiento. Pero en el reino temporal, el reino milenial, habrá seres humanos casándose y dándose en casamiento y por tanto habrá descendientes.

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EL DOLOR

EL DOLOR

Programa No. 2016-01-29
PABLO MARTINI
a1La madre oyó gritos de dolor que salían del interior de la habitación de los niños. Corrió para ver lo que sucedía y encontró al bebé colgando de la rubia cabellera de su hermana Juanita. Con gran dificultad, la madre consiguió abrir los deditos del niño entre los gritos de dolor de su hermana. Cuando por fin consiguió desprenderle de la cabeza de Juanita le dijo la madre: Perdónale Juanita, él no sabe que eso duele.  Unos minutos más tarde volvieron a escucharse gritos de dolor pero esta vez del bebé. La madre corrió a toda prisa al cuarto para ver qué sucedía ahora y encontró a Juanita que salía muy tranquila y decía: ahora el bebé sabe que duele. Es una travesura que contiene un chiste infantil pero que nos deja una seria enseñanza sobre la realidad del pecado aún desde la infancia. Juanita no admitía que su hermanita, bebé de meses, no sabía lo que hacía y quiso vengarse dándole el conocimiento del dolor.

Así es el corazón humano desde su mismo principio. Perdonar es contrario a los hábitos de nuestro yo y cuando aumenta el conocimiento de las consecuencias que acarrea una ofensa se supone que más culpabilidad tiene el ofensor si persiste en su ofensa. A la vez, se supone que al crecer y madurar y al saber cuánto somos capaces de lastimar los humanos a nuestros semejantes, deberíamos evitar herirnos. Pero lo más increíble de todo este razonamiento es que un día, hace mucho, mucho tiempo, Aquel que tenía el derecho de negar el perdón a sus ofensores, colgaba de un madero y ante una multitud supuestamente madura que le crucificaba, exclamaba al cielo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”  Lucas 23:24. Cuántas veces nosotros hacemos lo mismo pagando a nuestros enemigos con la misma moneda, olvidando que también nosotros necesitamos el perdón de nuestros pecados y despreciando el amor de Dios. Dijo Jesús: Perdonad a vuestros deudores así como Cristo os perdonó primero” Marcos 11:25 Si quizás te cueste perdonar y vives envenenado por viejos rencores… ¿No será que aún no has experimentado el perdón de Dios?

PENSAMIENTO DEL DIA:

Perdona y serás libre “La conciencia tranquila alarga la vida”.

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¿Cómo es posible que Jesús haya muerto en tan sólo seis horas de tormento en la cruz?

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-28
PABLO LOGACHO
La consulta para el programa de hoy dice así: Según algunos datos de la historia secular, los condenados a muerte por crucifixión, tardaban hasta cuatro días en morir, ¿Cómo es posible que Jesús haya muerto en tan sólo seis horas de tormento en la cruz?
DAVID LOGACHO
a1No sé por qué, pero me da una sensación de que estamos tomando ligeramente lo que sucedió en la cruz. Hasta parece que existiría un deseo mórbido de que Jesús hubiera soportado más tiempo el mortal tormento de cruz. ¿Por qué soportó sólo seis horas, si otros soportaron hasta cuatro días? Yo sé que su intención de ninguna manera es afirmar que fue muy poco lo que Jesús sufrió en la cruz, pero no olvidemos que todo lo que pasó en la cruz es tan sublime que mejor tratarlo con mucho respeto y devoción. Hecha esta aclaración, permítame esbozar una explicación de por qué sólo, entre comillas, duró seis horas el sufrimiento atroz de nuestro amado Salvador en la cruz.

En primer lugar, se debió al terrible castigo que Jesús tuvo que soportar antes de ser crucificado. Aun la misma noche que Jesús fue entregado, antes de que Judas lo venda por 30 piezas de plata, Jesús ya estuvo sufriendo lo indecible en alma y espíritu, lo cual se manifestó en lo físico. Note como lo registra Lucas en su Evangelio, capítulo 22 versículo 44. «Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra»

Según los médicos, este fenómeno es muy raro, se llama hemohidrosis o hematohidrosis, y puede ocurrir en situaciones de extremo estrés o en personas con desórdenes sanguíneos. En el caso de Jesús, lo que produjo la hematohidrosis fue la indescriptible agonía de saber que estaba cerca el momento cuando el pecado del mundo iba a ser puesto sobre él. Una vez arrestado, Jesús sufrió el maltrato indescriptible de guardias del templo y soldados romanos. Una descripción bastante acertada del castigo que debió haber sufrido Jesús, apareció en una publicación del diario Hoy, de Quito, Ecuador. Dice así: Antes de ser crucificado, Jesús tuvo que soportar el flagelamiento. Para ello, se utilizaba un látigo pequeño con varias cuerdas de cuero tejidas de diferentes longitudes, en las que se incrustaban pequeñas cuentas de hierro y trozos de huesos de oveja, que se unían en forma alternada. Antes de azotarle, la víctima era desnudada y sus manos se ataban a un poste. Acto seguido, se flagelaba el dorso, los glúteos y las piernas. La severidad de los golpes dependía de la crueldad de los soldados, quienes trataban de debilitar a la víctima hasta provocar un estado cercano al colapso o muerte. A medida que los soldados golpeaban repetidamente la espalda de su víctima, las cuentas de hierro causaban profundas contusiones y la trenza de cuero cortaba la piel y el tejido subcutáneo. Entonces, mientras el flagelamiento continuaba, las laceraciones desgarraban los músculos causando gran pérdida sanguínea. El dolor y la pérdida de sangre generalmente ponían a la víctima en una etapa cercana al shock circulatorio. En el pretorio, Jesús fue azotado severamente. No se conoce sin embargo el número de latigazos, pero de acuerdo con la ley Hebrea de la época, probablemente fueron 39. Por tanto, antes de su crucifixión, las condiciones físicas de Jesús estaban muy disminuidas, en realidad estaba al borde mismo del colapso. Luego vino la crucifixión en sí mismo. La crucifixión fue una práctica que probablemente empezó entre los persas, y los romanos la perfeccionaron como una forma de tortura. La víctima era atada a un poste vertical para mantener sus pies elevados sobre el suelo. Solo años más tarde fue en realidad una verdadera cruz, que estaba conformada por un palo vertical y una barra horizontal o patíbulo. Se ordenaba al mártir que cargue su propia cruz desde el poste de flagelamiento hasta el lugar de crucifixión. Debido a que el peso de la cruz era de alrededor de 300 libras, solo se cargaba la barra del patíbulo, la cual pesaba entre 75 a 125 libras, colocándola en el cuello desnudo de la víctima y balanceándola sobre sus hombros. En el lugar de la ejecución, y de acuerdo con la ley imperante, al mártir se le daba de beber un vino amargo mezclado con un analgésico suave. Jesús rehusó ingerir esta bebida. Después era arrojado al piso sobre su espalda con los brazos estirados a lo largo del patíbulo. Entonces se procedía a clavar las manos o se ataban los brazos a la barra de crucifixión. Los restos arqueológicos de un cuerpo crucificado que data del tiempo de Jesús, demostraron que los clavos con puntas de hierro tenían de 13 a 18 centímetros de largo y un diámetro de un centímetro. Después que se sujetaban los brazos del sentenciado en el patíbulo, el patíbulo y la víctima eran alzados sobre el poste vertical, entonces los pies también eran fijados en la barra, ya sea con clavos o atándolos con cuerdas. El tiempo que el sentenciado sobrevivía, variaba entre tres horas y cuatro días y tenía relación inversa con la severidad del flagelamiento. Mientras más severo era el flagelamiento, menos tiempo tardaban los reos en morir en la cruz. Sin embargo, si el castigo era relativamente suave, los soldados romanos apresuraban la muerte rompiéndoles las piernas por debajo de las rodillas. Hasta aquí la cita de este artículo, escrito por un doctor en medicina, especialista en cardiología.

Ahora bien, según la profecía de Isaías, Jesús debía ser maltratado hasta quedar desfigurado. Note lo que dice Isaías 52:14 «Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres»

Esta profecía se cumplió totalmente. Jesús fue escupido, golpeado con puños y con varas, azotado y se le colocó una corona de espinas en su cabeza. Antes de ser clavado en la cruz, Jesús estaba al borde de la muerte. Esto explica que hicieron falta sólo seis horas para que voluntariamente Jesús entregue el espíritu a su Padre. Pero además de este motivo de orden físico para que Jesús muera sobre la cruz en sólo seis horas, existe en segundo lugar, un motivo no menos importante y que es de orden espiritual. A Jesús se lo ve en la Biblia como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Como tal, Jesús debía ser sacrificado a Dios en expiación por el pecado del hombre. Este sacrificio no podía llevarse a cabo en cualquier día. Tenía que ocurrir el día preciso, en la fiesta judía llamada la Pascua. El día de la Pascua, las familias judías sacrificaban al cordero pascual, y lo comían asado con panes sin levadura y yerbas amargas, al anochecer de ese día. Esta fiesta era una permanente recordación de lo que sucedió en Egipto la noche que el ángel de Jehová salió a herir a los primogénitos. Si un hogar no quería que su primogénito sea muerto por el ángel de Jehová tenía que sacrificar un cordero, tomar la sangre derramada con un hisopo y rociar el dintel de la puerta con esa sangre. En un sentido simbólico, el cordero estaba siendo sacrificado en lugar del primogénito. El primogénito podía entonces conservar la vida, porque hubo alguien que murió en su lugar. Pues Jesús como Cordero de Dios, tomó el lugar de todo el pecador para recibir el castigo por el pecado. El castigo por el pecado es la muerte. Por eso murió Jesús. De modo que Jesús debía ofrecerse a sí mismo en sacrificio a Dios por el pecado del hombre. Esto debía acontecer el día de la pascua. Un examen minucioso de los escritos proféticos y los eventos que ocurrieron en la así llamada semana de la pasión, mostrará que Jesús fue crucificado a las nueve de la mañana del día de la preparación de la Pascua, es decir, del día cuando se debía sacrificar el cordero pascual. Seis horas más tarde, esto es a las tres de la tarde del día de la preparación de la Pascua, murió Jesús en la cruz. Note como lo registra Lucas en el capítulo 23 de su Evangelio, versículos 50 a 55. «Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo. Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto nadie. Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo.»

Así que, Jesús murió a las tres de la tarde del día de la preparación de la pascua. Según el historiador Flavio Josefo, los judíos tenían la costumbre de sacrificar el cordero pascual a las tres de la tarde del día de la preparación de la pascua. Siendo así, Jesús como el Cordero de Dios, murió exactamente a las tres de la tarde del día de la preparación de la pascua, tomando el lugar de todo aquel que crea en él como Salvador. Estas dos razones explican por qué Jesús expiró solo después de seis horas de haber sido crucificado.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio de fe, sin fines de lucro, que depende totalmente de la generosidad de aquellos que aprecian este ministerio. Agradecemos sinceramente a todos los que con sus oraciones y ofrendas hacen posible que sigamos adelante. Y… antes de finalizar nuestro programa quiero dejar con ustedes la PREGUNTA DEL DIA. ¿Qué sucederá con el pueblo de Israel durante el milenio? Busque la respuesta en nuestra página Web y además conozca todo el material que está a su disposición, la dirección es: labibliadice.org
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¿Ha Oído acerca de la Iglesia de Cristo?

¿Ha Oído acerca de la Iglesia de Cristo?

Autor: Moisés Pinedo

a1Hay muchas religiones en el mundo. Según La Enciclopedia Cristiana Mundial, hay 19 religiones principales subdivididas en 270 grupos grandes y muchos otros más pequeños. Entre las que se denominan como religiones “cristianas”, se ha identificado algo de 34,000 grupos distintos (Barrett, et.al., 2001). Usted habrá escuchado acerca de la Iglesia Católica, la Iglesia Bautista o la Iglesia Pentecostal, ¿pero ha escuchado acerca de la iglesia de Cristo?

Antes de continuar leyendo, le pido que haga el siguiente ejercicio mental. Por un momento, quite de su mente todo lo que sabe en cuanto a las religiones “cristianas” modernas. Suponga que la única fuente de la cual pudiera cosechar algún conocimiento de la iglesia fuera la Biblia. Pregunta: “¿Qué iglesia presentaría la Biblia?”. Tal vez este ejercicio no sea tan fácil para la mente religiosa moderna, pero es un ejercicio que toda persona piadosa debe realizar. ¿Por qué? Porque nuestro interés fundamental no debe ser encontrar y llegar a ser parte de una iglesia creada por el hombre, sino encontrar y ser parte de la iglesia que Cristo dijo que edificaría (Mateo 16:18). Si es así, debemos regresar a la Biblia para buscar la verdad en cuanto a la iglesia.

LA IGLESIA DE CRISTO: SU NATURALEZA

Primero, se debe comenzar definiendo la palabra “iglesia”. Hoy la gente piensa generalmente en la iglesia como un edificio de adoración religiosa, y ciertamente esta es una de las definiciones que los diccionarios modernos incluyen (vea “Iglesia”, 2015). Pero el Nuevo Testamento usa la palabra “iglesia” para hacer referencia al cuerpo de seguidores de Cristo (cf. 1 Corintios 14:23). Por ende, registra que la iglesia escucha y habla (Mateo 18:17; Hechos 11:22), puede sentir temor (Hechos 5:11), puede ser perseguida y maltratada (Hechos 8:1-3; 12:1), puede tener paz (Hechos 9:31), puede orar (Hechos 12:5), puede ser saludada (Hechos 18:22) y puede ser alimentada (Hechos 20:28).

El término que el Nuevo Testamento usa para “iglesia” es ekklesia (de dos palabras griegas compuestas que significan “llamar fuera”). Se usa técnicamente para denotar una asamblea o congregación (Vine, 1999, 2:90-91). Y en el sentido espiritual, es la congregación o grupo que ha sido “llamado fuera del mundo para entrar al reino de Cristo” (Lenski, 1943, p. 627; cf. Colosenses 1:13).

LA IGLESIA DE CRISTO: SU IDENTIFICACIÓN

La iglesia de Cristo está constituida de aquellos que son el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento, ¿pero cómo podemos identificarla en medio de tantas religiones? Considere tres aspectos distintivos de la iglesia:

Su Fundamento

En Mateo 16:18, Jesús prometió: “…sobre esta roca edificaré mi iglesia”. Ya que el verbo “edificaré” está en tiempo futuro, entonces se puede concluir fácilmente que la iglesia no estaba constituida para el tiempo en que Jesús pronunció tales palabras. Él también indicó que la iglesia sería edificada sobre la roca, la cual hace referencia a la confesión que Pedro justo había hecho en cuanto a Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Es decir, la iglesia sería edificada sobre el fundamento o verdad que apuntaba a Jesús como Cristo y Señor (1 Corintios 3:11).

En Hechos 1, leemos que los apóstoles estaban en Jerusalén, esperando la promesa de Cristo para la recepción del Espíritu y el comienzo de la iglesia (vs. 8). Cuando llegó el Día de Pentecostés (algo de 50 días después de la crucifixión de Jesús, ca. 33 d.C.—Hechos 2), el Espíritu descendió sobre los apóstoles (vss. 3-4), y Pedro, a quien se había prometido dar las llaves del reino (Mateo 16:19), es decir, la oportunidad de dar la bienvenida al reino o la iglesia, comenzó a predicar en cuanto a Cristo. Después de persuadir a la audiencia en Jerusalén en cuanto a su culpabilidad en la muerte de Jesús, declaró que “a este Jesús…, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Entonces, como Jesús había prometido (Mateo 16:18), esta confesión de Su mesiazgo y deidad (la misma confesión de Pedro en Mateo 16:16), llegó a ser la roca o fundamento para el comienzo de la iglesia. Ese mismo día Pedro presentó las condiciones del perdón y la entrada al reino o la iglesia (Hechos 2:38), y más de 3,000 personas recibieron la Palabra y fueron bautizadas y añadidas a la iglesia (vss. 41,47). Esta es la primera vez en la Biblia que leemos de la existencia de la iglesia en tiempo presente.

¿Qué iglesia era esta? Jesús dijo, “edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18), así que esta era la iglesia de Jesús. Esta no era una denominación entre muchas otras denominaciones, ya que no había movimiento denominacional en el primer siglo; la iglesia era simplemente de Cristo (Romanos 16:16; 1 Corintios 1:2), y sus miembros fieles solamente se identificaban como “cristianos” (Hechos 11:26; 1 Pedro 4:16)—no con otros nombres humanos (cf. 1 Corintios 1:10-13). La iglesia de Cristo no comenzó en Roma, en los Estados Unidos o en Inglaterra, sino en Jerusalén (Hechos 1:4; 2:5,14)—como los profetas del Antiguo Testamento habían anunciado (Isaías 2:2-3; 28:16; Miqueas 4:1-2). No comenzó en el siglo VII, XVI o XXI, sino en el primer siglo (aproximadamente el año 33 d.C.)—así como las Escrituras y el Señor mismo profetizaron (Daniel 2:44; Marcos 9:1).

Su Organización

Cuando la iglesia comenzó, no había organizaciones o jerarquías complicadas; la iglesia era un cuerpo en el cual cada miembro tenía un nivel equivalente ante Dios (1 Corintios 3). La organización que Dios escogió para la iglesia fue Cristo como la Cabeza única en el cielo y en la Tierra, y todos los miembros como el cuerpo de Cristo (Efesios 1:20-23; 5:23).

Dios también estableció grupos de hombres en cada congregación, conocidos como “ancianos”, “obispos” o “pastores” (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9), para que se encargaran de dirigir y alimentar espiritualmente a la iglesia. También estableció a grupos de servidores especiales, conocidos como “diáconos” (1 Timoteo 3:8-13), para que trabajaran bajo la supervisión de los ancianos. Todos ellos, juntamente con los evangelistas y maestros, ayudaban a fortalecer el cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12).

La iglesia era un cuerpo sujeto fundamentalmente a las instrucciones de Cristo. No tenía cabeza, sede o vicario humano que determinaba lo que debía creer y enseñar, sino solamente a Cristo y Su Palabra inspirada que es completamente suficiente para la perfección de los santos (2 Timoteo 3:16-17). No tenía congregaciones que imponían su autoridad sobre otras congregaciones, sino todas las congregaciones eran autónomas (cf. 1 Pedro 5:2) y estaban unidas entre ellas por el amor y la fe (1 Juan 1:7). No tenía a un solo “pastor” que tomaba decisiones para la iglesia, sino una pluralidad de pastores (ancianos, obispos) que dirigían a la iglesia bajo la autoridad de Cristo (Hechos 14:23; Filipenses 1:1; Tito 1:5).

Su Doctrina

En cuanto a su doctrina y enseñanza, la iglesia tenía este lema: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11). Por ende, cualquier otra enseñanza ajena a la revelación sagrada era considerada una doctrina detestable (Gálatas 1:6-9; 2 Timoteo 4:1-3).

En cuanto a la salvación, la iglesia del Señor enseñaba que la gracia de Dios es el fundamento (Efesios 2:8-9), y que esta gracia demanda la respuesta obediente y sumisa del hombre (Romanos 1:5) ante los requisitos de salvación—la fe en Dios (Hebreos 11:1,6), el arrepentimiento de los pecados (Hechos 2:38), la inmersión en agua (Marcos 16:16; Hechos 22:16; 1 Pedro 3:21), la confesión de Cristo (Romanos 10:9-10) y la fidelidad cristiana (Apocalipsis 2:10).

En cuanto a la adoración cristiana, la iglesia del Señor enseñaba que el Cielo requiere la oración (1 Timoteo 2:1-8), el canto vocal (Efesios 5:19), la conmemoración semanal del sacrificio de Cristo por medio de los elementos de la Cena del Señor (Hechos 20:7), la enseñanza de las Escrituras sagradas (Hechos 2:42), y la contribución semanal para las necesidades de los santos (1 Corintios 16:1-2).

En cuanto al cristianismo mismo, la iglesia del Señor enseñaba que Jesús es el camino exclusivo al cielo (Juan 14:6), y que el cumplimiento de Sus mandamientos es la única manera de recibir Su aprobación en el Juicio Final (Mateo 7:21). Esta iglesia no tenía credos, artículos de fe, catecismos, disciplinas o testamentos humanos en adición a las Escrituras, sino solamente la Palabra indestructible de Dios la cual juzgará al final del tiempo (Juan 12:48).

LA IGLESIA DE CRISTO: SU IMPORTANCIA

La iglesia de Cristo es el pueblo de Dios y es única, ¿pero realmente tiene importancia—especialmente en vista de la reclamación de mucha gente religiosa que sugiere que “no importa la iglesia de la cual sea parte” (vea Pinedo, 2012). La inspección breve de algunos pasajes en el Nuevo Testamento revela rápidamente la importancia suprema de la iglesia. La iglesia es importante ya que:

  • Cristo derramó Su sangre preciosa y enfrentó la cruz cruel para adquirirla (Hechos 20:28).
  • es el cuerpo de Cristo (Efesios 5:23), el cual Él sustenta y cuida (vs. 29).
  • es la esposa amada de Cristo, la cual Él protege y santifica (Efesios 5:25-27).
  • es la familia y casa de Dios, a la cual Dios ha adoptado y sobre la cual gobierna (Efesios 2:19; 1 Timoteo 3:15).
  • tiene como responsabilidad solemne la defensa y promoción de la verdad de Dios (1 Timoteo 3:15).
  • está constituida de la totalidad de aquellos que se han sometido a Dios y que por ende han sido añadidos para salvación (Hechos 2:47; Efesios 5:23).

CONCLUSIÓN

Es claro que la iglesia del Nuevo Testamento, la iglesia que Cristo prometió edificar (Mateo 16:18), es diferente a la mayoría de iglesias del mundo religioso moderno, y es claro que la iglesia tiene importancia vital y eterna. Además, si la iglesia es el cuerpo de Cristo, Cristo es el Salvador del cuerpo (Efesios 5:23) y Cristo solamente tiene un cuerpo (Efesios 4:4), entonces el hombre debe ser parte de ese único cuerpo (la iglesia) para ser salvo. Ya que ahora ha oído acerca de la iglesia de Cristo, le invitamos a ser parte de ella de la misma manera en que la gente llegó a ser parte de ella en el Nuevo Testamento (Hechos 2:36-47; cf. 1 Corintios 12:13). [Para más información, contacte a la iglesia de Cristo en su comunidad].

Referencias

Barrett, David (2001), Enciclopedia Cristiana Mundial [World Christian Encyclopedia] (Nueva York: Oxford University).

“Iglesia” (2015), Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, http://lema.rae.es/drae/?val=iglesia.

Lenski, R.C. (1943), El Evangelio de San Mateo [St. Matthew’s Gospel] (Minneapolis, MN: Augsburg).

Pinedo, Moisés (2012) “Odio la Religión, pero Amo a Jesús”, EB Global,http://www.ebglobal.org/inicio/odio-la-religion-pero-amo-a-jesus.html.

Vine, W.E. (1999), Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo(Colombia: Caribe).

http://www.ebglobal.org/inicio/ha-oido-acerca-de-la-iglesia-de-cristo

EL DISCÍPULO Nº 13

EL DISCÍPULO Nº 13

Programa No. 2016-01-28

PABLO MARTINI
a1¿Sabías que no fueron doce los discípulos llamados por el Señor sino trece?… Si vamos a Lucas 19:59 Jesús llamó a un joven de la misma manera que había llamado a los anteriores. En este caso la respuesta fue negativa: “Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.” ¡Qué pena!, se perdió la oportunidad de su vida de pasar a formar parte, nada más ni nada menos que del grupo elite del Mesías. Eso de: “entierre a mi padre” me suena a ambición, no sé a ti, pero a mí sí. Es como si hubiese dicho: Tengo que recibir mi herencia y si me voy a ahora se la dejo a mis hermanos. Ya sabes, Señor, con algo de plata en mi bolsillo podré ser más útil a tu causa, ¿verdad?”… Son impedimentos para acatar su llamado a seguirle, (que es el llamado más supremo).

En este contexto hubo dos más, solo que estos se ofrecieron solitos y también solitos se retiraron. Porque el que se acerca por las cosas se va por las cosas, es una ley. El primero está en el texto 57, “Señor, te seguiré adondequiera que vayas”. Podríamos llamarlo: El impulsivo. No sirve para seguir a Dios. Tus impulsos son buenos, pero cuando no están con la motivación correcta se tornan engañosos. El tercero lo tenemos en el versículo 61: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.” Este sería el afectivo. Otra área peligrosa en lo que al llamado divino concierne, mis afectos. ¡Son tan variables, tan inciertos!…

Como ves ni lo uno ni lo otro. Ni mis impulsos, ni mis afectos, mucho menos mi ambición personal. Entrega incondicional que se resume en Fe es lo que Él demanda. “Ninguno que, poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de los Cielos”, dijo el Señor de manera enfática. Y tú ¿hasta cuándo postergarás Su llamado?… No lo olvides: es el privilegio más grande en esta vida.

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/01/28/el-discipulo-no-13/

La iglesia de Cristo

ESTUDIO BÍBLICO 

Programa No. 2016-01-27
DAVID LOGACHO
Reciba cordiales saludos amable oyente. Es un gozo para mí saber que me está escuchando. Sea bienvenida o bienvenido al estudio bíblico de hoy. Seguimos estudiando el tema de la iglesia de Cristo. En esta oportunidad vamos a considerar a los miembros de la iglesia de Cristo.
DAVID LOGACHO
a1En uno de nuestros estudios bíblicos pasados señalamos que la iglesia de Cristo no es un edificio ni una organización, sino el conjunto de personas que confiesan a Cristo como su Salvador. También dejamos establecido que la forma de entrar a formar parte de la iglesia de Cristo es por medio de recibir a Cristo como Salvador personal. Es Cristo mismo quien introduce a los creyentes en su cuerpo mediante el Espíritu Santo. Esto es lo que se llama el bautismo con el Espíritu Santo. Hechos 2:47 dice: alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Es el Señor quien añade o introduce cada día a su cuerpo que es la iglesia los que habían de ser salvos. Cada vez que una persona recibe a Cristo como Salvador, es automáticamente bautizada con el Espíritu Santo por el Señor Jesucristo y como resultado de esta obra de Jesucristo, el creyente llega a ser parte de la iglesia de Cristo. Esto significa amable oyente, que en la iglesia de Cristo existen personas de todo tipo y condición. Dentro de la iglesia de Cristo no hay diferencia por edad, raza, color de piel, nacionalidad, posición social, posición económica, nivel intelectual, nivel académico. Inclusive no hay diferencia entre los miembros de la iglesia que están viviendo en la tierra y los miembros de la iglesia que están viviendo en el cielo. En el Nuevo Testamento tenemos un pasaje bíblico que de una manera muy clara nos provee información sobre los miembros del cuerpo de Cristo. Se encuentra en 1 Corintios 12:12-26. La Biblia dice: Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

1Co 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

1Co 12:14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

1Co 12:15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

1Co 12:16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

1Co 12:17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

1Co 12:18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

1Co 12:19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

1Co 12:20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

1Co 12:21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

1Co 12:22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

1Co 12:23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

1Co 12:24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

1Co 12:25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

1Co 12:26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

En esta magistral exposición del apóstol Pablo acerca de los miembros de la iglesia de Cristo encontramos que el cuerpo humano es una perfecta ilustración de la unidad en diversidad que existe en la iglesia de Cristo. Notamos varias cosas que son dignas de considerar con detenimiento. Primero, la unidad de los miembros. Así como el cuerpo humano tiene muchos miembros pero esos muchos miembros hacen un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo que es la iglesia también tiene muchos miembros, pero son una sola unidad, un solo cuerpo. La unidad entre los miembros del cuerpo de Cristo que es la iglesia es una realidad ineludible. Por eso es que la Biblia no nos exhorta jamás a buscar unidad entre creyentes sino a mantener la unidad que ya tenemos entre todos los que somos creyentes. Efesios 4:3 dice: solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

Segundo, la diversidad de los miembros. En el cuerpo humano existe una diversidad de miembros, los ojos, los oídos, la boca, las manos, los pies. Pablo hace notar este hecho con un dejo de ironía cuando dice: Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? ¿Si todo fuese oído, dónde estaría el olfato? Lo mismo, exactamente, se puede decir del cuerpo de Cristo que es la iglesia. Allí también existe una diversidad de miembros. Mas adelante en su carta el apóstol Pablo se encargará de señalar que entre esta diversidad de miembros están los apóstoles, los profetas, los maestros, los que ayudan, los que administran. Con su habilidad de aclarar las cosas, Pablo resume lo dicho afirmando: Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Tercero, la armonía entre los miembros. En el cuerpo humano existe total armonía entre sus diversos miembros. Esta armonía se traduce por un lado, en que cada miembro no se siente menos importante que otro y por otro lado en que cada miembro no se siente más importante que otro. Ambas cosas son esenciales para que pueda haber la armonía entre los miembros del cuerpo. El pie no puede decir: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, es decir sintiéndose de menor importancia que la mano. De la misma manera, el ojo no puede decir a la mano, no te necesito, sintiéndose superior a la mano. Nada de esto se observa en el cuerpo humano y el resultado de esto es armonía en el cuerpo. Lo mismo debería acontecer en la iglesia de Cristo. Ningún miembro debería sentirse menos que otro por la función que tiene dentro del cuerpo y de igual modo, ningún miembro debería sentirse superior a otro por la función que tiene dentro del cuerpo. Solamente así habrá armonía dentro del cuerpo. Esto es muy importante recalcar amable oyente. Porque no son pocos los casos cuando los miembros del cuerpo de Cristo se sienten menos importantes que otros o más importantes que otros. De hecho, en las iglesias locales donde nos congregamos pensamos que los pastores o ancianos son los más importantes y después de ellos a lo mejor los diáconos y después de ellos quizá los maestros de escuela dominicales y al último de la fila están los que vienen sólo a sentarse. Pero esta apreciación va en contra de la realidad fundamental que entre los miembros del cuerpo de Cristo no existen miembros de clase superior y miembros de clase inferior. Las diferencia que hacemos en la práctica no tienen fundamento en la palabra de Dios. Cuarto, la cooperación entre los miembros. Esto es lo que vemos entre los miembros del cuerpo humano. Cada miembro cumple su función asignada y coopera con los demás miembros del cuerpo. Solamente deténgase un poco para meditar en todo lo que tiene que pasar en los miembros de su cuerpo para que pueda dar pasos y caminar en determinada dirección. Todos los miembros cooperan. Igual debe ser en la iglesia de Cristo. Cada miembro debe cumplir a cabalidad su función asignada y cooperar con los otros miembros del cuerpo de Cristo para el cumplimiento del propósito general de la iglesia de Cristo, determinado por la cabeza que es Cristo. Si un miembro deja de funcionar, afecta al funcionamiento de todo el cuerpo. Si mis ojos, de pronto se rebelaran y decidieran quedarse cerrados todo el tiempo, como si estuviera dormido, todo mi cuerpo sufriría las consecuencias de ello. Igual es cuando un miembro de la iglesia de Cristo no hace nada y piensa que para lo único que está llamado es para calentar las sillas o los bancos en un templo. Todo el cuerpo va a sufrir la consecuencia de esta desatinada decisión. Quinto, el cuidado entre los miembros. En el cuerpo humano, los miembros se cuidan los unos a los otros. Cuando entra una basurita al ojo, automáticamente entra en acción la mano para restregar el ojo tratando de sacar el objeto extraño del ojo. Si el ojo ve que la mano se está acercando al filo de un cuchillo, automáticamente entra en acción para hacer que la mano se retire de ese potencial peligro. Existe una protección mutua entre los miembros. A lo mejor los miembros más fuertes protegen a los miembros más débiles. Igual debe ser en el cuerpo de Cristo. Los miembros más fuertes deben proteger a los miembros más débiles. En lugar de envidias, luchas por el poder, ofensas, lo que se debe ver es el cuidado mutuo que debe existir entre los miembros del cuerpo. Esto es en esencia lo que enseña la Biblia sobre los miembros del cuerpo de Cristo que es la iglesia.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio de fe, sin fines de lucro, que depende totalmente de la generosidad de aquellos que aprecian este ministerio. Agradecemos sinceramente a todos los que con sus oraciones y ofrendas hacen posible que sigamos adelante. Y… antes de finalizar nuestro programa quiero dejar con ustedes la PREGUNTA DEL DIA. ¿Qué sucederá con el pueblo de Israel durante el milenio? Busque la respuesta en nuestra página Web y además conozca todo el material que está a su disposición, la dirección es: labibliadice.org
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http://labibliadice.org/estudio-biblico/serie/programa-no-2016-01-27/

Los Cristianos y la Lotería

Los Cristianos y la Lotería

Autor: Dave Miller

a1Mientras el carácter moral de la civilización norteamericana deteriora y los valores bíblicos son “arrojados por la borda”, las actividades que una vez se consideraban dañinas para nuestra sociedad ahora están llegando a ser aceptables e incluso a tener apoyo legal. El juego de apuestas ha llegado a ser una forma viable de entretenimiento para millones de norteamericanos que desean llegar a ser “ricos rápidamente”. Incluso en la iglesia, algunos cristianos poco informados consideran la adquisición de boletos de lotería como algo inofensivo. Es tiempo de considerar nuevamente los principios bíblicos que se relacionan al juego de apuestas.

Los diferentes diccionarios definen “apostar” como “jugar con la intención de obtener dinero”; “arriesgar dinero por ganancia incierta”; “invertir o arriesgar dinero, etc., con la esperanza de obtener gran ganancia”. Considere las siguientes cuatro razones por las cuales se puede concluir que el juego de apuestas es inconsistente con la vida cristiana.

Dios no autoriza el juego de apuestas.

Por definición, los cristianos son personas que regulan su comportamiento según las Escrituras. Las Escrituras identifican tres medios autorizados de transferir fortuna de una persona a otra: (1) el trabajo para la recepción de un pago (e.g., Mateo 10:10; Lucas 10:7; Efesios 4:28; 1 Timoteo 5:18); (2) la venta de bienes o de la propiedad (Mateo 13:46; Hechos 2:45; 4:34; 5:4; Santiago 4:13); y (3) regalos o donaciones voluntarias sin la expectativa de devolución lucrativa (Lucas 6:30,35-35; 10:33-35; Hechos 20:35; 2 Corintios 8:9). El juego de apuestas no calza en ninguna de estas categorías. Entonces, la primera observación que un cristiano debe hacer es que el juego de apuestas es una actividad que las Escrituras no autorizan.

El juego de apuestas se encuentra en conflicto con los principios cristianos.

El juego de apuestas (sea que se hable de loterías, carrera de caballos o perros, casinos o el bingo) involucra a dos o más personas que compiten mutuamente para quitar el dinero del otro. Note que los individuos involucrados quieren el dinero de la otra persona, pero no están dispuestos a simplemente donar tal dinero a la otra parte. Cada persona que apuesta está esperando obtener el dinero de la otra persona; nadie quiere perder el dinero que apuesta. Por ende, la misma naturaleza, carácter y esencia del juego de apuestas se encuentra en conflicto directo con el enfoque del cristianismo que Jesús expresó en Mateo 7:12. Por definición, el apostador está tratando a otros de la manera que no quiere ser tratado. Entonces, en el centro del juego de apuestas se encuentran el egoísmo, la envidia y la codicia.

El juego de apuestas socava la ética de trabajo.

Una tercera consideración para el cristiano es el hecho que el juego de apuestas debilita le ética de trabajo, la cual la Biblia enseña claramente. Dios quiere que los seres humanos laboren, trabajen con sus manos, se esfuercen con el sudor de su frente. Considere Efesios 4:28: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad”. (También lea Hechos 20:35; 2 Tesalonicenses 3:8-12; cf. Génesis 3:19). El juego de apuestas es un intento claro de hacer a un lado el principio de trabajar con fines nobles.

El juego de apuestas promueve la codicia.

Otro concepto bíblico que descarta el juego de apuestas es la enseñanza en cuanto a la avaricia o codicia. Por una parte, Dios nos insta a “ganarnos la vida”, i.e., trabajar para obtener los fondos necesarios para la vida diaria, la familia y los necesitados (1 Timoteo 5:8; Gálatas 6:10). Por otra parte, la Palabra de Dios registra una diferencia marcada entre “ganar dinero para vivir” y “vivir para ganar dinero”.

Repetidamente, Dios insta a eliminar de nuestras mentes la avaricia, el deseo de las cosas de la vida y las ansias por acumular riquezas (Mateo 6:19-21; Lucas 12:15-21; Efesios 5:3; Colosenses 3:1-5; 1 Juan 2:15-17). Pablo escribió en cuanto a aquellos que codician ser ricos, que tienen amor al dinero y que confían en las riquezas inciertas (1 Timoteo 6:10,17). Incluso si alguien tiene la intención de usar la riqueza acumulada por medio de la apuesta para el trabajo del Señor, el deseo de llegar a ser rico está lleno de trampas sutiles. Independientemente de los motivos nobles que puedan haber, la acción fundamental de enfocar la mente y el corazón en la riqueza es por sí misma un comportamiento inadecuado y erróneo para el cristiano.

CONCLUSIÓN

Aunque el fraude y la corrupción siempre han existido en cada sociedad, un segmento sustancial de la población norteamericana anteriormente entendía que las cosas como el baile, la bebida, el cigarro, las palabras malas y el juego de apuestas eran equivocadas. Pero el tiempo, las circunstancias y los sentimientos han cambiado. Sin embargo, la Palabra de Dios no cambia. Oremos para que Dios nos ayude a regresar a la Biblia y despertar nuestra conciencia a la realidad espiritual para presentar a nuestra sociedad la voluntad de Dios para la humanidad.