J22 – El corazón de un siervo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J22 – El corazón de un siervo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-corazon-de-un-siervo/

Carmen Espaillat: Al principio de su carrera, Nancy Leigh DeMoss servía en el coro tocando el piano… o al menos se suponía que ella estaba sirviendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estaba en la secundaria como pianista, era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas, me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros, pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a esos cantantes a esos coros, pero no tenía un corazón de sierva. Y lo supe por lo siguiente:

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no es el corazón de una sierva.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa con la serie Sirviendo como el Salvador». Comenzaremos revisando algunas palabras del nuevo testamento en griego.

Nancy : hemos estado hablando de lo que significa ser un doulos, un esclavo del Señor y también de lo que es diakono, que es servir a otros por causa del Señor, usando los dones que el Señor nos ha dado para ministrar las necesidades de los otros, para beneficiar y bendecir a otros, y todo para la gloria a Dios, quien es nuestro Señor.

¿Podrías pensar en algunas personas de las Escrituras que serían buenos ejemplos de siervos? ¿Te viene alguien a la mente? Yo pensé en. . . Rebeca, vamos hablar de ella en unos momentos. Ella es uno de los ejemplos que escogí. Algunas otras personas también me vinieron a la mente.

Pensé por ejemplo en José que sirvió a Potifar y sirvió a Faraón. Su amo lo bendijo y tuvo reconocimiento y lo honraron porque había servido bien. También pensé en Ruth que servía a su suegra que era viuda. Yo creo que su suegra era una persona agria o amargada, pero Ruth le sirvió de muy buena gana y con entusiasmo.

Pienso también en Abigail quien le dijo a David: “He aquí vuestra sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi Señor”.
En 1ero de Samuel capítulo 25 versículo 41. ¿No es esto interesante? Sabes, todas quisiéramos lavar los pies del Señor. Eso sería un gran trabajo. Sería un privilegio hacerlo.

Pero esta mujer dijo “yo quiero lavar los pies de los siervos de mi Señor “Una cosa es hacer una tarea para Dios mismo. Y otra cosa muy diferente, es una tarea menor, es hacerlo para otro siervo. Pero esa es la demostración de un corazón de sierva.

Cuando pienso en ejemplos bíblicos de servidumbre, hay algo más que me viene a la mente y está en Génesis capítulo 24. Quiero utilizar esta sesión y la siguiente para que echemos un vistazo a dos siervos en Génesis capítulo 24. Si tienes tu Biblia por favor ábrela allí. Vamos a ir siguiendo poco a poco este texto.

Creo que esta historia te será familiar, pero tal vez nunca habías pensado en ella a la luz de lo que significa tener un corazón de siervo. Este es un reporte del siervo de Abraham, que muchos comentaristas están de acuerdo que se trataba de Eliezer. Ahora, el nombre Eliezer nunca se menciona en este capítulo y vamos a descubrir por qué esto es tan significativo. Algunos comentaristas concuerdan que definitivamente se trataba de Eliezer, su nombre significa «Mi Dios es ayuda». Dios nos ayuda.

Entonces, no es un llamado pequeño de Dios, el llamarnos para ayudar a otros. Estamos siendo como Él cuando somos ayudadoras, cuando somos siervas. El siervo de Abraham hubiese sido el heredero de Abraham en lugar de su hijo. Si el hijo prometido nunca hubiera venido, es decir, Isaac, entonces el siervo de Abraham Eliezer hubiera sido el heredero. Hasta que Ismael e Isaac nacieron, en ese punto él fue desplazado como heredero.

Pero él continuó sirviendo fielmente a Abraham y entonces a Isaac, el hijo de Abraham, como el nuevo heredero, aunque sabía que él ya no calificaba para ganar nada de la herencia. Ese es un corazón de siervo. No importa si obtengo algo de esto o no, no estoy haciéndolo por el dinero. No estoy haciéndolo por la herencia. No estoy haciéndolo por la fama o por la fortuna que viene. Estoy haciéndolo porque es mi llamado.

A lo largo de este pasaje quiero que te fijes en las cualidades de un siervo fiel. Como aplicación aquí ¿Cuáles son algunas de las cualidades de un siervo fiel? Lo primero que ves … antes de que incluso vayamos al texto, es que en ninguna parte en todo el capítulo se menciona el nombre de este siervo, en ningún lado. Doce veces se hace referencia a él como “el siervo”, un par de veces como “el siervo de Abraham”. A él sólo se le llama el siervo.

Dirás “¿Por qué no pusieron su nombre?” bueno, Dios inspiró la escritura de la Palabra, y no sabemos por qué el no puso el nombre del siervo aquí. Pero está claro que este hombre hasta este punto es supuestamente anónimo, es un siervo anónimo. El punto es este: su nombre ni siquiera importaba. Él no estaba buscando su reconocimiento. Él no estaba buscando el crédito. El sólo buscaba ser fiel.

Esa es una cualidad del servicio, ser fiel aun cuando tu nombre nunca sea mencionado. Entonces mientras pensamos sobre el servicio, me pregunto a mí misma lo siguiente: “¿estaría contenta de hacer lo que Dios me llamó a hacer, sea lo que sea en cada etapa de mi vida, si nadie supiera quién fui o qué fue lo que hice?” ¿Estarías tú contenta?

Cuando estaba en la secundaria, yo era pianista acompañante. Era pianista, y acompañaba a muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a estas otras personas, pero no tenía un corazón de sierva. Lo supe por lo siguiente.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, la acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de sierva.

Dios tuvo que hacer una gran obra en mi vida durante años y aun a veces me sigue probando, para llevarme a ese punto, a decir: “¿Serías tan fiel, serías tan diligente al servir, estarías tan contenta de servir si ninguno supiera quién eres, si ninguno supiera lo que has hecho, si no obtuvieras ningún crédito, si no obtuvieras ningún reconocimiento?”

Bueno, vamos a analizar Génesis capítulo 24 que habla de este siervo fiel, quien se cree que era Eliezer. Versículo 1.

Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. Y Abraham dijo a su siervo, el más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía…

Por cierto, esa es la razón por la que creemos que era Eliezer porque en otras partes del Génesis ese es el nombre del hombre con esa descripción: “el siervo más viejo; el que estaba a cargo de toda su casa”

Ahora, detengámonos ahí por un momento. Este hombre, su siervo, era un siervo leal. Él había servido a Abraham por lo menos 50 años hasta este punto, si ponemos toda cronología del Génesis junto con otros pasajes. Y vemos que ese era un tiempo muy largo para servir en un mismo puesto. Eso era un largo tiempo para ser fiel. A este hombre se le había dado el cargo de todo lo que Abraham tenía. Él era el jefe de los mayordomos. Él era el jefe de todo el personal. Esa era una gran responsabilidad.

Abraham era un hombre adinerado. Él tenía muchos sirvientes en su casa. Eliezer era responsable de manejarlo todo. Pero él comprendía que todas esas cosas, todas esas posesiones, todas esas personas, todos esos sirvientes no le pertenecían a él. ¿A quién le pertenecían? Le pertenecían a Abraham. Le pertenecían a su amo.

Eliezer era un administrador, pero a él no le pertenecían las posesiones. Él era solo un mayordomo de las riquezas de su amo, de las pertenencias de su amo. De hecho, Eliezer siempre se refirió a Abraham como “mi señor”. 19 veces en el capítulo 24 este siervo se refiere a Abraham como “mi señor, mi señor, mi señor”. Había un reconocimiento de que “estas cosas no son mías”.

Te preguntarás , ¿Cómo llegó a hacerse responsable de tantas cosas? Yo te diré como. Es de la misma manera que los mayordomos y sirvientes siempre llegan a tener más responsabilidades: siendo fieles aun en las cosas que requieran poca responsabilidad.

En Lucas capítulo 16 versículo 10 dice: “El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho;” e inversa” y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.” Entonces si eres fiel cuando tienes un poco de responsabilidad, si eres fiel en las pequeñas cosas, tendiendo tu cama… si no eres fiel en las pequeñas responsabilidades, en un simple trabajo, en tareas elementales, en tareas serviles, entonces ¿qué es lo que te hace pensar que serás fiel cuando Dios te de un esposo y te de hijos, nietos y una casa que cuidar o un ministerio en la iglesia?

Ser fiel en las pequeñas cosas te hace fiel en las más grandes. Funciona de tal manera que entonces se te pueden confiar más cosas. Este sirviente se había probado ser digno de confianza. Entonces Abraham le podía confiar cada vez más y más responsabilidad porque él era digno de confianza. Ahora, cuando Abraham tuvo una misión realmente importante,él sabía con quién podía confiar. Él sabía a quién le pediría realizar esta misión tan difícil.

Entonces Abraham le dijo a su sirviente que estaba a cargo de su casa, versículo 2, “te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo.” Bueno, esta no es una frase típica que nosotros usamos hoy en día, pero en esta cultura esta era una costumbre de hacer y afirmar un juramento, era como decir “dame tu palabra. Hazme una promesa.” Eso era lo que se estaba tratando de decir.

Versículos 3 y 4,

“Y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo (Isaac) de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.”

O sea que lo que Abraham estaba diciendo era, “Dios ha hecho un pacto conmigo, bajo el cual también continuará con mi hijo, este hijo milagroso, Isaac, que Dios me dio en mi vejez”. Pero el pacto va más allá de él y sabemos que esto es muy importante porque la genealogía de Cristo vino de esta familia, era crucial que Isaac tuviera la esposa correcta.

Abraham le dijo, “No quiero que mi hijo se case con una de estas mujeres cananeas. No son las que Dios ha escogido para él. Ve al país del que vine y ve a mis parientes y encuentra la esposa correcta para mi hijo.”

Ahora, tú hablas acerca de las citas por internet y de todas las diferentes maneras que hoy en día se encuentra pareja. Pero creo que probablemente esta no sería una de las formas que considerarías para tus hijos o para ti, pero así era la manera… no era algo inusual, hacerlo de esta manera, si alguien quería arreglar un matrimonio. Pero, ¿no estás agradecida de que Eliezer y Abraham pudieron confiar en Dios para que Él realmente hiciera el arreglo? Y ahora veremos cómo sucedió todo esto.

Entonces el siervo le dijo a Abraham “tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. ¿Debo volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste?” (Verso 5).

¿Qué era lo que el siervo estaba diciéndole a su Señor aquí? “Voy a ir a donde me estás diciendo que vaya y voy a hallar a esta mujer, ¿pero y que si ella no quiere venir y vivir donde tú vives? Aquí estás muy lejos de su casa. ¿Debo llevar de regreso a Isaac para allá?”.

El siervo quería asegurarse de haber entendido bien las instrucciones. Él quería estar seguro de que lo había captado bien. Él no quería ser repetitivo. Él no estaba resistiendo la orden. Él sólo estaba diciendo, “quiero estar seguro y quiero dejarlo claro. Quiero saber exactamente qué hacer si esto sucede. ¿Qué hago si esto pasa?” ¿Por qué? Porque la meta del siervo era satisfacer los deseos de su amo.

Cuando Dios nos da instrucciones decimos: “está bien Señor, sí voy. Lo voy hacer. Ahora sólo me quiero asegurar de saber exactamente qué es lo que quieres que haga. “Son preguntas para aclarar las instrucciones.

“Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar allá a mi hijo. [Me alegra que me estés preguntado. No lo lleves de vuelta a ese lugar.] El Señor, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací y que me habló y me juró, diciendo: “A tu descendencia daré esta tierra “Él mandará su ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este mi juramento; sólo que no lleves allá a mi hijo.” (V. 6 – 8)

¿Por qué Abraham no quería que Eliezer llevara de vuelta a Isaac a la tierra de la que él había venido? Porque Dios había dicho, “Deja esta tierra. Te voy a dar una tierra nueva, la tierra prometida.” Entonces Abraham, quien era un siervo de Dios dijo, “tengo que seguir las instrucciones de mi Señor” Ahora él le dice a su siervo, “estas son las instrucciones que tú tienes que seguir.”

“Y el siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este asunto”. (v. 9)

Esa sólo era una manera de decir que él había hecho una promesa solemne. Haré lo que me has dicho que debo hacer.

Vemos en Eliezer a ese siervo, que no se echa atrás. Sin una actitud quejumbrosa. No hay quejas sobre qué tan difícil era su asignación a su edad. ¿Qué tan seguido cuando nos piden hacer algo o nos dan una oportunidad de servir nos echamos para atrás? Damos tres razones de por qué no funcionara, seis razones por las cuales no queremos hacerlo de esa manera, objeciones. O tenemos una mejor idea. Tenemos nuestra propia opinión.

Verás en este siervo que tener un corazón de siervo es simplemente hacerlo. Sólo lo haces. Sirves de la manera en que se te pidió.

Versículo 10,

“Entonces el siervo tomó diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes de su señor en su mano; y se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor”.

Ahora, ¡Mesopotamia estaba a 724 km. de distancia! Esta no era una expedición pequeña. Este no era como un viaje de fin de semana. Con 10 camellos, esta era un viaje lento y pesado, yendo hacia Mesopotamia en esta travesía. Esto era un gran trabajo. Esto era un gran compromiso.

Finalmente Eliezer llega a la ciudad de Nacor, donde Abraham lo había enviado.

Versículo 11,

“E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua”.

En medio de lo loco que todo esto parecía él tenía un plan; había tenido mucho tiempo para elaborar un plan. Él había tenido un montón de tiempo para pensar que era lo que haría cuando llegara a esta ciudad. Entonces él vino con un plan que lo ayudaría a cumplir la misión para la cual había sido enviado. Y el plan tomaba en cuenta el momento preciso.

Él había estado pensando sobre esto. ¿Cómo voy hacer este trabajo? ¿Sólo he de aparecer en la ciudad y simplemente decir “tú ven conmigo, tú te vas a casar con el hijo de mi señor”? él había estado pensando sobre todo cómo hacer todo esto.

De cualquier manera, a pesar del hecho de que el siervo tenía un plan para cumplir su responsabilidad, él también entendía que no podía hacer esto simplemente por sí sólo. El entendía que él necesitaba la ayuda de Dios para ser el siervo que él necesitaba ser y cumplir la responsabilidad que se le había dado. Él comprendía que él dependía de que Dios bendijera su misión. Él no descansó en sí mismo o en su propio entendimiento o en sus propios planes.

Entonces ¿Qué fue lo que hizo? Él oró. Le pide a Dios por éxito. Le pidió a Dios que lo dirija hacia la mujer indicada. Él comprendió que este es un trabajo muy importante y que él necesita la ayuda de Dios.

Entonces en el versículo 12 él dice:

“Y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.[él le está diciendo al Señor esto] Que sea la joven a quien yo diga: “Por favor, baja tu cántaro para que yo beba”, y que responda: “Bebe, y también daré de beber a tus camellos”, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.”(vv. 12 – 14).

Ahora déjenme ser pronta para decir que las Escrituras no están necesariamente promoviendo esto como una manera de encontrar pareja. Pero esa fue la manera que Dios utilizó en esa situación. Creo que la clave aquí está en que Eliezer está dependiendo del Señor para que lo dirija.

Déjenme decirles, que tenemos muchas jóvenes solteras aquí el día de hoy. Si tú no estás haciendo nada por buscar la pareja que Dios ha escogido para ti, asegúrate que es la pareja que Dios escogió, que esa sea tu oración. Y no es muy temprano para empezar a decir “Señor, yo tengo mis planes. Tengo mis ideas. Tengo algunos pensamientos sobre lo que podría suceder, pero más que nada quiero que tu elijas al que sabes que será tu elección, al que has escogido para mi vida”.

¿Cuál era la cualidad principal que este siervo estaba buscando? No estaba buscando que ella fuera hermosa, aunque después nos enteramos de que sí lo era. La cualidad principal no era que tuviera una alta educación o que ella fuera brillante, o que ella tuviera un gran trabajo, o que ella fuera talentosa. ¿Cuál era la cualidad principal que él estaba buscando? Que ella tuviera un corazón de sierva.

Probablemente no haya ninguna cualidad en el matrimonio que sea más importante, si vas a tener un matrimonio exitoso, que ambos tengan un corazón de siervos. Déjenme decir, por cierto, sé que muchas madres nos escuchan. Cuando ustedes oran por sus hijos que algún día se van a casar, esa es una cosa muy importante por la cual deben orar. Pídanle a Dios que le dé una esposa o un esposo que tenga con un corazón de siervo. Será la llave del éxito del matrimonio.

Jovencitas, mientras se preparan para el matrimonio, desarrollen un corazón de siervas, pues es la clave para tener un largo, feliz y exitoso matrimonio.

Bueno, en el próximo programa descubriremos como fue respondida esta oración, como Dios dirigió a Eliezer a la joven indicada, a la que tenía un corazón de sierva. Cerremos este tiempo ahora en oración.

Padre, te doy gracias por Tu providencia y por como tú nos diriges cuando te buscamos. Quiero agradecerte por el ejemplo de este siervo, anónimo en este capítulo, que no buscaba su propia reputación, no buscaba una posición, solo buscaba servir. Gracias por el ejemplo de este fiel siervo que vemos en Eliezer.

Oro por que podamos servirte de esa manera y que vivamos bajo Tu providencia, dependiendo de Ti, descansando en Ti, buscándote y fielmente cumpliendo todo lo que nos has encargado que hagamos. En el nombre de Jesús oro, amén.

Carmen Si estás haciendo lo que parece tareas menores, Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando de algo importante. Sigue adelante. No te rindas. Estás trabajando para la gloria de Dios.

Algunas amigas han estado escuchando las enseñanzas de Nancy con nosotros y tienen algunas ideas de cómo aplicarlas en la vida real.

Kim Wagner: Nancy has estado hablando de servicio, sobre como tantas veces parece que no tenemos una recompensa inmediata, o que no hay un fruto por las labores. Yo he tenido una bendición muy grande de ver como una de mis amigas recibió el fruto de sus servicios, la recompensa de ellos. Esta semana cuando ella y yo estábamos sentadas en el partido de basquetbol de nuestros hijos, un joven de unos 21 años vino hacia nosotras y nos dijo “Señorita Darlene, ¿se acuerda de mí?”.

Y él le dijo, “no la había visto desde que tenía 7 años pero usted y su esposo, el hermano Blaine, solían enseñar en la escuelita de niños de nuestra iglesia. Un domingo cuando ustedes estaban hablándonos, compartiéndonos y explicándonos el Evangelio, nos alentaron a orar y a pedirle a Jesús que viniera a nuestro corazón y yo lo hice ese día”.

Él dijo, “yo solo quería venir y darle las gracias por eso, porque ahora estoy en una universidad bíblica, y me estoy preparando para el ministerio. Trabajo en la escuela de los niños en mi iglesia”.

Ella solo comenzó a llorar había sido una experiencia muy bendecida.

Entonces muchas veces no conocemos a los niños a los que estamos ministrando, a esos que estamos sirviendo… Puede ser que no veamos el fruto; puede ser que nunca veamos el fruto.

Nancy: De este lado de la eternidad.

Kim: Si de este lado de la eternidad. Pero me encanta el hecho de que el Señor me haya dejado ver en este día la recompensa y el fruto justo ahí, ese joven viniendo a agradecer a su maestra de cuando él era niño.

Nancy Y fue una cosa grandiosa que él lo hiciera. Creo que es muy importante que nos alentemos unos a otros y que animemos a aquellos que nos han bendecido, especialmente a quienes nos han servido y poder decirles, “gracias”.

Me refiero, por ejemplo si estás en un restaurante y tienen un buen servicio tu das una propina. Esa es una manera de decir gracias. Creo que a veces somos negligentes en alentarnos unos a otros diciéndoles “veo a Jesús en la manera en que tú has servido”, o “tu servicio tocó mi vida, y estoy muy agradecida”.

No deberíamos asumir que esas personas, ya lo saben o que no lo necesitan saber. Realmente podemos bendecirlos expresándoles nuestra gratitud y aprecio a aquellos que nos han servido, aunque los verdaderos siervos sirven sin esperar nada.

Carmen: Esto ha sido una gran discusión de cómo ser un siervo para la gloria de Dios.

Si te has perdido algunas enseñanzas de esta serie, visita, www.avivanuestroscorazones.com busca la serie Sirviendo como el Salvador.

Puede ser muy alentador mirar atrás en la historia y aprender de los ejemplos de otros siervos de Dios. Durante la serie Sirviendo como el Salvador, queremos ayudarte a hacer eso.

Creo que te sentirías muy animada de crecer como una sierva cuando leas la historia de Amy Carmichael. Ella sirvió como misionera en la india por 53 años, sirviendo niños huérfanos a través del poder del Señor. Al leer la historia de cómo ella sirvió fielmente, te animarás a decir “sí” al llamado que Dios te ha hecho.

Elisabeth Elliot ha escrito una biografía de Amy Carmichael llamada, Una oportunidad para morir ( A Chance to Die). Te animamos a adquirirla si puedes leer inglés.

“Dar un buen servicio” es el tema de muchos libros de negocios, pero es también un tema importante de la Biblia. En el día de hoy comenzamos a ver esto, y profundizaremos más el día de mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Los astronautas son héroes?

Lunes 28 Septiembre


Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?
Salmo 8:3-4

¿Los astronautas son héroes?

Los astronautas son seleccionados con un cuidado especial: deben pasar innumerables exámenes y efectuar un entrenamiento extremo. Cuando están en el espacio, a menudo tienen que enfrentarse a situaciones críticas. Pero el extraordinario espectáculo que pueden contemplar recompensa todos sus esfuerzos.

El astronauta americano James Irwin (1930-1991) escribió sus impresiones en un libro, después de su misión en la luna en el año 1971 con el Apolo 15. En el prefacio escribió: «Este vuelo, en el que vi la tierra flotar en las profundidades negras del universo como una hermosa y frágil decoración de navidad, dio un giro decisivo a mi vida».

Luego dice claramente que su libro no es la autobiografía de un héroe, ni el elogio de la aventura y del triunfo de la tecnología. No, explica el astronauta, es la historia de una vida. En él describe las decepciones, las crisis, las tristezas… Es sobre todo un documento concerniente a la relación entre Dios y el hombre, en este caso James Irwin. Es la historia de un hombre que recibió mucho de parte de Dios, dones y bendiciones especiales. Pero también sabe reconocer la paciencia con la que Dios lo atrajo hacia él cuando pasó por momentos difíciles en su vida.

En este libro Irwin expresa el deseo de que sus lectores estén atentos a la dirección que Dios quiere dar a sus vidas, y al amor que tiene por cada uno de ellos.

Pocas personas han viajado al espacio, pero todo hombre puede ir a Dios por medio de Jesucristo.

Lamentaciones 4 – Filipenses 3 – Salmo 107:33-43 – Proverbios 24:8-9
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Resurrección en tiempo de confusión

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Resurrección en tiempo de confusión

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

¿De qué habla la Biblia cuando insta a los esposos a amar a sus esposas como Cristo a la iglesia?

No es tan simple como parece

¿De qué habla la Biblia cuando insta a los esposos a amar a sus esposas como Cristo a la iglesia?

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

SARAH EDWARDS – La ejemplar ESPOSA de Jonathan Edwards

BITE

Serie: Biografías

SARAH EDWARDS

La ejemplar ESPOSA de Jonathan Edwards

 

 

Sarah Pierrepont nació el 9 de enero de 1710 en New Haven, Connecticut.

Fue hija de una de las familias más distinguidas de la región, ella recibió una educación sobresaliente como mujer en aquella época, evidenciada en sus habilidades sociales y en su no muy conocido gusto por la música.

En 1723, Sarah conoció a quien llegaría a ser el reconocido pastor y teólogo puritano Jonathan Edwards, y con quien se casaría más tarde, siendo ella de diecisiete años y Edwards de veinticuatro.

Ser la esposa de un hombre que llegó a convertirse en legado de la iglesia en los siguientes siglos, demandó mucho sacrificio. Pero Sarah supo administrar sus capacidades de tal forma que llegó a ser de gran ayuda para su esposo.

Aunque no fue fácil convivir con el temperamento de Jonathan, esta mujer piadosa, encontró la manera de hacer de su hogar un lugar apacible, donde se hiciera evidente el amor por él y por sus once hijos, amparada en el refugio que Dios significaba para ella. Siendo su casa el mejor espacio para darle gloria al creador.

Sarah fue una mujer que supo acompañar a su esposo en el ministerio, manteniendo en orden a sus hijos y a su hogar, para que Jonathan pudiera dedicarse a enseñar verdades como las de la familia en Cristo, que fácilmente podían ser desvirtuadas si no fuera por el testimonio del hogar que ella criaba.

En una época y un lugar donde el bienestar estaba mediado por la capacidad de mantener y resguardar la familia contra la fuerza de la naturaleza y los problemas de salud, el rol de la mujer en casa fue sin duda un trabajo indispensable, dispendioso y exigente.

Sarah debía hacer o delegar en otros tareas imprescindibles para el cuidado de su familia, relacionadas con el abrigo y el alimento, principalmente: romper el hielo para obtener el agua, lavar ropa, cuidar a sus bebés y amamantarlos; cultivar y conservar los alimentos, traer leña y mantener el fuego, cocinar, empacar comida para los visitantes; confeccionar la ropa de la familia con la lana que obtenían de las ovejas, lo cual implicaba también hilar y tejer para coser.

Tareas a las que había que sumar el enseñar a los niños lo que no aprendían en la escuela, al mismo tiempo que cuidaba y atendía a sus hijos cuando enfermaban. Una obra magna que se hacía imposible sin la gracia dada por Dios, quien en todo momento era su fortaleza.

En la crianza de sus hijos, su testimonio fue notorio. Entre sus reglas mantenía la indiscutible obediencia, el respeto y la importancia de la enseñanza de la verdad de Dios.

El papel preponderante que Sarah cumplió en casa, dio su fruto, teniendo en cuenta que las condiciones hostiles y de guerra, salubridad e higiene de la época eran adversas, y aún así todos sus hijos lograron vivir hasta la adolescencia. Lo cual era extraordinario en un contexto tan contrario, como las colonias británicas en Norteamérica.

Para entonces, la hospitalidad era un don que se manifestaba hacia los extranjeros recién llegados o a los viajeros. La casa del pastor era la segunda opción de hospedaje cuando en la zona no había otro lugar donde refugiarse o las posadas no eran adecuadas. Así que, en Northampton, Sarah siguió ejerciendo sus dones a través de la hospitalidad.

La casa de los Edwards siempre fue un lugar a donde se podía llegar, ya fuera para buscar refugio físico o para encontrar socorro espiritual.

CIBERGRAFÍA

Sarah Edwards: Jonathan’s Home and Haven: http://bit.ly/2VhtaQD
Sarah Pierpont Married Jonathan Edwards: http://bit.ly/2ZUt9kw

Puedes seguirnos en nuestras redes sociales:

Instagram: https://www.instagram.com/biteproject/
Facebook: https://www.facebook.com/biteproject/
Inscríbete a nuestro newsletter: http://biteproject.com

Conductora: Pilar Prieto Barrera
Voz en off: Josué Castellón (https://twitter.com/josuekstellon)

21/42 – Lee la Biblia: Joel

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

21/42 – Lee la Biblia: Joel

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Joel, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Joel reflexiona sobre el «Día del Señor» y sobre cómo el verdadero arrepentimiento traerá la gran restauración anunciada en los otros libros proféticos. #BibleProject #VideosDeLaBiblia #JoelAntiguo Testamento

Una voz que clama en el desierto • 2ª Timoteo 3:1-5

Alimentemos El Alma

Serie: Iglesia y Moral

Una voz que clama en el desierto • 2ª Timoteo 3:1-5

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Episodio 47 – ¿Jesús nos enseña a vender todas nuestras posesiones?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 47 – ¿Jesús nos enseña a vender todas nuestras posesiones?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

¡Recuerda Compartirlo!

Sitio Internet: somossoldados.org
Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
YouTube: https://www.youtube.com/user/sdejesuc…
SoundCloud: https://soundcloud.com/sdejesucristo

J19 – El servicio y el Reino de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J19 – El servicio y el Reino de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-servicio-y-el-reino-de-dios/

Carmen Espaillat Nancy Leigh DeMoss no necesariamente quiere que las personas la recuerden como una conferencista y autora.

Nancy Leigh DeMoss ¿Sabes cómo quisiera que me recuerden? Ella fue una sierva humilde y amorosa. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida, ministró mis necesidades prácticas. Ella me amó, dio. No fue egoísta. Ella fue una servidora.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Has llegado alguna vez al final del día y dices, “Siento que no logré nada hoy”? Todo lo que hice fueron algunas tareas y responder preguntas de la gente.

Bueno, días como ese pueden ser frustrantes a menos que te percates de que Dios te ha llamado a hacer tareas y responder preguntas. Tal vez tú puedes hacer pequeñas tareas como estas para Su gloria. Aquí está Nancy para decirnos más.

Nancy Leigh DeMoss : El fin de semana pasado estaba en Dallas y tuve la oportunidad de reunirme con algunos amigos en un restaurante para cenar. La comida estaba muy buena. Pero te diré lo que fue realmente memorable de ese restaurante, el servicio fue increíble.

Había un joven llamado Jeremy que era nuestro mesero. Jeremy hizo que pareciera que servir era el mejor trabajo del mundo. Parecía que servirnos era un privilegio. De hecho, él decía “es un placer”. Cuando le agradecíamos por algo, él preguntaba, ¿Puedo hacer algo más por ustedes?

Yo había olvidado traer conmigo Kleenex. Y le pregunté, “¿Crees que pudieras conseguirme Kleenex?”

Él dijo, “Claro eso no es un problema”. Regresó con los Kleenex.

Había otro amigo en la mesa que quería saber la puntuación de un juego de fútbol que se estaba transmitiendo en otra sala. Jeremy regresaba cada cierto tiempo para decirle cual era la puntuación del juego. O sea, ¡eso es un servicio en un restaurante!

Su actitud era de un siervo. Él estaba feliz, estaba alegre de servir. Estaba contento. No nos hacía sentir como si estuviéramos imponiéndole carga por estar ahí o como si él deseara estar haciendo otra cosa, él deseaba atendernos.

Y realmente fue de gran ayuda. Decía repetidas veces, “Si tienen una pregunta o si necesitan algo por favor, déjenme saber”. Él estaba enfocado en los clientes. El tener ese buen servicio hizo que la noche fuera muy agradable.

Tú sabes tanto como yo, que la forma en que la gente sirve o no sirve puede hacer o destruir el día de un cliente. ¿Has estado en sitios donde probablemente alguien ha tenido una mala actitud?

De hecho, uno de mis compañeros de trabajo dice cuando vemos a alguien así: “No creo que a ella le guste su trabajo”. Alguien que sirve con una mala actitud de “¡Yo desearía no estar aquí; desearía no tener que hacer esto; yo desearía que ustedes no estuvieran aquí!”. Algunas veces pueden hacerte sentir eso y te hace pensar que nunca más quieres regresar a ese lugar. Aunque te gustara el producto, pero como el servicio es tan malo, realmente no quieres volver a ese establecimiento, ya sea un restaurante, una tienda, un banco o una aerolínea.

Puedo recordar tiempos estando en aeropuertos con problemas con mis vuelos o cancelado mis vuelos o que algo no estaba bien. Lo que hace toda la diferencia del mundo, sin importar cuál sea el resultado final, es la actitud de la persona en el mostrador.

Si la persona tan solo dijera, “Realmente lamento que esté pasando por esta situación; déjeme ver cómo puedo ayudarle”. Te hace estar dispuesta a trabajar con esa persona, e incluso aguantarías muchos inconvenientes. Pero si actúan como si no les importara, si te hacen sentir que eres una molestia, entonces vas a querer escribir una carta a la aerolínea diciendo, “¿Cómo es posible que terminé en esta situación, en este desastre por su culpa?”

Es increíble como el servicio, sea bueno o malo, puede afectar nuestra actitud acerca de una compañía completa. Bueno, ¿no es cierto entonces que la forma como servimos a otros afecta la actitud de la gente con relación a la compañía para la cual trabajamos? ¿Cuál es la compañía para la que trabajo? El reino de Dios.

La gente forma sus opiniones sobre Jesucristo y sobre Su reino por la forma cómo servimos—la actitud, la calidad del servicio que ofrecemos. Uno escucha lo difícil que es conseguir buen servicio. Pareciera imposible. Pero todo el mundo lo desea. Nadie quiere brindarlo pero la gente quiere obtenerlo.

Así que cuando alguien realmente ofrece buen servicio, un servicio excelente, se hace muy popular. En muchos casos esa es la diferencia en las empresas más destacadas.

En estos días hemos estado hablando sobre la palabra griega, la palabra doulos, que en muchas Biblias es traducido como esclavo o siervo. Es un esclavo de Jesucristo, un esclavo permanente de Jesucristo. Y en el día de hoy para continuar con nuestra pequeña lección de griego en esta serie, quiero enseñarte otra palabra que frecuentemente se traduce como siervo en el Nuevo Testamento.

Es la palabra griega diakonos (d-i-a-k-o-n-o-s). Que se traduce igual al español, diácono. En algunas traducciones la palabra diakonos es traducida como siervo. A veces se traduce como ministro. Es un ministro o siervo.

No estamos seguros de dónde proviene esa palabra. Tal vez es de la palabra diakones, que significa trabajar o correr en el polvo. Es una palabra que implica algo ‘humilde’. Es un servidor doméstico. No es un esclavo como es doulos. El énfasis no está en la relación de sujeción a su amo, ese es el énfasis de la palabra doulos.

Pero el énfasis en la palabra diakonos está en el servicio que está ofreciendo, la tarea que estás llevando a cabo a favor de otra persona. Así que los diáconos en la iglesia son ayudadores. Son siervos del Señor y de las personas de la iglesia. Ellos ministran. Ellos sirven. Ellos se preocupan por el pueblo de Dios. La idea detrás de diakonos es la idea de realizar mandados, de realizar tareas. Es un muchacho de ‘mandado’ o un camarero, alguien que se encarga de tareas triviales para un propósito mayor.

Es cuando la atención de uno está enfocada en llenar las necesidades de otros, especialmente hermanos y hermanas en la familia de Dios.

La palabra doulos frecuentemente se refiere a nuestra relación de servicio a Dios. Somos los doulos de Dios. Le servimos a Él. Ahora, pudiera usarse en relación al servicio a otros pero generalmente se refiere a nuestra relación con Dios.

Pero la palabra diakonos habla más frecuentemente de cómo servimos a los demás. Hacemos cosas para ministrar las necesidades de otros. Podemos ser diakonos para otros porque primero somos doulos de Dios.

Cuando eres un siervo de Dios y Dios te dice, “Quiero que vayas a ministrar las necesidades de ese niño o de esa viuda o de esa mujer soltera o esa persona en prisión”, sirves a otros porque eres una sierva de Dios, y Él te ha indicado hacer eso.

Por cierto, la palabra diakonos, creo que esto es muy interesante…en el Nuevo Testamento, las mujeres tienen un rol especial cuando se hace uso de la palabra, diakonos.

Ahora, no es que solo les toca a las mujeres hacer esto, pero es interesante que cada vez que se muestra un servicio ofrecido a Jesús en el Nuevo Testamento, alguien que sirvió a Jesús, diakonos, ministrando sus necesidades. Siempre fueron ángeles o mujeres las que ofrecieron este servicio a Él.

Puedes leer sobre esto varias veces en la tentación en el desierto, cuando dice, “Ángeles vinieron y le servían” (Mat 4:11). Diakonos, le servían.

La suegra de Pedro en Mateo capítulo 8, cuando Jesús vino y la sanó (porque ella estaba enferma y él la sanó), dice, “Ella se levantó y les servía” (v. 15.) Ella les servía.

En Lucas capítulo 8 habla de mujeres que seguían a Jesús junto a los discípulos, y estas mujeres ministraban a Jesús.

Diakonos —Ellas le servían. Ellas proveían. No sé si ellas preparaban comida o hacían compras, pero de sus propios recursos, ellas servían al Señor Jesús de sus recursos.

¿Quién es la mujer más famosa en las Escrituras por servir a Jesús? Es Martha. Ella recibió a Jesús y sus discípulos en su hogar; ella mostró hospitalidad. Ella sirvió a Jesús. Ahora ella se metió en problemas por la forma en que lo hizo, ella lo hizo con una mala actitud. Pero sirvió a Jesús.

No es increíble que cuando se habla de servicio a Jesús, lo hacían las mujeres o los ángeles.

Creo que eso habla de que es un llamado alto y santo hacer incluso tareas triviales y sencillas de servicio cuando se trata de Jesús. Nosotras las mujeres tenemos un llamado especial a servir.

Ahora, eso no significa que los hombres no están supuestos a servir también, pero hay un sentido especial en el que nosotras como mujeres tenemos el privilegio de servir en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, de subirnos las mangas y hacer actos prácticos de servicio. Cuando lo hacemos para alguien de la familia de Dios, es como si lo hiciéramos para el mismo Jesús.

Jóvenes, cuando sirves a tus padres en casa, sirves a Jesús. Madres, esposas cuando sirves a tu esposo, o les sirves a tus hijos, cuando lavas la ropa, cuando haces la comida, no solo estás proveyendo un servicio de diakonos para tu familia, sino que estás sirviendo a Jesús.

Eso lo convierte en un llamado alto y sublime, santo. Quiere decir entonces que no hay tareas insignificantes. Tener un corazón de sierva hacia otros, diakonos, es una expresión de dos actitudes básicas del corazón: la primera es amor y la segunda es humildad.

¡Amor y humildad! Si amas a alguien y tienes un corazón humilde, entonces no será un problema servirle. El servicio, el ministrar, diakonos, fluye del amor y de la humildad.

En Filipenses capítulo 2, el apóstol Pablo habla de esta actitud humilde, él dice que “debemos considerar a otros como más importante que a nosotras mismas” (v. 3). Debemos considerar a los demás como superiores a nosotras mismas.

Él dice, “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde, cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (v. 3). Considera a los demás como mejores que tú misma.

No vas a querer servir a alguien si tú crees que eres mejor que esa persona. Pero si estimas a cada persona como mejor que tú, entonces pensarás, “Esto es un privilegio”.

Si la Primera Dama de los Estados Unidos o del presidente de tu país, te llama y te dice, “Quisiera que trabajes para mí”, ¿Considerarías eso como algo inferior? Yo diría, “¡No, eso es un gran privilegio!”

Es un privilegio servir cuando estimas a alguien como superior a ti misma . Es por eso que en Romanos capítulo 12, Pablo dice, “Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal, con honra, daos preferencia unos a otros” (v. 10). El servicio fluye de un corazón de amor y de humildad, honrando a otros por encima de nosotras mismas.

Ahora, cuando tienes un corazón de servicio hacia otros, quiere decir que siempre estarás pendiente de cuáles son sus necesidades; siempre intentando discernir las necesidades de otros y viendo qué puedes hacer para cubrir esas necesidades.

Una persona con un corazón de siervo es una persona observadora. El problema es que la mayoría de nosotras nos envolvemos tanto en nuestro propio mundo, que siempre estamos conscientes de cuáles son nuestras necesidades.

Pero la persona que tiene un corazón de servicio mira alrededor y ve que esa persona tiene necesidad, que esa persona necesita ánimo, esa persona necesita ayuda—quizás es esa mamá que tiene tres niños pequeños. ¿Cómo es que ella puede lograrlo sola? Creo que me ofreceré para cuidar sus niños para que ella y su esposo puedan salir juntos.

Siempre mirando alrededor para ver las necesidades de los demás. ¿Cuáles son las necesidades en nuestro hogar? ¿Cuáles son las necesidades de nuestros amigos? ¿Las necesidades que tiene la gente de mi iglesia o que puedo yo hacer para ayudar con esas necesidades?

Eso quiere decir que si tienes un corazón de servicio, eres una persona sensible. Estás alerta, eres observadora y ofreces soluciones. Eres pronta para ver una necesidad y luego moverte para llenarla. Quiere decir que tomas la iniciativa. Que siempre buscas formas para dar, para bendecir, para servir a otros. Quiere decir que pones las necesidades de otros por encima de las tuyas.

De hecho, quiere decir que sirves a otros de la forma en que te gustaría ser servida. Somos profundamente egoístas la mayor parte del tiempo. Sabemos lo que queremos que hagan por nosotras. Pero si tienes un corazón de sierva, vas a darles a otros el tipo de servicio que te gustaría que te dieran a ti misma.

Tener un corazón de sierva es más que hacer un par de cosas buenas por las personas. Implica eso, pero implica más que eso, es un estilo de vida. Es una actitud de corazón de entregarnos a Dios al entregarnos a los demás.

Si realmente tienes un corazón de servicio, estarás dispuesta a servir a la gente que no pueden pagarte, gente que no te puede corresponder igual.

Una amiga me decía recientemente sobre una pareja de su iglesia que ha adoptado varios niños con necesidades especiales. Uno de estos niños está severamente discapacitado y nunca será capaz de cuidarse a sí mismo.

Estos padres sabían eso cuando adoptaron a ese niño. Ellos sabían que pasarían años y años y años sirviendo a ese niño. Ese niño, que no tendrá la capacidad de agradecerles, ni de recompensarles. Esos padres tienen un corazón de siervos.

Se están ocupando de los más débiles, se están ocupando de aquellos que no pueden corresponderles. Una persona que tiene corazón de siervo, diakonos, es un dador más de alguien que demanda de los demás. Es desinteresado más que egoísta. Es humilde más que orgulloso. Centrado en los demás y no está centrado en sí mismo.

Mientras me preparaba para esta serie, llegué a un pasaje que realmente ha hablado a mi corazón acerca de todo este asunto del servicio. De hecho, te pido que vayas al texto para estos últimos momentos del programa es 1ra de Pedro, capítulo 4, los versículos 10 y 11.

Dios realmente usó este pasaje en mi corazón durante el fin de semana pasado. Alguien de mi equipo se comunicó conmigo para decirme que necesitaban a alguien que fuera a hablar con una persona en Dallas este fin de semana pasado. Ellos sabían que teníamos esta grabación pendiente y que yo tenía muchas cosas, pero había una necesidad de que alguien fuera a ayudar en nuestro ministerio. Y le pregunté al Señor, “¿Quieres que esté disponible para ir a hacer eso?” Decidimos orar esa noche y ver cómo nos dirigía El Señor. Cuando me levanté la mañana siguiente, tenía este pasaje en la mente.

Dios usó las Escrituras mientras me preparaba para hablar sobre el servicio para animar mi corazón, “Necesitas estar disponible para tomar un día y medio para ir y servir de esta manera”, pensé “¿pero cómo haré esto con todas las cosas que tengo en una semana de grabación?”, esto es lo que las Escrituras tenían para decirme.

Primera de Pedro, capítulo 4, versículos 10 y 11, “según cada uno ha recibido un don especial”, esa palabra, don, es la palabra Charisma. Es un regalo de gracia. Dios nos ha dado a cada una de nosotras algunos regalos o dones de gracia. ¿Y que se supone que debemos hacer con esos dones? “Úselo, sirviéndose los unos a los otros”.

¿Sabes cuál palabra es la palabra sirviéndose? Viene de la palabra diakonos. Es una palabra relacionada: úselo para ser diácono. Úselo para servir. Úselo para ministrar a los otros.

Dios nos ha dado dones espirituales, y estamos supuestas a usarlos para servir a los demás, “como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. Esa palabra gracia es la palabra charis. Se relaciona con la palabra charisma, regalo y gracia, son muy similares.

“El que habla [si ese es el don que Dios te ha dado, usa tu don de hablar para servir a otros], que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve [si tu don es realizar acciones prácticas de servicio, úsalo para servir a otros] que lo haga por la fortaleza que Dios da” (v.11)

Servimos porque Dios nos ha dado un don, y somos llamadas a usarlo para servir a otros. Dios no solo nos da el don sino que nos da la fortaleza para usar ese don para servir a otros.

¿Cuál es el propósito? “Para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. (v.11)

Alguien me preguntó hace algunos días, “¿Cuál es tu definición de servicio?” Yo estaba trabajando en esta serie y me di cuenta que no estaba segura de cuál era mi definición, pero creo que la que me surgió fue una que está basada en este pasaje.

Servir, en el sentido del servicio bíblico, es usar fielmente los dones que Dios me ha dado por Su gracia. Usar fielmente los dones que Dios me ha dado. Usarlos, no despilfarrarlos, no desperdiciarlos, no ignorarlos, no esperando que otra persona los use; sino usando los dones que Dios me ha dado para el beneficio de otros, para servir a otros.

¿Cómo lo hago? Lo hago por Su fuerza, no la mía y para Su gloria, no para la mía. Usando fielmente los dones que Dios me ha dado.

Es un regalo de gracia que Dios me ha dado, y lo hago para el beneficio de otros, y lo hago con la fortaleza que Dios me da. Lo hago para Su gloria y no para la mía.

A medida que meditaba en ese pasaje, pensé, “Dios me ha dado un don para ministrar Su Palabra; debo ir a Dallas. ¿Cómo voy a hacerle en esta semana tan ocupada? Lo haré en las fuerzas que Dios provee. ¿Sacaré algo de esto? Realmente no importa porque no es para mí gloria, es para la gloria de Dios.”

Algunas de ustedes conocen el nombre Dawson Trotman, el fundador de los Navegantes. Los Navegantes fue una de las organizaciones Cristianas más grandes del mundo. Dawson Trotman ahora tiene muchos años que se fue con El Señor, pero cuenta la historia de cuando hace muchos años él visitaba Taiwán en uno de sus viajes. En esa visita él subió junto con un pastor taiwanés a una de las villas en la montaña para encontrarse con algunos de los cristianos nativos.

A medida que andaban por los caminos, estaba todo mojado y sus zapatos se mojaron y se enlodaron mucho. Después del viaje alguien le preguntó al pastor taiwanés qué era lo que el más recordaba de Dawson Trotman. Este era un gran líder americano de una organización cristiana, y sin dudar este pastor local dijo, “Lo que más recuerdo de Dawson Trotman fue que él limpió mis zapatos.”

Él limpió mis zapatos. Imagínate cuando ese humilde pastor se levantó la mañana siguiente y se percató de que este gran líder de los Estados Unidos se había levantado antes que él y había limpiado el lodo de sus zapatos.

Eso me hace preguntarme, “¿Qué es lo que la gente más recordará acerca de mí?” ¿Recordarán que pude hacer muchas cosas a la vez? ¿Qué puedo hacer todo tipo de tareas y trabajos? ¿Recordarán que fui una gran oradora? ¿Que fui una autora? ¿Recordarán que fui líder en Aviva Nuestros Corazones? ¿Recordarán que tuve muchos talentos y habilidades o que podía lograr muchas cosas?

¿Sabes cómo quisiera que todos me recuerden? Nancy fue una sierva humilde y amorosa. Ella limpió mis zapatos. Ella se ensució las manos. Ella se involucró en mi vida. Ella ministró de forma práctica a mis necesidades. Me amó. Ella dió. Ella sirvió. No fue egoísta. Ella fue una sierva.

¿Que recordará la gente de ti? ¿Recordarán que fuiste una sierva? ¿Que recordarán tus padres, jovencita, cuando te vayas a la universidad? ¿Recordarán que les serviste? ¿Te extrañarán porque eras tan buena sierva en tu casa?

¿Que recordará la gente de ti, mamá, abuela? ¿Que fuiste una sierva?

“Que cada persona use el don que Dios le ha dado para servir a otros como buenos mayordomos de la gracia de Dios. El que sirve, hágalo por la fuerza que Dios provee, que en todo, Dios sea glorificado a través de Jesucristo.

Gracias Señor, por demostrarnos lo que significa ser un siervo, humillarse a sí mismo. Oro para que nos des un corazón de siervo, que nos ayudes a mirar alrededor y ver cuáles son las necesidades que necesitan ser suplidas y cómo nos has dado dones para ser usados para ministrar a las necesidades prácticas de otros.

Haznos siervas Señor. Danos corazones de siervas. Que nuestras casas, nuestros lugares de trabajo y nuestros ambientes escolares, que todo pueda ser diferente cuando dejemos esta sesión hoy porque volveremos a nuestros lugares con un corazón de sierva para dar y dar y dar por la causa de Jesús, amén.

Carmen No sé en qué punto te encuentres el programa de hoy, pero estoy casi segura de que muchas de ustedes escuchan mientras sirven de la forma en que Nancy Leigh DeMoss acaba de describir.

Espero que hayas sido animada por el mensaje de Nancy de hoy. Servir día a día puede ser tan rutinario que se hace difícil seguir adelante.

Si estás buscando reconocimiento, probablemente no tienes un corazón de sierva. Nancy sabe esto por su propia experiencia. Ella compartirá sobre esto mañana.

¿Ya has visitado nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com? Allí encontrarás muchas series que te ayudarán en tu caminar diario. Allí también encontrarás recursos variados que puedes usar para discipular a otras. No dejes de visitar la página hoy.

Y cuando visites, asegúrate de suscribirte a nuestro correo diario, “Conexión diaria”. Se trata de un correo que recibirás diariamente con el enlace al programa y las publicaciones diarias. También contienen las ideas más relevantes del programa de radio. No dejes de suscribirte; es fácil y es gratis.

Nancy : Cuando estaba en la secundaria, como pianista, y era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida y me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quién estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de una sierva.

Carmen : Escucharemos más sobre eso mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones. Con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com