J1 – Tu hogar es tu misión

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J1 – Tu hogar es tu misión

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Carmen Espaillat: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss…

Nancy Leigh DeMoss: Las relaciones extramaritales aumentan exponencialmente cuando las mujeres trabajan fuera del hogar y creo que tiene que ver, primordialmente, con estar en un ambiente donde existe una mayor exposición a la tentación.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Mucha gente disfruta de opciones cuando se trata del trabajo. Tiempo flexible, la oficina en casa o semanas de cuatro días. Pero mientras evalúas tu horario, Nancy te invita a recapacitar e ir al meollo de este asunto.

¿A qué tipo de escenario de trabajo te está llamando Dios? Nancy te ayudará a pensar sobre esto en la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Algunas de ustedes quizás leyeron sobre algo que sucedió hace aproximadamente un año cuando el Seminario Teológico Bautista del Sur en Fort Worth, Texas, estableció un programa de estudios superiores. Se trataba de una especialidad en humanidades con concentración en el trabajo doméstico. Una carrera en trabajo doméstico. Este anuncio causó un gran alboroto.

Una mujer escribió un artículo en el periódico U.S.A. Today titulado “¿Quiere Dios que las mujeres se queden en casa?» Luego leí otro artículo acerca de esta controversia donde un pastor bautista de Texas afirmaba en su blog que esta era una idea era vergonzosa.

Él dijo, «Una carrera en hornear galletas es tan útil como una Maestría en Divinidad con concentración en reparación de autos”. Su artículo afirmaba que este título era frívolo y tonto.

Se hizo una gran tormenta solo por el hecho de que esta universidad cristiana quería ofrecer una carrera en el trabajo doméstico para las jóvenes de esa universidad.

Hemos estado estudiando Tito capítulo 2 y hemos llegado a esta frase: «hacendosas en el hogar” (verso 6) —las mujeres trabajan en sus casas. El contexto aquí, es que las mujeres mayores quienes han tenido vidas ejemplares agradables a Dios deben enseñar lo que es bueno.

No solo viven vidas agradables a Dios, sino que deben asesorar y pasar la verdad a la próxima generación de mujeres. Su deber es «instruir a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a vivir sabiamente y a ser puras, a trabajar en su hogar”, como dice la Nueva Traducción Viviente.

Este concepto de trabajar en el hogar, como hemos estado hablando, ha sido degradado en gran manera en nuestra cultura. Un día encontré un artículo escrito por George Grant que hablaba sobre el libro bien conocido de Betty Friedman «La mística de la feminidad». Él dice opinando sobre el libro que,

“La autora advertía entre otras cosas, que la depresión, las adicciones y el suicidio perseguían a las mujeres que pasaban demasiado tiempo en sus casas persiguiendo los ideales victorianos. Quizás pensando que ella no estaba siendo muy clara sobre este asunto, ella comenzó a argumentar que solo los retrasados mentales podían encontrar gratificante el trabajo en casa y que las mujeres que aceptan el trabajo de esposa están en tanto peligro como los millones que caminaban en fila hacia las cámaras de gas nazis.”1

Ahora bien, eso suena extremo, y nunca se oye declarado de esa forma. Pero mientras investigaba en preparación para esta serie encontré un sinnúmero de correos electrónicos que recibimos de nuestra audiencia de Aviva Nuestros Corazones. Estos mencionaban cómo el ser esposa y tener un corazón para el hogar es totalmente contrario a lo que vemos en la cultura.

Permítame leerles algunos de estos correos a ustedes. Una mujer dijo:

«Yo estudié la carrera de economía doméstica en la universidad. Cuando estaba en la secundaria mi madre cuidaba niños fuera de nuestra casa. Ella cuidaba estos niños desde temprano en la mañana hasta las 5:30 de la tarde. Les daba desayuno y comida. Lo único que los padres hacían era darles su cena y llevarlos a la cama. Y vi cómo mi madre prácticamente estaba criando a estos niños. Entonces me di cuenta que no quería que una guardería criara a mis hijos. Por eso yo escogí la carrera de economía doméstica.

Yo estaba muy emocionada de mi primer año, pero cuando estuve a punto de graduarme, comencé a preguntarme por qué había escogido esta carrera. Llegó el momento de elegir un empleo y no sabía qué tipo de empleo podría yo obtener con el título de economía doméstica. ¡La sociedad está tan acostumbrada a las carreras! La gente piensa que eres loca si no persigues una carrera. Algunas veces me siento avergonzada tratando de explicar a la gente que no quiero una carrera excepto la de ser una buena esposa y madre. Yo creo que más mujeres deberían escuchar que ‘el trabajo doméstico no es algo desagradable.’”

He aquí otra mujer en una etapa de la vida distinta; ella dijo:

«Yo fui educada para creer que el trabajo en el hogar era el llamado más noble. He estado casada por 38 años, y todavía siento muy fuertemente las presiones y los desafíos de la cultura moderna… los mensajes del mundo son tan insistentes que te dicen que no eres nada si no haces estas cosas… que no eres nada si dependes de tu marido, si pones a tu familia antes que a tus propósitos y a tu carrera. Aun a mi edad, todavía lucho con el sentimiento de que he desperdiciado mi tiempo al estar en casa. Otras mujeres tienen sus cheques de jubilación y casas de vacaciones, automóviles y vehículos recreacionales… algunas veces es deprimente.

Yo he pensado mucho, pero he decidido que en cada edad, el enemigo tiene una nueva forma de presentar las cosas viejas. Yo tomé mi decisión temprano. Y no he cambiado de parecer. Tampoco Dios ha cambiado. Estoy camino a mi meta y permaneceré allí.”

Aun los evangélicos han comprado las mentiras de la cultura que no considera el valor y el significado de que las mujeres sean cuidadoras de sus hogares . Mucha de la sociedad evangélica ha mordido el anzuelo, se han alineado y han abrazado la filosofía del mundo sin detenerse a evaluar.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué creemos lo que creemos? ¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Nos hemos ido a la deriva con la cultura y estamos pensando con sobriedad y con buen juicio basado en la Escritura?

No estoy tratando de hacer absolutos en las aplicaciones. Solo estoy diciendo, que es un requerimiento bíblico para nosotras las mujeres el tener un corazón para el hogar. No es el único requisito pero es un requisito.

Yo creo que muchas veces no nos hemos detenido a pensar, ¿cómo se ve eso? ¿Debo sencillamente asumir que solo tengo que hacer lo que hace el mundo o debo considerar ir en contra de la cultura del mundo?

Yo estuve hablando recientemente con un ministro acerca de este tema del trabajo de la mujer en la casa, y él me dijo de un joven que vino a trabajar con él en un ministerio en particular hace algunos años. En ese tiempo el joven estaba casado pero no tenía hijos.

Mi amigo me dijo que él estaba sorprendido de que la esposa de su nuevo empleado no estaba planeando conseguir un empleo. Mi amigo, quien tiene un corazón para el Señor y en verdad ama la Escritura dijo: «En ese tiempo simplemente asumí y me pregunté, ‘¿por qué no trabajará fuera de su casa? No tienen niños, están recién casados.’”

Él dijo: «Fue una simple suposición de mi parte y no me detuve a pensar. Yo estaba tan sorprendido cuando este muchacho dijo: ‘No, hemos planeado que mi esposa se quede en casa desde ahora.’”

Mi amigo dijo: «¿quedarse en casa haciendo qué?»

Y este joven dijo: «Bueno, ella quiere aprender a cultivar habilidades relacionadas con las tareas domésticas que la prepararán como una esposa y después como mamá, y aprender las habilidades que necesitará para el manejo del hogar.»

Él dijo: «Yo he observado a esa pareja a través de los años, y he visto lo que ha sucedido en sus vidas como resultado de esa decisión». Ahora esa pareja tiene seis hijos y tiene una esposa con las habilidades y además está haciendo una gran contribución económica para la familia.

Ella puede hacer cosas y enfocarse en su hogar y ser una buena administradora para su familia en muchas áreas. Hubiera sido difícil desarrollar esas habilidades si hubiese estado fuera trabajando de su casa en los primeros años.

No estoy diciendo que si eres una mujer recién casada sin hijos es pecado tener un empleo fuera de tu hogar. No estoy diciendo eso. Pero puede ser pecado si Dios no te da la fe y la dirección para hacerlo, y si no lo estás haciendo por las razones correctas, pero no es pecado necesariamente.

Quiero retarte a pensar en lo que estás haciendo, ¿por qué haces lo que estás haciendo? ¿Por qué tomas las decisiones que estás tomando? ¿Lo estás haciendo solo porque se supone que es la manera en que debes vivir, que tienes que vivir en cierto vecindario o tienes que tener cierto tipo de casa o poder manejar cierto tipo de automóvil o tener dos automóviles? ¿Por qué es esto algo tan común en los matrimonios de hoy?

Ahora, no me importa si tienes uno o dos o tres o cuatro o cinco automóviles, si Dios te bendice con ello y si esa es la mejor forma que tu familia puede servirle a Dios y si es la mejor forma de administrar lo que Dios te ha encomendado.

Lo que estoy tratando de desafiar es el pensamiento de que debo tener las cosas de cierto modo para estar bien, y de que debo hacer las cosas de cierta manera en lo relacionado a la familia y al matrimonio sin detenernos y preguntarnos, «¿Es este patrón de vida lo que va a cumplir el llamado de Dios en mi familia en mi vida? ¿Va a contribuir al reino de los cielos, o solo estoy siguiendo la corriente al igual que todos los demás?”

Hay consecuencias que vienen a las vidas y a los hogares y a las culturas donde la mujer no se dedica al hogar, cuando la mujer no cumple con este mandato de ser hacendosa o trabajadora del hogar y de guardar su casa.

Podríamos hablar del impacto económico en la cultura, tanto negativa como positivamente, habiendo llegado a un punto donde la familia de dos ingresos es un requisito. La presión que eso pone sobre los hombres, quienes fueron diseñados por Dios para ser los proveedores principales para sus familias, es enorme.

Podríamos hablar de la gran contribución económica que la mujer podría hacer si fuera una diligente guarda de la casa y los gastos que se podrían ahorrar, las áreas donde pudiera haber un beneficio financiero para la familia, y algunos de los gastos que se crean si ella no cumple con la responsabilidad en el hogar.

Podríamos hablar sobre el impacto en los hijos, la ausencia de alguien que le modele en el hogar, la carencia de preparación para la vida cuando no hay una madre en el hogar.

Mis padres hicieron muchas cosas bien; y ellos eran los primeros en decirte que hicieron muchas cosas mal. Ellos eran nuevos creyentes cuando se casaron y comenzaron una familia, y sin tener todos los libros y seminarios y programas de enseñanza que tenemos hoy.

Hay muchos recursos disponibles para las familias hoy que antes no existían, pero una de las cosas que ellos descubrieron en aquel momento y por lo que estoy muy agradecida fue que mi madre fue una cuidadora del hogar. Ella era una mujer muy activa, fructífera, productiva, comprometida, inteligente, e involucrada, quien hacía muchas cosas diferentes, pero que redundaban alrededor del hogar.

Uno de los recuerdos realmente positivos de mi niñez, era que siempre que regresábamos a la casa de la escuela mi madre siempre estuvo allí. Tú puedes decir: «Gran cosa… muchos niños han crecido sin que sus mamás estén allí hasta más tarde, y esto no los dejó marcados de por vida”.

Solo les estoy diciendo, que fue algo muy positivo y que me dio mucha seguridad mientras crecía. Todavía puedo recordar cuando regresaba a casa, sabiendo que ella estaría allí, el sentimiento que me embargaba— la confianza de que ella estaba administrando la casa y que alguien se encargaba de todo de una manera ordenada.

El que esto falte en su infancia puede afectar los niños más adelante. De nuevo, no necesariamente porque la mamá no horneó un pan o porque no elaboró disfraces de mostacilla para los dramas escolares o lo que sea. Es sencillamente el hecho de que la mamá esté en el hogar y que ella tiene esa responsabilidad de administrarlo.

El área donde creo que las consecuencias son más notorias es en el impacto moral de las mujeres que no son guardas de su casa, que no trabajan en el hogar. Es interesante como en Tito 2 el trabajar en casa, el ser hacendosas del hogar viene inmediatamente después de la característica de ser pura. Creo que hay un enlace entre todas estas cualidades, incluyendo estas dos.

Mathew Henry, el maravilloso comentarista del siglo XIX, hace una observación interesante acerca de la conexión entre ser pura y ser hacendosa del hogar. El expresa que en Génesis 34, Dina, quien fue la hija de Jacob, «salió a visitar las hijas de la tierra » (versículo 1).

En ese proceso, y sin entrar en detalles, ella terminó perdiendo su pureza. No quiero darle más importancia a esta conexión de lo que realmente tiene, pero creo que existe algo en las mujeres que no tienen su corazón arraigado en el hogar. Se vuelven más vulnerables al pecado moral, y potencialmente más propensas a la tentación moral.

Mathew Henry, en su lenguaje del siglo XIX, continúa diciendo un poco más acerca de la conexión entre la pureza y el trabajo doméstico:

«Me temo que para aquellas para quienes su hogar es su prisión, también sienten que la castidad es su cadena.»

En otras palabras, si crees que el estar en tu casa es una prisión, entonces es probable que pienses que el ser pura es una prisión. Si no quieres tomar tu lugar en la casa, puedes encontrarte con el deseo de no permanecer pura moralmente. Él dice:

«Habrá ocasiones, en que tengas que salir [se refiere a hacer cosas fuera del hogar]; pero un temperamento parrandero, alegre y amiguero [una manera de referirse a personas que solo quieren pasear, socializar o divertirse], mientras se descuidan los asuntos domésticos, o la inquietud de no querer permanecer en su lugar… comúnmente viene acompañado de… otros males”.

Lo que él está diciendo es que estas cosas van de la mano; cuando una mujer no está satisfecha teniendo el hogar y su rol en el hogar como su prioridad—cuando ella dice que quiere andar en la calle, haciendo otras cosas, involucrada con personas fuera de su hogar—muchas veces encontramos que si ella no encuentra contentamiento en su ministerio y responsabilidades en el hogar, existen otros pecados que irán muy de la mano.

Y podemos ver esto en las Escrituras. Por ejemplo, en primera a Timoteo en el capítulo 5 versículo 14 se instruye a las viudas jóvenes por el apóstol Pablo a casarse, criar hijos y administrar su casa. Pablo les dice: si no lo hacen, le darán al adversario ocasión de calumniar.

¿Por qué sucedería esto? Y, ¿cómo puede suceder? Bueno, él dice en el versículo 11 que sus pasiones pueden alejarlas de Cristo, número uno, y número dos, «y además aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas» (versículo 12).

Pablo se refiere a que estas jóvenes realmente necesitan casarse y tener hijos y administrar su casa. Hacer esto las protege de otros pecados y tentaciones que pudieran enfrentar si les sobra tiempo, si se vuelven ociosas, si se vuelven chismosas, si van de casa en casa.

¿Entonces en cuál casa deben de estar? En la suya propia.

De nuevo, esto no significa, que ellas no deben salir nunca o visitar a alguien. No tomes esto como algo extremo. No pongas palabras en mi boca que no he dicho.

Estoy caminando en una cuerda floja con este tema, pero creo que conocerás mujeres que no tienen un corazón para su hogar, sino que están en otras casas, metiendo las narices donde no deben. Tienen demasiado tiempo libre.

El ser administradora en el hogar es parte de la protección espiritual contra la inmoralidad. Las personas pueden pecar inmoralmente bajo cualquier circunstancia, y existen personas trabajando empleos de tiempo completo fuera de su hogar que nunca han sostenido un romance con alguien.

No estoy diciendo que haya una relación de causa y efecto con esto. Solo estoy diciendo que podemos conectar algunos puntos entre todas estas cosas.

Esto lo vemos una vez más en Proverbios capítulo 7 que habla sobre la mujer adúltera y seductora. En los versículos 11 y 12 existe un pasaje interesante que dice que la mujer que seduce al joven ingenuo, es «alborotadora y rebelde, y sus pies no permanecen en casa; está ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas.”

Es alguien que tiene demasiado tiempo disponible. No le interesa ponerle atención a su casa.

Pero de manera interesante, mientras continúas en este texto, encuentras que ella se ha preocupado por hacer de su recámara un lugar agradable para el hombre que ella está tratando de seducir. Ha invertido tiempo en la domesticidad, pero con el objetivo equivocado—no para su marido, no para su familia, sino para una relación ilícita.

Y me viene esto a la mente: si las mujeres pusieran más atención en hacer de su casa un lugar ordenado y hermoso, y un refugio de paz, gozo y contentamiento para sus propios maridos y sus hijos y los huéspedes que Dios traiga a su casa, ¿cuánta protección habría en otros frentes y cuánta protección contra la posibilidad de incurrir en otros tipos de pecados?

Yo pienso que en ocasiones existe una conexión en nuestra cultura entre la inmoralidad y el hecho de que la mujer no tenga un corazón para su hogar.

No quiero llegar demasiado lejos con esto, pero permítame leer un correo electrónico de una de nuestras oyentes que trata este tema. Esta mujer dice:

«Me sentía muy sola en mi primer año de matrimonio. [Y había razones para ello—había algunos problemas]. Yo pensaba que si tenía un bebe en aquel momento las cosas serían diferentes. En lugar de ser una hacedora del hogar, no hacía nada todo el día. Me recostaba en la cama o en el sofá con las ventanas cerradas y las luces apagadas. Por seis meses no limpié la casa ni preparé la cena. Luego, un día visité a una vieja amiga de la universidad. Ella era soltera y empezamos a salir a los clubes, y obtuve la atención de algunos hombres. Llegué al punto de llamar a un viejo novio de la escuela y hablamos de restablecer la relación. Y para empeorar las cosas, nos estuvimos viendo y casi sostuvimos relaciones sexuales.”

La saga continúa, y todo se empeora después. Aquí tenemos a una mujer cuyo matrimonio comenzó con algunas dificultades y que luego se fue en una espiral hacia abajo, poniéndose aun peor a medida que ella descuidaba sus responsabilidades domésticas.

Hay santificación y protección cuando cumplimos aquello que Dios nos ha dado para cumplir en cada estación de la vida. Mi llamado primordial ahora mismo es estudiar la Palabra de Dios y enseñarla a otros.

Hacer esto es una bendición, pero también es laborioso. Toma tiempo y si me vuelvo ociosa, o si pospongo las cosas o si no cumplo el llamado que Dios ha hecho a mi vida para este tiempo, me vuelvo vulnerable a otros tipos de pecados. De manera que hay protección en hacer lo que sea que Dios te haya dado como tarea en esta etapa de tu vida.

Las relaciones extramaritales aumentan exponencialmente cuando las mujeres trabajan fuera del hogar y creo que tiene primeramente que ver con el estar en un ambiente donde aumenta la exposición a la tentación.

Un escritor quien ha escrito sobre este tema dijo: «Muchas relaciones emocionales son producto de ambientes de trabajo y colegiales intensos». Este escritor particular dijo que «más de la mitad de las amistades laborales se convierten en algo más.»

No estoy tratando de asustarlas o de ser alarmista o extrema. Solo estoy diciendo que esta es la realidad, y Dios nos ha dado instrucciones en su palabra para nuestro bien nuestra bendición así como para su gloria. Nosotras ignoramos estas responsabilidades para nuestro propio mal; pero si las abrazamos, seremos muy bendecidas.

Permítanme cerrar con dos citas de comentaristas acerca del alto llamado a ser ama de casa y de la influencia que se puede ejercer en el ejercicio de este llamado. Un comentarista dice:

«No existe un llamado más alto que la labor doméstica. Todo hombre conoce el poder transformador de una hermosa y piadosa esposa.”

Luego otro comentarista dice:

“A fin de cuentas, no puede haber una carrera mejor que la de la labor doméstica. Muchas personas que han dejado una marca en el mundo, lo han podido hacer debido a que recibieron el amor y el cuidado en el hogar. Es infinitamente más importante el estar en casa, llevar a los niños a la cama y escucharlos decir sus oraciones que asistir a todas las reuniones públicas y eclesiásticas del mundo.”

Si esto te suena un poco anticuado, así es. Ciertamente fue escrito hace algunos años. Permítame leer algo más que escribió John Angell James, un predicador del siglo XIX. Tal vez el lenguaje sea un poco singular, pero yo pienso que él lo dice de una forma tan hermosa. Él dice:

«Hogar, dulce hogar, es la esfera de la misión de la mujer casada… El hacer de este hogar un lugar de santidad y de felicidad; el llenar esa esfera con una influencia tan dulce y sagrada… por tal objetivo o propósito, los ángeles considerarían que valdría la pena venir a encarnarse en la tierra”.

En otras palabras los ángeles desearían dejar su lugar en el cielo para venir a vivir a la tierra si pudieran tener esa bendición, el gozo y el privilegio que tiene una mujer que cumple su misión en su hogar haciéndolo un lugar de santidad y felicidad, no de perfección, sino de felicidad y santidad para la gloria de Dios.

Carmen: Es tan fácil perder de vista del verdadero valor de tu hogar, y no estoy hablando del valor de la propiedad, sino del valor de la crianza de la próxima generación que glorificará a Dios por haber estado en un lugar de santidad y felicidad como Nancy nos ha hablado. Es un tema que ha llevado a una radioescucha de Aviva Nuestros Corazones a escribirnos.

Alguien que ha sido retada a reorganizar su vida. Ella ha estado escuchándonos por tres años; nos escribe que cuando empezó a escuchar,

Mujer: Yo era el ícono de una mujer del mundo.

Carmen: Ella era una doctora tenía una vida profesional en lugar de una vida familiar. Tuvo muchas posiciones de poder en una universidad médica. Pero Dios la estaba llamando a algo más y ahora se encuentra desarrollando el ministerio de tiempo completo. Escribió para decir:

Mujer: Nancy, tus enseñanzas del consejo de Dios con el énfasis en la mujer y nuestros roles para el reino de Dios me han ayudado a transformarme completamente y liberarme de la cosmovisión y de las normas culturales de la mujer americana.

Nancy: Que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Carmen: Quizás te resistes a servir en el hogar porque piensas que no tienes facilidad para hacerlo, pero no debes olvidar que Dios puede hacer grandes cosas en tu hogar.

Visítanos en nuestra página web, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar algunos recursos que te ayudarán a crecer en tu relación con Dios y a conocer Su voluntad para tu vida.

¿Has conocido alguna vez a alguien que parece tener todo bajo control? Su casa luce impecable, sus hijos parecen angelitos… parece ser una súper mamá, ¡y te hace sentir inadecuada! En el programa siguiente Nancy ofrecerá algunas buenas noticias para aquellas que sienten que no califican como súper mamás. Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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41/62 – La multiforme gracia de Dios en los desacuerdos

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

41/62 – La multiforme gracia de Dios en los desacuerdos

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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18/42 – Lee la Biblia: Ezequiel 1-33

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

18/42 – Lee la Biblia: Ezequiel 1-33

Antiguo Testamento

Mire nuestro video de Lee la Biblia sobrela primera parte del libro de Ezequiel, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Dentro de los exiliados en Babilonia, Ezequiel demuestra que Israel mereció este juicio, y también que la justicia de Dios produce esperanza para el futuro.

#Ezequiel #BibleProject #VideosDeLaBiblia

Episodio 44 – ¿Cuánto pueden aprender los cristianos de los no cristianos?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 44 – ¿Cuánto pueden aprender los cristianos de los no cristianos?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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M29 – El verdadero valor de tu hogar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M29 – El verdadero valor de tu hogar

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Carmen Espaillat: Aun cuando el trabajo de la mamá parece pasar desapercibido, sigue siendo increíblemente valioso, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Cuando cocinas comidas nutritivas y sabrosas para tu familia, estás señalando hacia Aquel que alimenta al hambriento y que satisface a las almas sedientas con Él mismo. Tú les estás llevando a tener apetito de Él.

Y cuando haces el esfuerzo y te tomas el tiempo para que tu esposo y tus hijos tengan ropa limpia que les sirva, estás señalando hacia Aquel que nos viste con Su justicia.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La lista de supermercado, los roperos organizados, la delegación de tareas—¿existe algún valor espiritual en estas tareas prácticas? Exploraremos esta pregunta mientras Nancy continúa en la serie El hermoso diseño de Dios para la muje r.

Nancy: Ayer pasé el día en mi estudio preparándome para las grabaciones de hoy. Tengo dos amigas que viven en el área que estaban orando por mí y querían animarme de alguna forma.

Ellas se juntaron y decidieron bendecirme de una forma muy especial. Una hizo una sopa de vegetales y una linda ensalada y la otra me lo trajo a mi casa, junto con un mantel y centro de mesa muy bonito, se quedó por unos minutos y me alentó con su presencia, con el almuerzo y con los bonitos detalles.

Fue un dulce estímulo en medio de lo que hubiera sido un día muy enfocado en estudiar y prepararme. Pensé, como suelo hacerlo, “Soy muy bendecida al tener amigas como éstas que ministran a mi vida en estas formas tan prácticas”. Qué gran reflejo es este del tipo de amor y actitud del corazón de Cristo.

Le dije más tarde en un correo electrónico a una de estas mujeres, “Tú eres justo como la mujer de Proverbios 31 y de Tito 2 envuelta en un solo paquete”. Estoy tan agradecida al Señor por poner a mujeres como éstas en mi vida, que ejemplifican las virtudes de la domesticidad, de las cuales hemos estado hablando en esta serie.

Ahora bien, hay algunas personas que se estarán preguntando, “Y ¿qué significa esa palabra?” Está relacionada a doméstico, algo centrado en el hogar; tener el corazón en el hogar.

Muchos hoy día no tienen ni idea de lo que significa esta palabra. No es una palabra común en nuestro idioma. Sin embargo es una parte vital de nuestra fe, no solo la palabra, pero lo que representa, el concepto.

Y déjenme volver a Tito 2 y leer otra vez los tres versículos que hemos estado viendo bajo un microscopio durante esta serie, comenzando con el versículo 3. “Las ancianas enseñen lo bueno”. Y entonces los versículos 4-5: “que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Trabajando en la casa—si tienen otra versión de Biblia probablemente tendrán otras palabras en ese versículo. Cada traducción lo maneja algo diferente. Mi traducción dice, “trabajando en el hogar”. La Biblia de las Américas dice, “hacendosas en el hogar”. La Nueva Versión Internacional dice “cuidadosas en el hogar” y la Reina Valera Antigua dice, “que tengan cuidado de la casa”. Cuidadoras del hogar, hacedoras del hogar.

Una de las razones por la que tenemos tantas traducciones diferentes para esta simple palabra en el lenguaje original es porque hay una discrepancia en cuál es la palabra en el griego original. Hay dos palabras muy similares, con una sílaba de diferencia entre ambas y son ambas palabras muy raras. Esta es la única ocasión en que esta palabra es utilizada en el Nuevo Testamento por lo que no se puede comparar con otras partes de la Escritura para saber qué significa.

Y no trataré de darles todo el trasfondo griego de estas palabras, pero ambas son palabras compuestas. La primera parte de esta palabra es la palabra para hogar o casa. Es la palabra oichos. Estas dos palabras: casa y hogar, empiezan con oichos.

Vemos esta palabra oichos combinada con una segunda palabra que significa “trabajo”. De manera que es trabajo del hogar, quehaceres del hogar o trabajo en el hogar. La otra palabra que se usa en otros manuscritos diferentes combina “casa” con “guardián” o “guardia”. Entonces es guardia del hogar—trabajadora del hogar o guardadora del hogar.

La versión Reina Valera está basada en este segundo uso de la palabra, guardadora del hogar, doméstico, guardadoras de la casa, encargándose de los asuntos del hogar.

Afortunadamente en la providencia de Dios, realmente no importa cuál de estas dos palabras sea en el griego original porque ambas expresan el corazón de Dios para las mujeres, trabajando en casa, guardando la casa. Ambas nos muestran algunos aspectos importantes en nuestro rol como mujeres.

Cualquiera de estas palabras tiene que ver con ser devotas a sus hogares, teniendo un corazón por su hogar, teniendo una inclinación hacia lo doméstico. Un diccionario bíblico dice, “Es un manejo eficiente de las responsabilidades del hogar”. Esto tiene que ver con el concepto de una mujer que no es una holgazana en su casa, sino que está activamente envuelta en la vida de su casa y en los deberes del hogar.

Inmediatamente nos llevamos el sentido completo de lo que es una mujer que trabaja en el hogar, de ser una guardadora del hogar; nos damos cuenta de que, primeramente, es un concepto que cada vez es más extraño a nuestra cultura. Segundo, es muy controversial porque durante los últimos 50 años o más se ha hecho un esfuerzo concertado de sacar a las mujeres de sus hogares y de decir que lo que las mujeres hacen dentro del hogar no es tan significativo como lo que hacen fuera del hogar, en términos de su dignidad, de su valor, su significado, y de su contribución a la sociedad.

De manera que se ha dado, así como con todas estas virtudes, un esfuerzo concertado que creo ha sido motivado por el principal enemigo, Satanás mismo, de guiarnos por un camino totalmente contrario al camino de Dios para las mujeres. Pero si queremos tener mentes sanas, como ya hablamos durante esta serie, necesitamos estar dispuestas a caminar en una senda centrada en Dios y dirigida por la palabra, en vez de por la cultura.

Aquellos que tienen problemas con el concepto de domesticidad o de ser ama de casa, de ser trabajadoras en el hogar, pueden sugerir que esto es degradante para la mujer, esto de que Pablo esté diciendo que el lugar de la mujer es en el hogar. Pueden preguntarse: “¿Era Pablo machista?”

¿Está él diciendo que debemos de mantener a las mujeres en la cocina, descalzas y embarazadas?

Y no soy una persona conflictiva, por lo que no estoy engendrando más debate. Pero estoy inalterablemente comprometida con la autoridad de las Escrituras y es ahí en donde tenemos que basar nuestras vidas. Quiero que exploremos durante los próximos días en qué consiste este concepto de trabajar en casa y por qué es importante.

A través del libro de Tito vemos cómo la vida de los creyentes están supuestas a estar en marcado contraste de las vidas de aquellos que no creen. Nuestras vidas están supuestas a destacarse con respecto al resto de la cultura. Nadando contra la corriente como los salmones.

Entonces, ¿hacia dónde va la corriente? Nuestra cultura está caracterizada por cosas como la violencia, la promiscuidad sexual, la ambición, la mentira, la glotonería, el libertinaje, borracheras la rebelión, el odio… Y de paso, todas estas cosas las podemos leer en el libro de Tito.

El mundo está supuesto a mirar a la iglesia y ver una diferencia masiva. Estamos supuestos a ser caracterizados justamente por lo opuesto a estas cosas—estamos supuestos a estar caracterizados por el amor, la mansedumbre, la pureza, el dominio propio, la veracidad, la sumisión, las relaciones familiares bien fundamentadas.

Una de las cosas que debe caracterizar a la mujer cristiana es un corazón por su hogar. Esta es una virtud importante para las mujeres de toda era, empezando desde cuando la Escritura fue escrita. Pero creo que especialmente hoy, en nuestra generación, es crucial revelar el corazón del Evangelio.

En el siglo 21, por varias razones, las mujeres por lo general pasan el tiempo en actividades y búsquedas mayormente fuera del hogar. La realidad es que en el mejor de los casos, el hogar o casa no es más que una estructura física en donde las personas estacionan sus cuerpos en la noche, y el resto del tiempo la mayoría de la gente suele estar corriendo en cientos de direcciones diferentes, en el mejor de los casos.

En el peor de los casos, los hogares, que así se hacen llamar, y más importante, las personas que en ellos habitan, muestran signos de negligencia y desorganización absoluta. Y entonces en otro extremo tenemos personas que hacen un ídolo de sus hogares, tienen hogares ambientados por diseñadores que pueden estar en la portada de una revista pero que en muchos casos contienen familias fracturadas con relaciones rotas.

No se puede separar el trabajo del hogar, o el guardar el hogar, de la parte espiritual de tu vida. Susan Hunt tiene un libro maravilloso que se llama “ La mujer verdadera” y ella cuenta allí una historia que creo que vale la pena compartir.

Ella dice,

Una amiga estaba discipulando a una joven mujer que tenía un gran desorden en su vida. Ellas trabajaron a través de un estudio bíblico sobre cómo cultivar las disciplinas, a través de oración y memorización de las Escrituras. Entonces un día mi amiga le dijo, ‘Ahora tenemos que hacer algo con tu casa’.

Y la joven mujer estaba sorprendida. ‘Esto no importa. Mi esposo es tan desorganizado como yo. Ninguno de los dos seríamos felices sin nuestros regueros y los chicos pensarían que están en la casa equivocada.’

Pero mi amiga persistió y el domingo su esposo habló con mi amiga y le aseguró que él estaba bastante feliz y que realmente prefería las cosas como estaban. Mi amiga siguió persistiendo. ‘Este es un aspecto de tu discipulado’, le dijo.

Entonces mi amiga reunió las tropas para ayudar a esta joven mujer. Una mujer de la iglesia que tenía habilidades para organizar, pasó un día ayudando a organizar sus roperos y gabinetes.

Otra le enseñó cómo planificar almuerzos y a hacer las compras con una lista. Otra le enseñó cómo limpiar y delegar las tareas del hogar entre sus hijos. Entonces otra mujer le ayudó a decorar su casa y la transformación fue notable.

A propósito, antes de continuar con esta historia, pueden ver la ilustración de las mujeres mayores enseñándoles a las más jóvenes y aprendiendo todo esto en un contexto de una comunidad de fe.

Uno no se casa y sabes todas estas cosas. Tú no cumples 21 y automáticamente aprendes todas estas cosas. No las adquieres por ósmosis. Viene, mayormente al pasarla de una vida a otra. Claro, puedes leer libros y usar otros recursos que hay hoy en día, pero la mejor forma de aprender acerca de estas cualidades descritas en Tito 2 es pasándola de una vida a otra, de una amiga a otra amiga.

No es sentada en un salón de clases como estamos hoy. Así no es que se hacen la mayoría de los discipulados. No te voy a hacer una buena ama de casa por sentarte y escucharme hoy. La forma en que nos hacemos buenas amas de casa es compartiendo en las casas y vidas de unas y otras, y ayudándonos de forma práctica con estas habilidades .

Susan Hunt sigue diciendo,

Varias semanas después el joven esposo se acercó a mi amiga. Él le dijo, ‘No creía que importara mucho pero si importa. Ahora estoy deseoso de llegar a casa. Nuestro hogar se ha vuelto un refugio del caos del mundo. Y lo más increíble es que me siento más cerca de mi esposa y la aprecio más de lo que jamás imaginé.

Estamos hablando aquí de construir vidas. No estamos hablando de construir casas que puedan estar en la portada de una revista. Estamos hablando de hogares que puedan reflejar la gloria de Dios, la belleza de Cristo, y que sean refugios e invernaderos y lugares en donde la vida puede ser cultivada y las personas pueden crecer y asemejarse a Cristo, y el Evangelio puede ser manifestado.

Pero vamos a regresar a Tito 2. Esta mujer está trabajando en el hogar, las mujeres mayores deben de enseñar a las más jóvenes a trabajar en el hogar. Entonces, ¿qué deben de estar aprendiendo a hacer las mujeres más jóvenes? A trabajar, trabajar, trabajar.

A veces me preguntan, “¿Crees que existen esposas que son amas de casas o las mamás a tiempo completo?” Mi respuesta es, “Absolutamente”. Esta mujer descrita en Tito 2 es una trabajadora. Ella trabaja duro. Ella no es holgazana. Ella es diligente. Ella es productiva. Ella está trabajando duro.

Cuando hablamos de trabajar en casa, esto no necesariamente significa que tiene que moler su propio trigo o hacer su propio pan. No significa necesariamente que tienes un sótano lleno de frutas y vegetales que has cultivado y enlatado tu misma.

No significa que necesariamente le hagas una manta a cada uno de tus hijos o de tus nietos. No significa que tengas que hacer tu propia ropa y la de tus hijos o que pintes las paredes de sus habitaciones. Aunque si disfrutas hacer estas cosas y estas son cosas que te ministran y bendicen a tu familia, ¡excelente!

Lo que  significa —trabajar en casa— es que estás dedicada a manejar tu casa para satisfacer las necesidades de tu familia. Entonces esta mujer está trabajando. ¿Dónde trabaja? ¿Dónde queda su trabajo? Es en el hogar. Ella trabaja en el hogar.

Esto no significa que nunca deja su casa . Significa que primariamente el punto de partida de su esfuerzo, su productividad, su contribución es su casa, su casa es su primera esfera de influencia y esfuerzo.

Y esto habla de sus prioridades, de lo que le importa, acerca del foco de su atención. Quiero señalar brevemente que al decir que trabajamos en el hogar, no estamos diciendo que necesariamente no se puedan hacer otras actividades fuera de este o incluso trabajar fuera del hogar.

De hecho, tenemos que tener cuidado de no decir lo que la Escritura misma no dice o de imponerles a otros aplicaciones de las Escrituras que el Señor nos haya dado para nuestras propias vidas . Necesitamos darnos cuenta de que cada uno de estos principios, incluyendo el de trabajar en la casa, puede verse diferente para cada mujer, dependiendo la etapa en que estén sus vidas.

Tenemos entre nosotras hoy mujeres solteras. Tenemos algunas que están recién casadas y no tienen hijos. También tenemos mujeres cuyos hijos ya son adultos, mujeres con varios hijos pequeños o adolescentes. Hay etapas en los que una mujer puede tener mayores compromisos fuera del hogar sin ser negligentes con sus prioridades en la casa.

Es por esto que tienes que saber en qué estación de tu vida estás y cómo Dios te está guiando a trabajar con este principio de ser ama de casa, durante esta etapa específica de tu vida.

Carolyn Mahaney escribió un libro excelente que se llama “Feminine Appeal” (“Atractivo Femenino”). Es un libro basado en las cualidades del capítulo 2 de Tito. En este libro ella anima a las mujeres a tomar en consideración el impacto que tendrá sobre su hogar y su familia, el aceptar cualquier oportunidad que reciban de trabajar fuera, además de evaluar la motivación de sus corazones. A evaluar sus motivaciones.

¿Por qué quieren realizar esta actividad en particular o tomar este trabajo o involucrarse en esta búsqueda? Hacerse preguntas como estas:

● ¿Cuáles son mis razones para considerar esta oportunidad?

● ¿Son egoístas u honran a Dios?

● ¿El perseguir esta empresa glorifica a Dios y honra el Evangelio?

● ¿Es esta una empresa que ayudará a mi esposo?

Ella vuelve repetidamente a este punto en este libro, que una esposa necesita preguntarse continuamente, “¿Esto ayudará a mi esposo?” Recordarse que para esto fue que Dios la creó, para ser una ayuda adecuada para complementar a su esposo. Entonces ella anima a las mujeres a preguntarse:

● ¿Ayudará esto a mi esposo?

● ¿Mejorará y enriquecerá esto la vida de mi familia?

● ¿Esta empresa obstaculizará mi rol como cuidadora de mi hogar?

Entonces el ser ama de casa, ser una trabajadora en el hogar, es un llamado a hacer del hogar nuestra prioridad. Es un llamado para toda mujer, ya sea casada o soltera, joven o vieja, en cada estación de su vida.

Déjenme hacer un paréntesis aquí, mujeres solteras, no se pierdan la oportunidad de cultivar la virtud de la domesticidad. No pierdan la oportunidad en sus hogares, donde sea que estos estén, de servir, de bendecir, de animar a la familia de Dios y a compartir a Cristo.

Incluso mientras trabajaba en esta serie, recibí un mail de una amiga soltera que vive en un estado al que yo voy estar viajando en las próximas semanas. Ella me envió un correo electrónico. Es una mujer muy ocupada. Ella tiene un trabajo a tiempo completo y tiene más o menos mi edad.

Ella me dijo, “¿Puedes venir a visitarme? Me encantaría ofrecerte un almuerzo casero”. Solo el pensar en pasar una noche con ella compartiendo una cena casera era una bendición para mí. Espero poder agendarlo en mi calendario, y estoy contenta de que siendo ella una mujer soltera, esté pensando en cómo ser un ama de casa.

Esto es algo hermoso de ver en una mujer, pero creo que estarán de acuerdo conmigo en que es algo cada vez más raro de encontrar. He escuchado de muchas mujeres a través de los años de Aviva Nuestros Corazones, que dicen, “Mi mama no me enseñó eso”. Tal vez sus madres no hicieron estas cosas o simplemente lo hicieron sin tomarse el tiempo de enseñarles cómo hacerlo.

Por lo que esta es una de las enseñanzas que las mujeres mayores tienen que transmitir a las más jóvenes, de madres a hijas, para que las hijas puedan ser mujeres que sepan cómo ser guardadoras de sus hogares.

A través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, estamos siempre tratando de entrenar a las mujeres a reflejar la belleza y las maravillas de los caminos de nuestro Dios y su gran plan de redención.

Entonces mientras pensamos en esto de ser amas de casa, ¿cómo reflejamos la belleza y maravillas de los caminos de Dios y Su gran plan de redención cuando vivimos este mandato de ser trabajadoras en el hogar, guardadoras del hogar, guardianes del hogar, administradoras del hogar? ¿Cómo refleja esto el Evangelio y el corazón de Dios?

Ser amas de casa, guardadoras del hogar, refleja el corazón de Dios por la casa. Dios ama el hogar. Salmo 68:5-6 nos dicen, “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada. Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; solo los rebeldes habitan en una tierra seca”.

Dios es un hacedor de hogares, y reflejamos Su corazón por el hogar cuando cultivamos hogares en donde las personas pueden crecer y ser alimentadas y nutridas.

Cuando traes orden al caos que hay en tu hogar o haces espacio para que esté iluminado y agradable, tú estás reflejando a Aquel que hizo el mundo cuando la tierra no tenía forma y estaba vacía y oscura a las personas en ese hogar. En cierto sentido estás encarnando al Dios Creador, dando a las personas una muestra de quién es Él.

Cuando cocinas comidas nutritivas, sabrosos almuerzos para tu familia, estás apuntando hacia Aquel que alimenta a los hambrientos y que satisface a los que tienen sed por Él. Estás fomentando un apetito por Él.

Y cuando tomas el tiempo y el esfuerzo de asegurarte de que tu esposo y tus hijos tengan ropa adecuada, estás apuntando hacia Aquel que nos viste con Su justicia.

Ves, cada aspecto de los quehaceres domésticos está hecho para reflejar ante el mundo alguna verdad espiritual eterna. Esto es lo que puede tomar lo mundano y tedioso y hacerlo un acto de adoración, una obra de arte, lo puede llevar a ser algo de gran profundidad espiritual.

Cuando aprendes a decorar tu hogar con gusto , le estás dando a tu familia y a las visitas un vistazo de Aquel cuya obra de arte está reflejada en la creación. Los cielos declaran la gloria de Dios y el firmamento muestra Su obra. Pienso en cómo Dios hacia esa obra.

Cuando haces trabajos manuales, cuando haces trabajos creativos, cuando decoras con buen gusto, estás despertando en las personas un hambre por Dios, quien es el supremo, decorador consumado.

Y cuando mantienes la casa limpia , ordenada, estás creando una atmósfera en donde tu familia puede apreciar el valor de estar espiritualmente limpio, limpio del pecado, y de tener vidas que están espiritualmente ordenadas. Estás enseñando, no solamente a estar limpio y ordenado porque esta no es la virtud suprema y eterna. Sino que mientras estás cuidando de tu hogar lo que realmente estás haciendo es creando un apetito por nuestro hogar final en el cielo.

Jesús dijo, “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre hay muchas moradas…; porque voy a preparar un lugar para vosotros” (Juan 14:1-2, NIV). O sea que Jesús es un hacedor de hogares, es doméstico. Su propósito no es Su propio beneficio, “voy a preparar un lugar para vosotros.”

El solo pensar en que Jesús está preparando un lugar para nosotros en el cielo debe guardar nuestros corazones de la preocupación. Esto debe traernos paz mientras esperamos y anticipamos ese hogar eterno.

Por lo que nuestro objetivo último es nuestro hogar celestial eterno y nuestros hogares aquí en la tierra están supuestos a señalar a las personas hacia Cristo y a servir de pequeñas muestras de lo que será el cielo. Están supuestas a ser un reflejo del cielo aquí en la tierra, lugares en donde los corazones puedan ser alentados, no atormentados, en donde los corazones encuentren paz.

Mientras preparamos un lugar para nuestras familias, para aquellos que invitamos a nuestros hogares, les estamos demostrando la forma en que Cristo nos está sirviendo y preparando un lugar para nosotros en la casa de Su Padre.

Carmen: Es tan fácil permitir que los quehaceres del hogar se vuelvan tan mundanos. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado dando un vistazo acerca del valor y la belleza de un hogar que refleja el carácter de Dios. Como escuchamos hoy, Tito capítulo 2 les muestra a las mujeres el valor que hay en trabajar en el hogar.

¿Cómo saber si debes trabajar a tiempo completo en el hogar en esta etapa de tu vida? Nancy nos dará algunas perspectivas sobre esto en el próximo programa. También podrás encontrar dirección al leer los recursos de nuestra página web: AvivaNuestrosCorazones.com. Esperamos que nos acompañes.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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EL SIGNIFICADO DEL MATRIMONIO

Esclavos de Cristo

EL SIGNIFICADO DEL MATRIMONIO

TIMOTHY KELLER Y KATHY KELLER

Escribo esta recensión cuando no falta mucho para que cumpla cuarenta y dos años de matrimonio. A lo largo de este tiempo he leído bastantes libros sobre el tema y al serme propuesto éste, he pensado: ¿otro libro sobre el matrimonio? Con todo, he emprendido la lectura del libro de los Keller con interés porque alguien a quien aprecio y cuyos comentarios me merecen mucha confianza me dijo: «este libro de Tim Keller es quizás el mejor que se haya escrito sobre el matrimonio».

De entrada, cabe decir que es aleccionador que sean coautores el Sr. y la Sra. Keller, ya que un tema tan complejo como este, en el que intervienen invariablemente un hombre y una mujer, precisa –a nivel humano- de los puntos de vista complementarios del esposo y la esposa. Así lo ratifica Tim en la primera de sus notas: “Kathy y yo tenemos una concepción compartida de lo que es el matrimonio”. También es motivo de confianza el que en el momento de escribirlo, llevaban ya treinta y siete años casados.

En la Introducción se clarifica que se trata de un libro para gente casada y también para personas no casadas, y que aun estando basado en la experiencia personal de los autores, la principal fuente del material expuesto es la Biblia, ya que la Biblia tiene mucho que decir acerca de esta institución establecida por Dios “para bienestar y felicidad de la humanidad”.

En países del mundo occidental como el nuestro, para un elevado porcentaje de la sociedad, el matrimonio es una institución en descrédito, a tenor del alto índice de fracasos. Y en los casos en que se puede hablar de un camino de rosas, estas no carecen de espinas. Y es que, como empieza diciendo el libro, “el matrimonio es muchas cosas, lo que nunca va a ser es mero y banal sentimentalismo…. Es compromiso como marco de experiencias agridulces, en el que puede experimentarse el gozo más maravilloso, los momentos más difíciles de sangre, sudor y lágrimas…”.

Como hilo conductor que enlazará los diversos capítulos que componen la obra, el autor ha seleccionado el pasaje de Efesios 5:18-33. Pero antes de entrar en materia, en el primer capítulo pasa a examinar las diversas tendencias que se configuran alrededor del matrimonio en nuestro tiempo. Si bien los datos aportados se refieren mayormente a los Estados Unidos, es cierto que Europa -y en ella España- no está a la zaga, si no es que en algunos aspectos va incluso por delante. Estas tendencias nos hablan de un declive de la institución, promovido básicamente por el desenfoque ocasionado por la meta que se impone cada uno de los miembros de hacer que imperen “mis intereses para realizarme personalmente”. Esto hace que en tantos casos el objetivo para el matrimonio sea encontrar una pareja que sea una persona sana, interesante y satisfecha con su vida, y que no demande demasiado de uno. Los fracasos consiguientes han ocasionado que haya un gran sector de detractores del matrimonio y de la fidelidad al mismo, que propugnen alternativas, aunque no sean capaces de presentar evidencias de que sean más exitosas.

¿A quién se dirije el libro?

El significado del matrimonio Timothy Keller y Kathy Keller - tapaEl origen de este interesante libro fueron unas predicaciones sobre el matrimonio, resultando un libro fácil de leer y altamente recomendable para toda pareja que proyecte casarse, como también para las que ya llevan un recorrido corto o largo en el matrimonio. En el primer caso ayudará a algunos a ir enfrentando las dificultades que irán encontrando al caminar juntos. En el segundo, supondrá, desde un refuerzo a los aciertos que hayan tenido en su vida matrimonial, hasta una luz en medio de la tormenta para los que estén pasando por ella. Como dicen en el epílogo: El matrimonio “en su verdadera dimensión es algo abrumador y extraordinario.”

Finalmente cabe felicitar a la editorial por la presentación que han dado a la serie de libros de Tim Keller que los hace muy cómodos de leer.
¿Qué importancia tiene una concepción bíblica sobre el matrimonio? ¿La sociedad necesita ver un ejemplo bíblico sobre el matrimonio? ¿Estás preparado para vivir un matrimonio conforme a lo que Dios estableció?

Puedes adquirir el libro en Kindle:

El significado del matrimonio, Enfrentando las dificultades del compromiso con la sabiduría de Dios. 295 pg.

Libro físico a través de contacto Televentas de Editorial Peregrino o en Libros Desafio.

Daniel Pujol, Adjunto al Secretario General de la Alianza Evangélica Española y Secretario Comisión Teología.
Fundador y Director Creativo 

Esclavo de Cristo sólo por Su Eterna Gracia, esposo de Georgia Blidar y padre de Ecaterina Esperanza. Cristiano bautista Reformandose y miembro de la Iglesia Bautista Gracia Soberana en Santiago de Chile. De profesión Ingeniero en Informática y Developer & Web Design y apasionado por el dibujo.

M28 – Dile NO a la tentación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M28 – Dile NO a la tentación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dile-no-la-tentacion/

Carmen Espaillat: Holly Elliff dice que tienes que tomar el adulterio o el adulterio emocional en serio.

Holly Elliff: Yo animaría a esas mujeres que están escuchando quienes han traspasado la línea de considerar la idea y que ahora están activamente involucradas con otro hombre. Y luego quiero animarte como lo hice con mi amiga a no tomar otro respiro sin antes ponerte de rodillas delante el Señor para decirle, “Padre, hace mucho tiempo yo entregué mi vida a Ti no puedo honrarte a menos que yo honre mis votos matrimoniales”.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En nuestra serie, El hermoso diseño de Dios para la mujer, hemos recibido enseñanza Bíblica sólida y consejo práctico acerca de la pureza moral. Hemos escuchado cómo decisiones pequeñas pueden llevar a grandes consecuencias.

Algunas de nuestras oyentes han tenido que luchar con este tipo de decisiones en sus vidas y están compartiendo cómo luce la pureza moral en la vida diaria. Escucharemos de Debby Canfield, Kim Wagner y Holly Elliff. Para comenzar, aquí esta Amber Singleton.

Amber Singleton: Soy Amber Singleton. No creo que le moleste a mi esposo que yo comparta esto porque él ha estado conmigo cuando lo hemos compartido con otras personas. Habíamos comenzado a salir juntos éramos los mejores amigos luego nos casamos. Él entró a la facultad de medicina después de que naciera nuestro tercer hijo. Tuve dificultades con la niña, lloraba todo el día todos los días. Eso me hacia visitar el consultorio del pediatra tres o cuatro veces por semana.

Un día estaba manejando y uno de los pediatras en su carro me pasó por el lado. Soy honesta cuando digo que no recuerdo cuál de ellos fue. Pero recuerdo que mi corazón empezó a latir rápido cuando vi ese carro pasar y pensé, “Oh, Dios, eso es lo que mi corazón hacía cuando me citaba con Ken y veía pasar su carro. Aquí anda algo mal”.

Fui a casa y llamé a Ken y él me devolvió la llamada. Le dije, “Cariño, no sé cuál es tu próxima clase pero estoy en una crisis y necesito que nos encontremos para almorzar”. Yo le dije, “tengo que contarte lo que me acaba de suceder”. El falto a su clase y nos reunimos a almorzar, así que le expliqué, “No me atrae ninguna de estas personas, pero, tengo temor”. Eso fue aterrador para mí.

Bueno, él había sacado puras A’s hasta ese momento. Llevaba un semestre en la escuela de medicina, y nunca jamás volvió a tener puras A’s. Comenzamos a salir juntos una noche a la semana aunque él estuviera en clases. Volvimos a ser de nuevo los mejores amigos, y él me ayudó a llevar la carga de ese problema.

Así que supongo que la advertencia sería que la persona hacia la que debes correr cuando comiences a sentir este tipo de cosas equivocadas es a tu esposo .

Kim Wagner : Estoy tan agradecida por la intervención drástica que mi esposo hizo en mi vida cuando solo teníamos poco más de un año de casados y nos mudamos a Dallas. Éramos estudiantes del colegio bíblico. Estábamos muy necesitados financieramente. Tú sabes cómo es eso, Holly. Así que sentimos como si el Señor hubiera provisto este gran trabajo para mí en una torre el centro de Dallas. Aquí estoy yo una niña pequeña de Arkansas trabajando en una de las compañías más grandes de bienes raíces del mundo.

Iba muy bien vestida al trabajo cada día. Tienes que poner tu mejor apariencia y tratar bien con los demás. Entre ellos allí todos se trataban muy bien. Había un ejecutivo allí—yo solo tenía 21 años, y él probablemente era 20 años mayor que yo; un hombre de muy buen parecer. Él comenzó a pasar por mi escritorio más y más solo para decirme pequeñeces.

Recuerdo que un día regresé del almuerzo y él había dejado un chocolate en mi escritorio con una pequeña nota. Me prestaba cada vez más y más atención. Yo le dejaba saber que estaba casada, “Estoy casada con un estudiante del seminario. Estoy casada.” Mi esposo venía algunos días a almorzar conmigo. Venía cargando su pequeña bolsa de papel, y él se veía miserable viniendo de la universidad con sus libritos de la escuela, mientras por el lado nuestro pasaba este gran ejecutivo.

Si yo hubiese sido una mujer mundana esto hubiera sido un contraste demasiado grande. Yo miraba y veía a este exitoso ejecutivo que estaba interesado en mí y también veía a mi pobre miserable esposo caminando todos los días con el almuerzo en una bolsita de papel.

El día que el hombre me invitó a un lugar con él después del trabajo —claro, lo rechacé— llegué a casa y le dije a mi esposo todas las atenciones de este hombre. Aunque estábamos muy muy necesitados financieramente, mi esposo dijo, “Si Dios nos quiere aquí en el seminario, Él proveerá y tú te quedarás en casa. Y ya no trabajarás fuera de la casa nunca más”.

Estoy tan agradecida por esa protección en mi vida porque aunque mi corazón todavía no había empezado a inclinarse hacia ese ejecutivo…

Nancy Leigh DeMoss: Ciertamente habrías podido hacerlo.

Kim: Sí lo hubiera hecho. Nancy, pienso en cuántas mujeres en el lugar de trabajo—quizás sean creyentes y estén allí; tienen buenos corazones; aman a sus esposos; pero esta atención que reciben, ese trato, el saber que alguien está interesado en ellas…

Si hay mujeres escuchando que ya están pensando en cómo vestirse para el trabajo o cómo lucirán para ese hombre que trabaja allí… Quizás incluso estén considerando, “Cómo podré encontrarme con él cerca de la copiadora…” Ustedes necesitan ir con sus esposos y compartir esto con ellos. Necesitan compartir eso y rendirles cuentas a ellos.

Quizás necesiten tomar pasos drásticos para retirarse de esa situación y salvar su matrimonio, aunque eso signifique pobreza financiera.

Nancy: Puedo imaginar a una mujer en una situación como ésta y de seguro piensa, “S i yo le digo esto a mi esposo, pondría en peligro nuestro matrimonio seriamente”, aunque el matrimonio ya está en peligro. ¿Cómo puedes asegurarle a esta mujer que realmente esto es lo que ella tiene que hacer?

Debby Canfield: Yo recuerdo —bueno, he estado casada por 30 años— Cuando tenía 15 años de casada andábamos alrededor de hombres jóvenes todo el tiempo. Estaba pasando por un tiempo en mi vida cuando Steve estaba muy ocupado. Estaba haciendo muchas cosas, y yo me sentía como que solo era buena para quedarme en casa con los niños.

Entonces comencé a sentir lástima de mi misma. Así es como realmente comienza . Steve no me estaba prestando atención y yo, comencé a desenfocarme de las cosas de Dios y empecé a enfocarme en mis circunstancias; sintiendo lástima por mí misma.

Había un joven en particular, él me decía día tras día, “Oh, pero tú te ves muy joven para tu edad.” Y cuando uno comienza a envejecer, eso se siente muy bien. Cada vez que yo entraba, me decía, “Tú te ves muy linda”.

Satanás estaba usando esos pequeños detalles. Yo pensaba, “Wao, aún no me estoy poniendo vieja. Todavía sirvo para algo. No solo soy una esposa y una madre que siente lástima por ella misma.” Pero enseguida, gracias a que paso tiempo con el Señor cada mañana, sentí que el Espíritu Santo me agarró y me dijo, “Hey, te estás dejando llevar. Estás derribando los limites que tú y tu esposo han construido desde hace años si sigues permitiendo que alguien de la edad de tus hijos te siga halagando.”

Así es que inmediatamente fui a hablar con Steve pensando que él me iba a rechazar pues él siempre me ha tenido en un pedestal. Pero él se sentó y me dijo, “Dios nos va a ayudar a pasar por esto.” Yo noté que había dejado que una raíz de amargura comenzara en mi corazón años antes. Cuando mi esposo compartía en los servicios de avivamiento y hablaba acerca de cómo luchaba con la pornografía desde que era jovencito. Pero esto él no lo había compartido conmigo hasta después que estábamos casados. Y yo creía que realmente había aprendido a manejar esta información.

A veces tratamos con estas situaciones superficialmente pero lo que hacemos es que lo escondemos y lo sacamos en el peor momento. Me di cuenta que realmente no había tratado con ese dolor ni lo había perdonado totalmente. Y que cuando quitaba mi foco de Dios y alguien más me daba atención, yo pensaba, bueno, pero Steve me hizo esto a m í. Así es que en lugar de eso dije, “Dios, perdóname por la amargura que he estado guardando contra mi esposo y que ha abierto la puerta para esta tentación .

Así que fuimos a almorzar y me senté y le dije a Steve lo que estaba pasando—le conté que este joven me estaba halagando y lo que me había dicho y cuántas veces me lo había dicho. Te cuento que le dije todo. Oramos… y entendí que necesitaba rendirle cuentas a mi esposo. Necesitaba ser honesta porque un secreto contiene demasiado poder. Si no lo hubiera hecho, no sé qué hubiera pasado.

Él me perdonó, y más que todo, Dios me perdonó cuando fui al Señor y me arrepentí de ese pecado de aceptar esos halagos. Solo le pedí a Dios que estuviera conmigo y que me ayudara a sobrepasar esto. Le pedí que me llevara a pedirle perdón a Steve por la amargura que yo había estado guardando por muchos años sin darme cuenta.

Nancy: ¿Qué hubiera sucedido si hubieses abierto la puerta desde ese primer momento, quizás no a una aventura, pero solo si hubieses entretenido la idea más de lo debido? Pienso que cuando cruzamos la línea, la próxima vez se hace más fácil dar ese paso adicional hacia la dirección incorrecta. Así que cada decisión en esas pequeñas áreas se convierte en un bloque que sirve de edificación a la forma como reaccionaremos en el futuro.

Holly: Creo que es crítico tratar con la tentación desde el principio, antes de que tenga oportunidad de florecer en pecado. O sea, el chocolate en el escritorio fue una tentación. Tú no habías hecho nada para merecer ese chocolate en tu escritorio. Eso fue una tentación. Si tú hubieras escogido aceptar esa invitación de ir a alguna parte con él, hubieses caído en pecado. No tomaste esa decisión. Trataste con ella cuando todavía estaba en el nivel de tentación antes de que llegara a convertirse en pecado.

Nancy: Algunas han caído en la tentación. Tomaron el chocolate y recibieron los halagos. Abrieron la puerta y han ido tras la carnada. Y ahora están escuchándolas a ustedes decir, tuve estas oportunidades para ir tras la carnada pero por la gracia de Dios no lo hice. Estás agradecida, y fuiste liberada de esa situación. Pudo haber sido un desastre pero no lo fue.

Pero hay muchas mujeres quienes están en esa situación ahora; y es un desastre. Denles alguna esperanza, ayuda y ánimo para animarlas a tomar el próximo paso.

Kim: Bueno, Nancy, es importante lo que dijiste anteriormente de que hay muchas mujeres que quizás teman ir con sus esposos para compartir esto con ellos. Puede ser que cuando ellas compartan estas cosas con el esposo quizás no las reciba de la misma manera que Steve hizo con Debby o como mi esposo hizo conmigo y no tomen esa postura de protección.

Pero yo animo a las mujeres —sin importar como sus esposos reciban esto— a que vayan con sus esposos en humildad. Primeramente ve con Dios y arrepiéntete, si verdaderamente quieres deshacerte de esto. Esa es la cuestión. Puede haber algunas mujeres escuchando esto que saben que necesitan hacerlo, pero realmente no se quieren deshacer de esto. Así que mujeres, si saben que necesitan hacerlo, en este mismo momento pídanle a Dios que les de eI deseo de deshacerse de eso. Pídanle que les conceda el arrepentimiento y que les muestre lo horrible que es este pecado y que ese pecado es uno de los pecados que crucificaron a su Salvador si son creyentes.

Luego , en ese momento, en humildad, pídele a Dios que te de la humildad para ir con tu esposo y decirle que vas a él por amor por amor a él y por amor a Dios y por el deseo de estar bien con Dios y confiésale todo a él. Dile que necesitas que él sea tu protector.

Nancy: Ahora, debemos tener en cuenta que para muchas mujeres han sufrido algunas desilusiones. Si ellas hubieran pensado que su esposo era el mejor hombre en todo el planeta en ese momento, probablemente ellas no estuvieran aceptando el chocolate en el escritorio. Así que puede haber algunos problemas de amargura, de desilusión, que necesitan ser tratados en lo que se relaciona con su propio matrimonio.

Holly: Yo animaría a esas mujeres que están escuchando y que ya han ido más allá de simplemente coquetear con la idea y que ahora están activamente involucradas con otro hombre. Si tú mencionas el nombre de Cristo, si tú dices que tú le perteneces a Él, entonces yo te animaría como lo hice con mi amiga hace años, a no tomar otro respiro sin ponerte de rodillas delante del Señor para decirle, “ Padre, hace mucho tiempo yo entregué mi vida a Ti. No puedo honrarte a menos que yo honre mis votos matrimoniales”.

Puede que estés en un lugar en el que donde no tienes absolutamente nada de amor por tu esposo. Quizás él te decepcionó o te lastimó o te sientes como que tienes el derecho de pisotear tu matrimonio. Pero déjame animarte, si eres hija de Dios, a que le permitas a Él que te conceda arrepentimiento, a reconocer esto como lo que es, que es una decepción del enemigo que te está apartando de la verdad. Pídele a Dios que te conceda la habilidad de ver esto como verdaderamente es, que te quite la venda de los ojos para que lo veas como pecado, y ve a tu Padre y pídele que te ayude a retomar los pasos en la dirección correcta para restaurar tu hogar, para restaurar tu matrimonio . Él te concederá lo que necesitas si vienes, como dijo Kim, en humildad y pides perdón.

Debby: Dios ciertamente trae gloria en lugar de cenizas. Lo he visto una y otra vez.

Holly: Si tuviéramos tiempo, las cuatro de nosotras que estamos sentadas aquí pudiéramos contar historia tras historia tras historia de mujeres que tomaron la decisión de rendirse y le pidieron a Dios que restaurara su corazón y restaurara su amor por su pareja y Dios lo ha hecho. Como deseo que pudiera presentarles a esas mujeres y que ellas te dijeran ahora lo que han cosechado como resultado de la obediencia y la rendición al Señor.

Nancy: ¿Y qué de la mujer que tomó esas decisiones incorrectas? Ella ha cruzado esas puertas. Ella ha regresado al Señor, se ha arrepentido, pero mientras ella retrocede y mira su vida todavía lucha con la culpa de haber tomado esas decisiones.

Debby: Creo que lo primero que le diría es que renueve su mente. Yo tuve que ir a la Palabra de Dios. Y tuve que comenzar a memorizar las Escrituras. Si comienza en la mente, lo que pones en tu mente va a salir en tus acciones. Así que yo fui a la Palabra de Dios y comencé a renovar mi mente con la Palabra de Dios.

También comencé a creer lo que Dios decía en Su Palabra. Decidí no creer que Dios era un mentiroso. Y que cuando Él dice que pone mi pecado tan lejos como el este está del occidente, Él realmente lo hace. Él elige perdonar nuestros pecados, y Él elige no recordarlos más. Él podría recordarlos, pero elige no hacerlo.

En la última conferencia hablaba con una joven que se había involucrado inmoralmente con un muchacho, ella era una hija de misioneros, y su problema; era que no podía perdonarse. Yo le recordé que pensara en un pizarrón, y Dios escribe nuestros pecados en ese pizarrón.

Cuando vamos a Él en arrepentimiento y humildad, como Kim decía, y le pedimos a Dios que nos perdone, lo cual Él ya ha hecho por lo que hizo Jesús, Él borra esos pecados y no se acuerda de ellos jamás. Así que no tenemos que escuchar a Satanás cuando él trae esa mentira a nosotras.

Kim: Debby, algo práctico aquí y es que mencionaste la Palabra de Dios y el memorizar la Palabra como el punto de inicio para las mujeres—y yo estoy de acuerdo con eso completamente. Yo pienso que ellas deben hacer un estudio sobre la gracia.

Debby: Yo hice uno acerca del perdón.

Kim: Sí. Yo creo que hay muchos creyentes que, sin importar cuánto estudien la Biblia, nunca llegaran a entender las profundidades de la gracia de Dios. Entra en la Palabra de Dios y estudia la gracia, y luego hazte unas tarjetitas con notas y las colocas por todas partes; notas que hablen de la gracia de Dios, del perdón de Dios, sobre Su abundante disposición, como Padre Celestial eso, nos va a traer de vuelta a Él.

Para mujeres que son madres, al pensar en si su hijo se les acercara para decirle, “Mami, ¿me perdonas por favor?” ¿No le ofrecerías gracia a ese hijo e inmediatamente lo perdonarían?

Mujeres, quizás todavía están luchando con algún pecado profundo y oscuro que cometieron. Si han ido a su Padre celestial y le han pedido perdón, Él las ha perdonado . Él solo desea tener una relación amorosa e íntima contigo, y el enemigo no quiere que eso suceda. Así que es el enemigo el que trae condenación y culpabilidad después que tú has sido liberada de eso por la gracia de Dios. En realidad es como minimizar lo que Cristo hizo en la cruz cuando no nos apropiamos de Su gracia en nuestras vidas.

Holly: Creo que es realmente importante recordar que hay una gran diferencia entre convicción de pecado y condenación del enemigo. Cuando estás sintiendo un bombardeo de opresión del enemigo que te dice, “Eres tan miserable. Hiciste esta cosa terrible. Dios nunca te amará, ni te restaurará, ni te usará otra vez”. Reconoce eso por lo que es. Esos son dardos de fuego del enemigo diseñados para mantenerte en una posición donde no puedes ver que Dios anhela restaurarte y usarte.

Si puedes reconocer eso, entonces cuando esos dardos de fuego vengan, podrás levantar el escudo de la fe. Regresarás al Señor y le dices, “Dios, te doy gracias por Tu perdón y que ya no estoy bajo la condenación del enemigo”. Luego junta algunas mujeres a tu alrededor; mujeres que conozcan tu corazón, quienes sostengan tus brazos en esos días difíciles, quienes se comprometan a orar por ti, como mi amiga que me llama desde otro estado.

Asegúrate de dejarles saber en esos días cuando estás luchando. Solo llámalas y diles, “Me estoy sintiendo realmente condenada o acusada hoy. ¿Puedes orar por mí?” Deja que ellas oren por ti por teléfono. No tiene que ser una larga y rigurosa oración. En un instante, puedes cambiar de sentirte condenada y acusada a reconocer que tú estás siendo restaurada.

Así que no tengas temor de confiar la Palabra de Dios, como dijo Debby, y permítele a Dios restaurarte para que esta cosa que en un tiempo fue un secreto grande y oscuro se convierta en una plataforma en tu vida para que tú puedas voltear y decirle a alguien, “Mira, este es el camino. Te voy a enseñar cómo caminar por esto porque yo estuve ahí”.

Así que quizás en maneras que yo no podría hacerlo, tú si puedes ministrar a esa persona por lo que pasaste en tu vida y decir, “Dios puede restaurar. Dios puede redimir, y déjame decirte como Él lo hizo en mi vida”.

Carmen : Cada una de nosotras pasamos por épocas donde tenemos que decidir, ¿es mi matrimonio más importante que cualquier otra cosa? ¿Más que mi trabajo y carrera? ¿Más que mi deseo de sentirme aceptada? ¿Aun que mi elección de pediatras?

Nuestras invitadas hoy han estado reflexionando en la útil enseñanza de Nancy de Tito 2:1-5 en la serie, El hermoso diseño de Dios para la mujer. Si te estás preguntando si cierta relación es inapropiada y no estás segura dónde están tus límites, espero que repases la enseñanza de Nancy. Puedes también llamarnos al 1-800-569-5959 o visitar nuestra pagina www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Comparte esta enseñanza con otras. Ese tipo de aprendizaje de vida a vida es crucial. Descubre por qué, cuando regreses a Aviva Nuestros Corazones .

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Si Aún te Quiero
Marcos Vidal
Dedicatoria ℗ 2012 Nuva Music

Voces adicionales:

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez

− Amber Singleton, en la voz de Marcia Brea

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes

− Debbie Canfield, en la voz de Ginette Estévez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M27 – El amor que exige pureza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M27 – El amor que exige pureza

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-amor-que-exige-pureza/

Carmen Espaillat: La pureza se mantiene a través de pequeñas decisiones. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Satanás hará que tú pienses que esa conversación, ese intercambio de correos electrónicos, ese toque, esa expresión cálida, que ese intercambio de miradas responde a alguna necesidad, te hará creer que llenarán algún vacío en tu corazón. Lo que él no te dice es cuán mortal y destructivo será el resultado. He oído esto de parte de las mujeres todo el tiempo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Tus pequeñas decisiones de hoy tendrán un gran efecto. Esto es cierto en muchas áreas de la vida, pero una de las más importantes es la de la pureza moral. Las malas elecciones en este ámbito pueden conducirte hacia resultados devastadores.

Si tienes hijos pequeños, es posible que desees desviar su atención mientras escuchas a Nancy, quien continúa hoy con una serie tituladaEl hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: En 1894 Ruth Smythers, quien era la esposa del Reverendo L. D. Smythers, escribió una guía para esposas jóvenes. En una sección de esa guía, ella dice lo siguiente:

Para una mujer joven y sensata, que tiene los beneficios de una educación adecuada, el día de su boda es irónicamente el más feliz así como el más aterrador de su vida. En el lado positivo, está la boda en sí, en la que la novia es la atracción central en una hermosa e inspiradora ceremonia, que simboliza su triunfo en la obtención de un hombre para proveer para todas sus necesidades durante el resto de su vida.

Leí eso, y pensé, “No se ha creado el hombre que pueda satisfacer todas las necesidades de una mujer para toda su vida.” Pero esto fue lo que ella dijo en el 1894. Entonces ella sigue diciendo,

En el lado negativo, hay una noche de bodas, durante la cual la novia debe “afrontar las consecuencias”, pudiéramos decir, enfrentando por primera vez la terrible experiencia del [lo que era una palabra muy difícil de decir en aquellos días] “sexo”.

Hay una regla cardinal del matrimonio que nunca debe ser olvidada: DA POCO, DA SOLO EN OCASIONES, Y SOBRETODO, DA DE MALA GANA. De lo contrario, lo que pudiera haber sido un matrimonio adecuado se pudiera convertir en una orgía de lujuria sexual.1

Ahora, seguramente estás rezongando. Si hubieras leído más de lo que ella dice en ese libro de seguro que te quejarías aún más. De verdad que hay algunas formas de pensar que están totalmente desacertadas —algunas ideas que no son sanas, que no van de acuerdo a la Palabra de Dios— en esta guía para las novias jóvenes, escrita por la esposa de un ministro en el 1894.

Mientras leía eso, pensaba, es tan de Satanás el distorsionar nuestros pensamientos. Él tratar de convencernos de que lo que Dios llama bueno es malo; y que lo que Dios prohíbe o dice que está fuera de límites, Satanás nos convence de que es bueno.

Mientras pensaba sobre esto me llamó la atención algo y me preguntaba ¿Cómo es que hoy tantas niñas y mujeres no pueden esperar para tener relaciones sexuales, y creen que no pueden vivir sin el sexo, y son atraídas por la emoción del sexo ilícito fuera del matrimonio, mientras que al mismo tiempo tantas mujeres que están casadas piensan que la intimidad física con sus esposos es como un deber —en el mejor de los casos— un mal necesario, algo que tienen que hacer, algo que hay que soportar?

¿Ves cómo Satanás tuerce nuestra manera de pensar? Él nos hace pensar que lo que es bueno es malo y que lo que es malo es bueno.

Es por eso que tenemos que tener un pensamiento sano, y obtenemos nuestro pensamiento sano de la sana doctrina, la cual obtenemos de la Palabra de Dios.

Un versículo que me vino a la mente rápidamente mientras estaba leyendo esa guía para esposas jóvenes fue Hebreos 13:4 “Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla”. Esto es bueno.

En el contexto del matrimonio, es maravilloso; es extraordinario; es un regalo. La intimidad física del esposo y de la esposa no es una orgía de lujuria sexual. El que una esposa y un esposo tengan intimidad física. “Honroso sea en todo el matrimonio”.

Hebreos 13 dice; y entonces aquí está el otro lado, “Porque Dios juzgará a los inmorales sexuales [la palabra hebrea es pornos] y adúlteros,” aquellos que deshonran el lecho matrimonial, que entran en intimidad física fuera de los límites del matrimonio.

Estaba revisando algunos correos electrónicos que han llegado a nuestro ministerio mientras me preparaba para esta serie. Resulta interesante que cada vez que tocamos este tema tenemos una avalancha de respuestas. Permítanme leerles un par de correos que me encontré mientras repasaba esos archivos.

Una persona escribió y dijo,

“Me preguntaba si ustedes pudieran hacer algunos programas sobre el problema de las mujeres que han quedado atrapadas por el deseo de buscar autosatisfacerse sexualmente a través de películas explícitamente sexuales, libros, o líneas telefónicas para el sexo, y de cómo se puede superar esta esclavitud.”

Aquí está otra— Dudé si leer esto, pero no es poco común ver esto. Esta mujer dice,

“Tengo un buen matrimonio, pero mi corazón se está deleitando en el pecado, ¡con nada más y nada menos que con mi pastor! Esto ha estado sucediendo durante 3 años. Quiero desesperadamente liberarme de esta atracción tan peligrosa, sin embargo me siento tan atraída por ella.”

Como hemos venido diciendo a lo largo de esta serie, un pensamiento erróneo y una doctrina errónea resultan en una manera de vivir errónea. Si no tenemos un pensamiento sano basado en una sana doctrina, vamos a terminar en impureza.

Hemos estado hablando sobre Tito 2, donde las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes a ser puras. Si vamos a ser puras, debemos tener un pensamiento correcto que nos guíe hacia elecciones puras. Todo este asunto de la impureza y de la sexualidad es una que es muy enfatizado en las Escrituras.

Por ejemplo, Efesios capítulo 4 habla de que el pensamiento incorrecto en la doctrina nos conduce a una vida equivocada y a la impureza.

Efesios 4:17 dice,

No andéis así como andan los gentiles [paganos, impíos], en la vanidad de sus mentes [aquí es donde comienza la batalla]. Ellos están entenebrecidos en su entendimiento… [Versículo 19] Y ellos habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas.

Ves como el pensamiento equivocado te dirige a vivir de forma impura…

Por otro lado, el pensamiento sano y una mente sana te guían a la pureza y al amor, dos de las cualidades de las que estamos hablando en Tito 2.

Aun en Efesios capítulo 4, en el versículo 20:

¡Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera! [Entregándose a la sensualidad y la impureza. Tú fuiste enseñado] A ser renovados en el espíritu de vuestra mente, [sophron, una mente sana, y a que] os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad (versículos 23-24).

¿De dónde viene la santidad? ¿De dónde viene la pureza? Del pensamiento sano, siendo renovados en nuestras mentes.

Efesios 5:1-2 continúa diciendo:

Sed pues imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor. [El amor y la pureza son el resultado del pensamiento sano, el cual está arraigado en la sana doctrina.] Así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.

Si tuviéramos corazones puros y el amor de Cristo en nuestros corazones, no habría pecado sexual, porque no puedes ser puro de corazón y amar a otros como te amas a ti mismo, y pecar contra ellos sexualmente; con la mente, o el pensamiento, con la palabra o con la acción. No lo puedes hacer.

Así que la pureza de corazón y el amor del cual hemos venido hablado en Tito capítulo 2 —el amar a tu esposo y a tus hijos— si amas a otros con el amor de Cristo, si tienes un corazón puro, entonces tú serás pura sexualmente .

1 Pedro 1:22 lo dice de esta manera: “Puesto que en obediencia a la verdad [esa es la mente] habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.” ¿Ves la conexión entre el amor y un corazón puro?

1 Timoteo 1:5 dice: “Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro”, un corazón lavado. Si quieres ofrecerles amor verdadero a otros, debes tener un corazón puro, y si vas a tener un corazón puro, tienes que tener una mente sana, un pensamiento sano.

Hemos estado leyendo hacia el final del capítulo 4 de Efesios y el principio del 5. Escucha lo que dice. Se nos dice que nos amemos los unos a los otros, que vivamos una vida de amor, y entonces él dice en el versículo 3:

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos. [Ustedes son santos—necesitan vivir como santos].

Ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto, que ningún inmoral, impuro o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos; porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz (porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad), examinando que es lo que agrada al Señor (versículos 4-10).

Si eres un hijo de Dios esto no será una carga para ti. Si eres la novia de Cristo, será un deleite para ti descubrir lo que le agrada al Señor.

Versículo 11, “Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas.” La pureza—es una característica de una vida redimida.

La pureza externa, visible —en nuestras palabras, acciones y comportamiento, pero también la pureza interna— la pureza de corazón, pensamientos, deseos, y motivaciones. Esas dos están conectadas, porque si tenemos corazones puros, entonces tendremos manos limpias.

Los pensamientos, las inclinaciones, el estado de ánimo de nuestro corazón determinará nuestro comportamiento.

Estaba hablando con una amiga, mientras me preparaba para esta serie, sobre este asunto de la pureza. Mi amiga me comentaba sobre la frecuencia con que nos conformamos con menos de lo que Dios nos llamó a ser—con un nivel que es menor a lo que Dios quiere lograr en nosotros en el área de la pureza, porque nos estamos comparando, no con la santidad inmaculada de Dios, sino con los tristes intentos de bondad que vemos a nuestro alrededor.

Así que comparándonos con los demás, pensamos, “Bueno, yo no voy a dormir por ahí, no soy tal cosa…yo no hablo de esa manera, yo no hago eso.” Entonces nos transamos a veces por menos que la imponente santidad de Dios. A veces somos propensas a manejar algunos asuntos obvios, pero debiéramos estarnos preguntando: “¿Se extiende mi nivel de pureza a través —y por medio de— mi corazón, mi mente, mis pensamientos, mis motivaciones, mis palabras, mis acciones, y mis relaciones?”

Volviendo al pasaje, en Tito 2 vemos que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes a ser puras (versículos 3-5). Creo que en ese contexto tiene que ver con castidad moral principalmente; con la pureza sexual, con ser fiel a su pareja.

Hemos dicho que el pasaje de Tito 2 se asume que la mayoría de las mujeres son esposas y madres; que el llamado de Dios para la mujer es ser una ayuda para su esposo y para mantener y alimentar a sus hijos. Así que en este contexto, él les está diciendo a estas mujeres que están casadas, “Sean moralmente fieles a su pareja.”

Aun si no estás casada, sé fiel a una pareja futura que pudieras tener, y sé fiel a las parejas de otras mujeres. Yo soy una mujer soltera, pero parte de la castidad sexual y la pureza para mí no es solamente proteger mi propio corazón y mi propia vida, sino proteger tu matrimonio; es proteger los matrimonios de otras mujeres.

Ser pura hasta la médula; pura no solamente en nuestro comportamiento en cuanto a la fidelidad conyugal y conducta modesta; sino también no estar coqueteando y no responder de forma inadecuada a la atención masculina—cosa que las mujeres saben muy bien cómo hacer. ¿No es cierto?

Así que la pureza sexual, la castidad, tiene que ver con los problemas de comportamiento, pero se extiende también a cada área de nuestros pensamientos—a las fantasías , a no permitir que nuestras mentes vaguen hacia lugares que no son santos, que no son apropiados; a no comprometernos emocionalmente, algo que puede ser alimentado por las novelas y películas románticas y por los programas de televisión.

Permítanme leerles algunos correos que las mujeres nos han enviado. Algunas veces yo los cambio un poco para que no puedan ser identificados. En este caso esta mujer escribe:

“Debido a muchas circunstancias y a las horas que mi esposo pasaba en el trabajo, nos convertimos en extraños mientras vivíamos bajo el mismo techo. La soledad que sentía en casa provocó que yo disfrutara de la amistad de un hombre en mi trabajo.”

Ahora bien, cuando hablamos anteriormente acerca de las mujeres que aman a sus esposos, dijimos que se trataba más bien de una amistad. Se trata de disfrutar la compañía del otro. Es disfrutar a nuestro esposo. Es salir a pasear con él. Es tener compañerismo con él. Si no estás protegiendo tu amistad con tu esposo, serás más vulnerable de cultivar una relación inapropiada con alguien fuera de tu matrimonio.

Así que esta mujer siguió diciendo “Comencé a disfrutar la amistad de un hombre en el trabajo.” ¿La amistad de quién ella debió estar disfrutando? La de su esposo, por supuesto.

Ella dijo, “Lo consideraba casual al principio.” ¿No es siempre ese el caso? Se ve tan inofensivo. Es simplemente inocente.

“No tenía intenciones de nada. No estábamos haciendo nada. No siento nada.” Pero ella ya dijo, “Estaba disfrutando la amistad de este hombre en el trabajo.” Ella continuó diciendo,

“Lo consideraba casual en un principio. Sin embargo, se convirtió en una creciente atracción emocional. . . Yo estaba muy decepcionada conmigo misma—habiendo sido cristiana la mayor parte de mi vida, que conocía las Escrituras, y sin embargo había permitido que algo así se desarrollara. Ahora veo que es muy común y lo mucho que tenemos que guardar nuestros corazones de los engaños sutiles del enemigo.”

Aquí hay otra, y es interesante ver cuántos de estos —no todos, sino muchos— se relacionan con el lugar de trabajo y las relaciones que se establecen ahí. Esta mujer dijo,

“En mi trabajo hablo con muchos hombres diferentes alrededor de todo el país vía correo electrónico y por teléfono. Durante este último año he visto que en ocasiones algunos correos y llamadas telefónicas se han ido fuera de control, y he sentido de Dios que esto no está bien, que debía parar”.

Ese es el Espíritu Santo. ¡Gracias Dios por el Espíritu Santo! Ahora, si tienes buen juicio, una mente sana, podrías discernir mucho más rápido que si no la tuvieras.

Si no estás pensando con claridad, quizás nunca podrás tener ese discernimiento, pero si tienes una mente sana —si eres sophron, como hemos hablado antes— vas a escuchar la voz del Espíritu Santo y la voz de la cordura y el razonamiento espiritual diciéndote, “No, esto no está bien. Detente. ¡Alto!”

Ella dijo, “Yo paraba por un tiempo, pero entonces mi mente vagaba de nuevo.” ¿Qué no estaba haciendo esta mujer? Ella no estaba “llevando cada pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo” (2 Cor. 10:5).

Ella dijo, “Con una de estas personas, lo que comenzó como una amistad evolucionó en mucho más—diciéndonos el uno al otro secretos bien profundos.”

Ahora, aquí estamos viendo a una mujer necia —ella lo está admitiendo— ella sufre de falta de discreción. Ella no está pensando correctamente. Ella se ha puesto en una situación que la llevará al fracaso moral y a la destrucción de su matrimonio.

Ella dijo, “A pesar de que los correos electrónicos y las llamadas telefónicas eran a un cliente fuera del país, mi mente estaba pensando todo tipo de fantasías que podrían hacerse realidad.”

Esta mujer está en camino hacia la destrucción—no solo a su destrucción, sino la destrucción de su matrimonio, la de este hombre y otros hombres y sus matrimonios, la de sus hijos, sus nietos—comienzas a pensar sobre todas las posibles consecuencias, y te dan ganas de querer tener una mente sana que se traduzca en pureza sexual.

Permítanme leerle una más. He aquí una mujer que ya tenía muchas luchas en su matrimonio; ella habló de eso, y luego dijo,

“La semana pasada, me detuve en una tienda, y un empleado muy agradable me ayudó. Pasamos 30 minutos hablando de… [Y entonces ella pasa a describir un interés común que tenían]. Sentí como una oleada de sentimientos; en esos 30 minutos sentí una conexión con esta persona que NUNCA había experimentado con mi esposo, aun después de 7 años juntos.”

Algunas de ustedes me miran con los ojos bien abiertos mientras leo esto, pero quiero decirles que son muchas más las mujeres que han experimentado esto que las que no lo han experimentado. Experimentar la tentación no es el pecado. La pregunta es, ¿qué haces con esos pensamientos cuando vienen a la mente?

¿Tienes una mente sana para traer esos pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo? ¿Huyes? ¿Escapas? O, ¿te quedas por 30 minutos hablando con el tipo? Eso es lo que determina o revela si tienes o no una mente sana. Ella dijo,

“Durante una semana completa he vivido en una novela de fantasía, sueño con este hombre con el cual pasé 30 minutos hablando. Al otro día cuando él llamó para darle seguimiento a mi visita a la tienda, mi corazón desesperado de hecho me llevó a pensar que esto era una señal de atracción de su parte, y hasta le envié un correo electrónico esa noche.”

Lo que digo es que debieron haberse disparado sirenas en la mente y en el corazón de esta mujer—no cuando empieza la aventura amorosa, sino en esa misma etapa. ¡No mandes el correo electrónico! ¡No te quedes en la tienda!

Tú dices, “Bueno, tendría que ir de compras a otra parte.” ¡Compra en otro lugar! Elimina cualquier indicio de indulgencia de tu carne de manera que protejas la pureza de tu matrimonio. Ella continuó, dijo,

“¿Cómo llegué hasta aquí? Un año atrás yo estaba empeñada en salvar mi matrimonio a TODA COSTA, y ahora no siento absolutamente NADA hacia mi esposo y soy tan vulnerable que unos meros 30 minutos con otro hombre me pueden llevar a fantasear de este modo. ¿CÓMO llegué hasta aquí, y CÓMO puedo escapar?

Nada se ha materializado con este hombre [ella se refiere a lo físico, pero yo diría que algo se ha materializado en su mente y en su corazón], pero por mi reacción inmediata puedo decir que soy TAN vulnerable. Satanás ha hecho conmigo lo que ha querido”.

Satanás hace que la fruta prohibida luzca seductora. La hace atractiva. Satanás provocará que tú pienses que esa conversación, ese intercambio de correos, ese toque, esa expresión calurosa, ese intercambio de miradas, que llenarán algún espacio vacío en tu vida.

Lo que él no te dice es cuán mortal y destructor será el resultado, y escucho esto de todas las mujeres todo el tiempo.

Una mujer escribió y dijo, “A cualquiera que esté contemplando una relación inmoral, ¡POR FAVOR NO LO HAGAS! ¡ES MUERTE! Siento que me estoy muriendo. Este es el dolor más grande de mi vida.”

Otra mujer dijo,

“Me ha entristecido la pérdida de mi virginidad, tan profundamente, que casi me mata literalmente. Lo único que quería era ser capaz de presentarme a mi marido en nuestra noche de bodas, pura y sin mancha. Me sentí en ruinas, destrozada, que no servía para nada, que ya no era íntegra.”

Pero, ¡gracias a Dios por Su gracia! “La sangre de Jesús. . . nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y no hay pecado, incluyendo aquel de infidelidad marital, o pecado sexual, que no pueda ser perdonado y lavado por la sangre de Cristo.

Pero hay huellas que dejas en tu corazón cuando no piensas apropiadamente, cuando no piensas de manera sensata, y cuando te das por vencida, aun entregando tu corazón, emocional y mentalmente, a un hombre que no te pertenece. Así que Pablo dice,

Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia como los gentiles que no conocen a Dios; y que nadie peque y defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes os lo dijimos y advertimos solemnemente (1 Tes 4:3-7).

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de regreso. Espero que ustedes oren con ella por el poder de decir no al pecado y por el amor que nos motivará hacia la pureza.

Se nos manda en Filipenses 4:8 a pensar en todo lo que es puro, a pensar en cosas que son excelentes y dignas. El hermoso diseño de Dios para la mujer ha sido de gran ayuda para enseñarnos a pensar de forma sensata. En nuestro próximo programa continuaremos la enseñanza práctica y espero ustedes nos acompañen.

Si deseas contribuir de alguna forma con nuestro ministerio, ya sea económicamente o en oración, llámanos al 1-800-569-5959 desde los EE. UU. o Canadá.

Para terminar la sesión de hoy sobre la importancia de la pureza personal, aquí regresa Nancy para orar.

Nancy: Padre, oro por alguna mujer que esté escuchando hoy que está jugando con fuego, y está justificando y defendiendo cosas que están ocurriendo en su corazón, en su mente y en sus actos, algo que ella quizás ha tenido que mantener oculto o secreto.

Oh, Señor, yo oro que Tú tengas misericordia y le des convicción de pecado y la convenzas de la insensatez de descarriarse moralmente, y que Tú Señor proveas la gracia que solamente Tú puedes dar para huir de esa situación, para escapar, para hacer lo que sea necesario para perseguir la pureza y la santidad de corazón.

Oh Señor, ¿rescatarías Tú, redimirías y protegerías a aquellos que no han tomado ese camino? ¿Protegerías sus matrimonios y pondrías un cerco de protección alrededor de los esposos y esposas y los matrimonios; alrededor de las parejas jóvenes y parejas de edad avanzada?

Guárdanos del pecado, oh Señor, que nuestras vidas y nuestros matrimonios puedan reflejar al mundo la pureza de Cristo y Su amor por Su novia. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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M26 – La belleza de la santidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M26 – La belleza de la santidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-la-santidad/

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: En una cultura grosera, en medio de la cual las jóvenes se han vuelto salvajes y libertinas, las mujeres cristianas deben destacarse por su pureza. Ahora bien, no estoy hablando acerca de ser autosuficientes o bonachonas, hasta ingenuas, sino de llevar una vida sana y pura en Cristo de forma que nuestro estilo de vida brille en medio de la oscuridad de este mundo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes hijos pequeños te recomendamos mantenerlos ocupados en otro lugar mientras tratamos este tema, luego regresas con nosotras. Hoy veremos lo práctica que resulta ser la Biblia al tratar sobre algunas de las conductas más indignantes que se publican en las portadas de los tabloides y sobre otras conductas indignantes que suceden detrás de las puertas con personas que nunca te hubieras imaginado. Nancy continúa en la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Como sabrán el año 2008 fue nombrado por el ministerio Aviva Nuestros Corazones, como el año de la mujer verdadera, y tratamos de enfocar todos los programas de ese año en particular hacia lo que significa ser una mujer verdadera de Dios. Ahora bien, a medida que estudiamos el libro de Tito en el capítulo 2 tenemos el retrato de una mujer verdadera como luce ella cuando ya es una mujer mayor y que es lo que ella hace para ayudar a las mujeres más jóvenes a convertirse en mujeres verdaderas.

Tito capítulo 2 en el versículo 3 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta.” Así que nos muestra un cuadro de piedad, de mujeres que temen al Señor, cuyo comportamiento refleja su reverencia por Dios, y luego vemos que ellas están para entrenar a las mujeres más jóvenes, versículo 4: “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos.”

Versículo 5: “A ser prudentes, puras”. Aquí hay pureza, una de las virtudes. “Hacendosas en el hogar”, aquí vemos la domesticidad. “Amables”, y luego tenemos la cuarta virtud, sumisión, “sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.”

Estamos yendo a través de estas cualidades que representan verdaderas características de las mujeres cristianas, y tanto hoy como en la próxima sesión, queremos echar un vistazo a la virtud de la pureza, a ser puras. Ahora bien, como es el caso de cada una de estas virtudes, la pureza cristiana contrasta de forma muy marcada con lo que es característico o generalmente cierto en un mundo incrédulo. A lo largo del libro de Tito, como hemos visto en esta serie anteriormente, la descripción del mundo es bastante gráfica y resulta ser cualquier cosa menos pura.

Por ejemplo, recuerda cuando Pablo dijo en Tito capítulo 1, versículos 15 y 16, “Mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena.” Luego él nos dice en el 3:3, “esclavos de deleites y placeres diversos.”

Ellos no son puros. Ellos son esclavos de las pasiones y de los placeres. Ellos sencillamente hacen lo que su carne tiene deseo de hacer, sin importar si esté bien o mal. Esta es una descripción del mundo incrédulo.

Y quiero hablar de una forma bien clara aquí. A veces dudo acerca de este tipo de cosas porque sé que tenemos algunos oyentes quienes, gracias a Dios, tienen una exposición limitada a esos aspectos de la cultura, y tenemos adolescentes y oyentes jóvenes. No quiero en lo absoluto tentar o decir cosas que produzcan un apetito o sed por el pecado

Nunca pretendo glorificar el pecado, pero para la mayoría de nosotras, si estás respirando hoy día, de seguro tienes conocimiento de esto. No es un secreto para nadie que esta es una época que no es pura. Esta es la época de “Las Chicas Hooters”, de los desfiles de moda de “Victoria’s Secret”, de los infocomerciales de televisión —tarde en la noche— promoviendo videos de “Chicas Salvajes” en los que atractivas y jóvenes mujeres exponen sus cuerpos y cometen otros actos sexuales en público para las cámaras. Esta es la Era de Fiestas de Sexo en las universidades, donde a los estudiantes se les regalan condones y consejos para tener sexo seguro.

Esta es la época de los “swingers”, que celebran y promueven la actividad sexual no monógama y quizás —este puede que sea un término nuevo para ti— el poliamor. Esta es la práctica de tener múltiples relaciones sexuales a la vez con el pleno conocimiento y consentimiento de todos los involucrados. A esto le llaman “poliamor” que significa “amor múltiple”.

Esta es la era de Bridget Jones y otra Chick Lit con sus francos temas sexuales. Esta es la época de las series “Sex and the City” (Sexo y la Ciudad) y “Grey’s Anatomy” (Anatomía de Grey) y “America’s Top Model,” (La Top Model de América) y si no sabes de lo que estoy hablando, cuenta tus bendiciones. Es la época de música popular con contenido, tonos y líricas sexuales las cuales no podemos ni queremos leer en este programa y la época de las líneas telefónicas calientes, y así sucesivamente.

Ahora bien, en el contexto de la cultura del primer siglo donde los instintos más básicos y carnales, no estaban restringidos, donde la promiscuidad era celebrada, el apóstol Pablo nos dice en Tito capítulo 3, empezando en el versículo 3: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos…pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó”.

El obró por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que el derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo. ¡Él nos salvó! ¿De qué? Del pecado, de la impureza, del libertinaje, de la decadencia, de nuestra carne, de ser esclavos de varias pasiones y placeres.

Aquellos que pertenecen a Cristo han sido salvados. Ellos han sido rescatados de esa vida impura. Ellos han sido libertados del pecado. Ellos son diferentes de aquellos que no siguen a Cristo, y esta diferencia debe ser obvia para todos.

Esta es la parte que tanto me impacta acerca del libro de Tito a medida que he estado meditando en estos tres capítulos completos —el contexto del pasaje que estamos estudiando en Tito 2— y es el marcado contraste entre aquellos que siguen a Cristo y los que no lo hacen. Así es como debe ser. Debe existir un fuerte contraste.

No debería ser difícil identificar cuando alguien es realmente un cristiano. El mundo que no cree se caracteriza por la impureza y los creyentes en Cristo deben ser puros.

El capítulo 2, versículo 14 del libro de Tito dice acerca de Cristo “Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad”. ¿Qué tanto? De toda iniquidad, para “purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.” ¿Puedes observar el contraste aquí?

● Ustedes eran inicuos; no respetaban la ley.

● Ustedes eran necios.

● Ustedes fueron desobedientes.

● Ustedes eran impuros, pero Cristo murió. Él se dio a sí mismo para redimirles de todo eso.

De acuerdo al capítulo 1 de Tito, los creyentes están supuestos a ser irreprochables en todos los aspectos de sus vidas; en lo relativo a su moral, y a su comportamiento en general. El capítulo 2, versículo 12, se nos dice que nosotros debemos “renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y vivir de forma sobria, justa y piadosamente.”

En una cultura grosera, donde las mujeres se han vuelto salvajes, las mujeres cristianas están llamadas a destacarse por ser puras. Ahora bien, no estoy hablando de que se muestren autosuficientes, bonachonas o hasta ingenuas, sino que deben reflejar una vida sana y pura en Cristo que brille como una luz en un mundo oscuro.

La palabra pura, o como está traducida en la Reina Valera del 60 como sobria y en otras versiones como casta, es una palabra algo pasada de moda pero que me gustaría traerla de nuevo al uso. Casta o pura significa “limpia de toda culpa, limpia de mancha, inmaculada, no contaminada”. Se habla de pureza moral o inocencia, de ser sin defecto moral o culpa, ser pura de mente y corazón, ser modesta y casta. Esto define como los cristianos en general y las mujeres cristianas en particular, deben vivir en este mundo.

Entonces, ya sabes que existen dos aspectos de pureza en nuestras vidas como cristianos. Primero, esta esa pureza posicional. Esa pureza es la que se da en nuestras vidas desde el momento en que nacemos de nuevo. Fuimos regenerados. Fuimos declarados justos o justificados y puras posicionalmente por el sacrificio de Cristo—esto es la justificación.

Esta es nuestra salvación inicial. Dios nos ve no como nosotros éramos sino como somos ahora en Cristo. Hemos sido salvados, y esa pureza posicional es una verdad en cada creyente.

Esa es la razón por la que, a lo largo del Nuevo Testamento, los cristianos son llamados santos. Esto no se debe a que siempre actuaron santamente. Sino que se debe a que ellos han sido hechos —han sido declarados— justos por Dios a través de la obra hecha por nuestro Señor Jesucristo, quien tomó nuestro lugar, librándonos de la muerte debido a nuestros pecados—nos declaró justos, puros delante de Dios.

Somos posicionalmente puros, y luego tenemos la otra clase de pureza pureza práctica. Esto es lo que los teólogos llaman frecuentemente santificación. Esto no ocurre en un momento y listo se acabó. Esta pureza es un proceso que se da a lo largo de nuestras vidas donde nos vamos convirtiendo en personas puras al vivir lo que Dios ha declarado —posicionalmente— que es verdad sobre nosotros. Esta es la parte —la pureza práctica— que requiere entrenamiento. Las mujeres mayores capacitan y enseñan a las mujeres más jóvenes a ser puras.

Tú no puedes entrenar a alguien para que sea un cristiano. Esta parte sucede por la gracia de Dios, a través de la fe. Es un trabajo que Dios hace en nuestros corazones, haciéndonos semejantes a Él, y Él es quien salva, no por obras que hayamos hecho.

No puedes convertir a nadie en un cristiano. El Espíritu de Dios es quien lo hace dentro de nosotros. Él nos declara justos y rectos ante Dios por Cristo Jesús. En cambio las mujeres mayores sí pueden discipular a las mujeres más jóvenes. Nos podemos discipular una a la otra en el proceso de purificarnos, de hacernos prácticamente puras, de santificarnos.

Ahora bien, quisiera que miráramos en el Antiguo Testamento un pasaje que considero es una imagen maravillosa acerca de la pureza práctica, y lo encontramos en el libro de los Salmos en el Salmo 101. Este es un salmo de David, y en mi Biblia se titula “Decisión de vivir rectamente” (LBLA).

La misericordia y la justicia cantaré, a ti, oh SENOR, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad (Salmo 101: 1-2).

En la medida que voy leyendo este Salmo, selecciono las palabras que describen un corazón que es puro o que está libre de culpa. Hay diferentes sinónimos utilizados.

Prestaré atención (voy a meditar, me detendré en) al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos.

Algunas de sus traducciones dicen: todo lo “injusto” o lo “perverso”. No pondré delante de mis ojos nada de eso.

Aborrezco la obra de los que se desvían, no se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.

Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad” (versículo 1-8).

A medida que leemos este pasaje, necesitamos recordar que David tenía las mejores intenciones cuando elevó su oración al Señor. Esto reflejó su corazón durante la mayor parte de su vida, pero en algunas situaciones durante la vida de David, él hizo una serie de compromisos y no siempre vivió conforme al compromiso de tener un corazón puro como él expresó en este pasaje. Él no siempre vivió con los estándares de vida que él había establecido para sí mismo, y eso solo nos dice que para ser puros se requiere de una constante vigilancia.

No puedes bajar la guardia. Nunca llegarás al punto —no importa cuál sea tu edad— que hayas madurado de tal forma en Cristo o que lleves tanto tiempo caminando con el Señor, que llegues al punto de no necesitar de la gracia de Dios para protegerte y para salvaguardar tu corazón y para mantenerlo apartado del pecado.

Si piensas que has llegado a un lugar donde estarás exento de algún pecado, te habrás vuelto vulnerable a ese pecado y a otro tipo de pecados. Pero a medida que leemos el texto, vemos que es una expresión del corazón de David que caracterizó la mayor parte de su vida. Esto genera algunas preguntas que nos ayudan a personalizar esto.

A medida que lees este pasaje, ¿te has hecho la determinación de tener un corazón irreprensibleque sea intachable? ¿Te has propuesto vivir una vida intachable, inmaculada de principio a fin, ser pura de corazón, en tu caminar y tu hablar? ¿Estás determinada a hacerlo? ¿Has establecido esto en tu corazón?

¿Has resuelto ser pura, no solamente en público, sino también en privado? “En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa” (versículo 2). Cualquiera de nosotras puede lucir espiritual, sentada en este salón donde grabamos Aviva Nuestros Corazones; seguramente nadie gritará o dirá groserías ni actuará de forma egoísta. Quizás tengas pensamientos de este tipo, pero probablemente no los expresarás abiertamente.

La verdadera prueba de pureza no es lo que haces sentada en esta sala. La prueba de tu pureza es quien eres cuando llegas a tu hogar y como tratas a tus hijos, como tratas a tu esposo, como tratas a tus padres o a tu compañera de cuarto y a las personas con quienes trabajas y también a tu jefe—quien no siempre te trata de la forma como tu quisieras. Lo vemos en la forma como tratas a las personas que trabajan para ti. Se trata de tener integridad de corazón en los ambientes más íntimos y privados.

¿Te molesta la impureza? ¿Te perturba? Esto es algo que observo en David aquí. Él está preocupado. Él está perturbado cuando ve algo impuro. ¿Te molesta la impureza cuando la ves en los demás, cuando la ves en nuestra cultura, cuando leo ese listado que leí al principio de esta sesión acerca de la cultura de obscenidad en la que vivimos… o sencillamente ya te estás acostumbrado a ello?

¿Has visto tanta grosería y obscenidades en la televisión que ni siquiera te sacude nada de esto? ¿Te has acomodado o has aceptado el mal? O, ¿acaso has dicho “No, hay un nivel de tolerancia ‘cero’ en cuanto al pecado en mi vida”? Eso es lo que está en el corazón de David aquí—no simplemente que te moleste cuando lo ves en otros o en la cultura, sino más importante aún… te molesta cuando lo ves en ti mismo.

● ¿Lo ves en ti misma?

● ¿Tienes los ojos bien abiertos para ver el pecado en cualquier otra persona pero eres muy orgullosa para ver tus propios defectos?

● ¿Estás dispuesta a ser entretenida por aquellas cosas que son pecaminosas, que no son santas, para reírte con ellas y disfrutar de ellas?

● ¿Qué nivel de tolerancia tienes por las cosas que no son puras? ¿Toleras un poco de ello?

● ¿Alrededor de qué tipo de personas gravitas o compartes? Vemos a David en los Salmos diciendo, “Me siento atraído por las personas de corazones puros. Quiero rodearme de esas personas.”

● ¿Te sientes atraída por las personas de corazón puro, o te sientes atraída por aquellas personas cuya conversación y estilo de vida son inapropiados, fuera de tono o perversos?

● Una vez más, e igualmente importante, ¿qué tipo de gente gravita hacia ti? ¿Se sienten cómodas las personas groseras y perversas contigo, mientras cuentan sus historias? Y de ser así, ¿te podrías preguntar, por qué?

Ahora bien, no estoy diciendo que nuestras vidas deben hacer sentir mal a las personas que no conocen a Dios, en el sentido de que se sientan que les estamos juzgando o condenándoles o criticándolos. Necesitamos corazones llenos de compasión y de misericordia hacia los pecadores, pero debemos preguntarnos si las personas perciben que nos sentimos cómodos con la impureza.

Ahora quiero decir que el objetivo de todo esto, el objetivo de la integridad y el de ser libre de culpa y ser puros de corazón, no es hacernos lucir bien. Esto sería auto-rectitud o auto-justicia. El objetivo es hacer a Dios lucir bien. Es glorificar a Dios al reflejar la pureza de Cristo en nuestro mundo.

En Hebreos 7:26 se nos dice que Jesús es un sumo sacerdote santo, inocente e inmaculado. Cuando somos puros así como Él es puro, reflejamos a Cristo y glorificamos a Dios en nuestro mundo. La gente pura o las mujeres que tienen un corazón puro tienen un impacto en un mundo oscuro e impío. El impacto de sus vidas es exponer la oscuridad y atraer a otros a la luz de Cristo.

Pienso en ese pasaje de Filipenses 2 que dice “haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones”. ¿Para qué? “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (versículos 14-15).

Esta pequeña luz en mí, la dejaré brillar, déjala brillar, déjala brillar.

Ahora bien, ¿cuál es esa luz? ¿Es acaso mi santidad? No, es la pureza de Cristo, la bondad de Cristo que es santa e inocente y pura. Permíteme decirte que hay un impacto específico que las Escrituras prometen que tendrá lugar en los esposos cuando sus esposas tengan vidas puras. 1 Pedro 3 nos habla acerca de los esposos que no son creyentes o no están caminando con Dios, que “pueden ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra conducta casta y respetuosa” (versos 1-2).

Por cierto, ayer me encontré con un significado de la palabra puro en un diccionario griego, definición esta que nunca antes había notado. Este diccionario decía que esta palabra, hagnos, originalmente significaba “lo que despierta temor y asombro”, y pensé en 1 Pedro 3 cuando leo eso. Esto es lo que despierta temor y asombro en un esposo inconverso, cuando él ve a su esposa teniendo un comportamiento puro—actitud y forma de pensar puros.

La sumisión es parte de eso, y retomaremos este tema más adelante dentro de esta serie. Los cristianos siendo puros así como Cristo es puro despertarán asombro en nuestro mundo caído. La luz se encenderá. Que sea la luz. ¿Qué es la luz? Es la luz de Cristo que vive Su vida pura y santa a través de nosotros.

Luego, el objetivo final es que nosotros seamos una novia pura para Cristo. Cristo amó a Su iglesia. Él,

Se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada (Efesios 5:25-27).

Su propósito es presentar a la iglesia ante Él mismo como una novia pura y santa. Por eso es que queremos ser puros, no solo por nuestro testimonio ante el mundo, sino también por nuestro amor por Cristo; es por eso que quisiéramos ser su novia pura. A medida que somos santificados, que nos vamos purificando, y que las mujeres mayores van entrenando a las más jóvenes para ser puras, llegará el día —y esta es nuestra esperanza— cuando nos uniremos a la gran multitud en el cielo.

De acuerdo con el libro de Apocalipsis 19:6, la gran multitud es:

Como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina. Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio (hasta el versículo 8).

Así que a medida que escoges decir “sí” a la pureza de Cristo y “no” a todo lo que sea impuro y dices, “Yo quiero caminar dentro de mi casa en integridad de corazón y pureza de mis manos y vida”, no lo estás haciendo para ser recta o por tu propia justicia. No lo estás haciendo para verte bien.

Lo estamos haciendo para crear asombro, no lo estás haciendo para verte bien, lo estás haciendo para crear asombro, crear admiración en un mundo caído para que todos puedan ver la luz de Cristo encendida en nosotros, y lo estamos haciendo por amor, devoción y pasión por Cristo, cuya novia somos nosotros, para que podamos presentarnos ante Él sin culpa, sin mancha, sin tachas, sin arruga ni cosa semejante, de lino fino, brillante y puro.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo un llamado a la santidad. ¿Refleja tu vida esa belleza a un mundo en necesidad? El mensaje de hoy es parte de la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Puedes acceder a todos los programas de esta serie al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Si realmente amas a otros con el amor de Cristo, esto te mantendrá sexualmente pura. Nancy lo explicara en la próxima entrega del programa.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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¿Es pecado tatuarse?

Alimentemos El Alma

¿Es pecado tatuarse?

Por: Will Graham

 Si un joven creyente quisiera hacerse un tatuaje, me gustaría hacerle algunas preguntas muy directas. Tal vez estas preguntas te puedan resultar útiles.

A lo largo de estos últimos años, he estado predicando la Palabra de Dios a los jóvenes de España. Y una pregunta recurrente que ha surgido en casi todos los campamentos cristianos ha sido: “¿Es pecado hacerse un tatuaje?” Quiero sumar mi voz al debate de hoy. Y recuerda: Me dirijo a la familia de la fe, no a los incrédulos.

Antes de empezar, quiero aclarar que yo no creo que podamos establecer una ley de Levítico 19:28 para defender una postura anti-tatuaje. Las marcas o señales hechas en el cuerpo mencionadas en este versículo tienen que ver con el ritual pagano de dolerse o lamentarse (guardar luto), no con la moda contemporánea que vivimos hoy día. Creo que el uso de este texto de Levítico puede ser una de esas ocasiones en las que tratamos de encajar la Palabra de Dios en nuestro plan preconcebido en lugar de hacer las cosas al revés. La fidelidad al contexto de la Escritura no me permite “golpear” a los artistas del tatuaje con Levítico.

Hecha esta aclaración, nos volvemos a preguntar: “¿Es pecado hacerse un tatuaje?”

Ahora, me dirijo a vosotros desde el mundo occidental. Nací y crecí en Europa. Sólo una vez en mi vida he estado fuera de Europa. Fue cuando prediqué en los Estados Unidos y México durante tres meses en 2009. Digo esto porque conozco la escena europea. Estoy familiarizado con la cultura europea. Entiendo la visión del mundo de la juventud europea. Y esa es la razón principal por la que veo los tatuajes como algo negativo. Creo que son un obstáculo para la causa de Cristo aquí en Occidente. Si un joven creyente quisiera hacerse un tatuaje aquí, me gustaría hacerle algunas preguntas muy directas. Tal vez estas preguntas te puedan resultar útiles.

1 – . ¿Glorificará ese tatuaje a Dios?

El cristiano tendrá que preguntarse a sí mismo si hacerse un tatuaje puede realmente glorificar a Dios o no. ¿Cuál es el motivo real que hay detrás de hacerse un tatuaje? Aquí es donde sí podemos hacer mención del principio ético fundamental de Levítico: “No ser como las otras naciones”. La persona que se tatúa su cuerpo, ¿lo hace para extender el Reino de Dios en el mundo o lo hace sólo para ir con el flujo de un mundo obsesionado por las apariencias superficiales, la moda y las tendencias? En la mayoría de los casos que conozco, esta última mentalidad es la que prevalece. El Nuevo Testamento nos llama a no conformarnos a este mundo (Romanos 12:2).

2- . ¿Qué dice tu conciencia?

Cuando Lutero se defendió en la Dieta de Worms, subrayó que él no iría en contra de la Palabra de Dios o de su conciencia. Si tu conciencia tiene algún escrúpulo con respecto al tema de los tatuajes, entonces definitivamente no debes tatuarte. Es pecado. Todo lo que no proviene de fe, dice Pablo, es pecado (Romanos 14:23). El mero hecho de que alguien se haga la pregunta “¿Es pecado hacerse un tatuaje?” me revela que su conciencia no está en paz respecto a este asunto y por lo tanto, él o ella, no debería tatuarse. Si tuvieras cien por cien de paz y tranquilidad en tu alma sobre el tema, no necesitarías preguntarle a nadie.

3- . ¿Va a ofender a otros creyentes que te tatúes?

Toda la epístola de 1ª Corintios gira en torno al tema del amor cruciforme (que toma la cruz como el centro). Pablo se enfrenta a diez situaciones pastorales diferentes con el mensaje radical de la cruz. Tus acciones, ¿beneficiarían o dañarían a los demás? ¿Van a bendecir u ofender? ¿Van a hacer bien o mal? El cristiano debe darse cuenta de que él (ella) ya no es de su propiedad. Él (ella) vive para el Señor y la iglesia. Si sospecho que un tatuaje puede alterar (perturbar o preocupar) a hombres o mujeres de Dios en mi congregación, entonces pongo mi amor por ellos antes que mis propios deseos y mantengo mi cuerpo limpio, sin tatuajes. Aplico la ley del amor para que otros no se escandalicen por mi acción. Mis acciones tienen efectos positivos o negativos en otros. No quiero hacer daño al cuerpo de Cristo. Así cumplo la motivación apostólica de 1ª Corintios de andar en amor.

4- . ¿Qué pensarán los no creyentes?

Y no sólo los cristianos deben pensar en los demás cristianos, sino en los no creyentes también. ¿Cómo van a reaccionar si me ven testificando de Cristo y también haciéndome un tatuaje? ¿No voy a ser piedra de tropiezo a ellos? ¿No van a pensar que soy un hipócrita? Después de todo, yo soy la Biblia que leen. La impresión que les voy a causar, ¿crees que será beneficiosa o perjudicial? Un chico me dijo: “Con un tatuaje cristiano puedo mostrar a los demás que soy cristiano.” Le respondí: “Creo que es muy triste que necesites un tatuaje para que alguien sepa que eres cristiano“. Seréis conocidos por los frutos, no por las marcas en el cuerpo (tatuajes).

5- . ¿Se tatuaría Jesús?

Y por último, pero no menos importante, aquí está la gran pregunta que subyace bajo toda la conducta y la moral cristiana: “¿Qué haría Jesús?” Si Jesús de Nazaret o Juan el Bautista o el apóstol Pablo vivieran en el siglo XXI, ¿de verdad crees que irían corriendo a la tienda de tatuajes para unirse a la última moda? Por alguna extraña razón, no lo creo. Si soy sincero –totalmente sincero- de la mayoría de la gente “cristiana” que he conocido que se ha tatuado (repito “la mayoría”), no son demasiado serios en su vida espiritual. Pueden ser buenos chicos, dicen cosas buenas y son populares, pero casi todos carecen de madurez y peso espiritual. Esa ha sido mi propia experiencia personal. Todavía no he conocido a un guerrero de oración lleno del Espíritu Santo que me pregunte acerca de si puede o no tatuarse. Me pregunto por qué. Me parece ridículo que en varias partes del mundo nuestros hermanos  cristianos  están derramando su sangre por la extensión del Evangelio y aquí estamos nosotros viviendo para nuestra comodidad en el Occidente debatiendo sobre si debemos de hacernos tatuajes, fumar porros, emborracharnos en discotecas, tener relaciones sexuales antes del matrimonio y otras tonterías mundanas. ¡Qué vergüenza! Otra vez digo: ¡Qué vergüenza! ¿Qué clase de discipulado es éste que estamos viviendo? Es como si fuera otro tipo de fe totalmente distinta en la cual el concepto de ‘llevar nuestra cruz’ no existiera. ¿Qué pensará el Señor Jesús de semejante ‘fe’?

Conclusión

Creo que si algún cristiano responde a estas cinco preguntas con sinceridad y oración, dudo mucho que él (ella) siguiera sintiendo el deseo de hacerse un tatuaje. Es por eso que no tengo uno y nunca voy a hacérmelo. No veo cómo podría glorificar a Dios, mi conciencia está inquieta, no está tranquila al respecto, lo sé, ofendería a muchos hermanos y hermanas en Cristo si tuviera uno, estoy seguro de que algunos creyentes que conozco se sorprenderían demasiado y estoy absolutamente convencido de que ni Jesús (ni ningún otro hombre o mujer de Dios en la Biblia) se haría uno.

 Traducido por: Julian Esquinas

Tomado de la pagina web: Protestante Digital

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Disponible sobre el Internet en: https://protestantedigital.com/magacin/14608/iquestEs_pecado_tatuarse