2 – Los eventos futuros

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

2 – Los eventos futuros

DAVID LOGACHO

Con mucho gozo estamos nuevamente con Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy con David Logacho. Este será el último estudio bíblico dentro de esta serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana. Nos corresponde tratar el tema de los eventos futuros.

La vida cristiana es tan hermosa. Una de las muchas cosas hermosas es la seguridad en cuanto a quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. El creyente genuino es el menos indicado para padecer una crisis de identidad.

Por ahora quisiera enfocar su atención hacia el futuro. El futuro es fuente de mucha incertidumbre y hasta temor para mucha gente. Más aún, cuando se lo mira a la luz de las cosas que están pasando en la actualidad.

La pobreza va en aumento constante, la corrupción va en aumento constante, la violencia va en aumento constante, las enfermedades por ahora incurables van afectando a más y más gente. La ciencia y la tecnología va en constante aumento, pero sus logros no están beneficiando a la gente. En muchos casos, los descubrimientos científicos se la están usando más bien para destruir a la gente. La inmoralidad ha llegado a niveles jamás soñados.

Al mirar todo esto, es inevitable la inquietud: ¿Qué nos deparará el futuro? ¿Cómo será el mundo que tengan que enfrentar nuestros hijos, o nuestros nietos? Más de uno pierde el sueño al pensar en estas cosas. Pero para los creyentes debería ser diferente. ¿Sabe por qué? Pues porque los creyentes podemos saber a ciencia cierta lo que sucederá en el futuro. Nuestro conocimiento anticipado de las cosas no llega al nivel de cuándo nos vamos a morir, o con quién nos vamos a casar, o qué país va a ganar la copa mundial de fútbol, porque eso es secundario en comparación de lo que espera al mundo en general.

La vida auténticamente cristiana se caracteriza por un conocimiento de lo que Dios ha determinado para la humanidad en general. Veamos pues de qué se trata. El evento más cercano es lo que se conoce como el arrebatamiento o el rapto. De esto nos habla 1ª Tesalonicenses 4:13-18 donde dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

En el arrebatamiento participarán todos los creyentes, tanto los que estén vivos cuando ello acontezca, como los que ya hayan muerto para cuando ello acontezca.

Los creyentes vivos serán transformados en un abrir y cerrar de ojos y los creyentes muertos serán resucitados y juntos serán levantados para encontrarse con el Señor en las nubes. A partir de ese momento, estarán para siempre con el Señor. Lo único que percibirá el mundo incrédulo es la súbita, y para ellos inexplicable, desaparición de millones de creyentes. La tierra quedará sin un solo creyente.

Entonces se iniciará en la tierra lo que se llama la Tribulación. Este es un tiempo de siete años de duración, en el cual Dios derramará su ira sobre el mundo, a través de los juicios de los sellos, las trompetas y las copas, con el propósito de purificar a su pueblo escogido, Israel, y rescatar un remanente y con el propósito de castigar a los incrédulos. Durante la tribulación, Dios levantará 144.000 judíos quienes proclamarán el mensaje del evangelio y un gran número de personas recibirán a Cristo como Salvador.

Estas personas sufrirán terrible persecución y muchos de ellos serán martirizados. Durante este tiempo se levantará también el Anticristo, un perverso ser, energizado por Satanás, quien se opondrá a Dios y a su pueblo escogido. Al mismo tiempo hará su aparición el Falso Profeta, quien impulsará adoración al Anticristo.

La tribulación llegará a su fin con lo que se conoce como la batalla de Armagedón, la máxima ofensiva militar liderada por el Anticristo en contra de Cristo. Esta batalla significará un duro revés para el Anticristo y sus ejércitos por cuanto Jesús en persona, se enfrentará con ellos en su segunda venida. Jesús glorificado destruirá el poder militar y el Anticristo y su aliado el Falso Profeta serán lanzados al lago de fuego.

Satanás por su lado será encadenado y encerrado en un abismo por mil años. Apocalipsis 20:1-3 dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; Y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

A raíz de la segunda venida de Cristo, tendrán lugar dos juicios importantes. El juicio a Israel y el juicio a las naciones.

El propósito de estos juicios es sacar del mundo a todos los incrédulos y dejar en el mundo a todos los creyentes, tanto de origen judío como de origen gentil. Es decir que al final de estos juicios en la tierra no quedará ni un solo incrédulo. Se habrán dado las condiciones para el establecimiento del reino milenial de Cristo.

Su reino será sobre la tierra y durará mil años. Jesucristo será el Rey de reyes y Señor de Señores. Tendrá su trono en Jerusalén, en donde será objeto de adoración por ser Dios.

La iglesia en su estado de glorificación reinará juntamente con Cristo durante el reino milenial. Los súbditos del reino serán todos aquellos que por haber depositado su fe en Cristo Jesús, no fueron sacados de la tierra al final de la tribulación, después de los juicios a Israel y a las naciones. Serán personas de carne y hueso.

Partiendo de estas personas comenzará a repoblarse la tierra, luego de haber sido diezmada durante la tribulación y los posteriores juicios. Los hijos de estos creyentes, vendrán al mundo en el estado de muerte espiritual, al igual que nosotros, de modo que para ser salvos tendrán necesidad de oír el mensaje del Evangelio y tendrán que depositar su fe en la obra perfecta de Cristo en la cruz del Calvario.

El reino milenial estará caracterizado por la abundancia, la santidad, la paz, el gozo, la ausencia de enfermedad, la muerte estará reservada solamente para aquellos que voluntariamente se rebelan contra el Señor. Será un reino idílico. No podría ser de otra manera porque Jesucristo estará gobernándolo.

Al final del reino milenial Satanás tendrá su última oportunidad para engañar a las naciones. Apocalipsis 20: 7-9 dice: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.”

Después de esto, Satanás no tendrá más ninguna oportunidad para engañar a las naciones. Apocalipsis 20:10 dice: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaba la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Así es como termina la carrera de este siniestro personaje. La tierra se habrá librado de todo vestigio de maldad. Acto seguido tendrá lugar lo que se llama el Juicio de Gran Trono Blanco. De esto nos habla Apocalipsis 20:11-15 donde dice: “Y vi un gran trono blanco y al que se estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Lo único que resta entonces es la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra. De esto nos habla Apocalipsis 21:1 donde dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”

El primer cielo y la primera tierra, serán quemados. 2ª Pedro 3:11-13 dice: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

De esta manera se habrá consumado el plan de Dios para su creación. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por una cabal comprensión de lo que Dios ha establecido para la humanidad. Saber y entender lo que Dios tiene planificado disipa las dudas y el temor y trae confianza al corazón.

Todo lo que está sucediendo hoy mismo, indica que lo que Dios ha anunciado está por cumplirse. Lejos de alarmarnos, los hijos de Dios, decimos como Juan el Apóstol: “Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

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M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-de-tu-esposo-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que en el ritmo acelerado de la vida de hoy, las esposas necesitan revisar sus prioridades.

Nancy Leigh DeMoss : Primero eres esposa y después madre. He visto esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Dios tiene un hermoso diseño para la mujer. Es claro en el segundo capítulo de Tito—un pasaje que hemos estado estudiando por varias semanas. Si te has perdido alguno de los programas, puedes escucharlos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy veremos qué dice la Biblia acerca de las prioridades. ¿Quién es más importante: tus hijos o tu esposo?

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han la película visto El Violinista en el Tejado? Quizás la mayoría… Pero si tú no estás familiarizada con esto, es un musical que se desarrolla en la Rusia Zarista en 1905.

Tevye y Golde, la pareja casada de esta historia, luchan por adaptarse a los tiempos cambiantes mientras sus tres hijas mayores se resisten a la idea tradicional de los matrimonios arreglados. En vez de ello, ellas prefieren la muy moderna idea de que debían conocer y enamorarse de un joven, y luego casarse con él. Esto era muy difícil de aceptar para esta pareja de padres de 1905.

Cuando su segunda hija se comprometió, Tevye regresó a casa y le dijo a su esposa:

Tevye: Golde, he decidido dar a Perchik permiso para comprometerse con nuestra hija Hodel.

Golde: ¿Qué? Él es pobre. No tiene nada, absolutamente nada.

Tevye: Es un buen hombre, Golde. Me agrada, y lo que es más importante, a Hodel le agrada. Hodel lo ama. Así que, ¿qué podemos hacer? Es un mundo nuevo. Amor. Golde, ¿tú me amas?

Golde: ¿Que si yo qué?

Tevye: ¿Me amas?

Golde: ¿Qué si te amo? Por 25 años he lavado tu ropa, cocinado tus comidas, limpiado tu casa, te di tus hijos, ordeñé la vaca. Después de 25 años, ¿por qué hablar de amor ahora? [Esta es todo en una de las canciones más conocidas de este musical.]

Tevye: Golde, la primera vez que te conocí fue el día de nuestra boda. [Ya te imaginas… esa era la manera en que se hacían la mayoría de estos matrimonios.] Yo estaba asustado, pero mi padre y mi madre dijeron que aprenderíamos a amarnos el uno al otro, y ahora te pregunto, Golde, ¿me amas?

Golde: ¡Soy tu esposa!

Tevye: Lo sé, ¿pero me amas?

Golde: ¿Que si lo amo? Por 25 años he vivido con él, he peleado con él, he muerto de hambre junto a él. Por 25 años mi cama ha sido la suya. Si esto no es amor, entonces ¿qué es?

Finalmente ellos decidieron que realmente se amaban el uno al otro, a pesar de que probablemente no habían usado estos términos antes. Pensaba en esa canción mientras reflexionaba en este pasaje de Tito capítulo 2, donde dice que las mujeres ancianas “enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos” (versos 3-4).

Antes de continuar, quiero que Mary Anne repita algo que me acaba de decir hace unos minutos.

Mary Anne: Bueno, cuando leí esta Escritura por primera vez en mis primeros años de estudio bíblico, yo me horroricé. No podía entender que alguien tuviera que aprender a amar a su esposo y a sus hijos. Yo pensaba que todo el mundo lo hacía—hasta que fui probada.

Entonces me di cuenta que necesitaba aprender de otras mujeres cómo perdonar, cómo buscar reconciliación y cómo mostrar amor y misericordia, tal y como yo lo había recibido de parte del Señor. Pero había una gran pregunta. ¿Por qué necesita alguna mujer ser enseñada sobre cómo amar a su esposo? Entonces encontré que los hombres necesitan respeto, necesitan afirmación y necesitan alabanza, más de lo que necesitan el sexo, y esto fue para mí una gran sorpresa, Nancy.

A los hombres se les dice que nos amen, pero es necesario que a nosotras se nos diga, se nos enseñe que reverenciemos a nuestros esposos. Los hombres no están siendo reverenciados y los hemos castrado. Mi deseo es que las mujeres jóvenes sepan cómo reverenciar y cómo atesorar a sus esposos, protegiendo su reputación y afirmándoles en público. Porque los hombres florecen cuando hacemos esto.

Claro que es difícil, es duro para las mujeres alabar a sus maridos cuando en ocasiones desearían que ellos sacaran la basura (por ejemplo), o cuando desearían que hicieran algo más o cuando sienten que sus expectativas no están siendo satisfechas. Entonces comencé a estudiar sobre las expectativas y aprendí que solo Jesús las llena.

Nancy: Buena palabra. Gracias, Mary Anne.

Las mujeres ancianas deben “enseñar lo que es bueno, y entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos”. Ahora bien, el amar a los esposos y amar a los hijos—estas son actualmente dos palabras en el griego. La primera palabra es philandros. Esto significa “amante del esposo” (o “amadora del esposo”). La segunda palabra es philoteknos, la cual significa “amante o amadora de los hijos”. Es una palabra compuesta única en cada caso; alguien que ama a los niños y una que ama a su marido.

Este es el único lugar donde estas palabras se utilizan en el Nuevo Testamento, pero algunas veces encontramos estas palabras escritas en las tumbas de mujeres de esa época. Philandros— ella amó a su esposo; o era una amadora de su esposo. Ella le tenía un gran afecto a su esposo. O, philoteknos—amadora de sus hijos. Era lo que se decía de una mujer en muchos casos después que ella moría—ella amó a su esposo o; ella amó a sus hijos.

Este tipo de amor debería ser natural, pero el pecado mata el amor en los matrimonios. Esta es la razón por la que este tipo de amor debe ser aprendido.

Yo comenzaré diciendo que nunca he sido una esposa o una madre. Conforme he estudiado y preparado estas sesiones, honestamente me he sentido un poco mal equipada para enseñar a las mujeres a amar a sus esposos y amar a sus hijos. Porque no soy exactamente lo que llamarían “una experta” en ninguna de estas materias. He estado un poco indecisa sobre cómo enseñar este pasaje porque me doy cuenta de que una cosa es poder enseñar sobre este tipo de asuntos, pero otra muy diferente es vivirlo, como muchas de ustedes lo están haciendo el contexto de sus vidas diariamente.

Pero donde las Escrituras hablan, nosotros necesitamos estar dispuestas a enseñar todo el consejo de Dios, y es aquí donde el texto nos lleva. Así que me di cuenta de que Dios podía darme, por su Espíritu, sabiduría y gracia para enseñar este pasaje en una forma en que, espero, sea de provecho para tu corazón como esposa y para tu corazón como madre.

A través de los años he escuchado de cientos, tal vez miles de mujeres. Las he visto. Les he hecho preguntas y he observado algunos matrimonios maravillosos—no matrimonios fáciles, pero sí maravillosos; matrimonios que reflejan el amor de Dios de maneras asombrosas.

He visto otros matrimonios que son exactamente lo opuesto, apenas están vivos; se caracterizan por heridas, amargura por enojo. He visto muchos matrimonios terminar en divorcio y he visto que muchos matrimonios del mundo cristiano se han conformado con permanecer en la categoría de lo que es mediocre. Estas parejas no se están divorciando, pero no están experimentando lo que Dios planeó para ellos en su relación matrimonial.

Lo primero que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes, de acuerdo con este pasaje, es a amar a sus esposos. Si tú eres una mujer casada, esta es la forma primordial en que demuestras tu compromiso con la sana doctrina. No puedes decir que tienes sana doctrina si tú desprecias o minimizas a tu esposo. El amor al esposo fluye del Evangelio, y este tipo de amor también fluye de una promesa, de un voto, de un pacto.

¿Recuerdas el día cuando estabas parada junto a tu esposo en el altar e hiciste algunos votos delante de Dios? ¿Qué dijiste? Tal vez fue algo como esto:

“Te tomo a ti para ser mi esposo, para tenerte desde hoy en adelante, para bien o para mal, en riqueza o en pobreza, en salud o enfermedad, para amarte y cuidarte desde este día en adelante hasta que la muerte nos separe.”

¿Recuerdas haber dicho algo como esto? No fueron solo palabras. Era un pacto. Era un voto. Fue una promesa.

Es asombroso para mí ver esas jóvenes parejas que están saliendo o que quizás están recién casadas y que están locamente enamorados el uno del otro. Y luego, años más tarde, te encuentras con la misma pareja y están cansados el uno del otro, o molestos con el otro, o hay amargura, odio y heridas profundas, y ellos no pueden soportar la presencia del otro.

Y tú dices y “¿Qué pasó?” Bueno, estas jóvenes mujeres necesitaban ser enseñadas sobre cómo amar a sus esposos—no solo cuando estaban saliendo, o en el cortejo, o en el tiempo de la luna de miel, sino en medio de la lucha diaria, en la vida real después de la boda.

¿Así que cuál es entonces el significado de amar a tu esposo? La palabra, como ya mencionamos, es philandros o “amadora del esposo”. Esta palabra proviene de 2 palabras griegas: philos, que significa «amigo o compañero», amándole como una amiga, con una especie de amor fraternal, de hermanos y luego aner, la palabra para “esposo.» Así que esto describe a una mujer que es amiga de su esposo. Ella tiene afecto por su esposo: es devota a su esposo.

Lo que está descrito aquí no es primeramente un amor romántico o sexual—el cual es abordado sin duda alguna en otras partes de las Escrituras y que es también una parte muy importante del matrimonio. Esto tiene que ver más bien con una esposa tratando a su esposo con afecto, tratándolo con cariño, estando emocionalmente conectada con él.

Este tipo de amor significa más que solo cumplir con tus obligaciones hacia tu esposo. Significa disfrutarlo, ser su amiga, tener placer en él.

He conocido muchas esposas que son mujeres extremadamente responsables y su comportamiento no puede ser criticado. Ellas sirven a sus esposos fielmente. Hacen las cosas que se supone que deben hacer como esposas y madres. Pero en muchos de los casos, al observar a estas mujeres, pienso, “¿Estás realmente disfrutando a tu esposo? Yo sé que lo hacías cuando eran recién casados, pero ahora que han estado casados por 35 años, ¿continúas disfrutándolo? ¿Le estás mostrando afecto?”

Primero que nada, si tú eres una esposa y una madre, después de tu relación con el Señor, tus relaciones más importantes son: primero con tu esposo y luego con tus hijos. Pero notemos cuál viene mencionada primero en el versículo 4. ¿Cuál es primero, amar a los esposos o amar a los hijos? Amar a los esposos. Amar a tu esposo precede el amar a tus hijos.

Obviamente, la relación con tu esposo comenzó primero que tu relación con tus hijos. Necesitas elevar tu relación con tu esposo sobre tu relación con tus hijos, y cuando tienes varios niños pequeños, esto no es algo fácil de hacer. Necesitas hacerlo en una forma intencional y enfocada. Primero eres una esposa, y luego eres una madre.

He visto a esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio. Tienes que cultivar, enfocarte y darle prioridad a tu matrimonio.

Esto significa poner a tu esposo, no solamente antes que tus hijos, sino también antes que otras prioridades—el trabajo, los amigos, los pasatiempos. Si tan solo pudiera sugerir, en la medida de lo posible, cuando tu esposo esté en casa, mantente disponible para él. Conozco a mujeres que aman hablar por teléfono y tienen amistades que cultivan por teléfono, pero cuando sus esposos están en casa, ellas no hablan por teléfono. Están disponibles para sus esposos.

Ahora, esto no significa que tienes que estar a su lado en cada instante del día, pero él necesita saber que cuando está allí, tú estás disponible para ser su amiga, para platicar y para disfrutar el uno con el otro.

Hace unas pocas semanas, estaba almorzando fuera con una amiga y con sus hermanas y con su mamá. Esta es una amiga y sus 3 hijas adultas. Todas ellas estaban dirigidas en diferentes direcciones después de la comida. Algunas tenían que salir de la ciudad y los teléfonos celulares sonaban como locos. Entre todas tenían… no sé cuántos niños—pero por lo menos 19 niños.

Los niños estaban llamando, los esposos estaban llamando mientras almorzábamos, y una de las hermanas me dijo, “Algo importante que hemos aprendido de nuestra madre fue que si tu esposo te llama, siempre contesta la llamada.”

Yo pensé, “Esta es una palabra de sabiduría práctica de una mujer anciana que ha estado entrenando a estas jóvenes mamás.” Si es tu esposo en el teléfono, toma la llamada. Si es otra persona, tú puedes decir, “Esta persona puede esperar” o “Le llamaré luego”. Pero si estás hablando conmigo y tu esposo te llama, cuelga conmigo y responde la llamada.”

Esta es solo una forma de decir que tu mundo y tu agenda necesitan girar alrededor de él. No esperes que su mundo gire alrededor tuyo. Tú fuiste hecha para ser su ayuda.

Y ahora voy a decir algunas cosas en un solo sentido porque Dios no me llamó a enseñar a los hombres o a hablar a los hombres sobre sus responsabilidades como esposos. Si solo escuchas esta parte, quizás pienses que no estoy siendo balanceada. Es ahí donde los hombres necesitan ir a la palabra de Dios y permitirle a Dios instruirles sobre cómo amar a sus esposas. Pero yo pienso que es importante que las mujeres se den cuenta que su llamado es que su mundo gire alrededor de bendecir, ministrar, disfrutar, servir y acompañar a sus esposos.

Esto significa que necesitas pasar tiempo con tu esposo y sin los niños. No importa cuánto tiempo hayan estado casados, tienen que ser intencionales sobre cultivar su relación; y los mejores matrimonios hacen esto. Estas esposas buscan formas frescas y creativas de amar a sus hombres, de disfrutar con ellos y de ser sus amigas.

Quizás debas recordar lo que hiciste para cultivar tu relación en los primeros días. Salían juntos. Apartaban tiempo para cosas como esas. Los simples actos de amabilidad y bondad pueden ser muy beneficiosos. Así fue cuando eran jóvenes, será igual hoy.

Regresa a esos días cuando estaban saliendo o cortejándose, si él te llamaba sin mucho aviso y te decía, “¿Podemos salir a cenar esta noche?” Probablemente no le decías, “Oh, ¿tenemos que hacerlo? ¡Estoy muy cansada!” ¿Qué decías? “¡Me encantaría!” Dejabas cualquier cosa que estuvieras haciendo, te cambiabas y te arreglabas en tiempo récord. Estabas ansiosa de pasar tiempo con él.

Si él compraba algo para ti, no le decías, “Sabes que no podemos gastar en esto” o, “En realidad ya tengo dos de estos”. ¡No! Estabas encantada y le agradecías su amabilidad.

Si él dejaba su abrigo en una silla cuando iba a tu casa, no lo sermoneabas sobre su necesidad de madurar y ser más responsable con sus pertenencias. ¿Estoy en lo cierto? Estabas contenta de colgarlo por él.

Ahora, ¡seguramente voy a recibir unas cuantas cartas sobre eso! El matrimonio requiere un nivel diferente de responsabilidad de parte de ambos, esposo y esposa, que el que había cuando eran novios. Pero como esposa, necesitas regresar a algunas de las actitudes que tenías en aquellos días.

Sé una estudiante de tu esposo. Cultiva y muestra interés en las cosas que le interesan a él. Una joven me platicaba no hace mucho cómo ella se interesó en el golf para así poder pasar tiempo con su esposo. Él quería que ella aprendiera golf para poder hacerlo juntos.

Para mí, esto era verdadero amor—aprender golf para mostrarle amor a su esposo. Pero ella era una estudiante de su esposo. Él disfrutaba el golf, y ella decía “Quiero disfrutarlo con él”. Así que ella realmente ha llegado a disfrutar el golf. Ha llegado a ser realmente buena en ese deporte y probablemente ahora lo disfruta casi más que él. Pero eso fue simplemente porque quiso interesarse en las cosas que a él le interesaban.

Invierte en él. Invierte en la relación. Yo he visto esto vez, tras vez, tras vez: “porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). El problema está en que comienzas a tomar a tu pareja por sentado y entonces tú esperas que él tenga cuidado de ti y te agrade. Dejas de ser amable y cortés y luego encuentras que hay barreras y frialdad en la relación.

Luego encuentras a alguien en el trabajo, y él muestra interés en ti, y tú respondes. Esto es algo que no has hecho por tu esposo en un tiempo. Comienzas a invertir tiempo, a interesarte, a conversar y a escuchar. Estás mostrando un interés en lo que le interesa a este hombre en su trabajo, y antes de que te des cuenta, tú estás “enamorada”. Estás sintiendo cosas que no has sentido por tu esposo por mucho tiempo.

Y te preguntas, “¿Qué sucedió?” Has estado preparando el terrero para esta nueva amistad y has invertido en ella. Porque donde está tu tesoro, ahí también estará tu corazón.

¿Qué es lo que quiero decir aquí? Haz eso en tu matrimonio. Invierte en esa relación —no en el hombre del trabajo, no en el hombre del internet— invierte en tu esposo, y encontrarás que el amor va a crecer.

Hermanas, lo que hemos estado hablando aquí sobre amar a sus esposos, no es solo una noción romántica. Tampoco es una opción. Es un mandato. No veo ningunas excepciones aquí. No dice, “dependiendo del tipo de esposo que tienes o si es responsable, cariñoso o fiel” —y por cierto, lo mismo puede decirse a los esposos sobre amar a sus esposas, pero recuerden: yo no estoy predicando a los hombres.

No hay excepciones—y si tú no lo amas, puedes aprender a amarlo. De hecho, debes aprender a amarlo. Recuerda, este tipo de amor no es primeramente una emoción, aunque las emociones están involucradas. Es un amor que tú puedes alimentar, que tú puedes cultivar, que puedes desarrollar. Y cuando comienzas a escoger a hacer acciones de amor hacia él, encontrarás que tu corazón te seguirá.

Espera que tu amor sea probado. Si tu esposo siempre fuera fácil de amar, no habría razón para que las Escrituras te exhortaran a aprender a amarlo, ¿estoy en lo cierto? Así que aquí se asume que habrá tiempos cuando no será fácil amarlo y que hay cosas en él que no son fáciles de amar. Así que espera que el amor sea probado. Aquí es cuando vas a Cristo y le dices “Señor, yo no puedo amar a este hombre, pero Tú puedes a través de mí.” Aquí es cuando apelas a Dios por Su gracia y por Su poder para amar a tu esposo.

Permíteme hacerte unas preguntas, solo para tratar de hacer esto personal. Para aquellas de ustedes que están casadas:

● ¿Es tu relación con tu esposo la más alta, la más importante prioridad y la relación más importante en tu vida, después de tu relación con el Señor? ¿Cómo estás en cuanto al asunto de las prioridades?

● ¿Sabe tu esposo que estás comprometida a serle fiel sin importar lo que suceda—de tal forma que nunca te divorciarías de él? Esto es parte del compromiso de amar.

● ¿Has puesto las necesidades y los deseos de tu esposo por encima de los tuyos?

● ¿Estás dispuesta a ajustar tu agenda para cubrir sus necesidades y deseos? O, ¿esperas que él deje a un lado sus asuntos y ajuste su agenda a la tuya? Ahora, no estoy diciendo que él nunca deba hacer esto, y si él te ama, lo hará. Pero tu expectativa no debe ser que él lo haga. Es necesario que tengas la voluntad de adaptarte a su agenda.

● ¿Tienen intereses y amigos comunes, o son independientes—tú tienes tus amigos y él tiene sus amigos; tú tienes tus pasatiempos e intereses y él tiene los suyos? Si este es el caso, entonces una pequeña luz de advertencia debe prenderse en tu cabeza. Eso no significa que nunca deberían tener diferentes amigos o intereses. Pero querrás asegurarte de que tienen intereses y amigos en común que compartir—algo, por cierto, que yo creo que mis padres hicieron increíblemente bien. Ellos compartían juntos sus intereses y sus amigos.

● ¿Buscas maneras significativas de bendecir y agradar a tu esposo?

● ¿Qué has hecho durante la semana pasada para cultivar el amor y la amistad en tu matrimonio, y qué puedes hacer hoy?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará para orar por los matrimonios representados por nuestras radioescuchas.

No hace mucho una radioescucha nos escribió desde Ohio diciendo:

“A través de la Palabra de Dios, me han ayudado a darle prioridad a mi rol en este mundo de ser la ayuda de mi esposo. A través de Aviva Nuestros Corazones y la Palabra de Dios, me han animado a hacer de mi hogar un lugar de consuelo para mi familia.”

Bueno, si tus adolescentes te han estado hablando en la forma en que tú hablas a tu esposo, ¿los castigarías por falta de respeto? Daremos un vistazo a esto en nuestro próximo programa. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Señor, al pensar en aquellas mujeres que están escuchando en la radio o en el internet, yo sé que hay muchas esposas que realmente quieren obedecer Tu Palabra y amar a sus esposos en forma que Te agrade.

Oro por la medida de gracia necesaria. Señor, oro por la sabiduría, por la creatividad y el deseo de hacerlo. Oro que Tú les des un deseo fresco, una esperanza, amistad, compañerismo y cariño en muchos, muchos matrimonios representados por estas mujeres. Oh Señor, que los matrimonios de Tu Pueblo, puedan reflejar la maravilla y la belleza de Tu amor por nosotros y del amor de Cristo por Su iglesia. Gracias, Señor, por tan asombroso amor y por el privilegio de amar a otros como Tú nos has amado. Esto solo es posible por Tu gracia. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chávez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-del-hogar-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nos acompaña Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Hay demasiada información valiosa contenida en solo 5 versículos de la epístola de Tito. Esta semana Nancy expondrá parte de esta información como parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Si tienes una formación en el área de educación, puede que hayas escuchado el término “alcance y secuencia”.

De manera que si eres una maestra de 3er grado te dicen: “Esto es lo que los alumnos de tercer grado necesitan saber. Esto es lo que ellos necesitan hacer en cada materia a lo largo del año escolar—o de sexto grado o de cualquier año de secundaria o bachillerato.”

En el capítulo 2 de la epístola de Tito, tenemos muchas referencias acerca de la enseñanza. Hay un enfoque, un alcance y una secuencia envuelta para aquellos que están enseñando. Empezamos en el versículo 1, donde el apóstol Pablo le dice a Tito que él debe enseñar las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina. Ahí hay un plan de estudios, un currículum. Ahí hay un alcance y una secuencia.

Y después en los versículos 3 y 4 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes…”

De manera que tenemos a mujeres mayores enseñando a las mujeres jóvenes. La pregunta es: ¿Qué le van a enseñar las mujeres mayores a las jóvenes? ¿Cuál es el alcance y la secuencia? ¿Cuál es el plan de estudio, el currículum?

Continúa diciéndonos en los versículos 4 y 5, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos…”

¿Para qué? “Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Este es el currículum. Este es el plan de estudio. Este es el alcance y la secuencia de lo que las mujeres mayores le tienen que enseñar a las más jóvenes. Hay siete cualidades, siete características, siete responsabilidades o roles en este plan de estudio.

Hoy queremos darle un vistazo general a la lista. Y en las siguientes semanas, nos tomaremos el tiempo para desarrollar cada una de las características de la lista. Así que déjenme leer de nuevo la lista y después quiero hacer unas cuantas observaciones.

Versículo 3: “Las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno.” Versículo 4: “Y así entrenar a las más jóvenes” a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Ser prudentes. (Otras versiones dicen “vivir sabiamente” o “ser sensatas”)

4. Ser puras.

5. Cuidadosas de sus casas.

6. Buenas.

7. Sujetas a sus maridos.

Primero que nada, al ver la lista lo primero que me llama la atención es que es muy contra-cultura. No es una lista políticamente correcta. Si lo veo bajo la luz de nuestra cultura, este es un plan de estudio muy radical. Es la manera de Dios.

Hemos visto lo que el currículum o plan de estudio del mundo hace en las vidas de las mujeres y cómo las deja desorientadas, estresadas y deprimidas. Creo que es tiempo de tomar el camino de Dios. Podemos ver lo que puede suceder cuando comenzamos a educar y a entrenar a nuestras mujeres en los caminos de Dios.

Algo más que me llama la atención, en segundo lugar, es lo que no está en la lista. Si fueras a discipular a una mujer joven y quieres ayudarla a convertirse en una persona espiritualmente madura y que dé fruto y que viva una vida que agrade a Dios, ¿cuáles serían los temas importantes que tratarías?

Algunas cosas que probablemente enseñaríamos sería: ¿Cómo debo orar? O ¿Cómo debo estudiar la Palabra de Dios? ¿Cómo debo evangelizar? Esas son cosas importantes para todos los creyentes.

Pero es interesante notar que ninguna de esas cosas aparece en la lista de los cursos requeridos si fueras a obtener una licenciatura en estudios sobre feminidad bíblica. Hay otros pasajes en la Biblia donde se dice que estas cosas son importantes. Pero cuando hablamos de lo que específicamente debe enseñarse a la hora de entrenar a las mujeres jóvenes, es interesante ver que ninguna de estas cosas se encuentra allí.

Tampoco se ve nada acerca de una carrera. No se ve nada acerca de entrenar a esta mujer atener un ministerio o a salir y hacer algún ministerio o alguna otra cosa buena que pudiéramos decir. Nada de esto está en esta lista.

No estoy diciendo que las otras cosas no sean importantes o que sean malas, lo que estoy diciendo es que necesitamos enfocarnos en lo que Dios dice que es absolutamente esencial si vas a obtener una licenciatura en feminidad bíblica.

La tercera observación que haré es que esas cosas no ocurren de manera natural. No ocurren solo porque sí. Ellas necesitan ser entrenadas. Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a amar a sus hijos. Estas cosas no son cosas que se dan de manera natural, son cosas que ocurren en el contexto de la comunidad de la fe.

Las mujeres jóvenes no aprenden estas cosas por ósmosis ni tampoco las aprenden solo por ir a la iglesia o por escuchar las predicaciones bíblicas sólidas, lo cual es muy importante. Dios dice que hay algo más que necesita ser parte del proceso de discipulado en las vidas de las mujeres, y esto es que otras mujeres caminen a su lado y juntas trabajen y las enseñen en el contexto de la comunidad de la fe.

La cuarta observación que haré sobre esta lista es la prioridad que Dios le da al hogar. ¿No se destaca en esta lista de cualidades?

Cuatro de estas cualidades se relacionan específicamente con el matrimonio y la familia. Las mujeres jóvenes necesitan aprender a amar a sus esposos, a amar a sus hijos, a ser cuidadosas en el hogar y a sujetarse a sus propios maridos. Con relación a las otras tres cualidades —a ser prudentes, puras y buenas— no tendrás una familia fuerte y estable sin estas cualidades de carácter.

Pero Dios le da prioridad al hogar—este pasaje asume que las mujeres jóvenes serán esposas y madres. No estoy diciendo que si son esposas y madres o si deciden casarse o si deciden tener hijos, entonces enséñenles estas cosas.

Se está asumiendo que las mujeres jóvenes se casarán y tendrán hijos. Arriesgándome a que pueda sonar políticamente incorrecto lo que voy a decir, ¿acaso no es esta la norma de Dios? Esta implicación no solo la veo en este pasaje, sino también en toda la Escritura, y es que por lo general la gente joven debe tener como propósito casarse y tener hijos.

Cuando digo gente joven no me refiero a jóvenes de 12 años. Lo que quiero decir es que es necesario que exista una inclinación hacia este objetivo; un moverse hacia esto que quiero llegar a hacer algún día—casarme y tener hijos para la gloria de Dios y para el avance del reino de Cristo.

Y no es solo para que podamos tener familias felices. Se debe a que éste es el medio a través del cual Dios comunica el Evangelio de una generación a otra . Es importante para el plan redentor de Dios.

Pero hay algunas excepciones. Claramente Dios ha dotado a algunas personas para que permanezcan solteras con el propósito de servirle en una forma más concentrada. Esto lo podemos encontrar en la 1era carta a los Corintios en el capítulo 7. Pero también queda claro en las Escrituras que esas son excepciones, no es la regla.

Un comentarista, que me ha sido de mucha ayuda en la epístola de Tito es William Barkley, que dice: “No hay tarea, responsabilidad y privilegio más grande en este mundo que el de formar un hogar”.

En el estudio de este pasaje no quiero dejar fuera a muchas mujeres de nuestra audiencia, incluyéndome a mí, que no están casadas y que no tienen hijos. Creo que hay muchas maneras en las que podemos aplicar este pasaje a nuestras vidas.

Pero no porque seamos una excepción a la norma de Dios debemos dejar de promover esto como la norma. La norma es que las mujeres crezcan y se casen y tengan hijos. Necesitamos estar preparando a nuestras mujeres jóvenes y a nuestros hombres jóvenes e hijos a que sean ellos quienes tomen la iniciativa.

Otro comentarista de la epístola de Tito menciona: “Sin el orden correcto en la vida doméstica de las mujeres jóvenes, es probable que la sociedad completa sufra profundamente”.

Todo este estudio, todo este enfoque y currículum y secuencia de la epístola de Tito capítulo 2 es lo que nos lleva al momento de la verdad en relación al llamado de la mujer; su misión, su vida personal y espiritual.

No solo se le dice, “Bien, sean discipuladas para llegar a ser mujeres piadosas.” Si no, ¿cómo luce eso?

En muchos casos sería algo como: “Sé una esposa piadosa, sé una madre piadosa.” Así es cómo luce una mujer piadosa—amando a su marido, amando a sus hijos, siendo moralmente puras y castas, siendo buenas, prudentes, trabajadoras en el hogar y sujetas a sus propios maridos.

En el 1er capítulo de Tito —y hablamos de eso antes en esta serie— vimos que Tito estaba en la Isla de Creta donde estaba pastoreando una iglesia, y había algunos falsos maestros que estaban enseñando cosas falsas, falsas enseñanzas, que de acuerdo con el versículo 11 del capítulo 1, estaban trastornando a familias enteras.

No se nos dice con exactitud cuáles eran esas falsas enseñanzas y doctrinas. Pero si leemos toda la epístola, es posible saber lo que esos falsos maestros podrían haber estado comunicando; y esto se refiere a maneras de pensar que estaban destruyendo el plan perfecto de Dios para la familia, destruyendo los roles bíblicos para el hombre y para la mujer, para las esposas y para los esposos.

Ellos estaban trastornando a familias enteras con las cosas que estaban enseñando. Estaban enseñando estas cosas para su propia ganancia o beneficio. Eso significa que eran populares. Les pagaban bien por estar enseñando estas cosas, por escribir esos libros, por tener esos programas y por tener esos seminarios. Pero ellos eran falsos maestros y estaban arruinando el diseño de Dios para la familia.

Ciertamente que hay mucha más enseñanza hoy en día acerca del matrimonio y de la familia —aun dentro del cristianismo— que está trastornando a familias enteras ; algo que está causando divorcios en serie, personas divorciadas volviéndose a casar y una gran disfunción en el hogar como resultado de lo que se está enseñando dentro del mundo cristiano.

Déjenme decirles que el matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Dondequiera que la luz del Evangelio y la Palabra de Dios han penetrado la cultura, la estructura del matrimonio y la familia han sido impactadas y transformadas cuando los hombres, las mujeres y los hijos empiezan a comprender y a vivir el plan de Dios . Ser salvos y comenzar a vivir el Evangelio afecta las relaciones familiares.

Y viceversa, cuando vemos familias destruidas, no solo en el mundo sino también en la iglesia, cuando vemos matrimonios separándose, cuando vemos quebrantamiento de relaciones entre padres e hijos, eso indica la ausencia del Evangelio y de la sana doctrina. Tal vez tengamos un conocimiento intelectual, pero no lo estamos viviendo en las relaciones que importan; en nuestras familias.

Así que el apóstol Pablo quería que las mujeres cristianas aprendieran a vivir su salvación, a vivir sus vidas redimidas en una manera que afectara todo aspecto de sus vidas. No hay duda de que el lugar más difícil e importante para vivir nuestra fe es, ¿en dónde? Es en el hogar.

¿No es ese el lugar más difícil para vivirla? Pero es también el más importante.

Esta lista, estas siete cualidades, son el resultado de creer en la sana doctrina. Amiga, quizás conozcas la Biblia al derecho y al revés, pero si no amas a tu esposo, o no amas a tus hijos, o si no tienes dominio propio, si no eres moralmente pura, si no estás manejando bien tu casa, si no eres bondadosa y estás sometida a tu esposo, entonces hay algo mal con tu cristianismo. No puedes alegar ser una mujer piadosa si las cosas no están bien en tu hogar.

Eso no significa que eres responsable por las decisiones espirituales de tu esposo y de su vida. Tu esposo o tus hijos o cualquier otro miembro de la familia puede tomar muy malas decisiones espirituales y no eres responsable por ellos. Pero sí significa que eres responsable de hacer la parte que te corresponde.

Las Escrituras no dicen en este pasaje que eres responsable de que tu esposo te ame. Pero sí eres responsable de amar a tu esposo. No puedes decir que eres piadosa si no amas a tu esposo. Ahí es donde se vive el Evangelio.

Muchas de nosotras recordamos el tiempo cuando el matrimonio, la familia y el hogar eran apreciados y respetados, cuando la norma era que la gente creciera, se casara y tuviera hijos. Podemos recordar cuando había roles distintos en el hogar para el hombre y para la mujer; cuando se esperaba que los hombres fueran los proveedores y protectores de sus esposas e hijos, y cuando la mujer era animada a darle prioridad y ayudar a sus esposos y a cultivar y a nutrir a sus hijos y su hogar.

Pero ha habido un gran cambio cultural. Lo que acabo de describir ya no existe. De hecho si eres menor de 40 o de 35 años, probablemente nunca conociste el mundo en el que lo que acabo de describir era la norma.

Las mujeres jóvenes de ahora son animadas a tomar decisiones educativas y de carreras basadas en la comerciabilidad de la misma. ¿Qué tipo de empleo podrás conseguir? ¿Cómo me ayuda esto a avanzar mi carrera? Se le da muy poca reflexión en cuanto a si esta decisión las prepara para manejar un hogar o para criar una familia y así sucesivamente.

La sociedad ha menospreciado y rechazado las funciones del matrimonio y de la paternidad. Hoy en día es muy vergonzoso para una mujer joven admitir que su primera aspiración en la vida es ser una esposa y una madre piadosa.

¿Por qué debería una mujer joven avergonzarse de decir eso? O, ¿por qué la deberían hacer sentir como si no tuviese cerebro por estar pensando eso? O cuestionarla, “¿Pero qué vas a hacer?” El temor, la incredulidad y la desvalorización de estos roles son palpables.

Y por otro lado, en contraste tenemos el modelo bíblico en el cual estamos comprometidas a entrenar mujeres para que lo adopten, a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, especialmente con el movimiento de la Mujer Verdadera (True Woman). Estamos encontrando que hemos tenido que enfrentar algunos de estos asuntos culturales.

Tenemos que volver a la Palabra de Dios y darnos cuenta que el hogar es una parte vital del llamado de una mujer. Nuestro testimonio en el mundo debe ser el de que es un alto y santo llamado el ser esposa y madre.

Necesitamos volver a convertirnos en alentadoras de las mujeres que han escogido la misión de ser madres y que han escogido el matrimonio y el tener un hogar como medio de glorificar a Dios.

Ahora ya que estoy profundizando en esto, déjenme hacer un pequeño comentario en este concepto o en esta preocupación. Escucho a muchas mujeres jóvenes expresar su deseo de (y las cito con esto) “tener un ministerio”. Ellas quieren escribir, quieren hablar. Quieren empezar un ministerio. Quieren hacer esto o aquello, son ambiciosas en tener un ministerio yo pienso que es con la mejor intención. Ellas quieren servir al Señor.

Pero es interesante que casi siempre que usan esa frase, están pensando en otra cosa fuera del matrimonio y de la familia. Así que tenemos a una mujer que tiene un esposo y tres hijos que está en su casa diciendo: “Quiero tener un ministerio”. Y yo digo: “Hay algo incorrecto en esa forma de pensar.”

Me topé con esto al encontrarme con una chica hace varios días; una joven que tiene un gran corazón para el Señor pero terminó su relación con un joven piadoso. Se tienen un gran respeto el uno al otro, y después de todo ha sido una relación sana y buena; pero ella terminó con la relación, en parte porque quería libertad para desarrollar un ministerio personal e independiente del ministerio al que Dios le había llamado a él.

Ella no desprecia lo que Dios lo llamó a hacer a él. Pero está diciendo: “Yo siento que lo que estás buscando en una esposa es a alguien que sea de ayuda en tu ministerio. Estoy contenta por lo que estás haciendo, pero siento que Dios me está llamando a un tipo de ministerio diferente.”

No quiero ser crítica de esta joven porque pienso que esto es muy típico entre muchas mujeres jóvenes cristianas comprometidas en nuestra cultura, y necesitan ser entrenadas en los caminos de Dios, en cuanto a la manera de pensar en relación al valor y a la prioridad del matrimonio, de la maternidad y del hogar; persuadirlas de que este es un alto y santo llamado y una gloriosa carrera. Este es su ministerio.

No tienes que dejar tu hogar para tener un ministerio. No estoy diciendo que Dios nunca te va a dar un ministerio fuera de las cuatro paredes de tu hogar. Pero no desestimen el que ya tienen enfrente de ustedes—el de moldear a la siguiente generación; el de formarlos espiritualmente.

¿Dónde vas a encontrar un mayor ministerio que el que tienes con tu esposo y con tus hijos?

Y diré —como muchas veces lo he dicho— que esto que hago al escribir libros, al enseñar, al tener un programa diario para mujeres en la radio… todas esas cosas las considero como un gran privilegio y un llamado del Señor. Él me ha dado el don de la soltería en esta etapa de mi vida. Este es mi llamado, mi misión y mi propósito. Lo que tú estás haciendo —para aquellas que están casadas y tienen hijos— al ser esposas y madres no es un llamado y ministerio menos significativo que el llamado que Dios me ha dado a mí.

Quiero ser su alentadora, quiero animarles, quiero decirles: “¡Adelante! Gracias por lo que están haciendo de servir al Señor y consideren eso como un gran llamado y ministerio”.

La prioridad del hogar. Déjenme terminar diciendo que la otra cosa que es obvia para mí en este pasaje es la prioridad del amor. Ese es el punto de inicio para todas las diferentes características y cualidades de las que vamos a estar hablando.

¿Dónde empieza todo? Enseñen a las mujeres jóvenes a amar—a amar a sus esposos, a amar a sus hijos. De acuerdo a 1era a los Corintios capítulo 13, si tenemos dones espirituales, si sabemos todo acerca de la Biblia, si tenemos una increíble fe, si vivimos vidas de grandes sacrificios pero no tenemos amor, ¿qué nos queda? Nada, no tenemos nada, somos nada.

La mayor prioridad en el hogar, la mayor prioridad en tu matrimonio, la mayor prioridad que tienes como madre con tus hijos hoy es la de reflejar el amor de Cristo a tu familia y a otros; el amarlos.

Jesús dijo, “Así es como conocerán que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.” Amor, la prioridad del amor. No digan que aman a Dios si no aman a su esposo y si no aman a sus hijos.

Una cosa es que tus compañeros de trabajo o en la iglesia piensen que eres una madre, una amiga dulce y amorosa. Pero que si les preguntamos a tu familia, o si ellos les preguntaran a tu esposo o a tus hijos. ¿Cómo luciría tu cociente de amor?

Este es el punto de partida. El lugar de prueba para el verdadero amor es dentro de las cuatro paredes de tu hogar. Si no funciona allí, entonces no funciona.

Y probablemente estarás pensando, “Tú no conoces al hombre con el que estoy casada. ¿Cómo puedo amar a ese hombre? No conoces a mis hijos y lo problemas que tienen en sus vidas. ¿Cómo puedo amarlos?”

Qué bueno que hayas hecho esa pregunta, porque eso es de lo que se trata este pasaje. Dice que puedes aprender a amar a su esposo y a tus hijos. Y eso es de lo que vamos a estar hablando en los próximos días.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss las ha estado invitando a que sean parte del nuevo movimiento femenino de amor y compromiso. Nancy regresará para orar.

Estamos muy agradecidas de que Dios haya puesto esta nueva pasión por hogares y familias en los corazones de mujeres alrededor del mundo. Son muchas las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera (True Woman) que hemos venido realizando.

Un nuevo movimiento de mujeres ha comenzado. Muchas están abrazando los principios bíblicos y viviéndolos en sus hogares e iglesias. ¿Quieres saber más sobre este tema? Visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com y verás muchos artículos de interés.

¿Cómo puedes llenar tu hogar de amor? ¿Cómo lo puedes mostrar en tus acciones? Acompáñanos durante el próximo programa y hablaremos de esto. Nancy está de regreso para terminar con una oración.

Nancy: Gracias Padre, porque no nos has dejado ignorantes, sino que nos has dado un manual, un plan de estudio. Te pido que las prioridades que están en Tu corazón para las vidas de las mujeres estén también en nuestros corazones, y que las comprendamos, las busquemos y las hagamos nuestras; que busquemos obtener nuestra propia licenciatura en todo lo relacionado a la feminidad bíblica.

Y oro por las madres, por las esposas y por las mujeres solteras y casadas que no has bendecido con hijos en esta etapa de sus vidas y por cada una de nosotras, para que en los días venideros nos enseñes cómo vivir en esta etapa de nuestra vida de acuerdo a Tus prioridades para nuestras vidas y para nuestros hogares.

Señor, sobre todo ayúdanos a estar vestidas de Tu amor. Permite que el amor que es expresado en nuestras relaciones familiares sea el que llame a otros a conocer y a seguir al Dios que es la fuente de todo amor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

57 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 5

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

57 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 5

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

M11 – Maestras y alumnas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/maestras-y-alumnas/

Carmen Espaillat: Como mamá primeriza, Kathy Helvey no siempre recibía la ayuda que necesitaba.

Kathy Helvey: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda cuando eres una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De repente me di cuenta cuando tuve mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, Nancy ha estado en una serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Ha sido un rico y valioso estudio de Tito 2.

Esta semana estamos enfocadas en el mandamiento de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Las amigas de Nancy: Holly Elliff, Kim Wagner y Kathy Helvey, están aquí con algunas aplicaciones prácticas de este versículo.

Nancy Leigh DeMoss : Mientras hablábamos sobre las relaciones de mentoría entre las mujeres mayores y las más jóvenes, les preguntamos a las mujeres que se encontraban en la sesión de grabación acerca de las dificultades, las barreras, los obstáculos que han experimentado.

Frecuentemente escucho a las mujeres jóvenes decir: “¿Dónde están las mujeres mayores? No están disponibles. No podemos encontrar una mentora”. Pero luego escucho a las mujeres mayores que dicen: “Parece que las mujeres jóvenes no quieren esto”. Hay como un impase, entonces hablamos sobre cuáles son algunas de las barreras, algunos de los obstáculos, y las mujeres mencionaron bastante rápido varios de ellos.

Yo creo que lo primero que mencionaron fue que todas estamos muy ocupadas. Todas nosotras podemos identificarnos con eso; somos mujeres ocupadas. En medio de nuestra ajetreada vida, ¿cómo encuentras el tiempo para este tipo de discipulado y relaciones de mentoría? ¿Cómo se puede hacer?

Kim Wagner: Tienes que ser muy intencional. Requiere planificación, organizar tu semana, sabiendo que ya has establecido una relación así, entonces necesito apartar un tiempo para esta joven o para esta persona.

Holly Elliff: Yo creo que algo principal es entender que esto es importante y es parte de por qué estás enseñando a través de toda esta serie. Dirijo un grupo de madres, y hace un par de semanas las puse a que se sentaran y que simplemente hicieran una gráfica, una gráfica de su semana y analizaran en qué se iba su tiempo. Fue muy interesante ver en qué se utilizaban los bloques más grandes de su tiempo, y estaban algo sorprendidas cuando lo vieron; en diferentes bloques de colores en el papel cuadriculado. Yo creo que a veces no pensamos que como mujeres mayores realmente tenemos que estar discipulando, o ser discipulada si somos la mujer joven, porque nuestro tiempo está tan lleno con otras cosas que estamos perdiendo las cosas importantes.

Nancy : Es un asunto de prioridades, realmente.

Holly: Así es Nancy. Creo que es un asunto mayormente de prioridades, y creo que a nuestra sociedad le falta tanto esto porque no creemos que sea importante.

Kathy: Es la tiranía de lo urgente. Todo se trata de andar de prisa, resolviendo todas las cosas urgentes y no haciendo lo importante.

Recuerdo hace años un artículo acerca del manejo del tiempo que se publicó junto con otras cosas típicas sobre el manejo del tiempo. La última parte se me ha quedado grabada para siempre, y terminaba diciendo cómo evaluar lo que haces: Pásalo por este filtro en tu mente:

· En cinco años, ¿voy a estar contenta de que hice/dije “sí” a esto ahora?

  • ¿Va a hacer alguna diferencia?
  • ¿Va a impactar alguna vida?
  • ¿Será eterno?

Esa es mi lista como cristiana. Filtré lo que hacía de acuerdo a esto, y me ha ayudado desde entonces.

Holly: Bueno, yo creo que las madres jóvenes están muy cansadas; muy ocupadas; muy, muy estresadas. Quiero decir, que es por eso que tenemos a tantas madres jóvenes con dos niños tomando antidepresivos o tranquilizantes. Ellas están bajo mucho estrés, y creo que mucho de lo que las tiene tan estresadas es el hecho de que no han encontrado ese consejo y esa sabiduría que Dios ya ha provisto para ellas a través de las vidas de mujeres mayores.

Es tan alentador que alguien venga a ti y te diga algo como: “¿Sabes qué? Hace tres años pasé por lo mismo, déjame decirte lo que Dios ha hecho”. El simple hecho de tener una palabra de aliento y alguien que levante tus brazos, en mi opinión, es muy importante.

Tenemos muchas, muchas, muchas madres jóvenes que se sienten como si fueran la única mujer que están enfrentando esto; que no hay esperanza; que nunca van a terminar; que sus hijos siempre van a tener entre 18 meses y cinco años, o que siempre van a ser adolescentes y que no hay fin a eso. A veces es de gran ayuda tener a alguien que te diga algo como: “Más adelante vas a mirar hacia atrás a este momento y las cosas cambiarán, pero por el momento hay algunas herramientas que Dios te puede dar que te van a ayudar a caminar a través de todo esto”.

Creo que tenemos decenas de mujeres cristianas que no tienen la provisión que Dios quisiera para ellas por medio de las vidas de otras mujeres.

Kim: Yo pienso que lo que ha sucedido en nuestra cultura hoy, hoy en día, es que hemos perdido el simple hecho de sentarnos alrededor de la mesa o en la cocina con las tías, con las hermanas, con las abuelas, hacer reuniones semanales que antes con frecuencia se daban. A veces la abuela aún vivía en la casa, y toda esa sabiduría se derramaba simplemente de una forma muy natural, todos los días, día tras día, en la lavadora, en la cocina, en la mesa.

Nancy: Tejiendo.

Kim: Sí, así es.

Nancy: Haciendo algo juntas.

Holly: Eso es porque nos movemos de un lugar a otro… Tengo una hija que vive a quince horas de distancia de mí. Así que muchas veces no estamos cerca de esos familiares que son las mujeres que nos darían aliento en Cristo. No están ahí.

Kathy: Eso es lo que estoy diciendo ahora: tenemos que ser muy intencionales en la búsqueda de esas relaciones —de ambos lados— las mujeres jóvenes y las mujeres mayores. Yo he tenido pocas, pero muy pocas, mujeres jóvenes que han venido a mí y me han dicho: “¿Me podrías discipular?”

Más que eso, yo creo que nosotras como mujeres mayores tenemos esa responsabilidad. Tenemos que tener el corazón de Pablo. Mi versículo lema en mi vida es Colosenses 1:27, 28 y 29. Aquí Pablo dice: “Yo proclamo a Cristo. Yo trabajo. Hago todo esto por una razón: para ver a Cristo perfeccionado en ti” (parafraseado). En todo lo que estamos haciendo. Sea que estemos en la tienda, o en un estudio bíblico, o llevando a un amigo al doctor, todo lo que hagamos, estamos hablando de ser y de vivir de forma que Cristo sea perfeccionado en la otra persona.

Holly : Yo pienso que una de las razones por la que las mujeres no lo hacen es que piensan que tiene que ser algo diferente a vivir su vida de manera abierta y transparente junto a alguien más; entonces piensan que si no son teólogas, o si su matrimonio no es perfecto, o si sus hijos no salieron perfectos, no pueden tener un ministerio con otras mujeres.

Kathy: Lo que piensas sobre la mentoría es: “Bueno, tengo que tener el libro correcto, el estudio bíblico correcto. Tenemos que reunirnos por una o dos horas”. Sí, las reuniones deben ser frecuentes; pero creo que la mentoría, también tiene que ver con lo que hemos hablado el día de hoy—invertir en sus vidas. Hay un sinnúmero de formas en las que podemos hacer eso.

Esta es mi opinión sobre las mujeres de la iglesia. Las personas que sirven en el área de cuna o cuidado de niños, o las que enseñan en la escuela dominical a los niños pequeños, no deben de ser las madres jóvenes. Deben de ser las madres mayores que sirvan en el cuido de niños. Muchas veces se les pide a las madres jóvenes que sirvan, y para ellas es bastante difícil el simple hecho de vestirse y vestir a sus hijos; no pueden ni siquiera asistir al servicio, sino que se quedan ocupadas en el cuidado de los niños. Mantengo firme mi opinión. Creo que el gozo y la responsabilidad de las mujeres mayores es el dar de ellas mismas y ayudar a cuidar los niños o en la escuela dominical, y dejar que esas madres jóvenes reciban la enseñanza.

Nancy: Y me atrevo a decir que también los solteros.

Kathy: Sí, claro, y los solteros. Eso es bueno también.

Nancy: Darles a todos un descanso.

Kathy: Creo que la razón por la que estaba pensando en las mujeres mayores, es porque he oído decir: “Ya me tocó. Yo no voy a hacer eso. Ya yo he cumplido mi tiempo. Estoy mayor ahora. Yo no voy a cuidar niños. Ya yo hice eso”. Yo pienso que debe haber un cambio en nuestra forma de pensar. Sí, lo hiciste pero fue porque nadie se ofreció a hacerlo por ti.

Kim: Bueno, hay muchas formas diferentes y creativas en las que podemos mentorear y discipular a las mujeres más jóvenes. Yo invité a una joven a nuestra casa para el día de acción de gracias. Ella tiene 24 años, pero su madre la abandonó cuando tenía cuatro años, y ella no sabe cocinar muy bien. Simplemente la dejé que viniera a casa a hacer la cena de acción de gracias y a aprender cómo pelar papas, hacer puré, la salsa para el pavo; las cosas básicas.

Nancy : Kim, tienes que hacer eso conmigo.

Kim: Sí, ¡me encantaría hacer eso contigo!

Pero también puedes llevar a las jovencitas al supermercado. Muchas jóvenes no saben ni cómo comprar lo básico, cómo planear una comida, cómo entrenar a sus hijos para ir al baño, cómo tratar la enfermedad de un niño. ¿Cuáles son las cosas básicas que tienes que hacer con un niño enfermo? Si nunca has tenido un hijo enfermo. Sabes, Holly acaba de comentar sobre su hija que vive tan lejos. Yo oro que haya una mujer piadosa que venga a su vida y que la acompañe y le diga: “Esto es lo que tienes que hacer cuando tu hijo tiene fiebre. Déjame mostrarte, o, déjame ir a tu casa y pasar la noche contigo y ayudarte a cuidar tu niño”.

Kathy: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda al ser una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De un momento a otro me cayó de golpe el tener mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve realmente a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Holly : Yo pienso que muchas veces es orgullo.

Kathy: O podrían ser rechazadas por la persona más joven si ofrecen su sabiduría.

Kim: Bueno, y yo conozco mi generación, y estoy lejos de la generación de los adolescentes y de los jóvenes de 20. Y no tengo 60 todavía, pero tiendo a pensar: “¿Cómo podemos relacionarnos?” Ni siquiera entiendo algunas de las palabras que usan. Me encanta esa edad. Amo a las jóvenes del colegio y de la universidad, y lo que he aprendido es que nada más quieren que alguien sea genuina con ellas, que les digan la verdad, y que les comuniquen que te interesas en ellas. Eso, eso las atrae.

Quieren saber la verdad porque no la escuchan en muchos lugares, entonces si estás dispuesta a compartir con ellas la verdad con amor y con gracia, y aceptarlas como son, y al conocer la situación en donde se encuentran y decirles: “Quiero llevarte a un lugar más cerca de Cristo”; esto, esto las atrae. Entonces quiero alentar a cualquier mujer mayor por ahí que esté escuchando esto y pensado: “Yo no puedo hacer esto. No me puedo relacionar con las adolescentes o las muchachas más jóvenes para nada”. Solo quiero animarte a que simplemente las ames. Nada más ámalas y comparte con ellas tu experiencia de vida, aun si ha sido una experiencia de fracaso.

Nancy: Yo creo que para muchas mujeres los sentimientos de “fracasé” son un problema. O, “Nuestro matrimonio no funcionó. Mis hijos han salido terribles. Dios ha hecho una obra en mi vida, pero, ¿qué tengo para ofrecerles a estas mujeres jóvenes?” Se sienten descalificadas, pero sí tienen algo que ofrecer.

Holly : Nancy y yo estábamos hablando durante el descanso acerca del hecho de que muchas de nuestras oyentes no son casadas. Pueden ser solteras, o pueden ser divorciadas, y piensan: “Bueno, esto de Tito 2 no se aplica a mí porque por el momento no tengo esposo”, o, “Mis hijos están grandes”, o, “No tengo hijos”. Pero lo que estábamos hablando es el hecho de que aun las mujeres que han fracasado en sus matrimonios tienen un mensaje que dar.

Van a estar enseñando sobre las experiencias de su vida que pudieron ser negativas en ese tiempo, pero ahora, si Dios las ha traído a un punto de arrepentimiento y redención en esa área, Dios puede tomar sus fallas y usarlas potencialmente para proteger a una mujer que va rumbo a ese camino. Tienen una manera de hablar en esa área que tal vez yo no tendría, y le podrían decir a ella: “Yo transité por ese camino. No vas a ser feliz. Déjame decirte lo que causó eso en mi vida. Déjame decirte el dolor por el cual yo he pasado”.

Y aunque use un ejemplo negativo, Dios lo torna en algo bueno, y, ¿no es eso asombroso? Aunque tu propio matrimonio terminó de esa manera, Dios puede ahora prevenir eso en la vida de tus hijos.

Quizás tengas hijas que vieron tu matrimonio disolverse, pero si Dios te ha mostrado que debió haber sido diferente, todavía puedes hablar a sus vidas con un corazón arrepentido y decirles: “No hagan lo que yo hice. Aquí está lo que esto causó. Ustedes lo vieron. Ustedes saben qué tan doloroso fue. No pasen por ahí”. Entonces todavía tienes la habilidad de enseñar y entrenar. Aun si tu propio matrimonio terminó en una manera que deshonró al Señor. Tal vez Dios todavía puede usar eso para entrenar a otras mujeres.

Nancy: En cada una de estas áreas de Tito 2: amar a los esposos, amar a los hijos, la pureza… Estoy pensando en mujeres que no fueron moralmente fieles, no fueron moralmente puras, y han visto las consecuencias devastadoras del pecado sexual. Es como un secreto gigante en sus corazones. Se han arrepentido; han confesado; han recibido el perdón de Dios, pero no se imaginan el contárselo a otra persona.

Hay toda una generación que viene y que deberá enfrentar la tentación de lo prohibido y están atraídos al pecado sexual. ¿Dónde están las mujeres mayores diciendo?: “Yo intenté eso, yo probé eso, y aquí está lo que pasó. Aquí está lo que le hizo a mi matrimonio. ¿Aquí está lo que esto hizo”? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ir por tu propio camino?

Estamos hablando de que las mujeres tengan dominio propio en el uso de su lengua, amando a sus maridos. ¿Qué pasó cuando no hiciste eso? ¿Cuándo no lo hiciste a la manera que Dios quiere? El hecho de que las mujeres mayores ahora puedan reflexionar y decir: “Aquí hay algunas cosas en las que realmente deseo poder volver atrás y hacerlas de otra manera, pero tú puedes ser perdonada. No tienes que ir por ese camino. Puedes experimentar la gracia de Dios de antemano”. Tienen que ir en contra del orgullo y decir: “Bueno, cedo mi derecho de tener esta vida privada, y estoy dispuesta a exponer mi vida para ayudar en las vidas de otros.”

Holly: Yo creo, también, que tenemos un modelo en particular en nuestra cabeza que es aterrador para nosotras. Tal vez ese modelo es: “Tengo que hacer algo uno-a-uno por 10 semanas con esta joven y la voy a llevar a través de la teología 102”. Eso da miedo. Pero si vemos cómo Cristo discipulaba en el Nuevo Testamento—la Biblia dice que Él escogió a doce y luego estuvo con ellos. Les enseñó lo que Dios le estaba dando, pero estaba usando su vida diaria. Usaba árboles, plantas, océanos y barcos como ejemplos; cosas que ellos pudieran entender. Si nos fijamos en la vida de Cristo, no era complicada. Se dedicó a la tarea, pero la forma en que lo logró fue muy simple.

Nancy : Escuchamos anteriormente cómo la gente se siente sola, hambrientos de tener una relación. Podemos ir a sentarnos en una iglesia con cientos o con miles de personas y ser como solía decir un pastor anterior que tenía: “canicas chocando unas con las otras dentro de un paquete”. Gente sola, sufriendo, necesitada, pasando por una gran crisis en su vida y por problemas, rodeadas de personas que nadie conoce. Nadie los conoce. Para conocer personas en la iglesia y realmente sentirte conectada, tienes que mirarlos a los ojos, y decir: “¿Cómo estás? ¿Cómo puedo orar por ti?”

Holly : Exactamente Nancy. En eso consiste el discipulado. No tiene que ser un tiempo formal y prescrito. Lo hacemos mientras vamos viviendo nuestras vidas. Es solo ser transparentes.

Yo dirijo un grupo de madres en nuestra iglesia llamado Mom Link (Enlance de Mamás). Lo que me gusta del grupo es que vienen algunas mujeres que no tienen hijos todavía, que quieren estar listas cuando sí los tengan. Tengo algunas que son abuelas que vienen porque tienen un corazón de ministrar las vidas de mujeres más jóvenes, pero es un ambiente muy natural para el discipulado. Nos reunimos dos veces al mes, y la razón por la que empezó era para estudiar el contenido de Tito 2. Entonces repasamos todas estas cosas. Una semana hablamos sobre los esposos. Una semana podría dirigirse a los hijos. Y una semana que abordamos la sana doctrina.

Nancy : Yo creo que lo que hace que esas sesiones de Mom Link (Enlance Mamá) sean tan efectivas es que las mujeres están compartiendo unas con otras. No es que alguien se levanta y enseña. Hay un poco de eso.

Holly: Es muy real y muy honesto.

Nancy: Pero es muy interactivo.

Holly: Correcto.

Nancy: Las mujeres comparten dónde están y sus preguntas y sus retos. Están siendo alentadas al darse cuenta de que no son las únicas en el planeta que están pasando por eso. También tienes una abuela compartiendo de su vida. Entonces se da algo multigeneracional, de relaciones de vida a vida, personales, que anima y estimula a muchas mujeres.

Kathy : Yo pienso que la clave es que las mujeres mayores necesitan saber que tienen algo para dar.

Kim: Yo pienso que si las mujeres mayores empezaran a hacer eso… ¿te imaginas el efecto de dominó que eso tendría? Yo creo que las mujeres jóvenes son más tímidas y vergonzosas para llegar y acercarse a la mujer mayor. Pero la mujer mayor y madura que ha pasado por muchas experiencias en la vida, yo creo que lo único que ella necesita saber es que el Señor te está dando permiso aquí. Aquí en Tito te está diciendo.

Kathy: Sin importar por lo que hayas pasado, los fracasos que has encontrado a lo largo del camino, tienes experiencia de vida para compartir, ahora hazlo.

Nancy : Me pregunto si realmente no estamos ocupándonos con las cosas equivocadas, y que así estamos muy ocupadas para invertir en una relación; porque estamos hablando de cristianismo básico. Es la vida básica del cuerpo. Se trata de los unos a los otros en la Escritura, y si más de esto estuviera pasando entre las mujeres mayores y las jóvenes, te preguntas qué tantos otros tipos de desastres podrían evitarse.

· ¿Cuántos esposos no sienten la presión de ser el único amigo de su esposa?

· ¿Cuántas cosas se estarían cortando de raíz antes de que llegasen a ser problemas o trastornos psicológicos desastrosos?

· ¿Cuántas mujeres no tendrían que buscar consejo en otros lugares y en terapias porque (no estoy diciendo que eso no es necesario a veces) porque una gran cantidad de cosas básicas de la vida se corregirían con aliento, con la Escritura, con las relaciones, la amistad, el amor y la honestidad en las relaciones?

Yo creo que realmente haría una gran diferencia en todos los niveles del cristianismo que estas mujeres jóvenes y sus familias están experimentando.

Holly : Yo creo, también, que una vez que las mujeres pasan la etapa de tener los hijos en casa y de estar tan involucradas en criarlos, les invade un sentido de que se han ganado el derecho de sentarse y de tomar unas vacaciones y no hacer nada, y eso no está en las Escrituras. Realmente ves lo opuesto de eso una y otra vez y otra vez en las Escrituras. Dios dice que hasta nuestro último aliento debemos estar comprometidos e involucrados.

Puede ser que Dios traiga a alguien a nuestra vida que no esperábamos y ni siquiera nos damos cuenta al principio de que la estamos discipulando. Nada más la estás animando o hablando verdad a su vida, o ayudándola a cocinar un pavo. Puede comenzar como algo muy simple y de repente miras hacia atrás después de un año y dices: “¿Sabes qué? He estado discipulando a esta joven”.

Nancy: Es de mucho, mucho aliento.

Holly: Sí, es de mucho aliento.

Nancy : Puedo pensar en jóvenes de toda esta comunidad con quienes tengo una relación, una amistad, y puedo pensar dónde estaban en su caminar con el Señor hace 2, 3, 4, 5, 6 años atrás. Ciertamente no he sido la única influencia en sus vidas, ha sido una combinación de cosas. Pero cuando veo las mujeres con quienes he estado conectada, no son la misma persona.

Kim : Muchas oyentes están pensando: “Bueno, ¿cómo se supone que debo hacer esto? Yo trabajo de lunes a viernes de 9 a 5, y los fines de semana tengo que hacer esto y aquello, y la familia. Entonces, ¿cuándo se supone que debo mentorear?” Mi corazón está con ellas porque esa es una buena pregunta, pero incluso en el lugar de trabajo hay oportunidades. La gente siempre te observa, y solo tu vida, la forma en que hablas, la forma de manejar una transacción, tu honestidad, tu integridad, tu carácter; habla mucho de ti. Hay pausas para un café. Está la hora del almuerzo. Hay oportunidades allí para hablar a las vidas de las mujeres y ver lo que Dios puede hacer.

Holly : Bueno, eso nos lleva de regreso a lo que dijo Kim al principio, que es que debemos ser intencionales. Puede ser que Dios tenga algo que quiera que yo haga intencionalmente que es contracultural. Entonces, haz la pregunta: “Dios, ¿hay una mujer joven por ahí? ¿Qué quieres que yo haga con esta enseñanza?” Obviamente, si estás escuchando esto, Dios quiso que lo oyeras.

Carmen: Holly Elliff no quiere que simplemente escuches la radio casualmente hoy. Espero que tomes un reto y le preguntes a Dios cómo Él quiere usarte para enseñar a una mujer joven.

La conversación de hoy entre Holly Elliff, Kathy Helvey, Kim Wagner, y nuestra anfitriona Nancy Leigh DeMoss es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Ya seas una mujer mayor aprendiendo cómo conectarte con la nueva generación, o una mujer joven llenándote de la Palabra de Dios, espero que escuches toda esta serie, disponible en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Toda la semana hemos oído cómo las mujeres mayores están supuestas a enseñar a las más jóvenes, pero, ¿qué deben enseñar? Nancy te mostrará lo que dice la Biblia en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mientras Viva

Marcos Vidal

Nada Especial ℗ 2012 Nuva Music (Released 1993)

Voces adicionales:

− Kathy Helvey, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz.

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

16/42 – Lee la Biblia: Isaías cap. 40-66

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

16/42 – Lee la Biblia: Isaías cap. 40-66

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre los capítulos 40-66 del libro de Isaías, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Isaías anuncia que el juicio de Dios purificará a Israel y preparará a su pueblo para la llegada del rey mesiánico y de la nueva Jerusalén.

#BibleProject #VideosDeLaBiblia #Isaías

Episodio 41 – ¿Dios nos dará más de lo que podemos manejar?

Soldados de Jesucristo

¿Dios nos dará más de lo que podemos manejar?

John Piper Responde

Episodio 41

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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M8 -Conectando las generaciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Conectando-las-generaciones/

Carmen Espaillat: En tu iglesia, los miembros de diferentes generaciones se necesitan unos a otros, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No queremos llegar al punto en que todos los veinteañeros vayan a un servicio y todos los demás a quienes no les guste esa música vayan a otro, porque vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es la necesidad que tenemos unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. En los últimos días, Nancy nos ha estado explicando este mandamiento en Tito 2. Un grupo de damas ha estado escuchando esta enseñanza y ellas identificarán algunas de las barreras que impiden que hoy en día se lleve a cabo una mentoría efectiva. Es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Mujer: Probablemente he tenido adolescentes en mi vida por un largo tiempo; quizás más que muchas. Después de combatir su resistencia a aprender, les digo a las mujeres jóvenes que si quieren saber algo, me tendrán que preguntar por qué no voy ofrecer respuestas voluntariamente, en caso de que aún permanezcan en su estado de rebeldía. Ahora me doy cuenta de que ese es el mayor obstáculo. Cuando nos quedamos con el nido vacío, nos sentimos aliviadas, y no queremos ser rechazadas. No nos damos cuenta de que hay que esperar a que crezca la semilla que hemos plantado . solo porque se rebelen en contra de esta semilla o no la acepten, no asumas que todo el mundo es así.

Nancy: Alguien más—alguna otra razón por la que no vemos esto con más frecuencia…

Mujer 2: bueno una de las razones por las que pienso que no lo hacemos es porque la cultura dice que las madres y suegras no deben interferir con sus nietos. Tenemos muchos problemas relacionales, porque creo que una madre tiene todo el derecho de decirle a su hija cuando está cometiendo errores con sus hijos, pero generalmente ella no lo toma muy bien.

Nancy: Me gustaría escuchar una mujer más joven comentar sobre lo que ella acaba de decir.

Mujer 3: Pienso que muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre tiene que decirme, pero luego algo sucede y nos damos cuenta de que fue bueno el haberlo escuchado.

Nancy: ¿Tienes algún testimonio personal al respecto?

Mujer 3: Sí. Muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre me dice, pero luego, es como, ¡wao!, eso es lo que realmente necesitaba. Así que es bueno escuchar.

Nancy: ¿Qué edad tienes?

Mujer 3: Diecisiete.

Nancy: ¿Es decir que quieres que las mujeres de más edad, o mejor dicho, piensas que las mujeres de más edad deberían arriesgar el rechazo potencial y dar su opinión aunque . . .?

Mujer 3: Aunque la gente no lo acepte ahora, lo aceptará más tarde tal vez.

Nancy: Bien, eso significa, claro está, que la opinión debe ser dada en el espíritu correcto.

Siempre hay formas de compartir una opinión que pueden ser recibidas mejor que otras. Mujeres mayores: acaban de oír a una joven diciendo que aunque actúen como si no lo quisieran o que piensen que no lo quieran… veo a alguien más asintiendo. ¿Quieres agregar algo?

Mujer 4: En diferentes momentos de mi vida, he buscado el consejo de otras mujeres mayores piadosas, y realmente aprecio lo que tienen que decir. Es probable que en algún momento me haya apartado un poco de eso, porque he visto mujeres mayores que no parecen haberse aplicado estas cosas a sí mismas con la diligencia que debieron haberlo hecho. Ha sido decepcionante y en cierta forma desalentador para mí ver sus ejemplos y me he sentido desmotivada por no haber crecido debidamente. Sé que debería. Y más recientemente, he visto que no han estado más dispuestas a aconsejar y a enseñar.

Nancy: Así que el ejemplo es un punto muy importante. Tienes que tener integridad y una plataforma desde donde ejercer la influencia. Tiene que haber una vida que sea digna de emular.

Susan. . .

Susan: En nuestra iglesia se da una situación, y es que la iglesia es tan grande que las mujeres jóvenes y las mayores no tienen muchos puntos de contacto y en realidad no se conocen. Así que posiblemente las mujeres más jóvenes no conozcan a mujeres mayores que son un buen modelo a seguir, porque simplemente no las conocen. No saben quién tiene integridad, quién tiene un historial de vida que podría ofrecerles ayuda. Pienso que necesitamos estructurar formas en que las mujeres se conozcan; encontrar maneras de hacerlo.

Nancy: Algo muy importante y que hay que tomar en cuenta mientras las iglesias desarrollan sus programas y la estructura. No queremos llegar a un lugar donde estén todos los veinteañeros en un servicio y todas las personas a quienes no les gusta esa música en otro porque entonces vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es nuestra necesidad unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Bien, Mary Anne. . .

Mary Anne: Bueno, para mí es el temor. El temor de no saber qué decir o de decir algo incorrecto o de ser un desastre y que la persona de quien soy mentora sienta como que le ha tocado una perdedora. Pienso que también hay algo de pereza en mí—el querer hacer lo mío. Ahora que mis hijos han crecido, quiero sentirme libre para hacer lo que yo quiera con mi tiempo y no estar atada a una reunión semanal con una mujer joven.

Nancy: Piensa un momento, no importa si eres joven o de más edad, piensa en una mujer de más edad —espiritual o cronológicamente— que el Señor haya usado para ser una bendición en tu vida.

Wanda: Mary Anne es mi mentora, ella ha sido de gran bendición en mi vida. Dios la ha usado grandemente. Estaba pensando en cómo me sentí atraída hacia ella. Cuando pienso en las características de tener un comportamiento reverente, de no ser chismosa y todas esas cosas que menciona Pablo en Tito 2, veo todas esas cualidades de ella se hicieron reales en nuestra relación. Ella ha sido una hermosa bendición para mí.

Algunas cosas han sido realmente especiales, como el enseñarme a orar de rodillas. Me escucha con mucha atención me hace muchas preguntas y realmente se preocupa por saber lo que está sucediendo en mi vida cada semana. Pienso que el hecho de que en ocasiones ella diga que no sabe que decir ha sido de gran bendición y muy especial para mí. Muchas veces cuando tengo cosas muy difíciles, le pregunto y me aconseja, pero otras veces me responde “no sé”. Me dice que oremos al respecto, y entonces vamos delante del Señor.

Cuando pienso en cómo Dios ha obrado espiritualmente en mi vida en los últimos años, se que le debo mucho a ella por sus oraciones. Ella ha sido tan fiel conmigo al estar disponible. Nada de lo que pueda decir es suficiente sobre la preciosa bendición de Dios al darnos a mujeres mayores y en particular en que Dios me haya conducido a ella. Me siento tan, tan agradecida. Es una mentora maravillosa. Es una preciosa bendición.

Mary Anne: Bueno, nuestra relación fue totalmente del Señor. Wanda era nueva en nuestra iglesia, ella y su familia. Recuerdo que ellos se sentaban cerca de donde siempre nos sentamos mi familia y yo. Tenían un hijo que tiene más o menos la misma edad que uno de nuestros hijos. El Señor solo me acercaba a ella. No sé por qué exactamente.

Recuerdo cuando recién empezaba nuestra relación, ni siquiera estaba muy segura de su nombre ni sabía mucho acerca de ella, solo sabía que el Señor quería que me pusiera en contacto con ella y ver cómo estaba. Así que tuve que llamar a la oficina de nuestra iglesia para preguntar cómo contactarla y conseguir su número telefónico. Lo que le dije era que eran nuevos y que eran de esta parte del país, ‘y creo que su nombre era Wanda’. Y le pregunte ¿Tienen su número de teléfono?

Encontraron el número y la llamé, que es algo que se sale totalmente de mis parámetros, tomar la iniciativa de esa forma. Por lo general soy de las que se sientan y esperan a que se acerquen a mí, pero sentí del Señor que tenía que llamarla e incentivarla y ver cómo le iba en su proceso de adaptación aquí viviendo en Little Rock.

Y de ahí siguió todo. Empezamos a hablar y a interactuar y a conocernos. Luego en un momento poco después ella me preguntó si yo podría ser su mentora, y le dije que sí.

Nancy: ¿Dijiste que sí de una vez o era algo que te daba cierto temor?

Mary Anne: Bueno, no le dije que sí de una vez, pero sabía que iba a decir que sí eventualmente. Solo le dije que oraría al respecto, pero sabía que el Señor quería que yo lo hiciera.

Nancy: ¿Cuál ha sido para ti la bendición en lo que se refiere a tu papel en esa relación? ¿Cómo ha usado Dios esto en tu vida?

Mary Anne: bueno pienso que la mayor bendición ha sido ver al Señor obrar en la vida de Wanda. Ver su fidelidad y su bondad en ella y con su familia. Ver los grandes cambios que han ocurrido en la vida de Wanda como resultado de aprender más del Señor y de aprender a confiar más en Él.

Nancy: Estas relaciones pueden ser muy diferentes entre sí. A veces son más estructuradas, otras son más informales . Mary Anne, en tu caso con Wanda, ¿cómo ocurre? ¿Se reúnen con regularidad? ¿Tienen horas programadas? ¿Cómo adquiere forma esta relación de mentoría?

Mary Anne: bueno en el caso de Wanda nos reunimos una vez a la semana en mi casa o en su casa, o en algún lugar donde podamos tener privacidad, y solo hablamos. No hemos estado estudiando ningún libro juntas ni hemos estado memorizando las Escrituras, ni nada por el estilo. Solo hablamos. Ella me cuenta lo que está sucediendo en su vida, y me hace preguntas y yo trato de contestarlas cuando puedo. Usualmente oramos juntas al final. Nos ponemos de rodillas, y oramos por unos 10 ó 15 minutos.

Kathy: Creo que una cosa muy importante es lo que estamos haciendo aquí ahora, recibir enseñanza. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Creo que si recibimos esta enseñanza sobre la verdad de la Palabra de Dios, que éste es el plan de Dios para nosotras como mujeres, que las mujeres más jóvenes busquen a las de más edad, y viceversa; si tenemos esto, basta pensar en Isaías, versículo 8 que, el Señor dijo: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, y él solo cayó postrado y dijo, una vez lo recibió, “Heme aquí; envíame a mí.”

Creo que si recibimos esa enseñanza aquí, en nuestras iglesias, en nuestros estudios bíblicos, esa será nuestra respuesta si somos mujeres que realmente amamos al Señor. Las mujeres que necesitan otras mujeres están alrededor de nosotras. Eso nos debe quitar algo de ese temor. Nos dará valentía pero también lo estaríamos haciendo por amor al Señor porque pensamos, ¡Ajá! Esto es lo que Él quiere que yo haga. Ese perfecto amor se llevará fuera ese temor y daremos un paso al frente porque ellas están a nuestro alrededor. De modo que es la enseñanza. Conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres.

Nancy: Maravilloso. Gracias, Kathy.

Cathy: Me siento muy vulnerable en este momento. Mi testimonio es que mi barrera era el orgullo. Crecí en un hogar donde el manejo de las apariencias era lo más importante. Por eso no dejabas que la gente supiera cuáles eran tus verdaderas necesidades internas, y había que asegurarse de mantener bien la imagen que proyectabas en público.

Me tomó muchos años llegar al punto donde el Señor me llevó a reconocer que yo necesitaba convertirme en la mujer que él deseaba que yo fuera. Por eso le oré y le dije: “Señor, trae a alguien a mi vida”. Él trajo a dos hermosas mujeres mayores que se han convertido en mis compañeras de oración, se han convertido en amigas queridas. Esta señora sentada a mi lado se ha convertido en mi madre postiza.

Mi madre murió hace dos años así que el Señor en su misericordia me trajo a una mujer mayor porque llegué al punto de darme cuenta de que no es el orgullo. Solo tengo que humillarme ante el Señor, quebrantarme delante de Él y dejarlo hacer Su obra en mi vida que antes le había impedido a causa de mi orgullo.

Nancy: Ese orgullo puede estar tanto en el corazón de una mujer joven como en uno de una de más edad porque hay que ser vulnerable para abrir tu vida, ya seas joven o mayor, y derribar los muros y quitarse las máscaras . Se necesita un espíritu humilde de ambas partes, ¿no es así? Gracias, Cathy.

Mujer 5: Voy a una iglesia muy pequeña que tiene muchas personas mayores. De hecho, mi esposo y yo, que tenemos 40 y 50, somos la pareja más joven de ahí. Pero pasé años orando para que llegara a mi vida una mujer mayor. Realmente lo anhelaba. Mi madre murió cuando yo tenía 21 años, así que no tenía otra madre.

Yo estaba en la clase de la escuela dominical y había muchas señoras de 70 y 80 años. Todos sus hijos ya eran adultos. Y pensaba, “Señor, ¿por qué no pueden ser mis mentoras?” Año tras año nada pasaba. Así que dije, “Debo ser yo”. Me di cuenta de que al ser una madre que le daba clases escolares a sus hijos en la casa, que estaba ocupada, debí haber lucido como alguien que tenía todo bajo control. A veces uno está manejando muchas cosas al mismo tiempo, y no eres accesible, y estas mujeres fueron criadas de una manera distinta.

Y un día empecé a pedir consejos en la clase de la escuela dominical, y estas mujeres saltaban de sus asientos para aconsejarme. Me di cuenta de que había tocado una fibra sensible. Ellas no nos encuentran accesibles. Se imaginan que lo tenemos todo resuelto, que estamos haciéndolo mejor que ellas, así que no están dispuestas a acercarse.

Y cayó esa barrera, les pregunté… me acerqué a ellas. Todavía no se acercan demasiado a mí en muchos sentidos. Sin embargo, nos juntamos en reuniones de matrimonios. Empezamos esto donde tenemos un grupo muy pequeño, solo ocho personas, pero tenemos más de 500 años de matrimonio sumados en este grupo. Estas personas han estado casadas 60 y 70 años. Dije: “¿Alguien tiene algún consejo?”

Así que hacemos que vengan parejas jóvenes, y los hombres, los esposos que aún viven, les dan consejos a estos matrimonios jóvenes. Vienen a escuchar a estos hombres y mujeres porque tienen consejos para esos largos períodos de matrimonio sobre qué hacer y qué no hacer. Toda nuestra iglesia, toda nuestra escuela dominical, están todos maravillados cada vez que alguien está listo para casarse porque de nuevo tienen la oportunidad de compartir lo que el Señor ha hecho en sus vidas.

Mujer 6: Ya hace unos años cuando mis dos hijos se fueron de la casa, se me estaba dificultando bastante la transición porque había sido de esas madres que se quedan en casa durante más de 20 años y ahora no sabía cuál era mi papel. Me sentía muy insatisfecha con mi vida. Una insatisfacción vaga como… Simplemente no sabía lo que era. Criticaba a mi esposo todo el tiempo. Nada de lo que él hacía estaba bien. Simplemente no era un buen lugar para estar.

Busqué en la iglesia y vi a una mujer mayor que había envejecido con mucha gracia, una mujer muy piadosa. La llamé y le dije si podía hablar con ella, porque la había visto envejecer con gracia; y yo no estoy envejeciendo con gracia. Que si me podía ayudar, ella me dijo, “Bueno, no sé qué puedo hacer para ayudarte, pero claro que puedes venir a hablar conmigo.”

Ella era tan simple, tan directa en lo que me dijo. Solo nos reunimos unas veces, pero dijo: “Estás pasando un duelo por algo que perdiste y eso es normal. Eso está bien. Pero lo que tienes que hacer ahora es dar media vuelta. Tienes que mirar hacia el frente y tienes que pedirle a Dios qué es lo que Él quiere de ti para estos próximos 20 años. Además, estás prestándole demasiada atención a tu esposo. Dale un descanso.”

El caso era que había pasado tanto tiempo con mis hijos que le transferí eso a mi esposo y estaba esperando demasiado de él. Pero lo que hizo en mí el preguntarle a Dios, “Bueno, ¿qué es lo que tienes para mí?”, ha sido el dar media vuelta e invertir en otras mujeres jóvenes.

De modo que a eso es que Dios realmente me ha llamado. Por eso es que es tan maravilloso escuchar todos esos testimonios. Porque tengo cuatro mujeres jóvenes con quienes me estoy reuniendo de manera individual ayudándolas en esos primeros años de su matrimonio y con sus hijos. Es una gran bendición. solo bastó que una mujer me dijera, está bien, da media vuelta y mira hacia el frente. Deja de mirar atrás. Eso fue bueno. Lo que hiciste fue bueno. Pero ahora da media vuelta y mira hacia el frente. Así que gracias.

Brenda: Fue realmente una cita divina el que Shannon llegara a mi vida; no fue planeado por mí. Hace once años que me convertí en una cristiana nacida de nuevo. No fue solo un estudio bíblico, fue una amistad. Me sentía sola. Dejé el mundo y no tenía amigas porque cuando sales del mundo, sales por completo.

Ella me amó por quien yo era. Hice algunas cosas que no—que fueron una vergüenza para mí. Así que anduve en vergüenza por un tiempo. Luego el Señor me acercó a ella. Nos conocimos en el lugar equivocado pero en el momento correcto. Creo que la relación consistió básicamente en mostrarme cómo ser una mujer piadosa. Gracias por eso, Shannon.

Nancy: Cuéntanos lo que esa relación ha significado en tu vida.

Shannon: Yo iba a la iglesia en la ciudad y tenía las mismas amigas. Éramos de la misma edad, y pasábamos mucho tiempo juntas. Era bueno. La pasábamos muy bien cuando todas estábamos en la etapa de crianza de nuestros hijos, pero no estábamos involucradas en las vidas de mujeres más jóvenes. Estábamos involucradas unas con otras.

Dios me llevó al medio de la nada. No tenía amigas. Uno va a la iglesia, y no podía culparlas. Era igual que yo cuando estaba en la ciudad. Estaba ocupada. La estaba pasando bien. Pero ellas no tenían tiempo para mí.

Dios me llevó al lugar donde Brenda recibió la salvación. No fue algo súper espiritual. Los Testigos de Jehová estaban visitando a esta nueva creyente, y era como: “Bueno, ¿qué vas a hacer?” Tengo que ir a su casa. Tengo que ayudar a esa chica a arrancar. No había otra opción. Quiero decir… fue algo noble, pero fue una defensa contra esta gente que venía a visitarla. Me sentí que estaba tirándole la puerta en la cara.

No podía creerlo al ver como el Señor hablaba a través de las Escrituras, que todo era como nuevo. Eran cosas que yo ya sabía. El Señor las renovaba y me fortalecía y yo estaba siendo tan bendecida. Pensé que esto iba a ser trabajoso, pero no lo fue.

Y luego poder ver la salvación de su esposo y a su hija dar media vuelta y empezar a servir al Señor. Y yo ni siquiera quería ir. Yo me sentía sola y Dios usó mi soledad. Y es que no nos damos la oportunidad de que Dios haga algo así con nosotras. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que realmente hace una diferencia en tu vida.

Mujer 7: Mi madre fue mi mentora . Ella me dijo cómo criar a mis hijos, con toda claridad. Me decía: “No hagas esto” o “Haz aquello”. Me hacía sentir que le importaba lo suficiente como para ayudarme y eso lo aprecio muchísimo.

Luego hubo una señora mayor en una iglesia que hizo un grupo con nosotras, era como un pequeño grupo de estudio bíblico, y ella me ayudó mucho siendo mentora. Pero había allí una joven en la clase que era muy interesante. Ella me enseñó algo que nunca había pensado. Ella estaba teniendo problemas con sus hijos. Todas estábamos hablando del tema y cada quien le decía algún consejo. Y ella dijo al final: “Les diré más tarde lo que Dios hace al respecto”. Pensé, bueno ella le ha entregado sus hijos al Señor y no está preocupada. Eso me impresionó tanto. Fue de gran bendición.

Para ser mentora, siempre pensé que se trataba solo de una amistad. Debí haber tenido un nido vacío. Pero no lo está. Todavía tengo dos hijos en casa. Pero creo que en el mundo hay muchas que viven en soledad Tengo que empezar a orar y a pedirle a Dios que me ayude a ver quién vive en soledad y aprovechar la oportunidad de ayudar a mujeres que se sienten solas y empezar una relación que a la postre se convertirá en una de mentoría . Para mí la soledad es un factor común en las mujeres del mundo. Hay soledad. No importa la edad que tengamos, necesitamos amigos.

Nancy: Una se pregunta cuántos problemas en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, en las relaciones, podrían evitarse o podrían manejarse mejor si hiciéramos las cosas a la manera de Dios. En vez del dolor, la amargura, la ira; en lugar de apartarnos de separarnos o de romper relaciones, si tan solo nos comprometiéramos a decir la verdad en amor, con humildad…

Porque Esto es Cristianismo 101. Esto es lo básico de la vida cristiana. Somos una familia. Somos un cuerpo. Tenemos que hablar unos con otros. Tenemos que lidiar unos con otros. Solo piensen en todo lo que se pudiera ahorrar en consejería, en terapia, en los costos de un divorcio. Hasta costos médicos posiblemente en algunos casos, si empezáramos a lidiar con estas cosas de manera relacional, humilde y bíblicamente.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con mujeres mayores y mujeres más jóvenes sobre sus luchas y éxitos en la mentoría. Como parte de nuestra serie sobre Tito 2 llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer, Nancy ha estado desglosando el mandato bíblico de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Si te has perdido alguno de estos programas, puedes escucharlo cuando visites nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro próximo programa podrás escuchar cómo motivar a las jóvenes y adultas a reunirse en tu iglesia. Hablaremos sobre esto en la próxima transmisión de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras están tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique lo contrario.

Voces adicionales:
– Susan, en la voz de Rosa María Vázquez
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chavez
– Wanda, en la voz de Marcia Brea
– Kathy, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz
– Cathy, en la voz de Ordys Queliz de Dayeh
– Brenda, en la voz de Lotty de Mena
– Shannon, en la voz de Monina de Reyes

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

8/9 – El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

8/9 – El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado

Otto Sánchez

El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado – Otto Sánchez

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

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