3/3 – Él te da paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

3/3 – Él te da paz

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Carmen Espaillat: Si todos están en busca de paz, ¿por qué a veces es tan difícil encontrarla? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, ella está hablando sobre la única y verdadera fuente de paz, Dios mismo.

Nancy Leigh DeMoss: Y la paz de Dios, guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús. Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones. De otro modo estarían atormentadas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y oradora, Nancy Leigh DeMoss.

Podemos ver a Afganistán y a Irán, y a otros lugares del mundo y pensar: “¿Alguna vez tendrá paz esta tierra?” Pero la verdad es que el conflicto no solo afecta a las naciones del mundo. Lo vemos en los hogares y en los corazones de las personas. Nancy les mostrará la única fuente de paz verdadera, continuando con la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy: Creo que una de las cualidades y los dones más buscados hoy en día en este mundo es la paz. Cuando hablo con diferentes mujeres, pienso que esa es una de las cualidades en particular que más mujeres buscan. Quieren paz en sus corazones. Quieren paz en sus hogares. Quieren paz en sus relaciones. Quieren que sus mundos sean sosegados, en lugar de estresados.

¿No les parece sorprendente a cuántos lugares acudimos para encontrar paz, sin embargo la paz parece eludir a la mayoría de las personas? Si vemos a la mayoría de la gente a nuestro alrededor, a la mayoría de nosotras -y muchas veces tengo que incluirme yo misma en esa categoría- no son muchas las personas que podemos decir que son pacíficas, especialmente en este mundo en que vivimos, tan caótico, apresurado, estresado y con relaciones rotas.

Cuando venimos a la bendición a la oración sacerdotal en Números capítulo 6, llegamos ahora a una oración, a una petición por la paz de Dios. Me alegro tanto de que este punto se incluyera porque es una de las cosas que más necesitamos. Es una de las cosas que más anhelamos. Como esta petición es parte de una oración al Señor por su bendición, vemos la fuente de la verdadera paz. Aquellas de nosotras que hemos estado buscando la paz en los lugares equivocados, sin éxito alguno, cuando venimos a esta oración, encontramos que el Dios de esta oración, el Dios de la bendición, es el Dios de toda paz.

Hemos estado viendo esta bendición, esta oración sacerdotal en Números capítulo 6. Leámosla para que veamos esta petición en su contexto. El versículo 24 de Números capítulo 6 dice: “El Señor te bendiga y te guarde”. Es una oración por protección—por protección de la maldad, protección del maligno. Dios es nuestro guardador.

Luego vimos en la última sesión que también es una oración por la presencia de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti… el Señor alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26a). «Señor, queremos Tu sonrisa. Queremos Tu complacencia. Queremos Tu presencia en nuestras vidas”.

Luego vimos la petición por el perdón de los pecados. “Señor, que Tu gracia sea sobre nosotros” (paráfrasis). “Necesitamos Tu gracia, cuando vemos todo lo que la luz de tu rostro expone en nuestras vidas. Señor Danos tu perdón”.

Y ahora venimos a la última frase del versículo 26: “[que el Señor] te dé paz.” Que el Señor te bendiga. Que el Señor te dé paz.

Esa es la palabra shalom en hebreo. Es una palabra que era usada como un saludo común. ¡Shalom! El Señor te bendiga. La paz sea contigo. Es una palabra que habla de bienestar, de contentamiento. Es una palabra que habla de salud y seguridad, de amistad, paz con Dios, paz con los hombres, paz aquí en la tierra y paz en el cielo. Es una palabra que habla de plenitud.

Es una palabra que tiene que ver con nuestra relación de pacto con Dios. Él hace posible que dos facciones en guerra, es decir nosotros y Dios, se unan y tengan paz. De nuevo, vemos que Cristo es el cumplimiento de esta oración. Cristo es la bendición. Él es nuestra paz. Él es el que vino del cielo a la tierra y dio su vida en la cruz para poder tender un puente sobre la brecha infinita entre el cielo y la tierra.

Nunca hubiéramos podido acercarnos a Dios. Nunca hubiéramos podido pasar la eternidad en Su presencia. Nacimos torcidas, en dirección contraria a Dios. Éramos sus enemigas. Pero Jesús vino y cerró la brecha en la cruz del Calvario y dijo: “A través de mí ustedes pueden tener paz con Dios”.

Pero Él no solo nos da paz con Dios, sino que también nos promete que podemos tener la paz de Dios guardando nuestros corazones y nuestras mentes en un mundo perturbado, donde no hay mucha paz.

Y pienso en ese pasaje en el capítulo 14 del Evangelio de Juan cuando Jesús les hablaba a Sus discípulos mientras Él se preparaba para ir a la cruz y finalmente de regreso al Cielo. Él había vivido con ellos por tres años de ministerio aquí en la tierra. Ellos habían desarrollado una amistad y una relación cercana e íntima y ahora Él estaba tratando de ayudarlos a entender por qué se iba y que en este mundo tendrían aflicción.

Y comienza en Juan capítulo 14 versículo 1, en ese versículo tan familiar, donde Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí”.

Luego sigue en el versículo 27, y les da una bendición preciosa, un regalo precioso mientras Él se prepara para dejar esta tierra. Él les dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da”. Creo que está diciendo que la paz que el mundo da es frágil. Hay acuerdos de paz, y premios de paz, y hay gente luchando por la paz mundial, pero en el mejor de los casos es una paz frágil.

Piensen por un momento en lo que está sucediendo en el Medio Oriente y los intentos de lograr que haya paz. Las personas firman un acuerdo y al día siguiente ya lo están rompiendo. Pero Jesús dice: “No os la doy como el mundo la da.” Él dice: “No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo” (Juan 14:27).

Luego el apóstol Pablo sigue con ese mismo tema en el Libro de Filipenses en el capítulo 4. Él les habla a personas que están pasando por verdaderas crisis en la vida. Él les dice: “Por nada estéis afanosos” (versículo 6). No dejen que nada les robe su paz.

“Antes bien,” sigue diciendo, “en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (versículo 6). ¿Y qué sucede cuando hacemos esto? ¿Cuál es el resultado? “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento…” (Versículo 7). Esto es incomprensible.

¡Y cuántas veces no hemos experimentado nosotras mismas esa paz, al clamar al Señor y rendirle nuestras cargas, nuestro dolor, las cosas que nos atormentan, las cosas por las que estamos ansiosas! Clamamos a Él; le hacemos saber nuestras peticiones. Le damos las gracias, ¿y qué sucede? Recibimos una paz inexplicable.

Yo experimenté esa paz mientras estaba sentada en el funeral de mi papá, apenas algunos días después de que el partiera con el Señor. No significa que hubo paz sin lágrimas o sin un enorme sentido de pérdida. Pero con la pérdida, con el duelo, con las lágrimas hubo esa paz de Dios que no se puede explicar.

“Que sobrepasa todo entendimiento,” dice él, y la paz de Dios “guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús” (versículo 7). Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones que de otro modo estarían atormentadas.

Y luego sigue en el versículo 8 diciendo: “Todo lo que es verdadero y honorable y justo y puro y amable, en esto piensen” (paráfrasis). Mediten en estas cosas. No mediten en sus circunstancias tormentosas. Mediten en las realidades eternas de la bondad de Dios, en Su fidelidad, en Su carácter, en Sus caminos. El Dios de paz, o como se le llama en el libro de Hebreos, el Dios de toda paz, estará contigo en medio de toda circunstancia, en medio de toda situación (ver Hebreos 13:20).

Ese tipo de paz, la paz de Dios, el Dios de paz que experimentamos es el fruto del Espíritu, ¿no es así? No es algo que podemos experimentar por nosotras mismas; es algo sobrenatural. Si fuéramos a experimentar lo que es natural, viviríamos en constante agitación. Pero podemos tener paz, paz con Dios, la paz de Dios y paz unos con otros en nuestras relaciones humanas, cuando estamos llenas del Espíritu Santo. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz (ver Gálatas 5:22).

Si quieres la paz de Dios, la quieres en tu corazón, en tus relaciones, en tu hogar, necesitas ser llena del Espíritu de Dios. Cuando eres llena de su Espíritu, estás operando no en tus propias fuerzas, no en tus propios esfuerzos, no en tu propia energía, sino en el poder, en la fuerza, y en la vida que Él da, encontrarás que Dios puede volver esas aguas turbulentas en aguas tranquilas.

Imagínate por un momento a Jesús de pie en esa barca contigo en ese tormentoso mar. Cuando sea la hora, a Su manera y según a Él le plazca, Él hablará y dirá: “Aquiétate.” Aun antes de que esas aguas se asienten, la tormenta a tu alrededor puede seguir con toda su furia. Puede que no le plazca detener las olas en ese preciso momento. Las Escrituras dicen que: “Él agita las olas y que Él la sosiega, que Él las aquieta” pero Él decide cuándo y qué hacer (paráfrasis de Jeremías 31:35). Pero aún cuando las olas se estén agitando, puede haber paz.

¿Alguna vez has notado que casi todas las Epístolas del Nuevo Testamento empiezan con una bendición? Si piensas en los primeros versículos de la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento, recordarás que empiezan con un saludo, que es una bendición. Casi siempre se usan las palabras gracia paz.

Romanos capítulo1 versículo 7: “A todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Primera a los Corintios capítulo 1 versículo 3: “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Cuando Pablo hace estas oraciones y les da estas bendiciones a las iglesias a quienes les escribe estas cartas, en realidad él está invocando la bendición sacerdotal que hemos estado estudiando en Números capítulo 6.

Vamos a repasar la bendición. Dios le dice a Moisés: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: ‘Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: El Señor te bendiga y te guarde’» (versículos 23-24). Esa es una oración por la protección de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26, paráfrasis). Esa es una oración por la presencia de Dios.

Luego las otras dos peticiones: “El Señor tenga de ti misericordia,” que es una oración por el perdón de Dios, y finalmente. “El Señor te dé paz” (versículos 25-26). Gracia y paz. Esto me recuerda que Dios nos hizo sus sacerdotes. Esta no es una bendición que le pedimos a otra persona que ore por nosotras. Dios nos hizo sacerdotes capaces de orar esta bendición por otras personas.

Pero antes de que podamos hacer esta oración por otros, tenemos que recibirla nosotras mismas. Tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo, al Señor Jesús, quien ha orado y está orando esta bendición sobre nosotras. Él ha orado que el Señor nos bendiga y nos guarde y haga resplandecer su rostro sobre nosotras, que tenga de nosotras misericordia y nos dé paz. Gracia y paz. Vienen a nosotras de parte de Dios. Él es quien bendice. Vienen a nosotras a través de Jesucristo Su Hijo.

Si estamos esperando que nuestros padres, una pareja o un hijo o un trabajo o una amiga o una iglesia sea el medio supremo para obtener gracia y paz en nuestras vidas, nos estamos preparando para una gran decepción. La paz y la gracia vienen a nosotras de parte del Señor.

Cuando Dios haya derramado Su gracia y Su paz sobre tu vida, entonces tendrás una copa llena, un tanque lleno, que al desbordarse ministrará gracia y paz y bendición a todos aquellos a tu alrededor.

Ahora bien, la plenitud de esta bendición, como hemos estado viendo, se completa en el Señor Jesucristo. Él es el que vino a esta tierra a bendecirnos. Hechos capítulo 3 nos dice que Dios lo envió para bendecirnos, apartándonos de nuestros pecados. Él es quien nos guarda de caer (ver el versículo 26).

Él es, de acuerdo a Hebreos capítulo 1, «el resplandor de la gloria de Dios» (versículo 3). Él es la imagen del rostro de Dios. Él es Dios hecho visible. Él es el rostro de Dios brillando sobre nosotras.

Él es el que vino y trajo gracia y verdad a nosotras aquí en la tierra cuando estábamos alejadas de Dios y éramos sus enemigas. Nos trajo gracia. Él es el Príncipe de paz. El Señor de paz. El Dios de toda paz.

Luego leemos en el versículo 27 del capítulo 6 de Números: “Así invocarán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. ¿De quién es ese nombre? Es el Nombre de Jesús, el Nombre que es sobre todo nombre.

Jesús vino para poner el Nombre de Dios sobre nosotras, para marcarnos como pertenencia de Dios. De hecho, esa frase: “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel,” nos da la idea de una marca de propiedad. Ese concepto se menciona de nuevo en otros dos lugares clave de las Escrituras.

El primero es una profecía en Isaías que habla sobre la restauración de Israel a la tierra. Dice que en ese día la gente: “…Escribirá en su mano: ‘Del Señor soy’ y se llamará con el nombre de Israel» (44:5). Israel se dará cuenta de que le pertenece a Dios, de que ha sido guardado por Dios y que Su Nombre está sobre ellos. Habla de un tiempo de bendición cuando Israel será restaurado de la cautividad.

Pero en el libro de Apocalipsis, vemos otra referencia al nombre de Dios sobre Su pueblo. Es cuando el pueblo de Dios sea reunido finalmente alrededor del trono de Dios. Leemos en Apocalipsis 22 que “Ellos verán Su rostro, y [esta parte me encanta dice] Su nombre estará en sus frentes” (versículo 4). Una marca de propiedad.

No sé cómo se verá eso en nuestros cuerpos celestiales y glorificados. No creo que ni siquiera podamos imaginarlo. Pero habrá una marca de propiedad, habrá un sello. Estos son los que le pertenecen al Señor. Recuerden que esto ocurrirá después de un tiempo cuando muchos en la tierra habrán tomado en sus frentes la marca o el número o el nombre del Anticristo, de la Bestia.

Pero Dios ahora dice: “A aquellos que han perseverado, aquellos que se han mantenido, que han sido bendecidos, que han experimentado mi gracia y mi paz, a ellos les pondré Mi Nombre, el Nombre que está sobre todo nombre en sus frentes. O sea que es tinta indeleble de la que estamos hablando. “Mío. ¡Mío!” dice Dios: “Eres mía. Pondré Mi Nombre sobre Mi pueblo”.

Cuando vamos a ese último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis en el capítulo 22, el último capítulo, alcanzamos a ver un vistazo de ese estado final y bendecido del pueblo de Dios. La misma bendición que fue orada en Números capítulo 6: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz” (versículos 24-26).

Eso fue lo que el apóstol oró en el Nuevo Testamento: “Gracia y paz sean a ustedes”, y lo que Jesús dijo: “Mi paz os doy”. Solo hemos experimentado una pequeña medida de esa bendición de este lado del cielo. Pero vivimos con la promesa de que en la plenitud del tiempo de Dios vendrá la consumación, la terminación, el cumplimiento total de esa bendición.

Se predice en Apocalipsis capítulo 22 en un lenguaje que apunta hacia esta bendición sacerdotal. En Apocalipsis 22 versículo 3 se nos dice: “Y ya no habrá más maldición”. No más maldición; si no hay maldición, ¿qué habrá? Bendición, bendición eterna, bendición infinita, bendición por siempre.

“El trono de Dios y del Cordero estará allí [en ese lugar en el Cielo], y Sus siervos le servirán. Ellos verán Su rostro, y Su Nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (versículos 3-5).

En esa promesa tenemos esperanza. Tenemos confianza. No importa lo que estés viviendo en este momento, no importa lo que esté pasando en tu casa, en tu lugar de trabajo, en tu mundo, en tu iglesia y en este mundo— no importa lo que esté pasando, tú tienes la promesa de la bendición de Dios, Su presencia, Su favor, Su rostro, Su atención, Su nombre, Su poder que te cuida, Su trato misericordioso con nosotras, y Su paz. Él es la fuente y el medio de toda, toda, toda suprema bendición.

Permíteme hacer esta oración por ti. “Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre Ti y tenga de Ti misericordia. Que el Señor alce la luz de Su rostro sobre ti, y te dé paz”.

Nancy : Dios dice que cuando hacemos esa oración, Él promete “que pondrá Su Nombre sobre su pueblo y lo bendecirá.” Amén.

Carmen: Hoy Nancy ha desglosado la frase en esta bendición sobre la paz de Dios.

¿Sabías que alguien ha orado por ti hoy? ¿Cómo lo sé? Bueno porque un grupo especial de radioescuchas se ha comprometido a orar por este programa y sus radioyentes.

Nancy: Y no puedo decirles cuán enormemente valiosas son estas oraciones para mí, para nuestro ministerio y para nuestros radioescuchas. Este equipo intercesor está compuesto por un grupo especial de hermanas que han sido bendecidas por el ministerio por Aviva Nuestros Corazones y se han comprometido a hacer tres cosas:

Primero, estas hermanas interceden. Segundo, nuestro equipo interactúa. Ellas comparten este mensaje con otras mujeres que necesitan escucharlo. Y en tercer lugar, ellas apoyan a Aviva Nuestros Corazones todos los meses con una contribución financiera.

Al interceder, al interactuar o invertir, este grupo de amigas del ministerio ofrecen a Aviva Nuestros Corazones un fundamento vital de apoyo constante.

Si escuchas regularmente el programa de Aviva Nuestros Corazones y crees en lo que Dios está haciendo a través del ministerio, quisiera pedirte que consideres unirte a nosotras a un nivel más profundo. Comunícate con nosotros si quieres ayudar nuestro ministerio de alguna de estas formas. Para más información acerca de cómo puedes ser parte de lo que Dios está haciendo entre las mujeres de América Latina, y para ofrendar, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen : Continúa con nosotros mañana. Nancy nos estará hablando acerca de cómo confiar en el Señor en tiempos de tentación y debilidad.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

42 – La adicción sexual – 2/2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

42 – La adicción sexual – 2/2

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

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Carmen Espaillat : ¿Conoces del movimiento de Mujer Verdadera?

Jonathan Jerez: Yo creo que el movimiento Mujer Verdadera es una gran ayuda a la mujer hispana.

Carmen: Este es el director de adoración Jonathan Jeréz.

Jonathan Jeréz: Lamentablemente la mayoría de las mujeres cristianas de hoy no viven el rol bíblico de la mujer o lo hacen de manera muy deficiente. El mundo ha convencido a las mujeres cristianas de que ellas son inútiles en su hogar, de manera que muchas ni siquiera saben de lo que se trata el trabajo arduo en la casa y por el contrario lo ven como una pérdida de tiempo y un desperdicio de sus talentos, cuando en realidad hay mucha recompensa en ello.

Si eres una mujer de habla hispana que estás en una posición de liderazgo o influencia dentro de tu iglesia o simplemente tienes un corazón una pasión por enseñar a otras mujeres la verdad de la Palabra de Dios acerca del diseño bíblico para la mujer y hacer discípulos, te invito a la primera Conferencia Mujer Verdadera para Latinoamérica que se llevará a cabo los días 26, 27 y 28 de Febrero del 2015 en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen : Y ahora volvamos con Nancy, quien está en medio de la serie, El Señor te bendiga y te guarde, basada en el texto del libro de Números.

De acuerdo a la Biblia, debemos pedirle a Dios que Su rostro resplandezca sobre Su pueblo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Si tienes la sonrisa de Dios, puedes sobrellevar la mala cara y el rechazo de cualquier ser humano.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué significa realmente está palabra “bendecida”? Nancy comenzó a definir en sesiones anteriores el concepto de lo que es una bendición, y hoy continuará en una serie llamada, El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy : Mientras pienso en bendiciones, me doy cuenta que con frecuencia lo que considero como bendiciones no son realmente las mayores bendiciones.

Estamos viendo la bendición sacerdotal en Números capítulo 6, comenzando en el versículo 24, “El Señor te bendiga y te guarde”- y es una oración con la que estamos tan familiarizadas. Estamos comenzando hoy a ver algunas bendiciones y peticiones específicas que Dios le pide al sacerdote que las ore sobre las personas.

Mientras vemos estas bendiciones particulares que se piden, se darán cuenta que en esta oración no se incluyen algunas de las cosas que usualmente consideramos bendiciones.

Aquí no se pide nada material. No se ora por buena salud, por dinero, o por una casa más grande. Algunas considerarían una bendición el tener un esposo y quizás digan, “Esa es una bendición que realmente me gustaría tener”.

Algunas que ya tienen el esposo modificarían esto y dirían, “Bueno, lo que me gustaría tener es un esposo que sea un hombre de Dios”. Esa es una bendición que me gustaría tener. Esas cosas son bendiciones, y no hay nada de malo en tenerlas.

Y no está mal pedir estas cosas, pero es interesante que las bendiciones anheladas aquí en Números capítulo 6 son más significativas que aquellas que son terrenales, que son bendiciones temporales.

Yo creo que en esta oración, en esta bendición, hay varias peticiones que de obtenerlas, pudiéramos seguir adelante sin necesitar otras muchas bendiciones.

Dios nos da otras bendiciones, y gracias a Él por esto. No hay nada de malo en disfrutar las bendiciones del Señor. Debemos disfrutarlas, pero lo que vemos en esta bendición, en esta oración, es el corazón de Dios en términos de lo que realmente importa, lo que son las prioridades.

Déjenme leerles, entonces, las bendiciones, y luego vamos a ver la primera petición.

Entonces el Señor habló a Moisés, diciendo: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” (Números 6:22-27).

Al hacer estas peticiones, y pedir estas bendiciones; estamos pidiéndole al Yo Soy quien es quien puede complacer estas peticiones. Eso te lo garantizo. No puedes hacerle a nadie más en la Tierra estas peticiones y esperar recibirlas.

Tu esposo no puede hacer estas cosas por ti. Tu mejor amigo, tu pastor, consejero, no puede, en última instancia, hacer estas cosas por ti. Si quieres estas bendiciones, tienes que pedírselas al Señor.

Por eso empieza diciendo, “El Señor te bendiga”. Y entonces la primera petición específica. “El Señor te guarde.”

Esta es una petición de protección del mal, de protección del maligno . Es interesante aquí, al mirar la frase entera, “El Señor te bendiga y te guarde,” ver que por un lado, Dios está proveyendo bendiciones para Su pueblo. “El Señor te bendiga…”

Y por el otro lado, “El Señor te guarde” – Se le pide que nos cuide, que nos guarde y te proteja del enemigo que nos quiere robar las bendiciones. Es decir que el Señor nos da Sus bendiciones, y entonces que el Señor mismo nos guarda; que el Señor provea protección para nosotras del maligno y de aquellos que pudieran tratar de robarnos las bendiciones.

El propósito de esta protección era guardar a Israel en su relación de pacto con Dios, de guardarles de caer, de mantenerlos en alto, sostenerlos, protegerlos. Vemos en las Escrituras que el Señor era el guardador de Israel, así como el Señor es nuestro guardador.

El pasaje que viene a mi mente cuando pienso en que soy guardada por el Señor, es el Salmos 121. Salmos 121 dice en los versículos 4-8,

He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. El Señor es tu guardador…. El Señor te protegerá de todo mal; El guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Esto nos dice a nosotras que el Señor es quien nos guarda. Amigas, les diré que mientras más crezco en el Señor, mientras más camino en la vida, más consciente estoy de que no puedo cuidarme a mí misma. El hecho de que hoy continúe siendo una hija de Dios no es porque yo me haya aferrado a Él.

Es porque Él es quien me guarda, y esto debe hacernos sentir seguras y debe confortar nuestros corazón cuando estemos en medio de esas etapas de la vida y pensemos, “No puedo sostenerme”. A fin de cuentas, tu salvación, tu preservación no depende de que te mantengas. Depende de que el Señor es tu guardador, el Señor te sostiene.

No puedes depender de otros para que te guarden. No tienes la seguridad de que tu esposo siempre caminará con el Señor. No puedes saber si tu pastor siempre caminará con el Señor. Nuestra confianza tiene que estar en el Señor que nos guarda. Que el Señor es nuestro guardador.

Esa palabra guardar es una palabra que significa “mantener a salvo; conservar; preservar cuidadosamente”.

No importa las circunstancias en que te puedas encontrar, así como los hijos de Israel cuando se encontraron por años deambulando por el desierto. Dios está atento.

● Él es un centinela.

● Él está despierto.

● Él sabe lo que está sucediendo.

● Él es siempre nuestro guardador.

Al llegar a esta magnífica oración sacerdotal del Señor Jesús en el Evangelio de Juan en el capítulo 17, vemos este tema del Señor protegiéndonos.

Jesús ora mientras se prepara para ir a la cruz, Él ora por Sus discípulos, y Él ora por nosotros, y ¿qué es lo que Él ora?

Nuestro gran sumo Sacerdote ora por estas mismas bendiciones para nosotras, “El Señor te guarde.” Jesús dice en Juan capítulo 17 en el versículo 9, “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos”.

Versículo 11: “Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti, “dijo Jesús, “voy al cielo”. Pero ellos tendrán que quedarse aquí y lidiar con este mundo malo. Y Jesús ora, “Yo voy a ti. Padre Santo, guárdalos en Tu Nombre”.

Versículo 12:

Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

Versículo 15, Jesús le dice a Su Padre, “No te ruego que los saques del mundo [mientras estén en el mundo], sino que los guardes del maligno”. Protégelos. No solo que le des una ruta de escape, sino que mientras estén en este mundo malo, Tú los cubras. Protege sus almas. Guarda sus corazones.

Y Él dice, “No ruego solo por estos,” es decir, por los discípulos que vivían entonces, –y personalmente me encanta esta parte– “sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (versículo 20). ¿Quiénes son estos? Estos somos nosotras.

Jesús oró por nosotras. Él oró, “Padre, guárdalos en Tu Nombre. Guárdalos a salvo. Mantenlos fieles. Mantelos protegidos. Guárdalos de pecar.

Y entonces Él oró, “Guárdalos de este mundo malo”. De Satanás –Satanás es como un león rugiente, siempre acechando, buscando a quien devorar. Él está activo. Él está vivo. Él está bien. Él ya ha sido vencido, pero Él no lo ha admitido todavía.

Hay muchas ocasiones, particularmente cuando me estoy preparando para enseñar un material nuevo, que libro una lucha interna en mi corazón por varias razones. Algunas veces, cuando la verdad que me preparo para exponer es muy importante, me siento como si estuviera en medio de una batalla espiritual, porque voy a tratar con algo tan vital, tan clave para ayudar a las mujeres a ser libres, que tengo la impresión algunas veces que el maligno está haciendo todo lo que puede para hacerme caer, para hacerme pecar, para inhabilitarme para exponer esta verdad y no poder enseñarla efectivamente.

Cuando me doy cuenta de esto, resulta ser tan alentador saber que Jesús oró para que yo fuera guardada del maligno, que Él ha puesto un cerco de protección alrededor de mí, y que el maligno, Satanás, así como es de poderoso, no me puede tocar porque estoy protegida por Dios.

Estoy protegida. “El Señor te bendiga y te guarde”. Y pienso en esa bendición en el libro de Judas cuando dice: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (versículo 24). ¡Oh cuán agradecida estoy por esto!

Si Dios no me guardara de caer, todo lo que haría sería caerme. Pero Él puede guardarme. Él puede protegernos de caer y presentarnos sin falta, sin mancha, delante de la presencia de Su gloria con gran gozo.

Al único sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria, dominio, y poder por siempre. Al mirar hacia toda la eternidad y a la perspectiva de pasarnos la eternidad con Cristo, lo que nos mantiene desde ahora y hasta entonces es el poder de Dios.

“El Señor te bendiga. El Señor te guarde”. Entonces venimos a esta petición, o a este par de peticiones, en el versículo 25 de Números capítulo 6.

“El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro.” En esta oración para que Dios nos guarde, para que Dios nos proteja, vemos una oración por protección. “El Señor te bendiga y te guarde.” El Señor te proteja del maligno. El Señor te proteja del mal.

Ahora vemos una petición por la presencia de Dios , no solo Su protección, sino también por Su presencia. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, “y entonces la frase paralela en el versículo 26, “El Señor alce sobre ti su rostro”.

Recuerden en el libro de Éxodo cuando Dios le dijo a Moisés, “Quiero que guíes a los hijos de Israel a la Tierra Prometida, y yo les daré provisión; yo les protegeré”.

Dios les dio una lista de cosas – “Yo les enviaré Mi ángel para que vaya con ustedes” – y Moisés le dijo, “Espera un minuto, Señor”, “¿Y qué de Tu presencia?”

“Si tenemos todos Tus regalos y todas Tus bendiciones, pero no te tenemos a Ti, no quiero ir, tengo que saber, Señor, que Tú estás con nosotros en esto”.

Es tan importante para nosotras pedirle al Señor, por nosotros y por los demás, que la presencia de Dios esté en nuestras vidas. Este es el concepto que es presentado aquí cuando dice, “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti”.

El “rostro de Dios” significa la presencia de Dios. Cuando el rostro de Dios “brilla sobre Su pueblo,” esto significa que Dios se complace en Su pueblo.

Matthew Henry dijo, “Esto parece aludir a la sonrisa de un padre sobre su hijo.” Vemos a estos jóvenes atletas, en estos juegos de básquetbol de las escuelas secundarias donde los muchachos anotan los primeros dos puntos de su vida.

Y este joven ha estado sentado en el banco por 3 años. Y ahora está en su último año de bachillerato, y finalmente entra en el último cuarto del juego, hace un canasto y anota. ¿Hacia dónde él mira? Él mira a su entrenador o mira a su papá sentado en los bancos. Él quiere ver la sonrisa de su papá.

Nos pasamos gran parte de nuestras vidas mirando las caras de las personas en quien buscamos aprobación para ver si la hemos ganado.

Porque la cara de una persona nos dice tanto. Proverbios capítulo 16 en el versículo 15 dice que, “En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de lluvia tardía.”

Queremos ver a aquellos en autoridad, a aquellos que son importantes para nosotros y queremos ver en sus caras que todo está bien. “Tú eres aceptada. Tú puedes entrar en Mi presencia”.

La petición de esta oración no es por satisfacción de ningún rostro humano, sino para la satisfacción del rostro de Dios, saber que Dios nos mira, y que Dios se ha complacido, que Él se sonríe con nosotros, con Su pueblo como un padre se sonríe con su hijo.

Leemos en el libro de Éxodo que Dios habló a Moisés cara a cara, como un hombre habla con un amigo. Esto es una señal de que, “Tú eres bienvenido. Ven ante Mi presencia. Yo te doy la bienvenida para estar aquí”.

Y mientras pensamos en el rostro de Dios, nos damos cuenta que en esta vida, siendo lo que es, a veces tenemos que lidiar con el ceño fruncido o con la desaprobación de los demás.

Puede que algunos nos rechacen. Puede ser que nuestros padres nunca nos hayan mirado con gracia en sus rostros, y esto puede ser un recuerdo o una imagen que guardamos hasta estos días.

Puede ser que sus esposos no les sonrían, no les miren con aprobación. Pero quiero decirles algo: si tienen la sonrisa de Dios, pueden sobrevivir las malas caras y el rechazo de cualquier figura humana.

Ahora bien esto no quiere decir que no importa. No significa que esto no duela, pero en última instancia, la complacencia, la aceptación que necesitamos buscar, la bendición que necesitamos es la sonrisa de Dios.

La amistad con Dios – piensen en este versículo 2da a los Corintios capítulo 4 en el versículo 6 que nos dice,

…Dios, quien dijo, “De las tinieblas resplandecerá la luz,” es el que ha brillado en nuestros corazones para darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

Como verán, cuando Jesús vino a esta Tierra, Dios se hizo hombre. Pudiéramos decir que Él estaba poniéndole un rostro humano a Dios. En la cara de Cristo, vimos la gloria de Dios. Jesús era Dios sonriéndole a Su pueblo y haciéndose carne para que pudiéramos ver las bendiciones y el favor de Dios.

Déjenme decirles que el rostro de Dios también puede ser algo aterrador. El Salmo 104 el versículo 29 dice, “Escondes tu rostro, se turban”. Cuando Dios esconde Su rostro…Pensamos en el rostro de Dios como brillante, santo, y luminoso, ¿y qué le hace la luz a la oscuridad? La expone.

Al encender la luz en un lugar oscuro, podemos comenzar a ver los insectos y los gusanos y todo lo que sale arrastrándose, corriendo para esconderse.

A algunas cosas no les gusta que las expongan a la luz. Cuando pienso en el rostro de Dios, en sentido humano, es como esos amigos que casi pueden ver a través de ti. En esos casos nos sentimos como que, “Ellos saben lo que estamos pensando.”

Bueno, pues estamos lidiando con Uno con U mayúscula, que puede ver a través de nosotras, delante de quien todas las cosas están desnudas y al descubierto a Su vista , dice en Hebreos capítulo 4 en el versículo 13. El estar delante de la presencia de Dios, si nuestros corazones no son puros, es algo aterrador.

¿Recuerdan en el Huerto del Edén después de que Adán y Eva pecaron contra Dios, qué hicieron ellos? Ellos se escondieron de la presencia del Señor Dios. Esta palabra presencia es la misma palabra que se usa en Números capítulo 6 y que es traducida como, “rostro o semblante”. Ellos se escondieron del rostro de Dios.

“No nos mires. No podemos soportar tu mirada”. Han visto esto, tal vez con sus hijos cuando han hecho algo malo, y no quieren mirarles a los ojos.

Y tú le dices, “Mira a mami a los ojos,” pero tienen miedo. Porque son culpables. Ellos lo saben. Cuando nosotros somos culpables delante de Dios, cuando experimentamos lo que dice el Salmo 90 en el versículo 8, “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia,” estar en esa situación resulta algo aterrador.

Por eso es que necesitamos la siguiente petición dentro de esta bendición. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti” (Números 6:25). Me recuerda el Salmo 67 el versículo 1 donde tenemos una oración similar, “Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros”.

Entonces habiendo ya orado por la protección y por la presencia de Dios, y porque el rostro de Dios brille sobre nosotros, ahora la oración es por el perdón de Dios – por perdón de nuestros pecados que han sido expuestos a la luz de Su rostro. Que “Dios tenga piedad de nosotros”.

Como cuando decimos la oración que Jesús nos enseñó a orar, “Perdona nuestras ofensas” (Mateo 6:12). “Ten misericordia de nosotros pecadores. Necesitamos de tu gracia”. Y la gracia en su naturaleza misma es inmerecida.

No la merecemos. No la podemos ganar. El resultado de la satisfacción de Dios es Su gracia. Su pacto de misericordia es fundamental para nuestra salvación, el darnos cuenta que Dios ha hecho resplandecer Su rostro sobre nosotros. Necesitamos que Su misericordia y Su gracia vengan sobre nosotras.

Pienso en este pasaje del León, la Bruja, y el Ropero donde Aslan es el gran león, el poderoso y feroz león. Él es el rey de las bestias; él es el señor de los bosques. En esta historia, Lucy, la niña, le pregunta al Sr. y a la Sra. Castor la primera vez que escucha hablar de Aslan, “¿Es seguro estar con él?”

El Sr. Castor le respondió, “¿Quién dijo algo acerca de seguro? Claro que no. Pero él es bueno. Él es el rey. Eso sí te digo”. Qué retrato de la gracia de Dios. ¿Es Él seguro? Bueno, si los pecadores vienen ante Su presencia y está sobre ellos el juicio, la ira y el terror del Señor, esto debería aterrarnos si estamos separadas o apartadas de Su gracia.

Pero cantamos de esa gracia, hablamos sobre ella, pero ¿realmente nos apropiamos de ella?

Por su gracia miro que peque y su ley divina quebrante, mi alma entonces contempló por fe al Salvador, Mi alma allí divina gracia halló, Dios allí perdón y paz me dio, del pecado allí me liberto, el Salvador

Cantamos acerca del Calvario, que es donde esta gracia fue derramada.

Maravillosa gracia vino Jesús a dar, más alta que los cielos, más honda que la mar, más grande que mis culpas, clavadas en la cruz, es la maravillosa gracia de Jesús… (Maravillosa Gracia))

¿Dónde? En el Calvario. Allí fue que Dios hizo que Su rostro resplandeciera sobre nosotros.

El terror de Su rostro eventualmente se transformó en la sonrisa y el favor de Su rostro que estuvieron en la cruz de Cristo donde Él nos mostró Su gracia. Allí fue donde Él dijo, “Yo soy el Dios de toda gracia, y quiero bendecirles con esta gracia”.

Enséñanos, Padre, a conocer acerca del terror del Señor y lo que significa vivir bajo el escrutinio de tu mirada, que todo lo encuentra y que todo lo sabe.

Y entonces, por Tu gracia, que Tu ceño de justicia sea transformado en Tu sonrisa de justicia. Y así oramos Señor, bendícenos y guárdanos y haz que Tu rostro resplandezca sobre nosotros y que Tu gracia sea sobre nosotros. En Nombre y por la causa de Cristo oramos esto, amen.

Carmen: Nancy nos ha compartido hoy acerca de una increíble oración:”Que el rostro de Dios resplandezca sobre ti.” Oramos pidiendo esto para los oyentes de Aviva Nuestros Corazones.

Si has estado escuchando el programa por un período de tiempo y aprecias lo que Dios está haciendo a través del ministerio, ¿considerarías apoyarnos a un mayor nivel? Sé parte de nuestro ministerio. Puedes encontrar más detalles visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar muchos recursos que te ayudarán en tu caminar con el Señor.

Si todo el mundo está buscando obtener la paz, ¿por qué será que a veces es tan difícil de encontrar? Contestaremos esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y yo quiero que mi mamá asista a la Conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas de no ser que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/8 – Los sistemas internos, 4ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

5/8 – Los sistemas internos, 4ª Parte

John MacArthur

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John MacArthur entaciones más poderosas y maravillosas del cordero digno del Hijo de Dios es dado en Apocalipsis, capítulo 1. Y al llegar al estudio de la Palabra de Dios en esta mañana, me gustaría invitarlo a que abra su Biblia en Apocalipsis, capitulo 1, y quiero compartir con ustedes la primera visión del Señor Jesucristo dada en esta gran revelación. Comenzando en Apocalipsis, capitulo 1, versículo 9, leemos: “Yo, Juan, vuestro hermano y coparticipe vuestro en la tribulación, en el Reino y en la paciencia de Jesucristo. Estaba en la isla llamada Patmos por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta que decía, ‘yo soy el alfa y el omega, el primero y el último, escribe en un libro lo que ves y envíelo a las siete iglesias que están en Asia, a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, y la Odisea. Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo y vuelto, vi siete candeleros de oro. Y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve. Sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno, y su voz como estruendo de muchas aguas. Tened en su diestra siete estrellas, de su boca salía una espada aguda de dos filos y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.” Juan tiene una visión increíble y lo que él ve no es a ningún otro que al Señor Jesucristo, el alfa y la omega. Y el ve a Cristo en esta visión, moviéndose entre siete candeleros de oro. Representan a las siete iglesias en el versículo 11. Las siete estrellas en su mano, según el versículo 20, son los siete ministros de esas iglesias.

Entonces, ¿qué es lo que usted ve aquí? Usted ve a Cristo moviéndose entre Sus iglesias. Y las siete iglesias de Asia Menor, enlistadas aquí, a quienes escriben cartas en los capítulos 2 y 3, representan a todo tipo de iglesias a lo largo de toda la historia de la iglesia. Y aquí usted tiene un retrato del Señor moviéndose entre Sus iglesias, moviéndose entre Su pueblo, cuidando de la iglesia que Él compró con Su propia sangre preciada. Y eso no ha cambiado. Yo creo que el Señor esta tan vivo y activo en Su iglesia en la actualidad como lo estuvo en ese entonces. Y la visión que Juan tuvo no es solo una visión para ese lugar y ese entonces, sino una visión para todo el tiempo de la iglesia. Que Cristo siempre está vivo y moviéndose en Su iglesia, y notaran el versículo 13 que Él esta vestido con una ropa que le llega hasta los pies, ceñido con un cinto de oro. Si usted ve de cerca eso, encontrara que ese podría ser el atuendo de un profeta, podría ser la vestimenta de un sacerdote, podría ser la vestimenta de un rey, y ¿no es apropiado que Él, de hecho, es rey, profeta y sacerdote, moviéndose en Su iglesia como el soberano, moviendo en Su iglesia como el que habla por parte de Dios y quien lleva al pueblo a Dios?

En el versículo 14 vemos que su cabeza y cabellos son blancos como la lana, blancos como la nieve, indicando su santidad absoluta y pura. Y entonces el Hijo Santo de Dios, el sacerdote, rey, profeta perfecto se mueve en Su iglesia. Y conforme Él se mueve en Su iglesia, dice en versículo 14: “Sus ojos son como llama de fuego.” Esa es una mirada penetrante, conforme Él se mueve en la iglesia, sus ojos están escudriñando sus fortalezas y debilidades. Sus ojos están penetrando detrás de lo que parece verse en la superficie afirmando aquello que realmente está sucediendo. Oh, que cosa tan maravillosa es saber que Cristo está vivo en Su iglesia, que esta no es nuestra obra, en Su obra, que no está determinada por nuestra inteligencia, o somos dejados a nuestra inteligencia para tratar de entender lo que se hace, para saber si está bien o lo que debe ser hecho, sino que Cristo está vivo en Su iglesia, y el escudriña con una mirada penetrante y Sus pies, semejantes al bronce bruñido refulgente como en un horno y Su voz como estruendo de muchas aguas. Y estos son los pies de juicio, la voz de juicio. Cuando Él encuentra en la iglesia aquello que le desagrada, Él viene en juicio. Él le habla en juicio a esa iglesia.

Dice usted: “¿Por qué está leyendo esto?” Porque creo que es un buen lugar en donde comenzar el día de hoy para recordar esto, que somos la iglesia que Cristo está edificando, ¿verdad? Somos el candelero que Cristo está cuidando. Somos la luz, por así decirlo, que Cristo está avivando. Y lo hace con una mirada penetrante, y Él busca encontrar en nosotros aquello que no está bien y traer en contra de eso de relámpago, el trueno de Su propia voz, la fortaleza de Su propio juicio que disciplina, porque Él busca refinarnos. Y si resistimos el proceso de refinamiento, entonces Él va a quitar Su bendición, y uno de los pasajes mezclados en todas las Escrituras es Apocalipsis 2 y 3, en donde usted encuentra algunas iglesias que son felicitadas, reconocidas, pero la mayoría de ellas son condenadas, porque el Señor no encontró ahí lo que buscaba encontrar. Grace Church está, en un sentido, en Apocalipsis 1. Y Cristo se mueve en Su iglesia y yo creo que Él reconoce y condena, yo creo que el escudriña y bendice. Yo creo que Él escudriña y disciplina. Conforme Él descubre cosas que son confirme a Su voluntad y cosas que no lo son, y entonces es mi oración que conforme estoy en estos días compartiendo con ustedes los pensamientos de mi propio corazón, y simplemente estoy compartiendo mi corazón, pero realmente creo que conforme estoy haciendo esto, estoy en un lugar en donde Cristo estaría de pie. Estoy en nombre de Él hablándole lo que Sus ojos que escudriñan querrían ver. Y algunas veces ve y otras veces no ve.

Ahora, no estoy viviendo en una ilusión que soy un profeta ungido de Dios, distinto de cualquier otro, simplemente creo que el espíritu de Dios nos ha llevado a este momento en nuestra iglesia y al Espíritu de Dios nos ha motivado a estudiar esta serie en particular. Cuando comencé a hablar acerca de una anatomía de una iglesia hace cinco semanas atrás, realmente no sabía porque lo estaba haciendo, simplemente me sentí motivado a hacerlo. Peor que eso, no tenía idea de lo que iba a decir. Escribí un pequeño bosquejo y todavía estoy trabajando a partir de ese bosquejo y pidiéndole al Espíritu de Dios que me capacite, por así decirlo, para hacer el instrumento de Cristo conforme la iglesia es examinada para tratar de ayudarnos a ver qué es lo que Él ve.

Y ustedes han respondido tan bien, que sé que es del espíritu. Sé que es de Dios de lo que hemos hablado. Lo ha visto en su respuesta. He recibido más correo motivado por los últimos sermones que cualquier otro que jamás he predicado. Y creo que el correo se extiende en el espectro. Recibí dos cartas que me vienen a la mente más que ayer, quizás cinco o más, pero dos de ellas me parecieron interesantes. Una de ellas decía: “Me encantaría que esta fuera una iglesia de gente de color para que pudiera ponerme de pie y gritar ‘Predícalo, hermano, predícalo’.” Y eso está bien. Ustedes saben, he estado en iglesias de color donde se ponen de pie y gritan: “Toca tu trompeta”, y usted sabe, digo eso significa que usted se emociona y su usted ya no está emocionado para comenzar. Digo, desde ese tipo de respuesta, también vi una carta ayer de una persona querida que dijo: “Estoy avergonzado, estoy avergonzado, estoy avergonzado y estoy avergonzado.” Y firmada por un arrepentido. Habiendo enfrentado la realidad de quedarme corto de lo que Dios quería que Su iglesia fuera, no sé dónde usted está en la fila de pie, gritando, ‘Predícalo, hermano’, sintiéndose bastante avergonzado, pero he visto a Dios tocar nuestros corazones y el mío también, a través de esto.

Y entonces quiero regresar esta mañana nuestros pensamientos acerca de la anatomía de una iglesia, y dejar que Cristo penetre en nuestra iglesia un poco más, con mayor profundidad, y nos revele cosas que necesitamos ver. Ahora, ya hemos hablado del esqueleto, hemos hablado que nosotros como un cuerpo, si estamos usando la analogía de un cuerpo— y somos como un cuerpo. Tenemos que tener un esqueleto, y hablamos de esas cosas esqueletales: un alto concepto de Dios, la prioridad absoluta de las Escrituras, claridad doctrinal, santidad personal y la idea de autoridad espiritual. Y después entramos a los sistemas internos, el fluyo de principios de vida. Como en un cuerpo, el cuerpo depende para su vida de que fluya en él esos sistemas. Entonces dependemos de ciertas actitudes espirituales. Y esas actitudes deben fluir por el cuerpo, y le he estado presentando las actitudes que son más críticas. Hemos hablado de obediencia, la cual me parece que es la actitud más importante de manera suprema. La actitud de humildad, de amor, de unidad, de servicio, gozo, paz, gratitud, disciplina personal, rendición de cuentas. Y creo que la última vez terminamos con perdón.

Ahora todas estas actitudes deben ser cultivadas en el pueblo de Dios y cuando el Señor se mueve en su iglesia, yo creo que esas son las cosas que él busca. Ver una congregación que tiene una actitud de amor, una actitud de paz, una actitud de disciplina, una actitud de obediencia, de servicio, de gozo, de gratitud, de paz, todas esas cosas. Escudriñando más allá de lo exterior para ver qué hay en el corazón, porque el Señor escudriña el corazón. Y ya hemos hablado de 11 y le voy a dar las cinco que quedan en esta mañana y quiero concluir con ellas en esta mañana, entonces voy a tratar de cubrir esas cinco.

Número dos en mi lista, no que eso importa, es dependencia. Dependencia. Si usted quisiera expresarlo en términos negativos seria la actitud de insuficiencia o el sentido de que usted no es suficiente y entonces en usted hay una dependencia básica. Y esto no es fácil para gente capaz, no es fácil para iglesias eficaces, bendecidas por Dios, como la nuestra. Como puede ver nuestra iglesia, en cierta manera, es como una maquinaria que está bien aceitada, en un sentido. Digo, la maquinaria se mueve, las cosas se hacen, tenemos a gente competente, tenemos a gente que trabaja duro, tenemos a gente creativa. Hemos pasado por un desarrollo de programas que dice: “hombre, lo estamos haciendo”, ¿se da cuenta? Y podemos llegar al punto en donde perdemos el sentido de insuficiencia. Perdemos el sentido de dependencia porque hemos entendido como hacerlo y lo que usted realmente haciendo si no es cuidadoso, es eliminar a Dios. Y usted llega al punto en su ministerio en donde, debido a la fortaleza de su fuerza de trabajo y su gente creativa y el programa que ya está operando, usted simplemente le dice a Dios: “Adiós”, y despega. Y quizás no están fácil hacer eso si usted resulta estar en un pequeño grupo de creyentes detrás de la cortina de hierro que están viviendo diariamente, con temor de la muerte, sin ningún recurso en absoluto. Pero para nosotros que tenemos tanto, tanto, que hemos sido tan bendecidos por Dios como Israel en la antigüedad como mencionamos, que hemos entrado a la tierra y hemos heredado una tierra por la que realmente no trabajamos y hemos disfrutado de fosos que no escarbamos. Olvidamos a Dios y simplemente estamos en una corriente de actividad y grandes ideas y esperanzas brillantes y pensamientos desafiantes. Creo que lo q  ue estoy diciendo, es que realmente no queremos hacer nunca algo jamás que no creamos que es el propósito perfecto de Dios para nosotros y entonces debemos mantener una actitud de dependencia, dependencia.

Y podríamos hablar de esto desde muchos ángulos diferentes, en el salmo que leí esta mañana, el salmo 19 David dice: “Guárdame de los que me son ocultos.” Es tan fácil, simplemente salí corriendo sin que realmente dependamos de Dios, sin escudriñar el corazón de Dios y la mente de Dios. Podría sentarse en una junta y decidir hacer esto y decidir hacer aquello. ¿Y dónde está la oración? ¿Y dónde está la paciencia? ¿Y dónde está la comunión perseverante con Dios? Hasta que el corazón no solo tiene la libertad de hacerlo sino que tiene el sentido de hacer la obra de Dios. Siempre a lo largo de todo mi ministerio he temido que haga algo de lo que Dios no era parte, siempre me he querido asegurar de que simplemente voy al mismo paso, en la misma dirección, con la misma meta que Él tiene porque Cristo está edificando Su iglesia y no quiero competir con Él. Ese es un perdedor pero podemos meternos de una manera tan fácil en pecados ocultos presuntuosos.

Una gran idea y salimos corriendo. Me acuerdo cuando estuve en el seminario, en el seminario Talbot, todo el mundo tenía que predicar en esos días, dos veces en la capilla. Tenemos más alumnos ahora, no creo que todo el mundo tiene que hacerlo. Pero todo mundo tenía que hacerlo y cuando predicábamos la facultad entera se sentaba en la plataforma, atrás de nosotros. Y tenían unas hojas de crítica y mientras que usted estaba predicando la estaban llenando, lo cual era un buen ejercicio para ellos, porque los mantenía despierto durante los sermones más aburridos, creo yo. Pero se sentaban ahí y usted oía el papel que se movía y ya habían pasado 10 minutos y el hombre ya estaba volteando su página, usted sabía que estaba en problemas, ¿verdad?

Pero hacia su mejor esfuerzo para predicar y se me asignó segundo de Samuel, capítulo 7. Y en segundo de Samuel, capítulo 7, nunca lo he olvidado. Digo, quería que ese sermón estuviera tan bien trabajado cuando lo predicara, que me memoricé todo, inclusive mis pausas, inclusive creo que hasta mi respiración la había memorizado. Realmente iba a tener cuidado en ese y entré al capítulo y David ve su palacio y dice: “Tengo este palacio hermoso” y ve la casa de Dios, Dios estaba viviendo en un tabernáculo en esos días. Usted sabe, en una tienda. Y él dice: “No es apropiado que Dios more en una tienda mientras que yo moro en este palacio enorme.” Él dice: “Voy a construirle una casa a Dios.” Es algo digno de reconocimiento, ¿verdad? Digno de reconocimiento. Y entonces va con Natán, el profeta y le dice: “Natán es mi deseo” y Natán le dice: “Digno de reconocimiento, ve y haz lo que está en tu corazón David; gran idea.” Y Dios detuvo a Natán y le dijo: “Natán, ¿no verificaste conmigo? ¿Quién te dijo que le dijeras eso? Él nunca construirá mi casa porque él es un hombre de manos sangrientas.” Fue Salomón quien edificaría la casa. Pero cuando Dios quitó algo, Él colocó algo en su lugar y le dio a David una promesa maravillosa. Entonces prediqué acerca del pecado de suponer que Dios quiere que hagas cosas, de atreverte a hacer cosas en las que Dios no está interesado.

Realmente fue una experiencia que cambio mi vida, porque ese mensaje se quedó en mi mente a lo largo de los años. Sin embargo, una nota a pie de página fue que conforme me iba, el doctor Fineberg me entregó su hoja de crítica, él era el director. La dobló y me sentí tan bien por el mensaje, porque habló a mi corazón y la abrí y él no se molestó por revisar nada, ningún punto. Él simplemente escribió en la parte de enfrente: “No entendiste el punto del pasaje.” Ese fue un mal día, un día muy malo y una muy buena lección. Él pensó que debía haber predicado acerca de la promesa del reino, fue una opción. Sabía que el pasaje prometía el reino pero sentí que mi propio corazón necesitaba oír, de ser presuntuoso. Porque yo tiendo a ser ese tipo de persona que corre rápidamente en una nueva dirección y quizás tiene grandes ideas, una gran visión por lo que podría ser hecho, y necesito retroceder al punto de dependencia. Percibir una insuficiencia que me motiva a buscar el corazón y la mente de Dios. Lo único que tiene que hacer es comenzar algo por usted mismo en lo que Dios no esté involucrado y simplemente salir en esa dirección y ver como se cae varias veces, le ayuda a curarlo.

De lo que realmente estoy hablando es de la oración. La iglesia debe tener un espíritu de dependencia. Yo sé que no hemos llegado al punto máximo, yo sé que no somos perfectos, digo, caminamos, tenemos todas estas cosas y venimos aquí, esta para nosotros listo, todos esos programas y ministerios maravillosos y tenemos la idea de que simplemente no necesitamos depender de Dios. ¡Ya! Pero puede terminarse eso rápidamente, debe haber una dependencia sostenida. Acompáñeme por un momento al Juan 14, simplemente para hablar de este concepto de la dependencia desde otro ángulo. En Juan 14, usted conoce la situación, estoy seguro. En Juan 14, el Señor se va, es el aposento alto, el último discurso de nuestro Señor con Sus discípulos y Él les está prometiendo todo tipo de cosas maravillosas porque realmente tienen miedo. Han dependido de Él para todo, todo, lo han seguido por 3 años. Él les dio alimento que los alimentó, Él pescó peces para que pudieran pagar sus impuestos. Les dijo todo lo que necesitaban saber acerca del reino, de Dios, del hombre, del pecado, de la justicia. Dependían de manera total de Él y ahora encima estaban afligidos, ellos estaban sumamente afligidos porque dependían de Él en todo, lo necesitaban desesperadamente. Digo, inclusive cuando él estaba ahí, ellos continuamente tambaleaban, ¿no es cierto? Y entonces conocían su dependencia.

Y cuando Él les anunció que se iba, era un momento de pánico, realmente un momento de pánico. Pero en medio de todo eso, Él les hace una promesa que es tan maravillosa. Está en el versículo 13 y 14 de Juan 14: “Y todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, yo lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidierais en mi nombre yo lo haré.” Usted no puede recibir una mejor promesa que esa, ¿no es cierto? Cualquier cosa que pidamos en Su nombre, Él lo hará. Dice usted, bueno que quiere decir entonces, ¿cualquier cosa que pidas? Bueno no, todo lo que pida usted en Su nombre. Dice usted: “Bueno, ¿qué quiere decir eso? ¿Simplemente meter al final de tu oración ‘En el nombre de Jesús, Amen’ y Dios lo tiene que hacer? Algunas personas creen eso. Eso no es lo que significa. En el Antiguo Testamento Dios dijo: “Mi nombre es Yo soy el que soy.” En otras palabras, mi nombre es todo lo que yo soy. Y el nombre de Cristo es todo lo que Él es. Entonces cuando usted pide algo que es coherente con quien es Jesús y cuál es su obra, y cuál es su voluntad, y cuál es su deseo, y cuál es su plan, y cuál es su propósito y Él lo hará. No significa que usted puede pedir cualquier cosa y simplemente meter al final de su oración esto y lo va a obtener. Significa que cuando usted pide de manera coherente con Su voluntad y Su propósito, entonces Él lo hará.

Y entonces necesitamos aprender como creyentes, vivir en una vida de dependencia constante la oración, la cual es: “Oh, Señor, lo que sea Tu voluntad hacer, hazlo, hazlo.” De tal manera que no hay amargura si no recibes lo que quieres, si no se hace, si no sucede, si dependemos de Él para activarlo y cumplirlo solo si está en línea con Su voluntad perfecta. Y como puede ver, esta es la manera en la que el Padre es glorificado, porque entonces el Padre está haciendo lo que el Padre quiere hacer para su propia gloria. Y después el ministerio que está siendo cumplido, es el ministerio de Dios en el nombre del Hijo.

Y amados, eso es lo que yo quiero en esta iglesia. No quiero el ministerio de hombres inteligentes, no quiero el ministerio de personas creativas, queremos el ministerio del Espíritu de Dios, en el nombre del Hijo de Dios para la gloria de Dios mismo, ¿no es cierto? Y le estoy hablando a usted simplemente desde un punto de vista general, pero necesita ver en nuestros corazones un sentido de insuficiencia, de saber qué hacer y como mejor hacer, lo que nos motiva la dependencia de Dios en donde en medio de nuestras oraciones podemos clamar por aquello que             Jesús quiere que se haga. Es tan importante esto. Es el corazón de la oración de los discípulos en Mateo 6, francamente, cuando vinieron a Jesús y le dijeron: “Enséñanos a orar” y él dijo: “Oren así: ’Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea Tu nombre.’” En otras palabras, glorioso sea Tu nombre, santo sea Tu nombre, apartado sea Tu nombre, único sea Tu nombre. En otras palabras, Señor, lo único que realmente queremos es que Tú seas glorificado, que Tu nombre sea exaltado, por todo lo que Tú eres, y toda Tu voluntad, y todo Tu deseo, que se haga. Después, venga Tu reino. Tú haz Tu obra a Tu manera en Tu reino. Hágase que Tu voluntad en la tierra como en el cielo. Y entonces la oración comienza a no con danos, danos, danos; sino; santificado sea Tu nombre, venga a Tu reino, hágase Tu voluntad, y hasta que tengamos esa perspectiva en su lugar correcto, no tenemos el derecho de pedir nada.

Y entonces se nos enseña, creo yo, a orar de una manera dependiente. En un sentido de insuficiencia, que clama que Dios haga Su trabajo, Su obra, a Su manera. Y ese siempre ha sido nuestro deseo aquí. Siempre ha sido nuestra meta. Es que Cristo este edificando Su iglesia y que nosotros simplemente seamos parte de eso. Y me preocupo algunas veces porque nos orientamos tanto a los programas, nos volvemos tan buenos en lo que hacemos y avanzamos tanto en nuestros planes que la oración no tiene parte alguna, excepto cuando enfrentamos el desastre, después del hecho. ‘Hombre, sácanos de esta, Señor’, y probable no estaremos en esta si hubiéramos preguntado. No se usted, pero yo no quiero nada para mí que Dios no quiera para mí. ¿Y usted? Nada. Y entonces creo que debe hacer una actitud de dependencia, y gracias a Dios, simplemente los aliento para que haya más de esta actitud. Hemos dependido de Dios, hemos dependido de Su Palabra, hemos dependido de la oración, pero necesitamos más. Creo que quizás estamos atrapados en medio de este cristianismo contemporáneo, en donde trabajamos mucho y oramos muy poco. No hay nada más maravilloso que haber pasado tiempo en oración, entrar en algo y percibir esa libertad tremenda que viene al corazón, que conoce, que está caminando por un camino, lado a lado del Salvador, cuya voluntad está siendo expresada.

Esa es la razón por la que dije porque, ¿saben una cosa? No siempre sucede así, pero cuando comencé esta serie, realmente no sabía adónde nos iba a llevar el Señor, ni siquiera sé lo que voy a decir hasta que lo digo. Pero he tenido ese sentido de compañerismo de Jesucristo paso a paso a lo largo de todo esto porque realmente creo en mi corazón, que conforme lo busqué para saber que era lo que nuestra iglesia necesitaba para este momento, y que era lo que Él quería hacer en nuestra congregación para estos días. Él me llevo por este camino y esta es la expresión de su corazón para nosotros y entonces, este es Él moviéndose, por así decirlo, en medio de los candeleros, dependencia. Hacemos muchas cosas bien, no tan bien que queremos hacerlo en la carne, ¿verdad?

Permítame darle otra actitud que necesite estar en la iglesia, flexibilidad, flexibilidad. No voy a tomar mucho tiempo para hablar de esto, pero es importante, flexibilidad. Esto es, necesitamos poder cambiar. Alguien escribió un libro, dijo que las últimas palabras de una iglesia es: “Nunca lo hemos hecho así antes” y eso realmente es verdad. Algunas personas han sustituido lo que Jesús dijo en Mateo 15, ¿se acuerda? El confrontó a los Fariseos y Escribas vinieron a él, lo confrontaron y dijeron: “¿Por qué tus discípulos violan los mandamientos de los hombres al no lavarse sus manos?” Estaban comiendo, usted sabe, sin aplicar— no la limpieza física sino el ritual ceremonial y él dice: “¿Por qué sus discípulos violan el mandamiento de los hombres o la tradición de los hombres, las tradición de los ancianos?” Él dice, Jesús dice: “¿Por qué sus tradiciones violan los mandamientos de Dios?” Ahora permítame decirle algo, todos hemos vivido esa experiencia. Las iglesias pueden perderse con una pila, con un montón de tradiciones que se convierten en un bloque, en un muro para lo que dice la palabra de Dios, ¿verdad? Sucede todo el tiempo. Bueno, nosotros ciertamente no podemos hacer eso en nuestra iglesia, tenemos esta tradición como puede ver. Las iglesias pueden tener una organización que es totalmente anti Bíblica, pueden tener un estilo de ministerio que es totalmente anti Bíblico. Y cuando usted trata de meter lo que Dios quiere bajo el mandato divino de un mandamiento de Dios mismo, va en contra, choca con la pared de la tradición. Y entonces debe existir la actitud en la iglesia de flexibilidad.

Ahora si usted ha estado mucho tiempo en Grace Church usted tiene que ser flexible. Digo, simplemente continuamos cambiando, la gente dice” “¿Cómo es que tu iglesia esta tan organizada? ¿Podrías mandarnos una tabla de la organización?” Recibimos cartas así todo el tiempo, realmente es una broma, tendría que ser una película de 16 mm, tendría que estarse moviendo así. No podemos meterlo en una caja y capturarlo, porque Dios trabaja a través de personas y entran y salen y son fuertes y débiles y comprometidos y menos comprometidos y más gente aquí y allá, tenemos que hacer algo al respecto. Y entonces, hay una función orgánica, por así decirlo, cambiante, constante, que creo que es tan maravillosa porque nunca nos deja realmente detenernos y administrar. Simplemente nunca se puede sentar y sacar los papeles, siempre es gente, y siempre es fortalecer esto y recoger esto y cambiar aquello. Y es maravilloso porque nunca nos confundimos, eso esperamos. La diferencia entre la rutina y la realidad, no queremos confundirnos con eso, digo, no queremos sustituir lo falso por lo verdadero simplemente porque siempre lo hemos hecho así.

Mi esposa tenía una tía ya de edad que falleció no hace mucho tiempo, una pariente distante creo, realmente no una tía. Pero bueno, solíamos verla en la época de las vacaciones y le llevábamos galletas y demás, y entonces la última vez que la fuimos a ver, era la época de Navidad y ella dijo: “Bueno, John”, ella va a la iglesia metodista y ella dijo: “¿Tienes un servicio del 24 de diciembre?” Le dije: “No, no tenemos un servicio de 24 de diciembre.” Ella dijo: “¿No?” Yo le dije: “No, simplemente animamos a la gente a que se vaya a casa, este con su familia y hable del significado de la Navidad y el nacimiento del Señor, pero no tenemos un servicio así.” Ella dijo: “¡Oh! Eso es muy malo.” Ella estaba muy triste, ella dijo: “Sabes, en nuestra iglesia, siempre hemos tenido un servicio el 24 de diciembre.” Le dije: “¿En serio?” Y ella dijo: “Oh, sí.” Yo le dije: “¿Fuiste?” Y ella dijo: “Oh, nadie va, pero siempre hemos tenido un servicio del 24 de diciembre.” “Nadie va“, le dije. Ella terminó la conversación diciendo: “Oh bueno, es simplemente muy triste que ustedes no tengan un servicio de 24 de diciembre.” Hombre, le digo, somos criaturas de habito, ¿sabe eso? Es tanto bueno como malo, ¿usted tiene buenos hábitos? Y es algo bueno que usted es una criatura de hábito pero usted también tiene hábitos malos, son difíciles de romper, ¿no es cierto? Tiene un grupo de personas juntas que básicamente están creados con tendencias a cultivar hábitos y se meten en cierta manera de hacer las cosas y trata de moverlos y es sorprendente cuanto resiste la gente a hacer eso. Pero algunas veces simplemente tiene que cambiar las cosas para que la gente no se confunda entre la rutina y la realidad. Entonces necesita ver algo de cambio, algo de flexibilidad, todos necesitamos ser así. Y cuando usted une esto con el punto anterior que hemos comentado al iniciar el mensaje, acerca de la dependencia, tenemos que ser flexibles porque dependemos de Dios y Dios puede estar haciendo diferentes cosas.

Entristece mi corazón cuando un pastor joven llega a una iglesia y tiene un gran deseo por enseñar la Palabra y aplicar la Palabra y choca con una pared de tradición y la gente no lo deja moverse. Ellos dicen: “Bueno, realmente tenemos problemas y tratamos de hacer eso porque tenemos esto por acá.” Hombre, esto va a molestar a mucha gente pero, pero, ¿por qué está dejando que las tradiciones de los hombres estorben los mandamientos de Dios? Como puede ver eso es algo tan maravilloso acerca de esta iglesia, cuando comenzamos años atrás a descubrir la palabra de Dios decíamos: “Oye, esto está en la Biblia, tenemos que cambiar eso y tenemos que cambiar aquello. Tenemos que cambiar, tenemos que alinearnos con esto.” Y Grace Church siempre ha sido así, es tan maravilloso. Algunas veces enviamos a nuestros jóvenes y regresan golpeados y sangrando, seis meses después diciendo: “Me he estado golpeando contra esta pared de tradición en esta iglesia, no sé si jamás va a cambiar”, pero tenemos que ser flexibles.

Y también se reduce a vida personal, siempre pienso en Hechos 16, si Pablo era un tipo de hombre que salía y hacia las cosas, ¿verdad? Creo que nunca se sentó, simplemente se seguía moviendo todo el tiempo y terminó su ministerio en Galacia y en Frigia, esa es el área moderna de Turquía. Y él decidió que íbamos a ir a Asia, al sur hacia Asia, ese gran lugar, hombre, un lugar significativo, las siete iglesias de Asia Menor ahí en esa área. Él comenzó a ir ahí, la Biblia dice en Hechos 16, 6 al 10, que, “el Espíritu Santo lo estorbó, lo detuvo.” Ahora no sé cómo es que el Espíritu Santo lo hizo, pero de alguna manera lo detuvo. Dijo: “No, no es por ahí Pablo.” ¿Qué cree usted que hizo Pablo? Se regresó a casa y simplemente dijo: “Bueno, ¿no quieren mi ministerio? ¿No hay apertura en el ministerio en Asia?” No. Él dijo: “Muy bien, no podemos ir. Ya hemos estado en el este, no podemos ir al sur, vayamos al norte. A Bitinia, caballeros, aquí vamos, vayamos a Bitinia.” El Espíritu Santo dijo: “No, no puedes ir ahí.” Oh bueno, veamos, ya hemos estado en el sur, ya hemos estado en el este, no podemos ir al sur, ni al norte. Oeste, vamos al oeste. Al océano. Entonces se va a dormir y debió haberse quedado dormido, quizás orando acerca de donde quería que Dios fuera, porque en medio de la noche tuvo una visión. Y había un hombre de Macedonia diciendo: “Ven” y ¿qué? “Ayúdanos.” Y él fue y el Evangelio se volvió más que una secta del Medio Oriente, tocó el mundo. Flexibilidad, flexibilidad.

Marty Wolf es uno de nuestros ancianos, escribí acerca de esto en mi libro, acerca de la voluntad de Dios. Y me acuerdo cuando él iba a un lugar, él tenía una carga por alcanzar a gente judía, siendo judío él. Y su carga era ir a Francia y alcanzarlos en Paris, y esta era su gran meta. Y entonces se involucró con la Unión de Misión Bíblica Cristiana sirviendo en Francia y hombre, era emocionante. Y se preparó y demás y colocamos una placa en la iglesia, era la iglesia de mi papa y decía: “Marty Wolf Francia” y llegó el día cuando fue a Canadá, ahí fue, había judíos también que hablaban francés en Montreal. Dios tenía un lugar diferente, flexibilidad. Así es el servicio a Cristo y la iglesia necesita esa flexibilidad, ese sentido de dependencia, ese sentido de flexibilidad que dice: “Dios, dependemos de la manera en la que Tú nos guíes.” Y vamos a ser flexibles cuando Tú seas flexible, eso es tan importante. Permítame tan solo alentarlo cuando las cosas en la iglesia cambien y se mueven, simplemente ore con nosotros porque Dios nos ha llevado en esa dirección y sea flexible para moverse, con esa actitud tan importante.

Permítame darle otra, crecimiento, actitud de crecimiento, actitud de crecimiento. Creo que esta es tan importante como el resto, que siempre esté fluyendo en nosotros el deseo por crecer, el deseo por crecer, de estar en el proceso de crecer. Primera de Pedro 2-2 lo resume diciendo: “Desead como niño recién nacido de la leche espiritual no adulterada para que por ella”, ¿qué? “Crezcáis.” Ahora, esa analogía es maravillosa porque dice esto: “No es como la leche de la Palabra en contraste a la carne”, esa es una analogía diferente, primera de Corintios 3. Lo que él está diciendo aquí, como lo dice Pedro, de la misma manera en la que los bebes desean la leche, ustedes deben desear la Palabra para crecer. Ahora, ¿cuánto desea un bebe la leche? ¿Ha estado usted cerca de un bebe últimamente? Ellos gritan, lloran, patean, se enojan hasta que usted le da lo que quiere, ¿verdad? Digo, básicamente un bebe se preocupa solo por dos cosas: dele leche y enfrente las consecuencias. Este es el principio, el final de todo el asunto. Es esa devoción única, es ese deseo consumidor por una cosa, que es lo que está buscando Pedro. ¿Qué tan fuerte es su deseo por la palabra? Puede tomarlo o dejarlo, ¿está un poco aburrido con lo que está pasando esta mañana? ¿Está viendo su reloj diciendo: “Tengo que salirme de aquí”? El sol está brillando por primera vez en cinco días, digo, ¿realmente tiene hambre por la Palabra? ¿Es algún tipo de ejercicio, una especie de tiranía que usted tiene que abrir la Biblia para leerla? ¿O hay magnético en ella que atrae su corazón? ¿Realmente percibe que está creciendo? Digo, eso es tan importante. Ahora no todos tenemos las mismas capacidades para crecer, pero sea cual sea la capacidad que tengamos, necesitamos crecer hasta ese punto.

Y crecemos al alimentarnos de la Palabra de Dios. ¿Saben ustedes? Tenemos un ministerio maravilloso en nuestra iglesia para algunas de las personas que están discapacitadas mentalmente y algunos de ellos son buenos amigos míos, excelentes, buenos amigos. De hecho, creo que veo a Rodney por ahí en la segunda fila. Rodney es mi buen amigo, ¿verdad? Bueno, yo me acuerdo cuando Rodney fue bautizado. ¿Te acuerdas cuando fuiste bautizado, Rodney? Eso fue hace un tiempo atrás. Entonces él dijo, “Si”, dijo, “quiero ser bautizado. Y quiero bautizarme porque él dijo: ‘John bautiza a todo el resto de la gente que tiene a Jesús en su corazón. Y yo tengo a Jesús en mi corazón y quiero ser bautizado’.” Entonces le dije a Greg Barshak: “Muy bien.” Y entonces estábamos por ahí y le dije: “Rodney, solo quiero asegurarme de esto”, probablemente no se acuerda de esto. Yo le dije: “Rodney, nada más vas a salir y vas a dar tu testimonio.” Y yo dije, “Ahora, simplemente dime, ¿quién es Jesucristo?” Él me vio así de manera extraña y dijo: “¿Me quieres decir que tú ni siquiera sabes eso?” Yo dije, “Bueno, que pregunta tan torpe, claro que se eso, yo soy el predicador, yo soy el ministro.” Y fue bautizado y dio su testimonio de su amor por el Señor y después tuve la oportunidad de darle una Biblia porque su otra Biblia estaba toda desgastada y me dijo que él quería una Biblia con números grandes porque él podía ver el número del que estaba hablando. Y entonces, él podía ver el número de los versículos y demás y la gente le ayudó y unas semanas después, ¿no sé si te acuerdas de esto tampoco? Viniste al frente y me dijiste: “Siéntate.” Me dijiste ‘siéntate’ después del servicio. Entonces dije: “Muy bien.” Y me senté ahí en los escalones y me dijo: “Tengo una sorpresa para ti” y recitó el salmo 23 y eso bendijo mi corazón.

¿Y sabe una cosa? Todos tenemos capacidades diferentes, pero el Espíritu de Dios opera en el corazón, ¿no es cierto? Para traernos amor por su Palabra y crecer al paso que podemos crecer. Y creo que lo que más temor hay en mi corazón es que si la iglesia jamás dejara de crecer, si la gente simplemente dijera: “Bueno, hemos recibido suficiente. Ya he recibido toda la teología que puedo recibir. He recibido tanta exposición, realmente se más de lo que quiero saber. Digo, ya ni siquiera puedo encontrar para las cintas, las tengo en el garaje, las tengo en la cajuela y yo simplemente no puedo encontrar a quien regalárselas porque todo el mundo las tiene. Digo, realmente ya no necesito conocer más, ya simplemente voy a levantar la tienda y me voy a ir a dormir.” ¿Pero sabe una cosa? Necesita ver esa hambre continua por crecer, ¿no es cierto? Simplemente ore a Dios porque nunca perdamos esa actitud. ¿Sabe una cosa? Pedro lo dijo de otra en su segunda epístola, capitulo 3 versículo 18: “Antes bien creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” No nada más estamos aprendiendo información en un libro, estamos creciendo en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. No estamos aprendiendo simplemente informaciones, estamos conociéndolo, ¿verdad? Como puede ver, cuando usted nace en la familia de Dios, primera de Juan 2-13, dice que usted es un bebe pequeño. Y usted conoce al papa, da-da, gu-gu, lo elemental. Y después se convierte en un joven espiritual, la Palabra de Dios mora en usted, usted es fuerte, usted vence al maligno.

Pero no termina ahí, primero conoce a Dios de una manera simple, después conoce la doctrina y después dice que se convierte en un padre espiritual, que lo conoce a aquel, que es desde el principio. No estamos aprendiendo para conocer doctrina, estamos aprendiendo para conocer a Dios. Y entre más conoce usted a Dios, la comunión es más enriquecedora. Escuche, piense en la persona más maravillosa en el mundo entero, la persona más maravillosa que jamás ha conocido. Piense lo maravilloso que seria, simplemente tener esa relación creciendo, creciendo y creciendo después compare eso con conocer al Dios Santo infinito del universo en una relación que va creciendo, va creciendo. Alimentarse de la Palabra. ¿Tiene usted un hambre por Él? ¿Medita en ella? ¿Sus verdades corren por su mente? ¿Es su alimento diario? ¿Puede decir con Job que usted ama la Palabra de Dios más que su alimento necesario? Deberíamos estar creciendo y usted dice: “Bueno, he estado aquí por mucho tiempo, conozco tanto.” Bueno, si usted ha llegado al punto en el que usted cree que conoce mucho, usted realmente está en el punto en el que realmente no conoce lo que debería conocer, y eso es que usted no conoce lo suficiente. O puede haber suficiente información, ¿pero me está diciendo que usted a Dios tan bien como a usted le gustaría conocerlo?

Como puede ver, cuando yo estudio un pasaje, siempre busco lo que puedo descubrir acerca de la persona de Dios ahí, para que pueda conocerlo mejor. Crecimiento. Permítame darle dos actitudes más. Fidelidad, fidelidad. Hombre, ¿sabe una cosa? Hay muchos cristianos que en cierta manera son corredores de velocidad espirituales. ¡Zoom! Ya acabaron. Suena el silbato de salida y salen corriendo y se acabó. Están buscando la jubilación espiritual y lo que Dios está buscando es maratonistas, corredores de distancia. Pero es necesario, primera de Corintios 4-2, que los administradores sean hallados, ¿qué? Fieles. Algo debe ser dicho por la perseverancia, el compromiso espiritual a largo plazo. Me encanta cuando la gente mayor me dice: “¿Sabes una cosa? Podría reducir la velocidad porque estoy teniendo dificultad en escribir mis notas.” Y alguien me dijo recientemente, en sus 80— me encanta eso, una persona de 80 años tomando notas, todavía emocionado, todavía fiel a la palabra de Dios, la verdad de Dios, la vida de Dios, la iglesia de Dios, el ministerio. Digo, no han aventado la toalla y hay personas así, que enseñan año tras año tras año, que discipulan año tras año tras año, que hacen compromisos a largo plazo y los cumplen. Realmente son los baluartes de la fe, las columnas. Porque como puede ver, lo que hace no está basado en una apelación emocional, no está basado en una respuesta inmediata, está basado en la virtud. Y la virtud tiene esa cualidad perseverante.

Hay muchas personas que vienen a Grace Church cuando pueden, y cuando no vienen, normalmente es porque tienen otras cosas que hacer. Pero hay otros que simplemente se mueven de manera fiel ¿O cuánto necesitamos el espíritu de fidelidad? La marca de la virtud real es el compromiso perseverante, el compromiso perseverante. Observe segunda de Timoteo, permítame usar a Pablo quien, claro, es un modelo en esto. Y en segunda de Timoteo 4, versículo 6 él dice: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado.” Y él sabía que iba a ser sacrificado. “Y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe.” Hombre, que gran afirmación. ¿Sabe lo que él está diciendo? Dios, ya me puedo morir, ya terminé, ya acabé, lo he cumplido, he terminado la carrera, he peleado la batalla, he guardado la fe. Oh, ¿sabe una cosa? Eso es tan maravilloso.

Creo que es algo triste cuando usted ve a un Santo envejecer y se vuelve indiferente. O alguien que pertenece a Cristo y pasan los años y se amarga. Y algunas veces inclusive, ve a predicadores o maestros o quizás obreros cristianos, envejecen y se vuelven personas amargadas, centradas en sí mismas o lo que sea. Y simplemente usted se pregunta, ¿qué pasó? ¿Qué salió mal? Pero cuando usted tiene esa gracia dulce que va creciendo en una vida de servicio fiel, es algo tan hermoso, un espíritu tan hermoso. Fidelidad, fidelidad. Usted tiene una responsabilidad y está ahí y la cumple. Y cuando el pueblo de Dios se reúne, ahí está usted. ¿Sabe una cosa? Siempre hemos dicho que si toda persona que dice que va a Grace Church, de hecho viniera, sería sorprendente, maravilloso. Digo, conozco a personas así en todos lados, todos lados, no importa en dónde. Si voy al supermercado con mi esposa y empujo el carrito, ella compra las cosas, alguien se acerca y dice: “Oh, yo lo conozco. Usted es John Mac Arthur. Yo voy a su iglesia.” “¿En serio? Que maravilloso. No lo he visto ahí.” “Oh bueno, voy. Sí, yo voy. En serio.” “¿Estuvo ayer domingo?” “Oh no, no estuve el domingo, no. Ha pasado un rato, pero nos encanta, nos encanta estar.” “Oh, qué bueno, que bueno.” Eso es algo triste, ¿no es cierto? Me hace sentir algo mal. O escucho “Oh, bueno cuando vamos siempre, vamos a Grace, nos encanta, lo disfrutamos.” Fidelidad, fidelidad. Simplemente estar ahí para adorar de manera constante, para servir constantemente, para orar constantemente todas estas cosas. Y es una sociedad tan distraída, en la cual todos somos jalados en múltiples direcciones, es difícil mantener las prioridades en orden.

Una última, me gustaría que pudiera decir más de eso, pero se acabó el tiempo. Una última actitud, es esperanza, esperanza. Oh, que gran palabra, esperanza. Significa seguridad para el futuro. Significa que no tememos la muerte, significa que de hecho, vemos hacia adelante para lo que nos espera en la vida y la muerte. De hecho, me encantan las expresiones en Romanos 12-12: “Gozosos en la esperanza.” Hombre, ¿la muerte no nos da miedo? Digo, tenemos un servicio funeral por aquí y es una celebración. Y nos regocijamos y alabamos a Dios, porque alguien al que amamos ha pasado de este valle de lágrimas al lugar en donde todas las lágrimas son secadas para siempre. Un lugar de enfermedad a un lugar en donde ya no hay enfermedad. Un lugar de muerte a un lugar donde ya no hay más muerte. Un lugar de límites a un lugar de realización sin límites. Vivimos en esperanza. Hemos estado aprendiendo eso en Romanos 8: “Fuimos salvos en esperanza.” Somos salvados en esperanza y esperamos con gusto a la eternidad para ser como Cristo. Esperamos el cumplimiento de la promesa de Romanos 8, que tendremos un cuerpo redimido para que vaya con nuestra alma redimida y seremos a imagen de Jesucristo, vivimos en esperanza. Hombre, tenemos que tener una actitud de esperanza. Y lo que eso nos dice a nivel práctico es esto, no nos enredamos demasiado en lo que está pasando aquí, ¿verdad? Digo, entendemos cuando Jesús dijo: “No hagáis tesoros en la tierra donde la polilla y el orín corrompen, donde ladrones minan y hurtan. Sino haceos tesoros en el cielo, donde la polilla y el orín no corrompen y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro ahí estará también vuestro corazón.”

Entonces, si nuestro corazón está esperando la eternidad, nuestro tesoro va a estar ahí, y todo lo demás va a estar ahí. Espero que no esté viviendo para el día de hoy, espero que no esté viviendo para lo temporal, espero que no esté viviendo para lo pasajero. Escuche, debemos estar viviendo en esperanza y la esperanza significa que nuestro compromiso es mayor con invertir en la eternidad, de lo que invertimos en el tiempo y en lo temporal. Y entonces nuestras energías y nuestros pensamientos y nuestras oraciones y nuestros sueños y nuestras visiones y nuestro dinero y todo lo que poseemos es simplemente un medio para invertir en una realidad eterna. Vivimos en esperanza, vivimos a la luz de la eternidad. Es un día maravilloso conforme vemos hacia adelante ese futuro.

Ayer fui al hospital. Jack Colman, quien fue nuestro director de coro, un hombre maravilloso, cálido, gentil, amoroso y estaba teniendo problemas de corazón y fui y entré al cuarto y oré con él y con Sara y él dijo: “Hace 3 días casi muero.” Y él dijo: “Yo sabía que me quedaban unos cuantos respiros y todavía estoy aquí.” Y Sara dijo: “¿Sabes qué? Cuando él estaba a punto de morir hace 3 días atrás, él decía continuamente, le pego con la derecha y le pego con la izquierda, y le pego con la derecha—con la izquierda.” Y ella dijo: “No sé qué está diciendo, él no boxea, ¿sabes?” Entonces él le dijo, después de que salió, ella dijo: “¿Que estabas haciendo?” Él dijo: “Estaba pegándole al diablo y lo noqueé.” Como puede ver él tenía la idea de que el diablo estaba tratando de llevárselo antes y todavía tenía unas cuantas cosas que hacer. Y él me dijo: “Te escribí una carta, y quería asegurarme de que pudiera escribirte esa carta y mandarte una foto.” Bueno, digo, probablemente esa es una de muchas cosas que él no había terminado de hacer y entonces no estaba listo para decir, ‘ya terminé mi carrera, he guardado la fe, ya terminé. Sácame de aquí’. Entonces en su mente él pensó que estaba en una competencia de boxeo con el diablo, quien estaba tratando de sacarlo antes. Ahora, no conozco todas las ramificaciones espirituales de eso, si de hecho eso fue verdad. Pero así lo percibió y—pero nos regocijamos juntos y oramos juntos porque si él se va a estar con el Señor, esa es la promoción definitiva, eso es esperanza. ¿Le gustaría vivir en este mundo sin eso? Entonces bendiga a Dios por nuestra esperanza, ¿verdad? Y si tenemos esa esperanza, Juan dice que es una esperanza purificadora, primera de Juan 3-3: “El que tiene esta esperanza en sí mismo se purifica a sí mismo.” Escuche, si realmente vive para la eternidad, va a cambiar dramáticamente la manera en la que usted existe en el tiempo. Así es en realidad. O actitudes fluyendo en la iglesia, va a ser lo que Cristo quiere que sea.

Inclinémonos.

Padre nuestro, te damos gracias porque de nuevo nos has dado una palabra tan clara. Nos has llamado a la obediencia y humildad y amor y unidad y servicio y gozo y paz y gratitud y disciplina personal y redición de cuentas. Nos has llamado al perdón, dependencia, flexibilidad, crecimiento, fidelidad, esperanza. Y Señor, esto para que podamos ser Tú iglesia magnificando, glorificando, alabando Tu nombre. Y para que Tú nos puedas bendecir en respuesta a esto. Muévete en medio de nosotros, O Cristo, y mantén la lámpara con luz. Escudríñenos. Ve en donde estamos débiles y trae la mano amorosa de disciplina a nosotros para conformarnos a Tu propósito santo. Se nuestro sacerdote y profeta y rey; nuestro ejemplo de santidad pura. Y que seamos una iglesia en la cual Tú seas glorificado.

Usted ha escuchado a John Mac Arthur, maestro bíblico de Gracia a Vosotros. Para más información y acceso gratuito a todos los mensajes y acceso gratuito a todos los mensajes de John, así como una lista de libros incluyendo La Biblia de estudio, visite la página web en gracia.org. Gracia a Vosotros y el Pastor John Mac Arthur se reservan toda protección y el derecho de autor bajo la ley que esté vigente. La información de derechos de autor está disponible en gracia.org, que incluye instrucciones para limitar la duplicación de este archivo digital. Gracia a Vosotros es una organización sin fines de lucro, dedicada a desarrollar recursos desde las enseñanzas del Pastor John Mac Arthur, las cuales ofrecen la verdad de las Escrituras. Por otra parte, estimado oyente, su apoyo en oración y sus donaciones al ministerio nos ayudan a lograr este propósito para equipar a miles de personas de habla hispana. Si desea hacer una donación u ofrenda puede hacerlo utilizando su tarjeta Visa, MasterCard, Discovery o American Express. Si vive en Estados Unidos o Puerto Rico puede llamarnos al 1-866-5gracia. Esto es 1-866-547-2242 o desde cualquier otro lugar ingresando a nuestra página web en gracia.org. Y de antemano, gracias por su apoyo.

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3/5 – Manifestaciones Torcidas

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

3/5 – Manifestaciones Torcidas

Justin Peters

Sesión 2

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

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 Episodio 22 – ¿El lanzamiento de una moneda puede revelar la voluntad de Dios?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿El lanzamiento de una moneda puede revelar la voluntad de Dios?

 Episodio 22

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

La advertencia de R.C. Sproul con respecto a la oración

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La advertencia de R.C. Sproul con respecto a la oración

R.C.Sproul

Necesito hacer una advertencia. En nuestros días, muchas personas han vuelto a descubrir el poder de la oración. Esto es algo bueno; no hay nada más emocionante en la vida cristiana que orar específicamente, para expresar un deseo, para hacer una solicitud o una petición a Dios, y luego ver cómo Él responde esa solicitud de manera específica y clara. Es bueno recibir lo que pedimos, pero el beneficio añadido es la seguridad que adquirimos de que Dios escucha nuestras oraciones y las responde.

Sin embargo, algunos llevan esto a un extremo y saltan a la conclusión de que la oración es una especie de varita mágica, que si oramos con el sonido correcto, de la manera correcta, con las frases correctas, y en la postura correcta, Dios está obligado a responder. La idea parece ser que tenemos la capacidad para obligar al Dios Todopoderoso para que haga por nosotros lo que nosotros queremos que se haga, pero Dios no es un botones celestial que está disponible cada vez que presionamos el botón, a la espera de servirnos en cada una de nuestras solicitudes.

Es posible que respondas que la Biblia parece decir que Dios está dispuesto a darnos prácticamente cualquier cosa que pidamos. Podrías mencionar que Jesús dijo: “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá” (Mat. 7 :7). Podrías recordar que Jesús dijo, “Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán” (Mat. 21:22). Podrías incluso mencionar que Él dijo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mat.18:19).

Versos en su contexto

Tenemos que ser muy cuidadosos en nuestro manejo de estos versos, teniendo cuidado de interpretarlos en su contexto. Piensa en ello: a cualquier número de personas le gustaría ver una cura para el cáncer. Estoy seguro de que podría encontrar al menos unas pocas personas que estarían de acuerdo conmigo en esto, así que si dos o tres de nosotros nos reunimos y acordamos que una cura para el cáncer sería bueno, y luego oramos sobre eso, ¿estaría Dios obligado a responder?

Jesús dijo claramente: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo… les será hecho”, pero Él hizo esta declaración en el contexto de una gran cantidad de información acerca de la oración auténtica que Él ya había dado a sus discípulos. No podemos simplemente venir a un texto y escoger un verso sin examinar todas las cualificaciones que nuestro Señor dio en su enseñanza completa de la oración. Hacerlo así es arriesgarse a terminar con una visión mágica del asunto.

Criaturas del tiempo

Una de las razones por las que somos atraídos a la superstición y prácticas impías es que somos criaturas del tiempo. Como resultado de ello, estamos ansiosos. No sabemos lo que el mañana va a traer. Mi primera oración de niño fue: “Ahora me acuesto a dormir. Le pido al Señor que cuide mi alma. Si muero antes de despertar, pido al Señor que tome mi alma”. Esa última frase siempre me dio miedo, la parte de morir antes de despertar. No sabía si iba a morir antes de que me despertara. En realidad, no mucho ha cambiado desde entonces. No sé lo que esta tarde va a traer a mi vida. No sé lo que el mañana, la próxima semana, o el próximo año va a traer a mi vida, y tampoco tú. Vivimos siempre al borde de la eternidad, como criaturas finitas. Y eso trae ansiedad a nuestras almas.

¿No es interesante que uno de los negocios más lucrativos en los Estados Unidos de América en el siglo XXI, un tiempo de gran progreso en la educación, un tiempo de explosión del conocimiento, sigue siendo la práctica de la astrología? Lo he dicho muchas veces, que podría pedir a mis estudiantes del seminario a que nombren las doce tribus de Israel, y estaría muy feliz si pudieran nombrar ocho o nueve. Pero podría pedirles que nombren los doce signos del zodíaco, y prácticamente cada uno de ellos, dado el tiempo suficiente, podría nombrar todos los doce. No creo que ello signifique que estén más interesados en la astrología que en la historia bíblica, pero ello sugiere que la astrología es un fenómeno que está muy extendido en nuestra cultura. ¿Por qué? Porque queremos conocer el futuro.

Eso no es lo que significa vivir en la fe cristiana. Mi mañana y tus mañanas están en las manos de Dios. Hacemos nuestras peticiones ante Él y confiamos nuestros mañanas a su soberanía. Estoy encantado de que mi futuro no esté en las manos de las estrellas o los adivinos. Más bien, mi futuro está en las manos de la voluntad del Dios soberano.

Este extracto se toma del folleto, Preguntas Cruciales” de R.C. Sproul “¿Puede la oración cambiar las cosas?”ozo en mi vida? por R. C. Sproul.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 

1/3 – La bendición sacerdotal

Aviva Nuestros Corazones

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-bendicion-sacerdotal/

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

1/3 – La bendición sacerdotal

Carmen Espaillat: ¿Qué es una bendición? Escucha a esta mujer explicándolo a partir de su propia experiencia.

Mujer: Al final de la vida de mi padre cuando estaba en el hospital, la familia se congregó alrededor de él. Él nos pidió que le llevaramos a su única bisnieta. Cuando se la colocaron en sus brazos él citó Números 6:24-26, “El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz”.

Yo me senti muy orgullosa de él por haber hecho eso, por ver cómo su mente estaba tan enfocada en el Señor y en dejar un legado.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

Nancy quiere ofrecer una bendición para todo tiempo y momento de nuestras vidas. Probablemente has escuchado antes la palabra bendición pero ¿sabes realmente lo que significa? Nancy va a ofrecernos una perspectiva fresca de esto en la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy Leigh DeMoss: Si tienen en sus iglesias un boletín con el programa de los cultos, habrán observado que a veces al final aparece esta palabra: bendición. ¿Qué queremos decir cuando decimos que van a dar una bendición al final de un servicio? ¿Qué significa esa palabra? La palabra bendición significa «hablar bien, hablar palabras de paz o de bendición».

Hoy quiero que estudiemos una de las bendiciones más maravillosas en toda la Palabra de Dios. Hay varias bendiciones en la Escritura. Al final de muchas de las epístolas del Nuevo Testamento, encontrarás algunas hermosas bendiciones que nos animan en nuestro caminar diario.

Al final de 1ra a los Corintios, Pablo dice: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Mi amor sea con todos vosotros en Cristo Jesús» (1 Corintios 16:23-24). Y al final de Romanos dice, «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros» (Romanos 16:20).

Y así, una y otra vez en las Escrituras vemos bendiciones -alguien habla una palabra de bendición. Y puedo imaginármelo, como en el caso de algunas iglesias, cuando el pastor inclusive levanta sus manos como Cristo levantó sus manos mientras se preparaba para volver al cielo al final de su ministerio terrenal.

Él levantó sus manos sobre sus discípulos y les habló palabras de bendición. En ese caso fue una bendición de despedida, que es como a menudo lo hacemos al final de los cultos de la iglesia y la forma en que aparece al final de muchas de las epístolas del Nuevo Testamento.

Pero cuando vamos al Antiguo Testamento, hay una bendición en particular, que es especialmente conocida. He escuchado esta bendición muchas veces en los últimos años. Yo se la he dicho a muchas personas. En los últimos días, la he estado estudiando y he encontrado que hay en ella mucha riqueza y enseñanzas frescas del Señor que han ministrado una bendición especial a mi vida. Quiero que tomemos tiempo para estudiar esta hermosa bendición.

Si tienes tu Biblia, por favor ábrela en Números capítulo 6. Quiero leer a partir del versículo 22 hasta el final del capítulo. Números capítulo 6, versículo 22:

“Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti,
y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz.’ Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”

Ahora, vamos a desglosar este pasaje palabra por palabra, frase por frase. Esa es la forma en la que debemos estudiar las Escrituras. Simplemente te detienes y meditas en una frase una oración una parte de esa frase y le pides al Espíritu Santo que te ayude a pensar en otros pasajes de las Escrituras que se relacionan con ese pasaje, que arrojan luz sobre él, para entender qué es lo que Dios está diciendo Luego, y a medida que estudiamos, le pedimos a Dios que la aplique a nuestros propios corazones.

Esta es una bendición sacerdotal. Dios habló a Moisés, y le dijo: «Esto es lo que vas a decirles a Aarón y a sus hijos que deben hacer». Ahora, ¿quién fue Aarón en relación a Moisés? Aarón fue el hermano mayor de Moisés. Pero Aarón también tuvo un papel muy especial. Él fue el primer Sumo Sacerdote de Israel. Así que Dios le dijo a Moisés: «Ve a tu hermano y dile que como sacerdote sobre mi pueblo él es el que debe bendecirlos». Él debe ofrecer una bendición sacerdotal.

Algunas personas llaman a esta bendición, la bendición de Aarón. Eso significa que llegó a través de Aarón. Aarón debía bendecir al pueblo de Israel y esta es la bendición que Dios le instruyó que impartiera.

Ahora bien, al estudiar esta bendición, veremos que se basa en una relación de pacto. Las personas que están siendo bendecidas, no son los moabitas ni los amonitas ni los hititas ni todos los «itas» que viven en la tierra de Canaán, hacia donde los hijos de Israel se dirigen.

Hay un sentido en el que Dios bendice justos e injustos. Él manda la lluvia a los que somos sus hijos, así como también a aquellos que no son sus hijos y Él le regala el sol a ambos también. Hay algunos favores y algunas bendiciones generales y comunes que Dios ofrece a todos, pero hay ciertas bendiciones que Dios reserva para aquellos que son Sus hijos.

Esta fue una bendición especial para Israel. A la luz del Nuevo Testamento, creo que es una bendición que se puede aplicar a nosotras como hijas de Dios también.

Ten en cuenta que no es el sacerdote quien inicia esta bendición. Es Dios quien la inicia. Vemos que Dios es la fuente, el manantial de toda bendición. La bendición es una idea de Dios. Dios lo penso. Dios piensa en ello. Él es quien tomo la iniciativa de bendecir a los hijos de Israel. Y él es quien toma la iniciativa de bendecirnos en nuestras vidas.

En cuanto al contexto inmediato en el libro de Números, vemos que los hijos de Israel están en el desierto. Acaban de salir de Egipto, donde fueron esclavos por 400 años. Han sido librados por Dios a través del derramamiento de la sangre del cordero Pascual. Dios los ha librado de Egipto. Él los llevó a través del Mar Rojo, los libró de sus enemigos, los egipcios. Ellos han estado en el monte Sinaí, donde han recibido la Ley de Dios, y ahora es el momento en que van entrar en la Tierra Prometida.

Lo que Dios sabe en este momento –pero que los hijos de Israel desconocen- es que van a pasar los próximos 30 años – tal vez como dos millones de judíos –deambulando por la tierra a través de este desierto árido. Dios sabe que van a necesitar esta bendición.

Dios sabe en qué desierto te encuentras en este momento. Dios sabe el desierto por el que transitarás en un año o en dos o en 38 años a partir de ahora. Dios prepara sus bendiciones a la medida, de forma que sean exactamente lo que Él sabe que necesitaremos en ese momento y en esa etapa de la vida.

¿Qué iban a necesitar los hijos de Israel en ese desierto? Bueno, iban a necesitar protección. Iban a necesitar provisión. ¿Quién iba a alimentar a todos estos judíos? ¿De dónde iban a conseguir alimento para cada día? De hecho, ellos le dijeron a Dios una vez, «¿Puedes preparar una mesa en el desierto?» ¿Cómo se alimentan dos millones de personas en un desierto donde no hay restaurantes de comida rápida?

Ellos iban a necesitar provisión. Iban a necesitar de la presencia de Dios. Iban a necesitar la bendición de Dios. Ellos no podrían sobrevivir sin eso.

No importa dónde tú o yo estemos caminando, realmente estamos siempre en un lugar en la vida donde no podemos sobrevivir sin la bendición de Dios. Necesitamos Su bendición y Dios lo sabe. Así que por eso envió esta bendición para llevar aliento y esperanza y paz a sus hijos en medio de circunstancias difíciles de su vida.

Dios sabía que iba a ser difícil. Él sabía que llegarían a lugares donde no habría agua, o donde no habría nada de comer, o donde serían amenazados por los enemigos. Dios les dijo de antemano, «He preparado una bendición para ustedes». Esa era una bendición que acompañaría a los hijos de Israel y que los cubriría durante todos esos años de vagar por el desierto, y luego más adelante en la tierra prometida y durante todas las batallas que enfrentarían allí.

Esta bendición era un recordatorio:

● del amor de Dios por Sus hijos

● de Su devoción hacia ellos

● de Su atención

● de que Dios estaba pensando en ellos

● de que Él estaba consciente de ellos

● de que Él tenía sus ojos puestos sobre ellos

● de que Él conocia sus necesidades, incluso antes de que ellos las supieran.

Probablamente ellos no se daban cuenta de lo rápido que estarían en necesidad, desesperadamente, pero Dios si lo sabía.

Esta bendición es dada por Dios a través de Sus sacerdotes a S u pueblo y consiste realmente en una serie de peticiones, pero también es una promesa. Es una promesa de que tendrán el favor de Dios, que Él pondrá Sus ojos sobre Su pueblo; que Él atenderá sus necesidades.

Hemos dicho que ese es el contexto inmediato: los hijos de Israel en el desierto necesitan desesperadamente la bendición de Dios y sus promesas. A medida que exploramos esta bendición y comenzamos a estudiarla juntas, vamos a ver que esta bendición del Antiguo Testamento apunta hacia una bendición muy importante que veremos en el Nuevo Testamento.

Creo que uno de los lugares claves en el Nuevo Testamento, donde leemos acerca del cumplimiento de esta bendición, se encuentra en el Evangelio de Juan capítulo 17, donde el Señor Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, ora una bendición por los creyentes del Nuevo Testamento. En una próxima sesión, hablaremos sobre algunos de los paralelismos entre la oración sacerdotal de Cristo por nosotros, y esta bendición del Antiguo Testamento.

Al leer esta bendición que viene por medio de Aarón, el sumo sacerdote, y sus hijos, se nos recuerda que tenemos un gran Sumo Sacerdote. Su Nombre es Jesucristo. Es Él que pronuncia estas palabras de bendición para nosotros. No solo es Él quien nos bendice, sino que también Él es el cumplimiento de las peticiones de esta bendición. Él es la bendición. Él nos bendice, pero también Él es el cumplimiento de esa bendición. Todo se ha cumplido en Él.

Al leer esta bendición, no solo vemos que Dios bendijo a los hijos de Israel, sino que también Dios nos está bendiciendo con estas palabras del Antiguo Testamento; palabras que se repitirán en esencia en el Nuevo Testamento, y también se nos da un modelo que podemos usar para bendecir a otras personas. Bendecimos a los demás como hemos sido bendecidos. No necesitamos tener un sacerdote para hacerlo, un sacerdote terrenal, en el sentido de la religión terrenal porque tenemos un Sumo Sacerdote en el Cielo hoy que está orando por nosotros.

Esta oración, esta bendición, como aparece en Números capítulo 6, en realidad contiene algo que podría lucir como la imagen dos sujetalibros. En el versículo 22, leemos, «Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel, les diréis».

Luego tenemos la bendición. Es decir que Dios instruye a Moisés que le diga a Aarón el sacerdote que así es como él debe bendecir al pueblo. Bendecirás al pueblo de Israel. Estas son las palabras que debes hablarles.

Luego tenemos la bendición. Al final tenemos el versículo 27, el colofón o el sujetalibros del otro lado. «Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré». Así que Dios le dice al sacerdote: «Bendice al pueblo, y al hacerlo, yo los bendeciré».

Ahora, ¿qué implica eso? Implica que cuando se imparte la bendición de Dios sobre la vida de otras personas, lo que realmente estamos haciendo es creando un escenario, creando una oportunidad para que Dios pueda, de hecho, bendecir estos individuos. Míralo en el versículo 22. «Bendice al pueblo de Israel. Así le dirás a ellos». A continuación, fijate lo que dice al final: «Y yo los bendeciré». Es increíble.

Piénsalo por un momento. ¿Qué pasaría en la vida de tu pareja, de tus hijos, de tus amigos si Dios hiciera solamente las de cosas que tú hablaras sobre estas personas? Si Dios fuera a bendecir o a maldecir en la misma medida en que tú bendices o maldices a la gente que te rodea, y si Dios fuera sólo a cumplir las cosas que tú pediste, los buenos deseos que expresaste, las oraciones de bendición que oraste por las personas, ¿qué tanto serían bendecidas estas personas?

Al hablar de bendecir, dirás: «El problema es que, yo no soy un sacerdote». Bueno, de acuerdo con el Nuevo Testamento, todos hemos sido constituidos sacerdotes para Dios. No dependemos de algún clérigo para llevar a cabo esta función. Esto es algo que como creyentes del Nuevo Pacto todos podemos hacer. Podemos hablar bendición en la vida de los demás. Cuando lo hacemos, de hecho nos convertimos en un canal, en un conducto de la bendición de Dios en la vida de otras personas.

Así que tenemos estos dos sujetalibros. Tú los bendices, y luego yo los bendeciré. Luego, en el centro tenemos esta oración, que en realidad está en forma poética, en hebreo. Son tres frases, cada frase dividida en dos partes. Tres coplas. «El SEÑOR te bendiga y te guarde.» Esa es una copla. La segunda es: «El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia.» Otra copla. Luego la tercera copla, «el SEÑOR alce sobre ti su rostro y te dé paz”.

Ahora bien, en realidad hay seis peticiones. Se le pide al Señor que haga algo por la persona. En esto consiste la bendición.

● Que el Señor te bendiga.

● Que el Señor te guarde.

● Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti.

● Que el Señor tenga misericordia de ti.

● Que el Señor alce Su rostro sobre ti.

● Que el Señor te dé paz.

Nota la repetición en esta bendición. Esa es una de las formas más comunes en la poesía hebrea. En primer lugar, te darás cuenta de dos ocasiones en las que esta bendición habla sobre el rostro de Dios. Las palabras cararostro o faz— son la traducción de la misma palabra hebrea para la palabra «cara». Es una imagen de la presencia de Dios. Dos veces habla de la palabra cara, faz o rostro o presencia de Dios.

Al leer esto, nos damos cuenta de que cuando algo se repite en la Escritura, sobre todo en el estilo de la poesía hebrea, significa que ahí hay un énfasis.

Al ver la repetición aquí: el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, el Señor te muestre Su rostro, Su cara, Su presencia sobre ti- nos damos cuenta de que la bendición suprema es la de disfrutar de Su presencia. La bendición suprema es entrar a la presencia de Dios. Ese es el objetivo de los propósitos redentores de Dios, que podamos tener una comunión íntima con Él.

Así que la bendición aquí es obtener el favor de Dios; que puedas experimentar Su presencia. Esto se destaca al ver la forma en que se repite la idea de buscar Su rostro.

Pero también te darás cuenta que en las peticiones hay otra cosa que se repite. Se repite tres veces. Lo vemos en los versículos 24, 25 y 26: Y es el Nombre del Señor. Se repite el nombre, Yahvé, en hebreo. Jehová. Tres veces. Creo que esta es una representación velada en el Antiguo Testamento de la Trinidad. El Padre te bendiga. El Hijo te bendiga. El Espíritu Santo te bendiga. Tres personas, un solo Dios.

Cada una de estas tres personas tiene una función. Es el Padre que nos mantiene; ‘El Señor te bendiga y te guarde’. Es el Hijo que muestra gracia hacia nosotros; ‘El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia’. Ese es el ministerio del Señor Jesucristo en nuestras vidas. Entonces, ¿quién es que nos da la paz? El Espíritu Santo. ‘El Señor alce sobre ti su rostro y te dé paz’. Así que aquí vemos el ministerio del Dios trino. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te bendigan.

Esta oración es realmente uno de los mejores regalos que podemos otorgar a los demás. No quiero decir eso solo por las palabras que contiene la oración, aunque es una gran bendición, sino por la idea de bendecir a los demás en el nombre del Señor; es un regalo maravilloso poder recibir del Señor y luego poder extender la bendición a los demás. Uno de los mayores regalos que puedes otorgar a tu esposo, a tus hijos, a tus amigos es la bendición de Dios.

Ahora nota, antes de adentrarnos en los detalles de esta oración, que se trata de una bendición que debe ser audible, debe ser hablada. “Habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis…» Esta instrucción viene solo por esa pequeña palabra, pero creo que hace hincapié en que tenemos que utilizar nuestras palabras, nuestra boca para bendecir.

Ahora bien, hay otras maneras en que puedes bendecir. Puedes bendecir:

● con actos de servicio y amabilidad

● puedes bendecir con un espíritu dulce

● con otras expresiones de amor

Al pensar en las personas que Dios te ha llamado a bendecir, asegúrate de que que estés hablando bendición sobre sus vidas.

“Dirás a ellos, el Señor te bendiga y te guarde…”

Al mirar estas peticiones diferentes, permiteme hacerte esta pregunta: Si pudieras pedirle a Dios cuatro cosas para ti -piensa en todas las cosas que quieres, todo lo que necesitas, todo lo que te gustaría tener, todas las cosas que te gustaría ver que Dios hiciera por ti- …Pero si tuvieras que limitar la lista, reducirla a cuatro cosas, sabiendo que Dios te daría las cuatro cosas que pidas, ¿qué incluirías en tu lista?

Piensa por un momento en las personas que amas: tu pareja, tus hijos, tus nietos, tus padres, tu pastor, tus amigos. Si solo pudieras pedir cuatro bendiciones para tu esposo o para tus hijos y sabes que Dios haría lo que le pidas, ¿qué estaría en tu lista?

Creo que una oración como esta es de gran ayuda. Estoy tan contenta de que la tenemos en las Escrituras, porque nos recuerda qué es lo realmente importante; lo que debemos tener en nuestra lista. Esta no es la única bendición en la Escritura, y no es la única forma ‘correcta’ por la que podemos pedir. Pero nos recuerda que esto es lo que realmente importa. Esta es la lista de Dios. Esta es Su lista de cómo Él quiere bendecir a Su pueblo.

¿No te gustaría unirte con Dios al decir: «Yo quiero ser bendecido en la forma que Tú, Dios, quieres bendecir? Quiero bendecir a los demás de la manera que Tú quieres bendecirlos».

Así que a medida que avanzamos a través de esta bendición, de esta oración, vamos a ver cuatro bendiciones específicas. Viene en la forma de seis frases, pero se reducen a cuatro bendiciones específicas que estamos pidiendo al Señor, para nosotras mismas y para los demás. Así que veamos desde el principio: “El Señor te bendiga”. Estamos reconociendo de nuevo aquí que es el Señor que está impartiendo la bendición. El Señor te bendiga.

A menudo les escribo a los demás. . . Después de un montón de notas. Al final me despido «bendiciones». A menudo le digo a la gente al despedirlos, «Bendiciones sobre ti». El estudiar este texto me ha dejado ver que lo que estoy diciendo en realidad es «el Señor te bendiga». Es Él el que al final bendice. ‘Bendecirás al pueblo. Dirás a ellos, el Señor te bendiga’. Él es la fuente de toda bendición. Todo viene de Él.

Pienso en ese pasaje de Génesis capítulo 48, cuando Jacob bendijo a su hijo José cuando él estaba a punto de morir. Dijo que el Señor lo había bendecido, y por eso lo estaba bendiciendo a él. Si deseas bendecir a los demás, entonces primero debes recibir la bendición de Dios. Tienes que permitir que Dios te bendiga. Él quiere hacerlo de esta manera que estaremos viendo y de otras maneras también.

Y es que cuando bendecimos a Dios, cuando hablamos bien de Él. Cuando Dios nos bendice, Él nos hace el bien. Él cumplirá las peticiones que se le pidan. Esta bendición resume los beneficios de pacto que Dios quiere mostrar a Su pueblo.

Los judíos del Antiguo Testamento esperarían que un padre hablara palabras de bendición sobre sus hijos. Dios está diciendo: «Ustedes son Mis hijos, y quiero bendecirlos». Así que al pensar acerca de las personas en tu vida, en tu hogar, al hablar con tu marido y con tus hijos; diles: «El Señor te bendiga». Pídele al Señor que los bendiga y diles «Estoy orando que el Señor te bendiga».

Te diré que, aun si no tuvieres otra razón en la vida para ser feliz, si has sido bendecida por el Señor, entonces tienes más que suficiente. La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Que el Señor las bendiga.

Carmen: Esa es Nancy Leigh DeMoss, desglosando una de las bendiciones más famosas en la Biblia. Está en Números capítulo 6. Este mensaje es la primera parte de la serie, El Señor te bendiga y te guarde.

Te invitamos a visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com para obtener más recursos como estos.

Y cuando visites la página aprovecha para enterarte acerca de todo lo relativo a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina, a celebrarse en febrero del año entrante en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen: De acuerdo a la Biblia debemos pedir que el rostro de Dios ilumine a Su pueblo. Averigua lo que ésto significa cuando Nancy Leigh DeMoss continúe describiendo la bendición sacerdotal que aparece en el libro de Números capítulo 6. Esto será en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Americas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

El Mesías

Isha – Salmos

DÍA 147 – Salmo 110

Dosis: Fe y Amor

El Mesías

“El Señor ha jurado y no cambiará de parecer: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.»” (Salmo 110:4) (NVI)

Este es el salmo más citado en el Nuevo Testamento. San Agustín dijo que es breve por su número de palabras pero grande por el peso de sus sentencias. Ciertamente en primer lugar este salmo se refería a un rey de carne y hueso, pero bajo la inspiración del Espíritu Santo, este salmo significa mucho más porque vemos aquí al Mesías victorioso, a nuestro Señor Jesucristo.

La primera parte habla del Mesías Rey. “Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.»” En esta metáfora, Dios le dice a su Hijo que ha vencido. Se presenta como un rey triunfador que ha doblegado a sus enemigos, y por lo tanto, los jóvenes, el ejército mismo se ofrece voluntariamente a servirle. Tenemos un Dios que no nos obliga a alabarle ni a reverenciarlo, sino todo lo contrario. Él espera que de manera espontánea nos entreguemos a él. ¿Y cómo no hacerlo cuando le vemos dominar? Que el día de hoy hagamos cosas voluntarias que agraden al Mesías que reina en toda la tierra.

La segunda parte habla del Mesías Sacerdote, el versículo que tenemos hoy para meditar. No hay nada más fuerte que un juramento divino. Aquí comprendemos que no se refiere a David, sino a nuestro Señor. El sacerdocio de nuestro Señor no depende de un linaje, sino de la gracia y la voluntad del Padre. Melquisedec es un personaje del que no sabemos mucho, por lo que se muestra como un misterio de eternidad. Por eso, nuestro Señor es de este orden: eterno y perfecto. Como sacerdote, el Señor Jesús intercede por nosotras. Está en la misma presencia del Señor rogando por sus hijas. Lo maravilloso de este salmo es que podemos comprender que Jesús no solo fue el sacerdote sino también el sacrificio. ¡Qué profundidad!

Los misterios de la fe son profundos. Nos tomará toda la vida y toda la eternidad poder conocer a fondo al Mesías, el Enviado, el Ungido por quien hoy tenemos vida eterna. ¡Qué gran oportunidad tenemos de hacerlo voluntariamente! Imagina tener un esposo que fuera un robot. Ciertamente te diría todos los días: “luces hermosa”, “te amo”, “exquisita comida”, pero no valdrían mucho sus comentarios pues no nacerían de un corazón sincero sino de algo programado. Del mismo modo, Dios nos creó con libre albedrío, la capacidad de decidir y actuar. Así como vale oro que tu esposo de la nada te diga: “te amo”, ¿cuánto no alegrará a nuestro Dios que le alabemos de forma espontánea simplemente porque lo amamos? ¡Hagámoslo hoy!

Oración: Señor Jesús, eres el Mesías victorioso y el Sacerdote que yo necesitaba. ¡Te amo! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 163). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Sólo para maridos

Gracia a Vosotros

Sólo para maridos

John MacArthur

El día de San Valentín (o de los Enamorados) puede ser la única vez al año en la que la mayoría de los maridos dejan su apariencia exterior machista; y demuestran actualmente su amor por sus esposas de una manera tangible. Es posible que usted la colme a su esposa de flores o dulces o la lleve en una velada romántica. Algunos de ustedes incluso pueden hacer mayores sacrificios, tales como limpiar la casa, llevarle el desayuno a la cama o comprarle algún regalo preciado. Pero una vez que el día termina, también lo hace el Príncipe Azul; y usted vuelve a su ser normal y a su rol habitual.

Pregúntele a muchos maridos cristianos que resuman su rol bíblico en una palabra y ellos le responderán “Liderazgo”. La Escritura contesta esta pregunta con una palabra diferente: amor.

No existe ninguna duda que el diseño de Dios para usted, si usted es un esposo, incluye el aspecto de liderazgo. Pero es un liderazgo que surge del amor y está siempre templado con afecto sensible, cariñoso. El rol apropiado del esposo como líder amoroso, cuidadoso, esta óptimamente personificado por Cristo, quien tomó el rol de sirviente al lavar los pies de Sus discípulos (Juan13:3-17)john

Es significativo que antes de que el apóstol Pablo instruyera a maridos y esposas en cómo amarse unos a otros, él exigiera una sumisión mutua. Efesios 5:21 lo expresa de la siguiente manera: “Someteos unos a otros en el temor de Dios.” Ésa es una orden general a todos los cristianos, en todos los contextos.

Los maridos no son una excepción a esta regla. El amor que usted debe mostrar a su esposa incluye sumisión. Está matizado y caracterizado por mansedumbre, ternura y servicio. Es un amor humilde, de siervo, como el de Cristo.

La sumisión establece la base para las instrucciones de Pablo a los maridos: “Amad a vuestras mujeres” (v.25). Toda la idea de la dirección del marido es una comparación a Cristo. La dirección del marido sobre la esposa es como la dirección de Cristo sobre la iglesia. “El marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” (v.23). Por lo tanto, su amor por su esposa se supone que debe ser como el amor de Cristo por su Iglesia: “Amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (v.25).

El sacrificio de Cristo es el arquetipo mismo de lo que el amor exige. Primera de Juan 3:16 dice: “En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros.” Jesús mismo dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

En realidad, sin utilizar la palabra amor, el apóstol Pedro describe su amor por su esposa: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida” (1 Pedro 3:7).

La relación de dirección-sumisión no es inherente a superioridad e inferioridad. Muchas esposas son francamente más sabias, más eruditas, más articuladas y más criteriosas que sus esposos. Sin embargo, Dios ha establecido la familia de modo tal que el hombre es la cabeza. Eso no es porque automáticamente la esposa le deba al marido deferencia servil como a alguien a quien es inferior – ya que no debe ser tratada como inferior, sino como una hermana y coheredera. El motivo para este mandato divino es que su esposa es el vaso más frágil- y usted, por lo tanto, le debe a ella sacrificio y protección.

Mi desafío a ustedes, esposos, es que todos los días sean de San Valentín para sus esposas. Haga de estas tres acciones su prioridad diaria en su relación con su esposa; y estará cumpliendo su obligación como Cristo, sacrificial para con ella.

Sea Considerado

“Vivid con ellas sabiamente”, Pedro dice en el verso 7. Él habla de ser considerado. Es lo opuesto a la mentalidad del hombre de las cavernas que algunos hoy en día recomendarían. Es incompatible con el machismo independiente, orgulloso, egocéntrico que muchos piensan que personifica la verdadera masculinidad. Llama a una comprensión, sensibilidad y satisfacción de las necesidades de su esposa. Involucra un esfuerzo sincero de comprender sus sentimientos, miedos, ansiedades, preocupaciones, objetivos, sueños y deseos. En resumen, usted debe ser considerado.

A menudo, se reduce a escuchar. Usted debe comprender el corazón de su esposa. ¿Cómo puede usted expresar un amor sacrificial, que satisface las necesidades de ella, si no tiene idea de cuáles son esas necesidades?

Francamente, esta es una lucha para la mayoría de los hombres. No es algo que nos llega naturalmente. Tal como nuestros hijos, peleamos contra nuestras propias tendencias pecaminosas y deseos egoístas. Pero Dios nos llama a ser modelos de amor sacrificial en nuestras familias; y eso comienza siendo considerado.

Sea Caballeroso

La esposa es el “vaso más frágil”, de acuerdo con Pedro. ¿En qué sentido son las mujeres “más frágiles”? Esto tiene referencia principalmente al aspecto físico. Las mujeres son, como clase, físicamente más frágiles que los hombres. Ahora, sin lugar a dudas, es cierto que existen algunos hombres cuyas esposas son más fuertes que ellos. Pero esto no es usual; y yo creo que aún en esos casos excepcionales, el principio también se aplica. Usted debe tratar a su esposa con tierna caballerosidad. Lo puede hacer de muchas maneras, desde abriéndole las puertas, moviendo los muebles o haciendo trabajos pesados en la casa.

Un marido amoroso no le diría a su esposa: “Después de que hayas cambiado la llanta, con gusto te llevaré a la tienda.” Les servimos con nuestra fuerza. Las tratamos como vasos más frágiles, mostrándoles una deferencia particular en temas en donde su debilidad física las coloca en desventaja. Primera de Pedro 3:7 sugiere en realidad que Dios diseñó a la mujer para estar bajo la protección del hombre, beneficiándose de su fuerza. Y sirviendo a nuestras esposas, prestándoles esa fuerza, es una de las principales maneras en que les mostramos un amor como el de Cristo, sacrificial.

Tenga Comunión

Debemos considerar a nuestras esposas “como a coherederas de la gracia de la vida.” Los hombres y las mujeres pueden ser diferentes físicamente, pero espiritualmente son iguales. Trate a su esposa como a su par espiritual. Mientras que está legítimamente preocupado con la tarea de liderazgo espiritual en su hogar, no se olvide la responsabilidad de comunión delante de Dios con su esposa como coheredera de Su gracia. Su rol como el líder de ella no significa que usted es su superior. Ustedes son ambos completamente dependientes de la gracia divina; y juntos, ambos son herederos de esa gracia.

En Cantar de los Cantares, la esposa le dice al esposo: “Tal es mi amado, tal es mi amigo” (5:16). Me encanta esa expresión. Ella se regocija en su amor por él, pero no es sólo la devoción romántica de él que le emociona a ella. No es su machismo o su liderazgo que causa que su corazón cante. ¿Qué es? Ella está feliz de que él sea su amigo. Ése es el tipo de relación que los esposos deberían cultivar. Es un sentido profundo de compartir cosas espirituales íntimamente, en igualdad. Es una comunión juntos, tal como no hay otra relación en la tierra.

Este es un modo sencillo de resumir el amor sacrificial: el esposo lleno del Espíritu ama a su esposa no por lo que ella pueda hacer por él, sino por lo que él puede hacer por ella. Así es exactamente como trabaja el amor de Cristo. Él nos ama no porque haya algo en nosotros que Le atraiga, no porque Él gane algún beneficio por amarnos, sino simplemente porque Él se propuso amarnos y Le deleita otorgarnos Su favor.

¿Se ha dado cuenta usted que el amor es un acto de voluntad, no un sentimiento? Es un compromiso al bienestar de su objeto. Es una devoción voluntaria. Involucra sacrificio, consideración, caballerosidad, comunión, cortesía y compromiso. Es precisamente el tipo de amor que usted le debe a su pareja. Y si usted está dispuesto a obedecer a Dios, por el poder del Espíritu de Dios, usted puede mostrar ese tipo de amor a su esposa.

 

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