12/17 – Justicia

El Proyecto Biblia

Serie: Temas Bíblicos

12/17 – Justicia

La principal manera como la Biblia de habla acerca de la relación de Dios con la humanidad es usando la imagen de una asociación. Este video traza la forma en que Dios entró en una serie de relaciones formales con varios asociados humanos para así rescatar al mundo a través de Jesús, el máximo asociado del pacto.

El Proyecto Biblia – Spanish

6/7 – Enseñándoles todas las cosas

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: A todas las naciones (La gran comisión)

6/7 – Enseñándoles todas las cosas

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

 Episodio 21 – ¿Debe una pareja gay, una vez convertida, permanecer casada?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Debe una pareja gay, una vez convertida, permanecer casada?

 Episodio 21

 

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

1/5 – La influencia de una mujer dentro de la iglesia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

1/5 – La influencia de una mujer dentro de la iglesia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-influencia-de-una-mujer-dentro-de-la-iglesia/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Las mujeres dentro de la iglesia pueden ser una gran bendición o pueden causar un daño increíble. Pueden hacer el Evangelio creíble o pueden hacer que muchos le den la espalda a Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando los radioescuchas visitan la página de AvivaNuestrosCorazones.com uno de los temas que más buscan es el que tiene que ver con la modestia —y con razón. Hoy nos enfocaremos en cómo desarrollar un corazón modesto. Con ustedes, Nancy.

Nancy: Quiero comenzar hoy una serie con lo que pienso es uno de los textos más importantes del Nuevo Testamento, quizás uno de los textos más importantes en la Palabra de Dios en lo que respecta a nosotras las mujeres.

Es uno de esos pasajes que habla directa y específicamente a nosotras las mujeres. Mientras he venido estudiando estos dos versículos, he encontrado una fuente inagotable de información, y más aun, un material que está transformando mi propio corazón, mi vida y mi forma de pensar.

De hecho, aun hasta tarde anoche, encontré que el Señor usó este pasaje para retar mi propio corazón y para traerme convicción y mostrarme áreas que realmente necesitan cambiar en mi propio caminar con el Señor.

Así que quiero compartir con ustedes algunas ideas frescas de lo que ha estado en mi corazón con relación a la 1ra de Pablo a Timoteo, en el capítulo 2, los versículos 9 y 10. Quizás quieras ir ahí si tienes tu Biblia a mano. Vamos a pasar varias sesiones revisando estos dos versículos y desempacando lo que estos nos dicen como mujeres.

Si queremos ser mujeres contraculturales, este es un versículo que nos dice cómo lograrlo. Pero primero quiero darles el contexto de este pasaje en esta primera sesión y luego mostrarles donde encaja y que veamos el panorama general. Luego, en las siguientes sesiones, estudiaremos una frase a la vez.

El contexto aquí en esta primera carta del apóstol Pablo a Timoteo es que el apóstol Pablo le está dando a Timoteo, quien es el pastor de la iglesia en Éfeso, él le está dando instrucciones para la iglesia. Y particularmente en este segmento, él está hablando sobre las instrucciones para la familia de la iglesia cuando se reúne a adorar, para las reuniones oficiales de la iglesia.

Ahora bien, lo que él va a decir aquí aplica también fuera de las reuniones oficiales de la iglesia. Específicamente, él está hablando aquí sobre cómo los hombres y las mujeres deben comportarse en la iglesia; sobre lo que deben de hacer. Pero también se extiende a cuando dejamos la iglesia, porque no queremos dejar esas conductas y esas actitudes detrás.

Él está diciendo que cuando el pueblo de Dios se congrega, es realmente importante que entienda que hay instrucciones muy particulares para los hombres y para las mujeres. Porque somos diferentes. Tenemos roles y funciones diferentes dentro del Cuerpo de Cristo. Y si seguimos esas instrucciones distintivas como hombres y mujeres, Dios será glorificado y nuestras iglesias prosperarán y el Evangelio avanzará.

Pero si dejamos de ser las mujeres que debemos ser dentro de la iglesia, y si los hombres dejan de ser los hombres que deben ser dentro de la iglesia, la causa de Cristo será afectada negativamente. Traeremos reproche al Nombre de Cristo. Así que es muy importante que entendamos y vivamos nuestro rol como mujeres de Dios dentro de la iglesia.

En el versículo 8 (y solo voy a tocar esto superficialmente), él se dirige a los hombres acerca de cómo deben dirigir la oración. Él dice en el versículo 8, “Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones».

Ahora, esto no quiere decir que las mujeres no deben orar o que está bien que las mujeres sean iracundas y se enfrasquen en discusiones. Pero él dice que cuando la iglesia se congrega para adorar, para su reunión oficial, los hombres —la palabra aquí dice hombres, no mujeres; no está hablando de la humanidad en general sino de los hombres como grupo— los hombres están supuestos a ser los que provean el liderazgo espiritual. Ellos están supuestos a ser los líderes en la iglesia cuando la congregación se reúne para su adoración corporativa.

Aquí él trata con las acciones y el comportamiento de los hombres y con sus actitudes, así como lo hará más adelante con las mujeres. Él dice, “en cuanto a su conducta y su comportamiento, ellos deben levantar manos santas».

Esto nos habla de su conducta. No debe estar manchada o contaminada por la maldad. Y luego habla sobre sus actitudes hacia los demás. No debe haber ira ni discusiones.

Ahora bien, ni el hombre ni la mujer deben ser iracundos o peleones. Pero pienso que una de las razones por la que Pablo menciona esto aquí es porque los hombres son más propensos a airarse y a discutir. De manera que por eso él trata con esta área de debilidad potencial, como también lo hará en un momento con las mujeres.

Luego pasa a los versículos 8 y 10 para hablar a las mujeres. En esta ocasión no habla de sus acciones primero —primero habla de su apariencia. Habla sobre cómo deben vestirse. Les habla a los hombres sobre cómo deben orar y le dice a las mujeres como deben vestirse.

Este es el primer punto en su agenda para las mujeres dentro de la iglesia. Él les habla a las mujeres sobre su apariencia, su forma de vestir, y luego entonces les habla de sus actitudes y finalmente de sus acciones.

Vamos a ver cada una de estas áreas en los próximos días. Él dice que la forma como estas mujeres se visten es un reflejo de su corazón y de su carácter. Y dice que si ellas tienen actitudes correctas, eso debe producir una apariencia correcta. Pero lo que creo que él está diciendo realmente es: “No puedes separar lo interno de lo externo”.

Decimos que “Como Dios ve el corazón. Eso quiere decir que importa poco como me visto”. ¡No! Como Dios mira el corazón, la forma como me visto  importa. Porque la forma como nos vestimos está supuesta a ser un reflejo de nuestros corazones.

Así que Pablo dice.. Y leamos estos dos versículos.. 1era a Timoteo capítulo 2 versículos 9 y 10: Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa” [esto trata con su apariencia; pero ahora pasa a hablar de actitud] “con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos…”

Haciendo énfasis de nuevo sobre algunas cosas específicas de la apariencia, pero sigue diciendo “Sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

Las mujeres deben estar vestidas, no solo con ropa modesta o decente, sino también con buenas obras. De manera que él está haciendo referencia a su apariencia, a sus actitudes y a sus acciones. Él está llamando a las mujeres a adoptar su posición correcta y apropiada dentro de la iglesia.

Y luego él continúa con los versículos del 11 al 15 y les sigue diciendo muchas otras cosas a las mujeres que son muy importantes y que tienen que ver con la forma como funcionamos en el Cuerpo de Cristo. Pero en esta serie en particular, nos vamos a limitar a ver solamente los versículos 9 y 10.

Veamos por un momento esa primera oración. “Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia”. Déjenme leerles algunas traducciones diferentes que quizás ustedes tengan.

La NVI dice que las mujeres deben vestirse «Decorosamente, con modestia y recato”. La traducción La Palabra de Dios para Todos (PDT) dice que deben vestirse «con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia”.

La Nueva Traducción Viviente (NTV) dice que deben vestirse “de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada». Y luego vemos una frase interesante en la traducción de la Reina Valera Antigua (RVA). Que dice que las mujeres deben ataviarse “en hábito honesto, con vergüenza [hablaremos un poco más sobre lo que esto significa] y con modestia”.

Antes de continuar con los detalles de cada una de estas palabras y frases, quiero que veamos algo fundamental. Al final de este versículo está la explicación, la motivación para todo esto. Pablo dice, “como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.”

La NVI dice, «como corresponde a las mujeres que profesan servir a Dios”.

Y la Nueva Traducción Viviente (NTV) dice, “Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen”.

¿Qué está tratando de decir Pablo con todas estas frases? Él está diciendo que ser ese tipo de mujer en apariencia, en actitudes y en acciones es como tú demuestras que realmente eres una hija de Dios.

Así es como demuestras tu profesión de fe, y es trágico para mí ver cuanta gente en nuestras iglesias —hombres y mujeres— profesan ser cristianos pero no vemos ninguna evidencia de ello en sus vidas. No se visten como cristianos. No tienen actitudes cristianas ni actúan como cristianos.

Y Pablo dice, “Si deseas que las personas crean tu profesión de fe, si dices ser piadosa, si dices adorar a Dios, si dices ser cristiana, entonces mejor será que lo demuestres manifestando estas cosas apropiadamente. Porque esta es la evidencia de la verdadera condición de tu corazón y de tu carácter. No puedes separar estas dos cosas».

Quien tú eres y lo que eres saltará a la vista en la forma como luces, en la manera en que te comportas y en las actitudes que demuestres hacia los demás. ¿Tú ves? Estos dos versículos son muy importantes para nosotras como mujeres cristianas —que aprendamos a vestirnos con vestimenta apropiada y decente y a vestirnos con actitudes de modestia y dominio propio, y que nuestras acciones pongan de manifiesto buenas obras.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará de inmediato con la segunda parte de la enseñanza de hoy.

Nancy tiene muchas series que ayudan a las mujeres a vivir apropiadamente. Puedes encontrar más series como esta visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Y cuando entres a nuestra página, aprovecha para suscribirte a la “Conexión Diaria” , un correo electrónico que recibirás diariamente con el enlace al programa del día y algunos puntos importantes tratados allí. Es muy fácil suscribirte, no te costará nada hacerlo.

Ahora volvamos con Nancy para continuar estudiando sobre la Primera Carta a Timoteo, capítulo 2, versículos 9 y 10.

Nancy: Las Escrituras dicen que “las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

Y dijimos que es muy importante que nuestra apariencia y nuestras actitudes confirmen y afirmen nuestra profesión de fe.

Amigas, no es suficiente con decir que somos cristianas. Hay millones y millones de personas en este país que alegan ser cristianos y cuyos nombres están inscritos en la membrecía de alguna de nuestras iglesias. Pero de cristianos no tienen ni la “C”. No tienen una relación con Cristo y es evidente en la manera como lucen, en sus actitudes y en sus acciones.

Escucha, tu apariencia y tus acciones y tus actitudes nunca te harán una cristiana. No pueden hacer que ganes la salvación. No puedes decir, “Soy una cristiana porque me visto como una buena cristiana, porque actúo como una buena cristiana y porque tengo muy buenas actitudes cristianas.” Eso no te convierte en cristiana. Pero si eres cristiana de seguro tendrás la apariencia, las actitudes y las acciones que confirman tu profesión de fe.

Creo que muchas, muchas mujeres que se llaman cristianas hoy en día necesitan que el Espíritu Santo escudriñe y examine sus corazones con pasajes como estos donde Pablo dice, «Si profesas ser piadosa, si profesas ser una mujer de Dios, esta es la evidencia. ¿Cómo luces ante este estándar?”

Ahora quiero que revisemos la primera parte, la parte que habla de la apariencia de la mujer cristiana. La mujer que profesa ser cristiana, según Pablo, “debe vestirse con ropa decorosa”.

Si estás usando la NVI, esta dice “decorosamente”. La traducción Palabra de Dios Para Todos (PDT) dice, “con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia”. La versión Dios Habla Hoy (DHH) dice, que “se vistan decentemente, que se adornen con modestia y sencillez”. Todas son palabras similares. Yo estoy usando la Biblia de las Américas que dice que las mujeres “se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia”.

Ahora, a medida que veamos frase por frase y palabra por palabra en estos dos versículos, quiero darles una pequeña lección de griego. Aunque yo soy de descendencia griega, les digo algo: Nunca he estudiado griego de manera oficial. Nunca he asistido a un seminario. Pero hay algunas herramientas disponibles hoy en día que te ayudan a ver los idiomas originales en los que fue escrita la Biblia y nos ayudan a comprender un poco más lo que estas palabras significan.

Así que vamos a tomar cinco palabras del versículo 9, tres hoy, y las otras dos las veremos en las próximas sesiones. Quiero aprender más sobre lo que estas palabras significan. La primera palabra es la palabra que se traduce como “adorno”. «Las mujeres deben adornarse con modestia” Esa es la palabra kosmeo. Ahora, también hay una palabra similar, y es la palabra “decorosa”. «Las mujeres deben vestirse con ropa decorosa”. La palabra decorosa viene del griego kosmios; kosmeo, que significar “adornar” y kosmios, que significa “decoroso».

Cuando digo esas palabras griegas, kosmeo y kosmios, ¿qué palabra en español te viene a la mente? La palabra cosméticos. Maquillaje, arreglarse la cara. Esto viene de esas dos palabras griegas, kosmeo «adornarse » y kosmios, «decorosamente”.

Veamos esas palabras. La palabra “adornar” kosmeo, es una palabra que significa “poner en un orden apropiado”. Se usa cuando se decora una casa, cuando se arreglan los muebles, o cuando se preparan las lámparas de gas (en la cultura del Antiguo Testamento). Significa “poner en orden, arreglar, decorar; significa preparar, alistar”.

Y el apóstol Pablo dice aquí que cuando una mujer viene a la iglesia, cuando viene a reunirse con el pueblo de Dios, debe arreglarse apropiadamente para reunirse con el pueblo al venir a adorar.

Y por cierto, déjenme decirles que muchas de las ideas que estoy compartiendo esta semana de la Primera Carta a Timoteo, del capítulo 2, vienen del comentario de John MacArthur sobre este libro. Ha sido de mucha ayuda para mí, junto con otros recursos más.

El apóstol Pablo dice aquí que cuando estamos junto al pueblo de Dios, cuando nos reunimos de manera particular para adorar a Dios, debemos asegurarnos de arreglarnos apropiadamente en términos de nuestra apariencia externa.

Ahora bien, la apariencia externa no es la única parte importante de nuestra preparación. Necesitamos asegurarnos de que nuestros corazones estén preparados también. Pero una parte importante de nuestra preparación externa es el vestirnos con lo que él llama “ropa decorosa”.

La palabra ropa es la palabra katastole. Es una palabra que hace referencia a piezas de ropa holgadas. Y para no darle más larga al asunto, creo que va con el concepto de lo que es modesto en el vestir; de la ropa que no es ceñida ni apretada en nosotras las mujeres. Esta es una palabra que habla de algo que es holgado.

Pero aquí él habla de algo que no solo se trata de la ropa, sino también en cuanto a toda nuestra apariencia y comportamiento.

Como mujeres, cuando venimos a adorar corporativamente debemos venir listas para tener un encuentro con el Señor y listas para tener un encuentro con Su pueblo.

● No debemos lucir descuidadas.

● No debemos lucir desaliñadas.

● No debemos ser exhibicionistas.

● No debemos ser extremas al vestir.

● No debemos lucir de ninguna forma —en términos de nuestra vestimenta— que no vaya de acuerdo a nuestra condición de cristianas.

Debemos vestirnos decorosamente y adornarnos de igual forma. Esa es la palabra kosmios. Y es una palabra que significa “en orden y decentemente”. Nuestra vestimenta debe ser ordenada y decente. John MacArthur dice que esa palabra es lo opuesto al caos —la forma como debemos vestir no debe ser caótica, sino ordenada y decente. Cuando pienso en una vestimenta caótica, o en mujeres caóticas, hay una imagen que viene a mi mente en términos de su pelo y de su ropa, y pienso en mujeres que no lucen bien arregladas.

Pablo también dice que no debemos lucir modas extremas. Y él continúa hablando de eso, de que no debemos obsesionarnos con nuestro vestido, pero que debemos vestirnos de una forma que luzca bien arreglada. Debemos vestirnos de una manera que refleje cuidado, y no que simplemente nos hemos tirado la ropa por encima. Debemos lucir arregladas. Debemos ser ordenadas, decentes y modestas.

De nuevo, él no solo está hablando del vestido, sino también de nuestra actitud, de nuestro comportamiento, de la forma como nos manejamos y también de nuestra vida espiritual interior. Pero esa vida espiritual interior siempre se va a manifestar hacia fuera. Él habla sobre el tipo de mujer que debe ser una mujer cristiana —por dentro, espiritualmente, pero también por fuera en la forma como ella luce.

Quiero que recordemos que la modestia y la vestimenta son asuntos mayormente del corazón. Si una mujer tiene un corazón ordenado, decente y bien arreglado, su apariencia exterior lo va a reflejar también.

Y déjenme decirles, por cierto, que esto no solo se verá en su apariencia exterior, sino también en su ambiente. Tuve mucha convicción de esto anoche, alrededor de la medianoche. Al ver mi estudio pensé, “La palabra para describir como esto luce ahora mismo es ‘caótico’. Esto no luce bien ordenado. Esto no luce decente”. Y esto me preocupó al leer este pasaje.

Dios no está diciendo aquí que debemos ser perfeccionistas; o que debemos ser obsesivas y tenerlo todo perfectamente ordenado, sino que nuestras vidas por lo general deben ser caracterizadas por el orden y por lucir arregladas. Dice John MacArthur,

El adorno apropiado por fuera [la forma como vestimos, la forma como mantenemos el ambiente que nos rodea y nuestras casas] refleja un corazón debidamente adornado, un corazón que está bien ordenado.

Así que cuando vas a encontrarte con el pueblo de Dios, cuando vas a la iglesia, ¿estás preparada? ¿Estás vestida adecuadamente? ¿Te has vestido de una forma que refleje bien, la manera adecuada al Señor? ¿Le has puesto atención a tu apariencia física, para asegurarte de que es apropiada para la iglesia?

En el pasado hemos hablado aquí en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo las mujeres en la iglesia pueden ser una verdadera fuente de seducción y de tentación para los hombres. Y he escuchado decir esto tantas veces, expresado de tantas formas diferentes. He oído a hombres decir, “Mira, una cosa es ir al mundo y esperar ver mujeres vestidas de manera inmodesta allí, pero otra cosa es venir a la iglesia y tener que luchar con tus pensamientos como hombre” Oh, amigas, el apóstol Pablo dice, “Cuando vengas a la iglesia asegúrate de venir bien arreglada, ordenada, con ropa modesta y decorosa”.

Así que déjame preguntarte:

• ¿Está tu vida interior bien ordenada?

• ¿Tienes un corazón bien ordenado?

• ¿Y tus emociones? ¿Eres una de esas personas que vive en un remolino de emociones?

Ahora, si eres mujer probablemente tu respuesta sea SÍ. Y yo misma me he visto ahí esta semana. Pero he sido retada, en la medida en que he estudiado este texto, a pedirle al Señor que me de emociones bien ordenadas.

Y Dios dice, “Si tienes un corazón ordenado, si estás adornada con ropa decorosa, con una vestimenta bien arreglada, eso será un reflejo de un corazón que está bien ordenado”. Quiero tener una mente que esté bien ordenada; quiero tener pensamientos que reflejen la manera de Dios y quiero llevar todos mis pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo.

Recientemente, una de las cosas que Dios me ha estado hablando es de la necesidad de una mayor disciplina mental en mis hábitos de estudio y en la forma como trabajo. Me distraigo fácilmente y los correos electrónicos no me ayudan. Así que me encuentro, justo cuando estoy en mi hora de estudio, yendo una y otra vez a ver mis correos. Encuentro que mis pensamientos se empiezan a confundir y a ser erráticos y distraídos.

Bueno, nadie sabría esto excepto el Señor y yo, pero esto no es señal de un corazón bien ordenado. Así que le digo, «Señor, ordena mi corazón; organiza mi corazón”. En lo que respecta mi horario y al uso de mi tiempo, necesito estar llena del Espíritu y enraizada en la Palabra de Dios para que mi corazón y mis emociones y mi mente estén bien ordenados. Luego esto se va a ver reflejado en mi apariencia externa, en los estilos de ropa que uso, en mi ambiente, en mi hogar, en mi lugar de trabajo… Todo ello reflejará la belleza de un corazón bien ordenado.

Y el tuyo.. ¿Luce así? Pidámosle al Señor que nos conceda tener corazones ordenados que se reflejen en una apariencia ordenada, decente y apropiada.

Carmen: La Primera Carta a Timoteo ofrece consejos útiles para las mujeres, y Nancy Leigh DeMoss ha estado llevándonos a ver ese pasaje más de cerca. A través de esta serie serás retada a rendir todo al Señor, incluyendo tus pensamientos, tu horario y tu guardarropa. Hemos titulado la serie La hermosura de un corazón modesto .

Para darle seguimiento a esta serie, me gustaría hablarte de un pequeño libro que puede ayudarte. Se titula La Apariencia y lo ha escrito Nancy para ayudarte a dar pasos que te lleven a evaluar tu actitud y tu guardarropa. Al leer este libro podrás considerar varios pasajes bíblicos que hablan sobre la modestia y serás animada a manifestar la belleza de la modestia en tu vida.

Puedes adquirir este libro visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU y Canadá.

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra modestia? Si la idea no te luce muy atractiva, escucha el próximo programa para que te hagas una mejor idea.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries…

Toda la Escritura ha sido tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/7 – Segura en el arca

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

7/7 – Segura en el arca

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/segura-en-el-arca/

Leslie Basham: ¿Te pones nerviosa al oír hablar del juicio? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay por qué temer a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

 Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando una serie llamada Noé y el diluvio y esto nos ha llevado a algunas  discusiones intensas sobre el pecado y el juicio. Si conoces a Cristo, puedes escuchar conversaciones como esas con paz y alegría en tu corazón. No tienes que temer. Aquí está Nancy  para explicarnos.

Nancy: Como hemos estado viendo en este estudio, durante la última semana, el mundo entero fue destruido en el gran diluvio bajo el juicio y la ira de Dios. Esto no fue solo un desastre natural. Esto fue la mano de Dios. Por cierto, la mano de Dios está detrás de todos los desastres naturales, de una manera u otra. Pero esta fue la respuesta directa de Dios al pecado de la raza humana. Dios se había propuesto en Su corazón  borrar el pecado del mundo y a los pecadores, para dar a la tierra un nuevo comienzo. En ese gran juicio, un hombre y su familia se salvaron. ¿Cómo se salvaron?

Por la gracia mediante la fe. Y esa fe,  en última instancia, en Cristo. Ellos no conocían a Cristo. No habían visto a Cristo. Pero habían visto lo que apuntaba hacia Cristo. Creyeron en las promesas de Dios, creyeron en la Palabra de Dios. No hay otro camino para ser salvos de la ira y del juicio de Dios.  Jesús dijo en Mateo capítulo 7 versículo 13  “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”.  ¿Y no es eso lo que vemos en el diluvio?

Muchas, tal vez mil millones de almas perecieron en ese gran diluvio.  Era el camino ancho. Era el camino más fácil. Era la forma natural, ir por el camino de la destrucción. Pero el versículo 14 de Mateo 7 dice: “Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

¿Cuántos encontraron refugio en los días de Noé? Ocho: un hombre, su esposa, sus tres hijos y sus esposas. Así que en el diluvio Dios lo borró todo, Él acabó con la corrupción en la tierra. Él le dio un nuevo comienzo. Pero Dios preservó esta familia. Noé halló, favor, halló gracia a los ojos del Señor. Él fue hecho justo por la gracia mediante la fe y el plan de Dios para la preservación de una simiente justa se cumplió.

La historia de Noé se convierte en un tipo, en un símbolo, en una  imagen del Señor Jesús, quien vendría a nuestro mundo corrupto como el arca de Dios para darnos seguridad;  seguridad a la manera de Dios, que consiste en el camino estrecho. El camino que pocos encuentran es el camino de Cristo. Tenemos tantas religiones del mundo hoy en día, todas afirman que dicen la verdad, todas dicen ser el camino a Dios. Pero, hay un solo camino hacia Dios: Su nombre es Jesús.

Tú no tienes que pedir disculpas por eso. No tienes que preocuparte de estar diciendo algo incorrecto cuando dices eso. Es la verdad, y cuando la dices, le estás dando a la gente una oportunidad de tener los ojos abiertos para ver que Cristo es el único camino para ser salvos del juicio y de la ira de Dios.

Hablábamos en la última sesión acerca de añadir la pregunta:   “¿Y qué con el Diluvio? ¿Y qué con la inundación?” Hablamos en la última sesión del “¿Y entonces qué?” Para los no creyentes, para los pecadores no arrepentidos. ¿Qué es él? ¿Y qué?  ¿Para ellos? Bueno cree en el Evangelio, arrepiéntete y serás salvo. Pero ahora queremos hablar de la pregunta “¿Y entonces qué?” para aquellas de nosotras que ya hemos creído en el Evangelio. ¿Cuáles son las implicaciones de la historia del diluvio para aquellas de nosotras que ya somos creyentes en Cristo, las que estamos bajo la gracia de Dios?

Si estás en el arca, si estás en Cristo por la gracia mediante la fe, estás a salvo. Tienes la seguridad de que si estás en Cristo, nunca, nunca, nunca experimentarás la ira y el juicio de Dios por tus pecados. 
Hablamos mucho, a principio de esta serie, acerca de la pecaminosidad del hombre, de la degradación de este mundo, la depravación del hombre, esa es la condición en la que hemos nacido. Pero Dios envió a Cristo a este mundo; en la cruz  Jesús tomó sobre sí toda mi culpa, todo mi pecado. Él pagó el precio por ese pecado para poder estar bien con Dios. Como  resultado nunca tendré que experimentar la ira o el juicio de Dios por mi pecado.

Veamos esto en la vida de Noé. Dios estableció un pacto con Noé. Ese pacto se estableció antes del diluvio. En Génesis capítulo 6 en los versículos 17-18, Dios dijo:

Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. (vv. 17 – 18).

¿Qué hizo Noé? Noé creyó a Dios. Esa es la forma en que se hizo justo. Él creyó a Dios. Hebreos capítulo 11 nos dice:

 Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.

Así que Noé creyó a Dios. Él respondió en obediencia. Demostró su fe mediante la construcción de esa arca de acuerdo con el mandato de Dios.

Ahora, ese pacto que fue prometido antes del diluvio, se hizo realidad, se explicó y se selló con Noé después del diluvio. Leemos sobre esto en Génesis capítulo 9, comenzando en el versículo 8: «Entonces habló Dios a Noé. …»  Ya ha pasado el Diluvio, las aguas han retrocedido, el arca ha venido a descansar en el monte, Noé y su familia han salido del arca, y:

Dios le dijo a Noé y a sus hijos con él: «He aquí, yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, ganados y todos los animales de la tierra que están con vosotros; todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra. Yo establezco mi pacto con vosotros, [verás esto una y otra vez en este pasaje] y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros  y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: [¿cuál fue la señal?] pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.

Y acontecerá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se verá el arco en las nubes, y me acordaré de mi pacto que hay entre yo y vosotros y entre todo ser viviente de toda carne; y nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne.”

“Cuando el arco esté en las nubes, (Dios le dijo a Noé) lo miraré para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que está sobre la tierra. Y dijo Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que está sobre la tierra. «(vv. 8-17).

¿Cuál es la palabra que se repite allí?  El pacto. Esta es una relación de pacto, sellada con el signo del arco—del arcoiris.

¿Qué es el arcoiris? Cada vez que aparece, es la señal de la  fidelidad de Dios que guarda el pacto, así que cuando Dios dice que tú eres salva, estás segura en el arca, puedes contar con ello. Estás a salvo. Dios te guardará. No experimentarás la ira, el juicio de Dios. Así que ese arcoiris,  nos recuerda perpetuamente que Él nunca inundará el mundo otra vez.

Ahora bien, ese arcoiris tiene un significado increíble.La palabra arco es la palabra que se usa en el relato del Génesis que acabamos de leer.En el hebreo hay una palabra arco que es la misma palabra que se traduce también en otros lugares como un arco de guerra, como un arco y una flecha. No quiero decir que Dios  está poniendo un arco y una flecha en el cielo, ciertamente es un arcoiris, pero hay una similitud entre los dos.

Él está diciendo que el arco que se usa para la guerra ha sido guardado. La sugerencia es que la batalla ha terminado. La tormenta ha terminado. Ese arco habla de paz ahora que Dios ha quitado Su arco de guerra.

¿Recuerdas cómo en el mundo antiguo se hicieron tratados  después que tenían las guerras? Fueron tratados de paz. Bueno, Dios hizo un tratado de paz. Él hizo un pacto de paz. Recordó a los creyentes que la guerra entre Dios y el hombre había terminado, que los que vienen en busca de refugio están a salvo. Así que cuando vemos el arco en el cielo, esto una imagen de que Dios ha traído la paz a nuestra relación con él. Ya no somos enemigos de Dios. Hemos sido restaurados a la comunión con Él.

Dios ha colgado su arco en el cielo, y es una imagen de la paz que vendrá a este mundo después del juicio final de Dios. El juicio final es seguido por una paz y por descanso en todo el mundo. De modo que el arcoiris nos recuerda las promesas de Dios y nos dice que se puede contar con que Dios cumplirá Su Palabra. ¿Cuáles son algunas de esas promesas que se refieren a nuestra salvación? Romanos capítulo 8 versículo 1 dice, “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…”  Créelo.

El arcoiris dice: “Cree esa promesa”. Romanos 5:1, dice, “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios”. En Juan capítulo 10 versículo 28, Jesús dijo: “Y yo les doy vida eterna y jamás perecerán”. Nunca.. No tienes que temer al juicio de Dios. No hay por qué temer  a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

Ahora, si no lo has hecho, debes tener  terror del juicio y de la ira de Dios, y he tratado de comunicar algo de eso en esta serie. Pero tu corazón puede estar en reposo y en paz si has creído en el Evangelio de Cristo,  te has arrepentido y has venido a Él en busca de refugio. No tienes que estar atormentada por tu  conciencia, atormentada por la culpa, atormentada por el miedo al juicio venidero. Cree en las promesas de Dios.

¿Estás en Cristo? ¿Estás en el arca? ¿Has creído en el Evangelio y te has arrepentido de tus pecados? Entonces confía en las promesas de Dios.

«No hay juicio».

«No hay condenación».

«Ellos nunca perecerán».

«Nunca les echaré fuera».

«Nadie las arrebatará de mi mano».

«Hemos sido justificadas por la fe».

Wow. ¡Qué promesas! ¡Créelas!

Quiero hablar de algunas implicaciones de esto en nuestras vidas como creyentes. ¿Qué significa esta historia para nosotras? ¿Cómo afecta la forma en que vivimos? ¿Cómo afecta nuestras vidas diarias? Vemos una de las implicaciones de la historia en el libro del Génesis, en capítulo 8, en el versículo 20, cuando Noé salió del arca donde había sido preservado del juicio y de la ira de Dios. Cuando tal vez mil millones de almas habían perecido, Noé y otras siete personas que lo acompañaban fueron preservados. ¿Qué hizo Noé en el capítulo 8, en el versículo 20? Él edificó un altar al SEÑOR, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar.

¿Qué estaba haciendo Noé? Él estaba respondiendo a la misericordia y a la gracia de Dios. ¿Y cómo respondió? Respondió en adoración. En gratitud. En humildad. En  sacrificio.

Él ofreció esos sacrificios a pesar de que todavía no tenía la Palabra de Dios como la tenemos hoy, él no sabía nada sobre el sistema de sacrificios, pero él sabía en su corazón que estaba en lo cierto. Él sabía en su corazón que la expiación y el perdón de los pecados, requería un sacrificio  y el sacrificio en última instancia, es Cristo. Así que en la ofrenda de esos sacrificios, Noé nos estaba dando una imagen, un recordatorio del hecho de que la expiación por el pecado exige un sacrificio.

Hemos estudiado en esta serie, la culpa del hombre. Hemos estudiado el hecho de que merecemos la ira y el juicio de Dios por nuestra culpa. Hemos estudiado la gracia de Dios que trae la salvación a los que creen. Ahora, ¿cuál debe ser nuestra respuesta? “¡Gracias, Señor!» ¡Gratitud! ¡Asombro!  Te adoro. Hago un altar en Tu Nombre. Yo canto para Ti. ¡Eres un Dios grande, bueno, misericordioso, piadoso!” Es una respuesta de adoración y de gratitud.

Pero  hay otro «¿Y qué?» que me ha impactado a medida que he ido realizando este estudio. Tiene que ver con nuestra respuesta al problema del sufrimiento, a las circunstancias que escapan a nuestro control, las cosas que tenemos que soportar en la vida que son difíciles. Tenemos la tendencia a pensar  «pobre de mí»  cuando pasamos por algunas cosas duras. Pero sabes, ese tipo de pensamiento está siempre basado en el supuesto de que nos merecemos algo mejor.

Pero una vez que tienes el concepto de tu pecado (que hemos tratado de enfatizar en esta serie), una vez  tienes el concepto del juicio de Dios que te mereces por tu pecado (y he tratado de explicarlo lo mejor posible ), una vez que tengas la idea de tu pecado y del juicio de Dios que te mereces, tú nunca serás capaz de contender con Dios acerca de Su voluntad, incluso si esa voluntad implica sufrimiento, porque te das cuenta, “yo no merezco algo mejor”. Cualquier cosa buena que tengo en mi vida, cualquier bendición en mi vida es más de lo que merezco.

Entonces, si eres es una hija de Dios, puedes confiar en Dios para que sea tu refugio en tiempos de tormenta, no solo en las últimas tormentas eternas del juicio y de la ira de Dios (que ya hemos hablado de esto cómo Él nos protegerá), pero  puedes confiar en que Dios será tu refugio en las tormentas de la vida aquí en la tierra, las tormentas temporales, las pequeñas tormentas en  comparación con  esa última gran tormenta.

Hay un maravilloso pasaje en 2da de Pedro, capítulo 2. En ese contexto él habla de cómo Dios preservó a Noé y a otros siete con él, cuando Dios trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. Luego en el versículo 9 él dice: «El Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio”.

Una de las cosas que Dios ha estado haciendo en mi corazón a medida que he estudiado este pasaje en las últimas semanas, es simplemente continuar  recordándome, que en las tormentas de la vida cotidiana que enfrento—muy parecidas a las que tal vez tú enfrentas —si estoy en Cristo, estoy segura. Mientras yo estoy en esa arca, mientras yo estoy en Cristo, estoy segura, no solo eternamente, sino en el aquí y ahora.

Ya que estamos en 2da de Pedro, te voy a pedir que pases al próximo capítulo, al capítulo 3. Vamos allí justo al medio de ese pasaje. Si nos fijamos en el versículo 10, está hablando sobre el día del Señor. Ya hemos hablado de esto. Que vendrá como un ladrón, los cielos pasarán, los cuerpos celestes serán quemados, la tierra y las obras que hay en ella todo se consumirá en el juicio de Dios. Ahora, el versículo 11 dice: «Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad! Ahora, eso no es tanto una pregunta sino una exclamación. Si sabemos que el juicio de Dios viene sobre la tierra, ¿qué tipo de vida deberías estar viviendo?

Y continúa diciendo, «. . . vidas de santidad [esta palabra tiene que ver con nuestra conducta, con nuestro estilo de vida] y cuando habla de la piedad [tiene que ver con la actitud de nuestro corazón], vida de santidad y de piedad esperando y apresurando la venida del día de Dios”. Esa palabra esperando está tres veces en este pasaje. Y la palabra apresurar tiene que ver, no con que nosotros podemos hacer algo para que llegue antes, sino que tiene que ver con  “desear ardientemente, esperar, anhelar el día de Dios”. Este no es el día del Señor. Ese es el día del juicio.

Pero el día del Señor no es algo para ser temido.Es algo que debemos esperar.Es el día  del  fin de todo pecado, el fin de toda corrupción, y el comienzo de una nueva creación, donde tendremos la gloria eterna y la santidad en la presencia de Dios.¿No es eso algo que esperar o anticipar?

El versículo 13 dice, «Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia». Dios borró toda la vida humana miles de años atrás en el diluvio. Pero Noé y su familia, a pesar de que fueron preservados, continuaron siendo pecadores. Así que una vez que salió del arca y empezó a repoblar el mundo, el mundo pronto se convirtió en corrupto y violento de nuevo al igual que antes del diluvio.

Entonces, ¿cuál es la diferencia en el juicio que se avecina y los nuevos cielos y la nueva tierra que ha de venir? Un día, Dios volverá a destruir este mundo, pero esta vez habrá un cielo nuevo y una tierra nueva; todo va a ser santo. Nosotras vamos a ser santas. No habrá presencia del pecado en este mundo. ¡Qué día para esperar!

Por lo que dice en el versículo 14: “Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles,” ¿Qué está diciendo él? Que debemos vivir en permanente anticipación al regreso de Cristo. Este tiempo de la gran paciencia de Dios  es una oportunidad para que los que están en perdición se  arrepientan y crean y sean salvos.

Entonces, ¿qué vamos a hacer, mientras, que vamos a hacer mientras Dios es  paciente? Esta es una oportunidad para nosotros  hacer lo que hizo Noé: anunciar el Evangelio,  proclamar la gracia de Dios a los que se pierden; llamar a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros familiares—llamarlos al arrepentimiento, para que  crean y se salven. En el versículo 17 dice, “Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza”. No creas todo lo que escuchas. No creas todo lo que lees. Sé cuidadosa en elegir a  quién escuchas. Ten cuidado con lo que escuchas.

Hay falsos maestros. Ellos han estado alrededor por años. Estarán alrededor hasta que Jesús regrese. Son engañosos. Se hacen pasar por maestros de la Biblia. Puedes escuchar a algunos de ellos en los medios de comunicación cristianos en el día de hoy. Examina todo lo que escuchas por la Palabra de Dios, ya que estos falsos maestros tienen una doctrina falsa que puede hacer que te desvíes. Pueden afectar tu estabilidad espiritual. Pero en cambio, ¿qué debes hacer? El versículo 18 te dice, “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

Ese es el propósito de la historia del diluvio. Es una historia con propósito e intencional, para señalarnos el hecho de que toda la vida es para la gloria de Dios. Vive para Su gloria. Vive a la luz de la eternidad. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

Gracias, Señor, por la grandeza de Tu Palabra, por la grandeza de tus formas de obrar, por la maravilla de Tu gracia. Gracias porque Tú nos has dicho cómo vivir a la luz del juicio venidero.

Gracias Señor, que buscamos algo más allá del día de Dios. Ayúdanos a vivir ahora a la luz del final de la historia, para vivir para Tu gloria. Que seamos encontradas haciendo eso hasta el día de tu regreso. Yo oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Alguna vez te habías dado cuenta de que la historia de Noé y el diluvio podía ser tan práctica? Hemos hablado sobre algunos temas  importantes y de regocijo en esta serie. Si te has perdido alguno de los programas anteriores, puedes escucharlos visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com .

Hoy Nancy nos mostró algunos elementos fascinantes de esta historia. Hoy ella comparó el arcoiris que Dios colgó en el cielo al arco y la flecha de un guerrero. Sally Lloyd-Jones explica ese mismo punto en su libro “Biblia para niños: Historias de Jesús”.

Nancy nos lee un poco sobre esto:

Nancy: “Lo primero que hizo Noé fue darle gracias a Dios por rescatarlos, tal y como lo había prometido. Y lo primero que hizo Dios fue darle otra promesa: ‘Nunca más destruiré el mundo’.  Y como un guerrero que guarda su arco y su flecha al final de una gran batalla, Dios dijo, ‘¿Ves? He colgado mi arco en las nubes’. Y allí en las nubes, justo donde la tormenta se junta con el sol, había un hermoso arco hecho de luz. Era un nuevo comienzo en el mundo de Dios.

Pero no pasó mucho tiempo antes de que todo se dañara nuevamente, pero a Dios no le tomó por sorpresa. Él sabía que esto sucedería. Es por eso que antes de todos los tiempos Él ya tenía otro plan, un mejor plan: un plan de no destruir el mundo, sino rescatarlo; el plan de enviar a Su propio Hijo, el Rescatador.

El gran enojo de Dios en contra del odio, y de la tristeza y de la muerte vendría una vez más, pero no hacia Su pueblo o en Su mundo. No, el arco de guerra de Dios no estaba apuntando a su pueblo. Estaba apuntando hacia el corazón de los cielos.

Leslie: Esa historia es del libro de Sally Lloyd Jones, y es maravillosa para las familias. Te ayudará a enseñarles a tus hijos cómo las historias de la Biblia están conectadas. Si entras a nuestra página web te diremos cómo obtenerla.

Recientemente recibimos un testimonio desde Costa Rica acerca de este libro. Una oyente nos escribió:

Mi esposo buscó este recurso en una librería que frecuenta y se lo obsequiamos a mis tres hijos pequeños en la Navidad pasada, por lo que tengo alrededor de un mes de estarlo utilizando como herramienta para la enseñanza espiritual de ellos. Muchísimas gracias por la sugerencia, es maravilloso leerlo y ver la manera en la que Jesucristo es evidenciado en cada lectura.

Leslie: Gracias por acompañar a Nancy en el programa de hoy. Comparte sobre esto que estás aprendiendo con tus amigas y hermanas e invítalas a escuchar estas transmisiones.

Y no dejes de visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que te empapes de todo lo relacionado a nuestra primera conferencia “Mujer Verdadera” en Santo Domingo, República Dominicana, este próximo mes de febrero del 2015.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Mi Padre Celestial

Isha – Salmos

DÍA 140 – Salmo 103

Dosis: Paternidad

Mi Padre Celestial

“Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.” (Salmo 103:13) (NVI)

Este salmo también describe las entrañas paternales de Dios. Él es el Padre perfecto, que guía, instruye, soporta, cuida, compadece, restaura, perdona y abraza. ¿Has aprendido a cobijarte en los brazos de este Padre eterno?

Karina creció con un padre abusivo. Los fines de semana llegaba a casa ebrio y las golpeaba a ella y a su madre. Cuando Karina tuvo a su primer hijo, se preguntó cómo debía ser una madre pues se dio cuenta que repetía muchos de los patrones que tanto había detestado en su propio padre y tembló de miedo.

Muchas mujeres han crecido como Karina. Los ciclos de disfuncionalidad y abuso roban a los niños de una relación amorosa con sus padres. Pero Dios se ofrece hoy para ser el Padre que tanto hemos anhelado. Quizá nos gustaría salir a pasear con Él o sentir su abrazo físico, pero Dios nos da mucho más como el Padre que quiere ser para nosotras. En este salmo encontramos algunas características de su paternidad.

En principio el salmista dice que nuestro Padre celestial es lento para enojarse: “El SEÑOR es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente. No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. El padre de Karina ardía en ira a cada momento, pero nuestro Padre celestial es paciente. Nos corrige, nos muestra lo correcto, y nos permite elegir nuevamente. Imitemos al Padre y demos gracias por su compasión. Nuestro Padre no nos reprenderá todo el tiempo ni seguirá enojado para siempre, más bien mantiene la puerta abierta y aguarda como un caballero que nos acerquemos y pidamos perdón.

Su amor es incondicional e infinito, todas necesitamos que nos amen de esta manera. El salmista describe la perfección de ese amor: “Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. Tan compasivo es el SEÑOR con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. ¿Puedes dar testimonio de este amor en tu vida?

Nuestro Padre no nos trata con la severidad que merecemos, por el contrario se compadece de nuestras debilidades: “Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro.” ¡Cuántas veces no hemos acudido nuevamente a Él quebrantadas luego de fallarle, repitiendo las palabras de este salmo, acuérdate de que soy polvo! Lo que sufrió Karina a manos de su padre es indecible, sobre todo porque sus “faltas” no merecían tanta crueldad. Pero lo que hemos hecho a nuestro Padre, a pesar de que merece una corrección dolorosa, ha sido puesta sobre Cristo y ahora recibimos perdón. ¡Qué gran noticia! Nuestro Padre es tierno. Karina jamás experimentó un abrazo o un beso paternal, pero nuestro Padre celestial nos trata con delicadeza y nos lleva por caminos de paz.

Oración: Señor, gracias porque eres el Padre perfecto. Ayúdame a ser una madre conforme a tu corazón. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 156). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

5/7 – A todas las naciones

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: A todas las naciones (La gran comisión)

5/7 – A todas las naciones

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008

5/6 –EL APÓSTATA

El Amor que Vale

Serie: Una palabra al sabio

5/6 –EL APÓSTATA

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

6/7 –¿Has entrado al arca?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

6/7 –¿Has entrado al arca?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/has-entrado-al-arca/

Leslie Basham: ¿Recuerdas haber cantado esas lindas canciones acerca de la lluvia que cayó por cuarenta días sobre el arca?  Bueno, bueno no son descriptivas lo que realmente aconteció.  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas y derramadas, haciendo erupción como un poderoso volcán.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Simplemente queremos abrir la Palabra de Dios y demostrar la seriedad de vivir en un mundo caído.  Durante cada año las noticias nos traen imágenes vivas de esto y queremos proveer verdadera esperanza.  Continuemos en la serie, Noé y el diluvio.

Nancy: Llegamos hoy a la sección en nuestro estudio de Noé en el capítulo  7, cuando después de haber experimentado la maldad del mundo, de haber advertido a los impíos, de haber esperado pacientemente por siglos para que los hombres se arrepintieran, Dios finalmente manda Su juicio y una generación entera— menos ocho que estaban en el arca— es destruida en el diluvio.

Génesis capítulo 7 de los versículos 11-12 dice,

El año seiscientos de la vida de Noé, [120 años después que Dios primero mandará esta advertencia y esta palabra a él] el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.  Y cayó la lluvia sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.

El diluvio— bueno, a propósito, como tú sabes, ha sido tema de una enorme cantidad de debates por eruditos…  Hablaremos más adelante en esta serie acerca de por qué es de tanta importancia para mucha gente comprobar que no hubo ningún diluvio.  Pero yo simplemente tomo la Palabra de Dios de manera literal. Dice que sí hubo, y que hay mucha razón y evidencia científica y arqueológica para apoyar esto.

Pero el diluvio fue causado por grandes reservas de agua expelidas de debajo de la tierra como también el diluvio de agua cayendo sobre la tierra.  Estaba sentada en mi habitación estudiando el otro día, estudiando acerca de la vida de Noé, y estaba lloviendo.  Y había estado lloviendo por varios días, y como que me estaba sintiendo un poco como la Sra. de Noé.  Solo seguía lloviendo y lloviendo.

Pero mientras comenzaba a estudiar este pasaje y lo que los comentaristas han dicho acerca de cómo sucedió lo del diluvio, me di cuenta de que podrías estar sentada bajo la lluvia durante 40 días y no sería igual a como sucedió en los días del diluvio.

Para poder entender esto, tenemos que regresar a Génesis capítulo 1.  El versículo 2 de Génesis capítulo 1 nos dice que:

El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.  Entonces dijo Dios: ‘Haya expansión [algunas de sus traducciones dice firmamento] en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.’  E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión (Génesis 1:2, 6-7).

La expansión son los cielos; es la condición atmosférica.  Las Escrituras dicen en Génesis capítulo 1 que había un depósito de agua que estaba debajo de los cielos, y había un depósito de agua que estaba sobre los cielos.  Esas son las aguas, tanto las que estaban encima como la que estaba debajo de los cielos, que se unieron en el tiempo del diluvio—el agua debajo de la expansión. Esta masiva cantidad de agua que estaba guardada debajo de la superficie de la tierra.

Las Escrituras son muy precisas aquí al decir cómo aconteció el diluvio.  Dice, “En ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo”.  Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas, y se derramaron como erupciona un poderoso volcán de la tierra.  Un comentarista dice, “Vinieron en volumen y en violencia, desafiando una descripción”.

Esto no es como las inundaciones ordinarias que se levantan porque llovió mucho.  Esto es una ola gigantesca que de repente rompió con fuerza violenta sobre cada ser humano  del planeta.  Y todos excepto los ocho que estaban en el arca fueron totalmente desprevenidos.

Sabemos, por lo que Jesús dijo en el libro de Mateo, que ellos estaban viviendo sus vidas y siguiendo sus rutinas normalmente. Estaban teniendo familias.  Festejando.  Estaban divirtiéndose. Estaban pecando.  No tenían ningún pensamiento de Dios o de su destino eterno.  Y en medio de eso Dios manda estas aguas que se desatan con vigor torrencial de debajo de la corteza de la tierra.

No quiero sonar demasiado dramática, pero no creo que tú puedas sobre dramatizar lo que sucedió en este diluvio.  Esto es enorme.  Son  aguaceros torrenciales y volcanes de debajo de la tierra, terremotos y maremotos;  y todo esto está ocurriendo debido a un gran acto de Dios.

No podemos imaginarnos el efecto que esto tuvo en el planeta y como fue para todos esos hombres, mujeres, niños, animales y plantas, y para la superficie de la tierra también.  Muchos de los aspectos de la topografía de la tierra de hoy fueron determinados por la conmoción que ocurrió en ese diluvio.

Tú dirás pero, “¿Por qué haces tanto énfasis acerca de esto?”  Porque esta es la respuesta de Dios al gran pecado del mundo.  Y por eso necesitamos un concepto mayor de qué tan serio es nuestro pecado y como Dios lo ve.  Este horrible diluvio torrencial es solo la retribución de Dios a aquellos que se rebelan contra Él.

En 1741 Jonathan Edwards, uno de los grandes predicadores que nuestra nación ha conocido, predicó lo que se convirtió en su más grande y famoso mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.  Su texto fue Deuteronomio 32 el versículo 35, “A su tiempo el pie de ellos resbalará”.  Escucha a mi amigo Max Mclean leer una porción de ese mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.

Max McLean: Las nubes negras de la ira de Dios están colgando directamente sobre sus cabezas.  Llenas de terribles tormentas y sus fuertes truenos.  Y de no ser por la mano de Dios que las restringe, hubieran reventado inmediatamente sobre ti.  Por el presente, la soberana voluntad de Dios detiene su viento agitado; de otro modo vendría con furia, y  destrucción llegaría como un torbellino, y serías llevado como la paja seca.

La ira de Dios es como grandes aguas que están temporalmente contenidas. Crecen más y más, hasta que encuentran salida.  Cuanto más tiempo se han contenido, más rápido y poderoso será su curso cuando una vez sean desatadas.

Es verdad que el juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado todavía, entretanto, tu culpa está constantemente aumentado y cada día estás atesorando más irá para ti.  Las aguas están aumentando constantemente, y no hay nada fuera de la mera voluntad de Dios que las refrene.  No quieren ser detenidas y empujadas con gran fuerza para ser liberadas.

Si Dios tan solo retirara Su mano de la compuerta, se abriría inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira de Dios empujarían con furia inconcebible, y vendría sobre ti con poder ilimitado.  Aun si tu fuerza fuera 10,000 veces mayor de lo que es, si de hecho fuera 10,000 veces mayor que la fuerza del más corpulento y robusto diablo en todo el infierno, no sería capaz de resistirla o soportarla.

Nancy: Las palabras de Jonathan Edwards describieron la furia de la ira de Dios.  La ira de Dios que fue liberada en el gran diluvio en el Génesis y esa ira se volvió a ver 1,000 años después cuando Faraón rehusó permitir que el pueblo de Dios saliera de Egipto. ¿Recuerdas cómo mandó Dios a ese ángel de la muerte para destruir al  primogénito de cada familia en  Egipto?  Esa fue la ira de Dios desatada sobre aquellos que rehusaron arrepentirse.

Vemos aun otro juicio de la ira de Dios desatada 1,500 años después cuando Dios dio muerte a Su propio Hijo y derramó sobre Cristo todas las aguas de la gran ira de Dios contra el pecado del hombre.  El juicio de Dios—vasto, inmenso, incomprensible, poderoso— destruyendo todo a su paso excepto aquellos que creen el Evangelio y se arrepienten están seguros en el arca.

Hay muy poca enseñanza hoy en la iglesia y en nuestro mundo acerca del juicio de Dios, de la ira de Dios en respuesta al pecado del hombre.  Pienso que esa es una de las razones por la que tenemos un cristianismo tan ligero y  que tenemos una forma de cristiandad frívola y despreocupada. La gente puede caminar hacia el altar para hacer una profesión de fe, y van riéndose, sin sentido de convicción, sin un sentido del peso o de la culpa por su pecado. Por eso es que pueden hacer profesión de fe y luego ir y vivir por años como el diablo.

Pero la persona que nunca ha demostrado un corazón arrepentido, que no le ha dado la espalda a su pecado para entregarse  a Cristo, no tiene base para tener seguridad de salvación, ninguna base para esperar ser preservado en el tiempo cuando Dios derrame Su juicio final y Su ira en este mundo. No puedes apreciar o valorar en su totalidad la salvación de Cristo y la cruz de Cristo, hasta que no sepas de qué has sido salvada — de la ira de Dios.

Así que el diluvio es una gran advertencia a cada generación de que Dios toma el pecado muy en serio.  Es una advertencia acerca del juicio final, acerca de la ira venidera de Dios.  Por eso el mensaje es: ¡Arrepiéntete!  ¡Cree en el Evangelio!  Huye a Cristo, a tu arca, para recibir refugio.

Déjame pedirte que vayas a tu Biblia a 2da de Pedro al capítulo 3 mientras pensamos acerca de aquellos que nunca han venido a Cristo, aquellos que nunca se han arrepentido de sus pecados, que nunca han puesto su fe en Cristo; quizás algunas de ustedes que nos están escuchando hoy.  Tal vez has estado escuchando esta serie acerca del diluvio o tú conoces personas que no son creyentes.  ¿Cuáles son las implicaciones de esta historia para aquellos que son pecadores impenitentes?

Segunda de Pedro capítulo 3, comenzando en el versículo 3.  Dice, “Ante todo, sabed esto: que en los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones”.  Él está hablando de una época, la de los últimos días.  Nosotras estamos en los últimos días.  Más adelante en el pasaje veremos que los últimos días son seguidos por el día final, el día del juicio, el día de la ira de Dios.

Así que, los últimos días son días cuando todavía hay tiempo de arrepentirse, pero en estos últimos días la mayoría de las personas son burladoras.  No creen en Dios.  Se burlan de Su verdad.  No creen a Su Palabra.  Siguen sus propios deseos pecaminosos.  Amigas, esa es la razón porque la gente se burla de la verdad bíblica.  No es porque ellos tienen una gran percepción intelectual que tú no tienes, o respuestas a preguntas que tú no puedes contestar, es porque quieren justificar su propio pecado.

De manera que llegan estos burladores.  Están a nuestro alrededor hoy.  Están siguiendo sus propios deseos pecaminosos.  El versículo 4 dice: “Y ellos dicen: ‘¿Dónde está la promesa de su venida?  Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación.’”

¿Qué es lo que están diciendo estos burladores?  “¡No hubo ningún diluvio! Las cosas solo evolucionaron.  Pasó de esta otra forma”.  Pero tenemos todas estas evidencias en la corteza y en la superficie de la tierra de un gran diluvio universal, pero ellos dicen, “No no no eso no fue un diluvio.  Eso ocurrió por alguna otra cosa”.

¿Por qué dicen eso?  ¿Por qué se esfuerzan tanto para negar el diluvio?  Su punto es que nunca ha habido un juicio cataclísmico antes; por lo tanto, no habrá otro en el futuro.  Ellos están tratando de negar la probabilidad o la posibilidad de un juicio venidero de un juicio futuro.

Así que para poder presentar su caso ellos dicen, “Nunca ha habido un gran diluvio.  ¿Diluvio? Oh evangélicos tontos.  Es que toman la Biblia literalmente”.  Nos hacen sentir estúpidos.  Bueno, ellos son los burladores.  Nosotras somos las que tenemos la verdad.  Ellos tratan de descartar, de negar, de refutar el diluvio para no tener que lidiar con el concepto, con el pensamiento de un juicio futuro.

Versículo 5: “Pero intencionalmente olvidan.”(NVI) Acuérdate de eso la próxima vez que escuches a algún filósofo arrogante o un escritor o un científico o un periodista descartando sin pensar todas estas cosas que tú lees en las Escrituras.  La Palabra de Dios dice que ellos intencionalmente olvidan.  Son depravados.  Tienen mentes malvadas.  No quieren saber la verdad.

Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua.  Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundando (vv. 5-6 NVI).

Este es el Nuevo Testamento reafirmando la historicidad del diluvio.  Sí ocurrió. Toda la tierra, excepto las ocho personas que estaban dentro del arca, fue destruida con este diluvio.  La gente que no cree esto es porque intencionalmente  quiere ignorarlo.

Luego Pedro sigue diciendo en el versículo 7, “Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra” (esa palabra de Dios que destruyó la tierra con el diluvio), estos están reservados  “para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.”  El hecho de que hubo un diluvio es solo otra evidencia y otra advertencia dada por Dios para llamar a la gente a arrepentirse antes de la destrucción final del mundo ahora por medio de fuego, el día del juicio.

Versículo 8: “Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Él está diciendo, “Desde el punto de vista del hombre ese juicio final puede parecer muy lejano.  Pero en la economía de Dios no está muy lejos”.  Viene en camino.  Va a ser pronto.

Versículo 9: “El Señor no se tarda [El Señor no es lento] en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

Ahora, ¿quiere decir eso que todos se van a arrepentir? ¿Que todos van a ser salvos?  Sabemos, por otras partes de las Escrituras, que eso no es así.  Esto se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha llamado y ha escogido para ser redimidos.  Dios está esperando a que todos ellos crean, y sean salvos.

No puede referirse, en este contexto, a que todos en el mundo serán salvos, porque los versículos a su alrededor están hablando acerca del juicio final de los impíos.  Así que se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha escogido y ha llamado a creer.  Dios está esperando, dándoles tiempo para arrepentirse y creer en el Evangelio.

Versículo 10: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón.”  ¿Qué es el día del Señor?  Él ha estado hablando acerca de estos últimos días.  Él dijo, “viene un día de juicio”.  Ahora él está hablando acerca del día del Señor.  En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, el día del Señor se refiere a ese día futuro de la ira y del juicio de Dios, cuando Él dará final a este mundo, tal y como existe actualmente.

Tan cierto como fue el diluvio, tan cierto como vino el diluvio y destruyó el mundo, vendrá el día del Señor cuando Dios mande fuego para destruir este mundo como lo conocemos.  Será el día del juicio final.  Y ese día, Pedro dice, vendrá como un ladrón.

¿Cómo viene un ladrón? Él  no toca a tu puerta y te dice, “Hola. ¿Puedo entrar?”  ¿Qué hace él?  Él viene encubierto.  Viene secretamente.  Es silencioso.  Es inesperado.

Y Pedro dice, “Este día del Señor será como un ladrón.”  Vendrá inesperadamente sobre los malos, sobre los injustos, los impíos.  Los tomará por sorpresa.  Sorprenderá a las personas que no han hecho preparaciones para la eternidad.  Y será muy tarde en ese momento para prepararse.

“En el cual los cielos pasarán con gran estruendo”.  Los cielos ahí se refieren al universo físico como lo conocemos.  El mundo será consumido por llamas.  Sigue diciendo que “los elementos serán destruidos con fuego intenso.”  Algunas de sus traducciones dicen, “ardiendo serán desechos”.  Los elementos de la tierra se derretirán con fuego ardiente, “y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas”.  Serán descubiertas, consumidas, quemadas.

El día de juicio viene.  Hebreos capítulo 9 versículo 21 nos dice que

Está decretado que los hombre mueran una sola vez, y después de esto, el juicio.

Jesús lo dijo en Mateo capítulo 13 en el versículo 40-42:

Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo.  El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Una y otra vez a través de las Escrituras vemos este tema del juicio de Dios que vendrá sobre los pecadores impenitentes.  Tomé los primeros cinco días de esta serie para construir el caso de que este es un juicio justo, que es merecido por nuestra excesiva y nuestra gran pecaminosidad, y  que hay una manera de escapar que Dios ha provisto para que nadie perezca.

Así que, ¿Cuál es el mensaje?  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Dios está demorando Su juicio final.  Él te está dando una oportunidad para venir al arca, para venir a Cristo para salvación.

Juan 3:16 dice,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, (no tienes que perderte) mas tenga vida eterna.

Romanos 3:23 nos dice que “todos pecaron.” Todos “no alcanzaron la gloria de Dios”.  Y en el contexto de ese pasaje dice que todos merecemos el juicio de Dios.  Pero Romanos 3:24 dice que “Siendo justificados [hemos sido hechos justos por Dios] gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús”.

Mientras me preparaba para esta sesión esta mañana, buscando al Señor y esperando en Él y tratando de obtener Su corazón para esta serie, mi corazón solo anhelaba ver a aquellos que pudieran estar escuchando, aún hoy, creer el Evangelio y arrepentirse.  Ven a Jesús en busca de refugio.  Ven a Él para que seas librada de la ira de Dios.

Puede haber alguien escuchando hoy. Quizás eres miembro de alguna iglesia. Quizás te encanta Aviva Nuestros Corazones.  Escuchas el programa.  Lees mis libros.  Lees los libros de otras personas.  Te sientas en tu iglesia semana tras semana y escuchas a tu pastor predicar.

De hecho, hay un hombre en mi iglesia que no conoce a Cristo y él sabe que no conoce a Cristo, que viene semana tras semana y se sienta bajo la predicación de la Palabra de Dios.  Yo no sé dónde estás tú en cuanto a esto. Yo no sé dónde está tu corazón.  Solo Dios lo sabe.  Pero te estoy diciendo, si no te has arrepentido de tus pecados si no has creído en el Evangelio, te ruego que lo hagas hoy.

Dios está demorando Su juicio por ti, para darte tiempo a creer el Evangelio y arrepentirte de tu pecado.  Huye a Cristo por misericordia.  Él es el arca.  Él es suficiente.  Hay lugar para ti en Él, y Dios te ha estado preparando para que te arrepientas y creas, si no lo has hecho.

Leslie Basham: Ella es Nancy Leigh DeMoss invitándote a que tomes refugio en Cristo.  Si nunca has venido a Él en fe, arrepintiéndote de tus pecados y buscando Su perdón, ¿por qué no oras con Nancy?

Si te has perdido algunos mensajes de esta serie, los puedes escuchar en nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás escucharlos o descargarlos o leer la transcripción. Y también puedes suscribirte para recibir diariamente en tu correo un aviso del programa y del blog de cada día, con un enlace que te llevará directamente a nuestra página. Es muy fácil y es gratis suscribirte.

Y finalmente, ¿Ya hiciste planes para asistir a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana? Esto será en el mes de febrero, conoce más sobre este evento y hacia quién está dirigido al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has encontrado temiendo el juicio de Dios?  Si estás en Cristo, puedes ser libre del temor.  Hablaremos de esto el lunes. Ahora aquí está Nancy para dirigirnos en oración.

Nancy: No conozco tu corazón.  No conozco la condición de tu alma.  Sé que nuestras iglesias están llenas de gente que tiene religión, pero que no tiene a Cristo.  No están preparadas para la llegada del juicio final de Dios. Han crecido en una iglesia.  Han puesto su firma en un papel en algún lugar. Han creído en alguna iglesia, han pasado al frente en algún momento durante un servicio o en una invitación, o se han unido a una iglesia.  Han hecho muchas cosas buenas y religiosas, pero no tienen a Cristo.  Todavía están bajo el juicio y la ira de Dios.  Y esa pudieras ser tu hoy.

Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón de tu condición perdida, ¿Puedo suplicarte? Vuélvete a Cristo.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Corre a Cristo.  Ven a Él.  Si Dios está poniendo eso en tu corazón, si Dios está haciéndote ese llamado, Él te está diciendo, “El arca está abierta.  La puerta todavía está abierta.  El juicio todavía no ha llegado.  El diluvio todavía no ha llegado.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Vuélvete a Cristo”

Puedes hacer eso ahora mismo, y decir, “Oh Señor, no puedo salvarme a mí misma.  Soy pecadora.  Merezco Tu juicio y Tu ira por mi pecado. Gracias por proveer a Cristo como sacrificio por mi pecado, como un arca donde puedo ir entrar y estar segura”.

Oro que muchos pecadores perdidos escuchen este mensaje, oh Señor, y sean convertidos en el nombre de Cristo.  Porque Tu voluntad es que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.  Te damos gloria por las almas que Tú estás salvando, Señor; por salvar nuestras almas y traernos a Cristo, nuestro gran Salvador y refugio, en cuyo nombre oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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