El temor a las pérdidas económicas

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Serie: El temor

El temor a las pérdidas económicas

Mike Emlet

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El temor.

Considera cuánto de tu vida gira en torno a tu estabilidad económica. Te despertaste esta mañana en un dormitorio cálido porque pagaste la factura de electricidad. Desayunaste porque compraste provisiones. Fuiste y volviste del trabajo porque pagaste un billete de tren o la gasolina para tu automóvil. Llevabas puesta ropa apropiada para tu profesión, la cual compraste en una tienda. Tu trabajo te proporciona un ingreso regular que paga la calefacción, la comida, el transporte y la ropa. Y eso es solo la punta del iceberg. Casi todo lo que has tocado hoy tiene un costo.

Dado el grado en que las necesidades básicas de la vida están conectadas a la solvencia financiera, no es de extrañar que incluso los cristianos luchen contra el miedo a sufrir pérdidas económicas. En un mundo caído, aun aquellos que trabajan y presupuestan diligentemente a veces encuentran que sus gastos exceden sus ingresos. Una enfermedad prolongada acaba con los ahorros. Las caídas del mercado de valores destruyen las cuentas de jubilación. Los despidos laborales ocurren en la flor de la vida. La quiebra nos amenaza. El hambre y la falta de vivienda no son problemas aislados. La transitoriedad de la seguridad financiera es parte de la realidad de vivir en un mundo maldito por el pecado y saturado de sufrimiento (Pr 23:4-51 Tim 6:7).

Jesucristo es nuestra posesión más verdadera y profunda en medio de las fortunas cambiantes de la vida.

Es apropiado preocuparse por esto, pero a menudo nuestras vidas manifiestan reacciones y estrategias pecaminosas para evitar la posibilidad de la ruina financiera. Nuestra ansiedad se dispara. Nos convertimos en adictos al trabajo. Acumulamos nuestro dinero por temor a que nunca sea suficiente (Lc 12:13-21). Nos volvemos tacaños y calculadores, tratando cada decisión y relación como si fuera un balance financiero. Nuestra generosidad desaparece. Y, aun así, el fantasma de la pérdida no se va. Entonces ¿cómo afrontamos esta posibilidad con una creciente confianza  en Dios en lugar de una creciente ansiedad?

Es fundamental que comprendamos y confiemos en que Dios es un Padre amoroso y generoso que tiene cuidado de Sus hijos y les provee lo que más necesitan. En el contexto de una discusión sobre la codicia y las posesiones, Jesús les dice a Sus discípulos: «Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis» (Lc 12:22). ¿Qué nos da confianza para dejar a un lado nuestras ansiedades por posibles pérdidas económicas? Los versículos que siguen (vv. 22-34) destacan cuatro cosas.

  1. LA VIDA ES MÁS QUE LA SATISFACCIÓN DE NECESIDADES TEMPORALES (V. 23).

Aunque la comida y la ropa son importantes (y, por lo tanto, también los recursos financieros que permiten su adquisición), hay algo aún más esencial para una vida abundante. En contraste con aquellos que «buscan estas cosas» como fines en sí mismas, Jesús exhorta a Sus discípulos a buscar primero Su Reino (v. 31; ver Mt 6:33). Vivir de acuerdo con esta prioridad del Reino es lo que le permite al apóstol Pablo decir: «Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo, nuestro hombre interior se renueva de día en día» (2 Co 4:16).

  1. DIOS PROVEE HASTA PARA LAS MÁS PEQUEÑAS DE SUS CRIATURAS (LC 12:24-28).

Si Él alimenta a los cuervos y viste a los lirios con belleza, ¿no proveerá para los seres humanos, que son el pináculo de Su creación? Él sabe lo que necesitamos (v. 30). No nos dará una piedra si le pedimos pan (Mt 7:9).

  1. SOMOS PARTE DEL REBAÑO DE DIOS (LC 12:32). VIVIMOS EN COMUNIDAD CON NUESTROS HERMANOS EN CRISTO.

Confiar en la provisión de Dios incluye creer que Él traerá gente para socorrernos cuando pidamos ayuda en un momento de crisis económica. La colecta de Pablo para la iglesia en Jerusalén demuestra esta interdependencia en el cuerpo de Cristo (2 Co 8 – 9).

  1. A NUESTRO PADRE LE HA PLACIDO DARNOS EL REINO (LC 12:32).

Si Él nos ha dado la posesión más grande de todas: una herencia que es «incorruptible, inmaculada y que no se marchitará» (1 Pe 1:4), ¿cómo no nos dará también por gracia lo que realmente necesitamos (Rom 8:32)? La riqueza duradera y la verdadera seguridad se encuentran en el Reino: «Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos» (2 Co 8:9).

Una creciente confianza  en nuestro Dios fiel no garantiza inmunidad contra las pérdidas económicas. Sin embargo, a pesar de la amenaza real de bolsas de dinero que envejecen, tesoros terrenales que fallan, ladrones que entran y roban, y polillas que devoran (Lc 12:33), Jesucristo nunca le faltará al pueblo de Dios. Él es nuestro pan de vida (Jn 6:35) y nuestra agua viva (Jn 4:14), y nos viste con Su justicia (Is 61:10Zac 3:1-52 Co 5:21Flp 3:9). Él es nuestra posesión más verdadera y profunda en medio de las fortunas cambiantes de la vida. Verdaderamente, Él es Jehová-Jireh, nuestro proveedor (Gn 22:14).

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Mike Emlet
Mike Emlet

El Dr. Mike Emlet es profesor de la Christian Counseling & Educational Foundation [Fundación de Consejería y Educación Cristiana] (CCEF). Es autor de CrossTalk [Conversaciones sobre la cruz] y Descriptions and Prescriptions [Descripciones y prescripciones].

El yugo de la inseguridad y el temor

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Un yugo ligero, ¿Y una vida tan pesada?

El yugo de la inseguridad y el temor

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

Receta para la ansiedad  | Filipenses 4:6-7

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Receta para la ansiedad  | Filipenses 4:6-7

Ps. Lester Flaquer

Fue llamado a salvación por la gracia de Dios a la edad de 29 años a través del testimonio de su esposa y del ministerio de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Es ingeniero industrial, profesión que ejercía en el momento de su conversión. Luego comenzó su entrenamiento para el ministerio en el Colegio Pastoral Spurgeon, donde se graduó en el 1988. Desde el 1989 es el Director Administrativo del Colegio Cristiano Logos, una división de la Fundación Educativa Logos, auspiciado por la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Desde el 1990 comenzó a formar parte del consejo de pastores de IBSJ donde imparte clases de Escuela Dominical y predica. Además es el Director para República Dominicana y el Caribe Hispanoparlante de la Asociación Internacional de Colegios Cristianos (ACSI) con sede en Colorado Springs, CO.

El pastor Flaquer está casado con Laura Gómez y tienen tres hijos: Laura, Gabriela y Guillermo.

¿Qué es el movimiento Carismático?

Got Questions

¿Qué es el movimiento Carismático?

El movimiento carismático es un movimiento de renovación cristiana interdenominacional y es una de las fuerzas más populares y de más rápido crecimiento dentro del mundo cristiano actual. El movimiento tuvo su origen en 1906 en la misión de la Calle Azusa en Los Ángeles, California, un avivamiento de patrocinio Metodista. Fue ahí donde la gente declaró haber sido “bautizada por el Espíritu Santo” de la manera registrada en el capítulo 2 del libro de los Hechos durante la celebración de Pentecostés. Las personas que hablaban en lenguas y milagros de sanidad desencadenaron en la gente un frenesí espiritual. La gente que asistió a esas reuniones propagó su entusiasmo a través de todos los Estados Unidos, y así se inició el movimiento Carismático/Pentecostal.

Para principios de los años 70’s, el movimiento se había extendido a Europa, y durante los 80’s el movimiento se expandió, con un número de nuevas denominaciones que se desprendieron de él. No es inusual ver su influencia en muchas otras denominaciones tales como los Bautistas, Episcopales y Luteranos, así como en iglesias no denominacionales.

El movimiento tomó su nombre de las palabras griegas charis, que es una transliteración de la palabra griega para “gracia,” y mata, que es la palabra griega para “dones.” Carismática entonces, significa “dones de la gracia.” Enfatiza las manifestaciones de los dones del Espíritu Santo como señal de la presencia del Espíritu Santo. Estos dones también son conocidos como “carismas” bíblicos, o dones espirituales que supuestamente otorgan una influencia individual o autoridad sobre un gran número de gente. Los dones prominentes entre estos “carismas” son el hablar en lenguas y profetizar. Los carismáticos sostienen que las manifestaciones del Espíritu Santo dadas a aquellos en la iglesia del primer siglo, pueden ser aún experimentadas y practicadas en la actualidad.

El movimiento carismático es más conocido por su aceptación de hablar en lenguas (también conocido como glosolalia), sanidad divina, y profecías como evidencias del Espíritu Santo. La mayoría de las reuniones son para oración y cantos espirituales, danza, gritos “en el espíritu,” y levantamiento de manos y brazos en oración. También la unción de los enfermos con aceite es a menudo parte del servicio de adoración. Estas son las razones principales para el crecimiento y popularidad del movimiento. Mientras que el crecimiento y la popularidad ciertamente son deseables, éstos no pueden ser usados como prueba de la verdad.

La pregunta permanece: ¿es bíblico el movimiento carismático? Podemos responder mejor esta pregunta de esta manera: sabemos que desde la creación de la humanidad, el insidioso plan maestro de Satanás ha sido sencillamente poner un velo entre los hijos de Dios y la infalible Palabra de Dios. Comenzó en el Jardín del Edén, cuando la serpiente le preguntó a Eva, “¿Con que Dios os ha dicho: ….” (Génesis 3:1), generando con ello dudas sobre la autoridad y autenticidad de lo que Dios ha dicho. Desde ese día, él continúa atacando la infalibilidad y autenticidad de la Biblia. Indudablemente, sabemos que Satanás ha acelerado el ritmo de esta estrategia. (1 Pedro 5:8).

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¡Jóvenes, oren!

Lunes 24 Mayo

Me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica.Salmo 66:19

En el día que temo, yo en ti confío.Salmo 56:3

¡Jóvenes, oren!

“Martín, si te encuentras en una dificultad, ¡ora a Dios!”, dijo hace años una madre a su hijo que partía a alta mar. Hasta ese momento el joven nunca había aceptado someterse a la dirección de Dios. Su madre, preocupada, pensaba: “¡Si al menos pensara en Dios cuando tenga momentos difíciles!”.

Martín, lleno de energía como muchos jóvenes de su edad, no veía la necesidad de orar. De todos modos, quería decidir por sí mismo sobre su vida.

Sin embargo, desde la primera travesía, se vio obligado a orar. Solo en la cubierta del barco, mientras hacía una tarea ordinaria, que no hubiese hecho perder el equilibrio a un marinero experimentado, fue arrojado por la borda debido a una sacudida brusca e inesperada.

“¡Oh Dios, si existes, sálvame!”, gritó antes de sumergirse en las aguas.

Dios estaba atento. En ese momento un marinero fue a buscarlo, y al no ver a nadie en la cubierta, miró hacia abajo y vio la cabeza de Martín que salía del agua. Con mucho esfuerzo logró salvarlo in extremis. Martín, ya seguro a bordo, habló de su corta oración, pero nada cambió en su vida.

Sin embargo, cuando volvió a casa después de aquella travesía, aceptó acompañar a su madre a una reunión de evangelización. ¡Dios existía y se lo había demostrado claramente! ¿Cómo podía permanecer insensible? Una voz interior le decía: “¡Martín, no resistas más!”. Arrepentido, confesó a Dios que a menudo había despreciado sus llamados. Recibió el perdón y la paz mediante la fe en Jesucristo.

1 Reyes 19 – Romanos 2 – Salmo 62:9-12 – Proverbios 16:1-2

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ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Niños pequeños

Viernes 21 Mayo

Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.Mateo 11:25

Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.Mateo 18:3

Niños pequeños

Hace algunos años, mientras paseábamos, Mateo, de tres años, se divertía caminando sobre un muro que subía progresivamente. Cuando llegó donde terminaba el muro, como no podía bajar solo, me pidió ayuda… ¡Entonces saltó a mis brazos con plena confianza!

Pero Mateo creció. Ya no es un niño pequeño, sino un jovencito capaz de razonar. Un día, mientras caminaba otra vez sobre el muro, le tendí los brazos. Entonces empezó a dudar, a reflexionar y a medir el peligro. ¡Ya no quería saltar!

Cuando Dios nos pide que nos hagamos como niños, quiere que pongamos nuestra confianza en él y en lo que nos dice en su Palabra. Aprendamos a confiar cada vez más en él, ¡a abandonarnos en sus manos! A menudo nuestros razonamientos no nos permiten confiar plenamente en lo que la Biblia, la Palabra de Dios, dice.

Los niños pequeños también se caracterizan por su dependencia. No son autónomos. No pueden sobrevivir sin los cuidados de sus padres o de otras personas. Jesucristo nos invita a vivir con él, unidos y sometidos a él, como dependiendo de él. Cuando leemos la Biblia, es él quien nos habla, y nosotros podemos hablarle mediante la oración. ¡Mantengamos ese contacto permanente!

Por último, los niños también desean crecer. El Señor Jesús desea que nuestra fe crezca y que lo conozcamos cada vez mejor, confiando en él como niños.

1 Reyes 17 – Marcos 15:21-47 – Salmo 61 – Proverbios 15:29-30

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¿De qué te quejas?

Iglesia Evangélica de la Gracia

¿De qué te quejas? 

Jairo Chaur

Jairo Chaur

Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería.
Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló.
Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.

El ministerio oculto de las labores domésticas

Alimentemos El Alma

El ministerio oculto de las labores domésticas

Por Michele Morin 

Traducción por Yura Gonzalez

Lo que aprendí de Elisabeth Elliot

Hoy realicé las tareas domésticas que imagino que mujeres más hacendosas y dedicadas al hogar hacen todo el tiempo: la limpieza que requiere separar los muebles de la pared, pasar la aspiradora debajo de las camas y aplicar ferozmente un paño a los travesaños de las sillas y los recovecos de los estantes.

Las rutinas hogareñas son la música de fondo detrás de todo lo que hago. El estudio ministerial va acompañado del sonido de la lavadora y de la cadencia de la preparación continua de la comida. En invierno, hay que alimentar la estufa con abundante leña y; en verano, es necesario ocuparse del jardín.

Este ritmo constante de actividad es lo que mantiene unido un hogar, y sorprendentemente he descubierto que es posible encontrar una existencia plena y significativa en medio de una tediosa rutina. En la vida no es más importante lo qué haces sino porqué lo haces. Nadie me enseñó esa lección mejor que Elisabeth Elliot.

Escritora y ama de casa

Hace veintisiete años, empaqué mi taza de café favorita, archivos personales, algunas muestras de trabajo y abandoné mi carrera en recursos humanos. Cuatro bebés en ocho años, la escuela en la casa, el ministerio de la iglesia y un enorme huerto dejaban poco tiempo para el estudio profundo. Pero desde el principio me sumergí con fervor en los libros de Elliot y encontré una mentora en ella.

Pronto descubrí que Elliot se apresuró en encontrar la conexión entre las rutinas de la vida doméstica y los misterios de la práctica espiritual. Aunque se convirtió en una oradora pública muy solicitada, y sus palabras llegaron (y aún llegan) a millones a través de los ministerios de la radio y la prensa; afirmó que disfrutaba mucho más las tareas domésticas, porque sabía cómo hacerlo y (a diferencia de escribir un libro) sabía cuáles serían los resultados.

Su minuciosidad fue fomentada en parte por su directora de internado, que decía: «No andes con una Biblia debajo del brazo si aún no has barrido bajo la cama» (Becoming Elisabeth Elliot, 34). No quería escuchar hablar de espiritualidad a alguien con el suelo sucio.

Con su dicción perfecta, humor irónico y su expresión sensata y nítida de la palabra de Dios, Elliot ha influido en mi forma de enseñar y cómo criar a mis hijos como nadie. Además ha transformado enormemente mi actitud hacia las tareas domésticas.

Mezcla de gracia y valentía

Aunque no llego al nivel de Elliot, me motiva su afirmación de que la autodisciplina, en el hogar o en cualquier otro sitio, es una alegre entrega, un «gran sí al llamado de Dios» que ante todo encuentra su camino en una vida a través del fiel desempeño de pequeñas tareas invisibles (Joyful Surrender, 16).

Ella me ayudó a ver las tareas domésticas en analogía con nuestra vida espiritual en general. Así como quitar las migajas de la mesa del comedor nunca será asunto de una vez (al menos en mi casa), tampoco lo son las prácticas de formación espiritual. Al ocuparnos de la salud e integridad de nuestras almas, todos los días habrá «migajas» que retirar, lo que es bueno, porque nos mantiene conscientes de nuestra dependencia de Dios.

La fuerte base evangélica de Elliot me ha ayudado a mantenerme alejada de una mentalidad autosuficiente, porque ella me recuerda que “la disciplina no es mi reclamo sobre Cristo, sino la evidencia de Su reclamo sobre mí»(Joyful Surrender, 28). Practicamos el autocontrol en la tierra por milagro de la gracia, según las pautas de las Escrituras y a través de la inspiración y el poder del Espíritu de Dios. Nuestra propia voluntad es lo que ofrendamos a Dios, un “sacrificio vivo” (Romanos 12: 1).

Poseía Elliot una mezcla de valentía y gracia tal que es imposible determinar (e inútil preguntarse), dónde termina una y comienza la otra. Hablaba con la certeza de alguien que siempre ha elegido el camino de la obediencia y la fe, para aprender que el gozo y la profunda intimidad con Dios no tienen precio, incluso cuando obedecer se siente como una acción pequeña e invisible.

Compromiso diario con la fe

En una vida marcada por grandes dificultades y oportunidades tanto para la gloria como para el dolor, es evidente que Elliot se convirtió en alguien impresionante al establecer un compromiso diario con la fe en lugares invisibles. Una fe brutalmente práctica y claramente mística la llevó al ministerio de decir la verdad con audacia, forjada en un crisol de soledad y admiración por los caminos de Dios. Apoyándose en sus dudas, encontró la lealtad de Dios y lo acogió al mismo tiempo “como viaje y destino” (Becoming Elisabeth Elliot, 253).

En diversas etapas de su vida la estuvo escribiendo idiomas no escritos, actuando como madre soltera, planchando las camisas de su marido, recibiendo visitas en su casa de Nueva Inglaterra, viajando por todo el mundo como oradora y luchando con la tecnología para producir más de dos docenas de libros. Ella volcó fielmente su vida al servicio de Dios, convencida de que todo era parte de su llamado. Nunca le otorgó mayor importancia a las «tareas ministeriales» sobre las tareas domésticas.

Ella sabía (y me ha enseñó a ver) que el ministerio de la mantención y cuidado siempre fue parte del buen plan de Dios para la humanidad. Desde el principio, Adán y Eva fueron los colaboradores designados por Dios y, como portadora de su imagen, imito a Dios cuando me dedico a la tarea que mantiene a mi familia alimentada, vestida, y estoy en el lugar correcto a la hora correcta. Por lo tanto, todas las tareas mundanas que se repiten en esta vida maternal tienen significado.

Imitamos a Dios al realizar tareas ordinarias y organizar el desorden. Arreglar un armario desordenado, desinfectar la bandeja de una silla de bebé , distribuir la ropa limpia y doblada por toda la casa son tareas tan discretamente rutinarias como el trabajo que Dios hace en nuestro tiempo para regar sus árboles con lluvia o, en la historia, para preparar el maná que alimentó a una generación de israelitas (Éxodo 16).

Los quehaceres domésticos y la Gran Obra

La misericordia, la justicia y la preparación de sándwiches comparten el mismo territorio en el sistema de valores del cielo, porque el Dios que trabaja y ha trabajado en nuestro nombre nos invita a unirnos a él en la Gran Obra.

Manifiéstese tu obra a tus siervos,
y tu majestad a sus hijos,
y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros.
Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos;
sí, la obra de nuestras manos confirma. (Salmo 90: 16-17)

Dejemos que continúe el trabajo de las tareas domésticas y que encontremos satisfacción en la más pequeña tarea realizada con el mayor amor en una vida enfocada en ganar lo que nunca podemos perder.

Esta traducción ha sido publicada por Traducciones Evangelio, un ministerio que existe en internet para poner a disponibilidad de todas las naciones, sin costo alguno, libros y artículos centrados en el evangelio traducidos a diferentes idiomas.

Una exhortación para los padres cristianos

Sábado 8 Mayo

Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.Romanos 1:20

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan… y vuestro Padre celestial las alimenta.Mateo 6:26

Una exhortación para los padres cristianos

En nuestro mundo actual es muy importante llamar la atención de nuestros hijos sobre las señales de la existencia, del poder y del amor de Dios. Así les ayudamos a abrir su inteligencia y su sensibilidad a la relación que existe entre la naturaleza y el Creador.

Un niño que no ha tenido la oportunidad de maravillarse ante la grandeza del Todopoderoso, ante la belleza y la realidad de su creación, tendrá una concepción falsa de Dios, y una visión reducida y limitada de las cosas. Por ello debemos aprovechar cada oportunidad para hablar a nuestros hijos de la gloria de Dios. Ante un arco iris o frente a las poderosas olas del mar, e incluso ante un cielo lleno de estrellas, les ayudamos a tomar consciencia de que alguien infinitamente más grande que ellos creó el universo, y que ese Creador “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:3).

Nuestros hijos necesitan maravillarse ante la creación, y este puede ser el primer encuentro objetivo con Dios. Aprovechemos este momento para enseñarles a ver más allá de lo visible, a ver a Dios, infinito y eterno.

Llevémoslos a tomar conciencia de la presencia del Dios Creador Todopoderoso, mostrémosles la fuente del verdadero y eterno gozo. Y cuando les hablamos de las respuestas a nuestras oraciones, tienen la prueba de que el Señor también está muy presente en nuestra vida. Les ayudamos a comprender que el Señor está cerca de ellos y que, incluso en las dificultades, está listo para manifestarles su presencia y su gracia.

1 Reyes 7:1-22 – Marcos 9:1-29 – Salmo 55:1-7 – Proverbios 15:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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