EL VALLE DE LA VISIÓN

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

CONSAGRACIÓN Y ADORACIÓN

EL VALLE DE LA VISIÓN
¡Señor, santo y excelso, manso y humilde!
Tú me trajiste para el valle de la visión, en cuyas profundidades hábito,
más te veo a Ti en las alturas.
Cercado de montañas de pecado contemplo yo Tu gloria. Déjame aprender
por la paradoja de que el camino hacia abajo es el camino a lo alto, que ser
rebajado es ser exaltado, que el corazón roto es el corazón sanado, que el
espíritu contrito es el espíritu alegre, que el alma arrepentida es el alma
victoriosa, que no tener nada es poseer todo, que cargar la cruz es llevar la
corona, que dar es recibir, que el valle es el lugar de la visión.
Señor, durante el día las estrellas se puede ver en los pozos más profundos,
y cuando más profundo los pozos, más brillantes Tus estrellas
resplandecen; Concédeme encontrar Tu luz en mi oscuridad, Tu vida en mi
muerte, Tu alegría en mi tristeza, Tu Gracia en mi pecado, Tus riquezas en
mi pobreza, Tu gloria en mi valle.

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CONFESIÓN Y PETICIÓN

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

CONFESIÓN Y PETICIÓN
¡Santo Señor!
He pecado, innumerables veces, y he sido culpable de orgullo e incredulidad,
de fallar en encontrar Tu mente en Tu Palabra, de negligencia de buscarte a
Ti en mi vida diaria. Mis transgresiones e inconsistencias me presentan con
una lista de acusaciones, más Te exalto porque estas no van a ir contra mí,
porque todo se ha colocado sobre Cristo. Continúa sometiendo mis
corrupciones, y concédeme la gracia de vivir por encima de ellas. No
permitas que las pasiones de la carne, ni de las concupiscencias de la mente
traigan mi espíritu en sujeción, sino gobiérname en libertad y poder.
Te agradezco que muchas de mis oraciones fueran negadas. Yo pedí mal o
no he pedido, he orado a partir de mis concupiscencias y he sido rechazado,
he anhelado Egipto y me fue dado un desierto. Continúa con Tu obra
paciente, respondiendo “no” a mis oraciones erradas y llevándome a aceptar
esto. Purifícame de todo deseo falso, de toda aspiración vil, de todo lo que
es contrario a Tus estatutos. Te doy gracias por Tu sabiduría y tu amor, a
todos los actos de disciplina a la que estoy sujeto, a veces me pusiste en el
horno para refinar el oro y quitar mí escoria.
Ningún juicio es tan difícil de soportar como el sentido del pecado. Si Tú me
permitieses elegir entre vivir en el placer y mantener mis pecados, o que me
queme en el juicio, dame aflicción santificada.
Líbrame de todo hábito malo, de cada crecimiento de pecados anteriores,
de todo lo que ofusca el brillo de Tu gracia en mí, de todo lo que me
impide deleitarme en Ti. Entonces Te glorificaré, Dios mío por ayudarme
a ser recto.

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ENCUENTRO CON DIOS

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

ENCUENTRO CON DIOS
¡Gran Dios!
En público y privado, en el santuario y en casa, sea mi vida inmersa en
oración, lleno del espíritu de gracia y de súplicas, cada oración perfumada
con incienso de sangre expiatoria.

Ayúdame, defiéndeme, hasta que de orar
yo pase al reino de la alabanza constante.

Instado por mi necesidad,
invitado por Tus promesas, llamado por Tu Espíritu, yo entro en Tu
presencia, adorándote a Ti con piadoso temor, impresionado con Tu
majestad, grandeza, gloria, todavía animado por Tu amor.

Yo soy totalmente miserable y totalmente culpable, no tengo nada de mí
mismo con que recompensarte, más yo vengo Jesús a Ti, a los brazos de la
fe, pidiendo que la justicia de Él compense mis iniquidades, regocijándome
de que Él será pesado en balanza por mí, y satisfará Tu justicia.

Te agradezco porque de ese gran pecado tomes gran gracia, y que sin embargo
de que el pecado merece castigo infinito por haber sido cometido contra un
Dios infinito, aún haya misericordia para mí, pues donde la culpa es más
terrible, ahí Tu misericordia en Cristo es más libre y profunda.

Bendíceme revelándome de Tus méritos salvíficos, causando que Tu bondad pase
delante de mí, hablando de paz a mi corazón contrito; fortaléceme para
que yo no Te deje hasta que Cristo reine supremo en mí interior, en cada
pensamiento, palabra y obra, con una fe que purifica el corazón, vence al
mundo, obra por amor, préndeme a Ti, y siempre aférrame a la cruz.

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ANHELOS POR DIOS

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ANHELOS POR DIOS

¡Mi querido Señor!
Yo solo puedo decirte que Tú sabes que yo no ansío nada sino Tú mismo;
nada, a no ser la santidad; nada, a no ser la unión con Tu voluntad. Tú
me concedes esos deseos, y sólo Tú puedes darme lo que es deseado. Mi
alma anhela la comunión con el Señor, para mortificación de la corrupción
que habita en mí, especialmente el orgullo espiritual. ¡Cuán precioso es
tener un tierno sentimiento y clara comprensión del misterio de piedad, de
la verdadera santidad! ¡Qué bienaventuranza es ser como Tú, tanto
cuanto sea posible para una criatura ser como su Creador! Señor, dame
más de Tu semejanza; dilata mi alma para contener la plenitud de la
santidad; hazme vivir para Ti. ayúdame a estar menos satisfecho con mis
experiencias espirituales, y cuando me siento a gusto después de dulces
comuniones, enséñame que es muy poco lo que sé y hago. Bendito Señor,
permite elevarme más cerca de ti, y amar anhelar y luchar contigo, y
aspirar por la liberación del cuerpo de pecado, pues mi corazón está errante
y sin vida, y mi alma se lamenta al pensar que alguna vez pierda de vista a
su amado. Envuelve mi vida en Divino amor, y mantenme siempre deseoso
por Ti, siempre humilde y resignado a Tu voluntad, más fijo en Ti mismo,
para que yo pueda estar capacitado para la obra y el sufrimiento.

SINCERIDAD

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SINCERIDAD
¡Señor de la inmortalidad!
Delante de quien los ángeles y arcángeles esconden el rostro, capacítame
para servirte con reverencia y piadoso temor. Tú que eres Espíritu y
demandas la verdad en lo íntimo, ayúdame a que te adore en espíritu y en
verdad. Tú que eres justo, no me dejes albergar el pecado en mi corazón, o
satisfacer un carácter mundano, o buscar satisfacción en las cosas que
perecen.
Apresúrame en dirección a un momento cuando los propósitos y las
posesiones terrenales parecerán vanos, cuando será indiferente si he sido rico
o pobre, exitoso o decepcionado, admirado o despreciado. Más será un
momento eterno si yo me he lamentado por el pecado, he sentido hambre y
sed de justicia, he amado al Señor Jesús con sinceridad, gloriándome en su
Cruz. ¡Que estos objetivos absorban mi principal preocupación! Produce en
mí esos principios y disposiciones que vuelvan Tu adoración en perfecta
libertad.
Expulsa de mi mente todo el miedo y vergüenza pecaminosa, para que con
firmeza y coraje pueda confesar al Redentor delante de los hombres,
proseguir con Él escuchando Su reproche, ser celoso con su conocimiento,
para ser llenado con su sabiduría, caminar con su circunspección, solicitar
su consejo en todas las cosas, recorrer las Escrituras por Sus órdenes,
mantener en mi mente Su paz, sabiendo que nada me puede acontecer sin
Su permiso, designación y administración.

Dedicación Matinal

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

Dedicación Matinal

¡Dios Todopoderoso!
Mientras cruzo el umbral de este día, yo Te confío, a mí misma alma,
cuerpo, relaciones, amigos, a tu cuidado. Vigílame, guárdame, oriéntame,
dirígeme santifícame, bendíceme. Inclina mi corazón hacia Tus caminos.
Moldéame totalmente a imagen de Jesús, como un alfarero hace con el
barro. Que mis labios sean un arpa bien afinada para resonar Tu alabanza.
Haz que aquellos que me rodean me vean viviendo por Tu Espíritu, pisando
el mundo bajo los pies, no conformado a las mentirosas vanidades,
transformado por una mente renovada, revestido con toda la armadura de
Dios, brillando como una luz que nunca disminuye, demostrando santidad
en todas mis acciones. No permitas que ningún mal este día manche mis
pensamientos, palabras, manos. Que yo pueda peregrinar por caminos
lodosos con una vida pura de mancha u oscuridad. En las acciones
necesarias, haz que mi afecto esté en el cielo, y mi amor elevado en llamas
de fuego, mi mirada fija en cosas invisibles, mis ojos abiertos al vacío,
frágiles, lejos de la tierra y sus vanidades. Que yo pueda consultar todas las
cosas en el espejo de la eternidad, a la espera de la venida de mi Señor,
oyendo el llamado de la última trompeta, avivando el nuevo cielo y la
nueva tierra. Ordena en este día todas mis conversaciones de acuerdo con
Tu sabiduría, y a la ganancia del bien común. No permitas que yo no sea
beneficiado o hecho útil. Que yo pueda hablar cada palabra como si fuera
mi última palabra, y andar cada paso como el último. Si mi vida fuera a
terminar hoy, que este sea mi mejor día.

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