Liderar para la gloria de Dios

El Blog de Ligonier

Serie: El liderazgo

Liderar para la gloria de Dios
Por Chris Larson

a carrera había comenzado. El calor del verano invadió y la lluvia era escasa. De hecho, habían pasado muchas semanas sin lluvias sustanciales en Florida Central. Mi césped marchitado cambiaba constantemente de un verde pálido a un amarillo que se volvía cada día más café. Para aumentar la tensión, descubrí que mi sistema de riego no había funcionado adecuadamente durante varias semanas debido a mi propia falta de atención y las distracciones de la vida. A pesar de toda la acción restauradora que pudiera tomar para echar más agua al pasto reseco, sabía que se necesitaría mucha lluvia y la misericordia de Dios para llevar este jardín de la muerte a la vida. Si perdiera el césped, estaríamos hablando de miles de dólares para reemplazarlo. Se puso la operación en marcha, se adoptaron contramedidas y se evitó la crisis.

Aunque cada uno de nosotros se deleita en tener un lugar llamado hogar, sabemos que probablemente no seremos los últimos residentes en esa dirección postal y que lo que hacemos es administrar lo que se nos ha confiado por algún tiempo. Como podrás imaginar, todos los pasajes bíblicos sobre la hierba que se seca y se marchita pasaron por mi mente durante mi carrera por salvar el césped. Cada día en que miraba al jardín era como un sermón que traía a mí esta parábola sobre la fugacidad del hombre: «El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece; cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce» (Sal 103:15-16).

Este episodio relativamente menor de mi vida es un lugar útil para comenzar una discusión sobre el liderazgo, porque la búsqueda de la sabiduría en cualquier esfuerzo humano requiere que reconozcamos nuestra finitud. El liderazgo no es un título. Presidente o fontanero, constructor o ama de casa, el liderazgo es ineludible; la única pregunta es si seremos fieles a nuestro llamado.

Hay mucho que extraer del estudio moderno del liderazgo. En el mundo editorial, es una de las categorías de no ficción más populares, impulsada en gran medida por la búsqueda de la sociedad para lidiar con esta cuarta era importante de la actividad humana. Si las primeras tres economías humanas fueron la de cazadores-recolectores, la agrícola y la industrial, debemos pensar profundamente en este momento posindustrial en el que vivimos, esta «era de la información» con economías virtuales emergentes, de servicios y móviles. El liderazgo es intrínsecamente arriesgado y es vital más reflexión, no menos.

Pero más allá del consejo histórico, sociológico, biológico y metodológico que ofrecen los libros de hoy y los gurús del liderazgo, a menudo hay una falta de perspectiva bíblica sobre el liderazgo y el consejo frecuentemente se convierte en pragmatismo más que en principios. Empecemos desde el comienzo.

«Los líderes tienen seguidores». No es la declaración más profunda, ¿verdad? Pero me refiero a «seguidores» en el sentido de que cada líder eventualmente dará paso a otro que vendrá después. Ningún líder permanece en su puesto para siempre. Los líderes corren su carrera solo para entregar el relevo a otra persona. Este patrón sucesivo está entrelazado en la creación (ver Sal 90). El Señor ordenó a la humanidad que cultivara y cuidara el jardín del Edén (Gn 2:15) e incluso que expandiera sus límites por toda la tierra (1:26-28) para que así toda la creación fuera un santuario de adoración. Era una tarea que Adán no podía hacer solo ni rápidamente; de ahí la creación misericordiosa de una ayuda idónea en Eva y una visión multigeneracional para sojuzgar la tierra para la gloria de Dios. Esa es una visión cósmica. «Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén» (Rom 11:36).

Jesús enseñó que Su Padre había estado trabajando desde el principio (Jn 5:17), recordándonos que la única obra duradera es la obra del Señor (15:5; 1 Co 3:12-13). Así como Adán solo podía prosperar dependiendo del Señor, nuestras obras solo perdurarán si se hacen en dependencia del Señor. Si bien somos justificados al confiar en la obra de Jesucristo en nuestro favor, luego por gracia se nos permite entrar en la misión más grande de Dios en este mundo mediante la edificación de Su Iglesia, la morada de Dios (Ef 2:20-22). Esto es cierto para todo cristiano, independientemente de nuestro llamado a servir a la iglesia, en nuestras familias o en otras iniciativas humanas para el bien común. Cada uno de nosotros debe responder al llamado excepcional que la providencia de Dios obró en nuestras vidas. Al ir mucho más allá de los roles o dones particulares, debemos administrar nuestras propias vidas, no por nuestro bien, sino por el Señor y el bien de Su pueblo.

La fugacidad del hombre es la razón por la que necesitamos una visión más amplia de un liderazgo que glorifique a Dios, para que los líderes no exageren su propia importancia. Los líderes que buscan glorificar a Dios en sus llamados se preparan para el día en que otros tomen el relevo.

El «pensamiento de primer principio» es una frase de moda entre los empresarios de Silicon Valley. Estos titanes de la industria hablan mucho acerca de construir una cultura empresarial formada por empleados que comprenden una gran visión y están motivados por tener un efecto masivo en cómo la tecnología moldea nuestras vidas. Lograr «pensadores de primer principio» en el equipo le permite al líder de la organización articular la misión de tal manera que la alineación estratégica ocurra en todos los niveles. Integrar en cualquier iniciativa a miembros enfocados en grandes causas y con bajo ego permite que nos involucremos en nuestras tareas con una visión fructífera centrada en Cristo, considerando a los demás como más importantes que nosotros (Flp 2:1-11).

John Knox, el reformador escocés, oró: «Dame Escocia o me muero». Jonathan Edwards, el filósofo y teólogo de Estados Unidos, decidió «nunca hacer nada, que me daría miedo de hacer, si fuera mi última hora de vida». Thomas Chalmers, el pastor presbiteriano escocés del siglo XIX, comentó: «No importa cuán grande sea, tu visión es demasiado pequeña».

¿Cuál es la declaración de tu verdadero norte? ¿Qué principio dirige tu vocación y te permite comprobar tu actividad diaria, semanal o anual para asegurarte de que estás en la dirección correcta? Es mucho más fácil corregir el rumbo de un barco al principio de su viaje.

Por ejemplo, sería increíblemente ineficiente que el Dr. Sproul se reuniera todos los días con todos los miembros del equipo en Ligonier Ministries para revisar la lista de tareas pendientes de ese día. En cambio, el Dr. Sproul nos ha dado la responsabilidad de proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en su totalidad, dependiendo del Espíritu para despertar a la mayor cantidad de personas posible a una comprensión bíblica del carácter de Dios. El Dr. Sproul no nos supervisa a cada uno, haciendo pequeñas correcciones de rumbo a medida que avanzamos. Es una mejor administración que cada miembro de la organización se haga preguntas difíciles sobre su lista de tareas pendientes de cada día a la luz de la declaración de nuestro verdadero norte, permitiéndonos corregir nuestro rumbo hacia algo más grande que nosotros mismos.

Al principio de la historia de Ligonier Ministries, un asesor se acercó al Dr. Sproul y le preguntó qué era lo que las personas en el mundo y la Iglesia necesitaban escuchar. Su respuesta: «Necesitan saber quién es Dios». Entonces, a medida que nos acercamos a los cincuenta años de ministerio en 2021, es la declaración del verdadero norte hecha por el Dr. Sproul la que brinda claridad y movimiento continuo en nuestra misión de inundar la cultura con cristianos preparados y elocuentes.

Sin embargo, una declaración del verdadero norte no se da en el vacío. Probablemente no sorprendería a los lectores de la revista Tabletalk descubrir que el Dr. Sproul es uno de los hombres más competentes que he conocido. Más allá de su experto conocimiento de la Biblia, él guió este ministerio a mejorar cada vez más en eficiencia y eficacia organizacional. Un liderazgo sabio debidamente orientado hacia la declaración del verdadero norte ayuda a una organización de cualquier tamaño a mantener el rumbo. El Dr. Sproul fundó Ligonier Ministries para ser una organización de este tipo, lo que nos permite ofrecer algo excepcional en el área de equipar a los discípulos cristianos de todo el mundo.

El por qué es más grande que el qué, y este es más grande que el cómo. Por qué hacemos algo es mucho más importante que lo que hacemos o cómo lo hacemos. Los equipos animados por el por qué rara vez se desvían del rumbo por mucho tiempo. Los desacuerdos insignificantes se desintegran. Cesan los chismes. La vanagloria disminuye. El cinismo se evapora. Aprenden a decir «no» a lo bueno para preferir lo mejor. Aquí es donde el pensamiento de la gran causa o del «primer principio» se traduce en la rutina diaria de desarrollar metas. Por lo general, sobrestimamos lo que podemos lograr en un año y subestimamos lo que se puede lograr en cinco años. Apunta al objetivo con medidas cuantificables. Ejecuta, evalúa y repite.

Una mentalidad enfocada en los demás anima al siervo líder. Nada vigoriza más a los líderes que ver a sus colegas desarrollar todo su potencial de manera personal, profesional y espiritual. Un hacha puede ser usada para clavar un clavo, pero solo será usada de manera eficiente y efectiva cuando se afile y se maneje adecuadamente para infligir golpes penetrantes y definidos en la madera.

Podemos hacer mucho más juntos que separados, cada uno contribuyendo a una ecuación de productividad que sea 1+1=3 o más. Las organizaciones fructíferas son más que la suma de sus partes. Los líderes buscan oportunidades para celebrar los dones únicos de cada miembro del equipo. Los líderes preparan a los que están a su alrededor para cuando ellos ya no lideren.

El liderazgo no es la meta. Lideramos mejor cuando Jesucristo nos guía. El Señor es el líder y debemos seguirlo mientras Él edifica Su Iglesia (Mt 16:18; Heb 2:9-10; 12:2). Confiar en el Señor nos aleja de confiar en nosotros mismos. Él crece, nosotros disminuimos. Así será hasta el final de los tiempos mientras la Gran Comisión siga adelante, de generación en generación. Hasta ese momento, lideremos para la gloria de Dios.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Chris Larson
Chris es el presidente y jefe ejecutivo de Ligonier. Dirige todas las iniciativas de alcance y operaciones ministeriales con el fin de difundir la histórica fe cristiana a tantas personas como sea posible.

LA SANTIDAD DE CRISTO | R.C.Sproul 6/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

6-LA SANTIDAD DE CRISTO

R.C.Sproul

¿Qué efecto debería tener la santidad de Dios en la vida del creyente? La visión que Isaías tuvo de la santidad de Dios constituyó una profunda lección de humildad para él.

¿Es lo mismo para nosotros hoy? ¿Cómo puede una mayor comprensión de la infinita santidad de Dios crear en nuestros corazones una reverencia más profunda hacia Él? ¿Qué impacto debería tener la santidad de Dios en nuestra vida diaria?

Guía de estudio y transcripción disponibles: https://es.ligonier.org/videos/la-san…

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EL SIGNIFICADO DE LA SANTIDAD | R.C.Sproul 5/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

5-EL SIGNIFICADO DE LA SANTIDAD

R.C.Sproul

¿Qué efecto debería tener la santidad de Dios en la vida del creyente? La visión que Isaías tuvo de la santidad de Dios constituyó una profunda lección de humildad para él.

¿Es lo mismo para nosotros hoy? ¿Cómo puede una mayor comprensión de la infinita santidad de Dios crear en nuestros corazones una reverencia más profunda hacia Él? ¿Qué impacto debería tener la santidad de Dios en nuestra vida diaria?

Guía de estudio y transcripción disponibles: https://es.ligonier.org/videos/la-san…

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2-La Salvación es de Dios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Enseñanzas que transformaron el mundo

2-La Salvación es de Dios

Miguel Núñez

Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

LA DEMENCIA DE LUTERO | R.C.Sproul 4/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

4-LA DEMENCIA DE LUTERO

R.C.Sproul

La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el corazón mismo de Su ser.

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. En este primer estudio veremos la importancia que Dios pone en Su santidad.

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SANTIDAD Y JUSTICIA | R.C.Sproul 3/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

3-SANTIDAD Y JUSTICIA

R.C.Sproul

La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el corazón mismo de Su ser.

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. En este primer estudio veremos la importancia que Dios pone en Su santidad.

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1-SOLA SCRIPTURA | Miguel Núñez

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Enseñanzas que transformaron el mundo

1-Sola Scriptura

Miguel Núñez

Según se comparta o no su doctrina, Martín Lutero es un apóstol o como mínimo un profeta para unos, y un hereje renegado para otros. Destructor de un sinfín de cosas, este hombre de intensas y enérgicas convicciones representa uno de los pilares sobre los que se apoya la Edad Moderna. Iniciador de la Reforma (período de dos siglos de amplia repercusión europea en la historia del cristianismo), Lutero rechazó la autoridad del papa y debilitó el poder de la Iglesia. Lutero es el inicio de la sola Scriptura, porque la Palabra de Dios es la que ata la conciencia del hombre de manera universal. De esta primera verdad vienen las demás: Sola fide, sola gratia, solus Cristus y soli Deo gloria. La sola Scriptura implica que la Escritura es inspirada por Dios, es inerrante y es inefable.

Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

EL TRAUMA DE LA SANTIDAD | R.C.Sproul 2/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

2-EL TRAUMA DE LA SANTIDAD

R.C.Sproul

MINISTERIOS LIGONIER

La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el corazón mismo de Su ser.

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. En este primer estudio veremos la importancia que Dios pone en Su santidad.

Guía de estudio y transcripción disponibles: https://es.ligonier.org/videos/la-san…

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LA IMPORTANCIA DE LA SANTIDAD | R.C.Sproul 1/6

Ministerios Ligonier

Serie: Serie: La Santidad de Dios

1-LA IMPORTANCIA DE LA SANTIDAD

R.C.Sproul

MINISTERIOS LIGONIER


La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el corazón mismo de Su ser.

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. En este primer estudio veremos la importancia que Dios pone en Su santidad.

Guía de estudio y transcripción disponibles: https://es.ligonier.org/videos/la-san…

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Líderes en el hogar

El Blog de Ligonier

Serie: El liderazgo

Líderes en el hogar
Por Timothy Z. Witmer

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El liderazgo

¿Quién lo dice?». Probablemente has escuchado estas palabras en una discusión. Probablemente has dicho estas palabras en una discusión. La importancia de estas tres palabras radica en el hecho de que llegan a la pregunta fundamental de quién tiene «derecho» a ser escuchado y quién tiene el derecho a ser seguido. ¿Quién es el líder? Por supuesto, el problema en nuestra cultura es que nadie quiere reconocer a alguien en tal posición, es decir, a alguien que tenga autoridad. Pero como puedes ver en este asunto, Dios ha ejercido Su prerrogativa como Creador del universo de identificar a aquellos que son llamados a liderar en la iglesia (los ancianos). Él también ha establecido la autoridad del gobierno civil (Rom 13). Las Escrituras también brindan una clara orientación sobre la autoridad dentro de la familia.

MARIDOS Y MUJERES
Probablemente haya más malentendidos sobre la relación entre marido y mujer que sobre cualquier otro tema en nuestra sociedad. Las Escrituras, sin embargo, son muy claras. Un pasaje clave que trae claridad al tema se encuentra en Efesios 5. En este capítulo, Pablo detalla varias implicaciones prácticas de la nueva vida en Jesús, incluida la forma en que los maridos y sus mujeres deben relacionarse entre sí. Comenzamos, como lo hace Pablo, con una mirada al rol de la mujer:

Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo (Ef 5:22-24).

Al mirar este texto, debemos tener cuidado con las caricaturas y los malentendidos que abundan. Hace muchos años, cuando empezaba mis estudios de teología, hablaba con un amigo y él dijo: «Oye, Tim, encontré mi versículo favorito en la Biblia». Yo respondí: «¿En serio? ¿Cuál es?». Él dijo: «Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos». Él continuó con una fuerte risa. Le pregunté: «¿Leíste el resto del pasaje?». Pareciendo algo desconcertado, respondió «no» y se alejó. Era obvio que no había seguido leyendo sobre los roles complementarios que hombres y mujeres son llamados a cumplir en el contexto del matrimonio.

En primer lugar, debemos observar que tanto el hombre como la mujer son creados a la «imagen de Dios» (Gn 1:26). Ambos también están encargados de ejercer dominio sobre la creación. Las Escrituras son excepcionales en la dignidad que se le otorga al género femenino. Pero es importante comprender que los maridos y las mujeres están llamados a diferentes roles en el matrimonio.

MUJERES: SUMISIÓN RESPETUOSA
La mujer es llamada a respetar el liderazgo amoroso de su marido. La palabra «someter», usada por Pablo en este contexto, tiene en su raíz la idea de «orden». Para que alguna organización funcione correctamente, debe haber un lugar donde «uno asume la responsabilidad». El propósito de esta disposición no es para que el marido pueda dar órdenes, sino para que haya orden en el hogar. Primus inter pares es una gran locución en latín que captura esta dinámica. Significa «el primero entre iguales». A continuación, veremos la naturaleza del liderazgo que el marido está llamado a proporcionar.

Pero antes analicemos algunas de las caricaturas sobre el rol de la mujer. En primer lugar, la sumisión de una mujer a su marido no es una expresión de inferioridad. Hay quienes piensan que cuando uno está llamado a someterse a otro, esto automáticamente implica que el que se somete es inferior. Este no es el caso. El ejemplo más profundo de esto es el mismo Señor Jesús. Él ha existido eternamente con el Padre y el Espíritu Santo en la gloria del cielo. Pero del misterio de la encarnación, Pablo escribe:

El cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Flp 2:6-8).

Jesús vino al mundo en sumisión y obediencia al Padre, pero en ningún momento fue inferior al Padre. Su sumisión fue con el propósito de lograr nuestra redención. Como Dios-hombre, Él cumplió perfectamente la ley en nuestro lugar. Como Dios-hombre, Él expió perfectamente nuestros pecados en la cruz. La sumisión voluntaria del Salvador al Padre en la encarnación fue diseñada con un propósito específico, pero en ningún momento estuvo en una posición de inferioridad.

De manera similar, el respeto de la mujer por el liderazgo de su marido no es una expresión de inferioridad sino un reconocimiento de sumisión al plan de Dios para el orden en la familia. Es un grave error que un marido malinterprete su lugar de liderazgo como una posición de superioridad. Recuerda que Pedro describió a la mujer como «coheredera de la gracia de la vida» (1 Pe 3:7). Pablo escribió: «No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús» (Gal 3:28). Con respecto a nuestra posición en Cristo, no hay diferencia. El marido y la mujer participan por igual en los beneficios y la posición garantizada por la obra de Cristo, pero el matrimonio es una relación en la que somos llamados a diferentes roles.

En segundo lugar, la sumisión de la mujer a su marido es voluntaria. La responsabilidad de someterse no significa la sumisión de todas las mujeres a todos los hombres. Es una dinámica única establecida para el funcionamiento ordenado de la familia en el matrimonio. Por lo tanto, es muy importante que una mujer tenga esto en cuenta cuando esté considerando casarse. ¿El hombre con el que pretendes casarte es alguien cuyo liderazgo respetas y a quien puedes someterte? Si no, él no es el hombre adecuado. Con demasiada frecuencia, las mujeres piensan que pueden cambiar a un hombre después de casarse con él. No cuentes con eso.

En tercer lugar, la sumisión de una mujer a su marido es una expresión de su sumisión a Cristo. Para una mujer, seguir el liderazgo de su esposo es un aspecto importante de seguir a Cristo. Pablo escribe: «las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor» (Ef 5:22). Esto no significa «como si tu marido fuera el Señor», sino más bien «como parte de tu obligación para con el Señor». Una forma de hacer a un marido muy obstinado y desanimarlo es fallando en respetar su liderazgo. Si bien esta es la obligación de la mujer en el Señor, como maridos, siempre debemos preguntarnos si somos respetables y si estamos liderando como el Señor quiere. Esto nos lleva a examinar el rol del marido.

MARIDOS: LÍDERES AMOROSOS
La mujer es llamada a un rol difícil, pero es un rol que será mucho más fácil de asumir si su marido cumple con su responsabilidad de proporcionar un liderazgo amoroso. Es interesante observar que Pablo dirige unas cuarenta palabras a las mujeres, pero unas ciento quince a los maridos. En Efesios 5:25-33, él describe el rol de los maridos en el matrimonio. La clave es el versículo 25: «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella».

¿Cuál es el estándar de amor que se establece ante los maridos? Es el amor sacrificial del Señor Jesucristo. Es Su liderazgo de servicio amoroso el que proporciona el entorno para que las mujeres lo sigan. Veamos cómo el amor de Cristo da ejemplo del amor de los maridos por sus mujeres.

En primer lugar, el amor de Cristo es incondicional. No había nada en ti o en mí que mereciera o exigiera el amor de Cristo. Muy por el contrario, «Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom 5:8). No solo no le amamos, sino que en nuestro pecado íbamos en la dirección opuesta. Es el clásico caso de amor no correspondido. Es por eso que nuestra relación con Él es únicamente por Su gracia.

Nuestro amor por nuestras esposas también debe ser incondicional. Tenemos que admitir desde el inicio que la analogía se viene abajo porque somos seres humanos pecadores. Debemos admitir que hubo «condiciones» que nos atrajeron hacia nuestras esposas, incluidas la personalidad, los intereses e incluso la buena apariencia. Sin embargo, nuestro amor por nuestras mujeres se basa en el compromiso que hicimos en nuestros votos matrimoniales en la presencia de Dios y los testigos. Tu amor por tu mujer debe ser incondicional en el sentido de que no cambia según las circunstancias. Los maridos deben tener cuidado de no comunicarles a sus mujeres que su amor se basa en cómo se ven hoy o en cómo les responden hoy. Nuestro amor se basa en el compromiso, no en las condiciones.

En segundo lugar, el amor de Cristo es sacrificial. Pablo escribe que los maridos deben amar a sus mujeres «como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella» (Ef 5:25). ¿Hasta qué punto amó Cristo a la Iglesia? Él se dio completamente por ella. Su venida fue para entregarse en servicio desinteresado. A nosotros, como maridos, se nos dice que este es nuestro modelo para servir a nuestras esposas. Esto es muy opuesto a nuestra inclinación natural. A todos nos gusta que nos sirvan, especialmente en el hogar. Los maridos deben ser los principales siervos en el hogar, preparados para hacer lo que sea necesario en el hogar y con los hijos.

Finalmente, Pablo nos recuerda que Jesús estaba preocupado por la santidad de la Iglesia. Su amor y sacrificio fueron para «santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada» (Ef 5:26-27). El amor de Jesús al darse a Sí mismo no fue simplemente para que fuéramos perdonados, sino para que fuéramos santos. La principal preocupación de un marido debe ser que su esposa e hijos sean estimulados en su crecimiento en Jesús. Al igual que con el rol de la mujer, ser un líder amoroso es parte de la obediencia del marido a Cristo.

Podemos regocijarnos de que Dios nos ha hablado y enseñado cómo debe ser el liderazgo en el hogar. Es cierto, estos respectivos roles no surgen de manera natural o fácil debido a nuestro egoísmo pecaminoso. Esta es la razón por la que nuestros hogares deben ser lugares de arrepentimiento y perdón, donde la dependencia diaria de la gracia del evangelio y del poder del Espíritu sean moldeados y practicados. Solo entonces nuestros hijos verán en sus padres la realidad del evangelio. Solo entonces, de acuerdo con el plan que Dios quiere, nuestros matrimonios reflejarán el misterio de la relación entre Cristo y Su Iglesia.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Timothy Z. Witmer
El Dr. Timothy Z. Witmer es pastor de St. Stephen Reformed Church en New Holland, Pa., y profesor de teología práctica emérito en el Westminster Theological Seminary en Filadelfia. Es autor de Mindscape y The Shepherd Leader.