J9 –Entrenándote a ti misma y a tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J9 –Entrenándote a ti misma y a tus hijos

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Carmen Espaillat: ¿Qué efecto tendría la hipocresía en tus hijos? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Creo que debemos al menos hacernos la pregunta: “¿Vieron nuestros hijos, no solo algunas cosas de manera aislada, pero un patrón de vida o un espíritu en nuestro hogar que no era coherente con lo que decíamos creer?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, Nancy Leigh DeMoss ha ofrecido enseñanzas prácticas acerca de Tito 2:1-5. Es un pasaje poderoso para las mujeres de hoy. Kim Wagner y Holly Ellif, cuyos esposos son pastores, explican como los principios en estas series transformaron sus decisiones como esposas y madres. Aquí tenemos a Holly.

Holly Elliff: Escuché hablar a Gloria Gaither sobre un momento en su vida donde ella fue ante el Señor, y ella se quejaba ante Dios. Ella quería hacer esto, y quería hacer esto otro, y permanecía siendo interrumpida por todas esas otras cosas que le impedían continuar con este otro ministerio y el libro que quería escribir.

Dios vino a ella y le dijo: “Gloria, todas esas cosas que viste como interrupciones eran elegidas por Mí para este tiempo. No eran interrupciones. Yo estaba dirigiendo hacia tu vida aquellas cosas que Yo deseaba que estuvieran allí.”

Ella dice que esto cambió totalmente su perspectiva mientras examinaba como era su vida de años atrás. Pero también dijo, ya como una mujer mucho mayor: “Me hubiese gustado haber sido capaz de mirar hacia atrás mucho antes, porque he desperdiciado tantos años frustrándome con las interrupciones. Desearía haber reconocido antes que no eran interrupciones sino que Dios las había puesto allí en mi vida.”

Nancy: Ciertamente, creo que esa perspectiva puede guardar a una mujer del resentimiento, de la amargura; evitar que se irriten fácilmente, que manifiesten un espíritu impaciente e irritable, como hemos hablado en programas anteriores.

Kim Wagner: Esto nos lleva a un estado de entrega total, donde realmente vemos las cosas desde la perspectiva de Dios, la perspectiva de la soberanía de Dios, reconociendo que “Dios, Tú eres soberano, Tú tienes el control, y todo lo que permites es bueno porque Tú eres un Dios bueno.”

Holly: Creo que es importante, también, darnos cuenta de que esta no necesariamente será una decisión que tomaremos una sola vez.

Kim: Es cierto. Es algo constante.

Holly: A medida que maduramos en Cristo, comprenderemos mejor la soberanía de Dios. Pero literalmente, en ocasiones, cada momento debe ser uno de rendición ante la voluntad de Dios. Así que puede ser que constantemente tenga que salir de la cocina y decir con el espíritu correcto: “¿Dios, cambiare mi corazón mientras me encuentro haciendo estas cosas mundanas, o estas cosas del mantenimiento, o tratando con esta relación? ¿Me podrías dar un corazón dispuesto en medio de todo esto?”

Nancy: Esto es algo crucial para cada madre. ¿No les parece que el espíritu y el tono de una madre tienen mucho que ver con el clima de un hogar?

Kim: Sí. Por supuesto.

Nancy: Yo solo pienso: “¿Qué está pasando con esos esposos y con esos hijos?” Ahora bien, yo no estoy diciendo que las mujeres son las únicas que están en falta aquí. Pero como veo el nivel de frustración, el nivel de irritabilidad, estoy pensando que hay esposos, hijos, nietos, compañeros de trabajo y miembros de la iglesia, que están siendo afectados por estas actitudes y espíritus nocivos.

Es por esto que pienso que, en medio de este práctico pasaje de Tito capítulo 2, sobre las cosas que hacen las mujeres más jóvenes en relación al hogar, el amor y la bondad son como una especie de fundamento o plataforma desde donde estas tareas deben llevarse a cabo.

Kim: Lo que acabas de mencionar Nancy acerca de todas las mujeres que lo están haciendo frustradas y con hostilidad, sin gozo, ni con un espíritu de humildad y gracia, y sobre cómo afecta a las personas a su alrededor… Creo que es ahí, en realidad cuando, en ocasiones, podemos blasfemar la Palabra de Dios, como podemos ver en 1era de Pedro 3 (ver versículos 1-6).

Nancy: Y justo allí es donde termina Tito 2 también.

Kim: Es cierto. Somos creyentes. Somos cristianas, y debemos reflejar el amor de Cristo. Debemos reflejar Su carácter, Su naturaleza, debemos reflejar lo que Él es. Cuando proclamamos que somos seguidoras de Cristo, con el Espíritu de Dios habitando en nuestro interior, y sin embargo, el fruto que producimos es hostilidad, criar nuestros hijos sin gozo, viviendo…

Nancy: Amargadas.

Kim: Amargadas, molestas, ofendiéndonos con facilidad, airadas. Todo esto trae oprobio a la Palabra de Dios, ya que contradice lo que decimos que la Palabra puede hacer en nosotras. Decimos que la Palabra de Dios puede transformarnos y hacernos semejantes a Cristo, sin embargo, no le reflejamos como debiéramos hacerlo. Las personas a nuestro alrededor tienen un gran conflicto ya que pensarán: “Si este es el cristianismo…” o “Si esto es lo que la Palabra de Dios hace… ”

Holly: “. . . ¿Quién querría eso? ¿Quién querría vivir de esa manera?”

Pienso que, por un lado, esta es la razón por la que todo el proceso de Tito 2 comienza por la sana doctrina, donde el comportamiento debe ser coherente con sus creencias. Si yo afirmo ser cristiana, tengo un cierto conjunto de creencias, y mi comportamiento debe modelar estas creencias, debe ejemplificar estas creencias. Así que si mi comportamiento no es coherente con lo que proclamo creer, hay una distorsión, algo anda mal. Es ahí donde vamos al Señor, y le decimos: “Dios, muéstrame dónde no me parezco a Ti. Estas son las cosas que quiero que Tú cambies.”

Nancy: No es solo el comportamiento, porque conozco a muchas mujeres que están haciendo un montón de cosas que son correctas. Pero muchas veces, donde yace el reto es, en hacer las cosas correctas, con el espíritu correcto: Haciéndolo con gozo, con amabilidad, con amor.

Piensen por ejemplo en 1lira a los Corintios capítulo 13 y aplica eso a la vida de una madre: “Si alimento a todos mis hijos, y les hago fabulosas comidas, y puedo decorar mejor que cualquier diseñador, y puedo confeccionarle ropas, y hacer todas las cosas, y manejar este increíble horario, pero no tengo amor…”

Kim: Es címbalo que retiñe.

Holly: El Salmo 101 habla de andar en nuestra casa “en integridad de corazón” (versículo 2). Se requiere comprender que mi hogar es el campo donde lo que creo es probado. Así que no importa cómo me veo en la iglesia cuando todos mis hijos están bien vestidos, o cuando vamos al centro comercial y nos comportamos correctamente. Si no reflejo a Cristo dentro de las paredes de mi hogar, entonces, de nuevo, hay una gran discrepancia entre lo que proclamo creer y lo que realmente creo.

Nancy: Yo quiero ser muy cautelosa aquí, porque hay un sinnúmero de personas y de historias diferentes, e innumerables situaciones y oyentes diferentes. Pero insisto, y hemos abordado esto con anterioridad en Aviva Nuestros Corazones: Hay una realidad y es el hecho de que un gran número de adolescentes cristianos que recibieron formación en sus hogares, que fueron ampliamente expuestos al Cristianismo, cuando crecen y llega el momento de dejar sus hogares, por una razón u otra, rechazan la fe de sus padres, la fe en la que crecieron.

Estoy segura de que hay muchos factores que contribuyen a esto, pero uno de estos factores debe ser las veces que miran atrás y dicen: “En mi casa, yo no vi ni experimenté la realidad de lo que escuchaba en la iglesia, ni de lo que escuchaba decir a mis padres”.

Una vez más, no pretendo cargar todo esto a los padres, pero creo que debemos al menos hacernos la pregunta: “¿Vieron nuestros hijos, no solo cosas aisladas, pero más bien un patrón de vida, un espíritu en nuestro hogar, que no era consistente con lo que proclamábamos creer?”

Kim: Creo que puede resultar en algo muy dañino para las madres de niños pequeños. Sé que cuando yo era una madre joven, no estaba consciente en lo absoluto de que debía ser intencional y abrazar la maternidad con gozo. Yo disfruté a mis hijos, pero en momentos donde el panorama se tornaba muy agitado y yo me encontraba súper ocupada, cuando debía estudiar desde mi casa y cumplir con todas mis materias, y yo tenía que hacer las comidas, me parecía que pasaba todo el día sin ni siquiera haber sonreído ni haber hecho todas las cosas con gracia.

Nancy: solo tachabas de tu lista las cosas que ya habías hecho.

Kim: Si solo tachaba de mi lista las cosas que yo había hecho. Creo que esto podría resultar en algo muy dañino, y estoy tan agradecida de que Dios abriera mis ojos con respecto a eso. Me gustaría que lo hubiera hecho antes, pero abrí los ojos al hecho de que necesitamos divertirnos con nuestros hijos.

Nancy: Y con tu esposo.

Kim: Si con nuestros esposos.

Holly: Eso no va a pasar en cada momento del día, pero si tienes varios hijos pequeños, hay momentos en que estás tan cansada y agobiada que piensas: “Si alguien más me pide algo hoy, voy a explotar”.

Así que tenemos que reconocer que vivimos en cuerpos humanos, y que todavía estamos en esa realidad terrenal, llenas de pecado y corrupción. Pero cuando llegamos a esos momentos en que se nos hace tan difícil el escoger responder de la manera correcta, si llegamos a fallar, es muy importante el darnos cuenta que solo nos tomaría un instante volvernos al Señor y decirle: “¿Dios, podrías gobernar mi espíritu? ¿Podrías controlar lo que sale de mi boca?”

Debemos escoger esta opción, así que cuando fallo, vuelvo al Señor y recibo su gracia para que opere en mi vida, porque la mayoría de las veces —o mejor dicho, nunca— tenemos en nosotras lo que se necesita para hacerlo. Entonces, si lo he estropeado todo frente a mis hijos, estaré modelando para ellos la relación que ellos deben tener con su Padre Celestial si vuelvo a ellos y les digo: “¿Saben qué? La manera en que acabo de hacer esto fue realmente terrible, y estuvo mal. ¿Me perdonan? Estaba realmente enojada, y di la respuesta incorrecta.”

Nancy: Esto es muy importante.

Holly: No fue mi respuesta; fue mi reacción. Usamos mucho esas dos palabras en nuestra casa, pero sus hijos pueden entenderlo, incluso los más pequeñitos. Ellos pueden entender que lo hice mal, que vas a venir a decirle: “Lo siento, me equivoqué. ¿Me perdonas?” Ellos pueden entenderlo rápidamente la mayoría de las veces, (si no han sido heridos en repetidas ocasiones, por largos períodos de tiempo), y nos extenderán el perdón. Entonces, les acabas de enseñar cómo ellos deben tratar con su pecado ante su Padre Celestial.

Kim: Y ante los demás.

Holly: Por lo tanto, lo estás ejemplificando para ellos.

Kim: Entonces, la verdadera bendición es cuando tu hijo por iniciativa propia viene donde ti diciéndote: “Mami, ¿me perdonas? Te hablé de una manera incorrecta. No debí enojarme. No debí hablarte de esa forma”.

Holly: Eso es parte de establecer el nivel de las relaciones en el hogar, es algo muy crucial, especialmente a medida que sus hijos son mayorcitos. Enséñales a tus hijos cuando todavía son pequeños que la manera de lidiar con el conflicto en casa es comunicándose, no permitiéndoles que se marchen a sus dormitorios y luego tiren la puerta. Si deciden escabullirse en sus dormitorios, alguien irá por ellos. Y esa no es la manera correcta. Debemos hablar sobre los problemas.

Así que enséñales desde pequeñitos que manejamos nuestros conflictos hablando sobre lo que pasó, arreglando las cosas en sus corazones, y unos con otros. Si los entrenas de esa manera a medida que van creciendo, es asombrosa la diferencia entre un adolescente que ha crecido hablando sobre los conflictos, en comparación a un adolescente que se ofendió, se fue a su habitación, tiró la puerta, y desarrolló su propia teoría de cómo lidiar con los conflictos.

Una madre me decía el otro día: “Bueno, mi hija no me habla. Ella tiene 10 años, y simplemente va a su habitación y cierra la puerta, y yo no la molesto. Yo quiero que ella tenga su propio espacio.” Yo le dije: “Ve y sácala de su habitación, porque cuando ella llegue a los 13 o 15 años, te estarás enfrentando con una adolescente.

Kim: Sabes es el mismo proceso con los padres también. Si después de hablar con mi hijo, su corazón todavía está endurecido y no hay arrepentimiento, yo le digo: “Vamos a orar por esto”. Entonces lo tomo de la mano y oro. Oro en voz alta, y oro que el Señor lo llene de su amor. Y esto nunca ha fallado mis hijos se quebrantan y se arrepienten.

Nancy: Lo que ellos ven es que no solo se trata de ti, sino que el Señor forma parte de esto.

Kim: Es cierto.

Holly: En ocasiones no debo esperar más de ellos de lo que espero de mi misma. En otras palabras, hay momentos en los que Dios toca mi vida y me dice: “Holly, esto necesita de tu atención”. Y lucho con el Señor hasta llegar al arrepentimiento. Debo extender esa misma gracia a mis hijos. Así que si ellos todavía están luchando, a veces escribo cuatro o cinco preguntas y le digo: “Está bien, quiero que te sientes aquí, que pienses sobre estas preguntas y escríbeme una respuesta”.

Nancy: ¿Preguntas como. . .?

Holly: Preguntas como:

● ¿Qué fue lo que hice que estaba mal? Llamarlo por su nombre.

● ¿Qué podría haber hecho diferente?

● ¿Respondí o reaccioné?

● ¿Qué piensa el Señor sobre esto?

● ¿Qué hubiese querido Dios que yo hiciera?

Los estamos entrenando en cuanto a la forma de tratar con el pecado, cómo manejarse en momentos difíciles, cómo tomar decisiones cuando se encuentran…quiero decir, ahora yo tengo hijos entre las edades de 30 y 11 años, y otras madres tienen hijos de otras edades entre esas dos. Tengo hijos que están en diferentes etapas de la vida que en este instante están tomando decisiones cruciales en sus vidas sobre lo que dicen creer.

Kim: Tú los estás entrenando en cuanto a cómo procesar. . .

Holly: Es cierto. Ellos necesitan saber cómo tomar decisiones bíblicas.

Kim: Y cómo procesar lo que está pasando.

Holly: Exactamente.

Kim: ¿Cuál fue mi motivación? ¿Por qué lo hice? ¿Qué fue exactamente lo que hice?

Holly: Es cierto. Porque si tomo cada decisión por ellos, a medida que van creciendo… algún día ya no estarán en mi casa, y deberán tomar sus propias decisiones. Más nos vale que los entrenemos para que aprendan a escuchar la voz de Dios, para que cuando ya no vivan en nuestras casas, sus mentes sean gobernadas por Dios y no por ellos mismos.

Kim: Yo hago lo mismo. A veces, si yo sé que hay una porción de las Escrituras que se aplica a alguna situación, le digo: “¿Podrías leer esto en voz alta?”

Un día Caleb me dijo, “¿Mamá, podrías leerlo?”

Y yo le dije: “No, yo quiero que tú lo leas en voz alta; quiero escucharte leyéndolo.”

Y entonces la Palabra, y el poder de la Palabra, y mientras él lo lee y hablamos sobre eso….y yo le digo: “Ahora bien, ¿qué significa esto? ¿Cómo crees que se aplica a lo que ha pasado aquí?”

Holly: No siempre tiene que ser sobre una situación grave o terrible necesariamente. Recuerdo un día que estaba tan agobiada por la manera en que mis hijos hablaban (realmente debo hacerlo de nuevo porque tengo ahora otro grupo de chicos en esta edad), pero tuvimos un día de Efesios 4:29 en nuestra casa. Así que memorizamos Efesios 4:29.

Nancy: ¿Qué dice que. . .?

Holly: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”

Kim: Mi hijo lo conoce bien también, y mi hija. Todo lo que tengo que decir a veces es: “¿Eso que acabas de decir va acorde con Efesios 4:29?”

Holly: Tuvimos un día de Efesios 4:29, donde decidimos que ese día todo lo que saliera de nuestras bocas debía ajustarse a los parámetros de este versículo. Debía también ser adecuado para la necesidad del momento, y debía ser de gracia para aquellos que escucharan, debía ser de edificación.

Lo sorprendente fue que esto fue más difícil para mí que para mis hijos. Yo no podía decir las cosas como normalmente las decía porque no encajaban en el contexto ni en los parámetros del versículo. Así que puede ser algo divertido, y aun así le estás enseñando la verdad. Hasta el día de hoy, mis hijos mayores se dicen unos a otros: “Efesios 4:29”, si alguno de sus hermanos quiere decir algo indebido.

Nuestros adolescentes han estado haciendo algo llamado “prueba de sonido” los miércoles en la noche en la iglesia, donde han estado hablando sobre lo que sale de sus bocas y el hecho de que más nos vale que estemos “probando” lo que sale de nuestras bocas. Es muy parecido a lo que hicimos en el día de Efesios 4:29. Estamos siempre en un proceso de entrenamiento, entrenándonos a nosotras mismas, y luego pasándolo a nuestros hijos.

Hace muchos años atrás un predicador llamado John Henry Yowe predico un Sermón llamado Remordimientos Innecesarios y dijo, aunque hayas herrado y te hubiese gustado volver atrás y haber tomado otro camino y que, quien es nuestro Dios? ¿Cuál es su nombre y su carácter?

¿No puede El deshacer lo hecho y en su infinita gracia rehacerlo de nuevo? El en su gracia puede reparar todo lo que este dañado y lo mal hecho. El puede restaurar la caña cascada, El puede restaurar un corazón roto, El puede lidiar con la promesa incumplida. ¿Y si puede hacer todo esto no puede en su infinito amor corregir nuestros errores y enderezar lo torcido? Pienso que eso es lo que nos debe esperanzar porque ninguna de nosotras vamos a ser madres perfectas, ninguna de nosotras vamos a amar a nuestros hijos correctamente, ninguna de nosotras va a acudir a Dios con la consistencia y persistencia que deberíamos, pero Dios es un Dios redentor, Él puede destejer y retejer el tejido.

Kim: Wao eso es esperanzador Holly.

Nancy: Quizás solamente necesitas decir Señor hay cosas torcidas en mi vida situaciones en las que he fallado en la medida que Dios te lo va mostrando no está tratando de que vivas en condenación lo que El quiere es liberarte de todo aquello, pero el punto de partida para eso es el ser honesta con Dios y decirle, sabes que mis prioridades estaban equivocadas o cuando mis hijos estaban pequeños no te busque de la forma en la que debía hacerlo, por lo que, que debes hacer, ve a los pies del Señor, se honesta con Él, confiésalo, te arrepientes y le dices, Señor por T u gracia me restaurarías? podrías traer orden y sentido a mi vida en estos momento, te entrego estas piezas este desastre y le dices Señor, solo tú puedes restaurar y renovarlo todo, y luego esperas en El Señor, sabes que Dios lidia con todo esto desde la eternidad la historia no se ha terminado.

Tengo amigas muy queridas lidiando con el reto de criar adolescentes, niños adultos y ellas esperan a que El Señor los ilumine y cambie sus corazones, Dios es capaz. Continúa clamando al Señor, dependiendo de Él, buscándolo llevando a cabo lo que solo un Gran Redentor Dios puede hacer.

Holly: Quiero animar también a aquellas madres que hoy pueden reconocer la mano de Dios en distintas áreas de su corazón al tiempo que Dios se lo señala y dice, mira esto pregúntale estas interrogantes.

¿Qué hice que no te agradara?

¿Qué puede haber hecho distinto?

¿De qué me tengo que arrepentir?

Date cuenta de que Dios no te va a dejar estancada y sin esperanzas, su deseo es cambiarte para que el próximo año no mires hacia atrás con la misma lamentación que has tenido este año, nunca es tarde para apropiarte de la Gracia de Dios por lo que si el año pasado fue horrible y fallaste en hacer lo que Dios te había llamado a hacer y Dios ahora te ha dado la oportunidad de verlo con claridad, Él puede redimirte cuando tomes decisiones el próximo año, por lo que mientras avanzas vas a poder mirar hacia atrás algún día y decir, por la Gracia de Dios esas cosas han cambiado en mi vida y no estoy en el mismo lugar en donde solía estar.

Nancy: Hemos hablado sobre la noble misión de la maternidad y de cómo nuestros corazones son moldeados para la eternidad al tiempo que pasamos el bastón de la verdad de generación en generación. Esta es una visión que estamos tratando de inculcarles a las madres para que sepan que lo que hacen es crucial y que deben buscar a Dios por ellas mismas. Hay aspectos elevados y nobles de la maternidad así como también hay aspectos en las practicas reales y no espirituales del ama de casa y de la vida cotidiana de una mujer de Dios en cualquier etapa en la que se encuentre. El mantener una casa así como tantas otras formas de servir a los demás podrían no parecer tener un grado espiritual significativo y hemos estado hablando de eso y del hecho de que esas cosas si tienen un significado espiritual.

Quiero pedirles que oren, y quiero invitar a nuestras oyentes a que se nos unan en oración. Algunas tienen hijos, y otras no. Pero mientras escuchaba, mi corazón está con las madres, y quiero ser una mujer que ora por los hijos de esas madres. Holly y Kim, tengo una carga especial por sus hijos, y por su caminar espiritual al seguir el legado de sus padres. Pero esto requiere de la gracia de Dios. ¿Así que podrías guiarnos en una oración por estas madres y por los hijos que están criando?

Holly: Padre, venimos ante ti con corazones agradecidos porque no nos has dejado solas en nuestros roles de ser madres. Padre, te agradezco por los hogares que tienen padres piadosos. Te ruego que nos convirtamos en esposas que escuchen a sus esposos, que ellos puedan indicarnos las cosas que necesitan de nuestra atención.

Padre, te pido por las madres que están criando sin un esposo piadoso en sus hogares, te pido Señor que tu traigas a otros a sus vidas para animarlas y ayudarlas. Te ruego Señor, que alientes los corazones de las mujeres solteras que están criando a sus hijos sin un padre, lo cual es un inmenso trabajo.

Padre, te pido por las mujeres que están luchando con la idea de maternidad. La maternidad es difícil, y en algunos días, es un trabajo muy, muy largo. Algunos días estamos tan cansadas, que no creemos que podremos dar el siguiente paso.

Padre, yo te ruego que nos infundas Tu gracia, Tu Fortaleza, y que nos concientices de que no tenemos en nosotras lo que se necesita, solo debemos correr hacia Ti. Tú estás dispuesto y eres capaz de darme la fuerza, la energía, los recursos y la mente para llevar a cabo este rol de una manera que te honre y te agrade.

Padre, yo oro por las solteras, y las más jóvenes. Señor, ¿podrías levantar un ejército poderoso de mujeres que comprendan Tu Palabra, que levanten los brazos de las madres a su alrededor, que oren por ellas, y que alienten a sus hijos, para que Señor, Tus propósitos se cumplan en esta generación? Te lo pedimos en el nombre de Cristo, amén

Carmen: Holly Elliff ha estado orando por las madres. Criar es una gran tarea. Hemos estado escuchando acerca del poder de un Dios amoroso que está dispuesto a ayudar a las madres que claman por su ayuda.

Necesitamos el aliento de parte de otras mujeres como Holly y de nuestra otra invitada, Kim Wagner. Necesitamos también el aliento de los maestros de la Biblia, como nuestra anfitriona, Nancy Leigh DeMoss. Esto es de lo que trata Tito 2, que las mujeres mayores instruyan a las más jóvenes.

Sumisión: ¿será esa una mala o una buena palabra? Lo veremos en el próximo programa de esta serie.

Visita nuestro sitio web, www.AvivaNuestrosCorazones.com para que puedas ser fortalecida con todos los recursos que encontrarás allí y que te servirán para animarte en el camino.

Acompáñanos en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:

– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

– Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

32 – La promesa de Dios no ha fracasado | Romanos 9:6-13

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

32 – La promesa de Dios no ha fracasado | Romanos 9:6-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

64 – La murmuración y el chisme en la Iglesia

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

64 – La murmuración y el chisme en la Iglesia

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

2/11 – El Señor es mi pastor, nada me faltará

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

2/11 – El Señor es mi pastor, nada me faltará

Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine.

Pasaron muchos años antes de que pudiera decir: «Amo el Salmo 23». Todavía puedo ver la portada de la versión del libro de cuentos de mi hijo. Allí está David, con mejillas color rubí y cabello rizado, con el cayado de pastor a su lado, ovejas inmaculadas a su alrededor. Él era el niño modelo, todo lo que yo no era. Este chico perfecto me condenó.

Me tomó más de veinte años y algunas penas mayores antes de que se pudiera abrir esa puerta que tenía cerrada. Ese niño no escribió este salmo. El David del Salmo 23 necesitaba la restauración del alma (v. 3): había visitado «el valle de la sombra de la muerte»; se enfrentó al «mal» (v. 4); él tenía enemigos (v. 5). Este fue un creyente bien probado hablando de una larga experiencia con Dios. Su confianza en el futuro se basó en experiencias del pasado.

Lo que Jacob y David vieron solo vagamente, Jesús lo vio claramente. El Pastor debe sufrir por Sus ovejas.
Pero David no estaba replanteando todo simplemente por su propia experiencia. Él no es la primera persona en la Biblia que dice: «El Señor es mi pastor». Simplemente se estaba aplicando a sí mismo algo que había aprendido de Jacob.

Génesis 48:15-16 registra la escena al final de la vida de Jacob cuando bendice a José y a sus dos hijos:

El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día, el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos.

Jacob no había sido la oveja más fácil. Incluso después de su encuentro con el ángel en el vado de Jaboc, necesitaba ser desenredado. Su triste repetición de la locura de sus padres de tener hijos favoritos llevó a la disfunción familiar, los celos, el pecado y la tristeza. Pero ahora miró hacia atrás con una visión clara y se maravilló de la forma en que el Pastor lo había perseguido y lo había preservado, lo había herido solo para protegerlo y le había producido tanto bien. Su hijo José ya había visto eso (45:5-8), y más tarde lo confirmaría: lo que otros pensaban para el mal, Dios lo usó para bien (50:20); la versión del Antiguo Testamento de Romanos 8:28.

David había aprendido que lo que fue cierto para Jacob también era cierto para él. Y sin mencionar situaciones específicas en su propia vida, describe el pastoreo del Señor de una manera que muestra cuán aplicable es para cada situación en nuestras vidas también.

Cuando sabes que el Señor es tu Pastor, puedes estar seguro de que no te faltará nada. En otra parte, David registra que incluso en la vejez nunca había «visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan» (Sal. 37:25).

El verbo que David usa («nada me faltará»/»nada querré») aparece en otra parte. Durante las peregrinaciones en el desierto, a la gente no le faltó nada (Éx. 16:18). Moisés pudo decir: «Por cuarenta años el Señor tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado» (Dt. 2:7). Dios prometió que lo mismo sería cierto en la tierra que les estaba dando (8:9). Él había hecho provisión para esto en la ley concerniente a la espiga (Lv. 19:9-10).

Por lo tanto, David probablemente también estaba pensando en cómo Jehová había guiado a la multitud por el desierto (Sal. 77:20; 78:32) y había demostrado ser el «Pastor de Israel» (80:1). Si Jehová pudiera proveer para ese enorme rebaño, concluyó David, entonces seguramente podría hacerlo para una sola oveja. Y ahora el Señor había vindicado su fe satisfaciendo todas sus necesidades.

Lo que al principio parece una lección de pastoreo del Pastor resulta ser la confianza de un creyente basada en la verdad de la Palabra de Dios y la revelación de Su carácter. Quizás esto es menos del David pastor pensando en cuidar ovejas y más del David expositor que se aplica la Palabra de Dios a sí mismo. Así, vino a compartir la fe de Jacob y experimentar la provisión soberana del Dios del éxodo.

Jesús vio un significado profundo en estas palabras; debe haberlas cantado con alegría. Miró hacia atrás a Sus padres Jacob y David y, al igual que ellos, confió en Su Padre para satisfacer todas Sus necesidades. De hecho, como Él explicó a Sus desconcertados discípulos, Su Padre le proporcionó Su alimento: «Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis… Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo Su obra» (Jn. 4:32, 34).

Pero Jesús también debe haber leído el Salmo 23 con un profundo sentimiento de carga. Porque Él sabía que, en última instancia, Él mismo era «el Buen Pastor» que «da Su vida por las ovejas» (10:11, 14). Lo que Jacob y David vieron solo vagamente, Jesús lo vio claramente. El Pastor debe sufrir por Sus ovejas.

Como el Buen Pastor, Jesús tomaría el lugar de Sus ovejas y sería llevado al matadero (Is. 53:7). Para ellos, Él sería herido (Za. 13:7; ver Mt. 26:31). Él daría todo de Sí mismo para proporcionarnos todo. ¿La implicación? Como Él no fue eximido sino que fue entregado por todos nosotros, podemos estar seguros de que Él nos dará todo lo que necesitamos (Ro. 8:32).

Esto es lo que quiere dejar dicho un cristiano al decir: «El Señor es mi pastor, nada me faltará».

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

 

Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson
El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

J8 – El ministerio que ya tienes 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J8 – El ministerio que ya tienes

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-ministerio-que-ya-tienes/

Carmen Espaillat: Con ustedes, Holly Elliff.

Holly Elliff: Tengo que ser una mujer que acude al Señor. Este tiempo con Dios es crítico ya que tengo que sacar el tiempo para encontrarme con Él y decirle, “Dios, muéstrame lo que es importante para el día de hoy”. Muéstrame lo que tiene que pasar para que podamos vivir en paz; dirígeme a lo largo del día”.

Si vas al Nuevo Testamento —y le prestas atención a la vida de Cristo— verás que siempre está ajustando su agenda durante del día. En algunas ocasiones, la agenda de Cristo cambió; Dios puso personas en Su camino o se sintió obligado a dar media vuelta y regresar a la multitud.

Algunas de ustedes, al igual que yo, tienen una multitud en sus casas. Es posible que Dios cambie las cosas y que terminen haciendo lo que no tenían intención de hacer para ese día en particular.

Es crítico para nosotras, las mujeres, ser lo suficientemente flexibles para escuchar al Señor y hacer lo que Él dice, teniendo en cuenta que las personas en nuestras casas son más importantes que las cosas que tenemos en ellas.

Un autor ha dicho, “Criar es como cavar una zanja”. Como madres, no podemos hacer nada para persuadir o convencer a nuestros hijos de que amen a Dios. Podemos cavar las zanjas, pero no llenarlas.

“Podemos enseñarle a nuestros hijos acerca de Dios, orar por ellos, serles de ejemplo con nuestras vidas y exponerlos ante aquellos que aman y sirven a Dios, pero solo Dios puede darles una vida espiritual”.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Desde hace semanas, Nancy nos ha estado ayudando a encontrar tesoros en Tito 2:1-5. Está repleto de consejos sabios y prácticos para las mujeres.

Hoy, estamos repasando algunos puntos y aprendiendo cómo aplicarlos todos los días. Con nosotras, han estado escuchando dos esposas de pastores —Holly Elliff y Kim Wagner— quienes nos van a explicar cómo se ven estos principios en sus vidas. Continuamos ahora con Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No deja de sorprenderme —y sé que ya lo he mencionado en esta serie— el hecho de que Dios escogiera siete características que se suponen sean parte del curriculum de mujeres jóvenes y que cuatro de ellas se relacionen con la familia. Las otras tres también contribuyen. A esto es a lo que Dios le da prioridad.

¿Y en qué estamos poniendo nuestras prioridades? En muchas otras cosas.

He tenido muchas mujeres que vienen o me escriben —esposas y madres jóvenes— y me dicen: “Dios me ha puesto en el corazón que escriba libros, que enseñe, que tenga un ministerio”. Entonces me quedo pensando y le digo, “¿Te das cuenta de lo que tienes?”

Les digo a las mujeres: “Lo que Dios me ha llamado a hacer palidece—ante lo que haces como esposa y madre—con la excepción de que Dios me ha llamado a hacerlo. Pero en términos de impacto, longevidad y multiplicación de generaciones para el Reino de Dios, al amar a tu esposo, al amar y criar a tus hijos, al entrenar a mujeres más jóvenes, estás contribuyendo al crecimiento y al avance del Reino de Dios”.

Eso es enorme.

Holly: Pienso que en muchas ocasiones queremos “un ministerio”, pero olvidamos que ya lo tenemos. Si Dios nos ha dado hijos, si Dios nos ha dado un esposo, ya tenemos la parte integral de un ministerio.

Ese tiene que ser mi ministerio número uno. Si puedo amar a mi esposo en concordancia con la Palabra de Dios, si puedo amar a mis hijos y hacerles ver al Señor como lo dice la Biblia, entonces creo que Dios convertirá en un ministerio por la diligencia con que he atendido esas áreas tan importantes a las que Dios me ha llamado.

Nancy: Holly, puedo distinguir —claramente— dos caminos en tu vida. Uno es que ahora que tienes más edad, pero todavía con hijos pequeños—mujeres jóvenes acuden a ti queriendo que les enseñes y las entrenes. Ellas han visto en ti un ejemplo a seguir.

Kim, eso pasa con las mujeres de tu iglesia también. Ahora bien, el otro camino es lo que Dios está haciendo a través de tus hijos.

Holly, tuve la oportunidad de conocer a tu familia —creo que tus ocho hijos estuvieron presentes en ese almuerzo— y pude ver cómo la madurez espiritual y el entusiasmo de estos niños están causando impacto y multiplicando tu ministerio y el de Bill.

Y pensar en tu primer nieto de un año y en los otros que han de venir —probablemente muchos— años después, cuando ya no estén en este mundo. Y eso, sabemos, es solamente por la gracia de Dios.

Holly: Exactamente.

Nancy: Y aún no se ha escrito el próximo capítulo de ninguno de ellos.

Holly: Cierto.

Nancy: Pero, por el momento, están caminando en el Señor y sirviéndole de corazón. Eso no fue algo que pasó “de un día para otro”.

Ahora bien, no todo el crédito es tuyo y de Bill.

Holly: Ningún crédito es nuestro.

Nancy: Pero ustedes han sido fieles. Y, cuando los padres han sido fieles, pueden estar seguros de que Dios los va a bendecir, los va a honrar y a multiplicar.

Por lo que no simplemente has estado amando a tus hijos y a tu esposo, sino que les has ministrado, impactado y alcanzado. Y esto es enorme.

Holly: Un autor dijo,

“La maternidad es como cavar una zanja. Como madres, no podemos hacer nada para persuadir o convencer a nuestros hijos de que amen a Dios. Podemos cavar las zanjas, pero no las podemos llenar. Podemos enseñarle a nuestros hijos acerca de Dios, orar por ellos, vivir la vida cristiana ante ellos y exponerlos ante otros que amen y sirvan a Dios, pero sólo Dios puede darles vida espiritual.

Dios no necesita nuestra ayuda, pero —en Su plan soberano— nos invita a que tomemos parte activamente y a que colaboremos con Él al tiempo que Él trabaja en sus vidas.”

Una vez escuché la historia de una niña que se asustaba de noche. La mamá le repetía una y otra vez, “Pero, mi amor, no tienes por qué tener miedo; Dios está aquí, contigo”.

Y ella respondía, “Sí, pero necesito a alguien conmigo que tenga piel”.

Pienso —muchas veces— que tenemos que estar dispuestas a estar llenas de Cristo para que nuestros hijos tengan una imagen “con piel”. Muchas, muchas veces es difícil.

Se necesita sacrificio. Se necesita diligencia. Se necesita el autocontrol del que hemos estado hablando.

No puede venir desde nuestro interior. Tiene que venir de Dios el vivir Su vida dentro y a través nuestro. La herramienta que Él usa, especialmente en mi vida, es la maternidad.

La maternidad se convierte en una de las herramientas que Dios usa para darme forma y moldearme; así como lo dijo un autor, “para que me cincele por la eternidad”. Por lo que si aceptamos que la maternidad es parte del proceso de Dios… entonces no es un obstáculo, sino que ese es el proceso de Dios en mi vida.

Nancy: Es santificarte, moldearte a la imagen de Cristo. De nuevo, eso lo obtenemos cuando abrazamos el rol que Dios ha dispuesto en nuestras vidas; porque hay un propósito en ello y es, a través de esto, que somos santificadas.

Es como cuando cumplo con mi responsabilidad al estudiar, escribir y enseñar; yo “cavo una zanja”—que a veces requiere un trabajo agotador. Es distinto a la maternidad, pero es mi maternidad espiritual hacia las mujeres.

Y si no le soy fiel en eso, entonces pierdo un poco en el grado de santificación que Dios quiere para mi propia vida.

Holly: Exacto. Hay veces que Nancy y yo nos hemos escrito correos electrónicos con tan solo unas horas de por medio. El mío escrito a las 3:30 de la madrugada

Nancy: No te has acostado aún.

Holly: Y el de Nancy escrito a las 5:00 de la madrugada. Al levantarse.

Nancy: No es que acostumbre a levantarme a las 5:00 de la madrugada

Holly: Nos reímos de eso porque, entre las dos, hemos cubierto casi un período de 24 horas. Por lo que nuestras vidas son muy distintas.

Nancy pasa más tiempo a los pies del Señor que yo. Si voy a tener un tiempo con Dios, va a ser en medio de mi vida.

Sé que les estoy hablando a madres que luchan por acordarse dónde pusieron sus Biblias. Seguro porque están debajo de una pila de cosas en sus casas. Tenemos que ser muy, pero muy intencionales para sacar tiempo y escuchar a Dios—aunque sea en medio de todo lo que esté ocurriendo en nuestras vidas.

Muchas veces es difícil. Toma mucho “enfoque intencional” para que eso suceda.

Kim Wagner: Pienso que ese es, probablemente, el aspecto más importante de la maternidad: que nuestros hijos vean y reconozcan lo importante que es la Palabra de Dios para sus madres, que ellas están orando por ellos.

Ellos lo reconocen. Lo ven. Es fundamental. Es esperanzador que sientan el deseo de ponerla como una prioridad en sus vidas.

Holly: Sé que algunas de ustedes puede que estén pensando “Ojalá y hubiese sido fiel en esto o aquello, pero no lo he sido”. Puede que estés lamentando el no haber estado dedicándole tiempo suficiente a tus hijos para que conozcan a Dios.

Hace muchos años atrás, un predicador llamado John Henry Jowett, predicó un sermón llamado “Remordimientos Innecesarios”, y dijo:

“Aunque hayas errado y te hubiese gustado volver atrás y haber tomado otro camino, ¿y qué? ¿Quién es nuestro Dios? ¿Cuál es Su nombre y Su carácter?

¿No puede Él deshacer lo hecho y —en su infinita gracia— rehacerlo de nuevo? Él, en Su gracia, puede reparar todo lo que esté dañado y lo mal hecho. Él puede restaurar la caña cascada. Él puede restaurar un corazón roto. Él puede lidiar con la promesa incumplida.

Y si puede hacer todo esto, ¿no puede, en Su infinito amor, corregir nuestros errores y enderezar lo torcido?”

Pienso que eso es lo que nos debe esperanzar porque ninguna de nosotras vamos a ser madres perfectas. Ninguna de nosotras vamos a amar a nuestros hijos correctamente. Ninguna de nosotras va a acudir a Dios con la consistencia y persistencia que deberíamos.

Pero Dios es un Dios redentor. Él puede “destejer y retejer el tejido”.

Kim: ¡Wao! Eso es esperanzador, Holly.

Nancy: Quizás solamente necesitas decir, “Señor, hay cosas torcidas en mi vida, situaciones en las que he fallado”. En la medida en la que Dios te lo va mostrando, no está tratando de que vivas en condenación; lo que Él quiere es liberarte de todo aquello.

Pero el punto de partida para eso es el ser honesta con Dios y decirle: “Sabes que mis prioridades estaban equivocadas”, o “Cuando mis hijos estaban pequeños no te busqué de la forma en la que debí hacerlo”.

Por lo que, ¿qué debes hacer?

● Ve a los pies del Señor. Sé honesta con Él. Confiésalo.

● Te arrepientes y le dices, “Señor, por Tu gracia, ¿me restaurarías? ¿Podrías traer orden y sentido a mi vida en estos momentos? Te entrego estas piezas, este desastre y le dices, “Señor, solo Tú puedes restaurar y renovarlo todo”.

● Luego, esperas en el Señor. Sabes que Dios lidia con todo esto desde la eternidad. La historia no se ha terminado.

Tengo amigas muy queridas lidiando con el reto de criar adolescentes, niños adultos. Ellas esperan a que el Señor los ilumine y cambie sus corazones.

Dios es capaz. Continúa clamando al Señor; dependiendo de Él; buscándolo para que lleve a cabo lo que solo un gran redentor Dios puede hacer.

Holly: Quiero animar también a aquellas madres que hoy pueden reconocer la mano de Dios en distintas áreas de su corazón. Al tiempo que Dios se lo señala y dice, “Mira esto”, pregúntale estas interrogantes:

• ¿Qué hice que no te agradara?

• ¿Qué pude haber hecho distinto?

• ¿De qué me tengo que arrepentir?

Date cuenta de que Dios no te va a dejar estancada y sin esperanzas. Su deseo es cambiarte para que el próximo año no mires hacia atrás con la misma lamentación que has tenido este año.

Nunca es tarde para apropiarte de la gracia de Dios. Por lo que si el año pasado fue horrible —y fallaste en hacer lo que Dios te había llamado a hacer— y Dios ahora te ha dado la oportunidad de verlo con claridad, Él puede redimirte cuando tomes decisiones el próximo año. Por lo que, mientras avanzas, vas a poder mirar hacia atrás algún día y decir “por la gracia de Dios, esas cosas han cambiado en mi vida y no estoy en el mismo lugar en donde solía estar”.

Nancy: Hemos hablado sobre la noble misión de la maternidad y de cómo nuestros corazones son moldeados para la eternidad al tiempo que pasamos el bastón de la verdad de generación en generación. Esta es una visión que estamos tratando de inculcarles a las madres para que sepan que lo que hacen es crucial y que deben buscar a Dios por ellas mismas.

Hay aspectos elevados y nobles de la maternidad, así como también, hay aspectos prácticos, reales y no espirituales del ama de casa, de la vida cotidiana y de la vida de una mujer de Dios en cualquier etapa en la que se encuentre.

El mantener una casa, así como tantas otras formas de servir a los demás, podrían no parecer tener un grado espiritual significativo. Hemos estado hablando de eso y del hecho de que esas cosas sí tienen un significado espiritual.

Pero me encantaría escucharlo de ustedes. Ustedes tienen casas; tienen hijos que necesitan ropa y maridos e hijos que, ocasionalmente, tienen hambre.

¿Cómo encontrar un propósito en los quehaceres prácticos del hogar? ¿Cómo servir con gozo?

¿Te has preguntado alguna vez si lo que haces es significativo? Esa es una tentación que todas tenemos; es la tendencia básica hacia el descontento y al querer otras cosas que no tengo.

¿Cómo hacer esas cosas y no dejarlas a un lado, y en medio de ello encontrar propósito, significado y gozo?

Kim: Parte de ello va de la mano con el no lamentarse al mirar hacia atrás. Debes ser intencional cuando amas a tu familia y le sirves en cada oportunidad que tengas. Tú no quieres vivir lamentándote por lo que no hiciste.

Tengo una buena amiga a quien he escuchado decir, muy a menudo, que tiene un gran remordimiento. Ella era una madre soltera que no se tomó el tiempo de levantarse en las mañanas para darle el desayuno a su hijo antes de que él se fuera para la escuela.

Ella me dijo, “Él no se iba sin desayunar. Se preparaba su cereal y ambos corríamos hacia la puerta”. Pero nunca le preparó un desayuno y lo acompaño mientras comía.

Me alegra que me lo haya confiado, siendo yo aún una madre joven —bueno, por un poco de tiempo eduqué a mis hijos en casa— pero ahora no lo hago y mi hijo sale para la escuela todas las mañanas.

Bueno, les cuento que esa semana, mi hijo pasó la noche en casa de un amigo. Cuando regresó al otro día me dijo, “Mami, su mamá no nos preparó el desayuno”.

Y no es algo que mi hijo demande o espera. Muchas veces sabe cuando me he acostado tarde y me ha dicho “No tienes que levantarte a prepararme el desayuno”, pero sé que es importante para él el tener ese tiempo juntos en las mañanas.

Te he escuchado decir esto antes, Nancy, y a ti, Holly y he tratado de hacer esto: Sé una estudiante de los miembros de tu familia. Aprende lo que les trae gozo. Aprende lo que les comunica tu amor.

No es solamente el amor que viene de ti. Es el amor de Cristo a través de ti cuando les sirves. Puede que no te guste cocinar. Puede que no te guste lavar la ropa.

Nancy: Bueno, algunas de las cosas que haces —como limpiar la casa— no necesariamente va a hacer apreciadas por tus hijos hasta que tengan su casa propia. Quizás ni cuenta se den que haces esas cosas, pero hay que hacerlas para que todo en la casa funcione como es debido. ¿Cómo hacerlo todo “como para el Señor”?

Holly: ¿Sabes qué? Cuando tenía 20 años, esas cosas no estaban en mi lista. Yo iba a ser una patóloga clínica del habla y a manejar un carro deportivo rojo. Eso estaba en mi lista.

Con el paso de los años, he tenido que luchar para poner cada una de estas cosas en las manos del Señor. Las traía a mi vida, primero fue el área de ser esposa y el llamado que tenía de amar a mi marido.

No eran cosas que estaban en mi naturaleza o que salieron de mí. Y no eran cosas que tenía el deseo de hacer.

Nancy: Tú tenías el deseo de amar a tu marido, pero te refieres a algunas de las cosas prácticas…

Holly: Oh, estaba locamente enamorada de mi esposo, pero cuando tenía que recoger sus medias sucias del suelo…

Kim: O solo el mantener la habitación limpia. Durante mis años de adolescencia, nunca tuve un cuarto ordenado.

Sé que algunas adolescentes nos están escuchando. Espero que todas empiecen ahora, como les ha enseñado Nancy, a organizar sus cuartos como si fueran sus casas del futuro.

No me gustaba limpiar mi cuarto, pero aprendí que la forma de verlo con gozo era tenerlo ordenado y limpio. Al hacerlo, se sentía una atmósfera agradable. Creo que esa debe ser una prioridad de las esposas.

Pienso que sus maridos deben llegar a casa y sentirse a gusto en su habitación. La habitación debe ser un lugar acogedor en el que él se sienta cómodo; que no tenga que sortear las canastas de ropa sucia o las de ropa limpia para llegar a su cama.

Ahora, tampoco estoy diciendo que él nunca debe…

Holly: Tengo que interrumpirte un minuto aquí, porque antes de salir esta mañana, dejé dos canastas de ropa sobre mi cama. Por lo que me estoy riendo que Kim esté usando esa ilustración.

Kim: No estoy diciendo que tengas que hacerlo todo siempre perfecto. No.

Holly: Pienso que en resumidas cuentas, y al tiempo que maduramos en Cristo, como lo hacemos todas, no importa dónde estemos en nuestras vidas—nuestro entendimiento, de lo que nos ha llamado a hacer, irá madurando también.

De manera que en la medida que estas cosas van aconteciendo en tu vida, si esas cosas son prioritarias, entonces Dios me llama a tomar mi cerebro que iba a ser un patólogo clínico del habla y aplicar esas cosas que Dios ha puesto en mi cabeza y convertirme en una estudiante de esto.

¿Cómo puedo hacerlo mejor? ¿Cómo establezco un horario?

Si tienes un montón de niños en tu casa, es muy difícil mantener y vivir en ella sin matar a alguien. Por lo que, algunas veces, significa que debo convertirme en una estudiante de la organización. Tengo que transformarme en una estudiante que sepa limpiar la casa.

Hay muchos recursos en la red hoy en día. Si sabes que no eres buena en eso y se convierte en una fuente continua de estrés, navega en Internet. Visita esas páginas web que te den ideas y trucos de cómo hacerlo.

Nancy: Acude a una mujer mayor que tú.

Kim: Eso mismo iba a decir. Hay una señora en nuestra iglesia, una mujer de Dios —ella fue viuda durante un tiempo y ahora está vuelta a casar— ella toma tu libro, “Una mujer conforme al propósito de Dios”, y lo estudia con muchachas recién casadas teniendo primero en cuenta el aspecto espiritual de todo.

Luego, ella les dice: “Ahora, yo voy a ir a sus casas y les voy a enseñar cómo limpiarlas y cómo preparar algunas comidas”. Y esto ha sido una bella experiencia—ver florecer todas estas muchachas en la práctica y en lo espiritual.

Holly: Es como dice Pablo en el Nuevo Testamento, “Las cosas que veas en mi, practícalas”. Es porque muchas de esas cosas no vienen a nosotras de forma natural. Tenemos que aprenderlas y practicarlas.

Mientras más nos rindamos ante Dios e implementemos esas cosas en nuestras vidas, menos esfuerzo requerirán. Son parte de lo que Dios nos ha llamado a hacer para nuestras familias.

Tenemos un adagio en nuestra casa y es que las personas siempre son más importantes que las cosas. Por lo que si me veo entre sentarme con un niño y escucharlo y lavar la ropa, lo más importante es sentarme con ese niño y escucharlo. Pero eso implica que quizás tengas que lavar la ropa tarde en la noche.

Pienso que debemos dejar que Dios nos proporcione un sentido del orden… Ahora bien, mi casa nunca se va a ver como la de Martha Stewart. Nunca va a estar totalmente ordenada. Y por lo que veo, nunca va a estarlo.

Por lo tanto, tengo que ser una mujer que acuda al Señor. Este tiempo con Dios es crítico, ya que tengo que sacar el tiempo para encontrarme con Él y decirle, “Dios, muéstrame lo que es importante para el día de hoy. Muéstrame lo que tiene que pasar para que podamos vivir en paz; dirígeme a lo largo del día”.

Si vas al Nuevo Testamento y le prestas atención a la vida de Cristo, verás que siempre está ajustando Su agenda durante del día. En algunas ocasiones, la agenda de Cristo cambió; Dios puso personas en Su camino o se sintió obligado a dar media vuelta y regresar a la multitud.

Algunas de ustedes, al igual que yo, tienen una multitud en sus casas. Es posible que Dios cambie las cosas y que terminen haciendo lo que no tenían intención de hacer para ese día en particular.

Es crítico para nosotras, las mujeres, ser lo suficientemente flexibles para escuchar al Señor y hacer lo que Él dice, teniendo en cuenta que las personas en nuestras casas son más importantes que las cosas que tenemos en ellas.

Carmen: Holly Elliff nos ha venido enseñando a establecer prioridades. Cuando alguna urgencia se presente, es reconfortante saber que puedes acudir a la Biblia. Eso te ayudará a priorizar tus responsabilidades.

La conversación de hoy entre Holly Elliff, Kim Wagner y —nuestra anfitriona— Nancy Leigh DeMoss, es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Te invitamos a visitar nuestra página web www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás escuchar algunos de los programas de esta serie que te hayas perdido. También podrás encontrar algunos interesantes recursos que te ayudarán en este llamado a ser mujer.

¿Qué efecto tendrá la hipocresía en nuestros hijos? Aprende a hablar palabras de vida frente a tus hijos y enséñales cómo hacer lo mismo cuando sintonices el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

A la Más Bella de las Flores , Alex Rodríguez

Voces adicionales:

• Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

• Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/8 – Ángeles y demonios

Para mi el vivir es Cristo

Serie: Ángeles y demonios

3/8 – Ángeles y demonios

Samuel Pérez Millos

 

Samuel Pérez Millos

Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

31 – Gran tristeza y profundo dolor | Romanos 9:1-4 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

31 – Gran tristeza y profundo dolor | Romanos 9:1-4

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

2 – Un mensaje a las iglesias

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

2 – Un mensaje a las iglesias

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

43/62 – El evangelio alborota a unos y hace sedientos a otros – Parte 2

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

43/62 – El evangelio alborota a unos y hace sedientos a otros – Parte 2

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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