Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.
Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría
Lamentablemente, esta es la última clase del seminario de fundamento sobre el discipulado. Espero que te vayas de la clase más que emocionado acerca de discipular a otros de cuando la iniciaste.
En esta última semana queremos tocar dos temas finales: (1) los peligros del discipulado, tanto para el discipulador como para el discípulo; (2) el gran gozo que Dios nos da al discipular a los demás.
II. Siete peligros del discipulado
Vamos a considerar siete peligros de las relaciones de discipulado. Mientras caminamos a través de estos peligros, piensa específicamente en una relación de discipulado que tengas y considera donde han sido mantenidas estas actitudes.
¿Cuáles son las características negativas que el discipulado pudiera cultivar en el corazón de un discípulo? Comencemos considerando cuatro peligros que tiene el discipulado para el discipulador.
La presunción
Problema: podemos colocarnos en un pedestal espiritual. Nos vemos muy importantes porque nos estamos reuniendo e influenciando cristianos más jóvenes. Somos tentados a pensar que a través de nuestras habilidades, dones, estrategias, tiempo y energía hemos cambiado la vida de otra persona. Podemos atribuir los cambios en sus acciones/perspectiva/teología a nuestro trabajo.
Corrección: el apóstol Pablo vio cambios tremendos en la vida de otros a través de su trabajo, pero observa como él se describe a sí mismo. «Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo» (1 Corintios 15:9-10). Cuando somos tentados a pensar que nuestro duro trabajo ha transformado a las personas, se nos recuerda que es la gracia de Dios que cambia las personas. Recuerda que tanto tu como tu amigo son pecadores, y es solamente por la gracia de Dios que ambos llegaron a amar a Cristo.
La gracia de Dios tiene un efecto claro en tu vida. Por tanto, Dios también te usará como medio para guiar a creyentes más jóvenes hacia Cristo, pero realmente no eres tu quien lo hace sino la gracia de Dios que los transforma. Como discipuladores necesitamos seguir el ejemplo de Pablo y recordarnos que nuestra fortaleza, enseñanza y sabiduría viene de Dios. Ref.: Santiago 1:17: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.»
La autosuficiencia
Problema: podemos quedar tan atrapados en nuestra relación de discipulado que olvidemos buscar a Dios para respuestas. Somos rápidos en dar respuestas de nuestro propio concepto. Estamos tan preocupados por (tal vez abrumados) los detalles esenciales, los pecados y luchas de las relaciones horizontales que no buscamos verticalmente la gracia y fortaleza que está llamada a equiparnos. Olvidamos preguntar «¿Qué está haciendo Dios en su vida?»
Corrección: como discipuladores necesitamos buscar a Dios rápidamente y depender de Él. Se lento para dar «respuestas,» rápido para escuchar y para buscar a Dios en oración. Fuimos creados para ser dependientes de Dios. Como discipulador, recuérdate constantemente tu necesidad de Dios por encima de todo lo demás en este mundo, incluyéndote a ti mismo. Pregúntate cosas como: ¿Estoy compartiendo mi propia opinión muy rápido? ¿He tomado tiempo para buscar en la Escritura y ver lo que Dios dice de esta situación? La autosuficiencia puede llevar a respuestas rápidas y menos cuidadosas a las luchas de nuestro amigo discipulado. Depender de Dios nos lleva a respuestas más cuidadosas y enfocadas en Cristo para las dificultades de nuestro amigo.
No tengas una mente programada
Problema: el discipulado es un proceso y no un programa. Algunas veces estamos tan atrapados en nuestra agenda de discipulado que pasamos por alto algunas de las luchas inmediatas y generales que nuestro amigo tiene. ¡Se flexible con las necesidades inmediatas que surgen! o no seas tan orgulloso acerca de tu «plan original» que falles en eliminar un libro que simplemente no está ayudando a tu amigo.
Correción 1: no permitas que tu preocupación por implementar tu agenda te haga inconsciente de lo que está sucediendo en la vida de tu amigo discipulado. No comiences siempre comiences las reuniones con tu agenda de discipulado pre determinada. Disponte a abordar crisis inesperadas o luchas del día a día que puedan surgir en su vida, pero comprende que tiene que haber un balance: disponte a adaptarte a los problemas que surjan, pero no sean tan flexible que cambies los temas cada semana. Se exigente acerca de cómo conseguir el material que quieres que aprenda y al mismo tiempo se lo suficientemente flexible para abordar las luchas que tu amigo discipulado necesita ordenar.
Corrección 2: si el material no parece ser muy útil, entonces no seas tan orgulloso que no tengas la disposición de considerar un curso de acción diferente. Demuestra humildad al evaluar las reuniones juntos de vez en cuando para ver lo útiles que son.
El sentido de fracaso
Problema: una relación de discipulado no está funcionando como esperabas. Tal vez no ves mucho crecimiento, o ves a tu amigo involucrado casi de manera inescapable en un pecado en particular. Tal vez no se llevan bien cuando están juntos. Todas estas cosas pueden ser desalentadoras y puedes sentir que has fracasado en la relación de discipulado. Para algunos, puedes hasta llegar al punto donde se encuentren tan decepcionados consigo mismos que comiencen a dudar de la habilidad de Dios para trabajar a través de ustedes.
Corrección 1: considera que el hecho de que solo eres un medio de Dios obrar en la vida de tu amigo discipulado. Cuando discipulas en el contexto de una iglesia, hay múltiples medios (otras relaciones, estudio personal, predicación en los servicios de adoración, seminarios de fundamento, etc.) que proveen enseñanza y fundamento en la Palabra.
Considera también la promesa de la Palabra de Dios de que no volverá a ti vacía (Isaías 55:10-11). No puedes esperar siempre ver fruto inmediato y tangible en tu discipulado. Y no permitas que una falta de fruto tangible te haga pensar que no estás haciendo ningún bien. Confía en que la Palabra de Dios dará fruto. Trata de estar menos enfocado en ti mismo y más enfocado en la Palabra de Dios como medio de cambio. Ora para que Dios use para ministrar su Palabra y ora por una actitud piadosa acerca del discipulado.
Corrección 2: Disponte a motivarlo a reunirse con otra persona. No hay nada malo en terminar una relación si no está funcionando. El reino de Dios no comienza ni termina contigo. Si Dios no está usándote para ayudar a crecer a esta persona se lo suficientemente humilde para admitir y motivarla a encontrar a otra persona.
Existen también algunos peligros que tiene el discipulado para aquellos que estamos discipulando.
Intimidad inadecuada (en discipulados con personas de género diferente)
Problema: estudiar juntos, compartir luchas y orar juntos presenta mucha cercanía. Discipular a alguien del sexo opuesto puede llevar a una intimidad inadecuada entre un hombre y una mujer.
Corrección: en resumen, el discipulado profundo con personas del sexo opuesto debe ser evitado (a menos que te encuentres casado con esa persona). Si hay alguien del sexo opuesto que necesita ser discipulado, busca en tu iglesia a alguien que sea un creyente maduro y que tenga el mismo género de la persona.
Dependencia del discipulador
Problema: luego de reunirte por un tiempo, tu amigo puede convertir en alguien que depende de ti para estudiar la Biblia, orar, reconocer el pecado, conocimiento de la verdad, etc.
Corrección: como discipuladores, necesitamos motivarlos a construir disciplinas cristianas y conocimiento por ellos mismos para que puedan tener un caminar personal con Cristo. Para las cosas que hacen juntos, como el estudio de la Escritura y la oración, puedes tal vez hacer que ellos te enseñen lo que dice el pasaje. Esos los fuerza a aprender como estudiar y enseñar el texto a otra persona.
Lo que no quieres es que alguien dependa tanto de ti que deje de vivir fielmente luego de dejar de reunirse contigo. ¿Qué sucede si tu (el discipulador) de repente eres atropellado por un autobús hoy? ¿Es que tu amigo discipulado seguiría buscando ser fiel o dejaría de serlo porque ya no estás cerca? Lo que deseas producir son personas que busquen ansiosamente estas cosas (estudiar la Biblia, orar, reconocer el pecado, conocer la verdad, etc.) aun mucho tiempo después de haber terminado la relación de discipulado.
Confiar en ti fácilmente – tomar tu palabra como una verdad sin analizarla
Problema: tu amigo puede buscarte para conocer la verdad sin considerarla por sí mismo. Notas que nunca te hace preguntas o siempre toma lo que lee en una literatura cristiana como la verdad. Solo la Biblia es la Palabra de Dios inspirada. A veces tu amigo puede ir al extremo y sentir una lealtad exclusiva hacia ti.
Corrección: cuando sabes que alguien ha puesto un alto grado de confianza en ti, cuida el ejemplo que y el consejo que transmites. Enfatiza el hecho de que su rendición de cuentas por las decisiones que hacen es solo hacia Dios y por eso deben buscar su voluntad y no la tuya. Motívales a siempre examinar tu conversación a la luz de la Escritura y hacer de la Escritura el estándar dorado a través del cual comparan todo. También, motiva a que haga amistad con otros cristianos —especialmente aquellos que se encuentran fuera de su círculo social.
En todas estas áreas, debemos proceder con cuidado pero también con valentía confiando y dependiendo de Dios.
III. El gozo del discipulado
1. Cultiva un gusto por el placer de discipular.
A pesar de lo que podamos conocer acerca de los peligros asociados con las relaciones de discipulado, ¡debemos recordar que el discipulado es un gran gozo! Es un placer ser usado por Dios como una fuente de motivación espiritual que produce fruto significativo y duradero en la vida de otro ser humano.
¿Es un placer por el cual has cultivado un gusto y disfrute? Muchas personas pasan una cantidad de tiempo considerable trabajando para adquirir un gusto por cosas como el vino o el caviar o una docena de otras cosas que son limitadas o no tienen valor. ¿Has trabajado para adquirir un gusto, una capacidad para disfrutar de las cosas o un gran valor, aun valor eterno? ¿Has cultivado una capacidad de disfrutar del placer de discipular?
Discipular otra persona, ser un instrumento usado por Dios para proveer motivación espiritual en otra vida humana es un gran placer. Si eres un cristiano genuino debes tener la capacidad de buscar algo que sea de gran satisfacción para ti en este placer específico. Cultívalo. Decide que trabajarás para buscar algunos de tus más grandes gozos en la manifestación de esta disciplina.
2. Disfruta el gozo de ver a tu iglesia prosperar.
Lo que es más, un estilo de vida inmerso en un compromiso con el discipulado a través de tu iglesia local tiene otro gozo significativo. Tu compromiso a discipular no solo bendice potencialmente la persona con la que te reúnes sino que también es muy probable que tu iglesia misma sea bendecida y edificada por tu obra de discipulado. Una iglesia llena de relaciones donde los cristianos cuidan y se hacen responsables unos de los otros, tendrá mayor posibilidad de ser una iglesia más sana en su totalidad. Cuando discipulas a alguien de tu iglesia local no solo estás ayudando a una persona sino también edificando todo el cuerpo de Cristo.
3. Disfruta el gozo de ser fructífero para el reino.
Espero que todos nosotros deseemos ver el fruto de nuestra obediencia y trabajo para el reino. Bueno, una de las cosas más fructíferas que podemos hacer en nuestro esfuerzo por el reino es motivar a otra persona en su propio discipulado. Sabemos que Dios busca mantener y preservar el suyo hasta el final. Y sabemos que Dios lo hará a través de medios y cosas de este mundo que ha establecido para cumplir fines espirituales… como la predicación, la lectura de la Biblia, el compañerismo o relaciones de discipulado con otros cristianos. Por tanto, si quieres aumentar el potencial de tu vida siendo fructífero y útil para el reino de Dios, entonces comienza a construir relaciones de discipulado. Hemos visto a través de esta clase que Dios dice que utilizará estos medios —relaciones de discipulado— para edificar su iglesia. ¿Considerarías involucrarte en el plan de Dios para tus amigos? Se una fuente de motivación y bendición para ellos y es muy probable que seas fructífero para el reino en gran manera. No sé si Dios redimirá nuestra cultura o hará que mi político favorito gane. No sé si mis habilidades comerciales pueden producir riquezas que pueda utilizar en su iglesia o si mi investigación médica eliminará el gran sufrimiento humano, pero no si se que Dios busca que su pueblo crezca y sea bendecido a través de la motivación de otros cristianos. Por tanto, si deseo navegar contra viento y marea, por así decirlo, en lo que tiene mayor probabilidad de convertirse en un fruto bueno y duradero de mi vida… involucrarse en el discipulado parecer ser una elección obvia y sabia.
En nuestro estado caído cada cosa buena tiene el potencial de ser utilizado de mala manera, y el discipulado no es una excepción. Aun así, no podemos negar que esto debe ser una fuente de placer para un cristiano genuino. Recordar un año involucrado en una labor diligente de discipulado y ver el fruto, ver una vida que ha sido expandida en su capacidad de entender y disfrutar de la obra de Dios, esto es un placer real y duradero. No como los placeres temporales del mundo que se desvanecerán en algunos meses o años. El gozo del discipulado fructífero es un placer de 10,000 años… el tipo de placer que continuará provocando gozo en nuestro corazón por la bondad de Dios al usarnos para su gloria… aun 10,000 años desde ahora en adelante.
4. Disfruta del gozo de ver una cultura de discipulado en tu iglesia.
Queremos ver una cultura de discipulado ser desarrollada en nuestras iglesias. Cuando tienes una cultura de discipulado en tu iglesia local, tienes muchas personas de la comunidad que experimentan el gozo de discipular y están buscándolo ansiosamente por sí mismos.
¿Por qué es tan importante una cultura de discipulado? Queremos ver comunidades enteras definidas por marcas bíblicas. La cultura norteamericana motiva la búsqueda individual de nuestros deseos. El cristianismo motiva la búsqueda corporativa de los deseos de Dios.
Cuando las personas caminen en una comunidad que está marcada por el discipulado esto será visible. Las personas comenzarán a desearlo por ellas mismas y (con esperanza) comenzarán a buscarlo.
¿Cómo creas una cultura de discipulado en tu iglesia? Ciertamente, el liderazgo de la iglesia debe tener una visión para construir una cultura de discipulado y establecer un ejemplo para discipular a otros. Pero también quieres que todo cristiano de esa iglesia entienda que el discipulado —sea siendo un discipulador o alguien que es discipulado— es una responsabilidad para cualquiera que se llama a sí mismo un creyente.
5. Dirigiendo hacia arriba y hacia afuera para la gloria de Dios.
El objetivo de tu discipulado no es solo el crecimiento y la salud de un individuo sino la reproducción de discípulos haciendo discípulos. Esta es una de las tareas más difíciles del discipulado y es la fuente del sentido profundo de pérdida y gozo sustancial. En tu labor en la vida de otro creyente, tu objetivo debe ser hacerlos subir y potencialmente lanzarlos a partir de tu vida.
En mi propia experiencia en el discipulado, la dificultad y el gozo de esto ha sido claro en muchas ocasiones. Permíteme explicar lo que quiero decir con esto. No estoy diciendo que debemos ver nuestras relaciones de discipulado como un proyecto temporal. Hay personas con las que he pasado tiempo discipulando con las que aun me reúno y paso tiempo luego de años y años. Pero si soy realmente bendecido por Dios en una relación de discipulado, entonces el fruto de la relación hará que cambie con el tiempo. La persona que estaba motivando comenzará a crecer hasta el punto de comenzar a ellos mismos discipular a otros tal vez de la misma manera que tuve el privilegio de hacerlo con ellos. Algunas veces esto significa que comience a reunirme menos frecuentemente con esta persona ya que su tiempo limitado comienza a ocuparse con otros que buscan bendecir. Esto no significa que voy a «abandonar» a mi amigo después de cierto tiempo sino que por el bien del reino de Dios no voy a ser dependiente o posesivo. Si comienzo a ver que el momento espiritual en que fui utilizado para infundir en su vida alejarse de mí hacia otras relaciones fructíferas, alabaré a Dios por ello. Alabado sea Dios porque me favoreció al ser instrumento para ayudar a otro hermano o hermana en Cristo a convertirse en un exportador neto de motivación espiritual en la vida de los demás. Eso es lo que quiero decir con «dirigirlos hacia arriba y hacia afuera.» Esto significa ver tus relaciones como una oportunidad para bendecir multitudes a través de la obra de aquellos que has motivado.
IV. Reflexiones finales sobre el discipulado
1. El discipulado es la labor de la iglesia, no solo de los líderes.
No es solo una obra de los ancianos y las personas «prominentes» de la iglesia. Este es un ministerio que requiere de mucho tiempo y compromiso de muchas personas. Discipularse unos a otros es la labor de una congregación sana.
2. El discipulado puede ser una manera de propagar bendición más allá de CHBC.
CHBC es una iglesia transitoria, lo cual significa que muchas de las personas allí no tienden a permanecer por mucho tiempo. Puede ser que mientras trabajas para dar ejemplo de un buen discipulado y servir a un miembro de su cuerpo, plantes semillas que llevarán fruto a iglesias de las que nunca has escuchado. Mientras los miembros de su cuerpo son edificados por tu labor en sus vidas, entonces puedes tocar y bendecir al cuerpo de Cristo en general.
3. ¡El mayor énfasis en el discipulado comienza contigo!
Si todo esto parece bueno para ti, entonces entiendo que probablemente es la voluntad de Dios que este crecimiento en el discipulado comience o crezca en ti. No huyas de esta clase de pensamiento «esto es maravilloso, espero que más personas de CHBC hagan estas cosas.» Sal pidiéndole a Dios que te ayude a ser un catalizador en la vida de alguien. Sal y busca maneras en las que puedas relacionarte intencionalmente con otros en la iglesia con un enfoque deliberado en hacerles un bien espiritual.
4. Continúa creciendo en tu propio discipulado de Cristo.
Y para algunos de ustedes esto puede significar decidir, con la ayuda de Dios, fortalecer su relación con Cristo como primer paso para motivar a otros. Para todos nosotros, esto significa buscar deliberadamente conocer más y más del consuelo del evangelio para poder consolar a otros con la consolación que nosotros hemos sido consolados. Como miembro fiel de una iglesia, eres como una madre embarazada que sabe que no solo está comiendo para sí misma sino también para el bebé que lleva en su vientre. De la misma manera, tú como miembro de una iglesia local, no solo buscas alimento espiritual para ti mismo sino también para los demás que están a tu alrededor. No solo estudies la Palabra de Dios para ti mismo, en cambio aliméntate bien de la Palabra de Dios para que puedas alimentar tus relaciones de discipulado. Mientras haces eso, pienso que encontrarás que tu propio apetito espiritual innato aumenta para el bien de tu alma y para la gloria de Dios.
5. Busca personas y oportunidades para motivar a otros.
Y finalmente, recuerda que todo esto probablemente no solo sucederá sin ningún esfuerzo de tu parte. Gran parte del Nuevo Testamento, si está lleno de las verdades de la obra global de Dios Y el llamado imperativo al esfuerzo humano, también lo está del discipulado. Es muy poco probable que seas fructífero en el discipulado por casualidad, así que habla. Pero mientras buscas deliberadamente personas y oportunidades para motivar a otros, puedes sorprenderte de la obra que Dios hará a través de ti. No seas pasivo. Se activo en el trabajo, con la ayuda de Dios, para trabajar por el fruto del discipulado. Busca personas para motivarlas. Planifica como puedes ser una bendición espiritual para los demás. Piensa y actúa sobre planes para tener una conversación fructífera. Se activo en buscar ser una fuente que rebose que bendiga la vida de otros en la iglesia.
Eso es lo que significa ser un verdadero discipulador. Ser uno que conoce la gracia y sabiduría de la Palabra de Dios y que intencional y activamente establece maneras para compartir su motivación con la vida de los demás. Fundamentalmente, para eso fuiste creado, para eso fuiste redimido, para eso fuiste bendecido. Sal de esta clase y no solo comparte que muchas de estas cosas son verdad —siente la rica profundidad de la veracidad de lo que se ha dicho al dedicarte tu mismo con entrega a la vida de los demás. Se una fuente de motivación espiritual para tu bien y para la gloria de Dios.
En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no sólo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.
Episodio 2 Dios y la desnudez Por R.C.Sproul
Me gustaría darles la bienvenida de nuevo a nuestra serie de estudios sobre el matrimonio cristiano, y en la sesión de hoy, vamos a considerar el tema «Dios y la desnudez» – Dios y la desnudez, Me gustaría dirigir su atención en primer lugar, a una historia un tanto extraña que encontramos en el Antiguo Testamento con respecto al patriarca Noé. Todo el mundo ha oído hablar de Noé – Noé y el diluvio, Noé y el arca, de dos en dos, y todo eso; pero ¿qué le pasó a Noé después del diluvio? ¿Qué pasó después que las aguas bajaron y llegaron a salvo a tierra firme? Bueno, leemos en el capítulo 9 del libro de Génesis esta breve historia, pero pienso que también extraña.
Dice el versículo 20: «Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda. Y Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre». ¿No es esa una historia extraña? Aquí está Noé, empieza a cultivar un viñedo y luego cosecha las uvas y hace vino y bebe demasiado. Entra en su tienda y está borracho y en su estado de embriaguez, está dando vueltas y se mete en una situación en la que queda expuesto. Está desnudo.
Luego leemos cómo su hijo entra en la tienda y dice: «vio la desnudez de su padre». Fíjate que no dice que Cam entró y miró la borrachera de su padre; y luego sale corriendo, y se lo dice a sus hermanos. Ahora tenemos que reconstruir esto, pero obviamente a Cam le divierte encontrar a su padre en esta situación comprometedora y embarazosa y quiso sacar provecho de ella. Él sale, y les dice a sus hermanos: «Deberían entrar allí y ver al viejo. Está borracho al máximo, y está completamente desnudo». Bueno, los otros dos hermanos, en lugar de sacar provecho de su padre, toman una manta, la estiran entre ellos, colocándola sobre los hombros del otro y caminaron de espaldas en la tienda. Mientras ellos se movían, cubrieron a su padre con la manta. Cubrieron su desnudez.
Ahora, si lees lo que sigue en el texto, cuando Noé envejece y es hora de que él pase la bendición patriarcal, él pronuncia su bendición sobre Sem y Jafet, pero pronuncia una maldición sobre Cam porque él miró la desnudez de su padre. Ahora, ¿qué está pasando aquí? ¿Es que el antiguo pueblo israelita era inflexible y le molestaba tanto la desnudez que no soportaban ser vistos sin ropa, incluso en el contexto de la familia? Un estudio interesante sería pasar por toda la Escritura y ver lo que la Biblia dice sobre la desnudez, el estar desnudo. Vemos, por ejemplo, que en tiempos de guerra, en el Antiguo Testamento, si derrotabas a tu enemigo en la guerra y en la batalla, el insulto por excelencia a la dignidad de tu enemigo no era simplemente despojarlo de sus armas y de su botín, sino desnudarlo y hacerlo desfilar al enemigo encadenado y sin ropa. Eso era para degradar al enemigo a la humillación total.
No es un accidente que parte de la pena a la que se sometía al criminal ejecutado en la antigüedad, fuera el ser ejecutado prácticamente desnudo, así como Cristo fue expuesto a ese tipo de humillación en la cruz. ¿De dónde vienen esas ideas e imágenes? Creo que para entenderlo mejor tenemos que retroceder aun más en el Antiguo Testamento, de vuelta al Huerto del Edén, al relato de la creación, el cual vimos brevemente en nuestra primera sesión. Recuerdan que vimos la historia de cómo Dios había hecho al hombre y luego había hecho a la mujer como un acto especial de creación y lo emocionado que Adán estaba cuando vio por primera vez a su esposa y dijo: «Esta es carne de mi carne, hueso de mis huesos» y así.
Bueno, el capítulo 2 de Génesis termina de una manera muy extraña. Leemos: «Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». Ahora, cuando alguien está escribiendo algo como eso, llegas al clímax del relato, y colocas un punto ahí y luego tienes una transición hacia tu próximo pensamiento. Pero aquí tenemos, como un participio independiente, como un epílogo final poco científico que termina adjunto a la conclusión del capítulo 2 de Génesis con estas palabras extrañas: «Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban». ¿Qué significa eso? Ambos estaban desnudos, y no se avergonzaban. ¿Por qué el autor incluye eso en el texto? No estoy seguro, excepto que el autor de Génesis retoma eso en el siguiente capítulo donde leemos cómo Dios da una prohibición a Adán y Eva y pone reglas y regulaciones en torno a cómo se debe usar el Huerto del Edén.
Ahora vemos el ingreso de la serpiente. Dice: «Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo», y leemos de esa primera tentación en la que la serpiente aparece en escena y seduce a Eva y Adán, diciendo: «seréis como Dios, conociendo el bien y el mal» y cómo nuestros primeros padres sucumbieron a la tentación y comieron del fruto del árbol; y ahora de repente, hay un cambio radical en toda la atmósfera del Edén. Antes, cuando Dios se paseaba en el fresco del día en el huerto, al entrar en el huerto, podíamos ver a Adán y Eva correr para estar en la presencia de Dios. Se deleitaban en la gloria de Dios. Experimentaron intimidad y comunión con su Creador en el huerto.
Pero, después le desobedecieron, y ahora, cuando Dios entra en el huerto, ¿qué hacen? Se esconden. Dice: «Tan pronto como pecaron, he aquí, sus ojos fueron abiertos y supieron que estaban desnudos». Me pregunto cuál es el significado psicológico de eso, que la primera experiencia de culpa humana no se expresara en términos de: «Y sus ojos fueron abiertos y supieron que eran pecadores». «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran culpables». «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran malvados». Eso no es lo que dice. Dice que sus ojos fueron abiertos y conocieron que estaban desnudos, entonces su primer impulso fue correr y esconderse, para cubrirse ellos mismos. Ya no podía decirse que eran hombre y mujer, desnudos y sin vergüenza.
Ahora estaban desnudos y avergonzados. Pero antes de seguir avanzando con esto en términos de su significado para el matrimonio, veamos cómo Dios responde a eso. Cuando Dios entra en el huerto, Él llama a Sus criaturas. «Adán, ¿dónde estás?» Están escondidos, y Dios dijo: «¿Has comido? ¿Por qué te escondes?» Él dijo, «¿Por qué te escondes?» ¿Y qué dijeron ellos? «Nos escondemos porque estamos desnudos» – no, «Nos escondemos porque hemos pecado». «Nos escondemos porque» – Dios dijo, «¡Han estado desnudos todo el tiempo! ¡Estaban desnudos el día que los hice! Estaban desnudos cada vez que estaba con ustedes en el jardín. ¿Por qué el estar desnudo hace que te escondas? ¿Comiste del árbol?» Ven, la confesión de estar conscientes de su desnudez, Dios la entendió como una confesión de su conciencia de pecado. Así que vemos esta conexión extraña aquí entre la desnudez y la culpa.
Ahora, ¿han notado cómo nuestra cultura responde a la desnudez humana? Es decir, hemos pasado por la revolución sexual. Hemos visto la aparición de la revista Playboy y Penthouse y todas las demás y hemos visto que los estándares de censura han cambiado en la televisión y en las películas, de modo que ahora la desnudez es común en la industria del cine y las revistas y demás. Parece que como personas estamos poco preocupados con la desnudez, no solo la desnudez femenina, sino la masculina, donde los famosos muestran sus músculos, y las mujeres se apresuran a ir a comprar para poder mirar fotos de hombres que están desnudos. Es decir, los hombres siempre han hecho eso, pero ahora las mujeres lo están haciendo. Vimos el fenómeno, hace unos años atrás donde la gente se quitaba la ropa y corría por las calles.
Pero saben que, algo interesante para mí sobre ese fenómeno – era que no salían caminando. Es decir, tenemos sentimientos ambivalentes sobre la desnudez. Todo el mundo, creo que sabe lo que se siente poder ir a casa, quitarse la corbata y decir, «Oooh, solo quiero relajarme y darme un baño y no tener que preocuparme si mi corbata está chueca o si mi camisa está arrugada o algo más». Todavía hay la sensación, amigos, de que estamos buscando un lugar donde podamos estar desnudos y no sentir vergüenza; pero con toda nuestra sofisticación, toda nuestra valentía y toda nuestra supuesta madurez adulta, la desnudez aún nos pone nerviosos. Por más pequeños que sean los trajes de baño, aún da tranquilidad que los artículos básicos en las tiendas incluyan cortinas de ducha, persianas y cortinas. La gente no camina desnuda en la vida cotidiana.
Recuerden el estudio de Desmond Morris sobre el hombre desde una perspectiva antropológica, y él tituló su estudio: El hombre: mono desnudo. Demostró que éramos solo uno entre 70 u 80 primates diferentes en este mundo. Todos somos diferentes tipos de monos, simios y gorilas, y lo que distingue nuestra simionía del mono rhesus o el orangután o el gorila, es que somos los únicos que no tenemos totalmente cubierto nuestro cuerpo con vello corporal, por lo que tenemos que ir a comprar ropa. La naturaleza adorna al resto de los animales. ¿Alguna vez has visto a alguno de los animales corriendo por las tiendas comprando trajes y corbatas? Vemos perros con bufandas y camiseta y todo eso, pero solo porque los humanos se las ponen. Pero nos preocupa la ropa.
Pero ¿por qué es que de todas las especies de vida en este planeta, somos los únicos que usamos formas artificiales de ropa? ¿De dónde salió la ropa en primer lugar? Me impresiona el hecho que cuando Dios entró en ese huerto y encontró a Adán y Eva escondidos – ellos estaban asustados, nerviosos, estaban avergonzados – «¿Qué están haciendo allí?» «Nos estamos escondiendo porque estamos desnudos». Dios podría haber dicho, «Muy bien. Me desobedeciste. Mala suerte. Pasarán el resto de sus días corriendo alrededor, temblando y avergonzados, totalmente desnudos y dejaré que toda la creación se ría de ustedes».
Pero aun cuando Dios pronuncia juicio por el pecado de ellos, Él atenúa ese juicio con gracia y misericordia, y el primero de todos los actos de redención en la historia humana fue cuando Dios hizo ropa para sus criaturas desnudas, y Dios dijo: «Aquí», y cubrió su desnudez. Traza eso a lo largo de la historia bíblica: cómo el profeta Isaías, por ejemplo, habla de nosotros en nuestra condición humana y pecaminosa diciendo que nuestra justicia es como trapo de inmundicia. Todo el concepto de la expiación en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento se centra en esta idea: cubrir – que Cristo es quien cubre nuestros pecados. Hay una sensación en la que el símbolo o imagen más temprana de la redención final fue ese acto tierno, cuando Dios bajó y vistió a sus hijos desnudos.
Bueno, ¿qué podemos aprender de eso? Bueno, creo que una cosa que podemos aprender es que Dios nos permite usar ropa. Dios nos permite usar ropa. Nosotros, en nuestra sociedad, escuchamos a todos decir: «Tienes que ser abierto. Tienes que ser totalmente franco». Vamos a sesiones de terapia, discusiones grupales en las que se anima a las personas a quitarse la ropa, porque el psiquiatra entiende el vínculo simbólico entre la desnudez física y la desnudez espiritual y emocional; y así, con el fin de animarnos a derribar nuestras barreras para que podamos ser abiertos y honestos, nos animarán a quitarnos la ropa. Y Dios dice, «Espera un minuto. No tienes que quitarte la ropa». No tengo que revelar mi ser más íntimo a todos los que se acercan y quieren tener un pedazo de mi mente o de mi alma. Dios nos da el derecho a la privacidad.
Hemos aprendido hace tiempo que no podemos desnudarnos de forma indiscriminada para mostrar nuestras almas a todo el mundo, porque todos aquí han experimentado ese problema en sus vidas. Tal vez cuando eras una niña pequeña o cuando eras un niño pequeño hiciste algo malo y eso te avergonzaba y llevabas la culpa sobre ti y entonces fuiste donde tu mejor amigo y le dijiste, «Tengo algo que contarte, pero prométeme que no se lo dirás a nadie», y luego le cuentas a tu amigo lo que hiciste. Entonces al día siguiente todos en la escuela ya lo saben. ¿Hay alguien… hay alguien a quien eso nunca le ha pasado? Todos hemos experimentado eso y así aprendimos, ¿no es cierto?, a ser cuidadosos. Le dije a alguien un secreto; pero lo divulgó, así que la próxima vez voy a tener cuidado. Me voy a esconder. Me quedaré callado. No dejaré que nadie sepa lo que estoy pensando. No dejaré que nadie sepa cómo me siento.
Bueno, llegamos a ser expertos en ocultarnos, y necesitamos eso. No tenemos que exponer nuestra vida a todo el mundo. Dios nos dio ropa. Pero a pesar de eso, todavía anhelamos el paraíso restaurado. Todavía anhelamos un lugar donde podamos volver a estar desnudos y sin vergüenza ¿y adivinen qué? Hay dos lugares que Dios ha provisto para que podamos estar desnudos y sin vergüenza. El primero es Su presencia. No hay lugar en este planeta donde me sienta más cómodo que en la presencia de Dios, en parte porque sé que no puedo fingir delante Suyo, en parte porque conozco todas las maneras sutiles para ocultarme, y el ser un evasor ingenioso y el distraer su atención, no funcionan con Él.
Es decir, hay una desesperanza total al respecto. Él me conoce. Él sabe cuando me siento; Él sabe cuando me paro; antes de que se forme una palabra en mis labios, Él lo sabe. Así que hay una sensación de que no puedo escapar de Su vista. No puedo escapar de Su mirada. Estoy al descubierto ante Dios, lo quiera o no. Ahora, a muchas personas esto las pone nerviosas. La mayoría de la gente no quiere que Dios los mire. La mayoría de la gente quiere que Dios los pase por alto, y esa es la tragedia del incrédulo: es que el incrédulo nunca ha experimentado la mirada benevolente de Dios, donde Dios mira a esa persona y la ve en toda su pecaminosidad y le dice: «te amo».
Es decir, de eso se trata el Evangelio: que el Dios que me conoce en toda mi desnudez, me ama. ¿De qué otra manera David podría decir, «Escudríñame, oh Dios. Conóceme. Conoce mis pensamientos; conoce mi corazón. Ve si hay en mí camino malo. Límpiame», porque hay algo acerca de Dios, que cuando vamos a Él, incluso en nuestra culpa, a pesar de que nos reprenda y nos amoneste y nos corrija y nos castigue, Él nunca, jamás nos humillará. Hay una ternura en Su juicio, cuando nos corrige, para que podamos sentirnos cómodos en Su presencia. Ese es un lugar. Ese es el lugar supremo.
Pero el segundo lugar, humanamente hablando, que Dios ha provisto a las personas para estar desnudas y no sentir vergüenza es el santo vínculo del matrimonio. No hay lugar en este mundo, entre la gente, donde me sienta más cómodo que con mi propia familia. Cuando estoy con mi familia, puedo relajarme. No tengo que actuar. No tengo que cumplir con las expectativas de la gente. Puedo relajarme y ser yo mismo, poner mis zapatos sobre la mesa. Mi familia me conoce, y como he dicho un millón de veces, no hay ser humano en todo este mundo que me conozca mejor que mi esposa.
Hemos estado casados por veinticinco años, estuvimos juntos durante ocho años antes, crecimos juntos en el mismo pueblo, estábamos en el preescolar, literalmente, juntos – no en el preescolar, en 2do grado. De hecho, ambos nos encontramos con nuestra maestra – nuestra maestra de 3er grado- anoche y ella nos dijo: «¿Ustedes dos todavía están juntos?» Sí, después de todos estos años. Así que compartimos ese trasfondo y tenemos amigos en común y mucho más. Nos conocemos. Ella sabe lo que voy a decir antes de decirlo, cómo voy a responder antes de hacerlo; pero ella no lo sabe todo. No puede meterse en mi mente como Dios puede. Solo puede saber lo que le revelo, lo que estoy dispuesto a exponer de mí mismo ante ella.
Pero aquí está el asunto: incluso dadas esas barreras que quedan, ella me conoce mucho más que cualquier ser humano en este planeta ¿y adivina qué? Ella me ama. ¿Sabes lo que eso significa para mí, que la persona que mejor me conoce me ama? ¿que la persona que me ha visto desnuda, en cuerpo y alma, me ama? ¿No es de extrañar que Dios utilice la institución humana del matrimonio como la imagen suprema para comunicar a Su pueblo la relación que Él quiere tener con ellos, que Israel en el Antiguo Testamento es la novia de Yahvé? La iglesia del Nuevo Testamento es la novia de Cristo porque esa imagen del matrimonio procura demostrar intimidad y una dimensión profunda de comunión en la que nos sentimos cómodos.
No es de extrañar que una de las experiencias humanas emocionales más devastadoras por la que una persona puede pasar es el divorcio. Cuando tu compañero se va, ¿qué está pasando? ¿qué estás experimentando? Estás experimentando justo lo contrario, cuando te das cuenta de que la persona que te conoce mejor que nadie en este mundo te ha rechazado. Eso es brutal para un ser humano y lo hace temeroso de volver a desnudarse otra vez. Pero Dios nos ha dado una institución con medidas de seguridad, así como con responsabilidades y dice, aquí puedes estar desnudo. ¿Puedes estar desnudo en tu matrimonio? ¿Conoces a tu pareja? ¿Sientes que eres conocido? La peor queja que escuchamos todo el tiempo es: «Mi esposa no me entiende». Cuando eso sucede, hay una ruptura en la intimidad. La ropa empieza a llegar porque hay algo que se está escondiendo y ocultando.
Algunos de los matrimonios que he visto son realmente juegos de escondidas. Las personas están tratando de evitar ser conocidas por el otro y viceversa; así que, si queremos tener esa experiencia de estar desnudos sin avergonzarnos, tenemos que aprender a conocernos.
R.C. Sproul
El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.
¿Quién fue J. I. PACKER? Vida y pensamiento del gran teólogo y escritor inglés
J. I. PACKER fue reconocido como uno de los teólogos prácticos más influyentes del siglo XX.
Tras casi 70 años de escritura y ministerio, llamó a la iglesia a tomarse en serio la santidad y el arrepentimiento al caminar en el Espíritu y luchar contra el pecado.
Se veía a sí mismo como una voz que llamaba a la gente a regresar a los viejos caminos de la verdad y la sabiduría. En ese propósito, fue una figura clave para rescatar el legado de los puritanos.
La justicia es una palabra que escuchamos decir todos los días. La usamos en nuestras relaciones personales, en el trato social, con respecto a la legislación, y en ocasión de los veredictos de un tribunal. Pero aunque se trata de una palabra tan frecuentemente utilizada, ha confundido a los filósofos que buscan definirla con exactitud.
Muchas veces relacionamos y equiparamos la justicia con lo que se ha ganado o se merece. Hablamos de personas que reciben su justa retribución en términos de recompensas o castigos. Pero las recompensas no siempre son otorgadas en base al mérito. Supongamos que realizamos un concurso de belleza y declaramos que se otorgará un premio a la persona considerada la más bella, Si la «belleza» recibe el premio, no será porque hay algo meritorio en ser bella. En realidad, se hará justicia cuando se le otorgue el premio al participante más bello. Si los jueces votan por alguien a quien no consideran la persona más bella (ya sea por razones políticas, o porque fueron sobornados) entonces el resultado del concurso será injusto,
Por este tipo de razones es que Aristóteles definió la justicia corno «el dar a una persona su merecido«. Lo «merecido» puede estar determinado por obligaciones éticas o por algún acuerdo previo. Si una persona es castigada con mayor severidad que la requerida por su crimen, el castigo es injusto. Si una persona recibe una recompensa menor a la que es acreedor, entonces la recompensa no ha sido justa.
¿Cómo se relaciona entonces la misericordia con la justicia? La misericordia y la justicia son obviamente dos cosas distintas, aunque a veces se las confunda. La misericordia ocurre cuando a quienes actuaron mal se les da un castigo menor al merecido o una recompensa mayor a la que se han ganado.
Dios templa su justicia con misericordia. Su gracia es esencialmente un tipo de misericordia. Dios es misericordioso hacia nosotros cuando no nos castiga como nos correspondería y cuando recompensa nuestra obediencia aun teniendo en cuenta que le debernos obediencia y que por lo tanto no mereceríamos ninguna recompensa. Dios siempre tiene la voluntad de ejercer su misericordia. No está obligado a ser misericordioso. Se reserva el derecho a ejercer su gracia de acuerdo con su voluntad. Por eso le dice a Moisés: «Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca» (Rom. 9:15).
Las personas suelen quejarse de que Dios no es justo porque no distribuye su gracia o su misericordia a todos por igual. Nos quejamos de que si Dios perdona a alguien está entonces obligado a perdonar a todos.
Sin embargo, vemos claramente en la Escritura que Dios no trata a todos del mismo modo. Dios se reveló a Abraham de un modo como no lo hizo con los otros paganos en el mundo antiguo. En su gracia se le apareció a Pablo en el camino como no se le apareció a Judas Iscariote.
Pablo recibió la gracia de Dios; Judas Iscariote recibió su justicia. La misericordia y la gracia no son formas de justicia, pero no son actos de injusticia. Si el castigo de Judas hubiese sido más severo que el que merecía, entonces habría tenido motivos para quejarse. Pablo recibió la gracia, pero esto no significa que Judas tenga también derecho a recibir la gracia. Si la gracia debe ser exigida a Dios, si Dios está obligado a manifestar su gracia, entonces no estamos hablando de la gracia sino de la justicia.
Bíblicamente, la justicia se define en términos de rectitud. Cuando Dios es justo, está actuando con rectitud. Abraham le preguntó a Dios una pregunta retórica que tiene una sola respuesta obvia: «El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Gen. 18:25). De la misma manera, el apóstol Pablo hizo la misma pregunta retórica: «¿Qué pues diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera» (Rom. 9:14).
Resumen
l. La justicia consiste en dar lo que se merece.
2. La justicia bíblica está relacionada con la rectitud, con actuar con justicia.
3. La injusticia cae fuera de la categoría de justicia y es una violación a la justicia. La misericordia también cae fuera de la categoría de justicia pero no es una violación a la justicia.
En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no solo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.
Episodio 1 ¿Qué es el matrimonio cristiano? Por R.C.Sproul
Muchas personas hoy en día se preguntan si el matrimonio es una tradición anticuada que debe ser desechada de una vez por todas. En este episodio de Renovando Tu Mente, R.C. Sproul nos lleva al origen del matrimonio con el fin de descubrir el propósito de Dios para la relación entre marido y mujer.
La semana pasada fui a una boda, y fue una de las bodas más interesantes a las que he asistido. Había más de quinientas personas allí, la novia estaba preciosa, pero lo que más llamó mi atención en esta ceremonia de boda en particular, fue la creatividad de la ceremonia de boda. La boda duró más de una hora, la novia y el novio tuvieron una lluvia de ideas junto con el pastor a fin de incluir nuevos elementos que fuesen diferentes y emocionantes durante el servicio; y los disfruté, pero justo en medio de la ceremonia incluyeron partes tradicionales y clásicas de la ceremonia nupcial; y me di cuenta de que cuando empecé a escuchar las palabras de la boda nupcial tradicional, mi atención se agudizó, y me conmoví; y yo – pensé para mí mismo, pensé, «No hay forma de mejorar esto. Esto es tan hermoso. Esas palabras son tan significativas. ¿Por qué no podemos quedarnos con el servicio tradicional?»
Entonces pensé, «Bueno, probablemente solo soy anticuado, uno de estos ministros pasados de moda, y así». Luego pensé: «Tal vez la razón por la que me gusta tanto el servicio tradicional es porque lo he oído muchas veces». La mayoría de las personas realmente solo lo oyen una vez – cuando se casan o cuando están participando en la boda de otra persona. Pero cuando eres pastor tienes el beneficio de hacerlo una, y otra y otra vez de modo que las palabras toman una definición más nítida. Al pensar en esa ceremonia de bodas tradicional, me di cuenta de que se había pensado y escogido con cuidado cada palabra, y ahora tenemos una tradición llamada ceremonia de bodas.
Pero todos hemos sentido la tensión en nuestra cultura, pues los jóvenes cada vez más le dicen no a la ceremonia tradicional y a todo el concepto tradicional del matrimonio. Las personas han experimentado dolor en sus propios matrimonios y en sus familias. Sabemos que cada vez más y más jóvenes vienen de hogares rotos, y hay un temor que ha ido surgiendo, una sospecha sobre todo lo que abarca el matrimonio. Por eso vemos parejas viviendo juntas en lugar de entrar al matrimonio por temor a que el costo de ese tipo de compromiso pueda ser demasiado. Puede ser muy pesado y hacerlos demasiado vulnerables. Estamos en un punto en nuestra cultura donde una de las tradiciones más estables, y de la cual creíamos, permanente, está siendo desafiada todos los días.
Creo que muchos de nosotros hemos visto la película o la obra de Broadway El Violinista en el Tejado ¿Cuántos la han visto? ¿Bien? ¿La recuerdan? Particularmente me gusta la versión en película, donde tenemos la historia de ese venerable patriarca judío ruso, Tevye, del cual toda su vida gira en torno a sus hijas. ¡Oh!, cómo ama a sus hijas y está expectante de sus futuros. Planea el futuro de ellas y se pone en contacto con el casamentero del pueblo, quien se supone que debe designar a las parejas y encontrar a los mejores hombres para sus hijas. Pero de repente las muchachas, una a la vez, vienen a su padre, y le dicen, «Papá, pero no amamos al hombre que el casamentero ha elegido. Yo amo al sastre», o «Amo al carnicero», o lo que fuese, y estas muchachas empiezan a tocar las fibras sensibles de su padre una a una, y dicen, «Papá, por favor. Déjame casarme con el hombre que amo». Y, pobre Tevye. Está destrozado por esto ya que, por un lado, quiere hacer felices a sus hijas, pero, por otro lado –él dice, «Por un lado, y por otro lado»– quiere mantener su lealtad a las tradiciones.
Entonces, cuando debate con sus hijas y dice: «No, no puedes casarte con el sastre ni con cualquiera», la hija le dice: «¿Bueno y por qué no?» Y él responde, «Porque es la tradición». Y eso puede ser suficiente. Pensó que esa explicación había sido suficiente. No puedes hacerlo; es la tradición. Pero luego hicieron la siguiente pregunta: «Pero papá, ¿por qué es esa la tradición?»Tevye se rasca la cabeza, y dice: «¿Por qué es la tradición? ¡Esta es la tradición! Eso es todo. Es lo que hizo mi padre, es lo que mi abuelo hizo y es también lo que hizo su padre antes que él. Esta es la tradición», pero no pudo dar una razón de por qué se estableció la tradición en primer lugar. Ahí vino la crisis. Tenían una tradición que estaba colgando del aire. Era precaria. ¿Cuál era el título de la película? El Violinista en el Tejado ¿Qué tenía que ver un violinista en el tejado con la historia de este anciano y sus hijas que querían casarse?
Recuerda cuando en la escena inicial de la película, a medida que avanza la música, y vemos a este pequeño hombre bailando y tocando su violín en un tejado inclinado. Ese es el símbolo de toda la película. El mensaje está contenido en eso porque aquí tenemos a un hombre bailando y tocando en un tejado bien inclinado en una posición bastante precaria. En cualquier momento esperamos ver a ese violinista resbalarse y caer por el tejado y estrellarse contra el suelo. El punto de esa imagen es este: que una tradición que no se entiende, una tradición que carece de raíces es tan precaria como un hombre tratando de bailar y tocar en un tejado como ese. Tarde o temprano caerá y será destruido.
Ahora, el cristiano tiene que hacerse esta pregunta: ¿Por qué tenemos un orden tradicional para el matrimonio? ¿Por qué nos casamos? Una de las cosas que me gusta de la ceremonia de bodas tradicional es que en la ceremonia de bodas se mencionan palabras que nos explican por qué hay tal cosa como el matrimonio. En esa ceremonia de bodas se nos dice que el matrimonio es ordenado e instituido por Dios, es decir, que el matrimonio no es algo que simplemente surge arbitrariamente de convenciones sociales o tabúes humanos. El matrimonio no lo inventaron los hombres. Es ordenado e instituido por Dios. Tomémonos un momento y veamos los orígenes del matrimonio. Vayamos a los primeros capítulos del Antiguo Testamento – a los capítulos con los que inicia el libro de Génesis. Y en el primer capítulo de Génesis, por supuesto, leemos el relato de la creación– la narrativa a través de la cual Dios crea el mundo y lo hace por etapas.
Primero Él dijo: «Sea la luz», y luego Él separa la luz de las tinieblas. Y después al día siguiente Él puede separar la tierra seca de los mares y los océanos, y luego Él comienza a llenar la tierra con vegetación – con flores y árboles y cosas así – y luego Él adorna Su creación aún más, haciendo bestias del campo y aves del aire y peces que nadan en el mar. Pero luego, a medida que vemos que la historia de la creación llega a su cúspide con el acto más importante de la creación, en el que Dios desciende a esa tierra y agarra un pedazo de arcilla, y comienza a darle estructura, a formarla y a moldearla y luego respira en ella Su propio aliento, y leemos que el hombre se convierte en un ser viviente.
Ahora también observamos que algo está pasando aquí- que en cada etapa de la obra creadora de Dios, Dios pronuncia una bendición. Todos estamos familiarizados con la palabra «bendición». La oímos cada domingo en la iglesia. Es el final del servicio, y a algunos de nosotros nos emociona ver al ministro levantar la mano y decir: «El Señor te bendiga y te guarde. Ahora pueden ir a casa a hacer lo que tengan que hacer», sobretodo si el sermón fue aburrido. Así que la bendición para nosotros significa el final del servicio, pero lo que está pasando en la bendición es, tal como vemos en la raíz de la palabra, que «bene» significa «bien o bueno», y «dición» – ustedes saben lo que es tener buena dicción o mala dicción. Tiene que ver con hablar; por lo que, una bendición es una buena palabra con la que alguien te desea el bien.
Así vemos que la bendición de Dios se pronuncia sobre cada etapa de Su creación. Mientras Él crea los mares y las montañas, Él mira lo que ha hecho, y Él dice: «Eso es bueno». Y mientras Él hace a los animales y los considera, Él mira esa parte de Su creación, y Él dice: «Eso es bueno». Entonces vemos que esta bendición se repite a lo largo del capítulo uno y en el capítulo dos de Génesis. Pero de repente pasa algo nefasto, algo aparece en la narración de la creación en medio del capítulo dos. Hay un cambio de humor muy sutil. Por primera vez en la historia del universo, Dios nota algo que provoca de Su boca no una bendición, sino lo que llamamos una maldición. Una maldición significa hablar mal. Un insulto, por ejemplo, sería una maldición, como una sentencia de juicio.
Ahora piensa un momento y pregúntate ¿qué fue lo que provocó que Dios pronunciara la primera maldición? ¿Qué fue lo primero que Dios vio en Su creación sobre lo cual Él dijo: «Eso no es bueno»? Lo encontramos en el versículo 18 del segundo capítulo de Génesis, donde Dios mira abajo hacia Su creación. Ve al hombre, ve los animales, y dice: «No es bueno que el hombre esté solo». Su primera maldición está dirigida contra el problema de la soledad humana, y entonces preguntamos: «¿Por qué el matrimonio?» Dios da una respuesta a la soledad humana. Recuerdo al filósofo danés Soren Kirkegaard, quien escribió con frecuencia sobre el dolor de la experiencia humana, y Kirkegaard dice que hay un tiempo para la soledad.
Hay un tiempo cuando cada persona necesita estar sola, por sí misma, para aclarar y recoger sus pensamientos, reflexionar y meditar. Recordemos cómo Jesús mismo de vez en cuando vio necesario alejarse de las multitudes y de los grupos y simplemente se retiraba solo. Y así la soledad es algo que necesitamos, pero no la queremos en dosis más grandes. Al mismo tiempo, así como necesitamos de esos momentos en los que tenemos nuestro espacio y podemos estar solos para pensar, aún así, el peor castigo que podemos concebir es tener a las personas que están encarceladas, muy aparte de la tortura física y demás, es tenerlas en confinamiento solitario, apartándolas de todo contacto humano y del calor de la compañía de otra persona.
Creo que también es cierto, como vemos en la creación, que Dios crea al hombre y a la mujer como criaturas sexuales. «Varón y hembra los creó», de modo que había cierta atracción entre el varón y la hembra, un cierto complemento de la individualidad de cada uno, que se encontraba en una relación de intimidad entre dos personas: un hombre y una mujer. Entonces allí en el huerto, Dios, como un acto de creación especial, crea a la mujer. No es una idea de último momento. Ella no es inferior a su esposo en dignidad. De hecho, hay algo especial en la creación de la mujer. Cuando Dios ve que no es bueno que el hombre esté solo, Dios trae a todos los animales y desfilan ante Adán, y Adán está buscando quien lo ayude.
Adán está buscando una pareja, y entonces ve pasar al canguro saltando, y dice, «Eso no es precisamente lo que tenía en mente», ¿cierto? Y entonces Dios trae a este hermoso y esplendoroso Pastor Alemán, y Dios – Adán lo miró, y él dice: «¡Wow!» Él dice, «¡Ese es un animal magnífico! Puedo ver cómo él podría traerme mis pantuflas por la mañana, y en una noche fría podría abrigar mis pies, y podemos decir que es noche para un perro. Si se pone demasiado frío, puedo conseguir dos más y decir que es noche para tres perros.» Y dijo: «Pero todavía no es lo que estoy buscando». Entonces Dios le trae a este caballo dorado cabalgando por el camino y Adán dice, «Mira, ese sí es interesante. Podría montarlo, me ahorraría mucho trabajo, puede tirar de mi arado y llevarme de un pueblo a otro. Él sería una ayuda tremenda en mi trabajo manual, pero Dios, mira – no quiero ser exigente, pero todavía no es lo que tenía en mente».
Entonces Dios dijo, «Muy bien. No te gusta nada aquí. Te voy hacer dormir» y Dios lo pone a dormir, y mientras Adán está experimentando la primera anestesia, ¿cierto? Él tiene el pecho abierto, con una cirugía torácica y Dios toma de su costado una costilla, y Él la usa para crear una mujer. Luego Adán despierta y mira este acto especial de creación, y no sé cuáles son sus palabras exactas, pero creo que fueron algo así: Él la vio, y dijo, «Ay-ay-ay». Dijo «¡Muuu! ¡Mujer!» y es de ahí de donde viene el nombre. «Mamacita–» Eso es apócrifo. Estoy inventándome eso, amigos, pero creo que estaba anonadado cuando vio a esa primera mujer. Y dijo, «¡Eso es! Eso sí es hueso de mis huesos, carne de mi carne». Y Dios dijo: «Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer». Dios ordenó el matrimonio, no como un castigo, ni como una prisión oscura, sino para la realización del hombre, para la intimidad — la mejor expresión de lo que significa ser un ser humano en este mundo.
Me doy cuenta de que cuando los jóvenes vienen a mí, y quieren escribir sus propias ceremonias – y aprecio el espíritu detrás de ellos cuando les pregunto, «¿Por qué quieres escribir tu propia ceremonia?» Me dicen, «Porque quiero que mi matrimonio tenga significado. No quiero que sea una mera tradición. No quiero decir solo palabras sin sentido y firmar un papel y que eso sea todo», y entonces les digo, «Bien». Y digo, «Muy buena intención. Adelante; trata de hacerlo. Sé creativo. Escribe la ceremonia de boda, pero la única salvedad que doy es que debe ser una ceremonia auténtica. Todos los elementos reales del matrimonio deben estar ahí, o no podré realizarla».
He visto ceremonias de bodas maravillosas escritas por los jóvenes. Ellos vienen con todo tipo de cosas creativas, pero saben qué, hay una cosa que nunca he visto en una ceremonia hecha por ellos mismos. Los he visto decir– todos reconocen que el matrimonio es instituido y ordenado por Dios, pero todavía no he tenido una pareja que exprese que el matrimonio está regulado por los mandamientos de Dios, lo cual, por supuesto, es una parte integral de la ceremonia tradicional, donde reconocemos que Dios no solo crea el matrimonio y nos da el matrimonio como un regalo, sino, que cuando Él nos lo da para nuestro bienestar, Él no abandona por ende Su autoridad soberana sobre el matrimonio. Dios regula el matrimonio y Él lo instituye con cierto formato. Lo primero que debemos entender sobre esta regulación es que Dios crea el matrimonio en forma de pacto.
Ahora, queridos amigos, todo el concepto de un pacto está arraigado muy profundamente en el cristianismo bíblico. De hecho, incluso dividimos la Biblia, ¿cierto?, entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Nuestra redención se basa en el concepto de un pacto; pero ¿qué es un pacto? Un pacto es simplemente un acuerdo, un contrato entre dos o más personas, y en el corazón del pacto hay una promesa. Ahora, en términos bíblicos, cada pacto tiene estipulaciones. Tiene regulaciones –reglas, si quieren– que debían guardarse para que el pacto se mantuviera intacto. Y hay algo más que quiero resaltar en términos de los pactos bíblicos. En la Biblia no había tal cosa como un pacto privado. Un pacto era algo que se llevaba a cabo en presencia de testigos. ¿Cuántas veces has oído a los jóvenes decir: «¿Por qué debo tener una ceremonia de boda? Como si decir unas palabras y firmar un pedazo de papel, hiciera alguna diferencia ¿Por qué no puedo tener un acuerdo con mi novia?».
Amigos, una cosa es que un hombre le susurre a una mujer en el asiento de atrás de un automóvil donde nadie lo oye, donde nadie le va a pedir cuentas por lo que ha prometido, y otra es ponerse de pie en una iglesia o en el registro civil, frente a los padres, frente a los amigos, frente a las autoridades civiles, y frente a las autoridades eclesiásticas, frente a toda estructura de autoridad en su vida, uno se para allí y públicamente, ante Dios y ante todos esos testigos, hace una promesa. Uno pronuncia los votos, votos sagrados, votos santos y se compromete; puede que si uno no lo toma en serio, es posible que los padres sí lo hagan, o los amigos.
Una vez estuve involucrado en la consejería de un divorcio que incluía un triángulo amoroso, y le supliqué a la mujer que estaba involucrada que rompiera esa relación y regresara con su marido, y ella me dijo: «Ey, ¿a quién lastimo? Yo quiero ser feliz. Esto es únicamente entre mi marido y yo, y mi amante. La iglesia no necesita involucrarse con esto», y le mostré mi libro de citas, ella no podía creer que yo hubiese hablado y hecho citas con veintiocho personas que se vieron directamente afectadas por esta relación amorosa. Tuve que reunirme con ambos padres – de ambos -, los niños, el vecino de al lado, los amigos, los tíos y tías, los empleadores que estaban molestos por la consecuencia devastadora que estaba produciendo un matrimonio roto.
En este caso, los amigos de la mujer se preocupaban lo suficiente, su iglesia se preocupaba como para involucrarse. Pero ella quería que sea un asunto privado; pero los pactos no son privados y tenemos que entender eso -hay una gran diferencia entre susurrar algo en privado y firmar un pedazo de papel y hacerlo formalmente en una ceremonia, en un momento significativo y en una ocasión significativa donde marcamos ese momento y hacemos ese voto sagrado. Entonces, como ven, tenemos un pacto. Yo diría que el matrimonio es la institución humana más preciosa que tenemos, y la más peligrosa. Es peligrosa porque es en nuestro matrimonio donde ponemos las expectativas más grandes y profundas de nuestro corazón. Ahí es donde nuestras emociones están en juego. Ahí es donde somos más vulnerables, como veremos en las sesiones que continuarán a esta. Ahí es donde podemos lograr la mayor felicidad, pero también es donde podemos lograr las mayores decepciones, la mayor frustración y el dolor más grande.
Por eso, si es que voy a entrar en una relación en la que hay tanto en juego, necesito algo más que una expresión superficial como: «Oye, sí. Estoy comprometido contigo. Sí, te amaré. Quédate conmigo, cariño». Porque incluso con las ceremonias formales, incluso con las estructuras de autoridad involucradas, vemos que aproximadamente el cincuenta por ciento de los matrimonios se disuelven y las estadísticas son mucho más altas si hiciéramos esta pregunta: «Si tuvieras que hacerlo de nuevo, ¿te casarías con la misma persona?» Es trágico escuchar a tantas personas responder a esa pregunta sin siquiera dudar y decir, «No. Es decir, sé que ya estoy acá y estoy atrapado. Me voy a quedar. No voy a pedir el. . . pero mira, si tuviera que hacerlo de nuevo. Si tan solo pudiera ser libre». Pero algo se ha perdido sobre el carácter sagrado y santo del voto y del pacto que está regulado por los mandamientos de Dios para nuestra felicidad, pero que también son para Su gloria.
El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.
La historia de Ministerios Ligonier Por Stephen Nichols
Nota del editor: Este es el séptimo y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre
n un monumento de granito en el Parque Estatal Point, en Pittsburgh, están grabadas las palabras «Un lugar de consecuencias internacionales». Este lugar, Three Rivers, desempeñó un papel fundamental en la época colonial. Sin embargo, en la década de 1750, es probable que pocos estuvieran apercibidos de la importancia de los acontecimientos que ocurrían en ese lugar. Pero las ramificaciones fueron enormes y tal impacto perduraría durante siglos. Este lugar de consecuencias internacionales estaba a diez millas al noroeste de los hogares de infancia de R.C. Sproul y de Vesta (Voorhis) Sproul.
ANTES DE AGOSTO DE 1971: LA FUNDACIÓN
R.C. guardaba buenos recuerdos de su querido Pittsburgh. Ese lugar lo formó; se podía oír en su acento décadas después de haberse ido. Pittsburgh no solo era la Ciudad del Acero, sino también la Ciudad Presbiteriana. Pero en los años 50 y 60, era un presbiterianismo carente de compromisos confesionales. R.C. fue a una iglesia presbiteriana, a un colegio presbiteriano y a un seminario presbiteriano, todos ellos claramente liberales. Esto le dio a R.C. dos pilares fundamentales. El primero fue que cuando finalmente escuchó la verdad del evangelio, sintió una gratitud abrumadora por la gracia y la bondad de Dios, y un deseo y una pasión intensos por conocer, servir y adorar al Dios trino del evangelio. Esa gratitud y pasión marcaron su vida completa; le impulsaron a él y al ministerio que fundó. El segundo, estar rodeado de errores afinó sus habilidades apologéticas. R.C. era un comunicador, pero también era un apologeta. A menudo hablaba de la misión de Ligonier no solo de enseñar y proclamar la verdad, sino también de defender y contender por la verdad. R.C. conoció de primera mano los efectos devastadores de la falsa enseñanza.
El amor y la pasión de R.C. por la verdad, la bondad y la belleza —y su deseo de luchar por ellas— formaron parte de los cimientos de Ministerios Ligonier. Otra parte tenía que ver con el mensaje. Desde la primera vez que R.C. leyó la Biblia como cristiano, tuvo la comprensión transformadora de que «Dios es un Dios que se toma las cosas en serio». Mientras muchos en la cultura y en la Iglesia se dejaban llevar por una visión superficial de quién es Dios, R.C. fue llevado a sus rodillas, como el profeta Isaías, ante el esplendor refulgente de la santidad de Dios. La santidad de Dios, en toda su plenitud, no solo fue el fundamento de Ligonier sino que permea todo lo que el ministerio ha hecho en los últimos cincuenta años y sigue siendo su Estrella del Norte.
Una vez que se había establecido una misión y un mensaje, la fundación necesitaba una pieza más: la audiencia. Al cumplir los treinta años, R.C. era un profesor de seminario en la cima de su profesión y estaba aburrido. Mientras, enseñaba una clase de escuela dominical. Allí se encontró con laicos que no tenían hambre de migajas, sino de la carne de la Palabra de Dios y de la doctrina. El profesor y la audiencia se complementaban entre sí. Cuanto más hambrientos estaban, más se entusiasmaba R.C. por enseñarles, lo cual hacía que volvieran por más.
1971-1984
Al establecerse el fundamento, Dios juntó dos fuerzas para empezar a edificar la estructura. Una era R.C., Vesta y la familia Sproul. Es importante recordar que desde el principio fueron R.C. y Vesta. La otra fuerza era Dora Hillman, la viuda de un empresario de Pittsburgh. Vivía en el valle de Ligonier, en el oeste de Pensilvania. Cerca de su casa, se puso a la venta una propiedad de cincuenta y dos acres. La compró y construyó en ella una casa para los Sproul que sirvió de hogar familiar, sala de conferencias, comedor para los estudiantes y las oficinas del Ligonier Valley Study Center [Centro de estudios del Valle de Ligonier]. R.C. preparó e impartió conferencias y organizó los legendarios «Gabfests», sesiones de preguntas y respuestas los lunes por la noche. Se escribieron libros. Se grabaron series de enseñanzas en casetes de audio. Luego, en 1975, se grabó por primera vez una serie de enseñanzas en vídeo. Con sus gafas de sol de aviador y un atuendo claramente setentero, R.C. grabó La santidad de Dios. No había nada parecido en ese entonces. Tenía una pizarra, un atril, una pasión, un mensaje y una audiencia. Esos primeros años en el LVSC fueron un momento innovador en la educación cristiana para adultos.
Sin embargo, en ese momento, R.C. y Vesta no lo pensaban así. Simplemente estaban siendo fieles y obedientes a lo que Dios les había llamado a hacer. A medida que fueron fieles, Dios bendijo al centro de estudios con mucho fruto. Bob Ingram, quien posteriormente fue presidente de Ligonier y editor de Tabletalk (1988-1992), recuerda haber ido al centro de estudios, siempre con el auto lleno de su grupo de solteros. Dijo de forma breve: «El centro de estudios formó a mi generación». Desde 1971 hasta 1984, decenas de miles de personas subían y bajaban por las carreteras secundarias que serpentean por las estribaciones de las montañas Allegheny hasta llegar al centro de estudios en Stahlstown. Venían con preguntas y R.C. y los otros profesores del centro de estudios les dieron respuestas desde la Palabra de Dios. Muchos más aprenderían de R.C. a través de la enseñanza que fue distribuida en cintas de audio y vídeo. Muchos escucharon y vieron por primera vez a R.C. sentados en una clase de escuela dominical en el sótano de una iglesia mirando un televisor.
1984-1994
Pronto quedó claro para la junta que Ligonier podría ser más eficaz sin un gran campus que mantener. En 1984, Ligonier se trasladó a Orlando, Florida. Orlando ofrecía tanto un lugar donde la gente podía acudir a la enseñanza como un lugar desde donde esta podía salir. En 1988, Ligonier acogió su primera Conferencia Nacional bajo el título Amando a un Dios santo. La Conferencia Nacional sigue siendo la reunión familiar anual para los estudiantes de Ligonier y también sirve como punto central para que Ligonier lance nuevos libros y series de enseñanza.
El traslado a Orlando coincidió también con un acontecimiento importante en relación con la publicación de Tabletalk. Iniciada en 1977, Tabletalk fue rediseñada y reformateada en 1989. Con artículos en torno a un tema y devocionales diarios, Tabletalk ha crecido continuamente en circulación, ahora con más de cien mil copias distribuidas mensualmente. En ella se resume la visión de R.C. de animar al pueblo de Dios, no solo a leer la Palabra de Dios, sino también a estudiarla. Durante este tiempo R.C. publicó dos libros que son clásicos: La santidad de Dios en 1985, seguido de Escogidos por Dios en 1986. Mientras tanto, las series de enseñanza se siguieron produciendo, grabando y distribuyendo.
1994-2021
El primer programa de radio de R.C., The R.C. Sproul Study Hour [La hora de estudio de R.C. Sproul], salió al aire en 1982. En 1986, Ask R.C. [Pregúntale a R.C.]se transmitió por seis estaciones de radio. Todo ello condujo al lanzamiento de Renewing Your Mind [Renovando tu mente] en 1994. Naturalmente, los primeros episodios fueron sobre la santidad de Dios. La radio cristiana consistía mayormente en sermones. RYM transmitió episodios de enseñanza. Se podía escuchar la tiza mientras R.C. ponía los puntos sobre las íes. Te hacía sentir que estabas sentado en su clase, que te hablaba directamente. No había nada parecido en el aire y pronto se convirtió en esencial para escuchar en el camino al trabajo. Y sigue siéndolo.
Se escribieron más libros. Las conferencias se siguieron realizando en Orlando, en todo el país y, finalmente, en todo el mundo. Ligonier también empezó a organizar viajes de estudio a Tierra Santa y a las legendarias ciudades de los reformadores. Con el desarrollo de la tecnología, Ligonier amplió los medios para comunicar y promulgar la enseñanza. El sitio web sigue siendo una herramienta importante y eficaz para la distribución de la enseñanza. Además, existe RefNet, una serie de podcasts, Ligonier Connect [Conexión Ligonier] y Ask Ligonier. Todas estas iniciativas, y otras nuevas en desarrollo, aprovechan la tecnología para proclamar la santidad de Dios al mayor número de personas posible.
Mientras Ligonier seguía expandiendo su alcance, en 2011 volvió a sus raíces abriendo las puertas del Reformation Bible College en el centro de Florida. La universidad cuenta con unos 140 estudiantes en el campus y otro centenar más de alumnos que toman los cursos en línea. Ligonier también amplió su base de enseñanza en 2010 al incorporar la confraternidad de enseñanza. Además de la amplia gama de materiales didácticos de R.C., Ligonier ofrece una plataforma para los escritos y las charlas de la confraternidad de enseñanza y otros profesores de confianza. Desde 1971, Ligonier ha servido para acercar los profesores a los alumnos.
Ligonier también se expandió más allá de la lengua inglesa y actualmente opera sitios web en siete idiomas diferentes, incluyendo el español, el árabe, el farsi y el chino. Cada día se añaden nuevos contenidos a cada uno de estos sitios. En marzo de 2018, Ligonier emitió por primera vez Renovando tu mente, la versión diaria en español de Renewing Your Mind. Estos esfuerzos también incluyen la traducción de muchos libros de R.C. y de otros, así como la producción de traducciones de la Biblia de Estudio de la Reforma. Ministerios Ligonier, al igual que el Parque Point en Three Rivers, se ha convertido en un lugar de consecuencias internacionales.
¿QUÉ SIGUE?
Cada vez que se lanzaba una iniciativa importante o se alcanzaba algún objetivo, R.C. se tomaba un momento para celebrarlo. Luego se dirigía a los que le rodeaban y preguntaba: «¿Qué sigue?». Nosotros seguimos haciéndonos esa pregunta. La respuesta, por un lado, es que no lo sabemos. Sabemos que Dios ha sido fiel para con nosotros desde el principio y a través de los años difíciles. Y mientras lamentábamos el fallecimiento de R.C. en los últimos días de 2017, Dios bendijo a Ligonier. En estos últimos tres años, hemos visto la mayor expansión en el alcance de la historia de Ligonier. Por estos últimos cincuenta años, estamos agradecidos. Pero que nunca seamos presuntuosos. Ligonier sirve a la Iglesia, y servimos por la prerrogativa divina de nuestro santo Dios. Mirando a Dios, nos preguntamos: ¿Qué pueden traer los próximos cincuenta años? Al mirar atrás para celebrar nuestro aniversario número cincuenta junto a ustedes, sepan por favor que miramos hacia adelante, renovados en nuestro compromiso de proclamar la santidad de Dios en toda su plenitud al mayor número de personas posible. Nos hemos propuesto ser fieles, sin saber lo que vendrá después, pero anticipando ansiosamente lo que Dios hará.