La parábola de los dos deudores

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Las parábolas de Jesús.

La parábola de los dos deudores

 Gerald Bikes

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Las parábolas de Jesús.

¿Cuántas veces debemos perdonar a un hermano cristiano que peca contra nosotros? Esta pregunta viene a nuestra mente, así como vino a los labios de Pedro un día mientras Jesús hablaba a Sus discípulos sobre la vida de iglesia, la salvación, la disciplina y el arrepentimiento (Mt 18:1-35). 

La sugerencia de Pedro de perdonar hasta siete veces luce bastante generosa (v. 21). Pero Jesús le responde diciendo, no hasta siete veces, sino «hasta setenta veces siete» (v. 22). Jesús usa esta forma de hablar para decir que nuestro perdón a un hermano o hermana que se arrepiente debe ser como el perdón que Dios concede a los pecadores: sin límite. En otras palabras, debemos perder la cuenta al perdonar a los demás.

La historia que contó Jesús es fascinante. Un rey rico generosamente perdona a un sirviente que le debe una cantidad exorbitante: diez mil talentos. Para los oyentes de entonces, esto es como si nos hablaran hoy de varios miles de millones de dólares. Perdonado, el sirviente atraviesa las puertas del palacio y se encuentra con un hombre que le debe una cantidad comparativamente insignificante (cien denarios, que equivalen a unos pocos miles de dólares). Agarrando al hombre por el cuello, está dispuesto a recurrir a la violencia física y ante las súplicas por misericordia del hombre, el sirviente «perdonado» lo encierra en la cárcel por deudor y el rey se enfurece cuando se entera de la grave inconsistencia de este hombre. Debemos entender que esta parábola nos juzga si tenemos un espíritu no perdonador (v. 35). 

Recibir el perdón nos constriñe internamente a perdonar.

Cristo no está diciendo que somos perdonados en base a los méritos que obtenemos al perdonar a otros. Tampoco está diciendo que es posible que las personas puedan perder su salvación una vez que han sido verdaderamente perdonados. En este pasaje Cristo no entra en una discusión profunda sobre soteriología. No menciona la imputación, la justicia o la fe, como lo hace el apóstol Pablo en Romanos 3-5. Cristo no está hablando aquí de la manera de ser salvo, sino más bien del resultado de la salvación. 

Además, en un contexto más amplio de Mateo 18, Jesús les está enseñando a Sus discípulos cómo confrontar, disciplinar y recibir de vuelta a los hermanos y hermanas ofensores. Recibir el perdón nos constriñe internamente a perdonar. Cuando David recibió misericordia de Dios, él a su vez buscó a alguien a quien pudiera mostrar la «misericordia de Dios» (2 Sam 9:3, RVR1960). La misericordia nos convierte en canales de misericordia. 

Cuando Cristo expuso esta parábola, iba camino a la cruz. Es solo por Su sacrificio único en la cruz que puede haber perdón para cualquier pecador. Y del Salvador crucificado fluye el poder de manifestar ese perdón a otros en la comunidad de fe. 

La buena noticia del evangelio es que, como dice el Salmo 130:4: «En Ti (Jesucristo) hay perdón, para que seas temido (o, reverenciado)». No todo el que piensa que está perdonado realmente lo está, pero eso no se debe a una falta de perdón por parte de Cristo. A nosotros nos resulta muy difícil perdonar a la misma persona tres veces, mucho más siete veces, pero en Su misericordia, Jesús arroja todos los pecados de Su pueblo a «las profundidades del mar» (Miq 7:19). 

Sin embargo, observa que la misericordia sin juicio no es bíblica. Esto se ve claramente en el trato final que el rey le dio al primer siervo. Dios es un Dios de profunda misericordia, pero «no tendrá por inocente al culpable» (Ex 34:7). Aquellos que abusan de Su evangelio para continuar en pecado y dureza de corazón se encontrarán con la ira de un Cordero menospreciado. 

Esta parábola sirve para recordarnos cuán grande es en verdad nuestra deuda con Dios. Por naturaleza, quebrantamos la ley de Dios constante, consistente y fácilmente. Para usar los términos de nuestra parábola, nuestra deuda asciende a miles de millones y es impagable. Este hecho en sí mismo es parte de lo que abre la fuente de la misericordia de Dios. Al entenderlo, rápidamente aflojaremos la presión que hacemos sobre la garganta de nuestro hermano creyente. Nuestra única esperanza es ser verdaderamente perdonados por la misericordia gratuita de Dios en Cristo. Su perdón es generoso, deslumbrante, glorioso, rico, nos lleva a temer a Dios y produce en nosotros gratitud. En este Dios hay más que suficiente para perdonar a los otros deudores por los que pedimos al orar el Padrenuestro (Mt 6:12). La misericordia de Cristo es una ola poderosa y veloz que no debe detenerse en nosotros. Apoyémonos firmemente en la gracia capacitadora de Dios para perdonar de manera ilimitada.

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Gerald Bikes
Gerald Bikes

El Dr. Gerald M. Bilkes es profesor de Nuevo Testamento y teología bíblica en el Puritan Reformed Theological Seminary en Grand Rapids, Michigan. Es autor de varios libros, entre ellos Glory Veiled [La gloria velada] y Unveiled: A Heart-Searching Look at Christ’s Parables [Desvelada: una mirada profunda a las parábolas de Cristo].

LA ÚLTIMA BATALLA DE UN HOMBRE DESESPERADO

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

LA ÚLTIMA BATALLA DE UN HOMBRE DESESPERADO

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 25-31


A pesar de todo su dolor, angustia, y soledad, Job va a rehusarse a abandonar su integridad. Aprendamos juntos, a partir del ejemplo de este gran hombre de Dios, a mantenernos firmes en medio de las dificultades de la vida.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

La luz más allá de la luz

Soldados de Jesucristo

Mayo 18/2021

Solid Joys en Español

La luz más allá de la luz

John Piper

John Piper

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«La persecución de los Cristianos»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

94 – «La persecución de los Cristianos»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

La parábola del rico insensato

Ministerios Ligonier

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Serie: Las parábolas de Jesús.

La parábola del rico insensato

 Miguel Núñez

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Las parábolas de Jesús.

Al principio del capítulo 12 del Evangelio de Lucas, encontramos a Jesús rodeado de varios miles de personas mientras les advierte contra la levadura de los fariseos (v. 1). De inmediato, Él continúa diciendo una segunda advertencia respecto a quién debemos temer:

Y Yo os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen más nada que puedan hacer. Pero Yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, os digo: a este, ¡temed! (vv. 4-5).

La Biblia de Estudio de La Reforma

Hubo además una tercera advertencia de parte de Jesús para todo hombre y mujer: «Y os digo, que a todo el que me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le confesará también ante los ángeles de Dios; pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios» (vv. 8-9).

Jesús vino a salvar lo que se había perdido y a restaurarnos a una vida centrada en Dios, que glorifica a Dios y que está llena de gozo.

Justo en medio de esta rica enseñanza espiritual «uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo». Pero Él le dijo: «¡Hombre! ¿Quién me ha puesto por juez o árbitro sobre vosotros?»» (vv. 13-14). El Maestro intentaba enseñar a la multitud y a Sus discípulos algunos principios importantes sobre la vida en el Reino de Dios. Pero es obvio que este hombre solo estaba interesado en las cosas relacionadas con el reino de los hombres. El hecho de que se dirigiera a Jesús como maestro, revela que en ese tiempo se esperaba que los maestros con ciertos niveles de autoridad fueran capaces de emitir un juicio justo en casos de esta naturaleza.

Pero Jesús se niega a quedar atrapado en el ámbito terrenal. Después de todo, Cristo había enseñado a Sus seguidores: «Mi Reino no es de este mundo» (Jn 18:36). Es posible que quien hace la petición sea el más joven de los dos, ya que en aquellos días el hermano mayor era quien ostentaba el derecho a la propiedad o tenía el permiso necesario para hacer cualquier cosa con la herencia. Independientemente de esto, la misión de Jesús estaba relacionada con el tema más importante de todo el universo: la salvación de la humanidad, así que al parecer el hombre que hace la petición o no prestó atención a las enseñanzas de Jesús o fue incapaz de entender lo que acaba de oír.

El Maestro pasa por alto la petición y aprovecha la oportunidad para narrar una parábola enfatizando de qué se trata la verdadera vida. Veamos las características del hombre de la parábola. No es un hombre agradecido. Su tierra produce abundantemente, y suena como si esto ocurriera de manera natural por la gracia común de Dios. De hecho, en esa primera frase, el sujeto es la tierra y no el hombre, pero no hay evidencia de que este reconociera que el Creador es quien provee los nutrientes a la tierra, la lluvia y el sol que permiten a la tierra producir de la manera en que lo hace.

Además, el hombre es muy egocéntrico. Se refiere a sí mismo más de diez veces usando los pronombres personales «yo» y «mi». Su estilo de vida egocéntrico también puede verse en la idea de almacenar «todo mi grano y mis bienes». No lo comparte con nadie ni lo vende a otros que lo necesiten.

Este hombre también es ignorante; cree que rige su vida. Se dice a sí mismo que ha almacenado lo suficiente para vivir durante muchos años, pero sin tener garantía alguna de que esto sucederá. Su cosmovisión refleja su narcisismo. Él dice: «Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete.» (v. 19). Solo piensa en deleitarse en placeres mientras otros mueren de hambre.

Además, este hombre vive como un necio, como alguien que no cree en Dios o que vive como si Dios no existiera. «El necio ha dicho en su corazón: “No hay Dios”» (Sal 14:1). Él es ajeno a la soberanía de Dios. «Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?”. Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios» (Lc 12:20-21).

Esta parábola es corta y simple, pero al mismo tiempo es rica y profunda. Después de la caída, los descendientes de Adán adoptaron una cosmovisión egocéntrica, terrenal y centrada en el «aquí y ahora». Jesús vino a salvar lo que se había perdido y a restaurarnos a una vida centrada en Dios, que glorifica a Dios y que está llena de gozo. Abrazar esto debe ser nuestra prioridad.

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Miguel Núñez
Miguel Núñez

El Dr. Miguel Núñez es pastor principal de la Iglesia Bautista Internacional, es presidente y fundador de Ministerios Integridad & Sabiduría en Santo Domingo, República Dominicana. Es autor de varios libros, incluyendo El poder de la Palabra para transformar una nación y Una Iglesia conforme al corazón de Dios.

Las parábolas del grano de mostaza y la levadura

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Serie: Las parábolas de Jesús.

Las parábolas del grano de mostaza y la levadura

 Aaron L. Garriott


Nota del editor:
 Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Las parábolas de Jesús.

El tema del Reino de Dios ocupó un lugar importante en las enseñanzas de Jesús desde el principio de Su ministerio terrenal (Mt 4:17Mr 1:15Lc 4:43). Él proclamó que Su venida a la tierra significaba que el Reino de Dios se había acercado. Estaba inaugurando el reino de Dios en medio de Sus oyentes. Los milagros y la enseñanza acompañaban y demostraban esta inauguración. Su enseñanza tomó diferentes formas, pero la más importante de ellas fueron las parábolas, que usó para enseñar a Sus oyentes algo sobre la naturaleza del Reino. Las parábolas del grano de mostaza (Mt 13:31-32Mr 4:30-32Lc 13:18-19) y la levadura (Mt 13:33Lc 13:20) revelan algo del avance misterioso y lo imperceptible del Reino de Dios. Miraremos brevemente a cada una por separado.

La Biblia de Estudio de La Reforma

Jesús comparó el Reino de Dios con un grano de mostaza, cuya pequeña forma inicial comparada con su impresionante forma final le proporcionaba a Jesús una ilustración adecuada del avance del Reino de Dios desde su inauguración hasta su consumación. Siendo una de las semillas más pequeñas de Palestina, la semilla de mostaza con el tiempo produciría un árbol parecido a un arbusto que alcanzaría más de tres metros de altura. La diminuta semilla llegaría a ser tan grande que las aves del cielo la encontrarían propicia como morada.

Cuando Cristo regrese para consumar el Reino de Dios, nadie podrá negar Su gloria.

Esta descripción se remonta al rey Nabucodonosor de Babilonia. Él soñó con un árbol que había crecido tanto que las aves del cielo se posaban en él. Sin embargo, el árbol fue cortado en un instante. La interpretación de Daniel reveló que todos los reinos de los hombres colapsarán, incluso el del poderoso Nabucodonosor (Dn 4). Pero el Reino de Dios es diferente. Aunque la inauguración de este Reino no fue impresionante, crecería hasta alcanzar su forma final y gloriosa, hasta que las aves del cielo anidaran en sus ramas (Ez 31:6).

Para que Sus oyentes entendieran el mensaje, Jesús contó otra parábola para ilustrar virtualmente la misma idea sobre el Reino de Dios. En esta parábola, una mujer esconde levadura de la masa de la semana pasada en tres medidas de harina. El poquito de levadura tiene su efecto en toda la masa. Como la levadura, el Reino de Dios comienza pequeño, y su obra es a menudo oculta e invisible, hasta que su resultado final es materializado.

Estas parábolas gemelas ilustran el crecimiento del Reino de Dios a ocurrir entre la primera y la segunda venida de Jesús. En ellas, Jesús demostró que la manera en que inauguró el Reino de Dios no tiene por qué sembrar dudas sobre el poder y la legitimidad de Su oficio mesiánico y del Reino. La humilde inauguración no fue un error; fue planificada por Dios. Juan Calvino señaló: «El Señor abre Su Reino con un comienzo frágil y despreciable, con el propósito expreso de que Su poder sea ilustrado más plenamente por su inesperado progreso».

Desde que Jesús pronunció estas parábolas, la semilla de mostaza ha echado raíces y ha florecido. El pan leudado se ha expandido exponencialmente. Aquellos que se opusieron a Jesús y a Sus seguidores después de Su ascensión trataron de aplastar la naciente Iglesia —cortar el árbol— antes de que llegara más allá de Jerusalén. Sin embargo, sus intentos fueron inútiles. De hecho, mientras más cortaban, más crecía el árbol. El martirio de Esteban es un ejemplo, ya que aceleró la dispersión que llevó el evangelio más allá de Jerusalén, a Judea, a Samaria y hasta los confines de la tierra (Hch 8:4). La historia de la Iglesia es el cumplimiento de la promesa de Jesús de que ni siquiera las puertas del infierno prevalecerían contra ella (Mt 16:18).

Pero el Reino que Jesús inauguró espera Su regreso para su consumación completa y final. Mientras tanto, caminamos por fe y no por vista (2 Co 5:7). Somos ciudadanos de este Reino que no puede ser conmovido (Heb 12:28). Cuando Cristo regrese para consumar el Reino de Dios, nadie podrá negar Su gloria (Mt 25:31Mr 14:62). Aquel que se encarnó y nació en un estado humilde volverá en esplendor y juicio (1 Tes 4:16Ap 1:7) para consumar el Reino. Y finalmente, el tabernáculo de Dios estará con el hombre (Ap 21:3-4).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Aaron L. Garriott
Aaron L. Garriott

Aaron L. Garriott es editor principal de Tabletalk Magazine, profesor adjunto residente en la Reformation Bible College de Sanford, Fla., y graduado del Reformed Theological Seminary en Orlando, Fla.

La epidemia de la soledad

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La epidemia de la soledad

Thomas Brewer

Soy un millennial. No es que esté orgulloso de ese calificativo, dado su uso durante la última década. De todos modos, nunca he conocido un mundo sin televisión, teléfonos móviles y computadoras, pero he podido experimentar lo que sería vivir en un mundo así. Recuerdo haber trabajado como consejero en un campamento en Maryland hace algunos años. Este campamento no tenía internet inalámbrico, y los teléfonos inteligentes todavía no existían. Solíamos quedarnos despiertos hasta tarde en la noche en el vestíbulo, conversando y riéndonos con otros miembros del personal. Cuando mi hermana menor fue a trabajar allí un par de años después, el campamento ya había instalado Internet inalámbrico. Le pregunté sobre el vestíbulo. Ella dijo que por las noches, prácticamente ya nadie lo usaba. Muchos se quedaban en sus habitaciones para ponerse al día con el correo electrónico y navegar por Internet.

La Biblia de Estudio de La Reforma

Es extraño que la tecnología pueda cambiar la forma en la que vivimos, pero lo ha hecho, y lo sigue haciendo. Somos criaturas físicas, y nuestro entorno no solo nos rodea. Somos parte de él, y él es parte de nosotros. Algo de nuestro medio ambiente —y, por lo tanto, de nosotros— ha cambiado en los últimos años. Robert D. Putnam, en su estudio histórico sobre la conexión social en los Estados Unidos, Solo en la bolera, escribe:

Las últimas décadas han sido testigos de una sorprendente disminución del contacto regular con nuestros amigos y vecinos en una amplia gama de actividades. Pasamos menos tiempo conversando durante las comidas, intercambiamos visitas con menos frecuencia, participamos con menos frecuencia en actividades recreativas que fomentan la interacción social informal, pasamos más tiempo mirando (aunque a veces se haga en presencia de otros) y menos tiempo haciendo. Conocemos menos a nuestros vecinos, y a nuestros viejos amigos no los vemos tan seguido.

En su muy estudiado libro, Putnam destaca el verdadero declive de la participación política, cívica y religiosa en las últimas décadas. Y, por supuesto, cuando hay más aislamiento —es decir, menos conexión social— hay más soledad. Un par de encuestas recientes, incluyendo una realizada por el proveedor de atención médica Cigna, junto con otra de The Economist y la Kaiser Family Foundation, resaltan la omnipresencia de la soledad en el mundo occidental. Esta última halló que el 22 por ciento de los adultos en los Estados Unidos a menudo o siempre se sienten solos, carecen de compañía o se sienten excluidos. Según los expertos, los jóvenes son más propensos a sentirse solos que las personas mayores, y la soledad parece estar aumentando entre todos. Varios estudios, como uno de la Sociedad Americana del Cáncer, incluso han relacionado la soledad con la mala salud y con un mayor riesgo de muerte. Algunos han tomado estos datos y le han dado un nombre: «la epidemia de la soledad».

¿Qué es lo que ha causado nuestra soledad? No podemos señalar a una sola cosa, porque el problema es complejo. Putnam lo reconoce, pero también sugiere algunos factores que contribuyen, como la tecnología. Sin embargo, la tecnología, como el Internet inalámbrico, de alguna manera ha traído más conectividad. Permite que personas de diferentes lugares del mundo se comuniquen entre sí. Las redes sociales, por ejemplo, han permitido que mucha gente se vuelva a conectar. No obstante, al mismo tiempo, las redes sociales no pueden ofrecer el mismo nivel de involucramiento que la presencia personal. Es decir, no se compara con invitar a un amigo a cenar. Otras tecnologías ofrecen una experiencia similar. La televisión puede parecer genial cuando estamos solos, pero también puede parecer vacía. Igualmente podríamos apuntar a una tecnología como el automóvil, el cual nos ha brindado una mayor libertad de movimiento, pero a menudo a costa de aislarnos. Los humanos ahora viven más distanciados que nunca, lo que resulta en menos oportunidades de verse. Y cuando viajamos, cada uno está aislado en su propio auto.

También podríamos apuntar a los cambios sociales y religiosos ocurridos durante el siglo pasado. Putnam señala que las mujeres que ingresaron a la fuerza laboral moderna a mediados del siglo XX cambiaron significativamente nuestra conexión social. Reconoce que las mujeres suelen estar más comprometidas socialmente que los hombres, y si ambos en la pareja están trabajando, simplemente hay menos tiempo para involucrarse en la comunidad. (Eso no quiere decir, por supuesto, que las mujeres nunca deberían ingresar al mercado laboral. Después de todo, antes de que los hombres ingresaran a la fuerza laboral moderna, también estaban en casa, en la granja familiar). Además, también podemos reconocer el creciente número de estadounidenses que se han desvinculado de la religión organizada. En general, y al no pertenecer a un grupo religioso particular que se reúna regularmente, nuestra conexión social ha disminuido. En cualquier caso, independientemente de las causas del aumento de nuestro aislamiento, estamos más aislados que nunca.

Tal vez tú no te sientas aislado. Si no te sientes así, probablemente conozcas a alguien que sí. La soledad está en todas partes hoy. Los estudios lo dejan claro. Así que ¿cómo deberíamos vivir? Como cristianos, estamos llamados a seguir el ejemplo de Jesucristo y vendar a los quebrantados de corazón (Is 61:1). Si conoces a muchas personas, tienes amigos y estás conectado socialmente, comparte esa abundancia con las personas solitarias y los necesitadas. Identifícalos en tu iglesia para que sean amigos y recíbelos, porque Cristo nos recibió a nosotros (Rom 15:7). Las personas solitarias suelen ser fáciles de detectar porque se sientan solas en la iglesia y no hablan con nadie. Si estás solo y aislado, recuerda que Dios está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los abatidos de espíritu (Sal 34:18). El cristiano nunca está realmente solo, porque Dios está con él (Jn 14:16-17). Ora para que Dios te conceda amigos y una comunidad, y cuando lo haga, compártelos con otros.

En una era solitaria y aislada, tenemos la gran oportunidad de reflejar la luz de Jesús en nuestro mundo, pues Jesús nos ha dicho que todos sabrán que somos Sus discípulos si nos amamos unos a otros (Jn 13:35). ¿Y qué otra solución tiene el aislamiento que no sea el amor de Cristo?

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Brewer
Thomas Brewer

Thomas Brewer es editor en jefe de Tabletalk Magazine y un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en América.

«El Príncipe de las tinieblas»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

93 – «El Príncipe de las tinieblas»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Incertidumbre de la vida – 10

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Santiago

10 – Incertidumbre de la vida

JUAN MARCOS VÁZQUEZ

JUAN MARCOS VÁZQUEZ

Ha sido profesor de teología en los Centros de Educación Teológica de Catalunya y Galicia, presidente de la Unión Evangélica Bautista de España, presidente de la Unión Bautista do Noroeste y presidente del Consello Evanxélico de Galicia. En el año 2014 realizó un viaje misionero a Guinea Ecuatorial, donde estuvo durante 5 meses colaborando en la dirección del Colegio Buen Pastor y la iglesia Bautista de Malabo. En la actualidad es miembro de la Junta Directiva de la U.E.B.E.

De la Cruz al Paraíso – 27

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

27 – De la Cruz al Paraíso

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.