Gratitud y paz – Nov 23

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 23 – Gratitud y paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/gratitud-y-paz/

Carmen Espaillat: ¿Quieres estar cerca de Dios? Pues expresa gratitud alabándole. Aquí está  Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Si tú quieres llegar donde Dios habita, si  quieres entrar a Su presencia, debes ir a Su dirección.  Y la dirección de Dios es la alabanza (Y Él habita en la alabanza a Su Nombre).

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss,  autora  de  “Sea Agradecido: Su camino al gozo”. En la voz de Patricia de Saladín.

La ingratitud no parece ser tan mala cuando es comparada a los grandes pecados como el asesinato, el adulterio, ¿verdad? Nancy Leigh DeMoss  está a punto de ayudarnos a responder esta pregunta, continuando en una serie llamada “La actitud de gratitud”.

Nancy: Estuve leyendo un artículo recientemente con relación a las quejas.  El artículo  fue escrito por Paul Tripp,  quien nos cuenta acerca de una conversación que  sostuvo con un líder de una iglesia de la India quien había venido a los Estados Unidos a estudiar.

Paul Tripp le preguntó a este líder eclesiástico, «John, yo quiero  preguntarte ¿qué piensas tú acerca de los americanos?  Ya tú has estado aquí por un tiempo y los hindúes son personas muy educadas».

John me dijo, ¿Quieres que sea honesto?

Y Paul Tripp le contestó, «claro que sí».

Y luego este hombre le respondió, «Ustedes los americanos no tienen idea de cuánto tienen y aun así siempre están quejándose”.

Nosotros tenemos tanto y aun así nos quejamos. Palabras poderosas.

Hemos estado hablando del asunto de la gratitud, la actitud de gratitud, y cómo nuestra gratitud debe rebosar en la medida en que recibimos abundante gracia de Dios como respuesta a nuestra abundante culpa.  Ese es el Evangelio: culpa, gracia y gratitud.

Ahora, me gustaría enfocarme hoy en lo opuesto a la gratitud, la ingratitud o la falta de gratitud, en todo este asunto de la falta de agradecimiento.  Yo quiero que nosotras veamos que un corazón ingrato, no agradecido, no es poca cosa, esa ingratitud no es un pecado pequeño.

En 2 de Timoteo en el capítulo 3, el apóstol Pablo habla acerca de los últimos días.  Yo creo que nosotras estamos viviendo esos días, Pablo creía que él estaba viviendo esos últimos días.  Él dice:

2 Timoteo 3:1-5 “Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita”. (2 Timoteo 3:1-5).

Ahora,  leí la lista completa de lo que parece un listado de pecados horribles pero pasé por encima  “uno” de  la lista.  Mientras Pablo describe las características de las personas en esos últimos días, hay otra característica que él les da.  Él dice que las personas serán ingratas.  ¿Puedes creer que en esta lista de pecados que acabamos de leer encuentres la falta de gratitud? Y Pablo dice que de los tales te alejes. Que no tengas nada que ver con personas como esas.  No dejes que ellos te influencien.  Ciertamente no te hagas como ellos.

Ahora, tendemos a comparar los pecados y a pesarlos de diferentes maneras.  Nosotras tendemos a pensar que la falta de gratitud no es tan mala comparada con cosas como ser calumniadora, cruel, traidora, cabeza dura, altiva, amante de mi misma o blasfema y aun así, Dios pone todos estos pecados en la misma lista.  Él ve la ingratitud, de la misma manera que ve todos estos otros pecados. En la misma categoría.

En la medida en que leemos en Romanos capítulo 1, el apóstol Pablo habla otra vez acerca de este asunto de la ingratitud, fallar en ser agradecidas.  Él nos muestra que un corazón ingrato es el terreno en el cual muchos otros tipos de pecados crecen.  Pablo dice en Romanos capítulo 1 versículo 21 “Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido”.

Ahora, este es el versículo 21 del capítulo 1, tú pudieras leer a través de todo este capítulo y vas a encontrar una progresión.  Una progresión que te lleva  a las más inimaginables clases de pecados morales.  Pablo habla acerca de una degradación malvada y rampante y una corrupción del hombre en asuntos morales, tales como que: ellos tienen deseos hacia aquellos de su mismo sexo y cosas que son pecados indecibles.

Pero, ¿dónde comienza esta progresión? Comienza en este versículo que acabamos de leer en. «Romanos capítulo  1 versículo 21 «Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias”. ¿Ves? La ingratitud es el pecado que es el primer peldaño en una progresión de declive moral. Un espíritu ingrato nos guía a todo tipo de pecados.

Ahora, ¿cómo nos convertimos en personas ingratas? ¿Por qué algunas veces somos ingratas? Pienso que una de las razones es que tenemos expectativas. Nos comparamos con los que otras personas tienen que nosotras pensamos que nos gustaría tener. Somos codiciosas.

Andrew Carnegie fue un multimillonario quien al morir dejo un millón de dólares a uno de sus parientes quien en respuesta se enojo y se amargó contra Andrés Carnegie porque Sr.Carnegie le había dejado 365 millones a diversas obras de caridad.  Así que este pobre pariente  se enojó porque él  sólo recibió un millón de dólares.  En vez de estar agradecido por lo que había recibido, él tenía  expectativas de recibir más y fue ingrato.

Nosotras somos ingratas porque nosotras olvidamos que somos deudoras. Nosotras somos las que debemos.  Nosotras pensamos que se nos debe algo. Pensamos que merecemos tener más y se nos olvida que somos deudoras. Se nos olvida la bendición de Dios. Estamos tan acostumbradas a recibir tantas bendiciones de Dios que las damos por sentadas. Tendemos a enfocarnos en lo que queremos más de  en lo que tenemos. Y nos enfocamos en lo que no tenemos más que en lo que si tenemos. Tendemos a definir los deseos como necesidades.

La Escritura nos dice que si tenemos sustento, abrigo y refugio, estamos cubiertas y debemos estar contentas. Debemos estar satisfechas. Pero creemos que necesitamos sustento y abrigo y una casa y un tipo de casa y un tipo de carro y un tipo de vacaciones y un tipo de trabajo y un tipo de matrimonio y una clase de hijos y una clase de amigos y vivir en un tipo de vecindario. Pensamos que necesitamos tanto y comenzamos a definir estas cosas como necesidades.

La publicidad nos dirá que necesitamos estas cosas.  Bueno, puede ser que sean deseos, pero no son necesidades. Cuando empezamos a definir deseos como necesidades, entonces nos volvemos ingratas. Nosotras nos volvemos ingratas cuando nos volvemos ciegas a la gracia de Dios alrededor de nosotras; cuando no tenemos ojos para ver como todo alrededor de nosotras es una expresión de la gracia de Dios.

Como vimos en Romanos capítulo  1, ese pecado de ingratitud nos guía a una espiral descendente que nos guía a toda clase de pecados. Los pecados de amargura, enojo, violencia, inmoralidad.

El Dr.  James Kennedy en un mensaje sobre la gratitud dijo esto.  Y cito,

Una persona ingrata está a un paso de obtener sus necesidades de maneras ilegítimas. Nunca cometerías adulterio si  estuvieras verdaderamente agradecida por tu esposo, no serías tentada a robar si estuvieras satisfecha con lo que posees. No envidiarías los talentos y las habilidades de otros si estuvieras agradecida por los que Dios te ha dado a ti. No serías orgullosa si estuvieras agradecida.  ¿Ves? El orgullo hace cortocircuito a la gratitud. La ingratitud nos lleva a tantos otros pecados.

En 1863 el presidente Abraham Lincoln hizo la proclamación del Día de Acción de Gracias.  Él hizo un llamado a las personas de los Estados Unidos (al pueblo estadounidense) «A observar el último jueves de noviembre como el día de acción de gracias y alabanza a nuestro buen Padre quien mora en los cielos».  Y escucha lo que él dijo en esa proclamación de Acción de Gracias del 1863.  El habló a las personas de los Estados Unidos   y creo que esas palabras son tan apropiadas y pertinentes para el día de hoy.

Nosotros hemos sido los recipientes de abundantes riquezas del Cielo.  Hemos sido preservados todos estos años en paz y prosperidad; hemos crecido en número, riquezas y poder como ninguna nación haya crecido.

Pero nos hemos olvidado de Dios. Hemos olvidado  la bondadosa mano que nos ha preservado en paz y nos ha multiplicado, enriquecido y fortalecido y hemos imaginado en nuestra vanidad y en el engaño de nuestros corazones, que todas estas bendiciones han sido producidas por alguna sabiduría superior y nuestra  propia  virtud.  Intoxicados con un éxito inquebrantable, nos hemos convertido en demasiado  autosuficientes para poder sentir  la necesidad de la gracia que nos redime y nos preserva, demasiado orgullosos para orar al Dios  que nos creó.

Ahora, el presidente Lincoln estaba hablándole a la nación.  Pero yo me pregunto si estas palabras no nos hablan a nosotras de manera individual.  Nosotras éramos culpables, culpables sin esperanza, alejadas de Dios.  Y aun así  Él vino a nosotras en nuestra culpa y nos dijo,  “yo derramaré mi gracia sobre ti”. Donde nuestros pecados abundaron la gracia de Dios sobreabundó.

Las Escrituras nos dicen que cada día Él derrama beneficios sobre nosotras y aun así, estamos ciegas  a la gracia de Dios, a la bondad de Dios.

Lloriqueamos.

Murmuramos.

Nos quejamos

Nos  molestamos por las cosas que no tenemos.

Nos preocupamos acerca de lo que no tenemos.

Nos quejamos acerca de las cosas que nosotras  desearíamos haber tenido.

Somos ingratas.

La Escritura dice que la ingratitud no es un pecado pequeño. Cuando cedo ante este pecado de la ingratitud, me pongo en el camino que me guiará invariablemente a otros pecados.  La persona agradecida glorifica a Dios. La persona que rehusa glorificar a Dios por Su Bondad y Su Gracia, que no es agradecida, terminará abrumada con más culpa.

Así que me pregunto mientras pensamos  acerca del pecado de la ingratitud en el día hoy ¿es este un pecado que necesitas confesar? Necesitas decir: “Señor, he fallado en darte gracias.   Soy  una de esas personas ingratas que está en la lista en  el capítulo 3 de 2da a Timoteo.  Soy una de esas personas de Romanos capítulo 1 quien ha olvidado ser agradecida”. ¿Necesitas confesar a Dios  el pecado de la ingratitud?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá inmediatamente con la segunda parte del programa de hoy.  Si  luchas con el pecado de la ingratitud permíteme compartirte de un libro que te va  ayudará a crecer y a mejorar.  Se trata del libro    “Sea Agradecido: Su camino al gozo”. Allí Nancy te mostrará como la gratitud te lleva al gozo y a la paz.  Las palabras de este libro quedarán contigo.  Tú las recordarás cuando te veas tentada a quejarte  y a reclamar.

Para más información acerca de la distribución en América Latina, visita Aviva Nuestros Corazones.com

Y ahora regresemos a Nancy.

Nancy: Matthew Henry fue un comentarista  bíblico  muy reconocido en el Siglo XIX.  En una ocasión él  fue atracado por unos ladrones. Esto fue lo que él escribió en su diario con respecto a esa experiencia.

Déjenme primero ser agradecido porque nunca antes había sido robado; segundo aunque me robaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero aunque ellos lo tomaron todo, no era mucho; y cuarto porque fue a mí que me robaron y no yo quien robe.

Y ahí puedes ver allí el corazón de una persona agradecida.  Esta semana hemos estado hablando acerca de la actitud de gratitud y hemos visto que aunque tenemos abundante culpa, Dios ha derramado abundante gracia.  Él nos llama a responderle en gratitud que sobreabunde hasta derramarse.

El versículo 7 de Colosenses en el capítulo 2 dice; siempre abundando, rebosando de gratitud. El Salmo 92 el versículo 1, nos dice: Salmo 92:1 “Bueno es dar gracias al Señor, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo”. Las Escrituras dicen que dar gracias es  algo bueno.

En esta parte del programa quiero que veamos por qué es bueno dar gracias.  ¿Por qué debemos darle gracias al Señor?

Número uno. Dios nos manda a ser agradecidas, y Él es Dios.  Si Él ordena, nosotras debemos obedecer.  Dios nos ordena ser agradecidas.  El Salmo 50 en el versículo 14 dice,  Salmo 50:14 “Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo;». El Salmo 105 el versículo 1, Salmos 105:1 “Dad gracias al Señor, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos.»

Colosenses capítulo  3 y por cierto, todo el libro de Colosenses es un libro de gratitud.  Si quieres hacer un buen estudio sobre la gratitud, encuentra las palabras gratitud y agradecimiento en el libro de Colosenses.  Siete veces en cuatro capítulos vas a encontrar un llamado a ser agradecida.  En Colosenses capitulo 3 versículo 15, Pablo dice, Colosenses 3:15 «Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Sé agradecida.

Él continúa en el versículo 17 dice: «Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre». Dando gracias en lo que sea que hagas.  Si estás comiendo.  Si estás bebiendo.  Si vas al trabajo.  Si vas a la escuela.  Si estás sentada en la iglesia.  Si estás cuidando a tus hijos.  Si estás limpiando tu casa.

Lo que sea que hagas, hazlo en el nombre de Jesús y hazlo de manera  que des gracias a Dios el Padre a través de Cristo.   Sé agradecida, es un mandato.  Y como hijas de Dios que queremos ser obedientes, nosotras necesitamos ser agradecidas porque Dios lo ha dicho, sé agradecida.

Número dos, la gratitud es lo que nos da entrada a la presencia de Dios. El Salmo 95 versículo 2 dice Salmos 95:2 “Vengamos ante su presencia con acción de gracias». Es en la alabanza es donde Dios mora.  Las Escrituras dicen que Dios habita en la alabanza de Su Pueblo.  Si tú quieres llegar a donde Dios vive, si quieres entrar a Su presencia, tienes que ir a Su dirección, donde Él vive.

Y la dirección de Dios es la alabanza. Dios vive en el lugar de la alabanza. Así que Él dice:»Ven a Su presencia con acción de gracias» trae tu acción de gracias cuando vengas a Su presencia porque Él vive en el lugar de la alabanza.

El Salmo 100 versículo 4 nos dice, “Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre”. ¿Ves? Cuando nosotras venimos a la presencia de Dios, nosotras necesitamos traer nuestra gratitud con nosotras.  El sacrificio, el don, la ofrenda de acción de gracias.

Recuerdas el Tabernáculo en el Antiguo Testamento y cómo la presencia de Dios  habitaba en el lugar  Santísimo. Pero  ¿qué había justo antes de entrar al lugar Santísimo? Había un altar de incienso, un lugar donde en la mañana y en la noche el sacerdote ofrecería incienso que simbolizaba las oraciones y las acciones de gracias del pueblo de Dios.

Así que como parte de las responsabilidades diarias de los sacerdotes al ayudar a las personas a entrar a la presencia de Dios, era que ellos debían encender el incienso en el altar ofreciendo acción de gracias a Dios. Versículo 4 del Salmos 100 dice: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre». Tú quieres acercarte a Dios, tú necesitas vivir en el lugar de la alabanza.

Número tres, es bueno dar gracias a Dios porque la gratitud honra y magnífica a Dios. El Salmo 69 el versículo 30 dice  “Con cántico alabaré el nombre de Dios, y con acción de gracias le exaltaré». Ahora, nosotras no magnificamos a Dios en el sentido de hacerlo más grande de lo que Él es.  Él es infinitamente grande.  Nosotras no podemos hacerlo más grande de lo que Él es.

Pero cuando ofrecemos acción de gracias a Dios, lo contemplamos en una mayor luz nosotras mismas, y  le mostramos a otros cuán grande es Él. Nosotras le magnificamos, le damos honor cuando le damos gracias a Él.

Entonces la número cuatro, es bueno darle gracias al Señor porque la gratitud produce la paz de Dios en nuestros corazones. Si  tú quieres tener la paz de Dios gobernando y reinando en tu corazón necesitas cultivar la actitud de gratitud.  La actitud de gratitud es lo que produce la paz de Dios.

Nosotras estamos muy familiarizadas con el pasaje de Filipenses capítulo 4 versículo 6 donde el apóstol Pablo dice,  Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.

No estés afanosa, no te preocupes por nada, en vez de eso,  dile a Dios  tus necesidades.  Entrégale a Él tus peticiones.  Levanta tus súplicas a Él, pero asegúrate  que mientras lo haces, lo haces con acción de gracias.  Acción de gracias antes de siquiera obtener respuestas.  Acción de gracias porque Él es grande y bueno, aunque Él no haga lo que tú le estás pidiendo que haga.

Filipenses capítulo  4 versículos 6-7 dice LBLA:

“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios (Y aquí  está  lo que sucede). Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento (sobrepasa el entendimiento humano), guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.

La paz de Dios, Pablo está diciendo, va a ser como una fortaleza alrededor de tu corazón,  como una guarnición, un baluarte alrededor de tu mente. Protegerá tu mente de la duda, del miedo, de la ansiedad, de que las circunstancias te abrumen.  En vez de esto tendrás paz.  Tú vas a poder dormir bien en !as noches.

Tú vas a poder descansar en tu corazón aún cuando la batalla arrecie alrededor de ti. Tendrás paz, la paz de Dios.  No porque tus circunstancias hayan terminado de la manera que te agrada.  No porque Dios te ha concedido todo lo que le has pedido, sino  porque la presencia de Dios vendrá en respuesta a tu gratitud.

Cuando nosotras agradecemos a Dios sin importar las circunstancias, ese espíritu agradecido, la actitud de gratitud produce la paz de Dios en nuestros corazones.

Piensa ahora en algunas de las circunstancias que tu estás enfrentando en tu mundo en este tiempo de tu vida. Pienso en nuestra audiencia y sé que quizás hay alquien que ha enviudado recientemente. Sé que hay otras quienes han experimentado dolores de cabeza en estos días.  Algunas están luchando con  matrimonios difíciles. Sé que hay algunas mujeres cuidando de sus esposos que sufren de Alzheimer y otras cosas más. Todas ellas necesitan la paz de Dios.

Pienso en las mujeres que están luchando con situaciones con sus hijos.  Pudiera ser que tengas un hijo o una hija  o un nieto que no está caminando con Dios y tu corazón se está rompiendo en pedazos. Sé que hay  mujeres que tienen hijos quienes… ellas realmente pudieran  perder su paz en esa situación.  Hay cargas pesadas  que llevan las personas.

Puede ser en relación con tu trabajo.  Un asunto en tu trabajo que no puedes resolver.  Tú tiendes a estar ansiosa con relación a esto, llegas a casa  y estás inquieta con esto, te mantienes despierta pensando en esto.  Puede ser un asunto financiero.  Llegas a fin de mes y te das cuenta de que no hay suficiente dinero en fondo para cubrir todos tus compromisos.  Es una carga con la que debes lidiar mes tras mes.

Puede ser un asunto con relación a tu salud.  Un reporte que has recibido del doctor.  Y tienes miedo.   No sabes cómo resultará.   Estás orando pero sigues temerosa.  Puede ser un asunto que estés enfrentando en tu iglesia.  Quizás tu iglesia está atravesando algo parecido a lo que  yo escuché sobre una iglesia en esta comunidad recientemente que está atravesando situaciones difíciles.  Asuntos de la iglesia, de disciplina, asuntos de diferencias de opiniones y algunas  divisiones en una iglesia local.  Quizás tú estés en el medio de todo esto y no estás segura de como debes responder.

Estas son cosas que pueden turbar nuestros corazones.  Las Escrituras dicen que no te preocupes, en vez de eso, le digas a Dios tus necesidades. Entrégale a El tus peticiones.  En todo, con oración y ruego con acción de gracias, deja que tus peticiones sean conocidas por Dios.  Dile a Él lo que está en tu corazón y mientras lo haces, dale gracias a Él.

Y mientras das gracias, Él promete que Su paz, que es sobrenatural, paz inexplicable, será como una barandilla, una fortaleza, un guardaespaldas alrededor de tu mente y de tu corazón. Las circunstancias pueden no cambiar pero tendrás la paz de Dios.

Señor, son tantas las razones por las cuales nosotras podemos estar agradecidas.  Oro que Tú nos ayudes a guardar esto en nuestros corazones,  estar agradecidas porque Tú nos mandas a darte gracias, a estar agradecidas porque esta es la manera que nosotras podemos entrar en Tu presencia y queremos estar cerca de Ti.  Estar agradecidas porque cuando damos gracias, Te honramos y Te magnificamos y Tú eres digno de ser honrado y magnificado.  Y darte gracias porque cuando lo hacemos eso produce la paz de Dios en nuestros corazones.

Señor vivimos en un mundo agitado que necesita paz.  Así que ayudamos en nuestros momentos de turbación a ser mujeres agradecidas y gracias por Tu promesa de que Tu paz guardará nuestros corazones y nuestras mentes en Cristo Jesús.  En  Su nombre oramos con acción de gracias.  Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándote el camino a la paz. Proviene de estar agradecidas.  Yo espero le des seguimiento al programa de hoy, desarrollando un espíritu de gratitud y descubriendo el tipo de paz que Nancy ha estado  describiendo.

Su  libro “Sea Agradecido: Su camino al gozo” te ayudará a crecer en esta área.

La actitud de acción de gracias muestra la condición de tu corazón.  Descubre porque  mañana cuando Nancy regrese.  Por favor, acompáñanos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1 D.James Kennedy. The Christian’s Magic Wand, p. 7.

2 Abraham Lincoln. Thanksgiving Proclamation of October 3, 1863.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Cómo cumple Dios sus planes

Jueves 24 Diciembre

En aquellos días… se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado… Iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea… a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén. Lucas 2 : 1-4

Cómo cumple Dios sus planes

El emperador Augusto había decretado el censo de la población. Quería medir su poder a través del número de sus habitantes. Pero no imaginaba las consecuencias de esta decisión. Jesús iba a nacer en Belén, según lo anunciado por el profeta Miqueas (cap. 5 : 2).

Dios se sirvió de este emperador romano, quien ignoraba que su decreto solo era un instrumento en las manos de Dios para cumplir la profecía. El hecho capital era el nacimiento de este niño en Belén, y no el censo en sí. El decreto puso en movimiento todo el imperio, pero en medio de esta agitación, Dios cumplía sus planes.

Lo que parecía importante para el mundo eran las decisiones del emperador ; lo que parecía insignificante, y que incluso él ignoraba, era el viaje de José a Belén. En medio de la multitud, nadie se preocupó por el humilde carpintero, por María y el niño que iba a nacer. Sin embargo, era en Belén donde el Mesías debía nacer, en el lugar y el momento escogidos por Dios. Aún es más sorprendente ver que el censo no tuvo lugar en el momento en que fue decretado, sino más tarde (Lucas 2 : 2). Así Dios cumple sus planes concernientes a la humanidad en su tiempo, y el hombre, incapaz de verlos, se pierde aquello que llena el corazón de Dios. Pero Dios habló y mandó escribir su Palabra. Solo por la fe, creyendo lo que Dios dice, conocemos a Jesús, el Salvador que Dios envió a la tierra.

“Dios… hace grandes cosas, que nosotros no entendemos” (Job 37 : 5).

Jueces 15 – Apocalipsis 17 – Salmo 146 : 8-10 – Proverbios 30 : 21-23© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Experiencia y Esperanza

Iglesia Evangélica Unida

Experiencia y Esperanza

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

El indescriptible regalo de Dios

Soldados de Jesucristo

Diciembre 23

Solid Joys en Español

El indescriptible regalo de Dios

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

¿Qué es el AMILENIALISMO?

Teología Express

¿Qué es el AMILENIALISMO?

José de Segovia

José de Segovia es pastor en la Iglesia Reformada de Madrid, en el barrio de San Pascual. Para más información pueden consultar nuestra web:
http://www.teologiaexpress.jimdo.com

¿Qué es el amilenialismo?
Amilenialismo

Para saber cuando subimos vídeo suscríbanse y activen las notificaciones en el botón de la campanita.

No duden en seguirnos tanto en Instagram como en Facebook para recibir las últimas notícias y ver los nuevos vídeos:
http://www.instagram.com/teologia_express/
http://www.facebook.com/teologiaexpress/

Para cualquier duda o pregunta pueden escribirnos al email:
teologiaexpress@gmail.com

Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria
Los comentarios están desactivados. Más información

¿Hay solamente un camino de salvación?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Hay solamente un camino de salvación?

James Anderson

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

“A tu manera”, proclamaba Burger King en la década de los 70 con un eslogan que reflejaba el creciente individualismo, consumismo y pluralismo occidental. Otras empresas siguieron su ejemplo al prometernos que podríamos tener sus productos a nuestra manera: personalizados a nuestros gustos particulares y entregados bajo nuestras condiciones específicas. Por lo tanto, no es de extrañar que los occidentales traigan la misma agenda a la religión. La idea de que no tenemos opción en cuanto a cómo ser salvos es un anatema para el consumidor espiritual de nuestros días; queremos la salvación a nuestra manera.

La objeción sobre lo injusto de la salvación también refleja presupociones erróneas sobre quién es el que define la salvación.

Parece que el pluralismo religioso se ha convertido en la opción por defecto en nuestra cultura. Sin embargo, no importa cuán grande sea la presión para conformarnos o transigir, los cristianos debemos permanecer firmes e insistir en que solo hay un camino de salvación, es decir, la fe en Jesucristo. La razón es simple: esto es exactamente lo que el mismo Jesús enseñó.

Jesús afirmó que había sido enviado al mundo con un propósito primordial: que los que crean en Él no se pierdan, mas tengan vida eterna (Jn 3:14-17). La fe en Jesús es tanto suficiente como necesaria para la salvación; los que no crean en Él no tendrán vida eterna (vv.18, 36; ver 8:24). Solo los que “comen” de Jesús vivirán (6:53-58). Y como si el asunto necesitara más aclaración, Jesús no dejó ninguna duda en estas palabras a Sus discípulos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (14:6; ver Mt 11:27).

Los apóstoles de Cristo confirmaron Su mensaje predicando de manera consistente que la salvación por la fe sola en Cristo solo (Hch 2:394:1216:3120:20-21Rom 10:9-171 Jn 2:22-254:14-155:12-13). El mensaje del Nuevo Testamento difícilmente podría ser más claro: si no eres salvo por medio de Jesús, no eres salvo. El pluralista moderno puede permitir que Cristo sea uno de los muchos caminos de salvación, pero, como expresó C. S. Lewis, Cristo mismo no dejó abierta esa posibilidad. O Él es Señor de todo, o no es Señor en absoluto.

Sin embargo, tales afirmaciones exclusivistas ofenden grandemente a la gente moderna. ¿Acaso no es arrogante que los cristianos insistan en que Jesús es el único camino a Dios? ¿No implica eso que los que profesan otras religiones están equivocados? Sí, lo hace. Pero observa bien: los pluralistas religiosos insinúan que los defensores del cristianismo están equivocados. De hecho, insinúan (y de forma arrogante) que Jesús estaba equivocado. Si es arrogante insinuar que las religiones no cristianas están en el error, los pluralistas deben ser igual de arrogantes al insinuar que el cristianismo, y cualquier otra religión exclusivista, está en el error. La acusación de arrogancia inevitablemente rebota en el crítico.

Otra objeción común es que es injusto negarle la salvación a los que sinceramente siguen otras religiones. ¿Por qué solo los cristianos debieran ser salvados? Esta queja expone una falta de comprensión fundamental del Evangelio. La salvación es por la gracia sola: Dios no tiene la obligación de ofrecerle a nadie ni siquiera un camino de salvación, mucho menos múltiples caminos. Cualquiera que oye el Evangelio, lo oye exclusivamente por misericordia divina.

La objeción sobre lo injusto de la salvación también refleja presupociones erróneas sobre quién es el que define la salvación. Ciertamente, le corresponde a nuestro Creador, no a nosotros, diagnosticar nuestro problema y prescribir un remedio. El pluralista aborda la salvación como si fuera un tratamiento para el pelo: deberías poder elegir tu color, tu estilo, etc., todo de acuerdo a tus propias preferencias. Lo que mejor funcione para ti . Pero ¿qué pasa si la salvación es más como un tratamiento médico para una enfermedad mortal? Si solo hay una medicina que en realidad puede curar la enfermedad, sería extremadamente necio abogar por el “pluralismo médico”, una visión de que el tratamiento debe ser “a tu manera”, y sería absurdo acusar al doctor de injusticia por prescribir el único medicamento que funciona.

El asunto debería ser obvio: la receta debe ser adecuada para el diagnóstico. Si el problema humano básico es como la Biblia lo describe, que somos pecadores bajo el justo juicio de Dios, incapaces incluso de comenzar a hacer una expiación satisfactoria por nuestros propios pecados, entonces solo el cristianismo presenta una solución que aborda el problema de forma adecuada. Ninguna otra religión ofrece un Mediador perfecto entre Dios y el hombre que quita la enemistad entre nosotros y nuestro Creador al soportar la pena por nuestros pecados en nuestro lugar (Rom 5:6-112 Co 5:18-211 Tim 2:5-6).

Si la Biblia tiene razón en cuanto a nuestra grave situación, Jesús debe ser el único camino de salvación, y nuestro deber tiene que ser proclamarlo a Él como el único camino. El amor a Dios, el amor a Cristo, el amor a nuestro prójimo y el amor a la verdad no nos dejan otra alternativa.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
James Anderson
James Anderson

El Dr. James N. Anderson es Profesor Carl W. McMurray de Teología y Filosofía en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C., y es ministro ordenado en la Associate Reformed Presbyterian Church (Iglesia Presbiteriana Reformada Asociada). Es el maestro de la serie de enseñanza de Ligonier Exploring Islam y autor de What’s Your Worldview?

Abundando en la gracia – Nov 20

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 20 – Abundando en la gracia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/abundando-en-la-gracia/

Carmen Espaillat: Los Evangelios nos cuentan acerca de diez leprosos que fueron sanados por Jesús. Nancy Leigh DeMoss se enfoca en el único que dijo, ¨Gracias¨.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuál fue el que más se acercó a Jesús? ¿Cuál  fue el único que se acercó a Jesús? El que fue agradecido. Cuando tu y yo expresamos gratitud a Jesús, es ahí cuando nos acercamos a Él más de lo que nunca antes lo habíamos hecho.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, la autora de “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

Hay cientos de cosas por las cuales estar agradecidas a nuestro alrededor. Nancy  te ayudará a reconocer esas cosas y te mostrará  por qué ser agradecida tendrá un gran efecto en tu vida. Ella está comenzando una serie titulada, La actitud de gratitud.

Nancy: Recuerdo hace un tiempo haber llamado a un querido amigo para su cumpleaños número 89 y él me dijo algo durante esa conversación telefónica que resonó en mis oídos, me dijo: ¨Cuando me haya ido, si soy recordado por algo, me gustaría que fuera por ser un hombre agradecido¨.

Ahora es un hombre agradecido, pero hay muchas cosas en su vida que hubiera hecho en muchas otras personas (al no ser agradecido) por falta de gratitud.

Este hombre perdió a su madre cuando tenía tres años.  Perdió a su padre cuando todavía era joven, y hace años su hijo mayor murió en un trágico accidente automovilístico.

Así que aquí está él, en los últimos años de su vida, con su salud fallándole, y mucha menos fortaleza física de la que tenía en otro tiempo, viviendo en un Hogar de Ancianos, pero él está determinado a ser un hombre agradecido.

Y él es un hombre rápido en verbalizar la bondad y las bendiciones de Dios al mirar hacia atrás en su vida. No escuchas a este hombre quejarse. Lo escuchas expresar gratitud.  Pensé, mientras escuchaba a mi amigo, Dad Johnson, ¨Ese es el tipo de persona que quiero ser. Quiero que se me conozca como una persona agradecida¨.

Así que al comenzar  este nuevo tema de la gratitud, que creo que  es uno de los temas más importantes en toda la Palabra de Dios, ¿Qué es la gratitud? Cuando regresamos al idioma griego, el lenguaje original en el que se escribió el Nuevo Testamento, encontramos que hay una palabra con la raíz similar para varias palabras. La misma raíz se usa en las palabras: gracias, agradecimiento, gratitud, regalo y gracia. Todas estas palabras vienen de una palabra griega muy similar, y están todas conectadas: regalo y gracia y gratitud y agradecimiento.

Pensemos en algunas de estas palabras.

Tanto la gracia como la gratitud se dan libremente. No es algo que puedes fabricar o trabajar. Deben ser dadas libremente.

La gratitud es realmente reconocer y expresar aprecio por los beneficios que hemos recibido de Dios y de otros. Déjame repetir esa definición, y te diré que no es original mía. No recuerdo dónde la escuché por primera vez, pero me ha ayudado mucho mientras pienso acerca de lo que significa tener una actitud de gratitud. Es reconocer y expresar aprecio por los beneficios que he recibido de Dios y de otros; aprender a tener un ojo para ver la gracia que ha venido a mi vida.

Pero no solo reconocer esos beneficios, también expresar aprecio por ellos, comunicando gratitud.

Cuando pienso acerca del Evangelio, que es realmente toda la historia de la Biblia, tres palabras me vienen a la mente que realmente creo que sintetizan el Evangelio.

La primera palabra es la palabra culpa. Estamos delante de Dios; nacemos en este mundo como pecadores culpables, mereciendo la ira y el juicio de Dios, porque Él es un Dios santo, y Él tiene que juzgar el pecado. Entonces somos culpables. Ahí es donde nuestra historia comienza. Somos pecadoras que nacieron de pecadores. Nuestra culpa nos ha separado de un Dios santo. Esa es la primera palabra del Evangelio: culpa.

Luego está la palabra gracia. La gracia de Dios, donde Él baja (desciende)  del cielo y Él cierra la brecha creando  un puente entre Él, un Dios santo, y nosotras, pecadoras caídas, desesperadas y desesperanzadas. La Escritura dice, “Cuando éramos aún sus enemigos, Él nos buscó.¨ (Romanos 5:8, parafraseado). Nosotras nunca buscamos a Dios. Por nuestra cuenta, nunca hubiéramos buscado a Dios. Él nos eligió a nosotras. Él envió a Jesucristo a ser Su solución para nuestro pecado, para pagar la penalidad de nuestra culpa. Todo eso es gracia.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8, KJV). Gracia–un regalo para pecadores culpables.

Así que el Evangelio es mi culpa y la gracia de Dios, el regalo de  gracia de Dios por el cual Jesucristo paga la penalidad de mi pecado.

Y la otra palabra que es parte del Evangelio es la palabra gratitud—culpa, gracia y gratitud.

Nuestra respuesta natural de cuando nos damos cuenta de lo que Dios ha hecho por nosotras, cuán  inmerecedoras éramos y somos y cuán bondadoso Él ha sido para nosotras y todo lo que Él ha derramado en nosotras por medio de Jesucristo, no solo dándonos la salvación, sino también al darnos la santificación y la promesa de nuestra glorificación final. Todos estos regalos de Dios deberían llenarnos hasta rebozar nuestros corazones de gratitud.

Culpa, gracia y gratitud—eso es el Evangelio. Esa es la historia del Evangelio.

Cuando participamos de la Cena del Señor reconocemos estos tres elementos: culpa, gracia y gratitud. De hecho, en algunas de nuestras tradiciones litúrgicas, se usa la palabra Eucaristía para referirse a la cena del Señor o a la comunión. Esa palabra Eucaristía es muy similar a la palabra griega que mencioné  que es la palabra para regalo, gracia y gratitud.

La Eucaristía es una celebración, una cena de comunión donde celebramos juntos el hecho de que Dios derramó Su gracia sobre nuestra culpa; que Jesús dio Su cuerpo y Su sangre para nuestra redención; que Él compró el perdón de nuestros pecados al ir al Calvario a morir por nosotras. Así que celebramos la muerte del Señor, el regalo de Su gracia y damos gracias.

¿Recuerdas cuando Jesús celebró la Última Cena con Sus discípulos en el Aposento Alto? La Escritura dice que Él tomó pan en Sus manos, y que dio gracias (Ver Lucas 22:17-20). Así al tomar la Cena del Señor, al mirar atrás al Calvario, al mirar atrás a la cruz y lo que Él ha hecho por nosotras, damos gracias–culpa, gracia y gratitud.

Ahora, mientras piensas en estas tres palabras, tú te das cuenta de que nuestra culpa delante de Dios era absolutamente abrumadora y abundante y sin embargo cuánta gracia Dios nos ha dado para esa abundante culpa.

Leemos en Romanos capítulo 5, “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. (versículo 20, RVR)

Así que para la abundante culpa, Dios nos da sobreabundante gracia.

Entonces, ¿cuánta gratitud debemos tener hacia Dios? ¿Super, sobreabundante gratitud? Abundante culpa, sobreabundante gracia, y ¿no debería ser nuestra gratitud tan grande como la gracia que Dios nos ha mostrado?

Dios nos ha dado gracia mayor que todo nuestro pecado, gracia suficiente para cubrir toda nuestra culpa. Nuestra gratitud debería ser tan grande como la gracia que hemos recibido.

Yo creo que es por eso que Pablo le dice a los Colosenses en Colosenses capítulo 2, ¨Abundando en acciones de gracias¨ —sean abundantes en gratitud (versículo 7, parafraseado).

La palabra es la palabra desbordar. Es una palabra que da la imagen de un río desbordado por sus orillas en tiempo de inundación. Tú no puedes contener las aguas desbordadas. Así de grande debería ser nuestra gratitud.

De hecho, yo pienso en ese pasaje en los salmos, el Salmo 36, donde la Escritura dice,

“Jehová, hasta los cielos llega Tu misericordia,   y Tu fidelidad alcanza hasta las nubes.  Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande. Jehová,  hasta los cielos llega Tu misericordia, altísima misericordia, Su misericordia, Su fidelidad, alcanzando tan alto como los cielos, y Tu fidelidad  alcanza hasta las nubes.

Mucho mayor de lo que podemos imaginar, abundante en fidelidad, Tu justicia es como los montes de Dios,  Tus juicios abismo grande, insondable e inmensurable la grandeza de Dios, oh Jehová  cuán preciosa, oh Dios, es Tu misericordia. Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de Tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de Tu casa, y Tú los abrevarás del torrente de tus delicias” (versículos 5-8 RVR).

¿Ves la abundante gracia de Dios, la plenitud de la misericordia de Dios, y Su amor y Su bondad hacia nosotras?

Así que Pablo dice: “Midan cuán grande era Su culpa, y luego midan cuán grande es la gracia de Dios, Su misericordia, Su bondad, Su perdón, Su fidelidad”.

Lo que sea que hayas hecho en el pasado, a pesar de cuán lejos hayas estado de Dios, no importa que tan gran enemiga eras de Dios, Él te ha perdonado. Él ha limpiado tu registro. Él  ha anulado el acta que nos  era contraria.

Él te ha dado una nueva vida, un nuevo comienzo, un nuevo corazón. Es gracia abundante, y Pablo dice: ¨Mira  la gracia de Dios y asegúrate de abundar en gratitud.¨

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará enseguida con la segunda mitad del programa de hoy. Ella nos ha estado mostrando por qué la gratitud es tan importante. Espero que puedas profundizar en este tema leyendo el libro de Nancy, “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

El capítulo dos se titula: Culpa, gracia y gratitud. Te ayudará a comprender y a aplicar los poderosos conceptos que recién hemos escuchado. Lee este libro, muestra un nuevo sentido de gratitud y expón a aquellos a tu alrededor al poder del Evangelio.

Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita. Ahora, regresemos a la enseñanza de Nancy.

Nancy: En 1860 un barco encalló en las costas del Lago Michigan, como los barcos con frecuencia lo han hecho a lo largo de los años. Pero este en particular, lo hizo cerca de Evanston, Illinois. Había allí un equipo de rescatistas que tenía su base en la Universidad de Northwestern, allí en Evanston.

Uno de estos  jóvenes en el equipo era un estudiante para el ministerio en la universidad. Su nombre era Edward Spencer. Él caminó en las aguas congeladas del Lago Michigan una y otra vez y rescató 17 personas de esas aguas, personas que habían estado en el barco.

En el proceso, su salud  se deterioró permanentemente, y no pudo entrar en el ministerio como había planeado.  Años más tarde, en su funeral, alguien señaló que ni uno solo de esos pasajeros que él había salvado había regresado para decirle ¨Gracias¨.

Él arriesgó su vida, pero nadie regresó a decirle ¨Gracias.¨

La gratitud parece ser un arte perdido en el día de hoy.

Estamos hablando acerca de la actitud de gratitud y de la importancia de que expresemos gratitud por los beneficios y las bendiciones que hemos recibido de Dios y de otros.

Quisiera que viéramos hoy un pasaje de la Escritura que será familiar para la mayoría de ustedes. Se encuentra en el Evangelio de Lucas, en el capítulo 17. Es la historia de los diez leprosos que vinieron a Jesús para ser sanados.

Comencemos a leer en el versículo 11:

“En su camino a Jerusalén, Jesús pasó entre Samaria y Galilea. Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se quedaron a una cierta distancia de El” (versículos 11-12, RVC).

Ahora la Escritura dice que esos hombres eran leprosos, y se mantenían bien lejos. Sabemos que debían permanecer alejados porque ceremonialmente eran considerados impuros. De acuerdo con la Ley del Antiguo Testamento, debían vivir fuera del poblado, y no podían tener relaciones normales ni comunicación con los que no tenían lepra.  Así que ellos estaban separados por su lepra.

En la Escritura, la lepra es una imagen del pecado. Esto no significa que estos hombres tenían lepra porque  habían pecado  más que  las otras personas, pero la lepra, una enfermedad contagiosa,  que destruía a las personas, su sistema inmune y sus miembros, y era, finalmente, mortal. Es una imagen de lo que el pecado nos hace, una imagen de nuestra culpa frente a un Dios santo.

La imagen aquí es que estos hombres estaban separados de la gente normal–separados de Jesús, separados de otros en su pueblo, separados de su familia, por causa de su lepra.

La Escritura dice que cuando estábamos en nuestro pecado, no podíamos acercarnos a Dios, no podíamos acercarnos a Él. Estábamos separadas de Él y había una distancia infinita entre nosotras y Dios por nuestra culpa por el pecado (ver Romanos 3:23).

El versículo 13 dice que los diez leprosos elevaron sus voces y dijeron: ¨Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros!¨

Aparentemente ellos sabían que Jesús tenía poder sobrenatural, y que Él tenía gracia disponible para ellos en su necesidad. Eso es lo que es la gracia de Dios–Sus recursos, Sus riquezas aplicadas a nuestra necesidad. Ellos tenían una necesidad, su lepra. Ellos sabían que Jesús era Dios, y que tenía la gracia para cubrir su necesidad. Así que ellos clamaron a Él por gracia, y con toda seguridad, Jesús les extendió Su gracia”.

Versículo 14: ¨Cuando Él los vio a ellos, Él les dijo, `Vayan, preséntense a los sacerdotes.”

Esa es una referencia a la Ley del Antiguo Testamento, que esos leprosos conocían bien–esto es, que cuando un leproso era sanado, aunque nunca ocurría, la Ley decía que si alguna vez era sanado, debía presentarse al sacerdote, quien lo declararía limpio. Y la Escritura dice que, ¨Mientras ellos iban, fueron sanados.¨

Así que hicieron lo que  Jesús dijo. Ellos obedecieron; ellos fueron al sacerdote. Había algún grado de fe aquí para creer que algo ocurriría mientras iban, y cuando lo hicieron, recibieron gracia. Ellos fueron limpiados. Ellos fueron sanados.

Ahora esto fue un milagro. La lepra era una enfermedad incurable. Ellos nunca habían visto a un leproso que fuera sanado. Ellos nunca habían escuchado de un leproso, salvo en un par de incidentes en el Antiguo Testamento, que fueron milagrosos, que fueron intervenciones divinas, había pocos registros de leprosos que hubieran sido sanados, pero ellos experimentaron la gracia de Dios mientras iban de camino.

Entonces el versículo 15 nos dice,

“Entonces uno de ellos (de los diez), al ver que había sido sanado, volvió alabando a Dios voz en cuello, y rostro en tierra se arrojó a los pies de Jesús y le dio las gracias. Este hombre era samaritano”.

Ahora, había diez leprosos que fueron sanados; diez hombres que estaban disfrutando su salud, recientemente hallada; diez hombres que experimentaron la milagrosa gracia de Dios más allá de sus más osadas esperanzas o sueños. Te garantizo que estos hombres no se quedaron callados acerca de esto. Te garantizo que al ser sanados, no solo se presentaron a los sacerdotes, sino que estaban yendo a su familia y a las personas de las que habían estado separados por todos esos años. Ellos le estaban contando a todo el mundo.

Pero, nueve de ellos olvidaron decirle algo a quien había sido la fuente de su bendición. Solo uno se detuvo a considerar la fuente de su bendición, el Dador. Solo uno se detuvo para agradecer y adorar al que le había devuelto la vida.

Y mientras veo a este regresar a Jesús, veo una imagen hermosa de gratitud desbordante, abundante. Puedes percibir que este hombre no tenía inhibiciones. Dice que, ¨A una gran voz, glorificó a Dios. Él cayó, rostro en tierra, a los pies de Jesús”.

Es interesante que de esos diez leprosos, todos habían elevado sus voces cuando estaban sufriendo y necesitados. Todos habían clamado, ¨¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!¨ Todos habían clamado cuando estaban necesitados, pero solo uno vino y clamó y alzó su voz cuando  recibió esa gracia. Solo uno mostró gratitud, y cuando  mostró gratitud, fue una gratitud abundante. Él elevó su voz. Reconoció la fuente de su sanidad. Reconoció su deuda y esta es una expresión espontánea, natural, de alabanza.

Esto no fue un pequeño comentario en privado, ¨Gracias Jesús por lo que hiciste por mí. Esta fue una gratitud  pública. Fue a gran voz, y me alegró tanto que se use esa palabra, porque nos da una imagen del tipo de gratitud que debemos tener hacia el Señor Jesús por la gracia que ha derramado sobre nosotras como pecadores culpables.

Yo te preguntaría: ¿Es tu agradecimiento tan obvio y expresivo como tu manera de compartir tus necesidades? Les decimos a otros lo que necesitamos. Le decimos al Señor lo que necesitamos. Clamamos a Él.

Anoche a eso de las 10:30 de la noche estaba despierta – levantada- y me encontré  clamando  al Señor diciendo: ¨Señor, no puedo terminar de preparar esta sesión. No logro que haga  sentido para mí. No termino de encajar las ideas. Por favor, ayúdame.¨

La pregunta es: ¿Cuando termine, seré tan rápida  en volver a Él y expresarle mi gratitud con tanta honestidad como cuando  clamé por Su gracia?

¿Eres tan expresiva en comunicar tu gratitud como lo eres en comunicar tus necesidades?

Este hombre “Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dió  gracias”.

Esta es una imagen de adoración y humildad. Me gusta el contraste aquí, porque cuando leímos en el principio de este pasaje, estos diez hombres, cuando todavía eran leprosos, “se habían quedado a cierta distancia”, pero ahora, habiendo sido los recipientes de la gracia de Cristo, él se acercó a Jesús. Él cayó rostro en tierra justo a sus pies.

¿Cuál fue  el que estuvo más cerca de Jesús? ¿Cuál fue el único que se acercó a Jesús? El que fue agradecido. El  que expresó gratitud.

Yo creo que los otros la deben haberla sentido, pero no la expresaron. Ellos no regresaron a decirlo. Cuando tú y yo expresamos gratitud a Jesús, es en ese momento  cuando nos acercamos más a Él de lo que nunca antes hemos podido hacerlo.

Es interesante que la Escritura nos da esa pequeña frase, ¨Él era samaritano¨. Aparentemente los otros eran judíos. ¿No es interesante que con frecuencia los que han estado más expuestos a la verdad de Dios sean los que con menor probabilidad regresan y dicen, ¨gracias¨?

Nunca he conocido otra cosa que no sea la gracia de Dios en mi vida. Fui salvada a los cuatro años. Crecí en un hogar donde siempre estaba escuchando acerca de los caminos y de la Palabra de Dios. Siempre he sabido he conocido  la gracia de Dios, y encuentro que, a veces, las personas que no han crecido en ese tipo de ambiente, y que han  conocido la gracia de Dios más tarde en la vida, son mucho más rápidas para expresar gratitud porque no han tomado la gracia de Dios por sentada. Ellos recuerdan bien lo que era no tener la gracia de Dios.

A veces vemos a estos nuevos creyentes, y ellos están tan entusiasmados por su fe nueva, y expresan su gratitud hacia el Señor. A veces nosotras, que hemos estado en esto por mucho tiempo, como que los queremos aquietar, queremos nivelarlos, como ¨Ya se les pasará.¨ Bueno, ellos lo harán si se sientan a nuestro lado en la iglesia.

Ellos están tan agradecidos, que no les importa quién los escucha o lo que las personas piensen de ellos cuando expresan su gratitud al Señor  en voz alta. Ellos no saben más que cantar cuando se cantan canciones de alabanza en la iglesia. Algunas de nosotras que hemos sido creyentes por más tiempo nos sentamos ahí o estamos de pie y balbuceamos las palabras, pero a veces estos que han tenido menos tiempo, son los más rápidos para expresar gratitud y agradecimiento. Y así en el versículo 17 dice Jesús contestó,  ¨ ¿No eran diez los que fueron limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo quien volviera y alabara a Dios sino este extranjero? Y al samaritano le dijo: Levántate y vete. Tu fe te ha salvado¨. (versos 17-19 RVC)

Literalmente la traducción ahí es ¨tu fe te ha salvado¨. Los otros hombres recibieron sanidad física, pero este hombre recibió sanidad física y espiritual –sanidad física y salvación espiritual– porque yo creo que él estaba poniendo su fe en Cristo, reconociendo que Cristo era Dios y era el Salvador.

Jesús expresó asombro de que solo este extranjero hubiera regresado a dar gloria a Dios. Me pregunto si desde su lugar en el Cielo hoy, Él no estará expresando asombro todavía de que haya tan pocos que regresemos a decir, ¨gracias¨.

Somos tan rápidas para disfrutar el regalo y tan rápidas para olvidar al Dador.

Edward Spencer sacó 17 pasajeros de las aguas heladas del Lago Mchigan y ni uno jamás regresó a decir, ¨Gracias; gracias.¨

La gracia ha abundado hacia nosotras como pecadoras culpables. Que nuestra gratitud sea tan sobreabundante como la gracia de Dios.

Carmen: Yo quiero ser como el único hombre que regresó a su Sanador y dijo, ¨gracias¨.

Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando porque la gratitud debiera seguir de manera natural al perdón. Este tema tendrá un profundo efecto en tu vida. La gente disfrutará estar a tu alrededor cuando mantengas un espíritu agradecido. Más importante aún, tú traerás gloria a Dios al expresar gratitud con gozo por todo lo que Él ha hecho.

Aprende cómo desarrollar y comunicar gratitud leyendo el libro de Nancy,  “Sea Agradecido: Su camino al gozo”.

¿Te encuentras manteniendo dos listas: una lista de grandes pecados y otra de pequeños pecados? Bien, ¿dónde crees que cae la ingratitud en esas listas? Hablaremos acerca de esto el lunes. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Quién es Jesús ?

Miércoles 23 Diciembre

(Jesús preguntó a sus discípulos :) ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre ? … Él les dijo : Y vosotros, ¿quién decís que soy yo ? Respondiendo Simón Pedro, dijo : Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.Mateo 16 : 13-16

¿Quién es Jesús ?

Por lo general la gente, aunque no sea creyente, no pone en duda que Jesús haya existido. Junto con la Biblia existen numerosos testimonios históricos sobre él, escritos por autores de su época. A menudo es considerado un hombre de bien que quiso ayudar a sus conciudadanos. Hoy en día algunos quieren imitar su ejemplo, despojarse de sus riquezas para volver a los verdaderos valores que están ausentes en sus vidas. Otros, por el contrario, más numerosos, piensan que todo esto pertenece a otra época, que las cosas han cambiado y que es mejor buscar la prosperidad material para compartir con los demás…

¡Pero esto no es lo primordial ! Antes de saber cómo imitar el ejemplo de Cristo, hay que saber quién es él. Mientras lo comparemos con un hombre ordinario, nos equivocamos. Ya en su época, pocas personas pudieron discernir en él al “Hijo del Dios viviente”. Y cuando Pedro hizo esta declaración, Jesús le respondió : “Bienaventurado eres” (v. 17). Sí, la felicidad del creyente viene de esta convicción : “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él”. Dios “nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación (rescate) por nuestros pecados” (1 Juan 4 : 9-10).

Es bueno inclinarse ante la bondad y la abnegación de Jesús durante su vida en la tierra, pero es primordial ver al Hijo de Dios dar su vida para salvar a los pecadores, y creer que “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1 : 7).

Jueces 14 – Apocalipsis 16 – Salmo 146 : 1-7 – Proverbios 30 : 18-20© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Como esperar Su segunda venida

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Como esperar Su segunda venida

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Para que ustedes crean

Soldados de Jesucristo

Diciembre 22

Solid Joys en Español

Para que ustedes crean

John Piper

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo