¿Qué dice la Biblia acerca de la preocupación?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca de la preocupación?

La Biblia enseña claramente a los cristianos que eviten la preocupación. En Filipenses 4:6, se nos ordena, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. En esta Escritura, aprendemos que debemos traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez de preocuparnos por ellas. También Jesús insta a los creyentes a no preocuparse. Él nos anima a evitar preocuparnos acerca de las necesidades físicas, como la ropa y la comida. Jesús nos asegura que nuestro Padre Celestial cuida de todas nuestras necesidades (Mateo 6:25-34). Por tanto, no necesitamos preocuparnos por nada.

Puesto que la preocupación no debe formar parte de la vida del creyente, ¿cómo puede uno vencerla? En 1 Pedro 5:7, se nos instruye a “echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros”. Dios no quiere que nos agobiemos llevando el peso de los problemas y las cargas. En esta Escritura, Dios nos está diciendo que le demos a Él todas nuestras preocupaciones y angustias. ¿Por qué quiere Dios encargarse de nuestros problemas? La Biblia dice que es porque Él se preocupa por nosotros. A Dios le importa todo lo que te sucede. Ninguna preocupación es demasiado grande o demasiado pequeña para que tenga Su atención. Cuando le damos a Dios nuestros problemas, Él promete darnos Su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).

Desde luego, para aquellos que no conocen al Salvador, la preocupación y la ansiedad serán parte de sus vidas. Pero para aquellos que le han entregado sus vidas a Él, Jesús les promete, “Venid a mí todos los que estéis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

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Imitaciones

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Dieciocho 

Imitaciones

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 25 – Luchando por un matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Esperando por su corazón

Aviva Nuestros Corazones

Ago 25 – Luchando por un matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/luchando-por-un-matrimonio/

Carmen Espaillat: Ahora escucharemos un resumen de lo que presentamos ayer en Aviva Nuestros Corazones acerca de Joy y Mark McClain y de sus tres hijos.

Joy McClain: Nos casamos un hermoso día en el mes de mayo. Y los votos que dije ese día, de verdad los sentía. Eran algo que iba a tomar muy en serio y los iba a honrar sin importar lo que pasara. Y esa misma noche escribí en mi diario:

“Hoy hice el voto de amar y honrar a mi marido y eso es justo lo que tengo la intención de hacer, no importa lo que pase”.

Siempre había sabido que a Mark le gustaba beber más allá que un simple trago social.

Mark McClain: Y después de que nos casamos, esto empezó a convertirse en una costumbre diaria.

Kristen McClain: Y así cada día se hacía más miserable desde el momento en que papá llegaba a la casa hasta que se dormía.

Jordan McClain: Solo recuerdo acostarme en la cama y escuchar, sobre todo, a mi padre gritando.

Kristen: Decirle cosas a mi mamá que nunca se le deberían decir a una dama.

Joy: A medida que los niños crecían, también lo hacía la intensidad. En el hogar, el caos aumentaba.

Kristen: Yo no sabía de lo que él era capaz de hacernos.

Joy: Porque él descargaba su ira contra las paredes, luego contra las puertas, golpeaba cualquier cosa, me lanzaba lo que encontrara a su alcance para hacerme daño y me amenazaba.

Su problema con el alcohol era un poco más difícil de ocultar. Sin embargo, mi corazón estaba mal. Mi corazón estaba frío. Mis motivos eran impuros. Dios me mostró y me reveló el mal en mi corazón, el egoísmo en mi corazón. Él deseaba hacer una obra tanto en mí como en mi esposo.

Le había pedido a Mark que fuera a consejería. Él aceptó y fue, pero cuando le dijeron que tenía un problema grave con la bebida, su corazón se endureció y se negó a volver.

Jordan: Cualquier persona lo hubiera dejado inmediatamente y si no de inmediato, un par de años después, tal vez en cinco años, diez años, pero ella se quedó con él.

Joy: Me quedé con mi esposo por el simple hecho de que ya yo había hecho un voto, y que había llegado al punto donde debía entender que el matrimonio es un ejemplo viviente de Cristo y Su novia y Él nunca abandona a Su novia. Y yo sabía que mi papel en esto era orar por mi esposo.

Nadie en el mundo va a orar por este hombre como tú. Tú eres una con este hombre y esta relación se ha dañado. Y qué cosa tan increíble es entender, cuando se comprende a Cristo y Su esposa, la Iglesia, lo importante y lo íntimamente que debemos caminar con Él. Nadie va a clamar a gritos por mi esposo como sus hijos y yo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer empezamos a escuchar la historia de Joy McClain. Cuando Joy se casó con su marido, Mark, ella tenía una imagen idealizada de cómo sería su matrimonio, pero esa imagen rápidamente se hizo añicos a medida que Mark caía más y más profundo en una adicción al alcohol.

Mientras pasaba el tiempo, Joy se dió cuenta de que había convertido su matrimonio en un ídolo y que ella tenía que volver al punto donde reconociera a Jesús como el núcleo y el centro de su vida.

Si te perdiste el programa de ayer, te animamos a escucharlo en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com

Ahora, en este programa, siempre animamos a las personas a ser fieles a sus votos matrimoniales, a comprometerse con su pareja, incluso cuando no es fácil, porque, en última instancia, el matrimonio no se trata de nosotras. Se trata de Cristo y de presentar una imagen de la relación con Su novia, la Iglesia. Así que cuando tú permaneces fiel a tu pareja, estás presentándole al mundo, una imagen preciosa de Cristo y Su relación con la Iglesia.

Pero incluso si estás comprometida con tu pareja y con tus votos matrimoniales, todavía tienes que tomar algunas decisiones difíciles en el camino. ¿Qué pasa si tu o tus hijos están en peligro? ¿Podría ser necesaria una separación física? Estas son preguntas importantes, y quiero animarte a no tratar de responderlas tu sola.

En primer lugar, adentrarte en la Palabra de Dios y permanecer en ella. Eso va a ser tu luz, tu soporte, tu ancla en las situaciones difíciles. Y luego, intégrate y mantente en contacto con el Cuerpo de Cristo.

Encuentra una mujer mayor, piadosa, sabia, que pueda ayudarte a navegar por estas aguas difíciles, y habla con el liderazgo espiritual de tu iglesia— con tu pastor, los ancianos. Pídeles sabiduría bíblica para tu situación específica.

Joy McClain consultó con los líderes de su iglesia y buscó consejo piadoso. Sin embargo, Mark no se arrepentía, y parecía que ella y su familia estaban cada vez en mayor peligro. Así que, mientras ella se mantenía fiel a sus votos matrimoniales y continuaba orando por la reconciliación, llegó un momento en que Joy se dió cuenta de que era necesario separarse por un tiempo con el fin de llamar la atención de Mark y de proteger a su familia.

Vamos a retomar desde esta parte de la historia de Joy.

Joy: Mark había sido confrontado más de una vez, con amor y con respeto, por los ancianos de mi iglesia y por el pastor. Ellos se habían puesto en contacto con él muchas veces. Algunas veces Mark hablaba con ellos, pero nunca estaba dispuesto a pedir ayuda, a recibir algún tratamiento, a buscar sesiones de consejería. El rechazaba todo esto.

Yo no quería el divorcio. El divorcio no era una opción para mí. Nunca siquiera estuvo en la conversación. Pero yo tenía que establecer algún tipo de ambiente para que mis hijos estuvieran seguros.

Carmen: El día que Joy y sus hijos empacaron fue espantoso y estresante. Ellos decidieron que tenían que salir mientras Mark estaba en el trabajo. Preocupados por la forma en que podría reaccionar si sabía que se estaban mudando, Jordan, el hijo de Joy había vuelto a casa desde la universidad y condujo un vehículo. Joy y sus hijas condujeron otro.

En el segundo viaje, Joy pensó que Jena iba a ir con su hermano, pero él pensó que Jena ya se había ido con su mamá.

Joy: Cuando ella no salió del vehículo con él, entre en pánico y le dije: » ¿Dónde está tu hermana?”

Y él dijo: » Pensé que ella estaba contigo». Y nos dimos cuenta de que ella se había quedado en la casa. No tenía manera de salir y ya era hora del almuerzo.

Jena: Recuerdo mirar por la ventana y ver que no había carros allí, y pensé, “bueno, Jordan me dejó”. Así que lo llamé. Cuando iba a colgar el teléfono, miré por la ventana, y mi papá estaba ya en la entrada.

Joy: Jena estaba allí cuando Mark llegó a la casa.

Jena: Estaba aterrorizada y le dije a Jordan: “¡Papá está llegando! Por favor, date prisa. Ven rápido porque yo no sé lo que va a hacer”. Fui a mi habitación y lo único que había dejado allí era un pequeño librero, que estaba entre la puerta y yo. Así que me escondí junto al librero en mi habitación y cerré la puerta.

Recuerdo solo pensar, Oh no, no le puse seguro. Yo no le puse seguro a la puerta. Yo no le puse seguro a la puerta. Me olvidé de ponerle seguro a la puerta. Y estaba tan aterrada porque no sabía lo que iba a hacer cuando él entrara.

Carmen: En ese momento, un pasaje de la Biblia vino a la mente de Jena.

Jena: Fue Éxodo 14:13, que dice: “Y Moisés dijo al pueblo: No tengan miedo. Manténgase firmes. Y hoy mismo verán la salvación que el Señor hará con ustedes. Los egipcios que hoy ven nunca los volverán a ver. El Señor peleará por ustedes. Solo necesitan estar quietos”.

Y esa última parte, “El Señor peleará por ustedes. Solo necesitan estar quietos,” se mantuvo una y otra vez en mi cabeza. Era como si Dios hubiese inundado mi mente con esa frase, y yo no podía pensar en otra cosa. El miedo que tuve cuando lo vi en la entrada, se había ido totalmente. Yo tenía tanta paz. Tenía que estar quieta y eso fue suficiente. Así que me quedé allí sentada.

Pude oír a mi padre entrar, y podía oírle dando portazos y gritando y maldiciendo, no sentí ningún temor. Yo sabía que Dios tenía su mano sobre mí. Yo sabía que estaba protegida.

Podía oírlo yendo a cada habitación, solo para ver, que faltaban cosas, que se habían llevado cosas, las camas no estaban. Así que yo podía oírlo entrando a cada habitación, poniéndose cada vez más y más furioso, y estando cada vez más y más cerca de mi habitación. Pero aun así yo no tenía miedo. Todavía tenía esa paz y sabía que Dios estaba conmigo en esa habitación.

Él vino por el pasillo hacia mi habitación y entró en su dormitorio y el dormitorio de mi madre, que estaba al lado del mío, fue a la oficina, que estaba al otro lado de mi habitación, y se detuvo en la puerta de mi dormitorio y ni siquiera intentó abrir la puerta. Se dió la vuelta y se metió en su camioneta y se fue. . . No dijo una palabra más. Él había estado gritando y gritando, maldiciendo, y arrojando cosas, pero cuando llegó a mi puerta, todo se detuvo, él solo se dio la vuelta y se fue.

No tenía ni idea de lo que iba a pasar, pero Dios sí, y Él estaba allí para mí ese día y realmente me mostró su protección.

Joy: Cuando nos mudamos en la casa rentada, empezamos a asentarnos. Ahora teníamos seguridad. Y así, el estado de alerta máxima que habíamos vivido, pudo ser borrado. Una vez hecho esto, empezaron a emerger de cada uno de los niños, heridas emocionales muy profundas sobre todo Kristen, tuvo un tiempo muy difícil tratando de lidiar con esas heridas.

Kristen: Yo diría que tenía unos dieciséis años. Era tan tentador simplemente dejar todo. Yo solo quería conducir y estrellar mi auto contra un poste solo para acabar con mi vida. Casi cada vez que conducía era lo que yo quería.

Joy: Ella necesitaba a su padre. Siempre lo había hecho. Ansiaba la atención, el afecto y la afirmación de su padre.

Kristen: Y creo que las cosas que realmente activaron todo eso en mí, fue cuando él me decía apodos, o le llamaba a mi madre por un apodo o cuando decía cualquier cosa mala de mis hermanos o mi madre, o cómo me criticaba diciéndome que no estaba haciendo algo bien o que yo no valía nada. Lo dijo muchas veces.

Joy: Y ella comenzó a cortarse a sí misma.

Kristen: Me sentía como si estuviera viva otra vez y me sentía como un ser humano. Sentía como si pudiera resolver mi propio problema al liberar mi ira haciéndome daño a mí misma. A través de cada corte, me sentía más ligera en cierta manera.

Joy: Cuando descubrí que ella se estaba cortando a sí misma, fue como otra bofetada en la cara para mí. No sabía cuánto más podría soportar. Yo estaba sola, luchando por conseguir lo suficiente apenas para comer, para mí y para mis hijos. Tanto dolor y ahora aquí, ya no solo en este gran caos que tengo con mis hijos, sino que ahora tengo una hija que está tratando de hacerse daño.

Kristen: Yo no quería que nadie me tocara. Yo no quería abrazar a nadie. Yo no quería decirle a nadie que le amaba. Me convertí en una piedra. Recuerdo a mi familia tratando de abrazarme, y yo no quería que ellos lo hicieran. Yo solo les decía que se alejaran de mí. Ni en un día de alegría como la Navidad, quería que me tocaran porque me sentía tan repugnante y sin valor.

Joy: Los niños habían pasado muy poco tiempo con su papá, y nunca lo habían visto en estado sobrio. Este domingo en particular, habían estado con él y estaban tan desanimados, especialmente Jena. Ella estaba sollozando. Me dijo que se había tomado una gran cantidad de analgésicos y que inmediatamente se había arrepentido de lo que había hecho. En ese momento, me quebré. Al igual que cualquier madre haría, solo tienes que hacer lo que tienes que hacer. Tú la lanzas en la camioneta y conduces hacia al hospital.

Me sentía un absoluto fracaso como mamá. Me sentí como si ni siquiera podía proteger a mi hija de esto. “No puedo seguir con esto, Dios. El dolor nos está arropando. Nunca nos deja. ¿Y ahora hasta podría perder a mi hija?” Me sentía tan afligida por ella, por todos ellos. Fue un momento tan terriblemente amargo. Solo pensé: “Yo no puedo hacer esto un día más, Señor, ¡¡¡no puedo!!!”

Tan pronto como llegamos al hospital, le hicieron algunas pruebas y se dieron cuenta de que Jena no había hecho casi nada. Apenas había tomado una cantidad de analgésicos suficiente para ponerla a dormir una buena siesta , ¡por lo que me sentí tan agradecida! Luego, una vez que supimos eso, y que ella estaba descansando en su cama, ella me miró con esos ojos grandes, marrones, y me dijo: “Mamá, cántame”.

Para ser capaz de mantenerte lo suficientemente fuerte para obtener aliento y cantar lo suficientemente fuerte, sin importar cómo te oyes, con tal de consolar a tu hija, tienes que mantener la compostura aun cuando lo que realmente quieres es hundirte en un rincón en la esquina de la habitación y solo llorar y llorar.

Pero lo hice. Canté con ella y la abracé, y una sonrisa se ​​extendió por todo su rostro. Ella me decía entonces que yo iba a estar bien y que ella iba a estar bien, y que ella realmente iba a confiar en el Señor. Fue un momento muy vulnerable.

Cuando Mark apareció, hizo una pequeña escena. Había estado bebiendo, así que no se veía muy agradable. No se trataba de Jena hacia él. Era acerca de sí mismo. Mi pastor lo había llevado afuera y había tenido una pequeña confrontación con él. Cuando Mark se alejó de esa charla con nuestro pastor, mi pastor se volvió a mí y me miró y negó con la cabeza y básicamente lo que dijo fue: “Esto no tiene esperanza”.

Él no quiso decir que no había esperanza en el Señor. Lo que quiso decir fue, “el corazón de este hombre se ha vuelto tan duro contra Dios, contra todo”. No veía ninguna esperanza.

Honestamente, esa fue probablemente la primera vez en 22 años que pensé, “no creo que haya mucha esperanza al ver que aun él sabiendo que pudo perder a su hija, no parece importarle”.

Cuando regresamos a casa del hospital después de Jena haber tomado una gran cantidad de analgésicos, pensé que yo había estado orando durante tantos años de la siguiente manera: “Señor, haz lo que sea necesario para cambiar a mi marido”. Yo había orado por muchos años: “Dios, que no se haga mi voluntad sino la tuya. Señor, yo solo quiero que él sea salvo”. Pero siendo honesta, no creo que me sentía de esa manera en lo más profundo de mi ser.

Creo que mucho de mí todavía lo quería para mí, todavía lo quería para mis hijos. Todavía quería ser feliz. Todavía quería que todo se resolviera para yo poder sentirme mejor, y sentir que finalmente la tormenta había terminado.

Pero cuando regresamos a casa después de ese episodio, realmente entendí, creo, cuánto depende de Dios y cómo realmente es para Su gloria. Y de cualquier manera en que se vea la situación y la manera en la que Él decida actuar en ella no es mi papel decidirlo para que Él reciba la gloria. Creo que eso también era parte de quitar el «YO». Llevarse lejos mi orgullo, lo que quería, mis deseos, mis sueños, mis esperanzas. Tenían que desaparecer.

Conseguí consejería para las chicas. Habían estado ya en consejería, pero en cierta forma la retomamos con personas que las aconsejaban, las guiaban y caminaban a su lado. Había una chica en ese tiempo que tenía cerca de 22 años, ella ayudaba en el grupo de jóvenes y que realmente tomó a Kristen bajo sus alas y pasaban mucho tiempo con ella.

Kristen: Fue realmente muy importante para otras personas invertir en nosotros cuando éramos niños. Ver otros adultos preocuparse por mí y mis hermanos también fue un buen testimonio para nosotros porque fuimos capaces de ver cómo sería la vida normal mientras nos estábamos alojando en sus casas.

Así que si tienes una amiga o ves a un niño que tiene problemas, asegúrate de pasar tiempo con esa persona. Tú puedes pensar que ellos están conscientes de que son especiales, pero probablemente no lo estén. Cualquier cosa que puedas hacer por ellos de una manera positiva los va a afectar más de lo que nunca te pudieras imaginar.

Joy: Había hablado tantas veces con mis hijos acerca de la oración. Era constante, sin importar si habían pasado tiempo con su padre y llegaban a casa desanimados; no importaba si sentían rencor o si simplemente se sentían deprimidos. Mi respuesta a cada una de estas cosas era simplemente: “Ora”. Vamos a orar por su padre ahora mismo, vamos a dejar lo que estamos haciendo y vamos a orar ahora mismo. Yo necesitaba eso, necesitaba esa comunicación constante con mi padre, solo eso.

No me di cuenta, no me di cuenta de lo serio que Jena tomo esto hasta un día mientras estaba colocando algo en su habitación en nuestra pequeña casa rentada. Me di cuenta de que todo el armario, todas las paredes de su armario, estaban llenas de oraciones escritas en papel.

Yo literalmente sentí que había entrado en un lugar especial. Me sentí como si estuviera pisando tierra santa donde ella había pasado horas y horas ante el trono celestial, solamente clamando y rogando a Dios que salvará a su padre y el matrimonio de sus padres.

Jena: Yo solo quería un lugar lejos de todo, un lugar al que pudiera ir y que solo fuéramos Dios y yo.

Joy: Había una foto tamaño 8 x 10 mía y de Mark.

Jena: Era una foto que mi hermano les había tomado cuando estábamos en unas vacaciones en la Florida, y ellos se estaban abrazando. Para mí fue algo tan hermoso verlos juntos.

Joy: Empezamos en grupo un diario de oración.

Kristen: Y eso me ayudó a ser capaz de liberar algunas de mis emociones de una manera positiva.

Joy: Y es algo que nos pasábamos haciendo una y otra vez.

Kristen: Fui capaz de ver que yo no era la única que estaba luchando con estos sentimientos porque podía ver lo que mi madre había escrito y las oraciones que ella escribió por nosotros. Y mi hermana, mi hermana pequeña estaba orando por mí y ella estaba realmente preocupada.

Joy: La idea principal es que ellas son hijas del Rey de reyes, y aunque su padre, su padre terrenal, se había alejado, su Padre celestial nunca haría eso. Ellas todavía eran princesas. Ellas eran las pequeñas princesas del Dios Todopoderoso, y ellas necesitaban que se les recordara que eran hermosas.

Ellas fueron afirmadas a través de los ojos de Dios. Y eso fue una herramienta importante y realmente un tesoro que aún guardo de aquellos tiempos oscuros en los que estábamos buscando a través de la verdad de la Palabra de Dios y ayudándonos las unas a las otras a hacerlo a través de este pequeño diario.

Una y otra vez Dios se mantuvo llevándome de vuelta al punto de confiar en Él. ¿Confías en mí aunque tu hija haya tomado una sobredosis? ¿Confías en mí aunque tu hija se está cortando a sí misma? ¿Confías en mí aunque tu marido ya no come, sino que se bebe sus comidas? ¿Confías en mí aunque tu hijo sea como un bulto tirado en el suelo, llorando? ¿Confías en mí aunque no sepas de dónde vendrá tu renta del mes? ¿Confías en mí aun cuando no sabes de dónde vendrá tu próxima comida? Una y otra vez ese mensaje tan simple: “¿Confías en mí?”

Nancy: ¡Wao! Puedes estar escuchando todo esto y decir, “la historia de Joy es mi historia”. Tal vez puedes identificarte con muchos de los detalles que ella ha compartido. O tal vez tu vida se vea totalmente diferente en este momento.

Independientemente de cuál sea tu situación, creo que esto nos lleva a todas a preguntarnos: «¿Cuáles son las necesidades más profundas de mi vida en este momento, y dónde estoy yo buscando la ayuda que necesito en las situaciones difíciles de la vida?» La única cosa que realmente va a hacer la diferencia es clamar al Señor.

Como hemos escuchado hoy, Joy McClain ha luchado con problemas profundos del corazón como estos, y ella cuenta su historia de una forma muy transparente en su libro titulado: “Esperando por su corazón : Lecciones de una esposa que eligió permanecer”—disponible en inglés solamente.

Lo que me gusta de la historia de Joy es que ella nos señala a Cristo como la esperanza suprema que necesitamos cuando estamos frente a cualquier reto en la vida, no importa lo difícil que sea. En el camino, creo que este libro va a darte muchos consejos útiles, prácticos sobre cómo honrar tus votos matrimoniales, incluso cuando parece que todo se está cayendo a pedazos. Creo que este libro será un estímulo para ti y tal vez será algo que te gustaría compartir con algún familiar o una amiga que está en un matrimonio difícil.

Espero que puedas ver un corto video que nuestro equipo preparó para contar la historia de Joy. Este es un video de primera categoría con una hermosa cinematografía, y más que nada, creo que vas a estar profundamente conmovida mientras ves como el poder de Dios ofrece esperanza en situaciones que parecerían no tener esperanza. Es una historia que te tocará y creo que querrás compartir con muchas otras también. Todo esto está disponible en el día de hoy en AvivaNuestrosCorazones.com

Carmen: Mañana escucharemos la tercera parte de la historia de Joy y Mark McClain.

¿Se pueden restaurar las relaciones que han sido dañadas? Espero que estés de vuelta mañana con nosotros en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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¿Todos somos libres e iguales ?

Jueves 10 Diciembre

Dios, que es rico en misericordia… nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).
Efesios 2 : 4-5

No hay diferencia, por cuanto todos pecaron… siendo justificados gratuitamente.
Romanos 3 : 22-24

¿Todos somos libres e iguales ?

El primer artículo de la declaración universal de los derechos del hombre afirma : “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Estamos de acuerdo con esta declaración, pero desgraciadamente la realidad es muy diferente. ¡Hay tantas desigualdades y situaciones indignas entre los hombres ! Entonces acusamos a la sociedad, en vez de revisar nuestro comportamiento. A los que dijeron : “Jamás hemos sido esclavos de nadie” (Juan 8 : 33-34), Jesús explicó que los que practican el pecado (el mal) son esclavos de su propia naturaleza que les induce a pecar (Juan 8 : 33-34). ¿Quién puede liberarse de su pecado por sí mismo ?

En esto todos somos iguales, todos somos prisioneros del pecado, y Dios no hace diferencia. Pero nos ama a todos, independientemente de nuestro origen o condición. Por ello, sin discriminación, invita a cada uno a creer en Jesucristo. Toda persona puede aceptar a Cristo como su Salvador y ser liberada de su culpabilidad.

Cuando nacemos, todos somos iguales ante Dios debido a nuestro pecado, pero al final de nuestra vida es diferente. La Biblia dice que quienes hayan creído en la obra de Jesús en la cruz irán a pasar una eternidad de paz junto al Señor, y los que no hayan creído permanecerán lejos de Dios, en medio del sufrimiento. Hoy, aún es tiempo para escoger la libertad, el gozo y la paz eternamente con Jesús, quien nos dice : “Venid a mí” (Mateo 11 : 28).

Jueces 3 – Apocalipsis 3 : 7-22 – Salmo 139 : 19-24 – Proverbios 29 : 17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Cómo vivir en medio de una generación perversa

Grace en Español

Cómo vivir en medio de una generación perversa

John MacArthur

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

http://www.gracechurch.org/espanol

Dos formas de oposición a Jesús

Soldados de Jesucristo

Diciembre 9

Solid Joys en Español

Dos formas de oposición a Jesús

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
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¿Qué es la DEPRAVACIÓN TOTAL?

Teología Express

¿Qué es la DEPRAVACIÓN TOTAL?

Jairo Chaur

Jairo Chaur es pastor en la Iglesia Evangélica de la Gracia, en Barcelona (España). Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Qué es la depravación total?

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Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Centrándose fielmente en el carácter de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Centrándose fielmente en el carácter de Dios

R.C.Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue mejor conocido por proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud. Mira este breve video de R.C. a través de los años enseñando sobre la santidad de Dios y por qué es es central para el propósito de Ligonier.

Transcripción

Mi estrategia fue centrar la atención, lo más posible, en el carácter de Dios; porque pensé que la mayor debilidad en la iglesia, tanto en la iglesia liberal como en la iglesia evangélica, fue una comprensión del carácter de Dios el Padre.

Entonces, organizamos este ministerio y básicamente lo que hacemos es que producimos programas en video para adultos en la Escuela Dominical. Damos un vistazo alrededor del mundo y vemos pedacitos de toda clase de experiencias e información radicalmente diferentes y, a veces, en conflicto.

Y lo que tratamos de hacer es capacitar a las personas para que piensen como cristianos, para que busquen la mente de Cristo, para que comprendan que la fe cristiana no es una reserva de compartimientos que no tiene nada que ver con el resto de la vida.

Y, hasta que no entendamos nuestro pecado, nunca entenderemos lo que él ha logrado por nosotros en la historia, en sus actos redentores, en el éxodo del Antiguo Testamento, en la cruz del Nuevo Testamento, ni entenderemos nuestra propia meta y propósito como cristianos, que son llamados a ser un pueblo santo, santificado del Señor. Hasta que tengamos una idea de todo el concepto de la santidad.

La Biblia usa palabras como: estamos muertos en pecado, somos esclavos del pecado, somos por naturaleza hijos de ira, no queremos a Dios en nuestro pensamiento. Porque Él es santo y nosotros no.

Creo que una de las cosas más importantes que hacemos es tratar de profundizar nuestra comprensión del carácter de Dios.

Si Ligonier es fiel a sus fundamentos y creo que lo será, deberíamos estar en medio de una renovación mundial de la fe reformada.

En lo que a mí respecta, ese es el tipo de cosas que no puedes programar en un estudio: ¡Dios es soberano!

No hay “moléculas sueltas” en un universo donde Dios es soberano. Si Dios no es soberano, Dios no es Dios.

Quiero ponerlo simple. El Evangelio es tan claro en las Escrituras que un niño puede entenderlo.

Lo que quiero transmitirles es que, a menos que un hombre nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Si Dios es Dios; si realmente es Dios, no solo es Dios de la iglesia, es Dios del gobierno, es Dios de las artes, es Dios sobre todo.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Latigazos Religiosos

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Diecisiete

Latigazos Religiosos

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 24 – ¿Quién es el centro de tu mundo?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Esperando por su corazón

Aviva Nuestros Corazones

Ago 24 – ¿Quién es el centro de tu mundo?

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Carmen Espaillat: Mark McClain recuerda cuándo probó alcohol por primera vez.

Mark McClain: Yo tenía como cinco años cuando probé mi primer sorbo. Veía la botella de papá sobre la mesa y tomaba un trago. Y luego tomaba un trago de Coca Cola y esto hacía que la Coca Cola supiera más dulce. Y así fue como todo esto empezó.

Carmen: Mark comenzó a tomar más cuando estaba en el bachillerato.

Mark: Solo salía y pasaba un buen tiempo con mis amigos. Realmente era muy fácil salir y disfrutar.

Carmen: La prometida de Mark sabía que él estaba tomando.

Mark Yo creía que ella realmente no se preocupaba mucho por eso. Luego, después que nos casamos, todo hizo pssst… Empezó a ser un problema diario.

Carmen: Para el tiempo cuando sus tres hijos tuvieron edad suficiente para darse cuenta de lo que estaba pasando, la vida de Mark estaba dominada por el alcohol y tuvo un efecto enorme en su familia.

Mark: Tomemos por ejemplo un día ¿Ok? Yo llegaba a casa del trabajo.

Hija: Todos los problemas empezaban al poco rato de que él llegaba del trabajo.

Mark: Al principio no había problemas.

Hija: Habría pasado una media hora en casa y ya estaba borracho.

Mark: Pero a medida que la noche avanzaba…

Hija: Solo recuerdo estar acostada en la cama y oyendo más que todo a mi papá dando gritos.

Mark: Gritando, peleando.

Hija: Y muchas veces esto no me dejaba dormir de noche.

Mark: Comencé a ser un poco más impaciente.

Hija: Tenía una mala sensación en el estómago cada vez que oía a mi papá gritar.

Mark: Cada vez estaba más enojado.

Hija: No sabía de lo que sería capaz de hacernos.

Mark: Y una vez llegaba a ese nivel, explotaba por cualquier cosa.

Hija: Cualquier cosa negativa que te puedas imaginar, eso era lo que nos decía.

Mark: Y al otro día me levantaba, iba al trabajo, y empezaba todo de nuevo. Se convirtió en algo que nos consumía a todos.

Carmen: Entonces, ¿cómo estaban las cosas para la esposa de Mark mientras esto sucedía? Esa es la historia que escucharemos hoy en Aviva Nuestros Corazones.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, como se pueden imaginar, en Aviva Nuestros Corazones recibimos todo el tiempo correos electrónicos, cartas y llamadas de mujeres que están en situaciones muy difíciles en sus matrimonios. En muchos casos las voces de las personas que les rodean les están diciendo que es hora de avanzar, que no hay razón para continuar en un matrimonio tan difícil. He encontrado que muchas de esas mujeres realmente quieren rendirle honor al Señor y permanecer fieles a sus votos matrimoniales, pero algunas veces esto parece tan difícil.

Hace unos años una mujer llamada Joy McClain escribió a Aviva Nuestros Corazones, ella estaba en una situación muy difícil. Estaba comprometida con su matrimonio y quería seguir comprometida con él, aunque por años su esposo había estado esclavizado por el alcohol.

Dios había estado usando durante un largo tiempo a Aviva Nuestros Corazones para animarla, pero cada día traía tantas preguntas: ¿Cómo manejo esta situación? ¿Cómo Dios proveerá para mí? ¿Cambiará mi esposo algún día? ¿Realmente debo permanecer en este matrimonio?

Todavía puedo recordar la primera vez que Joy se acercó a mí después de un evento y compartió conmigo un poco de su historia. Desde ese entonces ha sido un gozo increíble a través de los años mirar al Señor trabajar en el corazón de esta mujer y milagrosamente también en el corazón de su esposo.

La he animado a compartir su historia con el permiso de su esposo, por supuesto, y hemos visto como el Señor usa la situación por la que Joy ha pasado, para animar a otras mujeres a luchar por sus matrimonios aun cuando pareciera que no hay esperanza.

Joy ha escrito un libro llamado, “Waiting for His Heart: Lessons from a wife who chose to stay” (Esperando por Su Corazón: Lecciones de una esposa que eligió permanecer—este libro está disponible solamente en inglés).

Ahora, puede que tengas un hijo o una hija, o un nieto, o una amiga cercana que se encuentre en un matrimonio muy difícil, y creo que encontrarás que esta historia en particular los puede animar. Si estás en una situación donde sientes que tu matrimonio no tiene esperanza, espero que escuches durante los próximos días, pidiéndole al Señor no solo que cambie el corazón de tu esposo, sino también diciéndote: “Señor, ¿usarías esta dificultad para acercarme más a Tí? Escuchemos ahora la historia de Joy.

Joy: Mark era un año mayor que yo y cuando empecé a tratarlo había algo en él que llamó mi atención. Empezamos a salir juntos. Crecí con una perspectiva procedente de una familia muy sólida y calmada. Nuestra familia fue formada alrededor de la iglesia y la familia, pero alrededor de mis dieciséis años, Dios tomó un lugar secundario en mi vida.

Mi vida social se volvió más importante que mi relación con el Señor. Y esto ciertamente se mostró en mi relación con Mark, quien profesaba conocer a Dios pero tenía muchas preguntas. Yo realmente no sabía si él era salvo o no, y en ese tiempo no estoy tan segura de que eso me importara.

Nos íbamos a casar en mayo. Antes de casarnos, mi esposo alquiló una casa pequeña en el campo. Estaba situada en una colina y desde la ventana de la cocina se podían ver los silos (almacenes) de la granja de mi papá, lo cual me parecía fantástico. Plantamos un huerto antes de decir nuestros votos matrimoniales, así que ahí estábamos plantando nuestro huerto.

Recuerdo estar pensando que era tan apropiado que plantáramos estas semillas de promesas que crecerían y serían como nuestro amor. Era muy idílico, muy romántico. Es casi una expectativa irreal de lo que un matrimonio debe ser, de lo que puede ser y de lo que sería. Así que mientras sembrábamos nuestro jardín, yo solo pensaba, “oh, esto va a ser tan maravilloso. Va a salir todo perfecto y va a ser bueno y verde, todo va a crecer y a prosperar”. Pero no siempre resulta así en la jardinería y tampoco resulta así en la vida real.

Justo antes de mi boda, yo estaba afuera con mi mamá colgando la ropa lavada en el tendedero. Estaba con ella y cuando terminamos, subimos por la colina y ella fue hasta donde yo estaba sentada y me dijo: “hay veces en tu matrimonio cuando sientes como si quisieras abandonarlo todo”.

Pensé en lo extraño que eso era. Número uno: según mi perspectiva, mis padres tenían un matrimonio sólido, bueno, y centrado en Dios. Número dos: Pensé, “eso nunca va a pasar mamá, porque amo tanto a Mark, y yo sé que todo va a ser bueno y va a estar bien”. Y nunca pensé que llegaría el día en que yo estuviera dispuesta a abandonar mi matrimonio.

El día de nuestra boda fue un precioso día de mayo y yo estaba tan entusiasmada. No podía esperar más para convertirme en su esposa. No podía esperar para llevar su apellido. Fui la primera en llegar a la iglesia. Me senté en los escalones por un momento. Siempre he escrito en un diario. Siempre me ha gustado escribir, y recuerdo ese día escribir sobre mi boda y lo feliz que me sentía. No podía esperar para caminar por ese pasillo y decir mis votos.

Mientras decía esos votos, realmente los sentí. Eran palabras que yo iba a tomar muy en serio y yo las iba a cumplir sin importar lo que viniera. Esa tarde escribí en mi diario palabras que más tarde tuvieron un gran significado porque dije: “hoy tomé un voto de amor y honor a mi esposo, y eso es lo que pienso hacer no importa lo que venga.”

Si hubiera sabido cómo lucía ese “no importa lo que venga”, ciertamente me hubiera estado preguntando cómo lo iba a superar, pero yo creía en verdad lo que dije. Dios sometería esos votos a pruebas que yo no podía imaginar, pero ellas serían para Su propósito y para Su gloria.

Yo siempre supe que Mark tomaba, no a un nivel que me preocupara, era más bien algo social. Al principio de nuestro matrimonio esto no me molestaba mucho. No vi señales de peligro. Cuando nuestro primer hijo nació, me di cuenta que no quería que mi hijo creciera en un ambiente donde se consumía alcohol en el hogar.

Así que después del nacimiento de nuestro hijo, yo empecé a pensar seriamente en que no era algo bueno que Mark tomara, y empecé a interrogarlo. Comencé a preguntar, “¿será esto una buena idea?” Y él reaccionó con mucho resentimiento a mis preguntas.

Mark: “¿Por qué me estás haciendo esas preguntas? ¿Por qué te opones a lo que yo hago? Tengo derecho a hacerlo.”

Joy: Para él, yo estaba siendo controladora, yo le estaba diciendo lo que tenía que hacer.

Mark: Pero yo tengo el derecho de hacer lo que quiera. ¿Y Por qué yo no podría hacerlo? Esto es lo que quiero hacer, además yo no estoy haciéndole daño a nadie.

Joy: Si yo escuchara de nuevo las palabras que dije entonces, pienso que probablemente no creería que mi motivo era puro porque la mayoría de veces no lo era. Era algo como, “necesitas cambiar para que yo sea feliz.”

Mark: El ídolo del alcohol, ese era mi ídolo. Quiero decir, todos tenemos ídolos.

Joy: Mis expectativas del matrimonio y de mi esposo realmente se volvieron como un ídolo para mí, porque yo pensaba que mi esposo debía llenar mis necesidades y hacerme feliz. Él debía de satisfacer lo que yo quería y deseaba. Y ningún hombre fue hecho para hacer eso. Ese no es El Plan de Dios.

No entendía eso en ese entonces. Yo veía a mi esposo como el hombre que yo amaba. Yo le había entregado todo lo que podía. Yo quería que él me devolviera lo mismo en nuestra relación, y él no tenía la capacidad de llenar esas necesidades, especialmente cuando el comenzó a tomar aún más y a distanciarse de mí. Él no tenía la capacidad de satisfacer esas necesidades, y yo ciertamente hice al matrimonio–un matrimonio de Dios—mi ídolo.

El comenzó a empeorar. Ya no era un trago ocasional. No tomaba solo los fines de semana. Se volvió algo de todos los días. Desde que él llegaba a casa del trabajo hasta el momento en que perdía el sentido o se dormía en la noche. Comía con nosotros con menos frecuencia. Cada vez pasaba menos tiempo con nuestros hijos.

Jordan: Mi mamá trató todo lo que pudo desesperadamente, para protegernos de toda esta situación.

Carmen: Este es Jordan, el hijo mayor de los McClain.

Jordan: Fue probablemente en sexto grado cuando empecé a notarlo. Empiezas a poner más atención cuando estás en la escuela secundaria. Recuerdo estar acostado en la cama y oír a mi mamá y a mi papá discutir, principalmente mi papá gritando. Así que el solo tener que oír eso casi todas las noches…Recuerdo que algunas veces era abrumador.

Kristen: Vi a mi papá actuando casi como un adolescente. Alguien probablemente de poco más de veinte años aunque él estaba ya bien entrado en los treinta.

Carmen: Esta es Kristen, la hija de los McClain.

Kristen: Me di cuenta que mi papá muchas veces no estaba cuerdo. Lo veía algunas veces en el piso, desmayado frente a la televisión. Pensé que esto era normal, hasta que visité las casas de mis amigos y me di cuenta que no lo era. No era normal que mis padres pelearan a diario. Yo no sabía que pelear no era normal.

Joy: A medida que los niños fueron creciendo, creció la intensidad de la situación en la casa. El caos aumentó y el problema con la bebida empeoró.

Kristen: Podía verlo decirle cosas a mi mamá que nunca debían ser dichas a una dama, y recuerdo que él también me decía nombres feos. Nos dijo todo lo negativo que te puedas imaginar. Recuerdo que una vez que le pregunté si amaba más al alcohol que a nosotros, y no pudo responder. Creo que esta fue una de las heridas más grandes en mi vida.

Joy: Me sentí tan agobiada, y me di cuenta cómo el alcohol había absorbido nuestras vidas y cuánto yo había gastado, cuánto tiempo había gastado tratando de limpiar las cosas detrás del pecado.

Carmen: Finalmente Joy llegó a la conclusión de que la única manera de permanecer fiel a su compromiso matrimonial era por el poder de Cristo trabajando en ella. En vez de poner a su esposo en el centro de su mundo, Joy reconoció a Cristo como el centro.

Joy: Me tiré de rodillas al piso de la sala y grité al Señor, “Te quiero a Tí. Estoy desesperada por Tí.” Y desde ahí en adelante yo empecé a estudiar la Palabra de Dios. Comencé a pedirle a Dios por verdades. “Muéstrame Tus verdades, Señor”. Había puesto a Dios por tanto tiempo en segundo lugar y había convertido a mi esposo en mi dios. Había hecho un ídolo de un matrimonio basado en él, y obviamente esto no estaba funcionando. Me sentía muy sola y como si me hubieran abandonado.

Un día en particular, yo había salido de casa llorando, gritándole a Dios con todas mis fuerzas lo injusto que era esto, que yo no soportaba el mal olor del alcohol un día más. Todo esto…Así llegué al límite. Esto me enfermaba. Sentí en mi espíritu a Dios recordándome que todo pecado es repugnante para Él, y me di cuenta que la manera en que yo trataba de controlar, la manera en que trataba de manipular, mi duda, el creerme superior frente a mi esposo, era también un olor repugnante del pecado.

El pecado de mi esposo era tan evidente, tan obvio. Todos lo veían. Pero el mío estaba escondido. El mío lucía bien ordenado. El sentirme superior podía ser envuelto y justificado en preciosos paquetes pequeños. Emborracharse es un poco más difícil de esconder. Pero mi corazón también era malvado. Mi corazón estaba frío. Mis motivos eran impuros.

Dios me mostró y me reveló la maldad en mi corazón, el egoísmo de mi corazón. Él deseaba trabajar tanto en mí como en mi esposo.

Para ese entonces yo había buscado ayuda. Le había pedido a Mark que fuéramos a consejería matrimonial. Él fue y cuando le dijeron que tenía un problema de alcoholismo y que necesitaban tratarlo, su corazón se endureció, y no quiso volver más. Ellos reconocieron mi necesidad de educación sobre el alcoholismo, y así empecé a ir sola a consejería para recibir ayuda para mí misma.

Yo empecé a buscar a los miembros del Cuerpo de Cristo, a pedirles que oraran, pero mientras más me acercaba al Señor, mientras más me acercaba al Cuerpo de Cristo, Mark se distanciaba aún más. Se volvió más aislado, más iracundo, y estaba más enojado conmigo porque yo estaba buscando ayuda.

Mark: Al principio yo estaba solo un poco enojado, pero luego cuando se volvió más frecuente, fui más áspero.

Joy: Él estaba empezando a abrir hoyos en las puertas.

Mark: Más consistente. Era casi todo el tiempo.

Joy: Estaba empezando a arremeter contra mí, a enojarse conmigo. Y estaba empezando a amenazarme más.

Mark: Y llegó un momento que se acabaron los buenos tiempos.

Joy: Recuerdo una noche en particular que estaba acostada en la cama. Yo estaba sola leyendo un libro y él entró y empezó a gritarme. Y cuando no le respondí, su enojo escaló a tal punto que tomó la cama y la giró sobre un lado, tirándome al piso. La cama volvió a caer de golpe sobre las patas. Me subí otra vez a la cama, sin saber realmente qué hacer. ¿Me voy? ¿Salgo de la habitación? ¿Qué hago? Así que solo me subí a la cama de nuevo.

Él tomó la cama otra vez y la tiró casi al otro lado. Y yo me caí por supuesto, y en ese momento me di cuenta que yo era la próxima cosa que él iba a tocar porque él había pasado del enojo a las paredes, de las paredes a las puertas, de las puertas a reventar cualquier cosa, a tirar algo, a arremeter, y ahora él está tomando la cama donde yo estaba acostada y quería hacerme daño y me estaba amenazando. Así que no pude más con esto.

Jordan: Una vez que tomé conciencia y me di cuenta que este era un problema, lo enfrentaba cuando él estaba así y defendía a mi mamá y algunas veces gritaba yo mismo. Entonces parecía peor, pero estoy seguro que su estado no era mucho peor, pero parecía peor porque lo estábamos confrontando, y él nos atacaba en respuesta. Luego se sentía como si fuera una lucha entre todos nosotros.

Joy: Como familia, le habíamos rogado a Mark. Los niños le habían suplicado más de una vez, “papá, por favor busca ayuda”.

Una imagen que probablemente nunca olvidaré es la de mi hijo. Él tenía cerca de quince años y estaba en la sala. Él estaba hablando con Mark, y le estaba rogando, “por favor busca ayuda. Nosotros haremos cualquier cosa contigo, papá. Por favor. Estamos dispuestos a pasar cualquier cosa contigo, pero por favor, te pedimos que busques ayuda.”

Mis hijas estaban allí. Estaban llorando. Yo estaba llorando. Pero era mi hijo quien hablaba ese día, rogando, y suplicando a su padre.

Y Mark solo nos miró a todos, dió la vuelta y se fue. Se llevó algunas cosas y se fue. Mi hijo cayó de rodillas al piso de la sala, cubrió su cara con sus manos y lloró con gemidos fuertes. Su corazón estaba roto. Nuestros corazones estaban rotos. Papá nos ha dejado y, ¿cómo tú recoges los pedazos de algo así? ¿Qué les dices a tus hijos?

Una y otra vez después de estas escenas, los abrazaba y orábamos juntos. Le rogábamos al Señor, le suplicábamos a Dios. Yo sentía que si no dirigía a mis hijos completamente hacia Dios, ellos tomarían el camino de la amargura en sus corazones. Una y otra vez y otra vez tuve que tomarlos y dirigir sus miradas a Dios. Cuando yo estaba tan desesperada, tan rota y en pedazos, ellos también lo estaban. Era un tiempo de desesperación para nosotros.

Jordan: Tantas personas lo hubieran abandonado inmediatamente, y si no inmediatamente, quizás después de un par de años de soportar este problema, cinco, diez años, pero ella se quedó con él.

Joy: Me quedé con mi esposo por el simple hecho de que yo había hecho un voto, y había llegado a entender que el matrimonio es un ejemplo vivo de Cristo y Su Novia, y Él nunca abandona a Su Novia, y entendí que mi rol en todo esto era orar por mi esposo.

Nadie en la tierra va a orar por este hombre como tú. Eres una con este hombre, y esta relación se ha dañado. Que increíble es entender esto cuando entiendes a Cristo y a Su Novia, la Iglesia, y lo importante e íntimo que es para nosotros el caminar con Él. Nadie, nadie va a clamar a gritos por mi esposo como sus hijos y yo.

Carmen: Hemos estado escuchando la historia de Joy y Mark McClain. Sé que muchas oyentes se identificarán con la historia de Joy. Quizás estés en una situación difícil en tu matrimonio, y la historia de hoy te alienta a que permanezcas comprometida y que tengas fe en que Dios puede ser glorificado en tu situación. Y creo que todas nosotras podemos identificarnos con los problemas de idolatría que esta historia presenta.

Nancy regresa para ayudarnos a considerar algunos de estos asuntos.

Nancy: Bueno, creo que la pregunta principal que Joy enfrentó es la misma pregunta que tú y yo necesitamos contestar cada día de nuestras vidas.

No importa si estás pasando por una crisis o si estás en una temporada en que las cosas andan bien, todas necesitamos preguntarnos: ¿quién o qué es el centro de mi mundo?

En un punto de su vida Joy hubiera dicho: “Mark es el centro de mi mundo”. Pero cuando ese mundo empezó a derrumbarse, ella se dio cuenta que el lugar central de nuestras vidas debe estar reservado para Jesús y solamente Jesús.

Así que ¿quién está en el centro de tu mundo? ¿Está tu vida edificada sobre una relación con Cristo, o está alguien o algo desplazando a Cristo? Espero que hoy tomes un momento para detenerte y hacer un inventario, dejar que el Señor examine tu corazón y te preguntes, “¿hay algo o alguien que está tomando el lugar de Cristo en mi vida?” Y decir otra vez, “Señor, quiero que toda mi vida se trate de Tí, dándote solo a Tí la gloria”.

Joy McClain escribe sobre la transformación de corazón que ella experimentó en su libro llamado “Waiting for His Heart: Lessons from a wife who chose to stay” (Esperando por Su Corazón: Lecciones de una esposa que eligió permanecer). Sé que este libro será de gran aliento a cualquiera que esté en una situación matrimonial difícil, pero creo que este libro también es de valor y ánimo para otros. La crisis en el matrimonio de Joy la empujó hacia Cristo e hizo que ella se apoyara en Él de maneras más profundas, y eso es algo que todas nosotras necesitamos ser retadas a hacer día tras día.

Ahora, yo sé que la historia de Joy va a retumbar en los oídos de muchas, muchas oyentes y puede traer algunas preguntas difíciles sobre tu situación particular. No hay respuestas rápidas y fáciles, pero déjame animarte a que no atravieses esta crisis sola. Puede que necesites encontrar una mujer piadosa en tu iglesia que te ayude y te aliente a considerar algunas de las decisiones difíciles que tienes delante de tí. Y puede que también sea necesario involucrar a los líderes, los pastores, los ancianos de tu iglesia local.

Espero que puedas visitar nuestro portal, AvivaNuestrosCorazones.com para que puedas ver un video con la historia de Joy. Quizás sea un recurso que quieras compartir con otras que estén atravesando situaciones difíciles en su matrimonio.

Carmen: ¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarles a otras mujeres? Entonces este evento es para ti. En “Revive 15” contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler dirigiendo la alabanza. Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres, uno de los mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios.

Si has estado confundida, desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras. Ven a escuchar por qué es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, importar y recibir ayuda de otras mujeres como tú, conoce a: Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell, durante tres horas de ideas prácticas y mucho más. «Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres”. Indianápolis, septiembre 25 y 26. Acompáñanos.

Nancy: En el próximo programa escucharemos la segunda parte de la historia de Joy, no te lo pierdas mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Omar Salas, No Importa Quien Soy, Dependo de ti ℗ 2007 Omar Salas

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