Sabiduría y conocimiento

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Sabiduría y conocimiento

R.C. Sproul

Nota del editor: Esta es la tercera parte de la serie de artículos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

En la universidad, me especialicé en filosofía. El primer día del primer curso que tomé en filosofía, el profesor escribió la palabra filosofía en la pizarra, luego la desglosó para mostrar su origen etimológico. El término proviene de dos palabras griegas, lo cual es apropiado, ya que los griegos son vistos generalmente como los padres fundadores de la filosofía occidental. El prefijo filo proviene de la palabra griega phileō, que significa «amar». La raíz proviene de la palabra griega sofía, que significa «sabiduría». Por lo tanto, el significado básico de la palabra filosofía es «amor por la sabiduría».

El propósito de aprender las cosas de Dios es la adquisición de sabiduría, y no podemos tener sabiduría sin conocimiento.

Una vez que comprendí este significado, asumí que al estudiar filosofía aprendería sobre la sabiduría en un sentido práctico. Sin embargo, pronto descubrí que la filosofía griega enfatizaba preguntas abstractas de la metafísica (el estudio del ser último o de la realidad última) y la epistemología (el estudio del proceso mediante el cual los seres humanos aprenden). Es cierto que una de las subdivisiones de la filosofía es la ética, particularmente la ciencia de la ética normativa, los principios de cómo debemos vivir. Esa fue ciertamente una preocupación de los antiguos griegos, particularmente de Sócrates. Pero incluso Sócrates estaba convencido de que la conducta apropiada, o la vida correcta, está íntimamente relacionada al conocimiento correcto.

Hay una sección del Antiguo Testamento conocida como la literatura sapiencial: los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Aquí, vemos un énfasis filosófico completamente diferente, uno basado en la suposición inicial de la Biblia. Muchas personas consideran la afirmación de que hay un solo dios sobre toda la creación como un desarrollo tardío en la filosofía griega. En cierto modo, fue el resultado de su pensamiento. Pero para los judíos, la afirmación de la soberanía de Dios era primordial. La primera línea del Antiguo Testamento dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn 1:1). El monoteísmo no está al final del camino; está al principio.

Génesis no ofrece ningún argumento o prueba de la existencia de Dios. Una de las razones de esto es que los judíos estaban convencidos de que Dios ya había hecho el trabajo por Sí mismo: los cielos proclamaron la gloria de Dios (Sal 19:1). Los judíos no estaban preocupados de si había un Dios sino de cómo es Él: ¿Cuál es Su nombre? ¿Cuáles son Sus atributos? ¿Cuál es Su carácter? Todo el Antiguo Testamento se enfoca en la autorrevelación de Dios a Su pueblo del pacto.

La literatura sapiencial hace una afirmación sorprendente: «El principio de la sabiduría es el temor del Señor» (Sal 111:10Pr 9:10). Para los judíos, la sabiduría significaba una comprensión práctica de cómo vivir una vida que sea agradable a Dios. La búsqueda de la piedad fue una preocupación central de los escritores de la literatura sapiencial. Afirmaron que la condición necesaria para que alguien tenga verdadera sabiduría es el temor del Señor.

Tal temor no es terror ni horror. Como dijo Martín Lutero, es un temor filial, el temor de un niño que admira a su padre y no quiere hacer nada que pueda contravenir a su padre e interrumpir su relación amorosa con él. En una palabra, este concepto tiene que ver con la reverencia, la admiración y el respeto. Cuando los escritores de la literatura sapiencial dicen que el principio de la sabiduría es el temor del Señor, ellos están diciendo que el punto de partida absoluto y esencial, si deseas adquirir la verdadera sabiduría, es la reverencia y la adoración a Dios.

Mostrando un contraste, el salmista nos dice: «El necio dice en su corazón: ‘No hay Dios’» (Sal 14:1a). La sabiduría es contrastada con la necedad. Sin embargo, en la literatura hebrea, la palabra necio no describe a una persona que carece de inteligencia. Ser necio para el judío es ser irreligioso e impío. El impío es la persona que no tiene reverencia por Dios, y cuando no tienes reverencia por Dios, inevitablemente tu vida lo mostrará.

La  literatura sapiencial también hace una distinción clara entre la sabiduría y el conocimiento. Una persona puede tener conocimiento ilimitado y no tener sabiduría. Pero no puede darse lo contrario; nadie puede tener sabiduría si no tiene conocimiento. El espíritu anti-intelectual de nuestro tiempo declara: «No necesito estudiar. No necesito conocerla Biblia. Todo lo que necesito es tener una relación personal con Jesús». Ese punto de vista está en un curso de colisión con lo que enseña la literatura sapiencial. El propósito de aprender las cosas de Dios es la adquisición de sabiduría, y no podemos tener sabiduría sin conocimiento. La ignorancia engendra necedad, pero el verdadero conocimiento, el conocimiento de Dios, conduce a la sabiduría que es más preciosa que los rubíes y las perlas.

Queremos ser ricos, exitosos y estar cómodos, pero no anhelamos la sabiduría. Por consiguiente, no leemos las Escrituras, el libro de texto supremo de la sabiduría. Esto es necedad. Busquemos el conocimiento de Dios a través de la Palabra de Dios, porque de ese modo encontraremos la sabiduría para vivir vidas que le agraden.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

La Filosofía de la Disciplina

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Siete –

La Filosofía de la Disciplina

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 27 – Bendito sea el nombre del Señor

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 27 – Bendito sea el nombre del Señor

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/bendito-sea-el-nombre-del-senor/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el sufrimiento nos hace crecer.

Nancy Leigh DeMoss: Eso no significa que clamemos y oremos a Dios diciendo: «Por favor manda sufrimiento a mi vida». No tienes que pedir sufrimiento. Dios lo va a mandar. Él sabe que necesitamos la adversidad. Él sabe que esa es la forma en que todas las cosas crecen. Pero, lo que sí puedes escoger, y por lo que sí puedes orar es por tener regocijo en medio del sufrimiento.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

«Bendito sea el nombre del Señor», no es solo la letra de un canto de alabanza. Es una declaración de fe dicha por un personaje bíblico que pasó por un sufrimiento increíble. Ahora Nancy nos explicará cómo responder a las aflicciones de la vida con la actitud de «Bendito sea el nombre del Señor». Ella continúa con la serie llamada: Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Muchas de ustedes ya han escuchado la historia de John Newton, John Newton vivió en los 1700. Y fue capitán de un barco que traficaba esclavos , se convirtió al Señor a los 23 años y finalmente fue pastor, también fue poeta y escritor de himnos. Es mejor conocido como el autor del himno «Sublime Gracia» que ha traspasado la barrera del tiempo.

John Newton conoció a Mary Catlett cuando ambos eran aún adolescentes y él era inconverso. A sus 23 años él conoció a Cristo y su vida fue transformada; y a los dos años de su conversión, John y Mary, quienes se habían enamorado siendo unos adolescentes, finalmente se casaron.

Mary y John realmente se amaban y tuvieron un matrimonio extraordinario en todos los sentidos. Newton no podía imaginar su vida sin Mary, así que siempre asumió que él moriría primero.

Sin embargo, Mary fue diagnosticada con cáncer. Después de una larga lucha, finalmente murió la noche del miércoles 15 de diciembre de 1790, con su esposo de pie a su lado sosteniendo una vela en su mano. Ellos estuvieron casados por 40 años y tuvieron un matrimonio increíble.

El domingo siguiente, cuatro días después, John Newton subió al púlpito de su iglesia en Londres. Estoy segura, al igual que ustedes, ya lo pueden imaginar, que la congregación debió de haber estado pensando qué predicaría. Su amada esposa Mary acababa de morir. ¿Qué texto escogería? ¿Qué predicaría ahora?

Newton escogió como su pasaje del domingo uno que él había estado reservando a través de su ministerio para usarlo en una ocasión como esta. Está en el libro de Habacuc. Éste era su pasaje:

«Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.» Habacuc 3:17 -18

Lo que Newton estaba diciendo es: «Yo elijo el gozo, yo elijo el regocijo, no en mis circunstancias» porque en ese momento sus circunstancias eran horribles, «sino que yo elijo regocijarme en el Dios de mi salvación».

Estamos hablando de este último párrafo al final de Habacuc, que habla acerca del gozo en medio de la adversidad, en medio de la pérdida. Aquí está un hombre, un profeta de Dios, quien había visto la ira y el juicio de Dios. Dios le había dicho que los babilonios vendrían y que ellos iban a castigar al pueblo judío. que serían tomados en cautiverio. La adversidad se aproximaba. Habacuc sabía esto.

No solo sabía que esto se aproximaba, sino que también sabía que en ese momento el pueblo de Dios se encontraba en una condición de apostasía. Las cosas eran negativas, sin esperanza y difíciles alrededor de él. Habiendo aprendido que «el justo por su fe vivirá», Habacuc decidió no dejar que sus emociones o sus circunstancias dirigieran su vida. Él decidió que él elegiría regocijarse en el Señor.

Sabemos que el gozo es fruto del Espíritu y quien es Dios que lo da y mientras caminamos en unión y comunión con el Dios de todo gozo, el Dios de toda paz y el Dios de toda gracia, es Su gozo el que brota dentro de nosotras.

Podemos fabricar felicidad al controlar nuestras circunstancias hasta cierto punto, pero cuando ya no puedes controlar tus circunstancias y tu felicidad se agota ¿puedes aún tener gozo? Lo puedes tener si tu vida está arraigada en Dios.

Aun a pesar del hecho de que el gozo es fruto del Espíritu, algo que no podemos fabricar, en cierto sentido podemos ver en el texto de Habacuc que tener gozo es una elección. Es un acto de nuestra voluntad. «Yo me gozaré» dice Habacuc.

Él no dice, creo que debo gozarme, él está diciendo: «Yo elijo, como un acto de mi voluntad, como una expresión de mi fe basada en lo que yo sé que es una verdad sobre Dios y sobre sus caminos… regocijarme. Estoy eligiendo la senda del regocijo».

El apóstol Pablo entendió ese tipo de gozo. Él entendió lo que es ese tipo de elección. Sabía lo que era hacer ese tipo de elección, la opción de elegir el gozo. Así que él le dijo a los Filipenses: «Elijo regocijarme en el Señor no importa qué tan malas puedan ser mis circunstancias, sí, los romanos me encarcelaron, me tienen encadenado, no tengo lo que el mundo considera como libertad, pero no voy a ser un hombre miserable. Me voy a regocijar en el Señor».

Puedes leer todo esto a través del Libro de Filipenses. «Regocíjense en el Señor». Me voy a regocijar en el Señor cualquiera que sea mi circunstancia. Después le dice a los Filipenses: «Ustedes necesitan regocijarse en el Señor». Tres veces les dice esto, «Regocíjense en el Señor».

Es una orden. No es una opción si eres una hija de Dios. Si tú o yo estamos en circunstancias en donde no nos estamos regocijando, entonces no estamos siendo hijas de Dios obedientes. Digo, ¿acaso no es esto lo que estamos haciendo? Debemos entonces elegir la obediencia, elegir el gozo.

El apóstol Pablo dice en Romanos capítulo 5 versículo 3, «Nos gozamos en las tribulaciones». Eso está como en otro idioma para muchas de nosotras. Nos gozamos en las tribulaciones. ¿Por qué? Porque la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:3-5).

¿Dónde empieza toda esta progresión? Empieza eligiendo el gozo. Nos gozamos en nuestras tribulaciones. Hay aspectos del corazón de Dios, de Sus caminos, de Su amor y de Su plenitud que nunca vas a poder experimentar lejos del sufrimiento. No es solo el sufrimiento que hace que esto ocurra… lo que lo produce es regocijarnos en medio de nuestro sufrimiento.

Eso no significa que clamemos y oremos a Dios y le digamos: «Por favor manda sufrimiento a mi vida». Tú no tienes que pedir sufrimiento. Dios lo va a mandar. Él sabe que necesitamos la adversidad. Él sabe que esa es la manera en que todas las cosas crecen. Pero lo que si puedes escoger y por lo que si puedes orar es por tener regocijo en medio del sufrimiento.

El apóstol Pablo dijo a los Corintios: «Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.» (2 de Corintios 7:4). Piensa en esto. Digo, una cosa es estar aquí sentadas, escuchando y hablando del gozo y tener nuestras Biblias abiertas y estar tomando notas y decir: «Estoy rebosando de gozo en mi sufrimiento».

Pero cuando regresamos a casa o se pincha una llanta en el camino a casa o alguien dice algo que lastima nuestros sentimientos. ¿En dónde está el gozo? Y difícilmente puedes llamar a esas cosas sufrimiento.

Pero el apóstol Pablo dice: «Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.» Y quizás tú me digas: «Bueno, es que él es el apóstol Pablo». No, él es un hombre como tú y como yo, de carne y hueso, con debilidades y tan propenso a las tentaciones, tristezas, desaliento, desánimo como nosotras. Pero él es un hombre que escogió que no iba a vivir de acuerdo a sus circunstancias; él iba a elegir el gozo e iba a ser lleno del Espíritu Santo en lugar de ser lleno de su propia carne.

Santiago lo dice de esta manera- y lo vemos a través de todo el Nuevo y del Antiguo Testamento.

Hermanos míos, (Creo que también se refiere a las hermanas) tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1:2 – 4)

¿Cómo llegamos a la madurez? ¿Cómo crecemos espiritualmente? ¿Cómo estamos firmes? Tú ves a esas personas y dices: «Ellos son unos gigantes espirituales. ¿Cómo llegaron ahí?» Te voy a decir una manera en la que ellos llegaron ahí -a través de la aflicción. No es solamente por pasar por la aflicción. Todo el mundo pasa por aflicciones. Es la manera como pasas por las aflicciones. ¿Las tienes como sumo gozo?

¿Sabes qué? Los hijos de Dios no deben quejarse. Ahora, yo me quejo y mucho, así que me estoy predicando a mí misma bajo esta convicción. Como hijas de Dios no debemos ser quejumbrosas o murmuradoras o protestar por todo. No debe haber ninguna circunstancia o situación en nuestras vidas en la que no estemos gozosas.

Eso no necesariamente significa que no nos tambaleemos o que estemos saltando de felicidad. Habrá lágrimas. Habrá tristeza. Jesús sabía lo que era sentir una tristeza profunda. Pero en el fondo está ese profundo, fundamental y constante gozo que nadie ni nadie nos puede quitar, a menos que nosotras mismas elijamos no tener gozo.

No son tus circunstancias las que te quitan el gozo, no es el sufrimiento que hace que no tengas gozo. Es una elección de no caminar por fe la que produce en ti falta de gozo. Podemos elegir tener gozo en medio de nuestras aflicciones.

Sé que lo hago sonar muy fácil, pero no lo es. Sé que algunas veces vas a tener que decirle a tu carne, «no me vas a controlar esta vez». Tenemos que decirle a nuestras emociones: «¡Mueran, desaparezcan! ¡No me van a controlar!» Esas emociones pueden ser muy poderosas y lo sabes.

Sé que es muy fácil para mí estar aquí y decir todo esto. Pero te garantizo que dentro de unas pocas horas o días de estar enseñando esto, voy a tener la oportunidad de practicarlo. Pero esa es la manera de Dios. Es un camino de fe. El regocijarnos en todas las cosas.

Me encanta ese coro que algunas veces cantamos en mi iglesia.

Bendito seas Dios, en la tierra de plenitud, donde fluye abundancia yo, te bendeciré.

Bendito seas Tú, aunque esté en medio del dolor, y si en valle de sombra estoy. Te bendeciré.

Bendito seas Tú, cuando el sol brille sobre mí, cuando todo me sale bien, te bendeciré.

Bendito seas Tú, en momentos de tempestad, en momentos de soledad. Te bendeciré.

Por cada bendición que me des, te alabaré… Y en el valle más oscuro… siempre te diré: Bendito sea el Nombre del Señor. Bendito seas Tú.

Bendito sea el nombre del Señor, bendito Tu glorioso Nombre, oh Dios! Tú quitas, y tú das. Tú quitas, y tú das. Mi corazón dirá: Bendito seas Tú.1

Así que es por fe. ¿Cómo viven los justos? Por fe. Por fe Habacuc declara: «Señor, aun y si todo lo que yo considero necesario o significativo me es quitado, aún así elijo tener gozo» (Habacuc 3:17 – 18 parafraseado). Él se da cuenta que el gozo es una elección y que se encuentra en el Señor, aun cuando todas Sus bendiciones sean quitadas.

Y déjame decir que esto es lo que hace que nuestro mensaje como cristianas sea poderoso y creíble. Esto es lo que hace que nuestro mensaje sea irresistible para la gente que nos rodea. Verás, cualquier persona puede ser feliz cuando le aumentan el sueldo. No son solo los cristianos quienes tienen gozo cuando les aumentan el sueldo, los no creyentes también pueden estar felices. Los ateos pueden estar felices cuando les aumentan el sueldo también.

Pero lo que el mundo no puede entender es cuando pierdes tu trabajo, o pierdes un hijo, o tienes una enfermedad o pierdes a tu pareja y aun así en medio de tus lágrimas tienes gozo. Y el mundo se pregunta «¿Qué pasa?» Eso es lo que lleva a las personas que nos rodean hacia Dios. Un comentarista dijo:

El libro de Habacuc comienza con un interrogatorio a Dios pero termina con una intercesión a Dios. La preocupación es transformada en alabanza. El miedo se convierte en fe. El terror llega a ser confianza. El desánimo se resuelve con la esperanza. La angustia pasa a ser adoración. Lo que empieza con un signo de interrogación termina en un signo de exclamación. La respuesta del ¿por qué? de Habacuc en el capítulo 1 se vuelve en ¿Quién? con un signo de exclamación en el capítulo 2. 2

Es Dios, él es el Quien y solo Dios es el Único quien ha resuelto, quien no ha contestado todas las preguntas de Habacuc. Habacuc encontró a Dios como el único que le puede dar gozo en medio de la adversidad.

Entonces nos podemos regocijar hoy y en cualquier circunstancia, en cualquier etapa de la vida y con lo que el futuro nos traiga. Muchas de nosotras perdemos mucho tiempo preocupándonos por el futuro, preocupándonos por cosas que tal vez nunca sucedan. La aflicción vendrá, el sufrimiento vendrá. Si quieres ser como Jesús, puedes saber que vendrá.

En medio de todo lo que acontece ahora y mirando hacia el futuro nos podemos regocijar. ¿Por qué? Porque aun si lo perdemos todo, pero si tenemos a Dios, tenemos todo lo que necesitamos.

Si tú tienes a Dios, estás mejor que nunca y aun si no tienes nada más. Estás mejor que todas las personas que tienen todo lo que este mundo puede ofrecer, porque no tienen a Cristo. Las incomparables riquezas de Cristo.

Escucha, si tuviéramos que sufrir el martirio o un dolor insoportable y ninguna circunstancia feliz, desde ahora hasta que lleguemos al cielo, eso sería algo pequeño en comparación con el gozo eterno y la gloria que nos espera. Es por eso que tenemos que mantener las cosas en perspectiva, y eso es lo que hace la fe.

Así que nos regocijamos ahora, no solo porque Dios es suficiente, sino porque tenemos que mirar hacia adelante – hacia nuestra esperanza futura, hacia ese día que por fe sabemos que no habrá más tristeza, ni más dolor, ni muerte ni pérdida. Nos podemos gozar ahora porque las tristezas de este momento, los problemas o los desafíos no son el final de la historia.

Nosotras anticipamos por fe un gozo eterno, un gozo sin final, paz y felicidad para siempre y todo lo bueno en Su presencia por toda la eternidad. Es por eso que el apóstol Pablo dice en Romanos capítulo 8 versículo 18: «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente (considerando que lo son) no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse». Mantén esto en perspectiva. Eso es lo que hace la fe.

Por eso, ese pasaje maravilloso en 2da a los Corintios capítulo 4, donde el apóstol Pablo lista toda una serie de aflicciones que él está sobrellevando. Su vida es difícil, sirviendo al Señor y siendo perseguido por eso; pero en 2da a los Corintios capítulo 4 versículo 16 él dice: «por tanto no desmayamos».

Muchas de ustedes han perdido la esperanza, están tentadas a rendirse. Los problemas y la presión lucen tan implacables, lucen interminables. Tal vez han pasado años y tú aun vives en un matrimonio difícil y nada cambia. El apóstol Pablo dice no desmayes.

«Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior (esa parte que se comunica y que se relaciona con Dios) no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea…» Pudieras decir, espera un momento: «Mi aflicción no es leve, no es momentánea». Si la pudieras ver como Dios la ve y desde el punto de vista de la eternidad, te darías cuenta de que es leve y momentánea.

Y quizás tú dices: «Duró mucho, duró 20 años, eso no me suena a momentáneo!» Bueno 20 años es mucho tiempo si esta vida es lo único que tenemos. Pero en la eternidad ¿Qué tanto son 20 años? Ahora, no quiero minimizar tu dolor, solo quiero que des un paso atrás y veas los retos de esta vida terrenal.

Pienso en mi amiga Joni Eareckson Tada, quien por décadas ha vivido en un cuerpo que no puede hacer lo que la mayoría de nosotras hacemos. Totalmente dependiente de otras personas para cada función básica de la vida y en mucho dolor y debilidad. Aun así pienso en Joni como una mujer gozosa que en medio de su sufrimiento canta constantemente al Señor.

Ella ha sido muy honesta en cuanto a sus luchas y la tentación del desaliento y del desánimo, pero ella es una mujer que dice «Yo elijo caminar por fe y elijo creer que mi aflicción, así de grande como es, es leve y momentánea».

¿Qué es lo que el apóstol Pablo les dice a los Corintios? «Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria» (verso 17). Esta aflicción no es solamente algo necesario que tengamos que soportar hasta llegar a algo bueno. Esta aflicción es lo que nos está preparando para algo bueno, nos está preparando para pasar la eternidad en Su presencia.

Luego en el versículo 18 de 2da a los Corintios 4 él dice:

«No mirando nosotros las cosas que se ven (estas son las aflicciones), sino las que no se ven (la fe); pues las cosas que se ven son temporales (se están alejando, son fugaces, se están yendo), pero las que no se ven (la gracia, la misericordia, el amor de Dios y Dios mismo) son eternas.»

El apóstol Pablo dice: «No desmayen». Nosotros no desmayamos. Vamos a la siguiente ciudad donde Dios nos ha dicho que aflicciones y prisiones nos esperan, y luego seguimos a la próxima, y a la próxima después de esa. No como mártires, no simplemente manteniendo la cabeza fuera del agua, no solo sobreviviendo, sino creciendo, prosperando.

¿Eres tú una mujer gozosa? ¿piensan las otras personas lo mismo? ¿Eres una mujer gozosa? No me refiero a una persona despreocupada o de personalidad burbujeante. Puedes ser una persona callada y ser una mujer gozosa. Puedes ser una persona muy sociable y ser el alma de la fiesta pero no ser una persona gozosa. ¿Tienes ese profundo e interno gozo que está arraigado en la fuente que es Dios?

Me di cuenta, mientras Dios escudriñaba mi corazón mientras estudiaba este pasaje, que me quejo mucho más de lo que me gozo, y entonces me pregunto a mí misma lo que te pregunto a ti… si no eres una mujer gozosa ¿por qué no lo eres? ¿Por qué no?

¿Estás caminando por vista y no por fe?

¿Has perdido de vista las promesas de Dios, la presencia de Dios, el futuro que tienes y la esperanza que es nuestra en Cristo?

¿Tienes tu mirada puesta en la meta?

¿Están tus ojos enfocados en las cosas del aquí y ahora para no poder ver lo que Dios está haciendo en tu vida y a través de tu sufrimiento?

Habacuc dice: «Aunque lo pierda todo, con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación» (3:18). esto es realmente un fruto del avivamiento. Es lo que leemos en el Salmo 85 «¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?» (verso 6), En Dios, en el Dios de nuestra Salvación.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando del gozo. La enseñanza que acabas de escuchar es una parte de la serie Habacuc: del temor a la fe .

Una de nuestras radioescuchas comentó algo sobre la enseñanza de Nancy sobre Habacuc y publicó este comentario en nuestra página:

Mi esposo y yo hemos pasado por un tiempo de mucha dificultad en estos últimos seis meses – pérdida de trabajo, enfermedad, problemas financieros – todo eso se nos vino encima. Pero aun así en medio de esto, yo puedo tener gozo en mi corazón. Muchas veces me veo prorrumpiendo en alabanzas. Gracias Nancy por enseñar que eso es posible en el Señor.

Estudiar la Biblia es algo práctico. Te motivará a hacer cosas como cantar con gozo en medio de tiempos de dificultad.

Si parece imposible decir «Bendito sea el nombre del Señor» escucha la historia de un pastor que dijo esto a su congregación después del huracán Katrina, esto será en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ahora vamos a orar por la gracia que necesitamos para expresar nuestro gozo hoy. Nancy.

Nancy: La vida es dura. Hay tristezas, hay muertes. Toda la creación gime y sufre dolores esperando la adopción o el rescate de nuestros cuerpos y aun así tenemos esta esperanza que Tú estás haciendo todas las cosas nuevas, que Tú eres el Dios de nuestra salvación.

Tú siempre eres bueno, cumples Tus promesas, y Tus propósitos eternos. Todos estos problemas y dificultades, estas pruebas y aflicciones nos están llevando a ese gran y santo propósito y a ese día cuando la tierra sea llena del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar.

Señor, nos unimos a ti, a tus grandes y eternos propósitos; y decimos que si es la aflicción la que nos ayuda a prepararnos, a nosotras y a nuestro mundo, para esto, entonces la aceptamos con gozo. En el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El cuerpo «sembrado»

Martes 3 Noviembre

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.
1 Corintios 15:42-43

El cuerpo «sembrado»

En la tumba del escritor Paul Claudel no hay ninguna fecha, solo este epitafio, inspirado sin duda en la carta de Pablo a los corintios: «Aquí descansan los restos y la simiente de Paul Claudel». Es fácil comprender que una tumba contenga los restos de un hombre, pero es sorprendente que estos restos sembrados en la tierra puedan hablar de esperanza de vida. Sin embargo, es precisamente lo que anuncia la Palabra de Dios. El cuerpo del hombre es, por así decirlo, «sembrado», sea enterrado, echado al agua o incinerado.

Como un grano sembrado en la tierra muere para germinar y dar una nueva planta, el cuerpo del hombre también «germinará» mediante la poderosa intervención de Dios. Es la resurrección. Todos los muertos resucitarán, pero no en el mismo momento:

–Los creyentes de todas las generaciones, quienes han recibido la vida de Dios, resucitarán cuando Jesucristo venga a buscarlos. Los llevará con él al paraíso, al que también llama “la casa del Padre” (1 Tesalonicenses 4:15-17).

–Al final de los tiempos, los cuerpos de todos los que hayan rechazado los diversos testimonios de la bondad de Dios resucitarán para comparecer ante el Juez, que será el Señor Jesús mismo (Apocalipsis 20:11).

La resurrección es un hecho ineludible para todos. Hoy es necesario conocer al Señor Jesús como Salvador, para no tener que hallarlo más tarde como Juez. ¡Vaya a él tal como es! Acepte su gracia y el lugar que le ofrece en la casa del Padre. ¡Mañana puede ser demasiado tarde!

Deuteronomio 28:1-37 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

7/14 – «El Sentido de la Vida»

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Eclesiastés

7/14 – «El Sentido de la Vida»

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

Gozo en medio del dolor

Soldados de Jesucristo

Noviembre 02

Solid Joys en Español

 Gozo en medio del dolor

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

70 – «La Ley de Dios en un mundo de caos»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

70 – «La Ley de Dios en un mundo de caos»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

Cuando caen las torres

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Cuando caen las torres

David Strain

Nota del editor: Este es el decimotercer capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

“Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero nos grita en nuestros dolores: es Su megáfono para despertar a un mundo sordo”. Así dijo C.S. Lewis en su libro El problema del Dolor. El dolor presenta un desafío continuo para los cristianos mientras nos esforzamos por discernir el diseño de Dios para nuestras vidas.

Con demasiada rapidez llegamos a la conclusión de que cuando suceden cosas malas, debe ser porque nos lo merecemos.

Por más inexplicables que estas preguntas puedan parecer, a veces nos vemos tentados a abstenernos por completo de pensar en el sufrimiento, temiendo quizás que el tema presente dificultades insuperables para la fe. Pero en Lucas 13:1-5, Jesús habla del tema sin rodeos. Se enfoca en dos momentos de sufrimiento, el primero provocado por la malicia de otras personas: Pilato asesinó a unos peregrinos galileos que iban a adorar en el templo y mezcló su sangre con la de sus sacrificios, un acto de cruel desdén hacia la adoración a Dios. La segunda es el resultado de un desastre natural: una torre en construcción en Siloé colapsó matando a dieciocho personas.

En lugar de brindar una hipótesis abstracta sobre problema del sufrimiento, Jesús hace una pregunta diseñada para desenmascarar nuestras suposiciones erróneas: «¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto?” (v.2). O en cuanto a los que murieron cuando cayó la torre, «¿eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén?” (v.4). Con demasiada rapidez llegamos a la conclusión de que cuando suceden cosas malas, debe ser porque nos lo merecemos. Qué fácil es encontrar una relación mecánica y directa entre el pecado y el sufrimiento. Pero escucha la respuesta de Jesús. ¿Acaso sufrieron porque pecaron? “Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (vs. 3,5).

Nunca es prudente deducir el grado de pecado en la vida de alguien por la severidad del sufrimiento que tiene que soportar. Lo segundo no es necesariamente causado por lo primero. Pero también debemos aprovechar el sufrimiento cuando llega a nuestras vidas. Habrá un lugar donde con certeza podremos decir que el pecado y el sufrimiento se relacionan como se relaciona un crimen con su castigo: la Biblia lo llama el infierno. Entonces, ¿cómo debemos aprovechar nuestros sufrimientos? Debemos escuchar en ellos la advertencia de Dios a nunca darle tregua al pecado, a movernos otra vez al arrepentimiento, y a aferrarnos solo a Cristo en fe.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
David Strain
David Strain

El Dr. David Strain es el ministro principal de la First Presbyterian Church en Jackson, Mississippi, y el presidente del consejo de Christian Witness to Israel (North America) [Testigos cristianos a Israel (Norteamérica)].

Utilización de la Vara

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Seis –

Utilización de la Vara

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 24 – Pruebas que revelan tu corazón

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 24 – Pruebas que revelan tu corazón

Jul 24 – https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pruebas-que-revelan-tu-corazon/

Carmen Espaillat: Si has estado confundida, desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras. «Revive 15», ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor. Inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson Erin Davis y Jennifer Lyell ,durante 3 horas de ideas prácticas y mucho más Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres. Indianápolis septiembre 25 y 26.

Carmen: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Dios usa el sufrimiento para hacer que nuestros corazones lleguen a separarse de cosas que son menos que Dios- de cosas, de personas, de placeres.. cosas que solo nos satisfacen hasta cierto punto.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Todos hemos oído muchas historias de fe y triunfo, de gente que sobrevivió el devastador daño del huracán Katrina. Una de las historias más conmovedora que escuche recientemente fue la de Chuck Kelley, que es el presidente de New Orleans Theological Seminary (Seminario Teológico de Nuevo Orleans). Como resultado del huracán, él se encontró sin hogar y con solamente unas pocas pertenencias personales. Y aun en esa crisis, por la gracia de Dios, su fe permaneció intacta.

Permaneció fuerte, y justamente después de que el huracán impactó leí lo que dijo:

«Cuando lleguemos al fin de la historia, el último párrafo va a ser un testimonio de la grandeza y la gloria de nuestro Dios que puede hacer todas las cosas bien y puede proveer para cada necesidad».

Este es un hombre que acababa de perder, no todo, pero muchas cosas que el mundo valora y aprecia. Habiendo perdido su casa y la mayoría de sus posesiones, estaba diciendo, «en efecto, la fe me dice que este no es el fin de la historia, viene más, y estaba viendo hacia adelante al párrafo final».

Bueno, hoy llegamos al último párrafo del libro de Habacuc. Te estarías preguntando si algún día llegaríamos. Ciertamente. Cuando llegamos al fin de la historia, el último párrafo es un testimonio de la grandeza y de la gloria de nuestro Dios que puede hacer todas las cosas bien y puede proveer para cada necesidad.

Ahora, quiero que vayamos un poco atrás al versículo 16 del capítulo 3 de Habacuc. Habacuc ha estado orando al Señor. Todo este capítulo es una oración de Habacuc, pero la oración contiene intercesión. Tiene petición. Tiene reflexión sobre lo que Dios ha hecho en la historia de Israel y cómo ha salvado a Su pueblo pero también cómo ha juzgado a los impíos.

Habiendo visto todo esto, Habacuc le dice al Señor: «Oí, y se estremecieron mis entrañas; a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy. Tranquilo espero el día de la angustia, al pueblo que se levantará para invadirnos».

Aquí hay seriedad. Digo, este hombre no está bromeando ni tomando su vida a la ligera. Él sabe que estos son tiempos serios, y los está tomando en serio. Él dice: «a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy», y aun así, habiendo aprendido la clave a esta historia y la clave a nuestra historia -que los justos vivirán ¿cómo? Por fe. Habacuc dice «Voy a escoger caminar por fe».

Él demuestra esa fe de dos maneras. Primero dice: «Tranquilo espero…» Espero pacientemente. «…El día de la angustia, al pueblo que se levantará para invadirnos» (versículo 16). Voy a esperar y no preocuparme y no ponerme tenso hacia Dios y no desesperarme ni tratar de componer todo el universo o por lo menos mi parte del universo. Voy a esperar calladamente a que Dios haga lo que ha prometido hacer. Yo sé que nos va a afectar a todos. Sé que todos vamos a sufrir. Sé que habrán tiempos de sufrimiento.

Escucha: tenemos hermanos y hermanas en iglesias por todo el mundo que han experimentado dolor y sufrimiento intensos, del que no conocemos en nuestros países. Se han dado cuenta de que este es un instrumento purificador y fortalecedor y vivificante en las manos de Dios . Entonces, ¿por qué pensamos que deberíamos llegar al cielo sin un rasguño y que deberíamos de experimentar las bendiciones que Dios tiene para nosotras sin tener que pasar por el mismo camino que transitó nuestro Salvador? Que es el camino del sufrimiento.

Piensas lo que significaría para ti o para tus hijos o para tus nietos, y te hace temblar. Cuanto ejercitas tu fe, dices: «Caminaré calladamente. Sé que Dios va a hacer todas las cosas bien. Sé que él va a hacer justicia. Y va a corregir todos los males. Esperaré en silencio». De manera que Habacuc hace esto como una expresión de fe.

Mientras espera que se cumplan los propósitos y las promesas de Dios, aunque no puede ver todavía el final de la historia, él expresa fe en que Dios va a cumplir Sus promesas. Y como una expresión de esa fe, Habacuc espera. Ahora bien, él hace algo más que esperar que se me hace absolutamente increíble. Es increíble, y es en este último párrafo de Habacuc que queremos explorar lo que él tiene que decir, lo que Habacuc hace como una expresión de fe.

Vamos a tomarnos el tiempo para pasar por estos versículos porque quiero que recibas el peso y el impacto de cómo se expresa la fe de Habacuc. Versículo 17:

«Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos, con todo. . .» (17-18a).

Ahora, en el versículo anterior, él dijo: «Tiemblo, pero esperaré tranquilo». Ahora, aquí él habla acerca de la devastación que está por venir. Él se imagina cómo será; cómo podría ser. En el versículo 18 él dice otra vez:

«Con todo yo me alegraré en el SEÑOR, me regocijaré en el Dios de mi salvación».

Ahora, yo sé que estos versículos son muy familiares. Los ves en las librerías en objetos decorativos que puedes comprar para tu casa. Pero te diré que explorarlos y nada más meditar en estos versículos en los meses recientes ha sido un desafío tan grande para mi propia fe y un gran fortalecimiento y una bendición y un avivamiento para mi propio corazón.

Habacuc describe aquí una situación en el versículo 17. «Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas»; no es nada más una cosa que va mal. Digo, todas hemos pasado por algún tipo de desastre o catástrofe. Podríamos nombrarlos, pero hay una temporada de la vida que Habacuc está anticipando que no solo es una cosa que va mal, sino que todo va mal sino que todo va mal- ¡todo!-.

Él dice: «Aunque la higuera no eche brotes», y esa es una cosa, «ni haya fruto en las viñas; y aunque falte el producto del olivo y los campos no produzcan alimento, y aunque falten las ovejas del aprisco y no haya vacas en los establos». Digo, esto es una calamidad tras otra. Nos recuerda la historia de Job y cómo escuchó noticia tras noticia. Las cosas van de mal en peor. Digo, a veces eso realmente pasa en las vidas de las personas, y es una calamidad tras otra.

Lo que se le está quitando aquí no son lujos. Son las necesidades básicas en la vida. Las cosas que él menciona aquí, el producto del olivo, por ejemplo, eran para las personas de esa época la fuente de su aceite. Era como la mantequilla hoy en día. El olivo tenía múltiples usos. Es algo con lo que no puedes dejar de vivir mucho tiempo.. Está hablando acerca de cada evidencia visible de sustento y de mantenimiento que está siendo quitada.

«Aun si no me provees las necesidades básicas de la vida»-esa es la situación que Habacuc está anticipando-. Digo, esta no era una amenaza vacía. Él le creía a Dios. Cuando Dios dijo que el juicio vendría, que la reprimenda vendría, Habacuc sabía que era verdad. Entonces empieza a imaginar cómo sería todo cuando le quitaran todas estas cosas.

¿Qué pasa cuando te quitan lo esencial, cosas que consideras básicas para la vida? Pocas de nosotras jamás hemos estado ahí. La mayoría de nosotras no conoce a alguien que ha estado en tanta miseria. Pero hay momentos en que Dios nos permite tener un vistazo de esto.

Hace poco recibí un correo electrónico de un amigo cuya esposa está pasando por un dolor muy difícil en su espalda y algunos asuntos que no se resuelven. El esposo escribió: «Ha sido difícil para mi esposa estar confinada en casa» (con este dolor severo de la espalda y de la cadera). «Pero Dios nos está enseñando mucho por medio de esto». Y luego él dijo esta oración: «A veces Dios te lleva a lo básico, pero entonces es cuando realmente te das cuenta de qué hay realmente en tu corazón».

Cuando dices: «Cristo es todo lo que necesito», o lo cantas y luego estás en el lugar donde Él es todo lo que tienes, te quedas solo con lo más básico. Habacuc dice: «Confiaré». ¿Cómo viven Los justos ? Por la fe. «Confiaré en el Dador aun si no me da nada. Si muero de hambre, me regocijaré en él».

Ahora, tal vez tú no te puedes imaginar una situación- es difícil para la mayoría de nosotras imaginar una situación en la que realmente no tienes las necesidades básicas cubiertas , pero piensa en otras áreas de tu vida -tal vez no el área de la comida porque es difícil imaginarnos no tener por lo menos lo mínimo para comer. Pero piensa en tu matrimonio cuando recibes el mínimo afecto que necesitas.

Piensa en amistades o en el trabajo o en varios otros aspectos de la vida donde emocionalmente te sientes drenada, acabada, sola, vacía, como que no tienes a nadie que le importe. Tal vez te has mudado a un área nueva, y no conoces a nadie. No piensas que a nadie le importe, o no puedes encontrar una iglesia. Te sientes emocional y relacionalmente despojada de las cosas que te importan, cosas que tienen significado-relaciones-. No tienes a nadie con quien hablar.

Estaba hablando el otro día sobre una situación en donde alguien perdió a sus padres y todos sus hermanos, y era el único sobreviviente de la familia. Me estaba diciendo como es posible llegar a ese punto en la vida, donde existe un desafío o una dificultad emocional o un sentimiento de estar muy, muy solo.

Creo que Habacuc está cubriendo todas estas situaciones con este párrafo. Aunque todo lo que importa para mí y significa algo para mí y me da calor y amor y ayuda y cuidado y ánimo-aunque todo esto me sea quitado, sin importar las circunstancias, no voy a cuestionar la bondad de Dios, voy a tener gozo. Voy a escoger el gozo-.

Y al leer este pasaje pienso en algunas de las cosas por las que nos quejamos. Si el aire acondicionado se descompone en mi carro, es un gran problema, sobre todo en un verano caliente; o un dolor de cabeza que me dura todo el día; o cuando no puedo encontrar un buen lugar dónde estacionarme. Creo que toma muy poco para que nosotros empecemos a renegar o protestar o a quejarnos porque somos muy consentidas.

Ahora, no me veas con cara de que no sabes de qué estoy hablando porque tú sabes que sí. Todas lo hacemos. Somos susceptibles a dejar que las circunstancias enciendan nuestras emociones. Luego nuestras emociones dictan nuestras respuestas, entonces llegamos a ser víctimas de nuestras circunstancias y de nuestras emociones en lugar de dejar que el carácter inmutable de Dios dicte nuestras respuestas.

Por eso tenemos que conocer las promesas de Dios -y no nada más conocerlas sino confiar en ellas- saber que lo que Dios dice es verdad- y confiar en Su Palabra. Somos tan buenos en tener conocimiento en nuestras cabezas y tan malas en dejar que ese conocimiento se haga una realidad en nuestras vidas cotidianas.

Realmente, esos tiempos de protestar y de quejarnos son evidencia de no vivir por fe. «Los justos vivirán por fe». El justo, los rectos, viven a la luz de quién es Dios en lugar de a la luz de nuestra perspectiva finita, imperfecta y limitada. Entonces Habacuc dice:

«Aunque me priven de todas estas cosas que importan, todas estas cosas que nosotros creemos que son importantes, estas cosas que pensamos que no podemos vivir sin ellas, con todo, me alegraré en el Señor; me regocijaré en el Dios de mi salvación» (versículo 18).

Él primero, ha dicho: «Esperaré calladamente a que Dios cumpla sus propósitos». Y ahora dice: «Voy a hacer algo más que esperar. No solo voy solo a esperar pasivamente; voy a regocijarme activamente-voy a regocijarme activamente. Mientras espero, me voy a regocijar». Él está diciendo: «No voy nada más a sobrevivir esto. Por fe y por la gracia de Dios, voy a crecer voy a prosperar».

Y ahora, quiero decir algo que me trae mucha convicción, porque confieso que muy a menudo no vivo de esta manera. Es fácil para mí vivir así cuando estoy sentada en mi oficina o cuando me siento a estudiar o cuando estoy enseñando este pasaje. Pero cuando llego a la realidad de la vida y cuando pienso en lo que va a pasar hoy más tarde o mañana o lo que pasó ayer o el día antes, simplemente caigo en esta incredulidad, actuando y respondiendo como si no hubiera un Dios. ¡Pero sí hay un Dios! Y he sido llamada a caminar por fe, y Dios usa las circunstancias para ayudarme a ver cuando no lo estoy haciendo.

Sidlow Baxter ha escrito esta síntesis clásica de la Escritura llamada Explore the Book (Explora el libro). Cuando llega a este pasaje, él dice:

Lo literal aquí «Yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación», y la traducción literal es: «Saltaré por gozo en el Señor; daré vueltas deleitándome en Dios».

Esto es lo gracioso de la fe ¡el mejor gozo en las peores circunstancias!

Ahora ese es un tipo de experiencia que la mayoría de nosotras no conoce.

No es como: «Bueno, me voy a aguantar». Esto es: «Voy a activamente regocijarme en Dios». Entonces Habacuc no está nada más resignado a las cosas sobre las que no tiene control. Él está gozoso en medio de ellas, y es porque su relación con Dios es lo único que él sabe que nunca le será quitado.

Puedes perder la higuera y el fruto y el producto del olivo y el campo no dar alimento y los rebaños faltar en el aprisco y no haber vacas en los establos, ‘pero todavía tengo a Dios, mi relación con Él’. Cuando todo lo demás fracasa, Dios todavía es fiel. De manera que Habacuc habla acerca de gozo en la calamidad, gozo a pesar de las circunstancias, basado en el hecho que Dios no ha cambiado, aunque todo lo demás a mi alrededor ha cambiado y está fracasando.

Escuché la historia, apenas esta semana pasada, de una mujer que su esposo estaba, muriendo en el hospital en esos momentos. Ya él partió para estar con el Señor, pero en parte, sus problemas fueron por un error de un doctor. Esa esposa, parada junto a su esposo en ese hospital, sabiendo que lo estaban perdiendo-se volteó a los que estaban a su alrededor , y dijo: «Esto no es una falla en la bondad de Dios»-.

«Esto no es una falla en la bondad de Dios», y no lo es. Dios todavía es bueno, entonces Habacuc, que empezó este libro cuestionando intensamente, y tal vez aun dudando de Dios-ha batallado profundamente con preguntas duras y difíciles, y en el proceso, se ha encontrado con Dios de una forma completamente nueva.

Ahora, habiendo encontrado a Dios, habiendo visto a Dios por quién Él es, como resultado de batallar con todos estos asuntos, Habacuc el luchador llega a ser Habacuc el adorador-del temor a la fe, de luchar a abrazar a Dios, aferrándose a Él. Ahora todo este terrible proceso de fe da un giro y en su párrafo final se convierte en fuentes de gozo.

El proceso de luchar, el proceso de batallar, el luchar para entender, el tener que dejar sus dudas a un lado y tomar el escudo de la fe, le ha hecho no solo que él sobreviva, sino que es como si existiera una presa subterránea de fuentes de agua viva que ha brotado y ha salido con hilaridad, con gozo, con cosas que el mundo no puede entender-el gozo en el Señor.

¿Alguna vez has marchado determinada a través de tus problemas y tus dudas hasta llegar hasta ese tipo de gozo? Déjame nada más hacer una observación que he visto acerca de la vida aquí. Realmente creo que nuestra capacidad de experimentar gozo está en proporción directa a nuestra disposición de experimentar y abrazar la tristeza y el dolor -el proceso de quebrantamiento, el proceso de pérdida, el proceso de duda. En la medida en que estemos dispuestas a experimentar y abrazar el dolor, en esa medida vamos a tener la capacidad de regocijarnos.

El problema hoy es que no queremos experimentar dolor. Tenemos en nuestra cultura y en nuestra sociedad tantas formas de eliminar el dolor, entonces no hablamos del quebrantamiento. No hablamos del arrepentimiento. No hablamos acerca del juicio de Dios, y luego eliminamos los puntos bajos de la vida huyendo de ellos, medicándolos, escapando de ellos, evitándolos, haciendo lo que tengamos que hacer para no tener que sentir dolor.

Y como resultado, encuentro a muchas mujeres que no experimentan momentos más bajos porque están encontrando formas de escapar de ellos, pero tampoco están experimentando gozo extremo. Están como sin vida. No están experimentando nada. Si tú quieres la capacidad de experimentar este tipo de gozo, tienes que estar dispuesta a entrar y experimentar los tiempos difíciles también. ¿Entonces cómo llega Habacuc a este tipo de gozo?

Bueno, está claro en este pasaje. Es un resultado de que su vida estaba centrada en Dios. En los versículos 18 y 19 ves esta evidencia de la vida centrada en Dios. «Yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación. El Señor Dios es mi fortaleza». Es una vida centrada en Dios.

Ves que Dios usa el sufrimiento para hacer que nuestros corazones lleguen a separarse de cosas que son menos que Dios, de cosas y de personas, de bienes, de placeres, de cosas que nada más satisfacen hasta un punto. Entonces Dios usa ese sufrimiento al nosotras ser privadas y despojadas de esas cosas terrenales para amarrar nuestros corazones al Único que puede satisfacernos profunda y eternamente, para hacer que nos centremos en Dios.

Al ser despojadas de nuestro trabajo o al perder nuestras posesiones o nuestra salud o nuestra reputación o un familiar, ¿qué pasa cuando no tienes a dónde ir? ¿No es entonces cuando típicamente nos volvemos hacia Dios?

Es triste que tiene que suceder esto a veces para que nos volvamos a Él, pero Dios usa el sufrimiento para ponernos verticales, para quitarnos de una posición horizontal, la de culpar y esforzarnos con nuestras circunstancias, y así Él levanta nuestros ojos, aunque estén llenos de lágrimas, y hace que pongamos nuestra mirada en Él. El gozo se encuentra en una Persona. No en una cosa, y no es una persona con P minúscula; es con una P mayúscula.

Déjame decirte, si no estás encontrando gozo en el Señor ahora, en medio de cualquier circunstancia que estés viviendo; si estás buscando ser feliz por medio de cosas o de personas; si tu gozo no está basado, arraigado, o fluyendo de tu relación con el Señor; si son otras las cosas a las que estás viendo para traerte gozo a tu vida, entonces cuando pierdas esas cosas, vas a batallar para encontrar el gozo verdadero.

No esperes hasta que el árbol de higos deje de florecer y no haya fruto en las viñas y digas: « ¿Dónde está mi gozo?» Si no estás encontrando gozo ahora en el Señor, vas a batallar para encontrarlo entonces.

Matthew Henry dice de este pasaje:

«Aquellos que, cuando estaban llenos, disfrutaban a Dios en todo, cuando se vacíen pueden disfrutar todo en Dios, y pueden sentarse sobre un montón de ruinas melancólicas y aun entonces cantar alabanza y gloria a Dios».

Tú dices: «No estoy viviendo en este lugar de destitución ahora». Está bien. Puede llegar ese día en una manera o de otra, pero encuentra tu gozo en el Señor ahora. Si lo disfrutas hoy y disfrutas por medio de Él y por Él y para Él las cosas buenas que Él trae a tu vida, entonces cuando seas privada de esas cosas, te vas a dar cuenta, como dice Matthew Henry , que te puedes sentar sobre un montón ruinas melancólicas, y aun entonces, puedes cantar a la alabanza y gloria de Dios.

Gracias, Padre, por el ejemplo de este siervo tuyo que sabía lo que era el enfrentar la pérdida, la destitución, la privación y decir: «Sin importar qué, voy a confiar en Ti. Y como una expresión de la confianza, no voy nada mas a sobrevivir, voy a esforzarme por activamente escoger el gozo en el Señor».

Gracias, Señor, que tú das el gozo como El fruto del Espíritu, que Tu Reino es de gozo y paz en el Espíritu Santo, y que hay pozos de gozo, pozos de agua viva que Tú causas , que Tú haces que broten dentro de nosotros aun en un lugar de gran pérdida.

Haz que encontremos nuestro gozo en Ti ahora para que cuando perdamos estas cosas y personas que son preciosas para nosotras, podamos enfrentar esa pérdida y decir: «No importa, voy a tener gozo en el Señor. Me regocijaré en el Dios de mi salvación». Oro en nombre de Jesús, amén.

Carmen: La próxima vez que pases por una temporada de sufrimiento, espero que tomes las palabras de Nancy Leigh DeMoss contigo. Ha ofrecido perspectiva importante sobre el sufrimiento hoy.

Una mujer hizo un comentario en nuestro blog acerca de esta serie, Habacuc: del temor a la fe . Ella escribió:

«Mi esposo y yo hemos estado pasando por un tiempo muy difícil estos últimos seis meses. Pérdida de trabajo, enfermedad, dificultades financieras han venido a nuestro camino. Pero aun en medio de esto, puedo encontrar Su gozo en mi corazón. Seguido yo de repente empiezo cantando alabanzas. Gracias, Nancy, por enseñar que esto es posible en nuestro Señor».

El gozo. Es algo que tú y yo necesitamos sin importar qué nubes estén sobre el día. Encuentra cómo cultivar este tipo de gozo en el próximo programa .

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries

Todas Las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com