Mateo cap. 14-28 – 3/32

El Proyecto Biblia

Serie: Nuevo Testamento

Lee la Biblia

3/32 – Mateo cap. 14-28

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Mateo que desglosa el diseño literario del libro y su línea de pensamiento. En Mateo, Jesús trae a la tierra el reino celestial de Dios e invita a sus discípulos a entrar a una nueva forma de vivir a través de su muerte y resurrección.

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DIETRICH BONHOEFFER: El teólogo y pastor que se ENFRENTÓ a HITLER

BITE

Serie: Biografía

DIETRICH BONHOEFFER

El teólogo y pastor que se ENFRENTÓ a HITLER 

Tan desanimado había quedado el pueblo alemán después de la derrota en la Primera Guerra Mundial y de la depresión económica posterior que el carismático Hitler parecía ser la respuesta de Dios a la oración, al menos para la mayoría de los alemanes.

Pero una excepción a este pensamiento fue el teólogo Dietrich Bonhoeffer, que estaba decidido no solo a refutar esta idea sino también a derrocar a Hitler.

Bonhoeffer no se crió en un ambiente particularmente radical. Él nació en una familia aristocrática.

Su madre era hija de un predicador de la corte del Kaiser Guillermo II, y su padre era un prominente neurólogo y profesor de psiquiatría en la Universidad de Berlín.

Los ocho hijos de la pareja fueron criados en un ambiente liberal, eran practicantes tibios de la religión y siempre animaron a sus hijos a incursionar en la literatura y en las artes. La habilidad de Dietrich en el piano, de hecho, llevó a algunos en su familia a creer que se dirigía a una carrera en la música. Pero a los 14 años, Dietrich anunció que tenía la intención de convertirse en ministro y teólogo, lo que causó una gran sorpresa y mucha controversia entre sus familiares.

Dietrich se graduó de la Universidad de Berlín en 1927, a la edad de 21 años, y luego pasó algunos meses en España como pastor asistente de una congregación alemana.

Luego regresó a Alemania para escribir una disertación, que le otorgaría el derecho a una cita universitaria. Luego pasó un año en América, en el Union Theological Seminary de Nueva York, antes de regresar a Alemania para ocupar un puesto como profesor de la Universidad de Berlín.

Durante estos años, Hitler ascendió al poder, llegando a ser canciller de Alemania en enero de 1933 y presidente un año y medio después. La retórica y las acciones antisemitas de Hitler se intensificaron, al igual que su oposición, que incluía a personajes como el teólogo Karl Barth, el pastor Martin Niemoller y el joven Bonhoeffer, que junto con otros pastores y teólogos, organizaron la Iglesia Confesante, que anunció públicamente en su Declaración de Barmen su lealtad primero a Jesucristo.

Mientras tanto, Bonhoeffer había escrito El costo del discipulado, un llamado a una obediencia más fiel y radical a Cristo y una reprimenda severa al cristianismo cómodo y conformista de la época.

Durante este tiempo, Bonhoeffer estaba enseñando a pastores en un seminario clandestino, ya que el gobierno le había prohibido enseñar abiertamente.

Pero después de que el seminario fue descubierto y cerrado, la Iglesia confesante se mostró cada vez más reacia a hablar en contra de Hitler, y la oposición moral resultó ser cada vez más ineficaz, por lo que Bonhoeffer comenzó a cambiar su estrategia. Hasta este punto había sido un pacifista, y había intentado oponerse a los nazis a través de la acción religiosa y la persuasión moral.

Ahora se inscribió en el servicio secreto alemán para servir como agente doble mientras viajaba a conferencias de la iglesia en Europa, se suponía que debía recopilar información sobre los lugares que visitaba, pero, en cambio, estaba tratando de ayudar a los judíos a escapar de los nazis. Durante este tiempo, Bonhoeffer también se convirtió en parte de un plan muy ambicioso para derrocar a Hitler.

Como sus tácticas estaban cambiando, se había ido a Estados Unidos para convertirse en conferencista.

Pero no podía sacudirse el sentimiento de responsabilidad por su país.

Tuvo la oportunidad de quedarse en los Estados Unidos en medio de la tensión que pronosticaban una Guerra Mundial. Pero él prefirió regresar a su amada tierra a cuidar del rebaño que Dios le había entregado.

Finalmente, se descubrieron sus esfuerzos de resistencia principalmente su papel en el rescate de judíos.

En una tarde de abril de 1943, dos hombres llegaron en un Mercedes negro, metieron a Bonhoeffer en el automóvil y lo condujeron a la prisión de Tegel.

Bonhoeffer pasó dos años en prisión, escribiendo mucho, pastoreando a otros presos y reflexionando sobre el significado de su fe. A medida que transcurrieron los meses, comenzó a esbozar una nueva teología, que enmarcaba líneas enigmáticas inspiradas por sus reflexiones sobre la naturaleza de la acción cristiana en la historia.

Eventualmente, Bonhoeffer fue transferido de Tegel a Buchenwald y luego al campo de exterminio en Flossenbürg. El 9 de abril de 1945, un mes antes de que Alemania se rindiera, fue ahorcado con otros seis miembros de la resistencia.

Bibliografía: http://bit.ly/245nGBl​


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Cómo responder cuando flaqueamos

Soldados de Jesucristo

Abril 3/2021

Solid Joys en Español

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Jesús en la cruz (2)

Sábado 3 Abril

Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo… Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Mateo 27:45-46

Jesús en la cruz (2)

Pasaje del evangelio según Juan 19: 16-30

“Entonces (Pilato) lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron.

Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: Jesús nazareno, rey de los judíos…

Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.

Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados…

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.(mañana continuará)

Ezequiel 27 – Gálatas 4 – Salmo 38:15-22 – Proverbios 12:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La fidelidad en las cosas pequeñas – Ejemplos bíblicos – 6ta. parte

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Fidelidad en las cosas pequeñas

La fidelidad en las cosas pequeñas – Ejemplos bíblicos – 6ta. parte

Robert Rothwell

Nota del editor: Esta es la sexta parte del tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Fidelidad en las cosas pequeñas.

En la primera parte de este artículo, nos enfocamos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante la era primitiva. En la segunda parte vimos algunos ejemplos bíblicos durante la era patriarcal. En la tercera parte, tratamos algunos ejemplos durante la era del éxodo. En la cuarta parte, nos enfocamos en la era de Josué y los jueces. Luego, en la quinta parte, vimos algunos ejemplos bíblicos desde la era de los reyes y los profetas hasta el retorno del pueblo de Israel del exilio. En esta ocasión, nos enfocaremos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante los albores del nuevo pacto.

Los albores del nuevo pacto

No tenemos una fuente divinamente inspirada que hable sobre la fidelidad del pueblo de Dios durante los cuatrocientos años que pasaron entre el cese de la profecía luego de Malaquías y la restauración de la profecía en el siglo I d. C. con el ministerio de Juan el Bautista. Sin embargo, hay mucha literatura extrabíblica que da testimonio del compromiso hacia la ley de Dios de muchos judíos que vivieron en esa era. El Nuevo Testamento incluso testifica indirectamente sobre la fidelidad de muchos judíos en las cosas pequeñas. Después de todo, no habría habido gente justa como Zacarías y Elisabet —los padres de Juan el Bautista— o María y José —la madre y el padre adoptivo de Jesús— si sus predecesores no hubieran traspasado el conocimiento de Dios a las siguientes generaciones. No hay duda de que la fe de Zacarías, Elisabet, María y José tuvo mucho que ver con los esfuerzos de sus padres, abuelos, tatarabuelos y otros ancestros por enseñar la ley de Dios en sus familias durante la vida cotidiana y por transmitir la sabiduría de Proverbios y otros libros bíblicos a sus descendientes (Mt 1; Lc 1:1 – 2:7; ver Dt 6:4-9Pr 1:7-8).

El artículo del Dr. Sinclair Ferguson publicado en esta serie se enfoca en la fidelidad de Cristo en las cosas pequeñas, pero Él no fue el único judío fiel durante Su tiempo aquí en la tierra. Ya hemos mencionado la fe de María y José, pero notemos cómo esta se evidenció a partir del nacimiento de Jesús. Lucas 2:22-24 nos muestra su atención a los detalles de la ley cuando subieron a Jerusalén para ofrecer los sacrificios para la purificación. Ofrecieron un par de aves, el sacrificio que se le permitía a los padres pobres en la dedicación de su hijo a Dios (Lv 12). A pesar de que se trataba de un requisito ritual, podríamos decir que era algo pequeño. Las familias pobres seguramente podían pensar en cosas «mejores» o más urgentes en las cuales invertir sus recursos limitados. Sin embargo, María y José fueron fieles a todas las leyes de Dios, incluso aquellas que parecían ser de menor importancia o menos prioritarias con respecto a su pobreza. Y ya que estamos considerando este episodio, no olvidemos a la profetisa Ana y al hombre devoto llamado Simeón. Tanto Ana como Simeón recibieron algún tipo de revelación especial del Espíritu Santo de que Jesús era el Mesías prometido (Lc 2:25-38). ¿Pero cómo sabían ellos que vendría un Mesías, la «consolación de Israel» y la «redención de Jerusalén»? La respuesta tiene que ser que ellos eran personas devotas que prestaban atención a toda la Palabra de Dios. Debido a que conocían incluso las partes «pequeñas» de la Escritura, esperaban a un Salvador de Israel.  

La fidelidad en las cosas pequeñas significa perseverar hasta el final, llevando a cabo los detalles hasta que el trabajo se haya completado.

Una vez que comenzó el ministerio público de Jesús, muchas personas fueron fieles en las cosas pequeñas, bendiciendo a nuestro Señor y permitiendo que Su obra continuara. Es probable que todo el que de niño haya tomado clases de escuela dominical haya escuchado una lección sobre el niño que donó cinco panes y dos peces a Jesús en una de las ocasiones en que nuestro Salvador multiplicó los alimentos para dar de comer a miles de personas. Fue una pequeña cantidad de comida y un pequeño gesto de fidelidad. Sin embargo, esta fidelidad en las cosas pequeñas permitió que Jesús pudiera multiplicar esos alimentos para dar de comer a la multitud y revelarse a Sí mismo como el Pan de Vida (Jn 6).

En el ministerio de Jesús se destaca bastante la fidelidad de las mujeres. Considera, por ejemplo, a la suegra de Pedro, quien desempeñó fielmente los pequeños deberes de la hospitalidad para servir a Jesús y a Sus discípulos, supliéndoles alimento y bebida cuando visitaron Capernaúm (Lc 4:38-39). El Evangelio de Lucas también describe a mujeres como María Magdalena, Juana y Susana, quienes aportaban los fondos para proveer todo lo necesario a fin de que Jesús y los discípulos pudieran ministrar (Lc 8:1-3). Muchas de estas mujeres, si no todas, eran ricas, así que es probable que para ellas fuera solo un pequeño sacrificio el contribuir a la obra de Jesús y de los doce. Sin embargo, fueron fieles patrocinadoras de nuestro Señor mientras Él viajaba y enseñaba.

Al hablar de las mujeres que fueron fieles en las cosas pequeñas durante el ministerio de Jesús, no podemos olvidar a las mujeres de Galilea que siguieron a Jesús y estuvieron presentes en Su crucifixión y sepultura. Ellas prestaron atención al lugar donde fue puesto el cuerpo de Jesús, y prepararon especias y ungüentos para embalsamarlo. Tuvieron que asegurarse de que las cantidades de los ingredientes para el embalsamamiento fueran precisas, prestando atención a proporciones y detalles diminutos. Habría sido fácil olvidar por completo esta labor, pues Jesús había muerto como un delincuente a manos de Roma y asociarse con Él era algo riesgoso. Sin embargo, estas mujeres —María Magdalena, Juana y María la madre de Jesús, además de otras— fueron fieles en los aspectos pequeños de la sepultura de Jesús. En su fidelidad, tuvieron la bendición de ser las primeras testigos de la resurrección de nuestro Señor (Lc 23:55 – 24:11).

La fidelidad en las cosas pequeñas significa perseverar hasta el final, llevando a cabo los detalles hasta que el trabajo se haya completado. Las mujeres hicieron esto con respecto a la sepultura de Jesús, pero también vemos similarmente la fidelidad de José de Arimatea y de Nicodemo cuando Jesús murió. Ellos proveyeron la tumba y las primeras especias para embalsamar el cuerpo de Jesús, y también envolvieron Su cuerpo en telas de lino. Estos hombres financiaron la sepultura de Jesús, lo cual fue un gasto considerable. Aun así, era una «cosa pequeña», pues involucraba ser fiel cuando los otros discípulos habían huído, pero estos hombres perseveraron en los pequeños detalles de su discipulado hasta donde ellos entendieron que era el final (Jn 19:38-42).


Nota del editor: En la séptima y última parte de este artículo, nos enfocaremos en el testimonio escritural sobre la fidelidad en las cosas pequeñas durante la era apostólica.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell
Robert Rothwell

Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.

Mejor que el Everest

Soldados de Jesucristo

Abril 2/2021

Solid Joys en Español

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John Piper

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Jesús ante Pilato (1)

Viernes 2 Abril

Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!Mateo 27:22-23

Jesús ante Pilato (1)

Pasaje del evangelio según Juan 19: 1-12

“Tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.

Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!

Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él. Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.

Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a este sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone”.(mañana continuará)

Ezequiel 26 – Gálatas 3 – Salmo 38:9-14 – Proverbios 12:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

«Una fe que vence al mundo»  (1 Jn. 5:1-5) – 20/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

20/29 – «Una fe que vence al mundo»  (1 Jn. 5:1-5)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

¿Cuáles fueron las siete últimas frases de Jesucristo en la cruz, y que significan?

Got Questions

¿Cuáles fueron las siete últimas frases de Jesucristo en la cruz, y que significan?

Estas son las siete declaraciones de Jesucristo hechas en la cruz (sin un orden en particular).

(1) Mateo 27:46 nos dice que “alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: ELI, ELI, ¿LEMA SABACTANI? Esto es: DIOS MIO, DIOS MIO, ¿POR QUE ME HAS ABANDONADO?” Aquí Jesús estaba expresando Sus sentimientos de abandono al haber colocado Dios los pecados del mundo en Él – y por esta razón, Dios tenía que “volver Su rostro” de Jesús. Mientras Jesús estaba sintiendo ese enorme peso del pecado, Él estaba experimentando Su separación de Dios Padre por única vez en toda la eternidad. Esto también fue en cumplimiento a la declaración profética en el Salmo 22:1.

(2) “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34). Aquellos que crucificaron a Jesús no estaban conscientes del alcance total de lo que estaban haciendo, porque ellos no lo reconocían como el Mesías. Su ignorancia de la divina verdad no significaba que merecieran el perdón, y la oración de Cristo en medio de sus burlas hacia Él, es una expresión de la ilimitada compasión de Su gracia divina.

(3) “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43). En esta declaración, Jesús está asegurando a uno de los criminales en la cruz, que cuando él muriera, estaría con Jesús en el Cielo. Esto estaba garantizado porque aún en la hora de su muerte, el criminal había expresado su fe en Jesús, reconociéndolo como lo que Él era (Lucas 23:42).

(4) “Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.” (Lucas 23:46) Aquí, Jesús está abandonando voluntariamente Su alma en las manos del Padre, indicando que Él estaba por morir y que Dios había aceptado Su sacrificio. Él “se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios,” (Hebreos 9:14).

(5) “¡Mujer, he ahí tu hijo! y “’He ahí tu madre! Cuando Jesús vio a Su madre de pie cerca de la cruz con el apóstol Juan, a quien Él amaba, Él encomendó en las manos de Juan el cuidado de Su madre. Y desde aquella hora Juan la recibió en su propia casa (Juan 19:26-27). En este verso Jesús, siempre el Hijo compasivo, se está asegurando de que Su madre terrenal sea cuidada después de Su muerte.

(6) “Tengo sed” (Juan 19:28). Jesús está cumpliendo aquí la profecía Mesiánica del Salmo 69:21: Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre.” Al decir que estaba sediento, los guardias romanos respondieron dándole vinagre, que era lo acostumbrado en una crucifixión, con lo cual daba cumplimiento a la profecía.

(7) “¡Consumado es!” (Juan 19:30) Las últimas palabras de Jesús significaron que Su sufrimiento había terminado, así como toda la obra que Su Padre le había encomendado realizar, que era, predicar el Evangelio, obrar milagros y obtener la eterna salvación para Su pueblo, todo estaba hecho, terminado y cumplido. La deuda por el pecado estaba pagada.

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