¿Cómo puedo orar por mi cónyuge?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Cómo puedo orar por mi cónyuge?

Joe Holland

Nota del editor: Este es el capítulo 20 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Orar por nuestro cónyuge combina las dos relaciones más importantes de nuestras vidas: nuestro pacto con Dios y nuestro pacto con nuestro cónyuge. Estos dos pactos son el cimiento de la creación antes de la caída, y el pacto matrimonial en particular es la ilustración primordial para comprender gran parte de la historia redentora (Ef 5:22-33). La oración es una marca distintiva del matrimonio entre Cristo y la Iglesia, y también debe serlo en nuestros matrimonios.

Pero así como el orgullo fue el pecado que socavó ambos pactos edénicos, también distorsiona nuestras oraciones por nuestro cónyuge. Muy a menudo nuestras oraciones por nuestro cónyuge comienzan con lo que queremos que cambie en ellos. Pero la Escritura enseña que seremos la mayor influencia de santificación en la vida de nuestro cónyuge. Un esposo que ora por su esposa para que ella sea amada por un marido que cada día crece más en santidad está orando por algo bueno, y es su propia respuesta. Al orar por nuestro cónyuge, es posible que la respuesta principal de Dios sea cambiarnos a nosotros mismos, no a él o a ella.

Nunca subestimes el poder y el privilegio de orar por tu cónyuge.

Pero sí debemos considerar cómo podemos orar específicamente por nuestro cónyuge. 2 Pedro 3:18 es un excelente punto de partida: «Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo». Ora por el crecimiento de tu cónyuge en la gracia de Jesús, para que su vida esté marcada por el arrepentimiento y por un gozo profundo en el evangelio. Ora para que tu cónyuge conozca cada vez más a Jesús, para que su estudio de la Biblia, tanto en el hogar como durante la predicación del día del Señor, le revele más verdades sobre nuestro gran Salvador.

Ora también para que tu cónyuge experimente la gracia y el crecimiento únicos que son particulares de su género y su rol. Somos hombres y mujeres que en el matrimonio nos convertimos en esposos y esposas, y por la bendición de Dios, padres y madres. Los esposos y las esposas experimentan tentaciones únicas, tienen llamados diferentes y experimentan gracias particulares que son exclusivamente de su género. Para orar correctamente por nuestros cónyuges debemos tomar en cuenta estas particularidades en cuanto a los géneros y los roles.

Por último, eleva oraciones por la salud física de tu cónyuge. Una de las metas de un matrimonio cristiano fiel es que uno de los cónyuges asista al funeral del otro, por lo que nuestras oraciones por nuestro cónyuge a veces incluirán orar a medida que su salud se va deteriorando. Aunque nuestro hombre exterior va decayendo, oramos que nuestro hombre interior se renueve de día en día (2 Co 4:16). Las cirugías, los cánceres, los partos y las enfermedades son oportunidades para nosotros aprender del cuidado de Dios por nuestra alma y nuestro cuerpo.

Nunca subestimes el poder y el privilegio de orar por tu cónyuge.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Joe Holland
Joe Holland

El Rev. Joe Holland es un editor asociado de Ligonier Ministries y un anciano docente en la Presbyterian Church in America.

Jesús terminará la misión

Soldados de Jesucristo

Marzo 16/2021

Solid Joys en Español

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John Piper

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¿En quién tiene fe ?

Martes 16 Marzo

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11 : 1

Tened fe en Dios. Marcos 11 : 22

Mas el justo por su fe vivirá. Habacuc 2 : 4

¿En quién tiene fe ?

Si tomo el avión, confío en el piloto. A partir del despegue ya no puedo controlar nada.

Con respecto a Dios sucede más o menos lo mismo. ¡Creo que él ordenó escribir la Biblia, pues cuenta la historia del hombre con una lucidez que da miedo ! Anunció por anticipado hechos con una precisión sorprendente. Habla con una autoridad que hace enmudecer a los más arrogantes. No puedo hacer nada más que inclinarme ante este libro que me habla sobre Dios, ámbito en el cual solo puedo aprender.

Tener fe en Dios es creerle, creer lo que mandó escribir en la Biblia. Dios nunca miente. En la Biblia leemos hechos históricos, por ejemplo, el nacimiento, la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Creemos estos hechos.

Creo lo que Dios dice cuando afirma que me ama. Creo en Dios cuando dice que después de la muerte los hombres que creyeron en Jesús irán a un lugar de felicidad, y los que no creyeron irán a un lugar de tormentos. Dios dice que perdona al pecador que se arrepiente, y yo lo creo. Dice que me hace perfecto para siempre mediante el sacrificio de Cristo, y lo creo. Me asegura que me ama, pero odia mis pecados, y lo creo. Creo todo lo que Dios dice en la Biblia, pues Dios es verdadero y no puede mentir.

Miles de personas depositan su confianza en Dios cada día. Sufren todavía las dificultades de la vida, es cierto, pero también experimentan la paz y el gozo. La fe honra a Dios, y él bendice a los que confían en él.

Ezequiel 11 – Hechos 20 : 1-16 – Salmo 33 : 16-22 – Proverbios 11 : 21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El Dios que calma tempestades… y corazones

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Sermones IBSJ

El Dios que calma tempestades… y corazones

Salvador Gómez Dickson

Salvador Gómez Dickson pertenece al Consejo de Pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, donde tiene la responsabilidad de exponer la Palabra de Dios cada domingo, además de impartir clases de Escuela Dominical. Es profesor de la Academia Ministerial Logos de IBSJ, donde ha impartido clases de Hermenéutica, Exégesis Bíblica, Griego, Doctrina del Hombre, de Cristo y de la Salvación, Introducción al Nuevo Testamento, entre otras. Está casado con Johanny Pérez y juntos tienen 4 hijos.

http://www.ibsj.org

SED DE DIOS

Esclavos de Cristo

SED DE DIOS

A.W. Tozer

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” Salmos 42:1-2

El hombre, antes que busque a Dios, Dios está buscándole. Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de dar con él. “Nadie puede venir a mi —dijo el Señor Jesús- si mi padre celestial no le trajere” Y es esa atracción de Dios lo que nos quita todo vestigio de mérito por haber acudido a él. El impulso de salir en busca de Dios emana del propio Dios, pero el resultado de dicho impulso es que sigamos ardorosamente en pos de él.

Desafortunadamente todo el procedimiento de la conversión ha llegado a ser una cosa mecánica y sin espíritu. La fe, según dicen, puede llegarse a ejercer sin que tenga nada que ver con los actos de la vida, y sin turbar para nada al yo adámico. Se puede “recibir” a Cristo sin entregarle el alma ni tenerle amor alguno. El alma es salvada, pero no llega a sentir hambre y sed de Dios. Los que sostienen tal doctrina reconocen que el alma es capaz de contentarse con muy poco.

Con todo esto corremos peligro de perder a Dios entre las maravillas de su Palabra. Casi hemos olvidado que Dios es Persona, y que, por tanto, puede cultivarse su amistad como la de cualquier persona. Es propio de la persona conocer a otras personas, pero no se puede conocer a una a través de un solo encuentro. Solo al cabo de prolongado trato y compañerismo se logra en pleno conocimiento.

Cuando estamos en el pecado, carecemos de ese poder, pero cuando el Espíritu nos da vida en la regeneración, todo nuestro ser siente el parentesco con Dios. Y gozoso se apresura a reconocerlo. Este es el nacimiento celestial sin el cual no podemos ver el reino de Dios. Pero la regeneración, o nuevo nacimiento, no es el fin del proceso sino simplemente el principio. Es el mero momento cuando comenzamos la búsqueda, la feliz exploración que hace el alma en busca de las inescrutables riquezas de la Divinidad. Es ahí donde comenzamos, pero nadie puede decir dónde nos detendremos, pues las misteriosas profundidades de Dios, Trino y Único, no tienen fin.

Acerquémonos a los santos hombres y mujeres del pasado, y no tardaremos en sentir el calor de su ansia de Dios. Gemían por él, oraban implorando su presencia, y le buscaban día y noche, en tiempo y fuera de tiempo. Y cuando lo hallaban, les era tanto más grato el encuentro cuanto había sido el ansia con que lo habían buscado. Moisés se valió de que ya conocía a Dios para pedir conocerle más: “Ahora pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos” (Éxodo 33: 13). Y después se atrevió a hacer una solicitud aún más atrevida: “Te ruego que me muestres tu gloria” (vs. 18). A Dios le agradó este despliegue de ardor, y al día siguiente le dijo a Moisés que subiera al monte, y allá le hizo ver toda su gloria.

La vida de David fue un torrente de deseos espirituales. En sus salmos abundan los clamores del que busca y las exclamaciones del que encuentra. Pablo afirma que el más grande deseo de su corazón era hallar a Cristo: “y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).

Es trágico que dejemos la búsqueda de Dios a unos pocos maestros en lugar de realizarla cada uno de nosotros. Nuestra vida cristiana depende del acto inicial de “aceptar” a Cristo (una palabra, de paso, que no se encuentra en la Biblia) y no esperamos que haya después ninguna otra revelación de Dios a nuestras almas. Hemos caído en las redes de la falsa lógica que dice que si ya tienes a Dios, no necesitas buscarle. Tal argumento se presenta como la flor y nata de la ortodoxia, y se da por sentado que ningún cristiano instruido en la Biblia cree otra cosa. Por eso hacen a un lado toda sincera y afanosa búsqueda de comunión espiritual con Cristo, haciendo que los cultos sean meras formalidades sin vida. La vida religiosa, fría y mecánica que vivimos es lo que ha producido la muerte de esos deseos. La complacencia es la enemiga mortal de todo crecimiento espiritual.

Cada siglo tiene sus propias características. Actualmente estamos en una época de complejidad religiosa. Es muy raro encontrar la sencillez de Cristo. Esta ha sido reemplazada por planes, métodos, organizaciones y un mundo de actividades frenéticas que se llevan todo nuestro tiempo y atención, pero que no satisfacen los anhelos del alma. La escasa profundidad de nuestra experiencia, lo hueco de nuestro culto, y la manera servil como imitamos al mundo, todo indica el superficial conocimiento que tenemos de Dios. Y que es muy poco lo que sabemos acerca de su paz. Si queremos hallar a Dios en medio de tanta aparatosidad religiosa, lo primero que debemos hacer es encontrarlo a él, para luego seguir en pos de él con toda sencillez.

La mala costumbre de buscar a Dios junto con otras cosas, nos impide hallarle a él mismo, y que nos revele toda su plenitud. Es en esas otras cosas donde está la causa de nuestra desdicha. Si dejamos esa vana búsqueda adicional muy pronto encontraremos a Dios, y en él hallaremos todo lo que anhelamos.

El autor del clásico libro inglés The Cloud of Unknowing (“La Nube de lo Desconocido”), nos dice como podemos hacerlo: “Eleva tu corazón a Dios con amor humilde y sincero, y búscalo a él, y no a sus dones.

Piensa en Dios y busca solo a Dios, solo por lo que Dios es. Esta es la obra del alma que más agrada a Dios!’ También recomienda el mismo autor que al orar nos despojemos de ‘todo, hasta de nuestra teología, pues ”basta la intención desnuda que se dirige a Dios sin apelar a ningún otro recurso, sino dependiendo únicamente de él.”

Cuando Dios dividió la tierra de Canaán entre las tribus de Israel, Leví no recibió ninguna porción. A esta tribu Dios le dijo simplemente “Yo soy tu parte y tu heredad” (Números 18:20). Y por esta palabra Leví fue más rico que ninguna de las otras tribus, y que todos los reyes del mundo. Aquí hay un principio espiritual que continúa en vigor en el Nuevo Testamento. El hombre que tiene a Dios por su posesión, tiene todo lo que es necesario tener. Podrá carecer de todos los tesoros materiales, o si los posee, estos no le producirán ningún placer especial. Y si los ve desaparecer, uno tras otro, apenas podrá sentir la pérdida, porque teniendo a Dios tiene la fuente de toda felicidad. No importa cuántas cosas pierda, de hecho no ha perdido nada. Todo lo que posee, lo posee en Dios, pura y legítimamente para siempre.

Fragmento tomado del Libro La Búsqueda de Dios de Aiden Wilson Tozer.

Créditos del texto http://verdaderavida.wordpress.com/

«¿Por qué confío en la Biblia?» – 84

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

84 – «¿Por qué confío en la Biblia?»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

www.entendiendolostiempos.org

¿Cómo orar por los inconversos?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Cómo orar por los inconversos?

Michael Lawrence

Nota del editor: Este es el capítulo 19 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Tengo una amiga invonversa que me pide que ore por ella con mucha frecuencia. Yo sé que, aunque ella no lo sepa, lo que más necesita es conocer a Jesucristo para salvación. Entonces, ¿debería orar con y por ella por cosas buenas pero menos importantes? Después de todo, Jesús dijo: «Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se destruye o se pierde?» (Lc 9:25).

Cuando los inconversos nos piden que oremos por ellos, a veces nos sentimos agobiados. Por un lado, sabemos que Dios escucha nuestra oraciones por dirección, ayuda y misericordia temporal de una manera diferente a la que Él escucha las del no creyente. Proverbios 15:29 dice: «El Señor está lejos de los impíos, pero escucha la oración de los justos». No queremos pasar por alto lo que Dios puede estar haciendo en sus vidas por medio de las pruebas, y tampoco queremos ser usados para propósitos egoístas. Por otro lado, no nos alegramos por el sufrimiento de alguien, y queremos que nuestros amigos no creyentes conozcan el poder de Dios y se vuelvan a Él en fe. Entonces, ¿cómo deberíamos orar?

Solo Dios sabe como hacer que un pecador se vuelva a Él.

Encontramos la respuesta al darnos cuenta de que no tenemos que escoger entre su petición y nuestro deseo de arrepentimiento y fe. Podemos confiar en que Dios responde nuestras oraciones en Su perfecta sabiduría y para Su gloria máxima.

Si bien no podemos orar por peticiones malvadas o ilegales, debemos orar con gusto por cosas buenas para nuestros amigos no creyentes. La gente nos pide que oremos, entre muchas otras cosas, por trabajo, salud y relaciones amorosas pues son buenas dádivas de Dios. Jesús dijo: «Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5:45). Las buenas dádivas de Dios no necesitan otra justificación, ni siquiera la salvación, y si nuestros amigos inconversos terminan usando esas buenas dádivas de manera ingrata, eso no cambia el hecho de que el amor busca cosas buenas tanto para el prójimo y como para el enemigo (v. 44).

Pero después de haber orado por la petición de nuestro amigo no creyente, también debemos orar, ya sea con él o en privado, para que Dios se revele a través de la respuesta a nuestra oración. Y podemos confiar en que Dios sabe cómo hacerlo. En Su perfecta sabiduría, Él puede usar la concesión de una buena dádiva en respuesta a la oración para mover a alguien a creer en Su existencia y poder, y así buscarlo en el evangelio. Y debemos ser audaces para dar seguimiento y notar esto. Por otro lado, Dios puede negarle esa buena dádiva para que quede sin alternativa y venga a Él.

Solo Dios sabe como hacer que un pecador se vuelva a Él. No sabemos cómo sucede, pero no hay que temer que nuestras oraciones por cosas buenas se interpondrán en el camino. Nuestra responsabilidad es amar a nuestro prójimo a través de la oración, orando por cosas buenas y orando por lo mejor.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Michael Lawrence
Michael Lawrence

Michael Lawrence es el pastor principal en Hinson Baptist Church y profesor adjunto de teología sistemática en el Southern Baptist Theological Seminary.

Subversivo para el Salvador

Soldados de Jesucristo

Marzo 15/2021

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Subversivo para el Salvador

John Piper

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El envoltorio del tabaco

Lunes 15 Marzo

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios ! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos ! Romanos 11 : 33

Mi palabra… hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55 : 11

El envoltorio del tabaco

Desde la cárcel de G. nos llegó el siguiente testimonio : “Los recursos de Dios son verdaderamente misteriosos. Escuche mi historia :

Un día mi compañero de celda se quedó sin tabaco y pidió algo a la celda vecina. El tabaco llegó envuelto en una hoja de su calendario. Por un lado estaban escritos dos versículos de la Biblia, y por el otro una historia y, al final, su dirección. Esto me conmovió. Mi compañero de celda no entendía ni se interesaba por lo escrito, y menos todavía el que nos había provisto el tabaco, quien no sabía leer ni escribir. Pero en cada provisión de tabaco recibíamos una nueva hoja, y yo pedía a mi compañero que no la tirara, porque para mí era muy importante.

Un día mi compañero de celda fue dejado en libertad, y nuestro proveedor de tabaco pidió si podía ocupar su lugar. Su petición fue concedida ; así fue como él llegó a mi celda… Los dos somos magrebíes.

Atamos su calendario a un barrote. Entonces pude explicar a mi nuevo compañero la importancia que tenía la Biblia ; él me pidió que le leyese y le explicase el texto de cada día.

A veces mi vida en la cárcel es una pesadilla, pero mi esperanza está en Dios y en Jesucristo mi Salvador. Oren por mí”.

“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos ; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo” (Hebreos 13 : 3).

“De los presos también os compadecisteis” (Hebreos 10 : 34).

Ezequiel 10 – Hechos 19 : 23-41 – Salmo 33 : 10-15 – Proverbios 11 : 19-20

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El triunfo es seguro

Soldados de Jesucristo

Marzo 14/2021

Solid Joys en Español

El triunfo es seguro

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