Jul 15 – Viviendo por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 15 – Viviendo por fe

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Carmen Espaillat: Somos salvos por fe, pero la fe no termina ahí. Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No es que Dios me salva y luego tengo que luchar y esforzarme para vivir la vida cristiana. Yo vivo esta vida por fe en Cristo y solamente en Cristo.

Carmen: Estás escuchando es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. En un mundo de sonrisas fingidas es importante ser realistas y honestas acerca del dolor, la decepción y los cuestionamientos; pero no es saludable el aferrarnos a ese dolor, a esa decepción y a esas preguntas.

El profeta Habacuc pasó por un tiempo de dudas y cuestionamientos, pero no se estancó ahí. Aquí está Nancy con la continuación de la serie Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Hemos llegado al verso decisivo de nuestro estudio de Habacuc. Creo que este es el eje de todo este mensaje, el punto decisivo por así decir, del mensaje. Este es el punto de transformación en la vida de Habacuc.

El concepto que hemos estado viendo en Habacuc 2:4, es lo que ha llevado a Habacuc a cambiar su lucha por adoración. Lo lleva del suspiro al canto. Lo lleva del temor a la fe.

Estamos viendo Habacuc 2:4. Hemos encontrado dos clases de personas al revisar este pasaje. Las Escrituras dicen «He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta.»

Ese es un tipo de persona. Ahora bien, en el contexto inmediato, Dios habla de los babilonios o caldeos. Ellos eran arrogantes. Son orgullosos. No son rectos. No son justos.

Pero en una aplicación más amplia del mismo pasaje, Dios nos está diciendo «hay mucha gente en el mundo que es así». Son autosuficientes e independientes y no creen necesitar a Dios. Ellos dependen de sí mismos. Sus almas están envanecidas.

Son arrogantes; son orgullosos y no son justos. No son rectos. Puede que hagan buenas obras, pero no tienen un corazón justo. No son rectos en su interior.

Luego, la segunda parte del versículo, nos habla del segundo tipo de persona, «mas el justo por su fe vivirá». Hay personas justas e injustas; personas que viven por fe y personas envanecidas y arrogantes. Son orgullosas y solo dependen de sí mismas.

Siendo realistas, esos son los dos tipos de personas que hay en el mundo. Ahora, en la última sesión, mencioné que los rectos viven por fe basándonos en dos conceptos. Nos enfocamos en el primero en el programa anterior.

«Los rectos vivirán por fe», queriendo decir que somos justificadas por fe. Somos salvas por fe. Nada tengo que ofrecer; simplemente, me aferro a la cruz.

No hay nada que podamos hacer para merecer la salvación de Dios. No podemos ser justas por nuestros propios méritos. Todo, todo, todo, todo es por nuestra fe en Jesucristo. Somos justificadas por fe.

Pero hay un segundo concepto en el que los rectos vivirán por fe, y es que somos santificadas por fe. Vivimos por fe. Una vez somos justificadas -desde ese momento y hasta que lleguemos al cielo- continuamos nuestro caminar por fe.

Esta mañana estuve leyendo -durante mi tiempo de quietud- el libro de Hebreos y me vi leyendo acerca de este tema de la fe en los capítulos 10, 11 y 12.

En medio del capítulo 10 de Hebreos, tenemos una invitación para que nos acerquemos al trono, al lugar santísimo de Dios. A que nos acercamos por fe en la sangre de Jesucristo.

Así es como llegamos a conocer a Dios, a través de la fe. En Hebreos 10 se habla de nuestra justificación, pero -a medida que avanzamos- leemos de cómo vivimos por fe. No es solo que la fe nos lleva a la salvación.

Es la fe la que nos mantiene a salvo, es la fe la que nos ayuda a vivir como personas salvas. «Los justos por su fe vivirán». Es a través de la fe que tenemos el poder de vivir la vida cristiana.

Pablo lo dice de esta manera en Gálatas, capítulo 2:20 «Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí».

No es que Dios me salva y luego tengo que luchar y esforzarme para vivir la vida cristiana. Yo vivo por la fe en Cristo y en Cristo solamente. Cuando digo esto pienso en aquellas de nosotras quienes hemos sido influenciadas por la reforma protestante; tenemos este concepto claro de que somos justificadas por fe.

Pero también pienso que muchas de nosotras vivimos la vida cristiana como si pudiésemos obtener la energía y el esfuerzo (por nosotras mismas) para poder vivirla. Es por eso que vemos a tantas cristianas frustradas tratando de vivir una vida que no pueden vivir.

Pablo lo dijo de esa manera en Gálatas 3:2 «Esto es lo único que quiero averiguar de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Dirás, «claro que sí, Pablo. No hemos sido salvas por las obras de la ley. Eso lo sabemos.» Y él dice, «Entonces, tú fuiste salva por fe, por tu fe en Cristo.»

Luego continúa diciendo en Gálatas 3:3, «¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vas a terminar ahora por la carne? En otras palabras: habiendo sido justificadas por fe, ¿ahora piensan que pueden perfeccionarse en la carne?

Si recibiste a Jesucristo por fe, entonces vas a caminar en Él por fe. Los rectos vivirán y seguirán viviendo por fe. Y eso se aplica a todas las áreas de la vida cristiana.

En los días de Habacuc, Dios le dijo «Vas a enfrentar persecución. Va a haber castigo, va a haber sufrimiento y tú vas a necesitar fe para poder lidiar con la invasión de babilonios que se avecina.»

¿Cómo vas a vivir en tiempos de crisis? Por fe. «Los justos por su fe vivirán.» Hasta este momento tan decisivo, en el libro de Habacuc, Habacuc se ha estado volviendo loco tratando de dilucidar y entender lo que Dios ha estado haciendo. Él ha estado luchando cuerpo a cuerpo con asuntos insondables: la providencia de Dios, Su soberanía y Sus planes.

No lo puede entender y Dios dice «Vive por fe.» Y desde ese momento en adelante, Habacuc descansa sus argumentos, su mente, su corazón, su vida y su futuro en la fe; fe en que Dios sabe lo que hace.

Dios va a hacer todas las cosas correctamente y lo que Dios hace es bueno. Esto no es solo para Habacuc y la gente que está enfrentándose a los babilonios. No son los únicos que tienen que vivir por fe. Nosotras tenemos que vivir por fe cuando nos veamos abrumadas por aflicciones, adversidades, sufrimientos y retos.

Nosotras necesitamos tener fe. Ya les había mencionado, hace unos programas atrás, lo que dice Hebreos 10, pero lo voy a retomar porque pienso que se aplica aquí.

El autor de Hebreos le está hablando a los creyentes del Nuevo Testamento quienes estaban siendo perseguidos por su fe. Ellos habían sido justificados por fe y, luego, expulsados y perseguidos.

El autor les dice en Hebreos 10:34, «Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, como hicieron eso, como lograron ellos hacerlo gozosamente.

Él dice en Hebreos capitulo 10:34b, «sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión». Tú has ejercitado la fe. Has mirado hacia el futuro y sabes que esto no lo es todo.

Dios nos tiene reservado mucho más. ¡Dios nos tiene el cielo! Tenemos posesiones eternas en el cielo. Tenemos una ciudad que no ha sido hecha por manos; por lo que podemos vivir por fe y hasta disfrutar el que nos despojen de nuestras posesiones aquí en la tierra.

Él está construyendo mansiones para nosotras allá arriba, por lo que lo que sea que pierda aquí abajo es nada comparado con lo que Dios nos tiene preparado. Por lo que el autor dice «Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa». (Hebreos 10:35)

Aférrate a la fe, «porque tenéis necesidad de paciencia» (Hebreos 10:36). Mientras revisaba Hebreos 10, 11 y 12, me percaté de que la palabra «perseverancia» aparece una y otra vez. Necesitas resistencia. Necesitas que tu fe sea probada para que, cuando hagas la voluntad de Dios, puedas recibir lo que se te ha prometido.

«Porque dentro de muy poco» (es una cita de Habacuc que encontramos en Hebreos 10, versos 37-38) «Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá y no tardará, (37) Mas mi justo vivirá por la fe…» (38)

Vivimos por fe en que Cristo vendrá, en que Él va a enderezar todo lo mal hecho, en que Él va a terminar la historia. Tenemos algo mejor esperándonos. Podemos resistir el aquí y el ahora porque vemos el final del camino con los ojos de la fe.

Luego continúa, volviendo a Hebreos 10:38, «Mas mi justo vivirá por la fe, y si retrocede, mi alma no se complacerá en él.»

Dios dice que hay dos tipos de personas: aquellas que caminan confiadas en su fe, su fe en Dios, no en ellas mismas; fe en las promesas de Dios; fe en Cristo; y aquellas que retroceden cuando llega el tiempo de la prueba. Ellas retroceden. Ellas no perseveran porque no tienen fe.

El autor dice en Hebreos 10:39, «Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma».

La fidelidad y perseverancia en tiempos difíciles y de prueba es fruto de la fe. Es el fruto de vivir por fe y descansar en la fidelidad y las promesas de Dios.

Por lo que aquellos que han sido honrados y justificados por su fe en Cristo, no retrocederán en los tiempos de prueba. No van a separarse de Cristo.

Y, por cierto, esa es la evidencia de que tienes una fe genuina. Cuando llega el tiempo de la prueba, tú sigues avanzando con fe. Tú perseveras. La misma fe que Dios puso en ti y que te llevó a la salvación, es la misma fe que se queda contigo cuando vienen los tiempos de prueba y adversidad en tu vida de cristiana. Eso es lo que te ayuda a resistir.

Por lo que el autor de Hebreos continúa en el capítulo 11, -vamos a seguir hablando del tema de la fe. ¿Cómo funciona? ¿Cómo luce? ¿A qué se parece? ¿Cómo se desarrolla? La fe puede convertirse en un concepto nebuloso. ¿Qué es la fe? Vamos a ver a qué se parece:

Él empieza diciendo, capítulo 11, verso 1 «Ahora bien, la fe es la certeza de lo que nos espera, la convicción de lo que no se ve.» Si lo puedes ver, ya no es fe.

Dice que hay algo que Dios nos da. Dios nos da la fe para creer en que Sus promesas son ciertas y en que Cristo regresará; en que Dios va a llevar a cabo su plan y sus propósitos para este mundo. La fe nos da la garantía y la convicción de lo que no se ve.

A lo largo del capítulo 11 de Hebreos, tenemos a los héroes de la fe. Todos estos hombres y mujeres que -en aquellos tiempos y por su fe- agradaron a Dios. Sin fe no puedes agradar a Dios. Encontramos en este capítulo una veintena de veces las palabras «por fe… por fe… por fe… por su fe hicieron esto… por su fe hicieron aquello… por su fe fueron allá… por su fe Sarah tuvo un bebé a los 90 años de edad».

Podrás decir, «No creo que quiera esa clase de fe o esa cantidad de fe». Por fe ellos hicieron lo imposible. Por fe ellos superaron la adversidad. Por fe.

¿Sabes lo que es cierto de estos hombres y mujeres de fe? Ellos vivieron sus vidas como si la Palabra de Dios fuese verdaderamente cierta. No lo sabían solo en sus cabezas. Ellos depositaron y descansaron sus vidas en la fe.

Ellos dieron pasos confiados en que lo que Dios decía era verdad, aun cuando todo pareciera lo contrario. Ellos estuvieron dispuestos a verse como necios ante los ojos de los hombres. Piensa en Noé quien construyó el arca en un sitio donde nunca había llovido. Por fe.

Por lo que si Dios te pide que hagas algo sin sentido -y todos a tu alrededor piensan que estás loca- hazlo por fe. Por fe ellos estuvieron dispuestos a ser rechazados; ellos estuvieron dispuestos a hacer lo imposible.

Los hemos puesto a todos ellos en un gran pedestal: a Noé, Moisés y Abraham. » ¡Bárbaros, esos sí fueron grandes héroes de la fe!»

No creo que ese sea el punto. Pienso que el punto es que estos hombres y mujeres fueron ordinarios, vacilantes, débiles y frágiles como nosotras. Lo que hizo posible que lograran estas hazañas tan extraordinarias fue la fe que tuvieron en un gran Dios.

Por lo que estamos supuestas a aplicar lo que hemos leído. En la vida cristiana hacemos todo por fe, fe y solamente por fe. «Los justos por fu fe vivirán.» Fe en Dios, en las promesas de Dios, en la presencia de Dios, en Su protección, en Su provisión y en Su poder. El requisito para agradar a Dios en todas las áreas de tu vida es tener fe.

Lo que no es de fe, es pecado. Sin fe es imposible agradar a Dios. No puedes vivir la vida cristiana. Cada área de tu vida – para tus finanzas, necesitas fe; para dejarte guiar por el camino de Dios, necesitas fe; para hacer los sacrificios que Dios quiere que hagas, necesitas fe; fe cuando pierdes tu dinero.

Cuando el mercado se desploma, ¿dónde está tu fe? ¿Sientes que te hundes? ¿Te abrumas si pierdes tu trabajo? «¡Cómo voy a vivir!» Escucha. Dios alimentó a su siervo Elías haciendo que cuervos le llevaran comida.

Y entonces, cuando el arroyo se secó en tiempo de hambruna, Dios le envió a Elías una candidata inverosímil para que le llevara provisión: una viuda sin un centavo. Dios utilizó un cuervo, el arroyo y la viuda para cubrir las necesidades de Su siervo.

Dios puede cubrir tus necesidades de la forma que Él escoja. En el área de tus finanzas y provisión, camina por fe. Fe en relación a tu familia, ¿cuántos niños quiere Dios que tengas?

Oigo a personas decir «¡No podemos tener más hijos! ¡No los podemos mantener!» Entonces debo pensar en ¡cuán grande es Dios! Si Dios quiere que tengas más hijos, ¿no piensas que Dios puede proveer para esos hijos?

¿Qué pasa si quieres hijos, pero no puedes tenerlos? Se requiere de fe para abrazar el plan de Dios para tu vida.

Esta semana le envié un correo a una amiga. Ella y su marido no han podido tener hijos. Ellos lo querían desesperadamente. Ellos han tenido que aprender a tener fe en el tiempo de Dios.

Bueno, ahora están en proceso de adopción. ¡Ellos quieren adoptar y se toma tanto tiempo! Les escribí y les pregunté «¿Cómo les está yendo con el proceso de adopción?»

Ella me respondió con un «estamos en tiempo de espera». Yo he escuchado acerca de la espera en el libro de Habacuc. Me dijo «hemos estado en la lista por meses y, ahora, tenemos que esperar a que una madre nos escoja. Estamos confiando en el tiempo perfecto de Dios para formar nuestra familia.»

«Los justos por su fe vivirán.» Puedes estar gozosa durante el proceso de espera si caminas por fe. Necesitas fe para tu futuro. A medida que envejecemos, necesitamos fe.

Pensamos en que no podremos hacer lo que, en otros tiempos, podíamos hacer. Sé de mujeres de mediana edad que viven con el temor de no tener provisión. ¿Qué hacen si les falla su salud? ¿Qué pasa si se quedan solas?

¿Cómo enfrentar el futuro confiadas y con gozo? Caminando por fe. A medida que tomas decisiones en tu vida – ¿Tomo este trabajo? ¿Nos mudamos para tal sitio? ¿Me caso con esta persona?

Ayer hablaba con una persona y me preguntaba «cuando oras, ¿cómo te guía Dios?» Y le dije: «Cuando oro para tomar una decisión u otra, no necesariamente voy a abrir la Biblia y a encontrar el próximo tema que debo enseñar o de si debería contratar a tal o cual persona».

Yo oro y digo, «Señor, dirige mis pasos. Guíame». Y, luego, confío en que Dios me está dando la sabiduría que le he pedido que me conceda. «Los justos por su fe vivirán».

• Necesitamos fe para salir victoriosas de una tentación, para salir victoriosas de los hábitos pecaminosos que podamos tener en nuestras vidas. Se requiere de fe, no solo luchar y esforzarnos, y decir «Voy a ser una buena cristiana aunque me muera.» ¡Podría matarnos! Sino para vivir por fe en el poder de Cristo y el Espíritu Santo que mora en nosotras.

• Necesitas fe para poder amar a esa persona en tu vida, a ese familiar nada fácil de amar.

• Necesitas fe para perdonar la ofensa imperdonable que alguien te hizo.

• Necesitas fe para someterte a las autoridades cuando tomen una decisión que sabes que es equivocada. Necesitas fe.

• Necesitas fe para obedecer a Dios.

• Necesitamos fe cuando nos vemos cara a cara con la muerte.

En 2 de Corintios 5, el apóstol Pablo habla del tiempo en el que no estaremos en este cuerpo, el tiempo en que dejaremos este tabernáculo y nos vayamos al cielo.

Bueno, dirás «es algo maravilloso lo que nos espera», pero encuentro a muchas personas -que cuando llega el momento- empiezan a tener miedo. Pablo dice, «No, debemos mantener siempre el valor, aunque estemos frente a la muerte, porque caminamos por fe y no por vista».

Yo necesito fe en cada aspecto de este ministerio, fe en la provisión de Dios para con las finanzas, fe para seguir enseñando con el discernimiento del Espíritu Santo, fe en que voy a saber qué hacer la próxima vez. Camino por fe. Si caminara por vista, estaría limitada por mis propios recursos, mi propio entendimiento, y Dios dice «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos y Él enderezará tus sendas». (Proverbios 3:5-6)

La semana pasada recibí un correo enternecedor de una amiga que tiene varios años pasando por una situación muy difícil en su matrimonio.

Su marido cometió una ofensa grave. Ha habido mucha necesidad de perdón. Ha habido distintos niveles de aparente arrepentimiento. Ha habido mucho crecimiento y ha habido muchos cambios.

Pero él todavía no es la misma persona a quien ella conoció hace todos esos años atrás. A pesar de que ya no está llevando aquel estilo de vida pecaminoso, ella dice que las cosas aún siguen siendo duras.

Aquí, lo que me escribió:

«¡Cómo oro para que mi marido vuelva a tener un corazón apasionado! Me duele tanto verlo en esa condición. He tenido que suplicarle a Dios que me de el amor y la gracia para soportar esto con el pasar del tiempo.

Dios me hizo recordar estos versículos, que me había mostrado meses atrás, y ahora me están animando de nuevo.

Y luego ella citó cuando en 2 de Corintios 1, Pablo dijo: «Estuvimos bajo una gran presión, más de la que podíamos aguantar, por lo que hasta nos desesperamos con la vida misma. De hecho, sentimos la sentencia de muerte en nuestros corazones. Pero esto pasó para que no nos apoyáramos en nosotros mismos, pero en Dios quien resucita los muertos.» (2 de Corintios 1: 8-9 parafraseado) Pablo dice que eso pasó para que aprendieran a caminar por fe, para que confiaran en Dios. «El cual nos libró de tan gran peligro de muerte y (aquí habla de su fe) nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que Él aún nos ha de librar. (Verso 10)

Ella citó esos versos y luego dijo: «Voy a continuar depositando mi esperanza en el Cordero y creer que Él va a seguir librándome y dándome gozo en Él. Si mi esposo nunca cambia, si mis circunstancias nunca cambian, yo esperaré en Dios».

«Los justos por su fe vivirán.»

¿Qué áreas de tu vida requieren que camines por fe? ¿Las resientes? ¿Las resistes? ¿Les sales corriendo o las abrazas? Sin fe es imposible agradar a Dios.

Por lo que -desde el instante en que en el libro de Habacuc vemos que Dios dice «Los justos por su fe vivirán»- notamos que Habacuc no hace más preguntas.

Dijimos hace unos programas atrás que no está mal el hacer preguntas desde un corazón que se examina, pero algo hizo que Habacuc cambiara y se diera cuenta de que ni ahora ni nunca entendería por completo los caminos de Dios. ¡Y eso está bien!

Si pudiésemos ver el resultado, si pudiésemos entender los propósitos de Dios, ¡no sería fe! «Los justos por su fe vivirán». Habacuc se da cuenta que -lo pueda ver o no-Dios está obrando. En Su tiempo, la visión se cumplirá de un todo. El plan de Dios y el propósito del que Dios habla, se va a cumplir en su totalidad.

Todo va a estar bien y, mientras tanto, ¿qué hacemos? Caminamos por fe. «Los justos por su fe vivirán.»

Carmen: Nancy Leigh DeMoss va a regresar para orar con nosotras. Ella nos ha estado proveyendo perspectivas importantes relacionadas con la fe. No es solo para salvación, sino necesaria todos los días de nuestras vidas.

Crece en tu fe estudiando la Palabra de Dios con Nancy. Ella ha estado exponiendo una serie llamada Habacuc: del temor a la fe. Si nos has estado escuchando, sabes lo relevante, conmovedor y práctico que es el mensaje de este profeta menor.

Nancy nos expuso esta serie hace algunos años atrás. La primera vez que salió al aire esta serie, una señora (que no entendía del todo lo que significaba ser una hija de Dios) escribió lo siguiente: «Siempre pensé que tenía que esforzarme en ser buena para agradar a Dios y encontrar su aprobación». Durante el estudio de Habacuc quedó impactada al percatarse de que tenía que dejar de tratar de ganarse el favor de Dios y depositar toda su confianza en la obra que Jesucristo había hecho por ella. Ella escribió «Pienso que un bombillito se acaba de encender para mí» al tiempo que entendía la verdad sobre la gracia.

Estamos agradecidas de hablarles a mujeres como ella. No podemos hacerlo sin el apoyo de nuestras oyentes.

La mayoría de nosotras vivimos lejos de las granjas en donde se producen los alimentos, pero todas sembramos y cosechamos todo el tiempo. Nancy se los explicará en nuestra siguiente entrega. Espero que nos sintonices y nos acompañes en oración.

Nancy: Padre, gracias por depositar -por Tu gracia-fe en nuestros corazones. No podríamos tener fe lejos de Ti. Tú nos has concedido el regalo de la fe para que podamos creer y ser salvas. Gracias porque ahora nos das la fe para verte y vivir. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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El gozo del cristiano

Jueves 22 Octubre

(Jesús dijo:) Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Juan 15:11

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Filipenses 4:4

El gozo del cristiano

¿Cómo podía Jesús regocijarse cuando estaba en la tierra? Más bien, ¡cuántos temas de tristeza para él, que conocía perfectamente la maldad del corazón humano! Veía las desdichas de la gente con la que se encontraba, las comprendía y las aliviaba. También discernía el origen de ello: el pecado, y sufría al constatar que los hombres eran esclavos de sus codicias. Pocas personas estaban de acuerdo con sus pensamientos, sin embargo podemos citar, entre otros, dos casos:

  1. Un oficial romano, cuya fe el Señor elogió (Lucas 7:1-10)
  2. María, cuyo afecto y agradecimiento lo reconfortaron (Juan 12:1-3).

Si Jesús siempre podía regocijarse, era porque encontraba su gozo en una comunión permanente y feliz con su Padre, una relación sin sombras ni eclipses. Incluso en las situaciones más difíciles, permanecía en comunión con Dios, en una total armonía con la voluntad de aquel que lo había enviado. Nada podía debilitar ni interrumpir esta relación.

Como un discípulo fiel, el apóstol Pablo experimentaba el mismo gozo, incluso en las situaciones que le hacían llorar. Leamos la carta a los filipenses: en cada capítulo habla de su gozo e invita a los creyentes a regocijarse en el Señor, incluso si también evoca la tristeza y las lágrimas. En otra parte dice de sí mismo: “como entristecidos, mas siempre gozosos” (2 Corintios 6:10).

El gozo del cristiano tiene su fuente en el Señor. Esto es lo que experimentamos cuando vivimos momentos de comunión con él.

Deuteronomio 16 – Juan 10 – Salmo 119:17-24 – Proverbios 25:27-28
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El sacerdote que necesitas

Grace en Español

El sacerdote que necesitas

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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El misterio del matrimonio

Soldados de Jesucristo

Octubre 21

Solid Joys en Español

El misterio del matrimonio

John Piper

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Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz es pastor en la Iglesia Caminando Por Fe, en Hospitalet de Llobregat, Barcelona (España). Para más información pueden consultar nuestra web:
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Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Mentalidad celestial

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Mentalidad celestial

Randy Alcorn

Jonathan Edwards dijo“Sería bueno que pasáramos esta vida solo como un viaje hacia el cielo… al cual deberíamos subordinar todas las otras preocupaciones de la vida. ¿Por qué deberíamos trabajar o poner nuestro corazón en ninguna otra cosa, sino en aquello que es nuestro fin principal y nuestra verdadera felicidad?”

Con poco más de veinte años, Edwards escribió un conjunto de resoluciones de vida. Una de ellas decía: «He resuelto procurar alcanzar para mí mismo tanta felicidad en el otro mundo como me sea posible». Desafortunadamente, muchos creyentes no sienten gozo cuando piensan en el cielo.

Un pastor me confesó una vez: “Cada vez que pienso en el cielo, me deprimo. Preferiría simplemente dejar de existir cuando muera». «¿Por qué?», le pregunté. «No puedo soportar la idea de ese interminable tedio. Flotar en las nubes sin nada que hacer más que tocar un arpa… Todo es tan terriblemente aburrido. El cielo no parecer ser mejor que el infierno».

¿De dónde este pastor, educado en un seminario y creyente de la Biblia, obtuvo semejante perspectiva del cielo? Ciertamente no de las Escrituras, donde Pablo dijo que partir y estar con Cristo era mucho mejor que quedarse en una tierra maldita por el pecado (Flp 1:23). Mi amigo fue más honesto al respecto que la mayoría, pero he descubierto que muchos cristianos comparten esas mismas ideas erróneas sobre el cielo.

La Escritura nos manda a poner nuestros corazones en el cielo: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col 3:1). Y para asegurarse de que no obviemos la importancia de una vida centrada en el cielo, el siguiente versículo dice: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra [solamente]».

Mientras el cielo actual se encuentra en un estado de pre resurrección, el cielo postrero, donde Dios morará por siempre con Su pueblo, será en un universo resucitado (Ap 21:1–4). Debido al énfasis bíblico en la resurrección (1 Co 15), creo que Dios quiere que reflexionemos no solo a dónde vamos cuando morimos, sino a dónde viviremos con Cristo para siempre.

El cielo que Jesús describió no es un reino etéreo de espíritus incorpóreos.

Jesús dijo: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas… voy a preparar un lugar para vosotros» (Jn 14:2). Él eligió términos físicos conocidos (casa, habitaciones, lugar) para describir ese lugar. Nos dio algo tangible que esperar: un hogar, donde viviremos con Él.

El cielo que Jesús describió no es un reino etéreo de espíritus incorpóreos. Un lugar es físico por naturaleza, al igual que los seres humanos son tanto físicos como espirituales. Aquello para lo que estamos hechos — para lo que hemos sido específicamente diseñados—, es el lugar que Dios originalmente hizo para nosotros: la tierra.

La Escritura nos dice que debemos estar esperando “nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (2 Pe 3:13). Dios no ha abandonado Su diseño y plan original de que la humanidad gobierne la tierra para Su gloria. Un día, Él revertirá la maldición y restaurará lo que fue corrompido por el pecado. Él descenderá para habitar con Su pueblo en la nueva tierra, trayendo Su trono y el cielo mismo con Él (Ap 21:1–422:3).

¿Cuál es tu actitud con respecto al cielo? ¿Te llena de emoción? ¿Con qué frecuencia tú, tu iglesia y tu familia hablan de esto?

Si te falta pasión por el cielo, casi puedo asegurar que es porque tienes una teología del cielo deficiente y distorsionada (o estás tomando decisiones que entran en conflicto con la agenda celestial). Una visión del cielo precisa y bíblicamente energizada traerá una nueva pasión espiritual a tu vida.

Cuando pones tu mente en el cielo y ves el presente a la luz de la eternidad, incluso las decisiones pequeñas se vuelven tremendamente importantes. Después de la muerte, jamás tendremos otra oportunidad de compartir a Cristo con alguien que pueda ser salvado del infierno, de dar un vaso de agua al sediento, de invertir dinero para ayudar a los desamparados y alcanzar a los perdidos, o de compartir nuestras casas, nuestra ropa y el amor con los pobres y necesitados.

No es de extrañar que las Escrituras dejan claro que lo más importante en esta vida es prepararse para la próxima. Lo que necesitamos es una generación de personas con mentalidad celestial que vean a los seres humanos y la tierra no simplemente como son, sino como Dios quiere que sean.

Los teólogos una vez hablaron de la «visión beatífica», el latín de «una visión que hace feliz». Esa visión fue Dios mismo. Apocalipsis 22:4 dice del pueblo de Dios en la nueva tierra: «Ellos verán Su rostro». Dios es primario, todo lo demás es secundario. Los afluentes de gozo son el desbordamiento del creciente río de la propia bondad de Dios. Él le dice al que recibe en Su presencia: “Entra en el gozo de tu Señor”. Anticipar el gozo eterno de Su presencia nos permite tener un adelanto del cielo al regocijarnos en Él aquí y ahora.

Anhelando esa nueva tierra, «el hogar de justicia»Pedro dice: «Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles» (2 Pe 3:14).

Saber que nuestro destino es vivir como personas redimidas y justas en una tierra redimida y justa, con nuestro Redentor justo, debe ser un poderoso incentivo para apelar a Su fuerza y vivir justamente hoy.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Randy Alcorn
Randy Alcorn

Randy Alcorn es fundador y director de Eternal Perspective Ministries. Es un autor muy reconocido y sus libros de los más vendidos de New York Times. Él ha escrito más de cincuenta libros, incluidos “Heaven” y “The Treasure Principle.”

Jul 14 – Por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 14 – Por fe

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Carmen Espaillat : Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Los justos vivirán por su fe. Dirás que eso suena como algo que estarán haciendo. No, porque la fe no es solo lo que crees intelectualmente. No es solo lo que dices creer, sino aquello en lo que realmente estás dependiendo – una fe que se vive en obediencia y fidelidad.

Ese es el tipo de fe te lleva a obedecer a Dios con todo tu corazón; obediencia que fluye de tu fe porque realmente le crees a Dios. De manera que se demuestra, se evidencia en fidelidad y obediencia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. ¿Qué es la fe? A veces se usa para describir una denominación, una relación con Dios, y algunos padres hasta usan la palabra para el nombre de sus hijos. ¿Pero realmente entiendes lo que significa la fe? Nancy nos ayuda a entender este tema tan importante mientras continúa con una serie titulada, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, estoy muy emocionada porque hoy llegamos al punto culmine del mensaje de Habacuc, el punto clave, el tema de este libro. Es ese momento transformador en la vida de Habacuc. Él había ido a su atalaya a escuchar lo que Dios tenía que decirle. Dios le dijo: voy a darte una visión. Voy a darte un mensaje de lo que va a suceder.

Esto nos lleva al versículo que vamos a ver, Habacuc capítulo 2, versículo 4. Es esta verdad la que llevó a Habacuc de batallar a adorar, de suspirar a cantar, del temor a la fe.

Antes de yo decirles lo que es, permítanme solo recapitular aquí en caso de que no hayan estado con nosotras en las últimas sesiones. Habacuc le clamó a Dios que hiciera algo respecto a la corrupción que había entre los judíos. Él estaba frustrado porque parecería que Dios permanecía pasivo y era indiferente a sus oraciones.

Luego Dios le responde: y le dice «estoy haciendo algo, pero no es lo que esperabas» porque lo que Dios estaba haciendo era levantar a los despiadados caldeos para castigar a Su pueblo. Habacuc no podía creer que Dios haría tal cosa, así que va a su puesto de guardia a indagar sobre la perspectiva de Dios en todo esto. Ahí es que Dios le da una visión de su propósito y su plan. Lo veremos en la siguiente parte del capítulo 2.

Los caldeos también serán castigados. Dios introduce esa visión con estas palabras de (Habacuc capítulo 2, versículo 4) que hacen un contraste entre dos tipos de personas. Mientras leemos y hablamos sobre este versículo y estos dos tipos de personas, quiero que se hagan la pregunta «qué tipo de persona soy yo?, en qué categoría e encuentro? Leamos el versículo 4:

«He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá.»

Ahora bien, solo quiero decir que este es uno de los versículos más importantes en toda la Palabra de Dios. «El justo por su fe vivirá». Este versículo es como un diamante que contrasta con el sucio telón de fondo de la corrupción del hombre y el juicio de Dios.

Hemos estado escuchando sobre el pecado del pueblo de Dios, los pecados de los caldeos y el juicio venidero. Veremos más sobre eso en este capítulo, pero en medio de todo eso, hay una joya preciosa: «El justo por su fe vivirá».

Ahora bien, dije que hay dos tipos de personas en este versículo, así que tenemos que verlos a ambos. La primera frase dice: «He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta». Ese es el primer tipo de persona, el orgulloso, el que no es recto.

En el contexto inmediato Dios está hablando sobre los caldeos, sobre los babilonios. Es de quienes Él y Habacuc están dialogando. En un contexto más amplio, está hablando de cualquiera que sea orgulloso y autosuficiente, personas que confían en sí mismas como su propio Dios.

Personas confiadas en que pueden salvarse a sí mismas. Personas que confían en sí mismas para el destino eterno de sus almas y personas que confían en sí mismas en momentos de tribulación , de desesperación o de necesidad. Son orgullosas. No necesitan a Dios. No necesitan de ti. No necesitan a nadie. Pueden lograrlo. Son autosuficientes.

Estas personas no siempre levantan su puño hacia Dios. A veces son más sutiles. Estas personas hasta pueden ser religiosas. Puede que vayan a la iglesia. Hasta pueden ser obreros cristianos de tiempo completo, pero están confiando en sí mismas antes que en Dios. «He aquí el orgulloso: su alma no es recta». Ese es el primer tipo de persona.

El segundo tipo de persona es el justo. «El justo por su fe vivirá». Los que son justos, según Dios ve la justicia, son aquellos que no confían en sí mismos o en su bondad o en sus esfuerzos o en sus capacidades.

Saben que no tienen nada de valor que ofrecerle a Dios, excepto sus propios «yos» pecaminosos, así que son humildes. Dependen totalmente de Dios. Saben que solo Dios puede salvarlos y libertarlos. Aceptan humildemente la provisión de Dios para su propia salvación. Son salvos por fe, y viven y perseveran por fe.

¿Puedes ver el contraste aquí? Los que son orgullosos y corruptos, son autosuficientes, dependen de sí mismos, y por otro lado los que confían en Dios, que dependen humildemente de Dios y descansan en Dios. No creen que su propia bondad los puede salvar. Esos son los justos. Ellos viven por su fe.

Ahora, la palabra fe en el hebreo aquí es una palabra que pudiera en realidad traducirse como fidelidad. Los justos vivirán por su fidelidad.

Dirás que eso suena como algo que ellos están haciendo. Pero verás, la fe no es solo lo que crees intelectualmente. No es solo lo que dices creer, sino aquello en lo cual realmente estás descansando, una fe que se vive en obediencia y fidelidad.

Ese es el tipo de fe que te lleva a obedecer a Dios de corazón; obediencia que fluye de tu fe porque realmente le crees a Dios y se demuestra, se evidencia en fidelidad y obediencia.

El Nuevo Testamento cita la segunda parte de este versículo tres veces: «El justo por su fe vivirá» en el libro de Romanos, en el libro de Gálatas y en el libro de Hebreos. Pero en el Nuevo Testamento tenemos una luz adicional que Habacuc no tenía cuando Dios le dijo -600 años antes de Cristo- que el justo viviría por su fe.

¿Quién vino entre el 600 A.C. y los escritos a los Romanos, a los Gálatas y a los Hebreos para arrojar nueva luz sobre este versículo? ¡¡Cristo vino!! El Nuevo Testamento ve este versículo a la luz de Cristo, que el justo vive por fe en Cristo y solo Cristo.

Hay dos sentidos en que el justo vive por fe. Y hoy quiero hablar sobre el primero y en nuestra próxima sesión hablaremos sobre el segundo sentido. El primero es tan importante. Al principio, pensé en hablar de ambos en la misma sesión. Pero después pensé que no, que queremos hacerle justicia a ambos sentidos en que el justo vive por fe.

El primer sentido es que somos justificadas por fe. Venimos a una relación correcta con Dios por la fe y únicamente por la fe. Somos liberadas del juicio y de la ira de Dios. Somos hecho justas a través de la fe solo en Cristo.

Y es en ese sentido que Pablo usa en Romanos capítulo 1, versículo 17 cuando dice:

«Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: mas el justo por la fe vivirá».

¿Qué está diciendo cuando cita el libro de Habacuc? De principio a fin, la justicia de Dios está completamente, 100%, total y absolutamente basada en la fe. No es nuestra justicia. Es nuestra fe en Cristo y en Su justicia.

Somos pecadoras. No somos justas. Nunca podríamos ser justas por nosotras mismas. Así que de principio a fin, dice Pablo, somos justificadas. Somos hechas rectas ante Dios. Somos puestas en la posición correcta con Dios. Nos es otorgado acceso a la presencia de Dios. Somos traídas a la familia de Dios por la fe en Cristo solamente.

Gálatas capítulo 3, versículo 11 dice: «Y que nadie es justificado ante Dios por la ley es evidente». Nadie. No importa cuán buena puedas ser, no importa cuántas leyes de Dios puedas guardar, no puedes estar bien con Dios por la ley. ¿Por qué? Porque nadie guarda la ley a la perfección. Pudieras pensar que eres menos pecadora que alguien que sea un súper mega criminal, pero aún eres pecadora. Así que nadie es justificado ante Dios por la ley.

«Porque [y aquí Pablo cita nuevamente el libro de Habacuc] ‘El justo por la fe vivirá'». Este es la clave de nuestra fe cristiana, todo este asunto de que el justo vivirá por la fe. Es tan crucial que de hecho dividió toda una generación de creyentes y se convirtió en el fundamento de nuestra Reforma Protestante en los años 1500. «El justo vivirá por su fe».

¿Cómo sucedió esto? A principios de los años 1500 había un joven teólogo alemán llamado Martín Lutero. Lutero tenía un doctorado en teología. Sabía mucho sobre la Biblia. Lutero sabía mucho sobre teología. Era un joven con una mente ágil y brillante, pero no tenía paz en su corazón. Sabía que no estaba bien con Dios, y no sabía cómo lograrlo. De hecho, una y otra vez escribía en su diario: «¿Cómo podrá un hombre encontrar el favor de Dios?» ¿Cómo puedo estar bien con Dios?

Lutero hizo tanto como pudo para ser santo. Trató de guardar la ley de Dios. Trató de probar su devoción a Dios. Ayunaba hasta dos semanas a la vez. Era profundamente introspectivo. Siempre indagando y buscando un nuevo pecado que confesar.

Se sentía abrumado por un sentido de pecaminosidad, así que constantemente escudriñaba su propio corazón para encontrar cualquier pecado que pudiera haber cometido de pensamiento, de palabra o de hecho. Se confesaba muchas veces al día, hasta que, según dice la historia, uno de sus confesores le dijo un dia: «Dejar de venir hasta que realmente tengas un pecado serio que confesar».

Él desarrolló una conciencia súper sensible. (¡Tal vez algunas de nosotras necesitamos una conciencia un poco más sensible!). Así que él volvía una y otra vez a confesar sus pecados. Castigaba su cuerpo a fin de tratar de deshacerse de pensamientos y de motivaciones impuras. Dormía al aire libre sin frazada en temperaturas bajo cero. Golpeaba su cuerpo hasta quedar amoratado y sangriento, tratando de limpiarse de esos pecados, tratando de ganar el favor de Dios.

Y Lutero había estudiado la Biblia. Sabía que Dios era santo, y sabía que él había pecado y que no daba la talla ante la ley de Dios. De modo que hacía todo lo que se le ocurría para ganar el favor de Dios, para ser hecho justo. Esa palabra, justicia, lo atormentaba y lo obsesionaba porque él sabía que no era justo, y que no podía vivir una vida justa, no importa cuánto lo intentara.

Llegó un punto en el que Lutero hizo una peregrinación a Roma. Dentro de la iglesia de San Juan había una escalera que se creía que eran las mismas que Jesús había subido para estar frente a Poncio Pilato después de haber sido golpeado. Bueno, así es como la iglesia contó la historia. Eso no era cierto. Dijeron que estas escaleras fueron transportadas milagrosamente desde Jerusalén hasta Roma y que ahora los peregrinos podían subir por esas escaleras.

Estas escaleras tenían trocitos de vidrio incrustados supuestamente en los lugares donde habían caído gotas de la sangre de Jesús. Así que los peregrinos subían por las escaleras de rodillas, golpeándose con látigos y besando cada trocito de vidrio para tratar de ganar el favor de Dios.

Me imagino que algunas de ustedes están moviendo la cabeza como si no pudieran creer que la gente hiciera esto. Yo he estado en México, en el santuario de la Virgen de Guadalupe. He visto a personas subir esas escaleras de rodillas tratando de hacer algo para ganar el favor de Dios.

Déjenme decirles, si alguna vez un hombre hubiese sido digno de ganar la aprobación de Dios, uno hubiera pensado que sería un hombre como Martín Lutero. Con todo ese interminable fervor y actividad espiritual. Es decir, ciertamente nadie hubiera podido tratar más. ¿No pudiera al menos ganarse un 100 por su esfuerzo?

Lutero se dio cuenta de lo que nosotras también tenemos que darnos cuenta, y eso es que nunca podrás ser lo suficientemente buena. No tenemos justicia por nosotras mismas. Hasta nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia delante de Dios.

Bueno, y mientras Lutero subía por esas escaleras en Roma, el Espíritu le recordó un versículo que ya había leído muchas veces «El justo por la fe vivirá». Y en ese punto, la luz empezó a entrar al corazón de Lutero. Fue un momento decisivo en su vida.

Ese todavía no fue el momento de su conversión. Eso no sucedió hasta unos años después. Pero en el tiempo, empezó a comprender el hecho de que nunca podría agradar a un Dios santo por sus propios hechos de justicia ni tampoco por su contrición o sus penitencias, sin importar cuántas o cuán intensas pudieran ser.

Empezó a entender. «El justo por la fe vivirá». Empezó a entender que solo podría estar bien con Dios a través de las obras justas de Cristo y que sus pecados fueron perdonados por fe, no por intentar, sino por fe en la persona y en la obra de Cristo en la cruz independientemente de cualquier buena obra que él hubiera realizado.

«El justo por la fe vivirá». Eso se convirtió en el fundamento de la doctrina de Lutero. Estuvo en el centro de la Reforma Protestante mientras Lutero y la gente de su tiempo, muchos de ellos, empezaron a darse cuenta de que la justicia no es algo que nosotros logramos. No es algo que sea posible lograr. En lugar de ello, es algo que Cristo logró por nosotros, algo que se hace nuestro no por nuestro propio mérito, sino solamente a través de la fe en el mérito de Cristo.

Lutero mismo dijo de este texto:

«El justo por la fe vivirá»- Antes de que estas palabras irrumpieran en mi mente, detestaba a Dios y estaba enojado con Él porque, no satisfecho con amedrentarnos a nosotros los pecadores por la ley y por las miserias de la vida, aumentó aún más nuestra tortura a través del Evangelio. [Es como si Él nos hubiera tendido la mano ofreciéndonos algo pero no podíamos tenerlo.]

Pero cuando por el Espíritu de Dios entendí esas palabras-«El justo por la fe vivirá, el justo por la fe vivirá»-entonces sentí que nací otra vez como un nombre nuevo; entré por las puertas abiertas al mismo Paraíso de Dios.1

¿Cómo llega un hombre al cielo? ¿Cómo puede un hombre estar bien con Dios? ¿Cómo nace de nuevo un hombre? ¿Cómo se hace justo un hombre? «El justo por la fe vivirá». Será declarado justo por su fe, y continuará viviendo esa vida justa por fe en Cristo y únicamente en Cristo.

Dos tipos de personas. Primero, «He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta». Trata de salvarse a sí mismo. Piensa que puede hacerlo. Piensa que puede ganar el favor de Dios, y nunca logra la justicia de Dios. Pero, «el justo por su fe vivirá».

¿Es posible que de alguna forma hayas estado subiendo las escaleras con trocitos de vidrio, golpeándote a ti misma, tratando de hacer lo mejor que puedes para ser justa, para ganar el favor de Dios para ser perdonada, tratando de agradar a Dios, tratando de estar bien con Dios? Tal vez no subiste literalmente las escaleras de rodillas, pero:

Tal vez por eso guardas las apariencias yendo a la iglesia domingo tras domingo.

Tal vez por eso es que haces tantos rituales religiosos.

Tal vez por eso es que lees la Biblia.

Tal vez por eso oras.

Tal vez por eso es que cantas en el grupo de alabanza.

Tal vez por eso das dinero a los pobres.

Tal vez por eso es que tratas de vivir una vida buena porque estás tratando de ganarte la justicia por ti misma.

La Biblia dice: «he aquí el orgulloso; en él, su alma no es recta».

Dirás: «Pero estoy tratando tanto. Eso no es orgullo». Es orgullo. Es orgullo que digas que puedes hacerlo. Puedo hacer cualquier cosa para ganar la salvación, para ganar el favor de Dios, para estar bien con Dios. Déjame decirte que Jesús ya subió esas escaleras. Las subió por ti. Él fue golpeado. Él fue crucificado. Él vertió su sangre por tu pecado. El precio ha sido pagado. A través de la fe en Él, su justicia puede ser tuya.

Me encanta el himno «Roca de la eternidad» y en particular la estrofa que dice:

Aunque fuese siempre fiel;

aunque llore sin cesar.

Del pecado no podré, justificación lograr.

Solo en ti teniendo fe, deuda tal podré pagar.

«El justo por la fe vivirá.»

No sé cómo decirlo más claramente de lo que ya lo he hecho, pero confío que mientras he estado hablando, Dios haya estado hablando a sus corazones y tal vez ayudando a algunas a ver que no son justas. Has estado haciendo un esfuerzo tan grande para ganar Mi favor, te dice Dios pero tu alma es orgullosa, no es recta en ti. Has estado tratando de salvarte a ti misma, pensando que de alguna forma podías merecer Mi favor.

Tal vez hoy el Espíritu Santo haya hecho por ti lo que hizo por Martín Lutero hace siglos cuando subió esas escaleras. Encendió la luz. Te ha ayudado a ver que el justo por la fe vivirá. Fe solo en Cristo. Cristo, que cargó nuestros pecados sobre sí. Que fue hecho pecado por nosotros para que pudiéramos ser justicia de Dios en Él.

Tal vez Dios está poniendo esa fe hoy en tu corazón. Y te preguntas: ¿Qué hago? Cree. Si Dios te está dando arrepentimiento de tu orgullo y de tu corrupción, no sigas por ese camino. Renuncia a tu orgullo, a tu corrupción. Arrepiéntete de tu pecado, y date cuenta de que no tienes nada que ofrecerle a Dios. Arrepiéntete de tu propia justicia, de tratar de agradar a Dios independiente de la fe en Cristo. Luego simplemente vuélvete de ti misma hacia Cristo, y pon tu fe en Él.

Escucha, al final de cuentas cada persona en esta tierra está dependiendo de una de dos cosas para su salvación eterna, para su relación con Dios. O está dependiendo de sí misma, o está dependiendo de Cristo. ¿Dónde está tu confianza? ¿De quién estás dependiendo? ¿Dónde está tu fe? Confía en Cristo hoy para tu salvación.

Mi esperanza está en el Señor,

quien su vida dio por mí.

Y el precio pagó de mi pecado en el Calvario.

Sin merecerlo yo, su ira suprimió.

Mi única esperanza es la justicia de Jesús y por mí Él está,

ante el trono del Padre.

Sus manos heridas muestra y me llama como suyo.

Su gracia todo lo planificó,

Y a mí me toca creer.

Y reconocer su obra de amor

Y a Cristo recibir.2

Carmen: ¿Estás viviendo por fe en este día? Nancy Leigh DeMoss le ha dado a cada radioescucha la oportunidad de reducir la velocidad y hacerse esa pregunta tan importante. El programa de hoy describe el momento decisivo en la historia de Habacuc. Si eres nueva con nosotras, acabas de escuchar una muestra de lo emocionante y práctico que es el libro de Habacuc.

Una mujer nos escribió durante esta serie y nos dijo que su pastor le pidió a la congregación que abriera sus Biblias en uno de los profetas menores. Ella se entristeció al darse cuenta de lo nuevas que estaban las páginas de su Biblia en esa sección. Luego Nancy comenzó esta serie de Habacuc y le ayudó a darle uso. Ella escribió lo siguiente:

Amo este ministerio. ¡Si no fuera por su enseñanza tan sólida, no estaría donde estoy en Dios y en mi matrimonio hoy!

Annamarie Sauter: «¿No eres Tú desde la eternidad oh Señor mio, Santo mío? No moriremos. Oh Señor para juicio lo has puesto, Tú oh Roca, lo has establecido para corrección, muy limpio son tus ojos para mirar el mal y no puedes contemplar la opresión ¿por qué miras con agrado a los que proceden perfidamente y callas cuando el impio traga al que es mas justo que él? ¿Por qué has hecho a los hombres como peces del mar , como reptiles que no tienen jefe?

A todos los saca con anzuelo el pueblo invasor, los arrastra con su red y los junta en su malla . Por eso se alegra y se regocija, por eso ofrece sacrificio a su red y quema incienso a su malla, pues gracias a ella su pesca es abundante y suculenta su comida. ¿Vaciará pues su red y seguirá matando sin piedad a las naciones?»

Libro de Habacuc capítulo 2,

«Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré, velaré para ver lo que Él me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido. Entonces El SEÑOR me respondió y dijo : ‘Escribe la visión y grábala claramente en tablas para que corra el que la lea, porque es aun visión para tiempos señalados, se apresura hacia el fin y no defraudará, aunque sea tarde espérala, porque ciertamente vendrá, no tardará’. He aquí el orgulloso en él su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá».

Carmen: Vienes a Dios para recibir Su perdón por fe, pero la fe no se detiene ahí. Necesitamos fe cada día y Nancy nos explicará por qué en nuestro siguiente programa. Por favor regresa con nosotras a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1Citado del mensaje de Deffinbaugh sobre Habacuc- de James Montgomery Boice, The Minor Prophets: An Expositional Commentary, vol. 2, Micah-Malachi (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1986), pp. 91-92, citando a F.W. Boreham en A Bunch of Everlastings or Texts that Made History (Philadelphia: Judson Press, 1920), pp. 20, 27.

2″My Hope is in the Lord.» Norman J. Clayton.

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Después de la muerte

Miércoles 21 Octubre

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.
Job 19:25-26

(Jesucristo libra) a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Hebreos 2:15

Después de la muerte

El académico francés Jean d’Ormesson escribió: «Espero que después de la muerte haya algo que no conozco. Espero que, fuera del tiempo, haya un poder que, por aproximación y por mayor simplicidad, podamos llamar Dios».

Job, quien vivió hace unos 4000 años, se expresaba totalmente diferente: “Yo sé que mi Redentor vive”. Job no esperaba, sino que sabía que su Redentor estaba vivo en el cielo. Sin conocer su nombre, había vislumbrado que Jesús sería el gran vencedor, el Salvador de todos los que creen en él. Job padecía una dolorosa enfermedad de la piel, pero sabía que después de su piel, su cuerpo sería destruido, y añadió: “en mi carne he de ver a Dios”. Para él, la resurrección era una realidad, incluso física, que un día lo llevaría a la presencia de Dios.

Un hombre, por muy filósofo que sea, no puede comprender lo que pasa después de la muerte. Mediante su razonamiento puede admitir la existencia de Dios, pero con respecto al más allá solo puede hacer suposiciones.

¿Cómo ver más allá de la frontera de la muerte? Recibiendo lo que Dios nos reveló. La alternativa es esta: confío en mis propios pensamientos y permanezco en la duda hasta que deje este mundo, o recibo lo que Dios reveló y por la fe acepto lo que me dice.

¡Sí, Jesús venció la muerte! Está vivo, eternamente vivo, y da la vida eterna a los que confían en él.

Deuteronomio 15 – Juan 9 – Salmo 119:9-16 – Proverbios 25:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Peregrinos en una tierra extraña

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Peregrinos en una tierra extraña

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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38/41 – ¿Qué Tiene en su Mente?

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

38/41 – ¿Qué Tiene en su Mente?

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:8-9
Un creyente no solo se distingue de un no-creyente por cómo actúa, sino que también por cómo piensa. El apóstol Pablo, aquí, nos da seis adjetivos y dos sustantivos que describen cómo debe pensar un hijo de Dios.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org