Una mente renovada

Una mente renovada

6/9/2017

Renovaos en el espíritu de vuestra mente. (Efesios 4:23) 

Cuando usted se hace cristiano, Dios le da una nueva mente; pero usted debe llenarla de nuevos pensamientos. Un bebé nace con una mente nueva y fresca, y entonces se van haciendo impresiones en la mente del bebé que determinan el curso de su vida. Lo mismo ocurre con un cristiano. Cuando usted entra en el reino de Dios, recibe una mente nueva y fresca. Entonces tiene que formar los buenos pensamientos en su nueva mente. Por eso Filipenses 4:8 dice: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Tenemos una mente renovada, no una mente depravada.

En vez de tener una mente depravada, vil, lasciva, avara, sucia, tenemos una mente llena de justicia y santidad. Y eso debe caracterizar naturalmente nuestro modo de vivir.

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La importancia del arrepentimiento

La importancia del arrepentimiento

6/7/2017

Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados. (Hechos 2:38)

Nadie puede ir a Jesucristo a menos que se arrepienta. Jesús comenzó su ministerio proclamando la necesidad del arrepentimiento (Mt. 4:17), y Pedro y Pablo siguieron proclamándola. El arrepentimiento es una decisión consciente de apartarse del mundo, del pecado y del mal. ¡Es algo decisivo!

Si usted acudió a Jesucristo pensando que lo único que tenía que hacer era creer, pero que no tenía que confesar su pecado ni estar dispuesto a apartarse de la maldad de este mundo, no ha entendido el mensaje de salvación. La vida de muchas personas no ha cambiado nada desde que supuestamente creyeron en Cristo. Por ejemplo, algunas eran inmorales y siguen siendo inmorales. Algunas cometían adulterio y siguen cometiendo adulterio. Y algunos cometían fornicación y siguen cometiendo fornicación. Pero según 1 Corintios 6:9-10, los fornicarios y los adúlteros no heredarán el reino de Dios.

Si verdaderamente usted es salvo, se esforzará por apartarse de las cosas del mundo.

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Examínese

Examínese

6/6/2017

¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (Santiago 4:4) 

¿Sigue aferrado usted al estilo de vida que llevaba antes de ser cristiano? Como revela el versículo de hoy, si no hizo un esfuerzo consciente por separarse de este mundo cuando se entregó a Cristo, tiene razón para poner en tela de juicio si su salvación fue genuina.

Primera Juan 2:15 dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. Cuando usted se hace cristiano, desea que se le separe del mundo. Sin duda el mundo seguirá tentándolo a usted en lo sucesivo, pero usted debe dejar el malvado sistema de Satanás.

Es una mentira decir que una persona puede ir a Cristo sin haberse apartado del mundo. ¡Tiene que haber un cambio de la manera de vivir! No es algo fácil de hacer. Pablo nos dijo que no vivamos como vivíamos antes de que conociéramos a Cristo (Ef. 4:17). Pero podemos vivir de esa manera porque tenemos una nueva naturaleza.

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Conformados a Cristo

Conformados a Cristo

6/3/2017

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.

(1 Juan 2:15)

Como cristianos, somos nuevas criaturas y miembros de la iglesia de Jesucristo, y por tanto excepcionales. Como resultado, no debemos vivir como las personas del mundo. El mundo es orgulloso; nosotros somos humildes. El mundo está fragmentado; nosotros estamos unidos. El mundo es incapaz; nosotros estamos dotados. El mundo odia; nosotros amamos. El mundo no conoce la verdad; nosotros sí la conocemos. Si no andamos de manera diferente del mundo, no lograremos las metas de Cristo. Si vivimos como las personas del mundo, estamos esencialmente imitando a los muertos (Ef. 2:1-5), y eso no tiene sentido.

Los cristianos somos como una nueva raza. Tenemos una nueva simiente espiritual incorruptible, y debemos vivir de una manera que corresponda con ella. Somos nuevas criaturas que han sido preparadas para una existencia eterna. Como resultado, podemos abandonar nuestra antigua manera de vivir y ser conformados a la vida de Cristo.

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La nueva naturaleza

La nueva naturaleza

6/2/2017

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. (1 Pedro 1:23)

1 Pedro 1:23

Cuando nos hacemos cristianos no se nos remodela ni se nos añade nada; somos trans­for­ma­dos. Los cristianos no tenemos dos naturalezas diferentes; tenemos una nueva naturaleza, la nueva na­tu­raleza en Cristo. La vieja muere y la nueva vive; no coexisten. Jesucristo es justo, santo y santificado, y tene­mos ese principio divino en nosotros; lo que Pedro llamó la simiente “incorruptible” (1 P. 1:23). Así que nues­tra nueva naturaleza es justa, santa y santificada porque Cristo vive en nosotros (Col. 1:27).

Efesios 4:24 nos dice que nos vistamos “del nuevo hombre”, una nueva conducta que es apropiada a nuestra nueva naturaleza. Pero para hacer eso tenemos que eliminar las normas y las prácticas de nuestra vieja vida. Por eso Pablo nos dice que hagamos morir “lo terrenal en [nosotros]: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia” (Col. 3:5).

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Un cambio de naturaleza

Un cambio de naturaleza

6/1/2017

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17)

Cuando usted recibe a Jesucristo, nace de nuevo y entra en el reino de Dios. Usted se convierte en una persona totalmente distinta. El cambio que ocurre cuando usted es salvo es más espectacular que el cambio que ocurrirá cuando usted muera porque entonces ya usted tiene una nueva naturaleza y es ciudadano del reino de Dios. La muerte simplemente lo lleva a la presencia de Dios.

En sus epístolas, el apóstol Pablo dice que, cuando Dios nos transformó, nos dio una nueva voluntad, una nueva mente, un nuevo corazón, un nuevo poder, un nuevo conocimiento, una nueva sabiduría, una nueva vida, una nueva herencia, una nueva relación, una nueva justicia, un nuevo amor, un nuevo deseo y una nueva ciudadanía. Él llamó a eso “vida nueva” (Ro. 6:4). Algunos enseñan que, cuando una persona se hace cristiana, Dios le da algo nuevo además de su vieja naturaleza pecaminosa. Pero según la Palabra de Dios, no recibimos algo nuevo. ¡Nosotros mismos nos volvemos nuevos!

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Hillsong y Dios

Gracia a Vosotros

Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

Hillsong y Dios

por Cameron Buettel y Jeremiah Johnson

La verdad importa, especialmente cuando se trata de adorar. Eso debería ser obvio; usted no puede adorar de manera apropiada al Señor si usted no sabe quién es Él. Cristo mismo fue inequívoco en este punto – Él dijo que los verdaderos adoradores “deben adorar en espíritu y en verdad” (Juan 4:24, énfasis añadido).

Sin embargo, gran parte de la música de adoración moderna parece apuntar a reducir al único Dios verdadero. Algunas “canciones de adoración” populares no son nada más que una adoración artificial ofrecida a un dios diferente. En su libro Adorar, John MacArthur describe las consecuencias del analfabetismo bíblico que permea a la Iglesia en la actualidad.

La “Adoración” tiene como objetivo ser lo más informal y relajada posible, reflejando una fácil familiaridad con Dios que no es apta para Su majestad trascendente. Este tipo de “adoración” parece apuntar principalmente a lograr que los pecadores estén cómodos con la idea de Dios -suprimiendo de nuestros pensamientos todo lo que sea temor, temblor, reverencia o verdad bíblica profunda…

El derrumbe de la verdadera adoración en las iglesias evangélicas es una señal alarmante. Refleja una degradación de Dios y una apatía pecaminosa hacia Su verdad entre el pueblo de Dios. Los evangélicos han estado jugando una especie de búsqueda trivial en la cultura pop durante décadas; y como resultado, el movimiento evangélico ha perdido la visión de la gloria y la grandeza de Aquel a quien adoramos.

Durante nuestras recientes visitas a Hillsong Los Ángeles hemos visto cómo esa tendencia se desplegó con vívidos detalles. Peor aún, hemos identificado algunas características no bíblicas que Hillsong atribuye a Dios de manera rutinaria.

 

El dios de Hillsong es pasivo

En su declaración de creencias, Hillsong afirma – sin ningún fundamento bíblico – lo siguiente: “creemos que Dios quiere sanarnos y transformarnos para que podamos vivir vidas saludables y bendecidas con el fin de poder ayudar a otros de manera más eficaz.”

Esta declaración plantea algunas preguntas importantes: ¿que está impidiendo a Dios hacernos saludables y bendecidos? Y, ¿por qué está el mundo lleno de enfermedad, pobreza y penurias, si Dios no quiere que así sea?

La respuesta simple es que Hillsong adora a un dios pasivo e impotente. Una y otra vez durante nuestro tiempo en Hillsong Los Ángeles, se nos animó a “invitar a Dios a liderar y guiar” y a “permitir” que Él nos lidere. Fuimos enseñados que la adoración abre la puerta para que Dios obre en nuestras vidas – que le ofrece a Él la oportunidad de traer un quiebre de nuestras circunstancias. Una noche se nos aseguró categóricamente que “nuestras oraciones pueden incluso hacer que Dios cambie de opinión.”

Eso está muy lejos del Dios de la Biblia, quien “hace lo que le place” (Salmo 115:3); cuyos propósitos no pueden ser frustrados (Job 42:2); quien predestina a Su pueblo de acuerdo con Su propósito y voluntad (Efesios 1:11); y quien gobierna de manera soberana sobre toda Su creación (Salmo 103:19). Si bien la soberanía de Dios se menciona ocasionalmente en canciones y sermones, el concepto de un Señor verdaderamente soberano es totalmente ajeno a la teología de Hillsong.

 

El Dios de Hillsong es unidimensional

Pero eso no es una sorpresa, debido a la miopía general de Hillsong cuando se trata de los atributos divinos. En la economía doctrinal de Hillsong, un aspecto del carácter de Dios sobresale con respecto a los demás: Su amor. En más de una ocasión, se nos dijo que “Dios ama desesperadamente a cada persona aquí en Los Ángeles.” Se nos recordó de manera repetida que el Evangelio y el mensaje de Jesucristo son “inclusivos” – que a Dios no le interesan las personas perfectas; que Él te ama “tal como eres” (más acerca de esto la próxima vez).

En un servicio vespertino, escuchamos a Christine Caine, una activista en contra de la trata de personas y conferencista internacional, siendo ella misma un producto de Hillsong. Su mensaje se refirió a la fidelidad de Dios en mantener Sus promesas. Ella utilizó la historia de Abraham y Sara como su texto. Finalizó asegurándonos que Dios aún nos ama después de las “cosas tontas” – un término que ella aplicó a todo tipo de pecado, incluyendo la fornicación de Abraham con Agar. Su punto fue que no hay nada que nosotros podamos hacer – sin importar cuán escandaloso y rebelde el pecado sea – para que Dios nos ame menos. Su gran amor por la humanidad siempre ganará, superando cualquier obstáculo.

El problema con esa perspectiva del amor de Dios es que ignora muchos de Sus otros atributos fundamentales. No se medita en Su santidad, Su justicia o Su ira justa. De hecho, tal como muestra Romanos 5:8-9, el amor de Dios y Su ira se comprenden mejor conjuntamente. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en Su sangre, por Él seremos salvos de la ira.”

Hillsong se apresura en aplicar las bendiciones y beneficios del gran amor de Dios. Pero fuera de esos otros aspectos vitales de Su carácter, parece poco más que un afecto confuso. Dicho de manera simple, el amor de Dios pierde su brillo en el vacío.

Tal como John MacArthur explica en un vídeo blog a principios de este año, “no se puede tomar un atributo de Dios – cualquier atributo de Dios – y aislarlo como si el mismo definiera a Dios. Dios debe ser entendido en todo el conjunto de Sus atributos.” En la naturaleza divina de Dios, dichos atributos se complementan uno con el otro – no compiten entre sí. Y no pueden ser comprendidos en su totalidad o de manera precisa si están aislados.

 

El Dios de Hillsong es familiar

Quizás uno de los otros peligros de sobre enfatizar el amor de Dios es que lo convierte en un benefactor benévolo, robándole la debida reverencia y respeto. Los servicios de adoración no necesitan ser sombríos, pero existe una falta de sobriedad notoria que es difundida en los encuentros de Hillsong.

Y no es tan sólo un tema del ambiente parecido al de un club o a la parafernalia de un concierto de rock. No se percibe un sentido de reverencia o temor reverente a Dios – ninguna noción de que Él es un fuego consumidor (Hebreos 12:28-29). Y si bien pasan un tiempo importante atrayendo a las personas para que entren en una relación con Cristo, no hay un sentido de “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31). Más bien, el Dios de Hillsong es un mayordomo cósmico, atento a todas nuestras necesidades y deseoso de dar rienda suelta a nuestros logros, sanar nuestras relaciones y derramar bendiciones en nuestras vidas. Él está a nuestro servicio y disposición.

El sentido de la trascendencia o la santidad de Dios ha desaparecido por completo. De hecho, las reacciones de hombres como Moisés, Isaías, Ezequiel, Pablo y Juan, quienes de manera humilde cayeron sobre sus rostros ante la presencia del Señor, atónitos en temor reverente, parecen inapropiados para una deidad tan íntima y familiar como la que Hillsong describe.

Esa actitud puede conducir a un alarmante debate casual y negligente de la persona y la obra de Dios. Por ejemplo, en el mensaje de Christine Caine mencionado anteriormente, ella condujo a la audiencia a la histeria con la siguiente descripción de la obra creadora de Dios: “Dios despertó un día y eructó y (gestos) la Tierra y dijo: “Uy, mira lo que he hecho.”” Estas, simplemente, no son palabras de alguien que toma a Dios y a Su palabra en serio.

 

Una Palabra Acerca de la Palabra de Dios

Ese mismo descuido frívolo se despliega en la mayoría de la predicación que oímos en Hillsong Los Ángeles. Los oradores con frecuencia juegan con la Escritura y su significado. Rara vez se preocupan por su contexto. El modelo general es aislar una porción narrativa de la Escritura; y convertirla en una analogía para la audiencia y en una promesa de bendición y favor de Dios.

Inclusive los versículos y pasajes más familiares son extremadamente flexibles en manos del liderazgo de Hillsong. El primer domingo que atendimos, el pastor líder de Hillsong Los Ángeles, Ben Houston, convirtió a Juan 3:16 en una exhortación a ofrendar a la Iglesia, explicando cómo “Dios amó de tal modo que dio,” y que nuestro amor por la Iglesia debería impulsarnos a dar nuestro dinero.

Ese tipo de flexibilidad posmoderna es traída al texto en cada servicio; y convierte a cada lección en un recordatorio del provocador amor de Dios por usted, Su ardiente deseo de bendecirlo y su parte integral en desatar esa bendición en su propia vida. No es más que una versión diluida del Evangelio de la prosperidad o el movimiento Palabra de Fe.

En su libro Adorar, John MacArthur señala varios ejemplos del Antiguo Testamento para ilustrar cuán seriamente Dios considera la adoración. Ya sea que se trate de los israelitas moldeando un becerro de oro en los pies del monte Sinaí, o el fuego extraño ofrecido por Nadab y Abiú o Uza, para asegurar el arca del pacto, el mensaje es claro:

Dios no aceptará la adoración pervertida. Algunos insisten en que cualquier tipo de adoración sincera es aceptable a Dios, pero eso simplemente no es verdad. La Biblia enseña que aquellos que ofrecen adoración diseñada por ellos mismos es inaceptable a Dios, sin importar sus buenas intenciones. No importa cuán pura pueda parecer nuestra motivación o cuán sincera pueda ser nuestra intención, si no somos capaces de adorar a Dios como Él lo ha ordenado, Él no puede bendecirnos.

En el mejor de los casos, el dios de Hillsong es una sombra pálida e incompleta de la plenitud definida en la Escritura. En el peor de los casos, él es un ídolo falso, hecho en la imagen del hombre e incapaz de proveer la redención y la transformación que los pecadores necesitan de manera tan desesperada.

* Cameron Buettel y Jeremiah Johnson son los escritores regulares del blog de Grace To You.

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Una venida poderosa

Una venida poderosa

5/31/2017

[Cristo] transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. (Filipenses 3:21)

El versículo de hoy nos asegura que Jesucristo tiene el poder para hacer las cosas asombrosas que nos ha prometido. Aunque no puede someter a todo el universo a su control soberano, sin duda tiene el poder suficiente para resucitar nuestro cuerpo y hacernos semejantes a Él. Dios tiene el poder de crear providencialmente leyes naturales y milagrosamente anularlas. Tiene el poder de dar vida y de quitarla. El apóstol Pablo dijo: “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (1 Co. 15:24-25).

El mismo poder que retomará todo el universo caído y lo devolverá a Dios es el que hace posible que seamos semejantes a Cristo. ¿En dónde se está concentrando? Espero que sea en el cielo y que no se distraiga.

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Goce anticipado de la gloria

30 de mayo

Goce anticipado de la gloria

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Efesios 1:3

En la actualidad no vivimos físicamente en el cielo, pero en cierto sentido sí vivimos en el reino celestial. Aunque no estamos en el cielo, estamos experimentando la vida celestial. Tenemos la vida de Dios en nosotros. Estamos bajo el gobierno de un Rey celestial, y obedecemos las leyes del cielo.

Como resultado, recibimos “gracia divina, santo poder”, como escribiera Fanny Crosby en el himno “Dulce consuelo”, es decir, un goce anticipado de la gloria divina. Estamos viviendo en una nueva comunidad, disfrutando de una nueva comunión que llegará a su cumplimiento en un lugar llamado cielo.

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Nuestra patria celestial

Nuestra patria celestial

5/28/2017

Nuestra ciudadanía está en los cielos. (Filipenses 3:20)

Los cristianos no somos ciudadanos de este mundo. La palabra griega para “ciudadanía” en el versículo de hoy se refiere a una colonia de extranjeros. En una fuente secular, se emplea para describir una ciudad capital que mantenía en un registro el nombre de sus ciudadanos. En realidad, somos ciudadanos inscritos de otro lugar: “El cielo”. Nuestros nombres están allí, nuestro Padre está allí, nuestros hermanos y hermanas están allí, y nuestra herencia está allí; es nuestra patria.

Los israelitas llevados al cautiverio babilónico nos dan un paralelo histórico con la iglesia contemporánea. Su patria seguía siendo la Tierra Prometida aunque vivieron durante tantos años en una sociedad extranjera. Pero cuando llegó el momento de regresar, muchos se habían arraigado de tal modo en la cultura babilónica que no quisieron irse. Cuando el Señor dice que es el momento de ir al cielo, luchamos contra eso como si fuera lo peor que pudiera ocurrirnos porque este mundo ha llegado a ser todo para nosotros. Por eso siempre se nos debe recordar que nuestra ciudadanía está en el cielo.

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